www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4961679
Para todos los públicos En Portada - Nosotras, las vulneradas - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por Accesibilidad TVE.

Aún en plena noche, el trasiego comienza en los caminos.

Rostros todavía dormidos se aprestan a iniciar una nueva jornada.

Entre los pasajeros, Josefina.

Con el tiempo,

este viaje se ha hecho una costumbre entre dolorosa y esperanzada.

Un largo camino para llegar al amanecer.

Para que alcance el tiempo para entrar,

para los ansiados encuentros.

Estos 15 días yo los siento que son muchos días

para poder estar con mi hija.

Es algo muy bonito

porque puedo tocar y abrazar a mi hija.

Tras el viaje, la espera se alarga, al igual que la cola,

casi todas mujeres que guardan su turno

para poder traspasar esta valla,

la entrada a la prisión de mujeres de Ilopango,

situada a una docena de kilómetros de San Salvador.

Unas vienen a entregar documentos o a hacer alguna gestión.

Otras aguardan con paciencia su turno

para visitar a sus familiares.

Como Josefina, que viene a ver a su hija Evelyn.

Traspasados los muros, empieza otro mundo,

con otros controles, con otras jerarquías.

La primera impresión es un espacio dividido y abarrotado.

Distintos módulos que agrupan a más de un millar de reclusas

en un espacio previsto para alojar a unas 400.

Un saludo a la familia...

Mercado la Tiendona...

Las preventivas o pendientes de juicio, de uniforme blanco;

las condenadas, de beige.

Y, entre ellas, varias mujeres con largas penas,

acusadas de homicidio.

Su delito, haber perdido a su bebé durante el embarazo o el parto.

Es el caso la hija de Josefina, Evelyn,

condenada tras sufrir un aborto en la letrina de su casa.

Su embarazo fue fruto repetidas violaciones.

Cuando a usted la condenan, ¿qué siente?

Sentí que la vida se me iba

porque yo tenía la esperanza de irme, porque nunca me consideré,

no me considero culpable.

Yo tenía hasta esa fe de irme,

pero cuando ella me da los 30 años,

sentí que mi vida ya no tenía sentido.

Sí, había informes médicos pero todos decían los informes

que el bebé se me había muerto por una neumonía aspirativa,

nunca dijo que yo lo había cometido con mis propias manos.

¿Y qué sintió cuando cruzó la puerta?

Venía llorando por todo el camino porque, dije yo,

quizás nunca pueda salir de aquí. ¿Y las otras presas cómo la tratan?

Nos insultan, nos maltratan,

nos dicen ahí va la que ha matado a su hijo...

Aquí en El Salvador hay violación, maltrato a la mujer, injusticia.

-¿Y yo qué voy a hacer?

Yo que quería estudiar.

Ser una profesional.

¿Qué voy a hacer ahora?

-¿Qué voy a hacer ahora?

Echarte alta para mantenerlo, dunda.

-Trabajar y sacarlo adelante. Por andar de pícara te pasó eso.

-A vos sola te va a tocar.

-¿Para qué abriste las piernas, pues?

-Eso me pasó a mi cuando tenía 15 años,

yo quería planificar, fui a la unidad de salud.

Esperé y esperé, nunca me atendieron.

Le pregunté a la enfermera y lo que la enfermerame dijo,

¡niña, váyase a su casa!

-¿Y el papá?

-Se fue...

Estamos en el monumento a la Constitución,

que está representado por una mujer con los ojos cerrados,

la justica, que en teoría los ojos cerrados

porque todos somos iguales ante la ley

y no tiene que mirar a nadie distinto.

Sin embargo, esto toma un significado distinto en un país como este,

en donde la justicia no solo no se aplica igual para todos,

sino que para las mujeres parece que se ensaña cada vez más.

Hasta el 97 se reconocían tres causales:

cuando la vida de la madre estaba en peligro,

cuando la vida del feto era inviable después del nacimiento

y en caso de violación.

La Constitución de El Salvador, en su primer artículo,

reconoce a la persona humana como el fundamento del Estado,

el cual, por ello,

ha de garantizarle derechos básicos como la libertad y la justicia.

Desde 1999, incluye una nueva línea:

"Asimismo reconoce como persona humana

a todo ser humano desde el instante de la concepción".

Esta reforma, unida a la del Código Penal,

cierra la puerta a cualquier supuesto de aborto.

Pareciera que la mujer pierde su derecho a decidir

en el momento en que ella queda embaraza,

a partir de entonces pues empieza prevalecer la vida del feto,

que, digamos no está mal que se vele por la vida de un ser no nacido,

el problema es que también la constitución y el código penal

en ningún lado está establecido

que el derecho de alguien prima sobre el de otro.

Casa de las Mujeres de Suchitoto.

Quizás como símbolo de esperanza,

este antiguo hospital, quemado durante la guerra civil,

es ahora un lugar donde se trabaja

en pro de los derechos de las mujeres.

Morena Herrera encabeza la Agrupación Ciudadana

para la despenalización del aborto.

Su campaña "Las 17 y más"

aboga por la libertad de las condenadas

al perder sus hijos tras sufrir diversos problemas obstétricos.

Han tenido un mal parto y van al hospital,

pues, enfermas, con señales dehemorragias,

sangrado, graves.

Van necesitando apoyo.

Y en el hospital, ¿qué hacen?

Las denuncian.

Dicen, uy, esta mujer ha tenido un aborto.

E inmediatamente las denuncian sin investigar.

Entonces, si la criatura murió, entonces es que ella lo asesinó.

Y así las condenan a penas de 30 y hasta 40 años.

Entonces, esto se llama violencia del Estado contra las mujeres.

¿Cuántos años tiene? -Treinta.

-¿Cuántos hijos? -Cinco.

-¿Se va a esterilizar?

Señora, ¿qué si se va a esterilizar? -Sí.

-Me va a poner la huella entonces, aquí, mire.

No, señora, aquí...

Le voy a dar esta bolsa, mire, me pone aquí su ropa, sus prendas,

le pone nombre a la bolsa y me la trae.

Siguiente.

¿Cuántos años? -Catorce.

-Jugando con muñecas deberías de estar, muchachita.

Ya pasa, la siguiente.

En los últimos años, en El Salvador,

ha mejorado la atención a la salud de la mujer en varios aspectos,

como la reducción de la mortalidad materna.

Sin embargo, la penalización absoluta del aborto

supone, en no pocos casos, un serio riesgo para la vida de la madre.

Paradójico cuando se defiende la vida

y las mujeres son las que la dan.

Las perjudicadas, además, son las mujeres con menos recursos,

como las que acuden a los centros públicos,

como este hospital de Zacatecoluca.

Más que mujeres que pierden su libertad,

son mujeres que se están muriendo a causa de la penalización absoluta.

Tenemos casos muy recientes,

muy crueles donde mujeres

que han solicitado la interrupción del embarazo

por cuestiones médicas se les ha negado

porque legalmente nos vemos atados de manos

para poder brindarles las mejores opciones médicas.

Nosotros podemos hacer una interrupción

si la vida de la paciente está en riesgo.

Pero, como te digo, si alguien un colega o alguien más,

allegado a la familia, o quien sea,

con una visión más conservadora se da cuenta de que lo hicimos,

nos acusan, nos llevan presos y nos arman el juicio.

Y nosotros tenemos que demostrar

que realmente se hizo en un estado de necesidad.

-"Hundime" la cabeza a las piernas. -Ay, pero me duele.

-¡Me duele! Cuando tenías el marido encima ahí no decías nada.

-Ahora se está quejando de qué le sirve.

(Música)

-¿Y va a ir a la fiesta de fin de año?

-Sí, doctora, yo no me pierdo esa fiesta, ¡qué ponen buenas!

-Pinzas (canta) -Doctora, ¿usted puede inglés?

Ay, doctora que ganas.

Mire, siempre he querido aprender,

pero en este hospital no me queda tiempo, mire.

-Bisturí...

Pinzas.

(Llanto bebé)

-Mire, casi mejor llévese el niño hasta la cuna

y así nos vamos a tomar el cafecito que me dijo.

-Ay, doctora, mire, se me olvidó decirle.

Le traje la cenita que me encargo.

-Ay, de verdad,

pero mire el chambrecito ese que nada por ahí de la Pacita.

-Doctora, ¿que no lo sabe todavía? -No, ¿qué pasó?

-La Pacita, con el doctor Parada los encontraron ahí, en la bodeguita.

La presión de organismos internacionales

y la movilización

de las organizaciones de mujeres salvadoreñas,

a veces, consiguen resultados.

-¡Teodora, Teodora!

Este es el caso de Teodora Vásquez,

que recupera la libertad al conmutársele su pena de 30 años.

Yo estoy muy contenta de regresar nuevamente con mi familia,

que durante 10 años y 7 meses

estuve separada de ellos,

pero ahora estoy nuevamente con ellos.

Gracias por todo.

¡Teodora, Teodora!

Teodora ha recuperado su libertad,

sin embargo el Estado no ha reconocido su inocencia,

pese a que las autopsias no pudieron determinar

la causa de la muerte de su bebé.

Yo llamé a la policía

para que ellos me ayudara a llevarme a un hospital

para que mi bebé naciera dentro del hospital.

Cuando ya procedieron ellos y llegaron, ya mi bebé había nacido.

Lastimosamente, en el momento en que mi bebé nació,

yo perdí la conciencia y no supe que pasó,

si nació viva o nació muerta, yo no la toqué.

En el momento que yo entré en cárcel pues para mí todo se me vino abajo,

todo se me derrumbó.

Ya no tenía esperanza, no tenía sueños, todo te quedó ahí.

Me había separado de mi hijo,

que ya tenía 3 años para ese entonces.

En el caso de mujeres que sí reciben visitas

viven un día a la vez porque saben que se quieren ir,

salir para ver a su familia.

Pero a las que abandonan directamente dentro de cárcel, es...

Yo no hubiera salido.

Si eso hubiera pasado conmigo, yo no lo habría superado.

Yo no estuviera aquí.

El aborto es una línea roja en el debate político en El Salvador.

En la Asamblea Legislativa, no han prosperado, hasta ahora,

iniciativas para despenalizar algunos supuestos.

Incluso algunos diputados,

como Ricardo Velásquez Parker, de ARENA,

han propuesto endurecer las penas hasta 50 años.

Pero la mayoría apuesta por mantener la ley como está,

lo que, de momento, impide el debate sobre el aborto.

Yo soy cien por ciento pro vida de los dos;

es decir, que se trata de salvar las dos vidas

pero sí estoy abierta

a que conversemos del tema y poner sobre la mesa

todos los elementos para tomar una decisión.

Si yo soy una mujer en edad fértil no me sirven mis derechos civiles,

políticos y económicos,

porque si por desgracia salgo embarazada y peligra mi vida,

me tengo que morir.

La pena para el aborto es de dos a ocho años de cárcel.

Sin embargo, muchas mujeres son acusadas, no de aborto,

sino de homicidio agravado, que supone 30 años de prisión.

Nuestro sistema judicial es sumamente frágil.

Lo que ha sucedido es que se ha vuelto en un sistema

que no protege a la mujer.

Y yo sí creo que hay casos

en los que se falló en contra de mujeres

en los que hubo un error del sistema, hablando del tema del aborto en sí,

y en los que los que la mujer no tuvo acceso a la justicia

y que no es que ella quiso asesinar a su bebé.

Muchas mujeres, y todas de escasos recursos,

esa es la otra, entre comillas, casualidad,

pagan condenas de muchos años, de hasta 30 y 35 años,

por supuestos homicidios agravados.

Porque los jueces y los fiscales se ensañan,

ya no en decir que abortaron, sino que parieron y mataron un niño

para poder ponerles homicidio agravado.

Un grave problema es el alto índice de embarazos de adolescentes,

muchos consecuencia de una violación.

Yo, de verdad,

quisiera que los índices de violaciones de niñas disminuyeran

y que no tuviéramos que pensar en decirle a una niña,

mira, te vamos a dar como una herramienta el aborto,

sino que realmente no tuviera que ser sometida a un trauma de este tipo,

iniciando desde la violación.

Pero ¿qué estamos haciendo como país?

Hay que reconocer que no se está haciendo nada.

Aquí ha habido diputados que han dicho

que porque no planificaban ante una violación, imagínese,

y cómo usted va a planifica que la van a violar mañana

y va a decir, permítame, le voy a poner un condón al violador.

Pero hasta eso han llegado aquí a argumentar.

Hay una misoginia muy dura.

Bichos, no, hombre, no, no se vayan todavía, espérenme,

ya voy a salir, voy a lavar los trastes,

voy a lavar la ropa de mi mamá, cuidar a los bichos...

No, hombre, no se vayan todavía, lo voy a dejar con mi tío.

Yo quería jugar.

-Hola, tío...

Nooo, espere tío, noooo.

Vaya a ver tele, vea algo.

Nooo.

A mi mamá le voy a decir...

-¿Quién era él? -Mi tío.

-¿Y tu mamá dónde está?

-Anda trabajando en el mercado.

-¿Te puedo ayudar en algo?

-Mejor...

no le vaya a decir a nadie,

porfa.

-Se le puede quitar siete.

Si a seis le quito siete, ¿cuánto sería?

-Nueve. -Nueve...

-Nueve. -Nueve...

Dentro del penal de Ilopango,

las reclusas pueden participar en diversos talleres del "Yo Cambio",

programa institucional para formar y facilitar la reinserción social.

También sirven para no pensar demasiado

ni en las condenas ni en las duras condiciones de la prisión.

Este el caso de Jacqueline, que lleva casi ocho años,

desde que, por una complicación obstétrica,

perdió a la hija que esperaba.

El juez me dijo, ya al finalizar la audiencia,

que él me penaba no por las pruebas sino que me penaba

por las personas que llegaron a acusarme,

por los testigos que llevaron,

que fue uno de los policías

y una señora que vivía cerca de la colonia.

Solamente por eso me dieron los 15 años, no por las pruebas.

Vivimos en un mundo, en un país de injusticia pues...

Ser mujer es difícil desde chiquitas, ¿no?

¿Lo fue para usted? Mucho...

En una pequeña casa a la orilla de la carretera,

vive la familia de Jacqueline.

El calendario de su madre, Blanca,

lo marcan sus largos viajes a Ilopango.

Ese día, la familia sabe que no podrá contar con ella.

Su única ocupación será abrazar a Jacqueline.

Mientras, el tiempo de espera se hace arduo,

sobre todo porque cree que su condena fue injusta.

No es muy fácil la vida allí.

Ahí sobrevive el más valiente, porque ahí ellas viven muchas cosas,

más cuando les hacen las requisas,

porque a ellas las dejan hasta desnudas.

Cuando ella llegó allí, pues,

yo sentí como que arrancaron un pedazo de mi corazón

y ella a mí me hace falta.

Yo a ella la extraño mucho.

Casos como los de Jacqueline y Evelyn

hubiesen caído en el olvido

sin el trabajo de las organizaciones

que los siguen y denuncian públicamente.

Estas visitas además las salvan de su soledad, del olvido.

Se marchitan muchas mujeres dentro de cárcel.

O sea, no tienen...

Aparentemente están vivas, pero por dentro

en realidad están muertas

porque no tienen una razón para vivir.

Asimismo reconocemos como persona humana

a todo ser humano desde el instante de la concepción.

Si alguna mujer fue violada y siente que no quiere tener el bebé,

pues, es justificable el aborto.

O si el embarazo pone en riesgo a la madre.

-No me vería capaz de hacerlo porque es una vida más.

-Yo no estoy de acuerdo, así fuera cualquier caso.

-Está bien que la ley esté a favor del aborto

cuando la madre corre riesgo, porque fue una violación.

-Dígame el versículo. -Es hebreos 11.12.

Es leyes sobre los esclavos, leyes sobre los actos de violencia,

leyes sobre las responsabilidades de amos y dueños,

leyes sobre la restitución y leyes sobre humanitarias.

La Biblia y los mensajes cristianos están presentes en cualquier lugar,

desde la prisiones a la calles.

Cualquier espacio es válido.

Las encuestas muestran una sociedad conservadora

donde la religión es un factor clave y con gran peso político.

Según un estudio de la Universidad Centroamericana,

más 70 % rechaza el aborto en el caso de una niña violada por su tío.

Sin embargo,

la mitad se muestra favor

en supuestos como el riesgo de la vida de madre

o inviabilidad del feto.

Eso representa pasión para hacer lo que Dios nos ha pedido.

Pero cuando hacemos eso,

yo le aseguro,

que ganaremos la gracia y la misericordia de Dios.

Las iglesias evangélicas también están en auge en El Salvador.

Todas son contrarias al aborto,

aunque sus planteamientos no son uniformes.

La mayoría no admite excepción alguna;

otras se muestran abiertas al debate de algunos supuestos.

En el caso del aborto terapéutico,

la mujer embarazada puede tener cierta condición de salud

que haga inviable la vida del bebé

y también pone en peligro la vida de ella como madre.

Creo que en ese tipo de situaciones

la ley tiene que abrir el espacio para que los médicos

puedan intervenir y poder auxiliar a la mujer que, de otra manera,

se vería en complicaciones muy serias de salud.

Grupos, como la Fundación Pro vida,

abanderan la cruzada contra el aborto.

Los intentos de En Portada de recoger su opinión

y mostrar su labor en centros de acogida,

como este en Santa Tecla,

toparon con las puertas cerradas y el silencio de sus representantes.

Monseñor Romero es la mejor carta de presentación

de la iglesia católica salvadoreña,

que conserva su influencia, pese a que, desde hace años,

pierde fieles frente a las evangélicas.

Su postura también es contraria al aborto,

aunque incluye una perspectiva social.

Le cuento una anécdota

que me pasó con una mujer de estos grupos pro vida,

que son fanáticas desde la iglesia católica.

Había un foro y teníamos los dos que intervenir.

Ella dijo su tesis sobre el aborto, así muy, muy militante.

Yo dije que el niño tiene cuatro derechos,

el niño que va a nacer, no sólo uno.

Porque lucha porque el niño nazca y después, lo deja abandonado.

La iglesia latinoamericana tiene una propuesta con cuatro derechos:

primero, tiene el derecho de nacer.

Segundo, derecho de vivir dignamente.

Luego el derecho de vivir en una sociedad realmente democrática

Y el cuarto es el derecho a conocer a Dios y sentirse amado por él.

Y esa visión no está presente en muchas de las luchas

que se hacen en nombre de la iglesia católica por la vida.

Y eso es una cosa terriblemente grave.

El trasiego constante de un día cualquiera da, a veces,

una engañosa sensación de seguridad.

Pese a la mejora de algunos indicadores sociales,

la vida no es fácil para buena parte de la población,

y, en particular, para las mujeres.

La sociedad salvadoreña sigue atrapada en una violencia múltiple.

La de las maras, la económica, la social, la machista.

Pareciera que las enérgicas campañas en defensa de la vida

solo se ocupasen de los no natos.

Para los nacidos, la opción más ansiada es irse del país.

Una emigración que podría calificarse de huida.

-¿Será que todavía pasa bus? -Sí, ya va a pasar.

-Ya es de noche. -Pero no hay paro ¿verdad?

-No.

-No, lo que pasa es que están tardados.

-Mire, compra misopo. -No, gracias.

-Pero si solo una cora vale. -Pero ni una sola cora, gracias.

-Llevo todo el día caminar y caminar,

y no he vendido nada en todo el día

y tengo que llevarles de comer a mis hijos,

ya no sé qué voy a hacer. -¿Esta jodido, verdad?

-Sí, porque no se vende y los del cantanto chingan,

que ya no nos dejan que nos paremos en ningún lugar.

Ya no sé qué vamos a hacer nosotras las vendedoras.

-Yo por eso no quisiera saber nada, pero nada, de ventas, pero...

-¿Y cómo? Si de ahí comemos.

Ojalá pasara un bus y nos llevara lejos,

donde los sueños de las personas sí importen.

Algún día...

-Algún día...

-Algún día...

-Algún día...

-Algún día...

La vida cotidiana llevada al teatro.

Historias que muestran esa realidad de El Salvador

que, a veces, se queda en mera nota roja o en estadística.

La Cachada, la oportunidad en los mercados, su primer trabajo.

El teatro, la oportunidad que les ha cambiado la vida.

-Estamos aquí representado una realidad que no solo es nuestra,

que es la de la gran mayoría de las mujeres.

-Estas mujeres que pasan por la calle calladas,

que están con su venta, que están trabajando,

sufriendo esto, calladas, igual con vergüenza y con culpa.

-Y la única vía aquí es que si te embarazaste tienes que parirlo,

no hay otra.

Cómo lo vayas a criar,

ni al resto ni a tu familia le importa mucho, al caso.

Y si ya es grande este niño que tuviste, te obligaron a tenerlo,

se te hace marero, no, hombre, la culpa es peor todavía.

Vos criaste, producirte a un pandillero,

no servís como mujer, no servís como mamá,

sos la peor de las cosas, y la mujer tiene que cargar con todo eso.

-Soy madre de tres hijos,

y ya tengo quizás como unos diez años de que me toca solo a mí.

Ósea, ellos evaden la responsabilidad con los hijos.

-No sólo se habla de violencia intrafamiliar hacia las mujeres,

sino que también se habla de obstétricas.

-Pero el problema que se da en El Salvador

son las violaciones a niñas desde los diez años ya.

-Aquí lo que defienden es una posibilidad de vida.

Porque si se defendiera la vida,

entonces fuera la de la niña violada.

-Las mujeres escuchan la palabra aborto y la aborrecen.

Ya solo la palabra nos da miedo, nos asusta

y lo asumimos como algo demoníaco.

-El gobierno no quiere pues despertar las mentes de la juventud,

pero eso ahorita ya está como más cambiando

por el empoderamiento de las organizaciones de mujeres.

Apenas un mes después de la liberación de Teodora,

Maira Figueroa salía también de Ilopango.

La copia de su orden de libertad.

Después de 15 años,

se le conmuta la pena de 30 impuesta tras sufrir un aborto espontáneo.

No estamos cometiendo un delito y que estamos pagando un error.

Y a la puerta, para recibirla, estaba Teodora.

Estoy aquí,

soy la voz de mis compañeras.

Creo que el hablar por ellas es mi compromiso,

es mi deber y no hacerlo sería egoísta de mi parte,

sabiendo que hay más mujeres que están sufriendo,

que están pasando unas circunstancias bastantes difíciles no hacerlo.

Me comprometo con ellas y voy a luchar por ellas

hasta que salgan.

-Tenemos que buscar la receta para podérsela dejar, ¿verdad?

-Sí.

-A cárcel mañana ¿qué tenemos que entrar?

-Para mañana tenemos medicamentos para llevar.

-Zapatos para 17, medicinas.... -Ajá.

-Vamos bien, ¿no? -Sí.

Teodora ha dejado atrás la cárcel, pero no se ha olvidado de ella.

Su experiencia le sirve para trabajar en una ONG

que ayuda a otras mujeres que están encarceladas,

algunas de ellas por motivos similares al suyo.

-Como me lo recordaste ahora en la mañana,

y ahorita ya se mandaron todas las invitaciones.

En el momento que yo entré, me sentí defraudada,

me sentí que todo se había terminado,

pero estando dentro de cárcel pensé de que yo entraba a cárcel,

pero que la cárcel no iba entrar en mí y así fue.

Vidas heridas fuera y dentro de la cárcel,

a las que solo mantiene la esperanza de la libertad.

Tanto sufrimiento, tantos...

Pues, he derramado lágrimas,

yo le pido al Señor de que todas estas lágrimas que he derramado

algún día ya no van a ser lágrimas de dolor ni de tristeza,

sino que van a ser lágrimas de alegría.

Mi mamá es la única que me viene a ver, durante todo este tiempo,

solamente mi mamá es la única.

Ella siempre me dice, mirá tu hijo,

siempre pregunta cuándo vas a salir, mamita.

Te está esperando, me dice. ¿Lo echa de menos?

Sí, mucho...

Pensar que le han dado 30 años.

Yo sé que eso no va a ser así, que ella pronto estará con nosotros,

porque los anhelos de ella, las expectativas de ella

es poder salir de ese lugar, poder trabajar,

apoyarnos a nosotros como familia

y poder apoyar a las demás personas

como mujeres que se encuentran en este lugar injustamente.

Yo tengo mi sentencia, y yo la leo,

y la analizo y digo yo no he cometido ese error,

yo tengo esperanzas de irme

y que esos abogados que están revisando ahorita mis papeles,

tengo la certeza que me van a bajar años o irme libre.

Evelyn puede tener la libertad al alcance de su mano.

Días después de esta entrevista,

la Corte Suprema anuló su sentencia condenatoria

y ahora está a la espera

de la resolución final de la Cámara de lo Penal.

Avanzada la mañana,

la espera se prolonga ante la puerta de la prisión de Ilopango.

Las conversaciones se van apagando y, con el cansancio,

afloran la ansiedad y la tristeza.

Siempre yo le pregunto, hija cómo estás,

ella me dice, bien.

Pero yo sé que no está bien.

Al fin a Josefina le llega su turno.

Dentro, otra larga espera y un registro.

Y después, por fin, podrá ver a su hija, a Evelyn.

Cuando uno ha estado ahí, teme a todo lo que puede pasar;

o sea, ya ganas de estar ahí dentro no dan,

pero... todo por el amor, por el compromiso

y el pacto que hicimos dentro de cárcel.

Porque yo les prometí a ellas de que no las iba a dejar solas

y que iba trabaja por ellas.

Pese a los malos recuerdos, Teodora no duda en cumplir su palabra.

Sabe que dentro la aguardan con esperanza.

No me van a callar más.

Ahora sí voy a hablar.

Voy a decir todo lo que sé

y todo lo que hemos vivido las mujeres que hemos sido discriminadas.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Nosotras, las vulneradas

En Portada - Nosotras, las vulneradas

31 ene 2019

En Portada viaja a El Salvador, uno de los 19 países del mundo que prohíbe el aborto, sin admitir supuesto alguno, y aplica además la legislación con dureza. En no pocas ocasiones desemboca en condenas largas, cuestionables e injustas.
De la mano de Teodora Vázquez, que estuvo 10 años en prisión por sufrir un parto extra hospitalario, y otras mujeres, los espectadores descubrirán la desprotección de las mujeres en ese país.
La gran paradoja, como la de Teodora, es que el aborto está castigado con hasta ocho años de cárcel, pero muchas mujeres están prisión, con penas de 30 años, acusadas de homicidio agravado tras haber sufrido una emergencia obstétrica sin atención médica.

ver más sobre "En Portada - Nosotras, las vulneradas" ver menos sobre "En Portada - Nosotras, las vulneradas"
Clips

Los últimos 788 programas de En portada

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos