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No recomendado para menores de 7 años Esto es vida! - 17/11/15  - Ver ahora
Transcripción completa

La tragedia con los atentados de París

ha vuelto a sacudir nuestras vidas.

Hoy, hablaremos de cómo hay que actuar

en situaciones límite como la que acabamos de vivir en París.

Antes de empezar quiero que escuchen el mensaje de una española.

Es una estudiante que vive encima de uno de los restaurantes

que fue atacado. Llamó a sus padres

para decirles que estaba bien, pero estaba muy asustada.

Este fue su mensaje. Escuchen.

"Está debajo de mi casa, esto ha pasado en mi calle.

Literalmente. Están en mi calle, joder.

Y Laurita y Blanca han bajado al Carrefour

y no sabemos nada de ellas desde que ha pasado esto.

La policía está gritando. Nunca había vi tanta policía junta.

Estoy temblando. Hay veinte policías.

Los vecinos han dicho a los de la calle

que se metan en los portales. No dejan pasar por nuestra calle.

Me está dando un ataque".

Imagínense enterarte así de que un familiar,

en este caso tu hija, está viviendo en persona

una situación límite.

De cómo actuar ante una catástrofe,

vamos a hablar hoy en "Esto es vida!". Empezamos.

Esto es vida.

Si le sonríes, te sonríe cada día.

Quiérete, mímate, día a día.

(Aplausos)

Buenas tardes y bienvenidos a "Esto es vida!".

Acaban de oír la llamada de una estudiante española en París

en el momento de los atentados.

Se muestra muy preocupada, muy asustada,

porque además dos amigas han bajado a la calle

y no sabe si están bien.

Esas dos amigas están bien, están perfectamente,

y además han hablado con nosotros desde París.

Vamos a escuchar primero cómo nos cuentan...,

son Marta y Laura, cómo nos cuentan

cómo lo vivieron, dónde les pilló lo que ocurrió.

Vamos a escucharlo.

Pues fue horrible.

Yo, desde el momento que vi a la chica

y desde el momento que vi a un señor desde atrás

haciendo gestos de que había gente con fusiles,

me imaginé que era un atentado terrorista. Lo ligué.

Fue horrible, porque...

Salimos corriendo hasta que entramos en un lugar seguro.

-Sí, atravesamos todo el barrio sin saber lo que ocurría

ni siendo conscientes de que por todas partes

estaba habiendo en diferentes restaurantes

y en la sala Bataclan todo esto.

-Nosotras, sin saberlo, echamos a correr

y luego descubrimos que estaba siendo por los sitios que habíamos pasado.

Pero con la suerte de que cogimos una paralela

en vez de coger el camino de siempre.

Porque no queríamos pasar por "Charlie Hebdo",

que estaba ahí.

Con ese pensamiento, cogimos otra calle.

Luego nos enteramos que habíamos estado pasando

por todos esos sitios.

Bueno, Blanca y Laura nos lo dicen.

A veces, la suerte de decidir coger una calle en vez de otra

es lo que hace que nos lo puedan estar contando.

Ellas nos cuentan cómo lo vivieron,

también cómo se sienten a tres días de lo que ocurrió.

Olvidar, no creo.

La noche del viernes marcó un antes y un después totalmente.

Sí, luego continúas con tu vida y las cosas se normalizan, pero...

-Nosotras, cuando estábamos aquí las cuatro hablando,

decíamos: "Pero ¿qué pasó antes del viernes?

O más concretamente, ¿qué pasó antes de las diez menos cuarto?".

No nos acordábamos. Nos cambió la perspectiva.

Ha marcado un antes y un después. Ha sido un punto de inflexión.

Yo estaba aquí muy a gusto, muy contenta, de Erasmus,

pero ahora mismo...

Es que cuesta.

Sí que tenemos la voluntad de seguir hacia adelante,

seguir con nuestra vida e ir a la universidad.

Lo que pasa que es que... Es muy reciente.

Fue hace dos días.

Me acompañan representantes de diferentes servicios

que actúan en catástrofes de estas características.

También en la grada están con nosotros

algunas víctimas de estas catástrofes,

profesionales que actúan en estas tragedias,

y algunos testigos de estas catástrofes.

Está con nosotras una compañera periodista que le pilló allí,

en París, y que enseguida nos contará cómo lo vivió.

Como digo, aquí, en plató, tenemos a Javier Orcaray,

representante jefe del 112. Buenos días.

Lourdes Fernández, psicóloga, experta en este tipo de catástrofes.

Y también Fernando Prados, gerente del Samur.

Por supuesto, me acompaña nuestro equipo médico.

Luis, Paloma, Fernando y Ana Caravaca,

que hoy está con nosotros. Además de como equipo médico,

ella fue una de las personas que estuvo ayudando en el 11-M

con el Samur. Vamos a empezar hablando

de lo que hemos escuchado. Después les iré presentando

a las personas que nos acompañan en grada.

Pero primero quería preguntar a nuestros representantes.

Acabamos de escuchar a una chica, a una estudiante de 20 años

que llama desesperada a su madre porque no sabe qué está pasando

y además tiene dos amigas que no sabe dónde están,

qué les ha ocurrido. La primera pregunta...

Sé que es complicado en estas situaciones,

pero ¿cómo se debe actuar si somos testigos de una catástrofe

o empezamos a ver que esto está ocurriendo a nuestro alrededor?

¿Quién quiere empezar? Javier.

Si queremos comunicar cualquier tipo de evento lamentable como este...

Nosotros somos conscientes, desde el 112,

que cualquier persona que usa el teléfono de emergencia

es porque está en una situación de apuro.

Entendemos que llame con un cierto nerviosismo

y no sea precisa en la información que pueda dar.

Para nosotros lo importante...

Lo que pedimos del llamante es el dónde,

un dónde preciso, y un qué suficiente.

Porque si es un acontecimiento que es importante,

vamos a tener más llamadas relativas a ese suceso

que nos van a ir dando información y va a determinar

que en ese dónde preciso ocurre la misma cosa

y vamos a poder ir recabando la información suficiente.

Sobre todo, necesitamos saber un dónde preciso y un qué suficiente.

A partir de ahí, tenemos mecanismos para sacar la información.

Importante la localización cuando llamamos al 112.

Quizá es lo primero que tendríamos que hacer, llamar a emergencias,

pero a veces llamamos primero a nuestros familiares.

No sé si nuestro familiar, aunque me imagino a esta madre,

el nerviosismo, cómo debería haber actuado,

qué le puedes decir al familiar que está llamando

en ese estado de nervios. Lourdes.

Te vas a encontrar que las personas lo primero que van a hacer

es buscar a las personas que son su apoyo y su seguridad,

las personas de su entorno.

A un vecino, a su madre... Es lo que le nace.

Y lo que deberíamos ir intentando enseñar a la población

es que hay tiempo para esto en un segundo momento,

pero el primer momento debe ser llamar al 112,

porque va a ser el rol de ayuda.

Al 112 primero, debería de ser. Y después ya, a tu madre

o alguien que te pueda echar una mano.

Para tranquilizar. Enseguida seguimos con nuestros expertos

y con nuestro equipo médico, pero me voy a dirigir a la grada

por primera vez. Quiero hablar con Julián.

Julián, buenas tardes. Buenas tardes.

Julián fue uno de los testigos del 11-M.

Él vive a 100 metros de la estación de El Pozo,

y cuando vio lo que ocurrió, rápidamente, sin pensarlo,

Julián bajó a la calle y comenzó a ayudar.

¿Verdad? Fue así. En efecto.

¿Cómo lo recuerda? Bueno, fue un día muy doloroso.

Tanto para mí como, imagino, para todos los españoles

y parte del mundo. Cuando ocurrió lo que ocurrió,

en ese momento bajé, me fui hacia el tren

sin saber lo que pasaba.

Primero pensé que habían chocado dos trenes.

Cuando llegué allí, me encontré...

Nadie puede imaginar lo que yo me encontré.

Según iba hacia la vía, lo primero que me encontré

fue un trozo de brazo de una persona.

Y cuando llegué allí, un tren, que era de dos pisos,

estaba todo aquello... No os podéis imaginar cómo estaba.

Había personas muertas, personas vivas,

personas que les faltaban...

Era un tren de doble piso. Lo cual, en ese momento,

el apoyo era mínimo porque, como había tanta confusión,

que si había sido en Atocha, que si en El Pozo,

que si en Santa Eugenia, los servicios tardaron un poquito.

No porque... no los hubiera.

Claro, usted estaba a 100 metros, tardó nada, un minuto, en bajar.

Y comenzó a ayudar como pudo. Lo que ocurre es que, claro,

las salidas del tren se derrumbaron con el sonido de la bomba

y el tren estaba partido por el medio.

Y empezábamos a sacarlo...

Allí, imagínate lo que había. Hicieron lo que pudieron

hasta que llegaron los servicios de emergencias.

Y les quería preguntar a ellos precisamente.

Es verdad que no sé cuánto tiempo se suele tardar en llegar,

pero a veces son los testigos los primeros que llegan.

Consejo para estas personas como Julián, que llegan primero.

¿Qué pueden hacer? Todo testigo de cualquier incidente,

del tipo que sea, desde un accidente de tráfico

hasta una explosión de este tipo, lo que debe hacer en primer lugar

es autoprotegerse, evitar ser dañado.

Hay que evaluar los riesgos, dependerá de la situación

en la que se encuentre, y realizar los gestos necesarios

para no herirse, para no ser una víctima más.

A partir de ahí, colaborar en lo que pueda, en lo que sepa,

hasta la llegada de los servicios de emergencia.

Y una vez llegan los servicios de emergencia,

ponerse a su disposición. Lógicamente, en los primeros minutos,

la colaboración y la ayuda del personal que está allí

o que pueda echar una mano es esencial.

Nos encontramos situaciones donde los recursos no son suficientes,

donde hay un número de víctimas superior

a las posibilidades del servicio de dar asistencia,

y esa colaboración hace que podamos rentabilizar mejor los recursos.

Es necesaria esa ayuda, pero, como dice, coordinada...

En los primeros minutos es absolutamente esencial.

A veces simplemente acompañando, estando con el enfermo,

eso ya es una ayuda. Decía hace un momento también

que en la grada tenemos a una compañera periodista,

María Acosta. Buenas tardes, María, y bienvenida.

A ella le pilló allí, le pilló en París el viernes pasado.

María estaba en la calle. ¿Qué es lo que viviste, María?

En realidad, Cristina, fue una sensación muy extraña.

Lo he contado varias veces. Yo estaba en la calle,

me había pedido la cena, y me dio una sensación extraña.

Yo no soy bruja ni tengo premoniciones

ni me pasan estas cosas. Es verdad que la calle estaba fea,

estaba desagradable. Yo estaba sola,

me había ido a pasar tres días de paseo a París.

Le dije al camarero que me pusiera la cena para llevar

porque no estaba cómoda en la calle. No sé por qué.

De todas formas tampoco estaba en medio de todo el follón.

Estuve andando desde donde estaba el restaurante hasta el hotel

30 minutos, y en esos 30 minutos fue cuando pasó todo.

Cuando entré al hotel y me conecto al wifi

es cuando empiezo a recibir mensajes de gente histérica,

porque ya había salido en todos los medios.

"¿Dónde estás? Dinos que estás bien. Por favor, llámanos".

Enseguida cogí el teléfono.

Entré en la habitación, encendí la tele y ya...

A partir de ahí, una tragedia tras otra.

María, como digo, fue testigo porque le pilló ahí,

pero ella es compañera, ella es periodista.

Yo quería aprovechar que hablamos con una compañera

para preguntar a nuestros invitados.

A veces creo que los periodistas tenemos una responsabilidad

que no sé si somos conscientes a la hora de transmitir

la información, y sobre todo en el momento,

cuando estamos, no tenemos toda la información...

¿Debemos ser más prudentes de lo que somos?

¿Cómo hay que transmitir este tipo de informaciones?

Yo creo que hay que transmitirla de la manera más precisa posible.

Eso yo sé que es difícil,

pero sobre todo de la manera más precisa,

intentando procurar que el mensaje sea, dentro de que hay que informar

de lo que está ocurriendo, claramente y de la gravedad de los hechos,

de la manera menos alarmista posible si es que se puede hacer

y sobre todo dando una información precisa de lo que está ocurriendo

con los detalles menos alarmistas posibles, creo que es muy importante,

y porque aparte en ese momento la labor que hacen los periodistas,

están haciendo una labor de servicio público,

de transmitir al resto de la sociedad lo que está ocurriendo

y por lo tanto el resto de la sociedad puede tomar medidas

y puede saber realmente lo que se puede encontrar.

Es fundamental el papel del periodista, de la prensa

en estos eventos.

Tenemos que ser muy prudentes desde luego

para no crear más alarma de la que se crea.

Estamos hablando de cómo tenemos que actuar todos, ciudadanos,

testigos, familiares, víctimas en diferentes catástrofes,

en atentados como el que desgraciadamente

acabamos de vivir, catástrofes naturales también,

recordamos el terremoto de Lorca

y también accidentes terribles como el que vivió hace unos años

otra de nuestras invitadas, Loreto.

Loreto, buenas tardes. Buenas tardes.

Loreto fue una de las pasajeras de ese vuelo de Spanair.

Ella no solo lo sufrió, sino que desgraciadamente

perdió a un familiar, ¿verdad? Sí, a mi única hija.

De 23 años.

Pues qué les voy a contar.

Es inenarrable. O sea, una tragedia espantosa.

No solo en el momento,

sino los años que llevamos sufriendo las consecuencias

físicas y sobre todo psíquicas.

No sé si usted tiene algún recuerdo del momento del accidente...

Sí. ¿Sabe cómo salió de allí?

O no recuerda nada. Sí, bueno, vamos a ver.

Tengo el recuerdo de que nos fuimos conscientes, por lo menos yo,

y supongo que la mayoría de la gente mayor de edad lógicamente,

los niños en su inocencia no, de que nos estrellábamos.

Y luego yo desde luego perdí el conocimiento,

lo recuperé una vez en el suelo

y lo que recuerdo es un silencio profundo

y una impaciencia cuando fui consciente, yo soy médico,

del diagnóstico que tenía.

Yo tenía un hemoneumotórax a tensión, no podía respirar

y la gente no llegaba a socorrernos.

Tardaron más de una hora en llegar al punto de impacto.

Yo no vi el avión...

Por suerte para mí, yo no vi el avión ardiendo

con lo cual pensé que la mayoría de la gente,

porque vi a gente caminando,

y gritando, entonces pensé que estarían malheridos,

graves o menos graves, pero como yo.

Después ya fui capaz

de avisar a los servicios de emergencia

cuando por fin llegaron...

Bueno, no porque llegaran tarde,

sino porque hubo una serie de inconvenientes, como no,

cerrar la pista del aeropuerto, con lo cual era imposible

llegar al punto de impacto.

Es muy fuerte decirlo pero tardaron más de una hora en llegar

e incluso los equipos sanitarios que el propio aeropuerto tiene.

Y luego ya, dada la gravedad que tenía, que era vital,

me intubaron en el aeropuerto y estuve en coma casi dos meses

en cuidados intensivos del Ramón y Cajal.

Cuando ya recuperé la conciencia y ya mejoré

y me pudieron llevar a planta,

ahí es donde fui capaz de saber que mi hija no iba a volver

y la magnitud de la tragedia que había sido.

Y luego ha sido la lucha hasta ahora por buscar la justicia

que desgraciadamente en este mundo doy fe que no existe.

Eloy también es igual que Loreto otra víctima.

Él iba en uno de los trenes, ¿verdad Eloy? Buenas tardes.

Buenas tardes.

Le pregunto lo mismo que le preguntaba a Loreto.

Yo no sé si usted recuerda algo,

cuándo fue consciente de lo que pasaba,

si recuerda quién le sacó de allí.

Sí, lo recuerdo todo perfectamente.

No perdí la consciencia

y me acuerdo de todo perfectamente, lo he contado muchas veces.

Yo no sabía lo que había ocurrido,

pero sabía que estaba en una situación de extrema gravedad.

No era capaz de moverme, estaba completamente bloqueado.

Y por más intentos que hacía

por levantarme de dónde estaba tirado,

no sé de dónde, no conseguía mover ni las piernas ni nada.

Lo que sí hice fue tocarme todo el cuerpo,

las piernas, los brazos y tal

y comprobar que felizmente estaba entero.

Y sí, me acuerdo perfectamente y tengo mucho contacto

con la persona que me sacó, que era un vecino de la calle Téllez,

al lado de donde cayó el tren en donde yo viajaba.

Y bueno, pues un hombre muy valiente, fue mi ángel de la guarda entonces.

Tenía conocimientos de este tipo de cosas y yo sé,

porque después él me lo ha contado,

que estuvo ayudando a muchísima gente.

Y la experiencia que tuvo fue tremenda,

porque vio cosas que... Bueno.

Me dijo a mí que yo tenía mucha suerte

de no haber visto muchas cosas.

Yo estaba muy dañado de la vista,

sigo con daños en la vista,

y que tenía mucha suerte de no haber visto lo que él vio,

pero, bueno, él es un hombre muy valiente.

Me acuerdo muy bien de todo lo que ocurrió.

Ana Caravaca, yo decía al principio que fue una de las personas,

fue uno de los sanitarios que estuvo atendiendo precisamente ahí

en la estación de Atocha.

Yo no sé cómo lo recuerdas.

Él nos lo estaba diciendo, también Eloy y también Loreto, por supuesto,

la primera ayuda que tienes es la de los vecinos,

la de la gente que está alrededor.

¿Cuando llegaste, Ana, qué recuerdas?

¿Qué os encontrasteis?

Bueno, yo entraba de guardia

y rápidamente nos activaron a todos para que fuéramos,

en este caso, a Atocha, yo estuve en Atocha.

Y cuando llegamos y vimos que, como decía el caballero,

los dos trenes hechos añicos,

ya nos dimos cuenta de la magnitud de lo que había sucedido

y además claramente como que había sido un atentado,

ya nos lo habían dicho, pero desconocíamos los otros focos.

Y la verdad es que todos los testimonios que están diciendo

eran ciertos, porque en la calle había un ambiente rarísimo.

Llegamos a lo que son los trenes y, bueno, como primer interviniente,

pero médico, cuando llegas al lugar de los hechos,

lo primero que tienes que hacer es asumir tu papel,

no solo de salvador profesional, sino que estás buscando un líder,

estás buscando una coordinación.

Es algo fundamental en el tema de las grandes catástrofes.

Nosotros éramos varios compañeros, nos soltaron ahí en Atocha,

fuimos buscando las víctimas, priorizando según la gravedad.

Hay un sistema que se llama triaje... Luego vamos a hablar precisamente

de cómo lo solucionáis. Perfecto.

El punto de vista del profesional es ligeramente diferente

al del voluntario, porque tú vas priorizando la gravedad, vas buscando

el lugar donde vas a apartar a las primeras víctimas

y sobre todo, si tú no eres la primera persona en llegar,

estás buscando quién es esa cabeza,

que es el líder del triaje

y que es el que nos va a seguir organizando,

porque es fundamental la organización.

Luego explicaremos cómo os organizáis,

qué es lo que se hace

y qué protocolo siguen los servicios de emergencia

una vez que llegan al lugar de los hechos.

Yo ahora me quería dirigir a Lourdes,

a nuestra psicóloga experta en catástrofes,

porque estábamos escuchando a Loreto, a Eloy.

Es un shock terrible, no sabes lo que está ocurriendo,

no sabes qué está pasando.

Ella decía que veía gente andando, nos ves nada...

Supongo que cuando llegáis también es muy importante vuestra labor.

¿Qué tenéis que hacer? ¿Cómo tenéis que tratar a las víctimas?

Precisamente como sabemos que la primera reacción de la persona

es de desconcierto, de no saber qué está pasando,

un segundo antes estaba normal, charlando,

y en un pestañeo está en una situación que no reconoce.

Entonces lo primero es orientarla,

para además bajar ese nivel de incertidumbre que tiene

que genera muchísima ansiedad.

Entonces, el poder decirles quiénes somos, qué hacemos allí,

qué es lo que ha pasado y qué se va a hacer en ese momento,

pues de alguna manera les orienta y les coloca en la situación

de por lo menos saber qué pasa.

Yo decía hace un momento con Ana Caravaca

que también es importante que expliquemos cómo actúan

los servicios de emergencia, cómo se organizan.

Ella hablaba del triaje, ahora explicaremos lo que es.

Si os parece voy a empezar con Javier Orcaray,

gerente del 112 para que nos diga.

Creo que desde vosotros comienza toda la organización.

Cuando os llega uno de estos avisos, tanto si es una catástrofe natural

o un atentado o un accidente, ¿qué es lo que hay que hacer?

Nosotros, a nivel organizativo, lo que hacemos

cuando vemos que empieza a haber un número de llamadas inusual

y repentino sobre un evento más o menos parecido,

lo que hacemos es empezar a dimensionar

que se trata de una cosa extraordinaria

y por tanto activamos lo que se llama emergencia extraordinaria.

Así ponemos en contacto a todos los servicios de emergencia implicados,

bomberos, Samur, Policía Local, Policía Nacional,

en función del ámbito competencial,

y a partir de ahí, una vez que se les ha comunicado,

empezamos ya a recabar toda la información

para ir alimentando a esos servicios de emergencia

lo que está ocurriendo para que ellos a partir de ahí

empiecen a dimensionar el envío de sus recursos.

Es decir, coordinamos todos los servicios de emergencias

hasta que nos hacemos una composición de lo que está ocurriendo.

En función de la gravedad del hecho,

se activarían unos protocolos concretos

y tomaría el mando de la emergencia, si es el caso de un atentado

como ocurrió en París o en el 11-M,

pues evidentemente el mando lo toma el Ministerio del Interior

y a partir de ahí pasamos a ser un instrumento más de coordinación

a disposición de la administración central en este caso.

Como hablamos, la coordinación es imprescindible en estos casos.

Enseguida le voy a preguntar a Fernando que nos hable

de esa parte sanitaria, de cómo es ese triaje

y cómo tienen que ir seleccionando a las víctimas por gravedad,

pero también en la grada tenemos a dos compañeros vuestros.

Tenemos a Francisco, que es bombero,

y también a Javier Quiroga, enfermero del Samur.

Ellos también han participado en muchas de estas catástrofes.

Les quiero preguntar, un poco ya a modo personal,

empiezo contigo, Francisco,

si en estos momentos sois realmente capaces de separar

lo personal, lo emocional de vuestra profesión

y mantener la cabeza fría en todo momento.

Irremediablemente en estos momentos lo tienes que separar.

Somos personas.

Cuando ya llegamos a casa pues haces una composición del lugar,

de lo que ha pasado,

tienes tus sentimientos y te afecta lógicamente.

Pero en esos momentos, para eso nos entrenamos,

tenemos que dar lo mejor de nosotros mismos.

Por eso, a diario, en los parques de bomberos,

nos adiestramos y nos entrenamos

para que llegada una situación de esta magnitud o de otra,

pues podamos dar lo mejor de nosotros mismos.

Actuar, priorizar.

Como ha dicho bien la compañera,

priorizar cuál es la gravedad de las víctimas

y, fundamentalmente, como también ha dicho el compañero,

el gerente del Samur... Fernando.

Salvaguardar nuestra integridad.

La prioridad es la protección del interviniente,

una valoración rápida del entorno

que, quizás, los profesionales tengamos mayor capacidad de hacerla

que una persona que, voluntariamente, quiera colaborar.

Que, por otro lado, es muy importante.

La colaboración en los primeros momentos de la ciudadanía

es muy importante

y para eso hay que apostar mucho por la divulgación

y la formación de la ciudadanía.

Porque, como decía Julián,

como bien han dicho Julián y Eloy,

el uno como primera persona que intervino en una catástrofe,

y el otro, como dijo, víctima,

que su ángel de la guarda fue un ciudadano,

es muy importante que la ciudadanía,

al margen de la labor que tenemos clara los servicios profesionales,

pueda colaborar y participar con una buena formación y divulgación.

Enseguida le voy a preguntar a Javier.

Él ha vivido también muchos momentos muy críticos,

como enfermero del Samur.

Pero, como decía, tengo a mi equipo médico.

La doctora Borregón,

al doctor Uribarri y al doctor Luis de Benito.

Os pregunto a los tres.

Vosotros también, es decir, en una situación límite,

estamos hablando...

Es parte emocional, parte profesional,

pero supongo que en nuestro cuerpo algo ocurre

para que seamos capaces de reaccionar como reaccionamos

como, por ejemplo, nos contaba Julián que ha reaccionado.

La adrenalina o no sé lo que ocurre, pero algo debe pasar.

A mí, Cristina, el 11-M me tocó como estudiante de medicina.

Yo estaba acabando la carrera en el Gregorio Marañón.

Y es verdad que, en esos momentos, como decía Francisco,

tienes que apartar las cosas.

Yo decía: "¿Yo estoy preparada para esto?"

¿Realmente en la carrera

pensaba en algún momento que ser médico

implicaba ver todas estas cosas, ver pacientes así?

Vivir situaciones así.

Pero es verdad que en ese momento,

tanto nosotros como médicos,

que tenemos el deber de socorrer

y muchas veces la necesidad porque eres médico,

la gente, ante estas situaciones de estrés,

lo que quiere es ayudar.

Muchas veces, lo último que la gente piensa

es en su riesgo personal, como decíamos,

y lo que veíamos es que la gente ayudaba,

salían de sus casas los vecinos a ayudar.

Y en ningún momento, ante todo el shock y todo el estrés que hay,

tu cuerpo experimenta un subidón de adrenalina

que en ese momento ni tienes dolor, ni... Solo piensas en ayudar.

La verdad es que yo...

Los que también estuvieron allí creo que lo pueden decir.

El ver a la gente así,

que haces lo que sea por ayudar, por hacer lo que sea,

ya no los médicos, sino la gente, en general,

es alucinante.

En esos momentos tienes una adrenalina que no puedes...

Que te ayuda a eso.

Fernando.

Lo que estoy pensando en el programa mientras os escucho a todos,

que sabéis mucho de esto...

No sé, si me pasara a mí

y yo estuviera en el propio lugar del atentado,

yo creo que, aún siendo médico, tendría un desconcierto brutal

y no sabría cómo actuar.

Si me encuentro tres o cuatro personas

en el suelo muertas, aparentemente muertas,

luego otra gente llorando o gritando,

o uno quemado o desangrándose,

no sabría hacia donde acudir.

Necesitaría lo que decía Ana Caravaca antes,

que es un líder o una persona que nos guiara a todos,

"Tú ponte aquí, tú allí".

¿Qué hago? ¿Me pongo a reanimar...?

¿Una reanimación cardiopulmonar a esta persona

que estaba viva y estaba bien

y le intento salvar la vida

o me voy con esta persona que está...?

Y es lo que me está generando una inquietud tremenda.

¿Cómo actuaría? Que no lo sé.

Precisamente por eso estamos haciendo un programa como este,

para que cada uno, desde su posibilidad como ciudadano,

como sanitario,

cada uno lo que puede, cómo debemos actuar,

porque, a veces, incluso con nuestra mejor intención,

con toda nuestra adrenalina,

en un momento dado incluso podemos entorpecer,

a veces no, están diciendo,

la colaboración ciudadana es importantísima,

pero no sé hasta dónde tenemos que llegar los ciudadanos

y dónde podemos empezar a entorpecer

en vez de ayudar, Fernando.

Vamos, no creo que...

Nadie va a entorpecer por colaborar,

siempre y cuando siga las instrucciones del líder.

Cualquier Servicio de Emergencias

tiene sus responsables y rápidamente organizamos.

Una de las tareas que tenemos que hacer es organizar eso.

Hablaban antes del triaje. Para que en casa entiendan qué es.

Cuando llegamos a un lugar donde hay muchas víctimas,

muchas más víctimas a las que podamos asignar

los recursos como si fuera una solo...

Cuando tenemos un paciente,

le asignamos los recursos necesarios para tratar su patología.

Cuando llegamos a un accidente de múltiples víctimas, no es posible.

Tenemos que intentar rentabilizar al máximo los recursos.

Para eso, hay una serie de actuaciones

que debe realizar el responsable o la primera persona que llega,

es agrupar a las víctimas.

Así, podemos ofrecerles mejor respuesta

porque no dispersamos a los equipos de trabajo,

sino que lo concentramos donde están las víctimas.

La segunda es hacer la clasificación,

saber qué pacientes requieren una ayuda inmediata

y cuáles pueden esperar.

Porque, cuando llegamos a un paciente, entramos sobre él,

tenga lo que tenga.

Con muchos pacientes, hay que saber a quiénes entrar,

atender primero porque su vida depende de poder atenderles o no.

Si atendiéramos a todos a la vez, perderíamos vidas.

Debemos centrarnos en aquellos

en cuya actuación podemos ofrecer que pueda seguir viviendo.

A partir de ahí, asignaremos los recursos.

Ahora recursos más específicos

que sean necesarios para ciertos pacientes,

entonces, la tercera tarea es ponerse a asignarles directamente

los recursos que son necesarios

para poder obtener el mejor resultado.

Todo eso se hace muy rápido y solo cuando el servicio está entrenado.

Pero es verdad que,

para la persona que está sufriendo en ese momento,

como se ha dicho,

que has sufrido el shock de vivir en un momento todo lo que ocurre,

es diferente a la nuestra, que venimos de fuera, con información,

sabiendo que nos enfrentamos a algo parecido.

Los que trabajamos en emergencias,

por desgracia,

aunque...

la mayoría de las veces, ya digo, de forma individual,

hemos tenido que sufrir

los momentos más dramáticos de muchísimas personas.

Para nosotros, que lo vemos desde fuera,

no suponen eso.

Fernando, exactamente, para vosotros, desgraciadamente,

estáis muy acostumbrados a trabajar en este tipo de tragedias.

En este tipo de tragedias, donde no solo hay heridos,

sino que, desgraciadamente, hay muchas víctimas.

Pero hay otra parte, los familiares,

que, como es normal, no están preparados

para afrontar ese tipo de situaciones.

Ahí entran los psicólogos, Lourdes, vuelvo a ti.

¿Cómo se trata, cómo se gestiona con los familiares,

cómo se debe dar este tipo de noticias?

Lo primero es que los familiares van a vivir un momento de incertidumbre

increíble.

Van a estar desinformados

y toda su desesperación va a ser saber, conocer,

dónde está su familiar, cómo está, si está vivo, si no,

el nivel de gravedad, etc.

Entonces, los psicólogos lo que debemos hacer

es generar el contacto con este familiar,

que se fíe de nosotros, por supuesto.

Es decir, que la información que nosotros le demos sea veraz,

porque es un momento también que suele haber muchas rumorologías,

se suelen decir muchas cosas.

Establecer un contacto seguro con ellos,

y, entonces, irle transmitiendo la situación real

de cómo está su familiar.

Y, si está fallecido,

con ayuda del médico o entre los dos,

comunicarles que, desgraciadamente, está fallecido.

De hecho, no solo los psicólogos,

sino que muchas veces a los médicos y enfermeros,

por ejemplo, del Samur, a los que les toca dar este tipo de noticias.

Javier Quiroga es enfermero también del Samur.

A él le ha tocado en alguna ocasión tener que dar este tipo

de fatales noticias, ¿verdad?

En el 11 de marzo nos tocó la dudosa...

El dudoso honor de comunicar 168 fallecimientos

y en Spanair también lo estuvimos haciendo.

¿Cómo se puede gestionar este tipo de...?

El 11 de marzo fue muy complicado

porque nos enfrentábamos al dolor de 2000 personas.

El IFEMA fue algo para no recordar. El dolor era algo físico.

Estaba en el ambiente, era algo terrible.

Y todos conocemos un poco el manual,

pero tratar a 2000 personas, a las familias de 200 fallecidos,

era algo muy complicado.

Queremos protegerlas, apoyarles, queríamos acompañarles.

Queríamos resolver sus dudas, tenerles informados en todo momento,

pero también queríamos intentar comunicar cuanto antes

la mala noticia.

Veías en la familia una mezcla

de que, por una parte deseaban que se lo dijeras,

pero por otra parte tenían la esperanza secreta

de que su familia se encontrará entre algún superviviente.

Debidamente identificado, como ocurrió un par de veces.

Era terrible, realmente.

Teníamos mucha urgencia en intentar comunicarles

y hacerlo bien y no cometer errores.

Con el fin de que pudieran disponer de su ser querido y velarlo.

A veces, como decía antes Javier,

es importante que esa información sea veraz, concisa.

Es mejor quizás tardar un poquito más en informar al familiar,

que darle una información contradictoria.

Hablamos de testigos, de familiares de víctimas,

pero yo creo que aquí todos estamos implicados

y ya meto a todos los ciudadanos, a la sociedad,

todos vivimos nuestros shock

y, de alguna manera, tenemos que superarlo.

Yo no sé si, psicológicamente,

el tipo de homenajes que estamos viviendo estos días en París,

esos altares con velas, los carteles de los familiares, las fotos...

También lo hemos vivido aquí en España, desgraciadamente,

en otro tipo de catástrofes.

Cómo la gente espontáneamente,

veíamos a un pianista que se pone a tocar en la calle,

todo el mundo le rodea y cantan la Marsellesa.

¿Este tipo de actos nos sirven como sociedad, como ciudadanía,

para superar estas tragedias? Naturalmente. Nos sentimos apoyados

y lo que hace falta en estas situaciones es encontrar el apoyo.

Cuando tú no vives en soledad este tipo de tragedias,

sino que sientes que todo el mundo está contigo,

te sientes algo más reconfortado.

Entonces, todo este tipo de actos, rituales,

ayudan a las familias, de alguna manera,

a ir aceptando la situación

e ir sintiéndose apoyados por toda la sociedad.

No solo reconforta al ciudadano, sino que ayuda a familias.

Víctimas somos todos.

Hay víctimas directas

pero, en el fondo, la sociedad también es víctima.

Y todos sufrimos ante una situación como esta.

En distinto grado, pero lo somos.

Estamos viendo precisamente muchos de los actos,

de esos rituales que decía Lourdes

que han sido espontáneos en estos días en París.

Les recuerdo que nuestra compañera María Costa estuvo en París.

Antes de volver, María, a España,

¿cómo viviste el día después? ¿Cómo viviste estas reacciones?

¿Viste algo?

La verdad es que yo pude salir del hotel

el sábado por la mañana muy temprano

porque la noche de los atentados no nos dejaron,

no nos aconsejaban salir porque yo lo primero que quería

era salir corriendo porque compañeros me llamaban para contar.

No me dejaron,

me dijeron que me cerrara con llave

y que no mirara ni siquiera por la ventana.

Daba mucho miedo salir a la calle al día siguiente.

Yo me encontré un París desierto,

mi hotel estaba pegado al Louvre, no había nadie.

En varias ocasiones que he estado, no lo había visto nunca.

Y no había taxis,

los autobuses, vi dos, vacíos completamente.

Y, bueno,

yo pude, afortunadamente, salir de allí, contarlo.

Fui, como te decía antes, fui en el metro,

ya estaba lleno de militares que daban muchísimo respeto.

Dices: "Estoy segura porque está toda esta gente vigilando

y está protegiéndome,

pero qué miedo esta gente tan grande con esos uniformes

y esas armas".

Me abrían la maleta y yo pensando:

"¡Madre mía! Nada más que tengo ropita,

pero a ver si aparece algo y van a creerse que yo..."

Sí, que eres presa del pánico... Entras en psicosis

y todo te parece, cualquiera que te mira, te parece raro.

Ese es moreno, no sé cuánto...

El otro es rubio y tiene una maleta...

Bueno, maletas y bolsos, no te quiero ni contar.

Eloy fue víctima de uno de los atentados de los trenes.

Eloy, Lourdes nos decía

que este tipo de reacciones ciudadanas, espontáneas,

donde la gente lleva velas, nombres, intentan ir al lugar

donde han ocurrido los hechos para estar unidos,

reconfortan a las víctimas y a sus familiares,

¿así lo vivió usted?

En mi caso, no recuerdo nada de esto porque estaba en el hospital.

Los primeros días no vi nada de esto, lo supe después.

Quiero subrayar que la experiencia que tuve en aquellos momentos,

se acomoda totalmente a lo que los profesionales nos dicen.

La persona que me sacó del tren,

este ángel de la guarda particular mío, Ignacio,

es un hombre muy valiente,

se erigió en el líder de un grupo de personas,

algunos eran vecinos de las casas,

otros, personas que viajaban en el tren

y que no habían sufrido nada,

y se erigió en el líder

y les iba diciendo lo que tenían que hacer.

A mí me dejó fuera del tren con otro viajero herido,

menos grave que yo, me dejó a su cuidado.

Me dijo: "Me llamo Ignacio,

si pasa alguna cosa me llamas a voces que vengo",

y él siguió echando una mano con aquel grupo de gente.

En aquel momento que no había todavía aquellos servicios de emergencia,

él se convirtió en bombero, sanitario...

Era el auténtico líder de aquel grupo.

Lo supe un poco entonces

y lo he sabido después cuando he hablado con él.

Un auténtico héroe, decía Eloy,

igual que todas las personas que están aquí sentadas,

que os convertís, no sé si os sentís así,

pero para estas personas os convertís en auténticos héroes.

¿Creéis que vuestro trabajo en estos casos, es más reconocido?

Javier, empieza. Os voy a preguntar a todos.

Por supuesto, yo que vengo del mundo de la emergencia,

cuando terminas este trabajo,

como decía antes el compañero de los Bomberos,

en ese momento, te pones a hacer tu trabajo

y aíslas la tragedia de alrededor, el escenario en sí.

Cuando terminas dices:

"He respondido bien, estoy bien entrenado".

Aunque luego viene tu bajón psicológico,

sí ves un resultado inmediato de tu labor

y un reconocimiento y te reconforta muchísimo.

Se sufre con estas profesiones, que son vocacionales,

sanitarios, bomberos, policías, pero tiene su parte de satisfacción

por el reconocimiento unánime de toda la sociedad.

¿Así os sentís, por ejemplo,

Francisco, Javier, bombero y enfermero del Samur?

Personalmente, no me siento ningún héroe, para nada.

Me siento un buen profesional

que intento hacer mi trabajo lo mejor posible.

Reconforta, lógicamente,

cómo estamos valorados por la sociedad.

Dentro de los grupos de intervención,

tanto sanitarios como policías o bomberos,

somos los primeros en llegar a una tragedia.

Hacemos nuestro trabajo,

pero, personalmente, no siento que sea ningún héroe,

intento hacer mi trabajo lo mejor posible,

igual que el resto de mis compañeros.

Ese es el sentir que en nosotros impera.

Luego, cuando llegamos a casa, analizamos en los "briefing",

hablamos, nos apoyamos los unos a los otros,

pero no especialmente que me sienta héroe.

Es vocacional, lo decís todos,

el trabajo de los que estáis aquí, sanitarios, emergencias...

Qué suerte tenéis

que tenéis una vocación que significa salvar vidas,

maravillosa vocación por otro lado.

Vamos a hablar de los más sensibles en este tipo de catástrofes,

no solo como víctimas, sino como espectadores y testigos,

los niños.

Fernando, me voy a dirigir a ti.

Creo que a todos en casa, como padres,

nos preguntamos: "¿Qué hacemos con los niños?"

¿Es bueno que se enteren de lo que ocurre?

¿Debemos explicárselo nosotros?

¿Debemos dejarles al margen de lo que ocurre

y que no entiendan nada de lo que pasa?

No sé cómo hay que actuar.

Hay que hacerles participes,

pero con un lenguaje acomodado a su edad.

No es lo mismo decírselo a un niño de cinco años

que ha perdido a uno de sus padres que a uno de 10 o de 15.

Creo que Lourdes nos podría dar claves más interesantes que yo.

¿Cómo lo ves? ¿Cómo se gestiona, Lourdes?

Dependiendo de lo que me estés hablando.

Los niños a los que hay que darles una comunicación de malas noticias

porque han sido afectados directos...

Como ciudadanos, en casa, los que nos están viendo,

seguro que se han hecho esta pregunta,

¿qué hago con mi hijo cuando empiezan a salir imágenes?

¿Se las explico, las quito, qué hago?

No, el niño tiene que ser participe, es miembro de esta sociedad

y debe de saber lo que está pasando donde vive.

Lo que no tenemos es que alarmarle.

Hay que tener claro cuáles son sus dudas, preguntarle,

cuáles son aquellas lagunas que pueda tener

para que no lo rellene con fantasía, porque los niños son muy fantasiosos,

entonces pueden rellenar con más miedo

algo que le pueda asustar.

Hablar con ellos, explicarle lo que está viendo

y hacerle las preguntas correspondientes:

"¿Quieres saber algo más? ¿Algo te preocupa?"

Siempre les va a preocupar

que si eso te podía haber pasado a ti,

a papá o a mamá, siempre es su preocupación.

Y no trasladar nuestra angustia.

No debemos trasladar nuestro propio miedo.

Precisamente, porque estamos papá y mamá, le transmitimos seguridad,

que se sienta seguro en este mundo,

a pesar de que le explicamos que estas cosas pasan.

Doctor De Benito, vuelvo a lo de siempre, como padre,

tienes ocho hijos de diferentes edades,

supongo que se gestionará de diferente manera.

No les quitó la tele.

A medida que preguntan, según lo que pregunta cada uno,

hay quien pregunta: "¿Y el Alvia? No vuelvo a montar en un tren".

"Hijo, estas cosas pasan, pero afortunadamente,

son mucho más frecuentes los viajes que uno puede hacer

que no pasan estas tragedias".

Enfrentarles a la responsabilidad, que la vida tiene unos riesgos.

No puedes dejar de salir a cenar cuando toca,

porque puede haber un terrorista, intentar hacer vida normal,

pero decirles que en la vida hay muerte también

y es algo que pasa, que te puede suceder sin que venga a cuento,

y darles una explicación lógica y racional.

Hay un momento en la vida de los niños y de los adultos

en el que nos enteramos que las personas se mueren,

y puede ser de forma natural

o una cosa dramática, como es el caso.

Hablando de esa gestión de información,

de cómo gestionamos la información, no solo con los pequeños,

no sé si tus hijos, los tuyos, Fernando,

o alguien del plató,

en estos días ha recibido mensajes

a través de Twitter, Facebook o WhatsApp, de alarmismo,

"Cuidado, no salgáis de casa... Se ha filtrado una información..."

Mis hijos lo han recibido, sí.

Con esto supongo que hay que tener mucho cuidado,

con el alarmismo a través de las redes sociales

que, actualmente es por donde más se filtran este tipo de alarmas.

Mi recomendación es que la gente se informe

en canales oficiales y reconocidos.

Hoy en día tenemos la suerte

de que muchas instituciones y administraciones

tienen cuentas de Twitter perfectamente gestionadas

y con una información muy inmediata.

Para estos casos es importante fiarse

de la cuenta oficial de la Policía o la Guardia Civil

o de la Policía Local de Madrid o los Bomberos,

porque es donde tendrás la información.

Todos los bulos y las cosas que hay por ahí

de cuentas de Twitter o mensajes no hay que darle credibilidad

puesto que, muchas veces, son interesadas

y aprovechando el típico bromista macabro...

Increíble pero los hay. Los hay.

He visto, como decía el doctor,

que a mis hijos les ha llegado algún mensaje alarmista

de que mañana en Soria habrá un gran atentado...

Cosas así.

Hay que educar a nuestros jóvenes en la cultura de las redes sociales,

hay que decirles dónde tienen que mirar, consultar

y ante cualquier mensaje extraño consultarlo con sus padres,

"Me ha llegado esto, ¿cómo lo ves?", Así de fácil.

Creo que hay que tratar así este tipo de bromistas macabros

y de gente que aprovecha estos bulos para crear confusión.

Que seguramente, no son conscientes

de la magnitud que puede tener este tipo de bromas macabras,

por llamarlas de alguna manera o esos mensajes

por ser protagonistas durante un segundo en toda su vida.

Les agradezco muchísimo

a todos nuestros invitados que hayan estado con nosotros.

Javier, Lourdes, Fernando.

En nuestra grada, María, Eloy, Julián, Francisco y Javier.

Y por supuesto, a nuestro equipo.

Loreto no está,

aparte de por problemas físicos de cómo quedó en el accidente

no podía estar mucho tiempo sentada, tenía que marcharse,

pero le agradezco también a ella que haya estado con nosotros.

Esperamos haber ayudado desde aquí.

Queríamos informarles de cómo hay que actuar,

nos pille donde nos pille este tipo de desgracias,

como ciudadano, víctima o familiar.

Vuelvo a agradecerles que hayan estado con nosotros.

Nosotros volveremos mañana,

como todos los días, a las 18:45 horas en "Esto es vida".

Esta noche en TVE, a partir de las 21:00 horas,

podrán ver el partido Inglaterra-España,

Inglaterra-Francia, perdón,

que TVE emitirá como homenaje desde Wembley

a todas las víctimas del terrible atentado

sucedido en París el pasado viernes.

Este programa va para todos ellos

y para todos los familiares y víctimas

de cualquier otra catástrofe. Gracias y hasta mañana.

(Aplausos)

Si le sonríes, te sonríe cada día.

Quiérete, mímate, de día a día.

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Esto es vida! - 17/11/15

17 nov 2015

Espacio de entretenimiento sobre salud y bienestar presentado por Cristina Lasvignes. Junto a ella en el plató, tres médicos especialistas que abordan múltiples aspectos relacionados con la salud, siempre de una forma amena y divertida. Además, otra médico del SUMMA recorrerá España para mostrar la salud desde distintos puntos de vista.

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