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Para todos los públicos Entrevista íntegra con Martin Baron, director de 'The Wahington Post' sobre el discurso del odio
Transcripción completa

Señor Martín Baron, director del periódico The Washington Post,

muchas gracias por atender al programa "En Portada" de TVE.

Usted lleva al frente de este periódico aproximadamente 4 años,

desde diciembre del año 2012.

Ha asumido el cargo en un tiempo muy especial,

muy delicado para el periodismo en general,

con esa transición en la prensa escrita del papel

al mundo digital, pero también con un nuevo escenario

específicamente aquí en EE.UU. en los últimos meses.

Con una perdida de influencia

quizá de los grandes medios de comunicación en la opinión pública.

Con una nueva relación también entre el poder,

con la figura del presidente Donald Trump

y los grandes medios de comunicación.

Han aparecido conceptos como la "postverdad",

las noticias falsas, las fake news.

¿Cómo se está adaptando y como tiene que adaptarse

el periodismo tradicional a este nuevo entorno?

Creo que nuestro papel es el de siempre.

Consiste en alcanzar la verdad. Encontrar la verdad.

Uniendo los hechos, haciendo nuestro trabajo.

A conciencia, con honor, honestidad y después contarles a los lectores,

televidentes y oyentes cuáles son los hechos.

Éste sigue siendo nuestro trabajo

y eso en realidad no ha cambiado.

Durante la pasada campaña electoral en el año 2016,

hemos visto como muchos medios de comunicación

hacían un análisis muy detallado, el llamado "fact-checking",

de lo que decía cada candidato especialmente en los debates

diciendo lo que era verdad, lo que era mentira.

Pero sin embargo a la hora de votar eso no parece que haya tenido

una gran influencia en los resultados.

¿Esto es la constatación

de que muchos grandes medios de comunicación

han perdido influencia en la sociedad?

Sí, hemos perdido cierta influencia.

Obviamente, vivimos un tiempo en que la gente

puede obtener cualquier fuente de información que le guste.

Hay innumerables de las llamadas “fuentes de información”,

y lo pongo entrecomillado,

porque muchas de esos webs examinan lo que considero noticias falsas

o locas teorías de la conspiración.

Y la gente que visita esos sitios refuerza sus puntos de vista

y también presentan cosas que ellos llaman hechos,

pero en realidad son falsos.

En un ambiente como éste los medios tradicionales

hemos perdido cierto grado de influencia. Eso está claro.

Y sobre el fact-checking.

Nuestro trabajo consiste en presentar hechos.

Es nuestro trabajo.

Vivimos en una época en que la gente

rechaza la información que no quiere escuchar,

la que contradice sus puntos de vista previos.

¿Cómo se puede recuperar esa influencia en la sociedad

o quizá vivimos ya tiempos nuevos

donde ese escenario anterior no va a volver nunca?

Veremos.

Depende, nosotros tenemos que seguir haciendo nuestro trabajo,

creo que debemos ser más transparentes

sobre cómo hacemos nuestro trabajo.

Mostrar documentos, presentar audios, presentar vídeos.

Tenemos que explicarle a la gente quiénes somos

y que entienda nuestro recorrido y experiencia.

Pero es muy pronto para decir si vamos a perder influencia.

Estamos en un período de transición como dije y hay que esperar y ver.

Recientemente hemos visto estudios de opinión que muestran

que al menos aquí en EE.UU. gran parte de la sociedad

no confía en los medios de comunicación.

En el año 1997, por ejemplo, el 53 % de la sociedad

si confiaba en los grandes medios de comunicación.

En este momento, según datos de las últimas encuestas

estaría en torno al 32 % de la población estadounidense

que todavía confiaría en esos grandes medios de comunicación.

¿No sé si usted como director de el Washington Post

nota cierta hostilidad o cierto rechazo

por parte de algunos sectores

o de gran parte de la sociedad estadounidense?

No hay debate sobre la hostilidad contra The Washington Post

y otros medios tradicionales en la sociedad hoy.

Está claro. Vivimos en una sociedad muy polarizada.

Hay encuestas que mantienen que más de un tercio de los republicanos

de Estados Unidos reciben todas sus noticias, todas, de Fox News.

No miran otra fuente.

Vivimos en una sociedad muy polarizada. No sé si va a cambiar.

Probablemente no. Lo hace todo muy difícil.

Pero también hay que señalar

que la confianza en todas las grandes instituciones ha caído.

Con la excepción del Ejército, y en cierto modo la policía.

La confianza en grandes empresas ha caído, en las instituciones médicas,

en la presidencia.

La del Congreso es de las más bajas.

Y también en la prensa.

La confianza en las instituciones en general ha caído

y quizá también en el país.

También es importante señalar que todo puede cambiar.

Si echamos la vista atrás al Watergate en los 70,

antes de la dimisión de Nixon, había una muy baja opinión de la prensa.

Nixon atacaba a la prensa continuamente.

Teníamos también una situación muy polarizada,

mucha gente creía que la prensa

atacaba al presidente de forma descortés.

Pero todo lo que se leía en la prensa en realidad resultó cierto.

Y al final, Nixon tuvo que dimitir.

Y después de eso, la confianza en la prensa subió.

Hasta un pico histórico. Veremos qué pasa.

En la pasada campaña electoral en el año 2016,

los grandes medios de comunicación como es costumbre en EE.UU.,

se posicionaron respaldando a uno u otro candidato.

Pero esta vez de los grandes periódicos, con mayor tirada,

si no me equivoco 57 de ellos apoyaron a Hilary Clinton

y sólo dos a Donald Trump.

¿No sé si esto es indicativo de que la prensa

o gran parte de los medios de comunicación van por un lado

y la sociedad va por otro lado?

No creo.

Es importante advertir que aquí, en Estados Unidos,

la mayoría de los medios de comunicación y periódicos

tenemos una separación entre la gente que escribe editoriales

y la gente que cubre las noticias.

La gente que cubre las noticias no toma partida en la carrera electoral.

La gente que escribe editoriales sí mantiene una posición.

Tomaron una posición porque en realidad creen en esa posición.

Es lo correcto.

Las páginas editoriales -como expresión de opinión-

y la gente que escribe esos editoriales

han tenido una influencia que ha subido y bajado durante años.

No creo que se pueda simplificar diciendo que

Donald Trump ha ganado cuando la mayoría de periódicos

y sus editoriales apoyaron a Hillary Clinton,

y que eso signifique que ha caído suinfluencia.

Otro aspecto es que la influencia es vista

como tener un efecto de prensa influyente, pero haré un juicio.

Otra cosa es que esa influencia tenga una efecto sobre la prensa.

Pero no juzgaría a las organizaciones que se posicionaron.

En Occidente hemos visto a muchos políticos

y muchos movimientos políticos

que han ido emergiendo en los últimos años.

Desafiar lo que ellos llaman corrección política,

con mensajes quizá más directos, más agresivos, por ejemplo,

respecto a la inmigración.

Lo hemos visto en el caso de Trump aquí en EE.UU.,

Marine Lepen en Francia.

¿No sé que piensa de este asunto,

puede ser este tipo de mensajes el comienzo de un intento

para introducir el discurso del odio en la sociedad

aprovechando la libertad de expresión?

Creo que hay mucha gente en la sociedad estadounidense

que no se siente autorizado a expresar sus auténticas opiniones

porque no es popularmente correcto.

Está claro que Donald Trump ha capitalizado los sentimientos

de una gran parte de la sociedad estadounidense.

Creo que hay una distinción entre discurso del odio

y lo políticamente correcto.

Cierta gente dice cosas realmente odiosas contra minorías,

gente de una determinada religión, orientación sexual.

Pero desde cierto nivel,

lo políticamente correcto es simplemente ser cívico,

gente que vive en una sociedad civil.

Gente que vive con curiosidad.

Creo que hay un equilibrio,

pero creo que puedes vivir en una sociedad donde tú seas cívico,

curioso, educado

y a la vez puedes expresar libremente tu punto de vista.

Este año usted participó en un acto aquí en Washington,

en la Universidad George Mason.

En su discurso usted defendió la primera enmienda,

habló también del papel que los periodistas

debían tener en este nuevo tiempo frente a esta administración

del presidente Trump.

No sé, ¿cree usted que la primera enmienda esta en serio riesgo,

la actualidad aquí en EE.UU.?

No todavía.

Tenemos todavía instrumentos poderosos

y la prensa actúa muy vigorosamente hoy.

Es capaz de expresarse libremente

y de publicar las historias que quiere publicar.

Pero creo que hay ciertas preocupaciones justificadas.

Tenemos un presidente que utiliza un lenguaje, un lenguaje áspero,

para describir la prensa:

Una basura, una estafa, lo más bajo de la humanidad

y la peor forma de vivir.

Antes de llegar a la Presidencia dijo que éramos enemigos de los americanos

y creo que es algo muy peligroso de decir.

Creo que ha habido una progresión.

Comenzó con una condena, luego quizá una alegación,

o al menos lo parecía, y después se transformó en intimidación.

Creo que empezamos a ver intimidación.

Y ese progreso continúa.

Se deja caer que los periodistas pueden ir a la cárcel

por publicar información confidencial.

Se ha publicado, incluido The Washington Post,

que el presidente cuando hablaba con el director de FBI

le propuso que investigara las filtraciones de información

clasificada dentro de la administración.

No sólo quería llevar a la cárcel a los filtradores,

también a los periodistas.

Eso es lo que ocurre ahora en Estados Unidos.

Y creo que es un paso peligroso.

El presidente habló durante su campaña

de intentar aplacar a la prensa,

después de haber sufrido casos legales,

de pagar indemnizaciones importantes.

Creo que el objetivo de esta administración

es debilitar a la prensa.

También pretenden marginarla, debilitarla e incluso criminalizarla.

Creo que hay procesos preocupantes en este país

y más adelante eso se podrá presentar como un primer momento.

Además de todos esos mensajes contra la prensa,

contra algunos periodistas determinados,

en la campaña electoral del año pasado

vimos discursos de Donald Trump donde atacaba

a veces directamente a la inmigración musulmana

o hablaba de tomar medidas duras específicamente contra ese sector,

contra inmigrantes de origen musulmán.

¿Usted clasificaría estos asuntos como discurso del odio

por parte del que hoy es presidente de los EE.UU.?

No sé.

No creo que pueda decidir yo si eso constituye

discurso del odio o no.

No quiero tener una posición que define lo que diga el presidente,

si es discurso de odio o no.

Él es muy claro sobre sus puntos de vista. Siempre.

Utiliza palabras que describen sus puntos de vista sobre inmigrantes,

o de gente que entra en Estados Unidos de forma ilegal.

Y particularmente sobre musulmanes.

Hay otra gente que puede definir su discurso.

Hablaba usted de que la primera enmienda, según usted,

todavía no está en riesgo,

aunque podría haber indicios preocupantes.

¿Cómo ve la situación general

respecto al nuevo presidente de EE. UU.?

¿El sistema político estadounidense es suficientemente robusto

para compensar a un presidente determinado?

Las instituciones en Estados Unidos han demostrado que son muy fuertes.

Se ponen a prueba con esta administración.

Y creo que se esfuerza por minar esas instituciones.

Los ataques a los jueces persiguen minar el sistema judicial.

Los ataques a la prensa minan el papel del periodismo

y no solo por la falta de respeto a la prensa.

También la hostilidad hacia el papel de la prensa en una democracia.

Los fundadores hablaron de la necesidad de un Gobierno

que apoye la idea de la libertad de prensa.

Y la razón por la que tenemos una primera enmienda en este país

es para tener un Gobierno responsable.

No solo tiene que ser la prensa responsable.

También la gente corriente.

La primera enmienda no es solo libertad de expresión

y de prensa.

Es el derecho a quejarse.

Es el derecho de reunión, de protesta.

El gran objetivo de la primera enmienda

es hacer responsable al Gobierno.

Y esperamos que el Gobierno

apoye la idea de la libertad de expresión en este país.

Esto representa un desafío para las instituciones de Estados Unidos.

Y afortunadamente las instituciones democráticas de Estados Unidos

gozan de buena salud.

En este reportaje vamos a hablar también en términos más generales

del discurso del odio.

Al margen de la vida política en los últimos meses aquí en EE.UU.,

¿usted cree que en este país el discurso del odio,

bien sea por racismo o por otras motivaciones

está creciendo, está ganando fuerza en la sociedad?

Eso creo.

Desgraciadamente, la gente teme decir determinadas cosas estos días.

Más que antes.

Éramos más abiertos.

Eso es preocupante.

No creo que sea bueno para una sociedad civil

hablar entre nosotros en términos de religión,

orientación sexual, y otras cosas.

Vivimos en un entorno en que la gente siente que eso es normal.

Espero que vivamos en una sociedad con debates vigorosos

sobre esos asuntos sin tener que insultarse.

Señor Martín Baron, director del periódico "The Washington Post",

muchísimas gracias por dedicarnos su tiempo,

por participar en este programa "En Portada" de TVE. Gracias.

  • Entrevista íntegra con Martin Baron, director de 'The Wahington Post' sobre el discurso del odio

Entrevista íntegra con Martin Baron, director de 'The Wahington Post' sobre el discurso del odio

27 oct 2017

Os ofrecemos la entrevista íntegra con Martin Baron, director de 'The Wahington Post' sobre el discurso del odio. Es un avance del programa 'La llama del odio' que podréis ver este lunes 30 de octubre, a las 23:30 en La 2 de TVE

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