Hacer de comer La 1

Hacer de comer

Lunes a viernes a las 13.25 horas

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5319741
Para todos los públicos Hacer de comer - Hígado encebollado y mousse de chocolate y fresas - ver ahora
Transcripción completa

(Sintonía)

(Sintonía)

Muy buenos días a todos.

Me pilláis disfrutando de uno de mis pequeños placeres diarios:

el café de media mañana, no soy nadie si no me lo tomo.

Además, luego, se va a pasar por aquí Rappel,

para ayudarle con una mousse de chocolate y fresas,

aprovecharé para que me lea los posos del café.

Antes de preparar esa mousse vamos a hacer, en primer lugar,

unos hígados de ternera encebollados;

una receta que nuestras madres solían preparar

y que, ahora, vuelve a nuestro recetario,

porque resulta barata, sencilla, nutritiva y, sobre todo, sabrosa.

Me voy a ir lavando las manitas y os voy a contar

los ingredientes de esta receta. Para estos hígados encebollados

vamos a necesitar hígado de ternera, ajo, cebolla,

perejil, sal, aceite de oliva, caldo de carne, oloroso y harina.

Vamos a hacer un plato que, a priori, toda la casquería,

tiene cierto rechazo, pero, ojito, vamos a enseñaros,

sobre todo, uno de los grandes trucos para que esto no pase.

Básicamente, es quitarle, un poco, toda esa sensación de agua,

todo el interior que contiene la víscera

que nos aporta un sabor negativo, mucho más metálico.

Vamos a secarla, entre comillas, a saltearla más que a cocerla,

ahora os enseñaremos pero, antes de nada,

quiero empezar a fondear la cebolla,

que la hemos cortado en juliana, pero que podríamos cortarla

en "brunoise", tranquilamente, o en "mirepoix",

depende, un poco, de lo que más nos guste.

Pongo a calentarlo a fuego medio-alto,

voy a añadir un poco de aceite de oliva

y, mientras, voy a picar, un pelín, el ajo, lo rompo,

y lo voy a poner en un ladito, para que se vaya haciendo

y vaya soltando el perfume que queremos.

Como veis, voy a dejar que coja, un poquito, de aroma

y que se cocine, un poco, separado;

mientras tanto, voy a ir cortando el hígado.

El hígado ha pasado por peores momentos,

en los cuales no se cocinaba, pero, es cierto,

que en la alta cocina se ha cocinado mucho las vísceras,

el tema vísceras es un tema muy psicológico, ¿no?

Muchas veces nos echa para atrás el simple hecho de pensar

que es hígado, que es riñón o que es cualquier otro tipo

de víscera o casquería; lo voy a cortar como estáis viendo.

Creo que hay tres motivos que han hecho que las vísceras

y la casquería vuelvan a estar en auge:

por un lado, que las usemos los cocineros de alta cocina;

por otro lado, los nutricionistas hablan mucho sobre sus beneficios

y, por otro lado, siguen siendo baratos y asequibles para todos.

Nosotros lo hacemos con ternera pero acepta más tipos de hígado,

me encantan los hígados de ave, de pollo y pichón, mis favoritos;

son hígados que son, tremendamente, agradables para trabajarlos.

En muchas ocasiones, los hígados se meten en agua con hielo

para que suelten más sangre, esto está bien;

se pueden meter en leche para suavizarlos;

hay quien los hace empanados, como un filete, queda muy bien.

Nosotros nos vamos a ceñir a la receta tradicional.

El hígado tiene un montón de hierro, que es genial

para los niños que están creciendo y para los deportistas.

Voy a echar, aquí, un poquito más de aceite.

Al final, la cebolla va chupando, va chupando aceite

y nos quedamos sin aceite, necesito que en esta misma sartén

haya la grasa suficiente para poder hacer el hígado.

Importante e imprescindible, hacerlo sin la cebolla,

vamos a sacarla en breve y cocinaremos el hígado;

imprescindible, también, tener la sartén a toda pastilla,

necesito que el hígado cierre poros y que coja un poco de "maillard".

No tiene nada que ver el sabor del hígado cocido

con el sabor del hígado salteado, tal y como lo vamos a hacer;

queremos que sepa a hígado, pero no sacar lo peor del hígado,

esa sensación de sabores, un poco, más metálicos.

Creo que, además, es lo que echa para atrás a los niños,

estamos cansados de repetir en este programa, de verdad;

esa sensación, por ejemplo, de cuando pasamos una coliflor,

quizá, nunca hemos probado una coliflor en su punto;

con los hígados pasa algo similar. Acabo de poner el máximo la sartén.

Con este aceite nos bastará, aunque, añadiremos, un poco más.

Voy a echarle aquí, un poco de sal,

también, admitiría un poco de pimienta, sin problema.

¿Veis que está humeando? Intentad echarlo repartido, ¿eh?

Ya huele a vísceras.

Algo vital, vamos a tocar lo justo, para extenderlo un poquito,

vais a ver, incluso, estando la sartén a toda pastilla,

va a soltar, un poco, su agua.

Fijaos, se está salteando, eso es vital,

quiero que se saltee, quiero que quede así,

que vaya cerrando, absolutamente, todos los poros.

Hay que cocinarlo bien, seguir esos mismos pasos,

es lo que nos va a llevar a hacer una receta de vísceras con éxito,

que cualquiera se pueda comer y piense que esté muy buena.

Veis que ha cogido color rápido, que ha cerrado los poritos

y, ahora, vamos e echar la cebollita.

Si lo hubiéramos hecho de la manera contraria,

os aseguro que el sabor no tendría que ver con este.

Lo que vamos a hacer es mezclarlo bien

y aquí, en un ladito que me voy a hacer,

voy a añadir un poco de aceite,

la harina y este caldito de carne.

Así...

Cómo os gusta cuando divido la sartén en dos, ¿eh?

Esto, seguramente, es algo que no habéis visto nunca,

pero, de verdad, que merece la pena;

aquí vamos a hacer nuestro "roux", vamos a mezclar con la harina,

porque queremos hacer una salsita que tenga cierto cuerpo,

que, al final espese, un poquito, ya veréis cómo va a quedar

este hígado encebollado, que va a ser brutal.

Una vez que está así, añadimos el caldito.

Ahí.

Dejamos hervir, un poquito, veis que coge cuerpo cuando hierve,

se espesa en nada y, ahora, mezclo un poquito.

Ahora, al mezclarlo, ya tengo, de repente,

un hígado encebollado que parece que ha estado cociendo 50 minutos,

por la salsita, por la textura, por todo; pero habéis visto

que no es así, es más sencillo de lo que parece.

Voy a picar el perejil

y a echar el vino, ya lo pongo a fuego, más bien, bajito,

que, simplemente, borbotee un poquito.

Lo que sí haré es probarlo para ver cómo está de sal,

aunque le hemos echado al hígado, siempre, hay que probar.

Aquí...

Bien de sal, no necesita más.

Buenísimo, es una textura agradable y no es una textura que se vaya.

Perfecto.

Perejil, me cojo estas puntitas

y las guardo para cualquier caldo, lo corto en una pasada, ¿vale?

Si lo pasamos con el cuchillo ocho veces, se quedará muy fino

pero veréis que, también, saca lo peor del perejil,

en vez de lo mejor, todo tiene su cocción y todo tiene su trato;

eso es fundamental en el mundo de la cocina,

las recetas cambian, verdaderamente, por eso.

Perejil fresco picado, aquí no le va el perejil seco;

a pesar de que en algún programa os he confesado que tengo, siempre,

un poquito de perejil seco en casa, para darle ese toquecito de color

a los platos que les preparo a mis hijas.

Pero en este plato, que hemos usado cuatro ingredientes,

no nos cuesta nada meter perejil fresco.

Fijaos la pinta que tiene.

Voy a echarle el oloroso.

Un poquitito por aquí...

Con la cantidad que le hemos echado quiero que hierva una vez más,

pero solo una vez, se trata, un poco, de perfumarlo.

Siempre digo que los vinos de Jerez,

más que vinos son esencias, son perfumes,

es alucinante el aroma que aportan.

A mí, realmente, me encanta cocinar con vino de Jerez,

pero, siempre, intento echarlo en el último segundo,

donde se salvaguarde, realmente, todo su sabor y todo su aroma;

que ese perfume no se pierda.

No me gustan, tampoco, los vinos de Jerez reducidos,

porque, al final, empiezan a sacar un sabor muy punzante,

en muchas ocasiones, ácido, que no nos interesa.

Un Pedro Ximénez en los postres, o en estas cosas,

me alucinan y me encantan.

Aquí... ahí vamos.

Que no queréis echarle un oloroso, podéis echarle vinagre de Jerez,

pero hay que tener en cuenta que nos va a aportar una acidez

que no es la ilusión de nuestra vida en un plato así.

A mí me encanta, sobre todo, este aroma,

este aroma que huele ahora mismo. De verdad, os prometo...

Me encantaría transmitíroslo mejor,

es que huele a hígado bien cocinado,

a vísceras bien cocinadas, no huele a vísceras cocidas

donde, al final, hay una cocción donde sacamos lo negativo;

en esta ocasión, hemos sacado lo positivo.

De lo negativo a lo positivo hay un grandísimo paso,

se nota mucho cuando se ha cocinado bien o mal;

aquí veis que está brillante, que está todo unificado

y que el jugo, la salsa,

está perfectamente trabajada. O sea, no hay coágulo,

que es lo que pasa muchas veces cuando cocinamos vísceras.

Que se nos suelta esa agua que yo decía.

Esa agua se convierte en coágulo y queda todo más raro,

aparte de que su sabor, su aroma y su olor es

otro totalmente diferente

a estos hígados de ternera encebollados.

(Canción "Walk Like an Egyptian")

Pasa, pasa. Te voy a enseñar la cocina.

Muchas gracias.

Bueno, ¡qué pasada!

Estoy no es una cocina. Esto es un cocinón.

Es chula, eh. Preciosa, preciosa.

Me encanta. Me das idea para una nueva casa

que me haga, unas cocina así.

Toma. Enhorabuena.

Oye, muchas gracias por venir.

Para mí, es un honor, un honor estar contigo.

De verdad que el placer es mío.

A ver si aprendo, porque soy torpe con la cocina.

¿Qué te pasa con la mousse?

¿Con la mousse? Te voy a contar. He intentado hacer alguna.

Y yo no sé dónde está quid. Creo que estar en batir la clara.

Porque me sale como una plasta.

Nosotros hoy la vamos a hacer con nata.

Se puede hacer con clara también.

Ah, yo alguna vez lo intenté con clara.

Vale. Un día, incluso,

te voy a contar un secreto, quise hacer un experimento

y dije: ¿Y si le echara canela en polvo para darle...?

Pues más plasta todavía.

Quedó como un puré. Aquello era...

Entonces, no sé lo que va a pasar, pero bueno.

Contigo, seguro que hacemos una mousse de chef.

Lávate las manos y yo mientras voy contando

los ingredientes de esta mousse

de chocolate blanco. Bien.

Chocolate blanco, nata, leche,

hojas de gelatina, azúcar y fresas.

Tremendamente sencilla, eh.

Esta receta tiene dos partes.

Tenemos la mousse de chocolate.

Y no la íbamos a dejar sola, así que la acompañamos

de una mermelada de fresa.

Primero nos vamos a poner con la mousse.

Y lo que hay que hacer,

es fundir el chocolate blanco con la leche.

Si tú quieres, me vas troceando el chocolate blanco,

que es fácil de trocear.

Con las manos mismo. Voy a poner en un cacito

y voy a poner la leche a calentar.

Así.

¿Eres muy de dulces? Me gustan las cosas, como yo digo,

de pueblo, caseras: las rosquillas, magdalenas,

los pestiños...

¿Sí? Sí. En las romerías así,

como tradicionales... Mira lo que tengo para ti.

¡Bueno! Ahí aprenderé alguna.

El libro "Hacer de comer: Las mejores recetas".

Aquí encontraréis muchas recetas tradicionales

como las que les gustan a Rappel. Me encanta.

Están contadas de forma sencilla para que podáis hacerlas

con lo que tenéis en casa. Rappel, este libro

va a ser para ti porque hay un montón de ideas

de las que te gustan.

Has dicho "rosquillas" y he dicho...

En mi casa, mis hijas te siguen,

mi hermana te sigue. ¡Qué bueno!

Oye, pues las saludamos aquí. Sí, sí. Les encanta.

Un besito a tu hija, a tu hermana. ¿Cuántas hijas tienes?

Tengo dos. ¿Cocinan o no?

A la pequeña, sobre todo, le encanta.

¿Y tienen dotes adivinatorias como tú?

Bueno, a la pequeña le gusta. Le tienen respeto,

pero no curiosidad. Ellas están todas metidas

en el mundo de la prensa.

¿Ah, sí? Todos. Lo que tiene que ver

con la prensa y el periodismo.

Y están felices en lo suyo, sí.

Importante a la hora de utilizar siempre la gelatina.

Y es que hay que, primero, hidratarla,

esta hoja de gelatina que la tenemos ya hidratada.

Pero luego, lo segundo es,

que al igual que la hidratas, la secamos.

Es fundamental quitarle toda esta agüita que nos sobra.

Si no, al final, pues no hará el efecto deseado.

Así que yo voy a ponerla así.

Y ahora le voy a poner otro papel encima.

Oye, cuando tienes que adivinar el futuro a alguien

y ves cosas malas, no tiene que ser fácil, ¿no?

Pues a ver en qué forma se lo puedes plantear.

Porque, a lo mejor, hay cosas que les puedes anticipar.

Si ves que tiene que hacerse una operación gravísima,

yo digo: "Ve con tranquilidad. Sale estupendo.

Estás en buenas manos. A lo mejor, la rehabilitación

va a ser lenta, pero sales adelante".

Y parece que no, pero le das confianza a la gente.

O sea, si alguna vez yo veo algo malo, digo:

"Mira. Consulta con otro médico.

No te fíes solo del diagnóstico de uno. Habla con otro".

Cuando ves algo muy malo, tampoco le vas a decir:

"Mira. Te vas a morir". Morir, nos morimos todos.

Todos nos vamos a morir.

Pero cómo se va a morir una persona ni el tiempo de vida,

no hay vidente en el mundo que pueda decir:

"Te vas a morir con tal edad o te queda poco". Mentira.

¿No te cansa que llamen al telefonillo

y digan: "¿Cómo no sabías que..?" Como el del chiste.

¿Quién es? ¡Pues vaya mierda de vidente!

Exacto. Tiene que ser cansino.

"¿Qué número sale en el sorteo?"

Me lo han dicho cuando he dicho:

"Va a venir Rappel". Que te dé el número de lotería.

Vamos a ver. Si yo supiera el número

que va a salir cada sábado, yo compraba ese número.

Claro. Puedes tener una intuición.

Todos tenemos por la fecha de nacimiento,

que eso sí se lo hago a la gente...

Por la fecha de nacimiento, se saca una pirámide,

una deducción de números que son números

que pueden regir tu destino, tu vida.

En formas adivinatorias, se ven números.

De repente, imagínate... Un número.

Mira. Tú tienes mucha suerte con las terminaciones del nueve.

¿Y lo del 13? Viene la leyenda

de la última cena. Pero a mí el número 13 me gusta.

¿Sí? Yo, en el restaurante, tengo prohibida la mesa con el 13.

No, pues... Mira. Te voy a sacar por aquí...

A ver. La mejor manera de montar la nata. ¿Vale?

Siempre en frío. Se monta tremendamente rápido.

Te voy a enseñar el truco de batir la nata.

Para eso estoy, para aprender trucos.

Parece una tontería, pero la gente, muchas veces,

bate en redondo. No sé por qué razón,

la gente tiene manía de hacer esto.

¿Cómo se bate? Se bate metiendo aire. Mira.

¿Ves que le he dado un poquito? Y ya tiene otro cuerpo.

Vais a ver que se monta en nada.

Ve dándole y yo, mientras, voy a explicar

cómo vamos a hacer el chocolate.

Recordamos. Tenemos la leche aquí caliente.

Tenemos la hoja de gelatina y tenemos el chocolate caliente.

La hoja de gelatina, como veis, muy bien seca, pero hidratada,

la voy a meter en la leche.

Acaba de fundir perfectamente.

Y la leche con la gelatina la vamos a echar

sobre el chocolate blanco, que si que...

¡Vaya! ¡Qué bien te veo, eh!

¿Cocinas en casa? Tengo amigos

que les encanta guisar. "Venid a casa.

Yo hago la cena". A mí no.

¿Quién cocina en casa? Pues una persona que tengo,

que es la que me guisa. Pero yo no.

¿Sabes qué se me da muy bien? La tortilla de patatas.

¡Bueno! Oye, hablas de palabras mayores.

No a todo el mundo se le da bien

la tortilla de patatas. Se me da muy bien.

Bueno, mira. Yo voy a echar esto aquí.

Tengo la leche con la gelatina totalmente derretida.

Me voy a dejar un pelín, por si acaso.

Pero, teóricamente, se nos va a fundir perfectamente.

Me ha hecho mucha ilusión que vinieras.

Llevas un par de añitos como un poco más apartado

de los medios de comunicación.

Voy a las cosas, hablando claro, que me apetecen.

Donde lo paso bien. Está bien. Gracias.

Fijaos, porque la mousse de chocolate blanco

la tenemos casi. Ya tenemos esta parte aquí.

Repetimos: leche, gelatina, chocolate blanco. ¿Veis qué fácil?

Y esta natita semimontada.

No necesito que esté tremendamente montada.

Yo sigo hasta que tú me digas.

Yo he cogido, he puesto la directa y dale que te pego.

Lo que voy a hacer... Sí.

Mira. Aunque tú me la hagas con claras.

El siguiente paso sería mezclarlo ya.

Yo ahora haría, si lo estuviera haciendo yo

a mi modo, en el chocolate caliente, lo mezclaría,

como yo hacía con las claras.

Claro. Echar encima y mezclarlo todo.

Vamos a hacer para que lo vean.

A ver. Mira. Me voy a sacar uno por aquí.

Voy a sacarme esto, ¿vale?

Mirad lo que pasa si hacéis como Rappel hace.

(RÍEN) Que os queda un plasta.

Bueno, en este caso, se nos va a quedar muy líquido.

Porque, al final, el chocolate está caliente.

Cuando la nata... Lo vais a ver aquí.

En cuanto la nata... ¿Vale?

Que la tengo ya semimontada. A mí me gusta así, esta textura.

Caiga...

Mirad. ¿Ves cómo llora?

Yo llora el cocinero cuando lo ve.

¿Llora el cocinero? Al final te lo podrás comer.

Pero, al final, si lo mezclas así, la nata acaba bajándose.

Todo el trabajo que hemos hecho de la mousse,

hace que se nos quede líquido.

Eso es lo que me pasaba a mí.

Entonces, esto, de sabor, totalmente comestible.

Pero no hemos conseguido la textura,

lo que es la textura en sí. ¿Qué tenemos que hacer

para que esto no ocurra? Tenemos que esperar

a que el chocolate esté a una temperatura ambiente,

porque si se enfría, se cuaja y no se puede tampoco.

No nos vale ni mucho ni poco.

Nos vale la temperatura idónea para que el chocolate siga

así de líquido, pero que se integre

perfectamente en la nata.

Ajá. Para ello, lo vamos a dejar enfriar

a temperatura ambiente como cinco minutos

y estará perfecto para añadirle la nata.

(Música)

Chocolate en su punto, ha bajado de temperatura,

la nata que Rappel ha montado, perfectamente.

Muchas gracias. Ahora le pediré que me corte

las fresitas que le añadiremos un poco de azúcar y haremos

como una mermelada para ponérsela encima a chocolate.

Y yo os cuento cómo integrarlo, lo que hago es que cojo

un poquito de la nata, este poquito de la nata

lo echo en el chocolate

y poquito a poco ya lo voy moviendo

y ahora, lo que hacemos es lo contrario

que es echar el chocolate blanco

en la nata. Así que me lo saco aquí,

este bol me lo quito,

a Rappel que lo veo, tremendamente, concentrado con sus fresas.

Qué concentración. Eres un tío serio

cuando te pones ahí concentrado y haciendo las cosas de verdad.

Si me pongo, lo hago despacito para que salga bastante bien.

Muy bien. Muy bien te sale a ti.

Eso me gusta, me gusta. Podías venir más veces aquí.

Huy, yo vengo encantado, vengo de ayudante cuando quieras.

Bueno, ahora aquí muy poquito a poco.

Vamos así, mira, echo un chorrito y mezclo.

Yo tengo una duda, Rappel, con la cantidad de cosas

que conocerás de famosos,

podrías, vaya, ¿tienes secreto profesional?

Dios me libre de contar intimidades de ninguna persona

porque cuando una persona está en mi despacho,

una vez echamos las cartas o leer las manos

o hacer una interpretación de la carta astral,

salen intimidades de esa persona,

entonces, esa persona me va confirmando

muchas cosas y ya se va explayando,

entonces, abro un poco su corazón

y para mí es un honor y una responsabilidad.

¿Te ha pasado que a alguien le hayas dicho: "Oye, no firmes",

haya firmado y le saliera mal y te llame después y diga...

Sí, bueno, a veces. No te hice caso y mira.

Eso muchas veces, no te hice caso

porque creí que decías una barbaridad, imagínate,

a un actor le proponen hacer una película aquí y en Italia

y digo: "Chico, creo que es mejor la de aquí, la otra pueden ser

muchas complicaciones", y dice: "Este me dice...

A mí me interesa la de Italia". Va a Italia y es un fracaso

y me dice: "Si te hubiera hecho caso,

fíjate que pensé que aquello sería más importante".

Hay una cosa importante al hacer una mousse:

no dejarla mucho tiempo porque se nos cuajará

y se nos cuajará aquí y veis que esto es una mousse de verdad,

acordaos antes cuando sacamos que echamos caliente

y esta mousse que ya tiene esta textura, ¿vale?

Oye, no lo he batido mal del todo.

Está perfecto, yo echaré aquí en estos tarritos ahí, así.

Y mientras, ¿eres capaz de ponerme en el fuego la mermelada?

Tienes ahí el azúcar y sé que saber hacer mermelada de lujo.

Mezclamos el azúcar con la fresita como hace Rappel

que es un cocinero superaplicado, es la perfección.

Esto sí lo hago en mi casa para postres, yo lo hago así,

lo dejo así y lo pongo en la nevera.

Ah, ¿en la nevera primero? Para que llora un poco, ¿no?

Claro, porque se crea como un almíbar.

Exacto. Y a la hora del postre,

lo pongo en una bandeja y le echo nata de la nata

que venden... Ojo, que tiene toda la razón,

esto se puede hacer, nosotros lo forzaremos,

pero, sin duda, se puede hacer y lo que ha dicho,

se hace el almíbar y haces ahí. O sea, está bien hecho.

Perfectamente. Al menos yo y la gente que viene

a casa, se lo come y les gusta. Le encanta, ¿no?

Tenemos la mousse y ya tenemos la fresa preparada

para ponerla a fuego, bueno, preparada, no,

superpreparada, hecha con mimo y con cariño

y tenemos el azúcar, tremendamente, integrado,

Eso sí. Oye, veo mucho nivel aquí.

Mucho nivel, hombre, pongo atención.

Mira, las fresas, veis que ya hay calor

y empieza a fundirse todavía más y a deshacerse el azúcar

con el agua y qué bien huele. Yo soy muy de fresa.

La fresa me gusta mucho.

Los tarros de la mousse los dejamos una horita en la nevera

y como sabía que venías, aproveché que estaba tomando un café

para ver si me podías leer los posos del café.

Vale. La tengo aquí.

¿Tienes la taza preparada? Sí, está aquí.

Yo es que soy muy de café con leche. Dije con toda mi cara:

"Ya que viene Rappel me aprovecho de la situación".

Perdona, chavalote, pero aquí no puedo leerte nada.

Es café con leche. Sí, lo bebo con leche.

Café con leche no se lee, el café tiene que ser solo.

O hacemos el café turco que es con posos y todo,

te explico, se vuelcan los posos y se leen los posos

o un café solo, te lo tomas despacito

y entonces, va quedando la especie de espumita

que forma el café va dejando unos surcos

en el borde y cuando te tomas el café despacito, lo que se lee

son los surcos que te quedan en la taza.

Al estar en una cocina y sabía que algo te gustaría

que te adivinara. Me hace mucha ilusión.

Una sartén corriente tienes. Sí, todas las que quieras.

Sartén de fondo negro.

Esa grande. ¿Más grande?

Más grande para que se vea más. O la mediana.

Así sale más, la mediana mismo vale.

La puedes poner aquí. Ah, claro.

Claro, tengo la manía de... No, no la vamos...

No, la otra, la aceitera, la aceitera mejor

porque aquí tienes. Entonces, quito la taza.

Ah, aquí va cayendo, tú ahora, haces una cosa,

echas aceite, te explico, de la manera que quieras,

puedes hacer en círculo, haciendo una espiga, una ese,

una reja, echa... Lo voy a hacer de la manera

que lo echo cuando estoy relajado, cuando voy rápido hago así,

pero cuando estoy relajado hago así y luego, ya voy abriendo.

Muy bien. Ay, qué nervios que Rappel

me va a leer el futuro.

Bueno, mira, estás en un momento... Puedes decir lo que quieras.

Lo que vea, para bien o para mal, lo que vea.

Para bien o para mal. Te explico, con este dibujo

estás en un momento que tu creatividad no para

y tu empresa, se extiende, tu empresa crece.

Crece, pero te explico, es como que tú has hecho

cosas como a lo grande, o sea, como grandes locales,

grandes sitios, pero ahora,

esto viene en cosas más pequeñas, pero muchas, o sea,

como si tú, a lo mejor, en vez de tener ahora

restaurantes grandes importantísimos,

vas a hacer restaurantes más pequeñitos, pero una fila

que puedes hacer, a lo mejor, 18, 20, 25 vas a montar,

no sé, exactamente, el número. Qué bien.

Pero aquí se ve un montón como de sucursales o así

que vas a montar que esos van a ir creciendo.

Ahora, tú mueve al sartén y muévela como si movieras así.

Yo siempre muevo así. Como tú lo muevas.

Así. Y cuando quieras, paras.

Mira, como jefe eres muy recto, pero aquí es muy bonito

porque sale en el centro un corazón, o sea, todo se rige

alrededor de un corazón. Uno... Es curioso, hay un corazón ahí.

Te voy a decir, a ti te trae mucha suerte

el número tres, tienes tres, aquí hay el desemboque

de caminos como imprevistos con el tres, uno aquí,

otro aquí y otro aquí, o sea, el tres.

El tres, números que acaben en tres,

que empiecen por tres, imagínate, por ejemplo, el 13,

entonces, cosas con tres, imagínate que tú, no sé

si has nacido un 13, un 23... Un 30.

Has nacido un 30, tres. Tres, claro.

Porque te voy a decir, a ti el agua, el agua,

esto es como si fuera un gran mar, a ti el agua te trae suerte.

Es verdad. Estás cerca de una ciudad

que tenga mar, con casa que veas el mar.

Eso es verdad. O montas un negocio

cerca del mar, el mar te trae mucha suerte.

Me surgen muchas dudas que ahora quiero que me resuelvas.

Tú, pregunta. A vosotros os recuerdo,

las fresas las dejamos en el fuego hasta que suelten

todo su líquido y nos quede esa textura

de mermelada que buscamos y las dejaremos reposar

para que pierda calor. La mousse de chocolate blanco

la dejamos en la nevera una hora.

(Música)

Mirad la mermelada, ¿veis cómo se ha quedado?

Ha perdido un poco lo que es la forma de fresa,

pero nos ha quedado ese puntito también de textura

que también es agradable en la mermelada,

que no sea algo, totalmente, líquido, digamos,

que haya ese tipo de trocitos y ahora, ya un poco también

depende de gustos, pero hay bastante mermelada de fresa

para ponerle en condiciones. Esto podría ser una tarta de queso,

tiene pinta. Eso te iba a decir.

Parece al ser chocolate blanco, una tarta de queso.

Lo bueno de emplatarlo en este tipo de tarro

que nos permite cerrarlo, herméticamente,

y tenerlo en la nevera, cuatro o cinco días, tranquilamente,

nos podría durar. A Rappel y a mí no nos durará tanto, seguro.

No, no, tiene una pinta.

Nuestra mousse de chocolate blanco con mermelada de fresa

ya está lista, así que solo nos queda, Rappel...

Comérnosla. Ya está.

(Música)

Rappel, mil gracias por darme las claves de mi futuro.

Un placer. Espero que las claves que te di

para la mousse de chocolate te sean útiles también.

Bueno, ya verás, comida o cena que dé en casa,

todos querrán que le ponga el mousse de Dani, claro,

cómo lo sabes. Eso está muy bien.

Yo no veo el futuro, pero os aseguro

que con este hígado encebollado

y la mousse de chocolate blanco

que hicimos, tenéis el éxito asegurado.

Y ya sabéis, haz la comida y mejora tu vida.

Creo que te gustará, eh.

Qué bueno está esto.

Está buenísimo. Muy potente el sabor.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Hígado encebollado y mousse de chocolate y fresas

Hacer de comer - Hígado encebollado y mousse de chocolate y fresas

05 jul 2019

La primera receta del día consiste en unos higadillos de ternera encebollados. Recibe la visita del vidente Rappel, que pide ayuda a Dani García porque no se le monta la nata. Dani García resuelve su problema y preparan juntos un postre: una mousse de chocolate blanco y fresas.

ver más sobre "Hacer de comer - Hígado encebollado y mousse de chocolate y fresas" ver menos sobre "Hacer de comer - Hígado encebollado y mousse de chocolate y fresas"
Programas completos (105)

Los últimos 418 programas de Hacer de comer

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos