Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Espaguetis de calabacín y solomillo a la sal
Transcripción completa

(Sintonía)

Maribel, pasa, que estás ya como en casa.

Sí. Estoy encantada de volver a estar aquí contigo,

de cocinar.

A mí me encanta que vengas a hacer de comer conmigo.

Yo estoy encantada. Yo estoy como en mi casa.

Tengo hasta un pequeño recuerdo de esta cocina. Mira.

¿Ah, sí? Este mueble que tienes ahí,

en mi casa. Tenía un hueco. Mi amigo Martínez

me lo va a hacer clavado.

Y me lo ha clavado. Está igualito.

Bueno, la cornisa de arriba no me la ha puesto.

Habrá sido difícil. Me estás contando

que te ha gustado tanto mi cocina, que lo has puesto en tu cocina.

Me gustaría que vinieras un día a mi cocina.

No lo dudes. Y te encontrarías como aquí.

No lo dudes. No lo dudes ni un segundo. Vaya.

Buenos días a todos. Hoy está conmigo Maribel,

de "MasterChef I", que ha venido para hacer de comer

unos espaguetis de calabacín y un solomillo a la sal.

Ahora que digo "solomillo a la sal"...

Es fácil. Como te he ido a recoger,

entre una cosa y otra, no he pasado por la carnicería.

Lo tengo encargado, pero no he pasado.

Tranquilo, que sé dónde está.

¿Sabes dónde está? Sí. No te preocupes.

Tú continúa. ¿Te importa ir?

¿Qué me va a importar? Lo que tú me mandes,

eso ya es como ir a misa. Muchas gracias por ir tú.

Mira. Te voy a dar una bolsita de tela para que lo traigas.

No te preocupes, que yo tengo cuenta abierta

en la carnicería. No hace falta que pagues.

Aquí estoy yo para lo que haga falta.

Bueno, pero no te haré eso.

Demasiado que vienes a hacer de comer conmigo.

No te preocupes. Estoy encantada. Voy a buscar el solomillo.

Venga, hasta luego. El solomillo que he encargado yo.

Venga, hasta luego. Venga.

Bueno, voy a ir lavándome las manos y os voy a contar

los ingredientes de esta receta.

Los ingredientes para esta receta son:

tomate, albahaca, piñones,

aguacate, calabacín,

sal, aceite de oliva, pimienta

y zumo de limón.

He dicho "espaguetis", pero no tenemos

espaguetis de pasta, a los que estamos acostumbrados.

Porque vamos a hacer hoy una cosa especial.

Espaguetis de calabacín.

Los habréis visto, quizás, en el supermercado,

que los venden así cortaditos.

Pero, bueno, yo quiero enseñaros cómo se hacen.

Nosotros en casa los podemos hacer del tamaño que queramos.

Cortamos en lámina en mandolina y luego en juliana.

Es un trabajo, pues, la verdad,

más complejo,

pero sí es cierto que nos lleva a hacer el grosor que queramos.

Pero hoy día también existen ese tipo de aparatos

que a mí me fascinan. No sé quién se inventa

este tipo de cosas,

pero son absolutamente geniales.

Fijaos qué sencillo. Es como una especie de sacapuntas.

Y con este sacapuntas, que tiene esta cuchillita

en plan sierra... Bueno, con esta cuchilla de sierra

lo que vamos a conseguir, es hacer estos espaguetis.

Estos espaguetis que son más bien finos.

Pero, en el caso del calabacín,

me viene bien. Además, el calabacín es

tremendamente agradecido y es una verdura que es

muy fácil de tomar, incluso, en crudo.

Por lo tanto, lo vamos a dejar, prácticamente, así.

No tengo la necesidad de escaldarlo.

En el caso de que fuera zanahoria, a lo mejor,

me gustaría más grueso y darle un escaldado en agua.

Aquí vamos a empezar como si estuviéramos sacando punta

a cualquier lápiz. Mira qué forma más sencilla

de darle gusto a los niños.

Llegas a casa y dices: "Hay espaguetis".

A todo el mundo nos encanta la pasta.

No es pasta. Es verdurita. Vamos a hacerlo

de manera que la presentación parezca

como si fueran unos espaguetis de verdad.

Bueno, nuestros espaguetis ya están por aquí.

Ahora lo que vamos a hacer, es la salsa.

Y vamos a inspirarnos en una especie de pesto.

Sabéis que el pesto es, básicamente, aceite de oliva,

piñones, parmesano, albahaca y un puntito de vinagre.

Nosotros vamos a hacer una especie de pesto,

pero que vamos a espesar con aguacate.

Así que vamos a sacar primero nuestro botecito.

Segundo: este botecito por aquí

para echar la cáscara del aguacate.

Tercero: voy a poner una sartencita,

porque a mí me gusta tostar una parte de los piñones, ¿vale?

No tiene nada que ver cuando lo tuestas y cuando no.

Quiero hacer esta receta porque mucha gente

nos pregunta por estos espaguetis.

Gente que los habrá visto en el supermercado.

Muchas veces que paso por allí... Es un producto genial.

¿Por qué no los hacemos y los hacemos a nuestra manera?

Además, como bien sabéis, un plato totalmente vegetariano.

Bueno, prácticamente, no. Vegano también.

Bueno. A mí me gusta mucho hacer comida tradicional,

ya sabéis, la de toda la vida.

Pero también me gusta comida del día a día,

cosas que nos saquen de apuros de forma rápida.

Y, además, que sea nutritivo, rico,

que los niños lo puedan tomar.

Al final, también hay que contar con eso.

Fijaos. Esto lo he explicado alguna vez.

Tenéis que ver un poco también siempre cómo quitar

el aguacate y su hueso.

Siempre lo partes a la mitad, como yo he hecho aquí.

Y luego, coges el cuchillo y un golpe seco en el centro. ¡Pam!

Simplemente, así. ¿Vale?

Y una vez que lo tengamos así, hago fuerza y lo quito.

Fijaos qué facilito el hecho de quitar el hueso del aguacate.

Cuando sé de buena tinta que, en muchísimas ocasiones,

hay gente que me dice: "¿Cómo quito el hueso?"

Así es peligroso. Esto lo hace mucha gente,

tirar así. Que luego, al final, se va a resbalar y nos corta.

La manera de pelar el aguacate, pues muy sencillita.

Ponemos aquí y cortamos por aquí.

Y luego, de aquí tiramos hacia afuera.

Y no nos dejamos ni un miligramo de aguacate en la piel.

¿Vale? Todo para adentro.

Y yo ya lo voy a meter aquí.

Corto así y voy poquito a poco triturándolo

En plan chiquitito, que siempre será

muchísimo más fácil hacer esta cremita de aguacate.

Necesitamos que el aguacate esté relativamente maduro,

porque vamos a hacer una crema.

También es verdad que la manera de cocinar

el aguacate nos dice en qué estado de maduración

debemos cogerlo.

Siempre que vaya a ir triturado y en una salsa,

a mí me gusta más maduro. Cuando a lo mejor

lo vamos a poner crudo en una ensalada,

ya prefiero el aguacate

con una tonalidad más verde y menos madura.

Así tiramos. Perfecto.

Zumito de limón, ¿vale? Tenemos el aguacate.

Voy a echar aquí el zumito de limón.

Voy a echar un poco de sal. Ya sabéis que el zumo de limón

ayudará a que no oxide, que no se nos ponga negro.

El piñón en crudo se lo voy a echar al final.

Voy a echar también el aceite de oliva.

Si vemos que la textura no nos gusta

o necesitamos que esté más líquida, le echamos

ahora un poco de agua. Ahora lo veremos.

Aquí. Ojito al tostado.

Yo quiero que tueste poquito a poco, a fuego lento.

Así que... Mira. He echado el aguacate.

He echado la sal. He echado el zumo de limón.

Estoy echando la albahaca.

Ahora ya pongo los piñones.

Y voy a hacer esta salsa, que, como digo,

es una especie de pesto.

Y que la podemos utilizar... Ojo, eh.

Hoy la voy a hacer con los espaguetis de calabacín,

pero no solo para pastas. Para una pasta normal también,

pero para una ensalada. Para cualquier tipo de ensalada.

Incluso, con tomate.

Yo lo que quiero es que la salsa envuelva bien

el espagueti de calabacín. Y con esta textura,

es genial para hacer un guacamole

y para mojar con nachos y para hacer un puré

de aguacate puro y duro.

Pero yo quiero que, como digo, envuelva totalmente al espagueti.

Por lo tanto, voy a añadirle un poquito de agua.

¿Vale? Buscando que esta textura que sea un poquito más liviana

y envuelva totalmente al espagueti.

Y luego, sobre todo, hay que probarla.

El aguacate es un producto relativamente sosote

y que necesitamos un poquito más de sal de la habitual

cuando cogemos cualquier otro producto.

Bueno, ahora ya sí que lo tenemos.

Dejamos por aquí. Esto, que ha tostado.

Veis cómo ha cogido un poquito de color.

Eso es lo que quiero exactamente, ¿vale?

Para luego echárselo por encima.

Ahora aquí voy a ir cortando los tomatitos,

que es lo que nos queda, básicamente.

Voy a darle un toquecito en la sartén pero sin aceite.

El tomate tiene mucha agua de vegetación

y tampoco quiero ponerle aceite.

Lo que quiero es que dore un poquito y que coja color.

Cuando vemos el tomate así,

también tenemos la impresión esa

de que este se come solo en crudo y frío, ¿no?

En ese sentido, tiene muchísimas otras posibilidades.

Lo importante a la hora de echarlo,

es la sartén bien caliente y lo ponemos boca abajo.

Vamos a dejar que cojan un poquito de calor, que doren.

Y mientras, voy a aprovechar para responder a esas dudas

que soléis plantearme desde las redes sociales.

Recordad que en @hacerdecomertve podéis seguirnos

y aprovechar para hacerme las preguntas que queráis.

Por ejemplo, me preguntan:

"¿Cuál es el mejor arroz para hacer un "risotto"?"

Realmente, el mejor arroz es el "carnaroli".

Es un arroz de origen italiano.

Evidentemente, donde mejor se hacen los "risottos"

en Italia, sobre todo, en el norte de Italia...

Sobre todo, en Milán me encanta

el "risotto" la milanesa. Y el "carnaroli", sin duda,

es el mejor arroz para hacer un "risotto".

No se os ocurra hacer paella con el "carnaroli".

Por otro lado, me dicen:

"Suelo lavar el pollo antes de cocinarlo".

A ver. Si nos ponemos serios, es una cuestión de lógica

lavarlo para eliminar impurezas.

Pero yo intentaría no lavarlo.

De hecho, si lo lavo porque veo que trae algún resto de impureza,

está un pelín más sucio, etcétera,

intentar hacerlo con un trapo húmedo.

Mientras menos agua vea el producto, muchísimo mejor.

Fijaos aquí en la sartén como no he echado nada de grasa

y esta es la razón. Parece que le hemos echado azúcar,

¿por qué? Porque al final, el tomate, evidentemente,

contiene azúcares y eso es lo que hará que se nos coja

este colorcito que veis por aquí

que, realmente, parece un auténtico caramelo.

Entonces, ahora es el momento de añadir, rápidamente,

un chorreoncito pequeño de aceite de oliva.

Lo vamos a mover un poco.

Ya tenemos los tomates y voy a apagar el fuego,

ahora nos faltaría mezclar un poco los espaguetis.

Voy a ponerlos aquí, prefiero que el punto de salazón

esté en la salsa y no esté aquí en la verdura.

Me voy a coger dos cucharitas y voy a ir añadiendo

este pesto de aguacate.

Hay gente que tiene la intención de que cuando ve estos espaguetis

en crudo, diga: "Los voy a escaldar, a ver qué pasa

y los cocinaré", en el caso de una verdura un poco más dura

tipo calabaza, zanahoria, pues te diría:

"Oye, sí, los escaldamos y punto", pero en el caso, como digo,

de esos calabacines, el calabacín merece la pena

comérselo crudo, yo cada día tengo más tendencia

a comer la verdura lo más cruda posible.

Sabéis que es una cosa que defendemos muchísimo

en este programa, el comerse las cosas en condiciones,

o sea, en condiciones de punto

y en este caso no necesita nada más.

Fijaos que parece pasta fresca

y es que se coge como la pasta fresca.

Así, mirad.

Que yo lo pongo aquí que si nadie dice nada,

vaya, los niños se lo tragan como si fuera pasta, seguro.

Aquí.

Pero es verdad que somos muy dado a veces a mentir

a los niños para que se coman un poco lo que son la verduras

y creo que no hay que mentirles, hay que, de verdad,

intentar enseñarles lo que enriquece saber de cocina

y gastronomía, eso es fundamental, debería, de verdad, haber alguna,

otra asignatura en los colegios que fuera gastronomía pura y dura.

Fijaos qué bonito los tomates que nos darán ese toque

semidulzón de caramelo que con el aguacate

y los calabacines nos vendrá genial.

Al calabacín si hubiéramos echado sal

hubiera llorado y tendría agua y ese contenido en agua,

la verdad, no me apetece en absoluto.

Bueno, recordamos que hemos dejado una parte de los piñones dentro,

una parte de los piñones fuera y luego, voy a coger también

un poquito de albahaca,

la voy a triturar aquí con las manos.

Así, oye, platazo vegano, eh.

Echo aquí los piñoncitos.

Al estar tostados nos darán también otro toque diferente,

cuando los cojamos, además, hay algunos más tostados que otros,

notaremos, sin duda, esa sensación y luego,

cómo no, cómo no, cómo no,

coronamos con este chorrito de aceite de oliva virgen extra.

Y aquí tenemos como la adivinanza de los niños,

oro parece, plata no es, en esta ocasión,

pasta parece, pero plato vegano es.

Tallarines de calabacín.

(Música)

Maribel, mil gracias por haber ido tú.

No pasa nada. La verdad, me has salvado.

Bueno. Que tengo la cabeza loca,

últimamente, sí, sí. Con tanto trabajo.

Delantal para ti. Te dejo aquí el solomillo.

Solomillito por aquí, menos mal que contigo hay confianza.

A ver, cómo lo vamos a hacer.

¿Qué te dijo el carnicero? Nada, que te da recuerdos.

Te lo ha guardado bien y bien limpito.

Bueno, muy bien limpito, me gusta, perfecto, mira,

te vas lavando las manos que yo cuento los ingredientes

para hacer este solomillo. Venga, vamos.

A ver, para este solomillo de cerdo a la sal

vamos a necesitar: sal,

patatas, hierbas provenzales, tomillo, orégano,

ajo, mantequilla, vino blanco,

sal, pimienta, aceite de oliva y caldo de ave.

Bueno, pues, Dani, nos ponemos a trabajar.

Claro que sí. A empezar.

Mira, te saco aquí una tablita

para que me vayas cortando las patatas, así en plan...

¿Verde para las patatas? Para las verduras,

verde que te quiero, verde, verdurita, venga,

tú con las patatitas, las lavamos con piel,

las quiero con forma de gajo. Ah, con piel.

Sí, con piel, en formita de gajo. Esta, a ver, yo por aquí

me saco esta tablita porque lo que voy a hacer

es macerar un poquito el solomillo de cerdo.

Estás esperando esto.

Lo que quiero es que las laves un poquito y las cortas en gajos.

Me traigo el solomillito por aquí, me voy a coger papel film

por una razón muy sencilla,

lo que quiero es presionar bien el solomillo y dejarlo

para que macere y la hierba entre mejor en él, o sea,

haremos una maceración en seco, así, mira,

ponemos el film aquí.

A ver, ¿tú cocinas a la sal o no?

Pues, a veces hago el pescadito a la sal, alguna lubinita.

¿Carne haces o no? Carne, pues también.

¿Por qué no haces unas alcachofas a la sal?

Las alcachofas me gustan más... ¿A que no las probaste a la sal?

No. Pues deberías probarlas.

Las probaré. De verdad, hazme caso.

Sí, a la sal, bueno, aquí unas alcachofitas

no hubieran ido nada mal. Nada mal.

Quieres un cacharrito con agua para echar las patatas

y le damos un bañito de agua, con este es suficiente.

Un poquito de agua. Yo mientras tanto,

mientras Maribel me corta la patata en gajos, lo que viene siendo

aquí a la mitad, aquí a la mitad.

Como si fueran... Otra mitad, como si fueran gajos.

Como para hacerlas a la barbacoa. Sí, podría ser

estas patatas para barbacoa irían genial, bueno,

tengo el solomillo, como dije.

Quiero un poco de aceite de oliva aquí, quiero las hierbas

y las especias por aquí también, el ajo se lo vamos a dejar

para la patata. Ponemos el solomillo.

Importante, aunque vaya a la sal, un poquito de sal, así.

Puede ser contradictorio como decía mi madre:

"Pan con pan, comida de tontos", a lo mejor, macerar el solomillo

con sal, cociéndolo a la sal también sería un poco así.

El solomillo solo cogerá la sal que necesite.

Exactamente, y bien de pimienta.

Así, bueno, un poquito de aceite de oliva.

Oye, Maribel, la parte de alcachofa,

cuál es tu plato estrella. Pues, mira, los arroces

a mí me salen muy buenos, Sí, ¿no, de qué?

No me digas de alcachofa, otro que no sea de alcachofa.

La paella me sale genial. Paella pura y dura.

Paella, paella pura de conejo, alcachofa y pollo me sale...

Bueno, tenemos ya el solomillo, lo que quiero es macerarlo

un ratito y voy a envolverlo y darle forma, así.

Vale, le hemos puesto todas las hierbas que teníamos,

las hierbas provenzales tienen tomillo y orégano,

pero como me gustan más, pues pongo un poquito más,

aparte de las provenzales. Cada uno a su gusto.

Porque quiero, un poco, que tenga más sabor a tomillo

y a orégano. Solomillo anudado,

hierbas dentro, un poco de sal, pimienta y aceite de oliva

y vamos a dejarlo dos horas que repose.

(Música)

El solomillo ha reposado dos horitas y ahora,

nos vamos a poner con la patata. La patata me la ha cortado Maribel,

perfectamente, le dije que gajos y veo que eres muy aplicada.

Las lavamos un poco y pongo en la sartén un de grasa.

¿Te la lavo? Os confieso una cosa, sí,

lávamelas un poco. La patata es fundamental,

a mí me enseñaron en la escuela de hostelería

que antes se escaldaban. Yo hoy no les daré un escaldado,

pero sí que antes de meterlas al horno, haré una especie

de salteadito, lo que viene siendo un baño de grasa. ¿Me pelas el ajo?

Ah, muy bien. Ahí está el picadito,

me lo picas un poquito más. Yo ya aquí en la patata

voy a echar ya un poquito de sal, ¿vale?

Voy a echar un poquito de pimienta. Sabes qué te lo quería preguntar,

¿las estrellas que tienes, las tienes como unas estrellas

así en plata o en oro en la estantería?

No, ¿pero sabes lo que es cierto? Que de un tiempo a esta parte

yo recuerdo cuando me dieron la primera, estaba en Ronda,

tenía 24 años y la gente venía a Ronda preguntando:

"Oye, dónde está la estrella Michelin

que salió en la prensa". La gente la buscaba

y no había nada porque no te daban nada,

pero hoy día sí que te dan una plaquita

y esa placa se pone ahí y este año esa placa

me la quedaré yo para mí, para mi casa.

Yo me lo pregunté mil veces, digo: "Si le sobra una,

me la llevo para mi estantería". Como recuerdo, no te quiero...

Tengo muchas repetidas, pero de tres solo tengo una.

(RÍEN)

Y creo que esa me la quedo yo, la verdad.

Venga, te la has ganado. Tenemos las patatas

a las que les he añadido bastante hierba y ahora le echaré

el aceite antes de echarlo a la sartén.

Y lo voy a mezclar aquí que se integrará mucho mejor

que en la misma sartén. ¿Qué te parece?

Me parece perfecto, ya lo puedes echar.

Este no lo hago que es muy corto y me cortaré, lo dejo ahí.

Eso para caldo lo dejo yo siempre.

Mira, aquí tengo un poquito y ya que tengo, dame le ajito,

echo ese aceitito por aquí. El ajito como los profesionales.

Así, ahí, perfecto, como los profesionales,

eso me gusta, pero tú eres una profesional.

Yo sí, de mi casa. Ahí.

¿Más? ¿Te presentarías otra vez

a "MasterChef" o qué?

Iría mañana.

Si hicieran una edición de antiguos aspirantes.

Me iría mañana mismo. Mañana, ¿no?

Descalza desde Benicarló, andando.

Te gusto, ¿eh? Lo pasaste bien. Lo pasé pipa.

Importante, el ajito ya baila, así que metemos las patatas,

le vamos a dar ese bañito de grasa que yo decía antes.

Voy a sacar esta bandeja por aquí y las vamos a dejar aquí dentro.

La patata ya tiene sabor a la Provenza;

a hierbas, a aceite de oliva y a ajito.

La patata no ha terminado aquí, porque, ahora, lo que voy a hacer

es echarle un poco de vino blanco antes de llevárnosla al horno;

pero no solo eso, también, le voy a echar un poco de caldo,

que nos vendrá muy bien, y que nos va a servir

para aprovechar esta salsita para añadírsela, luego, a la carne;

también, voy a poner unos dados de mantequilla.

Ya sé que tus hijos son mayorcitos. Ya ves.

¿Estás en momento abuela? Sí, tengo un nieto de nueve años.

¡Tienes uno de nueve años...! Pero lo veo una vez al año.

¡¿Nada más?! Solo.

Te iba a preguntar si le hacías potitos y demás.

No he tenido... ¿Vive lejos?

Vive en Panamá. Ya te ha pillado lejos, ¿eh?

Mucho. Pero ¿vas a Panamá?

Sí, por supuesto. Es un buen sitio, bonito sitio.

Muy bonito, muy bonito; tiene unas playas muy bonitas.

¿Cómo llevas que esté tan lejos?

Se fue a trabajar allí y allí está, mi nuera es de Bilbao,

así que tienen que venir por necesidad.

Tienen que venir sí o sí.

Vienen a España y yo, también, voy a verlos;

en el mes de julio vienen y estoy encantada de la vida,

porque les haré la comida.

Ya que estás ahí, quiero me saques una clarita de huevo, ¿vale?

Esa clarita de huevo la vamos a mezclar con la sal.

Me gusta ponerle clara de huevo a la sal porque me gusta

que la sal coja consistencia, que no sea una sal que desparrame.

La yema la guardaremos; tú lo guardas todo, lo sé.

Sí. Yo sé que a ti te gusta.

Me gusta aprovecharlo todo. ¿Ahora qué hago, mezclo esto, Dani?

Sí, mézclalo bien con las manitas, sin miedo.

Oye, que tengo una hija, también, que te has olvidado de ella.

¿Ah, sí? Marieta.

¿Qué edad tiene? Ay, está en edad de casar.

Y está soltera ¿o qué? Tiene 42 años.

Podemos hacer un llamamiento. ¿Estás casado?

¿Quieres casarla conmigo? Contigo me iría genial.

¿Te imaginas que fueras mi suegra? Me lo pasaría pipa contigo.

Tendría las Estrellas en mi estantería.

A lo mejor tu hija está pensando: Con ese no, con lo feo que es.

Tú no te consideres feo, que estás estupendo;

ahora, un poquito por aquí sí que te veo...

Bueno, imagínate, estoy todo el día rodeado de productos y de comida...

Te iba a decir que no tienes que probar tanto, debes estirar.

Es mi vida y no tengo tiempo, ya encontraré tiempo;

estoy seguro de que adelgazaré, todo a su tiempo.

Mezclada la clara con la sal... ¿Nunca lo habías visto?

No, lo de poner la clara no, es una cosa que he descubierto hoy.

Ya verás cómo queda más cuajadita.

¿Cómo sabremos, las que nunca lo hayan hecho,

que el solomillo está hecho? ¿Sabes cómo?

Yo te diré cómo lo sé.

Luego lo diré, porque para eso estamos aquí.

Vale. Para advertirles antes.

Con la sal no se puede fallar, aunque, si hay que fallar,

es mejor fallar para que quede muchísimo más crudo que hecho.

¿Sabes cómo lo sé?

Ahora daré los tiempos exactos. ¿Cómo lo sabes?

Cuando se agrita, un pelín, la sal. Bueno, también...

Pero hay veces que si la sal contiene más o menos humedad,

ese sistema podría fallar. ¿Sabes lo que te digo?

Sí, bueno, es mucho mejor este.

Lo cubrimos bien, de esta manera lo que conseguimos, un poco,

es que se cocine de la manera más natural posible,

sería como una cocción al vapor, entre comillas,

donde se queda todo su sabor y todo su jugo dentro;

siempre y cuando, no se nos pase, por eso hay que poner el horno

en su tiempo justo y en su temperatura justa.

¿Coges las patatas? Bien, te ayudo.

Veinte minutos a 180 grados,

vamos a aprovechar para poner las patatas debajo.

Respetad los veinte minutos a 180 grados.

Veinte minutos después os puedo asegurar

que el solomillo está hecho, perfectamente, en su punto.

Mirad las patatas, si veis que necesitan más cocción

se le puede dar, perfectamente; incluso, quitar el solomillo

y darle un toque de "grill", para que quede más dorado.

Estas están estupendas.

Estas tienen una pinta brutal, además, están empapadas en su jugo.

Mirad, voy a enseñar, un poco, a esto es a lo que me refiero...

Mirad qué pinta. Ajá.

Cuando le pongo la clara del huevo de lo que me aseguro

es de poderla sacar por bloques,

para que caiga dentro la mínima sal posible;

incluso, si me vengo aquí abajo es mejor a la hora de sacarla.

A ver, los hipertensos, tranquilos,

porque, evidentemente, toda esta sal no la vais a comer.

Voy a coger el solomillito, me lo voy a poner aquí,

en la bandejita, así, y voy a limpiarlo.

Quema, un poquito, por no decir que quema.

Ahora, voy a intentar quitar...

La hierba ha hecho su trabajo, si veis que se quita la hierba

no pasa, absolutamente, nada.

Dame un poco de papel. Mira, va a quedar rosita.

Quien quiera más cocción... Bueno, luego, se le da.

Pero, por el tacto que tiene, ya digo que está rosa,

que es como quiero que esté.

No me gusta tirar mucho la sal, la verdad...

Parece que da mala suerte. Sí, hay que hacer así.

Yo lo hago. Iba a decirte que no, pero...

Como la he tirado, siempre hago así, un poquito.

Yo, también, por si acaso, para que vuelva a venir a verte.

Ahí está. La tiro y así volveré.

Con tu hija, ¿no? Ah... eso...

Pero mi hija tiene pareja, has llegado tarde...

¿Tiene o no tiene? Sí, sí.

Hace cinco minutos parecía que no tenía.

Porque quería... Te he engañado, tiene pareja.

No pasa nada. Vamos a ir poniendo las patatitas por aquí...

Creo que te lo has pensado bien y has dicho...

"Este no le conviene, le dará mucha comida...".

(RÍE) "Va a engordar..."

Sí que le convienes, porque le gusta mucho comer.

Le convendría, ¿no? Le encanta.

Colócalas tú. ¿Me dejas?

Vamos a ir cogiendo la... La salsa, ¿no?

Esa salsita para, ahora, echársela.

El emplatado que no nos digan nada, que esté súper.

Fijaos, quedan unos granitos de sal que no le vienen nada mal.

Como el rosbif, ¿no? Mira qué pinta.

Ajá. Solomillo a la sal, jugoso.

Fijaos todos los jugos que suelta, que esto, por otro lado, me gusta.

Esta puntita estará más seca pero la vamos a probar nosotros.

Sí. Prueba.

Sabe a hierba, sabe a solomillo... Ahora, me lo voy a llevar aquí.

Quema, ¿eh? Está bueno.

¿Eres capaz de ponerle la salsa?

La recojo y la pongo por encima con la cuchara.

Vamos a usar de salsa lo que ha sacado la patata.

¿Lo dejamos así? ¿Te gusta?

Sí, sí. ¿Le doy con una lengua? ¿Tenemos una lengua?

Sin miedo, pero rápido, porque quema.

Muy bien, ¿qué te parece? Increíble.

Solomillo de cerdo a la sal. Rico, ¿eh?

Y fácil.

("It's My Party", Leslie Gore)

("It's My Party", Leslie Gore)

Maribel, ya sabes que está a la venta

el libro "Hacer de comer", las mejores recetas.

Aquí tenéis muchas de las recetas que hacemos en el programa,

explicadas paso a paso, para que las hagáis fácilmente.

Este para ti.

No esperaba menos de ti. Has salido guapísimo.

No me quieres para tu hija, pero ahí estoy, hago lo que puedo.

Te quiero pero no puede ser.

Bueno, no pasa nada, no pasa nada. Gracias, ¿eh?

Luego te lo firmo. Venga.

Maribel, muchas gracias que sin ti no hubiéramos tenido este plato,

este solomillo a la sal. Bueno...

Ya has visto qué dos platos más sencillos hemos hecho;

espaguetis de calabacín y solomillo a la sal.

No hay excusa que valga, haz la comida y mejora tu vida.

Sé que estás deseando probar las patatas.

Me encantan.

Tienen pinta de empachadas, como digo yo.

La patata tiene pinta de decir "cómeme".

Oye, están buenísimas. Están buenas.

Me llevo un táper para mi casa. Claro.

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Hacer de comer - Espaguetis de calabacín y solomillo a la sal

08 jul 2019

Hoy Dani García prepara unos espaguetis de calabacín, se trata de un falso plato de pasta, de modo que es una receta estupenda para que los más pequeños coman verdura. Después, junto a Maribel, exaspirante de la primera edición de MasterChef, cocinará un solomillo a la sal.

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