La primera serie microdocumental sobre fotografía española contemporánea. El retrato de una generación de fotógrafos españoles como Santi Palacios, Laia Abril, Óscar Monzón, Nicanor García, Ricardo Cases o Cristina de Middel que está conquistando el mundo.

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Transcripción completa

(Sonido del mar)

No había equipos de rescate,

absolutamente nadie, ni voluntarios, nada.

Recibía solo en la playa a la gente.

Con el tiempo empezó a morir gente

y nosotros acabamos viendo a equipos de rescate que llegaron a trabajar.

(Bullicio)

Todos nos decían que estaban ahí porque habían visto las imágenes.

Pues yo creo que ese día, el colectivo de fotoperiodistas

que andaba por ahí dando vueltas, se podía apuntar un tanto.

(Gaviotas)

(Música)

Me parece que el fotoperiodista tiene que...

Tiene una función muy específica,

que es contar las cosas, pero con imágenes fijas.

Es un lenguaje propio, creamos imágenes evocadoras.

Nuestra función es lograr estar

donde hay que estar desde el punto de vista de un fotoperiodismo,

llámale como te dé la gana, la gente utiliza muchos nombres.

Vas buscando historias que no son el "mainstream".

Convenciendo a los medios para que la publiquen

y que la audiencia preste atención

a historias a las que no prestan atención.

Aquí, por ejemplo, tenemos una portada del diario El País,

que es una historia sobre los sirios en Marruecos,

que llegaron de Argelia, a buscarse la vida.

Ahí consiste nuestro trabajo también.

Si estás, estás haciendo fotos. Pero no vale cualquier foto.

Hay que pensar, hay que darle vueltas,

y buscar esa imagen que cuenta la historia

y que no es la que las autoridades

permiten contar o quieres que cuenten.

La que tú quieres contar.

Por eso, me he pasado los últimos años en el Mediterráneo,

trabajando las rutas, el cruce de Marruecos-España,

Libia-Italia y Turquía-Grecia.

Las redes están sirviendo mucho para visibilizar.

Hace que ya no dependas tanto de los medios para visibilizar.

Sigues necesitando los medios para cobrar,

porque las redes no te dan un duro.

Mi ejemplo más reciente fue cuando en una...

Haciendo una fotografía de 13 cadáveres en una patera,

en el Mediterráneo, a finales de julio,

yo di la imagen a la agencia

y los editores la tenían a su disposición,

pero sabía que al ser dura no me la iban a dar.

(Música)

Pero yo la subí a las redes

y empezó a dar muchas vueltas.

(Música de tensión)

Facebook la censuró, por eso ves que aparece aquí así.

Entonces, la gente empezó a hacer denuncia

y eso hizo más ruido todavía.

(Música)

Y, bueno, se compartió 11 000 veces solo desde mi perfil.

Luego imagínate la de veces que se compartió sin que se pudiera ver.

(Música)

(Bullicio y gritos)

(Estruendo)

Cuando trato de contar el por qué a veces

la foto que más recuerdas es la canoa...

Eso ocurrió en la isla de Lesbos, estaba con un compañero italiano

y escuchamos los gritos.

Puse las luces del coche y había gente saliendo del agua,

no nos lo creíamos.

Las olas superaban la cabeza, aquello era una locura.

Yo miré a través del obturador

y vi a una mujer desmayarse con un bebé encima.

Entonces, nos acercamos,

intenté agarrar al bebé y la mujer no me dejó, de forma agresiva.

O sea, algo pasaba. Decían... (HABLA EN INGLÉS)

A través de un chico afgano que hizo de traductor,

me dijo que es que lo que le había pasado es que su tercer hijo

se le había escapado al padre en un golpe de una ola

minutos antes, el niño estaba en el agua.

(Sonido del mar)

Entre ayudar y hacer la fotografía,

tú eres humano, a veces decides que haces una cosa y a veces otra.

Nunca me arrepiento de haber ayudado

y nunca me arrepiento de hacer la fotografía.

A veces, lo que te sale del alma

es "que le den a las cámaras, hay que ayudar".

Y otras veces, lo que te sale del alma es

"mi manera de ayudar es hacer fotos".

(Música)

El instante en el que para mí todo cambia

es cuando hago una fotografía el 28 de marzo de 2013,

si no me equivoco, en la valla de Melilla.

(Música)

Las casas que vemos al fondo son Marruecos,

estoy en territorio español.

Los chavales encima de la valla, principalmente de Mali,

están dentro de territorio español.

(Música de tensión)

Y este es el Premio Nacional de Fotoperiodismo 2015.

(Música)

Esto es otro desembarco en las costas de Lesbos.

Vemos voluntarios que están sacando a uno de los bebés,

detrás de ellos siguen el resto de personas que venían en la patera

y, entre medio, lo que vemos son compañeros míos.

(Música)

Y esta imagen se convirtió

en el Premio Nacional de Fotoperiodismo 2016.

(Música)

(Murmullo)

A mí siempre me ha resultado o tiene un punto desagradable

recibir premios por miserias ajenas.

Me parecía una contradicción, pero creo que lamentablemente,

por muy vocacional que sea, lidiamos con una industria,

porque la necesitamos para trabajar.

Los premios son una forma de conseguir

visibilidad dentro de esa industria.

Esto creo que es el aspecto negativo.

El positivo es que hay premios,

como el World Press Photo, que consigue que varios millones

contemplen las imágenes con otro sello de validación.

Es importante porque saben que hay una validación seria detrás.

(Música)

La imagen es de una niña y un niño de 11 y 10 años, nigerianos,

dos hermanos que se abrazan y lloran.

El equipo de rescate entregó los chalecos salvavidas.

Los sacamos a los cuatro hermanos, dos gemelos, nigerianos también,

y nos enteramos de que uno de los cadáveres era su madre.

(Música)

No lloraban por miedo,

sino porque la madre había enfermado de Nigeria a Libia

a través del Sáhara y había muerto.

Si no me llego a enterar de la historia,

igual no consigo que esta fotografía

salte a los medios y se publique bien.

(Música)

(Sonido del mar y gaviotas)

(Murmullo)

Vamos a aprovechar para ver el Astral,

el barco de rescate de la ONG Proactiva Open Arms,

que está justo ahora aquí, amarrado en el puerto de Barcelona.

A bordo de este barco estaba cuando hice esa foto

de los dos niños nigerianos.

Que está ahora en el World Trade.

(Música)

Un abrazo. ¿Qué tal, guapísima?

¿Cómo estás? Bien, ¿y tú?

Nos echaréis de menos, sin nosotros no sois nadie.

(RÍE) Muchísimo, efectivamente.

Venga, vamos (RESOPLA).

(Música)

Este es el Astral, aunque haya pasado tiempo,

se ve que era un barco de lujo.

Aun siendo un velero, hemos sacado 14 000 personas ya del agua,

solo con este barco, no ideal realmente para rescate.

Cuéntame, qué hacéis aquí.

Hacer un poco de concienciación,

enseñar todas las fotografías, todos los documentos

y con ello, poder llegar a la gente y seguir trabajando.

Sigue habiendo rescates, ¿no? Sí, hay rescates.

Esto es algo que no ha parado.

El hecho de que haya menos imágenes, no quiere decir que haya parado.

(Música)

Fotógrafos que acompañamos a los equipos de rescate.

Somos dos periodistas por misión y llegamos a estar con ellos,

a funcionar como ellos.

Bajamos, hacemos las cosas igual.

A la vuelta, nos dedicábamos a preparar el material para,

con conexión wifi por satélite,

enviar material a periódicos

y a agencias y a televisiones,

que esté disponible desde el mismo día.

(Música)

El fotoperiodismo marca por completo mi vida,

es muy difícil separarlos.

Separar una vida personal de este trabajo.

Volver a casa siempre es complicado.

Hay veces que pasan horas,

desde que estás en el terreno trabajando y disparando,

hasta que, de repente, te encuentras en un aeropuerto,

en una cafetería del de tránsito en el que estás,

o llegas a Barcelona y ves que la gente lleva su vida,

su día a día, y te das cuenta de que eres tú

el que se tiene que descomprimir.

No está buscando una instantánea que sabe que va a venderse

y que va a publicarse en portada al día siguiente.

Se puede permitir estar sobre el terreno,

ir a fondo, entrevistar testimonios, saber quién es quién.

Y poder desarrollar unas imágenes de cocción lenta.

Un tío que tiene muy buen ojo y, sobre todo,

muy comprometido con lo que hace.

Y si sigues su trabajo de cerca,

vas viendo parte del sufrimiento del fotógrafo.

Tiene una fuerza y se nota cuando alguien está metido en la historia

y consigue sacar esas imágenes,

expresar toda la violencia, el drama y lo que se está viviendo.

Santi sabe lo que está fotografiando,

conoce muchísimo las historias que está haciendo

y, además, se nota que es cercano a la historia.

(Música)

Creo que las imágenes quedan,

en libros, en la red, en exposiciones,

ya no se mueren al día siguiente.

Los chavales que vienen detrás las acabarán consumiendo también.

Entonces a mí me parece que, a largo plazo, es una función

vital del fotoperiodismo, que es crear esos documentos

que, no solo ahora, sino que, a futuro,

hagan pensar al espectador.

(Música)

Generación Instantánea - Santi Palacios: Reflejo del desastre

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