Fuera de emisión
Vivir frente al lado de la Sagrada Familia, en Barcelona, puede ser un privilegio o una tortura. Los vecinos de la zona denuncian las dificultades que tienen para acceder a su casa tanto cuando van a en coche como cuando van andando, y señalan con el dedo a los más de 250 autobuses turísticos que cada día llegan hasta la puerta de la Basílica.