Estoy vivo La 1

Estoy vivo

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No recomendado para menores de 12 años Estoy vivo - Temporada 2 - Capítulo 23 - ver ahora
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Un corazón.

Está incorrupto.

¿Qué eres?

Cris.

Sí. ¿Has visto a Palacios?

El que ha hecho esto es un chapuzas.

Este casquillo no es de un rifle de precisión.

¿Fueron varios? Primero lo mataron y luego,

arrastrando el cuerpo hasta esta fosa.

Tú eres la mujer de El Pollo, ¿no? Su viuda.

El gordo ese por el que vienen preguntando es el cabrón

que lo mató.

-Han encontrado este rifle en casa de Palacios.

Falta la prueba de balística,

pero es el mismo modelo con el que mataron al exmilitar.

En mi cara, mi compañero era un psicópata.

Con la cara de bueno que tenía el hijo de puta.

He decidido no regresar a La Pasarela.

Voy a quedarme aquí, con ella, para siempre.

Me estás alegrando lo que parecía ser un día de mierda.

Se quedó muy tocada cuando te fuiste.

No voy a volver a marcharme.

"Volverás a La Pasarela, te guste o no. Es tu destino".

Hacéis una pareja de puta madre.

¿Y estos son los planos del Edificio Victoria?

Construyeron algo ahí abajo que tiene la salida exactamente aquí,

en las afueras.

Bueno, pues ahora sabemos por dónde se entra, ¿no?

Es un lugar aterrador, señor Márquez.

Sentí el horror dentro de mí, no lo he sentido jamás.

Un terror que recorre el mundo y se alimenta del mal.

(Disparos)

Los dibujos de Márquez y de mi marido son idénticos.

-Mira Laura, solo estás obsesionada.

-Estoy viendo visiones como Márquez.

"Laura, soy yo.

Soy Andrés".

Sebas, dime que ese día aquí pasó algo raro.

"Estoy vivo".

El corazón está relacionado con el túnel.

Y Palacios mató al exmilitar.

Y a Lola también, por orden de Mendieta.

Pimpinela.

¿Cómo?

Que parecemos una canción de Pimpinela.

O de Camela. O de Ella baila sola.

Me encantan los dúos.

Como nosotros.

El exmilitar guardó el corazón en tu antigua casa.

Y por eso lo mataron, Iago.

Mendieta hizo lo mismo con mi mujer en el pasado.

Y el túnel conduce al Victoria, otra vez Mendieta.

Está todo conectado.

Conectado mis pelotas.

Es un puto sudoku, Iago.

¿Por qué es tan importante ese corazón?

¿Y por qué Mendieta mató a tu mujer?

¿Y qué hay debajo del Victoria?

Señor Márquez, me enfrío, venga.

¿Has visto esa furgoneta oscura de ahí?

Sí.

Es la tercera vez que la veo esta mañana.

A lo mejor es casualidad y está usted paranoico.

Las casualidades no existen, Iago.

Ya le digo yo que sí.

Te crees que no, pero yo he cogido por lo menos, tres kilos.

-Pero qué dices, si tienes un culo estupendo.

-Estupendo de gordo.

Y eso que hago lo de la sopa,

pero a mí no me funciona, la de cebolla.

-Pero sin pan. -Pero la sopa de cebolla sin pan...

-Es que si te tomas el pan, no sirve para nada, Laura.

¿Dónde vas?

-A beber agua, ahora voy.

Hola, Laura.

Márquez...

Qué casualidad, ¿tú también corres por aquí?

Sí.

Bueno, en realidad he venido a acompañar a María,

que ha cogido un par de kilos...

Ah sí, claro.

Qué bueno que viniste a despedirte el otro día de Santos.

Sí, supongo que era lo que tenía que hacer, ¿no?

Ya, pero fue un detalle de tu parte.

Bueno, me voy, que me está esperando María.

Claro. Bueno, adiós.

Qué mal.

"Laura, soy yo.

Estoy vivo".

¡Laura!

¡Laura! ¡Laura! ¿Estás bien?

Laura...

Laura.

Trae un poquito de agua, Iago, por favor.

# Ahora que empiezo de cero, # que el tiempo es humo,

# que el tiempo es incierto.

# Abrázame fuerte, # amor, te lo ruego,

# por si esta fuera la última vez. #

¿Estás mejor?

Sí.

De verdad, es que ha sido un golpe de calor.

Eso me pasa por salir a correr con el estómago vacío.

-Como se ha empeñado en adelgazar... -María.

¿Quieres un bocadillo, un sándwich o algo?

Hay una cafetería aquí, los hacen muy ricos.

Panceta con queso, mi tío es adicto.

Que no de verdad, que muchas gracias.

Qué vergüenza.

Los jubilados del barrio ya tienen tema para toda la semana.

-Podéis iros. Yo me encargo.

¿Seguro que estás mejor?

Bueno, luego los vemos en comisaría,

si necesitas cualquier cosa, lo que sea...

Vale.

Cuídese, señora Laura. Chao.

-Nos vamos ahora mismo al hospital. -¿Qué?

-Lo que oyes.

Lo que has tenido no ha sido un golpe de calor pero ni de coña.

-Que estoy bien, María. -Pues mejor, así, antes volveremos.

Pero que te echen un vistazo.

Vamos, tira, que voy llamando al taxi.

Buenos días. Buenos días.

(Móvil)

Mira, tienes ahí el café y las tostadas.

¿Quién la ha puesto aquí?

Yo, es preciosa...

¿Admirador nuevo?

No.

David.

¿Pero no había vuelto con su mujer?

¿Estáis juntos?

Pues no, no estamos juntos, porque es que en realidad,

yo estoy con Iago, creo.

¿Iago el sobrino de Márquez?

Iago, Iago, sí.

Pero mira que te gustan las segundas partes,

David, Iago, Iago otra vez, David...

Ya, ¿tienes algún problema con eso?

No, pero vamos, no hay quien te coja el ritmo.

Tienes razón, soy una guarra.

Que no, joder, que parezco mamá.

Mira, haz lo que te dé la gana.

No, a ver,

yo estaba muy bien con David y echo de menos eso que tenía con él,

la estabilidad y la sensación de... familia.

Pero es que con Iago... ¿Qué?

Con Iago...

Con Iago es como una montaña rusa, yo nunca sé lo que va a pasar.

Es un no parar.

¿En la cama también?

En la cama, también, con lucecitas y todo.

Vale, entonces...

Como que quieres la estabilidad que tenías con David pero con Iago.

Sí.

Imposible.

Anda, no me digas.

Una cosa sí que es verdad.

Los dos están buenísimos.

(Teléfono)

Mamá.

Hola cariño.

Oye, no me esperéis a desayunar,

que me voy a quedar con María, ¿vale?

Vale, ¿todo bien?

Sí, todo perfecto.

¿Tú vendrás luego a comer?

No sé, depende de cómo se presente el día, luego te digo.

Muy bien, vale cielo, adiós.

-¿Por qué le has mentido?

-No voy a preocuparla por una tontería.

-Laura Beltrán, ¿verdad?

La presión arterial está perfecta.

Y el ritmo cardíaco, también.

A ver.

Muy bien.

A ver...

En principio, todo está bien.

-¿Entonces me puedo ir?

-Me quedaría más tranquila si te hiciéramos unas pruebas.

-¿Y eso? -Por el desmayo.

Pero no te preocupes, es pura rutina,

y así te vas con toda la ITV hecha.

-Vale. -Mejor.

-Sí, mejor para ti, que te encanta que te toquen.

Yo prefiero irme.

La gente no se toma en serio la nutrición, señor Márquez.

Laura no ha salido de casa sin desayunar en la vida, Iago.

¿A qué se refiere?

Pues no sé, que me mira raro, que cuando habla conmigo, no...

No me trata normal.

Y luego, lo del desmayo.

Eso es falta de hierro, seguro, no se preocupe más,

María sabe lo que hace.

Está bien, me voy a duchar.

(GRITA)

¡Señor Márquez!

¡Señor Márquez!

¿Qué pasa?

El Pollo.

¿Qué pollo? Nuestro Pollo,

que se me ha aparecido en la ducha, con todo el mondongo.

¿Qué mondongo? El mondongo, Iago, en pelotas.

Esto de ver fantasmas se nos está yendo de las manos.

Señor Márquez, aquí no hay nada.

Sí hay algo, sí.

"Wan".

"Wan".

(LEE) "Ayúdala".

¿Qué cojones es esto?

Hola Laura. -Hola.

-Tranquila, ¿vale? Relájate. -Vale.

-¿Esto va a tardar mucho?

-Va a ser muy rápido, ya verás. Recuerda no moverte.

-Vale.

Ya era hora, Márquez, ¿dónde te habías metido?

¿Ha pasado algo? David te espera abajo.

¿Y esto?

Se ha suicidado.

¿Cómo ha sido?

No sabemos.

Está todo grabado en las cámaras de seguridad.

Aprovechó que el compañero

que estaba de guardia se fue a por un café y se colgó.

¿Así, sin más?

Sin más.

¿Pero recibió alguna visita o algo?

No tenemos ni puta idea de por qué lo ha hecho.

Mala semana para ser jefe, ¿no?

Mala de cojones.

Vamos para arriba.

Han asesinado a otros cuatro gitanos en el barrio.

No me jodas.

Hablamos con ellos justo ayer.

Esto no tiene nada que ver con la muerte de Palacios.

Ajuste de cuentas, pelea entre bandas...

O quizá se metieron con quien no debían.

Eso es seguro.

¿Qué sabemos de la mujer de El Pollo?

Nada, está desaparecida.

O escondida.

Puede que haya visto algo y se haya escondido.

Está embarazada, joder.

Sí, pero Márquez tiene razón. Puede ser un testigo importante.

Preguntad a todo el mundo: vecinos, camellos...

Hay que localizarla ya. Vale.

Susana, ¿qué sabes de tu madre, qué tal está?

¿Mi madre? ¿Qué le pasa a mi madre?

Ah no, nada, por eso te pregunto, que qué tal está.

¿Me estás vacilando?

¿Yo?

No, oye, estamos un poquito tensos hoy.

No.

Tensa me está poniendo tu sobrino, que es muy plasta.

Te espero fuera.

Iago.

¿Iago?

(Latidos)

Así late mi corazón por ti.

¿Fuerte?

Apasionado.

Gilipollas.

¿De dónde sacas ese ruido?

Ya te lo he dicho, de mi corazón.

Que no me mientas.

Está bien, lo he grabado para ti.

Bueno, ¿y a qué debo la llamada?

Se debe al bombardeo de emoticonos que tengo en el móvil,

¿pero qué tienes, cuatro años? ¿No te gustan?

Que estoy trabajando.

Por eso lo hago, ya sabes que yo soy más de hablar.

Bueno, pues ni emoticonos, ni mensajes,

ni señales de humo ni nada.

Necesito verte.

Venga, luego hablamos, te tengo que dejar, adiós.

Vale, pero al menos me podrías responder algún mensaje.

David, luego te llamamos.

(Móvil)

La caca...

Me ha mandado la caca, Papu.

Es esta pequeña mancha, está en el hipocampo.

Es una zona del cerebro donde se almacenan los recuerdos.

-¿Y eso qué significa?

-Todavía es muy pronto para saberlo.

-¿Es un tumor?

-No lo sabemos, pero sea lo que sea, no debería estar ahí.

-¿Y por qué se supone que lo tengo?

-Tenemos que hacerte más pruebas para saberlo con certeza.

-Pásate por el mostrador de neurología con este sobre.

Te darán cita para esta misma semana.

-Gracias.

(Música)

¿Ha visto a esta mujer?

¿Ha visto a esta mujer?

Voy a preguntar por aquí.

Señora, hola, ¿ha visto a esta mujer?

Oye, no habrás visto...

¿Habéis visto a esta mujer?

No la habéis visto, ¿no? Qué casualidad.

Pues nada chicos, muchas gracias.

Joder, con lo que ha pasado en este barrio

y aquí no habla ni Dios.

Esa chica está embarazada, no puede estar muy lejos.

O sí.

Igual a estas alturas está ya en "mataporculo",

voy a preguntarle a esa señora.

Señora, ¿ha visto a esta mujer?

"Wan".

¿Qué pasa? ¿Eh?

Nada, tengo que hacer una llamada.

Iago, escucha.

Señor Márquez,

la furgoneta que vimos esta mañana está aparcada en nuestra calle.

Pues no hagas nada hasta que yo llegue,

y mucho menos habrás a nadie, ¿de acuerdo?

De acuerdo.

Ahora vete al baño y mira el mensaje

que dejó El Pollo en el espejo.

Un segundo, señor Márquez.

Envíame una foto.

Ayúdala, cara guapa.

¿Pollo?

¿Qué?

Creo que ya sé dónde está la mujer de El Pollo.

¿Cómo?

Me encanta que me traigas a estos sitios, Márquez,

te lo digo.

¿Pero cómo sabes que es aquí?

Tú confía en mí.

No, no confío, qué coño hacemos aquí.

¿Qué hay dentro?

No lo sé.

Cojonudo.

Policía.

¿Hay alguien?

¿Hola?

(Disparos)

Es una escopeta.

Ha disparado dos veces, tiene que volver a cargar. Vamos.

(SUSURRA) Espera, Susana.

¡Quieta!

A mí me lleváis pero con los pies por delante.

¡Quieta!

Nosotros solo queremos ayudarte, ¿vale?

Vamos a tranquilizarlos un poquito.

Y todavía no saben qué puede ser.

-Casi no se ve, parece una cagadilla de mosca.

-Claro, pero esa cagadilla de mosca

es lo que ha hecho

que yo me haya caído redonda esta mañana.

-Nos han dicho que vayamos día a día, así que Laura,

primero que te hagan las pruebas y verás como no es nada.

-Vale, a ver, ¿qué hago yo con esto?

¿Se lo cuento a Susana y a Beatriz?

¿Y cómo se lo cuento?

Sabes qué pasa, que no sé qué hacer,

no sé si puedo seguir con mi vida normal, no sé si puedo...

no sé, hacer un viaje o dar unas clases de inglés,

ni siquiera sé si me puedo tomar este café.

-Vamos a ver, para, para.

Mírame. Respira.

Todavía no sabemos lo que es.

Ni tú ni ellos.

-Es que tengo mucho miedo, María.

Es que estoy muerta de miedo.

-Normal.

-¿Y esto ha sido así, de golpe?

-Qué va, hace un par de semanas que yo ya sabía que estaba rara.

Es que estaba rara. -Un par de semanas...

Más o menos desde que estuviste desayunando aquí con las niñas.

-Sí, más o menos desde ahí.

¿Por?

-No, por nada.

(Teléfono)

-Óscar.

Hola Óscar, ¿qué tal? Pues aquí en el Resort.

Por lo menos no has perdido el sentido del humor.

Para algo que me queda...

¿Tú qué tal?

Yo bien, aquí estoy con María y con Sebas.

-Dale un besito.

-Te mandan recuerdos, ahora estamos en El Vuelo.

Para ellos también.

Escucha, me acaban de dar una buena noticia.

En un par de días me dejarán salir unas horas.

Vamos, que si te apetece, podríamos vernos.

Pues claro, claro que podemos vernos.

Podríamos quedar los cuatro aquí, en El Vuelo,

que Sebas y María también tienen muchas ganas de verte.

Ya, no sé si un mar es el mejor sitio para mí en estos momentos.

Pero vale.

Lo siento, no he caído, no pasa nada,

podemos quedar en otro sitio.

Que no, que no, está bien.

Voy a recuperarme, Laura.

Bueno, claro que sí.

Óscar, cuídate, ¿vale?

Venga, hablamos en otro momento.

Nosotros no somos los malos, hemos venido a ayudarte.

Los han matado a todos.

A mi marido. A mi hermano. A todos.

Inma, tienes que acompañarnos a comisaría.

Yo no me muevo de aquí. ¿Y qué vas a hacer?

¿Esconderte aquí?

Si te hemos encontrado nosotros, ellos también te encontrarán.

A ti y a tu bebé.

Quiero protección.

Bueno, para eso estamos aquí.

Júramelo.

Júrame que mi niña y yo vamos a estar bien.

Te doy mi palabra.

Siguen ahí.

Papu, ¿te apetece ir a dar un paseo?

(LLORIQUEA) Pues no se ladre más.

Vamos, Papu.

Todo va a salir bien, Inma, ya lo verás.

No tenéis ni idea de a quién os estáis enfrentando.

Pero por eso tú nos vas a ayudar, ¿verdad?

Los pusieron de rodillas, uno a uno, sin piedad.

Eso no eran hombres, eran monstruos.

Entonces sí los viste.

Iban todos con capucha, menos uno.

Ese estaba muy tranquilo.

¿Y cómo era, Inma?

Mayor, elegante, con pinta de manejar.

Mendieta. No jodas.

Márquez, quita el aire, me estoy quedando pajarito.

Está apagado.

Joder.

(GRITA) ¿Qué?

¿Qué?

¿Qué pasa?

Que me ha dado un escalofrío.

Muchas gracias por encontrarla, inspector.

¿Podemos parar un momento?

¿Ahora?

¿Por qué?

Me ha atacado el hambre, un piscolabis o algo.

Yo me tomaba unas galletitas.

Toma, yo creo que con esto llega.

Tócate los huevos, encima tengo que ir yo.

Dígale que estoy aquí, inspector.

Que la quiero más que a nadie en este mundo.

-¿Él está aquí, verdad?

¿Quién?

Mi marido.

Sí, sí, está justo a tu lado.

No, al otro, al otro.

No sabes cuánto te estoy echando de menos.

-Y yo a ti, pitufa.

Dice que él también a ti.

Pitufa.

Así me llaman a mí.

"Pitufa".

Me da mucha pena que no la conozcas, Juan.

Mucha.

-Dígale que no sienta pena, inspector.

Que la voy a conocer,

y que siempre voy a estar a su ladito.

Cuando nazca,

cuando dé sus primeros pasitos, ahí voy a estar.

Para verla crecer, siempre.

Dice que sí, que la va a conocer y que siempre va a estar a su lado.

Siempre.

Yo también dos hijas que no saben que existo.

Soy un poco como tu marido, un fantasma.

Y como él, estaré aquí.

Para verlas crecer aunque no me vean,

aunque piensen que no estoy con ellas.

Ni él ni yo vamos a dejarlas solas.

¿Eh?

Dile hola a tu niña.

-Hola, mi niña.

Hostia, inspector, me ha dado una patadita.

(RÍE)

-Le ha dicho hola a su papá.

A ver, las galletas.

Las patatas que te gustan y las vueltas

me las voy a quedar por las molestias.

Venga, vámonos.

Me la llevo con David.

Sebas, ¿qué haces aquí?

Tenemos que hablar.

Ven conmigo, anda.

¿Qué pasa, Sebastián?

Pues pasa que soy un gilipollas de los de premio.

Joder, mira que me lo dijisteis.

¿De qué estás hablando?

De cuando se paró el tiempo en el bar.

Ya, pero eso está solucionado, ¿a qué viene esto ahora?

Esta mañana con lo del mareo,

Laura ha ido al hospital y le han hecho un TAC,

y han encontrado una mancha en el cerebro.

¿Una mancha?

Ya, pero eso no puede ser.

Estoy seguro de que fue ese día, joder.

El día que se paró el tiempo,

desde entonces Laura ha tenido visiones y cosas raras.

¿Visiones?

Sí, visiones contigo de ese momento.

Y ahora esto. Lo siento, lo siento.

No, Sebas.

Laura va a estar bien.

Por mis cojones que Laura va a estar bien.

Iago, tenemos trabajo.

¿Estás seguro, señor Márquez?

Algo tiene y es por culpa de tu pasarela.

Déjeme a mí.

Toma.

No pasa nada.

¿Qué quiere que hagamos?

Curarla.

(Música)

¿Se han llevado la nevera?

Sí, señor.

Y muy bien llevada.

Ha salido todo perfecto. ¿Cómo?

¿Eso qué es?

El corazón.

Cuando vi que nos espiaban, le puse un localizador.

Muy bien visto.

He aprendido del mejor.

¿Y a dónde se lo llevan?

Muy pronto lo sabremos.

¿Y hacía falta destrozar toda la casa para eso, Iago?

No, realmente no hacía ninguna falta.

No tengo tiempo para esto.

Lo primero es curar a Laura, quiero hablar con la directora.

No. La pasarela no puede interferir en los asuntos de los humanos.

Ya se lo expliqué cuando enfermó su padre.

¡Fueron ellos los que pararon el tiempo!

Los que le metieron esa mierda a Laura en la cabeza.

No puedo, señor Márquez. Claro que puedes, Iago.

O tú, o los de arriba, por mis cojones que vais a poder.

Señor Márquez... ¡Ni señor Márquez, ni ostias!

Iago, tienes que hacer algo.

Necesito saber qué es exactamente lo que tiene su mujer.

Sebas me ha dicho que le han hecho un TAC esta mañana.

¿Te vale con eso?

Podría valer.

Ya, pero no podemos presentarnos en su casa y pedirle el escáner.

Pedírselo no.

Somos gente de recursos.

Ya.

Hola. Hola.

-Hola.

-Bea, más finito, cariño.

Pero, ¿esto qué es? ¿"MasterChef"?

Ahí tienes el delantal y la harina. -Nada, mamá,

que se ha emperrado en que tenemos que aprender a hacer albóndigas.

¿Para qué?

-¿Cómo que para qué?

Para que aprendáis, no las voy a hacer siempre yo.

¿Por qué con lo ricas que te salen?

Sé que me salen muy ricas, tengo dos hijas como dos castillos

que son unas inútiles en la cocina. ¿Perdón?

Inútiles no, mujeres del siglo XXI. -Viva la revolución.

-Pues nada, que ahora está de moda comer mierda.

(Teléfono)

Mamá, que era broma, ¿qué pasa?

María.

¿Qué pasa, por qué está enfadada?

-Pues no lo sé, pero María es la tercera vez que llama hoy.

-Que me vas a gastar el teléfono, María.

-Es Sebas,

que no se va a quedar tranquilo

hasta que no le digas que estás bien.

-Pásamelo, anda.

-Vale, bueno, pongo el manos libres,

que así me entero yo también. -Vale.

-¿Cómo estás?

-Pues la verdad que no me aguanto ni yo.

-Normal.

Bueno, chica, poco a poco.

-¿Cómo se lo han tomado las niñas?

-Bueno, pues...

Todavía no les he dicho nada.

-Ya encontrarás el momento.

-Es que no quiero que se enteren.

Todavía no.

-¿Estas segura?

¿Quieres que vayamos?

-Que no, Sebas, que no hace falta, de verdad que no.

-Bueno, te dejamos ya tranquila, Laura, que somos muy pesados.

-No os preocupéis, que os quiero mucho.

A los dos, y muchas gracias.

-No seas boba, un beso, descansa.

-Bueno...

¿Qué es esto, mamá?

¿Me habéis registrado el bolso? Sí.

¿Has ido al hospital?

-¿No pensabas decirnos nada?

¿Qué coño, mamá?

Siempre diciendo que nos lo contamos todo y mira.

A ver.

Que esta mañana me he mareado un poco cuando estaba corriendo

y bueno, he tenido que ir al hospital, me ha acompañado María.

Y te han hecho un TAC.

-¿Y? ¿Y qué...?

-Bueno, pues que parece ser que tengo...

Que tengo un...

Un puntito aquí.

No saben qué es, pero vamos, que...

Que el puntito está.

¿Cómo que un puntito?

-¿Sabrán si es bueno o malo, no?

Mamá, habla bien ya.

-A ver, cariño, de momento me tienen que hacer más pruebas,

y yo hasta que no sepa nada seguro prefiero no hablar más de este tema,

¿vale?

¿A ti te convence?

-Ni de coña, vamos.

-Bueno, pues nada, vosotras haced lo que queráis,

yo pienso hacer vida normal, la vida más normal que pueda.

Lo más normal sería que cuentes con nosotras,

que somos tus hijas.

La próxima visita vamos a ir las tres.

-Vamos, te pongas como te pongas, mamá.

-Vale, ¿ahora podemos seguir con las albóndigas?

Las voy a hacer yo.

-No, no.

No hace falta.

Os van a encantar.

Vais a flipar, Bea, ve preparando la mayonesa.

-Mamá, llama a los bomberos ya.

Vamos.

¿Es este el hombre que viste?

-Yo hice un trato con tu compañero.

Con el bajito, ¿dónde está? -Yo estoy al mando.

-Yo no abro la boca hasta que venga,

que las palabritas se las lleva el viento.

-Inma, tranquila,

vamos a respetar lo que hablaste con el inspector Márquez.

¿Es este, sí o no?

-Sí.

-Y viste cómo disparaba a los cuatro.

-El jefe.

-Muy bien.

Pues ya está.

-Antes quiero unas cuantas cositas.

Una identidad nueva.

Y un piso, lejos.

-No te preocupes, todo está contemplado

en el programa de testigos, vas a estar a salvo.

-Y un trabajo. Tengo que garantizar el futuro de mi niña.

-Y un trabajo. -Uno bueno.

En un super o algo de eso.

-¿Y un coche? ¿No quieres un coche?

-No estaría malamente, porque la furgoneta ya no funciona.

-Anda, voy a redactar la declaración,

ahora vengo para que la firmes.

(RÍE)

-Qué dos pedazos de ovarios tienes, pitufa.

Pero cómo no te voy a querer.

¿Cómo se llama esta técnica de corte, mamá?

¿Cómo se llama?

¿Es a la asturiana, no?

Dios mío, qué disgusto me estoy llevando con la cebolla.

Qué llorera más tonta, ¿no?

La que estéis liando, de verdad.

(MURMULLAN)

(RESOPLA)

(Música)

No he visto nada.

No he visto nada.

(Música)

A lo tuyo, Iago.

Que vengan con molde.

(HABLAN A LA VEZ)

Me da igual, me bajo de la cocina, ¿qué os digo?

Me quedo en los macarrones con chorizo.

(Música)

Me obligáis a hacer albóndigas.

Está riquísimo.

¿Iago?

¿Qué haces aquí?

Todo va a salir bien.

Confía en mí.

(Música)

(Teléfono)

-Señor.

-Dame buenas noticias.

-Lo hemos encontrado.

(Música)

Después de tantos años.

Preparadlo todo.

(Música)

¿La puedes curar?

Yo solo no.

¿Qué quieres decir?

Está en una zona muy delicada.

Y crecerá.

La medicina de este mundo no está preparada todavía.

¿Me estás diciendo que mi mujer va a morir?

¿Que no podemos hacer nada por salvarla?

No.

Yo de aquí no me muevo, Iago.

Esto lo tengo que hacer yo solo, señor Márquez.

Salga, por favor.

Confíe en mí.

Hola, DH65.

Tengo que ver a la directora.

Ya conoces las normas.

Es muy urgente, necesito hablar con ella.

Lo siento.

Pero no es posible.

No tengo tiempo para esto, contáctame con la directora. Ya.

Sé que está ahí. Necesito hablar con usted.

Pero...

DH65, no...

Por favor.

-¿Cómo te atreves?

Necesito su ayuda.

Calla.

Eres un inconsciente.

Tu único cometido es cumplir con la misión.

Es nuestra responsabilidad.

Ni se te ocurra hablar de responsabilidades.

Tú eres el que no está ejerciendo con su labor de enlace.

Pero...

Te dije que no se podía intervenir en los asuntos de los humanos.

Te dije que no establecieras relaciones más allá de la misión.

Te dije que nadie podía conocer

la verdadera identidad de Andrés Vargas.

Proporciónele una cura a Laura y regresaré a la pasarela.

Volveré a la pasarela cuando termine la misión.

Como ustedes quería.

Volverás y nunca más desobedecerás mis órdenes.

Haré lo que siempre he hecho,

ser el mejor enlace que jamás ha tenido.

¿Te das cuenta de lo que eso supone?

Sí.

¿Estás dispuesto a renunciar a ella?

Renunciaré a Susana si vosotros salváis a Laura.

(Música)

Madre mía, ahora sí que parece la escena del crimen.

Mamá, me dejas a llegar dos minutos más con las albóndigas

y te juro que les pego un tiro. (RÍE)

¿Qué tal?

Muy bien.

¿Sí? Qué guay, me alegro. (RÍE)

¿Qué coño haces?

Su... ¿Vas en serio?

Es tan malísimas...

A tomar por culo.

-¡Susana, no las tires, no, no!

¿Pero cómo no las voy a tirar?

ya os apañaréis las dos,

pero me dejáis la cocina como estaba.

Eres muy cerda. -Perdón. Están asquerosas, tía.

Es la primera vez que hago albóndigas.

-No, otra vez no.

-Lo que os voy a decir es difícil.

Muy difícil de creer.

-Pero, ¿es la verdad, no?

-Tienes que saberla, Laura.

Laura, soy yo.

Soy Andrés, estoy vivo.

Solo quiero decirte que jamás amaré

a nadie como te he amado a ti y que te quiero

tanto que tengo que dejarte marchar, mi amor.

Nunca podremos estar juntos, Laura.

Ni podré decirte que estoy aquí dentro.

Y estar a tu lado.

Supongo que será lo mejor para todos.

Tenéis que olvidarme para poder ser felices, Laura.

(JADEA)

La medicina.

Hay que joderse.

Un par de gotas, serán suficientes.

¿Cómo lo has conseguido?

Arriba son muy generosos.

Muy generosos mis cojones. ¿De dónde lo has sacado?

Eso da igual, señor Márquez,

lo único importante es que eso puede salvar a su mujer.

Es lo único que importa.

Gracias, Iago.

Gracias.

La medicina, señor Márquez, guárdela bien, tenga mucho cuidado.

Es muy valiosa.

Señor Márquez, tenemos que pensar el plan

para darle a su mujer la medicina sin que se dé cuenta.

(Puerta)

¿Señor Márquez?

Suerte, señor Márquez.

(Ladridos)

¿Papuchi?

¿Qué pasa, Papu?

(Alarma)

El corazón está bajo el Victoria.

-¿Dónde estoy?

¿Qué es lo que queréis de mí?

-Hola, doctor.

Necesito que me pongas este corazón.

Sí, espere, deme un segundo que voy a preguntar.

Mami. ¿Qué?

Nada, que en vista del exitazo de esta tarde

hemos decidido pedir pizzas. Vale. Muy bien.

¿De qué la quieres?

Me da igual, pregúntale a tu hermana.

Es que Bea dice que mientras no lleve piña, le da igual.

Ahora vuelvo a llamar.

¿Qué es esto?

Se parecen, ¿verdad?

Se parecen muchísimo.

Ahora resulta que Márquez también dibuja igual que papá.

¿A que sí?

Mamá, ¿te pasa algo?

No, nada. Es que tengo que hacer una cosa.

¿Ahora?

Cenar con María.

Pero...

Mamá, pero igual es mejor que te quedes.

Que no, que no, cariño. Y vemos una peli.

No te preocupes. Que no, que estoy bien.

Bea, voy pidiendo las pizzas.

Buenas.

¡Su! ¿Qué?

Lo de mamá, que me tiene rayada.

¿Qué quieres: agua o zumo?

Zumo.

Toma.

Bea... Eh...

Mamá es un titán.

Un jodido titán, ¿vale?

Y yo no voy a ser menos. Y tú ni de coña vas a ser menos.

Ese "sí" qué es, que no lo entiendo,

¿que vamos a ser menos o que no vamos a ser menos?

Que no vamos a ser menos. Vale.

Tú y yo tenemos madre para rato, ¿me oyes?

Mírala, se ha quedado muda. Di que sí.

¿Sí? Sí.

Que tenemos madre para rato. Tenemos madre para rato.

Eso.

Por mamá. Por las tres.

(TIMBRE)

Las pizzas. Qué rápido, qué suerte.

Pero por favor, ¿yo qué he hecho para que me sigas hasta casa?

(RÍE)

¿Está tu madre? ¿Qué quieres?

¿Son las pizzas?

No. Es el coñazo a domicilio.

¿Tu madre está? No, se acaba de ir.

¿Ah, sí?

Vaya, porque quería hablar con ella.

¿Y de qué querías hablar con ella a estas horas?

De una tontería. ¿Ah, sí?

¿Y vienes aquí a estas horas por una tontería?

¿Qué pasa? ¿Ahora por qué no hablas?

Vale, déjalo, no tiene importancia.

Te iba a invitar a pizza, pero no lo voy a hacer.

Porque me tienes ya muy cansadita hoy.

Te he visto mucho. Adiós, Márquez.

Buenas noches, Susana.

(SUSPIRA)

Hola, Sebas.

-Laura, ¿qué haces aquí?

¿Te encuentras bien?

¿Una cervecita? -No.

No quiero una cervecita, Sebastián.

No quiero una cervecita, ni quiero un café.

Ni que me mires como a un perro apaleado

ni que me llames diez veces al día.

-Vale, vale.

-Fue aquí.

Yo estaba sentada exactamente aquí.

Y aquí estaban Beatriz y Susana.

Y tú.

Tú estabas sentado ahí, justo delante de mí.

-El día del desayuno.

-Ese día me dijiste que a veces

nos despedimos de las personas a las que amamos.

-Sin embargo, las tenemos más cerca de lo que creemos.

Justo al lado de nosotros.

-Pero querías continuar aquí. A nuestro lado.

¿Te acuerdas?

Ese día me dijiste que tenías que contarme la verdad.

Y también me dijiste que tenía que...

Que tenía que traer a las niñas

porque esa verdad también les afectaba a ellas.

-De hecho, no sé si vais a estar preparadas.

Pero es la verdad. Y tenéis que saberla.

Tienes que saberla, Laura.

-Sabes de qué verdad te hablo, ¿no?

-De la verdad sobre Márquez.

¿Quién eres?

Dímelo tú.

¿Tú sabes quién es Manuel Márquez?

Por eso le dijiste a Santos que Márquez tenía que estar conmigo.

Porque tú lo sabías. -Laura, todo esto es muy peligroso.

Mucho más de lo que te imaginas. -Necesito que me lo digas, Sebas.

Necesito que me digas la verdad.

Te lo pido por favor.

Necesito oírlo de tu boca.

-Lo siento.

¡Laura!

No me falles, doctor.

La última vez que un cirujano me abrió,

no quedé muy satisfecho.

Y tuve que matar a su familia.

Eso fue hace muchos años.

Era un cirujano de gran prestigio, ¿sabes?

Quizás te suene su nombre.

"Se llamaba Santiago Figueroa".

"¿Te das cuenta de lo que eso supone?

¿Y estás dispuesto a renunciar a ella?"

Puedes empezar.

(GRITA)

¿Y esto qué es? ¿Un temblor?

(GRITA)

Joder, menudo día más completito, con terremoto y todo.

(Alarma)

(GRITA)

Andrés.

¿Eres tú?

Andrés...

Lo sabe, Iago.

¿Qué es lo que sabe? ¿Quién soy en realidad?

Eres tú.

Sé por qué su mujer le ha reconocido.

Por la misma razón por la que está enferma.

Y cuando usted la cure, todo volverá al punto de partida.

Pero si no la cura pronto, Laura no sobrevivirá.

Acabamos de emitir

una orden de búsqueda y captura contra Augusto Mendieta.

Tenías razón, Márquez.

Resulta que era el cerebro de todo esto.

-Has hecho un buen trabajo.

Puedes irte.

-Yo cada día me fío de menos gente en esta comisaría.

-¿De verdad crees que hay un topo en comisaría?

-Siempre van un paso por delante.

A primera hora vamos al juzgado con dos agentes que ya conoces.

-¿El señor y la niña? -El señor y la niña.

El que faltaba ya.

¿Qué significa esto?

Lo siento mucho, Susana.

Sientes... pollas. Me has dejado por carta.

Eres raro hasta para eso, Iago.

Mi madre ahora lo que necesita es estar tranquila.

Así que, por favor, déjala en paz.

¡Óscar! Hola, Laura.

Mamá...

¡Mamá, mamá!

Ayer vi a mi madre pegándose el lote con Márquez en el portal de mi casa.

(RÍE)

Una cosina, inspector.

¿Qué pasa? Creo que he roto aguas.

Hay que llevarla a un hospital. No creo que dé tiempo.

¿Pero sabéis lo que estáis haciendo?

Sí, sí. Vamos allá, ¿eh?

(GRITAN)

Estoy vivo - Temporada 2 - Capítulo 23

26 nov 2018

Laura tiene un tumor en el cerebro y sólo el Enlace puede encontrar la cura. Laura sufre un desmayo. Las pruebas médicas indican que tiene una mancha en el cerebro. Márquez tiene claro que la culpa es de la Pasarela y pide ayuda al Enlace para sanar a su mujer. El fantasma del Pollo se aparece ante Márquez y le señala el camino para encontrar a su viuda. La mujer, embarazada, declara que vio cómo Mendieta mataba a toda su familia, pero, ¿por qué lo hizo?. Márquez y el Enlace descubren que el corazón palpitante ha desaparecido de la casa de Márquez. Afortunadamente, el Enlace le introdujo un localizador que indica que se lo han llevado a los túneles del edificio Victoria, la guarida de Mendieta.

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