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Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Arroz con pintada y bizcocho de naranja - ver ahora
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(Sintonía)

(Sintonía)

(Sintonía)

Estaba buscando información sobre la pintada,

una especie de gallina poco convencional,

porque hoy será uno de los ingredientes protagonistas

del menú que he preparado. ¡Muy buenos días a todos!

Hoy vamos a preparar un menú ideal;

de primero, cocinaremos un arroz con pintada y, luego,

elaboraremos un bizcocho de naranja sin huevo ni leche.

Así que el menú de hoy, como mínimo, os va a sorprender.

Yo, mientras tanto, empiezo lavándome las manos

y os cuento los ingredientes

que vamos a necesitar para este arroz con pintada:

aceite de oliva, sal, pimienta, perejil, caldo de ave, zanahoria,

vino blanco, brandy, arroz, panceta, tomate concentrado,

pulpa de ñora, azafrán, ajo, tomillo fresco, cebolla, champiñón

y, evidentemente, la pintada.

Estamos habituados a comer pollo, y está muy bien,

porque hay mucha oferta, está muy bien de precio

y, además, es sano; pero hay aves que van mucho más allá del corral:

unas perdices, unas codornices, unos pichones

y, por ejemplo, esta maravilla de aquí, la pintada.

Es una alegría, por su textura y por su sabor.

Lo primero de todo va a ser marcar la pintada.

Tengo una ollita bastante grande, porque quiero hacerla entera.

Como veis, le he pedido a mi carnicero,

que me la abra por la mitad;

le he quitado los pulmones y poco más,

le voy a dejar su culito, para que suelte la grasa,

y le voy a dejar todo lo demás, incluso, hasta el cuello.

¡Eso sí! Lo que haré será salpimentarla perfectamente,

con bastante sal y con bastante pimienta.

Mientras tanto, también, le he dado calor a la olla.

Vamos a echar aceitito por aquí...

Que sepáis que la pintada viene del África subsahariana

y es una de las pocas especies de aves domésticas que tienen allí,

junto con el avestruz.

A mí me gusta muchísimo cocinar con pintada, no es como un pollo,

muchas navidades hago pintada rellena.

A mí, las aves en Navidad es una cosa que me fascina,

además, las hago antes y las tengo perfectamente hechas

a la hora de poner la cena de Navidad.

Ya tengo el ave desplumada,

pero quiero que sepáis que se le llama pintada,

porque sus plumas tienen pintaditas blancas y negras.

Primero, la voy a colocar por esta parte,

a mí, primero, me gusta ponerla por la parte de la piel,

porque es la parte que se va a ver;

si lo hago por la parte contraria quedarán residuos

y, entonces, a lo mejor, cuando le demos la vuelta

quedará más manchada, y así nos va a quedar más limpia.

Dos cosas vitales: una, presionar, un poco,

ayudo, un poquito, apretando, mientras tanto, dejo que vaya,

poco a poco, marcándose, a fuego medio-alto;

dos, importante, no tocarla, dejar que dore del todo

y cuando dore del todo es cuando podréis despegarla de ese acero,

pero, mientras tanto, la dejamos a fuego medio-alto.

Vamos a empezar con el sofrito,

os cuento cómo va a ser el sofrito.

Tengo la panceta y cuando la uso sé, siempre, que tengo grasa;

por lo tanto, siempre empiezo por ahí,

no le añado ninguna otra grasa, aceite de oliva, en este caso,

así que, por esa razón, añadiré la panceta primero.

Cuando suelte, un poco, su grasa y se vaya dorando,

voy a añadir, porque me lo pedirá,

un poquito de aceite de oliva; una vez añada el aceite de oliva,

será el ajo el siguiente en incorporarse a este "zofrito".

A este "zofrito", que me sale esa gracia andaluza,

a veces, cuando hablo tan rápido.

Una vez que tenga el ajo, irá la cebolla cortada muy finita,

posteriormente, añadiremos la zanahoria,

luego, el champiñón, aromatizaremos con un poco de tomillo fresco,

pondremos la pasta de ñora y el tomate concentrado.

La verdad, en muchas ocasiones, hay quien se mete con los andaluces

cuando nos sale ese ceceo, ese acento tan andaluz,

pero, a mí, no me molesta, solo si se dice despectivamente.

Todos tenemos nuestro acento, pero en Andalucía vamos más rápidos

y nos comemos las cosas, nunca mejor dicho.

Cuando estaba buscando información sobre la pintada,

he encontrado una cosa que me ha resultado muy curiosa,

aunque son animales que viven en grupos y tal,

resulta que son monógamos, sobre todo, en la época de cría;

al final, solo tienen una pareja para toda la vida, es bonito, ¿eh?

Antiguamente, se daba más, ahora, es más difícil, ¿no?

Es más difícil entre las aves y entre la sociedad en general.

Voy a añadir, ahora, un poquito de aceite de oliva

y voy a echar el ajito aquí, en un ladito.

La grasa que ha soltado la panceta está bien pero no es suficiente,

así que, echamos más.

Vamos a ir mirando, también, cómo está nuestra pintadita,

ahora la miraré, pero, antes, quiero echar la cebolla.

Cebollita para adentro...

Cuando empecé a cocinar se decía que la cebolla

nunca se echaba con el arroz, porque soltaba el agua

y el arroz se enguachina. ¿Cómo se soluciona?

A mí me encanta la cebolla en el arroz,

se soluciona, simplemente, sacándole todo el agua;

si echas la cebolla mediocruda y echas el arroz,

se junta con el agua y aquello no funciona igual,

pero si, primero, echas la cebolla y le quitas todo el agua,

si está bien sofrita, no pasa, absolutamente, nada.

A ver está pintadita cómo va...

A ver, a ver, a ver... ¡Ahí! Ya le puedo dar la vuelta.

Mirad qué doradito, este "maillard" está perfecto

y tiene una pinta preciosa.

Voy a cortar los champiñones, los voy a cortar a cuartos.

A veces, cuando veo las plumas de la pintada, que son puntitos,

me acuerdo, siempre, de los dibujos estos,

de esos de puntillita, de puntillismo, que se decía, ¿no?

De esos que hacíamos en el colegio, que ibas con el rotulador despacito

haciendo un dibujo y, luego, salía una maravilla.

Me gustaba, me parecía mágico.

Qué bonita nuestra época en el cole.

Cuando recojo a mis hijas parece que vienen... vaya...

Les digo que me cambiaba por ellas, que disfruten del cole,

porque la vida pasa y aquellos son momentos de inocencia

y de muchísima más felicidad que ahora, seguro.

Tomillito fresco, lo voy a meter para que vaya soltando ahora,

y voy a añadirle un pelín de vino,

para que vaya reduciéndose y cocinándose;

mientras echo el líquido consigo subir hacia arriba esos sabores,

por ejemplo, de la panceta, ese "maillard", ese doradito

que se me va quedando en la sartén.

La pintada, que sepáis, es un ave que se puede trabajar,

exactamente, igual que cualquier otro ave,

pero es verdad que no está muy... de moda en nuestro país,

eso es cierto y no sé por qué, porque, de verdad,

os tenéis que animar a utilizar este tipo de productos,

y para eso estamos nosotros aquí.

Me he traído el mecherito y el brandy para acá,

porque creo que la pintada está y lo que haré será sacarla;

con esa grasita que ha soltado tan, sumamente, maravillosa.

Veis que por aquí está dorada, le doy la vuelta para que lo veáis.

¿Veis cómo está? Bien salpimentada y doradita.

Y mirad todo lo que tenemos ahí debajo, no lo vamos a tirar,

voy a flamear esta grasita con su jugo.

Ahí, sin miedo.

Como siempre digo, cuidadito con la campana,

tenedla, siempre, apagada, para que no chupe el fuego.

Ha salido buena llama, ¿eh? De verdad, tened cuidado.

Mirad lo que se ha formado aquí. ¿Creéis que esto lo dejaremos aquí?

Pues no, aquí se cogen todos los sabores.

Mirad esta maravilla que viene aquí, para adentro;

todo, el jugo y la grasita. ¿Cómo vamos a desperdiciar esto?

Voy a añadir, ahora, el champiñón, por este ladito,

con esta poquita de grasa, no hace falta echar más,

tenemos suficiente con la grasa que ha soltado la pintada

y que hemos añadido aquí; así que, lo he echado en un ladito,

que vaya cogiendo fuerza, mientras, en el otro ladito,

voy a ir echando, también, toda la zanahoria.

En esta ocasión, vamos a usar arroz bomba,

porque me gusta cómo absorbe, cómo se queda y lo que aguanta,

no me apasionan los arroces vaporizados,

siempre, hay que intentar usar arroz bomba

y hacerlo en el momento, si queremos.

Voy a añadir, también, ahora, es el momento del vinito,

que se va a reducir en nada.

Es asombroso, porque en el mundo hay

más de dos mil variedades de arroces

y nos parece que los nuestros son una maravilla;

estamos acostumbrados a utilizar, sobre todo, el bomba,

pero hay millones de posibilidades,

dependiendo del tipo de receta que queramos hacer.

Y eso que en España se produce muchísimo arroz,

en España se produce, anualmente, creo que son...

Unas 720 000 toneladas de arroz. Casi nada, ¿eh?

Vino, prácticamente, reducido, ya veis lo que va quedando;

así que voy a añadir, ya, la pulpa de ñora y la de tomate.

Esta es la de tomate, tomate concentrado, ¿eh?

Y esta es la de ñora.

Esto va cogiendo... Va cogiendo chicha, ¿eh?

Habéis visto que no he cocinado mucho la zanahoria,

hay que tener en cuenta que cocinará dieciocho minutos más.

¿Dónde? En esta maravillosa cazuelita de barro.

¡Ahí vamos! Arroz bomba.

Todo lo que he hecho en la sartén se puede hacer en la cazuela,

eso sí, no me he dejado nada por el camino,

todos los sabores están, ahora mismo, aquí, concentrados.

Vamos a mezclar, así, un poquito, el arroz.

Si lo juntase todo en la cazuela, en frío, lo que conseguiríamos

sería no integrar el caldo.

El caldo, ya lo sabéis, me gusta que dé un pequeño hervor.

Si tenéis prisa, calentáis el caldo antes

y, así, lo echáis caliente.

Voy a esperar a que haga un "chupchup" más grande

y, si tenemos prisa, también, es cierta una cosa;

hay que echarle más maña y más habilidad.

Una cosa que, siempre, hago cuando marco un arroz,

en el primer hervor pruebo, un poquito, el caldo.

Cómo sabe a pintada, de verdad os lo digo.

Le voy a poner un poquito de sal, un poquito no mucho.

En el tema de los arroces no se puede hacer al final,

por eso, siempre, pruebo el caldo y, ahora, le echo la sal.

Esto ha hervido y está listo para meterlo en la cazuela.

¡Ahí vamos!

Segunda cocción, vamos a terminar este arroz semiguisado, al horno.

A ver... No os preocupéis porque este arroz no será caldoso,

todo este caldo se va a evaporar,

y se va a evaporar en pro de la pintada;

es decir, todos esos vapores van a caer en la pintada

y de la pintada, esos jugos, van a caer en el arroz.

Ahora, momento ideal para poner, también, el azafrán,

que, como siempre digo, el que me gusta usar es el tostado.

Aquí vamos... Mirad qué maravilla. Así...

Nos vamos directos al horno.

180 grados durante dieciocho o veinte minutitos.

Aproximadamente, ¿eh? Tenéis que ir viéndolo.

(Música)

Pintaza o pintada, ¿eh? No sé cómo llamarlo.

El arroz está sequito, es el punto que tenemos que buscar

y que vais a conseguir cuando llegue, aproximadamente,

al minuto dieciocho o veinte.

Voy a ponerle un poquito de verde por aquí,

y con este verdecito, seguro que nos da un poco más de chispa.

Aquí tenemos el arroz con pintada.

("Chainsaw", The Band Perry)

("Chainsaw", The Band Perry)

Tras hacer un plato tan completo como el arroz con pintada,

creo que es hora de darnos un caprichito dulce;

por eso, vamos a hacer un bizcocho de naranja sin huevo ni leche.

Por eso, también, está aquí, conmigo, Leonor,

que subió una foto de la receta a redes sociales, #hacerdecomer;

por esa razón está aquí, con nosotros, Leonor.

Hola, Dani. "Benvinguts".

Gracias. "Com estàs?".

Bien, muy bien. ¿Bien o qué?

Leonor viene de Castelldefels. Buenas playas, ¿no?

Buenísima. Pegadito a Barcelona.

A veinte minutos de Barcelona.

Leonor es nutricionista, por eso está aquí.

Cuenta algo del bizcocho, ¿por qué sin huevo y sin leche?

Te explico, yo visito y en la consulta, muchas veces,

nos encontramos con que nos piden que hagamos algún dulce

para los intolerantes, para alérgicos....

Tratamos de que aprendan a cambiar hábitos

para comer perfectamente, o sea...

Que puedan saciar el capricho de un bizcocho.

Que se lo coman siendo alérgicos a la proteína de la leche.

Se están dando muchos casos

de alergia a la proteína de la leche y al huevo.

Vete lavando las manos y estos son los ingredientes,

primero, para el bizcocho de Leonor:

Harina, azúcar, sal,

bicarbonato, levadura química, naranja, zumo de naranja,

agua de azahar y aceite de oliva, si no me equivoco.

Siempre. Luego, le haremos

una especie de glaseado ahí, como praliné y tal

y vamos a necesitar: Avellanas, azúcar,

aceite de oliva, zumo de naranja, y chocolate negro al 70% de cacao.

Soy tu pinche, me encanta decir eso,

¿con qué empezamos? Empezaría con los líquidos

el zumo de naranja, el azúcar... Te voy sacando cositas,

hay que tamizar también. Sí.

Por aquí lo he preparado todo, esto para tamizar.

Los líquidos, ¿quieres otro bol? Pues, sí.

Varilla, imagino, mejor, ¿no? Sí, una varilla.

También sacaré el rallador, pero sacaré el fino

porque quieres ralladura de naranja.

Muy bien. Zumito de naranja.

Con el azúcar. Ahí está.

Azuquita que está por aquí. El agua de azahar.

Ahí, yo te voy a confesar que hubo una época

donde el agua de rosas, el agua de azahar,

le cogí manía, cuando empecé a cocinar.

Luego, como todo, me pasaba con el cilantro,

que luego, lo voy tolerando. Me gusta mucho más el azahar

que las rosas. Potencia un poquito.

Es que lo levanta. Sabor de la naranja.

No deja de ser la flor de la naranja.

Por eso, por eso. Le doy yo, soy tu pinche, vamos.

Así, ponte tú si quieres, venga, te echo aquí.

Venga. Cuéntanos, vamos a tamizarlo, ¿no?

Tamizamos la harina junto con la levadura

y con el bicarbonato que esto si hay, por ejemplo,

intolerantes o alérgicos al huevo, hay que tener mucho cuidado

con la levadura porque, a veces, hay levaduras...

La proteína de la levadura. La proteína, sí,

de la leche porque, a veces, llevan trazas

de clara de huevo. Eso se mira en el paquete.

Y se recomienda que se use una levadura

de estas prensadas. Vale, perfecto.

Tengo, todavía aquí, aceitito de oliva.

El aceite lo echaría primero, batiría primero esto

y luego, lo incorporaría poquito a poco.

Tú tamizas mientras y la ralladura de naranja

va aquí, también, ¿no? Sí.

El bicarbonato, ¿qué hace, cuál es su función?

El bicarbonato lo que hace es ayudar a que esponje

y suba el bizcocho. Tú que eres nutricionista,

¿qué fue primero, la nutrición o la comida

o la cocina quiero decir?

A ver, creo que ha ido todo muy ligado,

siempre digo que mi profesión la tengo por mi madre

porque cocinaba, maravillosamente bien,

soy de familia aragonesa, mi madre cocinaba fenomenal

y cuando me fui de casa y empecé a querer comer bien,

empecé a cocinar, pero sus recetas.

Nos falta una chispita de sal. De sal aquí, perfecto.

Un pellizquito. La sal va con la levadura,

el bicarbonato y la harina tamizada.

Por aquí, lo que tengo es el azúcar, zumo de naranja,

ralladura de naranja, agua de azahar

y ahora, poquito a poco, me has dicho.

Exacto. Voy a ir añadiendo

el aceite de oliva, esto huele que alimenta.

Huele fenomenal. Perfecto.

Incorporado lo tengo. Siguiente paso, Leonor.

Echaría la harina, la incorporaría. Yo lo hago así,

no sé por qué, ¿cómo lo haces? Yo lo haría al revés,

pero quiero hacerlo como tú lo haces.

No, no, pues al revés que yo aprendo también.

Pues, venga a mí manera. Yo lo que hago aquí,

es que meto aquí un poquito. Un cráter.

Lo típico, exactamente, el volcán.

Así, venga, poquito a poco.

Tú que eres nutricionista y estás metida en el tema,

hace 10-12 años en un restaurante era muy difícil o muy poca

la gente que encontraba

y te decía: "Soy alérgica al gluten y tal",

pero es verdad que de un tiempo esta parte,

en el tres estrella Michelin, tenemos que hacer

como siete u ocho tipos de menú diferentes,

¿qué ha cambiado para que de repente

haya tanta alergia o intolerancia? No se sabía a ciencia cierta,

lo que sí que ha cambiado que vivimos cada vez

con más contaminación, con lo cual es más difícil controlar

lo que estamos comiendo que aunque usemos productos

de cercanía, naturales, pero bien, bien, no sabemos

hasta qué punto están con algunos contaminantes

y luego, las propias personas. El metabolismo nuestro.

Sí, hace unos años, no muchos, cuatro o cinco,

había un veintipico por ciento, me haces hablar y pierdo...

(RÍEN) No te preocupes,

veo que estás alrededor y no quiero pararte.

pero sí quiero decirte: "Rebañas". Dos cosas a la vez es complicado.

No te preocupes. Hace unos años era un 22% o 23%

de alérgicos y a día de hoy, en dos o tres años

o un poco más,

tenemos un 74% de la población con alergias.

74% de la población con alergias, es muchísimo.

¿Qué está pasando? Que los alimentos

no sabemos hasta qué nivel están manipulados,

se come mucho procesado, demasiado refrescos

que tampoco sabemos y vivimos en mundos,

absolutamente, contaminados, ese es el problema.

Pues vaya mundo vamos a dejar a nuestros nietos.

Sí. Hay de todo, crustáceos,

mariscos, celíacos, proteínas de... Hay de todo.

Se podría hacer, perfectamente igual,

pero para una persona que, además, fuera intolerante al gluten,

cambiaríamos la harina, pondríamos una harina de garbanzo.

El gluten ha sido siempre algo como el cemento,

como algo básico. Pero es desconocidísimo

porque había mucha persona que tenía intolerancia

y digería mal con problemas digestivos

y hasta que se lo descubrieron.

Ahora, sí se hacen pruebas y se sabe.

He sacado el molde, el molde, como veis,

yo lo he engrasado. Muy bien.

Le puse aceitito de oliva en espray y no he querido usar mantequilla

porque no tendría sentido la receta, romperíamos un poco

esa barrera de la proteína de la leche.

Cómo ha subido esto, ¿no? Está precioso.

Ya tiene pinta de ser esponjoso, tiene una masa ahí.

Aromática, vaya, tiene una pintaza brutal.

Voy echando, ¿no? Es lo que más odio

porque siempre digo que soy muy torpe.

Bueno, hay que llenarlo entero.

Ahí vamos y ahora, lo que vamos a hacer es...

Siguiente paso, hornearlo, ¿no?

Hombre, el horno tiene que estar precalentado, ¿no?

El horno está precalentado, yo lo tengo todo preparado.

Horno a 180 grados por arriba y por abajo

con ventilador. ¿Me echas una manita,

me abres el horno? Ahí, vámonos para allá.

Lo que sí vamos a hacer es dejarlo unos 35-40 minutos.

Sí, 35-40. Lo digo porque leí la receta

que me mandó Leonor. Pues nada, 35-40 minutitos

y lo dejaremos enfriar antes de desmoldarlo.

(Música)

Bizcochito reposado. Lo desmoldamos.

¿Desmoldas o qué? Venga.

Ahí, pam, perfecto. Bueno, yo mientras

estoy aquí tostando unas avellanitas.

Ha salido perfecto. Se ha quedado un poco,

pero no pasa nada. Es un bizcocho húmedo, ¿vale?

O sea, esas cosas pasan, evidentemente,

y no pasa, absolutamente, nada que las enseñemos.

Es un bizcocho húmedo. Sí, lleva mucho zumo de naranja.

Ahí está, parece calado, casi un borracho.

Mira, como decía, estoy tostando unas avellanas.

Seguro que escuchasteis la palabra praliné,

pero, a lo mejor, no sabéis cómo se hace.

Realmente, se hace con un rodillo de piedra, tradicionalmente,

se pasa el fruto seco, etcétera. Nosotros lo haremos más sencillo

y rápido porque el glaseado que le daremos a este bizcocho

va a ser un praliné de avellanas mezclado con chocolate.

Esto, realmente, se llama "gianduja", ¿vale?

"Gianduja" de avellana, la única diferencia

es que la "gianduja" llevaría chocolate con leche

que en esta ocasión hacemos una receta sin leche

por lo tanto elegimos el chocolate negro

al 70% de cacao. Si te parece, lo fundo al baño María.

Por supuesto. ¿Está encendido el fuego?

Sí, ya está calentito por ahí y lo vas derritiendo.

Mientras tanto saco las avellanas tostadas

que no es fácil esto, siempre aquí todo el mundo,

nos miran miles de personas de todo el mundo y lo paso mal,

digo: "No quiero que se caiga ninguna fuera", ahí vamos.

Mira, este zumito de naranja para ti, que te ayudará a derretir

todavía un poquito más y aparte, aroma, más aroma

a naranja por si cabe. Praliné, avellana,

voy a cerrarlo y lo abriré por aquí

para añadirle el aceite. Necesito triturarlas

hasta que quede una pasta. Ahí vamos, le doy candela

y a ver si se nos va derritiendo el chocolate mientras.

Va bien aquello, ¿no? Sí, está perfecto.

Ahí vamos.

(Música)

Bueno, esto está, le falta el azuquita

y el chocolate está perfecto, muy bien, voy a meter ahora

el azúcar, se nos quedó una pasta, lo que viene siendo

una pasta de avellana. Huele bien, ¿eh?

Yo le dejé la piel, vosotros podéis quitarla

si queréis ir al punto fino máximo.

Para convertirlo en praliné lo que hacemos es añadirle azúcar

si no, no sería praliné, ahora mismo sería,

os lo diré, exactamente, una pasta de fruto seco.

Pasta pura que se dice cuando no lleva...

No lleva añadidos. No lleva azúcar.

A ver, así, vamos a mezclarlo un poquito

¿cómo lo llevas? Esto está perfecto.

Bien, ¿no? Sí.

Va a quedar porque el praliné tiene un poco de textura,

no es el praliné más fino del mundo y nos quedará una textura grumosa

que no viene mal, en este caso... Que se note la avellana.

Exactamente, y que se note el puntito de avellana.

Ahí, perfecto, bueno, Leonor...

Estamos, praliné listo

que además, lo podéis guardar para cualquier otra elaboración.

Me quito cositas de aquí. Ponte ahí, exactamente.

Y yo te voy echando y tú vas a ir mezclando.

Venga. Aquí, mirad qué pastita

más maravillosa, chocolate y avellana,

mis sabores favoritos, "gianduja", mi sabor favorito

lo que pasa que, en este caso, la "gianduja" tradicional

lleva chocolate con leche, así.

Ya os dije que nos quedará una pasta como semigrumosa,

como si fuera un ajoblanco. Hay gente que le gusta

el ajoblanco con una textura, con un poquito más ahí,

trocitos de almendra, etcétera y hay gente porque esto sería,

básicamente, el ajoblanco de los praliné.

No sabía cómo llamarlo, pero, sí, sería, básicamente, así.

Bueno, Leonor, te pregunté por tu profesión,

¿pero en tu día a día cocinas mucho o no?

Mira, como cada día sola en casa, pero cada día me cocino.

Cada día te cocinas. Y me hago un primer plato,

un segundo plato... O sea, que la gente como yo

no tenemos futuro porque cocinas a diario contigo.

El día a día, claro que salgo fuera a comer.

EL fin de semana sí. Me refiero que como llego a casa

y muchas veces vuelvo a trabajar, llego a la hora de comer,

pero a pesar de todo, soy de las que me hago mis platos,

mi verdura, mis buenos purés, de todo, vamos, como de todo.

Eso está muy bien, ahora que dejo la alta cocina

y que iré bastante menos al restaurante,

voy a intentar, de verdad, comer en casa solo proteínas,

verduritas, salteado, cocina del momento

que eso es muy sano. Cuidas mucho más tu salud.

Y el fin de semana... Los extras.

(RIENDO) Los extras, exactamente.

Mira, ¿qué tal? Vamos a ver cómo somos capaces

de darle candelita a esto, así.

¿Te gusta el complemento? Creo que quedará buenísima.

Quedará bien. Con el chocolate, la naranja,

la avellana... Todo aquí, dieta mediterránea total.

Aceite de oliva, naranja, está quedando bien.

Perfecto. Y hay que hacerla

a esta temperatura, no podéis hacerlo

y luego, dejarlo porque cogerá un poco de cuerpo.

El aceite está más caliente,

ten en cuenta que la fricción calienta,

me entendéis, ¿no? La fricción es cuando empieza...

Cuando bate. Exactamente, cuando se bate

y cuando se tritura. Queda buenísima.

Y porque huele bien. Bueno, tenemos aquí aceite,

tenemos naranja, tenemos azahar, tenemos avellana,

tenemos chocolate, con todo esto es imposible

que salga mal. Además, de verdad.

Y además, no tenemos ni huevo

ni leche, me ha gustado esta receta porque así ya...

Sí, hay que ayudar un poquito a la gente por eso, a veces,

yo cuelgo las recetas porque así la gente...

Eres muy activa en redes. Sí, lo soy.

Te gusta. Me gusta, sí,

empecé tarde, de muy mayor. A ver, todos empezamos tarde

porque es nuevo. Pero yo más tarde,

ya me insistían para que lo hiciera,

pero me daba pereza. Yo me hacía "selfies"

cuando no se llamaba, no se llamaba ni "selfie",

pero vivía en Estados Unidos solo y la única manera

que tenía de hacerme una foto era así, no tenían ni nombre,

vaya, los "selfies". No, no, claro.

Bueno, creo que, básicamente, ya está, ¿cómo lo ves?

Yo lo veo perfecto.

Bueno, creo que entre tu receta

y ese bañito de chocolate, hemos hecho... un postre,

pues, nada, delicioso. Sí.

Bien cubierto, ahora deberíamos de meterlo

un poquito en la nevera para que cuaje.

Pero que, bueno, creo que mientras nos comemos

el primero, nos puede cuajar y quedar perfecto.

Un poquito de papel. Sí.

Ha quedado espectacular.

"Moltes gracies". "De res".

¿Te quedas a comer conmigo? Lo que tú quieras.

Aquí os dejamos este bizcocho de naranja

sin huevo ni leche.

(Música)

Claro, que por hoy hemos cumplido. Hombre, esto tiene una pinta...

Bueno, aquí están los dos platos de hoy listos para comer.

Arroz con pintada y el bizcocho de naranja

sin huevo ni leche que he hecho gracias a Leonor.

Desde aquí os animo a cocinar a diario y os digo lo de siempre:

Haz la comida y mejora tu vida.

¿Has comido pintada alguna vez? Sí, sí.

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Hacer de comer - Arroz con pintada y bizcocho de naranja

09 ene 2020

Hoy arroz con pintada, una especie de gallina poco convencional, pero con una carne jugosa, suave, baja en grasas y con alto contenido en proteínas. Después, contará con la visita de Leonor, seguidora de Hacer de Comer, que nos propondrá un bizcocho de naranja sin huevo ni leche.

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