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No recomendado para menores de 7 años Gran Reserva. El origen - Capítulo 70-71 - Adolfo consigue el puesto de vocal en el Consejo Regulador y Jesús siente que no puede más con su relación con Sofía - ver ahora
Transcripción completa

Es tu responsabilidad que tus trabajadores trabajen bien

y han cometido un error muy grave, así que es tu responsabilidad.

Soy muy blando, siempre poniendo la otra mejilla.

-Que no, Rafael, no eres blando, es que eres comprensivo

y eso es algo muy diferente. -¿De verdad lo crees?

-Claro.

No, Rafael. No, no, que tengo novio.

Ya te dije que no puedo darte lo que quieres,

te puedo dar mi amistad y ya. -"Amistad"...

Lo que sientes por mí es compasión,

como todo el mundo. -No.

-Fue mi responsabilidad,

debí haber estado más atento durante todo el proceso.

No volverá a ocurrir.

-Ya lo sé que no volverá a ocurrir,

porque vas a coger tus cosas y te vas de aquí.

-¿Lo va a despedir?

-Sí, exactamente.

-Su tío le ha inscrito a las oposiciones para policía

y aunque dice que no me le importa irse, sé que quiere quedarse aquí.

-Y claro, tienes miedo que si te quedas en Lasiesta

los Cortázar vean que sigues embarazada.

-Pues no, porque ya lo saben. -¡¿Cómo?!

-¿Se lo has contado todo? -Sí, y me ha hecho pensar,

¿por qué tenemos que cambiar nuestras vidas?

-¿No te daban miedo los Cortázar?

-Pero yo les voy a hacer frente, con tu ayuda.

Y con la de mi madre.

¿Qué es esto?

Es su dinero. Me quedo aquí, en Lasiesta.

-Ese niño será un Cortázar por las buenas o por las malas.

No digas que no te lo advertí.

-¿Qué le ha contado a Elena Cortázar?

-Baje la pistola, por favor.

-No te muevas.

(Disparo)

-Joaquín Ormaechea lo sabe casi todo sobre el asesinato de Gabriel.

-¡Es el J.O. de su agenda, ¿no? -Sí, exacto.

Y ayer me prometió que iba a traer aquí una prueba definitiva.

-Estuvo trabajando en las bodegas durante un tiempo,

pero no quedé muy contento con él.

-¿Sabe usted dónde puedo yo encontrar a ese tal Ormaechea?

-No.

-Ormaechea diría cualquier cosa contra mi padre,

¿qué tiene que ver una partida de vino adulterado

con la muerte de Gabriel que murió de un golpe en la cabeza?

-Pero Ormaechea le contó lo del vino adulterado a Gabriel

y Gabriel chantajeó a tu padre. -Claro.

Y mi padre lo mató porque le chantajeaba, ¿no?

¡Mi padre no tiene que ver con la muerte de tu hermano!

-Luis, lo siento, pero es lo que pienso.

(MUJER) No sé por qué te quiero.

Será que tengo alma de bolero.

Tú siempre buscas lo que no tengo.

Te busco en todos y no te encuentro.

Digo tu nombre cuando no debo.

(HOMBRE) No sé por qué te quiero.

Será que tengo alma de bolero.

Tú siempre buscas lo que no tengo.

Te busco en todas y no te encuentro.

Digo tu nombre cuando no debo.

(AMBOS) Querer como te quiero

no tiene nombre ni documentos,

no tiene madre, no tiene precio.

Soy hoja seca que arrastra el tiempo,

medio feliz

en medio del cielo.

¿Estás segura de lo del vino contaminado? Si esto se supiera

sería el fin de las bodegas Miranda.

Yo creo que Gabriel lo sabía y por eso le chantajeaba.

Creo que es la razón por la que Gabriel está muerto.

Puede ser.

Bueno, por una vez en su vida actuó como un auténtico Cortázar

y puso en aprietos a ese canalla.

¿Cómo puedes decir eso, Vicente?

Hay dos muertos por ese vino

y morirán más si no encontramos la tercera botella.

¿Te dan igual esas muertes con tal de cumplir tu venganza?

¿De qué me hablas, Elena?

No soy yo quien puso metanol en ese vino ni quien mató a Gabriel

para que eso no se supiera.

(SUSPIRA)

Mira, tarde o temprano acabaremos con los Miranda como competidores,

eso es seguro, pero hacerlo por esto

es la única manera de que la muerte de Gabriel no quede impune.

¿Pero y si la tercera botella todavía sigue en Lasiesta?

¿Qué quieres decir?

Los Miranda venden casi toda su producción fuera de aquí.

Pues que cuando murió Ricardo Reverte

dijeron que bebió vino la noche anterior

y el padre Genaro también, ¿no te parece mucha casualidad?

¿En qué estás pensando?

Bueno, solo hay que encajar las piezas,

dos muertes por intoxicación en tan poco tiempo,

quizá ambos murieron por beber de ese vino adulterado.

-Te pongo este y ni uno más.

-Mal negocio si no dejas que los clientes

gasten lo que quieran. -Mira, eso es cosa mía.

Lo que no me gusta es ver a nadie salir a rastras un día tras otro.

Y yo creo que a tu tío tampoco le gustaría.

-¿Qué dices? ¡Ni que le conocieras! -No, no le conocía,

pero sí que de pequeño le pediste a los Reyes un balón

y como no te lo trajeron tu tío se mató para fabricarlo él solito.

Mira, Andrés...

cuando alguien hace eso es porque te quería muchísimo.

Y estoy segura que no le gustaría nada ver como

estás desperdiciando tu vida.

-¿Quién te ha contado esa historia? -Tú.

¿Sorprendido, no?

Estabas tan borracho ese día que no te acuerdas.

-Mejor, ¿para qué recordad momentos que no van a volver?

-Entre otras cosas para honrar la memoria de los seres queridos.

-Andrés, debes cambiar y echarle valor a la vida,

si no nunca serás feliz.

-Ponme un chato de vino, Pilar. Mejor déjame la botella.

-Pero bueno, pues sí que estamos bien.

-¿Qué haces aquí ya empinando el codo?

¿No deberías estar en las bodegas?

-Debería, tú lo has dicho, pero estoy aquí.

El patrón ya no da más segundas oportunidades

después de la tuya, me ha echado.

-¿Cómo? -Que me ha echado a la calle.

-¡Pero este Vicente Cortázar es el mismísimo demonio, joder!

¡Ojalá le hubiera partido la cara ese día!

-No te sulfures, porque ha sido Rafael.

-No puede ser, pero si no tiene sangre en las venas, tiene mosto.

-Pues conmigo tenía vinagre.

-Toma un poco de tila, a ver si te calman los nervios, hijo.

-Gracias, madre.

¿Sabes algo del Consejo Regulador? La reunión acababa hace una hora,

pero no han llamado y me mata esta incertidumbre.

¿Por qué tardarán tanto? Si me ofrecieron a mí el puesto

qué más da que seas tú, de la misma bodega.

Será por mi fama, el Consejo son palabras mayores

y no querrán que nadie les de mala imagen.

No, hombre, buscan gente honrada y tú lo eres, Adolfo.

Las habladurías y cotilleos de un pueblo

ni llegan allí ni les importa.

Tiene razón, además, tú ya no eres un cabeza loca,

si hasta doña Clotilde y doña Fernanda se han dado cuenta.

No sé si ir al Consejo a ver si me entero de algo,

aquí no hago nada.

(Teléfono)

¿No deberías cogerlo?

Cógelo tú, Jesús, por favor.

Está bien.

¿Dígame?

Sí...

Sí, aquí es. No, soy su hermano.

¿Es el Consejo Regulador?

(Música de intriga)

Ajá...

A ver madre que le ayude.

-Hija, no te preocupes, que ya puedo yo con esto.

Pero si quieres sube al cuarto de baño de don Vicente

a ver si hay toallas en el suelo

que Dña. Rosalía las deja ahí para que las cambie.

-¿No sabe pedir las cosas como se debe

en lugar de ir dejando señales?

Como si usted no supiera lo que hacer.

-A mí si las deja en el suelo como encima de un armario,

aquí nos pagan para trabajar,

no para opinar de las manías de los señores.

Y tú hazme el favor de hacer lo que te digo sin rechistar.

-A sus órdenes, mi general.

(BAJITO) -Habrase visto.

A ver si metes en cintura a tu hija

que se nos acabará subiendo a la chepa, ya lo verás.

-No me calientes más la cabeza, que bastante la tengo ya.

-Sí que traes mala cara, sí.

¿Qué ha pasado en las bodegas?

-El señorito Rafael ha despedido a Roberto.

-¡La Santa Virgen de Balvanera! ¿Pero qué me estás diciendo?

-Bueno, pues que Roberto ha cometido un error importante, con un pedido.

Pero lo ha echado sin ningún miramiento

yo no lo había visto tan enfadado nunca.

-Madre del amor hermoso. Cuando se entere nuestra hija...

Capaz es de prenderle fuego a la bodega.

-Es que...

(SUSPIRA) No sé...

No sé cómo voy a decírselo a Manuela.

Sí, no se preocupe, yo se lo diré.

De acuerdo.

Muchas gracias. ¿Qué te han dicho?

Parece que han discutido mucho sobre ello, había más candidatos

y la votación ha estado muy reñida. No me la han dado, ¿no? Dilo,

no te dé apuro decírmelo.

Eres un mendrugo y eres el nuevo vocal del Consejo Regulador.

¿De verdad, lo dices en serio? (RÍE)

-Hijo, mío, qué poco te valoras, claro que es en serio.

Enhorabuena, mi vida, tu padre estaría muy orgulloso de ti.

-Ahora solo espero estar a la altura.

¿Cómo no vas a estarlo, mendrugo?

Ven aquí, que te dé un abrazo, ¿cómo no vas a estar a la altura?

Claro que vas a estar.

Bueno, ahora que voy a tener un cargo importante

necesitaré un traje nuevo, ¿no?

No puedo ir así a las reuniones. -El de los domingos.

-Madre, si ese me lo he puesto un montón de veces,

Está más anticuado que los muebles de la casa.

-Tú sí que eres antiguo, decir que mis muebles son viejos.

Yo creo que me van a durar como mínimo 50 años más, ¿eh?

(RÍEN LOS DOS) Qué tontos sois.

A Ricardo Reverte le hicieron análisis después de su muerte.

Si hubiera habido metanol en su sangre

habría salido en los resultados.

Un momento.

A no ser que alguien los hubiese manipulado.

(RESOPLA RIENDO)

El alcalde, Elena.

El único que sabe de medicina en este pueblo.

Puede ser. Además es amigo y socio de Santiago Miranda.

Claro...

Mierda, sin pruebas no podemos demostrarlo.

No tenemos ni las botellas ni a Ormaechea.

(SUSPIRA) Hay una persona que lo sabe todo.

De hecho fue quien me contó todo esto.

¿Por qué no me dices ya quién es? No puedo decírtelo.

Debes convencer a esa persona para que testifique contra Miranda.

¿Por qué no la llamas y quedamos con ella?

Está bien, pero debo ir sola,

soy la única persona en la que confía.

No entiendo por qué quieres protegerla,

pero más te vale que consigas que declare,

es la única manera que tenemos de atrapar a ese cabrón.

Al parecer confundí un pedido, el de los Restaurantes Cárdenas,

y he mandado mucho más cosechero que reserva...

-Pero eso no es suficiente para despedirte.

Además tú siempre has sido cumplidor.

-Pues lo he sido hasta ahora, Andrés, hasta ahora.

No sé, creo que...

hacer mi trabajo, más el trabajo de Eduardo,

más el maldito pedido de los Supermercados Olea...

Me he visto superado, no he estado a la altura.

-Pues si el único bueno que había en los Cortázar te despide así

a ver qué pasa cuando don Alejandro se muera.

-Eso ya no es mi problema, no pienso poner un pie en esas bodegas.

-Eso ya lo veremos.

-No, Andrés, no hagas tonterías, anda.

-Desde que entré en las bodegas has dado la cara por mí,

ahora me toca devolverte el favor.

-Tú no te preocupes, que esta noche ya más tranquilos

veremos cómo le contamos que el señorito Rafael

le ha despedido al novio.

-¿Qué?

Pero eso es imposible.

Padre, dígame que no es verdad lo que acabo de oír.

Rafael no puede despedir... -Lo siento, hija.

Y a mí también me duele, pero...

Roberto ha cometido un error y Rafael ha tomado una decisión.

-100 veces te tengo dicho que no son como nosotros, Manuela.

Por mucho que nos quieran y por bien que nos traten.

-¿Y usted no ha podido impedirlo?

Siempre dice que Roberto es su mejor hombre,

no pueden despedirle por un error. -He intentado que entre en razón,

pero estaba tan enrabietado que...

nada, no me ha hecho caso. -Pero yo no me lo explico,

anda que no ha metido la pata Andrés en las bodegas

y nunca le despiden. -Es que está intentando demostrar

que no es un blando y que puede llevar las bodegas

como su hermano Vicente, con mano firme.

¿Y quién ha pagado el pato? Roberto.

-Tengo que hablar con Rafael y hacerle entrar en razón.

-De eso nada, hija.

Por mucho que te duela, son cosas de la bodega,

y ahí no tienes arte ni parte,

así que a tragarse el sapo y a callar.

-Pues entonces padre lo que debe hacer es hablar con don Alejandro

para intentar convencerle de que dé marcha atrás.

-No me gusta, Eduardo.

Soy la primera que no quiere que Roberto pierda su trabajo,

pero si pasas por encima del señorito Rafael

te puede pasar factura.

-No es la primera vez que intercedo por Roberto

ante don Alejandro, ¿no? -Por eso mismo te lo digo.

¿O no recuerdas cómo te la juró D. Vicente

cuando impediste que Roberto se fuera a trabajar a Madrid?

-Padre, padre, por favor.

-La verdad es que no podemos cruzarnos de brazos,

porque no es justo.

Roberto es un buen trabajador y no se merece esto. Además...

será nuestro futuro yerno, ¿no?

-Gracias, padre, sabía que podía contar con usted.

-Venga, Inés.

(RECUERDA) Este es mi hijo y solo yo lo voy a criar.

-¡Insensata, ese niño es de Gabriel,

es lo único que me queda de él! -No me da miedo.

-Ese niño será un Cortázar por las buenas o por las malas.

No digas que no te lo advertí.

(LLOROSA) -No te preocupes, mi amor,

mamá luchará hasta el final para estar contigo.

Me da igual lo importante que sea esa familia,

no dejaré que nadie me separe de ti, nadie.

(Tocan a la puerta)

Un momento.

¡Ángel, te he dicho que un momento! (SORBE)

-Perdona, Chispis, no lo había entendido.

¿Estás llorando? -No, no estoy llorando.

Es por el embarazo que estoy muy sensible

con la tensión de los últimos días. -Ya. ¿A quién quieres engañar?

A ti te pasa algo y tiene que ver con los Cortázar, seguro.

-Después de despedirnos esta mañana

me encontré con Alejandro Cortázar.

-¿Y qué quería ese miserable?

-Da igual. Lo importante es que le dejé claro

que no le daré mi niño por nada,

que me da igual el dinero que me ofrezca.

-Si hubiera quedado tan claro no llorarías así, ¿qué más ha pasado?

-Nada.

-Chispis, que tengo mucha mili contando trolas, no me mientas.

-Pues que me amenazó, Ángel.

Me amenazó con quitarme el niño de malas maneras.

Deberías haberlo visto, parecía tan seguro que...

que tengo mucho miedo, cariño.

(LLORA)

-Patrón...

¿puedo hablar con usted un momento?

-¿Tú qué haces aquí?

Le dije a Roberto que te tomaras unos días

y volvieras cuando yo te avisara. -Si estoy aquí es por él,

me he enterado de que lo ha pasado. -No es asunto tuyo.

-Sé que ha tenido mucha paciencia conmigo y no pretendo abusar,

pero estoy seguro que...

si ha podido ser tan comprensivo conmigo, puede serlo con Roberto.

-Te manda él, ¿o qué? -No, no. No sabe nada.

Esto es cosa mía.

Solo quiero que sepa que Roberto es la persona más responsable

y más trabajadora que conozco, sin duda alguna.

Y en mi humilde opinión

creo que no debería dejarle escapar solo por un error.

-No tengo por qué justificarme,

pero Roberto ha cometido muchos errores,

el último dejar mal cerrada esta barrica,

perdimos muchísimo vino, Andrés.

Lo dejé pasar y mira cómo me lo pagó.

Estoy harto de que me toméis por el pito del sereno, harto.

-Él no tuvo nada que ver con eso.

-¿Ah, no?

-La culpa fue mía.

Yo fui quien dejó mal puesta la cuña.

En ese momento tenía problemas personales y Roberto me tapó.

-¿Cómo? ¿Me lo estás diciendo ahora como si nada?

-Lo que pase conmigo no me importa,

solo quiero que sepa la clase de persona que es.

-Lo siento, intento pasar inadvertida.

-Pues en este pueblo es imposible.

Así que no vuelvas a llamarme, por favor,

si Santiago se entera de lo que estoy haciendo

sería el fin.

-Ya lo sé, Dña. Elvira,

no lo hubiera hecho si no fuera importante.

Verá... (CARRASPEA)

Necesito saber

si las muertes de las que hablaban su marido y el alcalde

con referencia al vino intoxicado

si podrían ser Ricardo Reverte y el padre Genaro.

-Pues no se refirieron a ningún nombre en concreto, pero...

pero ahora que lo dices podría ser.

No estarían tan preocupados

si estas muertes de alguna forma no hubieran llamado la atención.

¡Ay! -¿Qué pasa?

-Chis.

-Tranquila, creo que no nos ha visto.

(ASUSTADA) -No debería estar aquí, es peligroso.

Lo siento, Elena, pero tengo que irme.

-¡No, por favor, necesito su ayuda!

-Yo ya te he contado lo que sé, no puedo hacer más.

-Sí que puede.

(CARRASPEA) Puede venir conmigo a comisaría y contarlo todo,

declarar.

-¡¿Cómo?!

-Ormaechea iba a hacerlo, pero ha desaparecido.

usted es mi única y última esperanza

para poder conseguir que Santiago Miranda pague todo lo que ha hecho.

-¿Tú sabes lo que me estás pidiendo?

¿Sabes lo que este hombre me haría si se enterase?

-Y pensar que todos en el pueblo le estiman, menudo cabronazo.

-Sí, pero es rico, tiene amigos, tiene poder y yo soy una camarera.

¿Y si me lo quitan qué? -Eso no va a pasar,

estoy contigo y no lo permitiré. -¿Y cómo?

¿Cómo lo harás si tienes a todos los amigos en la cárcel?

Ay, perdóname, cariño, que estoy muy nerviosa, perdóname.

-Mis amigos no serán tan influyentes como ese millonetis,

pero me han enseñado todo lo que sé de la calle y es la mejor escuela.

-¿Y qué vamos a hacer?

-Demostrarles que no pueden humillarnos así como así.

-Pero no quiero que te metas en líos por mi culpa.

-Ya me han pisoteado muchas veces y no lo harán más,

si quieren hacer las cosas por las malas así será.

(ASUSTADA) -¡Ángel!

-Y no solo ha dado la cara por mí.

También la ha dado por usted y por los suyos.

¿O no se acuerda de lo bien que sustituyó a Eduardo?

No se merece que le traten así.

¿Pasa algo?

No, estamos hablando de Roberto.

Es posible que nos precipitáramos al echarle.

-Roberto es un buen peón

y si ha cometido un error trabajará el doble para corregirlo,

pero tienen que darle otra oportunidad.

Andrés, que yo sepa todavía soy el que dirige estas bodegas,

así que si no quieres seguir el camino de Roberto

ponte a trabajar y deja de perder el tiempo, venga.

Ya le has oído.

Sí, ya le has oído, ponte a trabajar.

-Doña Elvira, si viene conmigo a contar lo que sabe

no tendrá que temer por nada nunca más.

Santiago Miranda acabará entre rejas.

-¿Pero cómo puedes estar tan segura? Es su palabra contra la mía.

Santiago sabe defenderse perfectamente, es muy listo.

Diría que estaba borracha.

Y todo el mundo sabe que tengo ciertos problemas con la bebida.

No me creerían.

-Por favor, doña Elvira. -¡Te lo ruego!

Por Dios, Elena, ¿es que no te das cuenta?

Precisamente te conté a ti esa conversación que escuché

porque yo viviendo bajo su mismo techo no puedo hacer nada.

-Yo no la conozco mucho,

pero sé que no dormiría tranquila

sabiendo que hay un asesino suelto por su silencio.

-Aquella conversación que escuché hablaba de vinos adulterados,

no de crímenes.

-Y qué casualidad que la única persona que chantajeó a su marido

por ese asunto, apareció muerto en una tina.

Por favor, doña Elvira. ¿Usted tiene hermanos?

¿Se imagina el calvario por el que pasa mi familia al saber

que el asesino de Gabriel anda suelto?

-Solo hay una solución, Elena,

debes encontrar esa tercera botella de vino envenenada.

Es la prueba que necesitas.

Pero, por favor, no me pidas imposibles.

Te deseo toda la suerte del mundo, de verdad.

Lo siento.

Búscala.

(Tocan a la puerta)

-Ya va, un momento.

(Tocan)

¿A qué vienen tantas prisas?

-¿Y tu patrón? Quiero hablar con él. -¿Pasa algo?

-Eso es asunto mío. -Me temo que no podrá recibirte

y menos en ese estado. ¿Por qué no vas a tranquilizarte?

-No me iré sin hablar con él, ya puedes avisarle...

-No hace falta, ya estoy aquí.

Puedes retirarte, Inés. -Pero, señor...

-Retírate, por favor.

Debo decir que le has echado valor al presentarte así en mi casa.

Debería saber que un padre es capaz de todo

para defender a su hijo. -Lástima que tú no tengas ninguno.

-Deje en paz a la Carolina, ¿me oye?

Quizá Gabriel engendrara a ese hijo que espera,

pero no quiso saber nada de él. -Él pagó sus errores con su vida,

no querrás que su hijo siga la misma suerte, ¿verdad?

-¿Y separarlo de su madre es lo mejor para él?

-Mira a tu alrededor.

¿No te gustaría que tu hijo se criase en un lugar así,

que fuese a un buen colegio,

que heredase estas tierras y las bodegas?

Si tu novia fuese buena madre aceptaría mi oferta

y evitaría que su hijo pasase penalidades.

-Ni Carolina ni yo podemos darle tantos lujos como usted,

pero le queremos. ¡Y es su hijo!

No se criará junto a quien intentó librarse de él.

-No estoy de acuerdo con lo que hizo Vicente, pero supo rectificar.

-Pues hágalo usted también,

porque si vuelve a molestarla le juro que se arrepentirá.

¿Estás amenazando a mi padre, pedazo de mierda con piernas?

Y a ti también, para que luego no lleves ninguna sorpresita.

Anda, deja de bufar, gatito,

que no ha nacido quien me amenace y se vaya de rositas.

No tengo ningún miedo, Vicente,

de donde vengo a la gentuza como tú nos la merendamos así.

¿Ah, sí? Vaya, hombre.

Vamos a verlo.

¡Vicente, por favor!

No te ensucies las manos con esta escoria.

Anda lárgate antes de que me arrepienta.

Será un placer.

No quisiera estropearte esa carita de porcelana que tienes.

(SILBA) Eh, gatito...

esto no va a quedar así, ¿eh?

Venga, largo. (LANZA UN BESITO)

(RESOPLA)

(Cierra la puerta)

(CANSADO) Don Alejandro, ¿puedo hablar un momento con usted?

Es importante.

-Pasa.

-Sofía, que te quedas al cargo, ¿eh?

Yo me voy con la furgoneta a Logroño a por harina para hacer pasteles

que esta semana no ha venido el reparto.

Si quedará por lo menos para tres bandejas de kilo,

y aquí como mucho se llevan media docena.

Hace un rato doña Clotilde me ha encargado

tres docenas de pasteles para el cura de Santurce.

¿Tres? Sí, señora.

¿Va a ser el sustituto del padre Genaro?

Mientras no nombren a un sustituto sí,

pero a ella le da igual, debe quedar bien con cualquier sotana que vea.

Y con las que no también, sí. ¿Y qué tal el cura?

Pues... ¡Ay, yo qué sé! Que me voy, que si no no llego.

Ala. Ay...

Adolfo. -Hola.

Hola, ¿te pongo algo o vienes a ver a la panadera más guapa del pueblo?

Huy, se te han subido a la cabeza los piropos que siempre te dedico.

Pero no me importa porque es la verdad.

Tú estás muy contento hoy.

Estás delante del nuevo miembro del Consejo Regulador.

No esperaba que te pusieras a dar saltos de alegría,

pero un poco más de entusiasmo... (RÍE)

Es que no sé lo que es el Consejo Regulador.

Pues entre otras cosas, deciden lo relacionado

con la Denominación de Origen en La Rioja.

¡Enhorabuena, qué gran noticia! Gracias.

Se lo dieron a mi hermano, pero él renunció a mi favor,

debían votarlo antes de tomar una decisión.

¿Y Jesús ha renunciado? Es raro, ¿no? ¿Por qué?

Ya tiene bastante dirigiendo la bodega,

supongo que veía injusto llevarse todo el mérito

ahora que yo también doy el cayo.

Pero dejémonos de mi hermano, y centrémonos en nosotros.

Ay, Adolfo, yo...

yo sigo sin estar preparada para casarme contigo.

Tranquila, cariño, que no voy a insistir más.

Mira, desde que te conozco no dejan de pasarme cosas buenas

y no quiero estropearlo todo con impaciencia.

Te esperaré el tiempo que haga falta.

(ENTERNECIDA) Ay...

¿Está usted bien, patrón? Parece preocupado.

-Últimamente a esta familia se le multiplican los problemas.

Pero creo haber encontrado solución

para un problema que no me deja dormir.

Aunque sea dura.

-Tomar una decisión no siempre es fácil.

Uno reza para no equivocarse, pero Dios no siempre le escucha.

-Dejemos mis problemas y dime, ¿para qué querías hablarme?

(TITUBEA) -No le hubiera molestado si hubiera sido otra persona

pero se trata de Roberto, ya sabe que para mí es como un hijo.

-¿Tiene algún problema?

-Sí, el señorito Rafael le ha despedido.

-No puede ser, si siempre habla bien de ese muchacho, ¿qué ha pasado?

-Bueno, no le digo que el error no haya sido grave,

pero es la primera vez que lo hace

y me parece, no sé, que el castigo es demasiado duro.

Bueno, cuando todo se ha arreglado más o menos.

-Esa decisión corresponde tomarla a mi hijo.

-Ya sé que igual le pido demasiado, pero si pudiera hablar con él.

-¡Jodido cerdo, si es que...!

¿Y tú qué? Buenas horas de ir a trabajar.

Si es que se ha escapado el cerdo del tío Facundo

y me ha costado las de Caín.

Mira cómo huelo, mira, ¿no hueles? Huelo que se avecinan problemas,

vengo de casa de los Cortázar.

-¿Y qué, alguna novedad para la investigación?

-Mi visita ha sido extraoficial y hemos tenido un buen encontronazo.

-¿Qué ha pasado esta vez?

-Antes debo contarle algo que no sabe.

La Carolina está embarazada. -¡¿Cómo?!

¡¿Pero qué has hecho, desgraciado?! -Frene que no soy el padre.

-¡Aún peor, ¿qué quieres, matarme?!

-A mi Carolina la respeto más que a mi Atleti,

no le niego que tenga pensamientos con ella, pero a lo que voy,

el padre es Gabriel Cortázar.

-¡¿Cómo?! ¿El muerto?

Pero bueno, ¿desde cuándo sabes eso?

-Pues hará unas cuantas semanas.

-¿Y me lo dices ahora? ¡Eres un zoquete!

¿No ves que esto interferirá mucho

en la investigación del asesinato de Cortázar?

-Por eso callé, para que no sospechara de ella,

que es buena muchacha. -Un policía no hace juicios de valor

sino que investiga, coge pruebas, datos...

-Y eso es lo que hice, descubrí que cuando cazaron a Cortázar

Carolina no se movió de la fonda. -Ah.

¿Pero tienes testigos para eso? -Pues claro, hombre.

-Roberto siempre ha sido un trabajador muy valioso,

se ha desvivido por las bodegas

sin importarle horarios, ni domingos, ni nada.

-Yo no puedo desautorizar a Rafael.

-Yo solo le pediría que le convenciese

para que cambiara de opinión.

Nadie tendría que saber que ha sido cosa suya.

-Si readmite a Roberto y comete otro error

los peones no le respetarán.

Desgraciadamente él no posee el carácter de Vicente

para hacerse respetar.

-Perdone mi atrevimiento, pero...

a don Vicente no se le respeta, se le teme.

-Te estás pasando, Eduardo.

-Dios sabe que yo le digo las verdades,

por eso siempre me ha querido a su lado.

Si don Rafael fuera más comprensivo no perdería el respeto de nadie,

sino que lo haría más fuerte. -Lo siento, esta vez no intervendré.

Rafael necesita endurecerse aunque sea tomando decisiones equivocadas,

si intervengo lo estropeo.

-Patrón, va usted a perder un buen trabajador

y a quitarle un mendrugo de su boca.

-Le escribiré una carta de recomendación

y moveré algunos contactos.

Seguro que encontrará trabajo bien pronto.

-Muchas gracias, no quiero molestarle más.

-Eduardo...

Lo siento, pero esta vez no puedo hacer más.

-Disculpe.

-Él único delito que cometió es enamorarse de un sinvergüenza.

-Pero no es la primera a la que le pasa.

-Pero la familia del truhán quiere quedarse con el hijo.

-¡Me cago en...! ¡Eso sí que no! -Por eso no podía quedarme quieto

y he ido a casa de los Cortázar, para cantarle las 40.

-¡Y muy bien hecho! ¡Has actuado como un valiente,

pero eres un zoquete!

-¿Y eso a qué viene? -Que hay que tener los pies

en la tierra. ¿Cómo vas a montar un Cristo a los Cortázar a su casa?

-No me arrepiento,

pero sé que traerá consecuencias, por eso se lo digo.

-¡Para que lo solucione a toro pasado como si fuera el caudillo

que hace así y ya, solucionado todo.

-Alguien me dijo que no me dejara pisar cuando mi lucha fuera justa.

-Eso es un truco muy sucio.

¿Quieres ablandarme recordándome cosas de tu padre?

-De mi padre y de su hermano mayor.

-Está bien.

Haré todo lo que pueda para sacarte de esta,

aunque nos hundamos los dos, que también puede ser.

Anda, vamos a comisaría.

(Tocan al timbre)

-Un momento.

Elena, qué alegría verte, pasa. -Hola.

Siento no haberle hecho antes esta visita,

pero últimamente en casa las cosas están un poco complicadas.

-Sí, he oído algo, a ver si lo podéis solucionar,

porque la familia es lo que te mantiene en pie.

¿Quieres tomar algo? -No, muchas gracias.

Tengo un poco de prisa, solo vengo a preguntarle algo.

-Pues tú dirás.

-Le va a sonar un poco raro, pero...

me gustaría saber si tiene en casa

alguna botella de las bodegas Miranda.

-Ay, por Dios, ¿el odio de tu familia a esa gente

hace que no podáis comprar una botella en la fonda?

-No, no es eso.

Mi hermano Vicente se ha enterado que le van a dar un premio

a las bodegas Miranda por una cosecha de hace unos meses

y quiere analizar el vino

para intentar arrebatarle el premio el año que viene.

Y como recuerdo que Ricardo coleccionaba vino,

he pensado que igual tienen una botella de esa cosecha.

-Sí, yo creo que sí, pero no sé si será de la cosecha.

-Ya.

(RECUERDA)¿Y esa botella, padre?

La compré en la fonda, la vi de casualidad.

No está de más saber en que trabaja la competencia.

Vamos a brindar por los presentes. Por mi mujer, juntos toda la vida.

Y por ti, Jesús, estoy orgulloso de ser tu padre.

Yo también estoy orgulloso de ser su hijo.

Y el suyo también. ¡Uf!

¡Ni lo probéis!

Qué gusto tan raro.

¿Qué le pasa, padre? No sé, por muy Miranda que sea

no está a la altura de esta cena.

-Renata, ¿está bien?

-Sí, hija, es que estaba recordando.

La última vez que abrimos una botella de Miranda

fue el día que murió Ricardo.

-Ya le he dicho que el agente Ortega ha salido.

-Pues le esperaré hasta que venga.

-Es un despacho privado, debe esperar fuera como todos.

-Yo no soy como todos, que te quede claro.

Buenas tardes, ¿qué ocurre?

-Ortega, quiero hablar con usted en privado.

Esperaba su visita, pero no tan pronto,

si no hubiera dado instrucciones para que le trataran como se merece.

-Ya veo que conoce el bochornoso escándalo

que ha montado su sobrino en mi casa.

-Sí, me acabo de enterar, y la verdad es que lo siento,

pero si viene a exigirme que le despida, pierde el tiempo.

-Eso sería confiar en que haría lo correcto,

y yo no soy un iluso.

Vengo a poner una denuncia contra él por amenazas y agresión.

-La compramos en la fonda, así que quizás es la que buscas.

Espera un momentito, ¿eh?

-Muchísimas gracias, Renata.

Es que he buscado por toda Lasiesta y es imposible dar

con una botella de esa cosecha. -Pero no puede ser...

No está.

¿Pero lo ha mirado bien?

A lo mejor lo han cambiado de sitio. -No, no, no.

No, estoy segura que la dejé con las otras botellas.

Pero ahora que lo pienso...

Es que no recuerdo haberla vuelto a ver desde aquel día.

Ay, Elena, siento que no te voy a poder ser de mucha ayuda, hija.

-No pasa nada, Renata, seguro que encuentro una, muchas gracias.

Solo espero que no sea demasiado tarde.

-Adiós, hija.

¿Demasiado tarde para qué?

-Le recuerdo que las denuncias falsas son un delito.

-Aquí lo único falso es la calidad moral de su sobrino.

Ese sinvergüenza entró en mi casa y me amenazó.

Mi hijo Vicente lo quiso echar y se resistió y lo agredió.

Si no llego a intervenir, no sé lo que hubiera hecho ese animal.

-Eso es lo que recuerda usted porque le interesa.

-No me gusta lo que insinúa, Ortega.

-No insinúo nada, don Alejandro, le estoy hablando bien clarito.

Si usted está aquí es para utilizar todo esto en contra de Carolina,

la hija de Pilar, novia de mi sobrino.

-¡Eso no es de su incumbencia!

¿Va a poner la denuncia o tendré que ir a Haro a ponerla?

-Vamos, don Alejandro, usted siempre ha sido un hombre razonable,

¿es necesario llegar a estos extremos?

-¿Y a dónde cree usted que debo llegar?

-Mi sobrino es un chaval, es muy joven,

está enamorado... Yo creo que si le pidiera disculpas

digo yo que se podría zanjar este asunto.

-¿Y qué pasa con el honor de mi familia?

Ensuciarlo cuesta muy poco, el limpiarlo cuesta mucho más.

-Don Alejandro, usted siempre ha sido un hombre de honor,

no creo que esto manchara su honra.

Tenga en cuenta que mi sobrino ha vivido en Madrid

y tuvo allí algunos líos,

si le denuncia puede arruinar su futuro.

-¿Va a llamar a Pajarillo o tendré que hacerlo yo

para que tome declaración?

Está cerrado, lo siento.

Jesús... Perdona que venga tan tarde,

necesitaba hablar contigo.

(RESPIRA HONDO)

Debes estar contento, ¿no?

Te hermano me ha contado lo del Consejo Regulador.

Es un gran reconocimiento para Bodegas Reverte.

Sí, ojalá estuviera vivo mi padre

para ver el hombre en que se ha convertido Adolfo.

¿Por qué has renunciado al puesto?

Para compensarle.

¿"Compensarle"?

Para querer hablar conmigo no estás muy dicharachero.

Estoy harto de hablar, Sofía,

ya he hablado demasiado.

Quedamos en que olvidaríamos esto.

Mentí, a ti y a mí mismo.

Le daría todo a mi hermano con tal de estar contigo,

la bodega, las viñas, todo.

Tú has elegido estar con él, y te admiro por eso.

¿Qué quieres de mí?

Júrame que no está enamorada de mí y me alejaré para siempre,

es tu última oportunidad.

¡Jesús! ¡Déjame explicártelo!

(RIENDO) ¿Qué me vas a explicar?

¿Que te has quedado dormido aquí y antes de la cena?

Ni que fueras un abuelo.

Me he...

me he sentado aquí y me he quedado traspuesto, ¿no?

¿Estás bien, estás sudando?

Sí, hace mucho calor. Eh...

A ver si tienes fiebre. ¡Que estoy bien!

Tampoco es para ponerse así, Sofía solo se preocupaba por ti.

Perdón, perdón.

He tenido un día horrible en las bodegas, estoy agotado.

Pues lo mejor será cenar cuanto antes, avisaré a madre.

¿Te vas a quedar?

Si no es molestia sí.

No quiero ser descortés,

quizá madre no tenía previsto poner otro plato y...

Pues sacamos el chorizo y el queso,

que tenemos que celebrar lo del Consejo Regulador.

Voy a decírselo.

-¡Roberto!

Ay...

-Mi niña. (LE DA BESOS)

¿Qué haces aquí?

-Mi padre me lo ha contado todo y me parece tan injusto...

-La he fastidiado, Manuela,

he puesto en un aprieto a la bodega con un cliente

y aquí eso no se perdona.

-Ya, pero es que Rafael no es así, yo no lo entiendo, no entiendo...

¿Qué llevas aquí?

-Trastos que tenía.

Y también mi finiquito, unos míseros duros por tantos años de lealtad.

-Espérate un momento, mi padre ha ido a hablar con don Alejandro,

a ver si lo soluciona, ¿no ha venido?

-No, no. -Pues hace mucho que salió de casa.

Mira, aquí... ¿Pero cómo no me dice qué le ha dicho don Alejandro?

-Necesitaba tomar un poco el aire.

-¿Y qué le ha dicho el patrón?

¿Que hablará con Rafael para que readmita a Roberto?

¡Pero, por Dios, padre, hable, por favor!

-¿Hablamos un momentito fuera?

-No, no, lo que tenga que decir lo dice delante de mí.

Supongo que habrá condiciones. Quizá deba pagar las pérdidas, ¿es eso?

-Manuela...

Déjalo, ¿no ves que no me van a readmitir?

-Lo siento, hija, lo siento.

De veras que lo intenté, pero no he logrado convencerle,

¡me cago en mi estampa!

-No se me sulfure, Eduardo,

ha hecho lo que ha podido y para mí eso vale más que nada.

-¡No me hago a la idea de que ya no entrarás por ahí!

Tú eres un trabajador extraordinario, no sé, es que...

-Pues si lo soy es mérito suyo,

porque todo lo que sé de vinos es gracias a usted.

Lo que no soporto es haberle decepcionado.

-¿Decepcionado? Pero, hombre, todo lo contrario.

Es que si no me hubiera operado de los ojos

no estarías tú en este brete, hombre.

-Y le digo una cosa, Eduardo,

ojalá que algún día vuelva a estar a sus órdenes,

en la cooperativa esa que quiere montar usted,

que es un sueño, esa. -Ojalá, hijo, ya veremos.

-Padre, padre, no llore.

-No digas tonterías, hija, se me habrá metido algo en el ojo.

Bueno, yo os dejo. No tardes, ¿eh? Te espero en casa.

-Esto no va a quedar así.

Te lo prometo.

(Abren la puerta de casa)

-Dichosos los ojos.

¿Se puede saber dónde te has metido?

-Nada, por ahí, dando una vuelta.

-Pues una vuelta bien larga, porque hace unas horas que no te veo.

-Bueno, es que tenía que despejarme.

He estado hablando con el patrón y... bah, nada grave.

-¿Que has hablado con don Alejandro? -He ido a pedirle a ver si podía...

reintegrar otra vez a Roberto.

-¿Y qué te ha dicho, eh?

-¿Qué me va a decir? Que lo siente mucho, que no puede...

Me ha reconocido que Roberto es un buen trabajador.

Pero claro, como no puede desautorizar a su hijo

no puede dar marcha atrás al despido.

-Pues para mí que el asunto está muy claro, Eduardo.

Roberto no volverá a las Bodegas Cortázar,

así que cuando antes se te meta en la cabeza mejor.

-Es que lo dices con una frialdad, que bueno...

-Ni frío ni calor, es lo que hay.

-Si parece que te alegras del despido.

-¿Cómo me voy a alegrar?

Lo que no quiero es que empeoren las cosas.

-¿Cómo que van a empeorar?

-Tú ya sabes que las cosas en esta casa andan muy revueltas

y cualquier chispa, por pequeña que sea, puede causar un incendio.

-Es que no sé por dónde vas.

-Pues que no me gustaría que por defenderle te despidan a ti.

-¿A mí, don Alejandro? Bah, no, es incapaz de hacer eso.

-No tentemos a la suerte, Eduardo, no tentemos a la suerte.

Han despedido a Roberto.

¿De una manera injusta? Tal vez,

pero nosotros lo que debemos hacer es ocuparnos de nuestro trabajo.

¿Entiendes?

-Te entiendo perfectamente, si yo me he puesto a reflexionar también.

-Huy, miedo me da cuando te pones a reflexionar.

-Me lo he pensado muy bien y muy seriamente, ¿eh?

Sí, tengo una idea en la cabeza que me viene revoloteando años.

-Que te veo venir, Eduardo.

-Pero si aún no he dicho nada. -¿A que es la cooperativa?

-Pues sí, la cooperativa y creo que ahora sería muy fácil.

-Para nada, para nada.

Olvídate de esa cooperativa.

-¿Pero por qué?

-Porque ahora no podemos correr el riesgo

de lanzarnos a la aventura, estamos bien en esta casa, Eduardo,

con un buen trabajo, bien considerados.

¿Quieres arriesgarte a perderlo todo por una quimera?

-No, la cooperativa no es ninguna quimera,

de hecho algunas funcionan muy bien en algunos pueblos.

-Pero no podemos arriesgarnos a perderlo todo

por algo tan poco sólido.

Además hay otro tema. -¿Cuál?

-Aquí. ¿Vas a dejar tirado a la persona que te salvó la vista?

No, hombre, Eduardo, tenemos que serles fieles a don Alejandro.

-En eso te doy la razón, ¿eh? Pero solo en eso.

Tu hermano está deseando celebrar el nombramiento,

hacía mucho que no le veía tan contento.

No es para menos.

¿Me recomiendas algún libro?

Jesús, me contestas con monosílabos,

no querías que me quedara a cenar, me acerco a ti y te alejas,

tú a mí no me digas que no te pasa nada porque no te creo.

No lo aguanto más.

Hacer así, como si no pasara nada.

¿De qué hablas?

Hablo de ti y de mí, de tener que fingir cuando estamos juntos.

O por lo menos yo, desde luego finjo.

Lo habíamos hablado y lo dejamos claro, ¿no?

Tú has elegido a mi hermano y lo respeto,

no me meteré en medio, pero eso no cambia lo que siento.

Estando cerca de ti solo sufro.

No me digas eso, no quiero que sufras.

Entonces aléjate de mí.

A partir de ahora mantendremos las distancias

y nos relacionaremos como lo que somos, cuñados.

No solo cuñados, eres mi amigo... ¡No soy tu amigo!

No quiero ser tu amigo.

Muy bien.

Pero será peor, la gente notará algo raro.

No notarán nada, finges muy bien, como hasta ahora.

No me hables así, no es justo. Lo que no es justo

es jugar con fuego porque le podemos hacer mucho daño.

Madre ha hecho un conejo para chuparse los dedos.

Sofía, ¿me ayudas a poner la mesa? ¡No! Ya lo hago yo, no ayudes.

¿Pasa algo? Nada, ¿qué va a pasar?

-Lo estás haciendo todo por despecho,

porque me has visto feliz con él y quieres quitarlo de en medio.

-Eso no es verdad, Manuela. -A ver, reconócelo, sé valiente.

-El señorito Rafael no te ha tirado por lo del envío a Cárdenas,

te ha despedido para separarte de Manuela,

vamos, porque está celoso.

-Tú no le puedes ofrecer nada, porque eres un desgraciado.

-¡Ah!

-¡Hijo de puta!

-¡Déjame que lo reviento!

(GRITAN LOS DOS)

-No me gusta cómo los Cortázar

están intentando quedarse con ese crío.

Así que a lo mejor a partir de ahora voy a tener que investigar

a ver si es una coacción o un intento de secuestro.

-No me amenace, sé lo que pretende y no se saldrá con la suya.

-Le guste o no le guste, yo soy la autoridad en este pueblo

y puedo hacerle que las cosas sean muy difíciles.

-Y si Carolina se niega a darnos el niño

habrá que darle donde más le duele.

Ya, arruinar la carrera de su novio.

Exacto.

-Averigüé dónde compraron la botella.

¿Dónde? En la fonda.

Y si había una botella puede haber más.

Debemos conseguir una botella igual

que pruebe la historia de Ormaechea.

-No tienen por dónde cogernos.

-¿Y la tercera botella? Yo no sé dónde está.

-Espero que los Cortázar no la encuentren antes que nosotros

porque si no... -Si no estamos perdidos.

-Sí, le vendí una botella a Ricardo Reverte.

Pilar, es un asunto de vida o muerte,

esa botellas, o al menos algunas, están envenenadas.

Piensa, ¿a quién se la vendiste?

-Es que ahora no me acuerdo, lo siento.

-Buscas a un culpable de la vida de tu hermano

y usas a mi padre como chivo expiatorio y no lo voy a permitir.

-Esas acusaciones no son falsas, te lo juro.

-Lo siento, pero no puedo seguir con alguien así. Esto se acabó.

-¡Luis, por favor, no te vayas! ¡Luis!

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Gran Reserva. El origen - Capítulo 70-71

16 ago 2013

Roberto, tras ser despedido de las Bodegas Cortázar, planea irse a Holanda a trabajar la temporada del tulipán y ganar un dinero para casarse con Manuela. Elena busca la tercera botella envenenada pues cree que es la única pista que puede inculpar a Santiago Miranda en el asesinato de Gabriel.

 

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  1. Martha

    Muy muy buena... Excelentes actores y buena trama, espero poder continuar viéndola desde Suiza vía internet. Gracias!

    06 sep 2013
  2. Irene

    Está bien que empiecen a terminar intrigas PERO que siga nuestra serie favorita. Excelentes actores y ambientación muy lograda. Ojalá no nos dejen sin ver algo de tanta calidad. Saludos desde México.

    21 ago 2013
  3. Raquel

    Me uno al NO LA QUITEN!!!!! Por mi trabajo no puedo verla pero voy al gym cada día y la hora de cardio que hago diaria es soportable gracias al origen Me la pongo en mi iPhone y a la cinta!!!!

    20 ago 2013
  4. Mònica

    Soy del mismo parecer que los demás. Me parece una serie muy bonita y que puedes ver en familia, cosa difícil hoy en día con el tipo de televisión basura que tenemos. Su vocabulario no es burdo y enriquece. No la quiten p.f.

    20 ago 2013
  5. Nelly de Villa Gesell Argentina

    Soy de Argentina y ví GRAN RESERVA todas sus temporadas....ahora con EL ORIGEN me parece un acierto...Uds. estan en verano y tal vez por eso les parece que no tienen audiencia....América está en invierno...LAS VEMOS MUCHISIMA GENTE!!! no dejen de darla por favor!! no nos hagan como con AMAR EN TIEMPOS REVUELTOS...una serie maravillosa de tantas temporadas y de lunes a viernes como esta...ahora en ANTENA 3 no podemos verla de esta partte del planeta...en fin, espero sigan con todo el EXITO que se merecen Nelly de Argentina

    20 ago 2013
  6. Viarsa

    Yo estoy totalmente de acuerdo con los demás seguidores de la serie, POR FAVOR, NO LA QUITEN!!!!!!! Con la tele basura que nos esta invadiendo por todas partes, esto es como un remanso de paz y de buen gusto.

    19 ago 2013
  7. Jorge Juan

    Sin duda la serie es fabulosa y deben continuar con mas temporadas. Es un excelente guion para una gran serie de calidad con buenas interpretaciones. Jorge Juan

    19 ago 2013
  8. Alicia Arigita

    Por favor no quiten la serie . Es lo mejor que se puede ver en la televisión entre tanta basura. Yo la considero mejor que gran reserva. Es la ilusión que tengo todos los días.. Alicia I

    19 ago 2013
  9. Gitana

    Porque piensan que van a quitar la serie?? Si es magnifica...los actores son maravillosos.. solo espero que le den duro a Vicente tambien y descubra con que clase de mujer se caso...

    19 ago 2013
  10. Marisa Dominguez

    Me parece una gran serie, buenos actores y buena trama. Esperen un poco antes de valorar la audiencia, ya que agosto es el mes de vacaciones por excelencia y no es buen momento para hacer ese balance. La serie merece otra oportunidad, es de lo mejor que se puede ver ahora en la television.

    19 ago 2013