www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.14.0/js
4601325
Para todos los públicos En Portada - Camino a Huntsville - ver ahora
Transcripción completa

Jorge se destrozó las rodillas jugando descalzo al baloncesto

en las canchas de cemento de varias prisiones de Texas.

Jorge... Ah, mucho gusto.

Muchísimas gracias por venir hasta aquí.

Óyeme, ¿en España tienen "death row"? No, ¿verdad?

No. ¿En "Europe"?

Ninguno, ninguno. En ninguna parte, ¿no?

En ninguno. En Estados Unidos...

Aquí matamos gente como que son nada...

Como que son caprichos, como que son nada.

Hay pobres, gente de color...

Fui a ver a una novia en un pueblito y me paró la policía.

Y el último tenía una boca, le dije algo a la policía

y no le gustó. Y me fui del condado en una celda muy grande

con hombres ya maduros. Yo tenía 19.

Ya estaban condenados para ir para la penitencia.

Y esta historia apenas la empecé a decir como los años pasados,

a reconocer lo que tenía yo.

(ASIENTE)

Me "rapearon" muy feo esa noche. ¿Te "ripearon"?

Sí.

Me asaltaron sexualmente. Ya...

Por cuatro o cinco horas.

Yo boxeaba y tenía fuerza yo,

como que me destruyó cómo me miraban y cómo me dieron.

Pasaron como dos semanas de esa noche

y agarré un rifle de mi padre y me entré a una Church's Chicken,

a una "fast food".

Sí. Y la robé.

Me encerraron y me dieron cinco años en la penitencia.

Ajá.

Este es solo el principio de una vida mal vivida entre rejas.

Después, vinieron más atracos, más tráfico de drogas

y más condenas. Y de cada paso por la cárcel,

más violencia en su interior.

Estaba lleno de violencia yo.

Yo pensaba que cada hombre que estaba ahí, iba a pensar él que...

Lo que le dicen aquí, que tenía orgullo débil.

Pues no me dejaba que nadie me mirara,

que nada, que pura violencia. Y tenía un coraje hasta mis huesos.

(Música tensión)

Las muñecas tardan en acostumbrarse a las esposas.

Esta joven apenas lleva una hora en prisión.

No nos confirman ni edad ni nombre, pero su cuerpo lo dice todo.

Es la expresión de una derrota vital,

del principio de una larga pesadilla.

Ya nunca será a la misma y todo, quizá, por llevarse

un buen puñado de dólares por cruzar la frontera con droga.

Acá abajo se quedan unas tres o cuatro horas.

Los clasificamos por el crimen que hicieron.

Aparte, si están de una "ganga", pues te dejo como cualquier persona.

Si son "gang members", de "gangas", tenemos que separarlos y todo eso.

(Golpes)

Para arriba celda 3. Pon para arriba.

-¡Tres!

-Si lo metemos en un tanque donde no debe estar,

lo pueden golpear, lo pueden hasta matar.

(Golpes)

A nuestro paso, retumban los golpes en las paredes de las celdas.

Es la forma que tienen los demás presos de protestar

por nuestra visita.

(Continúan los golpes)

En Texas, hay más de 140 000 presos. Repartidos en 115 cárceles

más las prisiones de cada uno de los 127 condados.

La del Condado de Webb está en Laredo,

a pocos metros de la frontera con México.

¿Aquí hay también de las personas que se dedican

a hacer cruzar la frontera a los inmigrantes,

a los que se llama coyotes? Sí. Claro que sí.

Ajá. De origen mexicano, de los que están aquí.

Sí. Nosotros aquí los decimos los "principles",

que son los principales, que son los que traen a la gente ilegal.

Nosotros no podemos hablar con ellos porque son federales.

Ellos, los federales, tienen que venir ellos mismos

para interrogarlos y hablar con ellos.

(Murmullo)

Texas tiene dos axiomas:

En la calle, reina el sheriff,

y en las prisiones, el alcaide.

Su historia carcelaria es intensa.

Una de las primeras decisiones que tomó la recién nacida

República de Texas, a mediados del XIX,

fue montar su sistema de prisiones.

¿Dónde? En Huntsville,

la capital presidiaria del Estado.

(Canción en inglés)

Cuando estás en Huntsville, en un día en la prisión,

pues te mueven para otro lugar, ¿verdad?

Es el único tiempo que estás en las calles,

que estás viendo cómo es la vida fuera.

Coches y gente en su vida... ¿Por qué te movían tanto?

Pues porque no me querían los oficiales.

(RÍE) Una vez, fíjate, me llevaron por todo el estado.

(HABLA EN INGLÉS)

Y me quede una noche ahí, dos noches.

Luego, me pusieron en otro, otras dos noches.

De ahí, para Huntsville.

Eso es lo que le dicen la "therapy" del bus.

La terapia del bus. La terapia del bus.

Ellos piensan que alguien tiene tanto odio,

tanto miedo, de llegar a una prisión diferente, ¿verdad?

Porque me pusieron en una celda con alguien loco

o alguien que era bien "violente". O sea, aquellos que creían

que la terapia del autobús a ti te iba a destrozar,

pues te daba vida. Me daba vida...

Me daba espíritu.

Me daba... ánimo, ¿entiendes?

Porque tenías tiempo y un poquito de libertad.

Cuando decían a los niños o a los jóvenes...

No te decían... vas a ir a la prisión,

te decían: "Vas a ir a Huntsville".

Estamos llegando Huntsville. ¿Qué sientes en las tripas?

Todavía me da un poquito de tema.

Es la mera verdad.

No me gusta este pueblo.

No tengo memorias muy buenas de Huntsville.

(Canción en inglés)

Huntsville es una ciudad silenciosa, desangelada,

vive de las cárceles y lo hace sin complejos.

De sus 35 000 habitantes, casi 8000 trabajan

para instituciones penitenciarias. De ellas, depende su PIB.

Su universidad es de las más prestigiosas en Criminología.

La sede del Instituto Forense de Texas está en Huntsville

y su principal atracción turística

es... el Museo de la Prisión.

Huntsville dispone de seis cárceles, pero solo una de ellas

es... la prisión.

Se llama Walls Unit,

pero entre los latinos la conocen como la Pared.

Fue la primera cárcel que se levantó en Texas.

Su primer preso, un ladrón de ganado

allá por el año 1849. Durante decenios,

se financió gracias al trabajo esclavo de los presos

en los campos de algodón.

(Música tensión)

Huntsville es también la estación término

de todos los reos texanos. De los condenados a muerte,

porque es aquí donde está la única sala de ejecución del estado.

Y del resto, porque estén en la prisión que estén,

su puesta en libertad se hace cruzando

estos muros de ladrillo rojo.

(Campanadas)

(Música)

Todos los días, poco antes de las 12,

amigos y familiares de presos se reúnen ante la fachada

de la prisión.

Pues aquí está un hermano mío, que se llama Héctor Hernández.

(ASIENTE)

Lo conocí hace dos años.

Y crecimos juntos. Se metió en un poco de problemas

y cayó aquí, pero aquí estoy para levantarlo y apoyarlo.

Estaba tomando. "Drinking and driving".

Sí. Como cuatro veces en el mismo año.

¿Y a la cuarta le metieron en prisión?

Sí... ¿Y cuánto tiempo ha estado?

Dos años y medio.

(Barullo)

(HABLAN EN INGLÉS)

(Murmullo)

Siento que estoy libre.

Libre, feliz...

y gracias a Dios.

¿Cómo lo pasaste dentro?

Bien, bien, ¿sabes? Tranquilo...

Esperando que pase el tiempo.

¿Tenías acceso a comida, a libros...?

Es la cárcel, ¿sabes? Lo que te dan...

es lo que comes. Lo que te dan es lo que te ponen.

¿Qué has aprendido?

No venir para atrás.

¿Conduciendo?

¿No vas a volver a tomar conduciendo?

(RÍE) Nunca. No se puede, hermano.

Era un buen susto. Mucho dinero, mucho tiempo...

Se acabó, hay muchas cosas que hacer.

Compañía, familia... Todo.

(Claxon)

(Música)

Al salir, a cada preso le entregan un cheque de 50 dólares

y un billete de autobús. La estación está apenas

tres manzanas de la Pared. En su hangar,

se concentran aquellos a los que nadie ha ido a esperar.

¿Por qué estuviste dentro?

(TITUBEA) Hice asalto a un policía. Andaba bajo de las drogas.

Hace 23 meses es cuando pesqué el cargo.

Muchas peleas, muchas "gangas". Tienes que mirar tu espalda,

si no corres con nadie o si... Hay gente...

Te "gorrilean", te quitan la comida...

si te dejas. Pero yo no me dejo,

yo peleo por mi comida. Por el dinero que me manda mi mamá,

mi esposa...

Está bien bonito aquí el sol. Miras las nubes, el aire,

es diferente aire que estás respirando.

Se siente bonito, te huele bonito la comida.

Hay muchas varias gentes, como usted, de España,

que también es muy bonito.

(RÍEN)

El júbilo por la libertad reencontrada

se aplaca súbitamente en el momento en que el revisor pasa lista.

Quizá un estigma de su tiempo entre rejas.

(Murmullo)

(Motor)

¿Cómo se hace respetar uno aquí dentro?

No más andar como un hombre.

Esta prisión es de hombres un poco más maduros.

(HABLA EN INGLÉS)

19, 25, 26, 27, donde vas a tener que pelear.

No tienes que ser un hombre que mata, pero sí que pelear.

Aquí es colegio, escuela, tiene "factory"...

Esta prisión es más calmada.

Dices que tienen "factory". ¿Os hacen trabajar?

Sí, sí, sí.

En Texas, si eres capaz de trabajar, te darán un trabajo,

y si no vas, te dan disciplinario. ¿Qué trabajos son?

Hacen los "license plates" para el carro, hacen cajas...

De cartón. Sí.

Tienen "sticker plates", lo que pegan a la ventana del carro.

Ahí hacen mucho.

Y tienen algo para las computadoras,

donde arreglan computadoras viejas

y se las dan a la escuela.

¿Y cuánto os pasan por eso, o cuánto os pagaban?

¿Cómo dice que pagan? ¿Al preso? En Texas no te pagan ningún centavo.

Puedes estar 20 años, no te pagan ningún centavo.

Eso se llama esclavitud. Sí.

¿Sabe usted lo que quiere decir...?

En la constitución de los Estados Unidos,

¿quitaron el "slavery" o no?

Dígame dónde lo quitaron.

¿La 13 enmienda qué dice?

Eso está en la constitución.

Conque tienen el derecho de tratarte como esclavo

y no pagarte.

En la cárcel de Laredo, quienes se encargan de la cocina

son los presos de confianza.

En su mayoría, padres que no han pagado

la pensión alimenticia de sus hijos.

Y tienen sus propias celdas. Claro.

-Aquí es donde duermen.

Si se hacen controles, es porque entrará algo de fuera.

Ocurre en todas las cárceles. ¿Suele ser cuando hay visitas?

No, la visita... No hay contacto.

Te enseño dónde tienen visitas.

No tienen contacto con la familia, todo se mira por la ventana

y con el teléfono.

Los hemos tenido que se casan por la ventana, no se casan...

así.

(Música)

Estados Unidos tiene la tasa de presos más alta del mundo

y también la de reincidentes.

Cada preso le cuesta al contribuyente

más de 30 000 dólares al año.

Se supone que para rebajar esa cifra los Estados han privatizado

gran parte del sistema penitenciario.

(HABLA EN INGLÉS)

Por el Interés Público es un centro de investigación

que denuncia las privatizaciones perjudiciales al contribuyente.

Mantiene que las empresas privadas de cárceles

compran la influencia de políticos

a base de financiar sus campañas electorales.

Es el "pay to play", pagar a cambio de favores.

Favores que se cobran en Washington o en las capitales estatales

y que tienen que ver con nuevos contratos

o con el endurecimiento de la legislación.

Informado de esta declaración, el congresista Henry Cuéllar

prefirió no contestar.

La cárcel del Condado de Webb ocupa un viejo edificio

en pleno centro de Laredo, el distrito del congresista Cuéllar.

Su hermano, el sheriff Martín Cuéllar,

propuso construir una nueva con un presupuesto

de 125 millones de dólares.

Los ciudadanos lo rechazaron en referéndum,

no quieren pagar más dinero por las cárceles.

(Música, murmullo)

Tenemos cámaras en todas partes. Siempre hay alguien viéndolos.

Ha pasado que si vemos que la mujer se desabrocha la camisa,

nos avisan, los paramos, "bye bye",

y les cancelamos la visita para siempre.

¿Y cómo son? Los inmigrantes indocumentados que llegan aquí

me imagino que estarán... Están todos asustados.

Vienen asustados. el coyote los trae amenazados.

Muchos vienen muy asustados.

Aquí les explicamos que no les va a pasar nada,

ahorita les damos de comer, se meten a bañar...

¿Y narcos han pasado por aquí también?

Oh, sí. Gordos y flacos.

Gordos y flacos, de todos los tamaños,

de todos los colores han pasado. ¿Y cómo son?

Pues muchas veces los narcos son muy callados.

Son los más callados.

Ellos casi nunca hablan lo malo que es el proceso.

Ellos están calladitos.

(Música, campanadas)

El cementerio Joe Byrd de Huntsville es, probablemente,

uno de los lugares más desoladores de Estados Unidos.

Aquí yacen los cuerpos de asesinos o violadores de todo Texas,

a los que nadie, ni un solo familiar,

ha querido dar sepultura.

Y aquí yacen también, sin duda, los cuerpos de aquellos

que murieron en prisión siendo inocentes.

(HABLA EN INGLÉS)

Para Delia estas lápidas son parada obligatoria

en su viaje semanal a Livingston.

Delia lleva 20 años entregada a la causa de su hermano,

Luis Castro Pérez, preso en el corredor de la muerte.

Luis está condenado por el asesinato de tres amigas.

Sostiene que aquel día entró en su casa

y, al verlas muertas, huyó.

Pero hasta ahora los jueces no le creen.

La relación entre Luis y Delia es especial.

Se ha forjado a base de largas conversaciones semanales

y gestos de cariño a través de un cristal blindado.

Me da mucho gusto venir a darle de comer,

porque no les dan comida saludable.

Me encanta venir a charlar con él.

Livingston es la ciudad del corredor de la muerte.

En Texas, todos los condenados a la pena capital

está en esta prisión de máxima seguridad de Polunsky.

Aislados 23 horas al día en una pequeña celda,

y la hora restante pueden ver y hablar a los otros condenados,

pero no se pueden tocar.

Ahí están, y pueden ver que no hay ninguna ventana.

Están como en una tumba de concreto.

Muy duro.

Muy duro, muy duro.

Mucho se ponen muy deprimidos.

Ya van como 15 que se han suicidado.

Que ya no pueden...

Es muy triste cuando hacen eso.

Muy triste para la familia.

Para enterrarlos sabiendo que ellos mismos se mataron

y ya no podían...

Y por eso vengo cada semana,

a asegurarme de que mi hermano ni por un minuto va a pensar...

eso.

Delia defiende sin titubeos la inocencia de su hermano.

Creer que este puede ser el año de su libertad,

pero el tiempo pasa y los recursos se agotan.

Ahora, 20 años después, ahora sí es bueno.

Es suficiente tiempo para resolver este caso.

(Música)

De Livingston a Huntsville,

hay una hora de trayecto entre lagos y bosques.

Es el paisaje que disfrutan en su último viaje

todos los condenados a muerte.

El ritual comienza a las 12 de la mañana

con el traslado desde el corredor de la muerte de Livingston

a la sala de ejecuciones de La Pared en Huntsville,

la única habilitada en todo el Estado.

(Campanadas)

Seis horas después, se ejecuta al reo.

Salvo que, en una inhumana carrera contra el tiempo,

los abogados saquen adelante algún recurso

o el gobernador dicte clemencia.

Durante esas seis horas, las familias se consumen

y se derrumban en una sala frente a la prisión.

Cuando nosotros vemos a la familia que ya está cruzando,

es muy difícil, porque sabemos que por cierto los van a matar.

Y el preso ya está dentro de allí, ya está en la cama,

ya tiene las agujas adentro de él,

y ahí los matan.

Yo nunca he entrado ahí y ojalá que nunca tenga que...

(Estruendo)

(HABLA EN INGLÉS)

Este gesto tan sencillo marca el principio del fin.

Jim Willett fue director de la prisión de Huntsville

durante tres años.

En otras palabras, ordenó la ejecución de 89 presos.

Y las ordenaba sin hablar,

alzando ligeramente unas gafas que no necesitaba

en una especie de última muestra de respeto al condenado.

No es fácil entender a Jim Willett.

Jamás se ha pegado con nadie, es fervoroso creyente.

Un hombre que transmite paz y serenidad,

pero al que nunca le tembló la mano al alzar sus gafas.

Ha habido dos abogados, por ejemplo,

que estaban durmiendo durante los casos en la corte.

Durmiendo. Literalmente, durmiendo. Casos de pena de muerte.

Casos de pena de muerte.

Cuando fueron a la corte de apelación aquí, en Texas, la corte dijo:

"Sí, estamos de acuerdo en que habían dormido,

pero quizás no durmieron sobre partes importantes del caso".

Es algo ridículo, ¿no? Es algo que da pena.

Porque si el Estado va a otorgar una pena de muerte,

la administración de la pena de muerte debe ser impecable,

y eso no existe.

(Música suspense)

(Música suspense)

(Respiración agitada)

¿Se puede decir que la pena de muerte es también racista?

Yo diría que hay una disparidad racial bastante profunda

en los Estados Unidos sobre la pena de muerte.

Yo personalmente creo que ese problema racial existe

en falta de jurados donde existen las personas de color.

Jueces que no son de color, fiscales que no son de color.

En 1980, la joven Cheryl Ferguson fue violada y estrangulada

en su colegio de Conroe, Texas.

Hallaron su cuerpo dos guardas, uno blanco y el otro negro.

La policía les dijo: "Vamos a colgar a alguien por esto,

y tú, negro, eres el elegido".

El elegido se llamaba Clarence Brandley.

Solo un año después, un jurado íntegramente blanco

le condenó a muerte.

Clarence vive hoy solo y enfermo en una casa prefabricada.

(HABLA EN INGLÉS)

La manipulación de pruebas fue tan burda

que el FBI tuvo que forzar un nuevo juicio

cuando Clarence ya tenía fecha de ejecución.

Esta vez, fue declarado inocente.

Nadie fue sancionado y nadie pidió perdón.

Es más, Clarence aún tuvo que sufrir otros tres años

en el corredor de la muerte hasta salir a la calle.

10 años de agonía y ni un céntimo de indemnización.

-Ha habido 161 exoneraciones en la pena de muerte nada más.

Y sabe Dios cuántos se han ejecutado que eran inocentes.

Cuántos inocentes se han ejecutado en este país.

-Hay una razón de por qué yo estoy aquí,

y esa es la razón, para ayudar a parar la matanza

que estamos haciendo en nuestro país.

Ya hemos matado más de 500 personas aquí, en Texas.

¿Es más cara una pena de muerte que una cadena perpetua

para el Estado de Texas, por ejemplo?

Es más cara.

Es más cara por el sistema de apelaciones.

Ha habido un montón de encuestas en Oklahoma, en California,

en muchas Estados.

En uno de los Estados hicieron un accesorio.

Un caso capital cuesta 400 000 dólares.

Un caso que no sea capital, 100 000, por ejemplo.

Estados Unidos es el único país de América

en el que se aplica la pena de muerte.

En 2017, 23 ejecutados, siete de ellos en Texas.

Y por los corredores de todo el país deambulan 2700 cuerpos marcados

esperando una inyección letal.

(Música suspense)

Jorge salió de prisión hace 10 años en libertad provisional.

Ha rehecho su vida, vive en pareja y tiene un buen trabajo.

Pero su nueva vida no le permite un solo desliz.

Cada 15 días, se debe presentar ante las autoridades,

y así durante los próximos 34 años.

Mañana y tarde,

Jorge ha escuchado miles de veces esta sirena ronca.

Jorge, ¿qué es ese ruido? -La cuenta.

-¿La cuenta de qué? -De los del preso.

No, eso dice que todo está bien.

Una es cuenta, dos es que todo está bien.

Ahora sí se puede hacer movimiento.

El conteo es casi una liturgia.

Nadie se mueve dentro de la cárcel. Nadie habla.

El tiempo se detiene mientras los oficiales van sumando reos.

Todo está pensado para confirmar que nadie se ha escapado,

porque las otras bajas, las de los ejecutados,

esas ya no se cuentan.

Tú estabas aquí preso cuando hubo alguna ejecución, supongo.

Sí, muchos. ¿Cómo se vive dentro eso?

Ah...

La vida aquí no cambia mucho,

pero le doy su crédito a la gente aquí.

Cuando saben que va a ser algo, se calla toda la prisión

como 30 minutos

en solidaridad. Solidaridad.

Se callan todos. Se meten a su celda.

Y los oficiales...

Porque es un final que se pueden solidarizar

entre los presos.

Lo que digo es que ellos saben

que el Estado está matando.

Está matando a otro humano.

Y cuando una ejecución ya se realiza,

¿hay alguna señal por la que vosotros sabéis

que esa persona ha sido ejecutada, alguna sirena?

Sí.

Te corres para un lado y sale la ambulancia

sin luces.

Y sale primero un carro, sale la ambulancia,

y sale otro carro. Ya saben todos que algo ha pasado.

(Música suspense)

(Música créditos)

  • Camino a Huntsville

En Portada - Camino a Huntsville

14 may 2018

Un equipo de En Portada ha viajado a Texas, donde todos los caminos de los presos conducen a Huntsville, su capital presidiaria. Antes o después, todos los presos terminan su condena en la cárcel más emblemática de esa ciudad, la Walls Unit (conocida por los latinos como ‘La Pared’). Los condenados a muerte terminan aquí su viaje, porque en Huntsville está la única sala de ejecución del estado. Y el resto, los que han cumplido su condena, porque -estén en la cárcel que estén- su puesta en libertad, siempre es en Huntsville.
Camino a Huntsville, el equipo del programa entra en cárceles, habla con algunos familiares de reclusos que llevan años en el corredor de la muerte, con presos que han recorrido algunas de las más de 250 cárceles del Estado, y con un exonerado de la pena capital.
Además, ofrece una entrevista con el director de la prisión que ha ordenado la ejecución de 89 presos.

ver más sobre "En Portada - Camino a Huntsville" ver menos sobre "En Portada - Camino a Huntsville"
Programas completos (293)
Clips

Los últimos 741 programas de En portada

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos