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Para todos los públicos España a ras de cielo - El viñedo del mundo - ver ahora
Transcripción completa

Hoy sobrevolamos nuestros viñedos y bodegas

para descubrir la fórmula que ha conseguido que los vinos

salten de nuestras mesas a las tiendas de todo el mundo.

Vamos a comprobar cómo la producción del vino

está viviendo una edad dorada

gracias a rostros tan populares como el de Andrés Iniesta.

Como cualquier niño más, yo también iba a vendimiar

y cuando vengo aquí me gusta estar por las viñas, el campo.

Veremos desde el aire, la ciudad del vino

que se ha convertido en un atractivo turístico

uniendo tradición y vanguardia.

Los clásicos Rioja de toda la vida, están de moda en Nueva York.

Veremos cómo en la ciudad de Haro el culto al vino de Rioja

se convierte en una guerra en toda regla.

Allí mi amigo Pepe Viyuela se enfrentará por primera vez

a miles de guerreros en una excepcional batalla

donde la única munición que se dispara

son 120.000 l de vino.

Veremos cómo sale de la contienda.

Esto es nada más que empezar, esto es el principio.

Y en Castilla La Mancha, asistiremos a un desayuno popular

donde el vino a granel se degusta desde primera hora de la mañana.

Siempre desayunamos con nuestro vino

porque para nosotros nuestro vino es el mejor.

Aquí sus vecinos nos recordarán cómo se bebía el vino antiguamente.

El secreto de la calabaza es que cuando bebes con ella

como el vino se pasa de la bola gorda a la pequeña,

la calabaza está haciendo "cloc cloc cloc" como los patos.

Esto es España a ras de cielo.

España tiene la mayor superficie de viñedos del mundo.

Para que se hagan una idea, más del 15% del total

de las vides plantadas en el planeta, están en nuestro país.

Cultivamos, producimos y elaboramos nuestros caldos

desde hace cientos de años,

pero solo en el 2013 hemos superado por primera vez en producción

a nuestros tradicionales rivales, Francia e Italia.

Y la pregunta es, ¿qué ha ocurrido en estas últimas décadas

para que nuestros vinos vivan este gran boom?

¿Cómo hemos pasado de ser meros consumidores

a convertirnos en auténticos expertos?

Hoy vamos a recorrer dos de nuestras zonas vinícolas más tradicionales,

La Rioja y Castilla La Mancha,

para conocer las razones por las que el vino está de moda

y lo haremos como siempre, a ras de cielo.

Empezamos nuestro viaje sobrevolando Castilla La Mancha

porque uno de los mayores potenciales que tiene esta región,

es el vino.

Buscamos un pequeño pueblo de Albacete,

de apenas 2000 habitantes, llamado Fuentealbilla.

Una localidad que se dio a conocer

por ser cuna de uno de nuestros futbolistas más internacionales:

Andrés Iniesta.

Hace unos años,

el futbolista decidió apostar por el negocio del vino

montando en esta zona, su propia bodega.

En esta iniciativa, tuvo mucho que ver su familia

que ha estado ligada tradicionalmente a la agricultura.

De hecho, los abuelos del futbolista,

ya cultivaban aquí sus propias uvas.

Lo cierto es que gracias a rostros populares

que desembarcan en este negocio, como es el caso de Iniesta,

nuestros vinos encuentran ahora un hueco en los mercados

más rápidamente que antes.

Esta experiencia también ha servido para que abuelo, padre e hijo,

se conviertan en verdaderos expertos a la hora de saborear los caldos.

Vamos a verlo in situ porque hoy nos han invitado

a compartir con ellos una de sus catas.

-Todos nosotros directa o indirectamente

hemos estado ligados a lo que es el vino, la viña

y el carácter alegre que tenemos

será un poco por la alegría que tenemos al consumir vino.

-El vino y la viña es algo muy importante aqui en el pueblo,

en la comarca, en la región.

Como cualquier niño más, yo también iba a vendimiar.

-Andrés siempre fue muy selecto, iba cuando quería. (RISAS)

Estuvo poco tiempo aquí, él ha dicho que a los 12 años se fue.

-Tengo poco recorrido. -Claro.

-Lo que más le gustaba a él era ser camarero.

-No, al final, todo el mundo recoge

lo que han hecho sus padres, sus abuelos.

No hubiese tenido otra elección que seguir así.

¿Cómo eran las cosas cuando tú hacías vino?

-Cuando teníaocho o nueve años ya iba a vendimiar

a las casas que tenían muchas viñas.

Nosotros éramos obreros.

Mi padre, tenía 5000 cepas porque se las dejó mi abuelo,

son cantidades insignificantes

si hablamos de lo que hoy estamos viendo.

Si no hubiera sido por el proceso de Andrés dentro de la vida,

hoy no estaríamos aquí ninguno de los que estamos ni hablando de esto.

A través de que económicamente Andrés,

es el artífice de dónde estamos hoy en la bodega

y de muchas otras más cosas.

-La única preocupación que tenía era un poco ese principio,

ese empujón que puede dar el apellido Iniesta o Andrés Iniesta,

tenía claro que era importante pero lo más importante

era que los vinos fuesen buenos.

Tengo confianza al 1000% en mi padre y sobre todo, cuando vengo aquí,

me gusta verlo, hablar con ellos, estar por las viñas, el campo.

Otro tipo de vida a lo que vivo normalmente.

-Le gusta trabajarlo porque no es su trabajo pero disfruta con él

y quiere que las cosas se hagan bien

porque cuando él ve sus vinos por Barcelona o por donde va,

eso a él también lo llena mucho.

-El premio es ahora mismo es nuestro vino top de la bodega

y es una delicia.

El aroma es exquisito, ¿cómo lo encontráis?

-No te voy a decir que es malo. (RISAS)

Si es malo la bronca es para vosotros.

-El vino de ahora no tiene comparación con los de antes.

Yo he dicho que se envasaba el vino y perdía color,

y no solo perdía color, sino que tenía reposos.

Cuando una persona va a beberse un chato de vino

y tiene un reposo dices: De este vino no bebo más.

Cuando bebes un chato de vino de un vino que da la cara,

que lo ves en la copa bien, fino el buen paladar se acoge a este,

no se acoge al otro.

-Cuando era un chiquillo te traías del campo las uvas que tenían 5°,

las de 20 y las de 16. Las blancas, las negras y las rojas.

Venías a la bodega y hacías una mezcla.

Allí entraba de todo. Estaba bueno porque no había otro.

Cuando ahora tú tienes 50 botellas de donde elegir,

tienes que estar muy selecto

y muy equilibrado para poder vender tu botella.

Dicen que el bueno es el de antes, pero eso no es cierto.

-Que todo el mundo tenga salud,

pueda estar mejor y ya que estamos en la bodega,

que sea otro año de éxitos y podamos seguir superándonos.

Salud.

Al parecer, también cuando hablamos de vino

el apellido Iniesta es una garantía.

Asociar una imagen popular a esta bebida es una de las claves

que han ayudado a la difusión de nuestros vinos.

Pero hay otros factores que también influyen en la gran transformación

que ha vivido el sector vitivinícola.

El interés arquitectónico de algunas bodegas

y la construcción de edificios que son auténticas obras de arte,

como este que vemos desde el aire,

han generado un nuevo atractivo turístico

para los viajeros amantes del buen vino.

Estamos en las tierras de la Rioja alavesa,

en la localidad de El Ciego,

para conocer la ciudad del vino que desde el año 2006

se ha dado a conocer en todo el mundo

de la mano de este espectacular edificio

que se ha convertido en el buque insignia

de una nueva forma de entender la venta y el consumo de los caldos.

Cómo contrasta con el paisaje tradicional

de una tierra dominada por las viñas.

Aquí, diseño, arte, gastronomía, vino y un paisaje exuberante

se han unido para crear vivencias únicas.

Porque la industria del vino actual no se limita solo a las botellas,

sino que intenta ofrecer una experiencia total.

Este complejo que une tradición y vanguardia

incluye el impresionante hotel

construido por el arquitecto canadiense Frank Gehry.

La Catedral, que es la bodega más antigua de la zona, del 1860.

Y otra factoría que ha sido totalmente restaurada

con tecnología puntera

que revoluciona la fabricación del vino.

Hemos quedado con Rafael Ruiz,

uno de los mayores expertos en vinos del país

para entender la proyección

y el boom que ha tenido esta actividad desde los años 70.

Tú eres un experto en vinos, ¿qué es la denominación de origen,

para que nos entienda todo el mundo?

Cuando un producto agroalimentario adquiere fama por su calidad

y su tipicidad, se le protege con denominación de origen,

perdiendo su propio nombre y adquiriendo el del origen.

Por ejemplo, vino de Rioja. El producto vino pierde su nombre.

Es obvio que cuando digo Rioja estoy hablando de vino.

¿Tenéis una receta para que salga un vino de buena calidad?

Es importantísima la edad del viñedo.

Los viñedos de menos de 15 años dan una calidad moderada.

Los viñedos entre 15 y 30 años dan una buena o buenísima calidad.

Y los de más de 30 años dan una calidad excepcional.

Hemos pasado de tener un vino de consumo,

a que seamos uno de los países con mayor proyección

y más exportación de vino.

Se ha trabajado mucho en eso.

Últimamente se fermentaba en barro o en hormigón armado,

cuando se ha elaborado con acero inoxidable,

el vino ni huele ni sabe a ningún producto extraño.

Se ha mejorado la infraestructura para mejorar la calidad.

Claro, hacemos un reserva

en un volumen de 4 millones y medio de botellas.

Por eso hay que ir con la cabeza levantada.

Este edificio y en este sitio,

¿ha ayudado esto a colocar el producto en el mundo?

El mundo del vino está de moda.

La gente viaja y quiere conocer zonas vitícolas.

Crearse en la ciudad del vino

y Frank Gehry hacer esta maravilla...

A la gente le suena y dice, "yo quiero ir a ver aquello".

Vamos a aprovechar que estamos en época de vendimia

para comprobar en persona cómo se recogen las uvas.

Al contrario que en otras siembras,

en el caso de la vid no se busca el máximo rendimiento.

La cantidad y la calidad suelen ir reñidas.

Por eso, en el cultivo de estas plantas es muy importante,

más que el trabajo físico, el conocimiento acumulado.

Cómo se preparan los viñedos

y se cuidan las cepas durante todo el ciclo de la uva.

Hola, buenas tardes, Martín. Soy Francis, encantado de conocerte.

Estamos en proceso de vendimia. Así es.

Proceso delicado. Muy delicado.

¿Cuánto tiempo os lleva vendimiar esto?

Esta bodega tiene un mes de vendimia.

¿Cuánto recoges en total al día? Sobre 1000 kilos.

¿Por persona? Anda.

¿Y cuántas personas sois aquí vendimiando?

24.

A 1000 kilos por persona diarios, 24.000 kilos.

A costa del riñón.

Retiramos las hojas para ver las uvas.

Se cogen y se echan así en la caja para no dañarlas.

Siempre de abajo para no cortarte la mano.

Cuando llevas tres se nota. A todo se acostumbra uno.

Martín, te voy a dejar continuar. Encantado.

Nos vemos, me alegro de verte.

A diferencia de las bodegas artesanales,

aquí el proceso está mecanizado.

La tecnología es otra de las claves

que ha generado que algunas bodegas hayan colocado a nuestros vinos

entre los más consumidos del mundo.

Con la ayuda de Francisco Hurtado, el tataranieto del marqués de Riscal

y director de producción de la bodega,

vamos a conocer todos los pasos de su elaboración

para ver cómo ha evolucionado el proceso.

Vengo de la vendimia y he visto cómo estaban cortando racimos

y de la vendimia lo traen aquí directamente.

Hacemos una primera selección en esta cinta.

Se retiran los racimos no muy sanos,

no muy maduros y con cualquier tipo de impureza.

Esa es una primera selección.

La más importante es la que hacemos después.

Aquí quedan granos que están pasificados

y no nos valen.

Los buenos vienen aquí.

Aquí está cayendo el zumo.

Esta cinta nos trae la uva hacia arriba

y dentro hay una estrujadora.

Aquí nos viene el grano partido, la pulpa, las pepitas y la piel.

Esto es lo que va a fermentar.

Entra por esta puerta y lo vamos a descargar en las tinas.

Llenamos las tinas

y empieza el proceso clave en la vida del vino.

En la fermentación

es cuando tenemos que extraer de la uva el máximo potencial.

Al final te encuentras con tu vino hecho.

¿Cuántos kilos metéis en una tina de estas?

Aquí caben 14.000 kilos de uva.

Por cada kilo de uva saldrá una botella de vino.

Con esos vinos tenemos que ir al mundo y enseñarlos.

Los clásicos Riojas de toda la vida están de moda en Nueva York.

Acompañamos a Francisco a La Catedral de la ciudad del vino,

que es como se conoce a la bodega más antigua de la marca,

donde se guardan botellas de todas las añadas de su historia.

El tataranieto del marqués de Riscal

nos abre las puertas del mayor botellero de España.

Sin duda, una memoria viva de los caldos producidos en La Rioja

y el único lugar en el que se puede viajar

a través del tiempo gracias a la huella dejada por el vino.

Esta es la primera bodega que hizo el marqués de Riscal cuando vino.

Tenía una clara visión de lo que quería hacer.

Él tuvo una enseñanza en Burdeos muy importante

en los 30 años que vivió allí y sabía perfectamente

que tenía que hacer una bodega al estilo de Burdeos,

hacer los vinos con la categoría de allí

y poder venderlos en los mercados

que se vendía el vino en aquella época:

Inglaterra, el norte de Europa, Francia, Estados Unidos...

A mediados del siglo XIX no había mercado para el vino en España.

Esta es la botellería de vinos viejos.

Aquí es donde hemos guardado tradicionalmente,

desde los inicios de la bodega, todas las añadas.

La primera es de 1862 hasta nuestros días.

¿Está todo aquí? Todo.

¿Puedo entrar? Claro.

¿Cuántos vinos guardáis de cada cosecha?

Cuanto mejor es el año más botellas guardamos.

3000, 4000 o 5000 botellas por año guardamos.

Lo emocionante es darse cuenta que lo que estás haciendo

es un producto que puede vivir tantos años.

Encima vive en muy buenas condiciones.

Fíjate lo profundo que es el fondo de la botella.

Estas son las botellas más viejas que existen.

No hay precio para estos vinos.

Yo soy de 1960.

A ver si encontramos alguna botella del 60. Ven conmigo.

Aquí tenemos una botella del vino del año de Francis.

Vamos a probarla.

¿Vamos a probarla, Paco?

Si alguien tiene la culpa, será Francis.

¿Es un proceso que se hace con todas las botellas

cuando tienen muchos años?

Sí, porque los corchos ya no están muy bien

y si se abre con un descorchador se puede romper y sería una pena.

Olé. 1960.

Vamos a probar el vino.

Dime algo, Paco, dime algo. No me tengas con esta intriga.

Para ser del 60, no está malo.

Un millón de gracias. Voy a probar mi vino.

Paco, se me caen las lágrimas.

Salud.

Los expertos cuentan que para conseguir un vino de calidad

hace falta que se den cuatro factores:

clima, suelo, uva y el hombre.

Y que en Rioja lo más importante es el entendimiento entre uva y hombre.

Esta fórmula es especialmente exitosa en Haro,

una población riojana de 12.000 habitantes

que ha conseguido que una vez al año

el culto al vino se convierta en una guerra en toda regla.

Aquí fiesta y vino se unen en honor a San Felices,

el patrón de la ciudad,

en una multitudinaria procesión que con el paso del tiempo

se convirtió en una popular batalla

donde la única munición que se dispara son miles

y miles de litros de vino.

Hoy vamos a conocerla de la mano de Pepe Viyuela,

un riojano de pura cepa que va a vivir por primera vez esta batalla.

Qué envidia me da.

El vino no solo es el protagonista de la gran fiesta de Haro.

Este caldo también es el motor

de la historia más reciente de la ciudad.

En estas tierras de tradición vinícola crecieron Isidro y Jesús,

dos antiguos trabajadores que han sido condecorados

como los abuelos del vino por dedicar gran parte de su vida

a trabajar en las bodegas de la zona.

Isidro, Jesús, ¿qué tal? Don Pepe Viyuela.

Encantado de estar aquí con vosotros,

los abuelos del vino este año.

Imagino que eso para vosotros será un orgullo.

Es un galardón muy bonito

para las personas que nos hemos dedicado

tantos años al vino y lo mejor es que nos lo den en vida.

Que no hagan como hacen con otras personas que se mueren

y les dan premios.

Para la ciudad de Haro el vino es la columna vertebral de la economía.

Yo vengo de familia de agricultores.

Mis abuelos tenían viñas, mi padre, hacíamos el vino en casa.

-Aquí sería raro la familia

que no tenga un miembro trabajando en una bodega.

¿Qué supone para vosotros el vino en vuestra vida?

Nos ha dado de comer, nos ha dado de beber,

nos ha vestido, hemos podido dar estudios a los hijos, etc.

Significa todo en nuestra vida.

Estamos en el Barrio de la Estación. O de Las Bodegas.

-Creo que puede ser la mayor concentración de bodegas centenarias

que puede haber.

¿Y el motivo por el cual están concentradas aquí tantas bodegas?

Alrededor de los años 1870 y 1880,

que es cuando hicieron la estación del ferrocarril,

entonces se fueron construyendo

alrededor del único medio que había de transporte.

-Se lo llevaban en tren en cubas de estas grandes que había.

Aquí se puede venir a beber, a comer, a bañarse en vino.

A propósito de bañarse en vino,

mañana tenemos la batalla del vino famosísima en el mundo entero

y yo he venido a participar en esa batalla.

Supongo que vosotros tenéis mucha experiencia

con respecto a ella. Quería pediros consejo.

Déjate llevar.

-Tienes que relajarte.

-Una vez que estés allí, te dejas llevar.

Pues voy a seguir vuestro consejo

y el primero que me habéis dado es que me vista.

Pepe se despide de los abuelos del vino

dispuesto a vestirse para la batalla que comenzará en menos de 24 horas.

Ajeno a las costumbres locales, lo hace a su manera.

Ya estoy listo, preparado para la batalla.

Extranjeros, temblad.

Como si hubiera salido de una cápsula del tiempo,

Pepe ha hecho un equivocado viaje al pasado, pero al fin y al cabo,

¿a quién de pequeño no le ha gustado meterse en la piel de un personaje

y vivir otra época?

Imagínense qué puede ocurrir ahora,

justo cuando nuestro guerrero medieval

se dirige a su peculiar cruzada. Me temo lo peor.

Disculpe, señor, ¿a la batalla se va por aquí?

Disculpen, señoras,

¿saben dónde está el batallón 28 del regimiento San Felices?

¿Ha traído la munición para la batalla, mi capitán?

¿Qué dices?

-Pepe, que estamos en el siglo XXI.

No hagas el ridículo y vente con nosotros

que yo te voy a enseñar cómo hay que vestirse. Vamos.

José Luis y su cuñado Óscar

son los fundadores de la peña Iturri,

una de las más veteranas de Haro,

que acaba de cumplir 41 años de vida.

Ellos han decidido acogerlo en su casa

para enseñarle a vestirse como manda la tradición.

La familia lleva semanas preparándose

para este momento tan especial.

Lleváis el pañuelo azul.

Por ser un poco diferente a los demás.

Es el día más importante del año para vosotros.

Sí.

¿Tenéis recuerdos de la primera romería?

Yo me acuerdo de cuando era cría subir con mis tías

y almorzar en una peña que tenían.

Creo que han sido las primeras mujeres que han subido

porque antes las mujeres no subían porque era una fiesta de hombres.

Recuerdo que fueron las primeras que subieron.

Trae buenos recuerdos.

Este es mi padre y este soy yo.

Antes se subía en caballo y ahora subimos andando todos.

El hecho de que ahora sea mucho más multitudinaria que antes,

la gente la conozca más y vengan de todas partes del mundo,

¿le ha quitado identidad o sigue teniendo el mismo sabor?

Tiene el mismo sabor.

-Los del pueblo tenemos que intentar que eso no se pierda.

Si queremos que nunca se pierda, aunque esté masificada,

nunca se perderá.

Es una fiesta que en el pueblo está muy arraigada,

todo el mundo la acoge y une.

Es el mejor día del año, básicamente.

-Tu traje de batalla. A ver cómo te está.

Mientras tanto, este tranquilo pueblo empieza a animarse.

Los bares se llenan de gente vestida con el uniforme blanco

y el pañuelo rojo típico de las fiestas.

En casa de José Luis ya están listos.

Un abrazo. A pasárnoslo bien.

En pocas horas comenzará una de las batallas más curiosas de España,

¿pero cuál es su origen? ¿Cuántos siglos lleva celebrándose?

Las respuestas las tiene Fernando de la fuente,

un historiador local que conoce como nadie

todos los detalles de esta contienda.

Antes de empaparse de vino, Pepe va a empaparse de historia.

¿Cuándo empezó esta batalla?

Esto empezó en el siglo VI

probablemente de forma desorganizada.

La gente subía a rendir tributo al patrón de Haro, San Felices.

Nos imaginamos que el vino comenzaron a arrojárselo

al iluminarse un poco con el néctar.

Así empezó el jolgorio y la fiesta.

A lo largo del tiempo, ¿qué cambios has podido observar

en lo que es la celebración de esta batalla?

Era totalmente religiosa,

pero a partir del siglo XIX se empieza a hacer pagana.

Se adora más al vino que ir a misa.

Antes decían que las mujeres no subían,

pero tampoco era cierto.

Las mujeres no subían porque todas subían bien vestidas

y se estropeaba la ropa.

Ahora ya van preparadas. Verás mañana cómo te van a poner.

Cae la tarde en Haro.

En la víspera de la batalla es tradición reunirse con amigos

en la zona de La Herradura

para tomar unos vinos al son de la música de las charangas.

La fiesta ya ha empezado y Pepe no quiere perdérsela.

(Música de charanga)

Mientras tanto, al camping de Haro

llegan riojanos de otras localidades.

Vascos, madrileños y muchos extranjeros

dispuestos a librar la batalla de vino más divertida del planeta.

Desde que en 2011 fue declarada

fiesta de interés turístico nacional,

su fama se ha extendido por el mundo.

Estas tiendas de campaña albergarán a unos 300 australianos

y también se reunirán aquí

mercenarios de países amantes del vino como Gran Bretaña,

Francia o Alemania.

Al ganar popularidad, la fiesta dejó de ser algo improvisado

y hoy requiere una organización extrema.

En las concurridas calles de Haro,

Pepe va a conocer a una de las personas

que se encarga de organizar esta tradicional batalla.

¿Cuánto tiempo dedicas al año a preparar la fiesta?

Estamos todo el año trabajando.

Es una fiesta que, aunque tenga estela propia,

no se puede improvisar.

Tratamos que cada día la fiesta tenga más grandilocuencia.

¿Cuánta gente puede participar en esta fiesta?

Si nos respeta el tiempo,

entre 20.000 y 30.000 personas en el monte.

En el pueblo más, igual son 60.000 personas.

Es una fiesta que ha ido creciendo. Cada vez viene más gente.

Para toda esa cantidad de gente, ¿cuánto vino se puede necesitar?

Una media de 5 o 6 l por persona.

Se pueden tirar 150.000 o 180.000 l de vino.

¿Y ese vino se puede beber, es de aquí?

Sí, sí.

Lo que pasa es que no es un vino caro,

son vinos de excedentes.

Las bodegas tienen un cupo

y la producción que les sobra se emplea para estas cosas.

El ambientazo que estoy viviendo aquí

previo a la batalla de mañana

ya es un auténtico anuncio de lo que me espera.

Así es.

Me voy a ir remojando por dentro, que verás mañana.

Salud, te va a ir bien. A por todas.

La cuenta atrás para la batalla ya ha empezado.

En unas horas, el color morado del tinto lo inundará todo.

Pepe va al encuentro de la peña Iturri

para hacer con ellos el tradicional recorrido en pasacalles

por La Herradura, donde miles de personas saltan,

bailan y cantan sin parar.

La ciudad se niega a dormir, qué siga la fiesta.

(CANTAN)

Es la medianoche, un buen momento para retirarse.

Aunque muchos pasarán la noche previa a la batalla

por los bares y locales de Haro

esperando el amanecer para iniciar el combate.

Dentro de unas horas,

a Pepe le tocará librar la batalla más divertida de su vida.

Haro despierta temprano el gran día de San Pedro.

Desde la ciudad, montados en coches, furgonetas, tractores o remolques,

los participantes comienzan el ascenso a los riscos

con abundantes municiones de vino.

Unos 5 km separan la ciudad del campo de batalla.

A las 6:30 de la mañana,

Pepe hace autostop al borde del camino.

Pepe, sube. Sube, Pepe.

Con nosotros han venido chinos, americanos, australianos...

Gente que ha aparecido por allí sin saber dónde meterse.

Les invito a un plato de caracoles, una botella de vino...

Este es el vino para tirar.

Sí, y abajo tenemos bien fresquito con hielo el vino para beber.

Ese está escondido bajo llave.

Van a caer ríos de vino.

Esta tierra ha tragado muchos litros de vino.

Aquí veo animación grande y cada vez más.

Yo voy a hacer el resto del camino andando.

Perfecto.

Voy a intentar llegar arriba inmaculado.

Buena suerte...

Algo fundamental es que te veo sin bota.

Ya voy protegido.

Hasta luego.

Pepe continúa el recorrido a pie.

A ambos lados del camino hay guerreros con ganas de luchar

que van dejando morados de los pies a la cabeza

a todos los que pasan entre ellos.

Vas a pasar mucho frío. Y tú.

Ya nos estamos acercando a la zona de peligro.

Ya se oyen comentarios y se percibe el peligro.

A partir de ahora creo que me voy a poner morado.

Allá voy.

Esto no ha hecho nada más que empezar.

Dos horas después de empezar el recorrido,

Pepe consigue llegar al monte de San Felices,

donde se libra la contienda

y se despliega todo tipo de artillería pesada.

(Gritos y cánticos)

¿Tenéis vino? Madre mía...

A pocos metros de distancia,

en la ermita que se alza en los altos de los riscos,

las autoridades cuelgan la bandera de la ciudad en la roca más alta.

Este momento marca el comienzo de la misa.

Y mientras unos rinden tributo a San Felices,

en la campa de abajo hay miles de guerreros

que siguen librando una lucha sin cuartel

en la que todo vale con tal de manchar al adversario.

Con el paso del tiempo,

lo que empezó siendo una peregrinación religiosa

se ha transformado en una gran fiesta secular.

El espectáculo es impresionante.

10.000 personas se dan remojones de vino mientras cantan, bailan

y ríen al compás de la música de las charangas,

que no dejarán de tocar mientras quede vino.

(Música de charanga)

Voy a empezar a utilizar mi arma reglamentaria,

la que yo mismo me he preparado.

(Música épica)

Dos horas después se acaba el vino

y esta es la señal de que la batalla llega a su fin.

Tras esta catarsis colectiva, es el momento de reponer fuerzas.

Dame mi bocadillo de morcilla.

Si habéis probado la carne,

no sabe igual en leña que en sarmiento.

Se corta de la cepa.

Entonces de la uva se aprovecha todo.

Todo.

Lo voy a probar.

Exquisito, doy fe.

¿Qué habéis preparado aquí? Cómete una guindilla de La Rioja.

Y salchichón casero. Buenísimo.

Ahora vamos a hacer un brindis.

Por Haro y por los riojanos.

Por toda la gente que es bienvenida.

Eso es muy bonito. Salud y a seguir disfrutando.

Al final, lo de menos es la batalla.

El vino es la expresión vital de todo un pueblo

que una vez al año se deja llevar por una alegría colectiva

que libera de ataduras y rompe moldes.

Pepe ha vivido uno de los días más emocionantes de su vida,

ojalá todas las guerras fueran igual de divertidas.

Más tarde, cerca del mediodía, la gente regresará a la ciudad

acompañada por la música de las charangas.

Desde el balcón del ayuntamiento, lanzarán un cohete para anunciar

que empiezan las típicas vueltas a la plaza de La Paz.

Jóvenes y mayores seguirán bailando, cantando y riendo hasta desfallecer.

Gracias al vino, que nunca falta por estos lares,

la tradición de esta fiesta se mantiene más viva que nunca.

Habrá que esperar otros 364 días

para que estas tierras vuelvan a teñirse de color morado

para homenajear a su producto insignia: el vino.

Nos despedimos de esta región

volcada por entero a la producción de vino.

De hecho, el 10% de lo que producimos

sale de las bodegas riojanas

y se sirve en las mesas de todo el mundo.

Pero, ¿qué ocurre en nuestros hogares?

¿Sigue el vino formando parte de nuestra dieta habitual?

La realidad es que hoy bebemos unos 20 l por persona y año,

13 l menos que hace 20 años.

Sin embargo, hay pueblos que se resisten a ver desaparecer

esa costumbre social tan extendida en otras épocas.

Nos desplazamos hasta Castilla-La Mancha

para conocer a los vecinos de un pequeño pueblo

que mantienen viva la tradición de reunirse a beber vino a granel

como se hacía antes.

Agrupados en una cooperativa,

estos pequeños productores que han crecido junto a las viñas,

elaboran y envasan su propio vino.

Así han conseguido sobrevivir gracias a esta bebida.

Amador es socio de la cooperativa local y además,

es el dueño de uno de los establecimientos

más conocidos del pueblo.

Hoy le acompañamos a comprar el vino que va a servir dentro de unas horas

en uno de los almuerzos populares que organiza todas las mañanas.

Buenos días. -¿Cómo estás?

-Vengo a por vino. Dos de rosado y dos de blanco.

-Venga.

-Buenos días.

-Quiere dos de rosado y dos de blanco.

-Muy bien.

-¿Te acuerdas antes cuando dábamos el vino en las garrafas de arroba?

Lo dábamos los sábados por la tarde.

-Me acuerdo.

-Una semana se echaba un viaje y a la siguiente dos viajes

porque con una arroba no había bastante.

Desde que salió la normativa esta del etiquetado,

pienso que estamos más o menos como antes.

A los hombres mayores que han bebido vino de toda la vida

les gusta el vino en rama, que tiene más cuerpo.

En este pueblo hay gente todavía

que si no hay vino en la comida no come.

Se beben unos ¾ de litro al día, que es la media ideal.

Dos vasos al día.

-2 l diarios bebo yo. -Tú tienes un buen beber.

-Yo bebiendo estoy igual que esta mañana.

-Amador, ¿qué te pongo?

-Dos de rosado y dos de blanco. Me voy a trabajar un rato.

En este pueblo es costumbre acercarse

al bar de Amador a beber vino.

Pero lo más curioso es que aquí

las copas se llenan a primera hora de la mañana.

Los agricultores hacen un alto en el trabajo en las viñas

y se acercan a consumir sus propios caldos,

dejándose llevar por el placer de los sentidos

que siempre se despierta con una copa de buen vino.

Siempre desayunamos con nuestro vino.

Para nosotros nuestro vino es el mejor.

-Antes no había tanta viña, pero ahora sí.

Ahora es la fuente de ingresos de la mayoría del pueblo.

Estamos viviendo gracias a eso.

-Antes había solo dos vinos: el rosado o blanco.

Ahora tienes de muchos tipos.

-Antes se cogía una rebanada de pan y como no había nada para echarle,

se le echaba un poco de vino. -No había otra cosa.

-Antiguamente el vino se hacía en lo que se llamaba

bodeguetas pequeñas que eran de agricultores pequeños,

¿recuerdas cómo se llevaba antes la uva a las bodegas?

-Ha cambiado mucho porque se llevaba en envases de esparto

y en carros con las mulas a bodegas particulares

porque las cooperativas no existían.

-Las mujeres iban con su garrafa de 8 l

a por el vino para la familia.

Se llevaban garrafas, se vendía a granel

y la gente cada semana se bebía una garrafa de vino.

Hablamos de 16 l los que se bebía cada casa en una semana.

-Donde se vendía vino, de los árboles

y los pinos se colgaba una rama encima de la puerta.

La veías y sabías que vendían vino.

Ahora pasa una cosa.

El vino, quien no lo ha vivido de toda la vida,

no lo valora como se debe valorar.

El que lleva muchos años bebiendo vino,

aunque no sea entendido como yo,

nada más probarlo sabes la calidad que tiene el vino.

-El vino te da alegría.

Cuando te bebes dos vasos te sientes alegre.

-Te bebes dos copas de vino y viva la juerga.

Hasta canto y no soy cantante.

# Viva el vino y las mujeres. #

Y ahora, junto a tres vecinos del pueblo,

vamos a retroceder en el tiempo

para recordar cómo se bebía el vino antiguamente.

Esta es la garrafa que se utilizaba desde el año 1940 al 1970.

Esta garrafa es de 16 l y yo le tengo mucho cariño

y mucho recuerdo porque la fabricó mi padre.

En el año 70 vinieron estas que son de caña,

es la garrafa llamada de media arroba de 8 l.

Fue lo que sustituía al esparto.

La calabaza es más antigua, que son todos estos envases.

Viene de una mata que se cría en el campo como una mata de melón.

Hay dos tamaños de calabazas.

Esa es una calabaza gigante

y esta es una calabaza pequeña que se usa para beber.

Esto es lo que se llevaban

las cuadrillas de segadores al campo.

Se manosea.

El secreto de la calabaza es que cuando bebes con ella,

como el vino se pasa de la bola grande a la pequeña,

pues la calabaza está haciendo "cloc, cloc" como los patos.

Eso es lo bonito de una calabaza.

Echad vosotros un trago.

-¿Tú has criado esto? -Esa la he criado yo este año.

-¿Cómo se limpia?

-Se le echa agua caliente,

todo se remoja y por la boca va saliendo.

Tienes que echar agua caliente

hasta que se queda completamente limpia.

Luego la tienes que curar y echarle un poco de vino.

Normalmente se le echa anís o coñac

para que coja un sabor un poco más agradable

y luego se le echa el vino.

Este es un puchero que calculo que es del siglo XIX.

Esto, en sus tiempos se llamaba jarreta.

Esto y esto son jarretas.

De la garrafa se servía al puchero

y del puchero se echaba en la jarreta

y se iba bebiendo en la mesa.

Como a mí me gusta el vino de todos lados,

me voy a echar un trago de las jarretas.

Vosotros me vais a acompañar.

Este vino sabe especial.

A mí me gusta todo el vino, pero este sabe especial.

-Claro, el barro hace las cosas más especiales

al igual que con los guisos. De toda la vida.

Por eso está tan bueno el vino.

-¿Echamos otro?

En nuestro recorrido por algunas zonas vitivinícolas

hemos comprobado que el vino es un producto muy arraigado

en nuestra cultura.

Está presente en la historia, en las costumbres

y en tradiciones centenarias como en la batalla del vino.

La alianza entre personajes populares y viñedos,

la unión de la tradición

con la técnica en la elaboración de los caldos

o el interés arquitectónico de las bodegas

son algunas de las claves

que han permitido que la cultura del vino sobreviva

y se transforme a lo largo del tiempo,

convirtiéndose en un estilo de vida que genera un gran negocio.

Ante todo, si hay algo que tiene el vino

y que lo hace único

es que nos permite disfrutar de uno de los placeres de la vida.

  • El viñedo del mundo

España a ras de cielo - El viñedo del mundo

21 jul 2015

Es un programa en el cual se realizará un viaje a lo largo de nuestro pais. Por lo que somos hoy en dia y por lo que fuimos.

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