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No recomendado para menores de 7 años Flash Moda Monográficos - Lorenzo Caprile, modisto real - ver ahora
Transcripción completa

Nació en Madrid en 1967 pero, perfectamente,

podría haber venido al mundo en Italia, tierra de artistas

y también de lazos familiares, ya que sus padres son de allí.

Lorenzo Caprile reivindica la palabra "modista"

y no la de "creador", "estilista" o "diseñador".

Él se reconoce en su trabajo como tenaz costurero,

cuya pasión por la profesión que desempeña

desborda su propia vida.

Estudió en el Fashion Institute of Technology de Nueva York

y en el Politécnico Internacional de la Moda de Florencia.

Además, es licenciado en Lengua y Literatura

por la universidad de Florencia,

ciudad que le inspira y le atrapa, por igual.

A partir de 1986, empezó a trabajar para distintas firmas italianas

y españolas de reconocido prestigio como son Ratti, Lancetti,

Grupo Finanziario Tessile o Cadena. En 1993, abrió su propio taller

en el madrileño barrio de Salamanca, especializándose

en trajes de novia y ceremonia, siempre a medida.

A partir del año 2000, sus diseños comienzan a llegar

al prêt-à-porter nupcial de la mano de Rosa Clará,

abriendo un nuevo camino en la filosofía de su casa,

que durará un tiempo.

En este transcurso, se alía con la compañía Pronovias,

año 2005, para desarrollar más su imagen de la mano de

Alberto Palazzi, aunque no tardará en volver a su inicial filosofía,

la del trabajo hecho a medida,

desde su taller en el centro de Madrid.

Algo de lo que se siente especialmente orgulloso,

ya que no son muchos los diseñadores que pueden

presumir de contar con uno propio. Este hecho le permite controlar

con rigor todo el proceso creativo, sin depender de manos externas,

lo cual le da una seguridad innata que se traduce en diseños

de gran personalidad.

A lo largo de las pruebas de costura, Lorenzo siempre

es generoso en dar consejos a las mujeres que se le acercan.

Las mujeres saben muy bien lo que les favorece.

Para moda o fiesta, la prudencia es imprescindible.

La elegancia se consigue con sencillez y discreción.

Una premisa de la que este afamado costurero

es fiel abanderado. Para llegar a esta solución,

este gran trabajador de los tejidos y mejor conocedor de sus calidades,

respeta el cuerpo y las ilusiones de cada mujer, potenciándolos

a través de líneas intemporales y elegantes, materiales nobles

y exclusivos, refinados detalles y remates artesanales,

huyendo de la pretenciosidad.

El mundo nupcial ha sido un reducto a lo largo de la historia

muy clásico y cerrado a nuevas interpretaciones.

En el buen hacer de Caprile está el haberle dado

un nuevo dinamismo, muy positivo, que ha ayudado a crecer

al sector español de las novias. No en vano, España es líder

en el sector mundial y una de cada nueve novias

en el mundo se casa con un diseño español y en Barcelona,

tenemos uno de los escaparates más importantes de estos diseños:

la Barcelona Bridal Week y su pasarela Gaudí Novias,

donde desfilan algunos de los nombres consagrados de este tema.

El punto de vista de Lorenzo Caprile es distinto,

siendo el mejor ejemplo de trabajo artesanal,

confección hecha a la medida, que raya los ademanes de costura,

por su rigor, dedicación y calidad empleada.

Este nombre, joven de carné y de espíritu, es un mago

a la hora de analizar tu propio estilo personal

y huir de las tendencias que, sin saber interpretarlas,

pueden ser muy perjudiciales para el resultado final.

Hay novias románticas, clásicas, informales, vanguardistas.

No hay que intentar disfrazarse en esta ocasión,

única en la vida de toda mujer. A la hora de definir

el estilo del traje, es esencial saber la fecha, la hora,

el marco de la ceremonia y de su posterior celebración.

No es lo mismo casarse en una catedral que en una ermita;

en verano o en invierno.

Hay formas que favorecen a pocas mujeres, como los cortes al bies,

que exigen una figura perfecta,

o los escotes profundos, que piden un pecho perfecto.

Por suerte, hay una forma que favorece a casi todas

las mujeres: los corpiños y en esto, el creador madrileño

es infalible. Además de haber sido un pionero del género,

ha sabido interpretarlo de acuerdo a los nuevos tiempos.

Si hay un punto que diferencia a un buen traje de uno corriente,

son los detalles. No tiene por qué haber ni muchos ni pocos:

sólo los justos. El equilibrio es fundamental.

A una mujer morena, el blanco le resaltará su tono,

mientras que si eres rubia, lo más acertado es recurrir

a los marfiles y los dorados. Y con el uso de otros colores,

hay que tener cuidado, es donde más se nota la mano

de un buen diseñador. Introduce mucha originalidad

al vestido, pero mal combinado, puede ser cursi o de mal gusto.

En este terreno, Caprile se mueve como pez en el agua.

Este pertinaz artesano de los encajes y blondas

defiende que la elegancia

es sinónimo de naturalidad y discreción.

"Ser elegante o cursi son extremos de una balanza en la que bastan

pocas cosas para que se incline a un lado u otro", afirma.

Y defiende los trajes sencillos y discretos porque, a su juicio,

son los que mejor envejecen.

En un taller especializado, puedes elegir absolutamente todo,

desde la hechura al tejido, los remates, los bordados,

el tocado y disfrutar de este fascinante proceso

al que toda mujer que entra en sus instalaciones se presta

a vivir una historia apasionante.

Contar con un taller garantiza la calidad del trabajo.

El diseñador trabaja mano a mano con su equipo y puede asegurarse

de que lo diseñado en el boceto se hace realidad,

tal y como se ideó. Son muchos años de dedicación

y romper viejos tabúes, a los que el equipo del diseñador

lleva enfrentándose.

A continuación, vamos a visitar su cuartel general,

para que nos enseñe cómo, dónde, de qué manera trabaja

y el porqué de esa fama de modista real,

tanto por su implicación con la familia real española,

como por su visión mundana y realista de la mujer,

ofreciéndole mostrar lo mejor de sí misma,

sin llevarse a engaños.

Lorenzo en estado puro.

El mimo y cuidado puesto en cada paso de la creación es enorme.

Vamos a conocer los entresijos de un taller de costura.

En este caso, estamos en la puerta del taller de Lorenzo Caprile,

uno de los mejores diseñadores,

artesanos de ropa, de costura, que tenemos en nuestro país.

Vamos arriba a que nos cuente Lorenzo sus experiencias.

Hola. Lorenzo. ¿Qué tal, Jesús Mari? Buenos días.

Muchas gracias... No, hombre. Gracias a ti

por venir al taller. Hace mucho que no venías.

Estamos aquí, a ver tu taller, a que nos cuentes, un poco,

cómo va la historia de lo que es el sastre

y lo que es la costura en pequeña escala.

Lorenzo, qué placer volver aquí, a tu taller,

que nos abras las puertas a TVE, a la 2, a "La aventura del saber",

estamos muy agradecidos y bueno, estamos a 2011, a puertas

de que dentro de poco, cumplirás veinte años

en el mundo de la moda.

Sí, la verdad es que sí, porque cumplo dieciocho este año,

o sea que quedan dos. (RÍE)

En el 2013, precisamente, cumpliré veinte años.

O sea que... Me gusta cumplirlos en el 2013.

Yo siempre digo que es conseguir que una clienta se mire

en el espejo y se vea diez años más joven

y diez kilos más delgada, si consigues eso, ya... (RÍE)

Tú sabes que estamos... El ochenta por ciento,

prácticamente, ya lo tienes... O el noventa, vamos.

El resto ya viene solo. Tú sabes que estamos en un mundo

de hoguera de vanidades, ¿no? Donde hay mucho dinero...

Eso, sí. Eso, sí. Es un mundo muy mediático.

Un mundo donde en seguida sales en la foto y ya, pues,

si no eres el nuevo Balenciaga, eres el nuevo Valentino,

eres el nuevo Givenchy, eres el nuevo yo qué sé qué...

Y bueno, pues,

pues, es muy fácil caer en...

en esos divismos que, luego, desgraciadamente,

lo estamos viendo todos los días, pues, pasan factura muy alta.

Desgraciadamente, es así.

En tu caso, tú eres un buen ejemplo porque tú eres sencillo, cercano.

Hombre, yo lo alimento todos los días.

Me concentro muchísimo en el taller y también es cierto

que mi manera de orientar la profesión, pues,

es a otra escala, más reducida, mucho más pequeña,

éste es un taller muy artesanal, muy pequeño.

Si yo tuviera unas colecciones que vender a nivel mundial

y con una enorme distribución,

pues, seguramente, necesitaría hacer mucho más ruido mediático

y a lo mejor, se me habría ido la olla, ¿no? No lo sé.

Jugar en primera división en este negocio es, cada día,

más duro y, desgraciadamente, como decía antes,

tenemos ejemplos muy cercanos: John Galiano, el diseñador

de Pierre Balmain, Alexander McQueen, que se suicidó,

que es un espanto.

Eh... Christian Lacroix, que se ha arruinado,

después de veinte años estando en números rojos

y después de crear colecciones históricas. O sea,

jugar en primera división en este mundillo es muy difícil y duro.

Te formas en Italia, llegas a España y cuando comienzas

a trabajar, hay un hecho puntual que marca, un poco,

a Lorenzo Caprile, pues, el devenir en la moda,

que es hacer un traje de novia a una amiga suya que se lo pidió:

Carla Royo Villanova. Carla Royo Villanova, en el año 93,

por eso en el 2013 cumplo mis primeros veinte años,

y bueno, pues, yo creo que fuimos muy inconscientes los dos,

ella por pedírmelo y...

y yo, por decir que sí.

Fue un traje, pues, muy llamativo, muy mediático,

porque se casaba con el príncipe Kubrat de Bulgaria.

Y...

Y bueno, pues, fue un traje muy nuevo para ese momento...

A eso vamos.

Yo creo que fue el primero.

El primer corpiño que se vio en España, en un traje de novia,

que era un sector, pues, que estaba un poquito...

Anquilosado. Anquilosado en el pasado y,

quizás, excesivamente clásico.

Y de repente, pues, llega una niña joven, estupenda,

con estilo, como lo tiene Carla, con un escotazo,

con el talle todo ceñido, con una falda voluminosa,

pues, quizá, eso, ahora, ya estamos más acostumbrados

pero en el año 93, hace dieciocho años,

pues, fue un bombazo.

¿Cómo se organiza, un poco, una creación?

¿Cuáles son los pasos a seguir cuando...?

Bueno, ahí, sobre todo, quien manda en ese sentido,

es la cliente, Jesús Mari.

Nosotros tenemos un muestrario bastante completo,

donde intentamos, pues, bueno, tener, un poco, pues,

cubrir desde el traje largo, de fiesta hasta la madrina elegante

hasta un traje corto, gracioso, para una hermana jovencita

que quiere ir a la boda de su familia.

Pero, al final, lo que manda es el probador,

pues, sus cuerpos, sus exigencias, su estilo personal,

y un poco, pues, el papel

Timbre. que quieren desempeñar en la boda.

¿Y qué referencias tiene Lorenzo en el mundo de la moda?

Hombre, trabajos que me hayan marcado...

Sobre todo, hay un creador angloamericano,

porque él es inglés pero desarrolló su carrera en Estados Unidos,

en los años cuarenta y cincuenta,

que se llama Charles James.

Además, tuvo una vida muy, muy curiosa.

Y luego, como, digamos, como figura, como...

Como... No sólo por su trabajo en la moda,

sino como persona, por su biografía porque, realmente, yo creo que

la historia del siglo XX la personaliza ella,

pues, Coco Chanel.

Creo que, que la responsable de que las mujeres hoy vistan

como visten, fue ella.

Todo lo que hoy nos parece normal:

una camisa blanca, la bisutería, una flor en el ojal,

el traje de chaqueta, los pantalones...

Los complementos, el zapato bajo, el cárdigan;

todo lo que nos parece medianamente normal,

pues, lo inventó ella.

Y me consta que, también, tienes un gran respeto por

un hombre de tradición española.

Hombre, por don Manuel Pertegaz, por supuesto, con el que me une...

Además, a Pertegaz le considero mi competencia,

porque es jovencísimo. (RÍE)

Jovencísimo. Con 95 años. Pero una persona, vamos,

ya quisieran muchos amigos míos, de mi edad o más pequeños,

tener la mentalidad y el... Las ganas de vivir y la actitud

y la impronta que tiene Manolo, vamos.

Para mí, Manolo...

Tú me estabas hablando de referencias históricas.

Para mí, Manolo sigue ahí, más vivo que nunca y...

Desde luego. Y, vamos. Un ejemplo para todos

y ojalá llegue yo a su edad con esa energía.

Vamos a pasar al taller, estamos deseando...

Vamos a pasar a verlo.

Vamos con las cámaras. Vamos allá.

Tú nos lo presentas.

¿Cuánta gente trabaja aquí, Lorenzo?

Buenos días, señoras. O chicas.

(SALUDAN) Hombre, pues, ahora,

en temporada alta, muchos. Mucha gente, ¿no?

En temporada baja, no. Pero en temporada alta, mucha.

Dinos unas claves para ir bien ese día.

Una novia.

Yo es que no soy muy amigo de decir: "Esto sí, esto no".

Sobre todo, la pauta es muy sencilla.

Que no se disfracen, que... Eso es.

Sean coherentes con su estilo, con su personalidad.

Si una chica, pues...

Pues, eso...

Que, de repente, ese día, no se convierta en una Mata Hari

o en una Gilda. Que sea fiel a su estilo de todos los días que,

a veces, yo creo que ese día, pues, se disfrazan un poquito.

Ya el traje de novia es un poco disfraz,

pues, que no exageremos, en ese sentido.

Creo que, aquí, la prudencia y la sencillez y...

Que creo que no sobran, vamos.

Que haya coherencia en su estilo. Sí, y luego, que sean

muy sinceras con su cuerpo. Que no piensen:

"uy, dentro de tres meses, con la dieta de la calabaza,

me voy a quedar...". Pues, no.

Porque esos milagros, no... (RÍE) No pasan. (RÍE)

Que sean muy conscientes de su cuerpo,

de sus cosas buenas, que todas las tienen

y de sus defectillos, que todos los tenemos.

¿El protocolo sigue siendo...?

No. ¿Algo, hoy en día...?

No. Ya, no, ¿verdad?

No.

No, en absoluto.

El protocolo era una...

Cuando la sociedad estaba muy...

clasificada y...

muy dividida, en distintos estratos,

con unos horarios, sobre todo, en una clase social muy alta,

pues, muy determinados,

con unas ocasiones sociales muy definidas...

Pero ahora, ya, no.

Ya, en ese sentido, no.

Eso de, pues, no se puede ir de blanco a las bodas,

o no se puede ir de negro, o no se puede llevar sombrero

a tal hora y tocado a tal otra...

Eso, yo creo que está ya... muy... Muy pasado.

Desfasado. Sí.

Son cosas de sentido común.

Si me invitan a una boda a las diez,

pues, no voy a ir con un traje de lentejuelas,

en pleno mes de agosto, en Castilla, con un sol de justicia.

Yo no lo haría.

Pero, oye, si a la chica o a la invitada le apetece

quitarse ese diente y disfrazarse de Penélope Cruz

en la plaza de su pueblo, pues, mira, que lo haga.

Otra de tus pasiones es el teatro y el cine.

No hace mucho, hiciste todo el vestuario

de la película "La dama boba", que fue, bueno, pues, un éxito

y con muy buenas críticas por parte...

Y nos premiaron en Málaga, además, ese año, por el vestuario.

Lo que sucede con el cine es que es muy difícil,

por no decir imposible, compaginarlo

con el trabajo del taller.

Porque un rodaje te exige dedicación absoluta.

Bueno, pues, supongo que aunque cueste mucho hacer

trajes históricos para el cine, como el de "La dama boba",

con esos miriñaques, esas enaguas, señoras...

Ellas solas, entiendo, que se reían aquí.

No, no, pasarlo bien, lo pasamos bien, desde luego.

Y vamos a ver otra historia.

Trajes de fiesta, color, que no tiene nada que ver con las novias.

¡Señoras! Que tengan buen día y nos vemos en otro momento.

(SE DESPIDEN)

La fiesta, el color.

Una nueva... Bueno, fiesta, lo llamamos fiesta,

Jesús Mari, pero en el fondo, pues, son, como decía antes,

todos los personajes que rodean una boda.

Pues, la madrina, la madre de la novia,

las hermanas, las amigas...

Porque fiestas, fiestas, que justifiquen

que una mujer se haga un traje a medida,

pues, desgraciadamente, quedan muy pocas, ya.

Este año estamos haciendo muchas cosas con plumas,

como el que has enseñado antes.

Luego, también, estamos haciendo muchos trajes

con un hombro sí y un hombro no.

Es bonito. Que es una manera, pues,

de darle un aire un poco más nuevo, más joven a la madrina.

Y el más...

Hoy, se está, un poco, caracterizando como marca

de la casa: un rojo... Sí.

Un rojo... Un rojo...

Precioso, este tipo de rojos.

El rojo lo puso de moda nuestra princesa de Asturias.

Bueno, pero el rojo es un color muy bonito,

muy llamativo que, en general, pues, sienta bien a,

prácticamente, a casi todo el mundo.

Bueno, pues...

Timbre. Pues, después de ver esta

amplia selección de vestidos, ya no nos queda nada más

que decirte gracias... De nada. Gracias a vosotros.

Y que lo veas en TVE. Y nada.

Que os haya gustado la visita a nuestro pequeño taller.

Muy amable, Lorenzo. A vosotros. Gracias.

Para llevar a cabo encargos como el de la infanta Cristina,

tuvo que lidiar con una enorme presión mediática,

dada la resonancia social de su cometido.

Todo el equipo, pues, fue a ver a doña Cristina

entrando en la catedral, que creo que es por...

Por ver esa imagen han estado aquí trabajando

día y noche, como unos leones, durante, pues, prácticamente,

estos últimos quince días.

-¿Vas a seguir en esta línea de vestidos?

Pues, mira, no lo sé. Vamos a esperar a... Mira.

Enfocad esto porque es muy divertido.

Que lo he hecho estampar para todo el taller.

(LAS PERIODISTAS RÍEN) O sea, que como espero sobrevivir

al 4 de octubre, pues, ya veré lo que pasa después.

-¿Eres tú el de la camiseta? Pues, mira, no sé si soy yo

o cualquiera de los miembros de mi taller, que están ahí,

los pobres, comiendo porque no nos dejáis ni salir a comer.

Y quiero presentaros a la persona que me ha enseñado

la profesión, que es Cesarina.

Ha venido, especialmente, para compartir conmigo

estos días inolvidables.

Ha llegado desde Turín.

Está aquí desde el... Ah, ¿cuándo...? Eh...

-El lunes. Desde el lunes, por la mañana.

Y... Nada.

Pues, es mi...

No es una gran diseñadora, ni famosísima, ni... ¿eh?

Es... (RÍE) Una curranta, como lo soy yo.

Y...

Y me ha enseñado, lo poco o lo mucho que sé,

me lo ha enseñado ella.

Y también voy a decir, porque si no, se va a poner celosa,

y también, por supuesto, mi madre.

Y como de agradecidos es ser bien nacidos,

el último premio que recibió, el Telva de la moda,

decano de la moda española, se lo quiso dedicar a su gente.

A las mujeres de mi equipo, que me aguantan todos los días

porque reconozco que tengo un carácter, a veces, insoportable.

Y a todas las clientas,

sin cuyo apoyo y sin cuya confianza,

en estos once años, pues, yo no estaría aquí, esta noche.

Con la elección de Lorenzo para vestir a la princesa de Asturias

en numerosos actos de relevancia internacional,

volvió a experimentar lo que es sentirse en el ojo del huracán.

Pero él es una persona a la que el estrés no le amilana.

Al contrario, sabe emplearlo a su favor y saca fuerzas

de su interior para que todo el mundo hable de su trabajo

con tremendo respeto y admiración, como ha ocurrido siempre

que doña Letizia le ha confiado su vestuario.

El traje rojo de doña Letizia,

y otros encargos que hemos tenido,

en estos meses,

pues, me han producido una gran satisfacción porque,

bueno,

el gran público ha podido conocer una faceta que,

para nosotros, no es nueva,

siempre se ha hecho y siempre hemos estado en grado de hacerla.

Otro motivo de orgullo para su amplio historial

fue el hecho de que le encomendaran los trabajos de arreglo

del traje que lució la reina Fabiola de Bélgica

el día de su boda, firmado por Cristóbal Balenciaga.

La reina Fabiola, sí, el traje, ribeteado de visón blanco.

En aquel momento, pues, fue un bombazo.

Unos días antes de la boda, por lo visto, se filtró el boceto

en el "Women's World Daily", que es un poco la biblia

de todos nosotros, y hubo un gran revuelo.

Y no sé si eso provocó que se cambiara algún detalle

de última hora, o no.

Y luego, pues, la polémica. El tejido era español,

no era español, era suizo, era un raso doble...

Yo lo que haré es plancharlo en condiciones

y arreglar algún desperfecto, pues, en los remates,

en las vistas, aquí, por ejemplo, en la manga, pues,

tiene, un poquito, el forro descosido.

Detalles muy, muy, muy...

Muy insignificantes

porque el trabajo importante lo realizarán los peleteros.

Como ya nos ha dejado claro, el séptimo arte

es un mundo estético que le atrae con mucho ahínco,

al igual que el teatro y la danza, para los que ha hecho

muy variadas, y todas ellas, exitosas colaboraciones.

-¡Ay!

-¡Ay!

-¡Tilín, tilín!

-¡Ay!

-¡Ay!

-¡Ay! -¡Aprende!

-Ay...

En el 2001 amplió su trayectoria en el mundo del diseño

del vestuario para espectáculos, como el del reputado bailador

y coreógrafo Rafa Amargo.

También como diseñador de vestuario teatral,

ha dejado su sello, especialidad en la que debutó

en 2006 y en la que suma siete colaboraciones

con la Compañía Nacional de Teatro Clásico,

la última, una treintena de trajes para la versión de

"El perro del hortelano", de Lope de Vega,

que se ha estrenado en

el Festival de Teatro Clásico de Almagro.

Otro hito del que se habló mucho es del traje goyesco

que le hizo al torero Enrique Ponce y es que la relación

entre el mundo del toro y el de la moda

se estrecha cada vez más.

Y es que para este vendaval de la locuacidad y simpatía

no existen retos imposibles, desde que saltó a la fama

cuando unió su nombre al de la casa real,

con el traje de una infanta, enhebrando su labor

de modista de la corte con la de artesano de vestidos de novia,

su vida profesional es un frenesí. Él no entiende de crisis,

sino de buenos modales, huye de los divismos

de este trabajo para apostar por la cercanía.

Lorenzo Caprile,

nada más y nada menos.

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Flash Moda Monográficos - Lorenzo Caprile, modisto real

29 abr 2018

Documentales sobre el mundo de la moda: Lorenzo Caprile modisto real.

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10/09/2011
17/03/2014
20/04/2014

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