Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Crema de zanahoria y solomillo Wellington - ver ahora
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(Sintonía)

(Música)

(Sintonía)

Bueno, esto en los ochenta era imposible y sigue siéndolo,

ahora mismo, para mí, también.

Lo que más me sorprende es que mis hijas tengan uno,

ya que están todo el día con el móvil.

Muy buenos días, a todos, bienvenidos, otro día, a mi cocina.

Hoy vamos a preparar un menú que resulta muy aparente,

pero que, en realidad, no es muy complicado.

Empezaremos con una crema de zanahorias,

a la que le añadiremos un toque cítrico;

y más tarde, recibiremos a Graci, la madre de un amigo mío,

que, a su vez, es amiga de mi madre,

y con la que cocinaremos, ojito, un solomillo Wellington.

Me voy a ir poniendo el delantal, lavándome las manos

para deciros los ingredientes de esta crema de zanahorias.

Los ingredientes son zanahorias, cebollino, sal, naranja,

cúrcuma, curri, cebolla, mascarpone, pimienta,

aceite de oliva, mantequilla, caldo de verduras y nata.

Vamos a ir sacando, ya, la olla

y vamos a ir empezando a hacer el sofrito.

Tengo que confesaros que las cremas de verduras

son mi fuerte, son socorridas y a las niñas les gustan bastante.

Pero no todo vale, la nata tiene que cocer

y la mantequilla debe integrarse de una manera concreta,

esa manera es en caliente, montándose;

hay que emulsionar la mantequilla, es fundamental para que la crema

quede más cremosa y aireada.

Y voy a echar la cebollita, como siempre, fondeamos bien,

luego, añadiremos la zanahoria. Como siempre decimos, de verdad,

hay que mantener muy bien el punto exacto

de la cocción de las verduras, y más para una crema.

La zanahoria, ¿la pelamos o no la pelamos?

Hay muchos mitos y leyendas en torno a esto.

Yo, la verdad, la pelo.

¿Qué zanahorias no suelo pelar? Las "baby".

Pero las "baby" tienen su truco, es cocerlas antes

y, luego, al hacer así, la piel desaparece en tus manos.

Mi madre siempre me decía: "Come zanahoria, hijo,

a ver si nos quitan las gafas, que toda la familia tiene gafas".

No es real, es una leyenda urbana.

Lo que sí es cierto es que contienen mucha vitamina A

y eso, evidentemente, es bueno, pero no nos curará ni la miopía

ni el astigmatismo, eso es seguro, vaya...

Voy a echar un poco más de grasa y voy a meter la zanahoria,

porque, realmente, la zanahoria no necesito que sofría mucho,

lo que quiero es que cueza, sobre todo.

Una vez hecha la zanahoria, voy a meterle el caldo de verduras.

Ahí vamos, echo la zanahoria...

Ya está, este sofrito es justo y necesario

para, ahora, cocer la zanahorias.

Añado el caldo de verduras y aquí empezamos a cocer.

Primer punto importante; era poner la cebolla a punto

y que estuviera fondeada, como Dios manda, sin excesos,

porque no quiero mucho dulzor, así que, de momento,

vamos a dejarla cocer diez minutos.

Mientras preparamos esta crema de zanahorias,

voy a contestar algunas dudas que me soléis plantear.

Las redes del programa están abiertas para vosotros,

no dejéis de seguirnos e intentar interactuar con nosotros

con el "hashtag" #hacerdecomer o en nuestras redes sociales,

@hacerdecomertve.

A ver, pregunta: Te he visto meter sartenes y ollas en el horno,

¿esto se puede hacer con todas?

A ver, esto es una cuestión de sentido común, también;

una olla como esta puedes meterla porque no tiene nada de plástico.

De todas formas, en las etiquetas vendrá si puedes o no puedes,

o si son aptas o no aptas para meterlas en el horno.

Sentido común, por favor, nada de plásticos en el horno.

Una pregunta que me ha hecho mucha gracia.

Tengo el frigorífico tiritando;

solo tengo zanahoria, nueces y albahaca, ¿qué puedo hacer?

He preparado una zanahoria, unas nueces y algo de albahaca,

y vamos a hacer un platito, relativamente, curioso.

Nadie sabría que lo hemos hecho por tener la nevera tiritando.

Yo he preparado, ya, estas zanahorias,

que he asado durante veinte minutos en el horno a 180 grados.

O sea, que ya tenemos una zanahoria asada en el horno.

Las quiero así, asaditas y blanditas.

Lo que vamos a hacer es lo siguiente...

Voy a sacar un mortero y vamos a meter las nueces.

Estos retos me encantan, proponedme los que queráis,

porque son situaciones que vivimos en casa, habitualmente.

"Tengo una comida, solo me queda esto,

no tengo ganas de salir, es domingo y está todo cerrado...".

O que viene el amigo vegano a cenar, ¿no?

Podemos hacerle, perfectamente, este plato.

Lo que estamos haciendo es una especie de vinagreta,

una vinagreta de nueces y albahaca.

Es más, lo podríamos emplatar entero,

pero la vamos a emplatar en plan bonito.

Las voy a sacar por aquí...

En plan bonito es, no sé, dándole más altura.

Le voy a quitar la raíz.

Así y así.

Fijaos.

Veréis lo bonito que nos va a quedar

y lo que somos capaces de hacer con zanahorias, nueces y albahaca.

Sin miedo, ¿eh? En este caso, no están peladas.

Cuando las aso, me gusta dejarlas así.

Muy bien, ahora, un poquito de aceite por aquí,

le voy a meter un poco de vinagre,

le voy a poner un poquito de sal y un poquito de pimienta;

básicos que hay que tener en casa, siempre.

Ahí, un poquito de sal,

un poquito de vinagre

y, ahora, mezclamos.

Y mirad...

No me digáis que con esto no sorprendéis a cualquiera.

Fijaos qué facilito es montar un plato

con unas zanahorias, unas nueces y albahaca.

Vamos a esperar a que termine de cocerse la zanahoria.

Hemos tenido diez minutos la zanahoria cociendo.

Quiero que veáis que está entera, tiene que estar entera.

Esta es la textura ideal, mirad,

que podamos aplastarla pero que tenga cuerpo.

Ya veis que, al final, está con un punto casi al dente,

así que, ahora, lo que hago es añadir la nata,

y necesito que cueza cinco minutitos más.

Y voy a añadir, también...

Las especias depende de vuestro gusto.

Si hago una crema de zanahorias con curri y cúrcuma,

necesito echarle la cantidad de curri y cúrcuma suficiente

para que, realmente, sepa.

Que no os gustan estas especias, pues, no echéis nada.

A mí me gusta darle toquecitos, que no sepa, siempre, igual.

El mundo especias, el mundo hierbas,

el mundo aromas, en definitiva;

el aroma en la cocina es fundamental,

hace que los platos cambien radicalmente.

Ahora, hervimos cinco minutos.

Mientras, aprovechamos para hacer dos cosas...

Una de ellas, es picar el cebollino,

y veréis qué haremos después, mezclarlo con el mascarpone.

Así... perfecto.

Mirad, los bastoncitos del final, para no cortarlos, a la cremita,

aquí no se tira, absolutamente, nada.

Vamos con el toque cítrico.

Vamos a coger la naranja; quitamos las puntitas,

cojo la mitad y de aquí cortamos los gajos.

Mirad, a ver...

Lo que quiero hacer es sacar los gajos de la naranja

para metérselo al mascarpone; en los gajos de la naranja

no quiero que haya nada de corteza blanca, ¿vale?

Porque esto, nos amargaría, un poco, la crema.

Así, mirad, unos gajitos por aquí...

Con la otra mitad, lo que haremos es ponerle un poco de ralladura

y, por otro, sacar el zumo, seguimos poniendo gajitos

y, ahora, con la misma manita...

Vamos a coger un colador, incluso, con estos gajos de aquí,

hago un poquito de zumo.

Ya os digo que aquí aprovechamos, absolutamente, todo.

Ahora, meto más zumito por aquí.

Con esta cantidad de zumo será más que suficiente.

Siguiente paso, vámonos con el mascarpone,

lo tenemos por aquí y haremos lo siguiente.

Vamos a picar estos gajitos y los vamos a meter aquí dentro,

lo que haremos es enriquecer el mascarpone;

de todas formas, probadlo para ver su punto de sal.

Lo trabajamos, un poco, para que no nos cueste tanto.

Podéis utilizar cualquier otro queso fresco.

A mí me gusta con mucho cebollino, porque tiene todo su sentido

y, también, nos va a aportar frescura.

La cocina de verdad es cuestión de sentido común, muchas veces;

cuando hay algo más dulce, se compensa con algo cítrico,

cuando hay algo más cítrico, con algo más dulce...

Podríamos poner yogur, perfectamente.

Fijaos qué mascarpone más fresquito.

Bueno, esto lo dejo por aquí.

Mascarpone mezclado con naranja y cebollino,

zumito de naranja fuera y, ahora, lo que nos queda

es triturar la crema y añadir la mantequilla.

Ya os he dicho que ese momento es importante

para que nos quede lo más sedosa y cremosa posible.

Así que, primero, voy a triturar

y, una vez, triturado, meto la mantequilla;

siempre es mejor que esté pomada.

Levanto un poquito...

Crema triturada, ¿vale?

Nos queda este paso que es importante por dos motivos:

uno, la crema tiene que estar bien caliente;

y dos, la mantequilla debe estar pomada.

Conque la saquéis media hora antes de la nevera es suficiente.

Voy a coger aquí y voy a ir echando, siempre...

¿Veis? Ahí, ¡pum!

Trituramos.

Y vemos cómo se emulsiona al momento.

Estos son los típicos pasos que parecen una tontería,

pero que luego son los que hacen la crema

mucho más sedosa, cremosa y diferente.

A ver. Ya cojo aquí.

Ahí.

Y ahora lo que voy a hacer, es probarla

y a ver cómo está de punto de sal.

Porque sé que de aromático va más que sobrada.

Pero es bueno que si estáis a dieta,

ese paso de la mantequilla os lo saltéis.

Perfecto. Solo nos quedaría añadir el zumo de naranja,

que lo vamos a hacer en el último momento

y con una varilla nos es suficiente.

Vamos a emplatar de una manera relativamente curiosa.

Como somos dos,

lo que vamos a hacer, es ponerlo en un ladito del plato.

Mirad. Así.

Y ahora lo empujamos así un poquito. Así.

Nos quedaría lo siguiente.

Ese poquito de ralladura, que dejamos aquí.

Es importantísimo que se ralle en el momento.

Es la mejor manera de tener esta ralladura fresca

y aportándonos todo el aroma que queremos.

Y, por último, apago el fuego

y echo el zumito de naranja.

Sacamos nuestra soperita.

Fijaos qué pinta y qué textura tiene esta crema.

Me encanta el sonido siempre de la crema

con esta textura.

Aquí.

Sabéis que siempre os digo que el truco para emplatar sopa,

es mojar el cazo. Si yo no lo mojo, sigue echando.

Ahora, si yo cojo... Mojar quiere decir lo siguiente.

Lo presiono un poco abajo y me lo llevo.

Siempre tengo unos segundos en los cuales

la cremita de zanahoria no cae.

¿Veis?

Perfecto.

Y si queréis, luego,

un poquito de aceite de oliva.

Cremita de zanahoria al curry,

cúrcuma, mascarpone y naranja.

(Música)

Hola, Graci. Hola, Dani. Que estoy aquí.

Pasa. La cocina está al fondo. Gracias.

Ya veréis cómo es Graci.

Es amiga de mi madre, así que os podéis imaginar.

Y de Marbella, de toda la vida.

Dani, buenos días. Qué ganas tenía de venir a tu casa,

a tu cocina. Aquí, para hacer de comer.

¿Cómo estás? Muy bien. ¿Y tú?

Te veo muy bien. ¿Te dijo tu madre que venía?

Me ha dicho mi madre, Pepe Lorenzo...

Me ha llamado media Marbella. Te lo digo.

"Cuídamela". Sí, sí. Me tenéis que cuidar hoy.

Para que los espectadores se ubiquen

preséntate tú misma. Mirando, incluso, a cámara,

diciendo quién eres.

Yo soy María Engracia, la madre de El Monaguillo.

¡Ahí está! Era la sorpresa que teníamos aquí.

Vete lavando las manos y yo voy a contar

los ingredientes de esta receta.

Para este solomillo Wellington, vamos a necesitar:

solomillo de ternera, nata, mostaza en grano

y mostaza normal,

romero, tomillo, mantequilla,

cebolla, manzana, champiñones, jamón,

sal, pimienta, huevo, brandi, ajo,

aceite de oliva y, obviamente, hojaldre.

Vaya receta que hemos elegido para cocinar aquí contigo.

Es una receta que no me sale muy bien.

Bueno, pero por eso estás aquí. Yo la suelo practicar.

Pero hay algo que a mí no me sale.

Vamos a daros varios trucos.

¿Qué sucede con esta receta?

A mucha gente le sale mal porque el hojaldre

puede quedar por dentro humedecido.

Nosotros os vamos a dar los trucos y las pautas

para que eso no suceda.

Os cuento. Vamos a tener que hacer

diferentes cosas en paralelo.

Por un lado, vamos a tener que ir sellando el solomillo.

Y por otro lado, ir haciendo un poco esa parte

de semirrelleno alrededor del solomillo.

Yo primero te voy a dar la cebollita.

¿Te parece bien o no? Venga.

Me la tienes que picar finita.

Pues yo te lo voy a ir picando.

En este relleno, vamos a utilizar un poco

de mantequilla, de cebolla, de champiñón.

Luego, lo envolveremos en ese jamón.

Yo voy a ir sellando ya la carne. Yo le suelo poner el foie.

Sueles, ¿no? Yo también.

También se le puede poner una latita de foie-gras.

¿Desde cuándo conoces a mi madre?

A tu madre yo creo que la conozco desde que conocí a mi marido.

De toda la vida. De toda la vida.

Porque como mi marido trabajaba en un banco...

Claro. Tu tío Paco y tu tío Juan...

Mis dos tíos. Trabajaban allí también.

Y claro... Y mi padre iba mucho también.

Claro. Tu padre Daniel.

Y desde entonces, la conozco.

De nacimiento no eres de Marbella. No. Yo nací en Tánger.

En Tánger. Mis padres se tuvieron que venir

para España. Tenía yo entonces 12 años.

Y ya nos fuimos a Marbella.

Conocí a mi marido, que también es de Marbella.

Y ya mis hijos, pues también de allí.

¿Te sientes de Marbella? De Marbella ya.

Mi marido, al ser de Marbella, estaba acostumbrado

a las comiditas de su madre.

A las mediterráneas, ¿no? ¿Pero haces cuscús?

Sí. Hago cuscús. A mis hijos les gusta.

Un día tienes que venir aquí a hacer cuscús.

A mis hijos les gusta mucho el cuscús que yo hago.

Yo creo que esto ya no lo tengo que picar más, ¿no?

Cuando hablas de tu hijo, ¿qué dices?

¿Sergio o El Monaguillo? Yo digo Sergio.

Claro. Para ti... Al final, poca gente.

Al final, todo el mundo tiene la tendencia,

me pasa hasta a mí, de decirle El Monaguillo.

Claro. Y me hablan: "El Monaguillo salió anoche.

Tú eres la madre de El Monaguillo".

Pero, bueno, yo lo entiendo.

¿Esto dónde te lo pongo? Eso lo vamos a guardar aquí.

Por aquí.

Y vamos pasito a paso. Voy a salpimentar bien

el solomillo. Y lo voy a marcar con un poquito

de aceite de oliva y mantequilla. Y algo de hierba y ajo.

Así que pongo los ajitos por aquí.

Fijaos. Ya sabéis que me encanta a mí romper el ajo.

Aquí, con un poquito de romero, de tomillo.

Y en esta misma sartén, vamos a hacer la cebolla.

Pero no el champiñón. El champiñón lo voy a utilizar

por otro lado. Sabéis que me encanta

que pierda toda su agua.

Ahora lo veréis, para que no nos perdamos.

Yo me estoy quedando con...

Todo este tipo de cosas son las cosas que hace

que una receta salga de diez o de siete.

A mí me sale de cinco. Pues hoy te va a salir de diez.

Sí. Como veis, hoy hemos cogido

el centro del solomillo.

Por una razón muy sencilla, lo que sería el "chateaubriand".

Y es que el solomillo Wellington se hace con el "chateaubriand".

Si tú vieras a Sergio... A la niña, a mi nieta,

lo que le gustan las patatas que yo hago

con costillitas de cerdo... Sí, ¿no?

Voy a quitarme una tablita por aquí.

Bueno, veis que todavía no le he echado

absolutamente nada. Voy a marcar y me voy a coger

el aceite de oliva y un poco de mantequilla.

Por otro lado, me voy a poner ya otra sartén.

Pondré una sartén ancha porque quiero

que no se amontone el champiñón,

porque si no, hay mucha humedad.

Quiero quitarle la humedad lo antes posible.

Voy a coger una cucharita. La cebolla, que la has cortado

perfectamente. Te la he cortado chiquitita.

Aquí voy a echar ya, ahora sí, un poco de aceite de oliva.

Vamos a necesitar que la carne repose.

Mantequilla pomada por aquí.

Ah, que tú la vas mojando. Sí. Ahí está este pasito

de la mantequilla. Mira qué bien huele

al ajito, a la hierba.

Yo solamente la sello.

Pero a mí me gusta... Claro. Pero ya veo

que le vas echando el jugo. Nosotros somos

muy de aceite de oliva. Pero, muchas veces,

para ciertas carnes o pescados, en alguna ocasión,

este dadito de mantequilla que le hemos echado,

darle un poco de glaseado... Sí.

Lo hace rico. Lo hace rico, rico, rico.

Entonces, ahora echo el champiñón.

Y voy a dejar poco a poco, sin absolutamente

nada de grasa, hasta que no desaparezca

toda el agua que hay dentro del champiñón,

no echaremos aceite de oliva.

Oye, una pregunta. Yo tengo mucha curiosidad.

¿Cómo te lo pasas viendo a tu hijo?

Te partirás de risa. Me río.

Gracioso el tío es...

Pero es desde chiquitito. Siempre ha sido así.

Esa era mi pregunta. Siempre ha sido así.

Los tuviste muy jovencita a los hijos, como mi madre.

Me llevo 20 años.

Es que antes... Bueno, antes.

Yo también. Yo tengo una con 19, eh.

Y de verdad que ahora lo agradezco. Te lo digo.

Mira. Vemos cómo va llorando.

Sin necesidad de echar nada, va llorando, va soltando un poco...

¿Veis? Toda esta agua aquí.

Esa agua no la quiero.

Quiero que desaparezca totalmente y se evapore.

A tu madre, muchas veces, la veo con tus niñas,

que las lleva a comer al mediodía.

Sí. Mi madre todo el día con las niñas.

Está todo el día con las niñas. Tú tienes nietos también.

Tengo a mi niña también. Una, ¿no?

Una, de Sergio. Tiene diez añitos ya.

Esa es mi niña. Qué bueno.

Mira. Esto lo voy a guardar por aquí.

Hemos sacado el solomillo. Pero yo ahora tengo

toda esta maravilla por aquí. Es la esencia.

Aquí voy a echar la cebolla.

Que luego... Ojito, eh.

Que luego juntaremos con el champiñón.

Esa es la esencia de la carne.

No podemos comparar. Fijaos ya el color que tiene

esta cebollita con este poco de mantequilla,

con ese poco de aceite de oliva

y con los jugos que ha dejado el solomillo.

Ya ha perdido toda el agua el champiñón.

Como veis, está bien doradito.

Y aquí, nada, un chorreón muy pequeñito de aceite de oliva.

Pásame el brandy.

¿El brandy? Bueno, yo le digo coñac.

Ah, coñac, mi madre también decía: "Coñac".

Hombre, coñac. Ahí.

mira, te voy a enseñar a flambear

porque el miedo, el miedo está en que hay que apagar la campana.

Ah. Eso es primordial

porque la campana es lo que absorbe.

Metes aquí.

Sí. Tampoco...

Que no es tanto, pero da un poquito de...

Da un poquito de yuyu. A mí me da.

Mira, ya que está así, ya huele, ya empieza a coger,

no tiene nada que ver, de verdad, aprovechar esos jugos

marcar bien el champiñón, te va a hacer que por dentro

sea brutal, que este rellenito, digamos, entre la carne

y el hojaldre sea, increíblemente, rico.

Un poquito de nata. Mucha crema.

Esto nos da cremosidad, la nata hay que cocerla

esto siempre lo decimos en el programa

y aquí ahora hay que dejarlo seco, sin parar de remover

porque si no, se nos quemaría. Ahora dejaremos el solomillo

reposando para que pierda un poco calor que es importante

a la hora de envolverlo y vamos a dejar en seco

esta "duxelle" y vamos a enfriarla.

(Música)

Carne reposada, nuestro solomillito aquí,

nuestra "duxelle" semienfriada. Yo quiero que me peles

unas manzanitas y me las cortas en ocho,

o sea, sería mitad, cuatro gajos. Yo mientras voy contigo,

además, eres de las antiguas como mi madre, de pelador nada.

El pelador no sé dónde se enchufa, ¿sabes qué pasa?

Que estoy acostumbrada a ponerme algo, una bolsita,

algo para... ¿Sí, no? Ah, por eso cogiste

un papelito, perfecto. Bueno, os cuento lo que hago.

Vamos aquí poniendo un poquito de papel de horno,

cogí papel de horno porque quiero envolver el solomillo.

Normalmente, se envuelve en la "duxelle", pero yo, además

le pondré esta lámina entre el hojaldre y la pasta

de champiñones y el solomillo, así.

Con esto vamos a conseguir que haya menos humedad.

Tenés que buscar un jamón que tenga este punto de curación.

Si está muy fresco, tendrá humedad y soltará.

Nuestra pasta de champiñones, voy a meterle ahora la mostaza.

¿Tú qué tal llevas que tu hijo sea famoso?

lo llevo estupendamente, pero no me di cuenta

que mi hijo era famoso. No, ¿no?

Claro, porque como desde pequeño ya hacía las obras de teatro

en el colegio, luego, ya en el instituto...

Claro, ha sido progresivo. Claro, y ya fue cuando se vino

para acá porque se le estaba quedando...

Pequeño, ¿no? Pequeño ya.

¿Cómo las quieres? Ahora, vamos a hacer así.

Aquí y aquí, así. Vale, muy bien.

Yo mientras le pongo la mostaza en grano que nos aportará también

un poquito más de textura

y que le viene bastante bien, así.

¿Te gusta ir por la calle y que digan:

"La madre del monaguillo?" No me molesta.

Ya ves, mientras que sea para bueno, ¿verdad?

Total. Es un orgullo.

Mira lo que hago ahora, he cogido un poco el papel,

teníamos aquí el jamón y gracias al papel,

me ha ayudado para que me quede así

y todavía con el mismo papel le daré otra vuelta más.

Otra vueltecita más aquí, buscamos aquí un poquito, así.

Mira, ahora lo cojo de aquí abajo y presiono un poquito más.

Mira, si queréis, muchas veces es muchísimo mejor así.

Con el mismo cuchillito cogéis de abajo y se nos quedará,

perfectamente, redondo. Podemos cortarle esta puntita

que nos sobra, aquí, así.

Esto lo comemos nosotros ahora con un aperitivito

cuando lo metamos en el horno, así.

Pues cuando me casé no había este papel

ni había el papel film, ¿y sabes qué hacíamos?

¿El qué? Por curiosidad. Al no tener esto, el paño de cocina

lo humedecía bien, echas el puré encima

y luego, lo envuelves con el paño de cocina húmedo.

Qué bien. Porque esto no lo teníamos.

Mira, lo pongo aquí mientras, ponme las manzanas en la bandeja.

¿En esta blanca? Sí, mira, así de esta manera.

Como si hiciéramos una tartita. Ahí, y luego,

te doy con un poquito de mantequilla

y se la pones así en taquitos por encima.

Ay, qué buena. También necesitaré

que me batas un huevo. Creo que con esto será suficiente.

Sí, ¿no? Ponme aquí mismo. Aquí.

Que también, que lo vamos a mezclar.

Ya tenemos el postre. Ahí está.

Un poquito de mantequilla

y me bates un huevecito. Vale.

Yo mientras voy a sacar el hojaldre por aquí, es importante

que esté frío para trabajarlo bien.

Pensad que el hojaldre es una masa con mucha grasa

y mantequilla. Te cojo un tenedor

para poderte batir el huevo. El huevecito, ahí está.

El otro que me diste antes lo he utilizado

para la mantequilla. Veis como lleva ya un ratito

aquí fuera y ya se nota que se puede pegar un poquito.

Voy a poner el solomillito ya aquí en el hojaldre.

Y aquí hacemos, básicamente, el mismo movimiento

que hicimos con el jamón, pero con el hojaldre.

Con el mismo papelito vamos envolviendo.

Ahí.

Así, bueno, aquí lo que hacemos ahora

es pegar aquí y darle una vuelta hacia abajo, ¿vale?

Así, venimos por aquí otra vez, cerramos aquí y le damos

otra vuelta hacia abajo.

Las meto para dentro. Yo tengo ya hambre.

Y yo también. Es que me levanté temprano

y desayuné temprano. Eso está bien.

Bueno, mira, así, vamos a pintar,

¿vale, quieres pintarlo tú? Venga, dámelo.

Así, esto sí lo hacíais, antiguamente, al cocinar.

¿Con qué pintabais? Con el tenedor, cuchara

o lo que fuera, pero cepillito así no había.

Creo que ya está. Perfecto, por los laditos

que quede bien doradito. Y ahora, vamos,

yo siempre le pongo este tipo de decoración

y ahora llega el truco para que por dentro

esté menos húmedo. Y lo que haremos será ponerle

una chimenea, tan sencillo y tan simple como esto.

La chimenea es una boquilla, la típica boquilla de pastelería

que tenemos en casa. ¿cómo ponemos esa chimenea?

De esta manera, aquí en medio,

presiono y así le hago el agujerito.

Me llevo el hojaldre aquí, ¿vale?

Quito esta pieza y vuelvo a introducir la chimenea.

¿La dejas ya? Así es como lo coceremos.

¿La dejas puesta? Exacto, lo dejo ya.

Bandejita, mira, la ponemos aquí y vamos a arrastrar

y de esta manera evitamos así... Aquí. ¿Sergio, cocina o no?

Mis hijos los dos porque desde chiquitito

los he puesto a cocinar. Pues, mira, diles

que ya está a la venta el libro "Hacer de comer".

Más de 80 recetas de cocina tradicional

para disfrutar en familia, Todo explicado de manera

muy sencilla para que lo puedan hacer en casa

Vamos a mandarle uno a los dos. Les va a guastar, a los dos.

Firmado por ti, ya ves.

Verás que hay muchas recetas del programa aquí.

Y ahora solo nos queda meterlo al horno.

Coge las manzanas. Las manzanas también.

Lo metemos todo aprovechando el calor.

Hay que aprovechar. Lo metemos los primeros 20 minutos

a 180 grados y los últimos 10 minutos a 200 grados.

Y las manzanas las ponemos debajo.

Ahí, en total va a ser media horita.

(Música)

Huy, qué rico. Lo tenemos, qué buena pinta.

Qué rica la manzana. Coge el solomillo, ahí está.

Así, es que somos muy modernos. Qué bonito está esto.

¿Lo dejo aquí encima o en la vitro?

En la encimera mismo, sí, sin miedo.

No le pasa nada a esta encimera. Nada.

Qué bonito ha quedado. Mi chimenea que se la quito ya.

Fijaos lo que hago así cojo y la quito.

Buah, qué te parece. Está buenísimo.

Las manzanitas tienen buena pinta también.

Queda como una tartita.

Vaya colorcito y textura que se nos ha quedado.

Voy a ir por aquí, vamos a ir sacando las manzanitas.

Ve sacándolas tú si quieres. ¿Te las voy sacando?

¿Las ponemos así? ¿Todas alrededor?

Sí, y pongo aquí. Y vas poniendo el solomillo.

Eres curiosita a la hora de emplatar y eso.

Sí, ¿pero sabes qué pasa? Que nunca fui capaz de cortar

el solomillo con un cuchillo. Nunca, ¿no?

No, entonces, tengo un cuchillo eléctrico.

Antiguamente, se usaba mucho, se me olvidó es detalle,

pero el cuchillo eléctrico... Pues lo sigo usando,

para mí es lo mejor. Está quedando bien.

echa un poquito más para arriba.

Pues aquí está el solomillo Wellington

que hemos preparado juntos

porque es un solomillo Wellington de los dos.

(Música)

Estando en la mesa contigo

me siento como la vuelta a casa de mi madre.

Qué bien. Ahí.

Y con este menú tan casero todavía más. Me muero de ganas

d probar el solomillo Wellington que hemos hecho, pero primero,

nos comeremos la cremita de zanahorias.

Dos platos aparentes y sencillos, un menú ideal para sorprender

a invitados sin complicarse mucho,

pero disfrutando en la cocina.

Ya sabéis el secreto: haz la comida y mejora tu vida.

Voy a cortar el solomillito.

Venga, a ver que tengo ganas de verlo.

Pues mira, noto que tiene una pinta tremenda.

Mira, mira. En su punto.

Así es como se debe comer.

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  • Crema de zanahoria y solomillo Wellington

Hacer de comer - Crema de zanahoria y solomillo Wellington

27 jun 2019

Dani García cocina una saludable crema de zanahoria al que le añade un toque cítrico a modo de entrante. Para el plato principal, recibe la visita de Isabel, que viene a cocinar junto a Dani García y enseñarle su receta del solomillo Wellington que subió a las redes sociales del programa.

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