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Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Cóctel de marisco y magret de pato con albaricoque - ver ahora
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(Sintonía)

Que sí, Joan, que lo tengo todo; todo, todo, todo preparado.

Vente directamente a casa

que quiero estar, codo con codo, cocinando contigo.

Venga, te veo ahora. Un abrazo. Chao, chao.

Muy buenos días a todos, hoy estoy muy, muy contento,

porque viene Joan Roca a cocinar con nosotros

un magret de pato con albaricoques y lavanda.

Pero antes, ¿os apetece un cóctel? Vamos a hacer

un cóctel de marisco riquísimo, de esos de los de toda la vida,

de los que mi padre me hacía en Fin de Año.

Por lo pronto, me voy a lavar las manos.

Atención a todos, os voy a desvelar el secreto de mi salsa,

¿sabéis quién es el tío que mejor salsa rosa hace del mundo?

¡Yo! La verdad, no está muy bien que lo diga, pero es la verdad.

Me estoy enrollando y no he dicho qué ingredientes vamos a usar,

que son los siguientes: gamba blanca, piña, salsa picante,

salsa Worcestershire, kétchup, mayonesa, tomate cherry,

cogollito de lechuga, cebolleta, zumo de lima, aguacate,

zumo de naranja, sal y aceite de oliva.

Vamos a hacer una salsa rosa de las que se pegan al paladar,

de esas que te ponen, realmente, los vellos de punta.

Hacemos, normalmente, salsa rosas... sosotas, con miedo,

sin ganas de decir "aquí estoy yo", y la salsa rosa se hace así,

diciendo "aquí estoy yo"; una salsa rosa potente.

Lo primero que vamos a hacer es ir cociendo las gambas;

gamba, en este caso, blanca.

Lo que sí os digo es que intentemos que sea gamba blanca fresca,

que eso lo cambia mucho. El cóctel de gambas tiene mala fama

porque, a lo largo del tiempo, han desvirtuado la receta original,

se le ha ido añadiendo cualquier tipo de ingredientes,

como palitos de cangrejo o langostinos congelados,

que... bueno, también, depende del presupuesto, lo sé,

pero es mejor, a veces, hacer otras recetas

que hacerlas con ese tipo de ingredientes.

Oye, que me encantan los palitos de cangrejo,

si los trituras con una mayonesa y le das un poco de rollo,

haces una tosta genial. Pero, en este caso,

el cóctel de gambas tiene que ser como tiene que ser;

con gamba blanca fresca.

He sacado el hielo por una razón muy sencilla,

hay que cortar la cocción de la gamba, es vital.

Ya tenemos el agua, casi, hirviendo y, ahora, le añado la sal;

hay que añadir sal en abundancia, no quiero, luego, añadirle más sal.

También, se la echo al agua con hielo,

algo que se suele hacer con el marisco.

Cojo la gamba, importante, y la echo en agua hirviendo;

hay algo vital, el punto de cocción de este tipo mariscos,

cuando la gamba empieza a flotar es el momento de sacarla.

Ya veis que no solo flota por el burbujeo del agua,

a esto le quedan dos segunditos y la tengo fuera.

Esta gamba no tiene nada que ver con una gamba congelada

o con una gamba que está muy cocinada.

Si compramos una gamba fresca y pagamos su precio,

vamos a cocinarla perfectamente y vamos a cortarle la cocción,

como yo lo estoy haciendo ahora.

Me quito esta agüita de aquí y me voy a poner con la salsa,

porque quiero hacerla, que coja cuerpo y enfríe bien.

Otra cosa importante, odio, a nivel personal,

que se enguachine la gamba, ya que es una gamba de calidad

no la dejemos mucho tiempo en agua, porque se enguachina;

la cabeza empieza a coger agua... Así que, voy a hacer lo siguiente,

como sé que está bien fría, la voy a sacar de aquí.

No importa que haya hielo, pero no quiero que haya líquido;

así que, aunque haya hielo, voy a hacer lo siguiente...

Mirad, esto es lo que suelo hacer, siempre, en casa,

porque no me gusta que le dé el aire;

aunque no usaré la cáscara, porque la pondré limpia,

lo que quiero es cuidarla lo mejor posible,

así que haré esto que estoy haciendo

y, ya que tengo el hielo aquí, lo aprovecho para poner

cuatro o cinco cubitos encima, y ya me lo dejo por aquí.

Lo que consigo es que no se seque y que sigan frías,

sin que les caiga líquido, directamente.

La salsa, mirad qué fácil, sin miedo...

Mayonesa, aquí.

Me encanta mayonesa cítrica, en este caso, es mayonesa comprada,

pero vamos a hacerla un pelín más cítrica, ¿cómo?

Con un poquito de lima.

Sabéis que, insisto muchas veces en ello,

en Japón, por ejemplo, vuelvo, otra vez, a lo mismo,

pero, de verdad, culturalmente, no lo puedo evitar,

la mejor mayonesa está en Japón, ¿qué es lo que hacen?

Le meten cítrico y eso hace que levante ese punto de grasa,

para que sea más emocionante; así que le pongo algo de cítrico.

Bueno, mezclo, primera mezcla;

segundo, lo más importante, el kétchup.

Creo que pensamos que echamos el kétchup para ponerla rosa,

¡y no!, el kétchup se echa para que sepa a kétchup,

no para que se ponga rosa; se pone rosa de manera secundaria,

lo importante es que el kétchup nos aporte ese sabor,

para que las papilas gustativas empiecen a bailar.

Lo digo de verdad, no de broma.

Kétchup y no salsa de tomate, quiero que sepa a kétchup, ¿eh?

No sé por qué vemos al kétchup tan malo,

por la cantidad de azúcar, igual que una mermelada de tomate.

Hay que tener un equilibrio en la vida,

pienso que el equilibro es algo importantísimo.

Ya tenemos el colorcito rosa de la salsa rosa,

o la salsa cóctel, como se conoce,

pero, sobre todo, lo más importante ese saborcito a kétchup

que, como digo, hace que las papilas gustativas bailen.

Salsa picante, esta es la cantidad que tenéis que echar,

esto hay que hacerlo así, hacedme caso, de verdad,

no tengáis miedo; salsa Worcertershire...

Ahora, movemos otro poquito.

Se está poniendo más líquida y más va a quedar al añadirle

un toque que, a mí, me encanta; que es zumo de naranja.

Mi padre la hacía así. Necesito que sea esta textura,

esta es perfecta para integrarse cuando vayamos a mezclarlo todo.

Quiero que tenga esta textura, pero quiero que esté bien fría,

así que la dejaremos en la nevera durante quince minutos.

He cortado cebolleta, tomate y la lechuga en juliana,

a mí me gusta cortarlo todo muy pequeñito,

para que ningún trocito sea, nunca, más grande que la gamba,

porque la gamba es el ingrediente principal de esta receta,

aliñada con la salsa rosa.

Con esto, ya, tengo más que suficiente de piña,

para hacer uno, ¿eh? Estoy haciendo una ración.

Sabéis que el aguacate lo podéis cortar así,

y a mí me gusta, que lo sabéis los que nos veis habitualmente,

quitarle la piel de esta manera, es la manera con la que mejor

se limpia el aguacate y menos pulpa se tira.

Me estoy acordando de la boda de mi primo,

no sé si se enfadará conmigo por contarlo o no;

era la época en la que empecé a cocinar,

es posible que yo tuviera unos dieciocho o diecinueve años,

se casó en Marbella y puso cóctel de gambas.

Cuando el cóctel de gambas llegó a la mesa

me di cuenta de que había más cóctel que gambas,

la verdad es que me lo comí, espero que no te enfades, Fran.

Cuando vino a la mesa me preguntó, porque yo empezaba a ser cocinero,

me preguntó qué me había parecido y le dije que estaba bueno

pero que las gambas brillaban por su ausencia.

Nosotros no vamos a hacer eso; vamos a pelar las gambas

y vamos a echarle gambas.. vaya... A más no poder.

Ya que las tengo, voy a ir pelándolas.

Voy a dejar tres, voy a hacer lo siguiente...

Voy a dejar tres con la colita, para ponérselas encima;

luego, voy a picar otras tres o cuatro

para echárselas aquí dentro, picadas.

Lo que no podemos hacer es un cóctel de gambas

y que haya tres gambas, ¡echadle gambas, sin miedo!

Que tenéis bogavantes, echadle bogavantes;

que tenéis carabineros, carabineros;

las cigalas me gustan menos, pero, también, valen.

Le hemos llamado cóctel de marisco, precisamente, por eso,

porque le puedes echar el marisco que quieras,

pero yo le pongo gamba porque creo que le va genial.

También, aceptaría mejillones, sin problema.

Estoy limpiando las gambas y alguna está mejor que otra,

es inevitable, siempre pasa así;

la que se rompa más, es la que meteré dentro,

la que se quede más tersa es la que pondré encima.

Voy a terminar de pelar las gambas antes de integrarlo todo.

Me voy a cambiar de tabla, me he puesto en la verde,

estaba tan concentrado que no me he dado cuenta.

Tenemos tres tipos de gambas:

las que se han roto, que las voy a picar,

esto os va a pasar siempre, el cien por cien de las veces,

algunas se romperán a la hora de pelarlas,

estas las voy a meter aquí dentro;

luego, tenemos estas otras, que las metemos debajo de la salsa;

y esta que la pondremos en plan decorativo

que por eso hemos dejado estas puntitas o esa colita,

digamos, de la gamba. Así que, momento ahora de aliñar,

ligeramente, porque ya os dije que el aliño es la salsa rosa.

Un poquito de sal y un poquito de aceite de oliva

para que tenga brillo y, sobre todo, le dé ese punto

también sedoso que nos viene muy bien.

Siempre hemos visto que se hacía en la copa cóctel

de ahí que se llame cóctel de gambas.

Innovaron en aquella época, también me dio por cocinar

en copa cóctel allá por el año 98

y hacía un postre de chocolate y menta y, bueno,

parecía muy moderno, hoy día todavía sigue pareciendo

moderno cuando emplatamos en una copa cóctel,

con eso os digo todo, ya se hacía hace 20 años.

Lo que sí es que no es como una ensalada

que te comas un bol tú solo porque, sobre todo, a mí me gusta

que sea intensa y es la gracia del cóctel de gambas

que sea intenso. Mirad, aquí.

Bueno, ese lo voy a preparar, especialmente, para Joan Roca.

Ahora, bien de gambas, ya hay gamba abajo, da igual,

más gamba voy a poner, quiero que cuando Joan coja trozo

que muerda gamba. Pues aquí vamos a tener chicha,

cojas donde cojas, va a haber gamba.

Ahora, la salsa, ya os dije antes que lo que no quiero es mezclarlo,

previamente, y os digo el por qué. Cuántas veces nos encontramos

ese tipo de preparaciones, ensaladas, cóctel de gambas

con todo mezclado. ¿Qué nos pasa ahí?

Pues os lo diré, que ni chica ni "limoná",

como dice mi madre, ni una cosa ni otra,

al final, conseguimos que haya una osmosis y que un sabor

vaya hacia un lado, otro, al otro y aquello desaparece, totalmente.

De verdad, en el mundo de la cocina es vital e importante

esas situaciones que son las que hacen

que un plato cambie, radicalmente, en este caso pasa.

Tenéis que hacer lo que yo hago.

Napar, así es como se hace

un cóctel de gambas de verdad, napando.

Hay veces que sí queremos osmosis, cuando hacemos cocina

por intercambio y queremos que el sabor de un ingrediente

que vaya a otro, en guisos, estofados...

Ese tipo de situaciones, sí, pero en este tipo de situaciones

a mí me pasa, en alguna ocasión, y a mi gente, mi equipo,

se lo explico siempre así, si una cosa se come a otra

y no es complementaria, perfectamente,

y no genera armonía, digamos, es mejor ponerla separada.

Y esa ocasión es así, quiero que el aguacate

sepa a aguacate, quiero que la piña, por ejemplo,

es muy peligrosa porque suelta mucha agua

y ese agua se va a la salsa, no me gusta, la verdad,

en ese sentido, quiero que cada cosa

tenga su sabor, pero que luego, en boca,

se nos junte todo y tenga un poco esa armonía.

Mirad cómo cae solo por los laditos esa salsa rosa.

Se la voy a dar a Joan, pero como le sobre,

le voy a dar un bocado, pero confío en que su plato,

ese magret de pato, me lo pueda comer yo, de verdad.

Un poquito de perejil aquí para decorar, así.

Esto tiene mucho sabor, mucha tradición

y si la haces bien, vas a chuparte los dedos.

Aquí os dejo con este cóctel de marisco.

(Música)

Lavanda, solo se le puede ocurrir a Joan.

(GOLPEA LA VENTANA) Joan, pasa, pasa.

Al fondo, está abierto.

Piel de gallina, uno de los mejores cocineros del mundo está aquí

con nosotros, no os imagináis

el honor que es tener aquí a Joan Roca.

Qué tal, cómo estás. Joan, de verdad,

estaba diciendo que qué honor. El lujo es mío

y enhorabuena por el programa. ¿Sabes que mi suegra te ve

todos los días? Vamos a saludar a tu suegra.

Paquita. Un besito, Paquita,

que además, eres malagueña. Sí, sí.

Bueno, de verdad, está todo el equipo nervioso.

¿Por qué? Iba a decir tenso,

no es tenso, es, de verdad, te lo digo de corazón, emocionado

Por favor. Hombre...

Joan siempre ha sido así, yo lo conozco, no sé, ¿20 años?

Por lo menos. Por lo menos, muchos años,

iba a decir que hemos crecido, relativamente, juntos

en la gastronomía y he tenido... De batalla en batalla.

De batalla en batalla. A ver si un día ganamos la guerra.

Hemos vivido millones de situaciones, soy un privilegiado

de haber pasado con él, además, mucho tiempo, he comido, cenado,

hablado, charlado, debatido un montón de cosas a su lado

y es maravilloso que vengas a hacer de comer con nosotros

y que enseñes un plato tuyo para que la gente

lo haga en casa. Bueno, es un plato sencillo

y es un plato que tiene una serie de pasos

que alguno podemos, incluso, prescindir de ellos.

Vamos a intentar contarlo todo y luego, cada uno coja

de esa receta lo que más le convenga.

OK, si te parece, lávate las manos,

aquí es importante, te doy el delantal

que te lo pongas antes de empezar a cocinar

y yo diré los ingredientes que me pediste para la receta

que, bueno, sería un pato con lavanda y albaricoque.

Exacto, eso es. Pues los ingredientes

que vamos a utilizar son: magret de pato, sal,

azúcar, fino, té negro, azúcar moreno,

arroz, lavanda fresca, miel, fino, vinagre de sidra,

mantequilla, albaricoque, cebolla francesa y sal.

Creo que no se me queda nada. Exactamente.

Hay dos finos. Sí, la verdad, nos encanta

y a esta receta le viene fantástico

porque se trata, en la primera fase, el primer fino,

de hacer una especie de salmuera.

Vale, pues, mira, te pongo aquí, por ejemplo.

Perfecto. ¿Este viene bien?

Perfecto. Soy tu pinche, ojo,

que están emocionados viendo a Joan, pero yo estoy aquí

con él y a pesar de tantos años que nos conocemos, no me acostumbro

y me pongo nervioso también

y ser el pinche de Joan es increíble.

Deja de hacer la pelota que te estás pasando.

Mira, he mezclado sal. Sal, azúcar y fino.

Exacto, 70% de sal, 30% de azúcar, aproximadamente y el fino

que le dará humedad y luego, lo que hacemos es dejar

este pato en una salmuera. Curando, ¿no?

Una salmuera curando 20 minutitos para que le reste

un poquito de humedad y, sobre todo, para que le dé

la salazón, es una salmuera que cura y al mismo tiempo,

le va a dar sal.

OK, perfecto, empezamos dándole eso,

20 minutitos al pato para que cure bien.

(Música)

Pato curado, lo que querías, básicamente, es esto,

que suelte su agua y esté más prieto.

Exacto, suelta agua. Aparte el aroma, ¿no?

Sí, ha entrado el aroma del fino. Lo lavas un poquito.

Tiene sal, fíjate la carne que es un poco más roja.

Vamos a secarla un poco.

Lo secamos. ¿Necesitas tabla o algo?

No, lo secamos y ahora, lo vamos a ahumar o mejor dicho,

a perfumar, ¿no? A perfumar, me gusta ese concepto.

Es una historia muy sencilla.

Tú sabes cómo funciona esta cocina, ¿no?

Sí, qué potencia quieres.

Ponla en marcha, dale caña. Dale caña.

Mira, esto es una sartén

que le pusimos un papel de aluminio y fíjate,

vamos a mezclar arroz,

azúcar moreno y té.

Té negro, qué curioso.

Arroz, té y el azúcar moreno y lavanda, lo que pretendemos

es que el azúcar empiece a... Es que ya huele.

Claro, esto es como provocar que... Yo como un tonto pensando

que ahora le meterá el soplete. No, no.

Ahora, lo que hacemos es tapar, ¿ves como ya empieza a echar humo?

Este humo arrastra los volátiles de lavanda, del té

y va a dejar, ahora lo dejamos fuera.

Ya está con esa... Ya está, tiempo real.

Es alucinante. Ya veis que se puede hacer algo

de Joan Roca en vuestra casa. Está haciendo que el magret

se perfume con estos aromas,

sobre todo, de la lavanda y el té.

Ya veis que no se necesita ningún aparato del espacio,

al final, lo fácil que es ahumar en casa, un "wok",

una sartén, la rejillita, papel de aluminio.

Esto es un magret de pato, podría ser un solomillo de cerdo,

pechuga de pollo. Pescado también.

Pescado, cualquier cosa. Tiempo.

20 minutos y nada, ahora haremos una salsa

muy sencilla que es salsa y guarnición al mismo tiempo

Perfecto. De albaricoques, las cebollitas

y lavanda. Dime qué necesitas.

Un cacito. Tabla verde

porque vamos a hacer verduritas y fruta, cacito, ¿te viene bien?

Genial.

¿Temperatura? ¿Pongo ya media, por ahora?

Sí. Vale. Tú dime qué te voy haciendo

y yo te hago lo que quieras. Me puedes echar la mantequilla.

Una cucharita por aquí. Y ya, cuando se funda,

la lavanda también, vamos a usar lavanda

para perfumar la mantequilla.

Y lavanda, la meto y la saco.

¿O la dejo aquí? La dejas un ratito y la sacas.

Exacto. Joan, no sé si te pasa a ti,

que seguro que también, pero la gente nos ve

cocineros de alta cocina, cree que estamos todo el día

comiendo cosas "gourmet". Qué va.

¿Qué cenaste ayer, por ejemplo?

Ayer hice... Yo te diré qué cené de verdad.

Yo también. Hice un arroz. Ayer vino Marc, mi hijo.

Cenó con nosotros.

Normalmente, cenamos Ana, Marina y yo,

pero ayer éramos cuatro. Hice un arroz de verduras

con una base de un caldo de pollo que tenía.

Un arroz de verduras.

Con guisantitos, con habitas...

Bueno, un fin de semana... Bueno, salís por ahí.

Yo sé que... Eso sí.

Porque yo sigo a Ana.

Y siempre, una paellita de domingo.

Joan no es muy de redes sociales, pero su mujer, Ana,

que, por cierto, es un auténtico encanto, un besito

desde aquí, sí que tiene redes sociales.

Yo la sigo. Sí.

Oye, sé que los domingos hacéis comida de familia.

Sí. ¿Deshojo la lavanda?

Sí. Vale.

Bueno, yo ayer cené una ensalada César.

Tan simple y sencillo como eso. Pero ayer no estaba en casa tampoco.

Mantequilla, lavanda... soltando el aroma.

Hemos cortado la cebollita, los albaricoques.

Ya veis que Joan es rápido. Ha hecho "tintín" y fuera.

Nada. Ahora dejamos que coja un poquito de perfume.

Y ves que huele... Huele genial, eh.

Yo nunca he cocinado con lavanda. Esto es lavanda normal y corriente.

Lavanda. Eso.

De la que venden en las floristerías.

Exactamente. De la que está en un montón

de jardines y parques.

Y que, justo, en esto, está fantástica.

Está genial. Cebollita francesa.

Cebollita. Ahora la dejaremos confitar un poquito.

Que nos coja ya. Le puedes subir la temperatura.

Subo un poquito aquí. Joan, la cocina, los Roca.

¿ADN, la sangre? ¿Nacisteis con eso?

Somos la tercera generación de una familia dedicada a esto.

Hemos nacido y crecido en un bar de barrio.

Pero que se cocinaba... Sí. Se cocina, afortunadamente.

Y se cocina. Hablo pretérito imperfecto

y no es así. Y se sigue cocinando.

Sigue cocinando. Pero sí. La verdad es

que tuvimos suerte de encontrar algo que nos gustaba,

de convertir nuestra pasión en nuestra profesión.

Y ahí andamos. Sí.

Vale. Tenemos esto ya a punto. Qué bien huele.

De verdad, ojalá pudierais oler lo que yo estoy oliendo aquí.

Vamos a echar los albaricoques.

Añadimos la miel, que va caramelizada ahí.

Esto ya va cogiendo forma y aroma.

Aquí tenemos vinagre. Un poquito de vinagre.

Hay que dejar que caramelice un pelín.

Si hay una cosa que me fascina siempre de la cocina de Joan,

es la elegancia, la delicadeza,

esa cantidad de matices que te encuentras

de una manera súper armónica. Es elegancia.

Es como vosotros.

Yo aquí muchas veces digo que la cocina es

como el cocinero como persona.

Seguramente. Lo vuestro es tan sumamente sutil,

elegante, armónico... No sé. Ese puntito.

Te puedo hablar de millones de platos que he comido vuestros.

Pero, bueno, ya me pongo aquí... Genial.

Hemos echado el vinagre de sidra y el Jerez.

Y el Jerez. Exacto. Así que vamos a dejar

que caramelice bien la salsa.

Y esto, más o menos...

Yo creo que en cinco minutos más... En cinco minutitos, está.

Y los 20 que están aquí ahumando, perfumando,

me encanta el término que ha dicho Joan,

este magret de pato.

Joan, salsa reducida.

La tengo aquí a nada, muy poquita fuerza.

Perfecto. Momento del pato, eh.

Me hace ilusión abrirlo.

Como un niño chico, como un niño chico aquí.

Y ahora...

Perfecto. Hay un leve cocinado.

Claro. Hay un curado, que ya transforma un poco

la estructura. Y luego, también, este ahumado

que cura y deshidrata un poco. Y ahora lo vamos a cocinar.

Te saco una sartencita. Una sartén.

Esta está bien, ¿no?

Perfecto. Aquí. Temperatura potente, ¿no?

Sí. Y luego, lo vamos a bajar.

Primero, para que funda la grasa.

Vale. Siempre el magret se pone por el lado de la grasa.

Con la grasa hacia abajo. La grasa que va a soltar...

Ahora vamos a usar para ir bañando.

Para ir bañando, pero se puede...

Podríamos, pero como ya hemos usado la mantequilla,

yo no añadiría otra grasa.

Sal, pimienta, aquí nada.

No. Porque ya hemos curado en sal. Ya lo hemos curado.

No necesita absolutamente nada. Esta receta funciona.

Oye, cuéntame una cosa. Yo voy a confesar aquí ahora.

Yo recuerdo hace años, hablando un poco

de que si mi hija, por ejemplo, quería seguir,

yo decía: No quiero que siga el camino en la cocina.

Y yo recuerdo que tú, en aquella época, me decías:

"Que vaya a la universidad y que estudie".

Y luego que decida. Y luego que decida.

Pero yo ya... Bueno, ya sabemos todos.

Su hijo Marc ha decidido seguir sus pasos.

Sí. Muy recientemente. De hecho, él estudió políticas

y luego fue a la escuela de hostelería.

Y ahora, pues, bueno, está a punto de irse a Nueva York

con Dan Barber en Blue Hill.

Buen sitio. Sí, sí, sí.

Es importante que viaje y que conozca todo esto

desde todos los puntos de vista posibles.

Bueno, ¿y trabajar con la familia?

Fantástico. ¿Qué te voy a decir? Es que vosotros también...

Si llevamos 33 años trabajando juntos.

Toda la vida juntos.

Toda la vida juntos en una aventura que ha acabado...

Bueno, que ha sido y ha tenido un reconocimiento

que nunca hubiéramos imaginado que iba a tener.

¿Qué más podemos pedir? Lo importante es seguir

haciendo lo que realmente te gusta. El éxito es eso:

ser feliz haciendo lo que te gusta. Estoy de acuerdo.

Lo demás, si llega, maravilloso,

gracias, pero vamos a seguir con lo nuestro.

Por cierto, seguimos con el pato. Seguimos con el pato.

Vamos a cortarlo ahora.

Bueno, lo has estado bañando en aceite.

Hemos visto que lleva, relativamente, poca cocción.

Porque, al final, hay una curación. Exacto.

Bueno, también es verdad

que ahora, si nos gusta bien hecho o más hecho,

podríamos dejarlo incluso un poco en el horno.

Hay que animar a la gente a comer magret, sobre todo, rojito.

Sí. Yo creo que estará bien cuando lo cortemos.

Bueno, sacamos el magret de aquí.

Voy a ir templando un poco más la guarnición.

Sí. Aquí.

A ver qué color. ¡Qué hambre!

Mira qué puntito. La verdad es que el magret de pato

necesita ese puntito. Se endurece mucho

cuando se cocina en exceso y pierde mucho.

Pero yo no me puedo resistir.

A ver si está bien.

Ya estoy viendo aquí a todo el equipo,

contando los trozos,

a ver si hay suficientes, uno para cada uno.

Seguro. Hay para todos.

Bueno. Ponemos la guarnición

ahora después, ¿no? Yo creo que podemos poner después.

Vale.

Tú mismo. Vamos a ir...

Y vosotros, que vais al Can Roca cada día a comer,

¿en el restaurante de vuestros padres

hay lista de espera también? No.

Allí hay cola. Hay cola, ¿no?

Pero te dan de comer seguro.

Te dan, ¿no? Entras seguro.

No son tan especiales como los cocineros de alta cocina.

Mi madre se toma un poco a cachondeo lo nuestro.

"¿Pero de dónde viene tanta gente? ¿De dónde viene tanta gente?"

Os visita gente de todo el mundo. Es alucinante.

Sí. ¿Qué os dicen vuestros padres,

que se han dedicado toda la vida a la gastronomía?

Ellos están felices. Pero están felices, sobre todo,

de ver que los tres hermanos estamos trabajando juntos,

que nos va bien, que nos llevamos bien.

Y lo que menos entienden es todo este éxito,

esta aureola. "¿Pero estos niños qué han hecho?"

Aparte de trabajar, que eso sí han visto que es lo que...

Este juguito ahora lo echas un poco por encima del magret.

Del magret. Sí, sí. Genial.

Mira. Pinto aquí un poquito.

Lo tenemos.

Maravilloso magret de pato con albaricoque y lavanda.

Joan, ha sido un auténtico placer, de verdad.

Millones de gracias. Espero que este plato lo haga

media España en su casa

y que se sientan como en el Celler.

Te invito a comer. ¿Te quedas? Venga.

Nos llevamos el magret y nos vamos para allá.

(Canción "You Really Got Me")

No me digáis que no tenemos hoy una mesa de lujo.

No solo lo digo por los platos, sino por la compañía.

Mil gracias, Joan, por haber venido,

por venir a hacer de comer. Un placer.

Bueno, hemos hecho hoy cóctel de marisco fresco y delicioso.

Y este impresionante magret de pato

con albaricoques y lavanda.

Receta directa de Joan Roca.

Recordad: haz la comida y mejora tu vida.

Y yo voy a disfrutar. Ya voy a pegarle al magret,

que lo tengo cerca. Ese brillito, ese colorido,

ese rojo que te llama. A ver qué tal está.

¿Quieres probar el cóctel de marisco?

Hace tiempo que no probaba uno. Hace tiempo que no comías.

Hay recetas que no deben desaparecer, la verdad.

Está bueno, eh. Está bueno.

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Hacer de comer - Cóctel de marisco y magret de pato con albaricoque

04 sep 2019

Hoy Dani García prepara una receta clásica de comidas y cenas navideñas, pero que se puede realizar durante todo el año. Después, el triestrellado chef Joan Roca acude al programa para cocinar junto a Dani García un magret de pato con albaricoque y lavanda.

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