Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Arroz negro y crema
Transcripción completa

(Sintonía)

Muchas gracias.

Uf, es que creo que eso de comprar por Internet

se me está yendo de las manos. No hay día que no venga el cartero

con algún pedido. La verdad, me lo ponen muy fácil.

Pero, bueno, buenos días a todos, para compensar tanto gasto

hoy prepararemos un plato económico,

un arroz negro y después se pasará Luisa Martín

que me llamó diciendo que tiene un problema

con la crema catalana, pues la hacemos y lo solucionamos.

Bueno, nos ponemos manos a la obra, primero, me lavo las manos.

El primer plato será, como dije, un arroz frito negro

y para hacerlo necesitaremos:

chipirones, pasta de tinta de calamar,

ajo, cebolla, pimiento verde, pimiento rojo,

limón, aceite de girasol,

tomate, arroz, fumet de pescado

aceite de oliva, sal, huevo, un poquito de pimienta

y perejil que cogeré de mi huerto.

Lo primero de todo, un cacito

por un lado para el fumet. Paellera por otro lado,

ya sabéis que nos gusta marcar la proteína antes.

¿Y qué vamos a hacer? Hacer un fumet negro.

El hacer un fumet negro es un truco, tremendamente,

interesante, sobre todo, a la hora de integrarlo.

En cuanto el fumet empiece a calentar un poco,

echamos la pasta de tinta, así.

Y, simplemente, con meterlo aquí cuando ya está caliente

con la simple cuchara ya tenemos el fumet negro.

Bueno, chipirones, o enseño cómo se limpia

el chipirón, ¿vale? Lo primero, quitarle la pluma.

Tiramos hacia abajo y tiro entera, ¿vale? Chipironcito.

Tiramos hacia arriba, rompemos aquí y lo separamos

entre lo que es el cuerpo y lo que son las patas.

Mira, fijaos, aquí está la bolsita

de tinta natural con lo que el chipirón

pues se defiende, es su armadura, entre comillas.

Lo quitamos con mucho cuidado y ya nos queda el cuerpo.

En el cuerpo, también, ojito, tenemos aquí la aleta

que se pega otro pellizquito, sacamos aquí y una vez así

le damos la vuelta, lo ponemos así y metemos el dedo

porque necesito darle la vuelta y marcarlo por la parte interior.

Y ya le quitamos toda esa parte como más babosa

y ya tenemos el chipirón, absolutamente, perfecto

para empezar a marcar.

Así que limpio el resto y en un momento, los marcamos.

(Música)

Chipirones limpios, sartén caliente, ¿vale?

No caliente, hirviendo, ¿por qué? Sabéis que me encanta marcar

siempre la proteína cuando hacemos estas cosas,

buscando sabor a las cosas. Lo que quiero es que caramelice

un poco todo lo que es la proteína y el sabor del chipi

y luego, empezar a hacer el sofrito.

Lo haría igual si hiciese cualquier otra proteína,

de pescado, carne e, incluso, de verdura, que no es proteína,

pero sí que la marcaría antes.

Bueno, tengo la paellera, llamémosla así, con permiso

de los valencianos, tremendamente, caliente

por varias razones y echaré los cuerpos

de los chipirones. Aún no echaré sal.

Nada de grasa, imprescindible, fijaos que, primero,

tienen que soltar los chipirones toda su agua

y además ese agua es el agua que se caramelizará

abajo y nos dará luego mucho más sabor.

Sé que estos chipirones ahora están sudando un poco

y que por dentro tienen mucha agua y quiero que el agua desaparezca,

entonces ya que veis el caramelizado que queda,

le doy la vuelta, le echo así un poquito

porque caerá ahí abajo. Cuando se abra, caerá más agua.

Ahí, perfecto.

Veis qué dorado más precioso, o sea, imposible un dorado

más bonito, este dorado con grasa no saldría

y, además, como digo, se nos quedaría mucho más un sabor

a chipirón cocido que no nos interesa en absoluto.

Ahí, perfecto y ya voy a ir sacándolos.

Mira cómo está la sartén, ¿me vais a decir que es igual

empezar un arroz desde cero que empezarlo con este sabor?

Pues no lo es, siempre hacia abajo y dejamos que caramelice.

Fijaos la que estamos montando aquí.

Mira, siempre importante este puntito, echaré aquí

las patitas y en este caso sí que echo ya un poquito

de aceite ahora, ahora ya suena de otra manera

porque no hay agua. Si la hubiera, ya sería otra cosa.

Ya me voy a ir colocando por aquí mi ajito, mi cebollita.

Hay gente que está en contra de la cebolla en los arroces

porque dice que el arroz se abre.

No estoy de acuerdo, si está bien fondeado,

no pasa nada. Sacamos y aquí ya hay que ser rápidos

porque como decía no nos conviene para nada,

que esto que ahora tenemos tan, sumamente, maravilloso

y dorado se nos queme, así que rápidamente, el ajito.

¿Vale? Ahí en el ajito echaré un poco de grasa.

Echaré un poco más porque en breve,

en cuanto baile el ajo, añadiré la cebolla.

Ahí vamos.

Y ahora, al echar las verduras todo eso se irá despegando.

Y ahora, una cosita importante, que es añadir algo de líquido.

Es fundamental, echaré un poquito de agua.

¿Por qué no usar el caldo como otras veces?

No quiero que se ponga negro ya. Si fuera caldo blanco sí,

pero ahora con la tinta, no.

Con el agua conseguiré sacar un poco hacia arriba

todo ese caramelizado que ya no quiero quemarlo más.

Fijaos ahora cómo en cuanto añadamos el agua,

hará que cueza mucho mejor la cebolla, más rápido,

y ese agua desaparecerá. Mirad la cebolla

se va a ir fondeando y cogiendo ese colorcito.

Bueno, mientras tanto rallaré el tomate, a ver.

Rallar tomate, importante, ¿vale? Y lo cortamos a la mitad, aquí.

Bueno, voy a sacarle las pepitas que luego lo agradeceréis.

Además, no le quito la piel porque lo rallaré y la piel

me servirá casi de protector que eso es importante, al final,

hay que tener seguridad en la cocina.

Bueno, quito las pepitas

y ahora voy a echar los dos pimientos.

Pimiento verde y pimiento rojo.

Bueno, sofrito, cómo me gusta también

el olor de los sofritos, de verdad.

Veis como al final voy rallando

y la piel me sirve de protector, de guante.

Bueno, tomate ya rallado, dejo aquí la piel,

todavía que queda un poquito al pimiento

así que aprovecho para recordaros algo importante.

Ya está a la venta el libro de "Hacer de comer"

donde podéis encontrar las mejores recetas

fáciles de hacer con trucos, consejos

y con todo lo que tenéis siempre a mano en casa.

Ya no tenéis excusa para no hacer de comer en casa.

Bueno, y nosotros seguimos haciendo de comer.

Ojito, porque mi cebolla, mi pimiento, mi ajito

está ya perfecto para añadir el tomatito.

Aquí, importantísimo, echamos aquí y ahora

el mismo proceso, el tomate

hay que reducirlo, totalmente. Bueno, y una cosa,

no echamos sal todavía, creo que a mitad de cocción

en el caso de los arroces es el momento ideal

para probarlos primero y para luego, ver si necesita sal,

pero además, siempre hay un acompañamiento,

absolutamente, genial para el plato que se llama,

lo estáis pensando, alioli y nosotros haremos un alioli.

Botecito.

Huevo abajo, ¿vale?

Un poquito de sal, el ajo, yo lo corto porque me gusta

que se integre mucho mejor y de manera más fácil.

Es una cuestión también, lógica. Si dejo el ajo entero,

probablemente, me costará un poquito más.

Luego, limón, siempre que queramos usar

un poquito de limón yo lo que hago es cortar aquí

para coger solo ese poquito porque es importante,

podemos añadir también vinagre, pero es importante ese punto

de acidez que nos dará para que esto monte mucho mejor.

Llega el momento de echar el aceite y mientras más aceite haya,

más se montará, más espeso nos quedará.

Aquí, esta cantidad de huevo que es uno, un poco de sal,

ese zumo de limón, imprescindible, el ajo

y 375 mililitros, aproximadamente, de aceite de girasol

y veréis lo rápido que monta.

Siempre, importante, vital, dejar abajo, luego,

no lo pongáis con mucha fuerza, lo presiono un poco.

Mira, ¿veis ya como se va montando? Y ahora, bajo la fuerza

un poco más y sigo aquí

ya veis lo fácil que es y ahora, nuestro alioli

a reposar a la nevera.

Bueno, quito esto de aquí.

Ojito, eh. Ya tenemos por aquí.

Y ahora necesito, evidentemente, el arroz.

¿Vale? Y ahora es el momento ideal

para añadir el arroz.

Tipo de arroz: para mí, un arroz de este tipo

es bomba.

Y voy a hacer una cosita. Fijaos que hemos soltado

toda el agua. Y aun así, la cantidad

de agua que ha soltado.

Evidentemente, no vamos a tirar.

Va directa al caldo.

Bueno, removemos un poquito.

Empezamos. Yo soy de los que echa el caldo poco a poco.

Así tengo un poco más de control de la situación.

Siempre jugamos con la medida del doble de caldo que de arroz.

Los arroces siempre hay que hacerlos lo más fino posible.

No es lo mismo que el arroz se cocine aquí,

o, incluso, un poquito menos, a que se haga así.

De verdad entenderéis que esta parte central

va a estar cocida. No va a ser un arroz

ni una paella de verdad. Es imposible que un arroz

con un grosor así salga bien.

Así que siempre que vayáis a comprar

una paellera o un recipiente para hacer este tipo de arroces,

a las paelleras que pone "de cuatro",

esa va a ser para dos o tres.

La que pone "de seis", esa va a ser para cuatro o cinco.

Nunca olvidéis eso para que os salga perfecto.

Tiempo de cocción: 15 minutos. Y el arroz estará listo.

Aunque yo le voy a añadir un toquecito de perejil frito.

Y recordad que no es lo mismo hacerlo a nivel del mar,

como si estáis en altura.

Si estáis en altura, necesitaréis dos o tres minutos más.

He añadido un poco de sal a media cocción del arroz,

porque lo necesitaba. He frito un poco de perejil.

Que a mí me encanta, pero tenéis que tener cuidado

porque salta un poco. Cuidadín cuando lo hagáis.

El chipirón. Voy a añadir un poquito

de aceite de oliva antes de ponerlo encima.

Y un poquito más de sal, ¿vale?

Yo voy a echar sal fina.

Si tenéis ese tipo de sal en escama,

también, en este caso, vendría mucho mejor.

Mirad. Ahora vamos a colocarlos por aquí, los chipirones.

Bueno, pongo patitas por aquí.

Y veréis qué bonito y qué bien nos va a quedar

este arrocito negro.

Ahí. Muy bien.

Y ahora, igualmente. De manera curiosa,

voy a ir echando el perejil.

¿Qué nos aporta el perejil frito?

Nos quita frescura, pero nos aporta textura.

Y queda muy bien, eh.

La verdad es que, a nivel estético, queda perfectamente.

Ahí. Listo. Bueno, habéis visto

que el arroz negro está ya hecho, perfecto.

El alioli, que ya saqué de la nevera

y que he colocado en este recipiente.

Así que voy a preparar ya todo para hacer la crema catalana

con Luisa Martín.

(Canción "Peaches And Caroline")

(Timbre) ¡Uy! Esa debe ser Luisa.

Hola, Luisa. Hola, Dani.

Necesito ayuda. Ábreme.

Has venido al sitio adecuado. Pasa, pasa.

¡Bueno, qué placer! ¡Por fin! ¡Vaya cocinón!

Ya ves que estoy preparado.

¿Cómo estás? Qué envidia. Yo muy bien,

con hambre, ¿qué quieres que te diga?

Un gustazo tenerte aquí. Muchas gracias.

Te he visto desde que era pequeñito

¿Pero tú también eras pequeño cuando yo ya era mayor?

¡Madre mía, qué vergüenza!

Bueno, eso sí. Te lo dirá mucha gente, ¿no?

Formas parte de mi vida y de mi infancia.

Sí. Os habéis criado a mis pechos. Ahí está.

Bueno, me alegro que vengas con ganas de cocinar y de comer.

Sí. Las dos cosas. Las dos cosas.

Yo soy cocinero porque me gusta comer.

Cocinar es secundario. Ah, bueno.

Ya que me gusta comer bien,

pues cocino. Muy bien. Fenomenal.

Bueno, antes de ponernos manos a la obra,

cuéntame qué te pasa con la crema catalana.

Me pasa que en mi casa

les gusta a todos muy dulce. A mí no.

Entonces, me dicen: "Ponle más azúcar".

Le pongo más azúcar. Yo pienso que la textura es

la adecuada, pero cuando pongo la crema en los boles,

se me queda... Se te licúa.

Sí. Se queda muy líquida. Sí.

Son golosos en casa, ¿no? ¡Madre mía! Demasiado.

¿Eres la madre típica del azúcar, mientras más lejos, mejor?

Soy la madre típica. En todo.

En el azúcar... Mi madre es igual.

En el azúcar, en la limpieza, en el orden, soy la madre típica.

Eso está bien. Sí.

La madre típica se lava las manos. Se lava las manos primero.

Pero también te digo que soy la madre típica que recicla, eh.

¿También? Sí. Vengo como una loca.

¿Eres de las que tiene cinco basuras?

Tengo seis o siete.

Seis o siete. Interesantísimo.

Cuando me seco las manos, me seco con papel.

¿No? Que eso está muy bien.

Pero este papel no te creas que lo tiro.

Este papel solo está húmedo, no está sucio.

Yo lo cojo, lo doblo. Se queda aquí.

¿Que luego lo necesitamos? Lo cogemos.

¿Que no? Le doy dos usos más, al menos.

Te voy a raptar para que te vengas conmigo a casa.

¿Sí? Ahorro un montón de pasta. No. Pero es verdad.

Con ese mismo puedes limpiar un poco la...

Puedes limpiar la encimera, la vitrocerámica,

que, normalmente, se usa papel. Por lo menos, cuatro usos.

Bueno, tres. Cuatro ya serían demasiados.

Encima, ahorramos. Y hacemos guerra al plástico.

Eso sí es verdad. Porque digo yo,

¿por qué los plátanos los tienen que envolver en plástico?

Pero si los plátanos tienen funda.

Total. Esto es cierto. Y tantas cosas.

Tenemos aquí un litro de leche, ¿no?

Voy a decir los ingredientes de la crema catalana.

Leche, fécula de maíz,

azúcar, corteza de limón sin la parte blanca, ¿vale?

Importante para el amargor.

Si no, amarga. Exactamente.

Rama de canela y huevos. Huevos.

En este caso, vamos a utilizar solo yemas,

al ser crema catalana.

Si te parece, yo voy a ir haciendo la receta

como yo la hago. En el momento que veas

algo diferente, me dices: Yo esto no lo hago así.

Para bien o para mal. Vale.

Tú también me puedes enseñar cosas.

Pero no de la crema catalana.

Aprendo mucho de la gente que viene a cocinar conmigo.

Y en las redes sociales con #hacerdecomer,

aparte de recetas y videos, me mandan cosas.

Me dicen: "Esto lo hago así". Hay cosas muy curiosas.

La cocina es infinita. Tengo muchos trucos,

pero no en la crema catalana. Me encantan los trucos.

Bueno, vamos a hacer lo siguiente.

La leche, ¿vale? Esto para hervir.

Para que no nos perdamos, ¿vale? Por un lado, la infusión.

Vamos a dejar un poco de leche, aproximadamente, 100 ml,

que es una décima parte

de este litro de leche que vamos a utilizar.

Aquí voy a poner la fécula de maíz.

Más o menos. Sí, perfecto.

Esto, lo primero, hay que infusionarlo,

porque luego tiene que enfriar. Y aquí os vamos a dar un truco.

¿Qué hago yo muchas veces?

Aquí vamos a infusionar con la leche...

El limón. Las cortezas de limón y la canela.

Y un palito, ¿no? No. Tírale los dos.

Espérate. A mí me gusta romperlos.

Así, en tres trocitos y ya está.

Bueno, ¿qué es lo que yo haría en este momento?

¿El qué? Primero, lo hiervo. ¿Vale?

Y cuando ya ha hervido y lo saco,

le meto un par de sobrecitos de té de hierbabuena.

Hierbabuena fresca también. Poleo menta,

cualquier infusión que os guste. Importante que sea fresca.

Pero tú eres capaz de tener en ese huerto hierbabuena.

Tengo de todo. ¿Se la echamos?

Venga. ¿Te gusta la idea?

Sí. Sobre todo, innovar. Voy a ir al huerto

a por la hierbabuena y me vas mezclando la fécula.

Aquí hay de todo. Aquí tenemos... Mira.

Aquí somos nivel pro.

Esto es muy grande. ¿Puedes o no?

Sí, claro. Yo voy a por la hierbabuena.

Mezclamos la leche bien para disolver toda la fécula.

Esto es importantísimo. Aquí es donde está la clave

de darle cuerpo a la crema catalana.

Voy a por la hierbabuena.

A mí me da una envidia esta cocina...

Mira, mira.

¡Oh, qué rico!

Oye, y esta hierbabuena, ya que la tienes en tu huerto,

no habrá ni que lavarla. Es una buena pregunta.

¿Lavarla? A priori, no me gusta.

Pero hay que hacerlo. Pero hay que hacerlo.

Hay polvo en suspensión. Claro.

Lo ideal es comprarla, que viene en paquetitos.

A mí me gusta tenerla. Pero como ella ha dicho

técnicamente, bien explicado,

polvo en suspensión. Y luego, las que vienen

en paquetitos, vienen en plástico.

Pues si podemos evitarlo... Voy a lavarlo.

Ya están casi las primeras burbujas.

Voy a lavar rápido la hierbabuena. Ahí está.

Mira. Mira. Y ahora haces así.

¡Oh, tu papel! De verdad, cuántas clases me vas a dar hoy.

Clases de madre total.

Bueno, ya está. Ya está, ya está.

Tenemos aquí. Y ya con esto es más que suficiente.

Hierbabuena. ¡Hum!

Ahora, justo en este momento, tenemos que dejar que enfríe

y que infusione. A mí me gusta

ponerle plástico film. ¡Espera, espera!

Acabas de decir: "Plástico film". ¿Por qué no le ponemos un plato

como las abuelas? Tienes razón.

Tienes toda la razón del mundo. Venga.

Si solo es cambiar las costumbres. Sí te digo una cosa, eh.

Aquí puede haber un poco de condensación

y que caiga un poco de agua. Yo te lo admito.

Podemos hacer una cosa. Luego quitamos el plato

con cuidado y lo limpiamos con el papel.

No, mira. Es más, se puede hacer.

Podemos... Mira, con el papel mismo,

vamos a hacer una cosita. ¡Ah! ¡Le dejamos un hueco!

¡Exacto! Y así somos felices los dos.

Venga. Mira, aquí. Y ya el vapor sale un poquito,

sale lo justo para que no caiga el agua abajo.

Estamos felices los dos, ¿no? Felices.

Perfecto. Lo dejamos aquí para que infusione.

Genial. Ahora, vamos a sacar...

Las yemas. Hay que separar las yemas de las claras.

Imagino que siendo como eres, en casa, no tirarás nada.

Claro, nada, las yemas o las claras las guardo.

Aquí pondremos las yemas y aquí pondremos las claras.

Seis, exactamente. Vale.

Luisa, "Servir y proteger".

"Servir y proteger", sí. Cuéntame cosas.

Jo, pues... Que tenemos una serie maravillosa

y estamos viviendo muy de cerca la realidad

del Cuerpo Nacional de Policía, es muy curioso,

estamos tratando muchos temas que preocupan mucho a la sociedad,

sobre cómo se solucionan.

Al meterte en esos papeles, ¿admiras más la profesión?

Claro y, además, yo he sido muchas cosas.

Mira, cuando empecé en ficción, esto vamos a empezar a trabajarlo.

Sí. Fue de pescadera.

¿Tú sabes lo que es servir una docena de truchas?

O sea, es imposible.

Claro, claro. ¿Limpiabas pescado de verdad?

Era de verdad. Aprendes que los pobres pescaderos

se levantan muy temprano, que tienen las manos con sabañones,

que meten las manos en agua con hielo...

¿Te dejabas las manos para...? Sí, había que hacerlo de verdad.

Es importante saber las dificultades que tienen.

Te metes mucho, ¿no?

¿Estás en casa y, conceptualmente, piensas en el personaje que haces?

Claro, todo el día. ¿Sí, no?

Yo soy muchas más horas, al cabo del día,

Claudia Miralles que Luisa Martín.

¿Sí? Sí, tenemos horarios tremendos.

Echamos el azúcar en la yema y voy a ir emulsionando.

El azúcar, son 250 gramos de azúcar,

Luisa Martín pondría menos, yo pondría doscientos,

pero como en mi casa son muy golosos, ¿qué le hacemos?

Total. A mí me gusta, también, en muchas recetas

merece más la pena o no, aquí merece la pena,

que se monte todo lo que se pueda; cuando se blanquea,

sobre todo, es porque, al final, el azúcar y la yema se blanquean,

básicamente, se llama así por eso, pero se puede montar más o menos.

Montar quiere decir que coja volumen

y que, además, el azúcar se integre bien.

Está cogiendo aire. A veces, para coger aire

es mejor hacerlo así, que es cuando más aire entra.

Estás más fuerte que yo.

Bueno, creo que, probablemente, he batido más cosas.

Ya, ya, yo... Es que tienes fuerza, ¿eh?

Hay que hacerlo enérgicamente, enérgicamente,

para que entre aire. Se trata de que coja aire.

Exactamente, que coja volumen. ¿Ves que, poco a poco...?

Vamos a echarle, ya, la leche con la fécula.

¿Poquito a poco o de golpe? Poco a poco.

Esta mezcla hay que juntarla con la infusión.

Si quedan restitos, los movemos, ¿no?

Sí, claro, porque si no, no nos va a cuajar igual.

Esto es algo que te puede pasar, ¿o no estás atenta a esas cosas?

A lo mejor es eso.

Infusión: la perfección es echarla fría,

por una razón muy sencilla, para que no se cuajen las yemas.

La voy a echar templadita y las batiré de forma enérgica.

¿Tenemos que colar?

Está todo preparado, está todo preparado.

¿Lo echas tú o lo echo yo? ¿Cómo quieres?

Mira, aquí, vamos a levantarlo, un poquito.

Lo sujeto yo, si quieres. Ahí, al centro.

Tírale sin miedo, está integrado y ya no pasará nada.

El único pequeño peligro es que se cuajen las yemas de huevo

y aquello acaba siendo, casi, un revueltillo, ¿no?

Sí. Ahí, perfecto.

Volvemos a meterlo en la ollita. Sí, no hay que fregar tanto.

Estoy de acuerdo. El agua es algo fundamental.

¿Ves? En eso soy bueno en la cocina, cuando estoy en casa,

en el restaurante hay mucha gente alrededor

y, la verdad, ahí vamos a otra velocidad.

Nos venimos aquí.

Además, a nadie le gusta que le sirvan rápido.

Total.

Una cosa importante de la crema catalana,

que es esta espumita. Esta espumita no nos conviene mucho, ¿vale?

Podemos hacer esto. ¿Quemas la espuma?

No la quemo, va a desaparecer.

Pero ¿entonces...? ¿Ves cómo desaparece la espuma?

Qué guay. Listo.

¿Que no tenéis soplete? Como antiguamente, soplando.

Es verdad. Sí, mi abuela lo hacía.

Otra solución, evidentemente, es quitar la espuma con un cacito.

El fuego ideal es una temperatura media-alta,

sin parar de mover, ¿vale?

Vamos a estar removiendo hasta que tengamos

la textura idónea de crema catalana,

que serán cinco minutos. Vais a ir viendo como, poco a poco,

la espuma, prácticamente, irá desapareciendo.

Mira qué textura.

Cremita, cremita.

Ahí está. Muy bien.

¿Coges el azuquítar que está en la estantería?

Venga. Y, bueno, los voy a poner por aquí

y ya voy a pasar a emplatar.

En el lado, siempre, mojamos, un poco, y subimos,

siempre, se quedará ahí el tiempo suficiente

para pasarlo a los cuencos. Muy bien.

Así.

Ahí... Vaya pinta, ¿eh? Sí.

Cómo me gusta que esté homogénea, brillante... sedosa, ¿no?

Sin la espumita, claro.

Claro, la espumita ha desaparecido, totalmente.

Mira, todavía, incluso...

Un poquito más se le puede poner, ¿no?

Exacto. Voy a repartir, ahora, el resto.

Yo, ahora, le pongo ya el azúcar por encima.

¿Antes de enfriarla? ¿Antes de enfriarla haces eso?

Eso debe ser, pero no muy caliente, aunque, igual, hay que enfriar.

Dani, estoy viendo ya por dónde me vienen a mí.

Yo quiero que lo hagas para que veamos qué es lo que pasa

y, luego, te explicaré qué es lo que puede pasar.

Listo, hay que aprovechar hasta la última gota.

Sí, espera, que esto, también, es ecología pura.

¿Cómo lo ves? Jo... la hierbabuena...

¿Qué tal la frescura? Bien, ¿no? Es fresco, es fresco.

Esto te lo voy a copiar.

Esta es para ti, para que lo hagas a tu manera.

Una cucharita.

Y yo haré esta, a la mía. Cucharita, aquí hay de todo.

Aquí hay de todo.

La razón es porque en casa te dicen que quieren golosidad.

Que por qué no pongo más. Que eches más, ¿no?

Vamos a dejarlo reposar una hora en la nevera,

veremos cómo queda la tuya y cómo quedan las mías.

¿Nos vamos allá? Ya veo por qué tienes razón.

Después de una hora reposando, creo que está claro

cuáles con las mías y cuál es la tuya, yo hice dos.

Mira dónde está el látigo.

Mira la mía. Ya sé lo que pasa.

La mía, incluso, la puedes mover, un poquito,

y creo que queda integrada. Además, no pasa nada,

porque esto le pasa a muchísima gente,

incluso, hay quien carameliza y la mete en la nevera.

¿Qué es lo que pasa cuando añadimos el azúcar?

No solo con este reposo de una hora,

si tú echas el azúcar y por descuido,

que suena el timbre, te vas, sales y vuelves, te pasará igual, ¿eh?

Igual. Igual.

Al final, el azúcar, al contacto con la humedad,

se disuelve y esa disolución se convierte en líquido,

Encendemos soplete.

Le doy aquí y lo dejo fijo, así me queda una mano libre.

Lo que haré será echar el azúcar en forma de lluvia,

caramelizando donde va cayendo con la puntita, ¿vale?

¿Según va cayendo? Según va cayendo.

Así, poquito a poco, meto la mano aquí

y me vengo hacia el otro lado.

Voy a intentar crear una capa perfecta, ¿vale?,

con un color caramelo avellana perfecto.

Porque no es fácil caramelizar una crema catalana;

no es fácil por una razón muy sencilla,

tiene humedad, al tener humedad cuesta mucho más.

Esto está listo. Qué rico.

A mí me gusta un caramelo uniforme y ligero, ligero,

no quiero tropezones; la manera de no hacer tropezones de caramelo

es echar en forma de lluvia, poco a poco,

e ir caramelizando mientras va cayendo.

Luisa, la crema catalana ya está y tengo un arrocito negro.

Ay... Que quiero que pruebes.

Vale. Me hace mucha ilusión.

Pues, no me voy a resistir.

Pues nada, a comer. Venga.

(SUENA "DON'T WORRY BABY", DE WILSON PHILLIPS)

(SUENA "DON'T WORRY BABY", DE WILSON PHILLIPS)

Bueno, Luisa, qué arroz negro he preparado antes, ¿eh?

Cómo huele, ¿eh? Y la crema catalana, vaya pinta...

Ese colorcito dorado es el perfecto.

Sí. ¿Sirvo o qué?

Sí, ve sirviéndote. ¿Hago de mamá?

A vosotros, familia, mi consejo habitual:

haz la comida y mejora tu vida.

Y el alioli, ¿eh?

El alioli está muy rico.

A ver cómo está esto. Vámonos.

Vamos a probar.

(SE RELAME) Hum... Me encanta la tinta.

Y a mí, también. Me encanta el alioli.

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Hacer de comer - Arroz negro y crema catalana

14 jun 2019

Dani García hoy nos enseñará su técnica y sus consejos para cocinar un plato rico y económico: un arroz negro. Después, recibirá la visita de la actriz Luisa Martín, que viene a pedir ayuda a Dani García porque la crema catalana siempre le sale muy líquida.

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