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Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Buñuelos de verdura y chipirones Pelayo - ver ahora
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(Sintonía)

(Sintonía)

Escúchame, Diego, de verdad.

No hace falta que traigas nada. Lo tengo todo, todo controlado.

Los chipirones, los mejores que había.

Venga, venga, no te enrolles.

Voy preparando la primera receta y te veo después, ¿vale?

Venga, un abrazo. "Ciao, ciao".

¡Muy buenos días a todos! Disculpad pero hablaba con Diego Guerrero,

del restaurante con dos Estrellas Michelín DSTAgE,

porque con él vamos a preparar unos chipirones Pelayo.

Pero hasta que él llegue haremos unos buñuelos de verdura

con una lactonesa, que, ahora, os enseñaré cómo se hace.

Me voy a ir lavando las manos mientras os voy a contar

los ingredientes que voy a necesitar

para hacer estos buñuelos de verdura.

Huevo, aceite de oliva, pimienta, leche, calabacín, calabaza,

harina, cebolla, ajete, ajo, champiñón, romero,

levadura, aceite de girasol y limón.

Por un lado voy a asar la calabaza,

lo primero que haré será cortarla en cuatro,

pero quiero aromatizarla y, para ello, haremos un majado.

Para partir una calabaza lo mejor es darle en el corazón,

intentar que la punta, como veis, sobresalga por aquí,

e ir, poquito a poco, hacia abajo, un poquito más...

Y me es bastante más sencillo llegar abajo.

Así, como estáis viendo. Así.

Voy a asar la calabaza y voy a hacer un purecito,

ese purecito se lo vamos a integrar,

una parte, a la lactonesa y otra parte, a la masa.

No pestañeéis porque os lo perdéis, tenéis que seguirme bien.

La lactonesa no deja de ser una especie de mayonesa,

pero la base es con leche.

Ya tenemos la calabaza...

No es fácil cortar una calabaza porque es dura,

así que lo que hago es darle un golpe seco.

¿Veis? Ahí. La tengo perfecta.

Tengo la sartén calentándose,

lo que voy a hacer es añadirle los champiñones, primero,

que van a ir soltando su agüita. Y sin nada de grasa,

no quiero, tampoco, mucho aceite dentro de lo que es la masa.

Tenemos aquí la calabaza y, ahora, haremos es un majado.

Iba a decir un majadito, pero la gente dice

que por qué digo las palabras con diminutivos.

Pues, no sé, porque me sale, es una cuestión de cariño, ¿no?

Mi niño, niñito... No sé, me sale, me sale así.

Lo que voy a hacer es juntar el romero con el ajo,

porque lo que quiero, sobre todo, es perfumar.

Esa palabra que me gusta tanto en el mundo de la gastronomía

y que se utiliza poco, perfume.

Las cosas se pueden perfumar, sin duda alguna.

Para mí, por ejemplo, el mejor perfume en una comida

se llama vino de Jerez. ¡Me encanta ese perfume!

Hablando de diminutivos...

Odiaba cuando me llamaban Danielito,

que cuando era pequeño, era más de una vez.

Pero sí, lo odiaba. A vosotros, cuando erais pequeños,

seguro que os llamarían Carmencita, Noelita o cosas así.

Creo que esto está perfecto, voy a añadir más aceite de oliva,

que lo tengo por aquí...

Le echamos sal a la calabaza.

La vamos a asar en el horno, lo vamos a poner a 200 grados,

por arriba y por abajo, con ventilador, durante 40 minutos.

Mirad, le echo el ajito...

Este majado nos dará, un poco, este perfumito que tanto nos gusta.

Echo un ojo al champiñón, que está soltando el agua,

y nos llevamos la calabaza al horno.

Nos va a quedar una calabaza asada que nos la podríamos comer sola

o podríamos hacer otros muchos platos con ella,

incluso, una crema, una crema de calabaza

cambia mucho el sabor si la hacemos con calabaza asada

o si usamos una calabaza cocida en un caldo.

Vamos a ver cómo va el relleno de mis buñuelos.

Tenemos aquí el champi y lo voy a echar para un ladito,

aquí, en este ladito que me queda por aquí,

lo primero que voy a poner son los ajetes.

Así, voy a añadir un poco más de aceite de oliva.

Quiero, además, que el ajete suelte todo su aroma.

Mientras tanto, en el otro ladito voy a ir poniendo la cebollita.

En este caso, no quiero un sofrito, no quiero algo muy hecho.

Tened en cuenta que es el interior de un buñuelo

y quiero que haya texturas, que las cosas se noten,

que se note la cebolla, pero, sobre todo, el champiñón

y se note el calabacín.

Ahora, voy a hacer otro ladito para ir metiendo el calabacín.

Esto lo hago, no sé,

para que veáis que se pueden hacer más rápidas,

es lo que haría en mi casa y me gusta enseñároslo así.

Vamos a esperar a que la calabaza termine de asarse, y el relleno,

creo que con unos cuatro minutos lo tenemos a punto.

No olvidéis que necesito que tenga cuerpo

y que la masa del buñuelo, cuando muerdas, haya texturas.

Calabaza asada, por un lado.

Mirad qué color ha cogido y qué textura tiene,

porque la necesito, recordamos, para hacer un puré.

Por aquí tengo el relleno que, como veis,

mantiene su color, mantiene su textura y...

No quiero decirlo así, pero, quizá, lo entendáis mejor,

está semicrudo, intentando que haya la menor grasa posible.

Esto lo tengo reservado y, ahora, lo que voy a hacer es...

La lactonesa.

Para que nos entendamos, es una mayonesa con leche.

Voy a necesitar un gajito.

Voy a sacar una tablita para sacar, de los cuatro gajos

que hemos hecho de calabaza, voy a sacar, tan solo, uno.

Mirad, aquí... Como sé que la piel está aquí, hago esto...

Porque, en este caso, no quiero la piel.

Creo que le voy a dar la vuelta para que lo veáis mejor,

para que veáis cómo le quito la piel.

Este gajo, recordamos, lo utilizaré para la lactonesa

y el resto los usaré para el buñuelo en sí,

para lo que es la masa del buñuelo.

Un poquito de ajo, los voy a cortar a la mitad.

Así que voy a echar estos dientecitos de ajo

y voy a añadir la calabaza, por aquí,

voy a poner la leche para hacer esta base de nuestro puré,

y solo nos faltaría el limón, cuando echo solo un poco,

me gusta cortarlo de esta manera, que es mucho más fácil

y aprovecho el limón justo.

Lo voy a echar aquí... perfecto.

Voy a triturar la calabaza.

Así, bien triturada, ¿eh?

Voy a bajar la intensidad de la batidora y, poquito a poco,

moviendo, siempre, vamos emulsionando.

Mientras más grasa, más espeso se nos va a quedar.

Mirad cómo va cogiendo cuerpo,

va blanqueando, también, porque la emulsión blanquea.

Yo, la verdad, siempre me siento superorgulloso

de hacer estas cosas y que salgan, porque, a veces, se cortan,

y, sobre todo, las mayonesas, aunque no me suele pasar,

pero, a veces, tienes ese puntito de incertidumbre y de miedo,

"a ver si voy a hacer esto aquí y se me va a cortar".

Veis que queda perfecta.

Lo que sí voy a hacer es probarla a punto de sal.

Tenéis que tener en cuenta

que la calabaza, y encima asada, es dulzona,

tiene esa tendencia, un poco, a dulce.

Al ser dulzona necesitará más sal de lo habitual.

Está muy buena porque sabe, un poco,

a un cierto alioli con tendencia dulce a calabaza.

Está buena, pero sosa, como decíamos,

así que voy a añadir sal. ¡Oye, me gusta!

Ahora, voy a mezclar con la cucharita.

Así, perfecto...

Mirad, a esto me refería con la textura,

que tenga cuerpo y que podamos mojar el buñuelo en condiciones.

Lactonesa ya hecha.

Pensaba que el buñuelo lo inventó mi madre,

pero en la época de los romanos ya existían y se llamaban puñuelos,

porque, por lo visto, los hacían con los puños.

Imagino que la masa la harían de esta forma,

también, imagino que las harinas, no sé, serían bastante más gruesas.

Harina por aquí, levadura por aquí.

Voy a coger una varillita para mezclarlo bien.

Antes de seguir, vamos a recapitular

lo que hemos hecho y lo que vamos a hacer.

Tenemos aquí la calabaza que hemos asado,

hemos cogido una parte para hacer nuestra lactonesa de calabaza;

por aquí, tenemos nuestro relleno;

aquí hemos añadido la harina y la levadura;

por aquí, tenemos más calabaza, que vamos a triturar con la leche,

me la pongo por aquí para que no nos perdamos;

luego, voy a coger dos huevos.

Voy a echar dos yemas de huevo aquí y voy a sacar

dos claras aparte.

Esas claras las vamos a montar un poquito

para que luego nuestra masa sea muy esponjosa

y sea diferente a cualquier otro buñuelo

que os hayáis comido en vuestra vida.

Haré como los grandes pasteleros. Lo aprendí de Oriol Balaguer.

Genial. Mira.

Clarita por aquí,

que vamos a montar ahora. Así.

Cómo aprendo de toda la gente que viene por aquí, eh.

Hoy aprenderemos también de Diego Guerrero.

Nada más y nada menos. Qué suerte tengo

que todos mis amigos quieren venir aquí a cocinar con nosotros.

Así.

Para poder hacer la masa completa,

lo que necesito es limpiar la calabaza de la piel,

como habéis visto antes;

añadirla aquí; voy a echar la leche; triturar

y montar las claras a punto de nieve.

(Música)

El relleno por aquí. El puré con la leche por aquí.

La levadura con la harina y las yemas de huevo,

la clara montada a punto de nieve.

Y recordamos nuestra lactonesa, que la vamos a usar

para mojar, pero que también vamos a añadir

una cucharadita dentro de la masa.

Voy a ir ensamblando los ingredientes.

El primer paso es añadir la leche con la calabaza.

Esto es un buñuelo que nada tiene que ver

con lo que habéis hecho anteriormente.

Vamos poquito a poco mezclando.

Sabéis que me encanta dar esos pequeños truquitos

para descubriros sabores nuevos.

El siguiente paso que voy a hacer, es añadir

la verdurita, que, como bien sabéis y he repetido bastantes veces,

La quiero enterita. Quiero que tenga cuerpo.

¿Que os gusta otro tipo de relleno?

Bueno, podéis utilizar cualquier otro tipo de relleno.

¿Que os gusta la berenjena? Berenjena.

E, incluso, podéis hacer el puré de berenjena,

en vez de con calabaza. ¿Que os gusta la zanahoria?

Pues el puré también se puede cambiar

o meterle el tropezón que queráis.

Mirad. Mirad qué bonito nos está quedando.

Claras de huevo a punto de nieve, por aquí.

Así.

Hablando de rellenos, el otro día estaba en un hotel

y me llamó la atención que había una carta de almohadas.

Porque lo que cambian, son los rellenos.

Yo soy de los que se abrazan a la almohada.

Es mi manera de dormir. Necesito dos:

una almohada para abrazarla con la pierna

y otra con los brazos.

Más que nada, porque no tengo otra cosa

que abrazarme por las noches.

A veces, a mi hija pequeña, que duerme conmigo.

Pero, en fin, ahí vamos.

Cucharadita de lactonesa para adentro.

Con una cucharadita es más que suficiente.

Y ya tenemos, prácticamente, nuestra masa terminada.

Y ahora, pensemos con la cabeza. Probadlo, de verdad.

Si queréis triunfar 100%, probadlo,

porque luego, también, que un buñuelo salga soso

es algo que queda raro echarle la sal por encima.

Así que sin miedo, eh.

Con un poquitín tenéis más que de sobra

para probar cómo está la masa.

Yo ya veo que está un poquito sosa.

Pero está rica, eh. Sé que en crudo os puede saber

un poco a crudo. Y, a veces, no sé,

un poco a lo que es la clara, el huevo...

La harina, sobre todo.

Pero que no pasa absolutamente nada.

Por lo menos, vais a saber el punto exacto en el que está,

a nivel de sazonamiento.

Y que de todo se aprende, porque cuando veáis el resultado,

diréis: Cómo estaba, eh. Cómo estaba.

Bueno, un poquito de pimienta y esto está más que listo.

Bueno, tenemos la lactonesa por aquí.

El rollo de los buñuelos, esto es un dato importante,

es que se tiene que hacer por dentro.

Es una masa que está cruda.

No nos vale que por fuera esté hecho y dorado.

Por dentro se tiene que hacer.

Debe quedar esponjoso y cremoso, pero se tiene que hacer.

Por lo tanto, el aceite tiene que estar

a una temperatura alta, pero moderada.

Allá voy. Momento de añadir los buñuelos al aceite. Así.

Ya veréis cómo se hace de una forma muy rápida.

Intentad siempre dejarlo en el punto exacto.

Donde caiga la cuchara, no la mováis.

Buñuelos fritos y mi aperitivo también,

que son esas cositas que nos sobran por aquí

y que yo me como tranquilamente. Aquí.

Bueno, como voy a estar a dieta, no podré probar esto.

Así que ahora, aunque me queme un poquito los deditos,

con mucho cuidado.

Vamos a llenar esto de buñuelos.

A Diego le van a gustar.

Cuando estoy trabajando, realmente, me resulta sencillo

el hecho de decir: Estoy a dieta. Me voy a pedir

una pechuguita de pollo a la plancha.

Lo que más se me complica, es a la hora de probar cosas

cuando hacemos pruebas y cosas así.

Esta la voy a colocar por aquí. Y nada.

Buñuelos listos. Buñuelos de verduras

con una lactonesa de calabaza.

Aquí está. Y ahora, a esperar a Diego

a hacer esos chipirones Pelayo.

(Canción "No, No, No")

(Timbre) Ese va a ser Diego.

La verdad es que tengo muchas ganas de cocinar con él.

Buenos días, Diego. ¿Qué tal? Dani, abre.

Venga. Tira, tira. Voy para arriba, eh.

Diego Guerrero es un reputadísimo cocinero,

que está haciendo cosas muy interesantes

en su restaurante DSTAgE, con dos Estrellas Michelín.

¡Eh, primo! ¡Qué ganas tenía de verte aquí!

Feliz de estar contigo.

¿Todo bien o qué? Sí.

La gente seguro que está pensando: Es un "rock star".

Sí, bueno. Tienes más pinta de roquero

que de cocinero.

Intenté tocar la guitarra, pero... Bueno, la tocas.

Yo sé que la tocas. Se me da mejor cocinar.

Pero, sobre todo, disfrutar.

Hacer feliz a los demás a través de la comida.

Al final, es transmitir. Yo creo que sí.

Bueno, ¿te vas lavando las manos? Venga.

Lo tengo todo preparado para hacer los chipirones Pelayo

como los hacéis en el norte.

Chipirones, cebolla, pimiento verde, ajo,

perejil, sal, chacolí, brandi, aceite de oliva.

Y yo he puesto ahí la pimienta. Sí.

La tradición... Lleva pimienta.

Mira. Empezamos con el sofrito. Venga.

Vamos a ir cortando la cebollita, el ajito, el pimiento.

El ajo, a mí me gusta picarlo fino.

No láminas, sino que se deshaga, que se pierda en el sofrito.

Perfecto. Que suelte todo su aroma.

Yo soy muy pesado... Exacto.

Con este tipo de cosas. ¿Por qué?

Yo siempre digo a la gente que el ajo es el perfume,

que tiene que ser primero. Hay gente que dice

que lo echa después para que no se queme, etcétera.

Bueno, voy a ir cortando la cebolla.

En julianita fina, ¿no? Exacto.

Mientras más fina, mejor, ¿no? Saciante, vaya.

No. Fina, pero tampoco demasiado fina

para que poche y vaya soltando el agua.

Sobre todo, que vaya a regular con el pimiento.

¿De acuerdo? Oye, todos tus restaurantes

empiezan por D. D de Diego.

Claro. Dspeakeasy, DSTAgE, Dspot. Va todo por ahí.

Dspot, que, bueno, para que la gente sepa,

cuenta un poco también.

Bueno, Dspot es un poco nuestro taller, nuestra parte...

Es una zona... Su I+D, digamos. Nuestro rincón.

Pero haces también eventos ahí privados.

Hacemos cosas localizadas, como abrir el choco.

Es un poco cultura del choco. Y abrimos un poco nuestra casa,

de vez en cuando. Sobre todo, es donde soñamos,

donde documentamos todo lo que hacemos, ¿no?

Al final, vamos tan rápido... Además, es precioso.

Hay una figura ahí.

Un dibujo. Meto mucho la decoración.

Es tu casa. Si tengo que estar mucho tiempo ahí,

tengo que hacer algo cómodo, un ambiente donde yo esté cómodo.

Que los del equipo se sientan cómodos.

Voy a encender esto. Vamos a ir echando el ajito.

Podemos ir echándolo. Traigo por aquí el aceite.

Vamos a contar lo que vamos a hacer.

Aceite de oliva.

El ajo. Eso lo aprendí de Martín Berasategui.

Él siempre decía: "El ajo, que baile".

Y es el momento de añadir lo demás.

Tú y yo empezamos en el mismo sitio.

Exacto. ¿En qué año estuviste en Martín?

Pues te diré que hace 26. Éramos muy jóvenes.

Éramos muy jóvenes. Hace 26 años.

Yo creo que muchos nos formamos ahí.

Muchísimos. Esto va rapidito. Así que ya perfecto.

Vamos a echar la cebollita.

Yo allí también me di cuenta que quería dedicarme

a la alta cocina. Porque vi hacer cosas

tan increíbles... Lo que iba a contar antes,

que es muy curioso. Al final, físicamente,

yo tenía un libro de Martín, que salía Martín, Andoni y Vicente.

Me acuerdo del libro. Ese libro, que es brutal.

Me acuerdo de ese libro. Y en ese libro, solo había

una foto de Martín de cintura hacia arriba.

Y, de pronto, cuando llego allí y me van a presentar a Martín...

Lo siento, Martín.

Era mucho más chiquitito de lo que pensaba.

Tenía una mala uva... Martín Berasategui será...

Pero no. De pronto, vi que era chiquitito.

Bueno, qué curioso, ¿no?

Pero la verdad es que... Un beso, Martín.

Sí. Un beso. Y, bueno, para mí, ha sido

una época única en la que aprendí muchísimas cosas.

Sobre todo, también un poco el amor por la cocina.

Yo creo que valores también. Sí. Muchos valores.

Las recetas van pasando, pero los valores se quedan.

Yo creo que ese sentimiento de cocinero

se coge en esas primeras escuelas.

Es muy importante tus primeros pasos.

Y la perfección. O sea, la perfección de allí...

Es el único sitio en mi vida, el único sitio

y han pasado años ya, donde he visto recetas

que se pesaba hasta la sal. Sí. Todo era medido.

Todo era medido: la sal, la pimienta...

Absolutamente todo.

Pero ha sido la mejor experiencia de mi vida, la verdad.

Yo creo que sí. Tengo cero quejas.

Voy a echar el pimientito. Eso es.

Que vaya sofriendo ahí, poco a poco.

Ahora, lo importante es que poche de verdad.

Esto es lo que tiene que ser la cocina de toda la vida.

Poquito a poco, chup, chup, que vaya soltando el agua,

que vaya caramelizando los azúcares de las verduras,

que vaya cogiendo ese color uniforme y bonito.

Tiempo, más o menos. Pues, con tapa tardaremos

un poco menos, pero si no, que vaya pochando 20 minutos

más o menos, 15-20 minutos. Perfecto, ¿el chacolí y el brandi?

Lo añades un poco más tarde. Cuando se empieza a agarrar un poco

la cebolla, ese caramelizado que hace...

Que se venga arriba. Desgrasamos un poco,

echamos el alcohol y hace que saque todo el caramelo de abajo.

Leí en una entrevista que decías: "Veo más con los ojos cerrados

que con los ojos abiertos", es muy bonito,

tiene muchas connotaciones. Sí, porque, al final,

lo que construimos hay que soñarlo.

Todo lo que he hecho, aparte de aprender

y seguir intentando aprender, pero cuando me tocó hacer cosas,

primero, tienes que soñarlo, tienes que imaginarlo,

es una manera metafórica de decir que ves más cuando sueñas.

Yo siempre decía: "Si fuera capaz de hacer

todo lo que uno se imagina, sería increíble,

lo que pasa es que, claro, luego, la cocina

tiene sus limitaciones. No solo en la cocina,

sino ya cuando soñamos proyectos, primero lo imaginas tú

y este es un poco lo que quiero decir con esa frase

que, al final, todo pasa por no dejar de soñar

en este sentido, siempre estar un poco

con la mente muy despierta y la vida muy creativa.

A ver, como soy el pinche, te he limpiado unos poquitos

y lo que no hice fue quitar los ojitos que se los quito ahora.

Sí, quitamos el ojo, vamos a limpiar uno.

Dejé uno sin pelar para enseñar cómo se pelan.

Estiramos un poco y sale todo, sale la tripa,

salen los ojos, tenemos la pluma aquí,

que es este pequeño cartílago que tienen, también lo sacamos.

Ahí está. Y nos queda el chipirón.

¿Luego se le puede dar vuelta o no? A mí me gusta más

sin darles la vuelta para que se vea el chipirón

todo lo que se pueda, al carne rosada, ¿no?

Yo le di la vuelta. No, eso es así

porque lo haces tradicionalmente Mi madre les da la vuelta,

o sea, que... Si tu madre le da la vuelta,

la saludamos desde aquí y le hacemos caso.

Mamá, un beso fuerte. Yo muchas veces no le hago caso

a la mía, pero hoy haremos caso a tu madre y daremos la vuelta

como ella lo hace. Sigue limpiando los calamares,

dándoles la vuelta, yo miro aquí el sofrito.

¿Cómo lo ves? Ya va cogiendo color.

Ya, en breve, podemos echar el chacolí, el brandy.

Pues vamos a hacer eso. Venga, vámonos.

Ahí, ¿da lo mismo uno que otro antes?

Primero, el chacolí y luego, iría echando el...

Ahí, le pego candela otra vez y chacolí reduciendo,

voy a echar el brandy, así. Mira qué color más bonito

le va a dar el brandy. Diego.

Pochar, pochar, ahora solo que vaya pochando.

Cocinar, que vaya reduciéndose

porque, al final, no tendrá líquido.

Exacto, quedará como todo ligado. ¿Fuego medio, alto?

Exacto, moderado. Con cuidado, que no se nos pegue.

Vigilando, de vez en cuando porque un poquito que se agarre

no está mal, pero no demasiado. Exacto, fuego medio

20 minutitos y mientras vamos a aprovechar

para terminar de limpiar los chipirones.

Ya tengo casi todos. Y cuando esté el sofrito hecho,

rellenamos los chipirones. Sí, con los pulpitos.

Perfecto.

(Música)

Hemos estado rellenando los chipirones de esta manera,

solo lo cogemos así de toda la vida

y con el dedito, a veces, hay que trabajar

de manera artesana y manual. Trabajamos con las manos, al final.

Es bueno meter la mitad del relleno metemos los tentáculos,

el cuerpecito ahí, y metemos otro poquito más.

Así. Eso es.

Y aquí vendría palillo sí, o palillo no.

Al final, el palillo es para que no se salga el relleno,

puedes jugar un poco intentar rellenarlo y cerrarlo.

El chipirón, de todos modos, a la hora de saltearlo

en la sartén, con cuidado, se va a encoger un poco,

se retrae y entonces, si esa operación la hacemos

con un poquito de cuidado, pues nos puede quedar bien

sin necesidad de palillo. Lo que hacemos es presionar

un poquito, subirlo y dejarle aquí. Exacto.

Ese poquito que nos hará de cierre.

Bueno, marcarlo, ¿no? Cogemos una sartencita.

Sal, sartén. Me limpio las manitas.

Y a dorar. Tenemos ahí la pimienta

que le echaremos un poquito. Exacto.

Mirad, de verdad, qué pinta tiene, a mí hay una cosa que me encanta

por encima de todo, mojar pan en ese aceitillo

que sabe a cebollita caramelizada, eso me apasiona, la verdad.

Y luego, cuando pongamos el chipirón, también suelta

un poquito su agua y, al final, eso es la magia.

Te haré una pregunta que a la gente le encanta

que se la haga a cocineros como tú,

cocinerazos de la élite, de la gastronomía de este país,

no solo de aquí, sino del mundo, que es la siguiente,

a todo el mundo el encanta que la haga:

¿Qué cenaste ayer? La verdad, eh.

¿La verdad? Nada. (RÍE)

¿De verdad no cenaste nada? Nada.

¿Qué comiste? Venga. Ayer comí, estaba haciendo pruebas

para Dspeakeasy, para la nueva carta,

y comí un montón de unas navajas, comí unas codornices,

probé muchas cosas, no me comí todos los platos,

pero estábamos de sesión de pruebas de estas que hacemos mucho

para las puestas en marcha de las cartas nuevas.

Por eso lo haces, claro. Entre otras cosas,

luego, ya llegué al servicio y ya empalmé.

Un poquito de sal, yo siempre los chipirones

nunca le echamos aceite. No, poco o nada.

Le voy a poner un poco de pimienta aquí, mira, ahí.

Bueno, importante, humeante, a toda candela, a toda pastilla

y nada de grasa y veréis un poco, como ha dicho.

¿Veis cómo se encoge? Exactamente, ahí que va, ahí.

Exacto. Ellos solos se van a cerrar,

básicamente. Muchas veces, si está chicloso

puede ser por la calidad o porque lo dejamos

en ese punto intermedio que no debe quedarse.

Bueno, eso va perfecto. Ahí está.

Poco a poco se han cerrado ellos solos, como veis.

Y cogerán un color caramelizado precioso.

Diego, te gustan las recetas tradicionales.

Me encantan. Échale un ojo a los chipirones

y le das la vuelta que yo mientras te voy a contar

dónde puedes encontrar muchas de las recetas

que hacemos en el programa. Aquí, en el libro

"Hacer de Comer", recetas contadas al detalle

para que hagáis en casa, exactamente, lo mismo

que hacemos aquí, en el programa, pero en tu casa.

Diego, cómo vas, ya has dado la vuelta.

Ya dimos la vuelta.

Bajaste un poco el fuego, esto está, prácticamente, hecho.

Está hecho ya, solo que repose y que cocine un poco más aquí.

Me pongo aquí un poquito, aquí.

Pues, venga, vamos para allá, os recuerdo, en esta cazuela

tenemos la mitad del sofrito que hemos hecho,

la otra mitad ha sido para rellenar los chipirones.

También es cierto que hay muchos sitios

que ni los rellenan. No, o ponen los pulpitos alrededor.

Exacto, y ponen ahí todo un poco. Diego, esto está ya,

prácticamente, para emplatar. Sí, pero lo dejamos un poco más,

como cinco minutos.

Cinco minutos para integrar bien. Sí.

(Música)

Diego, pintaza Pero huele.

Siempre lo decimos aquí, qué pena que no oláis

lo que olemos aquí. La tele del futuro

se tiene que oler en casa. Es que si lo olieran,

estarían haciéndolo ya porque hoy en día que se pide

todo por teléfono: "Tráeme unos chipirones".

Y los Pelayo los haríais y los tendríais listos

en media horita larga. ¿Queréis saber cómo huele?

Hacerlos en casa. Así, y de paso, ya sabéis,

subid una foto a las redes sociales con el hashstag #hacerdecomer

y así yo también los veo. Que me lo paso bien

cuando viaje para arriba y para abajo,

siempre estoy ahí mirando las cosas que me colgáis.

Aquí, mira qué pintaza yo le voy a echar aceitillo,

Diego, ¿cómo lo ves? Mira, estamos en tu casa,

pero aparte de eso yo comparto, comparto.

Aunque esté a dieta. Somos de mojar, somos de mojar.

Yo estoy a dieta siempre por horas, un par de horas de dieta,

otro par de horas que no.

Va por altibajos también. Es que viendo esto.

Pero cuando pasa esto es para disfrutarlo.

Claro, además es como te decía,

ese aceitillo cómo lo vamos a dejar ahí.

Cómo nos gusta, es algo tan nuestro.

Creo que se nos ve en la cara, esto es emocionante.

Tenemos el perejil que lo rompemos por ahí,

lo podríamos picar también, nosotros lo ponemos aquí,

en plan decoración que también queda bien.

Diego, ¿te quedas a comer conmigo? Por favor, si después de esto,

no me invitas, me...

Aquí os dejo los chipirones Pelayo.

(Música)

Aquí está nuestra propuesta de hoy, una mezcla de sabores

y dos texturas bien distintas. Te animo que lo pruebes, Diego.

Y te agradezco, de corazón, que vinieras a cocinar a mi casa.

Vuelve cuando quieras. Tengo una propuesta y una maldad,

como estás a dieta, vas a empezar por ahí.

Ahí está. Y yo, lo contrario,

haré un barco, si me dejas, en esa bandeja.

Diego, vaya morro tienes. Come lo que quieras.

Yo voy empezando. Y a vosotros,

si queréis repasar todos los detalles de las recetas

que hemos preparado hoy, ya sabéis que podéis visitar

nuestra página web rtve.es/hacerdecomer

y allí encontraréis el paso a paso, tanto de los buñuelos de verdura

como de los chipirones Pelayo.

Ya no hay excusa para no hacerlos en casa,

así que, haz la comida, mejora tu vida,

paréntesis de un minuto que me voy a hacer barquitos.

Bueno, pásame un poco de pan. Que no se diga, que no se diga.

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Hacer de comer - Buñuelos de verdura y chipirones Pelayo

07 oct 2019

Con la primera receta del día, Dani García enseña una forma sabrosa y divertida de comer verduras: unos buñuelos de verdura. Después, recibe la visita del chef Diego Guerrero (2 estrellas Michelin) que viene a cocinar junto a Dani García una receta típica del País Vasco: los chipirones Pelayo.

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