Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Canelones con champiñones y galletas de jengibre - ver ahora
Transcripción completa

Mira, Aurora, sí, la merluza, pero de kilo y medio, ¿vale?

Medio kilo de gambita blanca y un cuarto kilo de chirlas.

¿Vale? Venga, ya verás qué cena más rica.

Venga, un besito, chao.

Buenos días a todos,

me pilláis haciendo la compra a través de mi hija

porque aunque a mí me encante ir al mercado,

hay días que ando tan liado que, al final, no me da tiempo.

Pero, bueno, vamos al grano os cuento el menú que haremos hoy

que es uno de esos menús que gusta a todo el mundo.

El plato principal van a ser unos canelones de champiñones,

de hecho, estoy esperando que llegue Nicoletta Negrini,

una especialista en pasta para que me explique

todos los secretos de este producto

y ya de paso, nos enseñe qué tipo de pasta encontramos

en el mercado. Y después, prepararé unas deliciosas

(Telefonillo) galletas de jengibre.

Ya llegó Nicoletta.

Hola, Nicoletta. Hola, Dani, estoy aquí.

Pasa, la cocina está el fondo. Pasa, pasa sin miedo.

Gracias. Nicoletta es la CEO

de una de las empresas importadoras y productoras

de pasta más importantes de Italia,

además de profesora de cocina,

así que, es un auténtico placer tenerla aquí hoy.

Hola, Dani, qué tal. Qué placer.

Cómo estás, el placer es mío el estar aquí contigo.

Estoy emocionado, ¿pero sabes por qué?

Porque creo que hoy les enseñaremos muchísimas cosas

a la gente que no saben. Es verdad.

Y vamos a, no sé, a matar leyendas,

incluso, para mí, leyendas sobra la pasta

y la cocina italiana. Tú sabes mucho.

Pero no lo sé todo, pero de la pasta,

tú sí lo sabes todo. Sí, yo vengo de Bolonia

que es la ciudad de donde se ha originado

toda la pasta, tortellini, tortellone, tagliatelle,

lasaña, canelones que es lo que haremos.

Los haremos hoy, yo sé hacer el relleno,

pero tú nos explicarás

todos los secretos de la pasta aquí hoy.

Será así. ¿Vale?

Te voy a ayudar. Venga, de hecho, me enviaste

diferentes tipos de pasta, pero quiero que cuentes a la gente

qué tiene que mirar al ir al mercado y piensa

en comprar pasta para hacer canelones, venga.

Mira, cuando van al mercado a comprar la cosa más fácil

que se van a encontrar, será, seguramente, esta lámina

que es esa que son de pasta con huevo, las "folhas"

como las llamamos nosotros, esta y se puede envolver

para hacer un canelón. Esta está ya con la forma

del canelón, pero vacío, se puede encontrar

también en el mercado.

Esta no porque ves que está como ondulada.

Sí. Esta es más fácil de usarla

para lasaña, para canelones no te saldrá bien

porque está ondulado. ¿Y el ondulado por qué razón?

Porque agarra más salsa. Ah, vale.

Agarra más para la lasaña. Es curioso porque aquí usamos

estas pequeñas para canelones, en España, sé que algunas cosas

no hacemos bien en el país y luego, usamos para lasaña,

precisamente, las largas, vaya. En Italia lo hacemos al revés,

utilizamos esta para la lasaña. Hablando de pasta,

en Italia tendréis más... Para canelones, la lisa.

Ahí está, perfecto. Respecto a recetas,

para nosotros, entre comillas, pasta, lasaña y canelón

es casi lo mismo. Y lo es también en Italia,

no te preocupes que es la misma cosa.

Es la misma lámina que va para la lasaña o al canelón,

solo cortada en un tamaño distinto. Esta misma receta

en esta misma pasta, por ejemplo, la puedo pasar

como dijiste, por laminadora y hacer lasaña o canelones,

¿puedo pasarla para hacer espaguetis, fetuccini?

Claro que sí. Es, exactamente, la misma, ¿no?

Exactamente, la misma... Cuando hago un tagliatelle

o un fetuccini, prefiero hacerlo

un poco más fino. Yo no me sé todos los nombres,

es verdad que siempre aprendo un nombre nuevo y no se me queda.

Me vuelvo loco. Yo tenía dos abuelas, dos,

¿sabes que ambas se despertaban por la mañana y su pregunta era:

"¿Hoy qué quiere, tortellini,

tortellone, lasaña, canelones

o tagliatelle al ragut?"? Tenían la misma masa

y de esa misma masa... Empezaban por la mañana a hacerlos.

¿Ahí había maquinita? Me lavo las manos mientras.

Qué maquinita, todo con palillos, a mano

y por eso que todo esta diva italiana de los años 50

tenía esos pectorales porque es la mejor forma

de hacer gimnasia. Bueno, también.

Ejercicio físico haciendo pasta eso está muy bien,

o sea, necesito hacer pasta fresca.

(RÍEN) Mira, lávate las manos mientras.

Muy bien. Yo me las lavé,

nos ponemos delantales y cuento los ingredientes

que necesitamos para esta receta de canelones con champiñones.

Los ingredientes son los siguientes:

puerro, cebolla, zanahoria, ajo,

tomillo, harina, mantequilla, brandy, salsa de tomate,

champiñón, leche y luego, para la bechamel:

leche, harina, parmesano, nuez moscada, sal, mantequilla,

un poquito de aceite de oliva y pimienta.

Aparte de, obviamente, la pasta.

Qué pasta de todas las que has traído vamos a usar.

Vamos a utilizar esta porque por tamaño

es la mejor de todas las que tenemos aquí.

Y la verde solo se usa para la lasaña auténtica de Bolonia

que se usa la masa verde porque tiene espinacas

porque es un plato único con verduras.

Y debe ser más consistente. Sí.

Qué bien. Bueno, aparte de pastas vas muy sobrada con el cuchillo.

Voy bien, voy, voy. Pues vamos a ponernos a trabajar.

Tú me dices qué tengo que hacer. Mira, saco las tablas,

pero primero me vas a llenar con el agua suficiente

para cocer la pasta. Pero tú sabes que un litro de agua,

cien gramos de pasta, siempre. ¿Sal?

Sal, importantísimo, la sal va siempre

cuando el agua hierve porque si lo pones antes,

te ralentiza el proceso de llegar al punto de hervor

del agua, por eso se ralentiza.

Ahora, otra cosa, aceite en el agua,

¡No, nunca, por favor! ¿Y sabes por qué?

¡No, nunca, por favor! ¿Y sabes por qué?

Porque te crea una película encima de la superficie de la pasta

y no te absorbe la salsa. Díselo a mi madre.

Pero nunca, nunca, nunca,

aceite en el agua. Esto es comerte la salsa

y la pasta por otro. Todos los días

se aprende algo nuevo. Es verdad.

¿Pero sabes por qué se pone aceite? Porque no se pone un litro de agua

por 100 gramos de pasta, la gente pone menos agua.

Luego dicen: "Se pega", no, si pones suficiente agua,

no se va pegar. Aquí vamos.

Cuántos gramos de pasta tenemos. Esta.

Esta será menos de 100. Bueno, está ahí, ahí.

Estará ahí, ahí. ¿200?

Creo que sí, Dos litros.

¿Esta hay que cortarla a la mitad o se corta ya cocida?

Mira, tenemos que meter un poquito porque creo que hemos dicho.

Voy a poner ya al fuego y no le voy a echar la sal

ni mucho menos el aceite. La sal no ahora,

esperamos que hierva. Cuando hierva, exacto.

¿La tapamos? La tapamos.

La tapamos para que hierva antes. Claro.

La medida del canelón, Nicoletta, dime, lo tenemos aquí.

El canelón tiene que tener ocho, diez centímetros

de longitud y tiene que tener dos centímetros de diámetro.

El espesor está bien, es un milímetro.

¿Entonces, qué hablamos, la mitad pura y dura?

Bueno, sí, cuánto es. Mira, esto son 20 centímetros,

la mitad son 10, yo creo que estamos.

¿Sí? Vale, perfecto, así, mira, lo voy a cortar junto

así, a la vez, y ve cortándome los champiñones,

yo te corté unos pocos aquí, así con ese grosor, ¿vale?

Te voy a dar un cuchillito por aquí.

Lo mismo que allí, ¿no? Perfecto. Ahí, exacto, lo mismo.

Y la voy a cortar. No le puede dar mucho el aire

a la pasta, tiene que ser rápido.

Muy bien. Para el relleno de estos canelones

vamos a hacer una especie de sofrito primero

al que le vamos a añadir champiñón, el protagonista

del relleno será el champiñón.

Voy a empezar sofriendo un poquito de ajo, cebolla,

puerro y zanahoria. Voy a poner una sartencita

a calentar aquí, ahí, ajito.

Oye, una pregunta, ¿por qué sois tan tiquismiquis

a la hora la cocción de la pasta?

¿Tú sabías que la pasta al dente te engorda menos

y es más digerible? Explica, explica eso

porque es, tremendamente, interesante lo que has dicho

que yo no lo sabía. La pasta al dente,

¿por qué es más digerible? Porque cuando tú cocinas la pasta

más del tiempo previsto de cocción que es lo que dice

el paquete, qué pasa, que suelta almidón.

¿Y qué hace el almidón? Cuando lo comes,

si comes mucho almidón a la vez, se transforma en azúcar

pero tu cuerpo no puede absorber toda esta azúcar

por eso lo transforma en grasa.

No lo sabías. No lo sabía.

Y espero que vosotros hoy hayáis aprendido que hay que comer

la pasta al dente para engordar menos.

¿No? Y más digerible

porque el almidón cuanto más pones almidón

en tu estómago te ralentiza el proceso de digestión.

Muy bien, pues voy a empezar... ¿Voy bien así?

Perfecta. Córtame la zanahoria si quieres, te corto el...

Aquí, eso lo puedes echar dentro si quieres, yo mientras

voy a poner ya un poquito de aceite de oliva, con el aceite de oliva

voy a poner ya el ajito que lo tengo aquí, así.

Mira, bailamos el ajo, ya huele a aroma,

echamos el tomillito.

Aquí ya tenemos el ajito y la cebolla, pongo la olla aquí

y voy a hacer el champiñón, sabéis que a mí, el champiñón

me gusta tratarlo de otra manera

y voy a poner en otra sartén aparte.

Voy a echar el puerrecito otra vez aquí.

Voy a echarle aceite de oliva.

Y ahora voy a poner el champiñón en la sartén,

que la tengo a fuego fuerte.

Y sin grasa ni nada, voy a esperar que el champiñón

vaya soltando toda su agua, para luego añadirlo

a este sofrito, ¿vale?

Ponemos ya la zanahoria. ¿Sí?

Sí. La ponemos sin problemas. Tenemos el agua hirviendo.

Y aquí viene otra parte, no sé si polémica o no,

que es el enfriamiento de la pasta.

¡Ah! Se enfría en agua con hielo,

se escurre, no se escurre. Claro, claro.

Se le puede echar agua encima o no.

Nunca, nunca, nunca... ¿Cómo va?

Vamos a recoger aquí. Nunca, por favor,

enfriarme la pasta.

¡Nunca! Porque le quita sabor.

Y la enfría, cuando una pasta tiene que ser caliente,

especialmente, la pasta que se mezcla con la salsa.

En este caso, ¿sabes cómo hacía mi abuela?

Lo cocinaba y luego le ponía...

¿Tienes un trapo de algodón? La apoyaba en el trapo de algodón

a enfriar. Eso es lo que vamos a hacer.

Claro. Claro. Aquí tenemos uno de algodón

que puede valer perfectamente. Limpio, eh.

Tiene que ser limpio. Perfecto. No. Este está limpio.

Porque lo acabo de poner hoy. Muy bien. Perfecto.

Así estamos bien. Voy a quitar esto.

Y el único caso en que puedes enfriar la pasta...

Cuéntame, a ver si me salvo. Es cuando quieres hacer

una ensalada de pasta fría.

Cuando yo quiero hacer la ensalada de pasta,

la saco, la enfrío.

Ahí sí echamos un poco de aceite. Echo aceite.

¡Ahí! ¿Ves? Todo tiene su razón de ser.

Ahí sí. Porque si no, se te pega toda.

Porque una vez que está cocinada, no en el agua.

Ya no me voy a sentir tan torpe hoy.

El agua ya está hirviendo. No hemos echado la sal.

¿Un puñadito? Un poco más, un poco más.

Bueno, así va bien. Vale.

Así vamos bien. Vamos bien. Venga.

Tenemos aquí el rellenito, ¿vale?

Tenemos ya nuestro champiñón, que va dorándose

y perdiendo el agua.

Para mí, eso es fundamental en la cocina.

Quiero que desaparezca un poco ese agua.

La cosa peor que te puede salir, es que los canelones luego

tengan dentro todo mojado con el agua que sale.

Y encima, eso. Por eso, además, vamos a añadir

un poquito de harina a la salsa, para que... Hombre...

Darle un poco más de consistencia. Exacto.

Abrimos un hueco aquí y vamos a echar

la mantequilla y la harina.

Removeremos y echaremos luego la leche.

Qué bien. Haces como la bechamel, directamente con el sofrito.

Sí. Podría ser una especie de bechamel aquí mismo.

Muy bien.

Por lo menos, te he enseñado algo. Claro.

Algo es algo. Estoy aprendiendo también.

Estos de los champiñones...

Menos para las croquetas. Bueno, la pasta.

Hemos echado la sal. Vale.

Y ahora, la echo, ¿no? ¿Hay alguna manera especial?

No. Échala así. Yo, cuando subo, ya la quito

y la pongo directamente aquí, porque ya absorbe.

Como no le he echado aceite, para que no se pegue,

lo echo... Por favor.

¡El aceite, por favor! Que me voy, eh.

Es broma, es broma.

¿Cuánto tiempo? Cuando sube, cuando sube arriba.

Fuego medio. Que haya borbotones,

pero tampoco hace falta que hierva.

Podemos empezar a sacarla, porque ya sube arriba.

Aquí. Mira. Te voy a dejar poniéndolo,

porque yo voy a empezar a mezclar el relleno,

porque si no, se me va. Aquí ya tenemos todo el champiñón,

que yo creo que ya ha soltado toda su agua.

Tú, mientras, vas escurriéndola aquí.

Y yo, mientras, voy a ir mezclando el rellenito.

Así.

Mira. Voy a echar ahora al brandi.

¿Te gusta echarle el brandi? A mí, el toque de brandi, me gusta.

Sí. A mí también. Le da un toquecito especial.

Además, me gusta meterle fueguecito también.

Os lo recuerdo. Siempre, siempre que flambeéis,

la campana apagada, ¿vale?

Yo lo voy a echar aquí, en un ladito.

Voy a ver que esto funciona.

Echo aquí el brandi.

Y aquí lo quemo un poquito. Así.

Ahora vamos a echar la salsa de tomate.

En cuanto echo el tomate, lo que necesito,

es un hervor para seguir trabajando,

porque ya está el tomate frito. Pero necesito ese hervor.

Es una cuestión personal, de integración.

Necesito que se integre bien.

Y ya voy a ir quitando los palitos de tomillo

que me sobran.

Me dejo aquí un ladito. Y en este ladito...

¡Ah! Vas a echar una bechamel especial aquí, directamente.

Echo la mantequilla.

Voy a echarle harina. La harina, yo soy

de los que le gusta tostarla.

No es que me guste, es que es necesario.

Por eso lo hago en el lado.

Me estoy haciendo una bechamel en la misma sartén.

En la misma sartén. Ahí está.

Sin necesidad de coger otra, que luego vamos a hacer.

Sí, bueno. Pero vamos a hacer una con queso.

Mira. Ya tengo la harina hecha. ¡Ah, claro!

Y ahora, le pongo la leche.

Poco a poco. Vamos poniendo un poquito.

Necesitamos para el canelón, un relleno que sea espesito.

Sí, sí. Tráeme la mantequilla,

que tenemos aquí ya todo para la bechamel con parmesano.

Aquí ahora tiene que empezar a espesar.

Venga, vamos a ir haciendo la otra bechamel mientras.

Vamos a echar aquí.

La que te va a hacer falta para cubrir.

La mantequilla. Exactamente. Los canelones.

Y podemos rallar, si quieres. Yo voy a rallar.

¿Dónde tenemos para rallar?

¿Te parece bien o esto es muy moderno?

Va bien. Esto va muy bien. Perfecto.

Luego, tú me dices cuánto tengo que rallarte, eh.

Yo creo que todo.

Lo echamos todo. ¿Prefieres el queso

para gratinar o mezclarlo para la bechamel?

Yo soy de los dos.

Voy a echar ya la harina de la segunda bechamel.

Yo soy de los dos, como tú. Lo pongo siempre en la bechamel,

porque le da más sabor.

Y luego, le pongo un poco encima para gratinar.

Qué bueno. Tenemos aquí la segunda bechamel.

He echado la harina. Y, exactamente, misma función.

Necesito ahora que tueste y que cocine un poquito.

Y necesito que cocine en las dos versiones.

Así y, luego, cuando hayamos echado la leche.

Vital cocinarlo las dos veces.

Tenemos aquí ya esta masa, que va cogiendo espesor,

que va cogiendo forma.

Voy a probarlo un poquito. Así. Fundamental en la cocina

probar, eh. A ver cómo está de sal y pimienta.

Soso. Muy soso. Voy a echarle... ¿Sí?

Sí. Sin miedo. Un poco de sal y de pimienta.

Un poco de sal y de pimienta.

Voy a sacar ya el relleno para que vaya enfriando

y meterlo en una manga.

Pero mi pregunta es... Porque a mí me pasa

cuando voy al mercado y seguro que a la gente también.

Parmesano "reggiano".

"Grana padano". Cuéntanos la diferencia.

Vale. Diferencias.

Se utiliza una leche con menos nata

para el "grana padano". ¿Por qué? Porque se cura menos meses.

El "grana padano" tiene diez o doce meses.

Exacto. Mientras que el parmesano

"reggiano" tiene que tener 24 meses. El doble de la curación.

O sea, a nivel gustativo, el que más tiempo está curado,

es más potente. Sí.

Y el "padano" es más suave. Eso es lo que quiero

que la gente entienda. Es más suave. Es verdad.

Bueno, echo ya la leche, ¿vale?

Y ahora le vamos a dar un poco de candela e igual, ¿vale?

Sal, pimienta y, evidentemente, nuez moscada.

Nuez moscada, fundamental.

Si no hay nuez moscada,

parece que no es bechamel. Exacto.

Tenemos la masa. La dejamos enfriar.

¿La metemos en una manga?

Me gusta meterlo en una manga porque lo hago del tirón.

¿Pero lo hacemos con la cuchara, como lo hemos hecho

de toda la vida? Vale. Perfecto.

Mi abuela lo hacía con la cuchara. Si quieres, puedes ir...

¿Cómo lo ves de textura?

Lo veo bien. ¿Te paso el parmesano aquí?

Sí. Pásamelo. Se lo vamos a meter.

Le metemos un poquito dentro y le metemos otro poco

por encima. ¿Te parece? Perfecto.

Te voy a dar todo.

Te voy a dar dónde poner los canelones.

¿Vale? ¿Aquí te parece bien?

Sí. ¿Cómo lo ves de textura?

La textura está bien. Nicoletta, tú ve rellenando, ¿vale?

Sí. Luego lo enrollamos,

cuando yo termine la bechamel. Y así estará el relleno perfecto.

Hacemos esto. Un poquito aquí de sal,

de pimienta, de nuez moscada y de parmesano.

¡Hum! ¡Cómo huele bien!

La bechamel ya está.

Vamos a terminar de enrollar los canelones.

Lo enrollamos y lo dejamos aquí.

Nicoletta, el último. ¡Guau!

Sí. Vamos con el último. Venga, tírale ahí.

Lo colocamos. Ya tengo aquí la bechamel.

Perfecta. Lo vamos a gratinar cuatro minutitos, ¿no?

¿Eres muy de bechamel?

En Bolonia se utiliza mucho la bechamel:

en la lasaña, en los canelones... Pero aquí también en las croquetas.

Aquí, mucho. Es la base de muchísimas cosas.

Yo creo que ya bien, ¿no? Tampoco pasarnos.

Bueno, ahora con el parmesano, le vas a dar sabor.

Canelones listos. Gratinador encendido.

Y en cuatro minutitos, tenemos ese colorcito

tan dorado que nos gusta, que nos aporta ese sabor

tan rico del parmesano gratinado.

Aquí.

¡Bueno! ¡Qué rico!

¿He hecho unos canelones dignos de un italiano?

Sí, sí. Gracias a ti, eh.

Tiene un olor de parmesano y de bechamel, que está rica.

Nicoletta, muchísimas gracias por haber venido a cocinar

con nosotros, por traernos la pasta

y por habernos enseñado tantísimas cosas.

Muchas gracias. He aprendido también.

Muchas gracias, Dani. Gracias.

Gracias a ti. Me quedo aquí, haciendo galletitas de jengibre.

("Probabilmente", G. Scognamiglio)

("Probabilmente", G. Scognamiglio)

Y después de los canelones entran muy bien una galletas de jengibre,

que se pueden tomar solas, con un cafelito, con un té...

Con cualquier acompañamiento, porque son muy ligeras.

Para las galletas de jengibre vamos a necesitar harina, sal,

mantequilla pomada, azúcar glas, azúcar moreno, canela en polvo

jengibre en polvo y huevo. Son, relativamente, sencillas,

pero las cosas deben estar en su punto.

Primero vamos a mezclar las cosas secas, digamos,

a mí me gusta, parece una tontería, pero no hace falta tamizar

si le pego este varillazo a la harina.

Voy a coger un cacharrito, un poco, más grande

para poder trabajarla mejor. Así...

Aquí voy a hacer el típico agujerito en el centro,

que se hace cuando añadimos otras cosas,

pero, antes, voy a meter el azúcar moreno,

que le da un toque, tremendamente, interesante.

Os voy a contar otra cosa, en cuanto le eche la pizca de sal.

Aparte del azúcar moreno hay otro azúcar,

si la podéis encontrar, azúcar moscabado,

que, en esta receta, nos vendría genial,

porque le daría un toque más agresivo,

tendría un sabor más torrefacto, que, la verdad, cuando hacemos

galletas con tendencia a jengibre, nos viene genial.

Tenemos, ya, la parte de los secos dentro,

porque el azúcar glas la vamos a utilizar,

solo y exclusivamente, para decorar.

Meto un huevecito.

Esta receta, la verdad, parece la típica navideña,

pero, en el fondo, se pueden comer todo el año.

Ahora, me voy a pringar,

porque si no, parece que no estoy haciendo pastelería.

Hay ciertas recetas que, psicológicamente,

parece que no podemos tomar en diferentes épocas del año,

pero yo rompería muchos mitos de ese tipo;

¿por qué no voy a tomar gazpacho o salmorejo en febrero?

Mantequilla pomada, la trituramos, la rompemos, un poco, con la mano.

Sin miedo, vamos a ir mezclando.

En las masas en las que trabajamos con mantequilla,

la temperatura es muy importante, y el único truco, un poco, especial

es usar mantequilla pomada, pero tampoco pomada en exceso,

prefiero que esté un poco fría a que esté derretida.

Cuando lo tenemos así soy de los que necesito la mesa.

Guardo esto por aquí...

Yo soy fino en la cocina pero esto de manosear las masas me encanta,

tiene un punto relajante y, hasta, de educación física.

Ahora, la pongo así y le voy a echar la canela.

Yo lo hago a ojo, más o menos, cinco gramos, una cuchara chica;

pero, también, depende mucho del gusto.

Y el jengibre, así... Vamos a mezclarlo bien.

Os voy a dar algún truco de alguna otra especia

que no son usuales en el mundo de la pastelería

pero que, a mí, me gustan mucho; por ejemplo, el cardamomo,

un poquito de comino, también, muy poquito.

Vamos a tener que dejar reposar la masa,

porque para estirarla necesitamos que la mantequilla haya enfriado,

eso nos facilitará muchísimo el hecho de hacer figuritas

o darle la forma que queramos a las galletas.

Esto está ya, prácticamente.

La voy a dejar a temperatura ambiente, pero si hace mucho calor,

la metería en la nevera, sin duda.

Lo que sí haré es taparla bien con film,

dentro de una hora volveremos para hacer figuritas de galleta.

La masa ha reposado para poder trabajarla bien

y, ahora, vamos a sacarla de aquí.

Fijaos, ahora, evidentemente, tiene otra textura,

porque la mantequilla ha vuelto a estar sólida.

Voy a echar harina por aquí, para que no se nos pegue;

un poquito por aquí encima; también, me echo en mi mano;

y, también, en el rodillo.

Ahora, mirad...

Estoy haciendo una masa que da para unas treinta galletas,

que son muchas para mí; por lo tanto, lo que voy a hacer

es separar una parte y la voy a poner por aquí,

para, luego, congelarla con los restos que salgan de aquí.

Se puede congelar y prefiero hacerlo,

con la masa, prácticamente, estirada,

para que, al descongelar, hagas la forma

y la metas en el horno, directamente.

Ahora, os enseñaré cómo lo hacemos, pero, mientras, trabajo este trozo.

Fijaos, lo que hago, siempre, suele ser esto...

Y, en muchas ocasiones, levanto por aquí

y le pongo por debajo para que no se me pegue.

¿El grosor? Lo podéis elegir vosotros.

Yo recomiendo un grosor agradable, ni muy finas ni muy gordas.

La pongo por aquí...

Le pongo a la bandeja un papelito de horno...

Mirad, si tenéis niños en casa o no,

yo he cogido estas dos, pero, hoy en día, en el mercado

hay cantidad de figuritas y posibilidades

para hacer galletas increíbles.

No me digáis que no es ideal para sorprender a la familia.

Aquí me preocupa poco si sobra algo,

porque, como os he dicho, la voy a utilizar

para congelarla y añadírsela a esta masa.

Voy a hacer todas las que pueda.

Hay que ser muy rápido en esto, sobre todo, en el estirado,

porque la masa, con la mantequilla, se nos viene abajo.

Mirad, cogemos de aquí y sacamos el resto de masa que nos sobra.

Es importante que cortéis hasta el fondo,

para que, al quitar el resto, no se nos quede pegada.

Intentad tened una espátula o, a mí me gusta, un cuchillo

para cogerlas, porque el cuchillo entra perfectamente.

Las voy metiendo aquí, no quiero tocarlas con los dedos,

porque se pueden deformar, y con el cuchillo mismo...

Como es finito entra bien.

Una espátula, evidentemente, también, nos valdría.

El papel de horno nos ayudará a sacarlas y a que no se peguen.

Fijaos lo que me pasa aquí.

Ya ha pasado el tiempo

y la masa va cogiendo calor.

Así.

Mientras tanto, estos restos los pongo aquí,

la envuelvo, otra vez, y, rápidamente, muy rápidamente,

la voy a estirar y la voy a congelar.

La estiraríamos con el grosor que nos guste o, más o menos, así;

una vez descongelada, se podría poner más fina.

Para mí, este grosor es más que suficiente

para meterla aquí e, incluso, enrollarla.

La voy a enrollar, además, sobre su propio papel;

lo cual, quiere decir...

Que cuando lo suelte, no estarán pegadas una encima de otra;

además, también me ahorro un espacio en el congelador,

que, siempre, me viene bien. Tal y como está, al congelador.

Que la queréis más fina, también, se puede,

pero como va enrollada, prefiero darle más grosor.

Nos da un poquito más de seguridad.

Mientras, las que me comeré hoy, las vamos a meter al horno

a 180 grados durante quince minutos.

Qué bien huele, qué bien huele.

En el horno durante quince minutos, por arriba y por abajo,

con ventilador. Mirad qué bonitas y cómo huelen.

Voy a poner esto aquí...

Una vez hechas, las podéis meter en una cajita, en una lata,

es la mejor solución para guardarlas,

pero como yo me las comeré en breve...

Hay gente a quien no le gustan las galletas calientes,

a mí me gustan templadas; pero, sobre todo,

me gusta mojarlas, ya sabéis, en un poquito de café...

Ahora, le voy a dar un toquecito, un toquecito aquí...

A todas, ¿eh? Un poquito...

Dos toquecitos de azúcar glas. Que no tenéis azúcar glas,

pasáis por la batidora azúcar normal

y ya tenéis azúcar glas. Dos toques, ¿vale?, como veis.

Ya veis que el azúcar se queda más fina, refinada

y perfecta para esto. Le voy a poner en la punta canela,

a estas estrellas, que se parecen a las Estrellas Michelín.

Al ponerle este toque de canela, reforzaremos el sabor.

Voy a coger una espatulita para tocarlas lo menos posible.

A ver si soy capaz de colocarlas de una manera bonita...

Os digo una cosa, aparte de la canela,

¿qué más podríamos hacer con estas galletas?

Os voy a dar una idea: unos sándwiches.

¿Qué quiere decir esto? Las hacemos redondas

y le metemos relleno en el medio, para hacer una galleta doble;

puede ser con mantequilla o con mermelada.

Yo tengo un grandísimo recuerdo de aquellas galletas,

siempre me hacía sándwiches de mantequilla y mermelada.

Seguro que vosotros, también.

Así que aquí están las galletas de jengibre.

(CANCIÓN9 # Yo te llevo dentro, hasta en la raíz,

# y, por más que crezca, vas a estar aquí.

# Aunque me oculte tras la montaña y encuentre un campo lleno de caña,

# no habrá manera ni rayo de luna de que tú te vayas...#

Canelones con champiñones y galletas de jengibre,

el menú de hoy es de esos que gustan a todo el mundo

y, lo mejor de todo, sencillo y baratito.

¿Te ves capaz de llevarlo a cabo? Si lo haces, ya sabes,

hazle una fotito y súbelo a redes sociales, #hacerdecomer,

y así yo lo puedo ver.

Ponte manos a la obra. y haz la comida y mejora tu vida,

Bueno, voy a probar los canelones.

Vamos allá...

Ay, el colorcito; ay, cómo están...

Yo soy de los que se lleva el crujientito y se lo come...

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Hacer de comer - Canelones con champiñones y galletas de jengibre

02 jul 2019

Nicoletta Negrini, una experta en pasta, profesora de cocina italiana y consejera delegada de una de las empresas importadoras y productoras de pasta más importante viene para explicar todos los secretos de la pasta. Con esos conocimientos, Dani García cocina unos canelones con champiñones.

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