Programa divulgativo que aprovecha la hora de la sobremesa para viajar a los confines del mundo y observar con detenimiento la diversa vida natural que nos brinda nuestro planeta. Para ello, se emiten series documentales de televisiones y productoras de todo el mundo.

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Para todos los públicos Grandes documentales - Historias naturales: Construir para vivir - ver ahora
Transcripción completa

Muy pocos animales viven en casas

y aún menos, saben construir un nido o una madriguera.

La mayoría, como mucho, aprovecha agujeros naturales.

Son extraordinarios los seres

capacitados para tejer fibras vegetales,

moldear barro o diseñar laberintos contra depredadores.

Elaborar trampas es aún más complejo y raro.

Ver cómo ciertas especies producen y usan

increíbles materiales de construcción,

y descubrir que aplican orden y geometría

a lo que debería ser solo orgánico y caótico, nos estremece;

porque nos muestra que la habilidad de usar herramientas,

no es solo nuestra.

Hay otros arquitectos en el planeta.

Las termitas podrían ostentar el título

de "insectos más laboriosos del mundo".

Especialmente, se activan de noche.

Hace tiempo que se ha puesto el sol en Brasil.

Un tamandua deambula despacio entre las ramas de los árboles.

No tiene prisa,

no tiene hambre,

ya ha cenado.

Sobre su pelo,

centenares de termitas soldado, aún aferradas con rabia,

indican que hace pocos minutos

que el pequeño oso hormiguero atacó su colonia.

Las termitas deben darse prisa en reconstruir sus paredes.

Han de tapar los huecos

por los que pudieran entrar corrientes de aire,

y deben rehacer las paredes de su casa antes de que amanezca

y los pájaros de la selva desayunen con ellas.

El material de su construcción es madera masticada,

procesada en sus intestinos con heces y jugos digestivos,

que, nada más colocarse sobre la estructura, se seca,

tomando una consistencia sorprendente

y dotando al termitero de una gran resistencia.

Algunas especies de termitas viven en los árboles,

otras prefieren el suelo.

Desde las planicies de Sudamérica o Australia,

hasta las sabanas de África,

los termiteros son un elemento fundamental

para el equilibrio de los ecosistemas.

Las irregulares torres que asoman,

inmensas a escala insecto,

son cruciales

para poder regular las condiciones de humedad y temperatura,

al margen del clima que haga en el exterior.

Estas moles funcionan

como inmensos equipos de aire acondicionado.

En función de la meteorología,

los termiteros pueden ser modificados desde el interior,

abriendo o cerrando galerías y respiraderos,

para establecer mayor o menor corriente de aire.

La estabilidad térmica e hidrométrica

que consiguen estos diminutos ingenieros,

solo es semejante a la que puede conseguirse

con los más modernos equipos tecnológicos humanos.

Si no es una fortaleza como la de las termitas,

a la que muy pocos pueden acceder,

para la vida salvaje,

residir en un lugar fijo, es impensable;

sobre todo porque es muy arriesgado.

Acudir varias veces al día al mismo sitio,

supondría un elevado riesgo

de ser detectado por los depredadores.

Se generaría un rastro tan fácil de seguir,

que no daría opción a la supervivencia.

Por eso,

la inmensa mayoría de animales no tiene vivienda.

Además, para que una especie diseñe y construya un buen refugio,

seguro y estable,

necesita unas adaptaciones evolutivas

muy especializadas.

Se hacen necesarias unas extremidades hábiles,

con las que excavar o trenzar ramas o recolectar piedras.

Y hace falta, también, un manual de instrucciones,

que venga incluido con los genes

o que pueda ser aprendido.

Las aves no construyen, tampoco, un lugar fijo donde vivir.

Es solo, durante la época de reproducción,

cuando se ven obligadas a atarse a la ubicación de su nido.

Pero, lo hacen forzadas...

y durante el menor tiempo posible.

No les gusta.

La temporada que pasan, construyendo la plataforma de cría,

y luego, sacando adelante a su pollada,

es un tiempo de máximo estrés para ellas.

Viven, continuamente, con temor a ser descubiertas.

Si se sienten observadas,

abandonan el nido o, incluso, a sus hijos.

Cada ave, al menos cada familia de aves,

tiene una arquitectura propia, diferente.

Algunos, como los pequeños mitos,

construyen con materiales tan sofisticados

como la seda de las arañas o los líquenes.

El resultado es un nido

que se integra a la perfección en el paisaje.

Podría parecer madera recubierta naturalmente.

Aunque, lo que busca la especie es pasar inadvertida,

no, crear un nuevo diseño más ecológico.

Los somormujos edifican sobre el agua.

Sus plataformas son flotantes.

Están sujetas a la vegetación subacuática,

para que el nido no pueda ir a la deriva.

Pero...,

debe ser capaz de moverse en vertical,

hacia arriba o hacia abajo,

por si sube o baja mucho el nivel del agua.

Eso, podría hacer fracasar todo su esfuerzo reproductivo;

así que, esto es alta ingeniería.

Algunos nidos son reutilizados, de año en año.

Sus construcciones han sido llevadas a cabo por muchos individuos.

Frecuentemente, pasando de padres a hijos.

Los nidos de algunas cigüeñas son rehechos, continuamente,

durante cientos de años

y llegan a pesar más de una tonelada.

Especialmente, cuando se apoyan

en algo más resistente y duradero que un árbol.

A pesar de la increíble variedad

de técnicas y construcciones distintas,

que las 10.000 especies de aves fabrican,

muchas de ellas optan por la solución más primaria:

Aprovechar lo que la naturaleza ofrece.

Un hueco en un árbol, relleno de plumas,

es lo más confortable.

Y, si eligen bien el tamaño de la entrada,

nadie más podrá atacarles en su interior.

Aprender a aprovechar los refugios naturales,

es la norma general entre todas las especies.

Por un lado, manda la ley del mínimo esfuerzo,

es decir, no hacer nada que no sea imprescindible.

Atendiendo a esa ley,

los primates más inteligentes,

nuestros familiares más directos,

no construyen nada.

Los chimpancés o los gorilas llegan, en ocasiones,

a hacerse una sencilla cama de hojas, desechable;

pero solo eso.

Los primates,

con todo su desarrollo intelectual y social,

no construyen.

La casa de los monos, por excelencia, son los árboles.

En las copas más altas se sienten cómodos,

escondidos tras sus hojas,

a salvo de la mayoría de cazadores.

Evidentemente, podrían hacerse una vivienda.

Son listos y tienen unos dedos muy hábiles,

pero no les es operativo hacerlo,

no lo necesitan,

y además, sería peligroso.

La construcción de un nido puede convertirse en una trampa,

para quien lo hace.

Al tener que aportar materiales a un mismo sitio, durante días,

el constructor se hace visible demasiado regularmente.

El trabajo puede complicar mucho, hasta la capacidad de movimiento.

Algunos elementos de la obra son complicados de transportar

y se enganchan en cualquier sitio.

Además, la concentración que exige una tarea tan difícil..., tan larga

y tan cansada, resta capacidad para mantenerse alerta.

Cuando un ave trabaja en su nido,

puede estar cavando su propia tumba

y lo sabe...

y le asusta.

Pero, el miedo rige muchos aspectos de la biología animal

y ha seleccionado la mejor forma de afrontar problemas,

como el de la construcción.

En este caso,

el miedo ha llevado, evolutivamente, a las garcillas

a congregarse en colonias de cría.

Rodeadas de las de su propia especie,

se sienten más seguras

y los están, de hecho.

Ningún depredador podría acercarse,

sin ser visto por alguna de las garcillas,

que daría una señal de alarma

que se propagaría en un instante.

La presencia de un intruso,

podría desencadenar, incluso, un ataque del grupo.

Así que, es improbable

que cualquier cazador potencial de pollos de garcilla

se acercase por aquí.

Que estén más a salvo,

no quiere decir que estén más tranquilas.

El número aporta seguridad,

pero, también muchas tensiones,

debidas a una convivencia tan estrecha.

Cada pareja busca un emplazamiento en la zona común

y es normal que, a veces, coincidan en la elección.

A pesar de las riñas con los vecinos,

una de las mejores opciones para minimizar los peligros

en la etapa reproductiva

es construir junto a otros,

sean de tu misma estirpe...

o no.

Algunas aves, como este ave toro,

prefieren criar,

sin tener que soportar a otros de su misma especie alrededor.

Pero..., valora no estar solo

y se aprovecha de lo que le aportan las garcillas.

Su estrategia tiene las ventajas de la cría comunal,

sin tener que convivir con sus congéneres.

No es el único que piensa así.

Especies solitarias olegarias se congregan en los mismos árboles,

buscando ser muchos.

Las tasas de éxito de cría y supervivencia en estas pajareras

son muy elevadas.

No hay más pajareras porque es difícil encontrar lugares

que reúnan los requisitos de un asentamiento tan numeroso.

Las aguas del océano

acogen a otros constructores que también se asocian en colonias.

Los seres vivos responsables

de las mayores edificaciones de nuestro planeta:

Los corales.

Las murallas que forman los arrecifes de coral

cumplen en los mares un papel

semejante al de los bosques y las selvas de tierra firme.

Dan refugio a la mayor concentración de biodiversidad subacuática.

Los pólipos vivos de coral se encuentran

solo en la capa superficial de la estructura.

Están fijados, unos a otros,

mediante una cuna de bicarbonato cálcico,

que cada individuo segrega, poco a poco, durante su vida.

Un pólipo es un animal muy pequeño,

parecido a una anémona,

con tentáculos que se disponen alrededor de su boca.

El coral se esconde, durante el día, en su exoesqueleto,

y emerge, de noche, para alimentarse de microplancton.

Esto representa solo una parte de su dieta.

Muchas especies se asocian con bacterias de tipo vegetal,

para aprovechar su fotosíntesis.

A medida que se desgastan y mueren

las generaciones de colonias de coral,

sus esqueletos molidos

forman una parte importante de la arena del fondo del mar.

La arena de los fondos marinos está hecha, en parte,

de polvo de coral,

y también de trocitos de conchas.

La concha es una de las formas

más primitivas y comunes de protección.

Aunque, el cangrejo ermitaño no sabe fabricarla.

Él tiene que robársela a un molusco.

El único problema es que, evidentemente,

la concha no crece con él, como crece la de un caracol,

así que, cuando un cangrejo ermitaño ha comido mucho

y su cuerpo se prepara para realizar una muda de su esqueleto,

que le permita ser más grande,

debe buscar una concha nueva, en la que quepa.

Esta es perfecta.

El ermitaño no es ningún constructor.

Solo ha copiado la idea de los mejores constructores,

¡eso sí!

Está obligado a hacer muchas pruebas,

antes de decidirse por cada concha.

La talla es lo más importante,

pero también,

como se adapte su abdomen a la forma interior.

Cambiar a una concha nueva,

significa tener que trasladar a las anémonas que van en ella,

y eso es muy pesado,

pero son su arma anti-pulpos.

Debe sopesar bien su decisión.

¿Me cambio...?

¿No me cambio...?

Bueno, sí me cambio.

Definitivamente...,

ya no sé si esta era la nueva o la vieja...

No, aquí no hay anémonas...

pero, me quedo aquí.

De momento...

Cada ecosistema exige a sus habitantes

unas adaptaciones evolutivas determinadas,

según las circunstancias y las posibilidades que ofrece.

Los peces de los arrecifes

tenían tantos huecos y escondrijos a su disposición,

entre los corales y las rocas,

que nunca tuvieron que esforzarse por construir nada.

En general, los peces, sean de agua dulce o salada,

no son grandes constructores.

No pueden serlo,

porque sus extremidades se especializaron

para la locomoción en agua,

y eso les limitó cualquier otra función.

Como mucho, utilizando la boca, acondicionan espacios,

limpiándolos bien,

amontonando arena o quitando obstáculos,

para anidar en la época de reproducción.

Además de la poca versatilidad de sus aletas,

el movimiento del agua tampoco contribuye,

ni a la estabilidad,

ni a la durabilidad de una construcción estable,

en este medio.

Quizá, por eso, hay muy pocas especies de peces

a las que les merezca la pena hacerse una vivienda.

Para este pez, sin embargo, las cosas son muy distintas.

Es un pez protóptero, pulmonado.

Podríamos considerarle una excepción, en muchos sentidos.

Es un constructor con habilidades sorprendentes;

entre otras cosas, puede respirar fuera del agua.

El protóptero vive en ecosistemas

que, en ocasiones, atraviesan grandes sequías,

donde, hasta los charcos más pequeños, desaparecen.

Su opción, entonces, no es caminar en busca de agua.

Sus patas no le permitirían desplazarse distancias tan largas

y, seguramente, moriría.

Él, solo necesita encontrar un punto blando en el suelo,

por el que enterrarse en fango.

Y luego, construir una cápsula de supervivencia.

Lo primero que debe hacer el protóptero, sin embargo,

es adaptarse al cambio de atmósfera,

que ha pasado de ser líquida a ser gaseosa.

Mientras vivía bajo el agua,

su respiración era un 90% acuática y solo un 10% aérea.

Ahora, debe invertir esa estrategia,

para conseguir el oxígeno que necesita.

Debe pasar, rápidamente, a respirar un 100% del aire

y sus pulmones aún están algo atrofiados,

por la falta de uso.

Es un proceso angustioso y urgente,

pues su peligro mayor es la deshidratación.

Hace mucho calor.

Su única posibilidad de sobrevivir es enterrarse en el fango.

Sus aletas no le van a servir de ayuda.

Su única herramienta es la cabeza.

El pez protóptero no excava,

no tiene con qué.

Él solo entra,

empujando con todas sus fuerzas;

respirando todo lo que puede.

Debe introducirse a profundidad de garantía.

Quizá 30 centímetros de barro sobre su cabeza,

le aseguren que la humedad resistirá,

hasta que el agua lo inunde todo, otra vez;

el año que viene...

o el siguiente...

Nunca se sabe.

Poco a poco, alcanza la profundidad que su instinto le dicta,

pero, el esfuerzo le exige más oxígeno.

Sus pulmones aún no funcionan del todo

y el fango le asfixia,

pues casi no le llega aire.

Está extenuado.

Se toma un respiro agónico.

Ha llegado donde necesitaba.

Ahora, con estas convulsiones de su cuerpo,

compacta las paredes de su cubículo, dotándolas de resistencia

y habilitando un poco de espacio a su alrededor,

para que el aire circule, mínimamente.

Su cápsula está casi terminada.

Ahora, descansará

y su metabolismo se irá ralentizando, poco a poco...

hasta que su organismo se pare, casi por completo,

sin gastos...,

sin sensaciones...,

casi muerto...

Su piel producirá una gruesa mucosa

que, al irse secando,

le aislará, aún más, de las condiciones exteriores.

Así, sellado con ella, enterrado vivo,

podrá esperar las próximas lluvias.

Algunos protópteros han esperado más de 10 años.

La hormiga león también se entierra.

Antes de convertirse en algo parecido a una libélula,

pasará bajo tierra los próximos 5 años.

Durante ese tiempo, construirá miles de veces, la misma trampa;

una de las más sobrecogedoras del reino animal.

No obstante, su destreza no mejorará con el tiempo.

El manual de instrucciones está escrito en sus genes,

por eso, si no cambia de ubicación,

su primera obra será, casi idéntica a la última.

La hormiga león se impulsa siempre hacia atrás

y con golpes sucesivos de su cabeza y sus mandíbulas,

va vaciando el hueco en el suelo arenoso.

Describe espirales perfectas,

profundizando, cada vez, un poco más.

Su movimiento mecánico, genera al final un cono.

Es un cono con las paredes inclinadas,

en un ángulo concreto que varía según sea la arena del substrato,

en función de su adherencia y su grosor.

La temperatura y la humedad del ambiente,

pueden hacer cambiar también

la resistencia superficial de las paredes del cono,

según el peso y la forma de caminar de sus víctimas.

Pero, la hormiga león sabe como garantizar sus capturas.

La pelea no es larga...

y siempre gana el mismo.

Las hormigas son presas sufridas,

para ellas, la ventaja de vivir en sociedad

es que la muerte de un individuo o de unos pocos,

no provoca daños graves a la colonia.

Lo que define a los insectos sociales

no es que una gran cantidad de ejemplares vivan juntos,

sino que exista una diversificación entre los componentes de la sociedad

según las funciones que realizan.

Entre las hormigas hay, sobre todo, soldados y obreras.

Esto son, casi todo, obreras,

trabajando.

Los soldados son los más grandes.

Alguno, de vez en cuando, también ayuda, además de vigilar.

Están agrandando el nido.

Deben sacar infinidad de granitos de arena de su hormiguero

para habilitar nuevas galerías o dependencias,

para más larvas,

para más comida.

Unas feromonas, generalmente activadas por la reina,

ordenan con sencillez, las tareas que hay que hacer.

El orden regido por la química es infalible.

La fama de trabajadoras que tienen las hormigas es merecida.

Algunos hormigueros viven muchos años

y llegan a convertirse en ciudades complejas.

El urbanismo es, casi siempre, subterráneo,

pero existen múltiples arquitecturas.

Las hormigas legionario son nómadas.

Construyen nidos temporales que hacen y deshacen cada nuevo día.

El material de construcción es su propio cuerpo.

Las obreras se atan unas a otras, patas con mandíbulas,

para formar una bola de varias capas que protege, en su interior,

a las larvas y a la reina.

No necesitan despensas,

comen mientras marchan.

Todo lo hacen en marcha.

Las hormigas legionario,

además de arquitectas orgánicas, son ingenieros de caminos.

Su carácter viajero ha hecho que desarrollen

una elaborada técnica de construcción de puentes,

pasarelas y pasadizos.

Sus cuerpos vuelven a entrelazarse

cada vez que un obstáculo obstruye su paso.

Incontables obreras van alfombrando el suelo de la selva

para favorecer la velocidad de crucero de toda la colonia.

La formica rufa es otra extraña constructora,

dentro del universo de las hormigas.

Sus hormigueros tampoco son subterráneos,

están sobre la superficie,

aunque siempre sumergidos en el interior de un bosque.

Cuando las hormigas de la madera están activas,

las obreras aportan, continuamente, material vegetal a su nido,

formando un enorme montón de, hasta un metro de altura.

Estas construcciones

mantienen en el interior una temperatura constante.

Funcionan como los hormigueros del subsuelo,

pero, además, como los termiteros,

son más fáciles de termorregular.

Abriendo o cerrando ventanas y puertas,

estas hormigas controlan, sencillamente,

la temperatura de su casa,

según sea invierno o verano,

de día y de noche.

La pronunciada pendiente de sus cúmulos

hace también que la lluvia,

muy frecuente en sus ecosistemas,

resbale, sin empapar el interior.

Es una idea que otros muchos han copiado en sus tejados.

Probablemente, excavar sea la manera más generalizada

de fabricar una madriguera.

Solo requiere un poco de esfuerzo continuado

y tener unas manos con uñas

o unas patas ágiles... y resistentes...

y saber como moverlas, ¡claro!

También, es imprescindible experiencia

para localizar un terreno idóneo

que no se desmorone a la primera de cambio,

porque si no,

podría estarse excavando la propia tumba.

O sea, que excavar es sencillo,

pero hacer una madriguera, no.

Nada es fácil en la naturaleza.

Y hay un problema añadido con las viviendas en el suelo.

Muchos animales pueden localizarte.

Si esta abeja zagadora

pretende hacer aquí su puesta de huevos,

tendrá que conseguir primero,

despistar a esta hormiga exploradora.

O su descendencia no sobrevivirá.

Entre los mamíferos

hay varias familias que también saben horadar el suelo.

No son construcciones

que podamos distinguir por su sofisticación,

pero, algunos roedores llegan a construir interminables galerías.

Son guaridas que mantienen la temperatura a unos niveles suaves

durante todo el año.

En los túneles,

también es posible encontrar despensas,

alejadas del calor o de la lluvia.

Algunos roedores amontonan hasta 100 kg. de semillas

y hay estudios que defienden

que ciertos pasadizos están diseñados

para reconducir y desviar los torrentes repentinos de agua

que pueden provocar las tormentas.

Las madrigueras más largas y complejas,

también pueden funcionar, en parte,

a modo de laberinto defensivo.

Si los propietarios de la guarida son seguidos al interior,

tienen muchas posibilidades de despistar a su depredador.

La serpiente ha seguido un rastro muy claro hasta llegar aquí.

Pero, una vez en la madriguera, todo huele igual de intenso.

Está a oscuras y no conoce el terreno.

El roedor juega en casa

y se puede mover más deprisa que su atacante.

Y tiene más de una salida.

Aunque no siempre funciona,

esta vez, el constructor ha ganado al cazador.

En general, ni peces, ni reptiles, ni anfibios,

ni siquiera entre mamíferos,

encontramos arquitectos o ingenieros de gran talla.

El castor es la súper excepción.

Se trata de un constructor muy técnico,

capaz de realizar enormes obras de ingeniería.

Podríamos creer que su enormes dientes,

que nunca dejan de crecer,

o sus poderosos músculos maseteros,

que pueden tumbar a mordiscos cualquier árbol,

son sus adaptaciones clave.

Pero, es con su cerebro,

con lo que proyecta los diques y presas

que alteran los cursos de agua de los ecosistemas donde habita.

La presencia de castores

ofrece a muchas especies nuevas posibilidades evolutivas

y no es más que un roedor.

Una araña, tampoco es más que un pequeño invertebrado

y, sin embargo, su orden filogenético,

lo componen los constructores más avanzados y especializados

del reino animal.

Con una capacidad intelectual prácticamente nula,

su instinto ha dado lugar a una técnica

que demuestra que la inteligencia no es la única vía.

Sus adaptaciones,

las han hecho dispersarse por casi cualquier lugar del Globo

y han permitido que los insectos no dominaran, absolutamente,

a todas las demás clases zoológicas.

Todos debemos, en parte, la existencia a las arañas

y estas deben su triunfo a sus telas.

Una enorme argiope está iniciando su proceso constructivo.

Lo primero que hace es engullir la seda de la tela vieja.

La seda es un material biológico muy caro de fabricar,

como para desperdiciarlo.

La digestión de estos viejos hilos es de una eficacia increíble.

El 90% del material que la araña se traga

será reutilizado en la nueva red.

Colmadas sus glándulas "sedíferas",

la cazadora puede iniciar otra telaraña.

El primer paso de la construcción

consiste en preparar los tirantes perimetrales

que delimitarán la estructura.

Su orientación depende de microcorrientes de aire

que la araña percibe con las vellosidades

que recubren su óseo-esqueleto.

Ahora, empieza a tirar los radios de la trampa.

Los arácnidos demuestran

un excepcional sentido de percepción espacial,

aprovechando al máximo los puntos de apoyo de que disponen

para tejer la tela,

de mayor superficie posible entre ellos.

La araña cose, en el centro de la red,

su colgadero.

Está hecho de un nuevo hilo muy fino,

no adherente y urdido con otra técnica

que amortigua los impactos de las presas,

para que pueda reaccionar con equilibrio,

cuando llegue el momento.

A partir de ahora,

comienza a tejer los hilos que forman la retícula final.

No todas las hebras de la tela araña son iguales.

Solo, estos hilos están impregnados de pegamento,

para impedir a las presas escapar.

Pero, la araña apoyará sus patas, sobre todo, en los radios,

que no son pegajosos.

Además,

ella dispone de una capa aceitosa sobre sus patas,

que impide que pudiera quedar también atrapada con su presa.

El paso de maya no es caprichoso.

La distancia que deja entre los hilos de la cuadrícula,

está determinada

en función de la experiencia reciente

que la araña tiene sobre las presas

que abundan, en ese momento, en su hábitat.

La seda está constituida por proteínas,

combinadas molecularmente, de tal modo,

que son más elásticas y más resistentes

que un hilo de acero que tuviera la misma sección.

Las telas de las arañas

están diseñadas para soportar el viento y la lluvia.

El rocío revela, a veces,

que hay gran variedad de tipos de arañas,

y por tanto, de telas.

Quizás, las obliculares son las más visibles,

las más frecuentes,

pero hay más...

Algunas asimétricas...

o con una geometría, más o menos, reconocible.

Otras son, claramente, caóticas,

pero todas tienen su belleza

y son... pura ingeniería.

Aunque, no todas las trampas de las arañas son de red.

Las arañas de tapadera excavan un tubo subterráneo,

por supuesto, forrado con hilos.

Aunque, estos no son pegajosos,

solo tienen que contener la tierra para que no se desmorone,

y aportar algo de confort,

evitando el incómodo rozamiento con las paredes.

También, protegen de la humedad.

Terminado el agujero,

la araña de tapadera lo cubre

con una puerta fabricada con seda pegajosa y con arena;

así esconde, perfectamente, su cubil.

Nadie es capaz de distinguir la abertura.

La constructora ha dejado varios hilos finísimos,

alrededor de la puerta que entran en la trampa,

para transmitir vibraciones de pisadas.

Quizás, la única construcción que puede rivalizar, en importancia,

con las sedas de las arañas,

es... el hexágono.

El polígono que se dibuja

en todos los panales de las avispas o de las abejas.

Avispas y abejas, en realidad, tienen poco más en común,

que esta estructura constructiva.

A diferencia de las abejas,

las avispas son insectos carnívoros,

con una cintura envidiable

y capaces de picar repetidas veces.

Su obra es, en general, más pequeña y sencilla.

Los hexágonos de las avispas están hechos de papel y cartón,

madera masticada...

y quedan inservibles después de cada temporada.

Los panales de las abejas pueden perdurar décadas...

indefinidamente.

Están hechos de cera.

Un líquido que segregan los individuos jóvenes,

que se endurece con el aire.

En su composición se incluyen hasta 7 tipos de antibióticos.

Las bacterias no pueden sobrevivir en este medio.

Los hexágonos albergan a las larvas,

y, en el caso de las abejas,

también son los recipientes de la miel.

Esta geometría

encaja la mayor cantidad de celdas por unidad de superficie,

minimizando el uso de material constructivo.

Son las construcciones ecológicas más sostenibles.

Las sociedades de insectos

son una de las formas de vida más extendidas por el planeta.

En gran medida, su éxito se debe a su maestría como albañiles.

Concretamente, las abejas son las responsables de la polinización

de la cobertura vegetal de muchos ecosistemas

y, también, de gran parte de los cultivos humanos.

Al parecer, estamos poniendo, también a las abejas,

en grave peligro de extinción

y, sin ellas, nuestro mundo no podría subsistir como es.

Quizás, deberíamos replantearnos...

nuestra propia forma de construir civilización.

Subtítulos realizados por Chus Suárez Liaño.

Grandes documentales - Historias naturales: Construir para vivir

50:48 15 abr 2019

Aprender a reutilizar los refugios naturales es la primera ley de la selva, pero muchos animales nos asombran al construir sus casas aplicando perfectas leyes de orden y geometría, como expertos arquitectos.

Contenido disponible hasta el 22 de abril de 2019.

Histórico de emisiones:
10/03/2014
23/02/2015
17/08/2015

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  • 49:44 pasado miércoles Saba, la asesina fantasma, es uno de los animales que destaca entre los demás. Vive y caza en solitario; el sigilo su mayor arma. Su fortaleza y su hogar es "la peña de los leopardos". Pero la verdadera prueba de supervivencia es la cría de sus cachorros en medio de un reino lleno de depredadores. Contenido disponible hasta el 24 de abril de 2019

  • 50:16 pasado martes La naturaleza ha dotado a los animales de complejos y variados métodos para poder comunicarse de una manera efectiva y sobrevivir. Si bien el lenguaje sonoro es el más utilizado, todos los sentidos son empleados de una manera excepcional para emitir o recibir mensajes claros y sin errores. Contenido disponible hasta el 23 de abril de 2019. Histórico de emisiones: 11/03/2014 24/02/2015 18/08/2015

  • 49:35 pasado martes Los humedales del Danubio rebosan vida cada año al llegar el verano. Una selva sumergida de algas y plantas acuáticas purifica el agua y libera nutrientes y oxígeno y, de esta manera, el Danubio se convierte en una línea vital para castores, garzas reales, tortugas, etc. en medio del páramo urbano. Contenido disponible hasta el 23 de abril de 2019. Histórico de emisiones: 13/04/2017

  • 50:48 pasado lunes Aprender a reutilizar los refugios naturales es la primera ley de la selva, pero muchos animales nos asombran al construir sus casas aplicando perfectas leyes de orden y geometría, como expertos arquitectos. Contenido disponible hasta el 22 de abril de 2019. Histórico de emisiones: 10/03/2014 23/02/2015 17/08/2015

  • El río. Campo de batalla

    El río. Campo de batalla

    49:39 pasado lunes

    49:39 pasado lunes En África, cocodrilos e hipopótamos comparten un mismo espacio, el río. Son dos enormes colosos que se toleran mutuamente, unos porque lo necesitan para proteger su piel del sol, y los otros porque excavan cuevas en la orilla para protegerse también del sol. Contenido disponible hasta el 22 de abril de 2019. Histórico de emisiones: 09/03/2017

  • 48:19 10 abr 2019 La primavera en el Jerte es sin duda un tiempo mágico gracias a los cerezos; también por la variedad de especies animales y vegetales que comparten este mosaico de eco-sistemas tan variados como fecundos, sostenidos por los torrentes que tallan el granito buscando el fondo del valle de los cerezos. Contenido disponible hasta el 17 de abril de 2019.

  • 3:04 03 oct 2016 Descubre el mundo oculto y desconocido de la selva. Un mundo rara vez visitado por el hombre, un submundo de amenazas ocultas llenas de criaturas que se mueven por el suelo selvático, por las ramas de los árboles, que vuelan por el cielo... ¿Qué pasa cuando la cobra blanqui-negra tiene hambre?  descúbrelo en "Velocidad mortal, un submundo oculto"

  • 2:43 16 sep 2016 La 2 de TVE estrena la prestigiosa serie producida por la BBC Earth, 'Shark',  que desvela los secretos de unas criaturas misteriosas, los tiburones. Con más de treinta especies filmadas, nos muestran en impactantes imágenes cómo cazan, cómo es su compleja vida social, el cortejo, el desarrollo, las amenazas y desafíos que afrontan los mayores depredadores de los mares. En el episodio 1, el documental nos muestra a la enorme familia de los tiburones y sus diferentes técnicas de cazar. Algunos en grupos, otros utilizan la emboscada o la velocidad para conseguir su presa. En este capítulo acompañamos a los tiburones debajo del hielo ártico a los arrecifes tropicales, mostrando sus increíbles técnicas de caza de uno de los grandes depredadores del océano. El primer capítulo se estrena el lunes 19 de septiembre en La 2 a las 16:30 h.

  • 2:06 29 ene 2016 'Criaturas de Luz' nos acerca al fenómeno de la bioluminiscencia, una cualidad adquirida por determinados seres vivos, especialmente los animales acuáticos en las profundidades marinas, tras millones de años de evolución, y nos explicará los usos que esta podría tener para el ser humano

  • 1:20 11 nov 2015 Depende del lugar del mundo, comer con las manos, es signo de buena o mala educación. Los expertos afirman con razón que comer con cubiertos “es un proceso de refinamiento que nos aleja de la naturalidad y nos acerca a la tecnología.” En los animales sería más bien al contrario, parece que los más refinados e inteligentes son capaces de coger y manipular los alimentos para comerlos. Casi todos los grupos animales cuentan con algún experto en comer con las manos.

  • 1:43 10 nov 2015 Las dietas de los animales son muy variadas pero las bebidas se limitan solo a una: ... el agua... Otro problema es cómo conseguirla, porque no siempre resulta fácil dar un trago refrescante. El agua puede estar incluida en el alimento, puede estar sólida, llegar en forma de nube o vapor o aparecer fugazmente en algunos lugares, convocando a miles de gargantas sedientas que llegan desde todas partes.

  • 2:12 10 nov 2015 En algunas latitudes, antes de que llegue el invierno, la naturaleza parece entrar en una especie de frenesí nutritivo en la que muchas plantas, árboles y arbustos dan sus mejores frutos. Es una época de abundancia: frutos carnosos, jugosos y sabrosos engordan y maduran para que los disfruten los paladares más golosos. No hay tiempo que perder; muchos de estos frutos tienen fecha de caducidad y no conviene dejarlos pasar.

  • 1:28 10 nov 2015 Se podría decir que el mundo es como un delicatessen gigante. Algunos alimentos son más barato y están al alcance de todos. Hierbas, las hojas de los árboles o las algas marinas son devorados por miles de especies y millones de personas todos los días ... La naturaleza produce algunos alimentos que sólo se pueden comer unos pocos días al año y estos son muy codiciados. Otras comidas se ocultan bajo tierra y se necesita un gran esfuerzo para llegar a ellos; algunos están ocultos bajo el mar, en la pantalla del escaparate colorido de los arrecifes de coral.

  • 2:33 05 nov 2015 La 2 estrena 'Menús salvajes', una serie documental de producción española, que nos muestra el gran restaurante de alta cocina que es la naturaleza. La serie documental nos acerca a través de 26 capítulos las costumbres culinarias de los animales para descubrir facetas sorprendentes de su comportamiento y de su ecología. Cada tarde dos capítulos en Grandes documentales, en La 2.

  • 1:57 14 sep 2015 La 2 celebra 20 años de Grandes Documentales. Para celebrar este aniversario La 2 de TVE emite la serie de la BBC 'Reinos ocultos', una producción en tres capítulos que aborda la naturaleza desde la perspectiva de las criaturas más pequeñas del mundo animal.'Grandes documentales' es uno de los espacios más emblemáticos y veteranos de La 2. Empezó a emitirse en 1995, como programa divulgativo de sobremesa que viaja cada tarde a los confines del mundo para observar con detenimiento la diversidad de la vida natural en nuestro planeta, a través de documentales de televisiones y productoras de todo el mundo.

  • 00:23 31 ene 2014 El 3 de febrero llega a La 2 'Africa', una serie de la BBC dirigida por David Attenborough que nos invita a descubrir los nunca visto del continente más asombroso. De lunes a jueves a las 16.00 h

  •  Superpez (comienzo)

    Superpez (comienzo)

    3:15 15 mar 2012

    3:15 15 mar 2012 En su viaje por tres océanos y durante más de dos años, Rick Rosenthal buscará encontrarse cara a cara con el pez más grande, más rápido y más peligroso en su habitat.

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