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Para todos los públicos El Paisano - Calabardina  - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Hola, amigos, soy Pablo Chiapella y soy de Albacete,

aunque gran parte de los veranos de mi vida

los he pasado en Ayora, un pueblo de Valencia.

Recuerdo que de pequeño me quería quedar a vivir en el pueblo.

Mis padres salían locos.

Para mí, el pueblo es un mundo sabio, auténtico,

pero, sobre todo, divertido.

Ahora vivo en Madrid, pero el cuerpo me pide pueblo.

Vosotros ya me conocéis

y ahora me toca a mí conoceros a vosotros.

(Música cabecera)

Voy dirección Calabardina,

una pedanía de Águilas, en la costa murciana.

En este pueblecito bañado por el Mediterráneo

viven 749 paisanos,

y con ellos voy a pasar 48 horas.

(Música, aplausos)

¡Buenas noches, paisanos de Calabardina!

(PÚBLICO) "¡Pablo, Pablo!".

Gracias.

(Música)

(Continúa la música)

Y sí, seguiremos, ¡oh!

Si dicen perdido, yo digo buscando,

si dicen no llegas, de puntillas alcanzamos,

y sí, ¡oh! Seguiremos, ¡oh!

Si dicen caíste, yo digo me levanto,

si dicen dormido, es mejor soñando.

Llego al pueblo, y de buenas a primeras, me encuentro

con el hombre más imprevisible de todos.

¿Qué hay? Muy buenas. Hola.

¿Qué tal? Bien.

Aquí, ¿disfrutando del espectáculo? Aquí estamos, sí.

¿Cómo se llama usted? Pedro.

Pedro, yo soy Pablo. Mucho gusto.

Pues estaba viendo esto, tú no ves qué maravilla.

Además, de verdad.

Pedro, ¿qué hay? Buenas noches.

Cuando le vi allí, mirando al mar,

tan reflexivo pensé: "Mira, tendremos una conversación

sobre el sentido de la vida", pero no, no, qué va, qué va,

a usted le pareció que ese tema era un poco blando,

y prefirió hablarme de algo más duro, ¿no?

(Risas)

¿Está casado usted? Llevo 40...

48, 48 años. Estamos a nada de los 50, ¿no?

Sí, falta poco. ¿Algo ha pensado?

Pues claro, algo habrá que hacer. Algo habrá que hacer, ¿no?

¿Tú no has probado cosas de eso que dicen que hay

para ponerse en marcha?

Eso de puerta, o algo así.

Cosas de puertas, que cierran las puertas, o abren.

Yo es que me dieron un poco una vez de eso,

dicen esto es de esto, yo creí que era cosa de bisagra.

Y me la tomo, y llamo a mi Fina,

Fina, mira, esto he hecho yo, ¿tú qué dices?

Y ella, pues nada, pues no pasa nada, pues mira,

porque ya estaba yo con el antenón.

Y empiezo yo a notar... Yo, abajo, no notaba nada,

pero arriba sí, como un escozor, un escozor, aquí,

y digo: "Fina, ¿tengo algo en los ojos?".

Y dice que no tienes nada, muchacho, pues yo tengo un escozor, un escozor,

empezaron a hincharse, a hincharse,

y al ver que los ojos se me hinchaban,

pues lo otro se ponía cada vez peor,

y llegó pues a mirar para abajo.

(Risas)

Empezaron a picarle los ojos,

que notaba un escozor tan grande

que se le fue hinchando lo de arriba

y se le fue deshinchando lo de abajo,

vamos, que usted quería ponerse burro y se puso rana.

(Risas)

¿De qué color era esa pastilla que se tomó?

Blanquica, blanquica, con una rayica en medio.

Y a usted le dijeron que era Viagra.

Sí, cosa de puertas. Cosa de puertas...

Que me hizo usted la broma así, de las puertas,

y me habló de una cosa para que se abran y se cierren.

Mire, si usted va a una tienda

y pide algo para abrir y cerrar puertas,

lo máximo que le van a dar es 3 en 1,

y ya le digo yo, ya le digo yo, Pedro,

que como se ponga usted ahí 3 en 1,

el menor de sus problemas va a ser que se le salgan los ojos.

¿Tú no sabes nada, vamos, cosas así, pero que sea natural,

como el tomillo y la sabina y todo eso?

Hombre, yo no sé, no sé, desde luego, aún no he tenido que...

Que poner. No he tenido que poner nada.

Me han dicho que esto, que también es bueno,

eso que se echa a las cosas, perejil, perejil cocido.

¿Tomillo y perejil cocido?

(Risas)

¿De verdad, Pedro, perejil, ahí?

Mira que he visto a gente que le pone perejil a todo,

pero para ponerse en marcha,

vamos, eso no se lo he visto hacer ni a Karlos Arguiñano.

Mire, Pedro, le deseo que con su mujer

celebre las bodas de oro, y que esa noche vaya todo bien,

ahora sí, por si las moscas,

hágame caso, llévese colirio.

(Canción en inglés)

Ey, ey, buenas, buenas, ¿qué tal?

¿Cómo se llama usted? Yo soy Diego.

¿Dónde va usted, Diego? Yo soy Pablo.

Vamos a poner los barcos y preparar el equipo

para salir a bucear. ¿Bucea usted?

Llevo buceando desde el año 76.

Diego, ¿qué tal?

Te pillé que ibas a bucear, tú llevas buceando desde el 76.

Vamos, que eres el sirenito de Calabardina.

Ahora soy instructor de buceo y saco gente a pasear,

a ver el fondo. ¿Y usted me podría enseñar?

Pues si te apetece, sí. ¿Has buceado alguna vez?

Con esto, no. Entonces, lo que te puedo hacer

es un bautismo. ¿Ah, sí?

¿Se compromete? Yo me comprometo

a hacerte un bautismo.

Entonces, vamos para adentro a hacerte un seguro de un día.

¿Cómo? Un seguro de un día.

Empieza regulín esto. Sí, sí.

¿Y qué es lo que me asegura el seguro?

Pues si tuviéramos que llevarte

a una cámara hiperbárica...

Perdón, ¿una cámara qué?

A una cámara hiperbárica. Hiperbárica.

¿Qué es una cámara hiperbárica?

Donde te vamos a meter a ti hoy.

Tu nombre es...

Pablo. Pablo.

Chiapella. Vale, pues ya está,

ya te podemos matar, Pablo, ya te podemos matar.

Bueno, parece ser que he firmado una cosa por la cual

un seguro que ya me pueden matar,

vamos, que ya me puedo despedir.

¿Me despido? Sí.

Hasta luego.

Diego, qué ganas tenías de matarme, ¿no?

Con esa voz que tienes, además, que pensé:

Este me está engañando, no es Diego, este es el padrino submarino.

(IMITA) Firma un seguro, hijo mío...

Que te mato.

Antes de ir a bucear me llevaste a un aula

para contarme que la presión del mar afecta a los oídos.

Nosotros, a nivel del mar, tenemos lo que se llama

un kilo de presión. Lo primero que vas a sentir

es que el tímpano, imagínate la presión,

lo va metiendo hacia adentro. Perdón, ¿esa raya es un tímpano?

Bueno, es mi estilo, es que te lo estoy explicando un poco

tipo panocho para irnos corriendo.

Y me dibujaste un tímpano, así.

Diego, si alguna vez nos toca jugar juntos al Dicciopinta,

recuérdame que no vaya contigo.

Yo voy a intentar, ahí, en la playa, dejarte

lo más preparado posible, ¿vale?

Para luego poder enseñarte la Virgen que tenemos abajo.

¿Una Virgen? Está a 15 m.

Diego, tú, debajo del agua, has puesto una Virgen.

Una Virgen.

Que yo digo: ¿En qué momento de la Biblia sale eso?

Vamos a ver, pero si en la Biblia no pasa nada debajo del agua.

No es submarina la Biblia, repele el agua,

la Biblia es waterproof.

Además de la Virgen, tú has hundido más barcos

que en toda la saga de "Piratas del Caribe", ¿no?

He hundido 47 barcos.

¿47 barcos ha hundido usted? Sí.

¿Quieres ver los que he hundido? Sí, por favor.

Te los voy a enseñar.

Mira, este barco se llama "Hermanos Serrano",

este está hundido.

El "Bienvenida" está hundido.

"Los hermanos Serrano", hundido.

El "Bienvenida", hundido.

"Triana", hundido. Hundido. Hundido. Hundido.

Hundido, hundido. Hundido.

"Manuela I". Hundido.

Hundido. ¡Madre mía! El Dicciopinta, no,

ahora, en el "Hundir la flota", eres un capo, ¿eh?

(Música)

¿Usted ha salido alguna vez al mar sin hundir algo?

No. No te preocupes, que a ti te voy a hundir bien hundido.

Bueno, menos mal que he firmado el seguro.

Vámonos, que te meto en el agua, que te mato.

(Canción en inglés)

Oye, la primera vez que buceaste, ¿te acuerdas de la sensación

de tu bautizo? No, bautizo...

Nosotros empezamos directamente.

Yo, lo que sí le cuento a la gente

es que cuando empecé a bucear,

tenía 1,96 de estatura, pelo rubio y ojos azules,

y mira cómo me he quedado.

Macho, dosifícate.

Dosifícate, que al final, vas a acabar como miniyo.

Ahora, con una mano... Deja el micro.

Bueno, chicos, me voy al agua, luego os veo.

Entonces, con una mano, agarra eso, y con la otra, las gafas.

Saca un poco más el culo. ¡Al agua!

(Música)

Diego, la experiencia de bucear contigo fue brutal,

me encantó, sobre todo, por un detalle,

(IMITA) Que no me has matado.

(Música)

Me ha gustado bucear, te sientes un extraño en otro mundo,

esa invasión de sensaciones difíciles de describir,

una vivencia que no voy a olvidar.

(Música reggaeton)

¡Yo, el rollo! (RÍE)

Qué bueno, toma.

El diablo.

¿Quién eres? El mismo negro, Edu Mambo.

¡Madre mía! ¿Y lo de Edu Mambo?

Bueno, Edu Mambo viene de mi nombre, que aquí en España,

todo se corta, Eduardo, Edu,

y lo del mambo, es que yo vengo del país del mambo y del flow.

¿De dónde eres? República Dominicana.

¿Ah, sí? ¿Cómo acabaste en un pueblo de Murcia?

Pues bueno, amor... ¿Estás enamorado?

Hombre, claro, claro, es la madre de mis hijos.

Tienes hijos aquí ya y todo. Claro que sí, dos mambitos.

¿Dos mambitos tienes? Sí, sí.

¿Chicos? Eleni y Mariano Eduard.

¿Y qué pasa, que te viniste porque conociste allí

a tu mujer actual o cómo? Exacto, exacto, nos conocimos allí,

en el 2005. ¿Ella iba de viaje o cómo?

Exacto, estaba allí, con su prima de viaje,

y nada, exactamente, cuando la conocí

estaba yo actuando, porque lo mío es ser humorista,

el baile, estaba yo, lo recuerdo como ahora mismo,

estaba haciendo un personaje de viejo, de señor mayor.

¿Haces personajes? Claro que sí, claro que sí.

¿Cómo haces de señor mayor? Me recuerda que llevaba una barriga,

estaba caracterizado, llevaba una barriga, un gorro,

y estaba con los dientes para afuera.

Y así, le digo: Niña, vamos a bailar.

Edu, buenas noches. Buenas noches, Pablo.

¿Qué tal, cómo vas? Como siempre, negro.

Edu, tú eres un showman, de hecho,

a tu mujer la conociste actuando,

haciendo de viejo, ¿no?

Que es uno de tus personajes estrella, que es un viejo,

que va con la barriga, así para afuera, ¿no?

Y con los dientes así, algo así, ¿no?

Edu, ojo, ¿eh? No te metas mucho en el papel...

A ver si le vas a acabar pidiendo "bisagra" aquí, al amigo Pedro,

que se te van a poner los ojos más saltones que a él.

(RÍEN)

(Aplausos)

¿Qué más papeles tienes? Uf...

Hay algo insólito. ¿El qué?

¿Te puedes creer que un negro hacer de la Pantoja?

Yo me puse aquí a imitar un día a la Pantoja...

¿Cómo haces a la Pantoja? Pues nada...

Yo, simplemente, con mi caracterización de flamenca,

ya yo le voy dando el "flow". Ah, el "flow".

¿Qué es el "flow"? Es un arte,

que es algo como... los gitanos dicen el duende,

más o menos. Es algo que se lleva. Tú tienes tu "flow",

todo el mundo nace con su "flow". Entonces, Calabardina, por ejemplo,

¿cuánto "flow" tiene del 1 al 10? ¡Uf!

Calabardina... del 1 al 10, pues tiene...

(RESOPLA) Un 10.

(RÍE)

¿Seguro? Sí. Si no, me echan...

Soy el único negro. Ah, ¿eres el único negro del pueblo?

El único negro.

(Aplausos)

¿Tus vecinos tienen "flow"? Si oyen la música

como tú la tenías hoy... No, porque el "flow" se comparte.

Yo pongo la música y su perro no para.

(RÍEN)

Esta calle tiene mucho "flow". Sí, sí.

Bueno, se llama así, la calle del "flow".

(RÍE)

¿Se cree que es broma? Demuéstramelo, por favor.

Venga, te lo cuento de camino. Venga, vamos.

Aquí tienes el letrero, la calle "Flow".

(RÍE)

Eso surgió con mi hijo, tirando la basura.

Se pone mi hijo ahí, con un rotulador, y calle Flow.

¿Qué pasa? Que yo intenté borrarlo y se me olvidó que no se borraba.

(Risas)

Yo de ti, seguiría cambiando todas las calles del pueblo.

A la de Pedro la puedes llamar la avenida Bisagra.

Y a la de Diego, la calle Te mato.

(Aplausos)

Yo creo que deberíamos despedirnos con "flow".

¿Verdad que sí? ¿Cómo puede ser?

¡Pues dale mambo!

(RÍEN)

Vale, vale, ya lo tengo.

Venga, hasta luego.

(Música: "Mambo No. 5")

Muy buenas. Muy buenas.

¿Qué tal? Bien, aquí estamos, paseando un poco.

Yo, igual. No esperaba encontrarme a nadie.

¿Cómo se llama usted? Un besito.

Kati. Yo soy Pablo, encantado.

Mucho gusto. Vaya sitio más espectacular, ¿no?

Esto es precioso. Esto da una energía...

¿De dónde venía? De pasear.

Llevo un rato paseando.

Y... aquí...

(SUSPIRA)

Vengo a ver el sendero que le pusieron a mi hijo

los del Ayuntamiento y aquí estamos.

¿Este sendero se lo pusieron a su hijo?

Sí, hace tres años. ¿Por qué?

Porque fue que se mató en lo del avión.

Hace tres años, aquel avión que se estrelló de...

Barcelona a Alemania. ¿Estaba su hijo en el vuelo?

Mi hijo, el mediano, sí.

Oh, qué barbaridad. Y tanto que sí.

¿Cómo se vive una situación tan... salvaje?

No se puede imaginar. Yo estaba trabajando

y, cuando vi lo de la noticia del avión...

Yo... pues qué iba a imaginar que estaba en el paquete

porque yo no sabía que mi hijo había ido en ese viaje.

No me diga... O sea, que usted no sabía...

Cuando vio la noticia, usted no sabía...

Nada, nada. ...que su hijo estaba

dentro del vuelo. Madre mía... Yo lo vi el sábado

y es que se fue con el tío de su mujer a Alemania.

Entonces, nos llamó su mujer. Ella llamó a mi hijo, el mayor,

porque decía que no tenía valor de decírmelo a mí.

Y ya, cuando nos vimos, llegamos a Barcelona, al aeropuerto...

Y yo todavía iba con la idea de que mi hijo no estaría allí,

pero sí que estaba. Y cada año subo allí, a los Alpes,

a ver su nombre. ¿Qué es lo que las recuerda de él?

Todo... Yo, en casa, se nombra como si estuviera en casa.

No hay día que no lo nombremos todos los días del mundo.

Fernando, para nosotros, no se ha ido, está en casa todavía...

Pero, por desgracia, no está. ¿Qué le diría a su hijo

si pudiera volver a verlo? Uh... Que lo adoro y que lo necesito.

Madre mía... Ojalá...

pudiera estar aquí conmigo.

Kati, ¿qué tal? Buenas noches. Tu historia, la verdad...

me conmovió. La pérdida de un hijo,

y más en esas circunstancias, desde luego que es algo

que parte el alma. Tu hijo tenía una casa en Calabardina...

Por eso, me parece muy bonito el recuerdo que el resto

de paisanos ha tenido con tu hijo y contigo,

que es ponerle el nombre al sendero que tanto le gustaba a tu hijo

y tantas veces paseó por él. Kati, este beso enorme es para ti

por la fuerza que me has demostrado tener.

Eres una mujer increíble. Te admiro, Kati. Un aplauso.

(Aplausos)

(Música suave)

La vida te pone delante personas fuertes como Kati.

Ellas te explican y tú escuchas.

Aprendes y sigues por tu sendero,

pero ya para siempre... de una forma diferente.

(Continúa la música)

Ostras...

Qué bueno, pero si es un barco enorme fuera del agua.

Vamos a ver...

Vamos a entrar.

Tiene capitán. ¡Hola! ¡Muy buenas!

(GRITA) ¿Es usted el capitán?

¡Más o menos!

(RÍE) ¿Puedo subir?

Sí, suba. ¿Por dónde se sube?

Por aquí, por este lado.

Mira...

(LEE) "Juanica del Sable". Vamos a ver

si Juanica del Sable es él.

Hola. Hola.

¿Qué tal? ¿Cómo se llama usted? Pedro, Pedro.

Encantado, Pedro. Yo soy Pablo. Vale.

O sea, usted no es Juanica del Sable.

No. Juanica del Sable... es que este barco es el Nuevo Sable.

Porque nosotros hemos tenido muchos barcos.

Ha estado el Sable Viejo, el Nuevo Sable,

el Hermanos Serrano, que somos nosotros...

Pero nunca hemos tenido el nombre de mi madre.

Ah, Juanica era su madre. Sí.

Pedro, ¿qué tal?

Madre mía, cuántos barcos ha tenido, ¿verdad?

El Sable Viejo, el Nuevo Sable, el Hermanos Serrano...

Por cierto, el Hermanos Serrano me suena...

Este lo hundiste tú, ¿no?

(RÍEN)

¿Y qué ha pasado con el Juanica de Sable?

¿Que se te escapó?

Ese se te escapó, ¿eh?

(RÍE)

(Aplausos)

¿Por qué es lo del Sable? Porque dicen que mi padre

era muy alto y muy fino. Le pusieron el Sable, por eso,

porque era muy alto. Entonces, como son apodos,

nosotros somos todos los Sable. Pedro, os llaman Sable

por vuestro padre.

Porque era alto y fino.

(Risas)

Yo digo que igual es que ha salido a la madre.

No sé...

A lo mejor, le ha pasado como a Diego,

que el agua lo ha ido acatando.

(RÍE)

(Aplausos)

¿Qué hace este barco aquí? Lo mandamos para el desguace...

Ah, ¿sí? Entonces, solicité

que si me lo daban para traérmelo aquí.

Porque estaban desguazado barcos por exceso de flota.

Este barco estaba nuevo, esto era un crimen.

Entonces, a mí me dio el sentimiento de romperlo

porque había que romperlo. Y a mí me da mucho sentimiento.

Yo he estado hasta en el psiquiátrico por el barco.

Perdone, ¿en el psiquiátrico? En el psiquiatra, en el psiquiatra...

No, cojones, no.

(RÍEN)

He estado porque yo siempre estaba llorando.

(RÍEN)

Pedro, tiene usted el síndrome de Chanquete.

Es la primera vez que veo a alguien llorar de pena por un barco

desde que vi "Titanic". Por cierto, a Diego...,

cuando se hundió el Titanic, ¿tú dónde estabas?

(RÍEN)

(Aplausos)

(Música)

Bueno, a ver, vamos a situarnos para que sepáis dónde estamos.

Si fuéramos hacia el norte, pasaríamos por Mazarrón

para llegar a Murcia. Hacia el oeste, Almería.

Aquel peñón que vemos ahí enfrente es el Cabezo de Cope.

En su extremo, cabo Cope. Todo este mar de plásticos,

que vemos a sus pies, son los famosos invernaderos murcianos,

donde se cría un tomate...

(BESA) ...espectacular. Ya lo sabéis.

Ahí enfrente, Calabardina. Enfrente de Calabardina,

el Mediterráneo.

(Música)

Uy...

Muy buenas. Hola, muy buenas.

Qué curioso... ¿Qué llevas ahí? ¿Es una cuña?

Sí, es una caja de palomos deportivos.

¿Palomos deportivos? Sí.

¿Y para qué los llevas en una caja? Porque mañana tenemos

un concurso y voy a pintarlo a mi casa.

Que tenéis un concurso ¿de qué? Sí, un concurso colombicultura.

Son palomos deportivos que pintamos para que...

Soltamos una paloma y ellos vayan detrás de la paloma.

La paloma se mete en árboles, va intentando despistarlos

y el que más tiempo consiga estar con ella sin que lo engañe

es el que gana. Miguel, buenas noches.

A ver si lo he entendido. O sea, vosotros soltáis una paloma

y, luego, vuestros palomos tienen que ir detrás de ella.

Vamos, lo que en mi pueblo es un sábado noche.

Y gana el palomo que consigue estar más tiempo con la paloma

sin que lo engañe. Vamos, lo que en mi pueblo es matrimonio.

(RÍEN)

Oye, ¿cómo reconoces a tus palomos? Los reconocemos

porque los pintamos con nuestros colores.

Si quieres, te puedo enseñar el palomo sin pintar, ¿vale?

Ah, sí. A ver... Este palomo lo voy a pintar ahora

con mis marcas por debajo, que será la bandera de España,

que ahora no lleva nada, y lleva la bandera de Águilas,

que es una tira azul, blanco y azul. Y este concursará mañana.

¿Lo pintamos? Lo pintamos.

Venga, vale. ¿Te puedo acompañar?

Vale. Sí, Pablo. Venga, va.

¿Esta es tu casa? Sí, esta es mi casa.

Mira, Pablo...

(Arrullos)

Ostras... Madre mía, qué barbaridad.

Tienes un montón. Además son preciosos.

Mira aquí, por ejemplo, tengo...

Son como hermosos, ¿no? Sí, son muy hermosos.

Este, mira, te lo paso a ti. Aguántalo ahí. No te hace nada.

Este se llama Para y Piensa.

Para y Piensa.

(Silencio)

(Risas)

Miguel, te voy a decir una cosa antes de volver a ponerle

un nombre a nada o a un palomo, a lo que sea...

Para y piensa.

(Carcajadas)

(Aplausos)

¿Cuántos palomos has pintado ya? ¿Este año? ¿Esta temporada?

No, en tu vida. Pues... unos 1500 o por ahí.

Coño... Llevaré unos 15 años...

¿1500 palomos has pintado ya? Sí.

¿Tú has pintado más de 1500 palomos? Vamos, eres el Picasso

de los palomos. Pero ojo a la técnica...

Él empieza con el ala... Coge un pincel y despacito ahí,

suave con su pintura... Pero, calla, que poco a poco

va perdiendo la paciencia, va perdiendo la paciencia...

Y ahora voy a utilizar este bote, que es un poco más basto,

para hacerle la parte más vasta de él.

Al final, coge un bote de betún y empieza ahí...

(Aplausos)

Parecía que estaba echando kétchup, que le quedaba poco...

¿Qué es esto del Huertas? Es el apodo mío.

¿Te llaman el Huertas? Sí.

¿Y eso? Mi bisabuelo era bailaor.

Le gustaba bailar, cantar jotas, parrandas, malagueñas...

¿Tu bisabuelo era bailaor? Sí. Y le decían el Vueltas.

Claro, la gente dejó de decirle el Vueltas y le decían el Huertas...

Y me dicen el Huertas. De hecho, canto malagueñas,

jotas, parrandas... No me digas...

Sí, cantamos, bailamos... Hacemos un poco de todo.

¿Me harías un paso de jota? ¿Un paso de jota?

Espérate. Vamos a dejarlo, que se seque bien aquí.

A ver... Un paso de jota, por ejemplo,

sería con la bailaora justo enfrente...

Por ejemplo, tú eres la bailaora... Soy la bailaora.

Sería así... Picaríamos y nos moveríamos así.

Y la bailaora, entre tanto, ¿qué hace?

Lo mismo que yo. Yo la voy siguiendo

y ella me va siguiendo.

Ahí está, lo vas cogiendo. Ahí está. ¿Ahora lo coges?

Ahora hacia acá.

(RÍEN)

Pica ahí, venga. Pica, pica...

¿Lo hecho mal? Es así, ¿no?

(CANTA) "Y Águilas, qué rica estás.

Ahí te luces con tu dinero...

Águilas, qué rica estás".

(PÚBLICO) ¡Olé!

(Aplausos)

Miguel, gracias por tu arte. Después hablamos del concurso

porque el concurso tiene tela. Lo dejamos para luego.

Bueno, entonces ¿qué? ¿Mañana quedamos o qué?

Venga, pues mañana quedamos. A ver si tenemos suerte mañana

y podemos ganar con Carnaval de Águilas.

Bueno, venga... Adiós, Pablo. Oye, muchas gracias.

Venga, adiós. Hasta luego.

(Música)

Lo que me ha quedado claro es que hay una paloma

y mucho palomo suelto. Espero, mañana en la competición,

entender más cosas.

(Continúa la música)

Eh, eh... Para, para.

Guau... Qué bueno. Además, son todo chicas.

Chicas futbolistas, qué maravilla. Vamos.

Vamos a pasar, cuidado aquí, ¿eh?

Hola.

Perdona, ¿cómo te llamas? Laura.

¿Laura?

Entro al campo y me encuentro a la portera,

a Laura, bajo los palos. Empezamos a hablar, bueno a hablar...

A ver, a ver.

No pasa nada, si te llega a dar...

Yo le iba preguntando, y tú: "Sí, dime.

¡Espera, espera, que viene! ¡Uy! ¡Uy! ¡Uy!

Dice: "Bueno, sí, dime...". Y yo, "¿qué edad tienes?".

"¡Espera, que viene, que viene!".

(RÍE)

Me vuelvo a echar atrás, y digo: "Voy a entrarle ahora, a ver".

"¿Y tú, Laura?". O sea, que el...

Qué estrés, yo me creía que el puesto de portero

era el que vivía más tranquilo, pero, macho, tú no paras.

Bueno, a ver si me entiendes, parar, sí paras.

(RÍEN)

(APLAUDEN)

¿Tú eres el entrenador? Soy el entrenador, sí.

Tenemos una capitana, que es... Cristina.

Hola, Cristina, ¿qué tal?

Bien. O sea, que tú mandas.

Sí, yo mando un montón aquí.

(RÍEN)

No me hacen mucho caso, pero sí.

¿Qué tienes que hacer como capitana?

Como son tan buenas todas, no hay que hacer mucho, ¿sabes?

Es que luego me cascan.

Hola, chicas, ¿qué tal?

¿Cómo estáis? (TODAS) Bien.

Cristina, a ti en el vestuario no te hacen mucho caso, ¿eh?

Te tienen acojonadita, ¿eh?

Si es sí, parpadea dos veces.

(RÍEN)

El siguiente cargo, dentro del equipo, un subcapitán, ¿que es?

Ella. ¿Tú?

Tú, que saliste la segunda en votos.

Supuestamente, sí.

¿Cuántos goles has marcado?

31. -31.

-Es la pichichi. ¿La pichichi del equipo?

No sé. Hombre, sí lo sabes, sí lo sabes.

¿Es la pichichi?

Natalia... ¿Quién es Natalia?

Ella. -Yo, pero soy portera,

salgo a veces también.

(RÍEN)

O sea, tú eres portera y pichichi. Sí, de todo un poco.

¿En este equipo has jugado de portera?

Sí. ¿Ah, sí?

En el mismo partido de delantera, mediocentro, central, y portera.

Portera, mediocentro, y defensa central.

(Risas)

Que tú lo juegas todo.

No lo hagas todo a la vez, que ya me imagino al locutor

de Radio Calabardina: "Va Natalia con la pelota, se la pasa a Natalia,

Natalia se desmarca, Natalia en profundidad para Natalia,

centra a Natalia. Natalia puede marcar, y paradón de Natalia".

(RÍEN)

(APLAUDEN)

¿Qué ibais a hacer ahora?

Jugar. -¿Quieres jugar?

¿Puedo jugar? (TODAS) Sí.

¿Con quién voy? Con todas.

-Con las sin peto. Yo, sin peto.

Yo, delantero.

Madre mía.

Me gusta el fútbol porque soy dios en casa por un día,

sentadito en mi sofá veo la Champions y la Liga.

¡Oé, oé, oé, oé! ¡Oé, oé, oé, oé, oé, oé, oé!

Qué partidazo, de verdad, hasta tiré un penalti. Bueno, uno...

(CARRASPEA)

(Risas)

¡Joder, macho!

(RÍE) Joder, macho.

Tiré tres, tiré tres.

Tiré tres, pero porque quise, ¿eh?

(RÍEN)

Que si llego a querer, lo marco a la primera.

¿Qué pasa, no os lo creéis?

No.

¿No? Hacéis bien.

(Risas)

(RÍE) Hacéis bien. Madre mía.

Menos mal que te lo dejaste, Laura.

Si no te lo llegas a dejar, vamos,

tengo ahí más chutes que Maradona en toda su vida.

(RÍEN)

-Escúchame, con esto así, a un ladito.

Ah, vale.

Ni mucho menos un gol.

No quiero perderme nada del domingo y su jornada,

ni mucho menos un gol.

(Música animada)

Comienza mi segundo día en Calabardina,

y qué mejor forma de empezarlo que cerca del mar,

paseando por su playa.

(Música animada)

¡Eh!

¡Que te mato, hostias!

(RÍE)

Pero bueno, Diego, ¿amenazando a primera hora de la mañana?

¿Te mato ahora, o luego?

(RÍE)

Contigo no se sabe, puedes venir de allí,

pero puedes venir de aquí también.

¡Os mato a todos, hostias!

(RÍE) Diego, voy a seguir. Muchas gracias, hasta luego.

(Música animada)

Si no sobrevivo a mis 48 horas en Calabardina,

está claro quién será el culpable. Ay, este Diego,

nunca sabes por dónde te va a salir.

Mira, mira, mira, un valiente.

Perdona, ¿te importa que te robe el móvil y todo eso?

Sí.

(RÍE)

Muy buenas. ¿Qué tal?

¿Cómo te llamas? Fran.

¿Qué tal, Fran? Yo soy Pablo, encantado.

¿A ver?

Está fresquita, ¿eh? Tápate si quieres, tío.

Está buena.

¿Sabes que eres el único del pueblo que se baña ahora?

Sí, porque soy el único loco.

(RÍEN)

Fran, ¿qué tal?

Madre mía, no me extraña que te bañes solo,

el agua estaba fría como para... como para enfriar huevos duros.

Concretamente, los tuyos.

(RÍEN)

(APLAUDEN)

¿Haces a menudo, esto de bañarte solo?

Sí, normalmente sí. ¿Sí?

Tengo una costumbre, el 1 de enero empiezo el año bañándome.

¿Ah, sí? Sí.

¿Has convencido a alguien, o vienes tú solo?

No hay ninguno que se convenza.

¿A qué hora vienes, más o menos?

Hoy he pasado todo el día.

Me he venido tempranito a tomar el sol, me despejo un montón...

Ajá. Calabardina tiene ese...

Es algo especial, que te relaja y te sube las pilas de golpe.

¿Qué edad tienes? 27.

¿27? Sí.

Ajá. ¿Qué esperas del futuro?

¿Del futuro? Ahora mismo, no le puedo pedir nada.

Tengo tanta felicidad, ¿verdad? Tengo un buen trabajo,

tengo una buena familia, no puedo pedir nada más.

Soy una de las pocas personas que puede decir que es muy feliz.

¿Ah, sí? Es verdad.

¿Cuál crees tú que sería el secreto de la felicidad?

¿El secreto de la felicidad?

Rodearte de gente sana y tomar decisiones inteligentes.

Tu secreto de la felicidad es rodearte de gente sana

y tomar decisiones inteligentes.

¿Lo de bañarse en marzo es inteligente?

(RÍEN)

Deja de andarte por las ramas, y vamos para dentro.

(RÍEN)

Espera, que te toque.

Hostia, fresquita. Yo estoy calentorro.

Entonces es cuando no me baño, cabrón.

(RÍEN)

Vamos a probar, atrévete.

Pues mira, no te voy decir que no. Venga.

¿Ves que fácil, Diego?

(RÍEN)

Y sin decirme: "¡Te mato!".

(Música animada)

¡Vamos!

(Continúa música)

Mi conversación con Fran me ha impresionado,

y he de confesar que me ha dado cierta envidia.

Descubrir el secreto de la felicidad es el sueño que tenemos todos,

y Fran, con solo 27 años, ha conseguido lo que muchos

podemos pasarnos toda una vida buscando.

(Música animada)

Más adelante, cojo el coche para dar una vuelta,

y en medio de la nada me encuentro con una granja.

Hola.

Buenos días.

¿Qué tal? Bien.

¿Cómo se llama usted? Joaquín.

¿Joaquín? Sí.

Joaquín, soy Pablo, encantado.

¿Qué es, lo que más comen estas ovejas, tomate?

Todo lo que les eche. Lo que les eche, ¿no?

Veo que además de ovejas, cabras... Sí.

Tiene unas vacas preciosas, ¿no? Sí, estoy muy enamorado de ellas.

¿Está enamorado de ellas? (RÍE) Sí.

Es que he tenido varios pares, pero como estas, ninguna.

Al ser gemelas, y todo esto... ¿Son gemelas?

Sí, sí, las vacas. ¿Cómo se llaman?

Una se llama Curiosa, y la otra Brillante.

¿Brillante?

Joaquín, ¿qué tal? Buenas noches.

¿Cómo van la Curiosa y la Brillante?

Me dijo que estaba enamorado de ellas.

Claro que sí. ¿Se las ha traído?

No. Pues entonces, no las querrá tanto.

(RÍEN)

¿Son iguales, iguales?

De color, no, míralo. Entonces, no... Pero...

Por eso le digo, esta es más alta, ¿no?

Es un poquitín más alta. ¿Se dejan tocar?

Bueno, arrímese por delante.

Uy, uy, uy, qué cara.

No, no...

Dejadle.

Estas no se montan, ¿no? No.

De monta, ¿qué tiene?

No, de monta, no. Tiene esos caballos...

Veo que tiene ahí una... La burra.

Una burra. ¿Cómo se llama?

La burra, Lucera. Lucera.

¿Se puede montar a la burra? Sí, claro.

Vamos para allá. Vamos para allá.

¿Es difícil subirse? La pones en un sitio y te subes.

Joaquín, ¿cómo anda Lucera, la burra?

Bien, bien.

Aparte de lenta.

Madre mía.

¡Ahí, valiente!

(RÍE)

Venga, vamos a dar una vueltecita.

(Música country)

Fue montarme, la Lucera dio tres pasos, y se plantó.

Vamos, Lucera.

Dice que no, que peso mucho.

Trepidante, aquello fue trepidante.

Usted me dijo que la burra se podía montar,

no me dijo que se mueve menos que el espárrago de Pedro

después de tomar "bisagra".

(RÍEN)

¿Cuánto cree que podemos tardar en llegar a Murcia con esto?

(RÍE) Un par de días. (RÍE) Un par de...

¿Dos días?

Al ritmo que llevaba la Lucera, para cuando llegamos a Murcia,

se ha acabado "Cuéntame".

(Risas)

Vamos, Lucera.

Nada, nada, tranquilo, cójalo.

(Música country)

Dígame.

Solo nos faltaba esto, Joaquín, ¿No sabe que cuando se conduce

no se puede coger el teléfono?

(RÍEN)

(Música country)

¡Vamos!

Le van a quitar tres puntos del carnet de burra.

(RÍEN)

(APLAUDEN)

(Música country)

Vamos a darnos prisa, porque he quedado con Miguel

para la suelta del palomo.

Me dijo que estarían por aquí. Ven.

Hombre, Miguel. Hola, Pablo, ¿qué tal?

¿Llego a tiempo? Sí.

Justos, vamos a soltar los palomos.

¿Qué tal? Muy buenas.

Muy bien. ¿Cómo está ese campeón?

Esta aquí preparado.

Qué bonito. Qué bien ha quedado.

Sí, ¿vale? Va a ganar, va a ganar.

A ver si tenemos suerte. Vamos.

Vale, venga, hale.

¿Qué hay?

Buenas. Muy buenas.

¿Quién eres? Óscar.

¿Óscar? (ASIENTE)

¿Esta es? Sí, esta es la paloma.

¿Por qué la sueltas tú?

Porque soy el árbitro, el que la tira.

¿Que tú eres el árbitro? Anda.

¿Desde hace cuánto eres árbitro? Desde los 18.

Tengo 29, 11 años.

¿Cómo se pita esto?

Con el walkie,

libreta para apuntar a los palomos... ¿Sí?

Y poco más.

Nada más llegar, me entero de que hay un árbitro.

Y digo: "¿Un árbitro?".

¿Y esto dónde se estudia?

¿Dónde te dan el diploma de árbitro de pájaros deportivos,

en un Loro Park?

Por cierto, ¿Óscar ha venido? No ha venido, ¿no?

Este se ha quedado en el sofá, y se ha quedado pajarico.

(RÍEN)

-Echad los palomos, palomos al aire.

Palomos al aire.

Venga, echad los palomos.

-Esa caja con maña, levanta la boquilla.

¿Las dos a la vez? A la vez.

¿Estas de arriba? Sí, sale uno solo.

Ahora las dos de abajo.

(RÍE)

¡Guau!

¡Venga, vamos!

Qué pasada, ¿no?

Ahí viene, ahí viene, ahí viene.

Suelta de paloma, mira.

Ya la han visto, ya la han visto.

(Música)

¡Madre mía!

(Continúa música)

Ahora nos vamos a otras partes del pueblo,

donde la paloma pare, iremos a ver qué palomos hay con ella,

y qué palomos no.

Ahora, donde vaya la paloma, vamos nosotros.

Y yo digo: "¿Nosotros también?".

¿Qué somos, palomos?

O sea, vosotros montáis un concurso de palomas,

y mientras ellas vuelan,

vosotros los vais siguiendo en coche.

¿Por qué no lo hacéis...?

¿Por qué no os engancháis en un dron?

Más cómodo, un helicóptero.

Hacedlo de caracoles, que se mueven menos.

(RÍEN)

Qué estrés esto, ¿no?

(Música)

¡Vamos!

A ver si tenemos suerte y damos con ella, ha parado cerca.

Íbamos en el coche mirando arriba, abajo...

De repente la paloma para allí. Vamos con el coche, llegamos,

salimos, miramos...

Mira, se van, se van.

La paloma sale. Sale, sale, sale.

Ahora nos tenemos que ir a otro sitio, ¿o qué?

A otro sitio, la paloma ha salido a volar.

Al coche otra vez, nos subimos, seguimos al siguiente sitio,

llegamos, aparcamos, dejamos, salimos...

La paloma en la higuera. -La paloma ahí.

Ha salido. ¿Nos tenemos que ir otra vez?

Nos tenemos que ir. Vámonos.

Madre mía, qué estrés, de verdad. Es un deporte de riesgo.

(Risas)

Concretamente, de riesgo de accidentes de tráfico.

(RÍEN)

(APLAUDEN)

-Mira, mira, mira, por aquí.

¿Ves la paloma, la oscura, la que va delante, la que lleva la cola blanca?

¿Ves la cola blanca?

Mira, mira, mira, han parado allí.

Óscar.

¿Quién gana, árbitro? ¿Cómo va?

De momento, casi todos. Han perdido dos o tres, nada más.

A ver, voy a cantar los palomos.

El Amuleto, la Breva, Julen Guerrero, Carbonero, Bacardí.

Rafa Nadal, San Mamés, Pitufo, Cola Amarilla, Padrino...

El Amuleto, el Carbonero, Bacardí,

Pitufo, Julen Guerrero, Poseidón, Chispa, Zidane,

San Mamés, Rafa Nadal, Padrino, River Plate...

Corazón de león, Zidane...

Playboy, la Noche, Repetido, Oso, Remolino, Farándula,

Ninfa, Más Serio, Hijo de Di María, Águila, Change...

(Risas)

¿Más Serio?

¿Hay alguien que le ha puesto a su palomo Más Serio?

¿Qué pasa, que pajarea lo justo?

(Risas)

Vamos a ver cómo va nuestro palomo.

16:45, Macaco, el Hijo de Di María, el Amuleto...

Y el Patata está fuera. El Hijo de Di María entra,

el Amuleto entra, se queda fuera el Patata,

que estaba fuera, y el Macaco.

Rebote, 17:05. ¡Uy! ¡Uy! ¡Uy!

Ahora tienen que venir los palomos y entrar.

Mira, va a entrar ese.

La paloma los ha engañado, buscan sin paloma.

Están buscando la paloma.

Y de repente, todo el mundo se queda callado, silencio absoluto.

La paloma se cae del árbol.

La paloma al suelo, va a salir casi seguro.

Unos cuantos palomos la siguen, otros se quedan en la rama.

El árbitro se acerca al árbol.

Ya lo he visto. ¡Esperarse, Nacho!

La tensión se palpaba en el ambiente.

Tenemos dos ahí ahora. Dos ahí.

Tenemos dos, pero el que hemos pintado...

¡Mira, mira, mira!

Paloma al aire.

Y de repente, pam, la paloma vuela otra vez.

Y todos los palomos detrás. ¿Quién se queda atrás? El Patata.

(RÍEN)

(APLAUDEN)

El Patata, ¿quién le ha puesto el Patata?

Con ese nombre no engañas a nadie, hostia.

(Risas)

¿Sabemos quién gana de momento?

Van cuatro o cinco empatados, llevamos uno,

pero el que hemos pintado no va ahí.

¿No? No, nos ha fallado.

"El que hemos pintado no está.

Se ha ido, se ha ido.

Nos ha fallado".

(Risas)

Yo me quedé chafado, tuve un bajón más grande

que Pedro cuando le empezaron a picar los ojos.

(RÍEN)

(APLAUDEN)

Qué concurso, de verdad, madre mía, qué locura.

¿Sabéis qué aprendí después de toda la tarde por el pueblo

persiguiendo cien palomos?

Que más vale pájaro en mano, que ciento volando.

(APLAUDEN)

(Música suave)

Al llegar a Calabardina me quedé contemplando

la inmensidad del Mediterráneo,

y quiero despedirme de la misma manera.

Durante estas 48 horas he conocido este pueblo murciano,

sus paisanos y parte de sus vidas.

Pero también me ha encantado descubrir otra Calabardina,

la que se esconde debajo del mar.

(Música suave)

Paisanos de Calabardina, llevo aquí 48 horas con vosotros,

y qué 48 horas.

Me habéis enseñado tantas cosas, que ya puedo decir

que me siento vuestro paisano.

(APLAUDEN)

¡Paisanos de Calabardina, sois muy buena gente!

(APLAUDEN, VITOREAN)

¿Qué tal, capitán? Nada.

Le he traído un regalo.

Por aquello del Chanquete, le he traído una gorra de capitán.

A ver. Oye, qué bien le queda, fíjate.

Se te olvidó contarnos algo. ¿Qué?

¿Tú has competido alguna vez en algo?

En kárate. ¿En kárate?

Me quedé campeón del mundo en 2015. Flipa.

¿Cuál es la llave que mejor dominas?

¿La llave? La llave de la puerta.

(RÍEN)

-No te se ocurra tomar de eso nunca, ni buena, ni mala.

Yo, ya es que ni mala, ni buena, tomillo, y romero, lo que sea,

pero Viagra cero, de verdad.

(Música créditos)

(DIEGO) Eh, ¿todavía estás por aquí? ¡Te mato!

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El Paisano - Calabardina

01 jun 2018

Pablo Chapiella se dirige a Calabardina, un pueblo de la costa murciana donde conocerá al Maza, un lobo de mar, a Fran, un enamorado de los baños matutinos o a Diego, un submarinista que introducirá a nuestro paisano al mundo del buceo y a Katy con la historia de la pérdida de un hijo entre otros.

Contenido disponible hasta el 3 de abril de 2023.

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