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Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Guiso de liebre y ensalada de cangrejo - ver ahora
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(Sintonía)

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Qué raro que no llegue, pero bueno, ella es así, ¿qué le vamos a hacer?

Es que he quedado con Carmen Lomana para hacer la primera receta,

pero como veo que no llega, he ido preparando todo

para hacer la segunda. ¡Muy buenos días a todos!

Hoy lo que vamos a elaborar es una ensaladilla de cangrejo

y un guiso de liebre. Aunque a la hora de comer parezca

que la ensaladilla va primero y el guiso de liebre va el segundo

vamos a hacerlo a la inversa; empezaremos con el guiso de liebre.

Así que iré lavándome las manos y os iré diciendo los ingredientes.

Liebre, pimiento verde, pimiento rojo, perejil, laurel,

tomillo fresco, cebolla, azafrán, ajo, dátiles,

tomate, pimienta y sal, gurullos o pasta de piñones,

vino tinto, caldo de carne y aceite de oliva.

Os voy a enseñar qué son los gurullos,

que son tradicionales de Almería,

aunque en Italia se les llama pasta de piñones,

y hoy en día lo podéis encontrar en cualquier supermercado.

Estos gurullos o pasta de piñones son de pasta seca, en este caso,

y para este guiso de liebre nos viene genial.

Vamos a empezar y vais a ir viendo cómo se hace.

Voy a hacer liebre, no es lo mismo que conejo,

pero si estáis pensando en sustituirla por el conejo

lo podéis hacer. Es como un conejo salvaje,

su carne es más rojiza, que se traduce en mucho más sabor

y en muchísima más personalidad; quien no quiera hacerlo con liebre

puede hacerlo con conejo, perfectamente.

Allá voy, un poquito de aceite de oliva;

veis que lo primero que haremos será cerrar poros,

así que pongo el fuego medio-alto, lo voy a poner en ocho y medio.

Lo primero que voy a hacer es salpimentar la liebre.

Mientras, os voy a ir contando diferencias

entre liebres y conejos, sobre todo, su forma de vivir;

las liebres viven en montículos de piedra

y los conejos viven en madrigueras excavadas bajo tierra, sin embargo.

Más cositas, la liebre es más ágil que el conejo,

corre a gran velocidad y puede alcanzar...

Ojo, ¿eh? Hasta setenta kilómetros por hora.

Ya tenemos el aceite caliente, pero no lo echaré todo junto,

que, muchas veces, es uno de los errores que cometemos

a la hora de intentar cerrar poros.

Si queremos cerrar poros necesitamos el fuego fuerte,

para que dore y cierre poros lo antes posible.

Así que, prefiero, poco a poco, hacerlo en dos o tres veces,

manchar un poquito más la encimera, pero que me salga a la perfección.

Algún día al ir por el campo, seguro que habéis visto

pasar un animalito, pero no sabéis si es liebre o conejo,

os diré que por la forma que deja su huella podréis saberlo.

La huella de la liebre es en forma de ele,

mientras que la del conejo es una especie de i griega.

Voy a ir marcando la liebre, poco a poco, para que selle bien

y, luego, seguiremos con el guiso.

Último trocito listo, ahora veis, siempre os lo digo,

mirad dentro de la olla...

Hay vida, sabor.

Voy a echar, ya, la hoja de laurel y nuestro ajito,

mientras tanto, voy a ir sacando una tabla para picar los pimientos.

La liebre no es fácil encontrarla en los supermercados,

pero, también, tiene ese puntito especial de ser algo diferente,

también, os digo que esta receta servirá para hacerla con conejo.

He echado el ajo y la cebolla, ahora, echo el tomillo fresco

y voy a ir dejando que vaya perdiendo, poco a poco,

y que se vaya pochando, poquito a poco.

Mientras tanto, voy a ir cortando los pimientos.

Le he añadido aromáticos, pero la liebre, de por sí,

sabe a monte y sabe a hierba.

Es un aroma y un tufo que no todos están preparados para comer.

Lo que os digo es que a mayor edad más fuerte es el sabor,

así que las liebres jóvenes nos pueden valer,

pero la carne, también, pierde intensidad de sabor.

Voy a ir quitando todas las pepitas...

Me hace bastante ilusión que venga Carmen Lomana a cocinar.

aunque llegue tarde. A ella, no solo yo,

a ella se le perdona, prácticamente, todo.

Cuando alguien llega tarde, como estamos acostumbrados

a estar conectados 24 horas al día al móvil, nos preocupamos.

Parece que hemos olvidado la época en la que no había teléfonos,

en la que mi madre se asomaba al balcón y me gritaba desde allí,

a veces, estaba en la playa y allí no llegaba el grito.

Incluso, con mi hija, nos comunicamos por mensajes

y lo que le digo, siempre, es "¿qué hacéis?".

Creo que voy a echar, ya, por este ladito, el pimiento verde,

lo siguiente va a ser el pimiento rojo.

Como veis, voy a utilizar dátiles,

pero tanto los dátiles como el azafrán

los voy a incorporar en el último minuto.

Quizá, no estamos muy acostumbrados a utilizar dátiles en los guisos,

pero, probadlo, a mí me encanta.

Os vais a encontrar ese puntito dulce

que, además, le viene muy bien a este tipo de animales

que tienen esa sensación de ser bichos de caza, ¿no?

Los animales de caza, que tienen ese sabor tan peculiar.

¿Habéis visto en algún documental cómo se aparean las liebres?

Imagino que en el campo será más complicado.

Los machos se ponen ahí en plan gallito, ¿eh?

Se ponen a pelear como boxeadores, a veces, como algún humano.

Estoy intentando recordar y creo que nunca me he peleado.

Huyo mucho de ese tipo de situaciones.

¿Por una chica? No sé...

Creo que a las chicas hay que ganárselas de otra manera.

Para que no se me queme, mientras voy pelando

lo que me queda de pimiento, sabéis que tengo mis truquitos,

antes de apagar prefiero añadir este poco de vino,

que va ir desgrasando, pero conseguirá que no se me queme,

mientras termino de picar.

Fijaos, con este poquito me doy el tiempo justo

para ir picando el resto de pimiento

y, ahora, esto va a reducir, totalmente,

se va a quedar seco, otra vez, y podré echar el pimiento rojo.

Otra cosa de la que no hemos hablado,

un jabalí de esta forma, también, está genial;

esta misma preparación, igual, con tacos de jabalí.

Perfecto, ahora, voy a echar el pimiento rojo.

Parece que la caza la solemos comer en restaurantes,

pero, oye, que en casa... En casa, caza.

Podemos hacerla perfectamente.

Me acuerdo mucho de la fábula de la liebre y la tortuga.

¿Os acordáis? Que había una carrera entre una liebre y una tortuga,

sabéis lo que corre la liebre, imaginaos quién va a ganar,

pero mirad la astucia de la tortuga.

Esta fábula, dicen, que es de la antigua Grecia.

Me sorprende que una historia así perdure durante tantísimos años.

Pimientos fondeados, llega el momento

de añadir el tomate.

Escuchad cómo suena esto, sentid cómo huele,

y, ahora, salsita de tomate, ahí vamos.

Tened en cuenta que esto es tomate frito,

por lo tanto, necesitamos un simple hervor

para que aquello coja cuerpo y se integre bien.

¿Por qué vamos a usar gurullos en vez de echarle arroz

y hacer un arroz guisado de liebre?

Os quería dar una alternativa diferente

porque no estamos acostumbrados a trabajar con gurullos

y, de paso, quería darle ese punto de consistencia,

que lo da menos que el arroz, pero, también, lo da.

He echado el juguito por aquí y, ahora, el resto de la liebre.

El arroz suelta almidón y esto suelta bastante menos,

al ser pasta suelta algo, pero suelta bastante menos.

En el caso de que estéis pensando en hacerlo mejor con arroz

yo añadiría un poco más de caldo del que vamos a añadir nosotros.

Ya he echado la liebre, le he dado una vueltecita

y, ahora, nos vamos con el vino tinto.

Como siempre que echamos vino, sabéis que necesitamos que reduzca

para que evapore todo el alcohol.

Mientras, voy a aprovechar para cortar los dátiles.

En este caso, tengo los dátiles deshuesados,

si los tenéis con hueso sirven igual,

pero tendréis que quitarle el hueso.

En este caso, lo que voy a hacer es cortarlo en cuatro.

Qué maravillosa fue aquella moda que nos llevó a comer,

en cada evento que íbamos por ahí, los dátiles con beicon.

¡Qué maravillosa combinación!

Cuando hay un punto dulce, cuando hay un punto salado,

en el caso del beicon, además, ese punto ahumado.

Es lo que hacía, y hace, tan sumamente maravilloso

a los dátiles con beicon.

Muchas veces, nos explotamos los recursos que tenemos;

quizá, nunca se os habría ocurrido echarle dátiles a este guisito.

Pues a mí sí, y me apetece mucho utilizarlo con vosotros.

Mirad ya, mirad ya la pinta y el colorcito

que está cogiendo este guisito.

Momento de echar el caldito.

Voy a ir echándolo, poco a poco, os cuento, lo voy a cubrir...

Paso a paso, sabéis que me gusta cubrir y que empiece a hervir,

y cuando lo vaya necesitando voy a seguir echando.

Hay que tener en cuenta que va a estar cociendo

una hora y cuarenta minutos.

Yo iré añadiendo el caldo de vez en cuando.

¿Qué sucede? Que tengo que cocer los gurullos dentro, ¿vale?

Su cocción es de ocho minutos, si los meto ahora se pasarían,

por lo tanto, hay que esperar al final,

a la hora y 32 minutos añadiremos los gurullos.

El gurullo no absorberá mucho caldo, como el arroz,

que se come todo el caldo, solo absorberá una décima parte,

pero necesitamos un poco de caldo para que quede un guiso perfecto,

meloso y, bueno... ¡grandioso!

He echado los gurullos en los últimos ocho minutos

y esto no es que, casi, esté, es que está increíble.

Voy a probarlo, primero, a punto de sal,

porque sé que el gurullo está en su punto.

Si no os gusta la liebre os pido que lo hagáis con conejo,

si no os gusta el conejo, os pido que la hagáis con pollo,

pero, sobre todo, os pido que la hagáis.

Es el momento de echar los dátiles,

para que encuentres ese punto dulce,

y es el momento de echar el azafrán,

que ya está tostado.

Parece como esos arroces, como que dije antes,

arroces viejos, arroces guisados, arroces con esa sensación,

un poco, de cocina antigua.

Vamos a ir echando por aquí, ponemos los trocitos al centro.

Vamos a encontrar, un poco, de todo,

es lo que tiene cuando guisamos el bicho entero,

la pata tiene una cocción, el lomo tiene otra

y la paletilla tiene otra.

Encontraremos taquitos, un poco, más jugosos que otros.

La carne de liebre, en general, es una carne dura

que hay que guisar durante bastante tiempo,

pero es una carne, sobre todo, como ya he dicho,

que la pata y la paletilla tienen su dureza. ¡Ahí vamos!

He dejado la pincita aquí para, ahora, poder sacar...

Mirad, casi se me deshacen, eso es muy buen síntoma.

Aquí tenemos un poco más de tomillo y de perejil,

lo que voy a hacer es colocárselo plantaditos aquí.

En plan monte, ya que hacemos un guiso con sabor a monte

le ponemos este poquito de tomillo y de perejil.

Aquí tenemos este maravilloso guiso de liebre.

Me quedo esperando a que llegue Carmen.

("Melody", Lost Frequencies)

("Melody", Lost Frequencies)

(Interfono)

Ya sabía yo que Carmen, tarde o temprano, llegaría.

¡Hola, Carmen, ¿qué tal?! ¡Hola, Dani, aquí estoy!

Pasa, al fondo está la cocina. Vale, estupendo.

Haré con ella una receta sencilla, ensaladilla de cangrejo,

porque ella lo que tiene es un problema con la salsa rosa.

Ay, ya estoy aquí. He llegado un poquito tarde, ¿no?

Qué auténtico honor. Para mí sí que es un honor.

Pensaba que no venías.

¡Cómo no voy a venir, cómo no voy a venir!

Vienes con ese verde Tiffany tan precioso

y con esos dorados que digo "quizá, el delantal no le pega".

Me encanta el delantal.

Con lo que tú eres, tan... Qué va, yo soy todoterreno.

Pero eres muy elegante, a lo mejor los colores...

No, pero... Pero queda bien, ¿eh?

¿Queda bien? El verde Tiffany, el azul...

Mira cómo entiende "el verde Tiffany".

Has comprado mucho en Tiffany. Algo he comprado.

Me dijiste que tenías un problema con la salsa rosa,

así que he preparado una receta para no hacer solo la salsa rosa,

sino, incorporársela a una ensaladita de cangrejo.

¿Qué te pasa con esta salsa?

Que no sé calcular qué tengo que echar

para que tenga buen color, no esté muy fuerte...

Necesitamos hacer algo que sea muy potente de sabor

para que, a la hora de mezclarlo, se equilibre.

Pero me da miedo que quede muy fuerte o muy suave.

Debe quedar fuerte. Ah.

Porque con la mezcla se suaviza.

Si te parece, te vas lavando las manos,

mientras cuento qué ingredientes necesitamos para esta receta.

Mayonesa, kétchup, salsa picante, salsa Worcestershire,

brandy, zumo de naranja, cebolla morada, tomate, rabanito,

lechuga romana, cebollino, cangrejo, sal, manzana verde,

piña, aceite de oliva y un poquito de pimienta, siempre.

Como veis, vamos a hacer una ensaladita sencillita,

pero muy resultona.

La carne de cangrejo la vende así, para que lo sepáis.

Hay bastantes tipos y bastantes calidades,

para mí, la mejor es la King Crab, que se llama.

(AMBOS) Chafka.

Exactamente. Huy, me encanta.

Chafka es lo que significa cangrejo en ruso,

pero, al final, el King Crab es el que encontraremos aquí,

el más caro, el de mejor calidad. Lo que sí es importante

es utilizar cangrejo de verdad, no palitos de cangrejo.

Yo, con Carmen Lomana aquí, he cogido King Crab,

me he permitido ese lujo, no quería cualquier cosa.

Creo que todo el mundo quiere verte cocinar.

Oye, tengo fama de que no cocino y cocino divina...

Divinamente no sé, pero...

Te echamos de menos. ¿Qué te apetece?

¿Eres capaz de cortarla muy finita? Con la mitad me vale, ¿eh?

Y el tomate en "brunoise", abrimos y quitamos las pepitas.

¿Sabes qué es una "brunoise"? ¿Qué es una "brunoise"?

¿No lo aprendiste? No.

La "brunoise" es un cuadradito pequeño, digamos.

¡Pero qué afrancesados somos! ¿Has visto?

Pasa de veces... Hay veces que...

Yo me pasó todo "MasterChef" sin saber qué era el "parmentier".

¡Ah, la "parmentier"!

La "parmentier" resulta que era un puré.

Es un puré de patata, puede ser "parmentier" de queso,

es un puré de patatas al que se le añade queso.

Mientras tanto, voy a hacer el trabajo más sencillo,

pero te enseñaré cómo se hace una salsa rosa de verdad.

¿Dónde aprendiste a cocinar, en tu casa?

Aprendí de mi abuela y de mi madre, luego, en una Escuela de Hostelería

y, luego, estuve en Martín Berasategui.

Es muy amigo mío, no ves que yo soy de San Sebastián.

Y sigo aprendiendo, nunca dejo, sigo aprendiendo cada día.

¿Tú cocinas en casa o no?

No. Nada, ¿no?

No, porque vivo sola, ni tengo marido ni niños,

¿qué voy a cocinar para mí? Tengo una persona que lo hace.

¿Eres muy caprichosa?

Un poco, como mucho de caprichos, pero soy mucho de cuchara.

¿Ah, sí? Unos garbanzos con espinacas...

¿Te gusta la liebre? No he comido ni liebre ni conejo.

Si te gusta la cuchara, hemos hecho un guiso de liebre con gurullos,

iba a hacerlo después, pero como has tardado...

Cuando era pequeña mataron un conejo delante de mí,

luego, me lo dieron a comer y me quedé traumatizada.

Eso le pasa a mucha gente.

Traumatizada, ¿eh? Estaba en un pueblo...

Van a alguna matanza y se quedan traumatizados.

Un poquito más chico, si puedes.

Estoy sufriendo, creo, que más que el conejo.

No es bueno pasarlo mucho, porque si no, llora demasiado

y al llorar demasiado sabe demasiado.

¿Si llora mucho sabe demasiado?

Si la picas mucho... Al final, voy a llorar yo.

No es que llore la persona, llora la cebolla en sí.

Cuando picamos cualquier cebolla, si la picamos a la primera,

esos cortes finos no harán que segregue,

que suelte mucha agua de su propia vegetación.

Eso hará que lloremos menos y que...

¿Por qué hay que echar cebolla cruda a todo?

A mí me gusta mucho la cebolla morada, ¿eh?

La cebolla guisada me gusta. Pero cruda no te gusta.

Pero en crudo no.

A mí me gusta en salpicones y en cosas de este estilo.

Mirad, así queda perfecta. Qué bien.

Este es el tamaño. A ver cómo lo haces...

Ahí está, además, así no te cortarás. Perfecto.

La salsa rosa es muy de salsa cóctel, ¿no?

Eso me encanta y en Inglaterra se hace mucho.

Exactamente. Yo he vivido mucho en Londres.

"Cocktail sauce", ¿no? Sí.

Mira, así. Londres me encanta, ¿eh?

A mí, también. Pero se come mejor aquí.

Se come mejor. Allí hay restaurantes muy buenos,

pero en el día a día... Es que ellos no comen.

No es tradición, no tienen cultura, como nosotros.

Yo he trabajado en La City y las chicas, mis compañeros,

salían a la hora de comer, pero más que comer

se llenaban de pintas de cerveza y de sándwiches.

Todo es muy calórico. ¡Todo! Y no es nada sano.

Mayonesa, kétchup, aquí tenemos el zumo de naranja.

Ay, qué bueno.

Además, le queda genial. ¿Te gusta el picante?

Sí, mucho.

Pues nada, voy a echar toda la salsa picante.

Yo preparo el pollo al curri como nadie.

Un día te voy a invitar a casa y te voy a hacer la comida.

Un poquito de brandy,

esta salsa famosísima Worcestershire.

Esto va a estar muy potente, si lo probamos sola...

Pero tendrá un sabor muy rico. Sigue cortando, ¿no?

Ah, ¿sigo cortando? Un poco de cebolla y el tomate.

Dejamos aquí la salsa. Mientras, voy ayudando a Carmen

a cortar los rabanitos y el cebollino,

ella picará el tomate, y nos quedará la piña y la manzana.

¿Esto está bien?

Está perfecto y con esa cantidad ya está bien,

la otra cebolla la usaré en otra ocasión.

Vale.

Yo estoy todo el día cocinando.

Hay que aprovechar, a mí no me gusta nada tirar cosas.

Una cosa importante de esta o de otra ensalada como esta,

cuando mezcléis cualquier mayonesa o, en este caso, la salsa rosa,

necesitamos sequedad; es importante que esté seca y no suelte agua,

al final, se queda ese charco, que es un agua de cocción,

que no nos interesa demasiado.

El cangrejo debe estar seco para que no nos suelte agua.

¿Qué hacemos con el tomate?

Mira, vamos a echarlo todo en este bol,

el tomatito bien picado, la cebolla la echamos primero...

Aunque no cocines mucho, ¿cómo has aprendido? ¿Viendo?

Yo sé cocinar, pero...

No eres profesional, yo llevo 25 años cocinando a diario.

¿En "MasterChef" has aprendido a cocinar?

Algunas cosas, sí, algunas cosas he aprendido...

¿Sí, no? Ajá.

Los temas del agar-agar, de la gelatina... esas historias.

¿Quieres aprender más cosas?

Sí, claro que quiero.

¿Sabes dónde puedes aprenderlas? Tengo este regalito para ti.

Ay, qué ilusión.

Mira, aquí. ¡Qué bien!

Te lo voy a regalar porque aquí dentro encontrarás

trucos, consejos y, también, cuchareo, ¿eh?

Y, además, viene cómo presentarlos, que eso me encanta.

Creo que es muy de tu estilo. Me encanta todo.

Garbanzos con morcilla...

Esto es un cocido, la col por un lado, la sopa...

Pero qué bueno todo. Ensaladita de pimientos.

Todos mis amigos me dicen:

"Tienes que cocinarnos para saber qué has aprendido..."

Hoy te lo llevas, pero lo voy a guardar.

Entre "MasterChef" y el libro "Hacer de comer"

seguro que sorprendes a tus amigos.

Vamos a seguir, voy a sacar otra tablita.

¿Pico la lechuga o los rabanitos?

Los rabanitos los pico yo, ¿vale? Porque los voy a hacer...

No te fías un pelo.

La verdad es que sí.

Te voy a dar... ¿Te parece bien la manzana?

Sí, vale... ¿No hay un cuchillo más pequeño?

Yo creo que este, que está escondido, te va a gustar.

Este, este.

¿Te parece mejor? Ajá.

Corta la manzana igual, en daditos pequeños,

aunque no importaría más grande, para que se note el crocante.

A mí me gusta sentirlo en las ensaladas.

Que Carmen, de sensibilidad, va sobrada.

No lo sé, pero en las ensaladas, que les suelo poner manzanas,

me gusta sentir los trozos.

Te decía que tenía curiosidad de saber cosas de ti.

¿Cuál es tu mayor capricho gastronómico?

En invierno me gustan muchísimo las lentejas.

Unas lentejitas. Soy muy de ensaladas,

pero ensaladas especiales, por ejemplo, me encanta esta.

¿Te cuidas o...?

Procuro no tomar calorías vacías y no me gusta ponerle mucha grasa.

Me encanta esa palabra, "calorías vacías".

Claro. Me gusta.

Calorías que, al final, no son muy saludables para ti.

¿Sabes qué me encanta? Vas a pensar que soy como una niña,

para desayunar... Más pequeño que esto no lo pondría.

Vale, perfecto.

El plátano machacado con naranja, con galleta y leche condensada.

No te imaginaba desayunando eso. Ay, sí.

Te imaginaba desayunando unos huevos Benedicto.

Me gustan los huevos Benedicto, me encanta el pollo con piña

y el pollo al curri.... Pero soy vegetariana de mamíferos.

¿Sí, no? De aves no, pero no tomo ternera.

No tomas ternera, solo tomas aves. Nada.

A lo único que hago concesión, porque soy una vegetariana

bastante especial, es al jamón. ¡El jamón me encanta!

Desde los diecisiete años no me como una chuleta ni nada así.

¡Desde los diecisiete!

Mira, por eso no quería que lo cortaras,

porque he hecho unos bastones, que he metido en agua con hielo.

Qué difícil lo que has hecho. Hay que meterlos en agua y hielo.

Lo que estoy haciendo es, básicamente, sacar unas laminitas.

Mira, primero hago así, y, una vez que tenga las láminas,

las voy cortando en lo que se llama juliana.

Y, luego, alargado.

Claro. Y, ahora, bastoncitos o juliana.

Ya va quedando poco, Carmen. Voy a coger la piñita

y la manzana la vamos a echar aquí.

Le voy a quitar a la piña la parte más compleja. Así...

A mí me encanta la piña y otra cosa me chifla es la sandía.

Una buena sandía es genial. No sé por qué pero está tan rica...

La piña la cortamos en cubos.

¿Esto lo pongo así? Ahí dentro, exactamente.

Yo no la pico más, ¿no? No hace falta picarla más.

La piña la he cortado en cuadrados un poquito más grandes.

Carmen... Qué rico...

Yo te veo mucho en saraos, en eventos...

Cuéntame cómo es un día en tu vida.

En mi vida no hay lugar para el aburrimiento,

entre que trabajo mucho y que tengo mucha vida social...

Normalmente, me levanto a las siete y media,

porque me gusta tener tiempo para desayunar tranquila;

leo los periódicos, aunque, primero, enciendo la radio;

me voy a trabajar a la televisión o a cualquier otro sitio;

además, de que tengo mis cosas, porque yo tengo que gestionar

mis vida y los negocios que pueda tener.

Por la tarde, a las siete, cada vez me apetece menos salir,

pero sabes lo que es Madrid... Eso te iba a preguntar.

Que hay mil cosas, sobre todo, cosas muy interesantes,

voy a teatro, tengo mi abono de ópera,

me gusta ir al cine... Y, luego, tengo cenas con amigos,

porque no solo voy a trabajar y a encerrarme en casa.

Cuando voy a algún evento, que voy poco, la verdad,

me paso todo el rato hablando y, al final, nunca como.

Eso me pasa a mí; te preguntan, te hablan, tal...

Al final, dices "si no he comido nada...";

entonces, me voy merendada.

Es más inteligente eso que lo que yo hago.

Pero a ti te luce más que a mí; yo como, meriendo, no sé qué y...

Yo no paro de probar. Es el problema de los cocineros,

que creo que engordáis de probar y de estar cocinando.

¿Qué cocineros hay delgados? Poquísimos.

Ahora, a muchos les ha dado por correr,

a mí no, yo corro detrás de una cazuela llena.

Yo no corro ni loca, ni loca.

¿No haces nada de deporte? No.

Pues, vaya, te cuidas bien. No, me canso, no me gusta.

Pero ¿nada, nada? En verano nado en Marbella.

¿Nadar sí? Pero en verano, aquí no.

Vamos a coger esto por aquí y te voy a quitar esto,

para que estemos más a gusto.

En "MasterChef" no era la que mejor cocinaba,

pero era la que lo tenía todo más limpio.

¿Cómo llevabas que te criticasen los jueces en "MasterChef"?

Jordi me tenía manía. ¿Sí?

Yo creo que sí. Te daba candela.

Y el más tolerante era Pepe,

aunque comprendo que tampoco cocinaba muy bien.

Yo llegaba con mi plato encantada,

pensando que me dirían que estaba estupendo

y resulta que me miraba con esos ojos...

Como diciendo "¿no te da vergüenza lo que has hecho?"

Estamos juntando la parte sólida, todo lo que es el tropezón,

y una vez que esté bien mezclado le vamos a añadir la salsa rosa.

Así que vamos a ir mezclando...

Esto es una comida que haces, relativamente, pronto,

no te lleva demasiado tiempo. No, esto es facilito.

Yo lo hubiera mezclado todo y a la nevera.

Nosotros, como nos la vamos a comer ahora, la echo aquí.

Carmen, me han contado una cosa que me sorprendió muchísimo,

Que decías que te encanta, planchar.

Sí, me encanta planchar. Te gusta planchar.

Mucho. ¿Y eso?

Me relaja muchísimo. Como a mucha gente cocinar, ¿no?

Y a la mayoría de la gente no les gusta planchar

y yo, mientras más difícil...

A mi marido lo conquisté planchándole las camisas,

porque era estudiante e iba hecho un cuadro.

Le planché una camisa, que se la dejé niquelada,

y el tío dijo: "esta me conviene, plancha divinamente".

Plancha genial.

Y si te cuento una anécdota, ya, te mueres.

Cuéntamela, claro.

Sería por planchar, por cocinar no.

La primera vez que vino a mi casa en Londres abrimos el horno

¿y sabes qué había en el horno? Un ratón seco, disecado...

Y me dijo: "¿Qué pasa, nunca has cocinado aquí?".

Y, entonces, pensé que no me volvería a llamar más,

pero sí que me llamó.. Y, luego, os casasteis.

Nos casamos a los seis meses. Voy a echar un poquito de pimienta.

¿Cuántos años tenías cuando te casaste?

Veintidós. ¿Veintidós años?

Muy jóvenes, muy locos y muy enamorados,

que es lo único que se necesita;

tener lo suficiente para llenar el carrito de la compra.

Ahí está. Tampoco mucho más.

Totalmente de acuerdo. Vamos a poner este por aquí.

Qué bonito. ¿No? Una cosita así.

Yo esto lo hago con cogollitos de Tudela.

¿Quieres ir poniéndolo tú de una forma bonita?

Mientras, yo voy a ir troceando el cebollino.

¿Qué te parece, le pongo así o menos?

Yo gastaría todo entre los cuatro, para no complicarme la vida.

Creo que entre tú y yo nos lo vamos a comer seguro.

Yo tengo hambre. Y yo, también.

No como grandes cantidades, pero sí muchas veces.

Bueno, esto está bien. Sí.

A ver, vamos a ver...

Si quisiéramos hacer una versión más ligera de esta ensalada,

cambiaría la mayonesa por aceite de oliva, sal, pimienta.

Este último toque que, aparte de color,

le va a dar muchísima frescura. Qué bonito, me ha encantado.

Te ha encantado el rabanito. El truco del rabanito...

Pero, siempre, con agua y hielo, nunca añadas sal, aceite de oliva

ni nada de eso, porque se vuelve mustio.

Siempre en agua y echarlo en el último momento.

Carmen, vaya ensaladita y qué charla más agradable contigo.

Espero que hayas aprendido a hacer la salsa rosa.

Nos vamos a la mesa con esta ensaladilla de cangrejo.

("Milionària", Rosalía)

("Milionària", Rosalía)

Carmen, nada me haría más feliz que quitarte el trauma

de no poder comer liebre. Yo me la como.

¿Te atreves? Tiene una pinta tan fantástica...

Mientras, me despido de la gente.

Hasta aquí hemos llegado por hoy, con esta ensaladilla de cangrejo

y este guiso de liebre. Hum...

Espero que todos disfrutéis con estas recetas

y os recuerdo lo de siempre: haz la comida y mejora tu vida.

Hoy soy un poco más feliz porque he hecho feliz a Carmen.

Qué bueno. Qué bueno, Dani. Está bueno, ¿no?

Yo voy a probar la ensaladilla, porque...

Esto, en el pollo al curri, lo puedo echar.

Sí, con ocho minutos de cocción tienes de sobra.

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Hacer de comer - Guiso de liebre y ensalada de cangrejo

16 oct 2019

Para la primera receta del día, Dani García trabaja con una carne que no es utilizada muy habitualmente: la liebre, con la que cocina un sabroso guiso. Carmen Lomana es la invitada de hoy que pide consejo a Dani para realizar la salsa rosa. Juntos preparan una ensalada de cangrejo.

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