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Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Fideuá y sardinas asadas - ver ahora
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Dani, de verdad, mil perdones, mil perdones

(Sintonía)

Dani, de verdad, mil perdones, mil perdones

por lo del coche que se me quedó sin gasolina,

nos quedamos tirados, lo siento.

Con el diésel también me pasaba antes.

O sea, ni diésel ni gasolina, es tu cabeza.

Puede ser, Dani, puede ser. Lo que tengo que aguantar contigo,

esas cosas y es un momento surrealista.

Pero te vas acostumbrando a mí. Poquito a poco.

Hola, buenos días, hoy vamos a hacer de comer

una fideuá y después unas sardinas asadas.

Y vamos a tener un invitado más que especial,

nada más y nada menos que el chef del mar Ángel León.

¿Cómo lo ves? Ya son muchas estrellas a mi lado.

Bueno, Ángel, además, es un auténtico crac.

Si es como tú, estoy tranquilo.

Va a traer las sardinas y dice que algo más,

así que, miedo me da. No os lo perdáis porque, seguro,

que hará algo increíble.

Bueno, mientras él llega, hemos dicho fideuá,

pero esto, en verdad, es una especie de "rossejat".

Ahora explicaremos el por qué, pero antes vamos a decir

los ingredientes que necesitamos.

Fideo fino cabello de ángel,

un poquito de calamar,

limón, azafrán, comino,

pasta de tinta, ajo, cebolla,

pimiento, tomate, aceite de oliva,

aceite de girasol y huevos.

¿Y el caldo, Antonio? Se me olvidó descongelarlo.

Perdóname. Venga, anda, tírale.

Voy, voy. Sácalo.

Bueno, sabéis que tenemos una despensa que llamamos húmeda

y en ella tenemos cosas

que hemos hecho y congelado, en este caso, el caldo.

Bueno, tengamos en nuestra despensa congelada para momentos

como este donde Antonio no me sacó el caldo

y ya lo tenemos aquí. Lo ideal, noche anterior

sacarlo del congelador a la nevera, ¿qué no es así

cómo hoy? Pues un poco de microondas en descongelación

y no pasa, absolutamente, nada. Pues me lo llevo.

Hay que ser prácticos y operativos, ¿microondas?

Voy a ello. Perfecto.

Mientras tanto, os voy a contar los pasos

que vamos a hacer para hacer esta fideuá.

Antonio, sofrito.

Ajo, cebolla, pimiento y tomate rallado.

Un poquito de aceite de girasol

para freír los fideos.

Así, bueno, creo que la palabra

fideuá engloba muchísimos tipos y maneras de hacerla.

Depende un poco del grosor

del fideo si es de una parte o de otra.

O sea, fideuá es todo, ya sea grande, chico, fino, mediano.

Fideuá es todo, hablamos, entre comillas,

de una paella, pero con fideos.

Aquí tenemos el calamar que vamos a empezar a saltearlo ya.

Sabéis que nos gusta saltear primero el producto, la proteína

cuando hacemos cualquier cosa. Pásalo por un colador,

no me gusta cuando hay agua que es lógico porque

estos productos sueltan agua,

como el calamar, necesito secarlo bien.

Y quiero la paellera, el recipiente, no nos enfademos

con valencianos y alicantinos,

pero quiero la paellera y el recipiente muy caliente

y no echaré nada de aceite hasta al final.

Recordemos, Antonio está con el sofrito,

yo estoy calentando el aceite de girasol

para freír los fideos finos, cabello de ángel, no lo olvidéis.

Y calentando nuestra paellera

o recipiente para saltear los calamares.

Dani, entonces vamos a hacer una fideuá catalana, ¿no?

En Cataluña se llamaría "rossejat". ¿Pues sabes que en Cataluña

fue donde se hizo la fideuá más grande del mundo?

¿Sí, o qué? En el 2005.

Ojito, Dani, 2500 kilos de fideos,

2000 kilos de pescado y 150 kilos de alioli.

No me lo puedo creer.

¿Qué te parece? Alucinante.

Dio de comer a 23500 personas, ojito, eh.

Importante, como siempre decimos, ¿veis qué pasa ahora mismo?

Quiero que suelte toda su agua por eso no le echo nada de aceite

hasta que no suelte toda su agua.

Y cuando la suelte, será el momento de añadir el aceite.

Nada mejor para acompañar esto que un alioli.

Alioli, que viene de ajo y aceite, antiguamente, y el verdadero

alioli se hace a mortero

con el ajo y poco a poco montando con aceite a mano.

Vemos que ya no queda nada de agua y empieza a quedarnos

ese doradito que a mí me interesa mucho

en el calamar y ahora es cuando echaré el aceite

y ahora es cuando se fríe de verdad,

si tuviera agua, haríamos una cosa extraña,

un menjunje donde hay grasa y agua

y no se saltearía, para nada, exactamente, igual.

¿Veis? Me gusta el doradito,

ese doradito que va cogiendo.

Ese doradito es fundamental si no, ¿qué tendríamos?

Seguro que en casa lo echáis con el agua,

algo raro y se os queda algo blanco, cocido.

no quiero calamares cocidos, quiero calamares salteados

en aceite de oliva. ¿Sabes que los romanos

usaban mucho el ajo? Decían que tenía propiedades atléticas

para potenciar la fuerza de los hombres.

Hablas mucho del ajo, pero primero es lo tienes que tienes que picar

que es nuestro un, dos, tres. Primero, el ajo, luego la cebolla,

el pimiento y luego, el tomate. pero primero, el ajo.

Antonio, haciéndome el ajito, aceite ya que vamos a mirar

cómo está de caliente, echando unos fideítos aquí.

Y ya veo que está perfecto

por lo tanto, loe echaré ya.

Dani, tu ajito por aquí.

Realmente, los freímos para cerrar un poco el poro

y para que luego se nos quede ese punto

que no es del fideo pasta, sino que alguno quede crocante.

Dani, la primera fideuá que se hizo fue en Gandía.

Qué bueno. ¿Sabes cómo fue?

No. Las típicas barcas

que salen a faenar, pues un cocinero en ellas

pues fue a hacer una paellita,

un arroz y cuando lo tenía rehogadito,

hizo el sofrito, se dio cuenta que no tenía arroz.

Cogió espaguetis, los cortó y los metió y de ahí nació.

Pues mira, no sabía que venía de ahí.

Los espaguetis los cortó cuando estaban secos todavía.

Pues mira, no lo sabía.

Pues ya sabes algo nuevo.

Un saludo a la gente de Gandía, ojito.

Bueno, ojito, muchísimo cuidado con ese aceite, ¿vale?

Es un aceite que vamos a reutilizar

y dejamos nuestros fideítos que tienen que quedar así,

tostados y cocinados de verdad,

si no, no tiene sentido que hagamos todo eso.

Claro. Bueno, Antonio, cómo llevas

el ajo, ¿lo tenemos? El ajito lo tenemos.

Nada más termine con el tomate, te limpio todo.

El ajito, vamos allá.

Ajito por aquí, necesitamos un poco de aceite de oliva.

¿Veis? Siempre, no me cansaré de decirlo,

ajito primero, aroma, que lo suelte.

Así, muy bien.

Pimientito lo siguiente.

Lo voy a echar en un ladito, cebolla aquí en otro ladito,

Sabéis también que para ir un pelín más rápido,

también me gusta hacer eso en el caso, como hoy,

que tengamos dos superficies diferentes.

Bueno, me vas a coger un morterito y cogemos un poco de comino,

un poquito de pimienta, un poquito de azafrán

y lo vamos a machacar

y ese polvito que nos saldrá vamos a aromatizar esta fideuá

con ese polvito. Grandísimo truco, de verdad.

Te hago una pregunta porque en casa, seguro,

¿todo este azafrán para el mortero

o solo una pequeñas hebras? Deja, nada, cinco hebras.

Mirad cómo a la vez, nosotros, ahora, en esta situación,

casi echamos el pimiento, pero ya lo tenemos casi hecho.

Pero no me gusta mezclarlo hasta que llegue el momento.

¿Vale? Y que llegará, prácticamente, ya.

¿Qué haremos ahora? Mezclarlo, todavía al pimiento

le queda más que a la cebolla. Dani, cómo huele esto.

Un poquito de caldo sí puedes sacar ya,

tendrá la parte de arriba. Voy, voy.

¿Le echaste pimienta? Sí.

Esto le dará un toque superespecial.

Dani, cuidadito. Échame un poquito aquí,

seamos prácticos, una cosa al lado de la otra, ahí está

y voy a echar un poquito.

Eso, nos lo habréis visto hacer en alguna que otra ocasión,

me encanta añadir un poco,

además, ya huele a pescado, para que el sofrito se haga

un poco antes y además se cocine.

Este caldo, ya veis, se evaporará y se seguirá sofriendo,

pero nos ahorrará unos minutos.

Mirad, ahora está bien hecho, bien fondadito, bien caído,

momento de añadir aquí en el ladito, el tomate

para que vaya reduciendo.

¿Por qué? Por ansiedad, probablemente, y a vosotros

también os pasa, tenéis ansiedad de terminarlo antes,

lo antes posible para hacer otra cosa.

Correcto. Puede ser una ensalada,

en tu caso, alioli.

Lo sabía. Entonces, ganamos tiempo,

pero, por favor, respetad siempre

la cocción de la cebolla, la cocción del ajo, del pimiento.

Alioli como siempre, en este caso mayonesa de ajo.

Mayonesa de ajo. Le echamos un poco de cítrico,

en este caso limón. Bueno, para hacer alioli,

un poquito de ajo, podemos escaldar o no,

quitarle el germen, no quitárselo, bueno.

Yo no se lo he quitado, Dani. No hace falta quitárselo.

A lo mejor, se me repite un poco o eso dicen.

Bueno, lo podéis escaldar, los puristas podéis escaldarlo

un poco, tres veces, a partir de agua fría,

perfecto, nos saldrá un alioli bastante más suave.

Mirad a Antonio qué bien lo hizo

y cómo aprendió que solo cogió un trocito del limón,

además no partido por la mitad que se nos queda el limón ahí,

corta un trocito y deja que lo demás sepa

a limón fresco. En cuanto lo abras y lo dejes

un rato y luego lo echas y es que es otro rollo.

Eso no hace falta que os lo diga, pero lo voy a decir:

ese tipo de cosas no se pueden congelar,

es de consumo inmediato, tipo arroces, paellas,

fideuá, etc. Ahora, os digo una cosa,

cuando está muy bien hecho un arroz en seco

y cuando está muy bien hecha una "fideuá" seca,

sí que nos vale del mediodía para la noche

y se calienta bien. Si está muy bien hecha.

Alioli, nevera. Coge cuerpo y va a estar perfecto

en unos minutos.

Bueno, y yo ya aquí voy a hacer el siguiente paso, ¿vale?

Tenemos nuestra pasta de tinta.

Y tenemos los fideos. Tráemelos. Voy.

Toma, Dani, por aquí los fideos.

¿Qué podríamos hacer? Hay gente que tinta el caldo.

No hace falta tintar el caldo.

Con echarlo aquí, simplemente, se va a tintar.

¿Esto está caliente? No.

Pues tiene que estar caliente. ¿Qué hacemos?

¿Lo pongo en un cacito? Pónmelo en un cacharrito

y me lo calientas. Y no voy a echar la tinta

hasta que no esté caliente.

Es fundamental. No podemos hacer una paella,

un arroz, una "fideuá" o lo que queramos,

sin que el caldo esté caliente. Tiene que estar caliente.

No nos interesan esos cambios bruscos de temperatura.

Me interesa que en cuanto caiga aquí, cueza. Eso es fundamental.

Vamos a darle caña. Antonio. Dime.

Ve echando la pasta de tinta y seguido,

me vas echando muy rápido los fideos.

Venga, vámonos.

Eso lo dejamos para ahora.

Ahí, encima, que no se queme.

¿Tienes los fideos? Sí.

Venga, mis fideítos.

Qué pintaza, eh.

Esto va a quedar bien. Una pregunta.

¿Aquí también vamos a echar el caldo poco a poco?

Me gusta siempre poco a poco. Poco a poco tienes el control.

El poder de la cocción.

Ahora, momento de aromatizar nuestra "fideuá".

Un poquito aquí con la mano.

Esto que, recuerdo, lleva comino,

pimienta y azafrán.

Voy a echar ya los calamares.

Y vamos a dejar cocinar cinco minutitos

y vamos a terminar en el horno,

en cuanto se consuma todo el caldito que tenemos aquí.

En el horno lo dejaremos

otros cinco minutos más. Vale.

Antonio, este puntito de humedad

lo vamos a quitar ahora en el horno.

Y tengo los vellos de punta. Como escarpias, Dani.

Grandísimo truco.

Bueno, no es un truco realmente.

Es ver si verdaderamente el fideo está perfecto.

Ahora le quitaremos ese restito de humedad

y vamos a dejar crocante la parte de arriba,

que cuando comamos, vamos a notar

todas esas texturas diferentes del propio fideo.

¿Vamos al horno? Venga.

Bueno. 200 grados.

Con tres minutitos tenemos de sobra.

¿Vale? Porque está ya prácticamente seco.

Bueno, Antoñito. ¡Oh!

Esto es lo que yo quería.

Amigos de Gandía, vamos a ir allí

a cocinar el "fideuá" cuando queráis.

Vamos, Dani. Bueno.

Esperemos que les guste a la gente de Gandía esta "fideuá".

¡Hombre, por favor! Así que alioli

y esta maravillosa fideuá negra de calamares.

(Canción "Valentine")

Me hace muchísima ilusión la visita de hoy.

Porque es una persona que conozco...

O sea, más que un compañero de profesión, es un amigo

que conozco y que hemos pasado por millones de situaciones juntos

durante los últimos 15 o 20 años tranquilamente.

O sea, el chef Ángel León va a venir aquí.

Y Antonio sé que está muy nervioso, pero feliz.

Superfeliz. Eso sí que te lo digo.

Ya son muchas estrellas al lado.

Bueno. Es que siempre igual.

Tienes que acostumbrarte. No.

Me estoy acostumbrando, mal acostumbrando.

(Timbre) Déjame que abra yo.

Déjame, que me hace ilusión. Venga.

Bueno, vamos a hacer con Ángel unas sardinas asadas.

Y me ha dicho que traía unas cuantas cosas más.

Vamos a ver, porque es una caja de sorpresas.

¿Qué pasa, Ángel? ¿Cómo estamos? Muy contento.

Me hacía ilusión abrirte. ¿Qué pasa, Dani?

Directo de altamar. Directo.

No hay quien te pille. Te veo ahí...

Qué alegría verte en tu casa nueva. Delantal.

Qué placer. Mira. Se lo he visto a unos cuantos

y tenía ganas de ponérmelo. Estoy viendo tu camisa...

A Antonio le queda de lujo. Estoy gordito. ¿Me lo pones?

Yo estoy gordito. ¿Hay sardinas por aquí?

He traído... ¡No, no, no! ¡Ah! Están aquí.

Están aquí las sardinas. Las sardinas de Cádiz

son como los tiburones. Las sardinas de Cádiz

tú sabes que van al gimnasio.

Les da fuerte el levante y están fuertes.

Ya verás la que te traigo. Las de Málaga están ahí...

Están con mucho glamour, mucho champán y gloria bendita.

Esa es la diferencia entre las sardinas de Cádiz y de Málaga.

Mira qué pedazo de sardina. ¡Bueno, bueno, bueno!

Es un tamaño... Tamaño de sardina de puerto.

Hemos visto por ahí una berenjena. Sí.

Mi idea es asarla. Normalmente, en casa,

la hago asada, la entierro en brasa diez minutos.

Pero nos va a quedar escalivada, asada en el horno.

Para la receta que te he traído, yo creo que va a ir bien.

Para los muy atrevidos, vamos a intentar

que, por lo menos, dentro del horno

se cree un poco esa atmósfera de...

Esencia de brasa. De casi espeto.

Entre comillas. Ese sabor a espeto.

Bueno, Dani... Vamos a intentarlo.

Vale, vale. Oído. Vamos a verlo. Oído.

Porque el espeto es el espeto. Venga.

Nos centramos ahora en asar las sardinas, la berenjena

y luego vemos el resto de cosas que has traído.

Muy bien. Tenemos las sardinas aquí.

Vamos a pegarle un lavado, Antonio, a la sardina.

Y ojito. Vamos a hacer lo siguiente.

Lávamelas. Te las lavo.

Bueno.

A ver. Yo creo que esto te va a gustar,

porque tú eres muy de estas cosas.

Vamos a ver si somos capaces. ¿Es un truquito?

Bueno... ¿Te lo ha chivado el Antonio?

Mira. Dani, dile quién ha ido

al campo a por la leña.

A ver. Bueno, a comprarla.

Lo que vamos a hacer, no es obligatorio, ¿vale?

Porque... Como esencia de la sardina,

sardina en espeto, ese aroma, ese sabor

es inconfundible.

Entonces, yo me he cogido aquí

un poco de leña bien sequita de olivo.

Cómo se nota que la leña es de Marbella también.

Bien sequita. Está perfecta. Que no le falte ni gloria.

Aquí luego, si acaso podemos ponerle un poquito

de papel debajo y tal, para prenderlo,

pero creo que no va a hacer falta.

Y luego, me he traído serrín, que es lo que nos va a ahumar.

Los ingredientes para esta receta son:

sardina, sal gorda y berenjena.

Y también necesitaremos leña de olivo y serrín.

Sal. Cortamos la berenjena,

Antonio, a la mitad. Venga.

Bueno, sal gorda. ¿Por qué sal gorda?

La grasita de la sardina impregnada es mucho mejor gorda,

que hacerla fina, porque pasaría desapercibida.

Y a mí me interesa, en este caso, ese puntito de sal gorda.

¿Sabes lo que comen las sardinas? ¿Qué comen?

¿Qué va a comer la sardina?

Las sardinas comen plancton.

Y gracias al plancton, tenemos esa sardina

con esa grasa. Es de los pescados con más omega 3.

Y es muy curioso porque es un pescado

que está en el fondo del mar, que solamente sube arriba

a la superficie cuando busca aguas calientes, buscando plancton.

Y tiene una cosa preciosa, que a mí me vuelve loco,

que tiene una enzima que se llama guanina,

que es lo que hace que las escamas brillen.

El color plata. Son arcoíris también y plata.

Ellos la utilizan, cuando viene un depredador,

como un destello de luz

para confundirlos.

Bonitos, caballas, jureles, atunes...

Todos van detrás de la sardina.

Bueno. Hemos colocado la sardinita entera, impoluta.

Le hemos dejado las escamas.

Le hemos puesto un poco de sal gorda.

La berenjena la hemos cortado a la mitad.

Antonio ha visto que no la ha cortado

perfectamente bien. Y como es un chico aplicado,

la está cortando perfectamente bien.

Está nervioso hoy porque está aquí Ángel.

¿No? (RÍE)

Cuando tú me riñas, voy a comer muchas sardinas

a ver si se me pega algo de esa enzima llamada guanina.

¿Vale? Y cuando tú vengas a reñirme, yo hago...

La activo y brillo. El destello.

Cuando me veas brillar, es que estoy atento.

Yo creo que tú brillas sin falta.

Sin escamas, brillas igualmente. Guanina.

Insisto. Si no queréis hacerlo en casa,

no pasa absolutamente nada.

Pero vamos a intentar acercaros la playa de Málaga

y el aroma de la sardina en espeto a vuestra casa.

¿Tenemos el hornito, Antonio? Lo tenemos.

¿Me pillas el serrín?

¿Y esto lo llevo yo? ¿Las sardinas?

Quiero el horno con el grill a 230, ¿vale?

Tiene que ser una cocción bastante potente.

Lo vamos a sacar. Pon arriba, Antonio,

las sardinas y la berenjena.

Al final, es un cuarto ahí ahumado pero con el horno.

Vamos a darle otro poco aquí.

Venga, ponemos ahí un poco de serrín.

Con precaución en casa, eh. Nada de locuras.

Con este humito solo, vamos a tener más que de sobra

para que nos sepa y nos huela ahí a...

A sardinas en espetito. ¿Vamos? Qué buena pinta.

Bueno, ¿qué más nos has traído? Cuéntanos. Sorpréndeme.

Que tú siempre me sorprendes no a mí, sino al mundo entero.

Yo... La idea ahora cuando saquemos la berenjena,

es, simplemente, aliñarlas con aceite, vinagre y sal.

Supersencillo. ¿Vale?

Y que quede como una compotita de berenjena

para poner sobre una tosta

la sardina arriba y no más.

También, traigo, luego, para que lo veáis...

Miedo me das. La sal. Que dices tú, ¿esto qué es?

Pues sal, ¿no? "Qué innovador, ha traído la sal".

(RÍEN) No, esta es una sal para jugar.

Cuéntanos. Vais a flipar, de verdad, vais a flipar.

Esta es una sal para jugar que...

Dijimos: "¿Podremos conseguir que se cristalice la sal

delante de la gente para que vean ese proceso?".

Y lo hemos conseguido.

Genial, vamos a esperar a la mesa para que lo veáis.

No os vayáis, vais a alucinar, de verdad.

Yo creo que sí. Bueno, más cositas...

Tenemos aquí las sardinas, el lomo, habías dicho.

Tenemos los lomos y hago una marinada sencilla.

Un litro de agua; medio litro de vinagre...

Dani, escucha esto, el peor vinagre de la historia.

Eso lo he contado yo. Lo has dicho, ¿no?

He contado que para hacer boquerones en vinagre...

La gente no me cree, pero... El peor, tío.

Para hacer los mejores boquerones en vinagre,

el peor vinagre y los mejores boquerones.

El peor, el más chungo.

Me alegra que lo cuentes, que no crean que estoy loco.

Debajo de mi casa hay un supermercado

que tiene un vinagre que te puede dejar ciego,

lo echas y parece agua oxigenada para los boquerones, de verdad.

Nosotros los tenemos ocho minutos en medio litro de vinagre

con un litro de agua y treinta gramos de sal.

¿Y estos choricitos que has traído?

Como harás una fideuá. Ahí está.

Tú haces la fideuá y yo esto. Ya está hecha.

¿Tú la has hecho? Pues, déjame ponerle esto.

Está reposando.

Le vamos a echar sal para que se cocine.

¿Los haremos a la sal? Sí.

En la mesa, delante de la gente.

También he traído... Te lo enseño en la mesa.

Vale. Un regalito.

Genial, genial. Un regalito.

Una marinada al uso. Aquí está la sal.

Donde echamos un litro de agua.

Un litro de agua, medio litro de vinagre...

Un litro de agua, medio litro de vinagre...

Todo controlado. Y treinta gramos de sal.

Treinta gramos de sal. Ya tenemos el peso en los dedos.

Le tenemos cogido el rollo. Para mover.

Lo movemos, un poquito.

Aquí sumergimos las sardinas durante ocho minutos

para, luego, darle fuego con el soplete, me gusta mucho.

A mí me encanta. Y se puede hacer en casa.

Sí, perfectamente.

Las berenjenas debajo y fuera.

Esto lo metemos en la nevera ocho minutos.

Tenemos las berenjenas y las sardinas ahumándose.

(Melodía tropical)

(Melodía tropical)

Recapitulemos; tenemos la berenjena,

que hemos asado unos 25-30 minutos en el horno. Antonio, ve sacando...

La pulpa.

Los lomos de sardina, que hemos tenido en ese agua,

vinagre malo y sal, durante ocho minutos.

Y tenemos las sardinas asadas. Siguiente paso...

Quitamos la carne a la berenjena y la vamos a aliñar

con aceite de oliva, un chorreón de aceite;

un poco de sal y, en este caso, un vinagre espectacular viejo,

no malo, ahora, muy bueno. Ahora sí.

Sacamos músculo y le ponemos vinagre de Jerez.

Evidentemente. Ahí.

Y ya está, no necesita más.

Este va a ser el puré que pondremos sobre la regañada.

Estas sardinas, que ya se podrían comer.

Perfecto. Están marinadas.

A mí, personalmente, me gusta darle con el soplete, si lo tenéis.

Le da un toque asado... Un toque ahumado.

Que con la berenjena y la regañada va bien.

Tres, cuatro y cinco.

¿Cómo lo ves?

Veo que este tío está muy enseñado, este tío...

Constantemente, le digo que hay que aliñar bien,

no con timidez, hay que echar de verdad.

Está perfecta. Vaya pinta.

Bestial. Déjame para las otras.

La ha aliñado Ángel, las cosas como son.

Voy a ir poniendo un poco de berenjena sobre la tosta.

Qué pintaza tiene la berenjena.

Recordad que esta sardina ya está cocinada.

Están cocinadas, marinadas, las podríamos comer así, pero...

Si les diéramos un corte, quedan genial, para otra vez...

Al final, ha venido Ángel y nos ha regalado otra receta,

íbamos a hacer sardinas asadas; dos cocciones para un producto.

Hemos hecho estas sardinas asadas, ligeramente, con leña de olivo;

nuestra berenjena asada, para acompañarla;

y, luego, esta regañada, aprovechando esa berenjena

con esa marinada de sardinas asadas, también.

Solo queda comerlas.

El papeo. Venga, vamos allá.

Yo me quedo aquí. Vamos a la mesa.

¿Sí, te quedas? Me quedo, que voy a llevar...

Te esperamos. Ahora voy.

("Time to Pretend", MGMT)

("Time to Pretend", MGMT)

Pero bueno... Esta es la sorpresa,

mirad qué pena más grande vamos a pasar.

Vaya, vaya. Qué nivel, ¿no?

Ya los conocéis, ¿no? Percebes.

Y, ahora... Esto es importante, tócalo.

Está frío. Está frío.

Lo divertido es que, ahora, cuando entre en contacto con el percebe,

el agua se convertirá en sal y la sal hará que coja temperatura,

se pondrá a 130 grados, ¿vale?

Parece un truco de Copperfield pero no es así, ¿vale?

Yo lo he visto, Antonio, y vas a flipar.

Yo creía que era agua, pero...

Vamos allá, vamos a hacer los percebes a la sal.

Mirad... Importante, ¿ha ocurrido algo ahí?

¡Ahora! Mira, mira, mira, mira. Ahí estamos.

Mira. Ahí estamos, es decir...

Ahora, ¿lo veis? Empieza a activarse y todo esto

se va a convertir en la sal. Qué pasada.

Va a ir poco a poco, no sé si lo estáis viendo.

Qué fuerte. ¿Dónde lo venden?

Mira, mira. Toca.

Claro, está caliente.

Está caliente, pero está muy caliente.

El agua ha pasado a sólido, pero, cuidado, ¿eh?

Fijaos qué pena más grande.

¡Oh...! Vamos, vamos.

Dani, por favor, haz los honores. Qué bueno, por favor.

Alucinante, Dani. Estoy alucinando.

Qué suerte de vivirlo y de que lo viváis.

Quiero que Dani... Sí, me hace mucha ilusión.

Haga usted sus carabineros a la sal.

Qué ilusión. Venga, dale ahí.

Mira, mira, mira. Mira, Antonio, qué pasada.

Es que es absolutamente...

Esto para meterse el rollo con unos colegas, ¿no?

¿Qué colegas? Yo creo que Julia Roberts fliparía.

(RÍEN)

Voy a pedir un poco de esta agua, a ver si viene Julia Roberts.

La historia de esto es que lo sacaremos en verano

y espero que llegue a todos los sitios.

¿Esto está cocinado? Ya está cocinado.

Se saca como si estuviera en sal normal, con la costrita...

No hace falta echar clara de huevo, como hemos hecho siempre.

Esto va al bigote. Ni siquiera horno.

Vamos, que nos vamos. Fijaos, la cocción es perfecta.

Está cocinado perfectamente en cuestión de segundos.

Es una cocción perfecta, fijaos.

Yo, que sé bien cómo vive este mundo,

ya mismo veremos en todo el mundo hacer esto, ¿eh?

Ojalá. Es para estar orgulloso.

Estoy muy contento. Enhorabuena.

Qué mejor forma de brindar... Que con carabineros a la sal.

Gloria bendita. Por vosotros.

Ángel, millones de gracias.

Además de estos carabineros y estos percebes,

que ha traído Ángel, nosotros hemos hecho una fideuá,

tipo "rossejat"; unas sardinitas asadas

y, de regalo, estas regañadas con berenjena y sardinas marinadas.

Espero que hayáis disfrutado tanto como lo hacemos nosotros

y nos vemos en el próximo programa.

Como siempre digo: Haz la comida, mejora tu vida

y eternas gracias por venir a enseñarnos estas cosas.

Te quiero, eres un crac. El crac eres tú.

Ángel, ¿quieres fideuá? Venga.

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Hacer de comer - Fideuá y sardinas asadas

08 may 2019

Dani García y Antonio cocinan una tradicional fideuá, típica de la región valenciana y de Gandía más concretamente. Utilizan fideos finos. Después, reciben la visita del chef Ángel León que cocina junto a Dani García otro plato muy mediterráneo: unas sardinas asadas.

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