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No recomendado para menores de 12 años Gran Reserva - T2 - Capítulo 26 - Miguel no quiere renunciar a Lucía y se asocia con Mónica para acabar con Raúl - Ver ahora
Transcripción completa

Cuando tenía nueve años,

mi abuelo se acercó hasta mí con una copa de vino

y me lo dio a probar.

Recuerdo que lo escupí, porque me supo amargo.

Mi abuelo se rió y me dijo que ese vino era el mejor

que había en las Bodegas Cortázar; más de 30 años después,

puedo decir que ese vino no era el mejor.

Las nuevas generaciones hemos aprendido

del legado de nuestros antepasados;

por eso, nuestro primer vino de autor,

el mejor que ha salido de nuestras bodegas,

lleva su nombre

y está dedicado a su fundador:

Don Fermín Cortázar,

el abuelo de mi abuelo

y a quien todas las generaciones posteriores

tenemos mucho que agradecer.

Por favor.

Aplauso.

¿Se puede saber qué haces aquí?

-Devuélveme lo que me robaste. O págame.

No pagaré por algo que jamás verá la luz;

si se hacen públicos esos documentos,

harán daño a los Reverte, ¡no sólo a mi hermano!

-¿Y para qué los quieres?

Están mejor en mis manos que en las tuyas.

-Es por Lucía, ¿verdad?

A pesar de todo, todavía la quieres, ¿no?

Miguel, contaba con ese dinero, ¡lo necesito!

No es prudente contar con el dinero de los demás,

¿no crees? -Tampoco es prudente

ponerme en tu contra. Hasta ahora, me medí contigo,

porque aún sentía algo, pero tras esto, se acabó.

Y si hablo... ¡Lo mejor que puedes hacer

es callarte y alejarte de nosotros! -¡A Julián le callaste,

pero conmigo no lo conseguirás tan fácil!

¿Qué pasa, te sorprende que lo sepa?

¡Sé muchas cosas sobre ti y tu familia!

Empezando por que asesinaste a Jesús Reverte.

¡Y si no quieres que lo cuente, sabes qué hacer!

¡Porque si no, voy a la policía!

-¿Estás bien, papá, necesitas algo? No, gracias.

¿Qué haces aquí con mi hija?

-Soy su marido;

esto es un matrimonio y va a seguir siendo así.

Aunque estés casado con ella, tú no perteneces a esta familia,

ni has pertenecido nunca.

-Muy bien, esa es su opinión; Emma no piensa...

Me importa un bledo lo que piense Emma;

ni yo ni mis hijos somos tan ingenuos como ella.

Eché a Sara de esta casa, así que ve haciendo las maletas

y lárgate de una vez.

Pablo lleva mucho tiempo trabajando en este vino.

-No os voy a engañar; es espectacular.

¿Cree, entonces, que está

a la altura de nuestro gran reserva?

-Esto cambia las cosas. ¿Algún problema?

(RÍE) -No me malinterpretéis, es un vino magnífico,

pero en vez de comprarlo,

me gustaría participar de otra forma.

Usted dirá. -Como socio capitalista

de las Bodegas Cortázar.

-Mire, su interés por nuestra bodega es halagador,

pero el grupo de accionistas de esta empresa está formado

exclusivamente por miembros de la familia.

-Esta cifra representa mi plan de inversión

en vuestra bodega;

este vino podría distribuirse internacionalmente.

Y os aseguro que no tardaríamos en conseguir que fuera

uno de los más valorados.

Pero para eso, hace falta dinero.

-Emma, con este dinero, podríamos ampliar la bodega,

el laboratorio, contratar más personal...

-Pero papá nunca va a permitir que un desconocido

entre a formar parte de la empresa. Ya le conocéis.

Podríamos obligarle a aceptar; si todos estamos de acuerdo,

tenemos la mayoría de las acciones.

-A mí no me gusta hacer nada a espaldas de nadie.

Emma, papá nunca se cansó de mentirnos y engañarnos

siempre que ha querido.

Se trata de hacer algo por el bien de la bodega.

Pablo, entre tú y yo tenemos el 51% de las acciones;

Emma, si tú nos apoyas,

tenemos los votos suficientes como para aceptar a un nuevo socio.

-No sé, Miguel...

Yo se lo diría antes a papá.

-Y dirá que no. Con un nuevo socio,

bajarían todos los porcentajes de acciones.

Y su poder sería menor.

-Es mucho dinero, sí.

Es una gran oportunidad.

-¿Dónde estabas? No te he visto por ningún lado.

-Ni yo a ti.

-La verdad, cada vez, estoy más cansada de todo esto.

He tenido una reunión urgente con mis hermanos.

-¿Sí? ¿De esas supersecretas de las que luego no podéis hablar?

-Pues no, no puedo hablar de ello. (RÍE)

-Pero, vamos, pronto se sabrá lo que hemos decidido.

-Y si se va a saber pronto,

¿por qué no me lo dices ahora? -Porque no puedo.

-Iba a decir lo que hiciste, pero me callo.

(RESPIRA HONDO)

-Vamos a incorporar a un nuevo socio en la empresa.

-¿A quién? -Joaquín Belmonte, el mayorista.

-Ya, claro.

Para uno de fuera, con pasta, sí, pero para mí, que llevo media vida

dejándome la piel cada puto día en el campo, no.

-Mira, tal y como están las cosas, no es un buen momento para ampliar

las acciones y proponerles que entres en la empresa.

(RÍE) -¿Y cuándo será un buen momento?

No, espera, que te lo voy a decir yo: ¡Nunca!

Eso es lo que pretenden que haga en esta empresa:

Nada y nunca; nunca y nada.

-¿Y qué quieres que haga yo, Gustavo, eh?

-Cédeme tus acciones.

-¿Qué? -¿No dices que cada vez estás

más harta de todo esto? Cédeme tus acciones

e iré yo en tu lugar.

-Eso nunca lo permitirían.

-Son tuyas, no pueden impedirlo; lo he consultado.

-¿Que lo has consultado?

No me lo puedo creer.

De todas maneras, mi padre jamás permitiría...

-¡Tu padre y tus hermanos no tienen nada que decir;

es una decisión tuya!

-No puedo, Gustavo.

-Ya. ¿No puedes o no quieres?

Porque yo sí que puedo perdonarte lo de Manu

y no decir que fuiste tú quien le mató.

-Eso no tiene nada que ver con las acciones.

-Sí. Claro que tiene que ver:

Mi silencio es lo único que te separa

de estar en la cárcel.

Y así es como me lo pagas:

Negándome el lugar que me corresponde

en esta familia.

Sara, ¿es tuyo?

Gracias, Antonio.

Llévatelo todo; no quiero que dejes nada en esta casa.

Si no te hubieras enfrentado a mí, ahora estarías feliz

con tu marido y con tu hijo. -¿Feliz? Lo dudo.

Y todo, porque he sido la única

en esta casa capaz de levantarle la voz,

pero puedo sobrevivir sin usted, Vicente.

Bueno, no lo creo.

Sin familia, sin dinero...

Sin nada.

(RÍE)

-No sonría tanto.

Sara,

las llaves.

-Recójalas, si puede.

Sara cierra la puerta.

Oí que estaba enfermo y he venido a hacerle una visita.

Pero no sabía que estaba...

En una silla de ruedas.

Supongo que es una buena noticia

para ti, ¿no? -No lo es.

Lo siento, no he podido venir a verle antes.

No te compadezcas por mí; sigo siendo el de siempre.

Ya te puedes marchar de esta casa.

-Lo haré, no se preocupe,

pero antes, quería darle esto.

¿Qué es?

-Bombones. Son muy buenos.

¿No te bastó con lo de Emma?

¿Ahora quieres envenenarnos a todos?

-No le puedo reprochar esas palabras,

pero le aseguro que esos días quedaron atrás.

Si me han dejado salir de la clínica,

es porque estoy bien.

O curada, si lo prefiere.

¿Y has venido hasta aquí

solamente para traerme unos bombones?

-No, quiero dejar atrás el pasado

y comenzar de nuevo.

(RESPIRA HONDO)

Pero, para hacerlo, he de pedirle disculpas.

Pedir disculpas, cuando ya no se puede hacer nada,

es como tirar una piedra y esconder la mano.

-Entiendo que lo vea así;

el daño que hice fue mucho, pero si pudiera volver atrás...

Aquello fue una locura;

cuando perdí a mi hija, le culpa a usted

y a toda su familia,

y perdí la cabeza.

Sentía que sólo podría superar mi dolor con la venganza,

pero me equivocaba.

Y ya sabe cómo acabé.

Reconocer tu pecado no borra lo que hiciste.

-Lo sé. Pero alivia la conciencia.

Y ese es el primer paso.

Debería probar.

¿No quieres nada más?

-No le voy a pedir nada; soltar amarras

es lo único que necesito de esta familia.

Y decirle lo que siento era parte de ello.

¿Y la otra parte?

-Un asunto legal entre su hijo y yo.

Se te ve muy bien.

-Lo estoy.

Necesitaba dejar atrás todo ese odio,

todo ese rencor que me estaba matando por dentro.

Y en la clínica lo he conseguido.

Y todo gracias a ti.

Fue lo mejor que podías haber hecho.

Me alegro.

-Ya me he disculpado con tu padre y también quiero que lo oigas.

No hace falta; soy yo quien te debe una disculpa.

-No, Miguel, no me debes nada.

Lo que le ocurrió a tu hermana es terrible;

fueron días oscuros

y no veía la salida.

Pero, ahora, gracias a los médicos, estoy bien

y lo veo todo mucho más claro.

Y aunque sea difícil,

espero que tú también puedas perdonarme.

Ya pasó todo.

-Quiero creer que hay vida más allá de los Cortázar. (RÍE)

Y también he venido por eso.

¿A qué te refieres?

-Creo que ya es hora de que firmemos el divorcio.

Bien. Claro.

Le diré a mi abogado que prepare los papeles.

-Esta es mi nueva dirección.

Paula, si quieres que hablemos de las condiciones...

-Miguel, no he venido a negociar ni a darte pena

para conseguir algo a cambio;

esa Paula pertenece al pasado.

No quiero nada tuyo.

Dejemos las cosas como están.

(ROSALÍA) ¿Se ha ido?

Y tú, ¿cómo estás?

-Solo.

-La vida está llena de segundas oportunidades, créeme.

Y tú vas a encontrar la tuya,

con una mujer buena, que te quiera.

A ti y a María.

-El futuro no me consuela, ¿sabes?

Llevo toda la vida esperando un futuro nuevo, distinto,

diferente y no llega nunca.

-Porque has confiado en personas que no se lo merecían;

te has equivocado, no pasa nada,

de todo se aprende.

-Pero no es tan fácil, ¿verdad?

Sacarlos de tu vida.

-Ya ves que no.

Pero es más fácil si abres los ojos.

Pablo,

tu padre nos está mintiendo otra vez:

Puede andar.

Le he visto, abajo, cuando creía que nadie le veía;

se levantó de la silla y echó a andar.

Tienes un futuro maravilloso por delante;

sólo tienes que decidir con quién lo compartes

y con quién no.

¿Qué es eso?

-Ha llegado el momento de que ajustemos cuentas.

(RESPIRA HONDO) ¿Qué es esto?

-Es tu dinero, Vicente,

todo lo que me has estado pasando durante todo este tiempo;

no he tocado un solo céntimo.

¿De verdad creías que iba a tener tan poca dignidad?

No digas tonterías, teníamos un trato

y yo he cumplido mi parte; este dinero es tuyo.

-No quiero limosnas, Vicente,

quiero lo que es mío.

No estás en condiciones de negármelo;

lo tendré, por las buenas o por las malas.

Si vamos a juicio, te hundiré.

Así que es mejor que lleguemos a un acuerdo.

Yo te devuelvo este dinero

y me quedo con lo que me corresponde

en la casa, en la empresa y en las cuentas.

Esta vez, no pienso renunciar a nada.

No quiero cederle nada a Rosalía.

Nada.

-Una cosa es lo que usted quiera y otra lo que decida un juez.

¿Qué va a decidir? Nos abandonó.

-Legalmente, al vivir en una propiedad de la familia, no.

Y entrar en ese asunto, no le beneficiaría.

Yo te pago para que me des soluciones.

-Pues la mejor solución es que pacte con ella;

de lo contrario, se metería en un proceso largo y caro.

¿Y ganaría?

-No lo sé, pero necesitaría el apoyo de todos sus hijos...

Sus testimonios serían vitales

y si se pusiesen del lado de su mujer,

podría perderlo todo.

Mis hijos me apoyarían.

-Vicente,

yo, de usted,

no me fiaría de sus hijos.

¿Qué es esto?

-Para mí, el favor de un notario agradecido,

pero para usted, me temo que un insulto.

¿Mis hijos quieren hacer socio

a Joaquín Belmonte?

-Entre todos, suman los votos necesarios para conseguirlo.

¿No hay nada que se pueda hacer?

¡Vicente!

Golpes en la puerta.

¡Vicente, ábreme la puerta!

¡Vicente!

¡Fui al colegio a buscar a la niña y no está!

¡Vicente, quiero a mi hija!

¿Dónde está mi hija?

En el colegio.

-Acabo de estar ahí y no estaba. ¿Adónde la has llevado?

Ya veo que fui precavido al pedirle a mi hijo Pablo

que la cambiase de centro.

-Soy su madre y tengo derecho a verla.

Claro que sí.

Pero en los días indicados en este acuerdo de divorcio.

(JADEA)

(JADEA)

-Esto no es justo; apenas podré estar con ella.

Ya es más de lo que tienes ahora,

que no es nada.

Y más de lo que te mereces.

Renunciaste a la custodia de tu hija por dinero.

-Renuncié a ese dinero para recuperarla

y me lo habéis quitado todo.

Firma el divorcio

y volverás a verla, pero en las fechas indicadas.

Si no, no tendrás ni eso.

(RÍEN) Felicidades.

(RÍE) -Muchas gracias.

Felicidades, hija. Gracias, mamá.

(RÍEN)

Mira, ya viene. -Perdón, perdón.

¿Qué pasa? ¿Qué celebráis?

-Dani, tu hermana y yo

nos vamos a casar.

Dentro de dos meses.

-Enhorabuena a los dos.

Gracias.

-No se te ve muy contento.

-Con lo de Lorena, perdón si no estoy muy efusivo.

Necesito saber que te parece bien.

-Lo único que quiero en este mundo es que tú seas feliz.

(SUSPIRA)

-Señor Cortázar, buenas tardes.

Ortega, qué sorpresa.

-A ver cómo le digo esto.

Espero que, después de todas las cosas

que nos han pasado juntos,

ahora sea usted quien colabore conmigo.

Por supuesto, dígame.

-Pues lo que me ha sorprendido es que en este listado

que tenemos de las llamadas que hizo la señorita Robledano,

figure que se ha puesto en contacto con usted en las últimas 48 horas.

¿Me equivoco?

No.

-Y no creyó que debiera informarme de eso.

No creí que fuese relevante;

usted dijo que no tenía pruebas contra ella.

-Pero es que las cosas han cambiado.

¿Para qué le llamó?

Para ofrecerme información que pone en entredicho

la gestión de una de las bodegas de la zona.

-Las Bodegas Reverte. Y supongo que por una alta suma de dinero.

Al principio, pensé que era sólo por venganza, pero...

Supongo que...

Necesitaba el dinero para huir.

-¿Se lo dio?

Como usted comprenderá y después de todo lo que ha pasado,

no tengo el más mínimo interés de participar en nada con Mónica.

-¿Y sabe usted dónde podría encontrarla?

Lo siento.

Todo el contacto que hemos tenido ha sido por teléfono.

-Estuve a punto de perder mi trabajo por usted;

espero que no lo olvide.

Lo sé. Si sé algo de ella, la llamaré.

-Eso espero.

Daniel Reverte,

no me acostumbro a verte aquí.

-Ya. Yo tampoco me acostumbro.

¿Me pone con la habitación 315?

Mónica.

-Miguel, esperaba tu llamada;

sabía que cambiarías de opinión.

No te llamo por el dinero, Mónica;

la agente Ortega ha estado aquí.

"Saben que ayudaste a Manuel y te están buscando."

-Te juro que si me encuentran, voy a contar todo lo que has hecho.

No le he dicho dónde encontrarte; he mentido a la policía.

Ese es todo el pago que pienso hacerte.

"Estamos en paz."

-¿"En paz"? Tu padre y tú me acusasteis de un crimen

que no he cometido; y ahora, me robas la única fórmula

que tengo para escapar. ¿Y dices que estamos en paz?

Lo siento, Mónica,

pero, por mi parte, no vas a conseguir nada más.

"Eres una mujer de recursos."

Seguro que encuentras a alguien que te deba un favor.

Paula.

Así que es verdad, has salido de la clínica.

-¿Estás bien, Mónica? No tienes buen aspecto.

-Necesito tu ayuda.

Cuando estuviste hecha polvo, yo te ayudé.

-Esa Paula era otra mujer.

-Es verdad, esta tiene muchísimo más dinero,

que es exactamente lo que yo necesito ahora.

(RÍE) -Me estás tomando el pelo, ¿no?

Tú no cumpliste con tu parte del trato, y aun así, te pagué.

-Corrí un riesgo; me la jugué contratando a ese tipo

para que manipulase el coche y di la cara por ti.

-Tú eras la primera que quería ver muerto a Vicente Cortázar.

No me hiciste un favor; en el fondo, te lo hice yo a ti.

-Vale, si me das dinero, lo intentaré otra vez.

(RÍE) -¿"Otra vez"?

-No sé si te das cuenta de cuál es la situación,

pero no tengo nada que perder,

o me ayudas, o nos hundimos las dos.

-Por suerte, era una sospechosa evidente

y no tardaron en olvidar mi acusación;

mis huellas no aparecieron en el coche

y tú no tienes forma alguna de demostrar mi relación

con ese accidente.

-¿Crees que me costaría mucho demostrar quién me pagó ese dinero?

-No voy a ceder a tu chantaje

y yo que tú no perdería el tiempo

intentando arañar unos miles de euros;

la policía va a tardar muy poco en encontrarte.

Mónica.

-¿Qué haces aquí, Dani? -Tranquila, ¿vale?

No le he dicho a nadie que estabas aquí.

Necesito tu ayuda.

(RÍE) -Vale.

Ahora ya no soy un problema, ¿no?

-Mira, sé que tienes unos documentos,

unos papeles que inculpan a Raúl de algo.

-Ah, ¿sí? ¿Y quién te lo ha dicho? ¿Miguel?

-¿Sabes algo de eso?

-Los tenía,

pero ya no los tengo; Miguel me ha robado los documentos.

Ahí está toda la información que tu madre y tu hermana necesitan

para saber quién es de verdad Raúl Cortázar,

pero, claro, Miguel no piensa utilizarlo en su contra.

-¿Por qué? -Porque es un Cortázar

y, al final, siempre se protegen entre ellos, ya les conoces.

-Ya.

-Tú trabajas para los Cortázar;

si quisieras, podrías conseguir esos documentos.

Miguel lo guarda todo en la caja fuerte

y estos están en una carpeta roja.

-Ya, pero yo no sé la combinación.

-Pero yo sí.

Ahí está todo lo que necesitas para hundir a Raúl.

-¿Cuánto quieres?

-¿Cuánto tienes?

(ENFADADO) -¡¿Dónde está mi hermana?!

-Mira, Daniel, si nos vas a montar otro numerito de los tuyos,

ahórratelo, estamos muy ocupados. -Por eso no te preocupes.

-Estás muy jodido por lo de la boda, ¿no? Cuñado.

-¿Sabes qué es lo mejor de todo?

Te crees un tío muy listo, ¿verdad?

Pero si lo fueras, no dejarías tantos cabos sueltos.

¿Sabes que existen unos documentos

que demuestran tus irregularidades en la bodega?

-Si los tuvieras, no estarías aquí.

-Tienes razón. Pero, créeme, no me costará mucho conseguirlos.

Es sólo cuestión de tiempo.

-No te enfrentes a mí, Dani;

nunca has salido bien parado.

Y esta vez, no va a ser diferente.

-Te voy a joder, Raúl.

La de horas que hemos trabajado aquí, ¿eh?

Y duro.

Y, sin embargo, cuando no hay que venir aquí,

tienes tiempo libre, coges el coche,

te vienes hasta aquí

y echas horas.

Es verdad.

-¿Por qué? Por el silencio, la calma.

-Pero eso lo tienes en el río también.

Ya, pero aquí es diferente;

tengo muchos recuerdos.

Algunos tristes;

los de mi padre, por ejemplo.

Pero hasta esos, aquí se hacen más dulces.

Además, siento que pertenezco a este sitio.

¿Qué haces?

-En realidad, te he traído

para proponerte que nos casemos aquí.

¿Aquí, en medio de las viñas?

-Bueno, ¿se te ocurre otro lugar mejor? Porque a mí, no.

Tú, yo, tu madre, tu hermano,

las personas que quieras invitar y...

Y por mi parte, mi hermana

y mi madre.

No necesito más.

Eh,

sólo quiero verte feliz.

Además, he hablado con un amigo de Lasiesta, concejal

y, si queremos, nos podemos casar mañana mismo.

(SORPRENDIDA) ¿Mañana?

-Un poco precipitado, ¿no?

Hombre, un poco, sí.

-Ya... Ya, ya.

Si lo tenía que haber pensado antes...

Eh... Mira, olvídalo, ya sé que no te gusta improvisar, déjalo.

No. Me gusta.

Me gusta mucho.

-¿Eso es un sí? ¿Tú qué crees?

Claro que sí. (RÍE)

Gracias por venir tan pronto, hijos.

-¿De qué se trata, papá?

De Rosalía.

Después de ignorarnos todo este tiempo

y de permanecer alejada,

ha vuelto con la única pretensión de quitarme esta casa

y parte de las bodegas.

Sé que, para vosotros, ha sido un reencuentro muy emotivo,

pero la conozco bien y, si vamos a juicio,

mostrará su cara más amable

e intentará poneros en contra mía.

Por eso, necesito saber si cuento con vuestro apoyo,

en el caso de que eso ocurra.

No permitáis que me ponga en la calle, hijos.

-¿De verdad?

Tal y como estás, eso sería una crueldad.

En cualquier caso, es una crueldad.

Pero en mi estado, más aún.

-Por favor...

Por favor, deja de mentirnos ya.

-¿Qué pasa, Pablo?

No te entiendo, hijo.

-¿Por qué quieres hacernos creer que no puedes caminar?

¿Crees que así nos apiadaremos de ti?

¿Es eso verdad, papá?

¿Puedes andar?

Claro que puedo hacerlo;

eso no significa que no necesite de vosotros más que nunca.

-¿Y no te parece lo suficientemente significativo

como para que nos lo hubieras dicho? ¿De acuerdo?

Si crees que lo hice para mentiros, lo siento, hijo,

pero ahora, se trata de Rosalía, no de mí.

Se marchó con otro hombre,

crió a sus hijos...

Sí, os abandonó.

Y yo, sin embargo, estuve aquí,

con vosotros, cuidándoos.

-No. Si desapareció por completo de nuestras vidas,

fue porque tú la obligaste a ello.

Igual que hiciste con mi madre

¡e igual que has hecho ahora con Sara!

Estoy harto de esto, ¡estoy harto de esto!

(RESPIRA HONDO)

Hijos, todo lo que he hecho ha sido por vosotros.

Papá, es nuestra madre;

después de todo lo que ha pasado, no vamos a enfrentarnos a ella.

-Y yo lo siento, pero no voy a entrar en este juego, papá.

Si quieres ir a juicio, que decida el juez,

pero, por favor, no me pidas que me posicione.

Si te crees que me doy por vencido,

te equivocas.

-Sé que no lo has hecho,

pero lo harás.

Ya ves, has perdido el apoyo de tus hijos.

Te vas a arrepentir de esto.

¿Qué es esto?

-Mis acciones ahora son tuyas.

Es eso lo que querías, ¿no?

Joaquín, qué sorpresa.

-Eso digo yo: Qué sorpresa.

¿Qué ha pasado? -Tú y Pablo me asegurasteis

que ya podía considerarme socio, que lo teníais todo bien atado.

Sí. -Entonces...

¿A qué viene esto?

Con la entrada de Belmonte, nuestras acciones

perderían un poco de peso;

papá se ha aprovechado de esto para...

Para decir que es una decisión que le perjudica.

-Bueno, Miguel, técnicamente, tiene razón.

Habría que ir a juicio.

De momento, ya ha conseguido asustar a Belmonte,

que no quiere líos de este tipo.

-Yo ya os lo dije:

Creo que no debemos hacer nada a espaldas de papá.

Al final, siempre se termina saliendo con la suya.

Emma, vamos a ver, todavía una forma de aceptar

a Belmonte como socio, aunque supondría

un pequeño sacrificio por nuestra parte:

Si cada uno de nosotros le cede una parte de nuestras acciones,

papá no podrá decir que la entrada de un nuevo socio le perjudica.

-Y Belmonte podrá ser socio, entonces.

Sí.

-Perfecto.

-Yo no firmo.

No puedo firmar.

¿Por qué?

-Le he cedido mis acciones a Gustavo.

¿Vas a firmar o no?

Es lo mejor para todos.

-¿Lo mejor para todos es perder acciones?

Para mí, os aseguro que no.

-Gus, por favor,

les aseguré que firmarías;

no puedes hacer esto nada más conseguir las acciones.

-Emma, ahora son mis acciones

y haré con ellas lo que quiera.

Gustavo, si no firmas, le estarás haciendo el juego

a mi padre, ¿es eso lo que quieres?

-Y si firmo, estaré haciendo lo que tú quieres, ¿verdad?

(RÍE) ¿Nunca pensaste que me ibas a necesitar

para salirte con la tuya, eh?

Gustavo, hazlo, firma.

-Estamos a igual altura, no me digas lo que debo hacer;

también soy accionista,

le pese a quien le pese. No me desafíes.

-¿O qué? ¿Me amenazarás con echarme de la bodega?

Porque esa amenaza ya no te sirve, así que más te vale

que te vayas a acostumbrando a todo esto.

¿Adónde quieres llegar?

-¿Hasta dónde crees que estoy dispuesto a llegar, Miguel?

Ahora soy un socio;

miro por mis intereses.

Por cierto, vas a tener que cambiar un poquito

tu actitud, si de verdad quieres que te ayude.

-Lo siento, no puedo...

-Don Vicente, ¿tiene un momento?

Si es para despedirte, claro que sí.

-Bueno, vengo a eso,

pero no voy a ser yo el que se vaya.

Sus hijos están preparando una votación con los accionistas

para sacarle de la junta directiva y, por lo que dicen,

su mujer le va a echar de esta casa.

Pero yo voy a seguir aquí, con Emma.

Mientes. (RÍE) -Si es lo prefiere creer,

mejor, así le pillará por sorpresa.

Eso no va a ocurrir, hombre.

-Sí, claro que va a ocurrir;

ahora, tengo yo las acciones de su hija.

Y, mire por dónde,

mi voto va a ser el que decida

que usted se vaya o se quede.

Así que si no quiere ser...

¿Cómo me llamó?

Un don nadie,

no pintar nada en esta empresa,

vaya pensando en una buena oferta.

Parece que has olvidado

que, si quiero, te puedo mandar a la cárcel de por vida, Gustavo.

-No, no lo he olvidado; claro que no,

¿cómo lo voy a olvidar?

No he olvidado todo lo que me hizo hacer en esta empresa...

(IRÓNICO) No se preocupe, que se lo sabré agradecer.

(PABLO) Emma.

Emma.

Emma, por favor, escúchame.

Desde lo de... -Lo de Manu, sí.

-Sí, desde lo de Manu, no has vuelto a ser la misma.

Finges tener un matrimonio perfecto con Gustavo,

le cedes tus acciones...

¿Qué te pasa?

-No estoy pasando por el mejor momento de mi vida;

me han pasado muchas cosas y estoy desbordada, nada más.

-Espera, espera, espera. Espera.

¿Sabes que estamos contigo?

-Pablo,

he hecho cosas que ni yo misma pensé

que podía llegar a hacer.

Móvil.

(RESOPLA)

-Dime, Sara, ¿qué quieres?

-Sólo llamo para despedirme.

-Ya.

¿Y cuántas veces vamos a tener que despedirme?

-Esta es la definitiva.

(MÓVIL) "¿Dónde estás?"

-En el hotel ¡de mierda!

al que me habéis desterrado tú y tu padre.

Ya no vas a tener que preocuparte más por mí.

-Sara, ¿qué quieres decir?

"Sara.

Sara, ¿estás ahí? Escucha."

-Querías que me quitara del medio, ¿no?

Pero yo no soporto el dolor de estar sin mi hija.

"No quiero vivir sin ella."

-Oye, ¿qué estás insinuando?

-Adiós, Pablo.

Dile a María cuánto la quiero.

"Y al menos, haz que ella sea feliz."

Campana de ascensor.

Pitidos.

-Sara.

¿Sara?

Oh...

Eh... Sara.

¿Sara? Eh...

¡Sara! ¿Sara, qué has hecho?

Joder.

Ven, ven, ven... Ven, vamos al baño.

Ven, vamos al baño.

¿Qué has hecho, por favor?

¿Qué has hecho?

-¿Pablo?

-Gracias.

(SUSPIRA)

Los dos solos en las viñas,

es un poco locura, ¿no?

Mamá, no sé si me estoy precipitando, ¿qué crees?

(RÍE)

Lo que no sé es cómo lucirá este vestido en las viñas.

Es tu vestido de novia, mamá. Siempre decías

que te querías casar con él cuando eras pequeñita.

Es perfecto. Sí...

Cualquier cosa con tal de verte feliz, hija.

¿Eres feliz? Gracias, mamá.

Vas a estar preciosa.

-¿No estáis yendo un poco deprisa?

(SUSPIRA) Pues nos casamos mañana,

en nuestros viñedos,

Va a ser algo muy familiar y muy íntimo,

pero me gustaría pedirte algo, Dani,

papá no está y... Bueno, quería pedirte

que me acompañaras tú.

Dani, sé lo que piensas, pero... -Claro que lo haré, Lucia,

eres mi hermana.

Gracias, gracias, Dani.

-Esto...

tiene su precio.

Primero tendría que saber qué es.

-Igual no lo sabe, pero su hijo se va a casar con mi hermana.

(RÍE)

Dudo que sean invitaciones de boda.

(RÍE) -No,

no, pero estos documentos pueden destruir a Raúl.

Jamás he llevado la contabilidad de la bodega

ni sé mucho de contratos pero estoy convencido de que estos papeles...

no le dejan en muy buen lugar.

¿Cuánto quieres?

-Mi libertad.

Pues tu pequeño trato ha terminado.

(SUSPIRA)

-¡Oh...!

(RESPIRA DE FORMA AGITADA)

-¿Adónde vas?

-Necesito que me de el aire, no he dormido nada esta noche.

-¿A estas horas? -Sí, a estas horas,

tú sigue durmiendo.

(SUSPIRA)

Freno de mano.

-¿Qué vas a hacer?

-No, Gustavo. -Emma.

-Si me entrego no tendrás con qué chantajearme.

-Si te entregas lo arruinarás todo, ¿entiendes? Todo,

no voy a dejar que arruines tu vida de esta manera.

-Tú lo que tienes miedo es a que arruine la tuya,

por eso no quieres que me entregue.

-Emma, no estás pensando con claridad.

(SUSPIRA) No voy a dejarte sola,

voy a estar contigo día y noche,

vas a estar conmigo para siempre.

Gustavo.

Espero que por tu bien cumplas nuestro acuerdo,

sino me veré obligado a contar lo que sé de Paloma.

-Sí, claro, hágalo, y yo contaré como su hija

mató a su secretario.

¿Quién cree que aguantará mejor la cárcel?

¿Emma o yo?

Ese hombre está desaparecido.

-Sí, en un lugar bajo tierra que sólo yo conozco,

al igual que la pistola que lo mató

con las huellas de Emma.

(SUSPIRA)

Bien, hemos convocado esta reunión

para valorar las responsabilidades de Vicente Cortazar

después de tomar decisiones que nos llevaron

al borde de la quiebra.

Un momento,

durante toda mi vida...

he intentado hacer lo mejor para esta bodega

y para mi familia.

Hemos atravesado momentos muy difíciles

y gracias a eso ahora estamos aquí.

Antes de que toméis ninguna decisión...

Me marcho.

Tengo que darte la enhorabuena,

¿desde cuando llevas planeando esto?

Has puesto en mi contra a toda la familia.

Créeme, eso ha sido más merito tuyo que mío.

¿Cuántas veces te he pedido

que no nos dejásemos pisotear, que fuéramos como lobos?

Y al final el cordero ha resultado ser más fiero que el lobo.

Juntos podríamos haber hecho grandes cosas,

pero tú has mordido la mano que te dio de comer.

-No te equivoques, yo no te debo nada.

¿Qué no me debes nada?

Me lo debes todo, ¡todo!

Todo lo que sabes te lo he enseñado yo,

y ahora lo has vuelto en mi contra.

Tal vez el otro Miguel podría agradecértelo,

pero yo te maldigo cada día por eso.

Todo lo malo que me ha pasado en la vida

Por tu culpa.

No serías nada si yo no te lo hubiera enseñado.

-Aún será padre.

¿Eh? -Mataste a mi hija.

Ah, eso no es cierto.

-Ordenaste que manipulasen los frenos del coche de Paula.

Tú mataste a mi hija.

Sólo quise evitar que Paula se la llevase.

Lo hice por mí, lo hice por ti.

Claudia era una Cortázar.

Tenía que quedarse aquí con su familia.

-Pues enhorabuena, lo conseguiste.

Ahora podrás visitar a Claudia siempre que quieras.

En el cementerio, por desgracia.

Adiós, papá.

(SUSPIRA) Lamento el retraso.

Quiero que hagas llegar esto a la autoridad que corresponda.

Ah.

-¿De dónde has sacado esto? Es muy grave.

Sí, ya lo sé, pero también es muy importante para mí.

No creo que la persona que me lo dio

sea consciente de ello. Todos quieren ver mi caída.

(SUSPIRA) Pero lo van a pagar, 1 a 1.

(SUSPIRA)

Ah...

Ah, ah.

Necesito que tengáis preparado el pedido para mañana.

-Bien, de acuerdo. Nada más, gracias.

¿Qué haces aquí, Miguel?

No te cases, Lucía.

¿Has venido para eso?

Pues ya puede irte.

Raúl ha estado haciendo negocios a tus espaldas

aprovechándose de tu confianza.

Si no reaccionas rápido, se arruinará.

¿Y tienes pruebas?

Las tenía. ¿Pero?

Me las han robado.

Ya.

¿Y por qué no las has utilizado antes, si se puede saber?

Porque te hubiesen hecho daño.

No te creo, Miguel.

Ya no.

Lo siento, quiero a Raúl.

Lucía, escucha... Miguel,

estoy enamorada.

Y esta misma tarde voy a casarme con tu hermano.

Y estoy completamente segura de ello.

Va a ser el error de tu vida.

Creo que ya he cometido algunos peores.

Espero que seas muy feliz.

Adiós, Miguel.

-El capital bancarios y los intereses,

una vez apartada la reserva estipulada para los hijos,

también se repartirá al 50%.

Las acciones en bodegas Cortázar,

propiedad actual de don Vicente Cortázar,

se repartirá al 50%,

y finalmente, la casa familiar pasará

a manos de doña Rosalía Ortiz.

¿Conformes?

¿Es esto lo que querías?

-Esto es lo que me corresponde.

-Con sus firmas harán efectivo el acuerdo.

Muy bien.

Bienvenido, ya formas parte de nuestro grupo de accionistas.

-Ah.

Pasa, Paula.

Miguel, te presento a mi futura esposa, Paula Muro.

Teléfono. -Hola.

-Disculpadme un momento.

Teléfono.

Teléfono.

-¿Qué es todo esto, Paula?

-Joaquín acaba de comprarme mi regalo de bodas.

A partir de ahora, yo representaré

sus intereses en esta empresa.

-Pensaba que querías salir de esta familia.

-Ya no somos familia, Miguel, somos socios.

¿Mi copia?

Hay cosas que no se pueden olvidar... nunca.

No voy a salir de vuestras vidas.

Voy a volver una y otra vez a por venganza.

Y no soy la única.

-¿Paula, nos vamos? -Claro.

-Hasta pronto, Miguel, y gracias.

-Gracias.

Ah...

María.

Tú eres el futuro de esta familia.

Ah.

(SUSPIRA) ¿Y Emma?

-Está arriba.

Si tengo que marcharme de esta casa, que así sea.

-Hace 30 años, era yo quien salía por esa puerta.

Ah. Me voy de aquí,

pero volveré antes de lo que pensáis.

-Ah.

Mónica, sé que estás detrás del robo de los papeles.

Estoy harto de este juego. Quiero que nos veamos, en tu hotel.

Voy a darte el dinero.

(SUSPIRA)

Sirena de policía.

-¿Mónica?

-Buenas tardes.

¿Qué pasa? ¿Mi hijo está bien?

-Tranquila Sofía, en realidad vengo por su hija.

¿Por mí?

-Soy consciente de que no llego en el mejor momento posible,

pero estas cosas no las decido yo.

El juez me ha ordenado tu detención, Lucía.

¿Cómo?

Pájaros.

Teléfono.

-Dime, mamá.

Ah, no te preocupes. Llegáis a tiempo,

que Lucía no ha llegado. Venga, un beso.

(SUSPIRA)

-Venga, Emma, que al final llegaremos nosotros

nosotros más tarde que la novia. -Lo siento,

no encontraba los pendientes. -¿Y Miguel?

-Gustavo, por favor. -¿Qué?

¿Es la boda de su hermano, no? -Gustavo, Miguel no vendrá.

Era lo que querías oír, ¿verdad?

-¿Qué está pasando aquí?

-Parece que aparecieron unos documentos

con tu firma que te implican en malversación de fondos y estafa.

Eso no puede ser. -¿Qué?

¿Qué es esto, Daniel? -No... no,

esto es cosa de Raúl, Lucía, joder, te lo dije...

os lo dije y no quisisteis escucharme.

Dani, cállate,

no podemos saber eso. -¿Y entonces quién fue, tú?

¿Mamá?

Sólo él tenía acceso a la contabilidad y los contratos.

-Bueno, pues eso hay que explicar al juez

pero lo siento, Dani, tu hermana tiene que acompañarme.

No te va a acompañar así. -No, por favor,

no tengo inconveniente en que se cambie, Lucía...

No hace falta,

seguro que será solo un momento, no os preocupéis.

-Seguro que es un error, ¿de acuerdo? Tranquila.

-Lo siento, Sofía, haré lo que pueda, de verdad.

-Joder... Joder.

¿Pero cómo habéis podido...? Calla, Daniel, calla.

Motor de arranque.

-¡Raúl!

¿Qué cojones has hecho, eh? -¿Qué cojones te pasa?

Daniel. -¿Dónde está Lucía?

-La detuvieron, idiota. -¿Por qué?

-Estafa y malversación de fondos, ¿te suena?

-Imposible. -No te hagas el loco, has sido tú.

¿Por qué no vamos a comisaría y lo hablamos ahí?

-Sí, vamos a comisaría que esto fue un error, vamos.

-Aquí el único error ha sido dejar que te acercaras a ella.

(SUSPIRA)

Tono de llamada.

-Venga, Mónica, coge el puto teléfono, coño.

Teléfono móvil.

Tono de llamada.

Teléfono móvil.

Teléfono móvil.

-¡Mierda!

(SUSPIRA)

-Sara, ¿dónde vas, por favor? -Déjame.

-No, ¿dónde quiere ir? -Me llevo la niña.

-No puedes. -Déjame.

-No puedes irte. -Que me sueltes.

-No estás bien, ¿qué haces? -No me toques.

-Me quieres escuchar. -¡Es mi hija!

-No estás bien, no te puedes ir.

-¿Yo no estoy bien? ¿Viste en qué casa vives?

-¡No estas bien para irte! Sara, escucha a Pablo.

-Dame a la niña. -Dámela, es mi niña.

-Sara, por favor, Sara por favor.

¡Sara! ¡No!

-Oh...

Sara...

Sara..

Sara, Sara, Sara por favor... Sara...

(SOLLOZA) Sara, por favor.

-¡Oh...!

(LLORA)

-Esta casa ha sido testigo de demasiados

momentos amargos, Miguel,

pero también has vivido épocas muy felices,

concéntrate solo en esos recuerdos.

Fui yo, ¿verdad?

-¿Qué?

Tú no empujaste a Irene Salcedo,

lo hice yo, ¿no es así?

-Eras demasiado pequeño, ¿cómo podías saber lo que hacías?

¿Por qué me lo ocultaste?

-Lo hice para protegerte, Migue,

no podía permitir que ese fantasma te persiguiera

durante toda tu vida.

Pero asumiste la culpa de algo que no habías hecho,

y has estado pagando por ello todos estos años.

-Volvería a hacerlo,

por ti y por cada uno de tus hermanos.

(SUSPIRA)

Motor de arranque.

(SUSPIRA)

-Vámonos a casa.

Vamos.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

Oh...

Gran Reserva - T2 - Capítulo 26

23 jun 2011

Miguel no quiere renunciar a Lucía y se asocia con Mónica para acabar con Raúl, sin tener en cuenta lo arriesgado que supone forjar una alianza con la abogada. La casa de los Cortázar está revolucionada. Rosalía quiere ajustar cuentas con don Vicente, y un importante inversor expresa su interés por ser socio capitalista. ¿Alguien ajeno a la familia formará parte de la empresa? Lucía da una sorprendente noticia, se casa con Raúl. Dani intentará proteger a su hermana...

 

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  1. Anca

    Menos mal que no soy la única que se ha vistos las dos temporadas en tan solo unos días ;-) Me encanta la serie y he visto en RTVE que siguen muy pronto con la tercera temporada. Muy bien, aunque mi serie favorita queda Cuéntame... Os veo desde Suecia, en la red y os agradezco por la oportunidad. Saludos a todos!

    30 dic 2012
  2. Ana

    En pocos días he visto hasta el cap. 26.Sentí caer un balde de agua fria al finalizar éste por haberse cortado (para mi) de golpe. Creí que seguiría hasta finalizar. Cuando comenzará o continuará esta serie? Haganmelo saber!!! Excelente la trama y las interpretaciones.Ahora, Sofía y Lucia pueden ser tan vulnerables? Supongo que debe haber personas así. Desde Buenos Aires, Argentina.

    17 sep 2012
  3. sonia raquel

    Hola: Soy Argentina, repito lo que ya muchos se preguntan CUANDO COMIENZA LA 3RA.TEMPORADA? eS UNA SERIE EXCEPCIONAL.Gracias.Cordialmente Sonia

    14 sep 2012
  4. Elisabeth

    Alguien sabe si hay otra temporada, si si fuera cierto que hay otra temporada alguien sabe cuando empieza..?? Un saludo la serie es genial

    21 ago 2012
  5. dignasw

    La serie es fenomenal, caracter y trata super interesante. La paripacion actoral es fantastica. Nos dejan con cabos sueltos: queda Lucia en la carcel? Miguel y. Danny sospechosos por lamuerte de Monica. Que contiene la caja que entierra Vicente? La muerte de Jesus Reverte sin aclarar, igual de Manu, de Paloma y...., Julian queda preso, y Sara? Etc. Lucia es incongruente, carece de buen juicio, muy inocente e ignorante, falta de seriedad en decisiones.

    02 jul 2012
  6. Jose Roberto Vindell

    Que Buena est a la series, quisiera saber cuando comienza Los nuevos capitulos, la verdad es que me encanta to a la programacion de El canal. Les escribo des nueva Orleans.

    11 mar 2012
  7. Hugo

    Que buena serie, alguien puede decirme si hay tercera temporada, es que en México casi no se conoce la serie y nadie me da respuesta!

    26 ene 2012
  8. Miguel

    Madre mía, esto se va a llenar de gente ahora que han cerrado Megavideo... xd

    24 ene 2012
  9. guadalupe

    excelente serie, el capitulo 26 no esta completo o es solo un mal dia que no quiere publicar el video completo? excelentes actores Todos, hasta que veo una serie con caracter y buena trama, se a simple viste se puede tornar simple que dos familias luchen por su negocio, y se entrelacen las historias personales pero la han llevado al extremo de una manera extraordinaria Felicidades a todos los que laboran detras de camaras desde tamaulipas, mexico

    24 ene 2012
  10. Emma Ruiz

    hola , que en una semana me he visto las 2 temporadas, que me tienen en ascuas, soy de mexico, y aqui la pasan en un canal pero como me he quedado con ganas la he buscado por la red, y la he visto toda. los felicito por tal serie , que es muy buena, sabemos cuando inicia la 3 temporada. que me gustaria verla. saludos

    22 ene 2012