Estoy vivo La 1

Estoy vivo

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No recomendado para menores de 12 años Estoy vivo - Temporada 3 - Capítulo 36 - ver ahora
Transcripción completa

Sebas, cada vez estás más lejos, nos estás apartando de tu vida.

-Tengo una misión.

-Tendrá que ser muy importante para estar dispuesto a perdernos.

Tendrás que salvar el mundo. -Exacto.

-He estado dándole vueltas a la cabeza y tienes razón,

lo importante es que nos queramos. Y yo te quiero.

-¿El qué? -Vale.

-La he cagado pero bien.

Seguro que la suya es una ruptura de tres calzoncillos.

Si en la maleta lleva tres, es que volverá pronto a casa.

Seis o más, malo.

Sebas, tú y yo no tenemos nada de qué hablar.

Quiero que te vayas de casa. Es lo mejor.

-Me ha echado para siempre.

Sebas es un tío cojonudo y también creo

que no se merece nada de esto, María.

A mis 45 palos tengo que aguantar un tío

que llega tarde todas las noches

y ni siquiera me dice dónde ha estado.

-Iago tiene un ser vivo en su interior.

Los humanos diríais que se encuentra en estado de gestación.

-¿Qué le pasa? -Necesito que me ayudes.

-Soy yo, cariño.

¿Ha estado aquí?

Sí.

Soy una luciérnaga, señor Márquez. Estás estupendo.

No, no, María.

Confía en mí.

Por eso no podía contártelo.

Estamos siendo invadidos por seres de otro planeta.

(RÍE) Anda venga, tócame el petete.

(RÍE)

-Ya he hablado con María. Me voy para casa.

A María ya le hemos enseñado la patita para resolver

lo vuestro y hasta aquí, ¿vale? Invasiones marcianas, bien.

Muertos que regresan en otros cuerpos, mal.

Yo fui humano.

Tuve una familia.

Eso no puede ser, los Enlaces no...

No te creas todo lo que te dicen ahí arriba.

"Ningún familiar encontrado".

Es que yo no he bailado nunca. Por favor.

No.

(Música)

La misión no ha cambiado.

Debes acabar con todos los seres que estén en la Tierra.

Con David Aranda, su mujer, su hijo y con...

-Iago es como un hijo para la directora.

¿Ella quiere que muera? -Mátalos.

A todos.

-¿Por algo de mi pasado?

-Las líneas de la mano no pueden decir nada de tu pasado,

pero me dicen que lo vas a descubrir.

David, sé lo que pasó en el Anatómico.

También sé que, desde entonces, tienes algo dentro.

Sigues sin enterarte de nada, Márquez.

Necesito tiempo para salvar a mi familia.

-Falta uno de los embriones. -Prepárate, tenemos que irnos.

He venido a buscarte. ¿A mí?

A lo que llevas dentro.

Para, no me obligues.

-Baja el arma y suelta.

(HABLA EN OTRO IDIOMA)

No era David el que hablaba.

Era el ser que lleva dentro. Pues a mí me suena a euskera.

Es la Abadía de San Martín de Valdeiglesias.

-Márquez, tienes que traerme a tu sobrino.

Si no actuamos rápido, el ser que lleva dentro morirá.

Si se apaga su luz, Iago también morirá.

Espero que todo esto no sea una trampa.

(HABLA EN OTRO IDIOMA)

-Dice que nuestro planeta está completamente destruido.

Queremos quedarnos aquí, con vosotros.

Pues diles que, para joder nuestro mundo,

ya nos bastamos nosotros.

Y diles también que le quiten el gusiluz

de una puta vez a mi amigo.

(Música)

(Disparo)

¡Márquez!

-No sabéis lo que habéis hecho. -¡Quietos!

¿Pero no te dije que Márquez no era Márquez?

Porque tú eres el amor de mi vida, Laura.

Porque soy Andrés.

Tú ayer me llamaste porque querías

contarnos algo importante sobre Márquez.

-Estoy pensando en retomar lo que tenía con él.

-Yo flipo.

-Tú deberías estar muerta. -¡Hey, hey!

¡Imbécil!

Quiero mi dinero.

No sé qué cojones te han hecho, pero no eres la misma.

¡No! -Hola, Verónica.

La bomba es falsa,

pero la próxima vez vendrá sin aviso.

El tiempo corre. ¿Necesitas algo?

Dos millones de euros.

(GRITAN)

Conoces a la comisaria, ¿verdad?

Tuvo un lío con Antoine,

y ella le traicionó y se quedó con el dinero

de un negocio con los colombianos. Narcotráfico.

Todo el mundo pensaba que Antoine se la había cargado.

Cuando llegue a comisaría, ordenó que detengan a la comisaria.

Mira Márquez, lo siento mucho.

Deja en paz a la comisaria. Digamos que tiene una misión.

Está infiltrada. ¿Que qué coño haces aquí?

-A ver, tranquilízate.

Soy de Asuntos Internos, Adrián.

Estamos investigando a la comisaria por su supuesta colaboración

con una banda internacional de narcotráfico.

Ha sido Antoine, ¿no? -¿Cómo lo sabes?

-Porque Alicia de está investigando, mamá.

Es de Asuntos Internos.

Tenemos 24 horas para conseguir qué, ¿dos millones?

Pues todavía nos sobran 22.

(Timbre)

María, ¿qué haces aquí?

-¿Puedo pasar?

Dime la verdad, ¿quién eres?

-Soy yo, Vero, tu jefa.

-Que me digas ahora mismo la verdad, ¿quién eres?

-(RÍE)

Verónica Ruiz, nacida en Hernani en 1969.

Creo que deberías descansar.

Te lo digo como amiga y te lo ordeno como comisaria.

-Aquí está pasando algo.

-Pero María, ¿qué buscas?

-No sé, dímelo tú.

-¿Qué haces?

Para ya.

Estas un poco alterada, María.

-Lo siento.

No... No sé lo que me ha pasado.

Por un momento creí que eras otra persona.

-Joder...

-María,

¿estás bien?

"Para bailar hay que confiar.

¿Tú confías en mí?

Claro, Cobra.

Somos un equipo".

Laura, escúchame.

De verdad, Andrés, necesito estar sola esta noche.

No, eso es lo último que necesitas.

Ya, pero...

Es que en realidad no estoy sola.

Ellas están ahí, ¿verdad?

Sí.

Me gustaría verlas, Laura.

¿Por qué no les decimos de una vez quién soy?

Andrés...

Yo no soy nadie para impedir que veas a tus hijas.

Es solo que...

Te escucho, ¿solo que...?

Pues... que me había imaginado que sería de otra forma.

No en plena noche, escondidos y con todo este lío.

Ya...

Tienes razón.

Además, si he podido esperar tanto, puedo esperar un poco más.

Gracias.

Pero voy a ir a verte.

Vale.

Vale.

¿Cómo estás?

El gusiluz no se enciende.

Creo que está pachucho. Igual está dormido.

Ha sido una noche muy movida, Iago.

Está triste.

Ya.

Primero tengo que ocuparme de Laura,

y luego, intentamos que vuelva con los suyos, ¿vale?

Necesito saber todos los movimientos

de Verónica Ruiz en los dos últimos años.

Dónde vivía cuando venía a Madrid, lugares que frecuentaba...

No sé, cualquier cosa.

Me pongo en seguida, señor Márquez.

Haz tu magia, Iago.

Necesito encontrar ese dinero como sea.

Por la señora Laura, lo que haga falta.

Ahora me voy, no quiero que pase la noche sola.

Dele un beso de mi parte.

Iago,

¿tú podrías hacer 4000 billetes como este?

Señor Márquez, esto es un Bin Laden.

2700 euros, es todo lo que me quedaba en la cuenta.

Bueno, ahora solo nos falta 1.997.300.

Es para colocar encima de los falsos,

por si hiciera falta.

Muy sagaz, señor Márquez.

Usted siempre por delante.

¿Entonces...?

Haré lo que pueda.

(SUSPIRA)

Hay que hacer algo con María, mamá.

-Mañana hablo con ella, no os preocupéis.

-Estaba muy jodida, mamá. -Sí, lo sé.

-Siéntate.

-Es que los tengo que pedir que os marchéis.

-¿Ahora?

-Sí.

-¿Márquez?

-Se ha empeñado en venir.

-Pues nada...

-Todo va a salir bien, ya lo veréis.

Gracias por todo.

-Adiós, mamá. -Adiós.

Iago.

Iago, despierta.

Eh.

¿Dónde estamos?

Venga, baja.

¿Qué hacemos aquí, David? Ahora lo verás.

Me han pedido que fuera a buscarte, Iago.

¿A mí?

Dicen que eres el único que puede ayudarles.

¿Qué les pasa?

Pensábamos que cuando vieras esto, tú lo entenderías.

Intentan comunicarse.

Están asustados.

Y cansados después de tanto huir.

-Necesitan un lugar donde quedarse.

-Ayudarles, por favor.

Haré lo que esté en mi mano.

Es hora de que vuelva con los suyos.

Vamos.

Que no, Laura, que eso nada.

¿Pero cómo que no? ¿Y por qué no? Porque tú no eres policía.

El policía aquí soy yo.

Oye, te recuerdo que ahora soy comisaria.

Comisaria mis pelotas. ¿Cómo?

(RÍE) Vamos a ver, mi amor,

que se nota que tú no has sido policía en tu vida.

Lo que me faltaba.

Pues bien que te he puesto firme más de una vez.

¿A mí?

Cagadito estabas cada vez que me veías.

¿Yo? Sí, tú y todos los demás.

Está bien, vamos a ver.

Estas en medio de un tiroteo,

se te encasquilla el arma y se acercan los malos.

¿Qué haces? ¿En serio?

Sí.

Esto es pan comido para una comisaria, ¿qué haces?

Muy bien.

¿He superado la prueba?

No está mal.

A ver si lo mejoras. Laura, por favor...

¿Te pongo el cronómetro?

(RÍE) Vale, está bien, tú ganas.

Oye, a mí no me vengas con ese tonito condescendiente.

Que no lo es, te digo que ganas tú y ya está.

Pero qué cabronazo eres.

¿Pero y el dinero?

¿De dónde saco dos millones? Olvídate del dinero.

Lo que tenemos que hacer es ir a por ese hijo de puta de Antoine.

¿Pero dónde, joder? ¡No hay tiempo!

15 horas es lo que tenemos.

Policía corrupta tú, hay que joderse.

Esto tendría que solucionarlo la puta Pasarela.

No sirve de nada lamentarse, Andrés.

Es que hacen con nosotros lo que les da la gana.

Nos manipulan, nos tratan como a peleles,

cambian las reglas del juego cuando les sale de las pelotas...

Pero estamos juntos.

Con deudas.

Como siempre.

Ya sabes lo que tienes que hacer.

Ellos se encargarán del resto.

# Ahora que empiezo de cero, # que el tiempo es humo,

# que el tiempo es incierto.

# Abrázame fuerte, amor, # te lo ruego,

# por si esta fuera # la última vez. #

Le dices a Rebe que el de frutas se lo dé por la tarde.

-Vale.

-Y que le ponga crema, que tiene el culo como un mandril.

-Bien. -Y a ver dónde tengo...

-¿Te encuentras bien? -Sí, estoy bien.

-¿Seguro? -Sí, sí, estoy bien.

-No has pegado ojo en toda la noche.

-No sé dónde he dejado el móvil, joder.

Estaba de oferta.

-María... -¿Qué quieres, Sebastián?

Si es que voy por la calle esperando

que todo el mundo se encienda, joder.

-Esto no va así, cariño. -¿Y cómo va?

¿Es una invasión de marcianos?

¿Son buenos, son malos? ¿Tengo que preocuparme por mi hijo?

-¿Quieres no levantar la voz, por favor?

-Sí, es verdad.

Al final me van a quitar la placa.

Contesta, Iago, ¿dónde coño estás?

¿Cómo está Laura?

¿Ha aparecido el dinero? No.

Luego te veo en casa.

Hombre, si están aquí mis amigos jugando a los puntos espías.

¿Se puede saber a qué coño estáis jugando?

Mejor que te mantengas al margen, Santos.

A mí no me hables como un crío.

Fuisteis vosotros los que me pedisteis que confiara.

Si estoy dentro, empezad a largar.

Pero si no lo estoy, cuidadito, que me llevo a los dos por delante.

¿Estamos?

Siento lo de anoche.

No te preocupes, no fue culpa tuya.

Vamos.

Pasa.

La directora me ordenó matarte.

¿La directora?

¿Hablaste personalmente con la directora?

No, con DH72.

Pero no con la directora.

¿Cuánto tiempo hace que no la ves?

Desde que bajé.

He hablado con las luciérnagas.

¿De qué hablas, Iago?

Anoche volví y terminé lo que habíamos empezado.

Necesitan nuestra ayuda.

No sé por qué te han enviado aquí, pero no es para matarlas.

Eso no puede ser.

Me lo dijeron ellas.

(Timbre)

Hola, Inma, ¿qué haces aquí?

He visto entrar a la chiquita esta amiga tuya.

¿Puedo pasar? Nos pillas un poco liados.

Me gustaría hablar con ella.

No es el mejor momento, Inma, lo siento.

Está bien.

Solo dale esto.

Muy bien.

Muchas gracias. A ti.

Adiós.

(Llaman a la puerta)

Buenos días. -María.

-¿Puedo pasar? -Claro.

¿Te encuentras mejor?

-Lo siento, normalmente no voy por las casas de la gente

metiéndome donde no me llaman. -No te preocupes.

-Es que si me dices que no me preocupe,

me preocupo bastante más.

-¿Por qué?

-Porque lo lógico es que me pidieras explicaciones

o me montaras un pollo, no sé.

-Bueno, te equivocaste.

Tampoco vamos a hacer un drama por eso, ¿no?

-Es que yo no me suelo equivocar.

Perdóname, es que últimamente me están pasando cosas muy raras.

-Ya, es más habitual de lo que crees.

-No, esto no es nada habitual, te lo aseguro.

(Teléfono)

-Perdona, tengo que contestar.

¿Sí?

-Te veo muy tranquila,

¿eso quiere decir que ya tienes mi dinero?

-No.

Necesito más tiempo.

-Vas muy guapa hoy, Vero.

Siempre has tenido un estilazo tremendo,

era lo que más me gustaba de ti. -¿Me estás viendo?

-(RÍE) Claro.

Siempre estoy vigilándote.

Esos pantalones negros me encantan.

Te hacen juego con la chupa.

(RESPIRA AGITADA)

Laura, ¿estás bien? ¿Qué ha pasado?

Sí, estoy bien.

¿Te ha vuelto a llamar ese hijo de puta otra vez?

Sí.

He recordado algo.

¿Del dinero?

Sí.

Era todo muy confuso.

Estaba en un piso y llevaba la bolsa del dinero.

¿Y sabes dónde está ese lugar?

No.

Oí un grito y me acerqué a la ventana.

¿Un grito?

Sí, gritos de mucha gente.

Como en un campo de fútbol.

¿Recuerdas algo más?

Había un mural, pero no se veía bien.

Está bien, tú quédate aquí, no te muevas.

Y no cojas el teléfono a nadie si no estoy yo.

No, no.

Tranquila. Sí...

(Teléfono)

Hola, señor Márquez.

No vea cómo han quedado los billetes.

Recién planchados.

Genial, Iago.

No ha sido fácil.

El gramaje del papel, el dibujo este plateado...

Me ha salvado un señor Moreno con tutoriales en Internet

que son gloria bendita. ¿Tienes ya los dos millones?

Y alguno más,

me quedé preocupado con sus 2.700 euros

y me venido arriba.

¿Pero son falsos?

Sí, más que Judas.

Escucha una cosa, Laura ha recordado algo.

Un mural cerca de un estadio de fútbol.

Envíame fotos de todos los que encuentres.

A ver si conseguimos que recuerde.

¿De todos los estadios de España?

Acota primero por la zona de Madrid, Iago.

¿Regionales también?

¿Liguillas amateur?

Todos los que tengan un mural cerca, ¿de acuerdo?

Me va a tener que subir el sueldo, señor Márquez,

estoy a todo. Gracias, Iago.

(Timbre)

¿En qué puedo ayudar?

Como te muevas, te mato.

¿Qué coño haces en mi casa?

(Notificación)

No.

¿No?

No.

Creí que no querías hablar conmigo.

Esa era mi madre.

Sois dos gotas de agua.

-¿Y qué tengo que ver yo con tu madre?

-Cuando vi las líneas de tu mano, me asusté mucho.

-¿Por qué?

-Porque no puede haber dos líneas de la mano iguales.

-Marta y yo.

-¿Quién es Marta?

-Marta era mi hermana chica.

Yo siempre cuidaba de ella.

-Quédate aquí.

-Me llamaba Ada.

De Inmaculada.

Un día, la dejé sola un momentito y cuando volví...

-¡Marta!

-Ya no estaba.

-¿Marta?

¡Marta!

-Había desaparecido para siempre.

Mi madre cogió un cáncer de la pena.

Y yo llevo 20 años culpándome por haberlas perdido a las dos.

-¿Todavía la estás buscando?

-Está viva.

Seguro.

Hasta tengo una página donde la busco.

Y pongo fotos y pregunto por ella, por si alguien la ha visto.

Por si ella quiere ponerse en contacto conmigo.

Niña...

¿eres tú?

No.

Para, para.

Para, Iago, para.

¿Es ese?

No estoy segura.

¿Desde dónde lo veías en el recuerdo?

¿Desde arriba? Sí.

Iago, ¿podemos verlo desde arriba?

Un poco más a la izquierda...

¡Para! Para ahí, para.

Sí, es ese.

¡Sí, sí, es ese!

¿Seguro? Seguro, seguro.

Lo tenemos, Iago.

¿Es aquí?

Creo que sí.

Ese es el mural.

Y ahí está el estadio.

Anda que no he venido yo aquí con mi padre

a ver perder al Rayito.

Ya se puede ir, nos encargamos nosotros.

Gracias.

¿Recuerdas dónde lo dejaste?

Yo estaba aquí con la bolsa...

y...

Esto me suena.

Me suena mucho.

(Crujido)

(Madera hueca)

¿Laura?

¡Es aquí!

¡Aquí está!

¿Qué es esto?

No, no, no puede ser...

(LLORANDO) ¿Dónde está, dónde está?

Ya está, Laura...

(LLORANDO) ¿Dónde está?

(LLORANDO) ¿Dónde está?

Verónica Ruiz forma parte del entramado criminal

de Antonio Ortega Monje,

alias, Antoine, desde hace muchos años.

Lo que todavía no sabemos es qué papel juega

el inspector Márquez en todo esto.

Si es que juega algún papel.

¿Tú no has visto el rollito que llevan?

A lo mejor es tan sencillo como que tienen algo, inspectora.

Ah, ¿tú crees que solamente están liados?

Yo lo que creo es que los policías muchas veces vemos delincuentes

donde no los hay.

Deformación profesional.

El juez se niega a dar la orden

para pinchar el teléfono de la comisaria Ruiz.

Otro que piensa como yo.

Necesitamos hacer algo o se nos va a escapar.

Márquez es tu amigo.

Confía en ti.

Quiero que lo investigues.

Mira, guapa.

Yo ya peino canas en los huevos como para que una niñata

venga a darme órdenes en mi propia comisaría.

¿Estamos?

Claro.

Pues ya lo sabes.

Sí, pero también sé que tuviste problemas con la bebida.

Y que te cubrieron algunas negligencias

que podrían haberte dejado fuera del cuerpo.

¿Me estás chantajeando?

No, por favor.

Eso no me lo preguntes a mí.

Eres tú el que peina canas en los huevos.

Ni idea, ya aparecerá.

Es que yo tampoco he visto a Susana en todo el día, cariño.

Tú vete a casa y te encierras ahí hasta que yo te avise.

¿Iago? Y no le abras a nadie, ¿entendido?

Bueno, luego te llamo.

¡Iago! ¿Papuchi?

Hey, estaba reventando el animal.

Ahora suben.

-Hola, Sebas. -Hola.

¿Tenéis el dinero? No.

Bochinche Pero de los gordos.

(Teléfono)

Es una videollamada.

¿De Antoine?

¿Hola?

-Solo quería ver lo guapa que estás.

-¿Qué haces?

¿Y yo?

¿Yo te parezco guapo, Antoine?

Tú eres el hijo puta que me arrestó.

Efectivamente, soy el inspector hijo puta.

Una cosita, inspector.

¿Por qué no le preguntas a tu amiga si sabe cuánto tiempo le queda?

-Dos horas. -Las últimas dos horas.

Y ya que estamos,

¿por qué no le preguntas también

desde cuándo le gusta follarse a "yogurines"?

-¿Qué?

-Le hemos visto saliendo de tu casa a horas muy raras.

-(GRITA)

Con el asco que te daban los pijines...

Te mandaré una ubicación 15 minutos antes del intercambio.

-No, no, por favor, no.

-Si intentas jugármela, reviento al guapito de cara.

-(RESPIRA AGITADA) No, no...

¿Qué hace ahí Adrián?

¿Tú estás liada con Adrián? ¡Claro que no, claro que no!

¿Entonces?

No me jodas, Laura.

No me jodas...

¿Es Bea o es Susana?

Susana.

Me cago en mi puta vida.

Hola.

-Eh... hola.

¿Dónde está María?

-En su despacho.

Qué pena.

-¿Por?

¿Pensabas que venía a verte a ti o qué?

-(RÍE) Culpable.

-Obviamente, si te vengo a ver a ti, no traigo a un niño.

¿Qué pasa?

-Yo a ti te conozco de algo.

-A ver, creo que estás empezando al revés.

Primero es lo de:

"Yo te conozco, me suenas de algo", y luego metes ficha.

-No, te lo digo en serio, que yo te conozco.

-Pues no sé, a lo mejor de fiesta... ¿Sueles ir por El Terminal?

-Tú estuviste saliendo con El Tato.

Buah, cuando se lo diga, es que no se lo va a creer.

-Pues igual no se lo digas.

-Cómo está el cuerpo, ¿eh?

-Sí, es mono.

-Pues creo que no tiene novia. -No es mi tipo, habla mucho.

-¿Me permites un segundito? -Sí, claro.

-Susana un tío, hay que ser retorcido, joder.

¿Pero en qué cojones están pensando ahí arriba?

De tío a tía, pues vale, ¿pero de tía a tío?

Meando ahí la criatura de pie... Ya vale, Sebas, ya vale.

La madre que los parió, joder.

Es que claro, sí que estaba bien escondida.

¡Sebas!

(LLORA)

¿Por qué no me lo dijiste antes?

Porque no podía poner en peligro sus vidas.

La de Susana, la de Bea y la de nuestra nieta.

Ya, pero precisamente por eso, Laura.

Tenías que habérmelo dicho.

Porque soy su padre y porque soy el jodido abuelo.

Pero es que eso yo no lo sabía. ¡Yo pensaba que eras Márquez!

-Vamos a ver, no discutáis, por favor,

que aquí estamos todos metidos en la misma mierda

y cada uno hace las cosas lo mejor que puede.

(Teléfono)

Cariño, dime.

-Oye, tengo aquí a ir a Rebe y a Sergio.

¿No te lo iba a dejar en el bar? -Joder...

-¿Pero tú te acuerdas de que tienes un bar?

¿Y un hijo? -Estoy en casa de Márquez.

-¿Estás con...?

Con...

No sé...

¿Las luciérnagas?

-Eso es, con las luciérnagas. Y bastante liado.

¿Te llamo luego? -Vale, un beso.

Sebas... -Sí, estoy aquí, cariño, dime.

-Tú siempre dices que estás contento de conocerme.

-Es la verdad.

-Pues como no vuelvas entero,

bajo yo misma a patearte el culo en tu tumba.

¿Entendido?

Ten mucho cuidado. -Lo tendré, te quiero.

-Y yo.

-¡Mira!

¿Todo bien, María?

-Sí, todo bien.

Quería pedirte un favor.

¿Puedes quedarte un poquito más con el peque?

-Claro, sin problema. -Es que estamos volados.

Pero te pago las horas extras.

-No te preocupes, si me encanta estar con el enano.

-Bueno, pues te debo otra. Adiós, mi amor.

-Chao, María.

¿Qué, dónde va mamá?

¿Y ese dinero? -Hay un plan B.

Son más falsos que Milli Vanilli.

Pero con esto, tendré tiempo de liberar a Susana.

No vuelvas con lo mismo. Esto es cosa mía.

Laura, sé de sobra lo que vales.

No hace falta ser policía para tener lo que hay que tener.

Tú siempre has tenido un buen par de ovarios.

Pero no puedo perderte otra vez.

Yo también te perdí.

Cinco años estuve de luto, Andrés.

Tengo que ir yo.

Toda la vida igual.

¿Pero por qué siempre tienes que ser el héroe?

Por esto.

Adiós...

Andrés, no creo que haga falta.

-¿Pero qué haces?

-Tú dile que confías en él, que es mejor.

Ya sé que nunca te ha gustado la sangre, pero esto es lo que hay.

¡No, Andrés, no!

Efectivamente, se regenera.

Es lo único bueno que me ha dado la puta Pasarela.

Joder...

¡Papuchi, no!

¡Eso caca! ¡Ven aquí! ¿Y qué hacemos con Iago?

De momento, no vamos a decirle nada de Susana, ¿vale?

Ya estamos en casa.

Hola...

Hola, señora Laura.

Hola, Iago.

¿Qué tal?

No...

Ya le ha hecho el numerito de la regeneración.

Impresionante. Sí, impresiona mucho.

Pero remánguese la próxima vez, hombre.

Que usted se regenera, pero las camisas no.

Y siempre las lavo yo. Iago, no te preocupes.

La lavaré yo, ¿de acuerdo? Ya...

Entiendo que no lo hemos conseguido.

Me has ayudado mucho, pero no.

Pasamos al plan B.

¿Cuál es el plan B?

(AMBOS) Bochinche.

(Música)

Ese cabronazo se va a arrepentir de jugar con los Vargas.

Metemos el dinero falso en la bolsa

y la cerramos.

Y le endiñamos los dos millones del monopolio a ese cabronazo.

Esto no es una buena idea.

Es que no hay tiempo para buenas ideas.

(Timbre)

¡Uh! (CHISTA)

Coño, Santos, ¿a qué se debe esta visita?

Pues de cortesía no es.

Te noto un puntito tenso.

Un puntito no, estoy tenso de cojones.

¿Y sabes por qué? No.

Porque Alicia te quiere joder a ti y a la comisaria.

Y si yo no le ayudo, también me va a joder a mí.

¿Te ha dicho eso? Pero con acento.

¿Puedo pasar? Eh...

Santos, estoy metido en un lío muy feo y tengo que solucionarlo.

Eso ya lo sé.

No puedo contarte qué es.

¿Por qué?

Pues porque si te lo cuento, vas a tratar de impedirlo.

Y yo ya no puedo parar.

(Vibración)

Santos...

no te equivoques.

Yo te respeto como hombre y como policía.

Me lo has demostrado con los años.

Márquez, no hagas ninguna gilipollez.

Demasiado tarde para eso.

Tú haz lo que tengas que hacer, no te preocupes.

(Vibración)

(Timbre)

(LLAMA A LA PUERTA) Niña, ábreme.

Sé que estás ahí.

Irse así está muy feo, ¿eh?

-Perdona. -No, perdona no.

Yo me he abierto en canal y tú te vas sin decir nada.

¿Quién eres?

¿De dónde has salido?

-No lo sé.

Lo siento, no recuerdo nada de mi infancia.

-¿Y eso?

-Es una historia muy larga. -No tengo prisa ninguna.

He dejado a mi Manuela con una vecina hasta la noche.

¿Me vas a dejar entrar o no?

Qué casa más bonita.

Y la zona en la que estás...

Acordarte igual no te acuerdas,

pero ya te digo yo que malamente no te ha ido.

Yo me tomaba un cafelito con un chispazo de anís si tienes.

-No tengo.

-Bueno, pues sin chispazo de anís.

-Ay, mira la "voyeur" esta.

Pero si esta es la casa del Caraguapa.

No me digas que te gusta... -Eso no es asunto tuyo.

-Vale, vale.

-Lo primero que recuerdo es tener frío.

Y miedo.

Y entonces, ya apareció ella.

-¿Quién? -La directora.

Ella me llevó a un sitio con muchos otros como yo.

-Un orfanato.

-Sí, algo así.

-¿Ella te puso el nombre de Carlota? -No.

Me puso un número, el 4. -Qué hija de puta la directora.

-Oye, que es lo más parecido que he tenido a una madre.

Gracias a ella, he tenido una vida extraordinaria.

He visto desiertos inmensos.

Galaxias bellísimas... -¿Te contaba muchos cuentos?

-Y, a lo largo de toda esa vida,

nunca he tenido la sensación de que me faltara algo.

Pero desde que estoy aquí,

he descubierto que puedes viajar muy lejos.

Pero no sirve de nada si no tienes un hogar al que volver.

Alguien que te espere y se alegre de tu regreso.

Porque un hogar lo forma la gente que te quiere.

Es allí donde te sientes acogida.

Y está formado por esas personas a las que puedes llamar familia.

Y cuando una encuentra su lugar,

sabe que nunca más volverá a sentirse tan sola

como me he sentido yo siempre.

Sabe que nunca más tendrá frío.

-Pues a lo mejor eso que buscas ya lo has encontrado.

Y tienes una hermana, y hasta una sobrina.

En el pueblo, desierto no tenemos.

Pero gallinas, todas las que tú quieras.

¿Alguna noticia del señor Antoine?

Nada.

(Teléfono)

No es él.

Sí, dime.

-Mamá, ¿qué pasa? ¿Dónde coño estáis?

-Perdona, es que me he liado en el trabajo.

-¿Pero estás con Susana?

-No, ahora no puedo tener el teléfono ocupado, cariño.

Voy para allá en cuanto pueda, ¿vale?

-¿Estás bien?

-Sí, sí. Tú no le abras a nadie.

-¿Has encontrado ya el dinero? -Sí, lo hemos encontrado, sí.

Es devolverlo y ya.

-Mamá, me estás mintiendo.

-No, claro que no.

Oye, hay un poco de jamón york en la nevera,

por si te quieres hacer un bocata, ¿vale?

-Vale.

Ten cuidado, mamá.

-Un beso, cariño.

-Venga, un beso. Chao.

(Mensaje)

¡Tenemos la ubicación!

Vamos.

¿Dónde estabas?

Te he estado buscando por todas partes.

Uno, que tiene sus vicios a esta hora de la noche.

Las mejores palmeras de Madrid.

Pensé que me traerías algo de Márquez.

Sí, también traigo algo de Márquez.

Lo tengo por aquí.

Sí, aquí está.

Mira, mira, mira.

Joder, Santos.

Quiero que sepas una cosa.

Yo no sé dónde habrás currado antes,

pero en esta comisaría somos una familia.

Y si te metes con mi familia,

ya te puedes ir yendo a tomar por culo.

¿Terminaste? Contigo sí.

Vale, vete despidiendo de tu carrera.

(Teléfono)

Reyes, dime.

Cojonudo, voy para allá.

Sí, voy ahora.

Han visto a tus amiguitos salir del piso de Márquez

con bolsas bastante sospechosas.

No tenía pinta de que fueran a por palmeritas.

Me cago en tu puta vida, Márquez.

(Música)

Cuando me jubilé de la policía,

prometí que no iba a tocar una pistola nunca más.

Y cada día parezco más el puto Rambo.

Cuando terminemos con ese cabronazo de Antoine,

te prometo que te daré unos días de asuntos propios.

Es por ahí.

Estoy un poco acojonada, Andrés.

Y yo.

(Música)

Es aquí.

Pues aquí nos pegan dos tiros,

nos entierran y no nos encuentra ni Dios.

No, este suelo no es bueno para enterrar.

Se lo digo yo, que he enterrado a unos cuantos.

Ya deberían haber llegado.

(Teléfono)

Santos...

Dime.

¿Dónde cojones estás?

Estamos esperando a Antoine donde Cristo perdió las chanclas

Pues date prisa, porque van para allá.

¿Quién, Alicia?

Y toda la unidad de Asuntos Internos.

¿Qué ha pasado?

Que por si fuera poco, parió la abuela.

¿La abuela del señor Santos?

Eh... esa misma, sí.

Bueno, vamos a hacer lo que hemos dicho,

no quiero sorpresas.

En cuanto comience el lío, todos al suelo.

Vamos a ir a por ese cabrón.

Va a salir todo bien, ¿verdad?

Va a salir todo muy bien, tranquila.

¿La señora María?

Sí, no quiero palmar sin que sepa la verdad.

Me cago en mi puta vida...

¿Qué pasa, Sebas? Nada.

He pisado una plasta como un piano de cola.

Son 10 años de buena suerte. Son 10 pollas.

(Teléfono)

Es el mío.

¿Sí?

Ya estamos aquí. Tenemos el dinero.

-¿Tenéis mi dinero?

¿Los dos millones de euros?

-Sí, los dos millones, sí.

-Te habrá costado mucho encontrarlo, ¿no?

-¿A qué viene eso, Antoine? ¿Qué pasa?

Nada, te lo digo porque a mí me costó mucho encontrarlo.

-¿Cómo?

-Que el dinero lo tengo yo, Vero.

Lo tengo desde que te fuiste.

-¿Pero entonces...?

-No pensarías que ibas a irte de rositas

después de lo que me hiciste, ¿no? Por favor, Vero...

¿De verdad pensabas que soy tan imbécil

como para reunirme contigo y esa panda de gilipollas?

¿Qué pasa, Laura?

¿Dónde está Adrián?

-Tranquila, tu chico está llegando.

(CUELGA)

No, no, no cuelgues, por favor...

(RESPIRA AGITADA)

¡Susana!

¡Susana!

¡Susana!

Joder.

Tranquila, mi vida...

¡Sebas! Tranquila...

¡Una ambulancia!

¡Sebas! ¡Sebas!

-Ya estoy, ya estoy.

-Tranquila, amor.

¡Sebas!

¡Llama a una ambulancia! ¡Sebas!

¡Sebas! ¡Sebas!

¡Susana!

Iago...

Iago, mi amor...

¡Susana!

Iago, escúchame.

Nuestra hija está a salvo.

Sí.

(LLORA) Sí.

Susana, no te vayas.

Susana, quédate conmigo.

Mi amor... Quédate...

No, no, Susana, por favor.

Susana, quédate conmigo, por favor.

Susana, por favor, no te vayas,

quédate conmigo, por favor te lo pido.

¡Por favor, Susana, no te vayas!

¡Susana!

¡Susana, Susana!

¡Susana, no te vayas, por favor!

¡Susana, por favor!

(LLORA) Susana...

¡Susana!

Hola, flaca.

(Sirenas)

¿Qué hacía la comisaria Verónica Ruiz y usted

anoche en el puente?

Confíe en mí, por favor.

Ojalá pudiera estar allí contigo.

Pero unos amigos me necesitaban.

Sé que lo entiendes,

porque tú harías exactamente lo mismo.

-Santos,

hay sangre en el lugar de los hechos y en la ropa de la comisaria.

¿Dónde está la inspectora? No tengo ni puta idea.

Muy bonito.

(Música)

El de la catana, para mí.

-Siento mucho no habértelo dicho antes,

pero te juro que no podía.

-Joder, que no podías...

-He hablado con la directora.

Me ha dicho que es muy probable que no la volvamos a ver nunca más.

Con mi hija pequeña nunca me tomé una cerveza.

Con la mayor, sí.

Mira que reencarnarse en una corrupta asesina...

Se podría haber vuelto en el cuerpo no sé, de Rosalía.

-¿Rosalía? -(SUSURRA) Malamente.

-Por el euskera no te preocupes, que yo te enseño.

"Agur", "aroportua", "toma tá".

Es pura lógica.

(Música)

Yo pensaba que había hecho buenas migas con el señor Chen.

No te hagas líos.

Los chinos no tienen sentimientos.

¿Se puede saber de dónde venís?

Pues recién salidos de una peli de Jackie Chan.

¿Está usted preparado para atravesar

una puerta interdimensional?

Lo justo.

Adelante.

-¿Qué está pasando, Iago?

La directora jamás permitiría que ocurrieran las cosas

que están pasando aquí.

No es casualidad que te haya visitado justo ahora.

Con ella, nada es casualidad.

Ha venido a darme un mensaje.

La directora está en peligro.

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Estoy vivo - Temporada 3 - Capítulo 36

28 nov 2019

Vero tiene un recuerdo fugaz del lugar dónde podría estar el dinero que le reclaman. Junto con Márquez, intentará encontrarlo mientras Sebas y el Enlace preparan un plan alternativo para enfrentarse a Antuán. David regresa a casa de Márquez para llevarse al Enlace junto a los seres de luz.

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  1. María

    ¡Qué bajón ha pegado la serie!

    01 dic 2019