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Radio en inglés.

Habría sido un precioso día de finales de verano,

pero a las 08:46 de la mañana, un Boeing 767 de American Airlines,

con 92 pasajeros a bordo, chocó contra la Torre Norte

del World Trade Center.

Gritos. Y aquel precioso día

de finales de verano, se convirtió

en la peor pesadilla de una ciudad

que descubrió, a golpe de caos, destrucción de escombros,

el significado de la palabra "fragilidad".

Al principio, el luto fue general y muy espeso,

pero, poco a poco, la ciudad se fue recuperando

a sí misma, a pesar de las ausencias.

Pasó un mes y otro, y un año...

Las heridas fueron cicatrizando y el dolor, cediendo.

Las calles se arreglaron, los restaurantes abrieron,

el metro volvió a parar en todas las estaciones

y la gente aprendió a convivir con el miedo.

Volvió el ruido, los atascos, los paseos por el parque,

los teatros, el amanecer,

los perritos calientes, los repartidores...

Se abrieron las ventanas y la gente volvió a mirar al cielo

sólo por el gusto de mirar al cielo.

Nueva York, el ombligo del mundo,

el faro de tanto bueno y tanto malo,

se fue olvidando sin olvidarse del todo.

Y simplemente, siguió viviendo.

Los taxistas de Nueva York son el vivo retrato

de una ciudad donde todos y nadie somos de fuera;

conocen sus rincones, sus virtudes, sus defectos...

Y ese no sé qué que siempre te atrapa.

Michael conduce un taxi desde hace diez años

y pasa en él tantas horas

que, más que un taxi, parece su casa.

José, americano de padres españoles y criado en España,

lleva más de 20 al volante

y sigue sin acostumbrarse a los atascos.

A Cliff le molesta mucho que los clientes hablen a gritos

por el móvil; y a Sanjeeda, que todos la juzguen por ser mujer.

Kamran no quiere ser taxista, pero tiene que ganarse la vida;

mientras que, para Víctor, cada carrera por Nueva York,

es una aventura.

Mohan escucha música de la India y practica su inglés.

En Turquía, Erham llegó a estudiar una carrera universitaria

y Emil salió de Madagascar para aprender Electrónica en Cuba.

Cuando Kervin llegó a Nueva York, a los 16 años,

supo que, de mayor, quería ser fotógrafo y lo es.

Pero la fotografía dejó de pagar sus facturas

y este inmigrante de la isla caribeña de San Vicente

se puso a conducir un taxi por una de las ciudades

más fotogénicas del mundo.

Para mí era alucinante salir y recorrer todo Manhattan

en dos horas... Una hora.

Miraba todas las cosas,

pero no veía a los pasajeros en la calle,

porque estaba mirando a otro lado.

He estado en París, en Londres,

en muchos lugares de África,

de vuelta en el Caribe...

Y cada lugar tiene su excepcionalidad.

Pero si tuviera que elegir,

elegiría Nueva York,

porque puedes pasarte dos horas en una manzana haciendo fotos.

O simplemente, quedarte parado y mirar a la gente pasar,

tanta gente diferente...

Canción en inglés.

La ciudad es demasiado en todo:

demasiada gente, demasiada comida, demasiados coches...

Todo es demasiado; es un paquete completo.

Aquí se suben todos;

de todas las razas,

hombres, mujeres, gente trabajadora,

parados, banqueros,

ejecutivos de seguros,

tenderos, oficinistas, camareros...

De todo.

Les oyes que viene de la China, de la India, de Europa...

A hacer negocios millonarios...

O, posiblemente, a perder sus millones... Qué sé yo.

(RÍE)

Los neoyorquinos son fuertes,

directos,

dicen lo que piensan

y eso, a veces, puede ser bueno y otras, malo.

Radio en inglés.

Antes del 11 de Septiembre, la mayoría de la gente

de este país vivía en una especie de burbuja

y creo que la principal consecuencia

de aquello, lo veo por mis amigos y por mis pacientes,

es la pérdida de esa burbuja de seguridad

que teníamos, aunque fuera falsa.

Lo más interesante ahora

es que, para seguir viviendo aquí,

tienes que tener cierto sentido de negación,

porque, intelectualmente, todos sabemos que hay

una gran probabilidad de que algo así vuelva a ocurrir.

Y quedarse aquí,

sabiendo que sólo es cuestión de tiempo que algo así

vuelva a pasar, necesita de un proceso

de negación protectora.

Así que creo que la gente que se fue de la ciudad

fue muy realista.

Después del 11 de Septiembre, muchas víctimas

y no sólo víctimas abandonaron una ciudad

que les traía malos recuerdos

y se había vuelto demasiado peligrosa.

El metro ya no les parecía seguro y, en cada calle,

túnel o puente, veían un objetivo terrorista.

Pero la mayoría de la gente le hizo sitio al desasosiego

y siguió donde estaba.

No, no, yo nunca me he sentido inseguro.

Nunca jamás. Tanta gente que hay,

¿por qué me va a tocar a mí cualquier cosa?

Somos 8 000 000 y pico aquí, en la ciudad;

y yo ni estaba cerca en ese momento que ocurrió la cosa.

Tampoco estaba cerca cuando ocurrió en el 93

el primer atentado.

No, absolutamente, yo no me siento inseguro.

Y es necesario vivir.

¿Cómo puedes vivir pensando todo el tiempo:

"Quiero matar a ese tío"?

Qué horrible pensamiento: "Odio a ese otro".

¿Cómo puedes vivir una vida decente pensando así?

Yo no voy a olvidar a mi sobrino, que era maravilloso,

cariñoso, brillante, encantador

y muy especial.

No, ni quiero ni puedo olvidarle,

como todos los que perdieron a alguien,

pero la única salida es luchar por lo que crees que está bien,

no obsesionarte con las represalias y la venganza.

Es casi imposible saber cuántas asociaciones de víctimas

del 11 de Septiembre hay en Estados Unidos.

Las hay de familiares de bomberos,

de familiares de policías, de víctimas hispanas,

asociaciones contra la construcción de la mezquita de la Zona Cero,

de gente con enfermedades por haber trabajado

entre los escombros...

O víctimas que quieren saber toda la verdad.

Y las hay también que habrían preferido

que las cosas se hubieran hecho de otra manera.

No me gustó lo que hicieron con Bin Laden;

yo creo que le tenían que haber capturado con vida

y haberlo juzgado, probablemente, en un tribunal internacional,

porque no fue sólo responsable de lo que pasó aquí,

en Nueva York o en Estados Unidos,

tenía deudas con gente de todo el mundo.

Y hubiera estado muy bien que hubiera sido interrogado

y juzgado, de modo que todo el mundo

hubiera visto que lo que hizo fue equivocado.

Yo estoy muy contento con cómo lo han hecho;

espero que las cosas cambien para mejor.

En mi opinión, él era el símbolo de la destrucción;

no lo hará más, así que es una cosa buena

para América y el mundo entero,

para la gente que quiere vivir en paz.

Llamada a orar en árabe.

En el Pequeño Paquistán, un barrio de ocho manzanas

en el corazón de Brooklyn, viven unos 30 000 vecinos,

muchos de ellos, dedicados a conducir un taxi.

Cántico en árabe.

Los taxistas paquistaníes son, de hecho,

mayoría entre los taxistas de Nueva York,

ya casi exclusivamente inmigrantes.

Y en su catálogo de cosas que contar

hay, sobre todo, cuestiones relacionadas

Antes del 11 de Septiembre, decían que éramos indios,

porque nadie sabía dónde estaba Paquistán,

pero después, nos hicimos famosos.

A mí me han preguntado incluso si yo pensaba

que el Gobierno paquistaní le estaba escondiendo.

O protegiendo.

Y yo les contesté que a mí me parecía que sí,

porque estaba en un lugar muy cercano a una base militar,

al otro lado de la calle

y la casa era un poco rara para ese barrio.

Es como si la hubieran construido para él.

Desgraciadamente, la introducción al Islam o al mundo musulmán

fue el 11 de Septiembre.

Y millones de americanos dijeron:

"¿Qué es esto del Islam?"

"¿Quiénes son los musulmanes

y por qué atacan a nuestro país?"

Pero los que atacaron no eran musulmanes;

eran criminales.

Y también atacaron a musulmanes americanos.

La controversia sobre la mezquita de la Zona Cero

fue creada por los republicanos en campaña, para meter miedo

y dividir a la gente.

Y yo me pregunto:

¿Dónde no es demasiado cerca?

¿Hacemos una zona de no mezquitas

en un cuarto de milla? ¿En una milla?

El problema de esta teoría es que da por hecho

que todos los musulmanes tienen algo que ver

con el ataque a nuestro país.

La polémica sobre la mezquita ha sido uno de los momentos

más delicados para los musulmanes neoyorquinos

en general y para los taxistas en particular.

En los días de más tensión,

un pasajero llegó a apuñalar a un taxista,

después de preguntarle si era musulmán.

Hasta entonces, formar parte de los 4 000 000 de musulmanes

que hay en Estados Unidos, no había sido tan peligroso.

Nada, insisto, nada

es lo mismo desde el 11-S.

Nueva York sigue siendo una ciudad muy tolerante,

muy abierta.

Los que viven aquí pueden ser:

inmigrantes, americanos,

haber nacido en Nueva York

o estar de paso.

Y hacen la ciudad muy abierta y muy diversa.

Es el paraíso del inmigrante.

Vengas de donde vengas, puedes encontrar

un modo de vida y seguir tu cultura.

Pero en estos tiempos, cuando alguien entra en taxi,

mientras me está diciendo adónde va,

noto que lee mi nombre y es un sentimiento curioso,

porque me pregunto:

"¿Por qué mi nombre es tan importante para él?"

Al principio, cualquier pequeña cosa

nos traía malos recuerdos,

pero con el tiempo, la gente ha aprendido a curarse

y buscar lo bueno de la ciudad.

La ciudad ha sobrevivido y, con ella, la gente,

pero también hay que tener

en cuenta que Nueva York es muy vibrante;

la gente viene y se va todo el tiempo.

Y puede que, quien entonces vivía aquí, todavía se resienta.

Pero ha venido mucha otra gente después

y ha obligado a los que estaban a superarlo.

Siempre hay sangre nueva en la ciudad;

cada año, cada pocos meses, todo es diferente.

El Barrio Chino cayó en una profunda depresión

después de aquello;

la gente que trabajaba en las torres

ya no iba a comer o a cenar después del trabajo,

así que ya no eran sólo las 14 000 personas

que perdieron su trabajo en la industria textil,

que ya no iban a comprar ropa o comida,

o a comer en los restaurantes,

sino, además, los 3000 de las torres,

que también iban al Barrio Chino.

La zona quedó devastada.

Incluso ahora se nota la ausencia

de los que trabajaban en esas torres gigantes.

Canción en inglés.

No hay baremos para medir

lo que aquellas torres gigantes se llevaron consigo:

vidas, planes, familias, puestos de trabajo

y hasta la fisonomía de la ciudad.

El 11 de septiembre de 2001,

Nueva York perdió su propio perfil,

el "skyline" en el que, desde 1973,

destacaban dos edificios como dos faros.

Sin ellos, el contorno de Nueva York

era el contorno de la derrota

y el vacío, un vacío físico y real.

Hacía sólo unos días que Alfonso trabajaba en la central de policía

del sur de Manhattan, muy cerca del World Trade Center.

Con el primer impacto, su oficina tembló;

el segundo lo vio claramente cuando iba con sus compañeros

hacia las Torres Gemelas;

cinco de ellos nunca volvieron.

La torre del sur empezó a caer, pero, de inmediato,

no cayó donde estábamos nosotros;

cayó más para dentro de la plaza.

Entonces, en esos momentos, no sabíamos...

Y empezamos a correr, cuando veo que un bombero,

se cayó

y fui, corrí hasta él y lo llevé en la espalda,

encima de mí...

Y empecé a correr con él y todo su equipaje.

Y empezamos a...

A correr.

Y aquí había una malla...

Y como vino todo ese polvo y todas esas cosas,

me tiré contra la malla y con el bombero,

hasta que el humo se aclaró.

Voces en off de gritos en inglés.

(EMOCIONADO) Me arrodillé, porque pensé que eso era...

Ese punto era el último momento de mi vida.

Y empecé a rezar.

Y cuando me levanto,

empecé que...

Bueno, el humo ya se había calmado un poco

y no podía salir por la puerta, porque estaba todo...

El portavoz de la Comisión del Taxi

hizo un llamamiento por la radio para que todos los taxistas

echáramos una mano.

Para que lleváramos a la gente a donar sangre

o les lleváramos de vuelta del hospital a casa.

En un almacén que había entre las calles 26 y 27

y la avenida Lexington,

montaron las oficinas donde la gente iba a buscar

a familiares o amigos desaparecidos.

Hacíamos una fila en la puerta

y les llevábamos gratis adonde fueran.

Yo simplemente les llevaba y otros taxistas hicieron lo mismo;

lo hice durante mucho tiempo,

porque era lo único que podía hacer.

Fue muy duro.

Cliff es un tipo raro en el mundo del taxi,

el superviviente de una especie en extinción:

El taxista nacido en Estados Unidos.

En sus 36 años al volante, desde los tiempos del crack,

la prostitución y las armas por la calle,

han cambiado muchas otras cosas

y, ahora, conducir un taxi es más seguro de día

y, sobre todo, de noche.

Hasta 1883, Manhattan, la Isla de las Colinas,

en el lenguaje de los indios lenape,

no tenía conexión con ningún otro trozo de tierra.

Pero en mayo de ese año se inauguró el puente colgante

entre Manhattan y Brooklyn,

hoy, uno de los 13 puentes

que comunican la isla con el continente.

El primer día lo cruzaron 1800 vehículos;

hoy, lo cruzan unos 125 000

y, si conduces un taxi, puede que varias veces al día.

Para Mohan, el puente de Brooklyn es el pan nuestro de cada día

y el símbolo de otros puentes imaginarios

que unen Nueva York con todos los países

donde han nacido los neoyorquinos.

Soy de la India, de Nueva Delhi,

estoy aquí desde el año 2000

y conduzco un taxi desde hace cinco años.

La gente en mi país conduce desde muy joven

y tenemos mucha experiencia.

Así que como conducir en la ciudad es muy duro,

nosotros hacemos lo que no quieren hacer

los que tienen otra manera de ganarse la vida.

La mayoría de los pasajeros

son turistas,

porque esta ciudad, Nueva York, es una ciudad de turistas.

Hay muchos museos, muchas cosas que no puedes ver

en otras partes del mundo.

Es un sitio donde todos quieren disfrutar

y ver lo que está pasando,

así que cojo a muchos turistas;

cada día, entre 100 y 120 turistas.

En 2010, Nueva York recibió 49 000 000 de turistas,

más que nunca en su historia.

Y casi todos pasaron por el lugar donde convergen

buena parte de los excesos de la ciudad.

En Times Square, llamada así desde que "The New York Times"

estableció su sede, en 1904,

los neoyorquinos lo celebran casi todo:

el año nuevo, las victorias deportivas

o la muerte de Bin Laden.

Es un gran escaparate con carteles publicitarios

a 350 000 dólares al mes

y un estereotipo tan potente

que, con ver esta imagen, unos segundos,

sabemos dónde estamos, incluso sin haber estado.

La Ciudad de Nueva York

es tu amigo, es tu enemigo, es tu amante...

¿Qué te digo? Es tu confidente...

La Ciudad de Nueva York es romántica

y es brutalmente áspera, a veces.

(HABLA EN INGLÉS)

A Víctor le gusta conducir por Nueva York;

es, lo reconoce, un tipo con suerte,

porque forma parte de la minoría de taxistas

propietarios de su taxi.

Y porque, además, lo compró

antes de que se dispararan los precios.

Pagó por él y por la licencia para conducirlo: 200 000 dólares.

Y se lo subarrienda a su hermano y a un compatriota ecuatoriano.

En septiembre de 2001, Víctor ya conducía un taxi.

Nunca antes me habían dicho a mí, con gentileza,

que abran la puerta de mi carro y me digan: "Muy buenos días,

tenga la fineza de llevarme a tal lugar".

Los neoyorquinos no acostumbran a... No son así; ellos son...

A veces, te saludan, o casi nunca te saludan;

solamente abren la puerta y te dicen:

"La segunda y la tercera, pero ya".

Y: "Apague el radio", o lo que sea.

En cierto modo, así es la ciudad; son algo déspotas por naturaleza.

Era increíble, porque todo el mundo manejaba en su línea,

nadie pitaba la bocina del carro,

todo el mundo se respetaba,

no invadían los lugares de los peatones...

Era un cambio total.

Con el tiempo, algunas cosas volvieron a su sitio

y los pasajeros dejaron de dar los buenos días

al subirse al taxi.

El Empire State está a punto de perder su trono

en las alturas, que recuperó sin quererlo el 11 de Septiembre.

Y la ciudad ha vuelto a sus prisas, a su arrogancia y a su avaricia.

Pero si rascas un poco, hay algo que todavía escuece

y la memoria de los neoyorquinos se sorprende,

temiendo que alguno de los intentos

por volver a atentar en la ciudad tengo éxito.

Vigilando con desconfianza al vecino del metro

o recuperando historias que nunca se perdieron.

Yo nunca me quiero olvidar.

La ciudad se ha puesto

más inquieta, en el sentido

de que ya no somos la América

que no le puede pasar nada dentro de América,

que América es la más fuerte del mundo, ¿no?

Eh... ¿Sabes?

Hemos notado que somos vulnerables,

como cualquier país del mundo.

Estados Unidos, "América" para los estadounidenses.

Con su poder, sus fisuras y esa obsesión por la libertad

reflejada en casi todos sus símbolos.

Y por encima de todos, en uno.

La Estatua de la Libertad, un regalo de Francia

en el centenario de la independencia,

llegó a Nueva York a trozos, en 214 cajas.

Era extranjera, pesada y un poco distante,

pero el país enseguida la adoptó como propia,

porque, en su mano izquierda, traía el texto

en el que los Estados Unidos de América

se declaran independientes y, sobre todo, libres.

Asomada a la bahía de Nueva York

y tocando casi la herida de la Zona Cero,

la señora Libertad es el monumento más visitado

y, sobre todo, más vigilado de Estados Unidos.

El Símbolo, con mayúsculas, de un país construido

también a trozos, con el esfuerzo de inmigrantes,

colonos, visionarios y esclavos,

que puede presumir de muchas conquistas

y avergonzarse de muchas injusticias.

Los negros hemos pasado mucho en este país.

Nos discriminaban en todo,

aunque nosotros teníamos orgullo, como todo el mundo.

Hasta que, ya sabes, el doctor Martin Luther King

llegó y ayudó a los negros a votar,

a entrar en todas partes, ir a la escuela,

a mejorar como personas.

Mejorar como personas y que mejoren los hijos;

trabajar, tener una casa,

sentirse del país que te acoge sin olvidar el que te vio nacer;

con sus luces y sus sombras, la historia de Estados Unidos

ha visto pasar a millones de inmigrantes

buscando todo eso.

Desde los primeros colonos, hasta Sanjeeda,

que llegó hace más de 20 años de Paquistán

y ahora es americana, madre de marine,

taxista y musulmana.

Después del 11 de Septiembre,

muchas veces, la gente, si te ve con el velo

o con la ropa de tu país, te dice:

"Vete a tu país. Vete a tu país".

E hieren tus sentimientos, porque tú eres una ciudadana

de Estados Unidos, pero ellos no te consideran ciudadana

y te ofenden, porque...

¿Por qué dicen eso si sus padres

han tenido que venir de algún lado?

Mis pasajeros se bajan encantados;

me dicen: "Es usted muy amable", porque yo les digo cosas

y es raro que un taxista hable.

Especialmente, las mujeres me animan,

ya sabes, una mujer taxista;

se sienten mucho mejor si yo conduzco.

Pero otros intentan faltarme y les digo:

"Si queréis ir aquí, tenéis que respetarme".

Un pasajero no puede atacarme

por el lugar del que soy o quién soy.

Según el censo del 2010,

Nueva York tiene 8 400 000 habitantes.

La mayoría ya no son blancos, sino hispanos

y la población asiática crece cada año.

Por religiones, siguen siendo más protestantes y católicos,

pero los judíos tienen más peso en las esferas del poder.

Nadie sabe cómo es el típico neoyorquino,

porque el típico neoyorquino puede ser tan atípico

como cualquier pasajero de un taxi.

Para mí, significa ser un portorriqueño judío;

algo difícil de encontrar en otras partes del mundo.

Un hombre de religión judía, aunque no era practicante,

descendiente de rusos y húngaros,

que se "cuelga" de una mujer portorriqueña

y aquí estoy; esto es muy Nueva York.

Puede pasar en otro sitio, pero esto es Nueva York para mí.

¿Qué significa ser neoyorquino?

Mucha gente piensa que los neoyorquinos

somos inmutables, que no nos emocionamos por nada,

pero eso no es verdad;

la gente aquí es muy sentimental,

sólo que cuando te enfrentas a tantos estímulos cada día,

cuando caminas por la calle y en lugar de cruzarte

con dos o tres personas, te cruzas con 50,

te das cuenta de todo, pero no tienes tiempo

de reaccionar a todo.

No es la capital del país, ni siquiera la capital

de su estado, pero es la capital del dinero y se nota.

En Nueva York, se cuecen los grandes negocios

y las grandes crisis,

y el dólar sigue siendo la marca registrada

de una ciudad que vende y se vende como ninguna otra.

Nueva York, como marca, ha sido siempre muy consistente.

Mirando hacia atrás, es cierto que el 11 de Septiembre

fue un momento muy delicado, pero creo que, al final,

si miras Nueva York ahora y una semana antes del 11-S,

aparte de que el World Trade Center ya no está

y tampoco toda la gente que murió, creo que el ritmo de la ciudad,

la forma de ser de la gente, es muy parecida a como era.

No creo que haya habido una transformación masiva.

Pero incluso en Nueva York, "la procesión va por dentro"

y no es difícil percibir que aquí no vivieron la tragedia

como en el resto del mundo, al otro lado de una pantalla.

Era un día muy claro; había llovido el día anterior,

había limpiado toda la humedad.

Era un día muy claro, muy bonito.

Y todo el mundo ya sabía que no era ningún accidente.

Estaba mirando la torre, cuando veo que el avión...

Y veo el estómago del avión...

Voltear y entrar en el edificio y...

Y se me cayó la boca...

No podíamos trabajar,

no podíamos hacer nada,

todo era un caos.

Fui al hospital; todos los de mi comunidad

fuimos al hospital, a donar sangre.

Pero cuando me pidieron detalles,

como no tengo seguro médico,

me rechazaron.

El edificio empezó a caer muy rápido.

Y mientras caía,

podías oír a toda la gente a la vez decir:

"¡Oh, Dios mío!"

Y fue increíble, porque la gente

echó a correr hacia el edificio, como para ayudar.

Mi primera reacción, aquel día, fue:

"¿Cómo puedo ayudar?"

Mi mujer se fue inmediatamente a la Zona Cero,

con su equipo de cirugía;

es médica y farmacéutica

y estuvo allí durante tres días.

Mi marido trabajaba en un hospital;

recuerdo que me llamó y me dijo:

"Estamos esperando a la gente y no viene;

estamos llamando a todos los hospitales

y a ninguno llega nadie".

Él estaba en traumatología y me dijo:

"No viene nadie; están todos muertos".

"-¿Qué quieres decir?" "-Que no viene nadie".

"-Oh, Dios mío". Hubo muy pocos heridos.

Es una ciudad de largos recorridos, por un lado;

de ángulos y recodos, por otro.

Y en cada asiento de atrás o a la vuelta de cada esquina,

espera una historia que, quizás,

no tenga nada que ver con el 11 de Septiembre...

O quizás, sí.

Muchos llegaron a la ciudad años después;

otros, se fueron; otros, se han quedado.

Nueva York, con sus sueños,

sus pesadillas y sus contradicciones,

ha intentado con éxito pasar página,

pero en su fuero más interno, aquella fecha ha quedado tan ligada

para siempre al nombre y al alma de la ciudad,

como el Empire State, King Kong,

la canción de Frank Sinatra...

O los taxis amarillos.

En Portada - NYC11

43:20 08 sep 2016

El reportaje NYC11 es una inmersión en la ciudad a través de varios taxistas neoyorquinos. Se trata de un recorrido muy emotivo, cargado de recuerdos del día del atentado y reflexiones sobre cómo ha cambiado la ciudad y el mundo en estos diez años.

Histórico de emisiones:
11/09/2011

El reportaje NYC11 es una inmersión en la ciudad a través de varios taxistas neoyorquinos. Se trata de un recorrido muy emotivo, cargado de recuerdos del día del atentado y reflexiones sobre cómo ha cambiado la ciudad y el mundo en estos diez años.

Histórico de emisiones:
11/09/2011

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    Prisionero 151/716

    41:27 05 nov 2018

    41:27 05 nov 2018 En Portada ha estado con uno de los iraquíes que fueron torturados por las tropas estadounidenses en la prisión de Abu Ghraib. Ali Alqaisi se reconoce en esta foto icónica que dio la vuelta al mundo. Ali ha desgranado para En Portada las torturas y vejaciones que las tropas estadounidenses le infligieron en la prisión de Abu Ghraib. “La tortura no se olvida nunca”. Han pasado quince años y Ali sigue arrastrando la losa de aquel proceso de deshumanización que empezó cuando, a su entrada en prisión, le asignaron el número 151/716. Alqaisi sigue reclamando justicia para él y para los miles de iraquíes torturados por las tropas invasoras. Asegura que lo que ha trascendido a los medios de comunicación es una parte ínfima de las torturas y abusos que se cometieron. Abu Ghraib era sólo una de las 76 cárceles que había entonces en Irak.

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  • 00:46 22 oct 2018 La gentrificación es un fenómeno global que a veces se lleva por delante el alma de las ciudades. En Lisboa los vecinos no han declarado la guerra a los turistas, pero sienten que sus barrios están perdiendo su identidad. ¿Cómo se logra el equilibrio?

  • 1:01 22 oct 2018 ‘En Portada’ aborda el problema del turismo de masas y la especulación inmobiliaria en Portugal. El reportaje ‘Saudade de mi barrio’ muestra, desde Lisboa, algunas de las consecuencias del uso del turismo como motor de la economía. Un equipo del programa se adentra en Alfama, uno de los barrios más turísticos de Lisboa. Un lugar donde la mayor parte de sus casas han sido rehabilitadas, pero donde muchos de sus vecinos fueron desahuciados de sus viviendas. Los propietarios no renuevan los contratos de alquiler para poder convertir estas casas en pisos turísticos. En pocos años los precios de las viviendas se han disparado en todos los barrios lisboetas. Los más afectados son las personas mayores que llevan mucho tiempo residiendo en estos barrios. Los jóvenes también han sido expulsados del centro. El fenómeno de la “turistificación” afecta también al comercio tradicional que ha sido suplantado por otro tipo de tiendas especializadas solo en productos para turistas. Estreno el lunes 22 de octubre a las 23:40 horas en La 2

  • 1:26 09 oct 2018 Claudette es palestina, y no ha podido volver a entrar en su casa, en Jerusalén occidental, desde que Israel ocupó esa parte de la ciudad tras la primera guerra árabe-israelí (1948). Su antiguo barrio es ahora uno de los más caros de la ciudad. Su casa está valorada en varios millones, pero ella no ha recibido nada.

  • 41:09 08 oct 2018 Un equipo del programa ha estado en Jerusalén, siempre en el centro del conflicto árabe-israelí, para mostrar los problemas de convivencia y algunos aspectos de la ocupación a través del tren ligero que recorre parte de esta ciudad. Un tranvía inaugurado en 2011, con un trayecto de casi 14 kilómetros y con 23 paradas, sigue generando polémica, ya que se adentra por la Jerusalén ocupada y conecta los asentamientos ilegales construidos en esa zona. También atraviesa la denominada Línea Verde, que parte la ciudad en dos. El reciente traslado de la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén ha reabierto el debate sobre su estatus internacional y ha colocado, de nuevo, a la ciudad en el epicentro de cualquier negociación de paz entre palestinos e israelíes.

  • 1:15 08 oct 2018 Jerusalén. Antes de las seis de la mañana se inicia el primer recorrido de la línea roja del tranvía urbano. Palestinos e israelíes suben a uno de los pocos espacios que comparten en esta ciudad. Con cristales blindados en puertas y ventanas, el tren tiene 23 paradas, algunas con nombres poco adecuados para la convivencia. Su recorrido de casi 14 kilómetros se adentra por la Jerusalén ocupada. "Aquí hay murallas invisibles que distinguen entre los judíos y los palestinos, aquí estamos prácticamente no en una ciudad con dos partes sino en dos planetas distintos", explica al programa En Portada de TVE Meir Margalit, historiador y escritor israelí. Margalit fue antiguo concejal de Jerusalén una ciudad a la que ahora ve más dividida que nunca: "Lo que yo veo es un temor, un temor mutuo, todos en esta ciudad viven con miedo." El tranvía conecta los asentamientos judíos construidos en la parte oriental con la parte occidental de la ciudad. Para los palestinos este transporte es un símbolo de la ocupación. Los israelíes ya tienen planificadas ocho líneas MÁS de tranvía para unir otros barrios de Jerusalén.

  • 1:10 05 oct 2018 Imágenes del rodaje del equipo de En portada en Jerusalén.

  • 1:48 05 oct 2018 La línea roja de Jerusalén es mucho más que el trayecto de un simple tranvía. Su recorrido, su blindaje o el nombre de sus paradas desvelan que todo ello tiene una interpretación política que va más allá de aliviar el caótico tráfico de Jerusalén.

  • 36:43 24 sep 2018 'El viaje de Madre Guáramo', un reportaje de plena actualidad, grabado hace apenas una semana, en el que acompaña a Meivis, una madre con tres hijos, en su viaje de Venezuela a Brasil para buscar un mejor futuro. Es una huida más de las que han protagonizado centenares de miles de venezolanos en los últimos meses. Meivis decidió dejar Venezuela el pasado 27 de julio. Fue justo después de la graduación de su hijo mayor, al ser consciente de que su país ya no le ofrecía un futuro. Meivis y sus tres hijos cruzaron la frontera con Brasil hace apenas diez días. Desde ese momento, 'En Portada' ha seguido su recorrido, cargado de angustia, incertidumbre y desesperación.

  • 00:45 21 sep 2018 Esta semana tenemos un programa muy especial: "El viaje de Madre Guáramo', en el que acompañamos a Meivis, una madre con tres hijos (César, Beatriz y Brian) en su viaje desde Venezuela a Brasil en busca de un futuro mejor. Estreno lunes 24 de septiembre, a las 23:30 en La 2 de TVE

  • Paralelo 38

    Paralelo 38

    40:57 10 sep 2018

    40:57 10 sep 2018 En portada viaja a la última frontera de la Guerra Fría. 2018 es el año de la distensión de las dos Coreas. El Paralelo 38 es una línea de separación marcada por la guerra de 1950, las heridas abiertas y los secuestrados por el Norte. Varios desertores de Corea del Norte relatan en primera persona las razones para su huida del país más hermético del mundo. Unos huyeron por la hambruna, otros en busca de libertad. Muchos han sido víctimas de la violación de los Derechos Humanos en la dictadura estalinista. Todos los protagonistas del reportaje viven con expectación los primeros pasos de distensión, especialmente tras la celebración de las dos cumbres intercoreanas.

  • 1:19 05 sep 2018 En Portada viaja a la última a la última frontera de la Guerra Fría. 2018 es el año de la distensión de las dos Coreas. 'Paralelo 38' se estrena en La 2 el lunes 10 de septiembre a las 23:30

  • 00:53 05 sep 2018 En Portada viaja a la última a la última frontera de la Guerra Fría. 2018 es el año de la distensión de las dos Coreas. 'Paralelo 38' se estrena en La 2 el lunes 10 de septiembre a las 23:30

  • 37:38 11 jun 2018 Los gunas, uno de los pueblos que mejor ha logrado mantener su identidad y autogobierno indígena en América Latina, habita en la comarca autónoma de Gunayala, integrada por más de 360 islas e islotes de origen coralino y una franja continental a lo largo de la costa del caribe panameño. Cada año atrae a miles de turistas seducidos por su apariencia paradisíaca. Pero para varias comunidades gunas la vida en sus islas no lo es tanto y saben que tarde o temprano, tendrán que trasladarse a tierra firme. Y la isla de Gardí Sugdub es la primera que lo ha pedido oficialmente.

  • 1:29 07 jun 2018 En Portada viaja a las islas Guna, amenazadas por el cambio climático. Sus habitantes pueden ser los primeros desplazados indígenas de América. Guna Yala es su territorio, una comarca autónoma del Caribe panameño. 'Guna Yala entre la mar y la tierra', se estrena el lunes 11 de junio en La 2 de TVE a las 23:30

  • 2:25 07 jun 2018 En Portada viaja a las islas Guna, amenazadas por el cambio climático. Sus habitantes pueden ser los primeros desplazados indígenas de América. Guna Yala es su territorio, una comarca autónoma del Caribe panameño. 'Guna Yala entre la mar y la tierra', se estrena el lunes 11 de junio en La 2 de TVE a las 23:30

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