Ellas La 1

Ellas

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No recomendado para menores de 7 años Ellas - Salvamento marítimo - ver ahora
Transcripción completa

"El mar ejerce una atracción mágica sobre quien lo observa."

"Y este mar agitado de fuertes vientos"

"y de olas de tres metros"

"es una provocación para mis sentidos."

"Esa fuerza me invita a entrar,"

"pero el instinto de supervivencia"

"me advierte de que son aguas peligrosas."

"Admiro profundamente el valor de las personas"

"que ponen su vida en riesgo para salvar la de los demás."

"Vocación, valentía y profesionalidad"

"unen las vidas de las pioneras que vamos a conocer hoy."

(RÍE)

Buenos días. Buenos días, Blanca.

¿Cómo estás, hermosa? ¿Qué tal? Un placer conocerte.

Encantadísima de verte. Madre mía.

Almudena, un placer, de verdad. Sí, no me lo creo.

Oye, ¿cómo te gusta que te llamen? ¿Almu, Almudena?

Almu. Almu.

Almu, sí. A partir de ahora Almu.

Sí, sí, así, como de colegas. Pues un placer, de verdad.

Igualmente. Estaba mirando el sitio y me parece tan bonito,

pero todavía tengo la curiosidad de saber por qué aquí.

Porque no tengo ni idea, me tienes en ascuas.

He pedido que vinieras porque quería conocer

a una mujer muy especial que vive aquí

y que es pionera increíble porque es la primera socorrista

que hubo en este país.

Es una deportista nata, es una mujer muy especial,

muy de esta tierra, muy de Asturias

y tenía muchas ganas de compartirlo contigo

porque creo que tenéis cosas en común.

Una pasión muy grande y una dedicación muy grande

por un trabajo físico muy duro. Pues sí,

quiero descubrir a esta mujer. Me han dicho que está

por el mercado, haciendo compras, así que, si te parece,

nos vamos a buscarla y charlamos por el camino.

Maravilloso, vamos. Pues vámonos.

Almudena Cid es una de las gimnastas españolas

con más éxito de nuestro país.

Dedicada en cuerpo y alma al deporte desde los 7 años,

ha logrado ocho títulos de campeona de España

en el concurso general de la categoría de honor,

el oro en los Juegos Mediterráneos de Almería

y varias medallas internacionales.

Hay que llevar una disciplina muy fuerte

y tienes que hacer un trabajo diario constante,

centrada, sin poder distraerte en ningún momento,

entonces, bueno, yo creo que eso te hace madurar mucho

y yo creo que es muy positivo.

Una carrera brillante que fue reconocida

con la medalla de oro de la Real Orden del Mérito Deportivo,

además de ser la única gimnasta rítmica

que ha disputado cuatro finales olímpicas,

todo un hito.

Ahora que ya está retirada de la gimnasia profesional,

Almudena escribe "Las aventuras de Olimpia",

su alter ego en una serie de cuentos infantiles

y ha dado sus primeros pasos en el mundo de la interpretación.

¿Has visto a "Tuercas"? ¿A "Tuercas?

¿Pero no estaba contigo? Sí, bueno, no,

estaba conmigo, pero es que me he parado a tomar algo

un minuto... O sea, lo has perdido.

Una mujer valiente que vive la vida con pasión

y que no le tiene miedo a nada,

justo como la pionera protagonista de nuestro programa de hoy.

¿Cuándo surge en ti, de repente, "Quiero dedicarme

a hacer gimnasia rítmica"? Mis inicios tienen que ver

con que mis padres querían

que hiciera una actividad deportiva,

no solo estudiar, sino que, al mismo tiempo, hiciera ejercicio

y en el Ikastola, que era donde yo estudiaba,

había fútbol, baloncesto, ajedrez y rítmica.

A mi madre el ballet era una de las cosas que más le gustaba

y la rítmica era lo más parecido. Empecé allí.

Es verdad que enseguida vieron como muchas condiciones en mí.

Claro, porque hay que tener condiciones naturales casi, ¿o no?

Sobre todo, lo primero que dicen es ser flexible,

pero luego te das cuenta que en nuestra disciplina

no todo es la flexibilidad,

tienen que haber muchos componentes

para que puedas llegar a ser una gran gimnasta.

¿Y qué pasa con los hombres dentro de tu disciplina?

Bueno, hay hombres que hacen gimnasia rítmica,

de hecho, tienen su propia competición.

A mí el tema del hombre dentro de la rítmica

me hizo reflexionar mucho sobre cuando no se apoya a la mujer

en dar esos pasos,

si tiene más que ver con el hombre que no acepta

o con una cosa más de la sociedad. Sí.

De que tenemos en nuestra cabeza eso establecido,

incluso las propias mujeres,

yo no sé si a María Antonia la miraban bien

porque se dedicara a eso. Seguramente.

Es lo que tú dices,

yo también creo que hay una gran parte de eso,

de que las cosas cuando son de una manera nos cuesta mucho

verlas desde otro ángulo

y es tan fácil como que alguien rompa eso y lo visualices

y te des cuenta de que no pasa nada.

Estoy segura de que María Antonia nos contará

que ha habido mujeres que le decían:

"Pero ¿dónde vas tú si eres una mujer?

¿Cómo se te va a ocurrir a ti ir a altamar a salvar a nadie?"

Espera un segundo porque sé que el mercado está por aquí,

pero no sé. Disculpe. Dime.

¿Me puede decir dónde está el mercado?

¿Cuál? ¿El de Abastos? Pues creo que sí.

¿O el del ganado? No, no, el del ganado no.

Creo que el de Abastos.

Subís por aquí y a mano derecha. Ajá.

Gracias. Un poco de ejercicio, ¿no?

Qué majo, ¿eh?

(Dúo Dinámico "Eres tú")

Hola. Buenos días.

Creo que andaba por aquí. ¿En la pescadería?

Creo que sí. Aquellos son maragotas,

allí se llaman maragotas, en Viavélez.

Hola. Estoy buscando a María Antonia.

¿Está por aquí? Sí, soy yo.

Hola, ¿cómo estás? Soy Blanca. Hola.

Hemos quedado aquí, quería verte... Ah, muy bien.

...y conocerte. ¿Cómo estás? Ay, pero ya te veo en la tele.

Sí, claro, por eso te digo que... Muy bien.

Encantada de conocerte, mira, te quiero presentar a Almudena.

Hola, un placer conocerla. Y yo a ti también.

Qué maja. Eres muy jovencina, pero...

Bueno, bueno, no tanto, ¿eh?

Que es lo que aparento.

Ella es una mujer deportista maravillosa, ya te contaré.

Sí, de algo ya me enteré. Algo sabes, ¿no?

Te puedo llamar de tú, ¿verdad? ¿No te importa?

Hombre, si soy más vieja que Carracuca.

¡Qué vas a ser vieja!

Si tienes una cara de niña, un cuerpazo y una... Vamos.

¿Qué haces por aquí? Estaba comprando pescado,

¿viste lo que es un pescado? Me encantan las pescaderías.

Eso se llama...

Ahora no me sale el nombre, ¿cómo se llama, María?

Rape negro. Rape negro.

¿Y eso es de por aquí? De lo mejor que hay.

Tuve yo una pescadería también.

Ah, ¿sí? Sí, en mis tiempos sí.

Además de todo lo que has hecho, ¿has tenido una pescadería?

Tenía que ser algo del mar siempre,

yo tenía que estar cerca del mar siempre.

¿Nunca te dio miedo el mar?

No, nunca. Nunca.

Nunca le tuve miedo. Le tienes respeto, me imagino.

Respeto, pero al 100 %, eso lo tengo muy claro.

Muy claro lo tengo. Pero miedo nunca le tuviste.

No, es que si le tienes miedo... Es imposible, ¿verdad?

No, no, que va, además, cuando ves esas vagas de mar

que la ves venir y tal, pero cuando hay un barullo,

podemos andar tranquilamente por ahí,

no hay ningún problema, no, la verdad que no.

Yo luché muchísimo y...

hice mucho bien a mucha gente, también lo digo.

Eso es importantísimo.

Ahí es donde tengo todo mi honor de todo lo que llevo hecho también.

Llegué a los años que tengo, a los 71, y voy a decirte

que estoy orgullosa, mucho, de hacer las cosas bien,

como las hice.

María Antonia Martínez quedó marcada

por el fallecimiento de uno de sus hermanos en el mar.

En ese momento, esta asturiana decidió hacer todo lo posible

para que aquello no se volviera a repetir.

(Linda Ronstadt "Rescue me")

Tal fue su determinación que en 1967

se convirtió en la primera mujer en obtener el diploma de socorrista

en la Federación Española de Salvamento y Socorrismo.

Solo tenía 22 años.

Desde entonces asegura orgullosa que nunca se le ha ahogado nadie.

Además, es una gran nadadora que se ha puesto a prueba

en multitud de competiciones deportivas.

Su primer desafío tuvo lugar en el puerto de Viavélez.

Y hoy en día atesora muchas medallas y títulos ganados

con su equipo de salvamento acuático deportivo.

A sus 71 años sigue nadando un par de km en mar abierto.

Su pasión por este deporte no tiene fecha de caducidad.

¿Vamos a quedarnos aquí, en Navia, o vamos a ir a algún sitio contigo?

Porque estamos dispuestas a acompañarte a donde tú nos digas.

Vale, vamos después a...

Tomar vinos no podéis, ¿eh? Que está prohibido.

Ah, ¿no? No.

¿No se pueden tomar unos vinos? No, no. Están ahí, los hombres...

...sí pueden, nosotras no. ¿Por qué?

No porque yo el coche mío, si eso, no puedo.

Ah, que tienes que conducir, claro. Claro.

Pero no bebo tampoco. ¿Qué le debo, señora?

Muchísimas gracias. De nada.

Hasta luego. Gracias, hasta luego.

Adiós, amiga. Venga, vamos. Conoce a todo el mercado.

(RÍE) Adiós.

Hasta luego. ¿Dónde tienes el coche?

Aquí. Este.

¿Es este?

No os preocupéis, nenas. Vamos.

(Luis Fonsi "Despacito" en la radio)

¿Podemos quitar la radio? Sí, hombre, cómo vamos a llevar

esta mierda aquí. No sé cómo se para.

Apaga. Ahí. Perfecto. Ya está.

Ya está, hala.

¿Y tú desde cuándo conduces?

Yo desde que tenía, enseguida me saqué el carnet,

18 años, lo que pasa que no había mucha plata, ¿sabes?,

pero nos fuimos arreglando.

Es bonito el pueblo, ¿eh? Es muy bonito, sí, señora.

Óyeme, ¿entonces por qué decidiste hacerte socorrista?

Pues fue mucho por ver a mi madre tanto cuando yo era pequeña,

mucho lloraba yo y mi madre también lloraba.

¿Pero por qué? Un hermano mío que se ahogó.

¿Un hermano...? Tenía yo siete años u ocho

cuando pasó eso. Ah, ¿y qué edad tenía tu hermano?

Mi hermano tenía 17 años. Ay.

Y otro señor que iba con él se ahogó también.

¿Y qué les pasó? ¿Por qué? Volcó la lancha...

¿Iban en lancha? Sí, vino el tiempo malo

y estaba muy cerca de tierra y allí fue donde volcó la lancha

y allí el paisano tardó dos días en aparecer,

sin embargo, el hermano mío

solamente estuvo una noche en el agua, nada más,

al otro día lo sacaron de allí, de ahí.

La verdad que sí, ¿eh?

O sea que ese disgusto y esa cosa tan tristísima

lo que te hizo es... Eso fue lo que a mí me ayudó

a muchísimas cosas.

¿Y ahora dónde podremos aquí aparcar? Por aquí.

Yo tuve una mala experiencia... Dime.

...en una piscina porque un niño vino,

yo era pequeña, no sabía nadar,

y vino un niño corriendo y me empujó

y mi padre me cogió de la coleta, me sacó,

recuerdo la sensación... De salvarte, ¿no?

Me cogió de...

Metió el brazo y me sacó de la piscina de la coleta.

Pero hay técnicas para sacar a la gente.

En la piscina es una técnica y en el mar es otra, ¿no?

Exactamente, totalmente distintas. Es muy difícil el mar,

peor que la... Que la piscina.

Que la piscina. Porque en el mar hay corriente.

En la piscina te coge cualquiera. Claro.

Una persona que esté allí. Claro.

Claro. Por eso tenía el pelo largo,

mira para lo que sirvió. (RÍE)

A ver.

Hola, cariño, ¿qué tal? Que hace mucho que no nos vemos.

Yo creo que lo mejor

es que conozcáis Viavélez y Pormenande

porque María Antonia sin Viavélez y Pormenande

no es nadie y Viavélez y Pormenande

sin María Antonia, tampoco. Tampoco, ¿no?

Lo mejor es que vayamos todos para allá.

Ay, sí, yo quiero verlo. Venga, vamos.

Pues esta es la alcaldesita mía. Cuidado, María Antonia.

No nos atropellen. ¿Dónde vamos?

Hacia allá.

(Hevia "Busindre Reel")

Pero este lugar es increíble. Impresionante.

Qué preciosidad. Increíble.

María Antonia, pero tú con estas olas,

¿te metías al mar? Hay que saber entenderlas,

ellas te van a traer siempre entre las piedras.

Eso es peligroso, ¿no? Tienes que abrirte hacia afuera

para poder entrar, abrirse,

donde está lo blanco es lo peor de todo.

Porque es donde la ola se pega contra las rocas.

Claro, claro.

Pero tal y como está ahora, ¿tú te metías igualmente?

Sí, sí, antes era más joven yo,

pero ahora voy todavía a bañarme igual,

con los años que tengo, ¿eh?

Entonces, el recorrido este que tú hacías...

La travesía es Viavélez-Pormenande. Sí.

María Antonia nació en Pormenande, entonces, cuando era pequeña,

la travesía Viavélez-Pormenande la hacía tranquilamente,

eran críos y estaban todo el día por ahí andando y tal,

entonces, ella la hizo muchas veces

y un buen día se le ocurrió comentarlo,

entonces, yo le comenté:

"No hay problema, si quieres te acompaño",

así sin más, pero no fui yo sola,

se lo comentó a más gente y más gente dijo:

"Bueno, pues te acompañamos".

Un buen día creo que nos tiramos a la mar seis o siete.

Siete éramos. ¿Sabes de dónde salimos? De ahí.

Y así se inicia. Que nos daba vergüenza.

Sí, porque, además, claro, sin nada. Íbamos todos juntos.

(OMI "Drop in the Ocean")

Ese recorrido se convierte en una especie de tradición primero

y después ya es una travesía con digamos...

Y viene gente de toda España. Eso te iba a decir,

viene gente de fuera, ¿no? Qué orgullo, ¿no?

"A todos los nadadores, buenos días a todos."

"Deciros que a ver si podéis pasar todos"

"a la derecha de las boyas."

"Tenía más que decir, pero ya no me acuerdo de nada."

"Venga, buenos días a todos."

Igual vosotras podéis venir también,

porque en verano tenemos una. Yo es que lo de nadar...

Si me dices correr por la rampa esa, igual sí,

pero nadar... Tú en la lancha.

¿Bajar o subir? Subir y bajar igual sí te lo hago,

pero nadar lo mío, no. Bueno.

Me tendrías que dar muchas clases. Vamos a eso.

¿No tienes miedo? Es que yo la cosa de no saber

que hay debajo, que te muerda algo.

Ahí no hay nada debajo,

el pescado en cuanto ve a la persona...

¿No has tenido ningún percance? Me pasó alguno,

pero no puedo contarlos porque si no...

¿Cuántas veces has hecho ese recorrido entonces?

¿Cuántas veces has nadado esa travesía?

¿Esto?

Siempre lo nadaba, ya venía yo desde Pormenande

y volvía para aquí, daba la vuelta aquí.

¿Y la última vez que la hiciste? En agosto.

En agosto pasado. Sí, el agosto pasado.

¿Y no te da miedo, de verdad? No, el miedo no sé dónde está.

¿70 y cuántos años? ¿70 y? 71.

Pues si la haces tú, la tengo que hacer yo.

¿Cuántos tienes tú? ¿Cuántos me echas?

Cuarenta. ¡Hala!

Para que veas. Eres la primera que me echa más.

36 tengo. No, está bien, está bien.

No te pregunto cuántos me echas a mí.

Vas a decir que somos de la misma edad o algo así.

No, soy yo más joven que tú. Por ejemplo,

si tú te metes y yo voy contigo, ¿tú crees que no me ahogo?

Me refiero... Si te ahogas te cojo yo,

para eso estuve en salvamento. Claro, gracias.

La lancha tiene que ir siempre cerca de nosotros.

Claro.

Porque si no te suelto a ti, subo y me voy andando.

María Antonia, para que me mentalice yo,

¿cuánto mide la travesía? ¿Cuánto hay que hacer?

Sobre unos dos kilómetros. ¿Dos kilómetros?

Sí, por ahí. Dos kilómetros bordeando costa,

no es en línea recta. Cuando se ponen las banderas,

es para que la gente vaya por dentro.

Por aquí dentro, no pueden pasar adentro.

Vamos siguiendo las banderas,

pero, claro, cuando se te viene un poco de mar,

ahí todo se lía y a tomar por saco.

(Mocheeba "The sea")

¿Hay hombres que se hayan metido contigo por ser socorrista?

Nunca, nunca puedo hablar de nadie, nada más que con aquel gilipollas,

no se me olvida a mí aquel hombre.

Fue llegar el tío, que fue más malo para mí,

que me trataba... Las mujeres no valíamos para nada.

O sea, le estabas rescatando... No lo puedo creer.

Y paré porque vi quién era,

"Me cago en tu alma, a quién tengo yo aquí ahora".

Bajé, me metí por detrás,

lo trinqué por aquí y decía él:

"¿Y cómo vamos a hacer cuando entremos en la playa?"

Que lo peor era la playa para esos casos.

¿Qué le vieran? Ahí, ahí.

El cuento es que él, me cago en diez, me dijo:

"Mire, María Antonia, le voy a decir una cosa,

nunca más hablaré mal de las mujeres".

"Pues si no puedes hablar mal de las mujeres,

olvídate de mí porque ya sabes que soy una persona

y estoy en mi trabajo",

si no lo metía debajo del agua. Claro.

Quiero inmortalizar este momento, Maria Antonia.

Una, dos... Ay, qué grandes somos.

...y tres.

(RÍE) ¿Has visto?

¿Ves? Genial.

¿Y ahora a dónde te la mando? Mándamela a mí.

(Nena "99 Luftballons")

¡Mira, mira!

Vamos a verlo desde ahí. Claro.

Cuidado, que sube el agua.

Hola.

Hola. Buenas tardes a todos.

Hombre, hola. -Hola.

Hemos acompañado a María Antonia a comprar un pescado,

que ha comprado pescado de aquí, y ha dicho:

"Vámonos a ver a Guti, que Guti sabrá qué hacer con ello".

Lo cocinamos en un momento. ¿Sí? Pues aquí lo tienes.

Muy bien. Qué maravilla.

Yo quiero ver cómo lo haces. Me apunto la receta.

Sí, sí. Quieren entrar ahí,

no puedes meter a tantas. Aquí podemos.

Van a acabar haciendo un desastre. Mientras no vengan los de trabajo.

¿Y si están probando? Algo probaremos,

que en la cocina siempre hay algo de pinchar.

O sea, que podemos ir a ayudarte. Claro, vamos.

Entramos a ayudarte. Por supuesto, venga, pues pasamos.

Pasamos.

Pasad por aquí. Sí, te seguimos.

Aquí huele muy bien.

Fresco, fresco, ¿eh? Fresco, sí.

Además se ve bien manipulado.

Rape negro, sí, señora. Rape negro.

Pixin, que le llamamos aquí. ¿Pixin?

Sí. Ay, mamá.

Rape o pixin, buena calidad, es del bueno, del negro.

¿Eso son fabes? Fabes con marisco.

Las vamos a probar.

Las vamos a probar. Yo quiero probar eso.

Hala, chicas, venga, probamos. Adelante.

Vamos. Hala.

No, primero ellas también.

No, no, tú primera. Si hay cuatro tapitas.

Hala, que hay cuatro. Hala, venga.

Coge ahí este. Tú ahí.

Vale, vale.

Oh, madre mía, si que son grandes. Qué hermosura.

Qué gordas. Son enormes.

(Guti) Fabada de la granja. -La fabada asturiana.

La mejor de todo el mundo, esta. Se te deshace en la boca.

Por favor.

Qué rico, ¿eh? No te vas a poder tirar al agua.

¿Qué? ¿Qué ha dicho?

Que no te vas a poder tirar al agua.

Hombre, estoy calentándome internamente porque,

de verdad, tengo un cague ahora mismo,

para someterme ahí, en el mar.

María Antonia. ¿Cuántos años hace que os conocéis?

De toda la vida, hombre. De toda la vida.

Sí. De aquí, del pueblo de...

¿De dónde eres tú? Yo vine de Navia.

De Navia, efectivamente, ya sé. Ya llevamos aquí 28 años,

por lo menos. Mucho, más, sí, más.

O sea, que tú siempre has sabido que ella es una nadadora.

Sí, de toda la vida. Claro, siempre.

Todos los niños de aquí, todos aprendieron con María Antonia.

Sí, ¿no? Todavía estoy a tiempo de aprender.

¿No nadas? No, es que...

No salgo de aquí. Le digo:

"¿Quieres aprender a nadar?" Dice: "Sí, vamos, vamos",

pero luego, al final, no te vuelve más,

entonces, no hacemos nada. Será friolero.

Muchas aprendieron contigo, María Antonia. Todos.

En Navia... Navia, en La Caridad, todos.

...en casa del Cristo, por ahí adelante,

en La Felguera y en 40 mil sitios, muchos aprendieron a nadar,

la verdad que sí. Voy a hacer el rape.

Yo quiero ayudar.

Me voy a quitar esto. ¿Qué hay que hacer?

¿En qué podemos ayudar? Si queréis hacer algo de guarnición,

hacemos unas patatas o... Como queráis vosotros.

O una ensalada. ¿Hacemos una ensalada?

Te echamos una mano. Claro.

(Canción "I Like It Like That")

A mí no me dejéis mucho rato...

Si lo estás decorando y todo, Almu. Hombre, vamos a darle un estilito.

Esta nena vale, ¿eh? Pero vamos.

Lo ha decorado y todo. Estupendo, estupendo.

Qué arte. El plato 10, ¿eh?

La llevamos... Vamos.

...a la mesa. Vamos para allá.

Por aquí.

Qué maravilla. Qué gusto, ¿eh?

Aquí, la ensalada en el medio.

Qué bonito, la patata y todo. Qué bueno.

Vamos a echarle un meneo, hala, vamos a brindar.

Echa ahí uno. Ya está, que tengo que trabajar.

Muy bien. Venga.

Por vosotras, campeonas. Por todos, venga.

Muchas gracias. Muy bien.

Gracias. Venga.

Salud.

Qué pintaza. Muchísimas gracias.

Cómo los tratas, ¿eh, Antonia? Claro que sí.

Buen provecho. Muchas gracias, Guti.

Muchas gracias. Gracias, Guti.

Tú siempre has salvado a gente,

desde tierra hasta el agua, ¿verdad?

Sí, claro, no te quedaba más remedio.

Pues tenemos previsto

ver esta tarde a una mujer después de comer.

Me gustaría que te vinieras.

Una mujer que en vez de salvar desde la tierra hacia el agua,

lo hace desde el aire hacia el agua.

Es la primera mujer que lleva un helicóptero

de Salvamento Marítimo. Ella está en el...

Ella es la que lleva el helicóptero, la primera mujer.

Muy bien.

Ella se ha ganado un puesto ahí porque le gustaba mucho la idea

de salvar a gente. Es como tú un poco también, ¿no?

Por eso me apetece mucho. Ya lo sé, sí.

Vamos a comer tranquilamente

y después nos vamos a conocerla, ¿vale?

(Kaiser Chiefs "Ruby")

Bueno, bueno, ¿y este sitio? Vamos "pa' allá".

Bueno, ya solamente viendo el helicóptero, impresiona.

Da miedo. Da miedo, ¿verdad que sí?

Tiene un... Es muy feo,

los de antiguamente me gustaban más que este.

Este es último modelo yo creo, ¿eh?

Hola, ¿Nuria? Soy yo.

¿Cómo estás? Encantada. Hola, igualmente.

Bienvenida. Un placer conocerte.

Nuria, te presento a María Antonia Martínez.

Y a Almudena Cid. Hola, Nuria, ¿qué tal?

Un placer conocerte. El placer es mío.

Bienvenidas a mi base, a nuestra base.

¿Has oído hablar de María Antonia alguna vez?

Por supuesto. Sí.

Por supuesto, claro. La primera socorrista.

Exactamente, le comentamos que íbamos a hablar contigo

y esta superemocionada. Hombre, lo estaba deseando,

nunca vi a una mujer en esto. Pues mira.

Ahora ya la tenemos y contentas que estamos.

Ahora soy la única piloto de helicóptero en la base de Gijón,

soy la única comandante que hay. Ajá.

Sí, en la flota somos dos mujeres en total,

en toda la flota, que somos como 90 pilotos.

Pero bueno, es cierto que fui la primera mujer helicopterista

del Ejército español.

Dentro de la flota aérea de Salvamento Marítimo

encontramos a otra mujer que ha roto moldes,

Nuria Bravo.

Desde pequeña su sueño era volar,

a los 15 años estaba convencida de ello

y a los 22 lo consiguió.

Se convirtió en la primera mujer piloto militar de helicóptero.

Conciliar su papel de madre de cuatro niños y su profesión

se hizo inviable, así que pidió una excedencia

y encontró trabajo en Salvamento Marítimo.

Así encontró la forma de poder compaginar

sus dos grandes pasiones: su familia y los helicópteros.

Porque, como a ella le gusta decir:

"No tengo límites y cuando alguien me los pone, los rompo".

Este es tu aliado, ¿no? Esta es la criatura.

Impresiona verlo de cerca. Esta es la tripulación

que está de servicio conmigo. Hola.

Hola, chicos. ¿Qué tal?

Estás acostumbrada a mandar, a organizar y a controlar

a un equipo masculino básicamente. Masculino, sí.

Ajá. Pero vamos, no hay ningún problema.

¿Y qué tal jefa es?

Muy buena. -De maravilla.

Bueno, ¿qué van a decir? ¿Qué van a decir?

Un orgullo tenerla de comandante. Exactamente, es lo que digo yo.

(ACENTO PORTUGUÉS) En salvamento son dos mujeres y tenerla aquí,

para mí, es un orgullo. En Portugal siempre digo

a los compañeros que vuelo con una comandante

y la gente se queda como "¿En Salvamento?"

Bueno, al final es un orgullo.

O sea, que todavía hay gente que se sigue sorprendiendo

porque el piloto del helicóptero sea una mujer.

Sí, sí, por supuesto, todavía hay...

bueno, rescatados que cuando me doy la vuelta

y están en situación de darse cuenta

de lo que ocurre a su alrededor, se sorprenden,

me miran y se sorprenden, porque no es normal en absoluto,

en el mundo marino y marinero no es normal la mujer en general.

¿Y por qué te dio por esto? Yo quería ser, que lo fui,

piloto militar, entonces,

con 19 años entré en la Academia General del Aire,

fue la primera vez que una mujer accedía a esa academia,

una mujer de cuerpo general, entonces, bueno, claro,

aquello causó un poco de revolución, hablamos del año 92.

Claro.

Y, por ejemplo, en el tema del vestuario,

¿está como más personalizado a la mujer?

En absoluto, nada. Este mono es el que llevan ellos.

Es el mismo. Es el mismo.

Sí. -Es el mismo que lleva Paulo.

Ahora por fin tienes un vestuario donde poder cambiarte,

antes no existía. No, no, antes no existía,

tuvieron que amoldarse y empezar a hacer obras

para vestuarios femeninos. ¿Y mientras hicieron esas obras?

Pues en el cuarto de las escobas. No te puedo creer.

Te lo juro.

En el cuarto de las escobas se tenía que cambiar.

¿Y para hacer pis les pedías permiso?

Pues donde las escobas suele haber un baño,

el de la señora de la limpieza. Ay, madre.

Claro.

Pero a ti te valía de mucho. Claro.

Claro, si no, ¿dónde ibas? Claro, ¿qué iba a hacer?

¿Nos puedes contar un poco en qué consiste

vuestro día a día, más o menos? ¿Cómo empezáis cada día?

Somos un servicio de salvamento marítimo,

fundamentalmente, hacemos rescates de personas enfermas de los barcos,

personas heridas de los acantilados, gente desaparecida en el mar,

normalmente, en el mar y en la parte de los acantilados.

(Thomas Bergensen "Immortal")

Este es un aparato que está especializado

en labores de salvamento marítimo,

con lo cual tiene equipos muy concretos

para realizar esa función, por ejemplo,

el más importante para nosotros es la grúa de rescate.

Es una grúa de rescate que es doble por motivos de seguridad

y en nuestro caso, además, es muy rápida,

que nos interesa mucho para que haga rápida la operación.

Rápido te refieres a que baja y sube rápido.

Muy rápido, muy rápido y muy seguro.

-Cuando los subimos a bordo, normalmente,

suelen tener bastante nerviosismo y bastante estrés,

pero siempre se van tranquilizando poco a poco

cuando ven que la situación de peligro se pasa.

-Hasta que yo me doy la vuelta y ven que soy mujer.

Se ponen más nerviosos. Se ponen nerviosos.

Nervios otra vez. -No, no, la verdad,

nosotros estamos muy contentos con Nuria,

porque tiene gran experiencia

y una gran capacidad de trabajo en equipo,

entonces, esto es, sin lugar a dudas,

una doble ventaja,

porque ella está comprometida con la seguridad de la aeronave

y, aparte de eso,

realiza las misiones con una eficacia muy alta,

entonces, claro, estamos totalmente satisfechos.

Es bonito que tu gente hable así. Es bonito que un compañero...

(Trevor Ravin "Launch")

Aquí hay temporales con olas de 10, 12 metros fácil.

¿Diez metros? Sí, como la altura de este hangar.

Pero eso es una barbaridad. Es una barbaridad,

el Cantábrico se enfada mucho cuando se enfada.

Ella lo dice mucho, que el Cantábrico tiene...

Mucho. ...mucho carácter, ¿verdad?

Tiene mucha fuerza. Aquí no te caben más,

si tienes que rescatar a dos, no te caben, ¿no?

Bueno, sí caben. ¿Sí?

Sí caben, cuando un barco se está hundiendo

y hay mucho personal... Por ejemplo.

Pues subimos, claro... -Siete subieron hace poco.

Siete subimos hace poco. ¿Siete?

En poco tiempo a siete subieron.

Dos helicópteros han rescatado a los doce tripulantes

del pesquero que se ha hundido esta tarde en Asturias,

cerca de Navia.

Trataban de buscar refugio por el temporal,

cuando el patrón del atunero Gure Uxua

ha pedido ayuda a Salvamento Marítimo

porque se iban a pique.

Estas imágenes, por ejemplo. Muchas son misiones reales,

esto probablemente es una misión real.

Aquí veo también pérdida de compañeros.

Sí, sí, tuvimos un accidente en...

en la base de Almería que...

bueno, que se cayeron al agua, un Helimer como el nuestro,

sobrevivió uno, el helicóptero se rompió,

uno salió despedido y se salvó, pero los otros tres fallecieron.

¿Y hacéis entrenamientos? Sí.

Porque hay veces que no ocurren situaciones.

Afortunadamente. Claro.

No hay desgracias todos los días. Pero entiendo que,

como en el deporte,

hay que entrenar, ensayar. Exactamente.

Hacer simulacros. Exactamente, cada dos o tres días,

quizás, o menos, hacemos un simulacro.

¿Y cómo lo hacéis esto? Por ejemplo,

tenemos unos muñecos, son como personas.

Que tiene el peso de una persona. Sí, más o menos pesan lo mismo.

entonces, los tiramos al agua,

los recogemos como si fueran personas,

los dejamos en un acantilado. ¿Y hoy tenéis algún ensayo

de simulacro como estos de entrenamiento?

Hoy, precisamente,

tenemos organizado un simulacro de salvamento.

Ah, mira. ¿Con el muñeco?

Con el muñeco, lo vamos a tirar al agua

y vamos a simular que... ¿Y podríamos verlo?

Claro. Espérate, ¿y por qué no me tiro yo?

¿Te atreves? ¿Perdona?

¿No? ¿Te atreves?

A ver, me refiero, es una cosa segura, ¿no?

Totalmente y muy divertida. ¿En serio te vas a meter tú?

Si te atreves. Sí, ¿no?

Encantado... Sí, pero espera.

...nuestro rescatador va a estar encantado de izarte.

Vale, yo creo que me ha adelantado de la emoción.

Un momento, me tiro y viene el helicóptero,

¿y a cuántos metros se quedaría? Ponle que estemos a 25 metros,

más o menos. Vale.

Y luego me subís a 25 metros. Exactamente, te subimos a 25 metros.

¿En serio lo estás diciendo? Sí, bueno.

A ver, quiero decir, vamos a ver,

tampoco hay que hacer ahora... Ya lo ha dicho, ya...

Vale. Espera, entonces, vale,

¿cuánto tiempo tengo que estar en el agua hasta que venís?

Poquito. ¿Y cómo es la cosa?

Cinco minutos. Ella tendría que ir en la...

¿Salvamar lo has llamado? Claro, se me está ocurriendo

que ella puede ir en la salvamar, tirarse de la salvamar

y cuando estés ya en el agua que no tengas más opción,

pues, venimos y te recogemos. Vale.

¿Tú te atreves a hacerlo? Sí, quiero hacer de muñeco.

No sé qué he hecho.

Yo me fio de vosotros, ¿eh? Fíate, fíate.

Vamos a hablar con Jorge, a ver qué dice.

Vamos a hablar con Jorge, a lo mejor no quiere.

Yo peso poco... Soy muy valiente,

pero ahora me estoy cagando de miedo.

Jorge. Dice que si en vez de un muñeco,

la puedes rescatar a ella. ¿Me podría meter yo?

Ah, pues bueno, mira,

está bien cambiar el muñeco de vez en cuando.

Vale, y escucha, yo, por ejemplo, voy a estar en el agua,

¿qué tengo que hacer? Una vez estás en el agua,

realmente no tienes que hacer nada,

tienes que relajarte y esperar a que llegue hasta tu posición

y, una vez que yo llegue, vas a levantar los brazos,

vamos a ponerte la eslinga que la tenemos aquí.

Es el método de extracción que utilizamos más rápido.

Vale. Entonces, pues nada,

una vez que la tengamos puesta, lo que harás será bajar los brazos.

Vale, o sea, me pongo así. Efectivamente.

Y tú me vistes. Meteríamos la eslinga ahí.

Vale. Y bajarías los brazos simplemente.

Vale, así, ¿no? Vale. Efectivamente.

Y luego tú me tiras para arriba.

Luego nada más. Tú la llevas contigo,

o sea, tú bajas y la llevas para que ella esté tranquilita.

Efectivamente. No sola colgando, ¿no?

Vamos relajándote...

Bueno, sí, no te preocupes que no va a pasar nada.

Vas a decir: "Bájame otra vez y vuélveme a subir".

¿25 metros me has dicho? Más o menos.

No sé para qué digo nada. Pues ya tenéis...

una voluntaria. Vamos.

(Blur "Song 2")

Vamos, María Antonia. Venga, vamos.

Nena, tranquila, ¿eh? Venga, valiente.

Aquí nos está esperando el capitán del barco.

Me llamo María Antonia. Encantado.

Es María Antonia, es una nadadora maravillosa,

si tenéis algún problema, os salva. Gracias.

Por aquí, si queréis ahora id dentro.

Venga, pues vamos para dentro.

Ahí vamos.

(RADIO) Hola, muy buenas de nuevo, solo para confirmar,

"ya estáis yendo a la posición, ¿no?"

Afirmativo, estamos saliendo,

en cinco minutos te doy posición de dónde es.

Van a rescatar a esta chica.

A ver en qué acaba. Pero lo vamos a hacer real.

Claro. La vamos a tirar y nos vamos a ir.

Hasta perderla. Nos vamos.

No, no, que me voy yo con ella, que ella es como si fuera hija mía.

¿Usted también va al agua? Voy también.

No sabes la nadadora que es,

pero si ella es una campeona nadando.

Ella me rescata, si me pasa algo, yo sé que se va a tirar.

Y si usted cayera ahora al agua, nos paran esto,

yo me tiro y te cojo para arriba.

¿Estás bien? ¿Estás preparada?

¿Te imaginas que me empiezan a picotear las gaviotas?

No, hombre. Ahora ya no te puedes arrepentir,

ahora ya... Ahora te tiramos y nos vamos.

En serio, ¿cuánto de lejos os vais a quedar?

Al lado, vas a estar a 5 metros. Van a estar contigo siempre.

Nada. Van a estar contigo.

¿Se nota mucho el aire cuando baja el helicóptero?

Sí. Sí, ¿verdad?

¿Has oído? Que notarás el aire... Sí, me han dicho...

De hecho, me voy a coger una coleta.

Míralos, qué fuerte.

Ay, que me van a salvar.

Vamos, valiente. Estamos ahí contigo, ¿eh?

Ahí va la nena. Allá voy, os quiero mucho.

Adiós.

Jo, qué fría está. Hala, cariño.

Olvídate del frío, hombre, mírame a mí aquí,

que me voy a tirar contigo.

"Estimamos cerca de tres minutos para la vertical."

Tú tranquilita, ¿eh? Muy bien, cariño.

Sigue ahí, demuestra lo que vales, pero no a braza, a crol, hombre.

Tenía que estar ya aquí, la nena va a coger frío, ya verás.

Y va con el pelo sin amarrar. Se le ha soltado. ¿Estás bien?

No sea que le pase algo, yo tengo que tirarme como sea,

si tiene algún problema ella que me suban a ella y a mí.

(Jet "Are you gonna be my girl")

Eso es.

¡Venga, mira, mira!

¡Levanta la mano, levanta la mano!

"Objetivo a la vista, abriendo puerta."

-"Muy bien."

"Puerta abierta y asegurada." -"Okey."

"Voy a proceder a enganchar al rescatador."

Ahí va el chico.

Ya va a bajar.

"Rescatador en la puerta."

Mira, mira, mira.

Y ahí va nuestra piloto llevándolo.

Ella llevando el helicóptero, ella, con sus manos.

Ya está el muchacho en el agua.

Ya la coge. Ya está, ya está.

Ya la tiene, ya la tiene.

Que ya la tiene, María Antonia. Ya, ya.

Ya está haciendo él la señal para que les suba.

Ahí va, ahí va. Ya está.

Ahí va la niña, qué linda. Bien.

Ya está, ya está.

Mírala, va ella toda estirada como...

Y ahora para arriba, a subir, ¿eh?

Eso tela, porque ahí hay mucho riesgo.

A ver si la meten a ella la primera.

Ya está, hemos triunfado.

¡Hala, qué guapo!

Ya está, ya se cierra la puerta y ya está.

Venga, helicóptero, que llegues a tierra bien.

Es muy impresionante verlo. Es una...

Que vayan bien para tierra, que puedan ir bien para allá.

Qué maravilla. Pero ella tiene que llevar

un frío terrible.

Cómo mola.

Ya. Gracias.

Adiós. ¡Corre, vamos a por la niña!

Vamos a por la niña. Vamos a por la niña.

Venga, venga, a hacernos correr, no te joroba.

(Bell Book & Candle "Rescue me")

Vamos a acercarnos.

Ahí viene, ahí viene.

¡Ven aquí!

¡Mi niña, mi niña!

¿Qué tal? Parezco un bocadillo.

¿Cómo estás? Super.

Ha sido precioso. Tiene la cara calentita, ¿eh?

¿Cómo lo pasaste en el agua? Fue una pasada, estaba muy fría.

Estaba muy fría. Había momentos que venía la ola...

¿Has pasado miedo? No.

Miedo no. No.

¿Nervios? No, pero he pensado en la gente

que se está ahí horas esperando a que alguien les rescate...

Imagínate. La angustia que sientes

al estar sola ahí. A esta gente la ves como héroes.

Como un ángel que bajara. Sí, exacto.

Es que ha sido... Le he mirado y digo:

"¡Ah! Que me viene a rescatar".

Superchulo, muy de película, la verdad.

Chavalina, muy bien.

Venga, hombre, me cago en la leche. Qué bonito.

Una artista, hombre, una artista. Qué experiencia, ¿eh? Pasa, pasa.

No, no, ha sido muy bonito. Es muy fuerte verlo.

¿Qué tal desde el barco? Impresionante.

Que lo vean en Asturias también.

Y los chicos, es muy bonito verlo. La coordinación,

la comunicación no verbal que tenéis,

me ha parecido una experiencia única.

Me alegro, me alegro mucho. Me alegro el haberme atrevido.

Claro que si. De haber cambiado a Manolo.

A nosotros se nos ha hecho eterno el verte en el agua, estábamos...

Ella estaba diciendo: "Por favor, que la cojan ya".

Yo miraba para arriba y decía: "No vienen, no vienen".

¿Y es salvador oficial del reino?

Fuimos todos. Todos, todos.

¿Quién era el que bajo? Eras tú, ¿no?

Sí. Qué bonito.

Ya me parecía a mí que eras tú, por la altura.

Ha habido un momento que estaba enganchada con las piernas

y dice: "Relájalas". Y era como: "Venga, voy a creer"

y me ha subido para arriba. Muy bien has subido.

Muy digna, ¿verdad? Muy digna.

Oye, muchísimas gracias porque es una experiencia.

Muchísimas gracias a vosotras. Mira, viéndolo así de cerca,

se da cuenta uno de lo difícil, de lo arriesgadísimo

y de lo que ayudáis porque, lo que decía ella,

alguien que esté ahí durante tiempo y, de repente,

veros llegar, debe que ser como...

(The Well Pennies "Drive")

Eres muy valiente, Almudena, te lo tengo que decir, ¿eh?

Bueno, pues sí.

Porque creo que el agua estaba fresquita, pero fresquita.

Pero te digo una cosa, María Antonia,

yo ya he probado esta experiencia, esto de volar por los aires,

pero yo también quiero vivirla contigo en el mar.

También, el mar es lo más grande del mundo que tenemos.

¿Qué tal si hacemos la travesía juntas?

Exactamente. ¿Lo hacemos?

¿Vais a hacer la travesía? (AMBAS) Sí.

Sí, la travesía sí. Pues tú también

te tendrás que meter con neopreno. Sí, nos meteremos como podamos,

a ver cómo hacemos. Vale. En serio,

te sigue apeteciendo más todavía. Pues parece que sí.

Soy una valiente. Lo que nos viene detrás,

hay mucho frío del nordeste otra vez tenemos.

Entonces, ¿qué hacemos? ¿Nos vamos para Pormenande?

Vamos a Pormenande. Vamos a Pormenande.

¿Conocemos tu casa? Sí, una casa que tenemos allí.

(Ramones "Baby, I Love You")

¿Naciste aquí, en la casa? Sí, nacimos todos aquí.

Tu madre dio a luz aquí dentro. Aquí dentro, sí.

¿A todos? Los dos mayores en una casa

y después ya la abuela dejó esta casa a mi madre.

Y pone "El ranchito".

"El ranchito de Pormenande" se llama.

¡Oh! ¿Y este señor? La madre que lo parió.

Cuando vea a mi hermano...

Pero si lleva gafas y todo. ...lo mato hoy.

¿Pero para qué ponéis esto? ¿Para que no entre nadie?

Venga, nos cambiamos. Sí, venga.

Pues hala, venga.

¿Qué te parece? Qué maravilla.

Hola, buenas. Pero qué maravilla.

Ya estoy. Te queda fenomenal el neopreno.

¿Cómo me va...? Te hace un tipín maravilloso.

Y tú estás como en tus mejores momentos

de gimnasia rítmica. Mírala, ay, cómo se mueve.

Ahora miramos cómo está,

porque tú no me vas a meter en un sitio peligroso.

No, cómo te voy a... Oye. Por eso.

Que soy una persona muy seria. Ya, ya, ya lo sé.

Es que estoy un poco acojonada, ¿sabes?

El viento del nordeste es lo peor que hay.

Oye, una cosa, vamos a ser serias. Si serías somo mucho, ¿eh?

Bueno, yo estoy viendo el mar que a mí me daría miedo.

¿Por aquí se puede hacer? ¿Tú crees?

Sí, sí. Escucha, María Antonia,

a mí esto me da miedo, ¿eh? ¿No ves qué piedras hay por ahí?

Yo creo que lo mejor que podemos hacer, María Antonia,

es irnos a Viavélez... Sí, ¿no?

...y que nos enseñes la parte de la llegada.

Sí. Aunque no lo hagáis entero

todo el recorrido,

haceos un buen tramo que allí, seguramente,

el mar esté más tranquilo. Podemos salir donde está el asno.

Por ejemplo. Pero tenemos que tener agua

para poder subir a la rampa. Vale.

Okey, pues vamos para allá. Y que haya allí gente

para agarrarnos de la mano, si no, subimos por una escalera.

Vale, ¿te parece bien? Perfecto.

Pues hala, tus gafas y vamos para allá.

Pero no me hacen falta ahora. Ah, pues te las llevo yo.

Venga, pues vámonos.

Bajáis primero vosotras dos.

¡Uh! Allá vamos.

Bueno, pues nada, ¿estáis preparadas, chicas?

Almudena, mucha suerte.

Déjate guiar por la maestra.

¡Vámonos!

Vamos, Almu, vamos, vamos, ¡que tú puedes!

Pobrecitas, con el frío que debe hacer.

Vamos, chicas, vamos, muy bien.

Es increíble.

¡Vamos, vamos!

(The Hives "Come On!")

Qué fuerte todo, de verdad.

Ha sido muy emocionante.

Pues nada, vamos para el puerto a esperarla,

porque no sabe lo que le espera.

Qué valiente, qué mujer.

"Mientras Almu y María Antonia se quitan la espinita de nadar,"

"yo me voy hacia el puerto de Viavélez,"

"que creo que ya hay bastante gente"

"que quiere darle una sorpresa a nuestra pionera."

Muchísimas gracias a todos por venir.

Sabéis que vamos a hacerle un homenaje a María Antonia

que se lo merece porque es muy grande,

así que, ella no sabe nada, le estamos esperando todos aquí

y la alcaldesa, ¿dónde está mi alcaldesa favorita?

Aquí. Aquí, muy bien.

Va a hacer un homenaje especial porque hay una piedra allí

para ponerle el nombre de María Antonia al recorrido

que ella ha hecho desde que era muy jovencita

y eso va a ser una piedra en su honor.

Así que, cuando la veamos aparecer, le damos una ovación salvaje

porque se lo merece, ¿a que sí? (TODOS) Sí.

Porque es una gran mujer, ¿verdad? ¿Estamos todos preparados?

¿Los gaiteros también están preparados?

Fenomenal.

Compañeros de Salvamento ahí. Ahí, perfecto, para recogerla.

(Aplausos)

Vamos a subir para arriba, ¿vale?

María Antonia, ven aquí conmigo. Eres la más grande.

Mira, este es de Burgos. Claro que sí, han venido todos,

todos han venido.

Ven aquí, ven aquí, mira, aquí tienes a todo el mundo.

¡Isabel!

¡Ay, madre de mi vida!

Ay, qué alegría.

Cuanto tiempo sin verte.

La gente que está aquí,

sea de mi pueblo o sea de dónde sea,

tengo muy buenos amigos por todo el mundo.

De Madrid, Burgos y muchas más sitios,

de mi tierra, que la quiero mucho, Asturias.

Estoy contenta, peor fue el frío que pasamos aquí,

aunque llevemos neopreno, pensé que me moría.

¿Dónde tengo yo a la "aninia"?

Ay, aquí, esta era mi "aninia".

Creo que tus compañeros de Burgos tienen algo para ti.

Sí. ¿Dónde estáis?

Con el frío que tengo, muero. María Antonia,

"Concede el diploma a la mejor Deportista Máster +70

de la temporada pasada",

por todos los eventos deportivos que cambian y tanto te mereces.

Antes de que sigamos, tienes que hacer un trabajo.

¿Qué trabajo? Un trabajo muy simple.

Igual es muy difícil. Es quitar tela negra

que hay puesta ahí encima, atrévete que no pasa nada, mujer.

¿Por aquí o por allá?

Tira de la tela. Quita la tela.

La travesía Viavélez-Pormenande,

que la organiza desde hace 10 años, 11 años,

la Asociación Mar Abierto,

se llamaba travesía Viavélez-Pormenande

y, a partir de este momento,

se va a llamar travesía María Antonia Martínez Díaz.

Aquí está.

Ahí está.

¿Qué? Pasó todo el frío.

¿Cómo te sientes? ¿Qué tal? ¿Cómo te sientes?

Acojonada.

Qué bonito, ¿no? Sí, sí.

Es bonito, ¿no? Tengo a mucha gente que me rodea

de aquí del pueblo, de todos los sitios,

de gente que vino de fuera y tengo un orgullo muy grande.

Y tener a toda la gente que yo quisiera tener conmigo.

(Keane "Tear Up This Town")

"La desgracia de perder a su hermano en la mar"

"la convirtió en una de las mujeres pioneras en España"

"en romper barreras en la década de los 60."

"María Antonia es de ese tipo de mujeres que hacen grandes cosas"

"y provocan grandes cambios."

"En la vida procuro dejarme sorprender por todo,"

"porque todo puede ser una aventura."

"Hoy no me puedo quejar."

"En esta costa asturiana"

"he compartido experiencias con mujeres valientes,"

"aventureras y sorprendentes,"

"que incluso no tienen reparo en salvar a aquellos"

"que las insultan por el simple hecho de ser mujer."

Ellas - Salvamento marítimo

31 jul 2017

Hoy Blanca Portillo junto con la ex gimnasta Almudena Cid, homenajearán a María Antonia Martínez, primera mujer socorrista en Salvamento Marítimo.

Contenido disponible hasta el 28 de febrero de 2067.

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