Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Arroz meloso con bogavante, polos de melón y sandia - ver ahora
Transcripción completa

(Sintonía)

Venga, Maribel. Vamos.

Mira. ¿Has visto qué hora es?

No voy a volver contigo a hacer la compra, eh.

Es que tú no te fijas en nada

y en estas cosas hay que fijarse.

Ya. Pero pagando hemos tardado más que comprando.

Pero es que cuando... Que si el 3x2,

que si la tarjeta de puntos,

que si el cheque descuento, que si el abono de socio...

Que si el rasca. El rasca.

Lo que más me gusta es el rasca.

¡Me han tocado cinco céntimos!

Pues, bueno, hoy nos hemos ahorrado un montón.

¿Cuánto? 18 céntimos.

18 céntimos. Bueno, está muy bien.

¿Qué te parece? Algo es algo.

Mi marido dice: "Ya te los daré yo, pero date más prisa".

No quiere venir conmigo. Te voy a dar el doble

para que corras. No. No hay que ser así.

Bueno, aquí tienes el delantal. Mientras tú te vas poniendo

el delantal y lavándote las manos,

yo voy a saludar a todo el mundo.

Muy buenos días a todos.

Hoy vamos a cocinar dos platos que gustan a toda la familia.

Primero cocinaréis con Maribel, la reina del descuento,

un arroz meloso con bogavante.

Y después haremos un postre muy digestivo y refrescante.

Ojo, eh. Polos de melón y sandía.

Me voy a ir yo lavando las manos

y os voy a ir contando los ingredientes

que vamos a necesitar para este arroz meloso

de bogavante. Bogavante, ajo, tomate, cebolla,

arroz, aceite de oliva, pimentón,

pulpa de ñora, "fumet" de pescado y sal.

Paso a paso. Soy tu pinche. Venga, va.

Entre comillas, porque ser tu pinche tiene que ser durito.

Yo creo que yo soy tu pinche.

¿Seguro? Tú eres mi lobo.

(RÍE) Yo soy tuyo.

Yo soy lo que tú quieras que sea. Venga.

Tenemos la ollita por aquí. Sacamos. Cuéntanos.

Primero vamos a trocear. ¿Lo troceo yo?

Sí, por favor. Porque tendrás más fuerza.

Eso me gusta. Tú mientras vas troceando para el sofrito

el tomate y la cebolla, ¿no?

Sí. Escucha una cosa.

¿Las pinzas? Te enseñaré

lo que haremos con las pinzas.

Es lo único que me meteré con tu receta.

Quiero que te metas con todo. No te preocupes.

Porque os tengo que decir que la receta de hoy

es de Maribel, porque viene

como una auténtica experta en arroces.

A mí me ha enseñado... ¿Me echas un poco de agua?

Para, precisamente, las pinzas. ¿Vale?

No lo sabía eso. ¿Ves?

¿Te parece bien? El marinero no me lo dijo eso.

Lo que vamos a hacer, es cocer las pinzas aparte.

Quiero que estén perfectas de punto.

Así que me llenas de agua el cacito.

Os voy a enseñar cómo sacarle las pinzas.

¿Así, chef? Un poquito más, ¿no?

Vale. Como no son muy grandes. No escatimes con el agua,

que no son 18 céntimos. Serán 0,018 céntimos.

Lo raro es que no hayas cogido, en vez de bogavante,

gambita pequeña. Yo con la comida no escatimo.

Muy bien. Ya me lo dijiste la otra vez.

Con la comida, lo mejor de lo mejor que encuentro en el mercado.

Agua y sal. Lo que sí vamos a hacer,

es saltear primero el bogavante en la olla.

Y lo vamos a sacar. Perfecto.

Con muchísimo cuidado, se trocea de la siguiente manera.

Yo lo que hago, es poner el cuchillo aquí.

Y ahora, tiro hacia atrás, ¿vale?

Con muchísimo cuidado. Ahora, hago al contrario.

Cojo aquí.

Y troceo de la misma manera.

Y ya lo tengo abierto a la mitad.

Es el momento de sacar la pinza.

Una vez lo tenemos troceado, lo que hago es

quitarle el intestino, que es este que está aquí.

Suele estar lleno de arenilla.

Y así... Esto no nos sirve

y va directamente a la basura.

Como veis, las pinzas han salido superfáciles.

No tienen tampoco mucho más misterio.

Y ahora ya, voy a cortarlo aquí.

Así. A trocearlo de esta manera.

Y lo que vamos a hacer, Maribel...

Yo sacaría el coral. ¿Tú lo sacas o lo guardas?

Yo no se lo saco nunca. ¿Nunca se lo sacas?

Mira. Aquí hay una parte, que es esta, que es el coral,

que me gusta sacárselo y echárselo al final para trabarlo.

Y el coral, siempre se ha dicho que es donde está el sabor.

Es verdad. Ahí está el sabor. ¡Hum!

Está buenísimo. El agua ya está a punto de hervir.

¿Lo tienes todo ya? ¿El ajito me lo has pelado?

Voy. Le quitaré lo que dijiste el otro día, para apoyar el ajo.

Así me gusta, Maribel, que tomes nota

de lo que te enseño. Así.

Ya el último trocito.

Con el bogavante totalmente troceado,

lo que voy a hacer, es saltearlo.

Aquí tenéis que tener cuidado, porque contiene mucha agua.

A mí no me gustan las cosas que se cuecen

cuando vas a saltearlas.

Por lo tanto, lo que voy a hacer, es

ponerlo en un plato y quitarle todo el agua posible.

Si lo paso desde aquí... Saltará.

Lo que es la tabla, como veis, está toda llena de agua

y no nos viene nada bien. Lo primero que hago,

va a ser quitar esta tablita por aquí.

Tenemos las pinzas por aquí, que vamos a cocer.

El coral por aquí, que lo vamos a utilizar al final.

Y luego, las piezas de bogavante, como vemos aquí,

que lo que voy a hacer, es echarle un poco de sal.

Y ahora ya, aceitito a la sartén.

Así. Necesito que dore y que suelte ese saborcito

y esos juguitos fundamentales.

La sartén muy caliente.

Así. Ponemos por aquí.

El agua está hirviendo, por lo tanto, yo ya

voy a meter las pizzas por aquí.

Fijaos bien que hay una pinza que es más grande que otra.

Por lo tanto, esto también será importante

a la hora de cocer. Sacaremos antes la más pequeña

y, posteriormente, la más grande.

Aquí ya estamos dorando.

Dorando un poquito la proteína.

Nos interesa que suelte jugo,

que ya estáis viendo que aquí hay sabor

y hay olor a bogavante. ¡Qué bueno!

Maribel ha venido muchas veces aquí.

Pero... Y espero venir muchas más.

Estando a tu lado, me siento feliz.

(RÍEN) -Y lo que aprendo.

Te lo digo de verdad. Pero como tenemos

cierta confianza, ya puedo contar cosas de ti que nadie sabe.

Yo no tengo muchos secretos, eh.

¿Sabéis que Maribel es

una grandísima aficionada al fútbol?

Al fútbol sala. Bueno, no entiendo mucho,

pero voy siempre al fútbol sala de Peñíscola,

que está en primera división, eh.

¡Ah! Al fútbol sala de Peñíscola.

Yo el fútbol del campo de césped no voy nunca.

O sea, al fútbol sala. Yo jugaba al fútbol sala

de pequeño. ¿Sí? Pues ahí voy. Nos encanta.

De esto hablo. Cuando hacemos esto con el bogavante,

lo que quiero, básicamente, es esto.

A ver. Que ocurra un poco ese "Maillard",

ese puntito que aporta el bogavante y esta proteína

que nos va a venir genial.

Venga. Nos vamos con el ajito primero.

¿Te lo he hecho bien? Me lo has hecho perfecto.

Vale. Lo voy a echar aquí.

Y esto necesita es un poquito más de grasa.

Más aceite. Ya lo había visto.

Ahí. Lo haces igualito que yo.

Ahí. ¿Sí? ¿De verdad que lo haces igual que yo?

Sí, sí.

A mí me gusta mucho el fútbol también.

Yo, lo que pasa es que soy un poco desastre,

porque no entiendo mucho. La portería del vecino...

Yo qué sé. Yo lo que quiero, es ir al ambiente,

aplaudir, gritar.

O sea, que te da igual. No sabes ni de qué va.

Que hay una portería, un balón y tal.

Juan me dice: "¿No ves que no es? Que no son los nuestros".

Tú aplaudes. Yo aplaudo.

Y ellos se ponen contentos. Y los que son del Peñíscola,

dirán: "¿Y esta, qué hace?"

Pero, bueno, no pasa nada. ¿Alguna vez has jugado al fútbol?

Somos todos amigos. Yo no. ¿Qué voy a jugar al fútbol?

Echa, echa ahí. Si no sé ni dónde está la portería.

Pero yo sé que haces algo de deporte

todas las mañanitas, eh. Por la mañana, salgo

con bicicleta a las siete todos los días.

O siete menos cuarto. Porque ahora tengo que salir

pronto, que los turistas nos llaman la atención

si no vamos por el carril bici.

¿Ah, sí? ¡Ah! Siempre salen enfadados ya.

A las siete de la mañana, ya salen enfadados.

Pero si están de vacaciones. No lo entiendo.

¿Te levantas siempre con esa energía que traes aquí?

Échame el tomate. Yo siempre.

Siempre con alegría. Pero, bueno, siempre

suelo levantarme contenta. Mi despertar siempre es bueno.

Fijaos aquí el colorcito que tiene ya esta cebollita.

El fuego lento. A fuego lento, que va cayendo

poco a poco. Pero este color es importante y vital,

porque quiere decir

que ha cogido ya toda la esencia y todo el sabor del bogavante.

Antes de añadírselo al arroz, ya tenemos el sabor del bogavante.

Que no tengan prisa a la hora de hacer esto.

No tengan prisa. Estoy de acuerdo. Poco a poco.

Se quema el ajo y tiene mal sabor.

Se quema la cebolla y también fatal.

Fuego lento. Este paso es fuego lento.

Estoy totalmente de acuerdo. Ahora vamos a añadir el tomatito.

Te parece bien, ¿no? Perfecto.

Luego haremos un ladito para añadir...

La ñora. Lo que vamos a hacer ahora,

es dejar que sofría el tomate.

Vamos a abrir un ladito. Y en ese ladito,

vamos a poner un poquito de grasa para hacer el pimentón.

Y vamos a echar también la pulpa de ñora.

Maribel, necesito un poco de hielo,

que voy a sacar ya la pinza, la más pequeña.

Tienes ahí en la nevera, a la derecha.

Bueno, le he pedido un poco de hielo a Maribel

para enfriar las pinzas. Ahí está.

Perfecto, Maribel. Venga.

Muy bien. Voy a sacar la pequeñita.

Y ahora os voy a enseñar por qué sabemos que está.

Lo que hago, es meterla aquí.

Ahora es cuando le quito... La pinza.

La goma de la pinza. La goma. Y fijaos.

Meto en el agua porque está caliente. Tiro aquí.

Si esto sale limpio, es que está.

Ahora tiene una cosa mala. Hacerlo es que ya sabes

que ya tiene el punto de cocción,

pero ahora lo metes en frío y le entrará agua.

Bueno, que nos entre agua dentro es un daño relativamente colateral.

Yo es que soy me pongo muy fino.

Pero lo importante aquí, el sofritito.

Vamos a ponerle ya la pulpa y la ñora.

¿Te parece bien? Perfecto.

Venga. Primero la ñora.

La ñora se la echo al sofritillo.

Así. Para darle una vueltecita.

Encima. La ñora también se quema. No tan fácil como el pimentón,

pero hay que tener mucho cuidado.

lo ves? Muy bien.

Espérate, voy a mezclarlo bien

que no quiero que se me quede sola por ahí la ñora, qué colorcito

que está cogiendo este sofrito.

El pimentón es un puntito. Sí, estoy de acuerdo,

pero para el puntito le meteré un poquito de grasa.

Tened mucho cuidado. Échale el que creas conveniente.

Es cierto que al ser pimentón ahumado

no a todos gusta la intensidad.

Pero es muy poquito. Échale un poquito más.

¿Más? Es que yo las pimientas, la sal, le pongo muy poco.

Tú confía en mí, Maribel, ahí, mira, ese puntito está muy bien.

Sí. Mira qué bien huele.

El arrocito, vamos, el arroz, tírale.

¿Más? Sí, ya quiero el arroz.

Ya quiero el arroz ahí, arroz bomba.

Las personas que no controlan lo del arroz con el bomba

les sale bien siempre. Dame el caldo que se me quema.

Venga, toma. Es importante que el caldo

esté caliente ya sea en el microondas o en una olla,

pero es una cuestión de sentido común.

Yo necesito que el caldo hierva lo antes posible

y si lo echo caliente, hervirá lo antes posible

y no habrá esos contrastes de temperatura que no tienen

mucho sentido aquí y que hacen al arroz estresarse.

A mitad de cocción cogeré un poquito de ese caldo en caliente

y lo echaré sobre el coral del bogavante, lo emulsionaré

y lo añadiré justo cuando queden cinco minutos de cocción.

Para hacer un arroz meloso es tres partes de caldo

por una de arroz. Saqué la otra pata de bogavante

y haremos el mismo ejercicio para ver que ya está en su punto.

Bueno, yo intuyo que... Además, así también se puede saber.

¿Ves que hay un poco de hueco? Y al haberlo, normalmente,

ya está, perfectamente, cocinada.

Y como veis es así.

Ahora hay que esperar a que el arroz cueza

que en total son 18 minutos.

(Música)

Os recuerdo que dijimos

que íbamos a estar 18 minutos de cocción

ahora estamos en los últimos cinco minutos previos

a esos 18 y es el momento de hacer lo siguiente,

pasos importantísimos: por un lado, el coral

y yo saqué un poquito de caldo y Maribel...

¿Vamos a añadir el caldo aquí? Sí, y lo vas a emulsionar.

Ahora llega un momento importante

que es el momento de limpiar las pinzas.

Os enseñaré algún que otro truco muy sencillo,

lo digo porque cuando empecé en la cocina si hubo una cosa

que hice por encima de todo fue limpiar bogavantes

y una de ellas es limpiar sus pinzas y lo que hago es:

la pongo así y aquí, golpe seco

¿Que veo que no entra? Otro golpe seco.

Otro golpe seco, ¿lo veis bien, no?

Dale. Punes mira ahora qué fácil,

le doy la vuelta al cuchillo.

Pues mira, sí, porque mi marido siempre con un martillo

pone la cocina echa una porquería. Dile que hoy aprendiste a sacar

la mejor pinza de bogavante

Nunca te acostarás sin saber una cosa más.

Así que esto por aquí, lo dejo aquí y repetirlo.

Así, mira. Me hubiera gustado hacerlo a mí.

Pom, ¿quieres hacerlo tú? Sí, me encantaría.

Venga, ya te he hecho el golpecito, ahora, vuelta atrás...

Ya veo que has aprendido. Eso lo he entendido.

Venga. Ole, ¿has visto?

Muy bien. Mira, Mateo.

Mateo. Sin tanto esfuerzo.

Vamos... Se cree que hace

la obra de El Escorial cuando parte las pinzas.

Ahora cuando llegues a casa le dirás: "¿Qué?"

Aquí, la abres aquí un poquito

Esta es sencilla también, pero mucho mejor en tijera.

Mejor esta, me he quedado... Ya, pero esa

no se puede hacer aquí. Sí, pero es ideal.

Sí, pero fíjate aquí también.

Lo dejamos aquí y lo metemos al final.

¿Me haces la otra igual? Puse muy poco caldo

porque veo mucho caldo ahí. Sí, pero no pasa nada

porque le daré la última cocción y así, voy a echarlo aquí

y ahora aprovecho, al otra está aquí.

Ahí, ¿puedes? Emulsionamos aquí y ahora añado el coral

que ahora veis de este color, pero que en cuanto huela más calor

no se puede hacer se convertirá también en rojo.

Bueno, esto está ya prácticamente. Huele, tremendamente, bien,

voy a subirlo un pelín al seis

y ya es el momento de añadir el resto de bogavante

que le queda nada, un minutito o dos de cocción

y echo esta agüita también que ha soltado el mismo bogavante.

Aquí. Que si no son 18 y son 19 minutos,

tampoco pasa nada. A ver si ahora con 18 minutos

van a sacar el arroz crudo o poco hecho o muy hecho,

pues cada persona tiene su paladar. Nosotros damos la idea.

No es solo el paladar, se supone que es cuestión de altura,

de altitud donde cocines. Si estás en Marbella o Peñíscola

pues será similar, pero quienes estamos en Madrid,

en muchas ocasiones... El agua también.

El agua, el caldo, estoy de acuerdo.

Nosotros, lo que tú dices, va a Roma y ha dicho 18,

oye, pues no, si usted quiere 17, 15 o 20, no se preocupe,

hágalo a su manera, es que no. Pues ya está.

Me queda poco que decir. La cocción, la cocción.

Me queda poco que decir.

Tremendo. ¿Está bueno?

Está hasta sabroso, no necesita, prácticamente,

nada de sal. ¿Viste con qué poquitas cosas?

Como el de los marineros. Creo que ya lo tenemos,

así que vamos a empezar a emplatar, me lo saco de aquí

y yo pongo aquí en el medio.

Me gusta que el arroz meloso de bogavante haya bogavante

y esté la cáscara. Claro.

Lo que vamos a hacer es recoger, a ver, quítame esta fuente de aquí.

Trae. Así, ya que hacemos cosas

con bogavante, vamos a sacarlas y que se vean.

Me denuesta que con poco... Receta marinera donde las haya.

Mira qué bueno. Ponemos la carne de las pinzas

entre medio, así. Huy, Maribel, me está entrando un hambre,

no sé si voy a aguantar.

Muchísimas gracias por venir a hacer con nosotros

este maravilloso arroz con bogavante.

Y yo, muchas gracias por invitarme. Siempre que me invites

estaré a tu lado. Es tu casa, oye, qué bonito.

Encantada.

(Música)

Y después del arroz el cuerpo pide algo digestivo

y fresquito, ¿verdad? Por eso haremos estos polos

de melón y sandía. Vais a alucinar viendo lo sencillo que es

y, sobre todo, sabrosos y naturales.

Lo primero que vamos a hacer es decir los ingredientes,

fijaos qué sencillo: melón, sandía,

agua y azúcar, no necesitamos

nada más para hacer estos polo naturales.

Dicho esto lo que vamos a hacer es disolver el azúcar en el agua

lo que viene siendo hacer un jarabe

que se llama en el mundo de la cocina.

Pongo el azúcar y luego, el agua.

Y vamos a conseguir que se disuelva con unos cinco minutos de cocción.

Así, por aquí e ir moviéndomelo, no más porque, al final,

si no, conseguiremos hacer, prácticamente, un caramelo

en vez de un jarabe.

Y ahora, ya me voy a sacar una tablita para ir cortando

la sandía y el melón. Elegí melón y sandía

porque son frutas muy fresquitas para esta época del año.

¿Quién no ha puesto, alguna vez, un melón o una sandía

en la orillita de la playa, en mi caso, yo en Marbella?

Y a los que no, al lado y pegadito a un río

para que esté fresquita para comerla.

Lo que voy a hacer aquí es una pequeña base

y pongo el melón de esta manera y una vez puesto de esta manera

lo que hago es lo siguiente: ir pelándolo así hasta abajo.

Y ahora, me cojo esta parte de aquí, con la puntita,

como veis, hasta abajo también. Y así, de esta manera,

vamos a conseguir que nos llevemos la mínima,

veis aquí, la mínima pulpa posible.

Aquí, fijaos qué facilito.

Melón cortado, ahora, ¿qué necesitamos?

Quitarle lo que son las pepitas que es algo que parece

que nos enfada mucho y nos da mucha pereza hacer.

Yo, la verdad, que siempre lo hago de esta manera,

me pongo un plato al lado por una cuestión fácil y operativa

y meto aquí la cucharita.

Y del tirón quito, prácticamente,

toda la pepita y ahora, repaso un poquito.

Exactamente, misma operación por este lado, con la cuchara

lo que hago es trazarla de esta manera

para quitar toda la pepita, repaso. La verdad, cómo me gustan

en verano los helados y cómo me gusta en verano el melón.

Soy mucho más de melón que de sandía, no sé, el melón

siempre me parece que tiene un aroma como más especial

que la sandía, aunque también me gusta, pero si tengo que elegir

entre uno y otro, elijo el melón.

Cuando empecé a cocinar, aprendí y me dio por el melón cantalupo

que al final, hay muchas variedades de melones

el que hemos usado es un melón de piel de sapo

que es el habitual y el más estándar,

pero cuando empecé a cocinar escuché hablar de un melón

para cocinar o para hacer platos de alta cocina, el cantalupo

y yo decía: "¿Qué melón es?" Y al descubrirlo

me pareció maravilloso, llegaba a casa y decía:

"Mamá, cómprame melón cantalupo" y es ese meloncito más pequeñito

que veis que tiene la carne como anaranjada

como si fuera un queso "cheddar", pero en melón. Aquí, así,

vamos cortando un poquito de melón y ya lo tenemos casi cortado.

Y lo que voy a hacer es probarlo.

Está soso, no, es broma, está muy bueno este melón.

La verdad, la temperatura del melón es discutible

porque mira que hablamos del tema del fresquito

mientras más fresquito, mejor, de hecho yo en los cócteles

lo osmotizábamos y lo poníamos encima de un hielo

para que estuviera más fresquito, pero yo cada vez pienso más

que el melón se coma a temperatura ambiente

que es cuando más aroma desprende, no me equivoco al deciros esto.

Voy a echarlo aquí, voy a hacer presión hacia abajo

para poder añadir todo el melón, porque lo que quiero es triturarlo.

Ahora es el turno de la sandía, que vamos a hacer el mismo proceso,

voy a ponerla así para poder hacerle una base.

Me gusta mucho comprar melón y sandía

porque lo primero que hago es pelarlos, pero no los troceo,

los dejo, básicamente, pelados y sin pepitas,

luego, voy cogiéndolos y troceándolos, poco a poco.

Os estaréis preguntando qué hacemos con las pepitas de la sandía,

porque quitarlas del melón es, relativamente, más fácil,

pero quitarlas de la sandía, no.

Lo que haré será triturarla y la pasaré por un colador,

las pepitas se triturarán y los pequeños restos de pepitas

que nos puedan quedar, quedarán en el colador.

Los polos me recuerdan al verano y el verano lo recuerdo con alegría

y con la buena vida que me pegaba, y más viviendo en Marbella,

playa, piscina, playa, piscina; acababa como una pasa,

porque me tiraba horas y horas en el agua.

Pero la vida me cambió el día que decidí ser cocinero

y trabajar en la hostelería, el verano ha sido lo contrario,

acaba siendo la época del año en que más trabajo y más me cuesta;

pero tenía que elegir, y mira que mi madre me lo dijo...

"Vas a trabajar en agosto, el 31 de diciembre, los sábados",

y no le hice caso, aquí estoy, trabajando todos esos días,

y tan feliz, cocinando con todos vosotros.

Voy a cortarla así, fijaos...

Es una manera fácil y divertida de cortar la sandía.

Si nos la dan cortada es más fácil que nos la comamos,

pero a mí me da la sensación de que pierde esencia

si no la cortas al momento, ¿no?

Voy a echarla en el vaso. Creo que he cortado más, da igual,

soy de los que la tiene en un ladito y, poco a poco,

me cargo esta sandía en menos de un día.

El jarabe, que no se olvide, ya está disuelto el azúcar,

lo apago y lo aparto, por aquí.

Creo que estamos bien de sandía y estamos bien de melón,

lo que voy a hacer es recoger esto, un poquito.

Voy a poner esta sandía por aquí, que será la de la merienda,

o soy capaz de comérmela antes de terminar los polos.

Una cosa, vale cualquier fruta, la que os guste:

melocotón, mango, kiwi, fresa, cualquier... no sé... manzana...

Necesitaríamos una fruta con pulpa para triturar,

todas esas frutas nos valdrían.

Voy a echar la mitad del jarabe, por un lado,

y la mitad del jarabe, por otro lado.

Perfecto, vamos a empezar a triturar.

Me apetece, primero, triturar el melón.

Tenéis que tener cuidado y triturar bastante bien,

aunque, luego, lo pasaremos por un colador,

pero necesitamos que sea, prácticamente, un zumo de melón.

En el caso del melón, como veis, es una fruta muy acuosa,

nos suelta mucha agua y nos facilita la vida.

Hay otro tipo de frutas, como el mango,

que es más pulposa y nos costaría, un poco, más.

¿Qué haríamos? Aparte de meterle el jarabe,

le meteríamos, sobre todo, más agua, para que sea más fácil.

Vamos con la sandía, podría lavarlo, pero no pasa nada,

porque, además, haremos una mezcla, haremos uno de melón y sandía,

que me parece gracioso y divertido.

Ahí voy, hacemos lo mismo, la trabajamos un poquito.

¿Veis todo el agua que suelta solo al presionar hacia abajo?

Como veis, es muy fácil triturarla, porque, además,

la sandía contiene un 95% de agua, que es lo que no acaba de soltar.

Ahora que están triturados, tanto el melón como la sandía,

lo que voy a hacer es colarlos;

en el caso del melón, para quitarle la pulpa,

y en el caso de la sandía, tiene las pepitas que no queremos.

Pongo el colador y empiezo con el melón,

así que lo colamos rápidamente.

No sé si sabéis la diferencia entre un polo y un helado,

lo que estamos haciendo es un polo, pero ¿qué es un polo?

Un polo suele ser una pulpa, un líquido o un zumo de frutas,

acompañado de un jarabe de agua y azúcar.

En el caso de un helado, ¿qué es lo que cambia?

¿Cuál es la diferencia entre hacer un helado de melón a hacer un polo?

Que lleva algún tipo de grasa, normalmente, un lácteo,

que suele ser leche o nata, y, en muchas ocasiones, un huevo.

Ya sabéis que no es lo mismo un polo que un helado.

Esta pulpa la dejo aquí, para usarla para otra cosa.

Voy a lavar, un poco, nuestro colador.

¿Sois más de polos o de helados?

Podéis comentarlo en redes sociales,

si os gustan más los polos o los helados.

Para mí, sinceramente, depende, un poco, del momento,

pero suelo ser más de helados. Ahora llega el turno de la sandía.

Eso sí, para refrescante el polo y si no, el polo flash,

que, también, lo podéis hacer;

hoy día venden moldes para hacer el polo flash en casa.

Lo podéis hacer como este, nosotros le vamos a poner un palo,

pero podemos darle esa forma de polo flash que nos gustaba.

Qué recuerdos, ¿eh? A mí me gustaba el de cola,

la verdad, estaba todo el verano comiendo flash de cola.

Tenemos a punto los dos líquidos...

Los polos los inventó, por casualidad, un niño de 11 años,

fue a principios del siglo XX. Resulta que una noche de invierno,

dejó en el porche de casa su vaso con un refresco

y con una cuchara dentro. A la mañana siguiente,

se encontró el refresco congelado y al sacar el palito, ¿qué obtuvo?

Pues, un polo. A partir de ahí, nacieron los polos.

Lo decimos mucho, las mejores recetas,

ocurren, a veces, por errores o casualidades.

Aquí tenemos el melón y esto es importante,

que tenga esta textura tan líquida, tanto el melón como en la sandía;

lo que quiero es el zumo, la pura esencia, solo el zumo.

Solo nos faltan los moldes, que los tenemos por aquí.

Tengo tres moldes y haremos lo siguiente...

Uno ellos, lo vamos a hacer 100% de melón;

el otro, lo vamos a hacer 100% de sandía

y el otro, me apetece mezclarlo, haremos un polo de melón y sandía.

Para hacer el de melón y sandía no es tan fácil como parece,

no se echan los dos zumos y ya está,

vamos a echar, primero, el zumo de sandía, lo congelaremos,

lo sacaremos y, sobre el congelado, echaremos el zumo de melón;

así nos quedará bicolor.

Aquí tenemos el de melón, que lo ponemos en el verde.

Lo vamos a llenar hasta arriba.

La verdad, son superrefrescantes, y os digo una cosa...

Estoy por beberme el zumo, sin esperar a hacer el polo.

El segundo lo hacemos de sandía.

Intentad hacer una cosa, ¿veis que hay espuma?

Intentad que esta espuma no vaya dentro del polo,

movemos hacia el lado y sacamos la esencia pura y dura,

sin esa parte emulsionada.

Este último, es el polo que irá a mitad.

Lo que os decía; tenemos uno de melón 100%,

tenemos uno de sandía 100% y uno de sandía relleno a la mitad.

Y con esto nos vamos a ir al congelador,

pero, antes, los vamos a tapar para que nos queden perfectos.

En total, el de melón y sandía, estarán en el congelador dos horas,

pero el de sandía, que mezclaremos con el melón,

lo sacaremos cuando lleve una hora de congelación

para añadirle el otro sabor, que será el de melón.

Ya he desmoldado los polos de melón y de sandía,

por último, nos queda el bicolor, de dos sabores, melón y sandía.

Mirad qué fácil es desmoldarlos,

tiro de aquí hacia arriba y ojito.

Este polo de sandía y de melón nos ha quedado maravilloso.

Son polos curiosos.

Os digo una cosa, podéis meterle cualquier aromático,

podéis hacer un plato y, encima, ponerle fruta fresca,

para que haya frescura y, no sé, aparte del zumo, fruta fresca.

Aquí tenéis estos maravillosos y refrescantes polos

de sandía, de melón y de melón con sandía.

("I Do", Colbie Caillat)

("I Do", Colbie Caillat)

Arroz meloso con bogavantes, y polos de melón y sandía;

un plato mediterráneo y contundente,

y un postrecito muy ligero.

Una combinación perfecta para viajar con el paladar

a primera línea de playa, ¿te vienes conmigo?

Haz la comida y mejora tu vida,

que, mientras tanto, me como este arrocito.

(SE RELAME) Hum...

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Hacer de comer - Arroz meloso con bogavante, polos de melón y sandia

30 jul 2019

Maribel, aspirante de la primera edición de MasterChef vuelve a las cocinas de Hacer de Comer para cocinar, esta vez, un plato muy mediterráneo junto a Dani García: un arroz meloso con bogavante. Después, y aprovechando el tiempo del verano, Dani García preparará unos refrescantes polos de melón.

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