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Para todos los públicos España a ras de cielo - Ciudades para todos - ver ahora
Transcripción completa

Hoy sobrevolamos tres de nuestras grandes urbes

que aspiran a convertirse en ciudades del futuro.

En Madrid comprobaremos el efecto que ha tenido

entre sus ciudadanos la recuperación de un río

que había desaparecido entre carreteras y tráfico.

Me encuentro con el alcalde y me voy directa a él

y le dije, "buenos días, quiero saludarle y

dar las gracias porque ha salvado usted el puente Toledo,

que yo creía que se lo cargaba".

Chema Martínez, uno de los mejores corredores de fondo

de nuestra historia,

nos explicará por qué se ha puesto de moda correr en las ciudades.

Cada vez estoy más contento de ver a una persona que corre,

porque es una persona feliz.

Y además descubriremos el espíritu vecinal

que aún perdura en unas viviendas con solera

conocidas como las corralas.

Aquí hay una cosa muy importante que es la solidaridad.

Aquí hay vecinos que viven solos pero no están solos.

Veremos qué ha hecho Sevilla

para convertirse en el paraíso europeo de peatones y ciclistas.

Sí, hay atascos en el carril bici,

sobre todo, a primera hora de la mañana.

Hay prisas igual que con el coche.

Y sabremos si ahora los sevillanos pueden respirar un aire más limpio.

Hay que pensar que por cada kilómetro recorrido que se evita

de un vehículo de combustibles fósiles,

se está ahorrando un cuarto de kilo de CO2 a la atmósfera.

Comprobaremos cómo Barcelona ha transformado los pabellones

de los deportistas olímpicos del 92 en uno de los barrios residenciales

más agradables para vivir.

¿Qué tal se vive en una villa olímpica?

La verdad es que es muy, muy bien.

Y veremos cómo un grupo de jóvenes

utiliza las calles de la ciudad condal

de una forma inimaginable.

Esto es "España a ras de cielo".

Más de la mitad de la población mundial vive en ciudades

o núcleos urbanos y se prevé que para 2050 llegue al 70%.

Madrid, Barcelona, Sevilla,...

Uno de cada nueve españoles vive en una de estas tres ciudades.

Por eso, el mayor reto al que nos enfrentamos

es la deshumanización que han alcanzado

nuestras grandes zonas metropolitanas.

¿Cómo podemos sentirnos a gusto en nuestras urbes?

Hoy vamos a ver algunas iniciativas que se han puesto en marcha

en estas tres ciudades para mejorar la calidad de vida

de sus habitantes.

Pero no las recorreremos a pie, como hacemos a diario,

sino que las veremos como nunca, las veremos a ras de cielo.

Comenzamos sobrevolando Madrid.

Esta gran urbe, en los últimos 50 años,

ha duplicado su población convirtiéndose en la cuarta ciudad

con más habitantes de toda Europa, después de Londres, Moscú y Berlín.

Hoy es una gran metrópolis pero para alcanzar sus dimensiones actuales

ha tenido que crecer a lo ancho.

Para que se hagan una idea,

su extensión se ha multiplicado por nueve en tan solo medio siglo.

Ha crecido hacia el norte, el sur, el este y el oeste.

¿Qué consecuencias ha tenido esta evolución en sus habitantes

con el paso del tiempo?

Vamos a verlo en la Gran Vía,

un trazado que no ha cambiado con los años.

Aunque sus gentes, sus comercios y su tráfico ya nada tenga que ver

con aquella travesía de hace 50 años.

Les propongo un juego.

Imagínense qué ocurriría si un madrileño de los años 60

aterrizara en su ciudad en 2014.

Si quisiera tomar un café y tener una tertulia

en un ambiente relajado y amable,

mala suerte, ha cerrado.

Pongamos que se dirigió su cine favorito, el Avenida,

tampoco existe.

Los locales como este se han ido ocupando por cadenas de ropa

que sacian nuestras ganas compulsivas de comprar.

El tercero, quizá, el cine Callao.

Aquí sí, por fin.

Llega la hora de pagar pero dos pesetas

ya no le sirven porque incluso la moneda ha cambiado.

Mejor volver a casa.

La gente tiene mucha prisa y le habla a un pequeño transistor,

algunos incluso hablan solos.

Él se siente perdido, no reconoce ni a su ciudad

ni a las personas que ahora la habitan.

Todo es extraño para él.

Hora de coger el coche y regresar a la década de los 60

pero el siglo XXI aún le deja una última sorpresa.

Con este paseo imaginario que se podría haber hecho

en cualquier ciudad española con resultados parecidos,

nos podemos hacer una idea de cómo una urbe como Madrid

se ha deshumanizado con el paso del tiempo.

Parece que al vivir en una gran ciudad,

nos vamos volviendo extraños los unos con los otros.

El estrés y las prisas hacen que pocas veces conozcamos,

incluso, al vecino que vive en la puerta de al lado.

Sin embargo, en Madrid se está intentando no perder

una tradición de vida en comunidad,

donde todos los vecinos forman una familia

que se ha mantenido durante varios siglos

en las viviendas conocidas como las corralas.

Sobrevolamos estas construcciones que se ubican, sobre todo,

en la parte más castiza de Madrid.

Unos edificios que todavía mantienen el sentimiento de vecindad

que se ha ido perdiendo en las grandes urbes.

(VOZ NODO) El nombre procede de la forma de corral

que tenían estos edificios,

con un patio interior abierto y corredores al aire libre

a modo de pasillos que dan acceso a cada vivienda.

¿Qué ha quedado de estos humildes casas de apenas 30 m?

A medida que la situación económica del país mejoraba,

se iban derrumbando para levantar modernos edificios.

Hasta que una ley de los años 80 protegió las corralas que quedaban.

En la actualidad, cerca de 20.000 madrileños

habitan en estas viviendas reformadas.

En el segundo piso me espera Pilar,

una mujer que siempre ha vivido en una corrala.

Ella nos va a contar por qué no cambiaría esta forma de vida

por nada del mundo.

-¡Anda. Hola. Qué tal.

Encantado de saludarte.

Tú has vivido aquí toda tu vida, ¿cómo es una corrala?

Una corrala es una vivienda donde se vive muy a gusto

porque las familias somos más o menos similares

y si uno tiene un dolor de cabeza,

al día siguiente le preguntas si se le ha pasado.

Uno le ofrece una aspirina, otro le da un consejo...

Quieres decir que aquí os conocéis todos.

Todos nos conocemos.

En las corralas casi todos hemos nacido aquí.

Entonces los padres han sido jóvenes y al casarse se habrían quedado

en la corrala. Eran del distrito, eran del barrio.

¿Eran muy distintas las corralas de antes de las de ahora?

Ahora han mejorado todas.

Efectivamente, antes no entraba el agua porque no había el canal.

No podías tener duchas.

¿Me dices entonces que en las corralas no había baños?

No porque no llegaba el agua a los pisos.

¿Y cómo lo hacíais, Pilar?

Pues mira, yo me iba los baños de Embajadores a coger agua.

Y como yo, serían muchas.

No de una casa, de las casas de alrededor.

Luego cambió todo un poco.

Cambió todo un poquito y hemos ido mejorando

y nos hemos ido haciendo a ello.

Otra cosa es que hubiere sido a peor, pero como era mejor...

Nos estuvimos haciendo a ello y éramos felices.

¿Cuánto tiempo llevas viviendo en esta corrala?

26 años.

A ver qué bonito es esto.

Tú que has vivido en Madrid tanto tiempo,

¿no notas una gran diferencia en Madrid?

En el barrio, en cómo ha cambiado la ciudad...

Pues sí se nota, se nota.

Antes había cuatro coches, eran las mulas con los carros.

Se caían a la mitad de la cuesta del Manzanares.

¿Ah, sí? ¿Porque no podían con el carro?

Claro, con lo que llevaban cargado.

En los grandes edificios de Madrid donde vive mucha gente,

¿tú ahora te cambiarías a un edificio?

No, yo me quedaría aquí.

En estos casos es donde he nacido, he criado a mis hijos,

y esos recuerdos no me los llevaría yo por ahí.

O sea, que tú estás encantada. Pues sí.

Cómo me gusta, Pilar.

¿Te parece que vayamos a ver a tus vecinos?

Vale. Pues adelante.

Vamos.

Pilar me ha invitado a una de las actividades en comunidad

que suelen celebrar en su corrala.

Me siento un auténtico privilegiado al poder compartir este momento

con un grupo de vecinos. ¿Qué tal todo? Buenas.

(TODOS) Hola.

Ya me ha contado pilar que aquí os entendéis todos bastante bien.

Os lleváis todos muy bien. Muy bien.

Me han dicho que tienes una cualidad,

que cuando entra alguien de la corrala aquí,

ya sabes por los pasos...

Sin querer me he convertido en espía.

¿No me digas?

Y conozco a toda la vecindad y hay ocasiones que ya me ha pasado

que he tenido que salir porque los pasos no me eran familiares.

Y efectivamente, no era de la casa.

¿Hay leyes propias dentro de una corrala?

¿Una corrala es como una comunidad?

Sin estar escritas, por ejemplo, la hora de la siesta. Se respeta.

¿Lleváis todos mucho tiempo viviendo aquí?

Sí, 26 años.

Sois todos muy amantes de la corrala.

Algunos han nacido en la corrala.

Aquí hay una cosa muy importante que es la solidaridad.

La solidaridad entre los vecinos,

aquí hay vecinos que viven solos pero no están solos.

Cuando alguien está enfermo o notas la tos del enfermo,

enseguida la gente va con la tortilla o con el vaso de agua.

Todo el mundo enseguida se entera quién ha estado enfermo.

En las comunidades, normalmente, no sabes quién vive al lado tuya,

enfrente tuya, ni te saluda.

Entonces, claro, tiene que dar mucha tranquilidad

saber que vivo en una casa donde si me pasa algo

las personas se pueden preocupar de mí o pueden estar pendientes de mí.

La solidaridad, la verdad, por lo que oigo por ahí,

aquí está bastante cultivada.

Hay un código aquí, aunque sea no escrito.

Sí. Hay otro tipo de unión.

Me gustaría brindar por todos vosotros,

porque acabo de recibir un gran ejemplo de solidaridad,

de humanidad y ha sido un placer compartir con nosotros este momento.

Y saber que se lleva esta vida en las corralas de Madrid.

Por todos vosotros. Por cierto, está buenísima.

Dejamos a Pilar disfrutando de la vida vecinal de las corralas.

Nos despedimos de una comunidad de amigos, más que de vecinos.

Pilar nos contaba lo que ha cambiado esta ciudad en apenas medio siglo

y tiene razón.

Moverse por la ciudad

o llegar al centro desde la periferia

era algo complicado.

La red de carreteras era escasa y muchas zonas del centro

estaban sin pavimentar.

Esta situación cambia

con las mejoras en la red de transportes en la década de los 60.

El coche se convierte en el rey y condiciona la ciudad

eliminando bulevares y creando en los 70 los “escalextrics”,

unos puentes de cierta altura que ayudaban a aliviar

el tráfico de la capital.

(VOZ NODO) En Madrid, en la glorieta de Atocha

a la que casi nadie conoce por su actual nombre de Carlos V,

el municipio madrileño inaugura unos enlaces viarios

con tres pasos a distinto nivel a los que el humor popular

ha bautizado con el nombre de “escalextrics”.

En la misma época, la construcción de la autopista M-30

mejoró la comunicación entre zonas para los vehículos

pero la aisló para los viandantes.

La ciudad ya no era muy amable porque la construcción de la M-30

solucionó en gran medida el tráfico de Madrid,

pero dejó en el camino a un gran damnificado,

el río Manzanares,

que quedó atrapado en ambos márgenes por los carriles de circulación.

Así desaparece cualquier relación

de los ciudadanos con el río de la ciudad.

Ante este problema de habitabilidad, ¿se podría hacer algo?

La respuesta ha sido, Madrid Río.

El primer paso para dar un cambio a la ciudad

consistió en meter bajo tierra

los carriles en la zona sur de la ciudad

recuperando un nuevo espacio para los habitantes.

Durante el desarrollo del proyecto Madrid Río,

los vecinos de la ya desaparecida M-30,

comenzaron a ver la transformación de carriles en zonas verdes.

Y lo mejor de todo, al fin el río volvió a sus vidas.

En medio de todo este movimiento surgieron ideas

que parecían increíbles como construir una playa artificial

junto al antiguo parque de la Arganzuela.

Por fin Madrid tenía una playa.

¿Quieren conocer a quién se le ocurrió esta idea?

Tú te presentaste al concurso cuando se estaba haciendo Madrid Río.

Sí.

Y de repente, decides hacer el dibujo de una playa.

Sí. ¿Por qué?

Pues porque a mí me gusta el mar y no podía irme mucho de vacaciones,

como aquí no había playa,

pues para las personas que tampoco podían irse,

y también para mí, que pudiéramos disfrutar, aunque sea, de una playa.

¿Y tú te imaginabas que tu dibujo iba a ser el ganador?

No. A ver, tenía una pequeña esperanza,

pensaba que la idea también era buena, pero claro,

con tantas personas que se presentaban,

lo veía un poco difícil.

¿Y tú crees que han hecho lo que habías plasmado más o menos?

No, yo me lo imaginaba más playa, más agua,

más sitios donde te pudieses bañar.

Sara, te agradezco mucho que hayas estado

y me hayas contado esta historia tan bonita.

Gracias.

Dejamos a Sara y nos damos un paseo en busca de Avelina,

la propietaria de una de las primeras casas

que se hicieron en el barrio.

Su infancia transcurrió en el tramo del río Manzanares

que va desde el matadero hasta el puente de Toledo.

A sus 75 años, esta vecina es testigo privilegiado

del inmenso cambio que ha sufrido Madrid.

Quiero que me cuentes muchas cosas, porque tú pasaste tu infancia aquí,

¿verdad? Sí.

Y me casé y me seguí quedando aquí.

Esto era el final de Madrid, de las puertas de Toledo para abajo,

el final de Madrid.

Y mi abuela y mis tías decían, "vamos al centro".

Y el centro ya era la puerta de Toledo.

Me han contado que esto era como en los pueblos,

se venía a lavar al río la ropa.

Claro, no había lavadora, no había nada.

Entonces, mi madre se venía con el capacho, los cestos,

y luego la ropa olía a limpio que no sabes.

Y por ejemplo esos agostos que se llega a 40°, ¿la gente se bañaba?

Sí porque Alicante ha estado siempre en el mismo sitio

Yo siempre he pasado aquí el verano.

Avelina, qué barrio tan bonito tienes.

Sí. Ahora está mucho mejor que antes.

Antes no era todo nada más que huertas y huertas.

Yo me he criado en el campo del Atleti.

Ahí vinieron mis abuelos, mi padre tenía cinco o seis años...

¿Cuando se vino aquí a Madrid?

Sí, porque mis abuelos eran murcianos,

entonces se vinieron aquí a esta huerta.

O sea que esto eran huertas. Todo esto eran huertas.

¿Y cuándo dejaron de serlo? Madrid se comenzó a agrandar,

comenzó a llegar el ladrillo para hacer casas

y entonces se expropiaron.

Le darían a los dueños lo que sea, dinero,

porque a nosotros desde luego, no.

Claro, solo a los dueños.

A nosotros vinieron a bendecir la primera piedra

para hacer el Atleti.

Si no hubiese sido el Atleti, nos hubieran quitado las casas,

eso es así.

De repente ves que Madrid plantea hacer Madrid Río.

Había muchas quejas, mucha gente no quería que se hiciera.

A pesar de todo, Gallardón tiró para delante con todo.

Toda esta gente ha aguantado...

Pero te encuentras con el alcalde.

Sí, me encuentro con el alcalde y yo me voy directa a él.

Le dije: "Buenos días, yo quiero saludarle y quiero darle las gracias

porque ha salvado usted el puente Toledo",

que yo creía que se lo cargaba.

Como te lo digo, que es que lo tengo aquí.

Yo le dije que me había criado en la huerta del Atleti, me dijo:

"No te preocupes que va a ser el barrio más bonito de Madrid,

va a quedar mejor que el Retiro",

esas fueron sus palabras.

Tú te quedastetranquila,

cuando el alcalde en persona te dice que puedes dormir tranquila.

Yo también he hablado con Tierno Galván.

Yo he comido churros con él y porras

¿Qué me cuentas? ¡Qué bueno!

Claro, ¿pero qué te crees tú, majo? No sabes con quién estás hablando.

Sí, sí.

Lo sé perfectamente, lo estoy viendo perfectamente.

Historia pura de nuestro país.

Hoy en este parque los protagonistas son los ciudadanos.

Ellos son los que pasean por sus espacios verdes,

se diviertan en sus zonas de juego y hacen deporte al aire libre.

Si correr en las ciudades se ha puesto de moda,

este parque se ha convertido en uno de los preferidos

para los aficionados a este deporte.

Aquí me encuentro con Txema Martínez.

Uno de los mejores corredores de fondo de nuestra historia

y que ahora se entrena a diario en este parque

para correr maratones por las ciudades del mundo.

Txema. Hombre, Francis.

¿Qué tal, cómo estás? Qué alegría verte.

En pleno entrenamiento...

Sempre, la verdad que a mí es difícil pillarme

haciendo otra cosa, estoy corriendo.

Qué bueno.

A pesar de mis años y los kilómetros que he recorrido

todavía sigo disfrutando de mi pasión que es correr.

En una ciudad como Madrid,

¿está preparada para que la gente salga a correr?

Yo creo que las propias ciudades se están adaptando.

Creo que las ciudades están dando un paso en ese sentido.

Dicen, vamos a crear estos espacios para que la gente

pueda disfrutar la ciudad en toda su medida.

Alguien como tú que ha corrido en todas partes,

un sitio como el que estamos ahora mismo,

que hasta hace nada era una autopista

donde pasaban miles y miles de coches al día

y nos encontramos con esto...

Es increíble, es increíble sobre todo poder disfrutar en familia.

Puedes venir con la bici y puedes pasear con tus hijos con patines.

Todas estas actividades que puedes hacer

favorecen ese cambio que ha dado la ciudad y yo estoy encantado.

¿Crees que esto es una tendencia a las ciudades del futuro?

Ahí tienes la muestra, al final quitamos coches,

eliminamos estrés, atascos y lo que te decía antes,

que a mí me encantaría poder salir con una bicicleta,

poder atravesar la ciudad, poder ir a trabajar

y dejar la bicicleta y todavía estamos en ese camino

que debe ser de las cosas que debemos seguir fomentando

y cuando haya dinero para invertir, que lo hagamos en estas zonas verdes

que son para todos los ciudadanos.

Al final, yo creo que son del disfrute de ellos

y al final esto le va a venir bien porque estamos más contentos

y una persona que corre es una persona feliz.

Gracias, muchas gracias Txema.

Madrid Río, es un ejemplo

de cómo esta ciudad ha sabido crear un espacio

para el ocio y para el esparcimiento de sus habitantes.

La pregunta es, ¿qué más le falta a Madrid

para convertirse en una ciudad para todos?

La respuesta la tienen los ciudadanos,

por eso he quedado con un grupo de personas

para escuchar las propuestas que tienen para mejorar su ciudad.

Y para que sus peticiones no caigan en saco roto,

he convocado a Carlos Lahoz,

un experto en el diseño y planificación de las ciudades

que será el encargado de recoger las iniciativas de la gente

y trasladarlas directamente a la administración.

¿Qué tal? ¿Cómo estáis?

¿Todo bien? (TODOS) Sí.

Sois libres para hacer la propuesta como queráis.

¿Quién quiere arrancar con la primera propuesta?

Hola, buenos días.

A mí me gustaría una Madrid gestionada eco eficientemente

para que se emita menos CO2, menos ruido

y también que se realice con energías renovables, por supuesto.

Carlos, ¿cómo lo vemos?

Absolutamente de acuerdo.

Nuestras ciudades deberían ser mucho más eficientes

no solo en términos energéticos, también económicos,

sociales, medioambientales.

Buenas, ¿cuál es tu propuesta?

Mi propuesta es hacer del río Manzanares un río limpio,

donde hubiese una zona de baño, una zona de arena de playa

y también una zona para deportes náuticos.

-Creo que no es tan fácil implementar este tipo de soluciones

por las condiciones físicas del río

pero evidentemente sería muy deseable.

Las propuestas están siendo muy buenas.

Mi propuesta es crear un espacio cubierto para los jóvenes

para que puedan disfrutar y hacer actividades y cosas gratuitas

para fomentar la cultura y las relaciones interpersonales.

Ahora con las nuevas tecnologías está un poco perdido.

Tú quieres promulgar la cultura y las relaciones interpersonales.

Sí. Me parece genial.

Fundamental que para que las ciudades sigan siendo ciudades

encontremos esos lugares donde poder intercambiar,

donde compartir, donde comunicarnos,

que es lo que nos hace ser seres humanos.

Hola, buenas. Buenas.

¿Cuál es su propuesta?

Mi propuesta sería una propuesta social.

Pienso que en Madrid

tenemos una importante infraestructura

de edificios abandonados o semiabandonados

que con un menor coste podríamos darles una buena utilización

y poder decir con la palabra bien grande "de Madrid al cielo".

Me parece bien, me parece una buena propuesta

y la trasladaremos tal cual. Muchas gracias.

Oye, estoy asombrado, Carlos, con la participación de la gente

y sus sugerencias.

La gente no es irracional, no pide locuras.

Efectivamente, la ciudadanía atesora talento

y tiene ideas muy buenas.

Sería un desperdicio absoluto no utilizar ese talento

que está entre nosotros que convive con nosotros.

La ciudad sabe cuáles son perfectamente sus necesidades

y también tienen una idea muy clara de cuáles son las soluciones

por lo que hay que captar todo ese talento

que reside en la ciudadanía para llegar a ser ciudades mejores.

Me han gustado todas

así que muchísimas gracias por vuestra participación.

Es muy humano y muy sugerente lo que pedís.

Carlos, ¿nos ponemos manos a la obra?

Estupendo. Adelante.

La recuperación del río en Madrid

ha sido clave para mejorar esta ciudad.

Pero hay otras urbes que han encontrado fórmulas diferentes

para reconciliarse con sus ciudadanos.

Este es el caso de Sevilla.

Ahora sobrevolamos esta ciudad andaluza

que se ha hecho un lavado de cara asombroso

hasta convertirse en un paraíso para peatones y ciclistas

con menos contaminación y mejor movilidad.

Vamos a descubrir cómo han conseguido los sevillanos

transformar de arriba abajo su ciudad.

Hoy estamos en Sevilla,

una de las ciudades que más ha cambiado

en las últimas décadas.

Cualquiera que no la haya pisado en dos décadas,

se va a encontrar con una ciudad irreconocible.

La transformación de esta urbe se debe a dos grandes acontecimientos:

La llegada del AVE y la Expo 92 que coloca Sevilla en el mundo.

La revolución urbanística se inició aquí,

en la Isla de la Cartuja, en 1987.

En tan solo cinco años,

todo este terreno agrícola se transformó

para albergar los pabellones de los 112 países

que participaron en este importante certamen internacional.

Para recibir a las millones de personas

que llegaron a esta ciudad andaluza,

se construyó la estación de Santa Justa,

que acogió la primera línea férrea de alta velocidad,

el AVE Madrid-Sevilla,

que conectaba ambas capitales en apenas dos horas y 20 minutos.

Para saber lo que ha supuesto esta línea para los sevillanos,

vamos a conocer a Pedro León,

maquinista que lleva más de 20 años conduciendo trenes de alta velocidad

y a Miguel Cano, un ingeniero de RENFE

que tuvo el privilegio de viajar en el primer AVE

que llegó a Sevilla.

Hoy vemos que todo esto es espectacular pero,

¿qué había antes aquí?

Aquí en Santa Justa había una huerta y un campo de fútbol ahí enfrente

para aficionados.

Esto era las afueras de Sevilla.

Sí, estas eran las afueras de Sevilla,

a eso Renfe se resistía a que trajeran la estación aquí

pero fue llevarla a las afueras, y se vino la ciudad aquí.

Al ser Santa Justa una estación pasante

que se sale por allí por un túnel, se montó Cercanías,

que en Sevilla no había Cercanías.

Había trenes regionales y entonces ha cambiado mucho.

Digamos que fue una revolución total.

Al llegar la Expo, cambió totalmente la ciudad en el aspecto ferroviario.

La percepción de distancia cambió completamente.

Lo que era ir a Madrid era ir a Madrid.

-Eso de decir: "Voy en el tren de las 11 o de las 12,

y vuelvo en el de las 10 de la noche",

eso antes no existía.

Yo cuando era estudiante, venía en el rápido.

Salía de Madrid a las 8:15 desde Atocha

y llegaba a las siete de la tarde, me costaba 130 pesetas.

Entramos en la estación de Santa Justa

donde el 14 abril de 1992 tuvo lugar un hecho decisivo

en la historia reciente de nuestro país.

(LOCUTOR) Este es el momento en el que el AVE,

el tren español de alta velocidad, llega a Sevilla

en su primer viaje desde Madrid.

El tren ha tardado casi tres horas en realizar el trayecto

a una velocidad, que en algunos momentos,

ha alcanzado los 330 km/h.

-Yo venía en este tren y el andén estaba repleto.

Cuando el tren apareció por ahí a estacionarse aquí,

todo el mundo aplaudía.

Era la culminación de una ilusión.

Estas bóvedas que tenemos aquí tienen un sentido.

Es que la intercepción de la bóveda

da a una curva del morro del tren de alta velocidad.

Ha sido un verdadero placer. Gracias.

-Muchas gracias.

La llegada del AVE y la construcción de carreteras

que sacaban el tráfico de la ciudad,

transformaron por completo la vida de esta urbe.

La población de Sevilla creció hasta los 700.000 habitantes,

convirtiéndose en la cuarta ciudad más poblada de España.

Con el paso del tiempo, los sevillanos

no se libraron del gran mal de las urbes modernas.

Un tráfico de vehículos excesivo y la creciente contaminación,

se habían convertido en un gran problema.

La solución llegó precisamente,

gracias a otro medio de transporte mucho menos convencional,

la bicicleta.

La llegada de los carriles bici

para mejorar la movilidad de los ciudadanos,

ha convertido a Sevilla,

en una de las ciudades más agradables para vivir.

Muy poca gente sabe que hoy en día, es la cuarta mejor ciudad del mundo

para moverse en bicicleta, tras Amsterdam,

Copenhague y Utrecht.

Las calles de esta urbe están hechas para sus ciudadanos.

Uno de los miles de ciclistas que circulan por sus calles

todos los días es Ricardo Márquez.

Este catedrático en física, es uno de los hombres

que más ha luchado por la construcción del carril bici

y hoy nos va a mostrar la ciudad

desde un punto de vista nuevo para nosotros.

Desde una bicicleta.

En donde estamos ahora mismo, antes era una vía de tren,

a 7 km del río que estaba aislada.

La segunda mitad de la década del año 2000

y empieza a cambiar la movilidad de la ciudad.

El carril bici fue una sorpresa tuvo un éxito enorme,

incluso para los que lo promovimos.

Ahora Ricardo, nos va enseñar una zona que es un ejemplo

de cómo ha cambiado la movilidad en Sevilla.

Este era un lugar que estaba absolutamente degradado,

estaba vedado al disfrute de los ciudadanos.

Aquí, la bicicleta, se convirtió

en un modo de desplazamiento habitual y cotidiano

para cualquiera.

Aquí se utiliza para ir a trabajar, estudiar, para ir de copas,

quedar con los amigos, ir al cine.

Ha cambiado la imagen de la ciudad.

La bicicleta es muy visual.

Tú ves a las bicicletas circulando por la ciudad

y eso te da una imagen de modernidad,

una imagen de ecología que es muy importante.

Sevilla es una ciudad que se mira a sí misma

y en general se siente satisfecha.

Eso es una cosa muy bonita de una ciudad.

Las ciudades cambian y en este caso concreto,

van cambiando para mejor, se humaniza

y el ciudadano a pie y en bicicleta va recuperando su espacio

sobre el tráfico motorizado.

Acompañamos a Ricardo a una marcha ciclista,

aunque nosotros la hacemos desde el aire.

Hoy es un día muy especial,

se han concentrado más de 5000 ciclistas

para reivindicar el uso de la bicicleta como medio de transporte.

(MEGÁFONO) Nos agrupamos ocupando la calle

en los carriles que van en sentido de nuestra marcha. ¿De acuerdo?

(Aplausos)

En la actualidad son más de 70.000 personas

las que se desplazan por la ciudad en dos ruedas.

Este es el caso de la familia Díaz Montero.

Todos sus miembros utilizan este medio de transporte

para ir al trabajo, la universidad e incluso para salir de marcha.

Hemos quedado con ellos para que nos expliquen

cómo disfrutan de esta nueva Sevilla.

Sevilla no es que ha cambiado, Sevilla es otra ciudad.

No tiene nada que ver.

Tiene más de 170 y tantos kilómetros de carriles bici.

En una ciudad que puede hacer una media de temperatura de 25 a 30°,

la gente está dejando el coche.

Sevilla ha solucionado las aglomeraciones, los atascos.

Yo creo que en Sevilla no hay atascos ahora mismo.

Antes en los carriles bici íbamos cuatro,

y hoy en día vienen personas mayores, chavales jóvenes

como veis, con 14 años, que van al colegio en bicicleta.

Hoy en día los carriles están llenos.

Hay atascos en los carriles bici,

sobre todo a primera hora de la mañana.

En algunos momentos sí hay prisas igual que con el coche.

Hay estrés también en bicicleta y hay que ir con mucho cuidado.

-Sevilla conecta bien los carriles.

Nosotros vivimos en la otra punta de aquí

y llegamos a aquí en 25, 30 minutos que fue lo que tardamos.

-Yo estoy muy orgulloso de que los cuatro niños lo tengan imbuido,

la necesidad de trasladarse por sus propios medios.

Entre los participantes de esta marcha ciclista, se encuentra Herta.

Ella ha nacido en Bélgica pero lleva 45 años viviendo en Sevilla.

Como buena europea, se ha adaptado tan bien a la bicicleta

que esta se ha convertido en su único medio de locomoción.

Yo vivo en Sevilla desde el año 1969.

Para mí la bicicleta es mi medio de transporte,

no tengo coche ni deseo tenerlo.

El trayecto más largo que yo hago en bicicleta,

estoy en la Fundación Tres Culturas que está en la Cartuja

y eso quizá sea como 40 minutos de ida

y de vuelta otros 40 minutos.

La implantación del carril bici,

es una de las medidas que Sevilla ha ido incorporando

para mejorar la calidad de vida de sus habitantes

a lo que se suma la peatonalización de sus calles,

el aumento de zonas verdes

y la eliminación de tráfico de coches por el centro.

Todo esto ha tenido una consecuencia inmediata,

la reducción de la contaminación de la ciudad.

Los sevillanos ya pueden respirar mejor

y para conocer cómo es la calidad del aire de su ciudad

vamos a hablar con el ingeniero ambiental Eladio Romero

que lleva años interpretando los datos

que se recogen en estas estaciones de vigilancia ambiental.

Los resultados que ha obtenido son más que sorprendentes.

Este es el tubo de aspiración,

es el que coge la muestra para analizar

los diferentes contaminantes.

Luego, aquí tenemos la torre meteorológica

donde se miden los diferentes parámetros meteorológicos

que son muy importantes para conocer,

porque se dan situaciones de contaminación

o para poder predecir la contaminación.

Ha habido un boom muy importante de la movilidad a pie

y de la movilidad en bicicleta.

Como consecuencia se ahorran anualmente

entre 180.000 y 190.000 t de CO2 a la atmósfera.

El impacto se puede considerar muy significativo en este momento

respecto a las emisiones diarias de CO2 a la atmósfera.

Hay que pensar que por cada kilómetro recorrido

que se evita en un vehículo privado, en un vehículo de combustible fósil,

se está ahorrando un cuarto de kilo de CO2 a la atmósfera.

Para conseguir que una ciudad tenga un aire más limpio

no solo basta con sustituir el coche por la bicicleta,

también hay que buscar que el consumo de energía

no sea contaminante y una de las apuestas de la ciudad

es esta impresionante planta de energía solar.

Aunque parezca que hemos viajado a Marte,

estamos en la localidad sevillana de Fuentes de Andalucía.

En esta planta,

miles de espejos móviles apuntan al sol,

siguiendo su recorrido y rebotan sus rayos

a una torre de almacenamiento.

Allí, en lo más alto, una tecnología de sales fundidas

transforma el vapor de agua en electricidad.

Esta energía limpia abastece a 28.000 hogares

y reduce las emisiones anuales de CO2 en más de 30.000 t.

Sobrevolar estas placas solares es todo un asombroso espectáculo.

Desde el cielo es evidente la transformación de Sevilla,

una ciudad con menos coches y más peatones en sus calles.

Pero si hablamos de urbes que han cambiado por completo

tenemos que volar hacia Barcelona,

la primera metrópoli de nuestra geografía

que se renovó por completo gracias a los Juegos Olímpicos

y en la que, con los años, se han ido buscando espacios

para el disfrute de sus ciudadanos.

Aquel monte que ven al fondo es el Tibidabo.

Al sobrepasarlo aparece bajo nuestros pies

una de las ciudades más importantes del Mediterráneo, Barcelona.

Una urbe que ha sufrido una transformación total

en los últimos 25 años,

porque la ciudad condal había vivido, durante siglos,

de espaldas a la costa, creciendo siempre hacia el interior,

hasta que con la celebración de los Juegos Olímpicos de 1992,

abrió sus calles al mar para el deleite de sus ciudadanos

y de los millones de turistas que recibe del mundo entero.

Vamos a ver cómo se produjo ese espectacular cambio.

Todo empezó a partir de estas palabras de 1986.

A la ciudad de Barcelona, España.

El Comité Olímpico Internacional eligió Barcelona para organizar

los Juegos Olímpicos del 92, lo que supuso un impulso decisivo

para acometer grandes reformas urbanas.

El proyecto olímpico incluía la reforma de varias partes

de la ciudad,

aunque el principal cambio fue la desaparición de la vía del tren

que separaba la ciudad del mar

y la transformación de una vieja zona industrial

por otra residencial.

En aquel momento la capital de Cataluña, por fin,

miró al mar y se desplazó hacia una costa

que siempre había pertenecido a la industria barcelonesa.

Aquí surgió el plan urbanístico más importante de Barcelona

de los últimos 50 años, la construcción de la Villa Olímpica.

Unas instalaciones que fueron el hogar de ídolos

como Michael Jordan o Carl Lewis y que después de los juegos

fueron reconvertidas en viviendas para los ciudadanos.

Ahora estoy paseando por las calles de esta nueva zona residencial

en busca de dos de sus creadores, Oriol Bohigas y Francesc Gual.

Se llevó hasta el final de manera más exagerada y más precisa

la idea de que los Juegos Olímpicos tenían que ayudar

Entonces vuestra misión era hacer una ciudad olímpica

que se incorporara a la ciudad, que la ciudad la pudiera absorber

una vez que se acabarán los juegos.

Que se resolviera el problema de una ciudad que, siendo tan marítima,

no tenía salida lúdica ni urbana al mar.

Esta calle en la que estamos ya forma parte de la Villa Olímpica,

creo que esta es la primera manzana que habéis hecho, ¿qué había aquí?

¿Cómo ha cambiado esto? Bueno, aquí no había nada.

Esto era un campo, existía esta calle pero la ciudad acababa aquí

y se iba desintegrando.

Había una vía de tren que pasaba entre la ciudad y el mar,

lo que impedía que la ciudad llegase al mar,

fábricas obsoletas y en estado casi ruinoso.

Estamos hablando de una transformación total

de la ciudad. Casi total.

El estilo, la forma de vivir incluso ha cambiado,

porque si de repente la abrimos al mar ...

La forma de vivir cambió muchísimo.

Barcelona era una ciudad que, digamos, no tenía mar,

tenía una parte de playa en la Barceloneta,

que era un barrio marinero antiguo.

La unión del puerto con las fábricas era lo que colapsaba precisamente

la llegada de la ciudad al mar.

Los barceloneses íbamos a la playa pero fuera.

Ahora vamos a la playa de aquí.

Barcelona, que le daba la espalda al mar,

de repente, abre sus grandes puertas al mar...

A lo que son playas para disfrute del ciudadano y también el puerto.

La gente tenía sus barquitas en Sitges o en el Maresme,

es la primera vez que en esta ciudad ...

Te las encuentras a ras de casa, por decirlo de alguna manera.

Yo creo que se tiene que sentir muy orgulloso

cuando ve el resultado. Bueno, no lo hicimos mal.

(Risas)

Ya te digo que no fuimos solo nosotros,

fuimos muchas personas, empezando por la misma ciudadanía.

La gente estaba encantada porque sabía que a partir de ahí

iba a salir algo bueno y así ha sido.

Después de las Olimpiadas la gente empieza a vivir aquí.

Primero hubo una reconversión de las viviendas para vivir.

Cuando estaban los atletas, por ejemplo, la cocina no existía

porque los atletas comían en los comedores dispuestos para ellos.

Hubo una fase de transformación de los pisos para adecuarlos

y poderlos vender como viviendas nuevas.

¿Qué te parece si le preguntamos a un vecino de los que vive aquí

cómo se vive en la Villa Olímpica? Vamos a hacerlo.

Perdone, ¿usted vive por aquí? Sí, en esta portería.

¿Llevas viviendo aquí desde que terminaron las Olimpiadas?

Sí, casi, desde el 95.

¿Qué tal se vive en la Villa Olímpica?

Pues muy bien, la verdad es que muy, muy bien.

Al principio la gente pensaba que era muy solitario, no había tiendas,

muy aislado, pero ahora está mejor

en el sentido que hay supermercados, hay todo lo básico.

Además tenéis la playa cerca, me han dicho que os han dejado

la playa al lado. A 10 m.

¿Sabes quién vivía aquí durante las Olimpiadas?

Me parece que eran los holandeses y los belgas.

Lo que acabas de contar me parece muy bueno

porque, lo que acabas de decir,

lo acabas de decir delante de Francesc,

uno de los que se encargaron de este proyecto.

Yo quería saberlo sin que supieras nada

y ha estado muy bien.

Me alegro de que vivas muy bien aquí y que estés a gusto

en la Villa Olímpica. Encantado, gracias.

Este es el Puerto Olímpico. Se hizo para las Olimpiadas.

Sí, para las pruebas de vela.

¿Formó parte de la Villa?

Sí, estaba dentro del perímetro de seguridad de la Villa Olímpica.

Pocas veces las pruebas de mar están dentro de una Villa Olímpica.

Sí, esto es también parte del éxito que tuvo.

Hemos pasado del puerto a las grandes playas.

Exacto.

Esto lo habéis ganado al mar, es un cambio radical en la ciudad.

Sí, esto eran unos campos con arena sucia y piedras,

estaban llenos de contenedores y de todo y la gente no se bañaba.

Bueno, no se bañaban porque no había playa.

Aparte, los colectores echaban el agua sucia aquí

y el agua no estaba en condiciones, la arena no estaba en condiciones.

No eran playas, en definitiva.

Aquí podemos ver un cambio radical en la ciudad, de no tener playa,

de ser un estercolero, pasa a convertirse

en una playa preciosa.

Las aguas están muy limpias, las depuradoras funcionan,

la gente va en bicicleta, es llano, digamos que todo ayuda ...

A la calidad de vida, vida más sana, voy a la playa, voy en bicicleta...

Fue un cambio estructural de mentalidad.

Después de siglos, los habitantes de esta ciudad

pueden disfrutar de un impresionante frente marítimo

con un nuevo barrio mediterráneo.

Muchos de los cambios que humanizan las ciudades

son promovidos por las administraciones públicas

pero una ciudad es lo que hacen con ella sus habitantes

y algunos les dan un uso diferente para el que fueron creadas.

Vamos a conocer a un grupo de jóvenes

que utilizan el mobiliario urbano para moverse por la ciudad

buscando siempre el camino más corto entre dos puntos.

Trepan, saltan, corren, practican lo que algunos llaman parkour,

pero para ellos se ha convertido en un auténtico estilo de vida.

El fundador del grupo, Guillem Mataró,

nos explica en qué consiste.

El parkour es un deporte, una disciplina que trata de ir

utilizando tu cuerpo y el mobiliario urbano.

Me desestresa, me ayuda a pensar, a saber quién soy.

Es algo muy individual, cada uno siente el parkour a su manera,

cada uno tiene su propia manera de entrenar.

No hay un gimnasio en el que puedas hacer parkour,

pero yo creo que el mobiliario urbano está bastante bien,

es una de las ciudades de España en la que se entrena más.

En realidad solo somos un grupo de amigos que les gusta hacer deporte,

nos gusta esta disciplina, compartimos ese sentimiento.

¿Cómo estamos? -¡Cuánto tiempo, tío!

Nos llamamos "Born to trace". Somos un grupo de nueve integrantes.

-Yo me hice un tatuaje en la pierna porque significa bastante para mí,

pues sentimos todos lo mismo por el parkour básicamente

y es lo que nos ha unido.

-A cada persona le gusta por un motivo diferente,

a mí, por ejemplo, me gusta porque es darle otra utilidad

al mobiliario urbano, no es para lo que está hecho

pero tienes que ser creativo y buscar otras cosas.

Lo bueno que tiene Barcelona para hacer parkour

es que hay bastantes sitios y muchísimas zonas.

Seguimos a los chicos por el barrio de Trinitat Nova

para verles en acción, adueñándose de las calles

con sus acrobacias.

Barcelona, Madrid, Sevilla, estas tres ciudades han buscado

de formas diferentes la sostenibilidad y la armonía

con sus habitantes.

Madrid, es un claro ejemplo de la metrópoli que ha recuperado

un espacio para el exclusivo uso y disfrute de sus vecinos.

En Barcelona, nos encontramos con una ciudad que ha devuelto

a sus habitantes el acceso al mar.

Y en el caso de Sevilla, esta urbe ha apostado

por promover una vida saludable para sus vecinos,

facilitando el uso de transportes ecológicos como la bicicleta.

Tres grandes urbes que buscan convertirse

en ciudades para todos, o lo que es lo mismo,

ciudades del futuro.

Y si los últimos 20 años han dado para todo esto,

¿qué podemos esperar de los próximos 20?

¿Conseguiremos construirlas algún día?

Habrá que verlo

y si no estamos abajo, lo veremos desde arriba,

lo veremos "A ras de cielo".

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España a ras de cielo - Ciudades para todos

15 sep 2018

Es un programa en el cual se realizará un viaje a lo largo de nuestro pais. Por lo que somos hoy en dia y por lo que fuimos.

Histórico de emisiones:
13/07/2015

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