www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4663822
Para todos los públicos El Paisano - Motilleja - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Hola, amigos, soy Pablo Chiapella y soy de Albacete,

aunque gran parte de los veranos de mi vida

los he pasado en Ayora, un pueblo de Valencia.

Recuerdo que de pequeño me quería quedar a vivir en el pueblo.

Mis padres salían locos.

Para mí, el pueblo es un mundo sabio, auténtico,

pero, sobre todo, divertido.

Ahora vivo en Madrid, pero el cuerpo me pide pueblo.

Vosotros ya me conocéis

y ahora me toca a mí conoceros a vosotros.

(Música cabecera)

Hoy vuelvo a mi tierra, Albacete. Mi destino es Motilleja,

un pequeño pueblo de la comarca de La Manchuela.

En Motilleja viven 549 paisanos,

y con ellos voy a pasar 48 horas.

(Continúa la música)

¡Buenas noches, paisanos de Motilleja!

(Continúa la música)

(Música)

Cuenta hasta tres, empiezo yo primero,

que así el efecto del disparo es más certero,

ya existe un sendero y te has convencido,

así que empiézalo conmigo y echaremos a volar,

y echaremos a volar.

Llego a Motilleja, aparco el coche,

me pongo a andar, y lo primero que oigo es música.

(CANTA) "Fandanguillo manchego, fandanguillo manchego...".

Muy buenas. Muy buenas. Buenos días.

¿Cómo se llama usted? Antonio, para servirle a usted,

señor. Yo soy Pablo. ¿Dónde iba usted?

A tocar unas piezas por el pueblo, ¿qué voy a hacer?

Estoy sin hacer nada. O sea, que por las mañanas,

sale muy a menudo. Me dedico a tocar por el pueblo

todas las mañanas, a despertar a la gente.

¿Sí? ¿Y la gente se lo toma bien? El otro día me tiraron un petardo,

pero bueno... ¿Alguna vez le han tirado flores,

o solo petardos? ¿Flores? Alguna bofetada.

¿Y eso por qué? Por tocar mal.

(RÍEN)

Antonio, buenas noches. ¿Qué tal, cómo estás?

Cuando te vi, pensé: Como sea la avanzadilla de la tuna...

Aprovecho que han venido mis padres a verme de Albacete

y me voy con ellos.

Oiga, a usted le dije que tocaba la bandurria,

y no me corrigió.

Claro, usted no toca la bandurria,

usted toca el laúd, eso es, concretamente,

el último que queda.

Porque eso es más antiguo que peinarse con colonia, Antonio.

¿Y cambia de ruta o siempre despierta a los mismos?

Hombre, los mismos, los cansinos,

a los del Madrid, porque soy del Atlético

y a los del Madrid... Usted sabe dónde viven

los del Madrid, y les va tocando. Claro, y cuando pierde...

¿Quién le enseñó a tocar? Mi padre.

¿Tocaba bien? Mi padre, sí, era un artista.

Y mi abuelo, Bernabé Cebrián, también tocaba bien la guitarra.

Todos de aquí. Sí, todos de aquí, y mi chiquillo

toda la música mejor que yo. ¿Su hijo toca mejor que usted?

Sí. O sea, que entre su padre y su hijo,

está usted, que toca mal. Sí, los tres.

O sea, que el arte de la bandurria va así, se salta una generación.

Una generación. Me contó que su padre

tocaba muy bien, y su hijo también, pero que usted...

Coño, pues no será que no ensaya, ¿eh?

Que se pasa todas las mañanas ahí, dale que te pego.

Antonio, ahora lo pillo, usted no quiere aprender

a tocar bien el laúd, usted lo que quiere

es echar a todos los del Madrid del pueblo.

¿Su padre a qué se dedicaba? Mi padre era peluquero.

Tenía una peluquería su padre. Sí, la de aquí, la del pueblo.

Ya luego me quedé yo con la peluquería,

sigo pelando por ahí a los viejos, porque jóvenes no hay,

cosas del pueblo. Ajá.

Bueno, ¿me canta usted la última, antes de irnos?

(CANTA) "Fandanguillo manchego,

el fandanguillo manchego

lo cantaba una serrana,

y a la una y a las dos,

y a las tres de la mañana,

fandanguillo manchego".

(CANTA) "Fandanguillo manchego,

que lo canta una serrana,

a la una, a las dos y a las tres de la mañana...".

Espero que usted no haya pensado en eso,

en tocar el laúd hasta las tres de la mañana.

Porque entonces, sí que se van a ir todos los del Madrid

y los del Atleti. Me han dejado cantando

hasta salir el sol. ¿Hasta salir el sol?

Allí se han ido ya hasta los de Albacete,

que está a 20 km.

(Música)

Os tengo que decir que antes de venir a Motilleja,

busqué entre las 10, qué digo las 10,

las 50 maravillas rurales de España, y no salís.

Y la verdad es que no lo entiendo, ¿eh?

No lo entiendo, ¿vale? Que no tenéis un pueblo

que es especialmente bonito, eso es así, pero vosotros,

vosotros sois todos unos artistas.

"Que salgan a los balcones las mocitas...".

Pero esto es un supermercado,

parece una sala de conciertos, ven, vamos para adentro.

Hola, perdona. Hola, ¿qué tal?

Yo soy Pablo, ¿cómo te llamas? Hola, Cristina.

Hola, Cristina, ¿qué tal? Pues muy bien.

¿Esto es un súper o una sala de conciertos?

Es un súper, tengo una radio humana.

Además, con buen volumen.

¿Puedo entrar a conocerla? Sí, podéis entrar.

(CANTA) "Que traigo unos boquerones que brillan como la plata,

y la que a mí me sonría, le entrego mi corazón,

y le entrego mi corazón".

Bueno...

Muy buenas. Hola.

-Buenos días. Pero vamos a ver...

¿Qué vienen, a por el pescado o a oírte?

Yo creo que ambas cosas. Más por el pescado.

Traigo un buen pescado, toda la santa noche pescando.

¿Cómo te llamas? Yo me llamo Juan.

Juan, ¿qué tal? Buenas noches. Buenas noches.

Lo tuyo es el espectáculo, ¿eh?

Yo, por lo que vi, tú te pones a servir pescado,

y te arrancas como si fuera un musical.

Oye, ¿cómo se llamaría tu musical?

"Juan, el musical.

Entre canciones y boquerones, me rasco los...". No.

(RÍE)

¿Qué haces aquí, con esa voz que tienes, poniendo pescado?

Pues mira, la verdad es que aquí me lo paso muy bien

con mis clientas, yo disfruto, y es que ya tenía ganas yo

de vivir algo más tranquilo, porque yo me he dedicado

toda la vida nada más que a la música,

llevo desde los nueve años y tengo cerca de 25...

Y la verdad es que yo quería vivir tranquilo,

porque eso de empezar el año y no saberse voy a poder comprar

una pastilla de turrón en diciembre o no, pues mejor la tranquilidad,

y me tomo la música como un hobby pagado.

¿Tienes conciertos, das conciertos? Sí, hago alrededor de 40 o 50,

todos los años, y muy bien. ¿40 o 50 conciertos?

Sí. Eres una estrella aquí en el pueblo.

En mi pueblo, sí, y en mi casa, a la hora de comer.

Pero poca broma, que tú, con la tontería,

te has hecho 40 o 50 conciertos al año. Oye, dime una cosa.

Si en la pescadería cantas,

¿en el escenario vendes pescado?

O sales con dos besugos, uno en cada mano.

O cangrejos, haciendo las castañuelas.

En el escenario es donde parto el bacalao.

Y de vez en cuando, Juan, qué pasa, que te arrancas.

Me arranco, a todas las clientas más o menos las tengo...

-Que no te lo voy a pagar. Ajá.

No pasa nada, te lo voy a volver a repetir, ya se lo he dicho a Luis.

(CANTA) "Aunque lo vendo barato, a plazos te lo daré,

me lo paga usted mañana, o si no, dentro de un mes".

¡Olé!

Juan, tú tienes que montar un dúo con Antonio,

pero por favor, canta tú.

Deja que Antonio toque el laúd,

que de momento, no tiene competencia.

(Canción en inglés)

Con el laúd de Antonio y el vozarrón de Juan,

ya podemos salir de ronda.

Dejo un rato Motilleja y sus artistas,

para disfrutar de la calma de un paisaje

que me es muy familiar.

Estamos en pleno corazón de La Manchuela.

Esta dehesa que veis aquí enfrente es la Dehesa Boyal,

que está bañada por el río Júcar.

Si camináramos hacia al oeste,

nos encontraríamos con mi tierra, Albacete.

Este paraje es el paraje de Los Frailes,

y aquel, el paraje de La Florida. Ven.

Aquel pueblecito del fondo, Motilleja.

(Continúa la música)

¿Qué tal, cómo se llama usted? Ana Jiménez Ballesteros.

Ana, yo soy Pablo. ¿Me da dos besos? Sí, hombre.

¿Qué hace usted? Ganchillo,

estoy haciendo una manta. ¿Cuántas mantas ha hecho usted?

¡Uf! Yo qué sé las mantas que he hecho.

¿Ha hecho guantes alguna vez? Eso, no, pero los hago.

¿Los sabe hacer? Eso es muy difícil, ¿no?

No, primero se hace un dedo, y luego el otro dedo,

hasta los cinco. (RÍE)

Oiga, ¿y usted estudió de pequeña? No, nada.

¿Pero sabe leer? No, ni escribir.

¿Ni escribir tampoco? Tampoco.

¿Le hubiera gustado estudiar? Mucho, y saber escribir,

siquiera, para mí. Claro.

¿Cómo se organiza, por ejemplo, para llamar por teléfono?

Ea, porque lo tengo ahí apuntado. Aquí tengo la libreteja.

¿Ah, sí, tiene una libreteja?

Ana, ¿cómo sabe usted dónde llama? ¿Por este dibujo?

Sí. Esto, por ejemplo, es...

Una ambulancia. O sea que le dibujan una ambulancia.

Y ya sé quién es. ¿Quién le hace los dibujos, Ana?

Una vecina.

Esto, Barcelona. Barcelona.

¡Uy! ¿Y eso? Eso, la "taul".

¿De quién? De una tía mía.

Pero entonces, tiene el teléfono de alguien que ya no está.

Eso es. Anica, ¿qué tal? Buenas noches.

Vaya cómo se maneja con la libreteja.

En la libreteja tiene hasta el teléfono

de una tía suya que ya no está entre nosotros, pero calla,

que en lugar de arrancar la hoja...

(Risas)

Usted le dibuja un ataúd.

Pero Anica, ¿para qué se guarda usted el número?

Mira, porque viven sus hijas aún.

Ah, vale, ahora lo entiendo.

Yo me creía que usted quería tener línea directa con Dios.

Uy, este dibujo es muy pequeño, ¿eh? Sí, esto es un perro.

Ana, y este dibujo, ¿qué es?

Esto parece un perro, ¿no? Otro perro.

¿Otro perro? No hay más que perros.

Tiene así como... No sé definirlo.

Es una flor con piernas.

Otro perro. Esto no es perro, es un...

Un animal. ¿Pero cuál? ¿Una ardilla?

Una ardilla. Tiene usted aquí

a toda la fauna metida, ¿eh? Ya...

Aluciné con la libreteja, es así de pequeña,

pero tiene más información que un iPhone 10.

Tiene perros, flores con patas,

y también el teléfono de una ardilla.

¿Seguro que esa libreta es suya?

¿O son los bocetos de Félix Rodríguez de la Fuente?

¿Y siempre que llama, acierta, o se ha equivocado alguna vez?

Toma, alguna vez me equivoco. ¿Y qué le dice? Tome, gracias.

Eso. Pues que no está disponible.

(Risas)

Anica, a partir de ahora, se ha acabado eso

de llamar a sus amigos y que no se lo cojan,

que no estén disponibles, vamos. ¿Sabe qué?

A su libreteja le falta una hoja, y es esta.

(Aplausos)

Se lo cuento. Este soy yo,

esta no es mi cabeza, o sí,

he puesto un perro, para que no se líe,

concretamente, un salchicha,

mi teléfono, y aquí pone: "Yo sí estoy disponible".

Para usted, Ana, porque es usted fenomenal.

No me dibuje un ataúd, que estoy vivito y coleando, ¿eh?

(Canción en inglés)

Hola, guapo, cosita, ¿qué tal? Oye, ¿no serás uno de los contactos

que tiene Anica en su libreteja?

(Continúa la música)

Las 12.

(Campanas)

¿Qué es esto?

Esto es el "Himno de la alegría", ¿no?

(CANTURREA) "Volver a ser hermanos.

Ven, canta, sueña cantando,

vive soñando el nuevo sol.

Donde los hombres volverán

a ser hermanos".

Pero bueno, ¿por qué suena el "Himno de la alegría" de repente?

Vamos al Ayuntamiento a preguntar.

¿Qué tal? ¿Es el Ayuntamiento, verdad?

Sí, de momento, sí. Soy Pablo. ¿Cómo te llamas?

Isabel. ¿Me puedo acercar un momento?

Claro, pasa, sí.

Isabel, soy Pablo. Dame dos besos.

Tengo una consulta. Dime.

Han sonado las 12, perfectas, pero luego me ha sorprendido

una cosa, que de repente, ha empezado a sonar

el "Himno de la alegría".

Pues este edificio es del año 2004, y ya cuando el edificio se construye,

compramos el reloj, nos lo venden así, programado así.

O sea, nosotros no podemos cambiar de sinfonía

ni cambiar de compositor, es la novena de Beethoven.

¿Y no hay manera de desprogramarlo? No hay manera, no sabemos,

no sabemos.

Vamos a ver, lleváis 14 años

con el "Himno de la alegría", sonando todos los días

a las 12 del mediodía.

14 años, a 365 días por año,

habéis escuchado el "Himno de la alegría"

5110 veces.

Os lo sabéis todos ya, ¿no?

Vamos, que no hace falta que lo cante con el laúd Antonio, ¿no?

5110 veces.

Mañana, 5111. Vamos, que se viene aquí a vivir Miguel Ríos,

y no dura ni cuatro días.

A Beethoven le da por resucitar aquí,

y se hace el sordo otra vez.

Esto no es el "Himno de la alegría", es el himno de la pesadilla, ya.

O sea, desde el día que instalaron el reloj, todos los días...

Todos los días, a las 12 en punto, ahora se retrasa dos minutos,

dos minutos más tarde, y suena el "Himno de la alegría".

Que además, nos gusta, es armónico, sí, para el pueblo.

Pero espera, espera, Isabel, que además, el reloj

va dos minutos retrasado.

¿Pero a qué esperáis para llamar al relojero?

¿A que se le agoten las pilas?

¿O a que lo llame Anica?

Calla, que aún tuvisteis suerte, ¿eh?

Que aún tuvisteis suerte, que os pusieron el "Himno de la alegría".

¿Sabéis qué es lo que lo petaba en el 2004?

"Bulería, bulería".

Vosotros imaginaros que todos los días a las 12 sale de ahí

Bisbal, ahí: "Mediodía, mediodía, mediodía en Motilleja".

(Canción en inglés)

Entendido. Las 12 en Albacete, una hora menos en Canarias,

y dos minutos menos en Motilleja.

(Continúa la música)

¿Esto qué son, las escuelas?

¿Qué hay? Buenos días. ¿Qué hace usted paseando por aquí, sola?

La nostalgia me puede, hijo. ¿La nostalgia?

Sí, la nostalgia. ¿Cuál es su nombre?

Yo me llamo Amada. Amada, ¿qué tal? Soy Pablo.

¿Nostalgia hacia qué?

Pues porque soy una persona deportista,

y he sido siempre una persona muy, muy deportista,

jugaba a baloncesto, jugaba a fútbol, jugaba a todo.

¿Ah, sí? Sí, sí, y ahora,

pues tengo un problema con una pierna, y entonces,

ahora precisamente no puedo hacer absolutamente nada.

¿Qué ha pasado? Bueno, pues que...

Me amputaron la pierna. No me diga.

Sí. ¿Y qué pasa, por qué fue?

Es porque en algún momento de mi vida

trabaje más de la cuenta, Pablo, ¿nos podemos sentar?

Sí, claro, por supuesto. ¿No te importa?

No, qué va. ¿Aquí mismo? Sí, aquí mismo.

Y cuéntame, a qué te dedicabas o te dedicas.

Me dedicaba, y un poco, sigo asesorando,

porque tengo una empresa de espectáculos.

Mira, yo le dedicaba al trabajo este

en torno a unas 18 o 20 horas diarias.

Cuando tú coges y desatiendes

a tu reumatóloga, que te dice que tienes

una enfermedad rara, que se llama síndrome de Raynaud.

Y te dice: No fumes. Yo me fumaba tres paquetes diarios,

pero no debía llevar estrés, y yo lo llevé.

¿Cómo te enfrentaste a ese momento en el que te dijeron,

bueno, hay que amputar?

Lo pedí yo.

Yo estaba llena de morfina dos años y medio ya,

y seguía con dolores.

(SOLLOZA) Es duro.

Es muy duro.

Yo, que solo estaba trabajando, me preguntaba:

"Joder, ¿por qué, qué he hecho yo? No he hecho nada".

Si ya había parado, además, si llevaba seis meses,

joder, parando, ¿por qué?

No me gusta que me vean llorar, que lo sepas.

Tranquila, tranquila. Quiero que lo sepas.

Es duro. Es muy duro.

Y luego, bien, ¿eh?

¿Sabes las cosas positivas de esto?

¿Sabes que existen? Bueno, pues yo tenía...

Amigos, entre comillas, amigos y amigos y amigos,

muchísimos amigos, siempre estaba rodeada de amigos.

Cuando me puse enferma, desaparecieron todos.

Bueno, me quedaron unos cuantos, pues mira.

Cuando yo estaba así,

tuve unas personas, que les llamo mis cuidadoras.

Todos los años les regalo un décimo de lotería por si me toca.

Para ver si les puedo pagar algún día todo esto.

¿Sabes? Pero, pero bueno,

se saca una lectura de humanidad impresionante.

(Continúa la música)

Amada, ¿dónde estás?

¿Qué tal? Buenas noches. Buenas noches.

Tú me contaste que antes de que te ocurriera la tragedia,

estabas rodeada de amigos, pero que cuando te ocurrió,

desaparecieron, te quedaron muy pocos.

Bueno, pues quédate con ellos, porque estos, sin ninguna duda,

Amada, son los buenos. Me dijiste que cada año

a tus amigas les compras un boleto de lotería,

por si te toca, poder pagar todo lo que han hecho por ti.

Yo creo que tus cuidadoras, como tú las llamas,

se sienten más que pagadas, pero te he traído

un boleto de lotería que toca siempre.

Amada, esto es para ti.

(Canción en inglés)

Amada sabe ahora quién son realmente sus amigos

y que puede confiar en ellos.

A veces, las situaciones más duras nos descubren grandes verdades.

(Continúa la música)

Y al atardecer, paso por la plaza que hay delante de la iglesia,

y me veo a un chaval bailando con una peonza en la cabeza.

(Bullicio)

¿Qué te parece? Ven.

¿Qué tal? Bien.

¿Cómo te llamas? Ángel.

Ángel, ¿qué haces? Pues nada, jugando al zompo.

¿Jugando al zompo? Sí.

Me ha parecido ver que lo tenías en la cabeza hace un momento.

¿Cuánto tiempo has perdido para conseguir eso, de estudio?

Una hora. ¿Una hora le dedicas?

Sí. ¿Cómo te va el cole?

Bien. ¿Sí?

Sí. ¿Qué quieres hacer de mayor, tío?

Pues no sé, trabajar en una oficina, o algo.

¿Te seduce eso de trabajar en una oficina?

Bueno.

¿Qué te gusta? Cuando ves cosas ahí fuera, por la tele,

por el mundo, ¿qué te gusta? Los toros.

¿Te gustan los toros? Anda.

(RÍE)

¿Te gustaría ser torero? Sí.

(RÍEN)

Ángel,

¿qué pasa, tío, cómo estás?

Bien.

Y me dijiste que querías ser oficinista.

(Risas)

Él quiere ser oficinista, pero lo que realmente le gusta

son los toros, ¿no?

Ya te digo que en las oficinas toros no hay,

en las oficinas lo que hay son cuernos.

(RÍEN)

(APLAUDEN)

¿Me enseñas cómo te manejas con el zompo?

Sí. A ver.

Bueno, bueno, lo coges en el aire. Sí.

(RÍE)

Es muy divertido eso que haces. Sí.

Y el baile se que hacías, ¿cómo se llama?

El "Swish, swish, bish".

Es... ¿Sí?

Te pones así con los brazos, y el cuerpo hacia atrás.

El cuerpo lo echas hacia adelante, y los brazos hacia atrás.

Los brazos hacia adelante, y el cuerpo para atrás.

El cuerpo para adelante, y los brazos para el otro lado.

(RÍEN)

El cuerpo para adelante, y los brazos para atrás.

Ahora, vuelves hacia aquí. Ahora para el lado.

Y le vas metiendo velocidad, ¿no? Claro.

¿A ver?

¿En qué momento dijiste: "Coño, ahora lo que me hace falta

es un zompo en la cabeza"?

Pues no hace mucho.

(RÍE)

(RÍEN)

Y entonces me enseñaste el baile. ¿Cómo se llamaba?

El "Swish, swish, bish". El "Swish, swish, bish".

Es casi tan difícil decirlo como bailarlo, macho.

(RÍEN)

Me dices: "Hay que poner los brazos para allá.

El culo para atrás.

Los brazos para atrás.

El culo para adelante. Luego, los brazos para allá.

Luego, el culo para allá.

Luego la cadera para allá".

Que yo pensé: "Madre mía, hago más posturas

que con mi profesora de yoga".

Anica, menos mal que usted ya tiene mi teléfono,

porque como me tuviera que dibujar así...

(RÍEN)

¿Me pones el zompo en la cabeza? Sí.

¿Cómo era la canción? (TARAREA)

"Swish, swish, bish".

(TARAREA)

(TARAREAN AL RITMO DE "SWISH, SWISH, BISH")

(TARAREA)

Oye, qué bien, ¿no?

(RÍEN)

¿Te has traído el zompo?

¿Subes conmigo, y bailamos, y me pones el zompo en la cabeza?

Es que me pica el cráneo.

(RÍEN)

(APLAUDEN)

Bienvenido.

Esta es tu oficina a partir de ahora.

(RÍEN)

Ángel, vamos para allá. ¿Cómo era esto?

(CANTA) "Swish, swish, bish"...

Another one in the basket.

(RÍEN)

¿Cómo era?

Era brazos para allá, culo, brazo, culo, giro.

Culo, giro, brazos, culo, giro, brazos.

Venga, que me voy agachando, dale.

("Swish, swish, bish")

¡Ole!

¡Ahí va, ahí!

("Swish, swish, bish")

(APLAUDEN, VITOREAN)

Eso es.

("Swish, swish, bish")

¡So!

¡So, so, so, so!

Madre mía, qué preciosidad de caballo.

Buenas noches. Buenas noches.

¿Quiénes sois? Soy Virgilio.

-Y yo, Kiko. ¿Y usted? Virgilio, Kiko, yo soy Pablo.

Encantado.

¿Y él? Alteza.

-Alteza. Se llama Alteza.

Es yegua. ¿Salís a menudo con esto?

Si nos da el "aberrunto".

Si os da el "aberrunto". Claro.

¿Puedo subir? Sube en medio, si quieres.

¿En medio? Aquí delante, mejor.

¿Quepo? Sí.

A ver. ¡Hostia!

(RÍE)

Muy rápido lo habéis dicho, ¿eh? Sí.

¿Sois colegas? Sí, primos.

¿Sois primos? Somos primos.

¿De quién es el carro? (AMBOS) De los dos.

¿Lo comprasteis entre los dos? Entre los dos.

¿Os lleváis bien? Como hermanos, o mejor.

-Claro. ¿Mejor que hermanos?

Mejor que hermanos. ¿Y eso?

Estamos siempre juntos.

¿Qué es lo mejor de él?

(RESOPLA)

Es travieso... no sé.

Y de él, ¿qué es lo mejor? Que es un cabezón.

Tengo que insistir. (RÍE)

Lo que diga él hay que hacerlo. ¿Ah, sí?

No.

(RÍEN)

Kiko y Virgilio,

¿cómo vais?

(AMBOS) Bien. ¿Bien o qué?

¿Quién de los dos es el cabezón? ¿Tú, no, Virgilio?

(RÍEN)

No, no, se te ve.

(RÍEN)

(APLAUDEN)

Tranquilo, que ya somos dos.

(RÍEN)

Oye, Ángel, ¿tú le enseñarías lo del zompo a Virgilio?

(RÍEN)

Si se lo enseñas, lo veo, te subes al caballo,

el zompo en la cabeza, Antonio al laúd,

Juan cantando por soleares. Macho, tenéis el circo montado.

(RÍEN)

(APLAUDEN)

¿La queréis a Alteza?

Es parte de nuestra familia.

-¿Cómo no la vamos a querer? -Claro.

-¿Cómo no la vamos a querer?

-Ya me gustaría nacer caballo, y que me cuidara yo mismo.

¿Te gustaría nacer caballo? Ya ves.

Si los tengo que cuidar como yo, sí.

-De pequeña era muy revoltosa, brincaba mucho, y todo.

(Pedo)

¿Eso es un pedo? Eso es un pedo.

(RÍEN)

-Eso es un pedo.

(RÍEN)

Y mientras estamos hablando, de repente...

la yegua...

(RÍEN)

Levanta la cola...

(RESOPLA)

Madre mía, qué pedo, tú.

(RÍEN)

Alteza se tiró un pedo real, ¿eh?

(RÍEN)

(APLAUDEN)

Vuestro carruaje es la hostia, chicos.

Es el primer descapotable con aire acondicionado...

y con ambientador de regalo.

(RÍEN)

(APLAUDEN)

Hay que enseñarla a andar, y modales, también.

Si quieres, damos un paseo, la ves, la compruebas.

-Damos un paseo, si la quieres llevar,

la llevas, que no hace nada.

¿Ah, sí? (AMBOS) Claro.

Vamos para allá. Vamos.

¿Tenéis nombre de equipo los dos?

Yo soy el Chori, y él el Kiko. -Claro.

(RÍEN)

Luego dimos una vuelta con el carro de caballos,

pude conocer Motilleja de noche, es igual de bonito que de día.

(RÍEN)

También lo busqué en la lista

de las 50 maravillas nocturnas de España.

No salís.

(RÍEN)

Pero, vamos, que para mí, fue un paseo muy especial,

muchas gracias, chicos.

(APLAUDEN)

Kiko y Virgilio salen con el carruaje

cuando les da el "aberrunto".

Vamos, cuando les da la gana, para que me entendáis.

Hacía tiempo que no oía esta palabra.

Volver a tu tierra es lo que tiene, de repente todo te es muy cercano.

Está claro, estoy en casa.

(Música country)

Sueña como un niño, leré.

Sueña como un niño.

Vuela, la vida es una, vuela, eh, eh.

Sueña como un niño, leré.

La vida es...

Ya empieza mi segundo día en Motilleja.

Por suerte, Antonio no me ha despertado tocando su laúd.

(Música animada)

Anda, mira, agüita,

voy a aprovechar para beber un poco.

(Risas)

(RÍEN)

Abro...

Vaya tela, qué chorro, macho, casi me saca un ojo.

Qué presión tiene ese. ¿Ese chorro para que lo tenéis ahí,

para limpiar aviones?

(RÍEN)

¿Para que los pájaros puedan beber sin bajar?

(RÍEN)

¿La Moncloa?

¿Quién será el presidente?

A ver si lo conozco, y de paso le digo que le quiten

un poco de presión a la fuente.

La Moncloa.

¿La Moncloa, en Motilleja?

Me habían dicho que el Gobierno iba un poco desorientado, ¿pero tanto?

(RÍEN)

Una Moncloa en Motilleja.

Qué misterio, ¿no?

Este era un caso para Pablo Holmes.

¿Qué digo Pablo Holmes?, Pablico Holmes.

Elemental, paisanos de Motilleja, elemental.

No parece un caso complicado. Primer paso de la investigación,

interrogar a algún vecino de La Moncloa.

(Música)

¿Qué tal, caballero?

Muy bien.

He visto que pone en ese banco La Moncloa...

La Moncloa, sí. ¿Eso qué significa?

Pues que vienen ahí,

cuando los árboles están a la sombra, vienen ahí a...

al tostón. ¿Cómo se llama usted?

Antonio Casas. Antonio, yo soy Pablo, encantado.

¿No sabe quién es el presidente ahí?

¿De quién? De La Moncloa.

Pues eso es el señor Fanegas.

¿El señor Fanegas?

(RÍEN)

Me pongo en plan detective, y descubro

que en La Moncloa se sientan para hablar de sus cosas,

y que tiene un presidente, que se llama el señor Fanegas.

(RÍEN)

¿Dónde vive el señor Fanegas? No se dónde vive, pues ahí.

Antonio Casas no quiso decirme dónde vivía, me ocultó información.

Eso me puso cachondo.

(RÍEN)

-Buenas. ¿Qué hay? Muy buenas.

¿Qué tal, Pablo? ¿Eres del pueblo?

Sí, más o menos. Ajá.

¿Sabes quién es el señor Fanegas?

No.

Vaya por Dios.

(Música)

¿Derecha, izquierda?

No, mi intuición me dice que mejor recto.

Muy buenas, perdone. Hola, buenas tardes.

Estoy buscando al señor Fanegas, es el presidente de La Moncloa.

¿Presidente de La Moncloa? Sí, la plaza que hay aquí,

en un banco pone "La Moncloa". Eso es el mentidero.

¿Moncloa, mentidero?

Más o menos... Es que si lo comparamos con la vida real...

(RÍEN)

También me entero de que es el mentidero.

La investigación se estaba poniendo más que interesante,

tenía que encontrar al señor Fanegas.

El caso Fanegas es más complejo de lo que imaginaba,

pero seguro que pronto aparece la pista definitiva.

¿Usted es el señor Fanegas? No.

¿No? No, el señor Fanegas vive ahí.

Y de repente di con don Francisco,

don Francisco me dijo dónde vivía el señor Fanegas.

Voy a ver... A ver, el señor Fanegas aquí vive.

¿Aquí, en esta blanca? Ahí, en esta.

Muchas gracias por traerme.

A ustedes. Un placer.

A ustedes.

Llegamos a la guarida del lobo,

estaba justo enfrente de la puerta del señor Fanegas.

Llamé.

Hola, buenos días. Vamos a ver.

Y coño, el señor Fanegas era Antonio, el del laúd.

(RÍEN)

(APLAUDEN)

Pero si usted es don Antonio.

Don Antonio, sí, yo soy.

Pero me acaban de decir que es el señor Fanegas,

el presidente de La Moncloa. Eso es el mote, hombre.

Es el apodo, hay que tener apodo, si no... nadie.

(RÍEN)

Hostias, Antonio, iba usted de incógnito.

(RÍEN)

Que casi no le reconozco sin laúd.

¿Qué pasa, tiene usted doble identidad, como Superman?

(RÍEN)

O sea, con laúd, Antonio, peluquero y cantante.

Sin laúd, señor Fanegas, presidente de La Moncloa.

Con laúd, Antonio, peluquero. Sin laúd, Fanegas, presidente.

(RÍEN)

Con laúd, Antonio, peluquero, cantante.

Sin laúd, Fanegas, presidente.

A ver si se va a hacer un lío,

y algún día se va a llevar el laúd a La Moncloa,

y le van a hacer una moción de censura.

(RÍEN)

(APLAUDEN)

¿Y usted es el presidente de La Moncloa?

Claro. Venga, que le quiero decir una cosa.

He venido antes a la fuente, y de repente se me ha ocurrido aquí,

he abierto el grifo... Ya lo vemos, claro.

Normal. Y me ha salido...

una fuente. Sí, sí.

¿Esa presión quién la regula? Esa, el alguacil del pueblo.

¿Qué pasa, que quiere que la gente se moje la cara?

Claro, a posta. A posta, ¿no?

Para que laves los dientes.

(RÍEN)

¿De qué se habla en La Moncloa? Aquí se habla de la política...

Y las decisiones que toman aquí, ¿luego se llevan a cabo?

Qué va, aquí no hacen ya nada.

¿Ah, no? Es igual que ellos, un...

Mucho decir, pero poco hacer.

Señor Fanegas, ha sido un placer. Esto no lo van a arreglar, ¿no?

No, no hay prisa.

No hay prisa, ¿no? Que se lave los dientes el que venga.

(RÍEN)

¿Qué pasa en La Moncloa? Allí, de lo que hablan,

luego no se toman decisiones, no se llevan a cabo, quiero decir.

Agua de borrajas. Agua de borrajas.

(RÍEN)

Entonces, ¿señor Fanegas, la fuente esa no la vamos a cambiar, no?

(RÍEN)

Según usted, la fuente está así para que el que vaya a beber,

aproveche y se lave los dientes.

Sí, sí, o se los parta. También puede ser, claro.

Porque lavarse ahí los dientes es más peligroso

que lavárselos en un túnel de lavado de coches.

(RÍEN)

Investigación terminada, otro caso de éxito de Pablico Holmes.

Ahora, un merecido descanso.

(Música animada)

Hola. (AMBAS) Hola.

¿Qué hay? Buenos días. (AMBAS) Buenos días.

¿Qué tal? Muy bien, ¿y tú?

¿Dando un paseo? Sí, dando un paseo.

¿Cómo se llaman ustedes?

Yo, Andrea Cuesta. ¿Qué tal?

Muy bien, ¿y tú? Yo soy Pablo.

¿Y usted? Pilar Cuesta.

Pilar Cuesta. Las hermanas Cuesta.

No lo pueden dudar, ¿eh? ¿Qué son, dos hermanas solo?

Éramos seis, ahora mismo ya somos dos.

Anda.

Eran mudos en medio, dos mudos. -Sí.

O sea, dos de los hermanos eran mudos.

(AMBAS) Dos.

-Y los dos en medio.

-No es como ahora, que hay para hacer señas y todo,

entonces era de otra manera.

Porque no había medios como hoy.

El papa era el de la gorra,

y la mama, la del moño.

¿Qué me está diciendo? Tenían gestos que...

Los gestos de las manos. -Hablábamos con gestos.

¿Qué más gestos tenían? Por ejemplo, ¿para comer, eran gestos...

que se utilizan naturalmente, ¿no? Sí.

Pepino, tomate, naranja...

Así, cosas así, era...

Andrea, Pilar, buenas noches. ¿Qué tal, cómo estáis?

Muy bien. ¿Bien?

Tuvieron dos hermanos que uno era mudo, y el otro sordomudo.

Y para hablar con ellos, inventaron un idioma de gestos,

que era, por ejemplo, para decir pepino, hacíais así,

para tomate así, y para naranja, así.

Vamos, es un idioma de gestos que solo entendéis las Cuesta.

(RÍEN)

Está muy bien inventado, pero por esa regla de tres,

esto es "ya viene Antonio con el laúd".

(RÍEN)

Y esto, "Ya está sonando otra vez el 'Himno de la Alegría',

va a haber que llamar al relojero".

(RÍE)

(APLAUDEN)

Tenían buena relación, entonces. Como hermanos, digo.

Ah, mucho. -Nosotros, sí.

¿Sí? Sí, sí, sí.

Se querían y se cuidaban. Un delirio.

¿Sí? Sí.

-Si algún chico iba con nosotras, que a ellos no les gustaba,

no nos dejaban. ¿Ah, no?

No. "Con ese bailar, nada". ¿Ah, sí?

Así hablaba mi hermano el que no hablaba bien.

-Porque se arrimaba mucho, y se aprovechaba.

No.

O sea, que os tenían bien protegidas.

Bien protegidas. -No.

(RÍEN)

Andrea y Pilar, cómo os cuidaban vuestros hermanos, ¿eh?

Que cuando estabais en el baile,

llegaba uno que quería bailar pegado, llegaban los otros, y...

¿Qué le hacían, le hacían así?

Claro, y los otros...

(RÍEN)

¿Cómo se decían "te quiero", por ejemplo?

¿Eso era te quiero? Sí, sí, sí.

¿Los echan de menos?

Mucho. -Hombre, mucho.

Mucho, mucho.

¿Se acuerdan de estar los seis hermanos juntos?

Sí. -Madre querida.

¿Sí? Sí.

Andrea, Pilar, vuestra historia me emocionó mucho,

porque aceptasteis la vida tal y como viene.

Esto me demostró que si realmente te quieres entender con alguien,

no hay límites, no existen los límites.

Vosotras, para decirles a vuestros hermanos "te quiero",

les hacíais así.

Pues os lo hago ahora a vosotras.

Guapas, que sois dos guapas.

(APLAUDEN)

(Música)

Muy buenas.

Hola, buenas. ¿Qué tal?

Muy bien, aquí, preparando para echar un rato de pesca,

ya veremos a ver. ¿Cómo se llama usted?

Yo me llamo Agustín. Agustín.

Aquí en Motilleja me llaman el Capi. ¿El Capi, por qué?

Porque ya ves, aquí, el más malo que hay en toda la comarca.

(RÍEN)

¿Le acompaño?

¿Me acompaña? Bueno, como usted quiera.

Hasta ahora, Capi. Ahora nos vemos, gracias.

(Música)

Agustín, ¿aquí es donde pescas?

Buenas, aquí es.

Tenemos desde aquí hasta el puente, un poquito más abajo del puente...

Vamos para allá. Vamos a echar un ratico.

Este es el río Júcar.

El Júcar. Sí.

¿Quién te aficionó a la pesca? Yo solico.

Empecé yo solico, para allá, para acá,

mi padre me reguñía. Si enteraba de que había venido,

me soltaba con la correa. ¿Y eso?

Pero como era una cosa de las que me gustaban, yo, para acá.

(RÍEN)

Agustín, ¿qué tal? Capi. Muy bien, muy bien.

Me dijiste que aprendiste a pescar por tu cuenta,

y que ahora vas solo, haces bien.

Si quieres que te acompañe alguien, no te lleves a Juan.

(RÍEN)

Que ve un pescado, y se lanza por soleares.

Vamos, que te espanta todas las truchas.

(RÍEN)

¿Con qué pescas?

Nada, tenemos unas cucharillas que van muy bien aquí,

por si queda alguna trucha, algún "bablás".

Nos ponemos el traje de...

Ah, que te tienes que poner el... Hombre.

Hay que meternos al agua.

¿Te metes hasta dentro? Claro, claro.

Y mojarte.

Lo del que quiera peces que se moje el culo, es verdad.

Es verdad. Vaya, vaya por Dios.

¿Qué pie calzas, Agustín? Yo tengo un 42.

Yo soy un 43. ¿Pruebo a ver? Prueba, ¿si quieres?

Agustín, me invitaste a pescar, y me prestaste tu traje.

Madre de Dios.

(RÍEN)

Aquí va a estar el problema, en el giro este.

Te pones y haces fuerza así. ¿De pie?

Con el pie, y te estiras de ahí.

Es que al ser un 43... Es que, claro.

De verdad,

era como si se intentara poner Spiderman el traje sudado.

(RÍEN)

Es que no me entra, ¿eh? Levanta.

No había manera, se enganchaba por todas partes, retorciéndome...

Ah, joder.

Hubo un momento en que ya no sabía con quién hablaba.

No hay manera, ¿eh?

Me acerco al coche, que tengo otro.

¿Tienes otro? En el coche.

Casi me dejo la pierna aquí, ya lo podías haber dicho antes.

Y luego me dice: "No, si tengo otro en el coche".

(RÍEN)

Muy bien, muy bien, muy bien. Y ese me venía, además.

Ya sé por qué pescas solo, coño.

Como le hagas esa broma a todos...

(RÍEN)

A ver. Bueno.

Vamos a ver. Prueba con el del sobrino, a ver.

Si viene un guarda forestal... Esto es otra cosa.

Vamos a coger nuestros gusanicos, para ver si podemos pescar algo.

Me pongo el traje, y estaba más apretado

que en el coche de caballos de Kiko y Virgilio.

Qué barbaridad, se me notaba el "six-pack" y todo, "six-pack".

Toda mi abdominal, más que una tableta de chocolate,

parecía un brownie, ¿verdad?

(RÍEN)

Coges aquí, le bajas el arillo, haces así un poquito...

Que coja impulso, ¿no? Haces así.

Ya está, le cierras aquí,

y recoges. ¿Lo intento?

¿Lo intentas? ¿Cargas esta mientras?

Vale, y derecho.

Ahí está, eres un especialista.

(RÍEN)

Voy recogiendo... Mucho bueno hay.

Uy, si me cayera uno. Uy, madre mía.

¡Uy! ¡Uy! ¡Uy!

Oye, que te lo digo en serio, o es roca...

Es roca. Cuidado, salte para acá.

Yo digo: "Ya está". Otra que has aprendido.

¡Ahí va!

(RÍEN)

Y luego nos ponemos a pescar, y solo pescamos una piedra.

Di la verdad, Capi,

tú ahí no has pescado ni un resfriado, vamos.

(RÍEN)

(APLAUDEN)

(Música bucólica)

¿Tú vienes solo a pescar a veces? Sí, yo solo, porque cuando yo...

Como vamos a turnos... Ah.

Unas veces puedes venir con amigos,

otras no puedes venir con amigos...

¿Qué hago yo una tarde en el pueblo?

El bar un rato, bien, pero te bebes un par de cervezas,

¿y después qué haces? ¿Después qué haces?

¿Sigues ahí, te bebes otras dos?

Al final, es que es eso.

Te quedas en el pueblo, seguro.

Detrás de dos, van otras dos.

Allí pescas más que aquí, allí la merluza está segura.

(RÍEN)

(Música bucólica)

No sé si pescaré algún "bablás",

lo que sí tengo claro es que los paisanos de Motilleja

son el anzuelo perfecto para que vuelva a este lugar de La Mancha

de cuyo nombre sí quiero acordarme.

(Música bucólica)

Llevó aquí 48 horas con nosotros,

y ya puedo decir que me siento vuestro paisano.

Paisanos de Motilleja, sois muy buena gente.

(APLAUDEN, VITOREAN)

Gracias.

Capi, te había traído de regalo un suéter,

de la talla de mi hija,

para que veas lo que es sufrir.

¿Te ha gustado, sigues pensando que quieres ser oficinista?

No, ahora no. ¿Ahora qué quieres ser?

Actor. ¿Actor? Toma ya.

Don Antonio, ¿qué prefiere usted,

que le llamen don Antonio, o don Fanegas?

Si es don, mejor don Fanegas.

Claro, hombre. Claro que sí.

¿Llevas el zompo a mano? Sí.

Yo puedo con todo, pónmelo.

Pónmelo, por favor.

¡Ole!

(Aplausos)

(JUAN CANTA) "Me lo paga usted mañana, o si no, dentro de un mes".

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Motilleja

El Paisano - Motilleja

13 jul 2018

Pablo Chiapella vuelve a su tierra, Albacete, para visitar Motilleja. En este pueblo de la Mancha Pablo se siente como en casa y se queda sorprendido con el potencial de sus vecinos: allí, quién no toca el laúd, baila con una peonza en la cabeza o se arranca a cantar una copla mientras vende pescado.

Contenido disponible hasta el 3 de abril de 2023.

ver más sobre "El Paisano - Motilleja" ver menos sobre "El Paisano - Motilleja"
Programas completos (13)
Clips

Los últimos 48 programas de El paisano

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios