El juez Baltasar Garzón ha afirmado ante el tribunal que le juzga por ordenar grabar las conversaciones mantenidas en prisión entre varios imputados del "caso Gürtel" y sus abogados que lo hizo siempre salvaguardando el derecho de defensa y para evitar que continuaran su actividad delictiva. Así ha respondido Garzón al abogado autor de la querella contra él, Ignacio Peláez, en la primera sesión del juicio celebrado en el Tribunal Supremo, en la que ha insistido en que "en ningún momento" ordenó intervenir a los letrados, sino a los internos porque existían indicios de que la actividad delictiva de la trama continuaba con los cabecillas de la red corrupta en la cárcel.