Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Espinacas a la crema y cazón en adobo -  ver ahora
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(Sintonía)

(Sintonía)

Buenos días a todos.

Me pilláis con otra parte de la cocina que nunca se ve;

la de limpiar los útiles para que estén en perfecto estado.

La higiene de una cocina es tan importante

como las técnicas de cocina o la calidad de los productos.

Un día más, el menú de hoy contará con dos recetas

de esas que llamamos de toda la vida.

De primer plato prepararemos unas espinacas a la crema

y para el segundo va a venir Carlos Maldonado,

que nos va a ayudar a hacer un cazón en adobo.

Recordamos que fue el ganador de "MasterChef III".

Estos son los ingredientes de las espinacas a la crema:

espinacas frescas, leche, harina, mantequilla, ajo,

vino blanco, nuez moscada, parmesano, sal y pimienta.

Esta receta, siempre, ha sido ideal

para que los niños tomen verduras sin rechistar,

pero, sobre todo, por una cosa que todos sabéis,

que me recordaba de pequeño: todos queríamos ser Popeye,

y, por eso, todos comíamos espinacas.

Supongo que sabéis quién es Popeye, para quien no lo sepa,

eran unos dibujos animados donde Popeye, que era marinero,

cuando tenía problemas comía espinacas y se ponía muy fuerte.

Psicológicamente, se nos quedó que la espinaca

nos hacía tremendamente fuertes.

Gracias a Popeye la gente empezó a consumir espinacas sin parar

y consiguió aumentar un 33% el consumo de espinacas.

Increíble, ¿eh? Que unos dibujos consiguieran eso.

Debería haber muchos más Popeyes, no sé...

Del aguacate, de la zanahoria, del brócoli...

Empecemos con las espinacas a la crema, una cosa importante,

que defendemos en este programa y yo defiendo en mi cocina;

no ultrapasemos de cocción las verduras,

y con las espinacas igual, quiero espinacas frescas.

Prefiero que las compréis frescas, que las escaldéis en agua,

que las sequéis y las congeléis, a que las compréis congeladas.

Bueno, ajito; he puesto mantequilla por aquí.

Voy a romper el ajito; un poco por la mitad,

le doy por aquí cuatro cortecitos,

otro en medio y empiezo a cortar.

El otro día estaba mirando la red, me gusta ver las ideas que ponéis,

con el "hashtag" #hacerdecomer y vi a un espectador nuestro

que decía que cogía el ajo y lo pelaba de manera más sencilla

metiéndolo diez segundos al microondas.

Nunca lo he hecho, pero tampoco me ha parecido

algo muy difícil lo de pelar un ajo;

así que prefiero pelarlo normal a meterlo en el microondas.

Pero prometo que lo voy a probar.

Mezclamos el ajo con la mantequilla,

tenemos esa visión de que el ajo solo se puede hacer en aceite,

pero en la mantequilla, también.

Lo que no he hecho y voy a hacer es echar un chorreón de aceite

para que la mantequilla no se me pase en exceso,

ponemos, digamos, ese cinturón de seguridad

para que la mantequilla no se queme.

Esto ya está bailando lo suficiente,

así que voy a añadir el vino blanco.

Me gusta cocinar con alcohol, me gusta sacarle esa esencia;

en el caso del vino blanco, se saca esa parte punzante,

casi refrescante, ese punto ácido, ¿no?

Diferente es, sin duda, el vino tinto,

que tiene esos puntos ácidos pero que son un poco más, digamos,

se nota mucho más en el retrogusto esa parte de madera.

Es otra historia cuando cocinamos con blancos y con tintos.

Ponemos por aquí la leche, porque esto va a estar en breve.

Que no queréis usar leche de vaca y queréis hacerlo 100% vegetariano,

es muy sencillo; en vez de mantequilla, usad aceite

y en vez de leche de vaca, otro tipo de leche.

Me vale, por ejemplo, leche de soja o leche de almendra...

La almendra y la espinaca van, absolutamente, geniales.

Echamos la harina.

Como siempre decimos, no me cansaré de decirlo aquí,

llamadme pesado, si queréis, pero lo repetiré hasta la saciedad;

la harina la quiero tostadita, quiero que la harina se haga,

quiero que la harina solo tenga una función espesante,

no quiero su sabor por ningún lado.

Hemos removido lo suficiente, ya lo vemos, ya huele,

la mantequilla con aceite, con ajo, vino blanco y la harina,

que está en su punto, ya está tostada.

Para una bechamel, si puede ser, la leche debe estar templada

o hervida, también, pero nunca fría de la nevera,

porque tardará más en trabar y, probablemente, consigamos

que haya algo más de grumos.

Aquí, también, puedo utilizar, sin duda, una varilla,

esta varilla nos ayudará a ir rompiendo esas pelotas

que tenemos de mantequilla y harina.

Otra cosa que he dicho mucho, pero, quizá, la gente

que no nos veis a diario y nos veis con recetas concretas no sabéis

es que no debéis utilizar batidora para una bechamel,

rompe lo que es la textura. No estoy parando de remover

porque no quiero que se pegue, esto tiene tendencia a pegarse.

La tengo a una potencia media-alta, a ocho y medio, que es bastante;

ahora la bajaré y empezaré a añadir la espinaca.

De un tiempo a esta parte, ¿qué hubiéramos hecho?

Habríamos cogido las espinacas las habríamos escaldado,

le habríamos quitado el agua y las habríamos echado.

Yo me salto ese paso, quiero que sepa a espinacas,

no quiero quitarle, absolutamente, nada de su sabor,

de su frescura, de su firmeza, incluso;

no quiero texturas pasadas, no quiero esas espinacas de antes

que, en vez de verde, parecían marrones.

Voy a bajar el fuego, creo que se ha cocido bien,

vemos que no hay grumos, los únicos tropezones que hay

son los trozos de ajo, no más.

Tiene ese punto de más acidez, gracias al vino.

Me traigo la sal.

Sé que va a estar sosa, así que le echo sal sin miedo.

Se la echo sin miedo.

También, le echo pimienta, me encanta la pimienta.

Y de nuez moscada, lo justo, porque tiene ese aroma

que puede ser invasivo, pero fundamental en una receta así.

Así. Ya está, no más.

Ahí estamos.

Muy bien. Voy a echar la varilla a un lado

y, ahora, es el momento donde haremos algo, probablemente,

diferente a lo que se hacía antiguamente, echaré las espinacas.

Veis que aquí hay mucho volumen, evidentemente,

va ir cayendo e irá absorbiendo salsa y bechamel, poquito a poco.

Cojo un puñadito y lo echo.

Si veis que se queda corto de salsa podéis añadir nata, sin problemas,

o un poquito de leche.

No me digáis que no es una receta del día a día.

¿Sabéis dónde podéis encontrar más recetas del día a día?

En el libro "Hacer de comer", las mejores recetas.

Tenéis recetas sanas, postres, carnes...

De todo tipo de recetas que hacemos en el programa

y contadas de una forma muy sencilla;

así que no tenéis excusa para no hacer de comer en casa.

Sigo aquí con las espinacas.

no voy a echar más cantidad, porque están bien empapadas.

Podría añadirle más líquido, podría taparlas

y empezar a cocinarlas un poquito más.

¿Estarían bien? Sí, pero quiero ese punto fresco

tan, sumamente, necesario para una hoja como la espinaca.

Así que... de verdad... Fijaos, fijaos aquí.

Esto son espinacas de verdad, hay frescura;

solo con verlas, denota la cantidad de frescura que hay.

Voy a sacar una bandejita porque vamos a gratinarlas.

¿Podríais no gratinarlas? Evidentemente, también,

pero, ojito, ese punto de bechamel gratinada...

Eso se llama salsa Mornay, cuando se junta bechamel y queso,

esas espinacas con ese punto terroso,

ese punto, ligeramente, ácido del vino blanco...

Voy a parar de decir cosas y lo voy a emplatar.

Bandejita apta para el horno porque lo que queremos

es darle un toque de gratinado y que coja colorcito el queso.

Así...

Fijaos cómo han encogido, pero, aun así, fijaos en el color;

en ese puntito fresco de espinacas a la crema.

Cuando empecé a cocinar veía las espinacas a la crema,

que se sacaban, un poco, congeladas,

que eran casi, de verdad, eran, casi, marrones.

El verde brillaba por su ausencia.

Parmesano, qué pintaza que tienen estas espinacas.

Gracias a todos por el cariño que me dais en la calle,

en las redes sociales, en todos lados;

alucino con la cantidad de gente que nos escribe de Latinoamérica;

amigos de Venezuela, amigos de Panamá, de Colombia...

Millones de gracias por el cariño y la cercanía.

Veo que algunos sois fieles, escribís, prácticamente, cada día,

en las redes sociales; así que este os lo dedico.

Solo nos queda gratinarlo, 180 grados con el "grill" puesto.

¿El tiempo? Cuando esté bien doradito,

con ese colorcito que tanto nos gusta.

Cuanto más arriba lo coloquéis, menos tardará.

A las espinacas les queda un minuto para que estén

totalmente gratinadas.

Así que voy a aprovechar para contestar

a preguntas que me hacéis en redes sociales.

Por ejemplo: ¿Cómo debo conservar el queso?

Bueno, depende, evidentemente, del tipo de queso que sea.

Si es un queso fresco, lo más rápido posible.

Bien filmado y que no le pegue mucho el aire.

También veis que el queso fresco se cura en salmuera.

Si ponéis un poquito de agua y sal y lo echáis,

bueno, os durará un poquito más.

Si, por ejemplo, queréis conservar algún queso ya

con un poco más de curación, algún semicurado o curado,

yo lo pondría en aceite de oliva.

Ese aceite de oliva, con el tiempo,

va a coger un sabor tremendo a queso

y lo vamos a poder utilizar para otra presentación.

Por otro lado, ¿se puede congelar

la tinta de calamar? Bueno, evidentemente,

se puede congelar. ¿Se podría utilizar? También.

Pero seamos un poco hábiles en ese sentido.

Compradla, que siempre será mucha mejor solución

que coger la tinta que nos suelta el calamar y congelarla.

¿Cómo se pueden quitar las manchas de color

que quedan en las fiambreras? No comprad fiambreras de plástico.

Comprad de cristal, que será más fácil quitarlas.

Ahora, que la tenéis de plástico, pues ojito con este truco.

Un cepillo de dientes y pasta de dientes.

Y como si estuvierais cepillando, "taca, taca, taca",

es la mejor manera de quitarla. Pero insisto.

Olvidaos del plástico y comprad recipientes de cristal.

Voy a ver cómo están las espinacas.

Tened en cuenta que la hemos metido caliente.

No necesitamos mucho más.

Lo que necesitamos solo es el grill para que gratine.

La voy a bajar aquí un poquito para sacarla así

y que me sea más cómodo. No juguéis con la cocina.

Siempre intentad, en este tipo de situaciones

donde hay calor, ser cómodos trabajando

y ser, sobre todo, operativos.

¡Bueno, bueno, bueno! Y ahora cojo, la pongo aquí.

Cierro y subo.

Y ya tengo mis espinaquitas a la crema.

Y fijaos en algo que llevo insistiendo todo el rato.

El color. Hacedme caso.

Dejemos de maltratar a las verduras y a las hojas.

Démosle la cocción justa y necesaria.

(Canción de "Popeye")

Esto ya es como tu casa, eh. Esto parece mi casa.

La segunda vez que vienes a cocinar conmigo.

Ahí, con el mandil. ¡Olé! Muchas gracias, tío.

Pues sí. Esto ya es como casa.

Sé que te gusta ponerte el mandil y hacer de comer.

Me encanta. Y te gusta hacer de comer conmigo.

A mí también contigo. ¿Seguro?

Sí, sí. Yo vengo cuando quieras.

Tu casa. Bueno, ¿qué te parece hacer algo

tan sumamente de mi tierra como un cazón en adobo?

No esperaba menos. Al ver aquí el tema,

esto tiene que ser un cazón en adobo.

No me digas que no huele a... Huele.

No, no. Es alucinante. No lo notáis,

pero ya huele un poco el vinagre, el aceite de ajo ahí confitando.

Y huele a adobo ya casi.

Y la cervecita. La cañita y el mar.

Ponte aquí. Que me gusta estar al lado de la mesa.

Ve lavándote las manos, mientras cuento los ingredientes.

Vamos al lío. Para este cazón en adobo

vamos a necesitar: vinagre, en este caso, de Jerez, agua,

aceite de oliva, sal gorda, comino,

pimentón, ajo, orégano, laurel, cazón, harina.

Y luego, por aquí tenemos un aceite de ajo confitado,

pimentón dulce y vinagre de Jerez, aparte del huevo.

Os cuento por qué tengo el ajo aquí.

Los tengo confitados. ¿Qué es confitar?

Normalmente, es cocinar algo en una grasa,

en este caso, aceite de oliva,

a una temperatura no mayor de 80 grados, ¿vale?

Es una cocción relativamente lenta en grasa.

Y digo aceite de oliva porque se podría utilizar

cualquier otra grasa. Para los 80 grados

lo hemos tenido a cuatro de diez.

Que tenga... Que se haga a su amor.

Ahí está. A su cariño.

¿Que no tengo termómetro? Porque seguro que hay gente

que está pensando: "Yo no tengo termómetro en casa".

No pasa nada. Hay una cosa que se llama sensibilidad,

que es el mejor termómetro.

¿Qué es la sensibilidad aquí?

Bueno, sabemos que si empieza ya a burbujear,

es que está llegando a 90 grados.

Y si aquello ya hierve, en este caso,

la grasa burbujea mucho, pues ya está a 100 grados.

Por lo tanto, en cuanto veáis que sube mucha burbuja,

ya es demasiado. Lo tendríamos como

unos diez minutos. Necesitamos que suelte el perfume.

El ajo no lo vamos a utilizar, en este caso.

Pero podríamos dejarlo más tiempo

y utilizar para hacer un puré de ajo

o una mayonesa de ajo asado.

Eso, con una rebanada de pan y un ajito, ya está.

Perfecto. En este caso, queremos potenciar más

el sabor del adobo. Por eso vamos a hacer

esa mayonesa de ajada.

Así que al ajito le queda un minutito y nos vamos a poner

con el cazón. Te toca. Vale. Perfecto.

Tú, lo que me vayas diciendo.

Os voy a un truco, que, a lo mejor,

todos los pescaderos de este país se me echan encima.

Si compramos un cazón, pedid siempre, ojito, eh...

¿Sabes qué pasa? Que digo aquí algo

y luego va todo el mundo a pedirlo.

¡A por Dani! No, a por Dani no.

A por el pescadero. Pobre pescadero.

Pero así, flojito... Pedid siempre la ventresca.

La ventresca del cazón es brutal.

Intentad siempre pedir la ventresca.

Daditos tipo tradicionales, ¿vale? Tiro como a mí me salga, ¿no?

Tú te pones a cortar ahí. Bueno, lo que serían

daditos tradicionales. Yo creo que así.

¿Sí? Pero tiramos así. Ahí está.

Ahí. Perfecto.

Ya sabéis que el cazón se suele servir en taquitos.

Un adobo siempre es en tacos, normalmente.

Me voy a poner a preparar el marinado.

Tenemos por aquí la sal gorda.

La echo, ¿vale? Voy a echar primero lo que son

los secos, los ingredientes secos de la receta.

Comino. Muy bien.

Pimentón. Yo creo que si hay una cosa que en el adobo,

sin duda, se utiliza o que es primordial,

es el pimentón.

Orégano, también. Otro que es fundamental para adobar.

Que se me escapa. Esto por aquí.

El laurel lo voy a romper. Me encanta romper el laurel.

¿Sí? Sí, bueno. Suelta...

Quieras que no, parece mentira, pero suelta bastante más aroma.

Pasa como el ajo, que hay que pegarle un golpecito.

Así que un cuchillito por aquí. Qué fino eres.

A la "old school". Yo soy de manos como un bebé.

(RÍEN)

Ahí. ¡Pom!

Ajo roto. Entonces, esa fachada de tío duro,

¿dónde se ha quedado? No. Para nada.

Pero de verdad que no soy nada durete.

Lo dudo. Soy bastante sentimental.

Incluso, un pelín llorón a veces. ¿Sí?

¿Tú lloras o no? A ti no te veo llorando.

No. Yo soy llorica. ¿Eres llorica?

Pues no se te ve. Es verdad que en "Cena con mamá"

te he visto muy sentimental. ¿A que sí?

Totalmente. En "Cena con mamá" había

algunas ocasiones que se me... Joder.

Se me iba. Es que es un programón.

Y ahí te he visto yo con el corazón a mil.

Miraba para otro lado, como diciendo "no pasa nada".

Soy un tío duro. ¡Para adelante, Carlos!

Una arrancada. Pero sí que había un poquito

ahí de emoción, ¿no? Es muy sentimental.

Te empiezan a contar todas las cosas de su infancia,

de lo que han evolucionado y han tenido que luchar,

hasta llegar adonde han llegado.

Pero es como todo. Tú también tienes un inicio,

una lucha interna, una lucha desde que arrancaste.

Y fíjate ahora.

Tres Estrellas ahí, en la tele... Tú también, eh.

El crac. Pero tú también, ¿no?

Yo estoy arrancando. Al menos, hay que hacerlo bien

cada día para todo el mundo. Si lo haces, todo llega.

Hacerlo con cariño, con amor. Si llega, bien.

Y si no llega, a seguir poniendo cariño y amor y disfrutar.

Totalmente. Es muy bonito esto.

Bueno, hay diferentes maneras de hacer un adobo.

Yo, en muchos casos, también le puedo echar grasa,

en el sentido de aceite. Hoy no lo voy a hacer.

Yo hoy voy a hacer un adobo exprés.

Esto ha sido un adobo más de nivel, ¿vale?

Voy a utilizar vinagre de Jerez.

Así. En vez de un vinagre de vino blanco.

Agüita. Vámonos. Tú vete moviendo aquí.

Trae la varilla. Le doy con la mano.

Vamos a echar ya el cazón.

¿Cuánto tiempo?

¿Tú eres de cocinar con las manos? Sí, ¿no?

Yo soy de manos. Para eso las tenemos.

Yo sé que tú no. Yo sé que tú eres...

Soy fino. Soy un tío fino.

Yo también soy un tío fino.

¿Sabes qué pasa? Que depende un poco de la receta.

Sí, bueno... De las circunstancias.

Si estoy en casa, ¿sabes qué me pasa?

Que aunque esté cocinando solo, me da un poco de vergüenza ajena

si hago algo mal. Si hago algo con la mano,

pienso: "No debo". No te está mirando nadie.

No estáis vosotros, no hay cámaras.

Mis hijas me suelen ayudar poco. Ponen la mesa

y la quitan ahora porque las obligo. Pero poco más.

Fijaos cómo ya, con el vinagre, también,

al ser de Jerez, ya está blanqueando.

Ya está ligeramente curando.

Si utilizamos otro vinagre, a lo mejor lo podemos dejar

un poco más. En este caso, con vinagre de Jerez,

ocho horitas. Nos cogerá al sabor perfecto.

¿Me lo filmas? ¿Te lo llevas a la nevera?

Eso está hecho. Ahí.

Vamos a ver cómo tenemos nuestro aceite.

Ya tenemos los ajitos ahí a tope. Tu restaurante, Raíces,

es como más carnívoro, ¿no?

Bueno, tiene de todo. Tenemos bastantes cositas

de pescado. ¿Sí?

Sí. Tenemos... Pero, más que nada, salazones,

escabeches. Trabajamos lo que manda la zona.

También la zona es más de eso. Escabeches, salazones.

Una trucha en escabeche de zanahoria que está brutal.

Pinta bien. Sí, ya te digo.

Bueno, voy quitando esto de aquí

mientras Carlos lleva a la nevera el adobo.

Oye, qué bien me viene que me vengas de pinche.

¿Sí? Tuve antes que fregar cacharros yo.

Como tiene que ser ya se te ha olvidado.

Yo de pequeñito, mis padre iban en caravana,

íbamos mucho al camping y el mayor recuerdo de fregar,

de hincharme de fregar platos es cuando me tocaba.

Me acuerdo además, del color del cubo, era verde, lo llenábamos

y yo y mi hermana íbamos ahí

y me tocaba fregar cada fin de semana.

Imagínate, nosotros hacíamos lo mismo,

pero con el "food truck". Bueno, tú has ido casi de camping.

De camping, íbamos cuatro colegas.

Camping gastronómico. Sí, dormíamos en los campings.

De "food truck" a tener un restaurante propio,

salir en programas de televisión, ganar "MasterChef",

colaboras en el canal de "YouTube" de "MasterChef" también.

Ahí estamos. Ha cambiado tu vida.

Demasiado rápido todo. ¿Lo asumes bien?

Qué va, lo asumo deprisa y corriendo.

No piensas mucho. Nunca lo he hecho.

(RÍEN)

Bueno, lo pienso poco

y creo que el caso es dejarse llevar,

de disfrutar lo que hace uno que esto pasa rápido

y aprovecharlo al máximo.

Bueno, vamos a hacer lo siguiente para esta mayonesa.

Hemos dicho que tenemos el aceite a 80 grados,

es el momento de echar el pimentón y eso es vital

e importante porque si hacemos una mayonesa donde le echemos

el pimentón después, me sabe a crudo

y al pimentón hay que sacarle un poco ese aroma.

Este ajito ha estado 10 minutos confitando,

es aceite de ajo, podíamos haberle metido más cosas,

por supuesto, aquí nos vale con ese aceite

de ajito perfumado con este pimentón.

Cómo huele. Bueno, y ahora cómo va a oler.

Si llegase el olor a casa, fliparíais.

Me da mucha pena porque lo cuento un poco aquí,

siempre lo digo y, al final, es verdad que es una pena

que no oláis las cosas que aquí se cocinan.

Esto lo dejamos unos segunditos.

Esto ya está a 80 grados y subiendo un poco

por lo tanto, lo voy a apagar

y ahora, lo voy a colar, cuélamelo ahí.

Vuélcalo. Ahí está.

El misterio creo que poco. Así.

Una estameña para que quede más fino.

Con este poquito el pimentón ya se cocinó,

ligeramente, confitado, ahí, perfecto.

Muy bien. Bueno, ahora qué hacemos con este aceite,

pues lo que vamos a hacer es una mayonesa.

Vamos a hacer una mayonesa en este caso, de pimentón y ajo.

Así que lo que sí tenemos que esperar es un poquito

a que enfríe porque una mayonesa a 80 grados no se puede hacer

y se nos va a cortar. Así que dejamos macerar el cazón

en la nevera y esperamos que enfríe el aceite con el pimentón.

Han pasado ocho horas que tuvimos el cazón macerando

y, evidentemente, nuestro aceite para la mayonesa

está ya más que frío. Ya está frío es verdad.

¿Te pones a hacer la mayonesa? Sé que nos ves, pero te explico,

nosotros no hacemos la mayonesa con el hilito que va cayendo

y cayendo, a mí me gusta a lo bestia, a lo Maldonado.

A lo Maldonado, ahí, de cabeza el aceite.

Exactamente, entonces lo que hacemos es poner el huevo,

un poco de sal, vinagre de Jerez, echamos el aceite,

pongo la batidora bajo y a fue... Iba a decir a fuego.

A fuego lento. A velocidad, a velocidad

casi como media, tirando para alta,

voy manejando un poquito voy viendo que los hilitos

van subiendo, montándose y ya subo un poco más, suavemente,

y ya voy montando todo.

Eres elegante hasta montando mayonesa.

Pero es una mayonesa basta. Dale.

Creo que la elegancia sería echar el hilito

un poco que es lo que suele hacer todo el mundo con el miedo

a que se corte. Yo la hago así, si se me corta,

que puede pasar, o sea, a veces, me pasa, la verdad.

Pues si se me corta, cojo otro botecito,

pongo otro huevo y ahí ya sí empiezo

con el hilito del mismo que se me ha cortado

y ya se me monta seguro 100%. Bueno, confiésale a la gente,

alguna vez se te habrá cortado la mayonesa.

¿Yo? Mogollón de veces. Sí, ¿no?

Sí, de verdad, se me corta a menudo.

Yo soy de esos, la verdad, a mí se me corta también,

que no me da vergüenza de decirlo. No pasa nada, ya ves,

la mayonesa a quién no se le ha cortado.

Ya ves. A quien no la ha hecho.

Total, eso seguro, seguro.

Bueno, a ver.

Qué bien huele, es que me encanta el aroma del adobo.

¿Le doy rock'n'roll al tema? Dale rock'n'roll, te estoy viendo.

¿Ves cómo va subiendo, va subiendo, va subiendo?

Y ahora, meneamos un poquito, pero suave, suave, suave.

Y poco a poco se va integrando el aceite, ¿no?

Ahí, muy bien, súbelo un poquito.

Ahí, súbelo un poquito sin miedo, súbelo un poquito sin miedo,

sin miedo a que se te corte, a que se te corte.

Pero no pasa nada, mira lo que vamos a hacer.

Un huevecito que a mí me pasa, también en ocasiones.

Un huevecito aquí. Luego, la hacemos

formato Maldonado. ¿Formato Maldonado?

Ya verás como con ese huevecito aquí.

Esta pizquita de sal, no pasa nada, es lo más habitual.

Ahí. Yo, la verdad... No, espérate,

yo le doy, yo le doy. Mira, pongo el mínimo aquí.

Estás mirando para abajo como un niño pequeñito

como diciendo... A mí, el otro día se me cortó.

Sí, sí. No pasa nada, tírale.

Ahora, sí, hilito, hilito, a ver, vamos a ir montando

también poco a poco. Muchas veces, la temperatura

del huevo, del aceite,

veis como aquí ya va montando, ¿vale?

Ahí, sí es verdad que se te puede cortar una vez,

pero es muy extraño que hagáis lo que hago yo ahora

y se nos cortara otra vez.

Además, creo que lo hiciste a propósito... Carlos es muy listo.

Maldonado es muy listo. Oye, que la gente aprenda

cómo se arregla una mayonesa. Ahí, muy bien, muy bien.

Muy bien, mira también tenéis que ver un poco la textura,

párame un segundo porque prefiero aguantar aquello

a que se me monte demasiado, esta textura ya quiere decir

que ya hay bastante grasa, no necesito nada más.

Métela sal y la meneas un poquito. Le doy un poco de tema, ¿no?

Ahí. Oye, incluso, tampoco vendría mal

un poquito de vinagre que abra un poco.

Un poco más de acidez ahí. De acidez, exacto.

Ahora ya vamos con el cazón. Me lo vas a escurrir aquí.

Sí. Sin miedo, con la mano mismo.

A modo... Estilo Maldonado.

A modo colegueo. Ahí está.

El aceite que lo tengo bastante caliente y bueno,

podemos hacer dos cosas, mira.

Vamos a hacerla aquí. A granel.

Ahí está. ¿Y el cazón siempre se adoba?

Bueno, es, a ver, es un pescado bastante insulso,

o sea, no tiene apenas sabor.

Es la razón por la cual se adoba y ya que lo adobamos, lo freímos.

Tú, recoge tranquilo si no, luego, me toca a mí.

(RÍEN)

Mira, cógeme el cedazo. ¿Cómo lo llamaste, cedazo?

Cedazo, sí. Cedazo.

Ahí. Qué guapo.

Lo podríais hacer con un colador. A mí me encanta

por una cuestión sentimental, o sea, tener aquí...

Pom, pom, pom, ¿no te recuerda a los buscadores de oro?

Nunca... Nunca has buscado oro.

Nunca me dio por buscar oro. Alguna peli habrás visto.

Sí, alguna por ahí. Hemos quitado el exceso de harina

y aquí voy a empezar a echar.

Aquí, así, con cuidadito, con cuidadito que tampoco

lo quiero echar todo a la vez porque ya sabéis que estoy friendo

en aceite de oliva que el aceite también baja,

relativamente, rápido. ¿Te gustan tostaditos?

A mí me gustan crujientes por encima de todo.

Qué bien huele, es que el adobo huele.

En los sitios que hacen adobo huelen a distancia.

Huele a... Y también me gusta darle aquí

un poquito, ¿vale? Para que coja por todos lados.

Cuando hacemos un poco esta fritura que no es una fritura

en una freidora con mucha profundidad.

Habría ahí... Muy bien.

Esto está ya, prácticamente. Fíjate, qué poquito tiempo,

oye, qué pinta. Un pintón, ya te digo.

No necesita nada más, el cazón, como digo,

tras ocho horas en el adobo, está, relativamente,

casi cocinado. Sencillo, rápido, eficaz.

Estas, Dani, déjamelas aquí antes de nada.

Vamos a freír todo el cazón y esto lo tenemos en nada.

De maravilla.

(Música)

Carlos, mayonesa en el mortero, yo voy emplatando aquí

hasta con los trocitos de laurel que a mí me gustan.

Mirad cómo ha quedado este cazón, maravilloso.

A mí me huele a chiringuito de Marbella.

Falta la playa y las cañitas Sobre todo, huele a La Bajadilla,

el puerto pesquero de Marbella.

Un saludo a toda la gente de La Bajadilla.

Oye, vamos a comer un poquito. A darle caña.

Ya tenemos aquí el adobo y luego nos están esperando

esas maravillosas espinacas gratinadas.

Estos platos de hoy son mis raíces,

el sabor de mi infancia en esta mesa,

espinacas a la crema y cazón en adobo.

¿Le doy caña? Claro que sí.

Así, voy a poner un cacho grande. Lo mejor es que son unos platos

muy sencillos de preparar y que aportan tradición y sabor

a tu mesa. ¿Te animas a elaborar tú mismo los sabores de tu vida?

No hay mejor elección, hazme caso, haz la comida y mejora tu vida.

Yeah, toma ya. Me quedo aquí con el cazón.

Vaya rima guapa.

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Hacer de comer - Espinacas a la crema y cazón en adobo

01 jul 2019

Dani García cocina una receta ideal para que los más pequeños de la casa coman verduras: unas espinacas a la crema. Después, recibe la visita de Carlos Maldonado, ganador de MasterChef 3, que elabora un plato cuyo sabor nos transporta al mar y al sur de España: un cazón en adobo.

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