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Para todos los públicos En Portada - La paz empieza mañana
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Resguardo indígena de Pueblo Nuevo.

Municipio de Caldono. Departamento del Cauca. Colombia.

Al caer la tarde, la columna móvil del Frente Jacobo Arenas de las FARC

acude a formación en la explanada del campamento.

Ha sido el azote de 3 regiones del país,

compuesta por guerrilleros de élite que atacaban por sorpresa

y sembraban el miedo.

Era el enemigo invisible.

La formación de la columna, es una actividad diaria en el campamento.

Lo novedoso es la presencia de un niño

que, ajeno a la disciplina castrense,

corretea entre sus filas

y se empeña en jugar con el fusil del guerrillero.

Su nombre es Juan, le llaman Piquiña y tiene tres años.

En los tiempos en los que estábamos

en los niveles más intensos de la guerra,

no podíamos compartir en familia.

Muchos guerrilleros, muchos combatientes que tienen hijos,

han empezado a traer a sus hijos al campamento para convivir en familia,

como tiene que ser.

Tras la firma de la paz, entre el gobierno de Colombia

y la guerrilla más antigua de Latinoamérica,

en los campamentos de los insurgentes,

se oyen voces infantiles.

En el de Caldono, hay 60 niños y la cifra va en aumento,

porque varias guerrilleras están embarazadas.

Es un tiempo insólito, que motiva y produce vértigo,

a quienes no han conocido otra vida.

Puedo decir que me enamoré de las FARC.

Llevo prácticamente 12 años en la FARC

y todos esos años que he vivido y que he compartido con mis compañeros,

como una segunda familia.

Y volver nuevamente a la casa es como si se fuera parte de la vida de uno.

La cuenta atrás para la entrega de las armas

ha comenzado,

y los guerrilleros estudian con detalle el Acuerdo de Paz.

De él depende el futuro de 7.000 combatientes

y 10.000 milicianos más, colaboradores de las FARC.

La vida nos ha cambiado radicalmente.

En este momento, ya no estamos en disposición de la guerra,

todo lo contrario.

Todos los guerrilleros del Frente Jacobo Arenas

y los guerrilleros de las FARC-EP estamos en disposición

de construir y aportar a la paz.

De solucionar por las vías políticas del diálogo esta larga confrontación

que tanta sangre y sufrimiento ha dejado para el pueblo colombiano.

Las FARC ―la guerrilla que a finales de los 90

estuvo a punto de ganar la guerra al Estado-,

operaban en 242 municipios.

A finales de enero, dejaron libre el 90% del territorio que ocupaban

y se concentraron en 26 puntos pactados en los acuerdos.

Pero las instalaciones donde vivirán,

están muy retrasadas y los excombatientes llevan semanas

viviendo entre plásticos y barro.

Este es uno de los alojamientos típicos.

Nosotros aquí, las condiciones máximas de improvisación,

lo que pueden los muchachos, los combatientes,

aprovechar de la naturaleza para no pasar tanto frío.

Nosotros llegamos el 28 de enero por la noche.

Llegamos a un potrero, a un pastizal.

Todas estas instalaciones las hemos construido

con los muchachos nuestros y con el esfuerzo nuestro

a pesar de que ya no estamos desarrollando ninguna actividad

de economía de guerra.

Entonces, no tenemos medios de financiamiento

diferentes al abastecimiento y a la logística que se comprometió

a habilitarnos el Estado.

A pocos kilómetros de los campamentos de la guerrilla,

están las sedes locales del Mecanismo Tripartito,

los encargados de verificar el cumplimiento de los acuerdos.

Los viejos enemigos ahora trabajan juntos.

Ninguno lleva armas.

Dentro de este Mecanismo Tripartito, trabajamos componentes de la ONU,

trabajamos el componente de las FARC

y trabaja el componente de gobierno.

Paraje de "Las Ventas", municipio de Caldono.

Observadores de Naciones Unidas

visitan la sede del Mecanismo de Verificación.

Entre ellos, el jefe del contingente español,

el Comandante Alejandro Rubiella.

Han venido desde Bogotá a comprobar los trabajos en las zonas veredales,

donde se producirá la entrega de las armas.

Hay que tener en cuenta que aquí se están sentando en la misma mesa,

gente que hasta hace poco estaban en guerra entre ellos,

y nosotros somos los responsables, como miembros de Naciones Unidas,

de conseguir que ellos lleguen a acuerdos

y que esto salga hacia adelante.

Los observadores confirman el retraso.

Las casas donde vivirá la guerrilla deberían estar terminadas,

pero su construcción apenas ha comenzado.

Cuando se instalen, los guerrilleros recibirán formación profesional

y dispondrán de carné de identidad y cartilla sanitaria.

El objetivo es favorecer su integración,

evitar el riesgo de deserciones y las bolsas de marginalidad.

Si se dilata todo este proceso,

por incumplimiento de una parte o de otra,

al final todo eso genera desconfianza

Y genera desconfianza en el propio proceso de paz.

Y en algunos sitios sí que se ha visto

ese aumento de disidencia por parte de la guerrilla.

Y las propias FARC quieren evitar eso,

porque puede poner en peligro el proceso de paz.

Naciones Unidas está documentando, desde el 1 de marzo,

el arsenal de las Farc.

Como gesto de buena voluntad,

los 300 guerrilleros del Mecanismo Tripartito,

han sido los primeros en entregar sus armas.

Pero la demora en las instalaciones,

también ha afectado a la construcción de las caletas,

los contenedores donde se irá almacenando el armamento.

Nosotros estimamos como un riesgo que puede haber,

que se produzca un retraso real en esa dejación de armas.

Aunque todo el mundo quiere mantener, por razones políticas,

ese calendario,

si ese retraso se produjera, podría haber problemas.

-Para empezar el proceso de dejación de armas,

tienen que instalarse dentro de los campamentos

unos contenedores con unas características especiales.

Así se acordó con Naciones Unidas y si no hay ningún campamento,

¿dónde se va a iniciar el proceso de dejación de armas?

Las campanas de la iglesia tocan a Misa de 9.

Falta poco para que el templo abra sus puertas,

pero Caldono sigue en silencio, casi vacío,

como si le costara despertarse.

Las tiendas están cerradas,

a excepción de los madrugadores puestos de empanadillas.

Quien no conozca Caldono,

pensará que siempre fue un municipio tranquilo,

de mayoría indígena y campesina, donde nunca pasa nada.

Pero todavía quedan ruinas e impactos de bala en las paredes

de su reciente pasado.

Desde el 2014, 29 de marzo,

fue el último ataque que recibió Caldono,

o el último hecho violento de confrontación

entre la guerrilla de las FARC y el gobierno nacional.

Los 35.000 habitantes de Caldono llegaron a distinguir

los sonidos de la guerra: las explosiones de las granadas,

las ráfagas de los fusiles, las detonaciones de los cilindros-bomba.

La cabecera del municipio sufrió 70 ataques,

y más de 200, sus pedanías anexas.

Caldono fue el epicentro de las actividades del Sexto Frente

y de la Columna Jacobo Arenas.

Aquí, en el municipio de Caldono,

hay muchas víctimas del conflicto armado.

Porque en estas dos décadas de guerra que hemos sufrido,

ha habido muchas personas lesionadas, muchas personas desplazadas,

muchas personas que perdieron de una u otra forma, sus bienes materiales.

Hay muchas víctimas aquí.

La Iglesia de la localidad también sufrió las consecuencias

de los enfrentamientos armados.

Pero ha recuperado sus colores y ahora luce radiante.

Entre los feligreses que asisten a la misa,

se encuentra Antonio Sandoval.

Como tantos vecinos de Caldono,

guarda la memoria de los años violentos,

en los que a la población civil le tocó poner los muertos.

Aquí a las 6 de la tarde,

uno tenía que estar en la casa y no podía salir

porque nunca sabías cuando habría un ataque o una bala perdida.

Los hermanos Sandoval siempre han vivido en Caldono.

Se ganaban el sustento poniendo la espalda al sol

y casi se habían acostumbrado a los enfrentamientos

entre el ejército y la guerrilla.

Pero el 23 de febrero de hace 20 años,

el luto llamó a la puerta de la casa familiar.

Murieron la matriarca de la familia, Eliodora, y su nieta Jennifer,

de 19 años.

Caldono lloró con ellos.

Nosotros fuimos muy correspondidos y eso lo hemos agradecido mucho

porque es ahí donde se ve.

Perdón. Donde se ve la magnitud

de que las personas somos representadas y valemos.

Las estaciones de policía fueron objetivo prioritario de las FARC.

La de Caldono había quedado destruida en un ataque anterior

y la fuerza pública se instaló temporalmente en la escuela,

junto a la casa de la familia Sandoval.

Además de Eleodora y Jennifer,

murieron dos policías y un guerrillero.

Fue una de las noches más oscuras que se recuerdan.

Para mí es muy triste recordar eso.

Imagínese... Perder la vida de mi mamá y la de la hija...

-Damos juntos la vida.

La familia Sandoval repasa su dolorosa experiencia.

Pero hay que seguir adelante y pese al precio que han pagado,

celebran los acuerdos,

aunque advierten que la paz es algo más que una firma.

Esto es apenas un comienzo.

Que Dios quiera que se den todas estas cosas,

porque en sentido propio y para las personas,

paz no habrá mientras no haiga igualdad social.

Los antiguos combatientes del Frente Jacobo Arenas

se han instalado en el mismo territorio

donde protagonizaron actos de guerra.

El resguardo indígena de Pueblo Nuevo ofreció sus tierras

para la desmovilización.

Era su contribución al proceso de paz.

Pero la iniciativa levantó cierta polémica.

El hecho de que en algunos territorios

se hayan ubicado zonas de concentración o zonas veredales,

como dice el gobierno,

en vez de beneficios, nos ha traído muchos problemas.

-Nosotros no entramos aquí a las malas, ni imponiendo,

o de manera arbitraria, sino que fuimos acogidos por la Comunidad.

-Todo el tiempo hemos sufrido y por eso la gente, de una u otra manera,

dice que al menos que haya un acallamiento de armas.

La paz se resiste en los territorios indígenas.

Las amenazas y el asesinato de sus representantes van en aumento.

Naciones Unidas ha denunciado 400 ataques

y la muerte de 127 líderes locales en 2016.

Este es el documento reciente que amenaza a los comuneros.

Este es de las Águilas Negras, o sea de los paramilitares.

-¿Y por qué les amenazan a ustedes, los paramilitares?

-No sabemos.

Se sospecha que detrás de las amenazas y de las muertes,

están grupos criminales que quieren ocupar el vacío

dejado por las FARC,

y hacerse con el negocio del narcotráfico y de la minería ilegal.

Es un tema que preocupa mucho a las comunidades indígenas del Cauca,

tan orgullosas de su autonomía y de no someterse

ni a los dictados de la guerrilla, ni a los designios del gobierno.

Nosotros hemos sido los más afectados,

las comunidades indígenas, la campesina.

Porque somos el blanco de unos y de otros.

Quizás, piensan que nos debemos colocar a su servicio,

el uno para el otro, tanto el ejército, como la guerrilla,

como los "paras".

Y nosotros siempre hemos dicho "no".

No estamos al servicio de ninguno. Estamos para defender el territorio.

-¡Guardia, guardia! -(Todos):¡Guardia, guardia!

-¡Guardia, guardia! -(Todos):¡Guardia, guardia!

-¿Hasta cuándo? -(Todos):¡Hasta siempre!

-¿Hasta cuándo? -(Todos):¡Hasta siempre!

La guardia indígena se encarga de la defensa del territorio.

Es un órgano de resistencia,

integrado por hombres, mujeres y niños.

Su arma es la chonta, el bastón de mando.

El verde y el rojo, sus colores,

y la espiral, el símbolo de la evolución y la vida.

Ofreció resistencia a los conquistadores,

impidió que la guerrilla entrase por la fuerza

en varios municipios,

y llegó a expulsar a empujones a un centenar de soldados,

apostados en un cerro de profundo significado para los indios Nasa.

Los indígenas del Cauca se rigen por los principios de unidad,

cultura y autonomía.

La tierra y la espiritualidad son parte de un todo.

Es la cosmovisión, su manera de entender la vida.

Mantienen su medicina tradicional

y ritos ancestrales de invocación a los espíritus.

Este frasco que es para la "gripa", con contenido de cebolla y violeta.

Estas plantas son propias de acuerdo a la cosmovisión NASA.

Para los pueblos indígenas, la cosmovisión es armonía,

y deberá impregnar el proceso de paz para impedir que fracase.

Sus ancestrales territorios están en uno de los principales corredores

del narcotráfico.

Quieren llegar a un acuerdo sobre los llamados cultivos ilícitos

y presentar al gobierno una alternativa a las plantaciones

de coca, amapola y marihuana.

La droga estaba en manos de la FARC.

Pero si vamos al interior, no sólo las FARC manejan droga.

El mismo ejército también maneja droga.

La política pública del gobierno debe ser integral

y no solamente para un sector, sino para que eso disminuya

y podamos sacar más producción y haya paz en nuestros territorios.

68.000 miembros del ejército se encargarán de la vigilancia,

de combatir la presencia de paramilitares

y bandas criminales de nuevo cuño.

El objetivo es la seguridad.

Algo difícil en el Cauca,

donde la paz se ha hecho esperar más de 40 años.

Ya al menos uno no escucha los helicópteros,

no escucha las ametralladoras, los cilindros, las pipetas,

las bombas, los hostigamientos, las tomas de los pueblos.

Ya uno eso no lo escucha.

La cuota de sacrificio del Cauca ha sido enorme.

Medio siglo de guerra convertido en teatro de operaciones de las Farc,

del M-19, del ELN, que sigue activo, del ejército,

de las Autodefensas paramilitares, de los narcotraficantes.

Poblaciones torturadas, como Toribío,

que parece otra desde que varios artistas locales

decidieron colorear los estragos de la guerra.

Como el atentado, con una camioneta-bomba,

contra el bunker de la policía.

La onda expansiva mató a 6 personas, hirió a 100

y dañó 400 casas del pueblo.

Este es un momento para nosotros, como de estar en el paraíso.

Todo el cambio que hemos tenido en estos dos últimos años,

es por el proceso de paz.

Estamos felices de ver que ha cambiado tanto

y que ya no tenemos la zozobra de saber si van a disparar

o va a caer una pipa.

El marido de Julia murió en el atentado.

Pero en estos momentos, el pueblo, como todo el país,

disfruta de una tranquilidad desconocida.

Por eso sorprendió tanto la victoria del "no"

en el plebiscito que iba a refrendar los acuerdos.

Pero Colombia es un país polarizado

y los argumentos del Expresidente Uribe

movieron más votos que los de quien fuera su ministro de defensa,

Juan Manuel Santos.

Las regiones que más han sufrido, apoyaron los acuerdos.

Las víctimas votaron por el sí.

Yo he sido amenazado constantemente, constantemente.

Me han mandado panfletos el ELN, las FARC, las Águilas negras,

delincuencia común. Todos.

Nosotros, los que hemos vivido el conflicto,

los que hemos vivido la guerra, dijimos sí a la paz

y aprobamos un plebiscito.

El reparto de la tierra ha estado en el origen del conflicto.

Hay mucha, pero mal distribuida, está infrautilizada.

En manos de pocas familias.

Los campesinos han sufrido el abandono del Estado,

el acoso de la guerrilla y el abuso de los intermediarios.

Creo que llegó el momento de pensar en cómo esa tierra

debe estar bien distribuida, cómo debe estar bien explotada

y en cómo se la entregamos y la aprendemos a manejar,

visto desde un punto de vista de legalidad,

pero también desde un punto de vista productivo.

Como esa tierra tiene que venir acompañada de educación,

para quien es habitan esa tierra, de servicios, de comunicaciones.

De cómo el mundo es bien distinto a como era hace 50 años,

cuando empezó el conflicto,

y eso nos obliga a tener unos retos muchos mayores.

Felipe Montoya dirige Vallenpaz,

una organización que ayuda a los pequeños productores

como Jesús, Juan Pablo, Ameiro y Hugo.

Familias que deciden jugársela por lo legal, pese a que arrastran,

como todos los campesinos del Cauca, el estigma de la ilegalidad.

Presentarte como caucano es negativo:

que todos somos mafiosos y guerrilleros.

Es como decir que eres colombiano en el extranjero.

-Ese estigma lo hemos tenido todo el tiempo

y lo vamos a seguir teniendo.

Mi hijo va ahora a la escuela y yo le digo que se pare

y que diga que es de la Vereda La Chapa, del Cerro de la Chapa

y que somos campesinos.

Porque uno tiene que estar orgulloso de lo que es y de donde uno vive.

El café del Cauca está entre los mejores del mundo.

Su grano es muy apreciado, porque se impregna del sabor del durazno,

el cacao y los cítricos de la zona.

En cada cosecha,

los campesinos cafeteros generan puestos de trabajo.

Sin embargo, a pocos metros de los cafetales, crece la hoja de coca.

75.000 familias se dedican en Colombia

al cultivo de una planta que tiene propiedades beneficiosas,

pero cuya hoja es la base del principal negocio

de los narcotraficantes.

Yo tengo tierra también y me dicen que por qué no sembramos coca.

Y yo digo que no, que ya tengo 57 años

y que me ha gustado mucho la agricultura

y que he luchado con mi trabajo desde la legalidad.

Pero hay vecinos que cultivan coca y están cosechando cada 3 meses.

-Es muy difícil que la agricultura tradicional sea más rentable

que los cultivos ilícitos.

Eso no va a pasar.

Te encuentras con campesinos que incluso la están enterrando.

Y la están enterrando porque están esperando

a que el precio vuelva a subir.

Lo que sí está claro es que las FARC ya no están y dejaron de comprar.

Está claro que dejaron de comprar.

Está el riesgo de los otros grupos armados.

Porque el negocio...

Nosotros llegamos al proceso de paz,

pero no hemos acabado con el problema de la droga.

Dicen que Cali es la capital del postconflicto.

Pese a su rápido crecimiento,

la cabecera del Valle del Cauca todavía conserva el sabor

de otros tiempos.

Incluso, oficios casi desaparecidos.

En los últimos años, ha recibido a un millón de desplazados.

En sus barrios, se mezclan víctimas y victimarios.

Cali es un laboratorio para políticas de paz.

¿Cuáles son los riesgos?

El riesgo es la aparición de fenómenos de violencia urbana.

Es un riesgo que hemos visto en países de Centroamérica

donde han finalizado conflictos,

y 20 o 30 años después, las dinámicas de violencia urbana son apabullantes.

Cali llegó a ser una ciudad muy violenta.

Ocupaba el cuarto puesto mundial, en número de homicidios.

Coincidió con los años del auge del narcotráfico,

en cuyas bandas criminales ingresaron muchos jóvenes.

La guerrilla casi siempre se ha movido en las zonas rurales.

Pero fue en Cali donde las FARC secuestraron a 12 diputados

de la Asamblea del Valle del Cauca.

El comando guerrillero entró en la Asamblea

vestido con uniformes del ejército.

Un policía se dio cuenta de la falsedad,

pero fue acuchillado y el plan siguió adelante.

Los diputados montaron en un vehículo.

Ya en carretera, supieron que habían sido secuestrados.

Mi esposo y sus compañeros no murieron en vano,

porque tuvieron que morir ellos para que las FARC entendieran

que estaban por el camino equivocado.

Y ellos mismos nos lo dijeron a nosotros:

"La muerte de los diputados no nos enorgullece.

Al contrario, sentimos que era el momento de parar,

que se estaban deshumanizando

y que había que sentarse a buscar una salida más civilizada".

Entre el secuestro y el asesinato de los 11 diputados,

entre ellos Juan Carlos Narváez, el marido de Fabiola Perdomo,

mediaron 5 años de angustiosa espera,

pruebas de vida e intentos fallidos de intercambio.

En este proceso, he tenido tres momentos muy dolorosos:

el día que recibí la noticia de la muerte de mi esposo,

ni siquiera el día del secuestro,

sino el día que recibí la noticia de la muerte,

el día que me entregaron su cadáver,

que fue 3 meses después de su asesinato

y el día que me encontré con los captores y asesinos de mi esposo.

Ese día fue dolorosísimo.

Tocas fondo en el dolor, pero es necesario.

Fabiola dirige la Unidad de Víctimas

Es su contribución a la paz que tanto deseó su marido.

En el Valle del Cauca están registradas 480.000 víctimas

y algunas trabajan con Fabiola, como Laura Charry,

la hija de otro de los diputados fallecidos.

Siempre cerca, la foto de los tiempos felices del matrimonio

con Daniela, que apenas tenía 3 años cuando se llevaron a su padre.

Nosotros tenemos que perdonar a los guerrilleros,

pero los guerrilleros también nos tienen que perdonar a nosotros.

De alguna manera nos hemos ganado una guerra de 50 años

y no ha sido gratis.

Ha sido porque no hemos manejado bien nuestra sociedad y nuestro país.

El Alcalde Cali, dos veces secuestrado,

por delincuentes comunes y por las Farc,

ha hecho de las reuniones con los vecinos de las comunas,

una seña de identidad de su mandato.

Cree que para que el proceso de paz no descarrile,

hay que reducir la desigualdad

y favorecer la reintegración de los desmovilizados.

Si mi vecino es guerrillero o fue guerrillero

y yo soy víctima del conflicto armado,

ahora es mi vecino, ahora tiene un trabajo,

ahora tiene otras dinámicas y yo tengo que convivir con esa realidad.

La sociedad colombiana está dividida

Hay una parte que cree que el precio puesto a la paz,

puede ser demasiado alto.

Amparo mira con indisimulada emoción,

las imágenes de su llegada al campamento de la guerrilla

donde estaban secuestrados, desde hacía dos años, 130 policías,

entre ellos Pablo, su hijo de 19 años.

Amparo y Marleny Orjuela se convirtieron en portavoces

de las familias,

y entraron en contacto con las FARC para poder visitarlos.

Yo me llevé ese día de acá, de Cali, 16 bultos de correspondencia.

16 bultos.

La guerrilla nos dio el pasaje en un avión.

Y claro, yo llego allá y decían toda esta correspondencia,

¿de dónde salió? Era impresionante.

-El Comandante llegó, me sacó a escondidas y me dijo:

su mamá está aquí, no le diga nada a nadie,

aliste sus cosas y nos vamos.

Y yo dije: "Y si mi mamá está acá, ¿por qué me tengo que callar?

¿Por qué no lo pueden saber mis compañeros?".

Entonces, en esa situación, uno siempre piensa que lo van a matar.

-Cuando yo lo vi a lo lejos, para mí fue como verlo nacer otra vez.

Yo lo vi venir delgado, venía muy pálido, flaco, flaco.

El abrazo es grande.

Y cuando nosotras llegamos al sitio donde estaban todos,

que están ellos en las alambradas, decían:

¡Ay Doña Amparo, Doña Marleny!

Y se pusieron todos a llorar. Para ellos, fue una esperanza.

-La adoro. Es lo más lindo que tengo.

Todavía tardarían 9 meses más en ser liberados.

El secuestro ha sido moneda de cambio para las FARC,

el ELN y la delincuencia común.

Las víctimas mueren en vida,

y muchas veces, la liberación es peor que el secuestro.

Cuando uno los empieza a ver fríos, distantes,

no quieren dormir en la cama, la mayoría dormían en el suelo,

no se adaptaban a una cama.

Se les había hecho una habitación bien bonita,

pero no había forma de dormir en ellas.

Los que tenían pareja, problemas con la pareja,

y empieza uno a ver el cambio en la salud.

-Y llega uno a la casa donde no se ubica,

donde no se siente en su territorio.

Entonces, uno siente que sobra y se siente completamente desubicado.

No teníamos una guía psicológica

que nos diera unas pautas de readaptación.

A nosotros nos dejaron en el aire.

Se firmó el papel, usted está libre y ya. Chao.

Han sido más de 50 años de conflicto

y numerosos intentos de negociación que fracasaron.

Manuel Marulanda, yo le di mi palabra y la cumplí, siempre la cumplí,

pero usted me ha faltado en mi buena fe,

y no sólo a mí, sino a todo el pueblo colombiano.

-A esos bandidos, les llegó la hora de la derrota, de la derrota total.

-Cambiar las balas por los votos, las armas por las ideas,

es la decisión más valiente y más inteligente

que puede tomar cualquier grupo subversivo,

y en buena hora ustedes entendieron el llamado de la historia.

-En nombre de las FARC-EP ofrezco sinceramente perdón

a todas las víctimas del conflicto,

por todo el dolor que hayamos podido causar en esta guerra.

-Ver un victimario que te reconoce, que te respeta,

que asume responsabilidades,

que se compromete a no volver a repetir estos hechos

y que responde a tus preguntas, eso es sanador.

Y yo he dicho que hoy me siento reparada.

-Le da a uno esa satisfacción propia

ver que las personas que dieron la orden de que te tuvieran cautivo,

de matar a "X" cantidad de gente, pidieran perdón,

independientemente de que el perdón sea sincero o no sea sincero,

es algo que uno lleva esperando mucho tiempo.

Y le da a uno algo de tranquilidad. Es algo que uno necesita.

A partir de mayo, las Farc se constituirán en partido.

Harán política sin armas.

Pero en la memoria de todos está el temor

de que se repitan exterminios, como el que en los años 80,

causó la muerte a más de 3.500 representantes

de la Unión Patriótica, el partido en el que se habían integrado

muchos antiguos guerrilleros.

Va a ser duro y no va a ser fácil llegar a la casa.

Voy a extrañar mucho todo lo que uno vive acá,

de andar en la montaña y otras cosas maravillosas,

que uno vive también en las FARC.

-En los primeros momentos, va a ser complicado que yo vuelva a mi región

porque yo soy de un pueblo pequeño,

todo el mundo sabe que yo soy guerrillero

y sería complicado en términos de seguridad.

Pero claro que iré, iré un rato, sí.

Jamundí. Departamento del Valle del Cauca.

Los educadores del Colegio Fray Luis Apóstol,

saben que el éxito del proceso de paz

también depende de las nuevas generaciones.

Y quieren que Carmenza González dialogue con los alumnos.

Buenos días, jóvenes. -(Todos):Buenos días.

-¿Cómo están? -(Todos):Bien.

Trabaja como Gestora de Paz, tras 14 años en la guerrilla.

Pero, si todos merecemos una oportunidad,

¿no cree que todas las personas muertas,

también la merecieron?

Porque el daño es para todo un país.

-Claro que sí. Usted tiene toda la razón.

Y ahí está el error que cometieron las FARC

y sería importante que cada quien pague por sus errores.

-Me pregunto si usted fuera familiar de aquellas víctimas

y supiera que quien mató a su papá, simplemente se arrepintió,

¿qué pensaría?

-Como están las cosas hoy en día,

pensaría que hay que no mirar hacia atrás,

sino mirar para adelante, porque si no, nunca vamos a avanzar.

-No, no tengo más preguntas

y me parece muy bien que se haya reintegrado a la sociedad

y que esté formando jóvenes.

Carmenza vive en Jamundí, una población cercana a Cali.

Los vecinos no conocen su pasado en las Farc,

ni cómo ha reconstruido poco a poco, su vida.

Nunca le gustó la disciplina militar,

no estaba convencida, pero tardó en abandonar.

Una de las cosas con las que nunca estuve de acuerdo,

fueron los Consejos de guerra porque somos todos compañeros, amigos

y alguien comete un error y le toca pagarlo con la vida.

Esa es una parte muy compleja. Eso sí me marcó dentro del grupo.

Porque no es fácil de asimilar, porque de pronto una persona está

y dos días más tarde, ya no está, porque lo fusilaron.

Hace 3 años, en un encuentro con desmovilizados,

Carmenza conoció a Fernando, antiguo miembro de las Autodefensas,

una organización paramilitar que hasta su desmovilización,

dejó una estela de terror.

Nos gustamos y comenzamos a tener una relación,

siendo él desmovilizado de las Autodefensas.

Al comienzo, no era tan fácil, porque había mucha desconfianza.

Uno siente eso, porque lo tienes metido en la cabeza

que ellos son del bando enemigo. Y a él le pasaba igual.

Pero ahora estamos bien. Tenemos una gran familia.

-Es complejo.

Lo que se viene es más complicado que la guerra.

La guerra es fácil. Lo que viene es lo complicado, realmente.

-Yo le podría decir, casi con certeza,

que hoy en día ningún soldado, ni ningún guerrillero,

se van a tirar balas.

Farc y guerrilla no se van a tirar bala,

así no se pongan de acuerdo Uribe y Santos.

No va a pasar nada allí.

-La única forma de blindar este acuerdo,

no es ni siquiera en el Congreso de la República con otra ley.

Es con la sociedad civil.

-¿Será que la embarramos? ¿Será que nos equivocamos?

Yo creo que no.

Doblar la página del conflicto.

Convencer de la bondad del acuerdo, para que no haya marcha atrás.

Es la deuda contraída con 220.000 muertos,

8 millones de víctimas y miles de desaparecidos.

Pero también con la primera generación de colombianos

que no ha conocido el sonido de las bombas.

Para todos, la paz empieza mañana.

Subtitulación realizada por Mercedes Escudero.

  • La paz empieza mañana

En Portada - La paz empieza mañana

08 may 2017

En Portada ha sido testigo de la desmovilización de las FARC, la guerrilla más antigua de Latinoamérica. Para todos, sociedad civil, gobierno e insurgentes, comienza la paz, tras medio siglo de conflicto.
¿Se puede superar un conflicto que a lo largo de 52 años ha causado 220.000 muertos; 5 millones de desplazados; más de 40.000 secuestros; 60.000 desaparecidos que yacen en fosas comunes repartidas por todo el país? ¿Se puede poner a cero el contador de la historia?¿Por qué el gobierno de Juan Manuel Santos ha conseguido lo que intentaron, sin éxito, anteriores presidentes? .
Nadie sabría responder con certeza, pero los analistas y expertos en el conflicto más antiguo de la región latinoamericana, coinciden en que sólo ahora se han dado circunstancias que antes no existieron: discreción en las negociaciones que han durado seis años y de las que sólo se tuvo noticia en el último tercio; una férrea voluntad por parte del gobierno y de las FARC para llegar a un acuerdo y la externalización del diálogo que transcurrió fuera de Colombia y con la mediación de gobiernos extranjeros y de Naciones Unidas.
El proceso está en una de las fases más delicadas: la de la desmovilización de las FARC, la guerrilla que en los 90 estuvo a punto de ganar la guerra al Estado; la entrega de las armas y la puesta en marcha del calendario de incorporación de los guerrilleros a la vida civil. El llamado Mecanismo de Monitoreo y Verificación –del que forman parte el gobierno, la guerrilla y Naciones Unidas-, tenía una hoja de ruta para la entrega de las armas que debería finalizar el 1 de junio.

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