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No recomendado para menores de 7 años Flash Moda Monográficos - Givenchy, creador de personalidad - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

El conde Hubert James Marcel Taffin de Givenchy,

más conocido como Hubert de Givenchy es leyenda viva de la moda.

A sus cerca de 90 años,

ya está retirado, pero su nombre suena cada vez que se habla

de los diseñadores más importantes de la historia,

sobre todo al hablar de Balenciaga,

de quien le consideran digno sucesor.

Siempre le llamó la atención el mundo de la moda.

Tanto es así, que se desvió del camino

que su familia aristócrata quería para él, el de la abogacía,

y estudió Bellas Artes en París.

Allí consiguió su primer trabajo en la industria de la moda

gracias a Jacques Fath.

Después, el joven Hubert trabajó al lado de Elsa Schiaparelli

y conoció al que reconoce como su dios, Cristóbal Balenciaga.

Ambos compartían bocetos y taller y esto les unió mucho,

convirtiéndose Balenciaga en el mentor del joven Hubert

cuando este se decidió a montar su primer atélier

en la avenida Georges V de París, "La maison Givenchy".

Entonces, comenzó a coger fama entre las féminas de la época

y el taller se llenaba a diario mientras en París se comenzaban

a ver cada vez más sus diseños.

Pero el momento más importante de su carrera viene gracias

a dos mujeres: Audrey Hepburn y Jackie Kennedy.

Su relación con Audrey comenzó cuando esta iba a rodar "Sabrina"

y fue enviada al diseñador para que decidiera

su vestuario en la película.

Cuando le dijeron a Givenchy que Miss Hepburn venía a verlo,

creyó que se referían a Katharine Hepburn

y rechazó vestirla.

Pero al aclararle que era Audrey, aceptó.

A partir de ahí, entre ambos artistas se forjó

una gran amistad y el modisto diseñó para la diva

hasta el final de sus días.

El biógrafo norteamericano Donald Spoto,

autor de profundos y complejos retratos de figuras

como Alfred Hitchcock o Marilyn Monroe,

aborda la grandeza, la desesperación y la soledad

de la protagonista de "Desayuno con diamantes"

en "Audrey Hepburn: la biografía".

Este escritor describe a Audrey Hepburn

como una persona en una búsqueda desesperada por encontrar

un sentido más profundo a su vida,

y aunque al final lo encontró en su labor con Unicef,

fue prácticamente por eliminación.

Audrey Hepburn, que quedó profundamente marcada

por el rodaje en África de "Historia de una monja" en 1958,

creía en la paz antes que en la guerra,

en el amor mejor que en el odio,

y en cuidar a la gente mejor que en ignorarla.

"Y por ello, con toda su labor humanitaria,

aplacó su búsqueda de una espiritualidad

que no se correspondía estrictamente con ninguna religión,

pero estaba muy cerca de la palabra de Dios",

escribió Donald Spoto.

Esta sentencia hila su documentado y profundo retrato de la actriz

que todavía hoy está considerada la quintaesencia del glamur,

la elegancia y la sofisticación,

en parte gracias a su amistad con Hubert de Givenchy,

pero que siempre sintió una profunda carencia afectiva,

porque aunque la gente siempre pregunte por el amor de su vida,

lo cierto es que jamás lo encontró.

Cuentan los allegados a Monsieur Givenchy

que la actriz le llamaba muchas mañanas por teléfono

desde la otra parte del mundo donde estuviese rodando

para decirle simplemente "te quiero mucho".

También ayudó mucho a aumentar su prestigio y fama

haber vestido a Jackie Kennedy.

Diseñó muchos modelos para ella

y tuvo el don de acertar siempre en su elección.

El porte aristocrático del costurero francés le vino muy bien

a la que fue reina de América.

Independientemente de las estrellas a las que Givenchy haya vestido,

que son muchas, Hubert se convirtió en uno de los diseñadores

más prestigiosos del mundo, gracias a creaciones

como el vestido dos piezas, el corte globo o la blusa Bettina,

confeccionada con tela de camisa masculina,

con cuello abierto y mangas adornadas con bordado inglés.

Tras todo esto, en 1988, Givenchy decidió vender la firma,

aunque siguió dirigiendo la compañía hasta 1996,

cuando oficialmente se retiró.

Un joven hispanoinglés que despuntaba maneras

y que había sido revelación

en la famosa escuela de diseño londinense, Saint Martins,

John Galiano fue nombrado director creativo.

A partir de entonces, la imaginación y teatralidad

se apoderó no solo de esta casa de costura francesa,

sino también de una época en la que este excéntrico creador

de moda reinó en las pasarelas marcando toda una época,

primero en Givenchy, pero sobre todo en Dior.

Tras la marcha de Galiano para diseñar Christian Dior,

la firma Givenchy estuvo en manos de Alexander McQueen,

Julien McDonald

y actualmente, de Riccardo Tisci,

diseñador italiano que ha posicionado la marca

a unos niveles altos de notoriedad.

Su forma de entender la alta costura y el prêt-à-porter

fue tachada de excesivamente compleja

y el público tardó en apreciar su perspectiva.

2009 fue el año de la consagración de Tisci en Givenchy.

Madonna empezó a lucir sus modelos en el escenario

y la crítica terminó de confirmar que su fórmula,

basada en los principios de la aristocracia, la ironía,

la sensualidad y lo chic, como él estipula, funcionaba.

"Siento que por fin he encontrado mi lugar en París",

sentenció en una ocasión.

La artista Rihanna vistió muchas de sus piezas

en conciertos y alfombras rojas.

Con tanta evolución y cambios,

la firma ha dado un giro en pleno siglo XXI,

pero mantiene la esencia, la que él quiso darle

y por la que se le reconoce como uno de los mejores diseñadores

de la historia de la moda.

En el final del 2014, se ha llevado a cabo una selección

de las mejores creaciones del diseñador francés

en la primera gran retrospectiva organizada sobre Hubert de Givenchy

y primera incursión del Thyssen-Bornemisza

en el mundo de la moda.

La exposición ha sido comisariada por el propio Givenchy

y ofrece por tanto un enfoque excepcional de sus colecciones

a lo largo de medio siglo.

Desde la fundación en 1952 en París de "La maison Givenchy"

a su retirada profesional en 1996.

Los vestidos que diseñó para algunas de las personalidades

más icónicas del siglo XX, como la duquesa de Windsor,

Carolina de Mónaco o la que fue su musa y amiga, Audrey Hepburn,

o sus admirados diseños de prêt-à-porter,

concepto que él mismo creó en 1954, se muestran junto a un conjunto

de obras de diferentes épocas y estilos

de las colecciones del museo Thyssen-Bornemisza.

Con motivo de la muestra en España,

el gran maestro de la costura, coetáneo de otros importantes

nombres del universo de la moda como Emanuel Ungaro,

Valentino Garavani o el español Paco Rabanne,

que lleva toda la vida fuera, nos concedió una entrevista

a los programas "Flash moda" de La 1

y "Flash moda: monográficos" de La 2 de TVE.

Usted es el protagonista absoluto de esta exposición aquí,

en el museo Thyssen.

Cuéntenos qué es lo que quiere transmitir con esta exposición.

La moda ha cambiado mucho y la elegancia también.

Solo espero que la gente sepa apreciar los tejidos y las formas.

No es que pretenda que la gente pueda soñar, algo así sería excesivo.

Pero al menos quiero mostrar que en la moda, la costura,

hace varios años trabajábamos

con mucha precisión y tejidos de calidad.

Todo esto ha cambiado enormemente y ahora la moda ya no es lo que fue.

Señor Givenchy, usted ha conocido a los grandes nombres de la moda:

Coco Chanel, Emanuel Ungaro, Balenciaga, Yves Saint-Laurent...

¿Recuerda algún consejo que le dieran en su juventud

o cuando usted les conoció o trataba con ellos?

No, no es un consejo, fueron muchos consejos

los que Balenciaga me dio.

Una vez le dije que yo quería ir a trabajar a un taller en Madrid,

trabajar con él si era posible y aprender.

Él me contestó: "No, y ¿por qué quieres aprender?

Uno tiene su propio gusto y cuando vayas al taller,

te van a corregir lo que estás haciendo.

Y te dirán de hacerlo de otra manera. Tú tienes tu propio gusto.

Tienes que hacer tus propias creaciones

y dejar al resto de la gente que vayan avanzando técnicamente

en lo que tienen que hacer".

Señor Givenchy, desde joven, tuvo claro que quería ser diseñador.

¿Por qué?

Fui leyendo revistas de moda

en las que se veía lo que hacía Balenciaga.

Fui descubriendo que su trabajo, la elegancia, el chic que tenía

era algo muy específico.

Era una concepción muy vanguardista, mucho más que los otros.

Por otra parte, también estaba mi entorno familiar.

Mis padres y mis abuelos eran coleccionistas.

Coleccionaban trajes por gusto, no por exponerlos.

Les gustaban los tejidos, las telas, los brocados y también la decoración.

Estamos en el museo Thyssen y encontramos un diálogo perfecto

entre los cuadros de arte, las obras de arte de ropas suyas

y fotografías fantásticas

como las de Jackie Kennedy o Audrey Hepburn.

¿Es la combinación perfecta?

Es difícil describir la moda.

La moda no hace más que seguir su época

y la época que estamos viviendo es una época de grandes cambios.

Yo no sé si volverá la elegancia, si habrá una vuelta atrás.

Yo pienso que ya no se fabrican tejidos de calidad.

No como antes; estos tejidos permitieron hacer lo que hicimos,

cosas de calidad, por tanto es una época acabada.

No va a volver, pero ¿qué pasará después?

Ya estamos viendo cómo las cosas van de aquí para allá

en todas direcciones, incluso en la prensa especializada en moda.

El fotógrafo va buscando su propio éxito

a través de una foto buena, porque el vestido en sí

no tiene ninguna importancia.

Antes, lo que se veía en la prensa eran fotos

que permitían ver al público la belleza del diseño

y lo bien hecho que estaba.

Probablemente usted ha vestido, conocido, a algunas de las mejores

y más elegantes mujeres de la historia.

¿Era muy complicado vestirlas?

No, nunca fue complicado.

Había clientas que eran más difíciles que otras,

pero tuve la gran suerte de tener clientes adorables.

Conservaban sus vestidos aunque no se los pusieran,

pero los guardaban en su armario, porque sinceramente les gustaban.

¿Le sigue pareciendo interesante la alta costura actualmente?

No. Naturalmente, cuando salen las colecciones las veo,

pero no tengo ningún interés.

Pienso que es mejor vivir mis propios recuerdos.

El museo madrileño introduce por primera vez

la moda en su programación,

con un desfile de siluetas arquitectónicas

en búsqueda de la belleza clásica a través del uso del color

y el dominio de la costura.

Una muestra de moda llena de emociones,

al tratarse de un conjunto de obras de un gran costurero

que sigue vivo y que, con mucho mimo,

ha supervisado cada uno de los trajes.

Para la inauguración de una exposición tan sonada

en uno de los museos más importantes de España,

una conocida revista organizó una recepción

en honor del protagonista.

"Vanity Fair" inaugura la exposición de Givenchy en el Thyssen,

con una convocatoria creo que espectacular, con muchos amigos

de muy distintos ámbitos. -Me parece fantástico,

porque Givenchy es uno de los o el grande la moda.

-Creo que es un gran diseñador, un gran modisto,

y creo que la moda de los grandes modistos debe seguir.

Bajo el eslogan: "La elegancia es el arte de ser uno mismo",

la casa de perfumes, que pertenece al líder mundial del lujo LVMH,

Louis Vuitton Moët Hennessy,

ha creado alguno de los más bellos aromas.

Hubert de Givenchy no concedía una casa de moda

sin la compañía del perfume.

Por eso, en 1957 crea la primera fragancia de la "maison".

Durante un tiempo, quiso que fuese un regalo para su amiga y musa,

Audrey Hepburn, y que fuese ella la única mujer en el mundo

que pudiese utilizarla.

Más tarde, le pedirá permiso para comercializarla durante

una cena en casa de la actriz.

Ante la petición de Hubert, Audrey contesta con un toque de humor:

"Mais je te l'interdit!", "te lo prohíbo", en francés.

Esta anécdota inspiró el nombre del perfume, "L'interdit",

que se lanzó al mercado en 1957 y por primera vez en la historia

de la perfumería se asociaba

la imagen de una actriz a la de un perfume.

Este fue el comienzo de Parfums Givenchy,

que creció bajo la batuta de su hermano mayor, Jean-Claude.

En 1959 se lanzaron las dos primeras fragancias masculinas:

"Monsieur de Givenchy",

en referencia al apelativo del maestro,

y "Vetiver", la fragancia favorita del propio Hubert.

Los aromas Givenchy se han distinguido

desde los comienzos hasta hoy

por representar el estilo aristocrático de su creador.

Pero al igual que en el caso de los vestidos,

con un toque de audacia e impertinencia.

El trabajo incansable del director creativo de maquillaje,

Nicolas Degen, convierte cada lanzamiento

de Givenchy-Le Make Up en un accesorio imprescindible

e icono para fashionistas.

Porque después de todo,

¿qué otra cosa es un perfume, además de un vestido para la piel?

El Museo del Traje de Madrid le homenajeó con una comida

y una distinción para agradecerle su amor a nuestro país

a lo largo de su carrera.

La familia joyera Suárez

fue la encargada de realizar un broche para la solapa

muy especial.

Sonsoles Díez de Rivera, presidenta de la Fundación Balenciaga

y amiga íntima del costurero francés,

es quien mejor le conoce.

Bueno, la verdad es que yo le conocí a través de mi madre.

Yo tenía 17 años o una cosa así.

Lo conocí en casa del señor Balenciaga en San Sebastián

y luego lo perdí mucho de vista hasta ya...

Bastante yo mayor, que acompañaba a mi madre a París.

Y una vez que falleció mi madre es donde de verdad

he conocido al señor Givenchy.

He viajado con él a su piso, he estado en Venecia,

he estado con él haciendo toda la Toscana,

he estado con él recorriendo Portugal

y siempre que voy a París vivo en su casa,

me deja todo el piso de arriba y lo pasamos muy bien,

nos divertimos mucho juntos.

Yo creo que es él, aparte de Saint-Laurent,

es el gran gran modisto

después de Balenciaga. En el fondo...

es un arquitecto también de la moda. Ahora que he estado viendo

su exposición, cómo la montaba,

me hubiese quedado fácilmente con 15 o 16 trajes...

Conteniéndome.

Háblanos un poco de este homenaje en el Museo del Traje

al señor Givenchy. ¿En qué consiste vuestra condecoración?

Hemos intentado plasmar una tijera, volverla un poco más,

un poco más joya, más femenina.

Utilizando diamantes y una perla.

Algo moderno, pero con un toque atemporal.

Creo que lo apreciará.

Por parte de la Asociación de Creadores de Moda de España,

fue su gerente quien quiso dar testimonio

de la importancia histórica del protagonista.

El siglo XX no se entiende sin figuras como él, como Balenciaga,

como Paco Rabanne y todos como Pertegaz...

Bueno, todos son españoles.

Deberíamos sentirnos muy orgullosos de eso.

Eloy Martínez de la Pera ha sido el comisario de las exposiciones

que tan buen sabor de boca ha dejado a los amantes del arte y de la moda

y también fiel aliado y bastón en el que el señor Givenchy se apoyó

para llevar a cabo todo este proyecto.

La exposición en el fondo requiere la vida del propio Hubert de Givenchy

porque ha sido él el que se ha implicado

de una manera tan personal en el proyecto.

Él ha estado diseñando, bocetando, dándome toda la información,

que en el fondo recoge toda su trayectoria vital y personal.

Es decir, montarla es muy fácil,

lo que es magnífico es que el público pueda ver

verdaderamente toda una trayectoria vital y personal en un artista,

porque cómo tal lo considero, como es Hubert de Givenchy.

Sorprender ver que es un señor que parece un gentleman.

Evidentemente es un gentleman, esa fachada,

este porte que tiene tan aristocrático,

esa agilidad mental que sigue teniendo.

Es un portento de la naturaleza este señor.

Es increíble porque verdaderamente recuerda cada una de las piezas

que ha diseñado desde 1952.

Cuando me bocetaba vestidos que igual no había visto hace 40 años,

yo luego descubría la pieza antes de montarla en la exposición,

veía el boceto y veía que lo había recordado con exactitud.

Colocaba la pedrería en el dibujo como verdaderamente es en la pieza.

Y luego sigue teniendo una mano increíble

a la hora de bocetar, como el público lo podrá comprobar

en la propia exposición,

porque muchos de los bocetos que hemos expuesto

son bocetos que él ha realizado expresamente para la exposición,

son bocetos originales, y la gente va a poder darse cuenta

de qué capacidad tiene de dibujar y de tener ese recuerdo

sobre todas sus creaciones artísticas a día de hoy.

Sus maneras, su aspecto y sus referentes

tienen muy poco que ver con las de Riccardo Tisci,

el director creativo transgresor, excesivo y posmoderno

que en la actualidad firma las colecciones

que llevan su apellido.

Hubert de Givenchy, el hombre que aparece en las enciclopedias

junto a Coco Chanel, Christian Dior, Cristóbal Balenciaga, Jeanne Lanvin

o Pierre Balmain, solo que él está vivo.

Una vez el "New York Times" dijo de él

que era guapo como un actor de Hollywood

y alto como un jugador de baloncesto.

Contenido y muy educado,

sabe usar las palabras adecuadas en todo momento.

Alaba a doña Sofía y don Juan Carlos que le condecoraron

con la Orden de Isabel la Católica

en reconocimiento por su trabajo para el museo Balenciaga en 2011.

Sin duda, es el último "couturier" de su raza y él lo sabe.

(Música)

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Flash Moda Monográficos - Givenchy, creador de personalidad

18 mar 2018

En este nuevo capítulo de 'Flash Moda Monográficos' recorremos la vida personal y profesional del último gran mito de la costura que sigue vivo, Givenchy, con una exposición que le dedica el Museo Thyssen, como hilo conductor del reportaje.

Histórico de emisiones:
01/01/2013
20/01/2018

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