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Para todos los públicos El paisano - El Berrueco (Madrid) - ver ahora
Transcripción completa

"Hola, ¿qué tal? Soy Edu Soto.

De pequeño soñaba con llegar lejos, muy lejos.

Por eso, quería ser jugador de baloncesto.

Nací en Mataró, vivo en Madrid

y a la que puedo me voy para Águilas,

el pueblo de mis padres.

Allí me siento un explorador, y a mí, los pueblos me llaman.

De hecho, yo lo que quiero es "pueblear".

Vale, la palabra no existe, pero molaría, ¿verdad?

Así que, paisanos y paisanas, me pongo en marcha".

(Música cabecera)

"Hoy pongo rumbo hacia El Berrueco.

Este pueblo de la sierra norte de Madrid

está situado a pocos metros del embalse de El Atazar.

En este pueblo viven 750 habitantes y con ellos voy a pasar 48 horas".

¡Buenas noches, paisanos de El Berrueco!

(APLAUDEN)

(Continúa la música)

(Música)

Da igual, quizás no vuelva a verte más.

Si te vas, presiono donde duela y pongo una venda.

Te echado de menos.

Y estado saliendo para olvidar,

bebiéndome los bares de la ciudad.

Una noche más.

Y esta noche más.

Oye, oye, que se está escuchando música por aquí. Ven, ven, ven.

¡Venga, venga! ¡Vivan los novios! (TODOS) ¡Viva!

¡Vivan los novios! ¡Una boda!

Hemos aterrizado en una boda. Ven, ven, ven.

Me puedo meter un poquito, ¿no? ¿Sí?

Hola, muy buenas. ¿Pero qué está pasando aquí?

¿Pero qué hacéis? Cortando un árbol.

¿Qué hacéis?

Cortar el palo que tengo que sacar a la novia.

¿Cómo que tienes que sacarla? Si no, no me caso.

¿Tienes que serrar este tronco? ¡Hombre!

¿Si no, no sale la novia? Y no me puedo casar.

¿Cómo te llamas? Alfredo. Échame una mano.

¿Quieres que te eche una mano? Venga. Alfredo, espérate.

Venga, coge de ahí.

¡Me cago en la leche! ¡Que salga la novia ya!

Dice: "¡Ayúdame a cortar el tronco!" (RÍEN)

Pero qué manera más rara de conocerse.

Pues venga, tronco, dale al tronco, dale al tronco.

Alfredo, buenas noches.

¿Estás seguro que, para casarte, hay que serrar una puerta?

A ver si es que un andaluz te dijo: "Quillo, 'sierra' la puerta".

Y tú lo entendiste más

y dijiste: "Pues venga, tío, vamos a serrarla".

Como se rompa la sierra, macho... ¡El tronco, cuidado!

Ya se ha cortado. Mira, que sale de la novia.

¡Vivan los novios! ¡Olé!

¿Es vuestra boda? ¿Acabo de aterrizar en vuestra boda?

(RÍEN) Qué maravilla.

Has interrumpido aquí un ensayo ahora mismo.

¿Ensayo de qué? ¿Pero casáis o no? No, hombre.

Alfredo, que estabas cortando un tronco.

Claro, para nuestras joteras.

No entiendo nada. ¿Alguien me puede contar? ¿Quién es la jefa?

Hola, muy buenas. Yo soy Edu.

¿Cómo te llamas? Blanca.

Dos besos. Muy bien.

¿Esto qué es? ¿Se casan o no? Estos no se casan.

¿Esto es una boda de mentira? Algo así.

¡No me digas eso! (RÍEN)

A ver, ¿dónde está la jefa de las joteras?

Hola, ¿qué tal, Blanca?

¿De verdad que aquí ensayáis las bodas?

¿Tan mal os salen a la primera que tenéis que ensayarlas?

¿Y las noches de boda también las ensayáis?

(RÍEN)

A ver si se va a correr la voz

y, más que una lista de invitados, tendréis una lista de espera.

(RÍEN)

A ver, una cosa, una cosa.

¿Este es tu...? ¿Tu pareja? No.

¿No es tu pareja? No.

-Está por ahí.

O sea, ¿tienes a tu marido viendo cómo te casas con otro?

Claro, claro.

¿Dónde está tu marido? Aquí.

A ver, ven para acá.

¿Cómo te llamas tú? Beatriz.

¿Y tú? Arturo.

Vaya cataplines tienes.

O sea, estás viendo como tu boda desde fuera, ¿no?

Esto te sonará de algo, esta situación.

Sí, de algo. Tú te casaste así, con las jotas...

Hace casi un año me casé así, sí. Hola, Arturo, ¿qué tal?

¿Beatriz ensaya contigo también

o todo lo que hace, lo hace de verdad?

"Vamos a pasear al parque". "No, espérate que ensayo primero".

¿Tú también tienes otra pareja? No.

Ahora estoy soltero, estoy practicando.

Macho... Si se anima alguna...

Pero cuidado con este, que está aquí probando.

¿Ahora qué más pasa?

Ahí va, que se me llevan. Vamos, baila tú.

¿Qué hago yo? Trae el micro.

Empiezo a bailar y venga por ahí... Empieza la jota...

Y venga la música, y yo con la jota. Joe con la jota, macho.

¿Ahora qué...? A ver, la jefa. ¿Ahora qué es lo que pasa?

Venga, la pata para arriba. Qué marcha tienen aquí, macho.

(RÍEN)

Y venga jota. Y yo: "¿Qué? ¿Cómo vais?"

"Sigue, sigue".

(Música)

¡Venga, ahí!

¿Seguro que esto es una boda?

Porque esto cansa más que hacer el Camino de Santiago

saliendo desde Murcia. (RÍEN)

Alfredo, tranquilo, que el día que tú te cases,

las joteras han ensayado ya.

Eso sí, date prisa, no se vayan a jubilar

y tengas que ensayar con las nuevas que suban.

(Canción en inglés)

"Creo que en este pueblo no tengo que dar nada por hecho.

Mira, acabo de llegar y cuando ya me había ilusionado

con ser el invitado sorpresa de una boda,

la sorpresa me la he llevado yo.

A menudo las cosas no son lo que parecen,

así que aquí, en El Berrueco,

me va a tocar tener la mente bien abierta".

(Continúa la canción)

Hola, buenos días. Hola, buenos días.

Yo me llamo Edu. ¿Cómo se llama usted?

Encantado, Martín Cobertera Montero.

¿Me puedo sentar con usted? Cómo no.

Es que ha salido un rayito de sol... Sí, sí.

Y se está aquí maravillosamente. Claro.

Por eso estoy yo aquí a la sombra de la morera.

Qué árbol más grande. Está hermoso. Sí, tiene muchos años.

¿Sí? ¿Sabe cuántos años tiene? Pues, mira, se plantó en 1907.

La plantó mi abuelo en 1907, cuando nació una nieta suya.

No me diga. ¿Este árbol lo ha plantado su abuelo?

Sí, mi abuelo. Mi abuelo murió de 100 años.

¿100 años tenía su abuelo cuando murió?

Sí. ¿Y usted cuántos tiene?

Yo tengo 93, voy a hacer 94.

¿Tiene usted 94 años casi?

Pues no veas cómo le funciona todo, ¿no?

Me funciona todo menos una cosa. (RÍEN)

Martín, me cachis la mar... Hombre, es que todo no puede funcionar.

Pero de joven vaya si le funcionaba, ¿eh?

Con lo que he sido yo.

Si yo le contara mi historia... ¿Sí?

¿Qué ha hecho usted en la vida? ¡Buah!

Yo tenía tres novias aquí y nadie lo sabía.

¿Pero qué me está contando? Claro.

¿Cómo se puede hacer eso?

Tres novias a la vez y que no se entere nadie.

Que incluso se liaba con las tres

y ninguna de las demás sabía de la existencia de las otras.

Martín, es usted más discreto que Anacleto el agente secreto.

(RÍEN)

(APLAUDEN)

Vamos, que usted era Martín, el ligón secretín.

(RÍEN)

¿Cómo repartía el tiempo?

Hombre, pues repartía el tiempo por la noche nada más.

Pero... Pero vamos a ver, ¿veía a las tres la misma noche?

¡No! No, no. No...

A una le decía: "Hoy no puedo".

Y se iba con una. No, no, no.

En un pajar tenía una llave.

Entonces, yo iba siempre al pajar y allí estaba el telegrama.

"Fulanito de tal, a tal hora en tal sitio".

¿Y alguna de las tres se ha convertido en su mujer?

No. ¿Su mujer es otra?

Sí, hombre. Esa vino... Mi mujer está arriba en casa.

Me hizo caso y nos casamos.

Y ya dejó a las tres.

Hombre, ya... Hacía mucho tiempo ya. Ah, vale, vale.

Vaya cara pillín que tiene usted. Sí, eso sí es verdad.

Me llamaban el granuja. (RÍEN)

Martín, gracias por contarme su secreto. Le prometo...

(RÍEN) Que yo no se lo voy a decir a nadie.

(APLAUDEN)

(Música)

(Canción en inglés)

Hola, buenos días. Buenos días.

¿Qué eres? ¿Repartidor de pan? No.

Bueno, perdona, yo soy Edu. ¡Ah! ¿Qué tal?

Jaime. Veo que llevas pan aquí a...

Sí. ¿Qué...?

No, es pan duro. Es que...

¡Ah! ¿Es pan duro? Sí.

Aquí tenemos la asociación de conservación del burro.

¡Hostias! Es duro duro, ¿eh? Es duro.

Y les voy a ver de vez en cuando a los burros que tenemos

y les llevo pan duro, que les gusta mucho.

¡Ah! ¿Esto es comida para burros? Sí. Sí, sí, además...

Me conocen, conocen el coche y cada vez que...

O sea, les pito con el coche, les llamo

y vienen y me siguen hasta que les doy el pan siempre.

Te siguen en caravana. Me siguen en caravana.

La caravana del burro.

Hasta un sitio donde esté bien para echarles el pan.

Jaime, buenas noches, ahí te tengo. ¿Qué tal?

Tú eres el flautista de Hamelín de los burros.

Claro, yo esto no me lo podía perder.

Vamos para allá. Vamos.

(Canción en inglés)

(Claxon)

(Continúa la música)

(Claxon)

(Claxon)

Venga, venga, ahí, ahí. Yo creo que el claxon es la clave.

Oye que, por cierto, ¿tú crees que la mejor manera de llamar a un burro

es tocándole el pito? (RÍEN)

Aquí no vienen burros, se están escaqueando hoy también.

Pues eso estoy viendo. No creo que sea...

De las 20 veces que te digo, una no aparecen. No creo que sea hoy.

Yo esto como si estuviera viviendo un culebrón ahora mismo.

¿Aparecerán los burros?

¿O nos iremos sin verlos?

(Claxon)

Y venga pitarle. (IMITA CLAXON)

Y nada, los burros no venían. Yo estaba un poquillo acongojado.

Me parece a mí que los burros tienen los oídos más duros que el pan.

Oye, ¿no habéis probado a ponerles un GPS a los burros?

(RÍE) Algunas veces lo he pensado.

Ya viene... Creo que viene alguno ya.

¿Sí? Por detrás.

¿No me digas? Sí, ya viene alguno por detrás.

¡Hostia, están viniendo los burros! ¡Ay, mis burrillos!

¡Ay, qué ilusión de veros!

¡Hola! Pero mira qué guapos son.

Yo no me alegraba tanto de ver a un burro

desde que me miré al espejo esta mañana.

Has quedado como un señor. Yo ya te tenía un poquillo...

Digo: "Este me está engañando".

Mira, chucherías, chavales.

Mira, mira.

Mira qué te doy. Mira qué te doy. Soy colega.

Cómo te mola el pan, ¿eh? Cómo te mola el pan, ¿eh, guapo?

Venga, dale ahí.

Sí, sí, espérate. Primero espera, primero mastica. Sí, eso.

Ahora, si seguimos hacia adelante, nos van a empezar a seguir.

Sí, sí, claro. Tenemos que juntar a todos

para echarles el pan juntos a todos. Pues vamos a buscar a los demás.

Sí. Bien, cómo están. Venga, vamos a ver si...

Vamos a ver si encontramos al resto. Se encontramos todos los burros.

Mira cómo nos siguen todos. Sí, sí, sí.

Anda que son tontos. Sí, sí, sí. Vamos a desmentir esto, pero...

Pero rápido, rápido. ¿Has visto cómo vienen

y cómo saben ellos lo que tienen que hacer?

(Música)

Ah, mira, aquí viene otro.

No, vienen un montón.

Ya vienen todos, sí. Vienen uno, dos...

Mira, esa es la grande que monto yo, Teófila.

Una, dos, tres... Sí. ¿La ves la primera?

Mírala. Mira cómo te llama.

Esa es la mía, tío.

Oye, veo que tienes mucho apego al...

¿A los burros? La verdad es que me gustan mucho.

He tenido caballos antes que los burros tuve.

La verdad es que son muy cariñosos, se doman mejor.

¿Has tenido alguna vez alguna baja?

¿Has pasado por eso? Sí, muchas.

Cuando se va un burro al cielo de los burros,

¿cómo lo vivimos eso? Pues, hombre...

Mal porque te acuerdas del animal, lo cariñoso que era,

o si te ha llevado a rutas, en fin...

Es fastidiado. Se les pilla...

Se les pilla cariño a los animales, sí, sí.

Jaime, muchas gracias

por enseñarme que hay que ser muy burro para no amar a los burros.

Un abrazo. (APLAUDEN)

(Canción en inglés)

Vamos allá.

Aquí está...

Mirad dónde está el pan. Mira, mira, mira.

Mira el pan, mira el pan.

(Continúa la canción)

"Acariciar los burros de Jaime me ha hecho sentir

lo importante que es no olvidarnos de nuestra propia naturaleza.

Y esto, para mí, es un bien, pero que muy preciado.

De hecho, ver una caravana de burros detrás de un coche

es algo que yo no esperaba descubrir nunca.

Sin duda, la vida te da sorpresas, y este pueblo también".

(Continúa la música)

Por este camino creo que no. No se puede pasar.

¡Ostras! ¿Eso qué es? Mira, mira, mira.

Vamos a ver qué hace este hombre con esa máquina.

¡Buenos días!

¿Qué tal? Hola, buenos días.

Buenos días, ¿me apagas un momentillo el motor?

Ah, sí.

Es que iba a pasar por aquí y está esto barrado,

aquí no se puede pasar,

pero es que estás con la maquina esta un poco....

Es amenazante la máquina, ¿no? No, es buena. Es buena.

Es buena, ¿no?

Lo que pasa es que le pongo la piedra esa para que no me roben.

¿Tienes esta piedra para que no te robe nadie?

Para que no entren con los coches.

¿Cómo te llamas? Yo me llamo Alfredo.

Yo me llamo Edu. Encantado.

Mucho gusto.

Buenas noches, figura.

La calle no tiene salida porque le metes una pedazo de piedra así

para que no te roben.

Mira, ese es el sistema antirrobo

menos práctico que yo he conocido en mi vida.

¿Ahora qué haces? ¿A qué te dedicas? A la cantería, a la piedra.

¡Oye, Bolero, ven aquí!

Que se te va el perro. ¿Se llama Bolero?

Bolero, sí. ¿Te gustan los boleros o qué?

Sí, me ha encantado. Ha cantado canción española también.

¿Tú has cantado? Sí, hombre. Ahora ya canto menos,

pero cuando tenía 30 años, era un fenómeno.

Lo que pasa que tuve mala suerte, tío. La vida...

Unos dicen que nacen con estrella y otros estrellados.

Así me ha pasado a mí. (RÍEN)

A ti, como cantante, también te robaron.

Concretamente, te robaron el éxito.

Y, claro, te quedaste de piedra. (RÍEN)

Dijiste: "¿Ahora qué hago?

Pues darle al cante jondo, ¿no? (RÍEN)

¿Tú cómo nos ves ahora mismo los jóvenes?

Porque ni vamos a la mili ni se hace nada.

Esto es un cachondeo. Esto es un cachondeo, sí.

Había que hacer la mili los jóvenes. ¿Sí?

Sí, porque veían un poquito de disciplina.

¿Tú hiciste la mili y te fue bien? Yo hice la mili en Valencia.

Estuve 14 meses obligado, pero aprendí mucho en el ejército.

¿Sí?

Entonces, allí, como no teníamos recursos los que estábamos,

ganábamos 300 y pico pesetas,

pues lo que hacíamos era luego inventar cosas.

¿Qué me inventé yo?

Qué miedo me das. Yo era fabricante... Sí, sí.

Yo llevaba boñigas de vaca de aquí de El Berrueco,

de esta seca, en una bolsa de plástico,

y un amigo mío de Sevilla traía chocolate. Y lo envolvíamos.

Lo mezclábamos...

¿Mezclabais la boñiga de vaca con el chocolate?

Sí...

Y vaya si inventaste. ¿Tú qué buscabas crear?

¿El chocolate para veganos? (RÍEN)

Que te dio por mezclar... (RÍEN)

Boñiga de vaca del pueblo con chocolate.

¿Y qué salió de allí? Pues...

Una mierda de la buena, ¿no? (RÍEN)

¿Cómo se prepara una mierda con...? ¿El chocolate?

Alucinógena de estas. Pues eso no es complicado.

Es hacer un poquito de práctica.

Le quitas un poquito con unas pinzas las pajitas que tiene de la boñiga,

luego un papel albal, bicarbonato para que ahueque, ¿sabes?

¡Ah! Metes bicarbonato también.

Si yo no hice químicas porque tenía muy poco tiempo,

si no, yo había sido químico. (RÍE)

(RÍEN)

O sea, llegas a tener un poquito más de tiempo

y tú eres el Walter White de El Berrueco.

Vamos, a ti te dan ahora mismo una autocaravana,

y te haces el "Berrueking bad" en dos tardes.

Sí... La panacea.

Tampoco animo a que lo haga la gente, pero si alguno lo quiere hacer...

Yo no estoy animando, ¿eh? Que me lo consulte a mí

y yo le digo la preparación. Otra cosa es luego...

Lo mezclas con lo otro... Lo mezclas con lo otro un poquillo.

No, yo le digo a él la boñiga que tiene que coger.

Y luego él, que busque al otro elemento...

¿Pero hay boñigas que no sirven?

Claro, todas no valen. Tiene que ser de vaca.

La de burro te cuesta mucho andar con las pinzas quitando las pajitas.

Tiene más lo de los burros y los caballos.

Lo de los burros no es buena. Solo de vaca.

Además, tiene que ser joven. No creas que... Lleva su proceso.

Todas esas cuestiones que te cuento no es difícil,

nada más que hay que tener decisión y probarlo tú el primero,

no dar a probar nadie. ¿Tú lo probabas?

Hombre, claro. Entonces, ¿cómo vas a vender la mercancía?

(RÍEN)

¿Y qué hacías? ¿Cata de boñigas?

Mira, mira, espérate. Yo te imagino ahí...

No, esta es muy joven aún. Esta tiene mucha pajita.

Un retro olor a miel,

sutiles recuerdos de otoño. Notas afrutadas...

Regaliz, ¿no?

Esa es la que valía. ¿Esa es la que valía?

(RÍEN)

Vamos a ver, Alfredo. A partir de ahora, cuando vaya por el campo

y vea las boñigas de vaca, las voy a ver con otros ojos.

(RÍEN)

Y cuando escuche la expresión esta de "caca de la vaca",

yo preguntaré: "¿lleva chocolate?". Pues es de Alfredo.

(APLAUDEN)

(Canción en inglés)

Bueno, vamos a situarnos un poquito.

Estamos en plena sierra norte de Madrid.

Si fuéramos en dirección oeste, encontraríamos Segovia.

Si fuéramos en dirección norte, Burgos.

Y si tomáramos un camino hacia el este ¿qué encontraríamos?

(CANTA) Pues voy camino a Soria, como cantaba Gabinete Caligari.

Y aquí a mis pies, ¿qué hay? El Berrueco.

(Continúa la canción)

Y no veas cómo llovía en la sierra madrileña, eh.

Tenía ya las mejillas, las manos, estaba un poquillo congelado.

Y ahí es cuando entro en un bar y conozco a Teo.

Teo, buenas noches.

Hola, muy buenas. Hola, buenas tardes.

Entro con un fresquito que llevo... en el cuerpo.

Aquí no hace frío, es una temperatura normal, muy buena, ideal, hombre.

Mírale ahí con su manga corta, qué chulo, y su peine aquí en él...

Pa' los calvos. ¿Qué llevas el peine ahí? Pero, joe.

Pa' los calvos... Pa' lo que te queda, has dicho:

"Al menos que esté bien peinado". Claro, por supuesto que sí.

(RÍEN)

Has venido en manga corta, ¿no? Sí.

(MURMURA) Este sí... ¿Qué tienes, piel de mamut, o qué?

¿Y cómo llevas el bolsillo hoy, lo llevas cargado?

A ver si... ¡Ahí lo tiene!

(RÍEN)

Un peine para calvos. Claro, para calvos.

Eso, yo no lo había visto en mi vida.

Eso no se ve a menudo. Eso es como un guante para mancos,

o una novia para Alfredo.

(RÍEN)

¿Y tú lo llevas ahí, o qué? ¿Yo? De vez en cuando...

Cuando lo tengo largo se me riza un poquito,

para que no se meta en los ojos. (RÍE)

¿Tú me harías un favor? para que yo me lleve una imagen

en mi corazón para toda la vida. ¿El qué, a ver? Dime.

Échate ahí un... Un peinadito nos echamos,

para sacarme a las chiquitas, también. Ey...

Ahí va. (RÍE)

(RÍEN)

Qué vacilón eres, eh. Cómo bua, tío. Es que...

Era como desenfundar un arma, eh.

He hecho así.

(RÍEN)

Qué tío, eh. Tú te peinas con más clase

que James Bond agitando un Martini.

(RÍEN)

Y tú de joven ¿qué tenías? ¿Pelazo o qué?

Yo tenía pelo de joven. Yo era un "travoltilla", hombre.

¿Un "travoltilla"? Puedo enseñarte una foto, si quieres.

¿Tienes foto aquí? Claro.

Cago en la leche, pero tú eres...

Claro, que de pensar se me ha caído el pelo, tío.

¿Sí? ¿Le das muchas vueltas la cabeza?

Oh, no lo sabes tú bien. A ver...

¿Pero no me digas que este eres tú? Pero, atención, eh.

Aquí lo tenemos, estás igualito. Igualito.

Igualito, pero con unos añitos... Y un poquito menos de pelo.

Ahora te crece una mata de pelo y no te reconocerían ni tus hijos.

Vamos, me lo dejaba a lo afro. (RÍEN)

(RÍEN)

Yo me lo he imaginado, eh. Yo tengo una cabeza que...

Mira, ponerme ahí. Míralo.

(RÍEN Y APLAUDEN)

Hostia, pareces un pelocho ahí, eh.

Venga, ponme otro que tengo más. Míralo, hostia.

Un poco Mario Vaquerizo ahí, un poquillo...

(RÍEN)

Venga, ponme otro, que tengo más. (GRITA) Míralo.

(RÍEN)

Este es mono también, eh. Un poquillo el Valderrama.

Estos son los pelos del que jugaba al fútbol, el Valderrama.

(RÍEN)

Si te llega a ver Alfredo con ese pelo,

te vende su mierda de la buena.

(RÍEN)

Y que no te vendan un crece pelos. Quédate así que estás muy guapo,

y no tienes ni un pelo de tonto. ¡Ni uno!

(Canción en inglés)

(Música leve)

Se oye música aquí dentro.

Me gustan las mujeres, me gusta el vino...

(SUSURRA) Voy a entrar, voy a entrar.

(Pasos)

(SUSURRA) Es por aquí, es por aquí.

(Música)

Y es que yo...

Y entro y me veo encima de este escenario bailando a las tres.

(CANTA) Y es que yo...

Algo bohemio y soñador...

¡Bravo!

Hola. Hola.

Reme, Mari Carmen, Ángela, Merche. Buenas noches.

(TARAREA) Os sabéis todos el tiririntin, ¿no?

Venga, vamos a hacerlo.

(CANTA) Y es que yo. (A LA VEZ) Tiririrín.

(CANTA) Amo la vida y amo el amor. (A LA VEZ) Tiririntin.

(CANTA) Soy un truhan, soy un señor.

Oye, si nos sentamos aquí todos, un momentito.

Venga.

Me voy a quitar esto porque hace aquí...

Oye, estáis bien abrigaditas, aquí, eh.

Ay, míralas. Míralas qué foto tienen las tres.

¿Has visto? Pero estabais estupendas,

ahí las tres. Hombre.

Oye, ¿os gusta esto de ser actrices? A mí, sí.

¿Sí? ¿Qué, qué...?

Espérate, que me voy a sentar aquí al lado, ahora.

Me voy a ir pasando, a ver. Exactamente.

Qué te aporta a ti, esto de venir aquí un ratito,

y ponerte en otra persona.

No estar en casa todo el santo día metida y...

Y pasárnoslo bien, porque nos lo pasamos fenomenal.

Con los ensayos nos reímos todo lo que queremos.

-Esto es la alegría del pueblo. Esto es... Vamos...

Que no se nos tiene que ir, porque a mí me ha dado la vida.

Yo tuve hace 16 años un accidente bastante malo,

y desde que vengo aquí, al centro cultural de mi pueblo, soy otra.

Yo estaba muy apagada en casa, siempre.

¿Sí? Hombre claro, no salía.

Pues no tienes pinta tú de apagada. Uy, hijo mío.

(RÍEN) ¿Te ha dado a luz esta mujer?

Claro, claro.

Vale, me voy a hacer un cambio de sitio otra vez.

Esto es el juego de las sillas, eh.

(SUSURRA) Me da miedo que me preguntes.

¿A ti te da miedo? Ponte la nariz, ya verás cómo se te quita el miedo.

Esto es mágico, eh. Ya veréis.

¿A mí qué me cuentas? ¿A que ahora no te da tanto miedo?

No, ya he perdido la vergüenza. ¿Has visto? Es una nariz mágica.

Sí, a mí me hace eso. ¿Y qué te aporta a ti

venir aquí con ellas, y hacer estas cosas?

Ay, a mí me ha venido la vida con ellas.

He empezado con ellas y estoy cada día más contenta.

Y antes no salía ni de la puerta, y ahora no entro a casa.

Te sientes útil.

Ves una persona que necesita ayuda, y ahí estamos.

Por lo menos nosotras, todo nuestro grupo.

Entonces, te valoras un poquito.

Porque desde que empecé con el grupo, he visto que la vida

se puede vivir de otra forma.

Con alegría. Que no la he tenido nunca.

Si tú pudieras rebobinar hacia atrás...

¿Crees que afrontarías los problemas de otra manera?

Con esta energía que tienes ahora. Con la energía que he cogido ahora,

seguro que mi vida cambiaría. Si yo hubiera tenido

todo lo que tengo ahora, mi vida no habría sido igual.

Además, contra más problemas tengo, yo creo que me va a hacer

más alta que tú. Crezco más pa' arriba.

¿Sí? ¿Te creces con los problemas? Sí, hijo, sí.

Pues mira, eso es un buen cambio. Te lo juro.

Mari Carmen, chicas, gracias.

Porque con vosotras yo he recordado que el teatro, nos transforma

un poquito a todos. Porque según me dijisteis, las tres veníais

de experiencias un poco difíciles, y el hecho de poneros la nariz

de payaso y subiros a un escenario os ayuda a tirar pa' alante.

Pues mirad chicas, olé por vosotras, porque para hacer esto, realmente,

hay que echarle narices.

(Aplausos)

(Canción en inglés)

Reme, Mari Carmen, Ángela y Merche me han mostrado que tenemos

que regalarnos tiempo para sonreír y ¿por qué no?

Para hacer reír, por encima de complejos, miedos, etiquetas,

están todas las versiones de quiénes podemos llegar a ser.

Ellas me han recordado que la vida es un escenario, y nosotros,

los actores con la libertad de ser nosotros mismos.

(Continúa la canción)

(Canción en inglés)

(Tractor)

(Continúa la canción)

Mirad, este es el pantano de El Atazar, que está muy cerca

de El Berrueco, al lado. También están en el mismo pantano

Cervera de Buitrago, que es aquel pueblo de allí,

y El Atazar, que está detrás de las montañas.

Y este, aquí donde lo veis, es el pantano...

más grande de la Comunidad de Madrid.

Es que me he quedado un poco pillado porque allí hay un señor

haciendo paddle surf de este.

(GRITA) Hola. ¡Hola!

Va, sígueme, sígueme.

Vamos a ver si por aquí hay camino. Por aquí hay camino, sígueme.

Caminito, caminito, caminito.

¿Dónde vas, alma de cántaro?

(RESOPLA)

Oye, qué agustito estar aquí, ¿no? tú solo.

Sí, la verdad es que esto es un lujo asiático.

¿Qué tal? ¿Cómo te llamas?

Me llamo Antonio. Voy preparado. ¿Sí? ¿No te caes nunca?

Sí, muchas veces, pero aquí en el pantano, no.

¿Te has caído alguna vez? Me caigo en el mar, muchísimas.

¿Haces esto en el mar? Esto en el mar, sí,

el año pasado di la vuelta a la península ibérica, 3500 km,

con un paddle surf. Oye, qué alto eres.

Me voy a subir un poquito. Ponte al revés.

(RÍEN)

Hola, Antonio. Buenas noches.

¿Has ido al pantano a entrenar hoy o qué?

Sí, todos los días, ¿no? (ASIENTE)

Qué tío, vaya crack. El crack de la aventura, macho.

Que has dado la vuelta a España en paddle surf.

Anda, y tú también te aburrías, ¿no? Dijiste: "Voy a hacer

un poquillo de..." Unos hacen boñigas,

y otros se ponen a hacer paddle surf.

(RÍEN)

¿Oye, en algún momento has tenido temporal chunguete?

He tenido temporal chunguete. Me acuerdo pasando por Portugal,

que más de 40 personas llamaron por teléfono, porque veían a un tío.

Había un viento, de 40 nudos, que son unos 70 km/h,

me veían a mí, por ahí, y pensaban que necesitaba rescate.

Bueno, iba disfrutando como un enano. Y cuando llegué a la playa

de Cascais, bajaron dos policías, y me cogieron la tabla,

dijeron que eso no podía ser. Vaya pollo que debiste de montar.

Ya me imagino a la policía portuguesa...

(IMITA ACENTO PORTUGUÉS)

Pues de El Berrueco, porque aquí sois especiales, hombre.

(RÍEN)

¿Cómo les convenciste de que no te pasaba nada?

Les tuve que mandar vídeos y fotos de que había cruzado el Atlántico

en solitario, expediciones... ¿Pero qué dices?

¿Con esto también? Con un barco bastante más grande

que este, a remo. Tú has cruzado el Atlántico...

Desde Dakar hasta Guayana Francesa, remando.

El año que viene quiero hacer el Pacífico a remo,

y por lo menos, estaré tres meses. En una embarcación parecida a esta.

¿Te sientes un poco superhombre? Pero no en el sentido

de superpoderes, no. De hacer cosas increíbles.

No, hombre. Me siento una persona con capacidad de resolución

y absolutamente normal, con lo cual, la diferencia

entre lo posible e imposible, está en nuestras manos.

Y yo creo que tienes toda la razón. Mira, a mí hacer boñigas de vaca

con pepitas de chocolate me parecía imposible, pero Alfredo,

ahí donde lo ves, lo ha hecho realidad.

(RÍEN)

Tú que no haces más que preguntarme a mí, que remo, que tal, ¿y tú qué?

¿Qué haces algo?

Mira, me tuve que hacer el valiente. Y digo venga, vamos a darle a esto.

¿Y dónde tienes el material? Lo tengo en la furgo,

que la tengo aquí arriba, nada, a 100 m.

Pues me voy a quedar aquí calentando un poco a ver si entro en calor.

Me voy a por tu tabla, ¿vale? venga, me das un miedo...

A ver cómo está el agua...

Hostia, que no está fría dice... Habrá que entrar en calor.

Madre mía, pero Antonio, pero que vas cargado.

Hombre. No sabía que llevabas tantas cosas.

Venga, vamos a darle ahí. Se hincha a 18 PSI.

Hostia. Lógicamente te toca hincharla a ti.

¿A mí me toca? Claro, hombre.

Sé hinchar, qué pasa. Si hay que hinchar, pues se hincha.

Vamos ahí, Edu.

Hostia, qué lento va esto, tío.

(RÍEN)

Y que estoy un poco flojo. (RÍE)

No sabía yo lo que era hinchar una tabla de paddle surf.

Madre mía.

Mira, ¿ves esa flechita? ¿En qué número está?

No se ha movido. No se ha movido.

Tiene que llegar al 18, y no se ha movido todavía, venga.

(RÍEN)

Y venga, y venga. Y me decía: "Es que tiene que llegar la aguja

hasta no sé dónde". Y yo: "Madre mía, la aguja...".

Echa todo el cuerpo, ahí. La madre que me parió.

Eso es. No puedo más, Antonio.

Venga, cinco más y lo tenemos.

Y venga, venga, yo llevaba así 10 minutos, o 15, o 20.

Tardamos más en hinchar la tabla, que los burros

en seguir el coche de Jaime.

(RÍEN)

Mira, llegó un momento que dije: "¿Y ahora quién se pone a remar,

si no puedo más?".

(RÍEN)

Antonio, ya casi estoy. Hombre, ¿ya estás?

Átame como a las señoritas. Venga, 7 mm, como si fueras a bucear

en aguas profundas. Bueno. Oye, tú me vas acompañar, ¿no?

Sí, te voy acompañar. Voy a por la tabla...

Primero voy a comprobar...

Ahora yo te meto un poquito. Eso es. Ahí, de rodillas.

Chupado, ¿no? Esto se mueve mucho.

Qué se va a mover.

(Música)

(Música)

Bueno, Edu.

Ya llega el momento de ponerse de pie, ¿no?

Venga. Ya sabes.

Primero una pierna y luego la otra y el remo arriba.

Venga, lo tienes chupao.

(Música)

Ahí, ahí. Cuida los pies. Vamos ahí.

Venga.

¿Ves cómo era fácil?

(Música)

Eres un fenómeno. Eres un fenómeno.

(Música)

"Con Antonio acabo de comprobar que la realidad

siempre supera la ficción.

Enfrentarse a lo imposible, a golpe de remo, es un sueño que,

como él, muy pocos logran conseguir; pero, con su actitud,

me ha demostrado que lo importante para sacar lo mejor de cada uno

es convertirnos en el capitán de nuestros propios retos".

(Música)

Oye, aquí pasa algo.

Hola. Hola.

Macho, se te oye desde la calle, macho.

¿Cómo te llamas? Nacho.

¿Nacho? Yo soy Edu. ¿Puedo pasar?

Sí, claro.

Nacho. Hostias, es un gimnasio.

Sí, sí. Es un poco raro, ¿no?

(RÍEN)

Nacho. Hola, buenas noches.

Estabas tocando la tuba en un gimnasio.

Lo típico.

En un gimnasio puedes hacer "boxing", "spinning",

y lo que haces tú. "Tubing".

(RÍEN)

Pom, pom, pom, pom.

Pues estoy aquí ejercitándome un poco las patas.

Pero, ¿qué pasa, que pesa mucho?

Pesa un cacharrito. Pesa 9 kilos y medio.

Entonces, tengo que preguntarle a mi entrenadora, que está por ahí,

que qué tengo que entrenar, porque...

Qué le parece mejor: las sentadillas...

Estás en el gimnasio porque...

Estoy en el gimnasio... Quieres ejercitar

con el instrumento, cómo moverte y eso.

Hoy sí.

Y, ¿hay otros músicos que hagan eso contigo?

O sea, de repente, ¿tú vas al gimnasio y te encuentras

un tío haciendo levantamiento de piano?

(Risas)

¿O yoga con gaita?

Estoy por pillarme una trompeta y hacer abdominales contigo.

(IMITA TROMPETA)

Oye, ¿cómo te dio por tocar un instrumento

tan complejo de tocar pero, me imagino, de llevar?

O sea... Sí. Bueno, yo es que antes

tocaba la batería. Muchos años tocando la batería.

Ah, ¿tocabas antes la batería? Antes de esto.

Y vi, estuve viendo un grupo, que se llama "Sir Aligator's".

Y yo, cuando vi al tubista,

que se tiraba por el suelo de rodillas a hacer un solo de tuba.

¿Cómo que se tiraba?

Que se tira de rodillas, patinando, con una tuba.

¿Como si fuera un guitarrista que se hacen así estos "flipaos"?

Totalmente.

Se tira y...

Dije: "Madre mía, no sabía que se podía hacer con la tuba".

¿Tú has hecho lo de...? ¿Has conseguido tu sueño de...?

Sí. ¿Tirarte?

Me costó caro, me costó caro. ¿Cómo que te costó caro?

Por eso estoy también aquí, porque me tiré en un concierto,

me dejé caer, y me jodí la rodilla.

¿Era la primera vez que te tirabas?

Sí.

Igual tenía que haber... La primera y la última.

Y en directo. Tenía que haber entrenado antes.

¿En directo? Claro. Digo, la próxima vez...

¿Y dejaste de tocar o seguiste? No, no. Al principio no dolió.

Luego empezó a doler cada vez más.

Me imagino a este hombre

con la rodilla rota, en mitad de una canción.

(IMITA TROMPETA)

(HACE RUIDOS)

(Risas)

Soportando el dolor, sin poder hacer un alarido.

(GRITA)

(Risas)

Vamos, que, tú querías ser un crack de la tuba,

y, lo que te hizo crac, fue otra cosa.

(Risas)

¿Quieres probarlo? Sí, sí, vamos a probar a ver...

Mete este brazo. Este por aquí.

Ahí.

Hostias, chaval.

¿Qué tal, cómo te sientes? Pero, a mí se me resbala, tío.

No tengo espalda yo para esto.

No, pero aquí encima...

Ah, hostia.

Ahí lo has pillado. Pero, esto es un dolor.

Calvario. Esto es un calvario, tío.

A ver, ¿cómo eran lo ejercicios? Sentadilla. Uno, dos, tres...

(TROMPETA)

(Música)

Dándolo todo, Edu.

Nacho, que no te quiten lo "bailao".

Aunque tu rodilla lo note y se joda. Pero, como dice el dicho,

en tu caso, quien "tubo", retuvo.

(Risas)

Muchas gracias.

(Música country)

(Continúa la música)

Ahí dentro creo que he visto un señor.

¡Uy!

Vamos, vente.

(Pitido)

Hola, buenas tardes. Buenas tardes.

¿Qué tal? Yo me llamo Edu. ¿Cómo te llamas?

Elías. Elías, mucho gusto.

Te he visto aquí con el...

caballo y me ha llamado la atención.

Bueno, pasando la tarde.

Muy bien. Y, ¿esto qué es? ¿Caballo?

No, es yegua. Es yegua. ¿Cómo se llama?

Giralda. Giralda.

Traje el caballo este aquí, un poco joven.

Estaba hermanado con la madre, y lo traje y...

después de tenerlo aquí 4 o 5 meses, me era imposible tenerlo solo.

Venía de estar con la madre.

En una cuadra.

Esta yegua estaba con su madre. Sí.

Y la compré y me la traje aquí.

Y, después de estar aquí bastante tiempo,

ahí arriba que tengo la cuadra, no era capaz de poder vivir sola.

Tenía unas depresiones y, lo pasaba muy mal.

¿Cómo notas que un caballo está deprimido?

Porque no comía y no paraba.

Estaba totalmente moviéndose en la cuadra,

sudando porque no paraba de hacer gestos, dando con las manos

en el suelo.

Elías, buenas noches.

¿Cómo está Giralda?

¿Bien?

Ahí está. Qué historia la de Giralda, ¿eh?

Al principio, estaba tan unida a su madre

que, cuando se separó, se deprimió.

Vamos, que cogió una depresión de caballo.

(Risas)

Pensé que la solución era...

Tenía un amigo que tenía cabras, y me dijo: "Bueno pues,

te dejo un macho que yo tengo".

Pero con un año y el macho, es imposible.

Pero bueno, vamos a intentarlo.

Si no entiendo mal, tú trajiste otro animal

para que, la yegua tuviese compañía.

Y, ahora están los dos, que si se apartaran se deprimirían,

porque no se hacen el uno sin el otro.

¿Se ha enamorado el cabrón y la yegua?

El macho cabrío está donde salgo yo, está a la puerta de la cuadra.

Ahí conviven, ahí comen, ahí comparten todo.

Ah, ¿sí? O sea, están enamorados.

Enamorados no sé si será la cosa concreta

pero muy encariñados al estar juntos.

Vamos, que no sabes,

si el cabrón está "enyeguado", o la yegua está encabronada.

(Risas)

Pero Giralda, ¿qué te ha pasado? ¿te has enamorado

de un macho cabrío?

¿Eh?

Y ¿cómo se llama el macho cabrío? Fary.

Fary se llama.

Me parecía que era un tío con clase, y le puse Fary.

(Risas)

El Fary.

Tú no tienes a un macho cabrío normal, tú tienes a un...

(CANTA) "Ay, 'cabri' cabrito, ay, cabrito guapo

que de mi Giralda, se ha enamorado".

(Risas)

Y, ¿te reconoce el nombre? Sí.

Tu le dices Fary, ¿él viene? Sí, sí.

Lo suyo es que viniera. (GRITA) ¡Fary!

(GRITA) "Chivi, chivi".

¿Por qué dices "chivi"?

Porque es el nombre de llamar a la cabra.

Ah, ¿sí? Sí.

(GRITA) "Chivi","chivi","chivi". (IMITA) "Chivi", "chivi".

(Risas)

Le llamas Fary, pero le gritas "chivi".

(Risas)

Yo me imaginé llegando al Fary, que en paz descanse,

llegando allí diciendo: que no me llames "chivi",

que me llamo Fary.

(Risas)

Fary, tienes mucho arte.

(LLAMA) "Chivi", Fary.

Fary, ¿qué pasa?

Nos vamos con la Giralda.

¡Fary! Míralo, se viene para acá.

Nos vamos con la Giralda, "chivi".

"Chivi","chivi","chivi".

(Cencerro)

Míralo, cómo está ahí controlando.

(Música)

¿Me puedo subir aquí? Venga, arriba.

Me hace ilusión. Giralda, voy para allá.

(Música tranquila)

Elías, que historia más bonita, la de Giralda y el Fary.

Y, además, se quieren y se quieren de verdad.

Mira si se quieren,

que al Fary no le importa llevar los cuernos puestos.

(Risas)

(Aplausos)

(Música tranquila)

"¿Lo veis? La vida nos da sorpresas.

Quién me iba a decir a mí y a Elías,

que la Giralda y el Fary se enamorarían.

Que podríamos pensar que lo suyo es un amor imposible,

pero no es verdad.

Lo suyo es un amor diferente.

Porque el amor, en realidad, no se explica, se siente.

Gracias a los paisanos de El Berrueco,

me he dado cuenta de que, el principio de todo es...".

(Música)

Berroqueños y berroqueñas, como diría Teo,

Me he peinado el pueblo, pero bien.

Y ahora que he pasado con vosotros 48 horas,

puedo deciros que me siento vuestro paisano.

Paisanos de El Berrueco,

sois muy buena gente.

(Aplausos)

Mira qué foto.

La novia, el novio marido y el novio de pega.

De pega. De pega total, ¿eh?

Ahora te van a llover ofertas y te van a decir,

me faltan boñigas aquí en el pueblo.

Vamos, te tomas por ejemplo, tienes constipado,

un poquito de miel con eso,

te deja relajado, relajado para toda la vida.

Y de esto también me acuerdo, ¿sabes?

Claro, y tus riñones.

Es el calentamiento. Ah, es el calentamiento.

Si yo calenté muchísimo. Sí, sí.

(Música)

Aquí es un poquito.

La vuelta de El Berrueco. Un placer conocerte.

Igualmente.

Yo le digo a él la boñiga que tiene que coger.

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El paisano - El Berrueco (Madrid)

27 dic 2019

Edu viaja hasta El Berrueco, un pueblo de la sierra norte de Madrid en el que viven 750 habitantes. En este pueblo a Edu le toca tener la mente bien abierta, puesto que no parará de sorprenderse.
Nada más llegar, Edu se sumerge en una boda típica que esconde una sorpresa y conoce la tradición del pueblo en estas celebraciones. También conoce a Martín, quien con 93 años nos confesará un secreto de su juventud que nadie en el pueblo sabía, excepto él y tres personas.
Después descubrimos a Jaime, que es capaz de poner en fila a todos los burros de la zona detrás de su coche para darles pan de comer.
Nuestro Paisano conoce a Reme, Mari Carmen y Ángela, tres mujeres artistas que han encontrado en el teatro una manera de ser mejores y de tirar para adelante.
El Berrueco limita con el pantano de El Atazar, el más grande de la Comunidad de Madrid. Allí practica pádel surf con Antonio, un paisano que ha cruzado, a remo y solo, el Atlántico y que ahora pretende cruzar el Pacífico. Y por último, Edu encuentra a Nacho haciendo ejercicios en el gimnasio con ¡su tuba! Y a Teo en la barra de su bar con su peine a punto siempre en el bolsillo de su camisa... lo sorprendente es que Teo es calvo.

Contenido disponible hasta el 25 de octubre de 2023.

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