Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Cordero relleno de castañas y charlota de castañas - ver ahora
Transcripción completa

Pero qué bien, Rocío, con erizo y todo, pasa, pasa.

(Sintonía)

Pero qué bien, Rocío, con erizo y todo, pasa, pasa.

La verdad, me hace mucha ilusión que me cuentes cosas

de las castañas. Sí, a hablar algo de castañas

que falta hace. Gracias por acompañarme.

Buenos días a todos, hoy estoy con Rocío,

experta en la gran protagonista del día, la castaña

porque con este producto, vamos a elaborar por un lado,

cordero relleno de castañas y después, un postre maravilloso,

una charlota de castañas. Primero, dime, porque lo traes

en lo que llamáis un erizo. Efectivamente, así es,

aquí dentro del erizo está la castaña.

Está muy tiernecita. No quiero que te pinches.

No, estoy bien, bien, aquí aguantando.

Si nos encontramos un erizo en el bosque, no debemos abrirlo.

No. Si está cerrado, no.

No lo abráis si no os ponéis guantes,

claro, porque además no está preparada la castaña

para consumir. Necesitamos que se abra solo,

de manera natural que ya quiere decir

que está madura para sacarla. En el erizo suele haber...

Oye, qué bonito. Tres castañas.

Tres castañas por erizo, siempre. Siempre, no, lo mejor sería dos.

Vamos a enseñarlo porque es superbonito.

¿La del medio no se usa? Sí, pero menos,

las dos de fuera son más bonitas por ser redonditas

y tienen la forma de castaña y, al final, acaba abriendo

el erizo y sale la castaña ya marroncita.

Claro, ya se convierte en esto. Exacto.

¿Estas podría ser la de en medio? Sí, esta es la plana

y luego, tendría otra en este lado, por eso la plana

no es tan bonita para hacer marrón glacé.

Como la típica... Se necesita la forma bonita.

Muy bien, hay veces que vayamos por parques,

por el bosque y vemos por el suelo castañas, ¿se pueden consumir

esas castañas que encontramos por el suelo?

Claro que sí, son aptas, sin problema, pero, a lo mejor,

son algo más amargas que las de castaño frutal.

Vale. Propiedades. Es una... Bueno, no tiene gluten

para empezar, que está tan de moda.

Se puede usar su harina también.

Por supuesto, no engorda, es todo proteína,

o sea, es perfecto para el consumo y es muy digestivo

y es que hay que consumir castañas. Hay que consumirlas.

Nosotros os enseñaremos dos formas diferentes de trabajar

con la castaña, una forma salada y otra dulce que creo que también

muchas veces en salado la castaña merece mucho la pena

aunque tenga esas connotaciones dulces.

Me quedo cocinando, gracias, un auténtico placer

y nos vemos pronto. Gracias.

A cuidarse, gracias. Y como ya tengo todo el producto

para el cordero relleno de castañas, vamos a ponernos

manos a la obra. Los ingredientes

que necesitaremos son: Cordero, champiñones,

patatas, ajo, castaña, brandy,

caldo de carne, sal, vino blanco, aceite de oliva,

cebolla, pimienta, romero y tomillo.

Lo primero que vamos a hacer es cocer la castaña.

Va a ser una cocción

de, aproximadamente, unos 20 minutos.

Así que me cojo unas 10 castañas,

aproximadamente, así,

y las voy a poner con un poquito de agua

a hervir, como dijimos, 20 minutos. Con esto conseguiremos dos cosas:

Intentar pelarlas mejor y luego, darles un poco de cocción,

aunque esa cocción se la podíamos dar dentro.

En mi familia siempre ha habido mucha tradición

de castaña, hay una canción también que recuerdo

de Danza Invisible que me encantaba también,

me encanta la canción en sí, pero porque hablaba

del fin del verano, la canción era "El Fin del Verano",

y en una estrofa dice: El fin del verano

que es cuando hueles a castañas y eso es malagueño

y allí hay mucha tradición por la castaña.

Estos son los pasos que vamos a hacer:

He cogido una ollita, puse aceite de oliva,

ponemos un poco de ajo, cebolla, luego, echaré el champiñón

y una vez que tenga cocida lo que es la castaña para pelarla,

tendré, prácticamente, el sofrito, podemos llamarlo

sofrito que será el relleno.

El relleno va a llevar el ajo, la cebollita, el champiñón,

carne de cordero picada dentro

para darle un poco más de consistencia en sí

y, evidentemente, aromáticos con un poquito de romero

y un poquito de tomillo. Le dejaremos luego, para su asado,

pero también meteremos un pelín en su interior, digamos.

Bueno, aquí tenemos el aceite y voy a ir echando el ajito

por aquí, romero, tomillo y por lo pronto

voy a ir picando el champiñón, bueno, no diré a groso modo,

pero sí picado. Lo voy a... Hoy, mira,

esto es un truquito lo que es el aplastarlo

que siempre viene genial para cocinarlo

cuando lo vayáis a usar de relleno.

Cuando no, no, pero si lo usáis de relleno, el hecho de aplastarlo

me hace que me sea mucho más sencillo de usar.

Ya sabéis que el cordero es la cría de la oveja.

La verdad que tiene un montón de nombres

porque el mismo animal cuando es cría de la oveja

se llama cordero. A partir del año se le llama borrego.

Luego, al macho adulto se le llama carnero.

Así que, hay un sinfín de nombres según va... Bueno, en el fondo

como nosotros, bebé, niño, adolescente,

atontadillo, bueno, así un poco de todo,

pasamos muchas fases en nuestra vida

y el cordero no iba a ser menos. Mira, ya está hirviendo.

Bueno, digo: "Hervir", porque no deja de ser

un poco eso en el aceite de oliva, el romero, el tomillo y el ajito.

Creo que en breve también lo que está hirviendo

es la castaña y hemos dicho, recordad, 20 minutitos.

Bueno, castaña, castaña pilonga, qué buena, a ver.

Acabo de añadir la cebolla, ahora vamos a fondearlo bien.

Tengo una anécdota que contaros con la castaña porque muchas veces

nos da esa sensación de que es algo como muy nuestro

y que solo se hace aquí, pero luego, como tengo la suerte

de viajar, recuerdo una vez en Austria, en un pueblecito

en la montaña, cerca de Salzburgo, una fiesta de Navidad

con unos puestos de castañas increíbles

y unas castañas buenísimas y ahí me di cuenta, digo:

"Bueno, esto no es solo patrimonio de mi país, de mi zona

y no es, culturalmente, solo nuestro".

No me digáis que no se agradece, a mí me encantan los dominguitos

en casa de invierno y asar castañas que, por cierto,

yo tengo una fórmula que poco a poco fui mejorando

y que parece una tontería, pero es la de asar castañas

en casa para que se parezcan lo más parecido a la castaña asada

que compras en la calle porque las que venden en la calle

dices: "Se me antojan castañas", y a las ocho de la tarde no hay.

La verdad, deberían poner un horario

porque a mí, eso me vuelve loco y no hay teléfono para llamar:

"Oye, ¿hay castañas o no?" Así, tenemos ya el champiñón picado

y tenemos la cebollita bien caída y fondeada,

voy a añadir ahora el champiñón en la sartén.

Con tres minutitos o por ahí más, tenemos suficiente.

Lo que tendremos que esperar es a que estén las castañas cocidas

para poder pelarlas y añadirlas al sofrito.

Así, os recuerdo, las castañas iban a estar 20 minutos

y al sofrito con tres minutos más, tendrá suficiente.

(Música)

Castañitas peladas, no hace falta picarlas ni nada,

con la misma mano así, como veis, vamos a, como están cocinadas,

vamos rompiéndolas y echándolas en el relleno.

Las castañas peladitas las vamos a tener tres minutitos

haciendo que se integre dentro de lo que es el relleno

y lo prometido es deuda y os voy a enseñar

cómo yo hago las castañas en mi casa.

Sartén y tapadera, fundamental, y ahora os explicaré el por qué.

Voy a echarlo un poquito para acá, me pongo por aquí la castañita

que se vaya cociendo el relleno y a esta sartén le voy a dar

al siete, un fuego medio, alto.

Primero, importante, una pequeña incisión,

si puede ser en el medio, mejor, pero, además, esta incisión

nos hará ver si hay algún bichito por dentro.

Así, con la rabia que da cuando te ha costado pelarla y tal

y te encuentras un gusanito, pues esta es la manera de saber

si están bien o no. No solo se hace esta incisión

para eso, se hace para cocinarla bien por dentro.

Lo que quiero es que la castaña sude, esto es importante y vital,

que suelte un poquito de su agua.

Así que, por ahora, con estas cinco me valdrán para enseñaros

y así lo único que haré ahora será taparlas.

Y vais a ver cómo en cuestión de unos minutos

empieza a sudar y cuando suda es el momento de echar la sal

poco a poco, la sal se irá pegando a su cáscara

y así, sucesivamente, luego, al final, si queremos,

le damos un golpe más de calor, subimos la potencia de la inducción

o de la vitrocerámica y ahí,

se nos queda un poco ese colorcito negro

que tanto nos gusta y además hará que se separe, perfectamente,

la segunda piel de lo que es fruto en sí,

el fruto de la castaña.

Hablamos de, aproximadamente, 15 minutillos, 20 minutillos,

no es algo que se haga muy rápido

porque tiene que ir cocinándose lentamente, tened en cuenta

que la castaña tiene su aquel

que hay que cocinarla que en crudo está bastante dura.

Ya veréis como en cuestión de cinco minutos

la castaña va a empezar a sudar, soltará un poquito de agua,

lo veréis porque creará unos poros en la cáscara,

y será el momento ideal para ir añadiendo la sal;

pero no os preocupéis, que os lo voy a enseñar.

Voy a aprovechar estos cinco minutos

para que enfríe el sofrito porque, ahora que lo veo,

ya está, totalmente, integrado.

¿Veis cómo suda la castaña?

Ahora es el momento de añadir la sal,

y voy a subir, un poquito, el fuego.

Me encanta cuando la sal salta.

Las vamos a dejar quince minutitos más.

Mientras tanto, vuelvo a la receta del cordero.

Tengo, por aquí, esta patita deshuesada de cordero

y tengo, por aquí, el relleno, que ya ha enfriado,

recordamos; ese poco de aceite de oliva,

de ajo, de cebolla, de castaña, de romero y de tomillo.

Por aquí tengo el cordero y le echo un poco de pimienta,

sazonar por dentro, también, es importante,

por dentro y por fuera.

Vamos a dejarle esta piel, quiero que se quede crujiente.

Echo dentro carne picada de cordero,

que puede ser la carne, por ejemplo, del cuello,

por ejemplo, a mí me encanta la carne del cuello,

me parece muy interesante. No necesitamos, como veis,

cocinar la carne, porque al asarla se nos cocinará.

Imaginaos si la echamos cocinada, al final, se nos pasaría,

que no es, precisamente, lo que queremos.

Tenemos el cordero aquí y vamos a rellenarlo.

Estoy viendo que he hecho de más, pero es algo que siempre hago,

porque, luego, me encanta usar este tipo de cosas,

tengo un relleno de cordero para una lasaña,

solo que, en este caso, tendría que cocinar.

Mirad qué trocitos de castaña. Ahora vamos a cerrarlo.

Importante...

Que la parte donde haya más piel del cordero quede hacia arriba.

Así, tal y como estoy haciendo. ¿Que me sobra este poquito?

Sin problemas, lo guardo aquí y lo uso para otra preparación.

Lo voy a meter hacia adentro y, bueno...

Antes de ponerlo en la bandeja del horno,

voy a preparar las patatas, que las tengo aquí, en agüita,

y las tengo cortadas con este grosor.

Importante a la hora de hablar de los grosores que usaremos

cuando asemos cualquier cosa.

¿Qué quiere decir eso?

Seamos inteligentes, si la cocción es un poco más larga,

hagamos un corte a la patata un poquito más grueso;

si la cocción es menor, hagamos un corte más fino.

Tened en cuenta que, en esta ocasión,

va a estar en el horno unos 45 o 50 minutos;

si cortamos la patata fina, al final, lo que tendríamos

es, prácticamente, un puré en vez de una patata con cuerpo.

Hay que ponerle bien de aliño, más sal y más pimienta, sin miedo;

son la chispa de la cocina, la sal y la pimienta.

¿Qué haríamos sin ellas?

Echamos la sal y la pimienta y tenemos, por aquí, las hierbas.

Las rompo por encima, sin miedo; romero y tomillo.

Casi lo tenemos, faltaría, prácticamente, bridarlo.

Echamos los ajitos dentro...

Para bridarlo, sabéis que soy muy práctico,

lo que tenemos que hacer es simplificar la vida al máximo;

así que es lo que voy a hacer, como siempre.

¿Cómo lo voy a hacer? Como si atara cordones.

Mirad qué fácil. Creo que con tres cuerdas tenemos.

Lo que sí os pido es que apretéis.

El cordero ya está, prácticamente.

Voy a ponerlo aquí, porque lo que me gusta es regarlo.

¡Allá vamos! Brandy.

Regar quiere decirle echarlo como he hecho ahora mismo,

que os parecerá una tontería pero no lo es.

Vino blanco, por encima del cordero, sin miedo.

Mirad qué pinta está cogiendo.

Caldito de carne, así... por aquí. Maravilloso.

Nos lo llevamos al horno, a 180 grados;

durante 45 o 50 minutos, aproximadamente;

arriba, abajo y ventilador.

Luego, os enseñaré cómo quedan, también, las castañitas.

Mirad qué auténtica maravilla,

cómo se ha abierto y cómo se ha pegado la sal.

Y, bueno, la verdad...

Tenemos una buena tarde de película, mantita y castañas.

Vámonos a por el corderito.

El cordero ha quedado así de doradito y así de genial.

Lo primero que haré es...

Bueno, primero lo sacaré de aquí, así, con mucho cuidadito;

me lo traigo aquí, a la tabla, porque, no sé...

Me apetece darle unos cortecitos para que quede rulado. Mirad.

Uno por aquí, otro por aquí y el otro por aquí;

los tres nudos de zapato que le hicimos.

Lo cortaré en el último momento, antes, cómo no,

pondré las patatas en el plato, que tienen una pintaza brutal.

Mirad, mirad qué maravilla.

Al cocinarlas así conseguimos que la patata sepa a cordero.

Si no pusiéramos el cordero aquí, cualquiera podría identificar

que esta patatita sabe a cordero y se ha cocinado con el cordero.

Mirad, así...

La verdad, la manera de presentarlo puede ser muy diversa.

¡Vamos allá!

La verdad, prefiero coger, siempre, un tenedorcito.

Mirad qué maravilla. Ya veréis.

Estas puntitas, siempre, las dejo de aperitivo.

Tenemos mucho cuidado...

Las carnes rellenas nos ayudan a tener muchísima más jugosidad

y, por eso, prefiero no...

No corto la punta, la pondré así, porque la pata no es perfecta

y, siempre, se puede quedar alguna parte un poco más abierta.

Pero, para eso estamos nosotros,

para terminarla y que quede, perfectamente, jugosa.

Bueno, hemos preparado una comilona maravillosa;

aquí hay mucha calidad, mucha, mucha calidad.

Y, ahora, no os digo nada, con todo este juguito encima.

Aquí está el cordero relleno de castañas.

# El fin del verano, siempre, es triste;

# aunque entre las mantas pueda hablar de amor.

# Del cielo beis al cielo gris, oler castañas

# y entre el humo anhelar el calor.#

Nos vamos a poner, ahora, a hacer la charlota de castañas.

Me encanta, la verdad, es un plato que tiene muchísimas posibilidades;

solo con escuchar bizcochos de soletilla,

"bavaroise" de castañas, licor de almendras...

Me entra... no sé... Empiezo a salivar.

Esto son los ingredientes que vamos a utilizar

para esta charlota de castañas...

Castañas, mantequilla, leche, bizcochos de soletilla,

licor de almendras, castañas al brandy,

hojas de gelatina, nata, azúcar y yemas de huevo.

¡Vamos allá! Os cuento...

Las castañas las he cocido, como hemos hecho antes,

veinte minutos, para tenerlas peladas y cocidas;

por este otro lado, tengo estas otras castañas,

que he dicho que son al brandy, es el marrón glacé de siempre.

A mí me gusta comprar aquellas que en el jarabe, en el agua,

en el azúcar donde se cocinan tenga ese toque de licor.

Ahora mismo, lo que haremos es poner dos leches a cocer;

una con mantequilla y la otra con nata.

En el cazo pequeño pondré leche con mantequilla,

que es la que nos ayudará a hacer el puré de castañas;

la leche que pondré en el otro cazo la usaré para hacer

lo que se denomina "bavaroise", que es una especie de flan.

Pero, mejor que explicarlo será que lo veáis,

porque se hace así, mezclando la leche con la nata.

Las quiero calientes pero no quiero que hiervan,

no quiero que hierva ninguna de las dos.

Ahora, voy con las hojas gelatina, que las voy a poner

en un poco de papel para secarlas, porque las he tenido que hidratar,

porque esta gelatina irá a parar a esta leche con esta nata,

a esta "bavaroise", que hará que cuaje perfectamente;

se meten en agua para hidratarlas. Mirad cuánta cantidad de gelatina.

La razón es la que digo,

porque es importante que actúe y que cuaje.

Estamos trabajando la castaña de diferentes maneras;

castañas frescas, castañas cocidas,

tenemos castañas azucaradas, digamos...

La castaña, además, tiene muchas posibilidades;

ahora se está haciendo mucho harina de castaña,

que sustituye a la harina de trigo;

para los celíacos viene absolutamente genial.

Pongo los bizcochos de soletilla por aquí...

De hecho, en la Edad Media se hacía una cosa

que se llamaba "el pan de pobres",

que no dejaba de ser un pan hecho con castaña,

porque el acceso a los cereales era cosa de ricos,

tenían que hacerse el pan con lo que tenían a mano.

Me pongo aquí, ¿vale? Necesito ocho yemas de huevo.

Cuando escucho que un postre tiene ocho yemas de huevo

ya sé que es un postre que estará bien enriquecido.

Vigilamos la leche...

No hace falta que hierva.

De hecho, voy a aprovechar y voy a echarle las castañas,

para que vayan hidratando y vayan cogiendo consistencia.

Así... qué pintaza.

Qué bien huele la castaña cuando coge temperatura, ¿eh?

Tiene un aroma... increíble.

Me vengo arriba porque me acuerdo de las calles de Marbella

oliendo a mojado, cuando llueve,

y ese aroma de castaña inconfundible.

Repasamos, ¿vale? Tenemos las ocho yemas de huevo

y el azúcar, que es lo que voy a mezclar.

Voy a coger una varillita...

Con integrarlo tenemos más que suficiente,

no hace falta montarlo mucho para hacer una "bavaroise".

Yema de huevo con el azúcar, la leche y la nata, ¿vale?

Recordamos. Vaya a añadirla aquí,

para escaldar lo que son las yemas.

Así, poquito a poco. Y recordad que tenemos por aquí

la gelatina.

Y ya, cuando me queda poco, es cuando añado la gelatina. Así.

Que no se os quede nada pegado al papelito, eh.

Es importante que la leche esté caliente,

sin hervir, pero caliente, porque si no, no disuelve.

Recordad que la gelatina disuelve a partir

de unos 60-65 grados.

O sea, que como está la leche,

se va a disolver de manera muy rápida.

Bueno.

Gelatina, como veis, nada, perfectamente integrada.

Así.

Perfecto. Y mezclamos, como digo, las yemas de huevo

con el azúcar, la leche, la nata y la hoja de gelatina.

Esto sería la base de la "bavaroise".

Ahora viene un momento crucial. Habéis visto que hemos metido aquí,

nada más y nada menos, que ocho yemas de huevo.

Y necesito que cuaje, pero que cuaje lo justo.

Y para eso, no debe pasar de 80 grados.

Así que lo ponéis a cinco o seis, e ir moviendo de vez en cuando

para comprobar si va pesando. Si empezáis a notar

que abajo suena como...

Sentís en la mano el... (SISEA)

Mal asunto, eh, porque ya se nos está cuajando.

Así que voy a dejar esto por aquí, moviendo poco a poco.

Y voy a proceder a hacer el puré de castañas.

Vamos allá.

Maquinita. Y vamos a triturar bien.

Además, al haber cocinado la castaña como la hemos cocinado,

nos será bastante más fácil

y, además, después de este hidratado en leche.

Esto ya... Yo estoy sintiendo abajo que está pillando el calor.

También vemos que sale humo,

lo cual quiere decir que hay temperatura.

Y ya estáis viendo que no es lo mismo de antes.

Mirad qué bonito, qué textura más brillante

y qué textura con más cuerpo.

Voy a ir añadiendo

nuestro maravilloso puré de castaña.

Así, para adentro.

Ahora mismo estamos mezclando con el puré.

¿Que queréis hacerlo con mango? Pues puré de mango.

¿Que queréis hacerlo con fresa? Pues con fresas. Sin problema.

¿Que hago un puré de mango y le meto tropezones de mango?

Pues mejor. Luego nos va a quedar un poco

ese cuerpecito y esos trocitos por ahí.

Mirad cómo va a ir cogiendo cuerpo ya. ¡Hum!

Cojo la varilla para que me resulte

bastante más sencillo el poder integrarlo.

Esto se va a integrar fácil, eh.

Parece que el puré de castaña es cemento,

pero ya veréis cómo ese cemento

casa a la perfección con este ladrillo.

Ahora necesito que pierda temperatura y que coja,

prácticamente, un poco de temperatura ambiente.

Esto nos llevará un ratito.

Pero, mientras tanto, voy a coger mi bizcocho de soletilla.

Voy a coger también el molde donde vamos a cocinarla.

Y vamos a hacer lo siguiente. Voy a poner una tabla

y también me voy a estirar un poquito el líquido

para poder mojarlo de una manera más sencillita

que aquí metido.

Así. Licor de almendras.

Pero podéis utilizar el que queráis.

A mí me gusta.

También podéis utilizar un licor sin alcohol.

Lo que vamos a hacer, es lo siguiente.

Bueno, no. Mira. Lo voy a cortar ya mojadito.

Así, por lo menos, los recortes también me los como empapados.

Ya sabéis que es muy poroso y eso chupa muy rápido.

Lo saco y ya pesa de otra manera.

Por el lado donde lo he mojado, le quito, así,

lo más perfecto posible.

Yo lo que voy a hacer, es darle aquí un pelín

de puré de castañas.

Yo lo que voy a hacer, es darle aquí un pelín.

Solo abajo, eh.

Porque tenemos que desmoldarlo para que se pegue ligeramente.

Así.

Y así vamos a ir colocando todos alrededor del molde.

Mientras, espero a que se enfríe la "bavaroise"

y montaré también la nata.

(Música)

Siempre que vayamos a hacer una "mousse" y tengamos

la parte de la nata montada y la parte más sólida,

a mí me gusta hacerlo de esta manera.

Echo la parte sólida primero sobre la nata.

Y aquí mezclo cuidadosamente.

Y una vez que ya se haya integrado perfectamente un poco aquí,

se lo añado al resto de la preparación.

Aquí no podemos pegar varillazos

ni podemos hacer movimientos bruscos.

Porque, al final, lo que conseguiremos,

será que se nos baje mucho más o que se nos corte.

Qué rabia cuando se te corta algo. Sobre todo, la mayonesa,

que yo creo que es lo más famoso del mundo

que se te puede cortar y que da muchísima rabia.

Ahora que ya lo tengo así, lo que voy a hacer,

es la parte contraria.

Voy a añadir aquí un poquito de nata

para que se vaya integrando.

Voy a volver a echar aquí otro poquito.

Así, ahora ya un poquito más de la mitad.

Y hago el mismo proceso.

Y así, poquito a poco, pues voy integrando.

Es importante disolver bien los grumos.

Y yo lo que hago, es aplastarlo,

porque estos son grumos de nata, vaya.

Que esto se quita en absolutamente nada.

Y podría hacerlo rápidamente con una varillita,

pero se me iría abajo.

Así que yo me lo presiono aquí a la pared

y los voy quitando poquito a poco.

Si dejamos los grumos, pues sería bastante más incómodo.

Así. A la hora de comerlo, sobre todo.

Aparte, visualmente, su textura.

Vamos integrando todo ya. Así, muy bien.

Y ya lo tenemos casi, eh. Tiene una pinta tremenda.

Bueno, así que con un poquito de paciencia,

veo que ya no queda nada de grumos

y que nuestra "bavaroise" está perfecta.

Ahora ya, con todo integrado, sí que es una "bavaroise".

Bueno, no es una "bavaroise".

Es una maravillosa "bavaroise" de castañas.

Bueno, llega la parte un poco más sencilla,

pero tenéis que tener también cuidado,

porque siempre chorrea aquí.

O cogéis un cazo y lo hacéis poco a poco,

o tenéis la maña que yo tengo, que es de golpe, eh.

No me vale... Aquí, un pié dentro y otro fuera,

no me vale, eh. Dudas cero. Hay que... ¡Pom!

Tirar y echarlo absolutamente todo sin ningún tipo de miedo.

Así.

Mirad qué pintita tiene.

Si queréis sacarle un poquito de aire,

ya sabéis que yo siempre le doy unos golpecitos

y veis cómo sube la burbuja. Recordad que tenemos

este marrón "glacé", que luego, cuando se cuaje,

romperé y tiraré por encima.

Así que ahora solo queda meterlo en la nevera

y dejarlo una hora.

(Música)

Una hora después, veis cómo ha cuajado. Está sólido ya.

Recordad que pusimos un poquito de puré ahí.

Con lo cual, probablemente, no esté lo bonito

que debería estar.

Pero por eso me he cogido un poco esta cinta,

para que, a la hora de desmoldarlo,

esa parte la pueda cubrir como si fuera un regalo

y podamos presentarlo bonito.

Así que con muchísimo cuidado...

Ahí.

Levantamos.

Veis cómo, al ponerle un poco ese poquito de puré,

nos queda de esta manera.

Por eso tengo aquí preparado mi lazo.

Así.

Yo creo que, más o menos, está recto.

Y vamos a darle el toque final, que va a ser con estas castañas

que teníamos aquí de marrón "glacé",

que vamos a tirar por encima y que vamos a cubrir toda la base.

Así. Así, todo lo que es la charlota.

Que podéis ponerle... Ya sabéis que venden hoy día

mil millones de virguerías y de posibilidades.

Fideos de chocolate... Bueno, no sé. Almendrita crocante,

almendrita laminada, trozos de bizcocho de soletilla...

Alguna que otra hoja fresquita de hierbabuena, le vendría genial.

Pero yo quería que la castaña fuera nuestra protagonista.

Y por eso, pues quería poner esta castaña "glacé",

que se llama también, o marrón "glacé",

o castaña cocinada en un jarabe, en este caso, con brandi.

Bueno, sea como sea, voy a poner en un platito naranja.

Aquí.

Para no arriesgar, le voy a dejar la base.

Y aquí tenéis...

Así. Nuestra charlota de castañas.

(Canción "I Want You Back")

Como veis, la castaña da mucho de sí.

Estas dos recetas provocan alegría solo con verlas.

Cordero relleno de castañas y charlota también de castañas.

Dos platos que os harán triunfar en cualquier menú.

Cocinar es muy satisfactorio. Y aunque a veces tenga

cierta complicación, el resultado compensa.

Recordad lo que os digo siempre: Haz la comida y mejora tu vida.

Bueno, qué buena pinta tiene el cordero.

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Hacer de comer - Cordero relleno de castañas y charlota de castañas

18 oct 2019

Dani García abre las puertas de su cocina a Rocío, una experta del ingrediente estrella de hoy: las castañas. Rocío explica todo acerca de las castañas y cómo cocinar con ellas. Después, Dani García elabora dos platos a base de castañas: cordero relleno de castañas y charlota de castañas.

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