Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Ensalada de lentejas y torrija de chocolate blanco - ver ahora
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(Sintonía)

¿No había otro sitio para aparcar que justo donde te esperaba?

Lo he visto yo antes... ¿Qué quieres?

Pone "reservado", es el mío. ¿Ahora me quitas el delantal?

No. (RÍE)

Nada, no pasa nada. Si es que... De verdad,

"Donde hay confianza, da asco".

Es verdad, pone "Dani". Eso sí, en el sitio no lo ponía.

¿No lo ponía? Sí lo ponía, abajo.

Qué va, hombre. Así. Vamos a ver.

Muy buenos días a todos. Ya veis que, una vez más,

estoy con Carlos Maldonado

y ha venido a hacer conmigo

una ensalada de lentejas con remolacha y atún.

Te apetece, ¿verdad? Sí, pero una cosa:

siempre que vengo, hacemos una ensalada.

No quiero que... ¿Sabes? Quiero cuidarte, quiero cuidarte.

¿Me estás viendo últimamente un poquito más cerdito o qué?

Es más, luego voy hacer un plato,

en el cual no vas a estar, que se llama

"torrija de chocolate blanco".

Quiero estar.

Como sé que tienes mucho trabajo en "Raíces", en tu restaurante...

Pero quiero probar esa torrija. No, yo te quiero para cortar

alguna que otra cebolleta.

Ya, por si la lío. Por si acaso. Tampoco mucho más.

Ahí, ahí. No te pases... (RÍE)

Un día lo que tienes que hacer es que te vienes a BiBo

y la hacemos juntos. Eso está hecho.

Yo creo que la comemos juntos, mejor. La comemos juntos, mejor. Así,

con un buen vinito... ¿Un buen vinito?

Un vinito dulce ahí viene genial. Sí, qué maravilla.

Me está entrando hambre entre una cosa y otra.

Lávate las manos. Voy a ir explicando los ingredientes

que necesitamos para esta ensalada de lentejas y remolacha:

brotes tiernos, lentejas, vinagre de manzana,

perejil, alcaparras, atún, remolacha,

cebolleta fresca, sal, pimienta

y aceite de oliva.

Tú ya tienes las manos limpias, me toca a mí.

¿Te gusta la remolacha? Me encanta.

Te encanta. ¿Porque sabe a raíces?

Porque... Ahí, porque sabe a raíces, a tierra. Ese toque terroso,

entre dulce y terroso. Buenísimo. ¿Y un tartarcito de remolacha?

A mí me gusta mucho el tartar de remolacha.

Yo hacía gazpacho de remolacha. ¿De remolacha?

Me encantaba, sí. ¡Buah! Y qué color, ¿no?

Se queda... Con ostras. Te hablo de hace muchos años, ¿eh?

A ver, eso es otro nivel. Ya te estás metiendo ahí...

Y quedaba un color precioso con el gazpacho.

¿Ponías el gazpacho y una quenelle de...?

Una quenelle de ostra helada; con vainilla, la verdad.

Aceite de vainilla. ¡Vamos a la ensalada!

Si quieres, vas pelando la remolacha, porque has cogido las cebollas...

Sí, por cambiar.

(RÍEN)

Así que ve pelando la remolacha. Te quito el pelador.

Estás en tu casa.

Explícame bien las cosas, que luego la lío.

Pero no se pelan, lo vamos hacer directo a la sal.

¿Ves? Ya empiezo a liarla. Venga,

te voy a ahorrar el trabajo.

Solo así... y ya está, listo. ¿Con el rabito y todo?

Yo el rabito se lo dejaba, que salga por encima de la sal.

Para tenerla localizada. No, se lo vamos a cortar.

Así. Y te voy a dar un recipiente para meter esto.

Vale.

La cocina a la sal la reservamos siempre para la lubina o la dorada,

y a mi me encanta cocinar un montón de cosas más a la sal.

¿Otra cosa que me gusta mucho? El foie gras.

Un foie a la sal. A mí también.

A la sal de hierbas. Es casi un "mi-cuit".

Bueno... Así sí. Esa me la apunto.

Esa apúntatela, apúntatela.

¿Lo voy echando aquí? Para hacerlo a la sal.

¿Sal, remolacha, sal? Sal, remolacha, sal. Exactamente.

Yo mientras voy a ir picando esa cebollita.

Tú me vas diciendo, yo voy cubriendo esto así.

Sin tirar demasiado, porque se me ha caído un poquito.

Oye, en "Raíces", la verdad es que pega un menú muy de tierra.

Es muy de casa, es muy casero todo, es muy de la tierra.

Hombre, casero no lo veo. Con los corderitos de allí.

Ahí hay nivel, hay nivel. Bueno, ahí estamos, peleando.

Ahí falta mucho que hacer. Ese foie va a ser una de las cosas.

Oye, pues un foie a la sal, de verdad, es brutal. Brutal.

Esto ya lo tenemos, Dani. Dime, cuéntame algo más.

¿Y tú qué tal vas con tu restaurante? Eso hay que meterlo al horno.

Bien.

Qué cantidad de restaurantes, yo no sé cómo lo haces.

No, ni yo. (RÍE) Madre mía, pues yo...

Lo hago porque tengo un equipo genial,

al que mando un besito y un abrazo. Son la gente que me cuida día a día

y muchos de ellos llevan media vida conmigo.

Tenemos ya la remolacha cubierta de sal.

Y muy importante: lo que ha hecho Carlos, porque él va sobrado,

como en el aparcamiento. Entra y... (RÍE)

En el aparcamiento no ponía tu nombre. He dejado ahí el coche.

Luego tú, yo qué sé...

"Importante", quiero decir, porque al final ha puesto un poquito de sal.

Vamos para el horno. Ponemos un poquito de sal abajo,

ponemos la remolacha y ponemos un poquito de sal arriba.

No os sale exactamente igual

si no ponemos esa cama de sal.

Temperatura:

190 grados, hora y media. Eso es lo que hay.

O sea, la remolacha es un tubérculo... duro.

Sí, que necesita... "tema". Y necesita cocción.

Necesita cocción, necesita amor.

En esa hora y media, digo yo que seremos capaces de cortar cada uno

media cebolleta.

(Música)

Tenemos aquí ya la remolacha,

que, como he dicho, ha cocinado, se ha cocido, o como queramos llamarla.

Realmente se ha cocinado en la sal durante una hora y media

a 190 grados.

Estoy deseando sacarla y enseñarla.

Mientras tanto, yo creo que...

me vas a picar el perejil, por ejemplo.

Desmenuzar aquí el atún con la mano. Vale.

A mano todo, ¿no? Sí.

Y yo voy a ir sacando la remolacha,

que quema un poquito todavía.

La remolacha. Mirad.

¿Cuesta mucho eso? No, ¿no?

Mirad. Sale como...

Mirad qué bonito, mirad... qué maravilla.

¿Sabéis otra cosa que hice hace nada, escasas semanas,

en mi taller? Un aguacate a la sal.

Hemos hablado antes del foie gras. El aguacate es ese foie gras vegetal

que tiene ese puntito como de grasa, pero vegetal,

y que templado y hecho a la sal es increíble.

Luego le ponemos un pico de gallo. Lo hicimos para un concepto mexicano

que estamos haciendo con Abril. También le mando un besito.

Estás dándole besos a todo el mundo. Es que a Abril la quiero mucho.

Hicimos un concepto mexicano: un aguacate a la sal

con pico de gallo, que no deja de ser una pipirrana.

Era el fresquito del pico de gallo con el aguacate...

Un día lo vamos a hacer, os va a gustar.

Eso de la pipirrana lo llevas siempre a tu tierra, ¿eh?

Ya. Siempre para casa. Pico de gallo.

Es que la tendencia... Tengo una tendencia ahí como muy malagueña.

Sí, ¿no? Hombre, hay que barrer para casa siempre. Siempre.

Mirad qué maravilla. Os enseño cómo ha quedado esto.

Oye, yo esto se lo vi a Paco Morales, en Madrid Fusión. Sí.

Le vi haciendo la remolacha a la sal y dije: "¿Qué hace este hombre?".

Oye, otro besito para Paco Morales. ¡Claro que sí!

Es para dar besos a todo el mundo.

Tengo que confesar que Paquito es como mi hermano pequeño.

Y le tengo cariño porque es un cocinerazo

que seguro que este año tendrá su segunda estrella

y que muy pronto su tercera.

¡Toma ya! Yo creo que le toca ya, ¿eh? Este año sí que le cae.

Este año la segunda le cae seguro. Fijo.

Hombre, es un chaval con una cocina muy peculiar.

Yo creo que eso también es lo bonito, la personalidad en la cocina.

El concepto lo tiene muy definido. Sí, total.

Bueno, estás tú pelando el perejil... Sí.

antes que yo pelando la remolacha. b Oye, si es que solo estás hablando.

Los chavales del restaurante...

A mí me pasaba cuando empecé de prácticas,

me decían: "Ven aquí,

te voy a poner a hacer un trabajo fino". Y tú ahí emocionado:

"Voy a hacer el trabajo fino del restaurante". "Pélame los guisantes".

(RÍEN)

Oye, fino es, ¿eh?

El otro día conté que muchas veces

se hacían novatadas en la alta cocina.

Había gente que mandaba

a por un pelagambas a los chicos nuevos

que entraban al restaurante.

"Ve a por un pelagambas al restaurante de al lado".

Entonces hablabas con el de al lado, que te decía:

"Que no, ya se lo he dado a otro". Y el chaval iba y volvía

bucando un pelagambas.

Eso sigue pasando, ¿eh? Eso se sigue haciendo.

¿Tú haces esas cosas? Qué va. No tengo autoridad todavía.

Lo haré, lo haré. No dudo en hacerlo.

Pero sí que me lo han contado. Tú tienes pinta de haber sido

traviesillo, ¿eh? No, qué va. Sabes tú que no.

¿No? Bueno, yo no lo sé.

(RÍE)

No lo tengo claro. De chavalete, a ver,

hay que decir que bueno no he sido. Tampoco es que haya sido de estos...

Muy malotes, ¿no? No se hacía con maldad.

Cosas malas, pero no con maldad. Eras pillín, ¿no?

Llámalo "pillín". Travieso.

Travieso, sí.

Pues el otro día iba por la calle,

esto es real como la vida misma,

y se me acerca una chica con un móvil y me dice...,

porque yo lo había dicho en otro programa:

"Mira, un pelagambas". Lo miro así y dice:

"Dijiste en el programa del otro día que no existía, que era broma.

Para que veas que sí existe".

Bueno, me enseñó una cosa muy rara. Yo me asusté tanto

que en ese momento miré una cosa rara.

Pero me dijo que había un pelagambas, vaya.

Vamos con la remolacha. Nos estamos viniendo arriba.

Yo lo que voy a hacer es afinar tu trabajo, ¿vale?

¿Qué quiere decir eso? (RÍE)

A ver, lo que quiero decir es que lo quiero todo equilibrado,

del mismo tamaño,

y que de una cucharada puedas probar todo. Por lo tanto...

¿Quieres decir que eso no está bien lascado?

Quiero decir que, con lo pequeña que es la lenteja,

esto lo voy a desmigar un poquito.

Tengo las manos llenas de remolacha, pero no pasa nada

porque en el plato hay remolacha.

Así que, si el atún pilla un poquito, no va a pasar nada.

Ahí, color.

Alcaparrilla. He echado el atún, he echado la alcaparra.

Voy a echar la lenteja,

que, bueno, en este caso ya sabéis... ¿Qué hago con esto, Dani?

Pues cortarla igual. No has entendido mi discurso.

¿A modo lenteja? (RÍE)

¿A modo lenteja? Hazme lentejitas de remolacha.

Por eso quiero que vengas, me quitas el trabajo de la remolacha.

Sí, así me pringo yo, ¿eh? No, yo ya me he pringado.

Me he pringado para disimular que estoy haciendo algo, pero ya está.

Bueno, le he echado la cebolla. Ahora voy a coger el perejil

y lo voy a echar también.

Lo que te iba a decir, ya en serio, es que ibas con pinta de malote,

pero que al final eres muy aplicado. O sea, ganaste MasterChef,...

¿"Aplicado"? En mi vida mi profesor me ha dicho eso.

...te has montado tu restaurante... Eso mola, sí. Bueno, "currela".

Quizá yo, más que aplicado, soy un currante.

Somos currantes, toda la vida hemos estado currando,

pues ahora no va a ser menos, claro. Esto ya lo sabes tú.

El tema de la televisión te da una imagen, pero nada más que eso.

Luego tienes que lucharlo día a día, como en todos los trabajos.

Si no, se olvidan de ti rápido. Claro.

Tienes que montarte un restaurante, tienes que hacer lo que te gusta.

El tema de imagen va y viene, pero el restaurante tiene que estar ahí.

Lo importante es ser feliz. Pero me dijiste que te quedaba poco.

Si es que te lo tomas todo... La otra vez que viniste.

Queda más... de lo que dije.

O espero que quede más. Eso nunca se sabe, ¿no?

Yo también. Nunca se sabe, pero...

Voy a ir mezclando ya un poquito y estoy pensando que...,

igual que lo que estoy hablando, pero para decorar,

a lo mejor un poquito de remolacha,

o una entera en el medio, tampoco queda mal.

Ahora que las tengo cortadas. Fíjate que me he guardado esta,

así como en plan... Has controlado.

"Sé lo que estoy haciendo". Así, ¿no? ¿Todo para dentro?

Tienes mucho lío en el "Raíces", ¿quieres que te prepare un táper?

Por favor, hazlo.

¿Te gustaría? Sí, sí. Te lo digo de verdad.

Aquí veo que son todas iguales, ¿eh? (RÍE)

Una cosita así... Se me ha colado una.

Esta reconozco que tiene aquí un poquito, pero la rompemos. Venga.

Perfecta. Y esta también, no pasa nada.

Hay cachitos un poquito más gruesos, pero...

es que he escuchado que te gusta el "crunchie" de la remolacha.

Pues bueno, yo creo que así... queda mejor, ¿no?

Imagino que en el restaurante, como tienes la comida allí, no lo haces,

pero, con tu niña a la playa, ¿qué te llevas en la fiambrera?

Voy poco. Pero bueno... ¿Sí? ¿Vas poco?

Te pilla lejos, ¿no? No como a mí. A mí me pilla a cinco minutos.

Mírale el tío, ¿eh? ¡Qué morro! ¡Qué morro!

Hombre, la playa me pilla un poquito lejos, sí.

Suelo ir más a las sierras, suelo ir a Candeleda...

¿Y te llevas ahí táper y tal? Un bocadillo de jamón.

¿Directamente? Eso no falla.

Envuelto en papel de aluminio. Esto que lo sacas "sudando",

el pan húmedo...

Y luego cogemos un queso de allí de la zona también.

Que también suda, claro. Hombre, allí suda todo el mundo.

Volvemos a la ensalada. Vamos a echar un poquito de sal,

vinagre... Hemos escogido esta vez de manzana.

Es otro aroma, es diferente a cualquier otro vinagre,

ya sea de vino o de jerez.

Vamos recogiendo por aquí, tablas fuera.

Echa los berritos ya, que quiero probarlo. Esto fuera, ¿no?

Esto también.

Me queda el aceitito, la pimienta. Así.

A dejar por aquí el aceitito...

Ya hemos echado un poquito de sal, el aceite de oliva,

y voy a echar un poco de pimienta.

En esta ocasión, menos de lo que gusta a mí normalmente.

¿Te gusta mucho la pimienta? Me gusta sobre todo

en la proteína, en la carne...

Más en la carne, pero también me gusta en el pescado.

¿Sabes qué pasa? Que hay pimientas alucinantes.

A mí me gusta mucho, me parece muy aromática y elegante,

la pimienta de She Chuan, que la habréis escuchado alguna vez.

She Chuan es una región de China. Y es una pimienta de allí.

Berritos. Ahora, momento especial.

Carlos, tengo por ahí una fiambrera. ¿Qué saco?

Mira, ahí, ahí, ahí. Ah.

Lo tengo todo preparado. ¡Qué grande eres!

Lo tengo todo preparado para ti. Has pensado en mí.

Para que veas. Increíble, increíble.

Eres un crack, tío. Vamos allá.

Hemos teñido todo de remolacha.

Un máquina. Dale ahí. Así.

Déjame probarla. Creo que con esto te viene bien.

¿Porque si no...? Me voy a quedar yo sin.

Pero bueno, vamos a intentar decorar esto

de una manera bonita. Creo que, por lo menos,

para que esté brillante, hay que echar aceite de oliva a la remolacha.

Vamos a ver.

¿Pero también podríamos hacer con otra legumbre esta ensalada?

Hombre, con lo que quisieras. Yo creo que la lenteja

es esa típica legumbre como que los niños empiezan a "odiar",

pero que luego acaban adorando.

Cuando se van fuera de casa. Esto lo voy a poner aquí en medio.

A ver si soy capaz de hacer una ensalada bonita.

Le voy a echar un poquito de aceitito aquí, un poquito solo.

Lo voy a pintar con el dedito. Yo es que soy muy curioso, ¿eh?

Carlos, muchísimas gracias por venir. A ti.

Pero vete quitando el coche ya, anda. (RÍE)

Aquí os dejo nuestra ensalada de lentejas con remolacha.

("My boyfriend's back", The Angels)

Y llega el turno de las torrijas.

No son unas torrijas cualquiera, son de chocolate blanco,

las que yo hago en el restaurante.

Y os digo que es uno de los postres estrella.

Y también os puedo decir

que la manera de hacerlas es imbatible.

Así que vamos a empezar ya

a contar los ingredientes.

Empezaremos haciendo un brioche.

Para eso usaremos harina, huevo,

azúcar, sal, levadura fresca,

mantequilla y leche.

Para el baño de la torrija, leche de coco, leche de vaca,

chocolate blanco y huevos.

Y por último, mantequilla y azúcar

para darle ese toque diferente.

Y ahora los puristas diréis: "Las torrijas se fríen".

A mí me da igual, yo las voy a caramelizar.

Sé que venden mucho pan para hacer torrijas

y hay muchas opciones para poder hacerlas, pero también os digo

que merece la pena hacer esta receta paso a paso

tal y como os la estoy haciendo. Y, de verdad, os prometo

que os va a salir increíble. Luego la vais a repetir constantemente.

Harina.

Para dentro.

Yo primero voy a poner la harina, el azúcar y la sal.

No es una masa complicada, pero hay que tener paciencia

porque al final lleva levadura y necesito que repose,

necesito que esa levadura actúe.

Sal y azúcar, por aquí.

Voy a coger la levadura, la voy a romper un poquito

y la voy a echar en la leche.

Con eso, lo que quiero es que se disuelva bien

y luego se me integre de una forma uniforme en la masa.

Así.

Esta receta no es el típico postre en que tú dices: "Viene un invitado

y voy a improvisar". No, la puedes hacer antes.

También os digo una cosa, el brioche se puede congelar.

Se puede congelar incluso con el baño, ¿eh?

Si un día os apetece hacer unas cuantas bañadas

bien jugosas y dejarlas congeladas. Se puede hacer perfectamente.

¿Qué más necesita esta masa? Pues dos huevos, la mantequilla

y, obviamente, esa leche

que ya está disuelta con la levadura.

Así. ¿Que no tenéis máquina para amasar?

Pues sí que la tenéis, esta.

O sea, ya sabéis que hay veces

que me da por amasar con la máquina.

Bueno, he echado ya los dos huevos.

Así.

Voy a añadir ya la leche y la levadura.

Así, un poquito.

Ahí, muy bien.

Ahora la mantequilla. Ya sabéis que no tiene que estar fría de nevera.

Un pelín pomada y a temperatura ambiente es lo ideal.

Y de verdad os vais a comer una torrija única.

Quiero que la hagáis en casa, quiero que me mandéis

vuestra fotito en vuestras redes sociales con el "hashtag"

#hacerdecomer. Quiero de verdad ver vuestras torrijas.

Esto ya está, la masa la tenemos.

Y ahora es cuando llega la larga espera.

Lo que sí tenéis que tener claro es que nosotros

tenemos nuestros departamentos de I+D,

o sea, laboratorios, que es donde trabajamos.

Esta receta empezó en "Dani García",

en un restaurante de alta cocina,

y ha ido evolucionando para poder hacerla para mucha más gente.

Además, mi intención de futuro es coger ese tipo de técnica

que hemos aprendido de toda la vida, como es esta,

e interpretarlas en el gran público, en el restaurante nuestro más casual,

y hoy encima aquí para vosotros.

Que yo creo que es maravilloso poder compartir, sin duda,

este tipo de recetas con vosotros.

Voy a meter la masita por aquí.

¿Veis cómo se queda, que es una masa elástica?

Pero mirad... qué puntito,

qué textura ya, cómo huele.

Y ahora es cuando tiene que trabajar la levadura.

Aquí, mirad.

Bueno, yo quiero que huela a casero, a acidez,

a pan, a dulzor.

Que huela a brioche, que es lo que estamos haciendo básicamente.

Os digo una cosa: ese brioche lo vamos a utilizar para torrijas,

pero lo podéis utilizar para un millón de cosas más, ¿eh?

Tengo mi trapito, que ya he humedecido por aquí,

y os cuento cómo va a ser.

Lo que vamos a hacer es fermentarlo durante trece horas.

La primera hora, fuera de la nevera.

Quiero que la levadura haga efecto. Hace efecto a una cierta temperatura,

en un sitio que esté seco y que, bueno,

haya como un poquito de "calidez", llamémoslo así.

Cuando queramos fermentar, lo ponemos encima del horno;

y si el horno ha estado encendido, muchísimo mejor.

Pues eso voy a hacer, esa primera hora lo voy a tener encima del horno

y las doce siguientes

en la nevera.

Es una fermentación lenta,

pero debe ser así para llegar al objetivo final:

crear la mejor torrija

que jamás en vuestra vida os hayáis comido.

(Música)

Y aquí la tengo ya.

Trece horas la masa fermentando.

Voy a congelar esta mitad de la masa

y la voy a dejar aquí dentro.

Y la otra mitad

la voy a hacer ahora mismo para vosotros.

Mirad.

Hay que bolearla. Y hay que bolearla así, mirad.

Mirad qué bonito.

Aquí tengo ya mi moldecito preparado...

para meter mi masita. Mirad, aquí. Así,

de esta manera.

A este brioche le tenemos que dar una segunda fermentación.

Va a estar 45 minutos a temperatura ambiente

y ahora subirá un poquito más.

(Música)

Mirad cómo ha aumentado el volumen.

De momento, ahora que lo tenemos fermentado,

lo que tenemos que hacer es llevarlo al horno.

160 grados, 20 minutos.

Y se nos va a quedar increíble por dentro, ya veréis.

En esta ocasión, como vamos a hacer una torrija con chocolate blanco,

vamos a ir preparando la salsa.

No sé si llamarlo "salsa" realmente.

Yo diría el empapado, ese punto jugoso

que va a hacer de hilo conductor para que, cuando muerdas la torrija,

aquello sea... (IMITA COMER) No sé si os lo imagináis.

Leche de coco por un lado...

y...

leche.

De vaquita, ya sabéis.

Así. Voy a calentar aquí.

Así.

Me va quedar añadir el chocolate blanco.

Ya os he dicho que es una receta para tener paciencia, y mira que yo

soy una persona bastante paciente.

Pero si hay una cosa con la que pierdo los nervios, se llama...

"atasco".

También os digo que tengo el privilegio de vivir en Marbella.

Pero cuando voy a ciudades grandes tipo Madrid,

tipo Nueva York, tipo D.F...

Sobre todo D.F. Madre mía, ¿eh?

Podéis aprovechar, relajaros, escuchar buena música, la radio.

A mí la radio me encanta, soy súper pro radio.

Me encantan los programas de la radio y escucharlos.

Y el coche es un buen sitio para hacerlo.

Y el atasco te ayuda.

Chocolate blanco fuera del fuego ya, con mi leche de vaca

y con mi leche de coco.

Mirad qué texturita, me va a quedar perfecto.

Voy a echar el huevo y lo voy a batir rápidamente.

A ver. Como veis, con el propio calor

de la leche,

se nos va a quedar perfecto. Así. ¡Pa, pa, pa!

Esto hay que integrarlo así, como lo estoy haciendo.

Ahí. ¡Buah!

Yo os digo, de verdad, cómo huele esto.

Mirad,

estoy viendo desde aquí mi brioche y esto tiene una pinta increíble.

Y el baño lo tengo listo: por lo tanto, estoy deseando sacarlo.

(Música)

No me digáis que no ha quedado bonito el brioche.

Lo he dejado ya a reposar un poquito y a enfriar.

Lo voy a sacar y lo voy a desmoldar. Mirad qué bonito, ¿eh?

Parece, bueno, prácticamente un pastel de cumpleaños individual.

Soy tan tímido que odio que me canten el "Cumpleaños feliz",

lo paso mal incluso aunque lo tenga que cantar

junto a cuarenta personas más.

Y realmente, no sé, es que tengo un sentido del ridículo excesivo,

porque lo canto, pero no hablo. O sea, lo que hago es... (SILENCIO)

Así, como playback. Miro para abajo, miro para un lado...

No sé si es más ridículo cantar el cumpleaños o hacer lo que hago yo.

Aquí, mirad.

Quiero igualarlo, pero, sobre todo, más que igualarlo,

lo que quiero es que entre bien

el relleno. O sea, el relleno, el baño

o ese punto jugoso, como digo, que le vamos a dar. Así que,

por un lado y por otro,

aquí voy a ir quitando la parte un poco más dura.

No os preocupéis, porque lo que sobra nos lo comemos

o hacéis un pudin, o lo ralláis y hacéis

un helado frito, por ejemplo.

Aquí.

Así, lisito.

Le hemos quitado la corteza, y eso es importante.

Ahora llega también otro paso importante.

Yo sé que es laborioso,

pero el resultado será tan espectacular

que os vais a olvidar de las horas de trabajo que tiene.

Bueno, más que de trabajo, de fermentación.

Y ahora llega, como digo, un momento importante,

porque necesito que cuaje dentro,

pero también necesito que esté un poquito en la nevera

para... poder marcarlo mucho mejor.

Si yo le hago así, en caliente, y lo echo directamente,

va a soltar mucha leche de chocolate blanco.

Por eso necesito ese puntito de nevera también.

Importante también: esto tiene que estar caliente,

este bañito.

Así que se trata, prácticamente, de como en una magdalena,

ir echando y empapando. Aquí.

Esto va a ir chupando poquito a poco,

y ahora yo también le voy a ir dando la vuelta

y por aquí también le voy a ir echando.

Así.

Esto está ya prácticamente y nos vamos a ir a la nevera.

Yo ya aquí noto que ya está bien bañada, esto se ve así,

y vamos a dejarla en la nevera una horita más.

Os avisé que era una receta para tener paciencia,

pero de verdad que estamos llegando al punto final

y os va a merecer la pena saber hacer

la mejor torrija del mundo.

(Música)

Después de una hora de reposo, tengo dentro del brioche toda esa humedad

que sabe a chocolate blanco y a coco.

Por lo tanto, lo que llega es el momento de caramelizar, tostar.

Voy a echar aquí el azúcar.

Una vez el azúcar, voy a poner... Sabéis que me gusta hacer el caramelo

con un pelín de agua,

porque esa agua, bueno, pues va a hacer que se disuelva mejor

y que no tengamos problema a la hora de caramelizar.

Así. Bueno, vamos a darle un poquito de caña.

Sabéis que el caramelizado nos va a dar un poco, primero,

ese punto tostado de caramelo y ese color

que, bueno, es tremendamente bonito. Ese color ámbar, diría yo.

O sea, el caramelo tiene ese puntito ámbar.

De hecho, le voy a echar la mantequilla, una pizquita solo,

para darle todavía más ese semisabor a tofe.

A esto ya le va quedando poquito, ¿eh?

Y ahora me estoy viniendo arriba. Mirad,

la he cambiado de plato, ¿vale?

Y quiero que veáis y entendáis

que así es como tiene que quedar.

Mira, muy facilito, ¿vale? Yo tengo que hacer así. ¿Veis aquí?

Tengo que hacer así y las manos se me tienen que manchar

del relleno. Y eso que está frío.

Está frío y además tiene cuerpo, porque tiene lo que es la grasa

tanto de la leche de coco como...

del chocolate blanco.

Ya esto está a puntito. Veis que lo muevo

porque por algunos lados coge un poco más de color que por otro.

Por lo tanto, intento que sea uniforme el caramelo.

Ahí. Esto está ya a puntito, ¿eh?

Voy a coger ya mi mantequillita.

Así, con esta cantidad tengo más que de sobra.

Aquí, mantequillita en el caramelo.

Mirad esto que se nos está quedando en el fondo.

Esto es lo que se nos va a pegar a la torrija.

Ahí.

Ay, esa espumita maravillosa... Mirad.

Y ahora empiezo a moverlo.

Esto ya es casi...

Sabéis que siempre digo que el ajo "baila", ¿no?

Pero mirad qué baile hace la torrija.

Voy a dejarla quieta un poquito para que coja color.

La voy a coger aquí. A ver...

Oh, vais a flipar.

¡Ay, que se me ha pegado, mama!

Así. Vais a flipar, de verdad.

Voy a darle un último golpe, que quede bien doradita,

y le vamos a dar la vuelta.

Así y así. Mirad.

Mirad qué auténtica maravilla. También os digo una cosa:

si queréis ya rizar el rizo,

podéis hacer otra cosita que...

yo no voy a hacer, porque no me hace falta y lo sé,

pero una vez que esté puesta aquí,

que ya está prácticamente terminada,

darle un "golpecito" al microondas para poder asegurarme

de que por dentro va a estar templada.

Y aquí os dejo, ojito, probablemente...

uno de mis platos favoritos que hacemos en vivo:

la torrija de leche de coco y chocolate blanco.

(Canción "Material girl", Madonna)

El otro día leí que existen sistemas solares con dos estrellas.

Pues bien, aquí tenéis uno,

porque mirad qué dos estrellas tenemos hoy en la mesa:

ensalada de lentejas con remolacha y atún,

y una torrija de chocolate blanco que quita el sentido.

Y si queréis encontrar vuestra propia estrella,

cocinar es una gran forma de encontrarla.

Y ya sabéis: "Haz la comida y mejora tu vida".

A mí la remolacha con sal me apasiona, ¿eh?

Es una técnica que tenéis que probar. Oye, cuántas cositas tan sencillas

os hemos enseñado hoy, ¿eh?

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Hacer de comer - Ensalada de lentejas y torrija de chocolate blanco

16 sep 2019

Dani García recibe la visita de Carlos Maldonado, que viene para preparar junto a Dani una ensalada de lentejas con remolacha y atún. Después, Dani García cocinará uno de sus postres más solicitados: torrija de chocolate blanco.

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  1. Teresa Goenaga

    He intentado hacer la torrija de chocolate blanco pero la masa del brioche empezó a fermentar bien y lo metí al frigorífico y a la mañana siguiente había bajado, puede ser que por la harina? que sea necesario utilizar harina de fuerza? además el número de huevos que se indican son 2 como se indica en la página web o son 6 como salía en ingredientes del vídeo de televisión? Quiero también comentar que me encanta el programa que hace Dani García y sus enseñanzas

    22 sep 2019