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Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Corvina al estilo de mamá y tarta de chocolate - ver ahora
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(Sintonía)

(Sintonía)

Y fin. Qué me gusta una buena novela de misterio.

Cuando cojo un libro que me engancha me olvido de comer,

pero no de cocinar; así que buenos días a todos.

Hoy tenemos un menú delicioso: primero, prepararemos

una corvina al horno, muy al estilo de mamá,

y, después, se va a pasar por aquí Óscar Higares

para que le ayude a preparar una tarta de chocolate

que, parece, que no le termina de salir.

Mientras llega Óscar voy a ir preparando la corvina

y os voy a decir los ingredientes que vamos a necesitar:

corvina, pimiento rojo, pimiento amarillo, pimiento verde,

cebolla, tomillo fresco, hierbas provenzales, ajo, sal,

caldo de pescado, vino blanco, patata, aceite de oliva y pimienta.

Voy a ir lavándome las manos y os cuento por qué os digo

que es una corvina al estilo de mamá.

Yo creo que, en todas las casas, en el fin de semana, alguna vez,

nos han preparado un plato como el de hoy: pescadito al horno.

La verdad, hay millones de posibilidades,

muchas veces, estamos obcecados en usar la lubina y la dorada,

pero hay pescados que se olvidan, como el de hoy,

por eso hemos elegido la corvina. Luego os cuento más cosas

sobre la corvina, ahora, nos ponemos con las patatas.

Siempre, a la patata, me gusta darle un poco de grasa,

un bañito de grasa anterior, hoy se lo daremos en la fuente;

pero, antes, me gusta darle un bañito de aroma,

en este caso, será el ajito, así que voy a ir picando el ajo,

dándole un baño de aceite de oliva al ajo

y metiéndolo con la patata.

En estas preparaciones, cuando hacemos una cama así,

hay que tener en cuenta que todo tiene su punto de cocción;

la patata tiene uno, la cebolla tiene otro,

el pimiento tiene otro y el ajo, además,

tiene su cometido, que es aromatizar la preparación,

hoy lo haremos sencillo, con hierbas y con verduras.

Este era un plato muy de sábado en mi casa, la verdad,

recuerdo, además, que cambiábamos el pescado,

íbamos a la pescadería a comprarlo,

y se puede hacer con cualquier pescado.

Para mí era una fiesta, llevaba toda la semana

levantándote temprano para ir al cole

y ese día me gustaba quedarme durmiendo tranquilo,

pero no podía, a las ocho de la mañana estaba en pie

para ir al mercado con mi padre, lo recuerdo.

Realmente, todos los sábados, todos los sábados de mi vida

en aquella época, era, un poco, comida de mercado;

íbamos allí y, casi, siempre se escapaba una gamba al pilpil,

alguna almejita... Comprábamos y nos encantaba.

He puesto aceite a calentar y meto los ajos en el aceite,

imprescindible que coja temperatura y suelte su aroma.

La patata la metemos en agua para quitarle la fécula que tiene.

Hay preparaciones y preparaciones; cuando hacemos, sobre todo,

patatas fritas o patatas, en este caso,

tipo a lo pobre, sí que es cierto que me gusta que estén bien secas

y que estén, bastante, exentas de fécula, se ve cuando se lavan.

Una vez que están bien lavadas es el momento de secarlas bien,

me gusta secarlas, no me gusta mezclar el agua con el aceite.

Voy a ponerles un poco de sal y pimienta

y le voy a dar el mismo baño que al ajo,

que vemos que ya está bailando con el aceite de oliva.

Fijaos en el grosor, está así porque quiero que tenga cuerpo;

es importante, ¿eh? En la cocina pasan un montón de cosas,

que son, absolutamente, vitales a la hora de cocinar,

esta es una de ellas, dependiendo del grosor de la patata

así será la cocción y así será el plato.

Tenemos el ajito, el aceite y voy a echar la patata.

A la hora de cocinar estas cosas es fundamental añadir mucha grasa,

porque la grasa, al final, hace de hilo conductor,

hace que la patata se cueza bien y que coja color dorado precioso.

Es solo esto, ¿eh?, este golpecito con el ajito.

Este pequeño detalle nos va a ayudar, sobre todo,

a que la patata se cueza de forma uniforme

y tenga grasa por todos lados. Tengo aquí hierbas provenzales,

sabéis que no soy, muchas veces, de utilizar hierbas secas,

pero, también, es cierto que hay momentos y momentos.

La patata está llena de grasa, con su ajo, su sal, su pimienta

y sus hierbas provenzales; evidentemente, tiene más cocción,

así que vamos al horno y vamos a dejarla a 180 grados

durante quince minutitos. Así...

Lo hemos puesto con ventilador para que el calor

vaya recorriendo la bandeja y toda la patata.

¿Qué hacemos mientras se cocina la patata?

Vamos a ir preparando los vegetales que usaremos.

En este caso, también, vamos a marcar, ligeramente,

en una sartén, con un poquito de aceite de oliva.

¿Podríamos ponerlos crudos? Probablemente, sí,

pero me gusta darle un marcado, que nos sellará y es importante.

Lo que sí os digo, en este caso, no quiero verduras muy hechas,

quiero verduras frescas, vivas, puras.

Casi este mismo grosor es el que usaremos para todas,

tanto para la cebolla como para los pimientos.

Sé que llega un momento aquí que se torna, casi, complicado,

si lo veis muy complejo, le dais un cortecito aquí, como yo,

le hacéis una base y la ponéis.

Ya, por lo menos, tenéis otro puntito de referencia.

Pongo la mano de esta manera y meto el cuchillito dentro,

y así voy una con cierta seguridad. Aquí y aquí...

Cuando llegue aquí, prácticamente, aquí,

pero, de verdad, cuando lo hagáis quitad la mano de encima.

Y vais redondeando, para que no os hagáis daño;

lo último que quiero es que os cortéis en casa.

Voy a ir cortando la verdura y, mientras, os cuento

una curiosidad de la corvina que llama muchísimo mi atención.

Resulta que tiene un hueso dentro de la cabeza,

seguro que habéis visto a algún pescadero

tenerlo colgado en su cuello y bañado en oro.

Sobre todo, se lo ponen los marineros,

parece ser que les da buena suerte cuando van a pescar a la mar.

En el fondo, entiendo que los marineros

lleven amuletos o intente atraer a la buena suerte,

porque, la verdad, tienen un trabajo durísimo.

Hubo una época en que, más que usar amuletos,

tenía supersticiones; intentaba currar todo lo posible

para que las cosas salieran bien y, muchas veces, no salían bien;

así que intenté no levantarme con el pie izquierdo,

eso lo hacía constantemente, la verdad.

Voy a ir echando la cebolla aquí, con la sartén muy caliente,

por ahora, sin nada de grasa. Bueno, lo que os contaba,

intentaba, siempre, levantarme con el pie derecho;

evitaba el número trece, a pesar de que era el año trece

y era un año complicado, tenía el trece, siempre, encima;

la sal, si se caía, eso lo sigo haciendo, todavía,

cuando se me cae algo de sal tengo esa cierta manía

de coger y tirármela por un lado y por otro,

eso se lo he visto hacer a mi abuela y a mi madre.

¿Vosotros sois supersticiosos?

Me lo podéis contar en las redes sociales,

seguidnos en @hacerdecomertve.

Como veis, he cortado los pimientos y estoy marcando la cebollita,

fijaos que sin echar nada de grasa va dorando, un poco,

y va soltando, también, toda su agua.

Odio cuando se mezcla el agua de cualquier producto con la grasa,

porque, al final, en vez de marcar, lo que estás haciendo es cocer.

Voy a sacar un platito y, ahora, sí, le voy a echar

un poquito de aceite de oliva.

Así... a ver...

Sé que es más cómodo coger los vegetales,

meterlos en la bandeja del horno y a volar, pero, al final,

tiene diferentes tipos de cocción; la patata tiene uno,

la cebolla tiene otro y los pimientos tienen otro.

Además, depende de cómo quieras que sepan estas verduras,

que estén más vivas, más frescas... Como veis, al cortar el pimiento

no he perdido el tiempo, en este caso, en quitar semillas.

Hubo una época en la que Ferran Adrià

hizo algún plato solo con la semilla del pimiento;

hizo platos con la semilla del tomate...

Al final, nos enseñó a todos que, muchas veces, tiramos cosas

y que son muy interesantes. Por ejemplo, yo, en alguna ocasión,

también, he hecho la semilla del pimiento frita en tempura,

la cocía, ligeramente, en un caldo y la freía en tempura,

la verdad, es una sensación, realmente, mágica;

también, confitada. A veces tiramos las cosas

sin darnos cuenta de que tienen mucho valor.

Es verdad que para otros platos las quitamos,

en este caso, no hay por qué quitarlas.

Con los pimientos haré lo mismo que he hecho con la cebolla,

marcarlos en seco y, luego, ponerles ese puntito de aceite.

Los echamos aquí.

Voy a ir marcando los pimientos mientras espero a que terminen

de hacerse las patatas en el horno.

Os recuerdo que, de momento, íbamos a dejarlas quince minutos.

Como veis, las patatas, después de quince minutos,

se han quedado blanditas y están, casi, terminadas de cocer.

Existe la leyenda de que si a las patatas

les paras la cocción a la mitad, se encallan.

Bueno, es cierto que cuando cocinas en agua, esto puede pasar,

hay que intentar cocinar la patata de principio a fin.

Por si acaso, voy a ser rápido porque, bueno,

no vaya a ser que hoy, que lo cuento, se me encallen.

Lo que sí haré es ponerlo, no sé, de una manera más bonita,

voy a intentar poner por aquí cada cosa en su sitio,

buscando, también, un poquito de tonalidad de colores diferentes.

Que lo rojo vaya por un lado; lo verde, por un lado;

Lo amarillo por otro, si tenéis dos colores amarillos

y blanquecinos, pues alejadlo, así.

Yo creo que va a quedar bonito y lo que sí voy a hacer

es una cosa importante que aún no hemos hecho con la verdura

y sí con la patata. Un poco de sal

y un poco de pimienta.

Un poquito de sal

y ya nos pondremos con la corvina

que, por cierto, no os he dicho que el huesecito

del que os hablaba se llama otolito.

Y dicen que tiene propiedades medicinales

como quitar el dolor de cabeza. Voy a meter aquí en la corvina,

primero, un poquito de sal, siempre lo he visto hacer

y luego, voy a meter también ese poquito de hierba dentro.

Y la voy a poner aquí arriba, fijaos, la hierbecita de dentro

que parece una tontería, pero se evapora y el aroma

entra en el pescado. Os prometo que muchas veces

aunque sean cosas que carezcan, a priori, de sentido,

la verdad que son cosas que luego, merecen la pena.

Le damos, otra vez, un poco de pimienta a la corvina.

Así, ponemos un poquito de sal, recordad que teníamos por aquí

ese poquito de vino blanco con el que vamos a rociar

y como yo mismo digo: "Hidratar un poquito más

la corvina", fijaos qué pinta está pillando esto.

Aquí, un poquito de caldito igual. Siempre por encima,

me gusta hidratarla antes de meterla en el horno.

Y ahora, otro poquito de aceite de oliva,

el aceite es fundamental. 20 minutitos más al horno,

180 grados por arriba, por abajo y aire

y esta corvina estará lista.

(Música)

Es que no puede oler mejor, huele a casa, a hogar,

a fin de semana, pero, sobre todo, a felicidad.

Y ahora, es el momento de darle, un poco, ese toque final

y me encanta, la verdad, usar aceite crudo al final, así.

Por encima ya casi de todo, tanto de esta corvina

como de esta verdurita.

No me digáis que no es un platazo para disfrutar en familia

el sábado o cualquier día de la semana.

(Música)

Óscar, no sabes la ilusión que me hace tenerte en mi cocina.

Maestro, la ilusión es mía, es como torear en San Isidro.

Maestro, tú. Torear en San Isidro

con una figura, así es. ¿Qué te pasa

con la tarta de chocolate?

A mí me dice mi hija pequeña: "Papá, el próximo cumpleaños

me haces la tarta. Mucho 'MasterChef' y tal,

pero no me haces la tarta", y tengo una pelea con el chocolate

porque yo al baño María, lo medio lo salvo,

pero cuando tengo prisa, microondas y el microondas

se me quema, se queda duro. No te preocupes, yo luego

te enseñaré para que no se te queme,

mientras lávate las manos y cuento los ingredientes

de esta receta de tarta de chocolate.

para el bizcocho vamos a necesitar: Huevos, agua,

azúcar moreno, harina, cobertura de chocolate,

un poquito de sal, levadura, cacao en polvo y mantequilla.

Para el relleno: Nata, azúcar glas y cacao en polvo.

Y para el baño: Nata, mantequilla y cobertura de chocolate.

Bueno, haremos dos cosas yo voy a poner por aquí, primero,

un poquito de agua. Sacaré un cacharro para sacar

un poco de chocolate. Sí.

Voy a ponerlo aquí para ver luego, cómo lo haces tú

y cuáles son las diferencias

y el por qué se te acaba quemando y el por qué no.

Por aquí, agüita, así, y el agua la pongo a hervir.

Por aquí, y esto será la primera fase del bizcocho.

Aquí vamos a poner el agua cuando hierva, luego, echaremos

la cobertura y luego, echaremos el cacao

y montaremos con una varilla.

Perfecto. Así, todo preparado.

Por otro lado, mira, sacamos la máquina,

eso lo puedes hacer tú poco a poco. ¿Esta?

Exacto, mira, apartamos esto por aquí.

Sacamos la máquina y la colocamos aquí.

Aquí haremos el bizcocho para que no os perdáis.

Voy a echar aquí la mantequilla y el azúcar moreno

para que vaya cogiendo cuerpo,

esto lo puedes ir haciendo tú. Venga.

Y ahora, si me puedes dar también cuatro huevos

te lo agradecería. A ver, están los huevos.

Aquí podías cascar los huevos si quieres.

Perfecto. Yo le voy a dar caña.

Y, bueno, oye, cuéntame, qué tal tu vida de cocinero.

porque también... Bueno, tú sabes...

Tienes muchas vidas, has hecho muchas cosas.

Sí, tengo la suerte de tener una vida

muy entretenida. Eso, sobre todo.

Soy un tío muy curioso, me encanta aprender,

me encanta investigar, disfrutar de todas las cosas

de la vida, entonces ahora estoy inmerso en mi faceta

de actor en la que disfruto mucho. Nada que ver con el toreo.

Nada que ver, mucho más relajado, dónde va a parar.

Imagínate, mucho más relajado.

Bueno, voy echando aquí el agua caliente.

Mientras tú vas añadiendo la mantequilla pomada.

Mira lo que voy a hacer, añadí aquí el agua caliente

y aquí mismo echo la cobertura y así, sí que os digo

que jamás se os va a quemar. ¿Añado el azúcar?

Añádela toda y vamos a ir mezclando.

Masa bien la mantequilla, importante que esté pomada.

Ahora, echo todo el cacao.

Voy a hacer esta mezcla y voy a dejar que cuando unifique

pierda un poco de temperatura.

Aquí voy haciendo, poquito a poco esta mezcla

de agua caliente con cobertura de chocolate y cacao

Lo que sí hay que hacer es integrarlo bien, así, mira.

Ajá. Mantequilla con azúcar,

vamos a ir echando los huevos.

Yo mientras mezclo la levadura con la harina

y siempre un poquito de sal y aquí voy a mezclarlo así.

Recapitulamos, tenemos aquí la mantequilla

con los huevos y el azúcar moreno. Aquí mezclo lo que llamo

la parte seca, la parte de la harina,

la levadura y ese puntito de sal y por aquí tengo el agua

con el cacao y la cobertura de chocolate y que echaré

en cuanto Óscar le eche la harina al bizcocho.

Importante, echarla poco a poco, ¿no?

Sí, aunque integrará bien.

Fijaos la textura que debe quedar que es esta.

El chocolate tiene una pinta espectacular.

Sí, es para comérselo así, pero ahora está amargo.

¿Sí? Claro, lleva mucho cacao

cobertura de chocolate y agua.

Hay mucho amargor aquí, necesitamos juntarlo

para que todo tenga sentido.

Listo. ¿Listo, no? Pues ahora,

vamos a ir echando el chocolatito.

Vale. Vamos añadiéndolo.

Así, ¿le das tú? ¿Le doy yo?

Ármate de paciencia y poquito a poco metemos así.

Le voy dando yo, venga, vamos a darle.

Yo saco un molde aquí. Óscar, cómo pasa uno de ser torero

a ser actor. Pues las circunstancias de la vida,

hice un programa en televisión donde diferentes artistas

que no tuvieran... Diferentes ámbitos.

Sí, hacían monólogos y yo gané ese concurso.

Entonces, alguien, un visionario dijo:

"Este tío tiene una vis cómica increíble

y tiene una vena artística para interpretación, muy buena".

Más allá del toreo. Y me dicen:

"¿No quieres hacer una prueba para una serie?"

y dije: "Claro que sí". Hice una prueba

y me cogieron y empecé a hacer una serie

en Canal Sur y a partir de ahí, bueno, fui estudiando, aprendiendo,

me fui interesando por la interpretación

y hasta ahora que estrenamos la segunda temporada de "Gigantes"

que es un exitazo por ser una seria increíble,

y disfrutando mucho y aprendiendo muchísimo.

Vamos a ver, la masa creo que está perfecta.

Fijaos la pinta, el brillo que tiene.

Bueno, lo sacamos de aquí, así.

Mirad cómo tiene que quedar, ¿lo echas tú en el molde?

Te lo mezclo una vez más para que Óscar haga aquí

un pase de chicuelinas. Yo me sé todos los términos

taurinos que quieras.

¿Todos, no? Todos, todos.

El que me llama la atención es de puerta gayola,

miedo, miedo, eh. Yo me he ido unas cuantas veces.

¿Has hecho alguna vez? Sí, muchas veces con toros.

En plazas que dices: "Aquí voy a muerte".

En Madrid, Sevilla.. ¿En Las Ventas has hecho?

Sí, hombre, Madrid, Sevilla, Bilbao, Pamplona,

Tira, sin miedo. En todas las plazas importantes,

al final, he ido a la puerta de los chiqueros que es...

Bueno, es decir el aquí estoy yo. Una carta de presentación

para que el público vea la disposición

que todo eso lleva. Tenemos la base de nuestro pastel,

los cimientos, pero, ojito, que ya como bizcocho solo

tendríamos casi un postre, pero nosotros lo vamos a adornar,

digamos, entre comillas, porque lo rellenaremos

y le daremos un bañito por encima. Llega el momento de llevar

el bizcocho al horno. Basta con 50 minutos a 160 grados

con el ventilador puesto.

(Música)

Bizcocho ya fuera del horno han pasado más de 50 minutos,

lo tenemos ya atemperado, yo lo voy a abrir aquí.

Ahí, ahí, mira. Mira qué bonito queda

y ahora lo que voy a hacer es sacarlo así

y le voy a quitar también el papelito, aquí, fuera.

Listo. Incluso, ojito porque lo pondré así

para bañarlo por esta parte que está mucho más recta

y es mucho mejor. Es un truquito tonto,

pero, la verdad, queda mucho mejor a la hora de bañarlo.

Pero hasta bañarlo aún nos quedan un par de pasos por hacer.

Esto lo dejo por aquí en un ladito.

Bueno, por un lado, tenemos que hacer el relleno.

Y por otro, tenemos que hacer el baño.

Así que vamos a ponernos con el relleno.

Vamos a poner la nata aquí. Te voy a facilitar la vida,

porque te voy a dar varilla pero eléctrica. Eléctrica.

Venga. Así, para ti.

Y lo que vas a hacer, es mezclar la nata.

Por aquí empezamos a montar.

Y por otro lado, te lo voy mezclando yo, si quieres,

el azúcar "glass" con el cacao

para añadirlo luego. Y con la ayuda de una cucharita,

mezclaremos el azúcar "glass" con el cacao.

Y ahora llega el momento importante también,

el de fundir el chocolate.

El momento importante que no me sale nunca.

Que no te sale. Fundir el chocolate

es para el baño, que le vamos a dar encima

a esa especie de "ganache".

"Ganache" se le llama siempre cuando hay mantequilla

y algún tipo de chocolate.

Y luego, tengo un chocolatito por aquí que yo guardé

para ver cómo lo calientas tú.

Y ahora nos vamos a cambiar. Yo me voy a poner a montar esto,

mientras tú me dices cómo

calientas el chocolate. Pues toma.

Venga. Te doy esto. Me llevo el chocolate.

¿Cómo lo haces? Yo, el chocolate lo meto

en el microondas

unos tres minutos a máxima potencia.

Vale. Perfecto. Dale, dale.

Lo abro. Se le va a quemar, seguro.

Y a ver qué pasa ahora. Bueno, ahora seguimos aquí la nata.

Yo sigo aquí. Ahí.

Ya está la nata casi a punto para ir añadiendo

poquito a poco el azúcar "glass" y el cacao en polvo.

Pero yo, mientras tanto,

voy a ir calentando la nata por aquí.

Yo ahora te voy a echando ya mismo el azúcar "glass"

con el cacao. Ahí. Métele. Métele ahí.

Ahí. Mira, mira. Fíjate cómo va cambiando

el color con el cacao.

Y lo de cocinar, ¿dónde aprendiste? Aprendí a cocinar de chaval.

Cuando yo me fui a vivir solo

muy jovencito, porque yo ya quería ser torero.

Me fui a Chiclana a vivir con un amigo, con Manolo Sánchez,

y aprendí a cocinar. Yo aprendí a cocinar por teléfono,

diciendo: "Mamá, ¿y ahora qué tengo que hacer?

¿Y ahora, qué echo?" "Pues ahora coge no sé qué,

ponle no sé cuánto. Échale esto".

Y así es cómo aprendí a cocinar.

Qué bueno. Y la verdad es que me encanta,

me divierte muchísimo. Cocino a diario,

cocino todos los días en casa.

Para tus niñas. Para mis niñas, para mis amigos.

Fines de semana. Exactamente.

Barbacoa. No soy muy de barbacoa.

Soy de cocinar. Soy de cocidos.

Soy de arrocito, de paella. Sí, sí.

Qué bueno. Eso me encanta.

Me gusta mucho más que las barbacoas.

(Timbre del microondas)

El microondas está pitando.

Vamos a ver cómo te ha quedado el chocolate.

Me voy a llevar un trapo, por si acaso.

Miedo me da abrir. ¿Sí?

Pero huele. Ya es que huele. A quemado.

A quemado. Lo voy a coger aquí con mucho cuidadito,

porque el quemado quema.

Eso es lo que me pasa a mí siempre.

Ciérrame el microondas.

Fijaos. Si ponemos a máxima potencia, como hemos hecho ahora,

y sin parar en ningún momento a remover,

el microondas tenéis que tener en cuenta

que calienta por ondas. Normalmente, calienta

desde un punto hacia afuera.

O sea, ese es el punto exacto donde ha calentado en exceso

y por eso se ha quemado.

Tengo mi nata calentando. Podréis pensar:

"Que eche la nata sobre el chocolate y se derrite".

Nunca es suficiente en una "ganache"

la cantidad de nata y mantequilla como para derretirlo bien.

Por lo tanto, vamos a hacer el chocolate el microondas

con dos diferencias. Vámonos para allá.

Una: lo voy a meter a 600 vatios,

que son ya 300 vatios menos de lo que teníamos antes.

Y lo que voy a hacer, son intervalos de 30 segundos.

Cada 30 segundos, Óscar va a sacar y mientras yo corto el bizcocho

y va a ir removiendo. Lo mete, otros 30 segundos,

hasta que esté totalmente fundido y perfecto.

Qué responsabilidad. ¿Has visto?

Así que total. ¿Tengo que estar mirando

los 30 segundos? 30 segunditos.

Y yo, mientras, voy cortando el bizcocho.

Venga. Vamos allá. Venimos aquí.

Y tengo mi nata caliente,

a la espera de que venga el chocolate.

Y tengo aquí mi bizcochito.

Existen diferentes maneras de cortarlo.

Una de ellas es el típico hilo dental,

que la gente mete aquí y tira hacia atrás.

Pero yo, sinceramente, no tengo el pulso

como para hacerlo perfecto.

Y la otra, al final, es lo que todos estamos

acostumbrados, que es el cuchillo.

Me voy al medio. Y ahora, meto el cuchillito.

Así. Y con la misma mano, voy moviendo el bizcocho.

Aquí yo creo que ya he dado mi vuelta entera

y vamos a ver si he sido capaz de hacerlo bien y perfecto.

Se ve que sí. Ya tengo una parte por aquí.

Y voy a hacer la segunda parte.

Aquí hago exactamente lo mismo.

Meto aquí abajo e intento ir siguiendo la misma línea

sin que se me rompa.

¡Uy, Dani! Cómo va esto. Está complicado,

porque, además, quiebra.

¿Cómo llevas el chocolate? Esto va perfecto.

Eran tres veces, ¿no? Tres veces.

Pues ya está. Esto lo tenemos. Las veces suficientes

hasta que esté. Pero con tres seguro

que tienes más que suficiente.

Mira con tres cómo está esto.

Perfecto. Fíjate. Es la diferencia

de no moverlo, a moverlo.

Eso sí que es de lo que te apetece comer.

Nada que ver. Voy a poner esta base ya aquí.

Vamos a ir rellenando ya.

Esto es como en plan casero.

Mira. Pongo aquí.

Esto es lo que más me ha gustado siempre de la pastelería.

Tenemos que hacer dos.

Esta. Yo te lo voy a poner porque está como muy frágil

y no quiero que se nos vaya. Así que mira, así.

Todo tuyo. Mientras tú vas haciendo las capas,

yo voy a preparar la cobertura. Meto el chocolate aquí.

Así. ¿Vale? La mantequilla hay que echarla la última,

casi emulsionarla.

Dejo aquí. Y ahora, la nata, que ha estado hirviendo,

voy a añadir aquí al chocolate.

¿Veis? Emulsiono lo más rápido y mejor posible.

Ni tan mal. Otro bañito.

Otro bañito ahí. Bueno, aquí.

Así. La emulsiono. Y ahora voy añadiendo

poco a poco la mantequilla.

Es otra de las cosas que me gustan: la albañilería.

¿Sí? No es broma.

La verdad es que echar crema es brutal.

¿Veis? Es importante que a esta "ganache"

le añadamos la mantequilla tal y como he hecho,

siempre al final y emulsionándola bien.

Así que ya aquí... Mira. Ahí. Fenomenal.

Y en esta, ya no se echaría otra. No. Otra no.

Pero sí vamos a echar esta.

Tu hija te pidió la tarta de chocolate.

Totalmente. ¿Cuál de ellas?

La pequeña. Tengo tres. La pequeña.

Mi Cloe, que es la más golosa del mundo.

Le gusta, ¿no? Le encanta.

¿Quieres ir tú? Ya que estamos, hacemos aquí.

Yo te voy echando y aquí igual.

Yo te voy a echar todo

en el centro y tú vas... Ahí. Perfecto.

Perfecto. Tienes que recubrirlo todo.

Ahí. Muy bien. Que caiga por todos lados.

Hay que bañarla por todos lados.

Voy a echar por aquí, que se vea bien.

Tarta muy casera. Ya aprovecho que te pillo

con las manos en la masa para hacerte un regalo.

Sé que no es el mejor momento para ti,

pero ya que estamos... Tú tranquilo. Sigue.

Como me has dicho que te gusta mucho cocinar en casa,

te voy a regalar el libro

de "Hacer de comer: Las mejores recetas".

Encontrarás muchas de las recetas que hacemos

en el programa para que puedas hacerlas en casa

para tus niñas, para la golosa y para las no golosas.

Lo mejor que me podías regalar. Esto va a ser para ti.

Te lo voy a guardar para firmarlo. Perfecto.

Sigue ahí.

Perfecto. Ahora ya solo quedaría

reposarlo y dejar que el chocolate vaya cayendo

y vaya cubriendo un poco toda esta tarta casera

de chocolate para que esté perfecta para cortarla.

Óscar, ¿qué te parece? Ha quedado perfecta.

Tarta digna de tus niñas, ¿no? Hombre, por favor.

Esto es digno de... Muy casero. Pesa, eh.

Y siempre es mejor tener precaución

y llevarla de esta manera. Quito de aquí.

Y ahora, por aquí levanto y listo. Perfecto.

Es importante que cubra bien por todos los laterales

para que quede lo más homogénea posible

y quede lo más bonita posible.

Bueno, también es cierto que podemos decorarla

de mil maneras. Haber hecho nata montada,

ponérsela alrededor. Pero esto es algo casero

que era lo que queríamos hacer y seguro que a tu hija le encanta.

Así que aquí tenéis nuestra tarta de chocolate.

¿Te quedas a comer? Hombre, claro.

¿No voy a comer contigo? Vamos a ello.

(Canción "True Faith")

Óscar, la tarta de chocolate que hemos hecho juntos

es una auténtica tentación.

Pero ojito, porque esta corvinita asada al horno,

al estilo de mamá, no te recuerda a ti

a los fines de semana en casa. Es una maravilla.

Además, es para compensar. Para compensar.

Un poco más "light", más fresquito. Y luego, ya ahí...

Óscar, ve dándole ahí, que yo, mientras,

me voy despidiendo de la gente.

Espero que os animéis a hacer los platos

que os hemos preparado. Y si tenéis dudas

sobre algún paso de las recetas, ya sabéis,

podéis consultar en nuestra página web

rtve.es/hacerdecomer.

Ponte a los fogones y haz la comida y mejora tu vida.

¿Cómo lo ves?

¿Esto? Espectacular. Ya te veo que vas rápido.

Vas rápido. Pero mira qué bien se suelta.

Y qué jugosita está. Voy a coger la puntita.

Esta patata tiene que estar... ¿Tu madre también hacía

corvinita o pescadito al horno? Siempre.

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Hacer de comer - Corvina al estilo de mamá y tarta de chocolate

19 jul 2019

Dani García cocina hoy una corvina al horno y luego recibe la visita de Óscar Higares, torero y exaspirante de MasterChef Celebrity 3, que viene al programa con un problema que resolver: siempre se le quema el chocolate.

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