Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Cocido montañés y panacota de café - ver ahora
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(Sintonía)

(Sintonía)

Ahí te dejo, pequeño laurel, cuida de esta tropa de aromáticas.

Aquí estoy, repoblando mi huerto casero,

pero, ahora, toca hacer de comer; así que, ¡buenos días a todos!

Vamos a hacer un plato que es un homenaje en sí mismo,

cocido montañés; y, después, un postre a su altura,

panna cotta de café, donde, además, os vamos a dar

mucha información interesante sobre el café.

Empezaremos con el cocido montañés;

así que me voy lavando las manos y contándoos los ingredientes.

Morcilla de arroz, morcilla de año, chorizo, tocino, alubias blancas,

sal, aceite de oliva, berza, ajo, cebolla, patata y pimentón picante.

Como veis, tanto las alubias como la berza,

las tengo en remojo desde la noche anterior;

es importante que las alubias las tengamos bien hidratadas.

Nosotros lo vamos a hacer a la vieja usanza,

y tenemos aquí las alubias que, como sabéis,

las hemos tenido doce horitas en remojo.

Qué importante son las legumbres, que ya hemos hecho aquí,

lo podéis ver en la web rtve.es/hacerdecomer,

allí encontraréis los diferentes recetas de alubias.

Aunque mis favoritas han sido las que hemos hecho

con Francis Paniego y con Marcos Morán,

que nos contaban que compraban la alubia congelada fresca,

que es una gran solución, si la encontráis, que no es fácil;

si no, recurrimos a la alubia seca de toda la vida

y hacemos lo que hemos hecho, doce horas metidas en remojo.

Como habéis visto, he cogido una olla amplia,

porque cuando hago legumbres de este tipo

me gusta que tengan espacio hacia lo ancho no hacia lo alto,

porque si no, chocan entre sí y, al final, se descascarillan

y van soltando el pellejo, cosa que no nos interesa nada.

Si hay algo esencial a la hora de valorar

si una alubia está bien hecha o no, es su pellejo, que sea traslúcido

y que no se haya soltado el hollejo o el pellejo de la legumbre.

Así que pondré un poco de agua...

Voy a añadir el chorizo, la morcilla y el tocino;

veis que están partidos en dos, porque lo haremos en dos partes.

Por un lado, ponemos la alubia con una parte de chorizo,

con una parte de morcilla y con una parte de tocino;

por otro lado, pondré la berza y haremos, prácticamente, lo mismo.

Mirad, pongo esto aquí.

Qué bien huele el choricito, el tocino y la morcilla.

Por aquí tengo esta ollita y tengo, también, la berza,

que es importante lavarla bien en agua fría,

por eso, pondré este colador y la lavaré muy bien.

La berza tiene un olor bastante peculiar, ¿eh?

Este cocido es un plato típico de la zona cántabra,

igual que el cocido lebaniego.

Y, bueno, es muy peculiar, ¿eh? Así que voy a echarla por aquí...

Mirad cómo la he picado de bien y cómo la he picado de finita,

creo que esto hará que nos quede un cocido montañés

como... muy elegante, digamos, ¿no?

Con la berza haré lo mismo que he hecho con la alubia,

voy a ponerle un poco de agua y...

Es importante que cortéis la berza antes de ponerla en remojo.

Le añado el tocinito, la morcilla y el chorizo.

En este momento es cuando llega algo esencial en la cocina,

la paciencia.

Necesitamos tenerlo tres horas hirviendo,

tiene que tener, siempre, suficiente agua;

así que, además de pacientes tenemos que estar atentos

y concentrados en el cocido. Necesita estar tres horas,

pero la alubia no puede hervir con fuerza,

por eso la he bajado, estaba burbujeando.

La tendremos en un seis o siete de nuestra inducción;

lo mismo haremos con esta berza, con tocino, morcilla y chorizo.

Tanto la berza como las alubias llevan tres horas hirviendo,

pero, todavía, no están listos, queda una parte muy importante

de este cocido montañés. Realmente, quedan dos partes,

por un lado, tengo que pelar las patatas y chascarlas,

y, luego, juntar todo, tanto esta olla como esta otra;

y, por otro lado, tendremos que hacer un refrito.

Pelar patatas... no sé... Parece que en la mili

castigaban a la gente pelando patatas;

pero no solo en la mili, en esta profesión ha sido como...

"¡A pelar patatas!" Y creo que hay cosas peores, ¿no?

Pelar patatas, dentro de lo malo, con el volumen de la patata,

es algo, relativamente, agradable y sencillo;

sobre todo, con los peladores, que te lo facilitan muchísimo

y que, además, nos ayudan a quitar solo la piel.

Mi madre no se acostumbra, es de puntilla, como muchas madres,

que no usan el pelador; y lo entiendo, porque a mí me pasa,

aunque para la patata y para la zanahoria me ayuda.

Me ayuda muchísimo.

Tenemos la patatita pelada, la vamos a chascar

y las vamos a echar, directamente, sobre las alubias.

El tamaño, en este caso, debe ser así, pequeñito,

porque van a estar una hora;

por lo tanto, se nos van a ir, prácticamente, deshaciendo.

Ya sabéis que soy muy partidario

de comer las recetas durante todo el año,

soy de gazpacho en invierno y de unas fabes en verano;

también, soy caprichoso, gastronómicamente hablando,

y si me apetece un gazpacho en pleno febrero,

hago el gazpachito y me lo como.

Los cocidos, todos, parten de una misma base,

que es el agua, una legumbre

y varios tipos de productos cárnicos o embutidos.

Mirad aquí, esto que he hecho no quiero que pase desapercibido;

he echado la patatita y la integraré como estáis viendo.

Voy a ir cortando el ajito y voy a ensamblar las dos recetas.

Veis que he puesto una sartén aquí.

En esta sartén echaremos aceite de oliva,

echaremos ajo, echaremos cebolla y un poco de pimentón picante.

¡Allá vamos! Ajito por aquí...

No entiendo por qué a este plato se le llamaba "olla podrida".

Cuando era pequeño y llegaba a casa del colegio

tenía que subir una cuesta, que daba al lavadero y a la cocina,

y le gritaba a mi madre: "¿Qué hay de comer?",

imaginaos que me decía: "Olla podrida, niño".

Creo que me daría la vuelta y me iría al colegio a comer.

Voy a picar más el ajito...

Así, vamos...

La sartén la he puesto al cuatro, para ir precalentándola,

para que, luego, no me tarde mucho el aceite.

Ahora, cuando echo el aceite de oliva,

veis que con el aceite de oliva

la sartén... va cogiendo cuerpo.

El ajo no lo echo, todavía, porque necesito cortar la cebolla

y es posible que se haga antes de que corte la cebolla;

no soy tan, tan rápido. ¡Ojalá!

En la escuela nos picábamos mucho a la hora de cortar cebolla.

Imaginaos, nos daban un saco de cebollas

y nos mirábamos, como diciendo: "Ahora hay que pelarlo y picarlo",

pero muchas veces había trampilla y había que cortarla bien, ¿no?

¿Hay que hacer las cosas rápidas? Sí, cierto.

Pero, también, sobre todo, hay que hacerlas bien.

Os digo una cosa, hay platos y platos,

y en el plato que estamos haciendo hoy

necesitamos que sea finita, por lo menos, y pequeñita,

para, luego, no encontrarnos esos tropezones en el guiso.

Que no se nos olvide que tenemos la morcilla de arroz por ahí,

pero necesita mucha menos cocción que la otra.

Sabéis que la otra está curada y nos aportará otro tipo de sabores

y de connotaciones; porque, además, está algo ahumada.

Además, es que huele a kilómetros.

Ya tengo la cebolla picada, así que, ahora sí, voy a...

Voy a poner el ajito, que ya tengo el aceite caliente.

Prefiero hacerlo así y asegurarme que esto será un éxito.

Qué bien huele, ¿eh?

Paseo por aquí y paseo por el norte de España.

El ajo está bailando, momento de añadir...

No os preocupéis que el pimentón lo meteremos en un ladito,

sabéis que me gusta hacerlo así.

Me gusta y sé que a vosotros, también, os gusta,

porque me paráis en la calle y me decís:

"Me encanta cómo divides la sartén para poner el pimentón".

Me lo decís más de una vez.

Siempre recibo mucho cariño por vuestra parte y eso...

Aunque creáis que no, porque tengo cara de tímido,

en la calle soy bastante tímido y me quedo un poco... "gracias...",

pero lo agradezco de corazón y lo agradezco en grande,

aunque poca carita de vergüenza y de niño escondido.

Mientras tanto, voy ir haciendo el ensamblaje,

ese momento importante en el cual metemos la berza,

que hemos tenido cociendo durante tres horitas en agua,

con el tocino, con la morcilla y con el chorizo.

Vamos allá, lo pongo aquí y lo voy a echar así.

Ya va cambiando, ¿eh?

Mirad cómo cambian, cómo cambian las cosas.

Vamos a hacerle un huequecito al pimentón...

Pimentón, pimentón picante... ¡Allá vamos!

Mira. Huequecito aquí.

Necesito grasa, así que yo le voy a añadir

un poquito de aceite de oliva.

Más por aquí. Así.

Bueno, voy a coger aquí. Así.

Voy a ser generoso. A mí me gusta bastante el pimentón.

También es cierto que como nos pasemos mucho,

aquello tampoco es plan de que sepa todo a pimentón.

Para nada.

Así me aseguro que se está haciendo y que no sabe a pimentón crudo,

porque el pimentón tiene que cocinarse ligeramente

para que su sabor, verdaderamente,

sea único. Mira. Ya está bien cocinado.

Y ahora, mezclamos.

Una vueltecita, bien integrado. Y refrito para adentro.

Así. Moviéndolo bien. Y ahora, lo único que necesita

este cocido montañés, es que lo dejemos cocinar

una hora más.

Así que, mientras tanto, voy a aprovechar

para contestar a algunas de las preguntas

que me hacéis en redes sociales.

Por ejemplo: ¿Es mejor congelar los boquerones limpios

o sin limpiar?

Yo creo que esto es bastante obvio y lógico.

Limpios. Siempre, ¿vale? Siempre es mejor congelar

una cosa limpia, que luego la tienes que descongelar

y limpiarla. Porque, además, se habrán integrado,

seguramente, las tripas dentro. No me gusta.

Sin duda, no 100%. Hay que congelar los boquerones limpios.

Y te diré más, limpios y crudos.

Ya sabéis que si los vamos a utilizar

en crudo para hacer en vinagre, tenemos que matar el "anisakis"

Otra pregunta: ¿Es verdad que el papel de aluminio

debe usarse por el lado mate?

Esa es muy buena pregunta. Me gusta.

Pero la respuesta es... Es indiferente.

Realmente, se puede usar de forma indistinta

por las dos caras.

Simplemente, hay un lado que brilla más que otro,

por una cuestión de fabricación

y que, al final, tienes que despegar.

Y por último: ¿La leche evaporada para qué se usa?

Bueno, yo no sé si conocéis, realmente, la leche evaporada.

También la podéis encontrar en los supermercados

bajo el nombre de nata ligera.

La leche evapora es, precisamente, eso,

leche que se ha puesto a cocer para eliminar

parte del agua, del suero que tiene la leche.

De esta forma, se queda más concentrada

y tiene más grasa que una leche normal.

Pero, sin embargo, tiene menos grasa que la nata.

Así que es un punto intermedio entre la leche y la nata.

Vamos, que la puedes utilizar como si fuese nata,

pero tendrá una textura un poco más líquida.

Ahora vamos a dejarlo cocer una hora.

Y, mientras, cogeré la morcilla de arroz

que tenemos por aquí, que no se nos olvide.

Ya que está, voy a utilizar esta tablita.

Y se la voy a añadir ahora. Simplemente, unos cortecitos.

¿Sabéis qué me ha pasado alguna vez con esta receta?

No acabo echando la morcilla, porque, en esa hora,

la he cogido, la he echado a la plancha

y me la he tomado mientras espero a que se termine de hacer.

Seguro que a vosotros os pasa también.

Aquí la pongo ahora, así.

Así que ya, con la morcilla dentro, lo vamos a dejar cocer una horita.

Pues está. Lo tenemos. Lo primero que voy a hacer,

es probarlo un poquito de sal.

Pero con tanta cocción, tan reducción,

con el embutido, con el sofrito,

a ver, yo creo que no vamos a necesitar.

Lo primero que pruebo, es solo la parte líquida.

He de decir...

He de decir que, a veces, soy un bocazas

y que necesita un poquito de sal.

Pero está bastante bien. Está muy cerca de no necesitarla.

También lo digo. Aquí hay que tener cuidado ahora,

porque la alubia está frágil, como debe estar.

Así, venga. Un poco de sal por aquí.

Muevo en círculos, pero, también, muevo

de adelante hacia atrás. Así.

Y ahora llega el momento. Voy a coger otra cuchara

porque quiero probar la textura de la alubia.

Mirad.

Este es el objetivo.

Este puntito, donde el pellejo está en su sitio

y por dentro va a estar... Ahora lo voy a decir.

Mantequilla. No hay nada que me guste más de una alubia,

que esa textura mantequillosa.

Y ahora, aunque parezca mentira, viene un proceso importante.

Lo ideal es hacerlo a pulso. Hay que tener mucho cuidado

y prefiero pringar un poquito, pero tirarla a pulso

antes de meterle ningún artilugio para sacar

la alubia y poder romperla.

Ahí vamos. Eso sí. Os aconsejo llevar mandil como yo.

Ahí. Bueno, qué pintaza, eh.

¿Veis el cuerpo que tiene? No hay cosa que me guste más.

Así que aquí está el cocido montañés,

que ya lo tenemos. Y ahora, voy a esperar

a que venga mi proveedor de café Félix,

para hacer esta panacota de café.

(Canción "La Granada")

Molinillo, plantas... Bueno, diferentes tipos de café...

Me has traído absolutamente de todo.

Desde la planta, que es el origen,

hasta un café tostado, incluso, molido.

Como veis, estoy ya con Félix,

nuestro experto en café de hoy.

Y me ha traído absolutamente de todo, como estáis viendo.

Y ahora nos va a explicar un poco

qué es cada cosa y el proceso del café.

La primera pregunta sería: ¿Qué es el café?

El café es el fruto de una planta, de la "coffee arabica",

en este caso. ¿Que es esta?

Da una especie como de cerezas.

Como estas. Esto es réplica, ¿no?

Esta planta podría llegar a medir unos tres o cinco metros de altura.

¿Tanto? Qué curioso. Esta planta echa su fruto.

¿En alguna temporada del año?

Depende de las zonas. Por ejemplo, Colombia está

continuamente recolectando. Depende del país.

Por temperatura, imagino. Sí.

El café necesita clima tropical.

Entonces, de aquí, pasamos a la semilla.

Primero florece y, luego, se convierte en el fruto.

¿Amarillo y rojo? Primero va en tonos verdosos

y luego termina de madurar en rojo.

Y una vez que se coge, ¿qué nos encontramos?

Dentro de la cereza del café, digamos,

vamos a encontrar el hueso.

El hueso está compuesto por dos granos de café,

enfrentados.

Y es en ese color, en verde. En verde.

Luego va a ir recubierto de una capa protectora.

Y dentro, después de un proceso de lavado, de despulpe,

luego lleva una pequeña fermentación de unas horas.

Y luego ya, un proceso de lavado con agua

y tendríamos los dos granos de café.

Y aquí ahora pasamos a un punto importante,

porque cada tostado es diferente. Es un mundo.

¿Qué nos encontramos en el mercado, usualmente?

En el mercado, en España, nos vamos a encontrar

dos tipos de tostados principales.

Uno sería el tueste natural, que es café en verde

al que le hemos aplicado calor en el tostadero y se va a tostar.

O luego tenemos el café torrefacto. Vale.

En pocos países se conoce. En España sí,

pero en pocos más países se conoce.

Este es un café que, en el momento del tostado,

se le añade un 20-25% de azúcar.

Por eso brilla un poquito. Efectivamente.

Cuando hablamos de mezclas de café, es...

Mezcla de café natural con torrefacto.

O sea, el que yo pido en cualquier sitio por la mañana,

un café con leche, ¿qué café suele ser?

Habría que preguntar. Hay que preguntar, ¿no?

Lo ideal es, desde mi punto de vista, es que fuera natural.

A nivel de precios, por ejemplo, ¿es más caro el natural?

Suele ser más económico el torrefacto.

¿Y la razón, además de llevar azúcar?

En el momento en que lleva azúcar, por ejemplo, un café que esté

un poco rancio o que sea de peor calidad...

Ah. Se utiliza... Vale. Se torrefacta y se encubre.

Ahora lo entiendo. En el supermercado, por ejemplo,

cada vez que voy, que no soy un experto en café,

encuentro en el lineal algunos que pone "mezcla".

Normalmente, esa mezcla suele ser de café natural con torrefacto,

en diferentes proporciones:

50-50, 70-30, 80-20. Depende. Perfecto.

¿Y por aquí, qué nos queda? Aquí tenemos un café natural,

que sería el mismo que hemos visto.

Un café molido, esto ya sería a través del molinillo.

Y ya lo utilizamos en la cafetera que utilizamos

en casa habitualmente. Es café natural molido.

Efectivamente. ¿Mejor es comprar

el café molido o en grano?

Recomiendo comprarlo en grano. Y luego, a la hora de comprarlo,

observar que los granos tengan un tamaño uniforme,

que no estén muy rotos, muy agrietados.

¿Cómo debo conservar el café? Siempre viene

en paquetes herméticos. Lo que pasa es

que llegas a casa, lo abres y ya está.

Pierde mucho aroma. Pierde. Sobre todo, molido.

Vale. ¿La mejor manera de guardarlo en casa?

En un bote hermético, si es hermético 100%, a la nevera.

El frío es un conservante. ¿Ah, sí? ¿En la nevera?

Ojo, porque la nevera... Ojo, ojo.

Bueno, cuéntame ese "ojo". La nevera tiene un problema,

que tiende a tener humedad y olores muy fuertes.

Hay que tener cuidado en la nevera

con los olores que podamos tener.

Una duda. ¿Qué es la cafeína? Es una sustancia estimulante.

A todos nos gusta, en mayor o menor medida.

Es importante indicar la diferencia.

Tenemos un café arábica, que tiene menos cafeína

y el robusta tiene como el doble o triple de cafeína.

Eso es muy importante.

Estás hablando de variedades. De variedades.

¿Y qué hay en esta cajita que me has traído?

Este es un café muy peculiar.

Este es el "kopi luwak". Hay unos animales,

que son las civetas...

¿No me digas que eso es lo que me estoy imaginando que es?

Lo es, lo es. El animal se alimenta

de esas cerezas maduras y luego lo defeca.

Aquí, en el interior, vemos que es una caquita.

¿Y quién lo coge eso? Bueno, pues el problema...

Recolectores. A mí, este café no me gusta.

El problema es que para rebajar mucho el precio,

lo que se ha hecho, es meter a los animales en jaulas

y darles de comer café.

Yo creo que para tomar un buen café, no hace falta

recurrir a esto. Pero aquí tendríamos

un grano de café y nada, luego lo limpiaríamos

y tendríamos esto, que es el "kopi luwak".

Bueno, una curiosidad. Está bien que contemos

en el programa cosas de este tipo

Últimamente, también hacen lo mismo con elefantes,

se puede ver por ahí un café de elefantes

que en vez de dar de comer a la civeta,

dan de comer al elefante, el elefante lo excrementa

y, evidentemente, la caquita es más grande, te lo imaginas.

Puedo imaginarlo, puedo imaginarlo.

Félix, voy a hacer una panacota de café.

Estupendo. Qué me recomiendas

porque voy a mezclarlo con leche, será una especie de flan en frío.

Vale. Con leche y café,

creo que necesito algo con personalidad y que...

Nos quedamos con arábico, ¿qué te parece un brasil?

Vale, perfecto. Un brasil es muy aromático,

intenso y en este caso, molemos el grano.

Lo pongo aquí, mira, lo muelo y mientras me cuentas

yo es que soy muy curioso, el café instantáneo, ese café

que encontramos en el supermercado, ¿es café, una mezcla?

Bueno, café es, en ese caso lo que se ha hecho

ha sido extraer los compuestos solubles.

Hay algún grano verde que se te atasca.

Es más duro, ¿no? Es más duro.

Bueno, Félix, por última como conclusión final,

vamos a decirles a nuestros espectadores

cuando van a comprar un café qué es lo principal,

qué es lo que uno debe fijarse. Lo ideal sería comprarlo en grano

que los granos sean enteros,

uniformes, que no estén partidos ni rotos.

Imaginemos que alguien va y aunque depende de su presupuesto

que sepa que el mejor es el de grano, más enterito...

Café en grano, granos enteros, uniformes, el mismo color

menos brillante, desechamos el torrefacto

por lo del azúcar que contiene mucha azúcar.

Bueno, esto es otra cosa ya. Esto ya...

Tiene muchos matices. Sí, eso habría que entrar

en procedencias, orígenes... Tipo de tostado.

Sí, en España puedes tener

muchos tipos de tostados, más intensos, más suaves.

Bueno, Félix, muchas gracias por venir a traerme, bueno,

todo este arsenal de café. Reconozco que soy supertiquismiquis

comprando café y que me lo muelo cada mañana,

así que, Félix, muchas gracias. Tu casa para cuando quieras.

Que te quede perfecto.

Gracias. Hasta luego.

Ahora tengo que ordenar un poco todo esto, terminar de moler

el café y hacer el café

porque para esta panacota

lo primero que vamos a hacer es un café.

Así que, en cuanto tenga el café listo os digo los ingredientes

y todo lo necesario para esta receta.

(Música)

Ya he hecho el café por aquí

así que, os digo los ingredientes que vamos a necesitar

para este panacota de café:

Leche, nata, azúcar, hojas de gelatina,

cardamomo y chocolate, además del café.

Lo primero que vamos a hacer es infusionar.

Así que por aquí

me voy a poner la leche y la nata, así.

Un poquito por aquí y voy a contar, sobre todo,

lo que es la panacota y de dónde viene.

La panacota es un dulce típico italiano

de la zona del Piamonte

que existe desde el principio

del s. XIX. Se creó porque en aquella época

había mucho excedente de leche y una mujer húngara

decidió aprovechar el producto y crear este postre.

Supongo que esa época no existirían las láminas

de gelatina como las que tenemos hoy día

aquí hidratando y para poder gelatinizarlo

usaban las colas de pescado que las hervían para extraer

el colágeno y poder cuajar la leche.

Os puede extrañar, pero las gelatinas que usamos

hoy día están hechas de cola de pescado.

Cardamomo verde, tenemos aquí y lo que voy a hacer es romperlo

y vamos a infusionar casi sin dejarlo hervir,

lo puse a ocho, empezó a burbujear, así que lo saco ya

porque no necesito, realmente, que esto hierva mucho.

Así, voy a romperlo porque así es como el cardamomo

sacará muchísimo más aroma. Sabéis que hay diferentes tipos

de cardamomo y que se distinguen, sobre todo, por sus colores

por ser colores diferentes

y a mí para el café me gusta, sin duda, este verde.

Me resulta muy curioso cómo muchas veces

la gente no sabe usar especias en el día a día

y sin embargo, en su gin-tonic le echan, absolutamente, de todo.

Pues, nada, mucho gin-tonic,

pero echársela también a la comida.

Seguimos con la panacota, tengo por aquí la gelatina

en hojas, tengo por aquí, también el azúcar

y tengo por ahí, que no se nos olvide el café.

Lo primero, disuelvo ya la gelatina en hojas

y con estos minutitos que lo hemos tenido infusionando

el cardamomo nos darás el sabor que queremos, sin duda.

Hojita de gelatina bien seca, la podéis apretar con la mano

o secar, si hace falta, a mí hoy no es necesario secarla

porque son solo dos hojitas. Si se va a disolver,

pues con la misma mano tal y cómo lo veis.

Ahora, mismo, después de eso lo que voy a hacer es añadir

el azúcar y, posteriormente, el café que vosotros no sabéis,

yo echaré todo, pero aquí lo tengo todo, totalmente,

pesado y controlado tal y como lo tenéis en la receta.

Se nos funde, perfectamente,

las hojitas, voy a aprovechar para coger así.

Vamos allá.

Con la varilla vamos a integrar muchísimo mejor.

Así.

Me gusta mucho que vengan expertos a contarme cosas

de cada producto porque yo aprendo muchísimo,

la gente se cree que los cocineros sabemos,

absolutamente, de todo, por lo tanto creo que tenemos

mucha suerte, yo y vosotros de traer a gente de este tipo

como Félix y que nos cuente, no sé, la realidad

de su producto, en este caso, hoy, del café.

Mira, como veis, estoy ya mezclando el café

que huele de lujo. La panacota me hace mucha gracia

porque os voy a contar también cuál es mi panacota favorita.

Yo siempre he dicho, y lo siento, con perdón

a los italianos, lo que es la panacota

la veo insulsa y con el tiempo descubrí

que la textura. Luego, había gente que le metía vainilla

y ya eso tenía otra gracia.

Y luego, ya descubrí el sumun de la panacota,

también inventado por los italianos.

Rasca, rasca, rasca, trufa blanca.

O sea, ya entonces, aquí ya adquiría otra dimensión

y esta es mi panacota favorita. ¿Después de esa? Esta, la de café

con ese toquecito de cardamomo.

La voy a colar por aquí y la echaré en esta tacita

porque quiero que este cuajado quede en la tacita.

Mirad, así.

Muchas veces pregunto la marca de café que usan

en los restaurantes o en los bares y hay gente

que se queda como un poco pillada. Si me gusta el bar,

no dejaré de ir por el café, pero es cierto que me iré antes

y me tomaré el café en otro lado, eso seguro.

Yo soy de los cafeteros, me encanta el café,

cada mañana en mi casa cuelgo en mis redes sociales

una foto con un café y una canción, probablemente,

sean las cosas de mañana que más me gustan,

la música y el café. Esto está ya, prácticamente,

terminado, así que, ahora, lo único que necesita la panacota

es reposar, cuajar y estar ocho horas en la nevera.

(Música)

Estoy derritiendo chocolate en el microondas, recordad

cómo se derrite, siempre intervalos de un minuto

o menos a 600 vatios, no más, y hacedlo hasta que quede así,

de perfecto líquido y brillante.

Hoy voy a hacer una cosa mucho más sencilla

que todos tenéis en casa y que seguro que vais a imitar.

Tengo aquí un bol con agua y con hielo, necesito que el agua

esté bien, bien fría. Por otro lado tengo esta manguita

que me he hecho con papel

de horno y lo que voy a hacer es meter,

con mucho cuidado, así, el chocolate en la manga.

Así, y tengo ya aquí las panacotas ya fría.

Lo que quiero hacer con el chocolate es darle

un poquito de color a la panacota.

Voy a echar el hielo, aquí, a un ladito

y aquí podemos darle la forma que queramos,

por ejemplo, así. Mirad, voy a ir haciendo como rayitas

a un lado y hacia otro, como una especie de rejilla.

Veis que ya cuaja mirad qué bonito nos quedará,

la partiré en dos para luego meterla encima.

Mirad qué cosa más sencilla y lo bonito que nos quedará,

ahora lo veréis.

Mirad, tembloroso le llamo yo a esto.

También es cierto que me juego poco

porque la eché en un recipiente y no la moveré de ahí.

Normalmente, las panacotas se hacen en flaneras

para desmoldarlas y se queden enteras,

si queréis hacerlo así, deberíais echar más gelatina

que esta, yo la quiero temblorosa y ahora, mirad.

Maravillosa, lo voy a poner, además, así, que quede bonito.

Aseguraos antes de partirlo que se enfrió bien.

Así, mirad qué bonito.

Me queda aquí una partecita pequeña,

que no se me quede por ahí, así.

Ahora, sí que podemos decir

que nuestro menú ha llegado a su fin

con esta maravillosa panacota de café.

(Música)

Os dije que íbamos a hacer un señor menú y aquí lo tenemos:

Cocido montañés y panacota de café,

sabores contundentes y muy apetecibles.

Así que, recordad lo que siempre os digo:

Haz la comida y mejora tu vida. Después de este menú

me voy a tener que echar una siestecita.

Así, bueno, uf, no imagináis cómo huele.

Voy a ir probando ya.

Delicioso, tenéis que hacerlo.

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Hacer de comer - Cocido montañés y panacota de café

25 oct 2019

Dani elabora un sabroso y contundente Cocido montañés, también conocido como Olla podrida. El menú se cierra con una Panacota de café y aprendemos de la mano de Félix, un experto en café, de dónde viene el café, qué tipos de tuestes existen...

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