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Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Bacalao con tomate y pestiños - ver ahora
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Dani, ayer fui al cine con mis amigos los "esnofs".

(Sintonía)

(Sintonía)

Dani, ayer fui al cine con mis amigos los "esnofs".

(RÍE) "Esnofs". Y no veas...

Película en versión original. ¡Vaya pestiño!

Pestiño el que haremos. ¿Vas a poner una película sueca?

No, te voy a poner a hacer pestiños.

¿Haremos pestiños? Sí.

Venga, vale. (AMBOS) Buenos días.

Hoy vamos a hacer, como le decía a Antonio, unos pestiños,

nada que ver con la película sueca que ha visto,

pestiños tradicionales, de los de toda la vida.

Para hacerlos vendrá Rolando, uno de nuestros espectadores.

Ya os contará cómo lo ha hecho

para venir a cocinar con nosotros esos pestiños,

pero antes, vamos a preparar un bacalao con tomate tradicional.

¿Te parece bien? Me parece bien.

Vamos a lavarnos las manos mientras os digo los ingredientes,

antes de esconderme os voy a contar los ingredientes

de este bacalao con tomate.

Necesitaremos bacalao fresco, tomates, cebolla, ajo,

pimiento verde, laurel, aceite de oliva, sal y azúcar.

Y, necesitaremos a Antonio.

(RÍEN) Eso me ha gustado.

Que va a cocinar conmigo, ¿te parece bien?

Sí, venga. Ojo, si no encontráis a Antonio

en el listado de ingredientes, os saldrá bien, también;

solo que tendréis un poquito más de trabajo, ¿no?

Sí. ¿Vale o no?

Antonio, pélame la cebollita.

Tú eres el que parte el bacalao. Eso es, mira cómo lo sabe.

Luego, vamos a ir quitándole la raíz al tomate, ¿vale?

La cebolla la vamos a picar en "mirepoix", ¿te parece bien?

Al tomate le vamos a quitar la raíz de esta manera, ¿vale?

Haciendo una incisión en forma de cono

y lo cortamos en trocitos.

Mientras tanto, voy a ir sacando y cortando el bacalao.

¿Por qué lo hacemos con bacalao fresco?

En el fondo se puede hacer con cualquier otro tipo de bacalao.

Muchas veces nos da la sensación de que si el bacalao no está salado

no es bacalao de verdad, pero no, no es así.

Lo que sí voy a hacer es cortar, un poco, la puntita y guardarla,

porque me encantan los buñuelos de bacalao.

Aún, me acuerdo, Dani, de la visita de...

De tu madre. De mi madre, ¿no? Me encantó.

Por cierto, media España hace buñuelos de bacalao.

¡Madre mía!

La cantidad de fotos que habéis mandado,

pero la que se lleva la palma es la tarta de queso.

Cuántas fotos de tarta de queso he visto que habéis cocinado.

Nos hace tremenda ilusión verlas.

Así que ya sabéis, cuando hagáis cualquier plato, fotito,

#hacerdecomer, así, Antonio y yo

podemos verlas si las subís a vuestras redes sociales.

Correcto. Quiero que me sobre

para esos buñuelos, que vienen bien, aunque sea de aperitivo,

para una tarde de fútbol o, simplemente, para un pícnic.

¿Dani, sabías que el bacalao hiberna?

Pero ¿duerme como el oso en una cueva o...?

Hiberna en invierno para ahorrar energía.

Si hiberna de noche, ¿no? (RÍEN)

Pero no, la verdad es que no sabía que se quedaban dormidos.

Como saben que la luz está muy cara, tienen que ahorrar.

Y ahorran, ¿no? Claro.

Es verdad que la luz y la factura de la luz... ojú.

Hay que ahorrar, hasta en eso, cocinando en casa.

Dani, pimientitos, también, ¿no?

Mira qué cuatro lomitos más buenos. Claro, también.

A ver, Antonio, te lo repito, para hacer la salsa de tomate

necesitamos esa cebolla, que ya has picado;

ese pimiento, que vas a picar del mismo tamaño que la cebolla;

vamos a quitarle la raíz al tomate, lo vamos a partir en cuatro

y echaremos un poco de ajo roto, laurel, sal, pimienta y azúcar.

Mientras más maduro sea el tomate menos azúcar vamos a necesitar;

por lo tanto, mucho mejor. Yo voy a sacar una olla,

salsa de tomate, olla roja; quiere decir, que os saldrá mejor.

Es broma, ¿eh?

Os saldrá mucho mejor, según lo hagamos con cabeza, paladar...

Y corazón. Así se cocina siempre.

Tenemos, por aquí, nuestro ajito y nuestro laurel,

y, evidentemente, nuestro aceite de oliva.

Vamos a echarlo aquí, hoy lo haremos a la vieja usanza.

Cuando emulsionas una salsa de tomate con máquina

se nos queda un colorcito... Pierde, un poco, esa esencia, ¿no?

Esa esencia pura y dura del tomatito.

¿No crees tú?

Que en el idioma azteca significa "ombligo de agua gorda".

Ombligo de agua gorda.

Ombligo, de agua, gorda.

Tú, entre los romanos y los aztecas...

Ojito con esta receta de bacalao con tomate,

porque puede ser algo y tomate.

Quiero decir, atún, marco el atún a la plancha

y lo meto en esta salsa de tomate que vamos a hacer;

marco otra cosa y lo meto; y no solo pescado, también, carne.

Marcas unos taquitos y haces una carne con tomate.

(RÍE) Ajá.

Ya que hacéis salsa de tomate, lo que es verdad

es que, en este caso, haría más cantidad y ya la tendría.

Ya tengo aquí el ajito bailando y el laurel,

echamos la cebollita y empezamos a fondear.

Lo que sí os digo, el secreto de la salsa de tomate,

y de muchas cosas en el mundo de la cocina, es la reducción;

sobre todo, que pierda agua y que empiece a reducir.

A mitad de reducción es cuando metemos el bacalao,

quiero que se cocine dentro de la salsa de tomate.

Os voy a decir, otro truquito, absolutamente, genial

para cuando hacéis salsa de tomate.

Este te va a gustar. A ver.

Al final de hacer el bacalao puede echarle dos yemas de huevo.

Vale. Batidas y las mueves muy bien.

Esto se va a quedar muy suculento, sería una salsa de tomate

muy elegante y que nos vendría genial.

En este caso, incluso, podríamos sustituirlas por el azúcar;

el azúcar se echa por la acidez, y esa yema de huevo

va a hacer que sea más melosa y sin necesidad de...

De quitarle la acidez con el azúcar.

Te ha faltado "deliciosa". Deliciosa.

¿Dani, por qué se llamará la música esa bacalao?

Que es como muy... Yo veo al bacalao...

Para mí, la ruta del bacalao ha sido bacalao con tomate,

a la vizcaína, al pilpil... Esta era mi rutita del bacalao.

Pavías de bacalao y buñuelos.

¿Por qué del bacalao? ¿Por qué crees?

# Extasí.. # Era así, ¿no? # Esta no... #

¿Eras de esa época? Era la mía.

Tenía mis cintas y con el bolígrafo...

¿Escuchabas bacalao? Sí, sí, sí, sí.

¿Ibas por la calle...? # Extasí... #

Te digo una cosa. Así no, ¿no?

Yo iba bailando por la calle, si te enseñara como bailaba...

Yo era... yo parecía... Creo que parecía un orco bailando.

En esa época escuchaba Danza Invisible...

# Sabor de amor... # Todo me sabe a ti.

¿Sabes qué pasa con el vinilo? ¿Qué?

Como el bacalao que estás haciendo, la cocina tradicional

se va a revalorizar, te lo digo. Vamos a volver, a esas raíces.

¿Sabes qué recuerdo? ¿A quién escuchaba en vinilo?

¿A quién?

A dos cantantes, los favoritos de mi padre.

Voy a quitar el laurel antes de decirlo y el ajo, también.

José Luis Perales y Julio Iglesias. Qué te gusta José Luis Perales...

Ustedes no lo veis, pero, cuando salimos,

está todo el día cantando José Luis Perales.

Es mi infancia. Y se pone supertierno.

"Es el mejor hombre, José Luis Perales".

Y empieza a cantar, ¿cómo es la canción?

# ¿Y cómo es él? # # ¿Y cómo es él? #

(AMBOS) # ¿En qué lugar se enamoró de ti? #

Ya me la has pegado. Sí.

Y, Julio, ojito, tiene buen saque, la verdad.

¿Sí, no? Sí, sí.

Julio, sabes que esta es tu casa, si quieres venir a cocinar...

Siempre voy a la tuya a cocinar, así que, si un día quieres venir...

Encantados de recibirte.

Antonio. Dime.

Tendremos nuestro tomate aquí unos treinta o cuarenta minutos,

que suelte agua, que se vaya haciendo...

Lo que sí os pido, por favor, que sea fuego medio-alto

y que haya alguien cerca removiéndolo, ¿vale?

En treinta o cuarenta minutos está perfecto para ponerlo

a punto de sal, azúcar, pimienta y pasarlo por el pasapurés;

como a la vieja usanza.

Ya huele aquí... Huele y, además, ha caído, ¿eh?

Lo que sí es verdad es que pones kilos de tomate y...

Y se queda así, ¿eh? Como las espinacas.

Voy a hacerlo a la vieja usanza porque me apetece.

Si hago este bacalao con tomate lo hago de verdad.

Antonio, de verdad es con un... pasapurés.

Échate para acá, que hay que trabajar cómodos.

Antonio, que me tiene miedo, y me espera a dos metros.

Déjame el hueco aquí. Ahí. Ahí.

¿Listo? Listo, Dani.

Esto es una operación muy complicada.

¿Quema? Un poquito. Y huele bien.

Vale. No sé si José Luis Perales cocina,

pero si cocina... No le conozco personalmente,

pero, de verdad, he estado escuchando tú música toda la vida.

Es tu casa, puedes venir a cocinar cuando quieras.

# Dani García, ¿en qué momento se enamoró de ti...? #

(RÍE) No, por favor, no.

Vamos a dejar la parte musical. Venga.

Me estoy poniendo nervioso. Es que voy a hacer ruido.

Venga, pégale, pégale, pégale.

¿Vamos?A la de una, a la de dos y a la de tres.

Listo. Aquí tenemos nuestra salsita,

que tiene cuerpo, pero está más finita que antes.

Vamos a ver si los tomates están para que necesiten poco azúcar.

Yo intento echarle nada de azúcar, pero...

Pero a veces lo necesita. Como ahora.

Pero bueno. Tiene un poco ahí de punto de acidez.

Azúcar, sal, pimienta.

Y voy a poner también un poco de aceite de oliva.

Otra cosa que podéis hacer, aparte de lo que he dicho antes

de poner un par de yemas de huevo y lo hace más suculento,

es hacer el bacalao a la romana y meterlo,

una vez hecho a la romana. Ah, vale.

Eso se hace mucho también.

A la romana sabéis lo que es, ¿no?

Un poco de harina, huevo y freímos.

Los calamares a la romana. Ahí está.

De esta forma aporta menos calorías y es bastante más sano.

Este plato... Imagínate. Bueno.

Ojito, ¿vale? Lo tenemos así.

Y voy a ponerlo con la piel hacia arriba.

¿Es por algo, lo de la piel hacia arriba?

Si lo pongo hacia abajo, es posible que se me pegue.

Y cuando rompa a hervir,

seis, ocho minutos cociendo y estará listo.

Y volveremos a probar cómo está de sal.

Antonio, siete minutos.

Mi número favorito. Ni seis ni ocho. Siete.

¿Sabéis por qué lo sé? Porque esto empieza a deshojarse.

O sea, un bacalao se nota cuando está bien hecho,

cuando se deshoja. Aquí vemos... Voy a sacar una.

Una lasquita. Esa lasquita es lo que nos dice ya

que el bacalao está haciéndose.

Fijaos ese blanquito nacarado.

Miradlo bien.

¿Lo veis?

Pues ya no lo veis. ¿Cómo está eso?

Un pelín soso. ¿Un pelín soso?

Voy a echarle sal.

Hoy has traído salvia, ¿no? Te he visto por ahí.

Sí. Tráete una hojita. La flor, además.

La rama y la flor de la salvia.

Y esto está más que listo.

Insisto, que podemos ponerle tropezones de lo que queramos.

Saltear una setita y meterla, unos champiñones,

unos guisantes, cualquier otra verdura.

Y nos vendría genial. Pero este es el único

e inconfundible y tradicional bacalao con tomate.

Y lo único que nos vamos a saltar de la tradición

es ponerle esa hojita de salvia,

que, en este caso, es para decorar un poquito.

Por aquí una.

Por aquí otra. Nuestro bacalao con tomate.

(CANCIÓN) # El bacalao se cocina

# de diferentes maneras.

# Unos le ponen comino

# y otros le ponen canela.

# Pero lo que a mí me gusta,

# es tu sabor especial.

# Pues como tu bacalao,

# yo no he probado otro. #

Nosotros tenemos todo preparado para los pestiños.

Solo necesitamos que venga Rolando.

(Timbre) Que no es Ronaldo.

Bueno... Oye, Cristiano,

que si quieres venir a cocinar con nosotros,

que sé que te encanta el rabo de toro,

puedes venir un día.

Pasa, hombre. ¡Hombre, Dani!

Yo tenía mis dudas de si era Rolando, Ronaldo

o ya estoy liado. Parece que es una duda

que es bastante común.

No soy el único. No eres el único.

Pasa, pasa. Sin miedo.

Te veo ahí con miedo. Ahí, delantal.

Bienvenido a mi cocina. Muchas gracias por venir.

Muchas gracias. Quiero que le cuentes

a la gente cómo has llegado aquí.

Veo vuestro programa y dije: ¿Por qué no?

Subí una foto de mis famosos pestiños

a las redes sociales.

Y a partir de ahí, sucedió todo.

Me contactaron y mira, aquí estoy,

abrochándome el delantal. Cuesta, eh.

Te pones aquí y yo te ayudo.

Muchísimas gracias, Antonio. A mí eso no me lo haces.

Dani, porque tú me impones mucho.

Qué dispuesto, eh. Eso digo yo.

Muchas gracias, Antonio. Me has dejado asegurado. Perfecto.

Vamos a ponernos ya. Venga. Tú vete lavando las manos,

que yo voy a ir contando

los ingredientes que tú me has pedido.

Ahí vamos. Para estos pestiños vamos a necesitar:

harina, aceite de oliva suave, vino fino de Jerez,

una naranja, anís, azúcar,

ajonjolí, anís en grano, sal,

aceite de girasol y miel.

Cuéntame qué hacemos primero.

Lo primero es coger el aceite de oliva fino y ponerlo a calentar.

Aceite de oliva fino. Fino.

Fino se está poniendo él. Ah, suave.

Se refiere a suave. Efectivamente.

Aceite de oliva suave, del suavecito.

Aquí. Lo vamos a poner a calentar

y le echamos las semillas de ajonjolí.

Ajá. Las semillas a anís.

Ajá. Y una ralladura...

Bueno, la peladura de una naranja.

Eso ya no me gusta. ¿No? ¿Por qué?

No pasa nada.

Lo que vamos a hacer... Pero no lo vamos a hacer.

¿Sabes qué vamos a hacer? Cuéntame.

¿Para qué se echa la naranja?

Para darle aroma. Claro.

Yo creo que esa piel la vamos a guardar

y luego, al final, al final del todo,

cuando ya tengamos los pestiños hechos con la miel encima,

vamos a regalar por encima.

A mí me parece perfecto. Así me gusta.

Lo que tú digas. Bueno, venga, ajonjolí.

Efectivamente. Y...

Anís. Anís. Venga, tírale. Todo tuyo.

Bueno, simplemente, un poquito.

Para que suelte aroma, ¿no? Efectivamente.

Para que la semilla suelte todo su aroma.

El siguiente paso va a ser preparar la harina

en un bol con forma de volcán,

donde vamos a echar este aceite cuando lo templemos.

Después de calentar, lo dejaremos enfriar.

¿Y lo echamos con las semillas? Lo echamos sin...

No. Lo echamos con las semillas.

¡Eh! Te iba a pillar ahí. Si me está preguntando,

es porque me las quiere quitar. No, no.

Se echa la harina en el bol e incorporamos ya

el anís y el finito de Jerez. Vale.

¿Por qué es fino y no oloroso?

Estoy preguntando, eh. Porque las tradiciones son

las tradiciones. Lo has contado todo muy bien.

Lo que pasa es que a Antonio, que no lo retiene todo,

se lo tendremos que ir recordando poco a poco.

Poco a poco. Estoy tranquilo porque no sé

si sabes que el ajonjolí tiene vitamina B6.

Y es bueno para la depresión. O sea, que hoy no hay fallos.

Eso no lo sabía. ¿Ahora qué?

Todo alegría, ¿no? Todo alegría.

Yo los cocino cuando estoy contento.

Por eso. Claro. Ya ves.

Bueno, ¿quieres que eche la harina?

Por supuesto. ¿Esto cómo lo tenemos de temperatura?

Ya está cogiendo un poco, ya empieza a oler.

Hay aroma. Mientras terminamos de infusionar,

cuéntame. El nombre Rolando...

En mi colegio no había ningún Rolando.

Yo soy de España. Nací en Hellín, en un pueblecito

de Albacete, pero es casi más murciano que albaceteño,

porque está ahí lindando.

Está que no se sabe muy bien de dónde somos.

Lo que pasa es que mis padres son personas originales

que tienen su imaginación.

Claro. Ahí en la frontera entre Albacete y Murcia, pasan cosas.

Bueno, esto está ya. Perfecto.

Hay una cosa que hay que tener clara.

Y es que no se puede quemar. Es importante.

Hay que llegar antes de que eche su humo.

Ese puntito. Efectivamente. Templado.

Ahí. Bueno, todo tuyo.

Pues ahora se pone en la masa. El volcán.

En el volcancito. Un utensilio para depositar...

Un utensilio para depositar.

Las semillas. Oye, en Hellín hay...

Hay nivel, eh. Hay nivel, eh.

Claro. ¿Pero sigues viviendo allí?

No. Vivo en Valdepeñas. ¿Escribes?

Bueno, yo hago de todo. ¿Escribes poesía?

Si me lo pides, sí. ¿Qué escribes? ¿Novela o qué?

Ah, si te lo piden. Yo te pido un poema para Antonio.

Venga, pero así.

Antonio, no metas la mano en aceite hirviendo,

porque si no, tendremos que salir de aquí corriendo.

¡Eh! (RÍEN)

¡Oye! ¿Qué pasa?

Pues ha estado bien. A ver. Ha sido... No es un soneto.

A ver. Oye, en cuestión de segundos, está bien.

Evidentemente. Hay que sacárselo de la manga.

Genial el poema. No lo traía preparado.

Bueno, a ver. Para ponernos aquí con esto,

voy a necesitar que me eches azúcar

y un poco de sal también.

Y que luego te vayas sacando un zumito de naranja de la naranja.

Azuquita. Perfecto.

Y sal.

Listo. Venga, me pongo con la naranja.

A ver. ¿Qué más escribes?

Pues... Mira, por ejemplo, el año pasado escribí

una obra de teatro y la representamos incluso.

Ya se ha llegado a estrenar. ¿Ah, sí?

Me apunté a un grupillo. ¿Pero en Hellín?

No. En Valdepeñas. Yo ahora vivo en Valdepeñas.

Ah, en Valdepeñas. Es genial.

Un saludo a la gente de Valdepeñas.

En Europa son de la gente que más hace vinos.

Pues sí. A nivel de producción y de litros,

ojito, eh. Además, sí, sí...

Allí salen litros de vino para abastecer al planeta.

Venga, vámonos. Tírale. Vamos a empezar a mezclar esto.

Y luego vamos a ir echándole el zumito.

Perfecto. Ahí, por mi volcán.

También voy a necesitar que me echéis...

¿Al final vamos con un Pedro Ximénez

o vamos con el oloroso? No. Con el fino.

Vale. Pues me lo vais a ir echando, según yo vaya amasando.

Antonio. Porque yo me voy a manchar.

Tú me vas avisando. Está calentito. Da mucho gusto.

Esta es la parte más favorita mía de hacer pestiños.

Hay otra parte que me gusta más.

¿Cuál? Comérmelos.

A mí me gusta más que se lo coman

mis personas amadas. Ve echando, que necesito líquido.

Entero no. Un poco, ¿no? Échamelo entero.

Yo creo que sí. La masa se lo va a comer, Antonio.

Esto se lo va a beber.

Ya me faltaba aquí un poquito de jarabe.

Venga. ¿A qué te dedicas? No te escaqueas.

A ver. Yo me dedico al desarrollo de software.

Sobre todo, en su vertiente de investigación y desarrollo.

Inteligencia artificial...

Inteligencia de computadoras.

Realidad virtual. Todo lo que suena a ciencia ficción, yo le doy.

¿No te sobra inteligencia para inyectármela?

Aunque sea artificial. Pues mira.

A lo mejor podemos investigar cómo es el asunto.

Dani tiene mucha fe en mí, pero...

Bueno, creo que ya podemos bajar abajo un poquito.

Si quieres, la pasamos a la mesa porque no se pega demasiado.

Si quieres, la sigo amasando yo y tú de despreocupas.

Antonio siempre pide un poquito de harina, él lo piensa.

Si echas harina, será más fácil.

Siempre me la pongo para terminar la masa.

Antonio, dale un poquito.

Con esto ya es suficiente, no te preocupes.

¿Ya ves? Voy lavándome las manos.

Lávatelas, tranquilamente, oye, me dijiste que a tu novia

le das consejos de cocina. En mi casa cocino yo a diario.

Siempre. La cena le gusta hacerla a ella.

Cocináis para vosotros dos. Para nosotros, efectivamente.

Yo siempre fui el cocinero oficial de los amigos, además,

me han puesto siempre el ingrediente más importante

que siempre digo que el ingrediente más importante es el hambre.

Cocinar para gente con hambre es sinónimo de éxito.

No sé Rolando cómo la ve. Yo la veo excelente.

Cuál es el siguiente paso, ¿eso reposa, no reposa?

A ver, esta masa no tiene que reposar,

es una masa muy elástica y lo que haremos será estirarla

para cortar los protagonistas. Aquí hay miga porque el pestiño

se deja ahí, un poquito ahí. Pero, mientras charlamos...

Yo te diré una cosa de la temperatura de hoy,

creo que es bueno que repose. 30 minutos en la nevera.

Sí, que coja frío para estirarla porque además,

el aceite está, como decimos, está vivo, vivo ahí

y necesitamos que coja cuerpo. Yo la metería 30 minutos.

30 minutos en la nevera. Hazle caso a Dani

que siempre da su toque a la receta y se equivoca poco.

Por supuesto, 30 minutos.

¿Cuándo me equivoqué yo? Nunca.

(Música)

Toma, Rolando, le puse papel film a la masa para que no se secara.

Y listo. Ahora, procederemos a estirarla.

Necesitaremos un pelín de agua para mojar los dedos

porque si no... Se queda pegado, muy bien.

Mira, un poquito de agua. Veo que el pestiño controlas

y de software también, de poesía, regular.

No, la poesía no me dediqué ni lo pretendí.

Voy a lanzar esto sobre la mesa.

No cae, ¿no? ¿Sabes que Antonio era bacalaero?

¿Te suena la ruta del bacalao? ¿Pero tú estabas dándole caña?

No, me gustaba de chico.

(TARAREA) (HACE UN RITMO CON LA BOCA)

Madre mía. Es una mezcla explosiva.

Total. Oye, Dani, ni tan mal, eh.

Bueno, esto lo ideal es que se quede muy fino.

Rolando, hagamos una cosa. Dígame.

A mí Dani me forja mi mano derecha,

pero necesito mi útil para estirar eso de manera criminal.

Quítamela y dale la vuelta que vengo ya.

A ver, qué vas a hacer.

De Antonio espérate lo que sea. Pero, bueno, Antonio.

Vamos a dejarlo aquí. A ti te gustan los utensilios.

Mira que casi le digo: "Haz una a una".

Con este, mucho más sencillo. Sí, sí.

Sí, pero lo mejor una vez llegado a este punto

para buscar la perfección, cortamos la mitad,

ponemos aquí y seguimos con una solo y vamos estirando ahí,

buscando un poco la perfección de la masa, tírale.

Dale, y yo le doy a la mía. Vamos para allá.

Venga. Podemos hacer competiciones

de lacitos. ¿Sí o qué? Venga.

Famosos pestiños de Rolando. Yo lo que quiero es, venga,

partimos otra vez que la gente vea bien

cómo hay que dejarlo de estirado. Antonio, dejamos por aquí.

Vale, lo primero es cortarlo en cuadrados, a ver,

no soy matemático, pero esto serán como dos centímetros y medio,

tres centímetros, aproximadamente. Matemático, no, pero en el mundo

del software sois cuadriculaditos. Sí, calculan las máquinas.

Vamos a ir cortando unas cuantas, por ejemplo, ahí.

Tírale. Vamos allá.

Rolando, dime. Estiramos un poco para darle

nuestra forma cuadrada, le ponemos y giramos

para ponerle el pico aquí. Y el dedo te sirve de...

De rodillo natural. De rodillo natural, claro.

Usamos nuestros utensilios humanos.

A ver cómo se te da. Es importante que la masa

no esté tan caliente. Sí, se nos calentó un poco.

Es cierto, os gusta el rodillo, os venís arriba, ¿sabes?

Era una competición de rodillos.

Claro, y eso, al final, pero, mira, si lo puedes poner con el dedo,

estiras de aquí un poquito, lo bajas por abajo

y lo estiras de aquí y lo bajas por aquí.

Luego, lo tienes aquí. ¿Ahora, cómo me lo saco?

Muy mal. ¿Cómo lo ves?

Pues muy mal. ¿Mal, no o qué?

Sí, esto es lo que tardo como cinco o seis horas.

No es tan difícil. Para la foto hay que currárselo.

Yo lo pongo así, que es una formita supercuriosa.

¿Eso qué es como un cisne? Bueno, no, es el cisne de los...

Pero, bueno, son formas. Bien hermoso, ah, vale.

¿Que queréis hacerlo entero como lo hace él? Fácil,

metéis el dedo en el agua o lo ponéis por aquí,

es que muchas veces nos complicamos la vida,

como tú dices, el dedo es nuestro rodillo.

Rodillo. Efectivamente.

Pues lo ponemos en el dedo, así, de esta manera.

Pliegas por aquí, pliegas por aquí y ya te lo sacas.

Encima te lo dejas como ves. Como un sombrerito.

La verdad, me gustan más. ¿Has visto?

Tengo que probarlo. Dani, vas a tener razón de nuevo

Mira. Son preciosos.

Ahí, ¿te gustan o no? Me encantan.

Vamos a dejarnos de amor y terminamos los pestiños.

Ojito, hay un momento donde podéis meter la masa

que coja cuerpo, sacarla y volver a trabajarla

porque si no, cuesta más

y nos ponemos ya a hacer pestiños y a freírlos.

Estamos ya casi terminando de freír todos los pestiños y Rolando

le va a hacer esa maravillosa capa de miel con un poco de anís.

Efectivamente. Y hay una cosa que no entiendo

que teniendo lo bonito que te pusimos aquí la jarrita

con la esa y luego, lo echas así. Es que soy muy práctico, Dani.

Te estás pareciendo a Antonio. Se me ha pegado rápido.

Cómo lo ves, ¿lo tienes controlado ahí?

Vale, pues lo calentaríamos un poco.

Venga, pues caliéntalo un poco, solo un poco, con calentarlo

un poco se nos queda fluido perfecto para pintar.

Perfecto. Todo controlado y digo una cosa,

se puede hacer al microondas, tranquilamente, mira.

Pestiñitos fritos, apago el aceite.

Pero eso es así, esto ya está,

Antonio, vamos pintar esto que está perfecto.

Como trabajaste mucho, me tomo la libertad de hacerlo yo.

Por supuesto. Podemos ser finitos

y un buen baño que es lo que estoy haciendo aquí.

¿Vale? Antonio, ajonjolí, tráemelo aquí, mira.

¿Veis? Ahora, ya empieza a parecer un pestiño,

ya hablamos de otra cosa.

Mira, por aquí, un poquito aquí y a volar.

Eso va perfecto. No hago más, hago aquí este.

Los demás lo haremos en una segunda ronda.

Perfecto, pónmelo por aquí por ahora aquí un poquito.

A mí me gusta ponerle ahora. Ahora es el toque fino.

Este tipo de cosas son importantes y hace que te cambie la receta,

tranquilamente, aquí tenemos cómo Antonio hizo el hueco

para sacar el zumo, pero me dejó la cáscara

para sacar yo la ralladura.

Y esto que parece, siempre lo comento,

que parecen tonterías, a la hora de comérnoslo

hay una diferencia brutal a como lo ibas a usar tú,

esto mira cómo huele.

No tiene nada que ver, a qué huele, a naranja.

A naranja, a miel, a anís. Huele a naranja apestiñada.

(RÍEN)

Sería algo así. Bueno, aquí tenemos nuestros pestiños

o los pestiños de Rolando

estilo software, de inteligencia artificial.

Bien, bien. ¿Comes con nosotros?

Por supuesto, si me invitáis, genial.

Estás en tu casa, vámonos.

(Música)

Bacalao con tomate y de postre unos pestiños

que nos ayudó a hacer Rolando

¿Estás satisfecho? Creo que quedaron fantásticos,

pero hubiera hecho una tandita más.

Bueno, si os han gustado los platos y queréis hacerlos en casa,

a ver, Antonio, qué hay que hacer. antes de comer.

Pues visitar nuestra web rtve.es/hacerdecomer

Pues ya sabéis, recordad, familia, haz la comida y mejora tu vida.

Vámonos, Rolando, tú, sin vergüenza que si no, aquí, ojito.

Hemos hecho un bacalaito con tomate, date prisa

que Antonio hace pimpán y no ves nada.

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Hacer de comer - Bacalao con tomate y pestiños

23 may 2019

Hoy Dani García y Antonio cocinan un bacalao con tomate frito. Después recibirán a Rolando, un seguidor del programa que nos enseña su receta de pestiños a la que Dani aporta su toque personal.

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