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No recomendado para menores de 7 años Esto es vida! - 04/02/16 - ver ahora
Transcripción completa

¿Han visto a Fernando Uríbarri, a nuestro doctor,

metido en esa habitación?

¿Qué estará haciendo dentro de la habitación?

No se preocupen, porque en 5 segundos lo contamos.

Comenzamos.

Esto es vida.

Si le sonríes te sonríe cada día.

Quiérete, mímate día a día.

(Aplausos)

"Esto es vida!" y esto es un doctor maravilloso

que se llama Luis de Benito, ¿cómo estás?

Buenas tardes, Cristina.

¿Por qué hemos metido a Fernando en esa habitación tan extraña?

Se le veía pequeño, por cierto. Tan a lo lejos...

Queremos jugar... Todo es relativo.

Sabes que en este programa enseñamos cosas sorprendentes

y en "El Locuratorio" vamos a mostraros

un efecto óptico que conseguimos a través de ese sitio donde está,

que se llama la "Habitación de Ames".

Habitación de Ames...

Te va a sorprender, porque como todo es relativo,

vamos a decirle, por ejemplo, a Paloma, que está cerca,

que vaya a la Habitación de Ames

para que veamos cuál es el efecto que se consigue.

Para aquí estoy, Cristina. ¡Paloma!

¡Hala!

Con una pelota para jugar con Fernando.

Pero qué grande, Paloma. Paloma, ¿qué comes?

¿Qué te parece?

Sé que la gente está pensando que estamos aquí partiendo...

Fernando, muévete, a ver si se van a creer que es un muñeco.

Me veo diminuto en esta casa. Mira, mira, mira...

A ver si le puedo tocar la nariz...

Llevas muchos programas tocándome las narices, Paloma.

Te has venido abajo, Fernando. Sí, estoy chiquitito.

Mira qué chiquitito, ¿qué te parece? Y Paloma, demasiado arriba, ¿no?

Sí, Paloma siempre se va creciendo. Le toco la nariz...

Sueles llevar tacones altos, pero hoy deben de ser gigantes, ¿no?

¿Has visto? (RÍE)

Para que veáis que están en la misma habitación

y que no hay ningún truco, van a jugar a la pelota,

van a jugar entre ellos con la misma pelota.

Vamos a ver qué efecto tiene la pelota cuando cambia.

Vamos a cambiar el sitio... Ahora soy yo el grande.

¡Fíjate! A ver, a ver, a ver.

Mira qué grande estoy. Si no cabes ahora

y mira Paloma qué pequeñita se ha quedado.

Tírame la pelota, Paloma. Paloma, te has quedado...

¿Estáis en la misma habitación? Exactamente.

Estamos en el mismo sitio, ¿ves la pelota?

En el mismo sitio, mira qué bien. Qué barbaridad.

Fíjate que el efecto óptico... Están utilizando la misma pelota,

no hay trampa ni cartón, no es magia,

es, simplemente, un efecto óptico.

De hecho, fíjate que creo que a sus pies hay una pelota,

¿creéis que esa pelota es igual? Vamos a cambiarla a ver.

A ver qué pasa.

¿Ahora qué parece? Parece que ha crecido.

Ha crecido bastante. (PÚBLICO) ¡Oh!

Cómo engaña la vista, ¿verdad? Otro cambio.

A ver. Venga.

¿Te puedo cambiar el sitio? Vamos a cambiarnos de sitio.

A mí me gusta más el grande, que siempre soy pequeña.

Esa habitación es espectacular.

Siempre me toca ser pequeña, pues ahora me toca ser grande.

Se está mucho más a gusto aquí, mucho más amplio.

Eso sí. Más chiquitín.

Todo esto, Cristina, solo es cuestión de perspectiva.

Dependiendo del ángulo desde el que lo miramos,

obtenemos una imagen más grande o más pequeña.

Esto me recuerda mucho a Supercoco, "Estoy cerca, estoy lejos".

Sí, esto es como "Barrio Sésamo". La Habitación de Ames.

Me ha encantado "El Locuratorio" de hoy. Muchísimas gracias.

(Aplausos)

Me voy a acercar ahora, gracias, Suso...

Me voy a acercar a la grada porque en la primera fila,

nuestro público siempre son maravillosos, muy solidarios,

pero en esta primera fila tengo varios donantes,

donantes de médula.

Tú eres donante de médula... Sí.

Tú eres donante de médula... Sí.

¿También? Sí.

-Sí. Y también.

Tienen algo más en común, además de ser donantes de médula,

y es que los cuatro sois hermanos, ¿verdad?

Tú eres Nuria, ella es Gracia, Rafa y Manolo.

¿Cuántos hermanos sois? Somos 12 hermanos.

¡12 hermanos! ¿Y los 12 sois donantes?

Somos 11 donantes. 11, uno no.

Uno, no. Hay uno que no es donante.

Y precisamente ese,

¿es la razón por la que los otros 11 sois donantes?

Sí. Es así, ¿verdad?

Esa es la razón.

Aquí tenemos 4 representantes de esta gran familia,

pero tenemos a un representante más, precisamente, ese número 12,

a ese hermano número 12,

que es la razón por la que los otros 11 son donantes.

Además, no está solo, está con otra hermana,

que también tiene mucho que ver en toda esta historia.

Los tenemos aquí, ellos son Pedro y Sara.

Buenas tardes y bienvenidos. Les podemos dar un aplauso.

(Aplausos)

¿Qué tal, chicos?

Vamos a contar un poquito vuestra historia.

Como decía, vosotros sois 12 hermanos,

11 sois donantes de médula y Pedro, que es el número 12,

digo el número 12 porque, además, es el más pequeño,

tienes ahora 19 años. Sí.

Eres la razón por la que todos se hicieron donantes de médula,

¿qué pasó hace cuatro años?

Hace cuatro años me diagnosticaron leucemia, cuando tenía 15 años.

Me encontraba mal, estaba cansado,

mi entrenador me decía que no corría como siempre,

jugaba mucho al fútbol, entonces, me hice unas pruebas

y ese mismo día, por la tarde, me dijeron

que el análisis estaban mal y que había que repetirlo.

Dije: "No pasa nada, un análisis que ha salido mal, saldrá otro".

Fui, efectivamente, era igual, salió igual,

y me aislaron en un box, en una habitación,

y allí estuve hasta que me dijeron lo que realmente era.

Que tenías leucemia y, lo más importante,

que necesitabas... Un trasplante.

Un trasplante de médula.

Rápidamente, tus 11 hermanos, bueno, no sé si los 11,

quieren ser tus donantes, desean ser compatibles,

para poder ayudarte, pero, entre todas las pruebas,

la compatible, la que sí que podía donar,

es su hermana Sara... Sí, efectivamente.

Sara, ¿qué tal? Que, en ese momento, tenías 17 años.

Sí. ¿Cómo te tomas la noticia

cuando te dicen: "Eres tú la elegida"?

Fue una noticia que, de primeras, te sale pensar...

"De todos los hermanos, de 12 hermanos,

¿por qué me tiene que tocar a mí?" (RÍE)

Egoístamente, es lo que pensé, pero luego...

La verdad es que es gratificante ver cómo, efectivamente,

puedes ayudar a una persona y más, mi hermano, o sea que...

Vosotros sois los pequeños de los 12 hermanos,

ella en ese momento tenía 17 años,

la Selectividad a la vuelta de la esquina...

El momento, imaginaos todos, ¿no? Una chica de 17 años...

A ti te entra miedo. Luego, cuando ha pasado el tiempo,

ahora nos lo contaréis, pero en ese momento...

Me entra miedo. Mucho miedo.

Pero, sobre todo, miedo a lo desconocido.

Tenía mucho miedo a los hospitales, a los médicos en sí.

Era un mundo desconocido, un mundo muy lejano para mí,

entonces eso me daba miedo.

Cuando, Pedro, te dicen que es Sara la que será la donante,

¿cómo te lo tomas? ¿Te preocupas por ella?

Me preocupo porque, como ha dicho,

no sabíamos a lo que nos enfrentábamos,

no sabíamos si ella iba a estar mal, si estaría hospitalizada,

entonces, tenía miedo por ella, por si iba a sufrir,

pero sabía que ella me iba donar su médula

e iba a estar feliz por hacerlo.

Al final, lo que te estaba regalando,

y es el regalo más importante que se puede hacer, es vida.

Normalmente, este regalo nos lo hacen nuestros padres,

en tu caso, te lo han regalado por segunda vez

y ha sido Sara la que lo ha hecho.

Yo le dije en broma que era como su segunda madre.

Total.

Es decir, pasas de ese miedo a sentirte, un poco,

la madre de tu hermano pequeño, siendo los pequeños.

Llega el día, chicos, del trasplante.

Ingresáis los dos. ¿Cómo vivís ese momento?

¿Estáis separados? ¿Podéis hablar antes de la operación?

¿Cómo es?

Ese día, por eso traigo esta caja, quería decirlo,

estaba aislado, mi hermano estaba en el hospital,

no se podía entrar por si le contagiábamos algo,

pero ese día era el día del trasplante,

hablamos con los médicos, nos dijeron que podía pasar

aunque fuera para darle fuerza, porque, efectivamente,

era lo que quería transmitirle,

que estaba en un lado del hospital y él estaba en otro.

Estábamos en diferentes plantas

y esa noche recuerdo hacerme una foto con mi hermana,

que estábamos las dos en la cama, y luego, en la otra habitación,

estaba Pedro con mi otro hermano.

Era muy curioso ver cómo dos hermanos,

en el mismo hospital,

cada uno luego nos íbamos por caminos diferentes,

pero estábamos ahí.

Y estabais, por lo menos, ya que no podíais estar juntos,

conectados a través del teléfono.

Supongo que, aparte de fotos, enviándoos ánimos.

No sé sí, Pedro, en ese momento, sentiste nervios, miedo,

por ti o por Sara... No tenía miedo.

En el fondo, sabía que iba a salir bien,

porque los médicos lo decían y si tienes miedo, ¿qué vas a hacer?

En esta vida no tienes que tener miedo a nada.

Todo sale bien y, a partir de ese momento,

son los otros, en este caso, los otros 10 hermanos,

los que deciden hacerse donantes. Sí, efectivamente.

Desde el primer momento, enseguida, en mi familia,

había una disposición a querer ayudar y, por lo menos,

como lo hemos visto en mi familia,

poder ayudar a otras personas de otras partes.

Ellos, igual que Sara,

que se ha convertido en tu segunda madre,

te ha regalado vida, te ha podido dar vida,

eso es lo que hacen, ahora mismo, vuestros 10 hermanos.

Tenemos 11 personas que están regalando vida

igual que otras muchas personas en este país,

de lo que todos nos sentimos muy orgullosos.

Sara decía hace un momentito que tenía una caja,

una caja muy especial que le dio, en su momento, creo, a Pedro.

Cuéntanos la historia de esta caja. El día del trasplante,

nos habían explicado que lo que Pedro tenía,

la enfermedad,

era como una especie de bichitos que tenía en el cuerpo...

En la sangre. Sí, en la sangre.

Era así como se lo habían explicado y yo quería representar eso.

Era como que le entregaba mis células.

Se las ponía físicamente

porque no se lo podía explicar de otra manera.

Y, efectivamente, estuvo en la habitación

y él lo veía durante ese mes que estuvo en la burbuja.

Esta caja es la que tenías, Pedro. Cuando te da esta caja tu hermana

y dice: "Aquí están todas estas células,

que, de esta manera simbólica, te voy a regalar",

que luego fue realmente lo que hizo.

Me quedé flipando cuando me la dio, porque para nada me lo esperaba.

La verdad, me alegró mucho.

Sara, no sé si en el momento en el que tomas conciencia

de que le has salvado la vida a tu hermano,

si, a partir de ese momento, vuestra relación cambia

o lo que tú sientes por Pedro, cambia.

La verdad, nosotros, desde siempre, hemos tenido muy buena relación

por ser los pequeños de mi familia,

pero creo que el trasplante nos ha unido más.

Yo, por lo menos, sí lo pienso, ¿no? -Sí, yo también.

Ya tenéis una unión diferente al resto de hermanos.

Pedro, han pasado cuatro años, en estos cuatro años,

¿le has dado las gracias a Sara por lo que hizo?

La verdad que no.

Soy un chico muy reservado,

me cuesta mucho expresar mis sentimientos

y ahora, públicamente, delante de toda España,

me gustaría darle las gracias a mi hermana por salvarme la vida.

-Hombre...

(Aplausos)

Muchas gracias.

Ha tardado cuatro años, pero delante de todo el mundo.

Bonito, ¿no? Sí, sí muy bonito.

Muchísimas gracias, Pedro, por esto, sé que te cuesta,

pero, realmente, sí que lo sientes

y lo llevas sintiendo estos cuatro años, ¿verdad?

Sí, la verdad que sí.

No se me ocurre un regalo mejor

que se le puede hacer a cualquier persona,

y más, a tu hermano pequeño.

Os agradezco muchísimo que hayáis estado con nosotros

contándonos esta historia.

(Aplausos)

Antes de despediros, quiero dar paso a mi compañero,

al doctor Uríbarri.

Doctor, Pedro decía: "A mí, con 15 años,

me cuentan...", eso, lo que ha dicho Sara,

"Que tengo unos bichitos en la sangre y poco más,

y luego, me voy enterando algo más de lo que está ocurriendo",

y es verdad, ¿no?

No sabemos muy bien qué es la leucemia.

La leucemia es un cáncer en la sangre.

Os preguntaréis, ¿dónde se produce la sangre?

O, ¿nacemos con la misma sangre

y vivimos toda nuestra vida con la sangre?

Cristina, ¿sabes dónde se produce la sangre?

No...

La sangre se produce en la médula ósea.

¿Dónde está la médula ósea? Está en los huesos.

En el esternón, en los fémures, en los húmeros, en los huesos,

tenemos médula ósea, y la médula ósea produce sangre,

produce los elementos de la sangre, las células de la sangre.

¿Cuáles son las células principales de la sangre?

Oye, esto... Te voy a hacer un examen.

Es decir, los glóbulos rojos, blancos, las plaquetas...

Eso es, Cristina, te lo estás sabiendo muy bien.

La médula ósea produce, exactamente, esas tres células,

entonces, ¿qué pasa en la leucemia?

Que la médula ósea se vuelve un poco loca

y lo que hace es producir muchísimos glóbulos blancos

y los produce inmaduros

y lo que hacen es inundar la médula ósea

y la médula ósea no puede funcionar bien.

Tu médula ósea dejó de funcionar bien, Pedro,

entonces, no produce bien glóbulos blancos ni rojos ni plaquetas.

¿Qué pasa si no tienes glóbulos blancos?

Cristina, te sigo examinando. No tienes policías en el cuerpo,

con lo cual, no tienes... No tienes defensas.

Entonces, son niños,

porque no he dicho que la leucemia es más frecuente en niños

y, afortunadamente, la mayoría, como Pedro, se curan

y viven toda una vida estupendamente bien.

Al no tener glóbulos blancos, no tienes defensas,

no te defiendes de las infecciones

y son niños con muchas infecciones, con fiebre,

"¿Qué le pasa a mi hijo? Hace dos días estaba con fiebre,

desde hace dos días hasta con 40",

están continuamente malos y nos cuesta curarlos.

También nos faltan glóbulos rojos,

¿qué pasa si no tienes glóbulos rojos?

Me estás poniendo... Te estoy poniendo en un brete.

Supongo que tienes anemia... Anemia.

Lo estás clavando, Cristina.

Cuando no tienes glóbulos rojos, en la leucemia, estás anémico,

tus glóbulos rojos no transportan

el suficiente oxígeno a los tejidos y pasa lo que le pasaba a Pedro,

te cansas, no puedes hacer deporte, su entrenador decía:

"Y antes corría como un gato o como un tigre

y ahora le falta fuelle",

porque no tenía suficiente oxígeno en sus músculos.

Entonces, en la leucemia tienes pocos glóbulos blancos,

por lo tanto, muchas infecciones, pocos glóbulos rojos,

estás anémico, flojo, pálido,

porque los glóbulos rojos son los que nos dan el color de piel,

y tienes pocas plaquetas, ¿qué pasa si tienes pocas plaquetas?

Que tienes pocos albañiles, con lo cual,

tienes pocas posibilidades de que se taponen heridas, ¿no?

Cristina es listísima. Pienso en nuestro muro

y en nuestras enseñanzas y se me queda todo.

Tienes pocas plaquetas, entonces, tienes tendencia, efectivamente,

intervienen en la coagulación, entonces, tienes mucho sangrado.

Generalmente, son niños que sangran las encías, la nariz,

o tienen hematomas, los típicos cardenales por el cuerpo.

Pero los niños es muy frecuente que tengan cardenales...

Claro, los míos ya tienen. Bueno, la mayor.

Pero los cardenales típicos de los niños

son en las piernas o los brazos, lo que tiene que mosquearte

es cuando veas a un niño

que los tiene en el pecho o en el abdomen o en la espalda

y dices: "A este niño algo le pasa".

Tiene mal color, está cansado, tiene infecciones frecuentes

y encima, tiene hematomas en sitios extraños, cuidado.

Con un análisis, se diagnostica.

Luego, los médicos que tenemos en España,

que son estupendos, los curan.

Desgraciadamente, hay veces que los niños

tienen que estar mucho tiempo, como le pasó a Pedro,

en un hospital.

Por suerte, también para ellos, hay personas que se dedican

y que se esfuerzan en que esa estancia

sea lo más acogedora posible, vamos a ver, por ejemplo,

un ejemplo con un cine que se ha montado

dentro de un hospital.

Bienvenidos al cine, chicos. -Tercera sesión. Tercer viernes.

Las entradas, por favor.

(Música)

¿Qué película vamos a ver? -"Madagascar".

-¿Tenéis ganas de verla? (TODOS) Sí.

-El objetivo fundamental

es que los niños no estén ingresados en un hospital.

Al final, están en un habitáculo, una habitación es una pequeña cárcel

donde ellos no deciden absolutamente nada.

En el momento que salen de la habitación

y tienen un espacio donde nadie les dice qué tienen que hacer,

es cuando empiezan a ser niños.

-¿Cómo te llamas? -Dani. Quiero palomitas.

-¿Qué os parece que tengamos un cine así de chulo en el hospital?

-Guay, porque ni siquiera hay que pagar.

-Me parece muy bien, genial, claro.

Los nenes están entretenidos y más felicidad para todos.

Sino, se centran un poco en lo que tienen encima.

Genial. Me parece estupendo.

Hemos puesto la alarma y todo para que no se nos olvidase.

-Lo que hacemos, fundamentalmente, es localizar a los niños

que se encuentran en buenas condiciones

para poder bajar a la sala y uno de nosotros se queda en la sala

por si surgiese algún problema con los niños,

volverles a acompañar a planta. -¿Qué es eso?

-Una entrada. -¿Qué pone?

-"Te invitamos al cine".

-Es muy gracioso cómo, durante toda la semana,

van teniendo cada vez más ganas de que llegue el día del cine.

"No nos han repartido las entradas. ¿Cuándo nos las repartís?"

-¿Quién quiere que empiece el cine? Que levante la mano...

-Va a empezar la sesión.

(APLAUDEN)

-En este tipo de proyectos no puede faltar detalle.

Alfombra roja, tenemos la entrada iluminada de cine,

tenemos una taquilla, los asientos son de cine,

no estamos simulando que los niños van al cine, no,

estamos haciendo un cine.

Como veis, todo un éxito.

(Aplausos)

Maravilloso, no me digan que no,

este cine que se ha montado en el Gregorio Marañón.

Y ese cine, el Gregorio Marañón, aquí, en Madrid,

ha sido posible gracias a la Fundación Juegaterapia.

Lourdes es una de las responsables de esta fundación, buenas tardes.

Buenas tardes. Y bienvenida.

Además, ha venido muy bien acompañada,

porque no solo montan cines, como el que hemos visto,

hacéis otras muchas cosas, pero, sobre todo,

tenéis estas muñecas tan maravillosas, o estos muñecos,

que son los Baby Pelones. Sí.

Y en estos Baby Pelones tienen mucho que ver los niños

que están en los hospitales, ¿verdad, Lourdes?

Sí, los Baby Pelones son, para nosotros,

los muñecos más bonitos del mundo. Los son.

Llevan un pañuelito, como todos los niños

enfermos de cáncer con los que nosotros trabajamos

y si les quitas el pañuelito, cuando se lo regalamos, dicen:

"¡Está como yo, sin pelito!"

Queríamos que ellos, cuando se les cae el pelo,

es un momento muy complicado para todos, niños, niñas, mayores,

pequeñitos, se ven mal, ellos se encuentran feos

y nosotros queremos decirles

que son los niños más bonitos del mundo como los Baby Pelones.

Miren qué pañuelos más preciosos, además, estos pañuelos,

yo decía: "La participación de los niños",

¿ellos tienen que ver en los diseños de estos pañuelos?

¿Ellos participan? Sí, sí.

Este lo ha diseñado María, que sigue en tratamiento,

y este lo ha diseñado Jorge, que le han hecho un trasplante

y ya ha terminado el tratamiento.

También tenemos colaboradores de altura.

Este lo ha diseñado Alejandro Sanz con su hija Manuela

y este, Paula Echevarría con su hija Daniella.

Maravillosos los diferentes pañuelos de estos Baby Pelones.

¿Dónde podemos adquirir uno de estos Baby Pelones,

si lo queremos comprar y así colaborar?

En un montón de tiendas de juguetes de toda España

y en grandes centros comerciales de toda España.

¿A través de internet también podemos?

Sí, a través de internet, también.

Además, en nuestra página web, babypelones.es,

ahí tienes toda la información. Babypelones.es.

Con estos muñecos tan maravillosos, además, con los pañuelos

diseñados por los propios peques en muchos de los casos,

podemos colaborar y mucho a que la vida de estos niños,

que tienen que pasar estas fechas y mucho tiempo en el hospital,

por lo menos, estén de una manera

de lo más agradable y acogedora posible.

Muchísimas gracias, Lourdes

por haber venido a presentarnos a estos Baby Pelones.

Nosotros continuamos con más temas.

¿A que todos alguna vez en vuestra vida

habéis tenido ardor de estómago?

¿Quién no ha tenido alguna vez ardor de estómago?

Habrán oído remedios de todo tipo, ¿verdad?

Nosotros, enseguida, les vamos a hablar

de qué hay que hacer si tenemos ardor, acidez, si es lo mismo,

pero antes quiero que recordemos qué se decía de los ardores

hace 30 años en "Más vale prevenir".

Vamos a terminar este programa de "Pregunte usted"

con un tema, quizá, no de una gran trascendencia,

pero sí muy generalizado, por eso tenemos,

nuevamente, con nosotros al doctor don José Miguel Esteban Bernáldez.

El ardor de estómago, ¿por qué se produce?

¿Qué es el ardor de estómago?

-Se puede definir de una forma muy sencilla

considerándolo como una sensación de calor o de fuego

que se inicia en la porción superior del estómago o, mejor aún,

en la porción inferior del esófago, y que, de forma ascendente,

se extiende hacia el cuello, por lo general, en oleadas.

-Son muchas las causas que pueden producirlo.

Desde la alimentación hasta una serie de fallos.

Buenas tardes y bienvenido de nuevo, Ramón Sánchez Ocaña.

Buenas tardes. Decía: "Qué guapo, qué guapo",

sí, es guapo, pero qué guapo se veía.

Como si no hubiera pasado el tiempo. Nada, un par de años.

Está con nosotros también el doctor De Benito.

Ya vemos lo que se decía hace 30 años.

Ya se trataba el tema del ardor. Claro.

Cosas a evitar: café, tabaco, ¿esto preocupaba mucho hace años?

Preocupaba mucho, especialmente, el café, el tabaco,

en ayunas, sobre todo, las comidas copiosas.

Y como bien decía el doctor, no se sabía muy bien,

había muchas causas y, por tanto, no obedecía a una sola,

son muchas las causas que pueden producir ardor, acidez,

dispepsia, pirosis, se llama de todas esas formas.

Es que "piros" en griego es "fuego". Ajá.

Pero ¿es todo lo mismo? Hay matices.

¿No es lo mismo el ardor que la acidez?

Por eso, hace falta, en el interrogatorio,

en la entrevista con el paciente, hay que intentar dirigir

para saber qué es exactamente lo que le está pasando al paciente,

porque algunos emplean una terminología que...

¿Cómo distingo si tengo ardor de acidez?

En el fondo, es lo mismo. El síntoma, va a ser el mismo.

En principio, va a ser lo mismo,

lo que sí es recomendable decirle a todo el mundo

es que si persiste la acidez o si es muy frecuente,

desde luego, debe consultar, porque puede obedecer a unas causas

que no sea que hayas comido picante o hayas fumado en ayunas.

Cuando tenemos ese ardor, esa quemazón,

creo que es lo que podemos sentir...

Cuando la acidez no está confinada en el estomago,

sino que uno nota que le sube, es el reflujo,

una enfermedad por reflujo,

ya que el ácido no solo está en el estomago,

sino que sale fuera del estómago, te quema el esófago...

No solo quema, sino que notas un líquido que sube.

Sube, incluso, se va a la tráquea, te datos, irritación de garganta,

ahogos... Puede ser más serio. Es como si fuera un eructo.

Es curioso lo que decíamos del bicarbonato

porque, a pesar de todo, se sigue abusando del bicarbonato.

Lo que ocurre con el bicarbonato es que lo tomas,

es como si te metieras un puñado de sal en el estomago,

produce gases, el efecto es inmediato y se te pasa,

pero el bicarbonato te quita todo ese ácido

y el organismo, como no tiene ácido, fábrica más,

de manera que el efecto rebote es casi inmediato.

¿Te acuerdas cuando se utilizaba tanto...?

Me vais a permitir, este elemento que se utilizaba...

¡Es verdad! Para neutralizar el ácido, ¿verdad?

Yo he oído que se sigue haciendo.

Quien tenía úlcera, tenía siempre la leche a mano

porque se decía: "Tómate un poco de leche"

para dar qué hacer al estómago y no dejar a los ácidos sueltos.

¿Funciona? Por lo que dice Ramón,

porque, inicialmente, te corta, neutraliza el ácido.

Lo mismo que el segundo remedio,

del cual también se hablaba hace 30 años,

y como bien has mencionado, se sigue utilizando.

El bicarbonato.

Además, lo has puesto en forma de salero,

precisamente, por lo que decías, porque al final es sal...

El efecto es inmediato, pero es un efecto rebote

y no se suele utilizar con mucha profusión.

Para una urgencia, pues sí.

El único problema que tenía es que era demasiado barato, decían,

lo que ocurre es que ahora ya hay, también muy baratos,

que no perjudica a ninguna economía, antiácidos más efectivos

y no de efecto rebote.

Los antiácidos que compramos en la farmacia,

¿no llevan bicarbonato?

Algunos, todavía incorporan algo de bicarbonato,

pero casi todos emplean otras moléculas,

derivados del magnesio.

Estas son las pastillas más clásicas de antiácidos que uno se toma.

Son muy frecuentes.

El efecto es muy rápido, pero dura poco.

Hay gente que toma 4, 5 o 6 al día y hay que tener cuidado.

Esto no se debería hacer.

En cuanto a los antiácidos,

yo que he tenido una época complicada con el embarazo,

y las embarazadas solemos tener, porque tienes el estómago apretado,

tenemos muchos reflujos y ardores,

¿da igual que sea efervescente que pastilla de chupar?

En general, la gente tolera mejor todo lo que hace burbujitas.

Mejor las efervescentes, vale.

Desde luego, en aquella época y la sabiduría popular,

que tiene mucho más de popular que de sabiduría,

decía que cuando se tenían muchos ardores estando embarazada

se debía, y seguro que lo oyeron todos,

se debía a que el niño tenía mucho pelo.

Eso me lo decían a mí. Y no tiene nada que ver.

Me daba un asco... No tiene nada que ver

y no hay más que pensar dónde está el niño

y dónde está el estómago.

Lo que ocurre es que, efectivamente...

De hecho, los míos han sido pelones. Como bien decías,

puede que la presión sobre el estomago remueva los ácidos

y te produzca ese ardor. Estas cosas de las abuelas.

Entonces, cuidado con las comidas copiosas,

con el alcohol, doctor... Comer despacio,

no pegarse los atracones, el alcohol, los antiinflamatorios,

que van muy bien para otras cosas,

pero si se abusa de ellos, también producirá una gastritis.

Como decía Ramón, la causa de la gastritis es multifactorial.

El estrés, que nos agobia tanto... La ansiedad.

Decíais antes la leche,

la mala leche es la que te provoca...

También, no tumbarse después de comer,

este también puede ser un problema. Correcto.

Cuando es muy recurrente, insisto, hay que ir al médico,

pero cuando es recurrente,

es bueno elevar un poco la almohada de la cama,

poner dos libros gordos en las patas de la almohada

y dormir en inclinación puede ser muy útil.

Con respecto a lo que se hablaba hace 30 años,

no hay mucha modificación,

sí que hay una y quiero hacer hincapié,

todo eso de los pacientes que se operaban de la úlcera,

ahora no se operan, ¿verdad? No se operan.

No se hablaba mucho por entonces... Se empezaba a hablar entonces

y, después, recibió todos los reconocimientos mundiales,

del Helicobacter pylori, es decir, de una bacteria.

Se descubrió que la úlcera de estómago

podía estar provocada por una bacteria,

que podía ser una infección.

Se sabe, entonces, contra el Helicobacter pylori

hay determinados tratamientos

que han evitado que toda la gente con úlcera pasara por el quirófano.

Os voy a tener que separar. Como os deje un rato, os ponéis...

"¿Te acuerdas?, ¿Verdad, Luis?" Hay mucha historia.

Seguiremos, muchísimas gracias, como siempre.

Ramón se queda con nosotros un ratito más

y gracias al doctor De Benito por los consejos.

Ahora llega el momento de que todos jueguen en casa

y aquí también, con nosotros. Atentos a la pregunta del diario.

(Aplausos)

Sigue con nosotros Ramón Sánchez Ocaña

y se ha unido a nosotros la doctora Borregón.

Doctora, ¿qué tal? Buenas tardes.

No sé si preguntarte como doctora, como mujer, como persona,

como ser humano... (RÍEN)

¿Crees que eres adicta a las compras?

No, no soy adicta a las compras, pero está claro,

igual que le pasa a mucha gente, cuando uno compra, se siente bien.

Esa sensación inicial, sobre todo, que te sientes muy bien

y, como hemos visto, mucha gente luego se siente mal.

A veces, es como una compulsión, una necesidad de comprar

y luego la gente cuando lo piensa, ¿por qué me he gastado tanto dinero?

Es un poco como lo de los atracones, que disfrutas comiendo

y luego te sientes fatal por haberte comido la pizza entera.

Igual, se puede convertir en un trastorno obsesivo compulsivo,

uno sale, disfruta un montón comprando

y luego te sientes mal.

Ramón, ¿hace años se hablaba de la adicción a las compras?

Se llamaban las adicciones sin droga, es decir, estaba la compra,

la ludopatía, la adicción al sexo,

estaba, aunque parezca mentira, la adicción al trabajo.

El caso de la compra es muy curioso porque, además,

tiene un perfil muy determinado.

Cuando dices: "¿Dónde está ese límite?",

Porque a todo el mundo le gusta comprar, si puede, ¿no?

Si no compras, te sientes mal, ahí puede estar el límite,

o cuando compras para compensar otras cosas.

Tú te sientes mal o estás de mal humor,

y te metes en un gran almacén y te vas de compras

y, sobre todo, lo que se define es porque se compran cosas

que no son necesarias o no son del todo útiles.

Por ejemplo, la mujer se compra vestidos que no se va a poner

y muchos cosméticos.

El varón, por el contrario, lo que compra

son montones de aparatos. Aparatos que no utiliza.

Aparatos electrónicos.

Eso es de la mujer, yo creo que las mujeres

a veces compramos cosas que no nos hacen falta.

Los hombres vais, probáis, a veces ni os lo probáis,

y ya con eso con lo que os quedáis. ¿Hablas en primera persona?

Hablo como persona.

No como médico, sino como persona, estoy en modo persona ahora.

De hecho, si se hiciera un retrato robot

del comprador compulsivo suele salir mujer de 35-95 años,

que está un poco deprimida o se siente un poco abandonada.

Yo conozco a un par que se ponen con Internet en casa

y a la siguiente semana me llegan 50 paquetes a casa.

Desde el salón, pero un beso cariño.

Voy a preguntar por aquí a nuestro público

a ver si ellos tienen esos momentos

de no puedo más, me voy de compras.

¿Se consideran compradores no compulsivos,

pero que esto de las compras les sube el ánimo?

¿Sí? ¿No?

Hay veces que te encuentras en situaciones

de ir a dar una vueltecilla, igual no piensas

comprar realmente muchas cosas.

A lo mejor también te convence cuando entras a un sitio.

Depende de cómo sea una dependienta piensas comprarte un pantalón

y terminas con cuatro cosas. Esa es la maña,

la maña de la dependienta que sería otra cosa.

Me gustaría que levantaran la mano si tienen en casa

algo con la etiqueta puesta, o algo que todavía no ha utilizado

y en su momento dijo qué barato.

¿Nadie? ¿De verdad?

Por ahí ya empiezan a levantar tímidamente la mano.

La señora me dice sí.

Muchas cosas con la etiqueta, pero yo estoy enferma.

Muchas veces me digo que estoy enferma,

pero sobre todo de la casa. Cosas de casa.

Cada uno le da por una cosa.

Esto me lo voy a comprar, no se para qué sirve,

pero es muy barato.

Esto les ha pasado.

Al final picamos.

Parece que sí, que al final picamos,

y todos tenemos ese momento de no sé para qué.

A todos nos da por algo.

Hay a gente que le gusta comprarse vestidos.

A mí, por ejemplo, mi marido se estará acordando.

Me encantan los bolsos y los zapatos, los tacones.

¿Tacones, tú, Paloma? No lo hubiera sospechado.

Me dice otro más, que tire, que no pasa nada.

Eso sería otro momento.

No lo tiro porque me da pena.

Es una necesidad que sin ella no te sientes bien.

A Paloma le da con los bolsos, con los tacones.

No sé si a Ramón tiene cosas fetiche.

Me encanta comprar Libros.

Libros y cosas de papelería, me encantan cosas de papelería.

No ha caído en el ebook y en estas cosas.

A mí me gusta el libro de papel, es como el periódico,

que me .gusta que huela a periódico, me recuerda

a todos mis años de profesión de periodismo.

A mí también.

Los libros, si los leemos y no los tenemos de decoración,

maravilloso también.

Muchísimas gracias a Ramón, por haber estado con nosotros,

y también a la doctora Borregón.

¿Ustedes saben lo que es el daño macular?

Pues nuestro oftalmólogo Luis Fernández Vega

nos lo va a explicar en el próximo "Sin cita previa".

"Sin cita previa" con...

Si usted tiene más de 65 años y comienza a leer

y ve que desaparece una palabra o que las líneas son torcidas,

en ese momento tiene que pensar que puede estar sufriendo

una degeneración macular asociada a la edad

y tiene acudir al oftalmólogo porque ahora tenemos tratamientos

para poder impedir que esto siga evolucionando.

Si se deja, terminaría usted perdiendo la visión completa central,

aunque conservase algo de visión periférica.

(Música)

Para el siguiente tema en "Esto es vida"

un voluntario del público.

¿Estás bien? ¿Qué tal?

Está perfectamente porque es un especialista, tranquilos.

(Aplausos)

Ven aquí, por favor, vaya susto que nos hs dado.

¿Por qué hemos querido empezar de esta forma?

Precisamente él es uno de los alumnos

de la Escuela de Especialistas.

Le voy a pedir a Ángel Plana que pase.

Bienvenido, porque con Ángel y el resto de sus alumnos

vamos a aprender hoy a caernos de una manera

que evite que nos hagamos daño o no mucho daño.

Fernando, una caída como la que acabamos de ver,

¿qué hubiera pasado si hubiera sido real?

Se podría haber fracturado la tibia o el peroné,

o en los brazos, o se podría haber hecho un esguince brutal.

Podría haberse hecho una dislocación de una articulación,

por ejemplo, si caes con el hombro, se te sale el hombro de su sitio

y luego hay que meterlo.

Como sabe caerse, ha protegido las articulaciones,

y una cosa que no me cansaré de decir,

ha protegido su cabeza y el cuello.

Para que esto no ocurra, lo que hacen es girar sobre su cuerpo,

intentando proteger en este tipo de articulaciones,

no apoyar las rodillas y dejarse llevar.

Meter la barbilla hacia el pecho y no golpear con la cabeza.

Vamos a ver alguna situación más.

Estoy pensando en alguien que vaya con una bandeja o llevemos peso.

¿Qué podemos hacer? La situación, yo estoy aquí,

hemos terminado de comer, y señalo algo que hay ahí,

de manera brusca y él no me ve.

Cuando digáis acción, lo hacemos.

Pues, acción.

(Aplausos)

Todos bien, todos bien.

Ángel, ven,

os podéis quedar sentados,

explícanos en estas dos situaciones qué hay que hacer,

si una persona cae hacia atrás de una silla o si va con peso.

Cuando ya es evidente que va a caerse,

hay quedejarse caer.

Nos dejamos caer.

Todo el rato que estamos apoyados en la silla

le estamos quitando velocidad a la silla,

estamos todavía apoyados en algo.

Cuando llegamos al suelo, en vez de poner la mano,

que nos pasaría lo que ha dicho el doctor,

protegemos el cuello y la barbilla.

Quedamos un rato en el suelo, por si cae algo más

y no lastimarse con ella.

Vamos a ver alguna situación más.

Imagínense tirarse encima de un montón de gente,

o al revés que alguien, esto pasa más,

y tienes que amortiguar la caída de una persona.

En este caso, lo mejor es sujetarla y acompañarla hacia el suelo

en la caída utilizando la técnica que hemos visto antes,

no golpear a ella con las rodillas. Amortiguar.

Vamos a verlo. Acción.

(Aplausos)

Todos bien.

(Aplausos)

Estos son los alumnos de este año de la escuela.

Genial, ¿no?

Esta es la pregunta del día.

Estamos aquí con nuestra doctora en Farmacia, Montse Parada,

que nos trae otro remedio natural, ¿qué nos traes?

Hoy vamos a preparar un desmaquillador natural.

Vamos a ver cómo lo hacemos, ¿qué necesitas?

Vamos a necesitar tomillos o pétalos de rosa,

o en este caso, rosas de pitiminí.

Las tenemos aquí fresquitas, pero ya que podemos tenerlas secas,

vamos a usar esas.

El tomillo, teniéndolo fresco, lo cogemos de aquí.

Vamos a hacer lo mismo de siempre, una infusión.

Esta vez dependerá la concentración de la infusión

de cómo tengamos la piel.

Si tenemos la piel grasa, le vamos a poner más cantidad

de rosa y de tomillo, por los efectos que tiene.

La rosa nos va a ayudar a cerrar los poros de la piel

y el tomillo tiene este efecto antibacteriano,

que nos ayudará a evitar pequeñas infecciones que pueden salir.

Si tenemos la piel seca, al contrario.

No vamos a usar estos productos para que no se nos reseque en exceso.

Pondremos menos cantidad.

Unas rositas y vamos a cortar unos tallos de tomillo.

Calculas a ojo.

¿Para cuántos mililitros nos va a salir?

Unos 100 mililitros, pero vamos a usar,

tendremos que calcular, la primera vez nos sobrará,

lo que necesitemos para usarlo en una semana,

porque vamos a poder guardarlo durante una semana.

¿Lo conservamos en la nevera? Lo podemos conservar,

pero para una semana no es necesario.

Vamos a tener que dejar reposar

5-10 minutos.

También, los que tenemos la piel grasa,

lo vamos a dejar reposar más para que concentre principios activos,

y los que tenemos piel sensible, menos ratito.

Una vez que la tengamos preparadas, la vamos a mezclar

con aceite de jojoba.

Esto es una cera líquida.

La ventaja de las ceras es que disuelven

el exceso de la grasa de la piel.

Nos va a llevar a mantener el equilibrio

de la grasa de la piel.

¿Dónde conseguimos? En la herboristería.

La gente se asusta, has hecho bien en matizar,

porque la gente dice aceite, si tengo la piel grasa,

no me voy a desmaquillar con esto.

Se llama aceite, pero es una cera realmente.

Las ceras lo que hacen es eso, mantienen el equilibrio de la piel,

pero también eliminan el exceso de grasa.

Como ya tenemos como siempre nuestra infusión preparada,

lo que vamos a hacer es mezclar dos partes de infusión

con una del aceite o cera de jojoba.

Pues así.

Una parte de aceite, que sería la mitad.

No se nos va a mezclar,

pero lo vamos a agitar enérgicamente,

para conseguir momentáneamente

una emulsión.

¿Cada vez que lo usemos vamos a tener que agitarlo?

Sí, sí.

Cuando lo dejemos reposar, enseguida

se van a formar las dos fases.

Ahora lo agitamos.

Vamos a empapar un algodón con esto.

Tenemos algodón normal, pueden ser discos desmaquillantes.

Lo que tengamos a mano.

Es simplemente empapar el algodón y ya lo podemos usar.

Ya verás que la textura no es aceitosa,

no notas una sensación pringosa.

El aceite de jojoga es muy rico en vitamina E.

Irá bien contra el envejecimiento cutáneo,

y nos va ayudar los excesos. En los ojos también se pueden usar.

No son nada irritantes. Es hidratante.

Mantiene el equilibrio de agua y de grasa en la piel.

Nos viene divinamente, Montse, muchas gracias.

(Aplausos)

Qué buenos estos remedios naturales para desmaquillarnos.

¿Quieren saber de una vez por todas

cuánto hierro hay en nuestro cuerpo? ¿Tienen una respuesta?

Vamos a ver si han acertado.

(Aplausos)

¿Habían acertado? Yo no.

Para un clavo, no tenemos tanto hierro.

Las células son muy pequeñitas, en cada célula va poco.

Hay que quitarle hierro, pero al cuerpo no.

Lo justo. El equilibrio.

Doctores, un último mensaje.

Yo rompo hoy una lanza por nuestro país, por España,

porque somos un gran país líder y pionero en trasplantes,

en trasplantes de órganos, de médula ósea.

Quiero desde aquí animando a la generosidad y solidaridad

que nos caracteriza y que nos invitan

a que sigamos donando como esta magnífica familia

que hemos conocido hoy.

Once hermanos que se han hecho donantes

por su hermano pequeño, por Pedro.

Yo me quedo con un consejo.

Hemos visto un desmaquillante que podemos hacer,

y muy importante que hay que desmaquillarse

antes de irse a dormir, por la noche,

la piel tiene que estar limpia y desmaquillada.

Yo, al hilo que ha venido el maestro,

y ha estado contando lo de los antiácidos,

recordarles que hay varios tipos de gastritis,

y unas de ellas son tratables.

Si usted tiene gastritis con mucha frecuencia,

igual tiene las que se curan con mucha facilidad.

Al médico, seguro que sí, hay que acudir a ellos,

que a veces se nos olvida.

Nos marchamos, ya saben, más salud por la mañana,

en "Saber vivir", y por la tarde, después de "Centro médico",

nosotros.

Cuídense.

Esto es vida,

si le sonríes, te sonríe cada día,

quiérete, mímate dúa a día.

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Esto es vida! - 04/02/16

04 feb 2016

Hoy conoceremos el caso de Pedro que, tras ser diagnosticado de leucemia, recibió la médula ósea de su hermana Sara. Y además, vuelve Ramón Sánchez Ocaña para hablar de ardores de estómago y tendremos otro remedio casero de Montse Parada

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