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Para todos los públicos El Paisano - Canillos de Aceituno - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

"Hola, amigos, soy Pablo Chiapella y soy de Albacete,

aunque gran parte de los veranos de mi vida

los he pasado en Ayora, un pueblo de Valencia.

Recuerdo que de pequeño me quería quedar a vivir en el pueblo.

Mis padres salían locos.

Para mí, el pueblo es un mundo sabio, auténtico,

pero, sobre todo, divertido.

Ahora vivo en Madrid, pero el cuerpo me pide pueblo.

Vosotros ya me conocéis

y ahora me toca a mí conoceros a vosotros".

(Música cabecera)

"Voy dirección Canillas de Aceituno,

un pueblo malagueño de casas encaladas y calles laberínticas,

que se alza al lado de la sierra de Tejeda.

En Canillas viven 993 paisanos

y con ellos compartiré 48 horas".

(Aplausos)

¡Buenas noches, paisanos de Canillas de Aceituno!

(Música)

Marcha, marcha, queremos marcha, marcha.

(Música)

Ya están aquí los rumberos, ya están aquí.

Mira, un paisano.

¿Qué tal? (ININTELIGIBLE)

A una viña que tengo ahí a podarla,

pero estoy arrepentido porque el día que está haciendo de viento...

La verdad es que el día no es bueno. ¿Cómo se llama usted?

Yo Antonio Hidalgo. Bueno, el sartenero me dicen en Canillas.

¿Puede bajar la ventana un poco más? Es que se ha roto la manilla.

(RÍEN)

Ha pasado tres resfriados con la ventanilla esta.

¿Ah, sí? Oiga, ¿te puedo acompañar?

Si quiere venir, sí. Voy para allá.

¿Dónde está Antonio?

Antonio, muy buenas.

¿Qué? ¿Has cambiado ya la ventanilla del coche?

¿No? ¿A qué esperas, hombre de Dios? Que llevas tres resfriados ya.

Oye, ¿le has dicho al médico que te resfrías siempre en el coche?

Porque igual lo que te receta es una ventanilla nueva.

(RÍEN)

Mira, la viña es esta.

Ajá. Por aquí vamos a subir.

¿Cómo? ¿Por esta pared? Sí, sí, sí.

¿Qué edad tiene usted?

La verdad, no te voy a engañar, voy a cumplir 65.

¿65? Sí.

Cuando llegamos, me encuentro con la primera de las muchas cuestas

que me iba a encontrar en Canillas de Aceituno, y vaya cuesta.

Miro la cuesta...

Miro a Antonio...

Miro la cuesta... Miro a Antonio...

Y le digo: "¿Cuántos años tienes?"

Y me dice: "No te voy a engañar, 65".

Que digo yo: "¿Que no me vas a engañar?"

Vamos a ver, Antonio, ¿cuántos te crees que aparentas? ¿18?

(RÍEN)

O sea, estas son sus viñas. Estas, sí.

¿Bebe usted mucho vino? Hombre...

Un par de palmerillos... (RÍE)

¿Qué son palmeros? Un vaso de agua lleno de vino.

Cuando llevas tres o cuatro, te pones a dar palmas.

¿Ah, sí? (RÍEN)

¿Qué ahora será, más o menos?

Pues ahora, yo qué sé.

No vemos bien el sol.

¿Reloj no lleva? No, yo no llevo nunca reloj.

Sobre las las 12 o las 12 y pico.

¿Nunca lleva reloj? No, no, no llevo.

¿Y cuánto le suele fallar el cálculo?

Hombre, según... Si está nublado, no atino.

Pero... (RÍE) Dos o tres minutillos.

¿Dos o tres minutillos? Un cuarto de hora...

Entonces, los días que esté un poco nublado,

con usted es difícil quedar. Vamos, para que sea puntual.

No, eso la barriga te lo canta.

Según la hambre que tengas...

Si es por la mañana, la hora del desayuno.

A mediodía, sobre la 1:30 o las 2,

están las tripas dando vueltas, es la hora de comer.

¿Qué hora debe ser ya?

(ININTELIGIBLE)

¿Ves? Es que no sé si lo sabíais,

pero Antonio es el primer reloj humano de la historia.

Antonio, das tú mejor las horas que Ramón García las campanadas.

(RÍEN)

De todos modos, esto hay que aprovecharlo.

Si alguna vez se os rompe el reloj del campanario, no lo arregléis.

Lo quitáis, en el agujero que meta Antonio la barriga...

Y tendréis las horas exactas, 3 minutos arriba, 3 minutos abajo.

(RÍEN)

Se deja una yema o dos

y el sarmiento más canijo, que veas que no vale...

Cortaría este, dejaría este. Exactamente.

Corta este. Este a ras, ¿no?

Corta todo lo que puedas.

Vale. Al estar muy metida...

(Música)

Muy bien.

Pues nada, Antonio... Bueno, ¿te vas?

Ha sido un placer. ¿Qué hora es, más o menos?

Yo qué sé, está nublado. ¿La barriga qué le dice?

La barriga está cantando ya. (RÍE)

Es la hora del tinto.

(Música)

Mirad qué paisaje más bonito.

Allí al oeste, detrás de aquellos picos, está Granada.

Tendríamos frontera con Granada.

Este pantano que está en primer término es el pantano de Viñuela.

Detrás de estos montes, Málaga, mar Mediterráneo.

Y los días de claridad se puede ver hasta África. Ven.

A mis pies, Canillas de Aceituno.

(Canción en inglés)

Y por fin llego a Canillas, aparco el coche en la plaza,

me voy a dar una vuelta por sus calles.

Un pueblo blanco, inmaculado, precioso.

Ahora, eso sí, al nivel del mar no estáis, ¿eh?

Estáis a casi 700 m de altura.

Claro, tenéis unas vistas privilegiadas,

pero aquí todo son cuestas y escalones, cuestas y escalones.

Madre mía qué cantidad de escalones.

Vamos, que se compra una casa aquí King África,

y lo ponéis en forma de tres días.

(RÍEN)

(Música)

Hombre...

¿Qué tal? Bien.

¿Cómo se llama? Juan Jiménez Ruiz.

Yo Pablo, encantado.

¿De dónde viene a estas horas, tan tempranito?

A apañar a unos bichillos que tengo ahí abajo.

¿Qué tiene?

Unos bichos. Unas gallinillas y unos palomillos.

¿Qué edad tiene? Pues yo ya 78 años.

Está usted fenomenal. ¿Tiene hijos?

¡Buah! ¿Que si tengo hijos? (RÍE)

Nueve, nada menos.

¿Nueve hijos tiene? Sí, señor.

Toma ya. Sí, sí, sí.

¿Se acuerda de los nombres de todos? (RÍE)

¿Esperaba tener tantos hijos cuando era más joven?

Qué iba a esperar...

Lo que pasa que en aquellos tiempos no había televisión

ni había de nada. Entonces, ¿qué? Claro.

Hombre, pues a dormir y ya está. Había que matar el tiempo.

Eso, claro. (RÍEN)

Juan, ¿dónde está? ¿Qué tal? Buenas noches.

Usted tuvo hijos porque no había televisión.

Además, no tuvo uno.

Ni dos. Ni tres.

Ni cuatro.

Tuvo nueve hijos.

Vamos, como meses de embarazo.

Quiere decir que su mujer cargó casi siete años con el bombo puesto.

(RÍEN)

Desde luego, menos mal que llegó la televisión.

Si no, se había montado el coro de los niños de San Ildefonso.

(RÍEN)

(APLAUDEN)

¿Le hubiera gustado tener más?

No, en aquellos tiempos... Digo: "¿Más todavía?"

(RÍEN)

Para criarlos, había que navegar mucho.

De noche y de día había que estar trabajando.

He cortado la cargauvas en el puerto,

que la corté, para cuando mis cuñados se levantaron,

ya iba con la cargauvas de vuelta.

Madre mía... Aquella noche me equivoqué.

Aquella noche hacía una luna como de día.

Y yo no miré el reloj, para mí que eran las 4:00 de la mañana,

que cuando eso a las 5 ya es de día, y eran las 2.

Cuando yo llegué al campo donde tenía las viñas, madre mía.

Miro el reloj.

¿Dónde vas ahora a las 2, 2:30 por ahí?

Pues yo ya no voy a ir a cortar uvas. (RÍEN)

Veo que aquí en Canillas tenéis un pequeño problema con las horas.

Antonio, Juan.

Para que esto no pase más, os he traído un regalo,

una cosa maravillosa.

Mira, se llama reloj.

Esto da las horas, aunque esté nublado

o la luna esté cerca y grande.

¿Queréis que lo probemos? Miren.

(RELOJ) "Antonio, es hora de cambiar la ventanilla del coche".

(RÍEN)

(Música)

Bueno, esta es la plaza de Canillas de Aceituno.

Como veis, el pueblo está incrustado en una ladera.

Vamos a intentar conocer

a la persona que vive en la casa más alta del pueblo. Vamos.

¡Madre mía!

Maldita la hora que dije eso.

(Música)

Sube y sube y sube y sube...

(Continúa la música)

127 peldaños.

127 peldaños.

Vamos, que aquí viene Manolo el del bombo,

y en siete días le ponéis las piernas como Cristiano Ronaldo.

(RÍEN) ¡Ah! Y el bombo lo pierde.

(RÍEN)

La casa más alta, vamos para allá.

Buenos días.

¿Puedo subir? Sí, sí.

Hola, buenos días. Dos besos. Encantada de conocerlo.

¿Cómo se llama? Yo María.

¿María?

Vaya vistas tiene usted. Sí, sí.

¡Madre mía, qué vistas!

Esto es muy bonito.

¿Vive aquí desde siempre? Sí.

Llevo ya aquí 23 años.

¿Y cómo se lleva tener que bajar a comprar la plaza?

Yo perfectamente. ¿Ah, sí?

Todos los días para abajo y para arriba, andando.

¿Cuántas veces sube y baja al día? Bueno... Cuatro o cinco veces.

María, buenas noches, ¿qué tal? Qué casa más bonita tiene.

Si lo llego a saber, la próxima vez me contrato un sherpa para subir.

¡Madre mía! Si ahí cambia hasta el clima.

Si yo, antes de subir, estaba caliente

y cuando subí estaba más frío que los pezones de un esquimal.

Subí con los pezones así. (RÍEN)

¿No lo vio usted?

Porque llevaba la cazadora, pero los llevaba a tope.

(RÍEN)

Yo creo que me dieron hasta vueltas. (RÍEN)

Le compró la casa. ¿Por cuánto?

¿La vendería? No.

¿No? (NIEGA)

A mí me dan el dinero que sea y no vendo mi casa.

¿Ni superando el millón? Ni superando el millón.

¿Ni los dos? Ni los dos.

Cuatro. Tampoco.

Cuatro y un ático en Madrid. No vendo yo nada por dinero mi casa.

Llegué a ofrecerle 4 millones de euros y un ático en Madrid

y me dijo que no.

Vamos a ver, María, ¿qué esconde usted ahí?

(RÍEN)

No, no, no, ahí usted esconde algo gordo.

Yo no quiero ser cotilla, pero dígamelo, dígamelo.

¿Qué guarda? ¿La fórmula de la Coca-Cola?

¿El arca perdida?

¿El iPhone 18?

¿El enano que adivina las loterías?

(RÍEN y APLAUDEN)

(Música)

"María no vendería su casa por nada del mundo.

Y Antonio y Juan viven el reloj.

Llevo poco en Canillas,

pero aquí la gente parece vivir a su propio ritmo.

Este pueblo puede hacerte perder la noción del tiempo.

Estoy seguro de que acabaré acostumbrándome a ello".

(Continúa la música)

¿Qué hay? Muy buenas.

¿Aquí a la fresca? A la fresca.

¿Me puedo sentar ahí? Sí, hombre.

¿Cómo se llaman? Yo me llamo Manuel Ramírez Gómez.

¿Y usted? Yo Vicente.

¿Vicente?

¿Eran amigos ustedes de jóvenes? Desde chicos, claro.

¿Lo recuerda con cariño aquella época?

¡Hombre!

Otra cosa no teníamos, pero más contentos que hoy estábamos

porque siempre estabas cantando y bailando y...

¿Recuerdan alguna juerga de jóvenes?

¿Cómo se divertían? Juerga...

En el campo estábamos de fiesta. -En verano, pues...

-De fiesta.

-Todas las gentes del campo bailando y saltando.

¿Le gusta cantar? Hombre, este hombre es cantaor.

¿Es cantaor? No, yo...

Pero yo no voy a cantar hoy.

Es que "me se" ha muerto un hijo días atrás.

Si no, hubiera cantado.

Perdone, ¿que se le ha muerto un hijo estos días atrás?

Ahora mismito vengo del camposanto.

Pero lo que pasa que al niño le dio un derrame cerebral

después de nacer.

En el desarrollo, nos dijo el médico que se moriría.

Y ha llegado a 44 años, pues eso tenemos que agradecer.

Pues sí... Eso tenemos que agradecer.

Lo ha disfrutado usted, ¿no?

Ha disfrutado con nosotros, ha disfrutado de todo, desde luego.

Todo lo que le ha apetecido al niño se lo hemos comprado.

Él ha disfrutado de todo en vida. Ahora ya no se le puede hacer nada.

Le pones un ramo de flores y eso.

Un recuerdo.

Bueno, pero quedarse con la sensación de haberlo hecho bien...

Sí, señor. Eso sí tengo yo el corazón...

Vamos, que...

Que el niño...

Lo hemos hecho muy bien con él. Muy bien.

¿Tiene más hijos? No.

No tenía nada más que ese.

¿Y su mujer?

Mi mujer, pues ahí anda.

También está malilla, pero vaya, ahí vamos tirando.

¿Qué vamos a hacer? La vida es así.

(Música melancólica)

¿Qué le gustaba a él? Él era del Real Madrid.

Y ahora tiene... En la lápida tiene el escudo del Real Madrid.

Yo soy también del Madrid. ¡Ah, bueno!

O sea, veían los partidos juntos. ¡Hombre, claro!

Siempre los veíamos juntos.

Yo ahora ya, al morir él, ya no quiero ni verlo ya.

(Música melancólica)

Manuel está claro que no ha podido venir,

está pasando por un momento muy duro.

Pero, Manuel, la historia de tu hijo me conmovió y, de verdad,

te agradezco que confiaras en mí a la hora de contármela.

Estoy seguro que, tanto tú, Manuel, como tu mujer,

hicisteis lo mejor que saben hacer los buenos padres,

que es dar cariño y felicidad a sus hijos.

Y estoy seguro que vuestro hijo, allá donde esté,

os lo agradecerá para siempre.

Una última cosa, Manuel. Deseo, de verdad, de todo corazón,

que vuelvas a tener ganas de ver a tu Madrid y de cantar,

además, bien alto.

No solo por ti y por tus paisanos del pueblo,

sino por tu hijo. Muchas gracias, Manuel, de verdad.

Si me estás viendo, desde aquí quiero que te llegue

el cariño de toda esta carpa con este fuerte abrazo.

(Aplausos)

(Música)

"Manuel acaba de perder a su hijo.

La vida te sorprende con sus giros de guion.

Algunos son inesperados y otros los ves venir.

Pero la clave está en la manera cómo uno los afronta

y encuentra la fuerza para empezar un nuevo día

y continuar serenamente el camino".

¡Pare, pare, pare!

Hola. Muy buenas.

¿Puede parar la moto un momento?

¿Cómo se llama?

Manolo. ¿Manolo?

Encantado, yo soy Pablo. ¿Dónde va usted?

Al campo a por aceitunas.

Ahora voy, suelto la moto y cojo una bicha que tengo, una mula.

¿Tiene una mula? Tengo una mula, sí.

¿Tiene nombre la mula? Toñi.

¿Toñi? (RÍE)

¿Le puedo acompañar? Sí.

Tengo otro casco aquí en el maletero. ¿Tiene usted otro casco?

A ver si me viene, porque... Sí le viene.

Eso le viene bien a todo el mundo. ¿Lleva vaselina, por si acaso?

(RÍE)

Sí que me viene, sí. Es verdad que le viene a todo el mundo.

(RÍEN)

Manolo, ¿dónde estás?

Manolo, buenas noches.

Manolo, ¿se fijó bien en mi cabeza?

Pero si yo tengo un almendro que, si diera fruto,

me hacía todos los turrones de la Navidad.

Me quedaba más pequeño el casco que a Falete los bikinis.

(Música)

¿Me puede ayudar con el casco?

Tire.

(RÍEN)

Aquí está la Toñi. Aquí está la Toñi, a ver...

¡Hombre! (RÍE)

¡Toñi!

Usted la quiere mucho, ¿no? Sí.

¿Pero llega a abrazarla? Sí.

(RÍE)

Toñi, guapa.

¿Usted tiene pareja? Sí.

¿Dónde se conoció usted con su mujer?

Mi mujer es de un pueblo aquí vecino, de Arenas.

¿Ah, sí? Sí.

Y yo con la moto iba allí a...

Había un tele-club allí para la juventud que bailaba y...

¿Qué música le gusta a usted?

A mí El Arrebato.

¿El Arrebato? (ASIENTE)

¡Anda! Sí, la de la nevera...

¿Cuál es? ¿Cómo es? (RÍE)

(CANTA) "Búscate un hombre que te quiera,

que te tenga llenita la nevera..." (RÍE)

Entonces, ahora habría que ir a ponerle el aparejo.

Sí. Pues vamos para allá.

Vamos a vestirla, ¿no?

Manolo, ¿se ha traído a la mula?

Bueno, claro, se estará vistiendo.

O sea, que esto es la ropa de Toñi. La ropa de Toñi.

¡Madre mía! Por favor... No sabía que las mulas se vestían.

Y vaya si se visten.

Una capa...

Esto es la pajera. Dos capas...

Tres capas...

La verdad es que va bien abrigada.

¿Seguro que no le quiere poner una capa más de algo?

No, no, no. Manolo, le digo una cosa.

Me pone a mí las mismas capas que a la Toñi,

y no puedo dar ni dos pasos.

Si le faltó embalarla como una maleta en el aeropuerto.

(RÍEN)

Si quiere venir al olivo y se quiere montar, lo llevo.

¿Ah, sí? ¿Yo subido? Sí.

¿Va a querer la Toñi? Claro que quiere.

¿Cómo me subo? Antes era baja, pero ahora...

Ha ganado 1 m o 2.

¿Esto aguanta?

Venga, que voy.

¡Ahí va! (RÍE)

Madre mía, la cuesta... (RÍE)

Estoy para montar un belén de esos animados, ¿eh?

(Música)

La verdad es que uno aquí arriba...

Me he sentido un poco Sancho Panza. (RÍE)

Ahí está mi hijo.

¿Este es su hijo? Ese es mi hijo.

Muy buenas. Buenas.

¿Qué tal? Aquí, bien, cogiendo olivas.

¿Cómo te llamas? José.

Yo Pablo. ¿Vareando? ¿Cómo es esto de varear?

Pues muy fácil. A ver...

Dar palos y ya está. Dar palos... (RÍE)

Para abajo.

O sea, a favor de rama para evitar romperla.

Sí. A ver...

Búscate un hombre que te quiera,

que te tenga llenita la nevera.

La historia es que, claro,

cuando llevas una rama todo parece bonito,

pero a la cuarta o quinta, dices: "Joe, macho".

Búscate un hombre que te quiera,

que te tenga llenita la nevera.

Mírame, uno ves que soy un músico que no tiene chuquera

y cuando tengo me la gasto.

Qué vistas más bonitas desde aquí. Esta es la plaza del pueblo.

Hola. Hola.

Vaya vistas tenéis aquí en este pueblo.

Qué puesta de sol más bonita. Hola. ¿Qué tal? Muy buenas.

Yo soy Pablo. Encantada, yo Gloria.

Gloria, ¿qué tal? Muy bien.

Estaba disfrutando de esta pedazo de vista.

De este fresquito que tenemos, de este fresquito.

Así nos conservamos como los jamones. (RÍE)

¿A qué se debe a usted? Pues, mire, yo soy ama de casa

y tengo también una asociación de mujeres.

¿Una asociación de mujeres? Llevo muchos años con ella, sí.

Y es que, claro, aquí en los pueblos estos,

las mujeres, que no teníamos ni voz ni voto,

y empecé yo con mi asociación.

¿Está casada? (ASIENTE)

Cuando montó la asociación, ¿estaba ya casada?

Estaba, y me decían que yo "farataba" maridos,

"farataba" matrimonios porque...

(RÍE) ¿Cómo?

"Farata-maridos", me decían.

¿"Farata" qué es? Es desbaratar.

Desbaratar. Desbaratar. Decían "Farata-maridos".

¿Le decían "farata-maridos"? ¿Y cuántos matrimonios se han...?

Se han "faratado"... Bueno, pero no ha sido por la asociación.

Se han "faratado"... Porque se tenían que "faratar".

(RÍEN)

Gloria, ¿qué tal? Muy buenas, guapa.

¿Has "faratado" algún matrimonio ya?

Oye, ¿tú sabes si hablar contigo es motivo de divorcio?

Porque igual esto lo ve luego mi mujer

y, cuando llegue a casa, tengo las maletas en la puerta.

Vaya, vaya fama que te han echado aquí, ¿eh?

La separa-matrimonios.

Y todo por defender los derechos de la mujer.

Hombres de Canillas, si alguna vez se os "farata" vuestro matrimonio,

igual la culpa no es de Gloria, igual la culpa es vuestra.

(RÍEN)

Esta palabra que has usado, "faratar", es una palabra...

"Farata", que decimos así, aquí hablamos así.

O sea, que en el pueblo habláis un idioma...

Sí, sí, es un dialecto... Sí, sí.

También había una expresión que decían mucho

por las mañanas las personas que iban al campo,

una expresión: "Juensún". ¿"Juensún"?

Eso. "Juensún", avenate.

Haces una cosa así impulsiva, de pronto...

¿Y usted es de darle avenates? A mí me da...

Ya ves que si me dan, de tirarme a cualquiera.

(RÍEN)

Yo soy así de tirarme a cualquiera, a mis amigas les doy un abrazo.

Soy muy besucona. (RÍEN)

A ver, Gloria, ¿seguro que son palabras que usa todo el mundo?

A ver si las estás usando tú sola y los demás te siguen la corriente.

"Faratar", vale. Avenate, vale también.

¿Pero "juensún"? (RÍEN)

Eso no me lo creo. ¡Que sí!

Eso es un plato chino.

El "juensún" tres delicias. (RÍEN)

Gloria, me dijiste que avenate es cuando te da un impulso.

Además, a mí ahora me esta dando un avenate,

que voy a ir a por ti a darte un beso, Gloria. ¡Avenate!

(RÍEN)

¡Qué arte tienes! (APLAUDEN)

(Canción en inglés)

Mira, una farmacia.

(LADRA) ¡Coño!

(RÍE) ¡Joder! Joder con el farmacéutico.

(LADRA) (RESOPLA)

Hasta luego.

(Canción en inglés)

Hola.

¿Qué tal?

Muy bien. Aquí estamos, recogiendo.

¿Cuál es tu nombre? Adorín.

Adorín, yo soy Pablo. Encantada.

Encantado. Encantada.

¿Y qué dices? ¿Que estás cerrando? Cerrando porque me voy ya.

Ahí, a tomarnos algo con unas amigas a un bar.

Ah, ¿sí? ¿Has quedado con colegas? De jumera. Sí.

¿De qué? Perdona. De jumera.

¿No sabes lo que es? (RÍE) No.

¿De dónde eres tú? Yo soy de Albacete.

Y vivo en Madrid. Pues, chiquillo,

pues tomarnos algo, liarnos... ¿Puedo irme contigo?

Haz lo que quieras. Venga.

Adorín, ¿qué hay? Buenas noches. (ININTELIGIBLE)

Nada más entrar, coge y me dice: "¡Ey, que me voy de jumera!

(RÍEN)

Que digo: "Tiene un reloj como el de Antonio,

que le dice: '¡Jumera, jumera, jumera!'".

Total, que nos fuimos de jumera y ahí conocí a las chicas.

Chicas, ¿qué tal? (RÍEN)

-¡Buenas! -Hola, buenas.

-Hola, cuñada. ¿Qué tal?

(A LA VEZ) ¡Buenas! Muy buenas.

¿Me puedo sentar un rato con vosotras?

¡Claro! -Claro, siéntate.

-Por supuesto. ¿Sois colegas de hace tiempo?

Hombre, de toda la vida. ¿De toda la vida?

Y... ¿organizáis viajes juntas...

sin maridos? Oh... Sí.

¿Sí? Hemos estado hasta en Londres solas,

sin maridos. ¿En Londres lo pasasteis bien?

(A LA VEZ) ¡Uh! (IMITA) ¡Uh! ¿Y ese "Uh"?

(RÍE) De maravilla.

-Íbamos un grupo de 20... -Un grupo muy grande.

¿20 canilleras? Sí, sí, sí, 20 canilleras.

Oye, ¿y cómo os manejabais allí con el idioma?

Ah, muy bien. ¡Uh! Si te contamos alguna anécdota...

Cuenta, cuenta. Mi cuñada al...

a la encimera de la cocina,

que no sé en otros sitios, pero aquí le decimos el poyo de la cocina,

y ella dijo: "Chicken de kitchen...".

(RÍEN)

¿"Chicken de kitchen"? Sí, sí.

(RÍEN)

Y la que pedía la leche.

La del café con leche. -¡Ah! "Milk"...

-Es un hombre de aquí, de Canillas, y se dedica al ganado,

y es cabrero, ¿no? Entonces, pedía un café con leche,

era madrugador e iba solo... -No le entendían.

-Nadie le podíamos ayudar a decir: "Coffee with milk".

Entonces él sabía café con "coffee", lo sabía muy bien,

pero la leche no lo sabía decir.

Como él es cabrero, pues ¿qué hacía? La señal de ordeñar.

(RÍEN)

(RÍEN)

Chicas, ¿habéis salido otra vez de viaje?

Porque en Londres aún os recuerdan, ¿eh?

Sí, sí. De hecho, en Londres se acuerdan del Beefeater,

de los Beatles

y de las "Canillas' girls".

(RÍEN)

Acojonante. O sea, a la encimera, al poyo de la cocina lo llamaron...

"Kitchen's chicken"

(RÍEN)

Y la leche la pedían así.

(RÍEN)

Menos mal que era leche normal...

(RÍEN)

Le llegáis a querer en polvo, ¿y cómo la pedís?

(RÍEN Y APLAUDEN)

(RÍEN)

Tú te imaginas. Con vuestros cantes y vuestros...

Perdimos el vuelo y todo.

-Nos quedamos esa noche a dormir... (A LA VEZ) En el aeropuerto.

-Era para vernos. Con las zapatillas de casa...

-Quien tenía frío se puso la bata.

(RÍEN) No me digas.

Porque compramos cosas típicas allí,

y al llegar dijeron que la comida no la podíamos pasar.

Y dijimos: "Nos la comemos". -Antes de tirarla, nos la comemos.

-Antes de tirarla, la comemos. Y con el cambio de reloj,

que no cambiamos la hora. Nosotras, muy en ello,

no cambiamos la hora... -Hartándose de comer.

-Cuando nos damos cuenta: "¿El avión a qué hora era?

¿Hora española, hora de aquí...? Ay, ya hemos liado el taco".

-Bueno, por lo que sea, vamos a comer.

(RÍE) ¡Ya liamos el taco!

-Primero a comer y después dirá Dios. -Cuando quisimos acordar...

habíamos perdido el avión.

(RÍE) Os pusisteis el pijama y os comisteis todo lo comprado.

Hombre, claro.

(RÍEN)

Así que, mientras esperabais al siguiente vuelo,

¿vosotras qué hicisteis?

Pues nada, es pusisteis la bata, las zapatillas...

Y allí estaban, en medio del aeropuerto,

como en casa las tías, tan a gusto.

(RÍEN)

Vamos, que vosotras sois del refrán:

"No salgo de Canillas sin mis zapatillas".

(RÍEN)

Además,

perdiste el avión porque no cambiasteis la hora.

La próxima vez que vayáis de viaje llevaos a Antonio.

(RÍEN Y APLAUDEN)

Que su reloj es automático.

(APLAUDEN)

Cambia de uso horario sin darse cuenta.

No tendríais que haber ido ni al Big Ben.

Da él mejor las horas.

(RÍEN)

Lo he pasado estupendamente.

Sí, y nosotras, y nosotras también. Qué gusto.

Palmas sí que dais, ¿no? Sí, hombre, por supuesto.

Digo unas palmitas que os marquéis, que yo me vaya...

(RÍEN) Ya estando aquí...

Bueno, pero te cantarás tú. Yo es que no... no.

Yo no. Pero unas palmas sin cante...

Arráncate.

Puedo irme al ritmo de las palmas, como mucho,

pero cantar, poco. ¡Vaya!

-Vamos a darle. Le daremos el gustillo ese.

Venga, hombre, unas palmitas. Se lo merece.

¡Vamos! (A LA VEZ) ¡Olé! ¡Olé! ¡Olé!

¡Cha, cha, cha, cha!

Gracias, chicas. Sois estupendas.

Hasta luego. Chao.

(Música)

(Música)

Qué bien me lo pasé yendo de jumera con las "Canillas' girls".

Confirmado, la vida aquí tiene otro tempo.

¿Y sabéis qué? Cada vez me gusta más.

Veamos qué me depara mi segundo día en Canillas.

Ya por la mañana voy bajando por el pueblo

y, de repente, escucho música.

(Música)

Por aquí suena a banda.

(Música)

(RÍE) No es una banda, es un hombre solo.

(TOCA)

Bravo. Gracias.

(RÍE)

Si Verdi viera al barbero de Canillas

tocar el "Va, pensiero", "Nabucco", se moriría.

Le daba algo, desde luego. Sí.

¿Es usted babero también? Barbero de toda la vida.

Ah, ¿sí? Sí.

Aureliano, ¿qué tal?

Buenas noches, ¿qué tal? Buenas. Bien.

Nada más entrar, va y me dice:

"Si Verdi me viera tocar, se moriría".

Vamos a ver, ¿cómo le explico esto?

Por suerte para él, Verdi lleva muerto 100 años ya.

(RÍEN)

Así que usted no se preocupe, siga practicando.

(RÍEN Y APLAUDEN)

Y además toca... tres instrumentos. Sí.

Como poco, de momento. Sí. Y canto. Canto también.

¿También canta?

El otro día canté en un bar y han cerrado el bar.

(RÍE)

Hago cosas de humor... Me gusta que la gente se ría.

Ah, ¿sí? Sí, de toda la vida.

Este año estoy ganando dinero con el toque y el cante.

¿Qué can...? Me están pagando para que no vaya.

(RÍE)

¿Puedo...? Sí, claro.

El sombrero así...

(RÍE)

(TOCA)

(DA UN GRITO MEXICANO)

¡Vamos!

(DA UN GRITO MEXICANO)

(TOCA "EL BAILE DE LOS PAJARITOS")

(TARAREA)

(DA UN GRITO MEXICANO)

(TOCA MÁS DEPRISA)

(CANTA) "Pajaritos por aquí, pajaritos por allá...

Pajaritos por aquí, pajaritos por allá...".

(RÍE)

(RÍEN Y APLAUDEN)

Muy bien. Muy bien. ¡Oh!

Qué maravilla.

Toco en la asociación de los sordos. Ah, ¿sí?

(RÍE)

(RÍEN)

Usted es un artista y, además, un cachondo.

Me dijo que toca en asociaciones para sordos.

(RÍEN)

Podía poner también un cartel en la peluquería:

"Especialista en calvos".

(RÍEN)

Oiga, ¿y esa silla?

Esta silla me la regaló un maestro que hubo en el pueblo.

Ah, ¿sí? Sí.

¿Cuánto años puede tener la silla? Tiene casi 200 años.

¡200 años! Sí, dos generaciones.

Porque es antiquísima, puesto que no tiene elevador.

¿Y aquí qué artilugios tiene usted de peluquero?

Pues aquí tengo lo elemental. O de barbero.

Porque mi maestro... Sí.

... era tan simple y tan buen maestro,

que él decía que solamente para pelar se necesitaba...

una navaja,

un peine y una tijera.

(ASIENTE) Nada más.

Y que el pelado de una persona eran cinco minutos.

Ah, ¿sí? Sí.

Aureliano, usted me dijo que para cortar el pelo

le basta con una navaja, un peine, una tijera y cinco minutos.

No para todos. Sobran las máquinas, todo.

¿Pero cinco minutos solo? Eso será sin hablar, ¿no?

(RÍEN)

Porque vamos, le gusta a usted darle a la sin hueso...

Que el rato que estuve allí me podía haber afeitado, peinado...

y hasta las ingles brasileñas podía haberme hecho.

(RÍEN)

(RÍE)

¿Qué más sorpresas guarda usted?

He estado 30 y tantos años en la Guardia Civil.

(RÍE) No me diga.

¿Fue usted guardia civil? Sí.

Y... he criado a mis hijos en la Guardia Civil,

pero siempre he llevado mis cosas de la barbería.

Y mis últimos años los he terminado de barbero de la Guardia Civil.

¿Y cuál es el peor momento que recuerda de aquella época?

El más duro.

El peor momento fue cuando una vez, regresaba yo de servicio,

y me estaba cambiando de ropa en un cuartel,

y vino una mujer pidiendo socorro al cuartel

a las cuatro de la tarde...

Y era... Se hundió su casa.

Y fui y estaban los municipales y unos vecinos

tratando de achucharla la puerta para entrar

porque se escuchaba una niña llorando.

Entonces, el señor me iluminó a mí y yo, en vez de achuchar la puerta,

digo: "A tirar. A tirar para la calle".

Porque la puerta estaba llena de escombros por atrás.

Y, entonces, entré

y saqué a la niña en brazos y la salvé.

¿La rescató usted? Sí.

Entre el agua, el butano, la luz, y cayéndose la casa.

No me diga. Sí.

Pero ¿y esa niña sigue viva? Sí.

Y cuando creí que ya lo había visto todo,

va Aureliano y me dice que fue guardia civil.

Vaya historia me contó usted, la de la chica. Increíble.

Aureliano, se lo tengo que decir, es usted un héroe.

(APLAUDEN)

(Canción en inglés)

Es curioso cómo la gente te asombra.

Poco podía imaginarme que ese hombre

que tocaba una curiosa versión del "Va, pensiero"

había salvado una vida.

Cada paso, un aprendizaje.

Cada persona,

un mundo.

(Canción en inglés)

Vaya, vaya...

Buenos días. (RÍE) ¿Qué tal? Buenos días.

No es la primera vez que haces esto, ¿eh?

Pues no, no es la primera vez.

¿Cuánto tardas en deshuesar un jamón?

No, con el cerdo no me he cronometrado.

Ah, pero ¿con algo sí?

Por ejemplo, con los conejos... ¿Sí?

Un minuto, 15 segundos.

(RÍE) Está el conejo en el suelo andando...

a ponerlo en la mesa ya listo, un minuto, 15 segundos.

¿Qué dices? ¿Cuánto tiempo llevas haciendo esto?

¡Uf!

Yo ya soy la tercera generación...

¿La tercera generación de carniceros?

De carniceros. Con nueve años estaba ya matando conejos.

¿Matando conejos? Sí.

Pues si matas conejos desde los nueve años,

¿ahora ya como los matas? ¿Mirándolos?

(RÍE) Se mueren solos ya. (RÍE)

Ya se mueren solos.

(RÍEN)

¿Qué tal, Alejandro?

Consigues transformar un conejo vivo...

en un conejo despellejado y troceado en un minuto, 15 segundos.

Macho, tú no eres carnicero,

tú eres el Terminator de los conejos.

(RÍEN)

Te estoy viendo, ¿eh?

Te estoy viendo por los montes de Canillas ahí:

"Sayonara, rabbit".

(RÍEN)

Bueno, no, no, aquí sería:

"Conejo, avenate".

(RÍEN)

(APLAUDEN)

"Avenate, conejo".

(IMITA SONIDOS)

"Al ajillo, baby".

(RÍEN)

¿Y tu mujer también trabaja con esto, en la carne?

Sí, ella también. Ah, ¿sí?

Ella está ahí con la morcilla liada.

Ah, ¿está dentro? Amarrando la morcilla...

¡Anda!

¿Podemos entrar? Sí, pasad. Pasad por aquí.

Hola. Buenas.

¿Qué tal? Aquí, ayudando a mi marido...

(RÍE) ¿Cómo se llama? ... en la casa.

Patricia. Patricia, yo soy Pablo.

Encantado. Qué bien huele aquí, ¿no?

¿Cuánto tiempo lleváis juntos?

Pues yo tenía 12 años.

¿Perdona? Sí.

¿Cuando empezaste con él? Toda la vida. No tuve más novios.

Empezasteis con 12 años y... Yo 12 y él tenía 13.

13... 16, perdón.

No me digas. Sí, en serio.

¡Qué fuerte! Os conocisteis aquí, claro.

No, yo soy de Los Romanes, un pueblo de enfrente.

¿Cómo fue con 12 años que os conocierais?

Porque fue allí a hacer un teatro...

¿Él de actor? De actor.

Espérate... Y se puso a mirarme, y ya...

¿De qué hacías?

De... vigilante de seguridad.

(ASIENTE) Como de vigilante.

Era un grupo de teatro y yo estaba allí con una espada,

con un delantal, una capa roja que tenía grande

y con una espada. Yo estaba, digamos, como de portero.

Como los porteros antiguos de...

(RÍE) ... de seguridad y seguridad allí.

(RÍEN)

Pero vamos a ver, Alejandro,

¿dónde has visto tú un vigilante de seguridad

con espada y capa?

(RÍEN)

¿En la antigua Roma? (RÍEN)

¿En un Belén? (RÍEN)

Que no, que no, Alejandro,

que tú no hacías ni de portero antiguo

ni vigilante de seguridad, tú hacías de medieval.

Lo que pasa es que a media función pasó Patricia,

tú la viste, y la capa te hizo "fiu" y la espada te hizo "zas".

(RÍEN Y APLAUDEN)

¿Qué recuerdas de la boda? Pues eso, un día muy bonito.

Pero ese día casi que le vives como una película,

no ves bien ni a la gente porque esta todo el mundo:

"Felicidades. Felicidades".

Yo invitaba a Los Romanes prácticamente entero...

-Una boda de 600 personas. ¿600 personas fueron a la boda?

¿Dónde fuisteis en la luna de miel? A Tenerife.

¿Tenerife? Que no me gustó.

¿Por qué? Había mucho lagarto por todos lados.

(RÍEN)

Os casasteis por todo lo alto

y a vuestra boda fueron 600 personas.

Más que a los Juegos Olímpicos.

(RÍEN)

Fuisteis a Tenerife de viaje de novios.

Pero me dijiste que no te gustó porque había mucho lagarto.

(RÍEN)

Pues no te preocupes, a partir de ahora,

lagarto que veas, lo disfrazas de conejo,

y el otro: "Avenate, conejo".

(RÍEN Y APLAUDEN)

(Música)

¡Uy!

Mira. Mira.

Échate para atrás, que lo puedes ver.

19, 21, 23 y 25.

O sea, aquí hay cuatro casas distintas.

Esto es una casa,

esto es otra casa

y esto es otra casa.

Bien junticos que están, sí, señor.

Ya se puede llevar bien, ya.

(Música)

(SUSPIRA)

¡Ay, por favor!

Madre mía, cuánta escalera, ¿no?

¿Qué están...?

¿Dando vueltas? ¿Viendo? ¿Cuántas...?Sí.

Está bien el pueblo. ¿Cómo se llama usted?

Yo... María.

María, yo soy Pablo. (RÍE)

(RÍE) ¿Cuántos años tiene usted? ¿Años?

(MÁS ALTO) ¿Cuántos años tiene? ¿Años?

Pues ya ves que yo tengo 80.

¿80? Ajá.

Y no paro de... Y no para, ¿eh?

Ah, de cancanear. Siempre estoy atareada.

Y yo pongo la lavadora, y yo tiendo la ropa...

Todo. ¿Todo?

Lo que no alcanzo, le digo a mi hijo: "Mira, alcánzame...

Cógeme y tiéndeme esa ropa porque yo no llego".

(RÍE)

¿Le gusta el pueblo? Yo sí, claro que me gusta.

Alguna calle no me gustará porque no...

no quieren coger el escobón.

Ahora no quieren hacer nada,

que lo barran los barrenderos.

(RÍE) (RÍE) Eso no.

(RÍE) Ahora la que tenga la puerta sucia

es una guarra.

(RÍE) (RÍE) No quiere barrer.

(RÍEN)

María, ¿dónde estás?

María, buenas noches. Muy buenas.

(RÍE) Vamos a ver,

¿quién no ha barrido la puerta de su casa hoy?

(RÍEN)

Ojo, ¿eh? Ojo, que María es el control de calidad del pueblo.

Que ya me la veo por las calles del pueblo

haciendo la prueba del algodón.

Puerta barrida limpia. Bien.

Puerta sin barrer. ¡Guarra!

(RÍEN Y APLAUDEN)

María, tengo una idea. A partir de ahora ponga usted...

sellos de calidad como estos. Mire.

Puerta barrida, puerta bien.

Puerta sin barrer, puerta guarra. (RÍEN)

Se los voy a dar a usted.

(APLAUDEN)

(Música)

Muy bien, María. ¿Me da dos besos?

Muchas gracias. Hacéis bien.

Muchas gracias. Adiós.

Hala, adiós.

(Canción en inglés)

Ya me estaba yendo del pueblo

y en mitad del campo de fútbol me encuentro con Jesús...

(RÍE) (RÍEN)

... y sus cabras.

¿Te has traído las cabras, Jesús?

Muy buenas.

¿Qué tal?

Aquí estamos con el ganado.

¿Podemos hablar un rato?

(Canción en inglés)

¿Qué? Hola, ¿qué tal?

(RÍE) Aquí con el ganado. (ASIENTE)

Y eso. ¿Cómo se llama usted?

Yo, Jesús. Yo, Pablo.

Encantado, Jesús. Mucho gusto, hombre.

Entonces, ¿qué dice? ¿Que las saca al campo de fútbol...?

Al campo de fútbol. Vengo con el coche,

hecho unos pocos de capotas, de almendras

y algarrobas y eso porque el año está malo, no llueve...

El otro día también me hicieron un reportaje.

¿Y eso? Sí, un reportaje para China.

Como un anuncio. Pero ¿para un anuncio chino?

Para un anuncio chino.

El protagonista está ahí, un chivillo florido.

No me diga. Sí.

¿Podemos conocer a la estrella? Sí, podemos conocerla, sí.

Es el pequeñito, ese fue... ¿El blanco y negro?

El blanco y negro pequeñito... El blanco y negro.

Está allí pegado a la madre. ¿Y cómo fue esto?

Nada, me avisaron...

¿Quién le avisa? Porque ¿eran chinos todos?

Eran casi todos chinos.

Aquí había mucha gente, había unas 30 personas...

Todos chinos. No, 30 no, había sobre 70 personas.

¿Y todos chinos? Todos chinos.

Sí, la mayoría chinos.

O sea, había más chinos que cabras. Sí, estamos...

(RÍEN) Más chinos que cabras.

(RÍEN)

Oye, Jesús, eres el paisano más internacional de Canillas.

Tú eres una estrella, eres una celebridad.

Tú eres el George Clooney de Canillas.

(RÍEN)

Menudo follón le montaron los chinos, ¿verdad?

Ya me lo imagino. Usted ahí en el atardecer,

en su campo de fútbol con sus cabritas, tan a gusto.

El sol dándole, así, disfrutando de la tarde...

Y, de repente, viene un chino y le dice: "¿Hola?".

Y usted: "Las doce y 'cualto'".

(RÍEN)

Tú no te rías, Antonio.

(RÍEN Y APLAUDEN)

Que tú le hubieras dicho:

"Barriga 'decil' tinto".

(RÍEN)

¡Gica, oye, oye!

Ven, Gica. ¿Cuánto tiempo lleva con el perro?

Buf, este tiene ya 14 años.

¡Madre mía! Es con la única que me llevo bien.

Con mi mujer no me llevo bien, pero con ella sí. Me entiende.

Con ella me peleo muchas veces, pero no me discute.

Y no me echa a otro lado de la cama ni nada de eso.

O sea, Jesús, su mujer cuando se enfada le dice:

"Venga...". Se cambia de cama.

Ah, ¿sí? (RÍE)

¿Por qué discute usted con su pareja habitualmente?

¡Bah! Yo no discuto. ¿No?

(RÍE) Yo, cuando me cabrea, pues yo me voy de juerga o...

(RÍE) ¿Cuando se cabrea ella?

¿O se cabrea ella cuando usted se va de juerga?

Bah, ya no le hago caso.

(RÍEN)

Tú tienes la solución definitiva a los problemas matrimoniales.

Me dijiste: "Yo, si mi mujer se enfada, me voy de juega".

(RÍEN)

(IRÓNICO) Muy bien. Muy bien.

Muy buena idea, claro que sí.

Si ves... Luego me echarán la culpa a mí.

(RÍEN)

¿Ves como la culpa no es de Gloria?

O sea, que si tu mujer se enfada, tú te vas de juerga.

Y si ves un incendio, ¿qué haces?

¿Le echas aguardiente?

(RÍEN)

¿Qué hace cuando va de juerga? Oh, me gusta el cante...

Me gusta eso. Yo canto...

Ah, ¿sí? ¿Canta? ¡Oh!

(CANTA) "Y si ahora sí es verdad que estoy a gusto.

Y ahora sí es verdad que estoy a gusto.

Estoy tomando copitas de vino y cohetes de mi gusto".

¡Olé! (RÍEN)

(APLAUDEN)

Es usted un artista, ¿eh?

(APLAUDEN Y VITOREAN)

¿Qué edad tenía cuando ordeñó la primera cabra?

Tendría yo tres o cuatro años.

¿Tres o cuatro años? Sí.

Qué joven, ¿no? Sí.

¿Me enseña a mí, por ejemplo, a ordeñar?

A ver si podemos coger alguna cabrita.

Lo que hay que hacer es cogerla. Primero cogerla.

Cómo la engaña, ¿no? Hace como si fuera para un lado,

y luego va a por ella. He tenido suerte.

Pues nada... Mira, tú achuchas el dedo.

Y ahora vas cerrando los dedos... Y vas cerrando los dedos...

O sea, con el que ordena es con el gordo.

Con el gordo no, pero los otros vas haciendo como la música.

Y ya que estábamos, me enseñaste a ordeñar.

Y me dijiste...

que sacar la leche es como hacer música.

(ININTELIGIBLE) Aprietas con el dedo gordo...

Y con la otra mano hay que hacer así, como música.

(RÍEN)

Vamos a ver, Jesús,...

yo no sé qué instrumento te estás imaginando,...

(RÍEN Y APLAUDEN)

... pero como lo toques así, lo máximo que te va a salir

es "La nevera", de El Arrebato.

(RÍEN)

¿A ella esto le gusta? Claro que le gusta.

Sí, ¿no? ¿No querías tocarle las tetas?

(RÍE)

¿A quién no le gusta que le toquen algo?

(RÍEN)

Vamos a ver, Jesús,

yo no me quiero poner romántico, de verdad,...

(RÍEN)

pero como tú le toques las tetas...

así a alguien...

(RÍEN)

... lo más afinado que saldrá es la hostia que te vas a llevar.

(RÍEN Y APLAUDEN)

(Canción en inglés)

Ya me voy de Canillas de Aceituno.

Me ha encantado conocer a sus paisanos.

Con ellos he aprendido a podar, varear y ordeñar cabras,

pero también he descubierto que, a veces,

vale la pena dejarse llevar por los avenates,

y no permitir que tu tiempo siempre lo marque el reloj.

(Canción en inglés)

(APLAUDEN) ¡Paisanos de Canillas de Aceituno,

sois muy buena gente!

(APLAUDEN Y VITOREAN)

(Música créditos)

Y mira si tengo suerte, aquí estoy, con las "Canillas' girls".

(RÍEN)

Hoy sí que habrá jumera un poquito, ¿no?

Y de verdad. -Hoy te toca a ti pagar.

No pierdas la barriga, ¿eh? No, qué va.

Cuando vengas otro día, ya nos tomaremos algo.

(CANTAN) "Clavelitos, clavelito,

clavelito de mi corazón...".

¿No quiere ir a por la decena?

Sí. ¿Ahora un chiquillejo, ahora...?

(RÍE) Ya, sí, sí. Pequeñete ya tarde, ¿eh?

Ya es tarde. Eso ya... ya... Eso ya queda...

(RÍEN)

¿Te viste doblado en chino? Todavía no me he visto.

¿Cómo crees que serías en chino? No sé...

(IMITA EL CHINO)

A estilo arroz o una cosa de esas. ¿Cómo lo haría?

(IMITA EL CHINO)

(Música)

(CANTA) "Búscate un hombre que te quiera,

que te tenga llenita la nevera".

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El Paisano - Canillos de Aceituno

29 jun 2018

Canillas de Aceituno es un pueblo malagueño de casas encaladas y calles laberínticas donde la vida tiene otro ritmo y Pablo Chiapella no tardará en adaptarse a él. Con Antonio podará cepas, con Manolo y su mula Toñi irá a coger aceitunas y con Jesús aprenderá a ordeñara cabras. Pero en la vida no todo es trabajar y Pablo también va a tener tiempo de ir de “jumera” con las Canillas girls o bailar los pajaritos acompañado por Aureliano, el hombre orquestra del pueblo.

Contenido disponible hasta el 3 de abril de 2023.

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  1. Rafael

    ¡Canillas de Aceituno, senteren leñe!

    06 jul 2018
  2. maria

    este programa es lo mejor que he visto en muchos años en la TV de habla hispana. Gracias porque nos remite a las cosas simples e importantes de la vida. Ojalá graben muichos episodios más. Grandes....!!!

    02 jul 2018