www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
3332756
Para todos los públicos España a ras de cielo - Fiestas - Ver ahora
Transcripción completa

¿Saben por qué nos gusta ver las cosas desde las alturas?

Porque el mundo desde aquí arriba parece distinto.

Bienvenidos a España.

Pero una España desconocida: la que vemos desde el aire.

Emprenderemos un viaje de norte a sur, y de este a oeste,

para averiguar cómo somos y cómo hemos cambiado.

Descubriremos secretos nunca vistos,

que solo se revelan cuando miramos hacia abajo.

Sabremos cómo se despierta una ciudad,

cómo ha cambiado el campo en las últimas décadas.

Descubriremos monumentos milenarios.

Parajes naturales sobrecogedores,

asistiremos a eventos culturales y deportivos.

Esta es la historia de España. Una España diferente.

Desde un lugar privilegiado: el cielo.

Hoy vamos a vivir

cuatro de las fiestas más espectaculares de nuestro país.

Me meteré en la mayor batalla campal de tomates del planeta.

Veremos cómo salgo de esta.

¿Se imaginan a 20 mil piragüistas de fiesta, dentro de este río? ¿Sí?

Pues hoy celebraremos con ellos

el descenso del siglo en el río Sella.

Los Castellers de Vilafranca del Penedés

intentarán hacer historia

levantando la torre humana más alta del mundo.

Y desde mil metros de altura,

contemplaremos una tradición centenaria:

el lanzamiento del globo de papel más grande del planeta.

Esto es: España a ras de cielo.

-Son 8.116 las ciudades, pueblos y aldeas que componen nuestro país.

Y todas ellas celebran sus fiestas patronales, populares o folklóricas.

¿Qué ha ocurrido en todos estos festejos

para que hayan pasado de ser una simple celebración vecinal

a congregar a miles de personas venidas de todo el mundo?

¿Qué tienen nuestras fiestas que no podemos vivir sin ellas?

Hoy vamos a recorrer cuatro de las más espectaculares

de las que se producen en España.

Y lo van a ver desde un punto de vista diferente.

Comienzo mi viaje por las fiestas de España.

La primera parada es Buñol,

en el centro de la provincia de Valencia.

La vida en esta población de casi diez mil habitantes

transcurre con tranquilidad, sin sobresaltos.

Como en cualquier otro pueblo de España.

Su iglesia de San Pedro es testigo desde hace siglos

de la paz que se respira en este pueblo valenciano.

Sus vecinos caminan sin prisas, y por supuesto,

los abuelos se entretienen sentados a la puerta de sus casas.

Pues así es Buñol, un sitio tranquilo, apacible.

La gente se relaciona por las calles,

toma café en las terrazas,

se respira un remanso de paz y de tranquilidad.

Pero, en menos de 24 horas,

20 mil personas llenarán este pueblo para celebrar

una de las batallas campales más curiosas de toda España.

¿Me permite?

No es una fiesta centenaria ni milenaria.

Tiene relativamente poco tiempo, 68 años apenas.

Y es curiosa, porque la gente de este pueblo,

lo que les gustaba era tirarse cosas, unos a otros.

Yo creo que debió ser algo así.

¡Hey!

¿Ve cómo son muy divertidos? Se lo toman todo muy bien.

Pues yo me imagino que debió ser algo así, una batalla vecinal.

Y hoy, gracias a eso,

este pueblo es conocido en todo el mundo.

Viene gente de todo el mundo a celebrar la gran fiesta:

La Tomatina, y su protagonista es el tomate.

(MÚSICA)

En menos de 24 horas, dará comienzo La Tomatina.

La mayor batalla de tomates del planeta.

Se están ultimando

los preparativos de una celebración que lleva meses organizándose.

Estoy en La Llosa, Castellón,

para ver cómo se cargan las miles de toneladas de tomate

que se van a lanzar en esta fiesta.

Ya están cargando las 130 toneladas de tomates en los camiones.

Y he pensado que si, en un kilo de tomates caben 10,

en 130 mil, un millón 300 mil tomates

que se van a tirar por las calles de Buñol.

Vaya batalla campal nos espera. ¡Buah!

Desde que, en 1980,

el ayuntamiento decidió organizar La Tomatina de forma oficial,

la fiesta se ha convertido en un evento

que reúne a gente de todo el mundo.

Y, por tanto, requiere de una organización extrema.

Al frente de este operativo se encuentra José Ramón Mechó.

Buenos días José Ramón. ¿Qué está pasando?

-En estos momentos estamos cargando los tomates para La Tomatina,

y esto tiene un procedimiento

que se planta en abril, y se cogen en agosto.

Esto antiguamente, en vez de cargarse ahora pocos camiones,

lo mismo se hacían 40 que 50 millones de kilos para la conserva.

-Para la conserva. Y ese mismo tomate de la conserva,

¿es el que utilizáis ahora en La Tomatina?

-El mismo. -El mismo.

-Porque ¿cuánto tiempo lleváis haciendo esto?

-Unos 20 años. -Unos 20 años, ¿y qué hacéis?

¿Una cosecha especial para La Tomatina?

-Se hace una cosecha especial para La Tomatina,

lo que pasa que el tomate pues no madura todo a la vez,

si no que madura primero, que llamamos de soja.

Ese tomate, se cogen los cuatro tomates para la plaza,

y luego ya el resto para La Tomatina.

-Y tú,

¿vives La Tomatina también desde dentro con la pasión de La Tomatina?

¿O solo te encargas de la infraestructura?

-No, yo tengo 61 años y cuando tenía 18 años

todos los días cargaba de millón a dos millones de kilos de tomates

hasta hace 20 años, para la conserva.

-¿Cuándo habéis empezado a preparar todo esto?

-Empezar a coger, se empezó a coger el día 16 de agosto,

para almacenarlo ahí, porque no nos podemos arriesgar.

Primeramente que tienen que estar muy maduros.

Y segundo, no nos podemos arriesgar

a que los cojamos un par de días antes,

por si viene mal tiempo,

y entonces se quedan sin tomates. Y entonces a mí, me cuelgan.

(MÚSICA)

-Pues ya hemos visto como 130 toneladas de tomates

se meten en los camiones y vienen hacia Buñol.

Uno se pregunta, ¿cómo ha empezado todo esto?

¿Qué tal Pilar? ¿Cómo estás?

-Muy bien.

Voy a conocer a dos de los fundadores

que vivieron en primera persona el nacimiento de La Tomatina.

¿Cómo ha empezado todo?

-Pues empezó de la manera más singular que se puede contar.

A mí me gusta mucho arrojar objetos, comestibles, tomates, cebollas.

-¿Pero entre los vecinos os arrojabais?

-Sí, sí, sí.

Alguna batalla

que hacíamos los chiquitos, y los menos chiquitos.

-Pero, ¿lo hacíais por algún motivo? ¿Por la gamberrada...?

-Por gamberrada, por mancharnos.

-Hacía travesuras, Pilar. -Muchas.

-Y ahí arrancasteis entonces con las peleas de los tomates,

con la pequeña batalla.

-Sí, se fue engrandeciendo.

Hasta que ya tomó asunto el ayuntamiento de prohibirlo.

-¿Por qué? -Por una razón:

no era ni festivo ni nada

y manchábamos, no a la gente, sino a las fachadas.

Y a la gente no le gustaba, al principio no gustaba La Tomatina.

-Y teníamos muy mal humor.

-Se enfadaban porque lo habían prohibido.

-Esa noche quedamos todos

los que íbamos a hacer "el entierro del tomate".

-Avisando entre los vecinos. -Exacto.

-Y todos de luto.

-Y con un pañuelo blanco y con una cebolla para llorar.

-Llorando como si fuera un funeral.

-Tocando marchas fúnebres, todo el mundo llorando.

-Sin pensar. -Sin pensarlo, fue improvisado,

fue surgiendo del pueblo.

-Y cada vez acudía más gente vestida de negro al entierro.

Se cavó un hoyo y ahí enterramos el tomate.

-Y allí nos pusimos a llorar,

como si lo enterráramos de verdad y llorando.

-Y ahí se acabó todo.

-Y a partir de ahí volvieron a aceptar La Tomatina.

-Sí, al otro año.

-Vieron que era "el tomate", una fiesta que se tenía que hacer.

-¿Y vosotros seguís yendo a La Tomatina o ya no?

-Ya no participo en "el tomate", participio tirando agua.

-Yo, desde el 70.

-En mi casa lleno cinco o seis bañeras

porque las vaciamos mis hijos y mis nietos tirando cubos de agua.

Siempre buscando al seco.

-Tú eres un travieso, Goltrán.

(Música)

Qué gran sentido del humor tiene esta gente de Buñol.

Goltrán, a sus 80 años,

mantiene aquel espíritu festivo de La Tomatina.

Y los vecinos, que en su día se opusieron,

ahora colaboran en tapar y proteger las fachadas de sus casas

de la tormenta de tomates que se aproxima.

Está cayendo la tarde, quedan menos de 12 horas

para que empiece la fiesta de La Tomatina.

Como ven, las calles empiezan a llenarse de gente

y las fachadas se cubren.

Y este año, por primera vez, la fiesta de La Tomatina

tiene una novedad: y es que, este año, se paga.

Vamos a conocer al máximo responsable de La Tomatina.

Buenas tardes, ¿Cómo estás, Rafa?

-Hola, buenas tardes.

-¿Cómo ha aceptado la gente que una fiesta,

que antes la hacían de modo popular, este año tengan que pagar?

-El pueblo muy bien, porque además era una demanda de mucha gente.

Y yo creo que había que poner un límite.

Y también la idea era que, sobre todo en los días previos,

la gente se iba de Buñol, y eso no podía ser.

Y lo que buscábamos también que la gente de Buñol

pudiera disfrutar de su Tomatina, que es su fiesta.

-Oye, me han contado un pequeño secreto.

me han dicho que los coreanos van a venir este año

a reunirse contigo

porque quieren exportar esta fiesta a su país. ¿Es cierto?

-Sí, ellos quieren, sobre todo, ellos se lo montan muy bien.

Y por lo tanto, ellos tienen un Festival del Barro,

con el cual vamos a firmar un hermanamiento:

Buñol con la ciudad de Boryeong,

que es una ciudad de muchísimos habitantes.

Estamos seguros de que haremos allí una Tomatina, seguro.

-Les vas a explicar cómo se hace esto allí.

-Sí, además son muy metódicos y muy puristas

y van a querer hacerlo con el mismo tomate

que lo hacemos nosotros,

de la misma forma que lo queremos nosotros.

Y la verdad que eso es muy importante.

Mucho antes de que La Tomatina fuera declarada

fiesta de interés turístico internacional, esta celebración

era una simple noticia de color en los telediarios de los años 80.

Durante una hora exactamente, un festivo cargamento

de 60.000 kilos de tomates ha estallado impunemente

en las caras y cuerpos de todos los visitantes.

Queda muy poco para que despunten las primeras luces del alba.

El gran día de Buñol está a punto de comenzar.

A las 4:00 de la mañana

se pone en marcha el dispositivo de seguridad de esta fiesta.

Más de 500 personas se encargan de evitar cualquier altercado

en las calles de Buñol.

Muchos participantes han decidido dormir a ras de suelo.

A las 9:30 se abre el acceso al recinto,

a la gran fiesta del tomate.

Poco a poco van entrando los participantes,

las calles se abarrotan de gente

que espera ansiosamente que empiece La Tomatina.

(Música)

Estamos a media hora de empezar la gran batalla campal

de La Tomatina.

Tres camiones con 1,3 millones de tomates

están dispuestos a salir camino de la calle central de Buñol

donde se celebra la gran batalla campal.

Hoy es el día de La Tomatina, así que vamos a disfrutarlo

porque 20.000 personas se lanzan tomatazos.

-(TODOS) ¡Buñol! ¡Buñol!

-Tres, dos, uno. Empieza La Tomatina.

(Música)

Estoy llegando al final del recorrido,

después de una hora de batalla campal,

la mayor guerra de tomate del mundo, toca a su fin.

A lo lejos, en un balcón,

veo a mi amigo Goltrán haciendo una de las suyas.

(Música)

Poco a poco, el dispositivo de seguridad

va desalojando a todo el mundo.

Las calles se vacían,

llega el momento más ingrato de esta fiesta:

la limpieza del pueblo.

Hay que fregar y barrer el asfalto,

quitar todo el tomate de las fachadas.

Una dura tarea en la que todos los vecinos de Buñol se unen

para que este pueblo recobre su aspecto habitual.

(Música)

(Todas) "We are from Japan".

-Hemos llegado al final de La Tomatina.

Solo decirles que ha sido un placer.

Me estoy duchando

porque me tengo que quitar el tomate.

Pero hoy hemos vivido

una de las fiestas más populares de España,

aquí, en "España a ras de cielo", en Buñol: la gran Tomatina.

Esa batalla campal que, para mí, será un día inolvidable.

Continúo mi viaje por las fiestas de España.

Acompaño a uno de los helicópteros de la Guardia Civil

que colaborará en el dispositivo de seguridad de mi próximo objetivo:

el Descenso del Sella.

Ponemos rumbo hacia el norte, buscamos Asturias,

una tierra de buen comer y beber; Y de eso, puedo dar fe.

Cruzamos la cordillera Cantábrica, divisamos el río Sella.

Un río que nace en los Picos de Europa

y que muere, 66 kilómetros después, en Ribadesella.

Surcamos los limpios cielos asturianos

y en nuestro camino descubrimos Cangas de Onís.

Lo primero que me llama la atención de Cangas de Onís desde las alturas

es su puente sobre el Sella, uno de los símbolos de Asturias.

Si a pie de tierra

siempre me ha parecido una auténtica maravilla,

desde aquí arriba, esa belleza se multiplica por mil.

Aunque es conocido como el Puente Romano,

su construcción se produjo durante el reinado de Alfonso XI,

allá por el año 1300.

O sea, que de romano, nada de nada.

Seguimos río abajo y ya distinguimos la localidad de Arriondas

o, lo que es lo mismo,

el punto de salida del tradicional Descenso del Sella.

Una celebración que, desde 1932, aúna el deporte y la fiesta.

Hace 81 años se celebró el primer Descenso del Sella.

Pero, ¿cómo era la competición? ¿Había una fiesta como esta?

Ya están dispuestas las embarcaciones,

en espera solo de la voz de arranque en dirección a Ribadesella,

término de la prueba.

Otra parte de los aficionados utiliza la carretera,

que discurre por la orilla derecha.

Y la máquina se detiene

para que los viajeros puedan hacer un poco de atletismo campo a través,

antes de ocupar su palco vegetal.

Los primeros descensos y los de ahora

solo tienen en común el recorrido.

La asistencia se ha multiplicado por 1.000.

La fiesta se ha trasladado de las orillas al río

y ahora el Sella se conoce en todo el planeta.

Qué gozada, ¿no? Cronista de Arriondas.

-Pues sí. El Sella ya tiene muchos años, yo tengo algunos menos,

pero prácticamente todos los he vivido en Arriondas, sí.

-¿Es un uniforme tu indumentaria? ¿Es algo característico?

-Esta es la indumentaria típica del Descenso del Sella.

Montera picona, típicamente asturiana.

El pico lo tiene porque en la antigüedad

esto doblaba hacia aquí

y se ponía un botón para taparse la cara cuando hacía frío.

-Sí, sí, sí, sí.

-El collar, que en origen era de flores naturales,

y el chaleco.

-¿Ha cambiado mucho el Sella?

-No se parece nada la sociedad, ni la fiesta, ni nada,

de los años 50, 70, 90 a ahora mismo.

Y ha evolucionado igual que la juventud.

Las piraguas es una fiesta fundamentalmente de juventud

y, entonces, va evolucionando con la juventud.

-¿Es cómo la fiesta grande esto, o no?

-Es la más internacional.

(Música)

Todo está preparado.

Se calcula que en estos momentos hay unas 20.000 personas

agolpadas en la ribera del Sella.

Más que la orilla de un río parece la grada de un estadio de fútbol.

Tenemos, por un lado, la competición oficial

en la que participan casi 1.000 piragüistas.

Y la fiesta en la que 1.500 embarcaciones de recreo

se lo van a pasar en grande en este río asturiano.

Antes de que se dé la salida

les quiero presentar a mi guía en el Descenso del Sella.

¿Qué tal? -Bien.

-Encantado de saludarte. -Igual.

-Quiero que seas mi guía hoy,

porque me han dicho que eres el tío que más veces ha bajado el Sella

y que más conoce estas aguas.

-Te han exagerado, pero bueno,

he bajado ya unas cuantas veces el río, la verdad.

-Creo que este año es un poco especial

porque baja por primera vez un hijo tuyo, ¿no?

-Sí, yo lo bajé la primera vez en el 75, o así,

y mi hijo lleva entrenando tres años y este año le toca.

-Le toca. -Le toca a él.

Y bueno, los nervios, la ilusión y para mí es un día especial.

-¿Podemos ir a conocerlo? -Vamos.

-¿Te parece? -Venga.

-¿Qué tal, Manuel? ¿Cómo estás? -Bien.

-Buenos días, ¿todo bien? -Sí.

-Veo que estás con los preparativos ya para la carrera. ¿Hay nervios?

-Un poco.

-Un poco, ¿no? -Sí.

-¿Cuántos kilómetros vas a hacer, Manuel?

-Sobre 15, 16.

-¿Sobre 15, 16? -Sí.

-¿Te has puesto alguna meta? ¿Algún puesto que quieras quedar?

-Es mi primer año,

así que con acabar bien, sin ningún problema, me vale.

-Sé que no entrenaste todo lo que deberías haber entrenado,

pero eso vale.

Hoy es un día muy especial, llega a la meta, a ser posible,

y, sobre todo, disfruta al máximo.

-Vale. -¿Vale?

-Es para disfrutar, qué bueno. Suerte Manuel.

-Gracias. -Que vaya muy bien.

Hasta luego. -Hasta luego.

Todo está preparado.

2.000 palistas están dispuestos a comenzar la fiesta más importante

del deporte español en el piragüismo.

Hay nervios, hay tensión, pero, sobre todo, se vive la fiesta.

¿Estáis preparados para disfrutar de esta auténtica locura?

Pues os la vamos a enseñar desde un lugar privilegiado:

desde el cielo, a ras de cielo. Empieza la fiesta.

Tres, dos, uno. ¡Comienza el descenso!

(Música)

Comienza la carrera.

Los 864 palistas se echan a la vez al Sella.

A 500 metros de la salida, Manuel tiene un contratiempo:

se golpea con otras embarcaciones

y eso le hace perder un tiempo precioso.

Manuel ha perdido muchísimas posiciones.

Ahora le toca remontar.

Los piragüistas de la competición oficial han partido hace 15 minutos.

Ahora nos toca a nosotros,

los que venimos buscando ese otro Sella,

el de la fiesta y la diversión.

Saúl. -Hombre.

-Qué alegría verte. -¿Qué tal?

-Señores, todo un doble campeón olímpico.

Medalla de oro en Pekín, medalla de plata en Londres,

campeón del mundo.

¿Cuántos años llevas en la piragua?

-Tengo fotos con siete meses ya subido en una piragua con mi padre.

-Ah, fíjate. Estabas destinado. -Así que llevo toda la vida.

-¿Qué haces aquí en el Sella?

-He hecho un pequeño parón de mis entrenamientos

y a disfrutar aquí de esta gran fiesta.

-He visto la salida y me he quedado alucinado.

¿Qué haría yo para ser un palista? ¿Qué tendría que hacer?

-Hay que estar fuerte,

pero es sobre todo técnica, eficacia y, sobre todo, disfrutar de ello.

Te voy a lanzar el reto,

ya que estamos aquí, en las orillas del Sella

y con unas canoas y unas palas, a que te atrevas a bajar.

-¿Yo, a bajar? -Sí, vamos a intentarlo.

-Si hay que hacerlo se hace.

-No sabes dónde te has metido, pero bueno.

-De aquí hasta Llovio hay 14 kilómetros.

-Bueno, tengo un ayudante. Lo he traído esta mañana a Salvador.

-No tan bueno como él, pero me puedo atrever.

-Vamos a ello. -Pues venga.

-Te voy a poner un chaleco. -Muchas gracias por todo.

Voy a intentar llegar a ser palista. -Pásalo bien y disfruta.

-Suerte en todo. -Gracias.

-A ver. -¿Vamos al agua, Salvador?

-Venga, hecho.

Por fin nos subimos a la piragua.

Por delante tenemos 14 kilómetros de descenso

hasta el puente de Llovio.

14 kilómetros para disfrutar de esta fiesta

como manda la tradición, bajando de chiringuito en chiringuito.

¿Cuánto tiempo crees que tardaremos?

-Mucho más de lo que tardarías bajando con Craviotto.

Pero bueno, yo creo que cuatro horitas.

-¿Cuatro horitas? -Hombre, sí.

-¿Qué supone para ti esto?

-Es el río de mi vida. He bajado el río de chaval,

he mantenido la afición al piragüismo durante años.

Hace 18 años hice de esto mi profesión.

Mientras nosotros seguimos de fiesta,

Manuel continúa en carrera.

Lleva recorridos seis kilómetros y su ritmo de palada es muy fuerte.

Nosotros llevamos 1.600 metros y tenemos que hacer una parada,

porque después de tantísimo esfuerzo hay que recuperar fuerzas.

Hemos llegado al chiringuito, Salvador.

Qué ganas tenía de llegar. No, no, baja conmigo a tomarte algo.

-Qué ambientazo tenéis. Todo para vosotros.

-Hombre. -Gracias.

-Francis, ¿qué tal? Encantada. -Y yo.

-Muchas gracias.

-¿Cuánto llevas tú con este chiringuito?

-Llevo unos 14 años.

Digamos que fui la primera persona que puso un chiringuito en el Sella.

Puse un chiringuito donde el puente de Arriondas

y me sobró una serie de mercancía y me asomé al río y digo:

"Siguen bajando canoas. Voy a ver si vendo esto".

Entonces surtió efecto.

-Fíjate, qué buena visión de negocio.

-Sí. -Por tu parte, Ana, muy bien.

¿Cuántas botellas de sidra puedes vender, por ejemplo?

-200, 300 botellas de sidra, dándote cuenta de que hoy en día

hay seis, siete chiringuitos en el río.

(Música)

-¿Qué pasa ahí delante? -Este rapidito se arremolina.

-¡Ey! -Perdona, perdona.

-Estamos pagando las consecuencias de estar por el Sella.

Estas son las consecuencias de estar por el Sella.

Vámonos de aquí. Vámonos de aquí.

La competición oficial sigue su curso.

Todavía no hay un claro vencedor.

A Manuel le faltan sólo cinco km para llegar a la meta.

A ver si el fondo físico le acompaña y consigue una buena marca.

El día del Sella

mucha gente viene con su tienda y aparca cerca del río.

(Música)

Inmaculada, ¿cómo estás? ¿Qué tal Alberto? Qué alegría veros.

He oído hablar mucho de vosotros.

Me acabo de bajar de la canoa solo por saludaros.

El Sella tiene para vosotros un significado importante.

-Baje 20 años seguidos. Con inmaculada los últimos cuatro.

Y yo era malo en los ríos,

entonces lo que hice fue ficharla para poder ganar el mixto un año.

-¿Ah sí? ¿Habéis ganado el mixto?

-Y cuando bajamos el mixto nosotros llevaban varios años sin bajar,

la organización no dejaba bajar un hombre y una mujer.

Tuvimos algún problemilla.

Hoy por ejemplo, bajaron más de 300 piraguas mixtas.

-Pero que emocionante, ¿no?

Que hayas elegido a Inmaculada, que os haya pasado eso

y hayáis marcado una pauta bajando el Sella.

¿Estos fueron vuestros primeros descensos?

¿Dónde estáis aquí los dos? -Mira, estos dos.

-Qué bueno, qué guapos. -Yo con algún kilo de menos.

-Inmaculada eres mucho más guapa ahora.

Y hablarme de Dionisio, del creador.

-Dionisio era un visionario del deporte, del turismo.

Él en los años 30 ya vio que esto era un potencial.

-No existía nada de esto

y al tío se le ocurrió lo de iniciar un descenso.

-Él empezó el piragüismo de competición en España.

Curiosamente bajaban cinco hombres y diez mujeres en un camión

para llevarle la comida, y ahí empezó la fiesta.

-Hombre, documentos gráficos. Fíjate, ¿qué llevaban estos aquí?

-Se fueron a Hawái y les trajo los collares.

Se fue a África, a traer piragüistas y se quiso traer una cebra.

Como la cebra no entraba en el avión, se compró un burro,

lo pinto a rayas y lo paseo diciendo que era una cebra.

Tengo que continuar la travesía, tendréis que perdonarme.

Ha sido un placer estar con vosotros.

Después de una hora y diez minutos remando,

Manuel acaba de cruzar la meta.

Una marca mucho mejor que la nuestra.

Pasamos por este punto tres horas después

que nuestro joven piragüista.

Para ser mi primera vez no está mal, ¿verdad?

¡Lo conseguí! ¡He llegado!

Bueno amigo.

¡Qué bueno, qué bueno!

A ver, coge aquí mano a mano.

Las aguas de este río asturiano

me han enseñado lo fácil que es unir la fiesta con el deporte.

Les puedo asegurar

que todos los que hemos remado por el Sella,

jamás olvidaremos las risas, la euforia y la alegría

que hemos compartido en estas aguas.

Con la sensación de haber pasado

uno de los días más divertidos de mi vida,

me dispongo a buscar otra de las grandes fiestas

que nos brinda nuestro país.

Estoy en Villafranca del Penedés.

Hoy es San Félix, día de la fiesta grande

y aquí las fiestas son muy particulares

porque se construyen enormes castillos.

Pero no son de arena ni de piedra, sino que los hacen con personas.

Y los vamos a ver como nunca lo hemos visto, a ras de cielo.

La historia de estas tierras nos cuenta que los castillos humanos

se empezaron a levantar en el siglo XVIII.

Las gentes de aquella época realizaban un baile con antorchas

que reproducía el movimiento de una serpiente

que acababa con una torre humana en honor a la virgen.

Con el paso del tiempo el baile desapareció,

mientras que los castillos se hacían más altos

y se convertían en un espectáculo único en el mundo.

Estoy en Villafranca del Penedés

para conocer uno de los edificios más singulares de la ciudad,

la sede de la Colla de los Castellers de Villafranca.

Tienen 68 años de tradición

y es una de las más importantes y de las más premiadas.

Hacen castillos humanos de gran altura y de gran tonelaje.

¿Cómo lo hacen?

La Colla de Villafranca del Penedés

levanta castillos de un nivel de dificultad máximo.

Para lograr estos difíciles retos

entrenan tres veces a la semana durante todo el año.

Hoy van a intentar el más difícil todavía.

Su objetivo es levantar la torre humana

más alta de todo el mundo y yo voy a ayudarles a conseguirlo.

Hola, qué alegría. ¿Cómo estáis? Qué alegría conoceros.

Hoy es un día realmente importante.

Yo que soy nuevo en esto quiero que me contéis un poco.

¿Qué es un "castellers"?

-Tienes diferentes tipos de construcciones

y es a ver quién hace la construcción más difícil,

ya que es la que más mérito tiene.

-Tú has venido por ti mismo, has venido arrastrado por tus hijos.

-Vine un día a un ensayo y me quedé enganchado.

Ya son casi 22 años.

Es lo que dice mi padre, vienes y te enganchas.

Os habéis ido arrastrando unos a otros, ¿no?

Y de repente llegas tú, ¿y qué?

Pues desde pequeña ya venía con mis tíos a los ensayos

y ya llevo casi siete años aquí.

-¿Y cómo se levanta uno en una mañana como hoy

que sabe que tiene que hacer el gran castillo?

-Te responderé con una pregunta. ¿Cómo te levantarías tú

en una final de la Champions si la jugaras?

-Yo acojonado.

-Empecemos por ahí, porque yo estoy igual.

-No lo hemos conseguido nunca. Nos hemos preparado todo el año.

Todo el año intensamente, para llegar el día de hoy.

Hemos corregido muchos errores del pasado para completarlo.

Ahora más que nunca, mental y físicamente, estamos preparados.

-Tal y como os veo, hoy lo vais a conseguir.

Yo te digo que sí y ojalá yo pueda vivirlo.

Visto desde fuera,

parece que la gente se apila la una encima de la otra,

simplemente, para construir una torre humana.

Pero no es así, el "casteller" Raúl Tudela

nos explica lo difícil que es levantar un "castell".

Es una arquitectura humana.

Igual que los planos de un edificio,

nosotros tenemos un plano con la posición de cada uno,

de cada persona, con nombres, dónde van, la posición que tienen.

Hay un núcleo que tiene que ser, prácticamente, perfecto.

-Como si fuera un edificio quieres decir.

Yo tengo que poner un cimiento.

-Sí, es prácticamente lo mismo, pero con seres humanos.

-Hoy es un día importante, hoy es un día que vais a hacer

un reto muy difícil de conseguir, muy especial.

-Sí, por ejemplo, intentaremos el 3 de 10

que es una estructura muy compleja

porque lleva una base que es la piña,

otra base que es el "polrra", que es una segunda piña,

y luego una tercera que son las manillas,

que es otra base que lleva en la parte de arriba.

Y a partir de ahí ya empieza el castillo.

Es un castillo que tiene mucha presión hacia abajo

y si no tiene una buena base acabaría abriéndose.

-Pues ojalá que construyamos un gran edificio.

-A ver si es verdad.

-Ya nos han contado en qué consiste un "casteller" y cómo se hace.

Pero hoy es un día muy importante para ellos

porque por primera vez van a intentar un 3 de 10.

Es decir, una torre de diez pisos con tres personas en cada uno.

¿Y saben quién se va a subir allá arriba? Pues una niña.

-Venga, vamos a hacer la última prueba.

Venga, prueba de 3 de 10. La última prueba, va.

-Soy Mariona y tengo 10 años.

Antes de estos niños "castellers" hubo otros,

aquellos otros que trepaban por las espaldas de sus mayores

han crecido.

Como Jordi Bustos, que en 1987 fue el primer "enxaneta"

que consiguió coronar una torre humana de nueve alturas.

¿Cuántos años tenías? -Entonces tenía 10 años.

-Ha pasado un poco de tiempo quizá.

Un poquito porque ahora estoy a punto de hacer 36.

-Pues un niño. Oye, ¿y cómo fue aquello?

Fue una experiencia única.

Entonces los castillos de nueve no se hacían como se hacen ahora

y era el castillo más grande que entonces se podía hacer.

-¿Y qué piensa un niño de esa edad cuando llega arriba y lo consigue?

Cuando caímos, porque caímos, me puse a llorar.

Me llevaron a la Cruz Roja

porque se pensaban que me había hecho daño,

pero yo lloraba de la emoción.

-¿Cómo sigue el proceso?

Porque uno sigue participando, la has coronado y tal,

pero con los años qué vas haciendo.

-Vas bajando de piso.

Ahora participio en los castillos de abajo del todo

aguantando todo el castillo.

La sensación es completamente la contraria

porque no veo el castillo, oigo la gente como chilla.

-Que haya mucha suerte. -Muchas gracias.

-Y que la niña pueda culminar como has culminado tú

y si lloran y la llevan en ambulancia, que sea de alegría.

-Exacto, muchas gracias.

Forma parte de una "colla".

Implica mucho más que aguantar el peso de varias personas.

Entre sus miembros se estable algo como un vínculo o algo,

una conexión humana especial.

Bueno, mejor que me lo explique uno de sus protagonistas:

David Tudela.

¿Qué significa para vosotros? -Es una gran familia.

Se respira una humanidad muy grande.

Lo bueno es que no hay edades, no hay sexo,

no hay clase social, no hay religión.

Es como una comuna, todas esas diferencias se separan.

Todos formamos parte de algún proyecto común.

Te emocionas ahí dentro, frustración a veces,

hay alegrías, hay victorias, hay derrotas.

Y cuando sueltas tanta adrenalina te engancha.

-Uno reúne energía de la gente, desde allá arriba, lo siente.

-Sientes primero silencio,

se intenta hacer un silencio en la plaza,

todo el mundo concentrado, te colocas.

Paras ese nerviosismo que tienes, lo controlas,

y una vez que estas arriba, intentas seguir concentrado.

Es difícil pero cuando llegas abajo, todo esa represión

que has tenido dentro de emociones las sueltas de golpe.

-Creo que hoy voy a tener un día muy emocionante.

Me estas contando las cosas y me estoy cargando de emoción.

Así que antes de despedirme me gustaría que me dieras un abrazo,

porque lo que me acabas de contar me ha tocado el corazón.

Ha sido un placer conocerte.

-Que lo vivas mucho. -Lo voy a vivir intensamente.

-Que podamos trasmitirte todas esas emociones

y al resto de España.

-A mí sí, porque ya me están llegando.

En la plaza central,

los Castellers de Vilafranca entran en acción.

Pero no hay tiempo que perder,

inmediatamente empiezan a preparar lo que puede ser

el castillo humano más alto de la historia,

y yo voy a aportar mi pequeño grano de arena

en este momento tan especial en el que vamos a ver

si consiguen batir el récord mundial.

Estoy en posición.

Tengo que agarrarme a ellos, me han admitido para formar parte.

Espero dar todo lo que tengo.

Puedo cumplir el sueño

que llevan todo el año trabajando y ensayando para conseguirlo.

Van hacer un 3-10.

Es un momento de tensión, tenemos que bajar la voz

y vamos a concentrarnos, porque es el momento clave.

Tengo que arrimarme a ellos, muy de pecho con pecho,

esto es un contacto físico que une a las personas,

tenemos que tener la espalda muy recta,

porque nos podrán pisar o pasar por encima

y la cabeza ladeada,

esta es la fórmula para que no me pase nada.

La base del castillo ya está formada.

Es muy importante que sea compacta

para que aguante el peso de las 10 alturas que va a tener.

Durante todo el día me habían hablado de esta tensión

y, es cierto, les aseguro que la presión es máxima,

todo va según lo previsto, la torre empieza a ganar altura.

Cualquier error puede romper el sueño de toda esta gente.

"Els castellers" crece más y más,

se van completando los pisos superiores

y ya queda menos para alcanzar las diez alturas.

Hay más de 700 personas intentando que este castillo llegue a buen fin.

La pequeña Mariona corona el "castell",

pero ahora queda lo más difícil: desmontar la torre.

Porque les recuerdo que el "castell"

no termina hasta que no hayan bajado todos.

Acaban de batir el récord del mundo. Ahora ya solo queda celebrarlo.

Espectacular. Se me caen las lágrimas.

Todos unidos haciendo fuerza para conseguir un único objetivo,

y este año lo han conseguido,

lo más impresionante que he vivido, pegado a un ser humano, gracias.

¡Qué bueno tío! ¡Qué bueno!

Todos somos iguales, nadie es de ningún sitio,

todos forman parte de una familia para conseguir un objetivo,

y ese objetivo lo han logrado por primera vez en muchos años.

Se abrazan llorando porque hemos vivido una emoción

como pocas veces se vive en la vida, todos juntos, seres humanos,

pegados cuerpo con cuerpo, para conseguir algo en común.

Esto nos hace mucha falta a todos, gracias.

(Vitorean)

En 1875, un alabardero gallego, Claudino Pita,

decide celebrar la festividad de San Roque, en Betanzos,

creando un gran globo de papel y lanzándolo en su honor.

Hoy sus numerosos descendientes continúan la tradición.

Con ellos vamos a pasar un día muy especial

y lo vamos a ver desde el aire.

Desde muy temprano por la mañana,

los hermanos Pita empiezan con los preparativos del globo.

En esta plaza que ustedes ven, dentro de nada,

desaparecerá el mercadillo y habrá como unas 50.000 personas

que participan en el lanzamiento del globo.

-Vamos a llevarla para pasarla por detrás, ¿preparados?

-¿Emilio Pita?

-Soy Francis, qué tal. Encantado de saludarte.

¿Tenemos todo listo ya? -Todo en perfecto orden.

-Es una tradición que empezó en el XIX, que la empezó tu abuelo.

-Sí, fue una ofrenda que mi abuelo hizo a San Roque.

En Betanzos había tradición ya.

Hay datos fehacientes en los archivos,

en que se elevaba un globo con motivo de algún evento

pero eran globos pequeños.

Mi abuelo hizo un globo monumental,

de 25 metros de altura con 50 de circunferencia,

y está hecho con papel corriente de envolver.

-Cuando tu abuelo ya no pudo seguir la tradición...

-Pues continuó mi padre, ahora me toca a mí.

Aquí Pitas hay muchos.

Hay que tener en cuenta que mi abuelo tuvo 22 hijos,

con lo cual hay muchos repartidos por todo el mundo.

-¿Qué están haciendo ahora?

-Estamos estirando la cuerda, para que no se quede atascada.

Conviene que esté bien estirada.

-Que es el proceso que están haciendo ahora.

-Es lo que estamos haciendo ahora.

-¿Vamos tirando tú y yo? -Sí, sí.

-Vamos tirando. -Venga.

-¿Puedo tirar? -Vamos.

-Vamos a tirar. -Hay que tirar.

La cuerda ya está completamente estirada.

Ahora toca colgarla de la torre.

(Música)

La cuerda y la maza ya están en el campanario.

Esta noche el globo se anudará a la soga

y, de esta manera, será más fácil inflarlo.

Ha llegado

uno de los momentos clave del día: el montaje final del globo de papel.

No hay tiempo que perder, los miembros de la familia Pita,

funcionan como un engranaje perfecto para no cometer ningún error.

Eso, ahí debajo. Esto tiene que girar para acá.

Ahí quieto. ¡Eh! Espera.

-Es un momento delicado en el que no me quiero meter,

porque si el globo no vuela no quiero ser yo el causante.

Poco a poco el globo va tomando forma.

Es fundamental que el papel esté bien cosido

a la boca de madera.

Una pequeña fisura daría al traste al trabajo de todo un año.

La larga familia Pita

se afana en dar los últimos remates

a una tradición que nació con el abuelo Claudino.

(Música)

Vamos a llevarlo un poco, vamos a darle para aquí, venga.

Sin romperlo.

Esto está como una moto, ya casi quiere enderezarse,

el palo se va retirando a medida que ya se va enderezando.

Llega el momento más delicado de la noche.

La familia Pita prende las mechas o, lo que es lo mismo,

papel impregnado de combustible para calentar el aire del globo.

Coge la mecha, joder. No, coge eso, coge eso.

Para ahí, para ahí. Trae una, trae la mecha nada más.

Las mechas están haciendo su trabajo,

calientan un aire que, poco a poco, hincha el globo de papel.

En unos minutos estará listo para soltarlo.

-Para mí, para mí, para ti.

-Acaban de meter las mechas, las más fuertes,

están trasladando el globo.

(Bullicio)

-Quieto, quietos ahí, así, para atrás.

-Está a punto de ascender el globo.

(Vitorean)

Un momento impresionante, Emilio. Sí, señor.

Emilio, ¿cómo estáis?

-Ahora pletóricos de alegría.

Con la sensación del deber cumplido.

Nuestro abuelo, nuestro padre, nuestros ancestros,

todos están en este momento en el cielo

dando saltos de alegría.

Después de vivir las fiestas de España,

me doy cuenta que son mucho más que una simple diversión.

Fortalecen los vínculos entre familias, vecinos y amigos

y también son una muestra de nuestra autentica personalidad,

nuestra cara más amable y más humana.

Por desgracia,

esta explosión de humanidad se apaga con el final de estas fiestas.

Aunque para nuestro consuelo sabemos que se volverá a encender

dentro de 365 días.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Fiestas

España a ras de cielo - Fiestas

27 jul 2018

¿Cómo cambia y se mueve lo que nos rodea? Los espectadores de TVE pueden descubrirlo de la mano del actor y presentador Francis Lorenzo, que nos invita a participar cada semana en una nueva aventura desde el aire. Imágenes espectaculares: desde arriba vemos cómo éramos hace unos años y cómo somos ahora; y desde abajo, conocemos historias curiosas de personas que forman parte de esta evolución y de este cambio.

En el primer programa viviremos cuatro de las fiestas más espectaculares de nuestro país. Y lo veremos desde un punto de vista único: desde el aire. Además, Francis Lorenzo se meterá de lleno en estas cuatro celebraciones para disfrutarlas como lo hacen las miles de personas que llegan desde todos los lugares del mundo a ellas: la tomatina de Buñol, el descenso del Sella, los Castellers de Villafranca del Penedés y el globo de papel de Betanzos.

Histórico de emisiones:
17/09/2013

22/10/2015

ver más sobre "España a ras de cielo - Fiestas" ver menos sobre "España a ras de cielo - Fiestas"
Clips

Los últimos 81 programas de España a ras de cielo

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. SanAlice

    HERMOSOS VIDEOS Y MUCHISIMO TRABAJO....PERO LINDO......LO QUE NO ME GUSTA NADA NADA ES LA MUSICA DE FONDO.........ESTAMOS EN ESPAÑA.....HABLANDO DE ESPAÑA.......PRESUMIENDO ESPAÑA...... PERO PORQUE PONER MUSIQUILLA EXTRANJERA Y JAZZ ES UNA PENA.....NO TENEMOS MUSICA MARAVILLOSA EN NUESTRA BENDITA TIERRA.... ESOS MODERNISMOS..........NO NOS GUSTAN A MUCHAS PERSONAS ESPAÑOLAS. GRACIAS.

    22 may 2016