www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.14.0/js
4548558
Para todos los públicos En Portada - El sendero de Lurgio - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por Accesibilidad TVE.

A unos 5.000 metros de altitud,

la cordillera de Razuhuillca, en la sierra de Ayacucho,

fue, en los años 80 y 90, un lugar estratégico

en el que midieron sus fuerzas Sendero Luminoso y el Ejército.

Lurgio Gavilán conoce bien estas alturas,

en las que combatió en los dos bandos,

durante el que ha sido el conflicto más sangriento

de la República del Perú.

Lurgio es un superviviente de sus varias vidas,

todas ellas sujetas a una estricta disciplina:

Sendero, el Ejército,

el convento en el que fue monje y las aulas.

Y para recordar, nos guía hasta el pie del Razuhuillca,

hasta una pequeña base militar, hoy abandonada,

testigo de su supervivencia.

Cuando yo estaba en Sendero Luminoso

nos preparaba todos los días para morir.

Estábamos decididos para morir e íbamos a morir.

Si nos capturaban, pues debíamos morir.

¡Viva Gonzalo, viva Marx, viva Lenin, viva Mao Tsé-Tung!

Acá está la base de Sendero,

ahí estaba nuestra base y acá estaba la base militar.

Nunca imaginé..., (RÍE)...

estando allá, que iba a estar en donde mi enemigo.

Yo también estaba en el Ejército, también nos enseñan para morir,

también para morir por la patria, para morir por la patria.

Si algún enemigo nos quitara, pues debíamos morir.

Pues si no mueres, pues eres despreciado por el Estado,

despreciado por el Ejército.

No sirves para nada.

No eres peruano.

Es un milagro para mi estar vivo.

Veinte años sangrientos.

Desde la primera acción de Sendero Luminoso

a la caída del Gobierno autoritario de Alberto Fujimori.

Una herida aún abierta en la sociedad peruana,

como muestran las polémicas creadas con el indulto a Fujimori

o las excarcelaciones de los condenados por terrorismo,

aún más, cuando buena parte de ellos

no han dado muestra alguna de arrepentimiento.

(CÁNTICOS RELIGIOSOS).

Entre 1980 y el 2000, el conflicto se cobró casi 70.000 vidas,

la mayoría de ellas en comunidades campesinas,

pobres y marginadas de la sierra y la selva.

Campanadas

De ellas, las más heridas fueron las de la región de Ayacucho,

donde, según la Comisión de la Verdad,

se registraron el 40 % de las víctimas.

En una de estas comunidades quechua hablantes,

en la región de Ayacucho, nace Lurgio Gavilán

y la vida de su familia, como otras muchas,

transcurre entre la sierra, la quebrada y la selva.

Mi vida en la casa...

Yo viví en la Naturaleza: entre ríos, animales, plantas...

Mi papa sembraba maní, después coca...

Nos desplazábamos entre selva y sierra,

mis papás se desplazaban más.

Una zona difícil.

Mi mama murió.

Para ir a un puesto de salud había que caminar 3 días.

Entonces era ya casi imposible para...

Ni había ni carreteras,

no había... ni aguas entubadas, no, no hemos conocido.

Ni siquiera yo... yo no conocí carro,

hasta que llegue por este mucho tiempo.

Pero sí, hemos hecho un aeropuerto, por ejemplo, en mi comunidad

para... aterrizaban aviones para llevar coca, la droga...

eso sí, casi en los últimos años, antes de entrar a Sendero.

Ayacucho, una de las regiones más pobres y marginadas del Perú,

es la cuna de Sendero Luminoso.

Su programa ideológico germina en la Universidad de Huamanga,

donde un joven, Abimael Guzmán,

antes de convertirse en el presidente Gonzalo,

imparte clases de Filosofía.

La primera acción senderista

tiene lugar en la comunidad de Chuschi,

donde, el 17 de mayo de 1980, quema las urnas,

la víspera de las primeras elecciones democráticas,

tras 12 años de dictadura militar.

En su "guerra popular",

Sendero Luminoso depreció la vida y los derechos básicos

de aquellos en cuyo nombre decía luchar.

A lo largo del conflicto, según la Comisión de la Verdad,

fue el responsable de casi el 54 %

de los crímenes y violaciones de derechos humanos.

Entro al Sendero Luminoso buscando a mi hermano.

No sabía exactamente que era Sendero Luminoso,

y siempre esperábamos el regreso, ¿cuando regresara, ya habrá muerto?

Entonces, alguien me dice: "allá podrías encontrarlo,

si quieres ir, pues, vámonos"; y yo dije que sí.

Nos decían que iban a luchar por los pobres, por los más pobres,

y ya no va a haber explotación, hombre por el hombre...,

esto se va a acabar...,

vamos a vivir en un país hermoso, que seamos iguales todos...

Eso hablaban, en sus primeros años.

Después vino la muerte.

La muerte ya, cuando estaba dentro de Sendero Luminoso.

Cuando llegamos a las comunidades, pues, simplemente decían:

"pues a partir de ahora son...,

son la base de Sendero Luminoso.

Si quieren o no, simplemente, a partir de ahora,

van a ser masas de Sender Luminoso".

Eso era.

Y, ¿quiénes son las autoridades?

Estos, éstos, había que fusilarlos.

Para no desperdiciar, no había muchas balas.

También, lo mataban con hachas, con machetes...

Eso era.

Empezaron a odiar, los campesinos; nos empezaron a odiar.

Empezaron a decir: "por acá pasaron",

y los militares comenzaron a perseguirnos

y poco a poco nos retiramos a las montañas, a los cerros...,

dormíamos en las cuevas...

¡Ya estamos organizados!

Sendero Luminoso considera a los campesinos su base,

el eje de su guerra popular.

Pero, las comunidades,

a medida que sufren la violencia senderista,

reaccionan contra ella

y la enfrentan con los Comités de Autodefensa

o rondas campesinas, subordinadas y apoyadas por el Ejército.

Aplausos

Soy el comando de la ronda campesina

y represento a 100 personas que, actualmente tenemos militarizadas.

Nosotros nos hemos organizado desde 1984

y hemos rechazado a los subversivos.

Actualmente, hemos sufrido ya varias matanzas.

Me tocaba a mí quemar las casas, pues..., quemábamos la casa.

Otras veces la vigilancia,

otras veces acompañar para... asesinatos.

Entonces, uno no podía elegir estas cosas;

siempre lo decían los mandos.

Pues si había que decir no quiero,

no quiero ir a participaciones, pues entonces...,

simplemente mueres.

Simplemente mueres y otros compañeros también se escaparon

y los mataron los ronderos o los mataron los militares.

La tortura era lo más drástico,

lo más drástico y lo más grave que había, que hacían los compañeros.

Era mejor quedarse entre las montañas o morirse de hambre.

Una violencia ignorada por muchos, hasta enero de 1983,

cuando 8 periodistas y su guía son asesinados en Uchuraccay,

una remota comunidad de Ayacucho,

donde llegan para investigar dos masacres de Sendero.

Tal fue la conmoción en Perú,

que el entonces presidente, Fernando Belaúnde,

encargó una investigación especial a una comisión,

de la que formó parte Mario Vargas Llosa.

Lo que el informe que hizo la comisión

provocó un gran debate nacional.

Fuimos acusados de amparar al Ejército,

porque nosotros dijimos que quienes habían matado a los periodistas

eran los propios comuneros iquichanos.

Quizás, lo más trágico ocurrió después,

cuando los senderistas, efectivamente, tomaron represalias

y practicante diezmaron a las comunidades iquichanas.

Ni siquiera está claro cuantas personas murieron

a raíz de este episodio trágico

que para muchos peruanos fue la primera revelación

de que allí estaba ocurriendo estos hechos sanguinarios

y de los que el Perú, digamos moderno,

ni siquiera se enteraba, ¿no?

Fíjese, yo creí que conocía el Perú,

porque yo había viajado muchísimo,

y sin embargo, ahí descubrí otro Perú,

infinitamente más violento...,

rencoroso...

y al mismo tiempo, desinformado de lo que ocurría,

digamos, en lo que es el Perú moderno,

el Perú más o menos oficial.

Así que fue una... una experiencia... tremenda.

Lima es el otro gran frente del conflicto,

tanto por su importancia en la estrategia de Sendero Luminoso

y del Movimiento revolucionario Túpac Amaru,

como por servir de caja de resonancia de sus acciones.

1992 es el año más sangriento en la capital,

donde dos atentados causan especial conmoción:

El coche bomba en la calle Tarata, de Miraflores,

que mata a 25 personas y hiere a más de 150.

Y el asesinato de María Elena Moyano.

El objetivo de Sendero Luminoso, fundamentalmente,

es desactivar la organización popular,

en nuestra comunidad,

que es uno de los ejemplos, a nivel nacional e internacional,

de la forma de organización de nuestro pueblo.

En Villa yo nací,

en Villa me enamoré,

en Villa tuve a mis hijos,

y en Villa me divorcié.

María Elena Moyano

es una de las dirigentes de la organización popular

que logra hacer de Villa El Salvador un lugar digno para vivir.

Pero, Sendero Luminoso considera sus logros sociales

un obstáculo para sus objetivos.

Su resistencia le costó la vida.

TODOS: ¡Sendero Luminoso, cobarde y asesino!

Y su entierro fue una multitudinaria manifestación

contra la violencia.

(TODOS: ¡Sendero Luminoso, cobarde y asesino!).

En Lima, frente al Pacífico,

el Lugar de la Memoria se ha convertido,

pese a las reticencias oficiales,

en un espacio de referencia

para conocer y reflexionar sobre este conflicto y sus heridas.

Guarda, además, las memorias de los que, de una forma u otra,

fueron marcados por aquella violencia.

Como el escritor José Carlos Agüero,

conocedor de la otra cara de Sendero,

la de unos militantes entregados a su causa:

Sus padres.

Mis padres eran Manuel Agüero y Silvia Solórzano.

Ellos ya fallecieron.

En realidad fueron ejecutados extrajudicialmente.

Militaron en Sendero Luminoso.

El primero murió en el motín del Frontón, en el 86,

cuando yo tenía 12 años o algo así.

Y mi madre, Silvia Agüero o Silvia Solórzano, murió en el 92,

ejecutada también en Chorrillos, posiblemente por el Ejército, ¿no?

Puedo hablar de ellos con cariño.

Los puedo recordar, sin duda, con afecto

y estar agradecido por muchísimas cosas,

en parte por mi vida; creo que se les debo, también.

Sendero Luminoso no era una organización divertida,

que cantaba canciones de nueva trova, ¿no?

Mató decenas de miles de personas.

Torturó..., Dios sabe cuántas personas en el país.

Fue bárbaro.

Sendero lo que hizo fue

beber lo peor de la Revolución Cultural China,

la parte más bárbara y genocida.

Es muy curioso que mucha parte de la militancia de Sendero Luminoso

ha estado más presa que haciendo la guerra.

En realidad, su militancia es ser presos.

Conquistar el poder total en nuestra patria,

para el Partido de la clase y nuestro pueblo,

sirviendo a la revolución mundial...

No nos amilana nada.

Sabemos navegar en aguas turbulentas.

No nos arredra el peligro,

no nos detiene el riesgo.

Nuestra vida es lucha.

Más lucha, más lucha.

Precisamente esa es la felicidad, presidente Gonzalo.

Salvo el poder, todo es ilusión,

asaltar los cielos con la fuerza del fusil...

Salvo el poder, todo es ilusión...,

Los presos senderistas, disciplinados y bien organizados,

logran controlar sus cárceles

y las convierten en bastiones ideológicos,

en "trincheras de combate".

(Política, con tilde).

-(El marxismo, leninismo, maoísmo, pensamiento Gonzalo).

Exigen, sin éxito, ser considerados "presos de guerra"

y hacen del motín un campo de batalla,

en el que, a veces, perecen.

La Isla del Frontón, frente a la costa de El Callao,

conserva los restos de lo fue un penal de máxima seguridad.

Hoy, deshabitada,

su nombre evoca uno de los motines más sangrientos

para Sendero Luminoso.

El iniciado el 18 de junio de 1986,

de forma simultánea en tres prisiones limeñas:

Lurigancho, Santa Bárbara y El Frontón.

Matas a 300 personas enfrente, en la capital del país,

en una isla penal, la otra en una zona muy cercana,

frente la televisión mundial,

porque se estaba desarrollando la Internacional Socialista acá,

prácticamente en vivo y en directo.

Todo el mundo sabe, todo el mundo lo está viendo,

todo el mundo sabe además que eso no se puede hacer

porque se les ocurrió a unos cuantos soldaditos,

sino que tiene que ver con decisiones del más alto nivel político.

Luego de que matan a todos los presos,

o a buena parte de los presos, culpables o no,

en este caso, mi padre era culpable de ser senderista;

sus cuerpos son desaparecidos.

Y el Gobierno lo permite.

Y lo encubre.

Y encubre a los responsables por... casi 25 años o un poco más.

Digamos, es un escándalo... normalizado.

El Frontón es uno de los 15 casos

relacionados con violaciones de derechos humanos

durante el conflicto,

que, en estos momentos, está en los tribunales.

En la Sala Penal Nacional,

se sientan en el banquillo 34 ex marinos,

acusados del asesinato de 133 presos.

Muy buenas tardes.

El día de hoy vamos a dar inicio a esta primera sesión,

programada de juicio oral, en este año.

El presunto delito contra la vida, el cuerpo y la salud,

homicidio calificado por la modalidad de asesinato,

ferocidad y explosivos en el denominado caso "El Frontón".

-Creo es importante, señor, tengamos conciencia,

tengamos absolutamente claro,

de que estos testigos que estamos señalando,

son testigos que estuvieron en la escena del delito.

Gracias señor.

-El fiscal dice que los testigos que vendrán

son testigos de decenas de delitos.

Yo me preguntaría de qué delito habla,

porque estos testigos, todos fueron delincuentes, también.

Ellos fueron los que se amotinaron,

ellos fueron los que se amotinaron,

ellos eran terroristas....

-Doctor, doctor, doctor Tapia, a ver, a ver...

si usted está hablando, a ver, por favor,

que hay que evitar cualquier tipo de adjetivos.

Si está hablando de que no hay delito

y después habla usted de delincuentes,

no incurra en esa conducta, doctor;

o sea, hay que evitar cualquier tipo de calificaciones

a ninguna de las partes.

La plaza central de Ayacucho la preside un general, Sucre,

el mariscal venezolano que cerca de aquí,

en la Pampa de la Quinua,

selló el fin de un imperio y la independencia de Sudamérica.

Lugar de encuentro y de grandes acontecimientos,

la Plaza de Armas es un lugar para los desfiles.

Ahora son festivos, pero en los 80 no lo eran.

A finales de 1982,

las Fuerzas Armadas asumen el control de la región de Ayacucho,

declarada zona de emergencia,

y se convierten en la máxima autoridad.

En el año 85, 1985, en Razuhuillca, en este cerro, al otro lado,

me capturó el teniente Shogún.

Me capturó una mañana así, de niebla.

Llegaron y ya estaban cerca, bien cerquita y...

y no pude escapar.

Me hice el muerto...,

ya me vieron los soldados y comenzaron a apuntarme con fusiles,

pues querían matarme.

Alguien dijo que "no lo maten",

no lo sé por qué no me mató,

más bien me llevó a la base militar...

Éramos 7 niños,

y ahí hemos vivido, nos ha educado el Ejército.

Nos llamaban "los cabitos".

A partir de los 18 años nos..., servimos al Ejército.

Esto era una base militar que se llama Razuhuillca,

base militar de Razuhuillca, el batallón contrasubversivo,

contraterrorista número 51, los Cabitos número 51.

Para cuidar, porque decían que iban a envenenar la laguna

y entonces toda la gente íbamos a morir.

Y además, aquí estaba tan cerca la base también de Sendero Luminoso.

La orden era que si había enfrentamientos,

si es guerra, había que matarlos.

Y además disparaban a la par a nosotros también ellos, entonces...

Y era más fácil matarlos ahí,

parecía como después... capturarlos es una carga...

O capturaban también para interrogar, no era...

Estábamos en tiempo de guerra.

Aquí hacíamos... todo lo teníamos: panadería, vigilancia.

Formaciones militares, marchas, izamiento de la bandera...

Es la rutina del Ejército.

Y esperar alguna vez que llegue alguna "Charli"...

Son trabajadoras sexuales, que venían a...

una vez por mes..

o mañana vienen las "Charlis", entonces soldados nos preparábamos.

¡Qué bueno, que llega una chica!

Sí, si que... y además era... yo no quiero...

pasar..., estar con la "Charli". ¡No, tú pasas! y listo.

Pero, había esos también, este... violaciones, también.

Bajaban los soldados, también, hasta abajo en las noches,

y muchas quejas había que llegaban a la base militar.

La violencia sexual como arma de guerra, de represión, de tortura.

Contados son los casos que, no sin dificultades,

han logrado llegar a los tribunales.

En uno de ellos,

se sientan en el banquillo 14 militares destinados,

en los años 80, en las bases de Manta y Vilca.

Estas mujeres, pese a su dolor,

tienen el valor de mostrar su herida.

Ocultan su identidad por seguridad.

Cada caso es único,

pero, su relato resume el sufrimiento

de todas las víctimas de la violencia sexual.

Llegaron los militares y... quemaron las casas.

-Saca su cuchillo y me pone en el cuello.

¿Con cuál de ellos quieres morir?

Y saca su revólver y me apunta en la sien.

¿Con cuál de ellos quiere morir, terruca?

-Comenzaron a hacernos tomar cervezas,

metiéndonos golpes, abusando de nosotros.

Nos violaron.

-Entonces... ahí, concha su madre,

te voy a cachar para que tú mueras.

Así diciéndome, me empieza a violar ahí, disfrutando.

Abusaban de la mujer en cualquier rato donde estaban.

Hay muchas mujeres que no denuncian estos casos por miedo.

-Ser abusada, ser madre sin pensar,

siendo una niña, hacerse mamá, es una cosa tan terrible en mi vida.

-Éramos niñas, ¿a dónde íbamos a denunciar?

Ellos eran los dueños del pueblo.

-Y he sido menospreciada, despreciada de mi familia,

aún de mi propia familia, de las autoridades del pueblo.

-Esta herida que tengo dentro de mi corazón,

nunca se va a borrar.

-Hay veces en este país...,

a los inocentes no nos creen nada.

Y ha sido tan terrible...,

por eso yo exijo ahora, hoy en día, justicia, que haya justicia.

La Corte Suprema acaba de confirmar la condena a prisión

de un oficial y dos agentes de inteligencia

por violación de una universitaria durante el conflicto interno.

Es la primera condena de este tipo y un buen precedente para este caso.

Hasta ahorita, no hay ni siquiera un tipo de "mea culpa"

o disculpas, por parte del Estado, sobre este suceso,

a pesar que, judicialmente, el número es poco,

de los casos judicializados,

estadísticamente, a nivel del consejo de reparaciones,

víctimas que se han inscrito

por haber sido violentadas sexualmente,

sobrepasan los 5.000.

Entonces, no podemos decir que fueron casos aislados,

sino que fueron casos en el marco de una política establecida.

Las Fuerzas del Estado fueron responsables

de más del 37 % de las violaciones de derechos humanos,

según la Comisión de la Verdad.

En la región de Ayacucho,

1983 y 1984 son los años con mayor número de muertos y desaparecidos.

Salíamos en las mañanas a correr, por aquí también,

como en Huanta, que salíamos a correr.

Yo era instructor militar ahí, cuando yo servía.

Cuando llegaban los reclutas,

había que cortar el pelo, aquí, con esa máquina...

y enseñar a marchar,

enseñar a ser hombre, enseñar a tener, perder el miedo.

Y salíamos a las calles,

desnudos de la cintura para arriba, con armamento.

A veces, matábamos perros en el cuartel

y nos bañábamos con sangre.

(GRITOS).

Y así corríamos, todos cochinos

y la gente nos miraba, un poco con susto, con miedo.

Y cantábamos... este...

"terruquito, si te encuentro, comeré tu cabeza.

Un, dos tres, cuatro", así.

Sí, esto con fuerza y con valentía, con voz militar.

(TODOS) ¡Un, dos, tres, cuatro!

En ese tiempo, el Ejército era temido,

el Ejército era el jefe político-militar, no había...

estábamos en zona de emergencia,

estábamos en guerra.

Cruces.

Un nombre.

Una fecha, la última vez que lo vieron con vida.

Sepulturas sin cuerpos.

Testimonio de una búsqueda, de la memoria tenaz contra olvido.

La Hoyada, en su día, un baldío

cercano al Cuartel de los Cabitos de Ayacucho,

es el símbolo de la lucha de unas mujeres,

que reclaman el paradero de sus familiares desaparecidos.

Sí sabemos que en el cuartel, y acá en este lugar,

eran más de 500 restos, los detenidos, o sea, enterrados.

Se han exhumado 109, no más.

Y el resto ¿dónde estará?

No hay, no hay justicia.

La verdad de nuestros familiares desaparecidos,

no sabemos dónde están, dónde han parado nuestros familiares.

La Hoyada fue el lugar de enterramiento

y de ocultamiento de "los desaparecidos".

Las exhumaciones de 2005 dieron la razón a estas mujeres.

Restos humanos, cenizas...

Acá en el 86, mi esposo ha desparecido.

Entonces, acá hemos venido

y hemos encontrado, construido con ladrillo,

horno, tremendo horno.

Acá había torreones.

Conectaban petróleo,

lo quemaban, cenizas...

cantidad de cenizas, hemos encontrado,

con huesos.

-Si es que lo han quemado, nunca más lo voy a encontrar.

Si es que lo han enterrado, todavía está,

yo sé que voy a encontrar,

con esta ley de búsqueda de personas desaparecidas,

yo voy a encontrar.

-Yo pienso que aquí, como hay varios enterrados de clandestinos,

otros eran quemados,

entonces, pensamos que aquí, de repente, habrá terminado.

Han tenido que esperar más de 30 años

para conseguir una sentencia.

En 2017, fueron condenados varios oficiales,

ente ellos, el jefe del batallón "Los Cabitos".

La justicia, lenta e insuficiente.

Por ello, rechazan el olvido, el pasar página,

el indulto a Fujimori.

Ahora dicen: vamos a estar en paz en la reconciliación.

¿Cómo nosotros, miles, casi 70.000 muertos, desaparecidos,

somos familiares que no estamos, todavía,

llegando a encontrar a nuestros familiares,

a encontrar la verdad, la justicia, cómo nosotros vamos a estar en paz?

¿Yo cómo voy a estar en paz, sin encontrar a mis hermanos?

Sin encontrar la verdad, ¿cómo vamos a estar en paz?

No hay reconciliación.

-Queridos amigos:

la noticia del indulto humanitario,

que me ha otorgado el presidente Pedro Pablo Kuczynski,

me sorprendió en esta unidad de cuidados intensivos.

Soy consciente que los resultados durante mi gobierno,

de una parte fueron bien recibidos,

pero reconozco, por otro lado,

que he defraudado también a otros compatriotas.

Condenado en 5 ocasiones por los tribunales a diversas penas,

Fujimori cumplía en la prisión la mayor de ellas:

25 años por las matanzas perpetradas por el Grupo Colina,

en Barrios Altos y en la Universidad de la Cantuta.

En este caso, su defensor fue Carlos Nakazaki.

El caso de Alberto Fujimori no es la enfermedad más grave,

pero le aseguro que no es la menos grave

que se ha dado un indulto humanitario en el Perú.

Siempre hay un factor político.

Si la oportunidad no fue la mejor, yo soy el primero en reconocerlo.

Yo no me hubiera quedado con un solo caso,

hubiera soltado 12 o 15 a la vez,

hubiera visto terroristas, condenados, que tenga cáncer

y hubiera indultado masivamente.

Por eso es que pienso que el indulto a Alberto Fujimori,

para que tenga legitimidad,

no debe ser un hecho aislado,

sino el inicio de una política de reconciliación...,

En el juicio por estos casos,

Fujimori tuvo enfrente a la abogada Gloria Cano,

defensora de las víctimas de la Cantuta.

Se ha utilizado el argumento de indulto humanitario

para sellar un pacto político.

Aquí lo que ha habido es una componenda,

un acuerdo entre ellos,

y se le ha otorgado, se le ha dado la libertad

a un condenado por delitos de lesa humanidad.

Aquí se ha utilizado el término "reconciliación"

para justificar actos que trasgreden,

no solamente la constitución del Estado,

sino también la Convención Americana de Derechos Humanos, ¿no?

El mural que cubre la fachada de la sede en Lima

de la asociación Pro Derechos Humanos,

conserva las señales de los últimos ataques,

quizás obra de algún grupo fujimorista.

La Asociación ha jugado un papel destacado,

no solo en la condena de Fujimori,

sino también en lucha pro derechos humanos desde 1983.

Su directora, Gloria Cano,

ha defendido a las víctimas de casos como Los Cabitos o el Frontón.

La reconciliación no se da por decreto,

no se da por una resolución suprema ni por Ley.

La reconciliación, hay que caminar hacia ella

dando los pasos necesarios: justicia, verdad,

pero también, dignificación de las víctimas.

Las protestas en las calles fueron inmediatas.

Víctimas, defensores de los derechos humanos,

intelectuales, artistas..., se pronunciaron en contra,

por considerar que respondía a un mero oportunismo político

y legitimaba la impunidad.

El caso de Fujimori es muy interesante.

Es la primera vez, en la historia del Perú,

que hemos tenido muchos dictadores,

que un dictador es juzgado por un tribunal civil,

concediéndole todos los derechos de defensa,

con observadores internacionales,

de tal manera que todos los crímenes, robos,

salieron allí,

fueron analizados por unos jueces absolutamente independientes,

y la condena de este dictador, pues, era por 25 años.

Y es un precedente importantísimo en la historia del Perú.

Entonces, que Kuczynski lo indultara y además, simplemente,

para salvar su cabeza,

porque estaba amenazado de vacancia por el Congreso,

pues a muchísimos peruanos nos ha sentado muy mal.

Kuczynski apenas sobrevive 3 meses.

Cuando se siente seguro de superar una nueva moción de censura,

se ve forzado a renunciar,

por las rivalidades políticas entre Kenko y Kenji,

los hijos de Fujimori,

que sacan a la luz una supuesta compra de votos.

En la calle, se respira hastío por la corrupción y la impunidad.

Por una amnistía general para todos,

que señala, que no hay cabida para los proceso judiciales,

ni del lado de los hechos de violencia

ocurridos por parte del Ejército o miembros de las Fuerzas el orden,

ni por las personas alzadas en armas.

Para nosotros, ni amnistías ni indultos.

Las personas tienen que hacerse responsables de sus actos.

Claxon

Los máximos dirigentes de Sendero, Abimael Guzmán y Elena Iparraguirre,

cumplen cadena perpetua.

Pero, otros presos senderistas han sido excarcelados,

tras cumplir íntegras sus condenas.

Algunas salidas han generado especial polémica.

Es el caso de Martha Huatay, la camarada Rosa,

cabeza del Socorro Popular,

célula senderista responsable de numerosos atentados en Lima.

Quiero dirigirme...

al proletariado peruano.

O el de Martiza Garrido Lecca,

la bailarina que escondió en su casa, en Lima,

a la cúpula de Sendero.

(GRITOS Y ABUCHEOS).

El recuerdo del conflicto y el esclarecimiento de la verdad,

más que respaldo, reciben el recelo oficial.

Ejemplo de ello, el Museo de Ayacucho

o el Lugar de la Memoria en Lima.

El tiempo lo cura todo,

pero, queda siempre una huella, queda...

Hay, las familias de las víctimas, que son muchísimos, ¿no?

Si Ud. calcula 70.000 muertos,

pues son... decenas de miles de peruanos

que padecieron en carne propia la violencia política de esos años.

Y entonces, desde luego,

hay allí un fondo que es muy dramático,

muy doloroso, y que aflora en actos de violencia.

Por eso, la política en el Perú, en particular,

o en América Latina, en general,

es una fuente de violencia muy grande.

Impunidad,olvido.

Indiferencia.

La desmemoria es parte de la herida, no cerrada, del conflicto.

Lo que no hay en el país es la asunción de la conciencia

de que tenemos una sociedad de posconflicto.

Hay una historia oficial, general que cuenta que hubo terrorismo,

y el terrorismo fue derrotado

por la acción de las Fuerzas del Estado,

las Fuerzas de Seguridad, pacificando el país

y salvándolo de esta amenaza... tan bárbara.

Lo que tenemos es...

una tergiversación de la historia

y la continua conformación de un escenario de miedo.

Prolongación de un escenario de miedo para que nadie pueda hablar bien.

Básicamente, tenemos un escenario tabú.

El resultado, en muchos casos, es el silencio.

Yo soy profesora universitaria

y cuando yo llevó a mis alumnos al Lugar de la Memoria,

y cuando van, ¡se quedan!,

no sabían que había sucedido eso,

¡no tenían la menor idea!

En el colegio, nunca les habían enseñado.

Todavía existe, como delito, la apología del terrorismo.

Entonces, hay algunos maestros que dicen:

Bueno, pero si yo hablo de esos años,

de pronto, un padre de familia puede decir:

Ah, no, este está haciendo apología del terrorismo,

me denuncia y lo pueden meter preso.

Entonces, lo que hacen los maestros es, tratar de no hablar del tema,

sobre todo, en las zonas calientes, ¿no?

en Ayacucho, en Huancavelica, en algunas zonas de Puno.

En su actual vida,

Lurgio es antropólogo,

profesor en la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga,

fundada en el siglo XVI.

Buenas tardes.

En esta hora vamos a hablar sobre memoria y violencia,

un tema muy, muy sensible en Perú,

particularmente en Ayacucho,

una zona también estigmatizada también la Universidad,

también que es estigmatizado...

Necesitamos preguntarnos qué pasó, lo qué pasó realmente.

Nos ha dejado secuelas tan grandes, tan hondas,

que los familiares siguen buscando sus restos, no los encuentran.

-Es una etapa que jamás desearíamos que retorne a nuestra sociedad.

Siempre Ayacucho,

la Universidad misma, ¿no?, se nos estigmatiza

cuando nosotros cuestionamos el sistema político, el poder,

nos vinculan con el tema del terrorismo.

Y no lo somos nosotros.

-El tema es muy sensible.

No hay un tema, no hay un curso para enseñar sobre memorias también.

-Yo siento que no se ha curado nada,

porque siento que nos sentimos abandonados de parte del Estado.

-¿Qué haríamos para evitar que esto se repita más adelante?

-Lo que pasa es que hay un continuo de violencia,

de discriminación social a lo largo de la historia,

a lo largo de la historia peruana

o de Ayacucho a lo largo...

De las aulas de la Universidad de Huamanga salen nuevas voces,

dispuestas a reclamar justicia y recuperar las memorias.

La política también dice: "yo tengo la razón,

el Estado tiene la razón, el Ejército tuvo la razón,

y el otro es el culpable, el otro es el malo,

el otro es el perpetrador".

Y el otro también es peruano, el otro también somos nosotros

y la guerra ha sido entre nosotros, entre peruanos.

No hay una reconciliación,

no hay un arco de triunfo que vamos a vivir bien,

que está bueno que mataste acá, en Lucanamarca,

en Cayara a la gente.

No, ahí, seguramente un rato nos vamos a callar,

pero..., las memorias, los dolores,

caminan como un río subterráneo en el interior de cada persona

y en el interior de cada comunidad.

Subtítulos realizados por Chus Suárez Liaño.

  • El sendero de Lurgio

En Portada - El sendero de Lurgio

02 abr 2018

Veinticinco años después de la detención de la cúpula de Sendero Luminoso, las heridas de aquel sangriento conflicto, que se prolongó durante 20 años (1980-2000), siguen abiertas en la sociedad peruana.

Ni el tiempo pasado, ni la labor dela Comisión de la Verdad, ni las largas condenas de prisión han logrado cerrar aquellas heridas. Prueba de ello es la polémica generada por la excarcelación de los presos de Sendero Luminoso que han cumplido las penas impuestas pero que nunca, al menos públicamente, han expresado algún tipo de arrepentimiento.

Pero, al mismo tiempo, algunos de los que vivieron el conflicto, desde ambos lados, como hijos, niños y adolescentes han emprendido su reflexión sobre aquellos años. Es el caso de Lurgio Gavilán, senderista y militar y de José Carlos Agüero, hijo de senderistas.

ver más sobre "En Portada - El sendero de Lurgio" ver menos sobre "En Portada - El sendero de Lurgio"
Programas completos (291)
Clips

Los últimos 734 programas de En portada

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos