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El Ojo Clínico

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Para todos los públicos El ojo clínico - Cambios en la mujer - ver ahora
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Es una enfermedad que debuta

Empecé con problemas... quizá a los 18-19 años.

Es una enfermedad que debuta

entre el adolescente y el adulto joven.

En hombres debuta un poco antes, entre los 15 y 25 años,

y en mujeres entre los 25 y los 35.

El que más padece es el enfermo,

que no sabe qué le pasa, por qué, que se encuentra un bicho raro,

que... sus amigos a lo mejor empiezan a dejarle de lado

o se empieza a aislar él.

Hay que cuidarse, sin duda, porque es...

un problema de salud mental que hay que cuidarlo, ¿no?

No hay una asociación entre violencia y esquizofrenia.

Que quede claro.

Pero cuando se oye que alguien tiene una enfermedad mental,

parece que eso salta más a la luz pública.

Después de haber tenido los primeros brotes,

o de estar en una recuperación larga,

las personas deben volverse a conocer en qué situación están,

y qué conocimientos y habilidades mantienen.

Lo primero es hacer un perfil.

Es importante mantener la mente ocupada.

Estar activo, siempre tener ilusión,

y cómo no, pues...

ganas de salir adelante y de tener una vida propia plena.

Sintonía del programa

Durante la vida de una mujer

se producen importantes cambios en su organismo.

Hoy abordaremos desde la primera menstruación

hasta incluso después de aparecer la menopausia.

Hechos que surgen en tiempos bien definidos

y que marcan las distintas etapas del cuerpo femenino.

Las hormonas son las responsables de que el cuerpo femenino

experimente estos cambios con los años.

La mayoría de las mujeres en España

tenemos la primera menstruación entre los 9 y los 14 años.

Más de 5 millones de mujeres en edad fértil

no reciben información sobre la anticoncepción.

Se producen 3000 abortos cada año,

y un tercio de las que recurren a él son menores de 24 años.

Tendremos el testimonio de una mujer de 43 años

que sufrió menopausia precoz.

¿Cómo afecta este proceso a la vida de una mujer?

Pues a esta y a otras cuestiones

nos responderá el especialista en cirugía estética y regenerativa

el doctor Vicente Beltrán.

En este programa hemos acudido

a la Unidad de la Mujer del Hospital Ruber Internacional,

donde recorreremos el ciclo vital de una mujer.

Además, seremos testigos de una técnica puntera

en cirugía del cáncer de mama,

una patología que presenta un aumento de riesgo

a partir de los 45 años,

aunque casi el 40 por ciento de las mujeres con cáncer de mama

tiene menos de 50 años de edad cuando se diagnostica.

¿Quién es el personaje histórico de hoy?

Cleopatra, una mujer empeñada en cuidar su cuerpo

con las más diversas pócimas, mejunjes...

y hasta con restos de animales,

que utilizaba, por ejemplo,

para impedir que su piel se agrietara.

Baños con leche de burra o agua de rosas,

aceite de almendras dulces para hidratar la piel,

mantener el cutis terso y alargar las pestañas.

Remedios que la joven reina usaba

para conservar su discutible belleza.

El doctor Pedro Gargantilla, profesor de Historia de la Medicina,

ofrece en este programa detalles muy interesantes

de la biografía de esta mujer apasionada,

y según algunos historiadores, discutiblemente bella.

Música

Solo vivió 21 años.

Probablemente, los 21 años más aprovechados y polémicos

de la historia.

Cleopatra de Macedonia nació en el 69 antes de Cristo,

hija de Ptolomeo XII

y dos veces casada con sus hermanos,

Ptolomeo XIII y Ptolomeo XIV.

El incesto era una práctica perfectamente admitida

entre los egipcios.

Subió Cleopatra al trono a los 17 años,

y lo ocupó como última soberana de la dinastía ptolemaica.

Ptolomeo XIII, su hermano menor y primer marido,

se enfrentó con ella en una lucha desgarrada por el poder,

y la envió al exilio a Siria.

Ya casada después con su otro hermano,

Ptolomeo XIV, se alió con Julio César

política y personalmente,

Y con él tuvo a su hijo Cesarión.

César cayó en sus brazos

embebido por la enorme belleza de Cleopatra,

belleza de la que sin embargo

estudios actuales dudan notablemente.

Sobre la belleza de Cleopatra se han escrito ríos de tinta.

Hay que tener en cuenta que el ideal de belleza por entonces

no se parece en nada al actual.

Por otro lado, no hay bustos inequívocos de la reina.

Solo tenemos monedas, en las cuales Cleopatra

aparece con una nariz ganchuda y varonil.

Esto nos hace pensar que su encanto y su ingenio

eran mayor que su atractivo físico.

Cuando César fue asesinado,

Cleopatra sedujo literalmente a Marco Antonio.

Por entonces era una mujer empeñada en cuidar su cuerpo

con las más diversas pócimas, mejunjes

e incluso con restos de animales, que usaba, por ejemplo,

para impedir que su piel se agrietara.

Así, se aplicaba trozos de carne de ternera

para mantener el cutis terso y sin flacidez.

Se protegía los ojos con agua de rosas y aceite de almendras

que resbalaba sobre las pestañas

para que estas se alargaran y no se doblaran nunca.

Remedios estos para conservar su discutible belleza.

Pero Cleopatra, tan joven como era,

padecía desde muy pequeña grandes dolores articulares

que combatía con una receta verdaderamente curiosa:

obtenía polvo tras machacar dos docenas de guindillas picantes,

hervía medio litro de aceite de oliva

e introducía en él el polvo.

Puede que el estupendo cutis de Cleopatra

no se debiera tanto a los baños de leche de burra y miel

que se aplicaba como a la pulpa de aloe vera.

Sabemos que Cleopatra se aplicaba estos extractos

en la piel y en las articulaciones,

y que la medicina actual nos ha demostrado

que tiene un efecto analgésico y antiinflamatorio.

Esto nos hace suponer que con aloe vera

calmaría los dolores articulares.

Marco Antonio llevó a Cleopatra hasta Tarso,

la actual Turquía, y unieron, aparte de sus vidas sentimentales,

sus trayectorias políticas y militares.

Fueron derrotados

en la batalla naval de Actium, en Grecia,

y volvieron a Alejandría, donde Marco Antonio se suicidó.

Poco tiempo, pero intensamente, le sobrevivió Cleopatra,

decidida siempre a cuidar su imagen.

Sobre todo sus ojos, que protegía con baños de leche de burra,

y su tez, que cuidaba con caldo de puerros,

porque según se creía entonces,

el líquido evitaba la aparición de acné.

Cleopatra era una mujer apasionada y culta que hablaba siete idiomas.

Su figura ha despertado no solo

interés antropológico, sino también médico.

Las monedas que se encontraron en su tumba

y los bajorrelieves de Dendera descubiertos en el siglo I,

sugieren que la reina padecía bocio, una enfermedad

que suele ahora afectar a mujeres mayores de 40 años.

¿Qué cambios notamos las mujeres con el paso de los años?

¿Qué etapa les parece más bonita en la vida de una mujer?

¿Conocemos suficientemente bien el cuerpo femenino,

sus cambios y su evolución?

Cambios... sobre todo de dolores.

Antes no me dolía nada, hiciese lo que hiciese,

y ahora cada día me sale una cosa nueva.

Un dedo me duele y es artrosis, otro tal...

Los cambios... relativamente, porque si haces deporte...

Yo hago deporte, y conservo más o menos el peso.

Entonces sí, notas que te cansas un poco más,

pero la energía por dentro sigue siendo la misma,

y yo ya tengo mis años, ¿eh?

Sé que tienen un ciclo menstrual cada mes,

que se va el óvulo... lo expulsan.

Tienen un periodo de cinco días, según la mujer.

Luego, tienen cambios que les afectan hormonalmente

a la mujer y a su carácter.

Los cambios... Pues los propios, ¿no?

Igual que cambia un hombre, cambia una mujer.

Se va adaptando para lo que es...

la vejez, si llega.

¿La mejor etapa? Pues viendo lo que sé, ahora,

pero claro, si no tuviera estos dolores

y estas cositas que salen.

La etapa más bonita, si debo hacer un resumen,

sería cuando tuve a mis hijos pequeños, en la maternidad.

Trabajando, que trabajo,

pero también con los niños pequeños era superfeliz.

La etapa más bonita yo siempre creo que es la última.

Y en todo caso, no cuando tienes 20 años,

sino más cuando tienes una edad algo más madura.

La menopausia ocurre cuando los ovarios envejecen

y empiezan a fallar.

Cuando una mujer sospecha que podría estar teniendo la menopausia,

el análisis de los niveles de ciertas hormonas

puede ayudar a determinar qué está pasando exactamente.

En el caso de que la menstruación siga siendo más o menos regular,

los médicos recomiendan medir estos niveles hormonales en sangre

el tercer día del ciclo.

Es decir, el tercer día del periodo.

Y si ya no hay menstruación,

la prueba puede hacerse en cualquier momento.

Las pruebas que suelen pedirse son:

en primer lugar, los niveles de estrógeno, o de estradiol,

ya que cuando los ovarios empiezan a fallar,

los niveles de estradiol disminuyen en sangre,

y así en el análisis salen bajos.

En segundo lugar, los niveles de FSH,

la hormona foliculoestimulante.

Esta hormona se segrega en la hipófisis

para que el ovario produzca estrógenos.

Si el ovario falla y los estrógenos no se producen adecuadamente,

la hipófisis lo detecta y esta hormona aumenta en sangre.

Muchos médicos recomiendan también

comprobar el funcionamiento de la glándula tiroides,

ya que muchos síntomas de la enfermedad de esta glándula

se solapan con los síntomas de la menopausia.

TVE siempre se ocupó de la mujer y de sus cambios hormonales.

Comprobamos cómo en el programa "A su salud"

la periodista Consuelo Sánchez Vicente

nos contaba con mucho humor

las diversas etapas en la vida de una mujer.

La menopausia es el fin de la actividad reproductiva,

no el fin de las relaciones sexuales de la pareja.

Con la edad, todos nos volvemos menos atractivos físicamente. Todos.

Los hombres y las mujeres.

Lo que pasa es que cuando un hombre envejece,

las sienes plateadas se consideran atractivas.

Pero cuando nosotras envejecemos, corremos a teñirnos el pelo.

Debemos correr a teñirnos para seguir sintiéndonos atractivas, deseables.

Para que la menopausia no supusiera un hándicap sexual

tendrían que cambiar muchos patrones culturales

aprendidos desde la infancia.

Entre ellos, el mito de que lo que convierte en mujer a una niña

es la regla.

Que le viene la regla. Porque si cuando te viene por primera vez

te dicen: "Niña, ya eres mujer",

¿qué sientes cuando se te retira la regla?

Que has dejado de ser mujer.

Que ya no eres una mujer.

Y no. Cuando se te retira la regla,

lo único que pasa es que ya no puedes tener hijos.

En mi embarazo tuve bastantes vómitos.

Me sentía muy irascible. Lo mismo

estaba contenta que lloraba,

y a nivel físico incordia bastante.

El parto fue bueno, pero la recuperación a nivel postparto

fue bastante lenta,

y sí que noté la depresión postparto.

De hecho, tuve un poco de rechazo hacia el niño.

Cuando tenía la menstruación,

días antes siempre notaba como tristeza,

luego tenía dolor a nivel de los ovarios,

y cuando llegó lo que fue la operación,

pues noté un cambio sobre todo físico.

El cuerpo cambia y tu mente también.

Y en mi caso, ni estaba preparada ni sabía lo que se me venía encima.

La biología no castiga más a la mujer.

Sin embargo, los cuerpos son distintos.

El hombre tiene un perfil hormonal

mucho más estable que el de la mujer,

y el de la mujer es más cíclico. A partir de los 50 años,

las hormonas de la mujer decaen profundamente.

Sin embargo, en el hombre se va manteniendo

a lo largo de su vejez.

En el reportaje seremos testigos

con los especialistas de mama de la Fundación Tejerina

de cómo en el mismo acto quirúrgico

se realiza actualmente la extirpación del tumor

y se reconstruye la mama

hasta dejarla estéticamente igual o mejor que antes.

La Unidad de la Mujer del Hospital Ruber Internacional

fue creada para dar respuesta médica

a todas las etapas hormonales, físicas y psicológicas

por las que atraviesa a lo largo de su vida.

En el año 1965

se crearon las primeras unidades

de diagnóstico precoz de cáncer en España

Se crearon servicios como este, tanto a nivel

de hospitales públicos como privados,

y se mentalizó a la mujer para la necesidad

de hacerse estos controles y estas revisiones

prácticamente desde el nacimiento hasta la senectud.

Alicia repasa las batallas hormonales

que su cuerpo ha experimentado desde la pubertad.

Lo de la menstruación quizá es

como una piedra que te cae un día,

que te duele un horror

y que descubres de repente que eso te acompañará

durante casi toda tu vida, y es terrorífico.

Hay dos-tres días al mes que no puede ir al instituto del dolor que tiene.

Hay que explicarles que eso es normal y que se les quitará.

"Y con un tratamiento sencillo de anticonceptivos

se le puede ayudar mucho".

Las primeras etapas del embarazo y las depresiones postparto

responden a los enormes cambios hormonales.

El comienzo del embarazo es un boom hormonal,

y durante el primer trimestre,

una de las hormonas tiene su pico máximo

de secreción.

"Una es la HCG, la gonadotropina coriónica humana. Esa hormona"

tiene su pico entre las 10-12 semanas,

la cual explica mareos, náuseas y vómitos en la embarazada.

El parto fue cesárea. Cesárea.

Pues fue duro.

"Te vamos a abrir la tripa, y levántate,

que aquí está tu hijo y tienes que ayudarle".

Al llegar a la menopausia, el ovario deja de producir

una hormona llamada estradiol. Así aparecen sofocos,

sequedad vaginal, vello facial...

Hay mujeres con una calidad de vida muy mala

que necesitan un tratamiento hormonal,

que podemos hablarlo más despacio, pero la gente le tiene mucho miedo,

cuando tiene muchos efectos beneficiosos

y muy pocos efectos adversos.

Es muy frívolo lo que me preocupa, pero me preocupa mi aspecto físico.

Los cánceres femeninos, en concreto el de mama,

se presentan con más frecuencia en la menopausia.

Tengo antecedentes de cáncer de mama en la familia,

bastantes, y siempre vives ahí

con el miedo a llegar aquí

y que te digan: "Te ha tocado, este es el momento,

y hay que trabajar".

En la mujer hay unos cánceres con una importancia muy grande,

como es el cáncer de mama, que es una trauma tremendo.

El doctor Tejerina nos muestra

su cirugía más innovadora:

la mastectomía ahorradora de piel,

con reconstrucción mamaria inmediata.

Por esta incisión pequeña

realizamos todo lo que es la mastectomía,

y nos llevamos todo el tejido mamario,

el tejido glandular hasta llegar al músculo pectoral.

Y con la extirpación también del complejo areola-pezón.

Una vez completada la mastectomía

lo que hacemos es intentar localizar el ganglio centinela,

y nos permitirá hacer un estudio en el mismo acto quirúrgico

de este ganglio.

Haciendo esta técnica del ganglio centinela

hemos disminuido el número de pacientes

a los que se les realiza una linfadenectomia.

La linfadenectomia axilar

es la extirpación de todos los ganglios linfáticos de la axila.

Eso en un porcentaje de pacientes provocaba unas secuelas,

y por tanto,

la calidad de vida es mucho mejor.

Lo que estamos preparando es el bolsillo

donde alojaremos el implante

para colocarlo siempre en posición submuscular.

Y una vez colocado el implante en su localización,

cerramos ese bolsillo que hemos creado

para que el implante esté lo más protegido posible

y así minimizar las posibilidades de complicaciones.

La fase final de la reconstrucción mamaria

es la reconstrucción de la areola y el pezón.

Hoy en día disponemos de técnicas muy poco invasivas,

que es el tatuaje. El tatuaje, hoy en día,

lo realizan en 3D,

y por lo tanto consiguen tener efecto de elevación sobre el pezón,

con resultados de este tipo.

Música

Muy pocos días antes de su muerte la pasada primavera,

aquí en "El ojo clínico" mantuvimos la que pudo ser

la última entrevista con Paloma Gómez Borrero.

Paloma se mostró entonces como un monumento de vitalidad,

con una humanidad desbordada

que como siempre nos cautivó por su sencillez.

Por eso, como homenaje a la periodista y amiga permanente,

hemos querido ofrecer íntegramente

su comparecencia en este programa,

dedicado precisamente al cuerpo de la mujer.

Paloma Gómez Borrero, conocida y amiga sobre todo,

gracias por estar aquí.

Gracias por invitarme.

¿Qué tal lo pasaste de niña a mujer? Yo creo

que siempre muy bien.

He encontrado la parte positiva y divertida de la vida,

que siempre la hay. Aunque te parezca algo muy dramático,

hay un punto, el que he buscado siempre,

tanto que en casa decían que era como Momo, el dios de la juerga,

porque siempre estaba divirtiéndome mucho,

he sido muy abierta con todo el mundo,

y creo que la vida me ha dado más en alegrías que en penas.

Y de niña a mujer, que decía Julio Iglesias,

¿es un paso traumático para vosotras?

Siempre lo es, por supuesto, pero como yo tenía

dos hermanos, ese de niña a mujer

ha sido para mí bastante tranquilo.

Es decir, yo lo he ido viviendo,

y sí, de niña he sido muy niña,

porque jugaba como las niñas,

nunca con muñecas, pero en plan muy deportivo. O sea,

yo saltaba a la comba, iba a cazar ranas

con los hermanos...

O sea, una infancia y una niñez muy... deportiva.

Luego...,

digamos, ya mujer, mujercita,

también he viajado muchísimo y he conocido a muchísima gente

de distintos países de Europa,

y eso me ha enriquecido a lo largo de la vida.

Y me ha hecho ver momentos

que tú no entiendes en ese primer instante

pero que luego te das cuenta

que te ha dejado experiencia.

Paloma, y de niña a mujer

en esa etapa, en esa época que es la mía y la tuya,

¿te explicaban a ti la realidad de las mujeres,

de cómo ibais evolucionando? No. No nos explicaban casi nada.

La comunista, como llamaban

a aquella cosa que se llama. ¿Te acuerdas? El periodo.

Sí. No nos explicaban nada. Yo creo

que íbamos descubriéndolo solas.

Si tenías algún problema, quizá si tú lo preguntabas,

pero más era entre las amigas las que...

¿En el colegio nada?

No. En el colegio... Fui a un colegio de monjas.

Hacíamos la reverencia en ocho tiempos.

Y cuando teníamos función de teatro, íbamos el día antes a verla.

Pero durante toda la función mirábamos a la reverenda madre

con el escenario detrás,

y no podías ni echar una ojeadita, a ver qué estaba pasando.

Porque te ponían mala nota.

O sea, la disciplina era total. O sea,

te encontrabas con 12 o 13 años,

con un pasmo que no sabías a que te venía.

De pronto decías: "¿Y esto?". "¿Y esto?". Sí.

Pero yo tenía a Tita. Tita era más que mi abuela.

Era una persona que yo he querido muchísimo

a lo largo de todo... Desde niña.

Desde recién nacida casi. Y Tita era una mujer tan dulce

y tan encantadora.

Era como esa abuela que no tuve, porque murió muy pronto,

y todo le preguntaba a ella, o ella se adelantaba y me decía:

"No te preocupes si te pasa algo,

si te duele la cabeza o si...".

Y... "Tita, ¿qué me ha pasado?".

Y Tita te lo explicaba con una dulzura tal

que nunca he tenido un trauma.

Y tú le preguntabas: "Esto que tenemos las niñas,

¿por qué los niños no? ¿A qué viene?".

Lo que pasa es que yo a veces

tenía unos dolores tremendos en ese mes.

Entonces yo decía:

"Ay, ¿por qué no los hermanos?".

Sí, pero esas cosas que yo creo

que todas hemos dicho.

Yo creo, y es un pensamiento mío

que igual es heterodoxo y políticamente incorrecto,

que a vosotras la biología os trata mal, a las mujeres.

Nos ha hecho el regalo de ser madres.

Si podemos y tenemos la posibilidad de tener un hijo,

eso no hay naturaleza que nos lo quite.

Ha sido el gran regalo.

Explícanoslo a los hombres. ¿Cómo es ser madre? ¿Cómo es parir?

Podrá ser con dolor, sin duda. Ahora está la epidural,

y hay muchas maneras de tener esos dolores

que probablemente hace... no sé, 50 o 60 años

eran tremendos. O menos.

Pero... se te olvidan.

Se te olvidan cuando tienes al niño.

Cuando te dan al niño y lo tienes es algo inexplicable.

Lo siento por vosotros, pero no lo tendréis nunca.

Esa sensación... Contribuimos en lo que podemos.

Somos modestos. Contribuimos en lo que podemos.

Contribuís mucho, indudablemente.

Pero ese momento de que tienes al niño,

que está saliendo de ti

para luego volver a ti en los brazos,

eso yo creo que no hay palabras

ni para explicarlo ni para pensar lo que tú sientes.

Luego, si puedes darle de mamar, también es otra experiencia.

Yo esa no es la que he tenido...

Ha sido más traumática que ninguna.

¿No la tuviste? Bueno, es que yo tenía...

La leche que le daba al niño no era muy buena, por lo visto,

y era como si le diera un vaso de agua.

Así que yo lloraba enseguida otra vez, y primero

tenía que pesarle, luego darle de mamar, luego pesarle,

integrarlo con el biberón...

Con lo cual, yo casi no dormía entre toma y toma.

Pero luego pasé a las papillas

y ya se me olvidó. ¿Eres muy partidaria

de la lactancia materna, etcétera? No.

Yo creo que no es tan necesaria.

Hombre, si tienes leche y la leche es muy buena para el niño

y le alimenta muy bien...

Pero esas madres que tienen niños

alimentándolos con la leche... del pecho

hasta siete, ocho, nueve meses, que hay alguna...

Dicen: "Esta experiencia".

Vamos, yo no la he tenido, pero no la echo de menos.

Nunca la habría echado de menos.

Al final no pareces esa mujer tan conservadora,

ese arquetipo que te pusimos... No. Hay unos biberones

estupendos. Creo que no tendría ama de cría.

No hubiera tenido. No tenía posibilidades económicas

ni nada. Además, cuando he tenido los hijos,

las amas eran unos incunables.

No sé si habría en País Vasco alguna todavía,

que es donde dicen que había muy buenas amas de cría.

Y esas hormonas que son como agentes soviéticos,

que os perturban... De las hormonas

no me gusta ni el nombre. No te gustan.

No me gustan, pero bueno, son necesarias.

Hay que convivir con ellas.

Y cuando convives con ellas,

tratas de torearlas lo mejor que puedes.

¿Tú crees que son culpables de esa vida voluble,

esos arquetipos, esos biotipos, en este caso?

Probablemente sí.

Los médicos dicen que sí. Yo creo que, como todo en la vida,

una disciplina y una educación,

consigues hasta dominar a la hormona.

¿Tú eres tan conservadora como decimos?

Yo creo que no.

¿Por qué...? Creo que soy muy liberal.

¿Por qué tenemos ese arquetipo tuyo? Pues porque...

probablemente me ha tocado una información,

como ha sido la información de El Vaticano,

que no es precisamente de vanguardia.

Digamos que todos me han encasillado mucho.

Pero yo creo que soy la persona

más liberal y respetuosa con el otro.

Yo, la persona que tengo delante,

con la que hablo, con la que me encuentro,

me merece tal respeto que aparte de las ideas que tenga,

yo no le atacaré.

Yo tengo una máxima, que es:

no es necesario contradecir, basta contrapensar.

Y yo muchas veces, delante de personas...

a las que no me enfrento...

Yo no soy mujer de enfrentarme. No por eso me cambias

ni por eso me haces...

Digamos que lo que yo pienso me lo cambies totalmente. No.

Yo, cuando tengo una idea muy segura,

es absolutamente casi imposible

que yo cambie... ¿Tú cómo aterrizas...?

Aterrizas en El Vaticano,

que es un lugar masculino al 100 por 100.

Luego te preguntaré algo que no atañe al programa,

pero es una curiosidad personal.

¿Cómo aterrizas en eso?

Te encuentras no solo todo aquello: la endogamia vaticana,

cardenalicia, etcétera, sino tus colegas.

Porque tú fuiste la primera corresponsal

de TVE. Mujer, digo. Sí.

Había pocas mujeres también en otros medios.

O sea, yo he llegado a ir en el avión de Juan Pablo II,

en el avión, que no era privado del papa.

El avión, cuando salíamos de Italia, era de Alitalia,

y la vuelta con el del país.

Pero era el avión papal. Era como un chárter.

Es un chárter en el que va el papa con el séquito papal,

y luego los periodistas que le acompañamos.

He llegado a ser la única mujer en el avión del papa.

La única. La única en todo el avión.

¿Y cómo te sentías?

Me he sentido siempre muy a gusto, muy bien,

muy arropada por los colegas mayores que yo

y con mayor experiencia. Me han enseñado mucho.

He ido siempre con mucha humildad.

Yo nunca he ido de prepotente por la vida.

Y eso yo creo que el hombre lo percibe.

Y el hombre lo agradece.

¿Y cómo es así, que siendo la Iglesia universal,

no sea también feminista?

Feminista, según cómo se vea.

Yo creo que... el papa Juan Pablo II concretamente,

que es al que más he seguido por años...

Tienes un libro de viajes genial. Sobre todo,

han sido 27 años y medio desde que fue elegido papa

hasta que muere,

porque luego, teniendo todo el pontificado de Benedicto,

que han sido 8 años,

pero un pontificado tan largo,

haciendo con él 104 viajes fuera de Italia,

más los de Italia, pero sobre todo los de fuera de Italia,

pues llega un momento

en que le conoces mucho. Yo cogía

sus discursos y yo sabía:

"Esto nos lo dirá, dónde nos lo dirá...".

Y más o menos sabes cómo es una persona.

Y yo creo que nos ha dedicado

el piropo más bonito que se puede decir a una mujer.

Y el respeto a la mujer, y la carta a la mujer que nos escribe.

¿Tú eres partidaria de una papisa?

No. Pero es que yo

tampoco querría ser sacerdote.

Hay mujeres que dicen: "Yo quiero ser cura".

Yo no. No querría serlo.

La mujer tiene un papel en la Iglesia muy importante.

Y... muy nuestro.

No por ser cura eres más ni menos.

Yo creo que la mujer en la Iglesia tiene un papel...

Mira Madre Teresa.

¿Cuántas Madre Teresa hay?

¿Era insoportable? No.

Era encantadora. Era un poco severa. Eso sí.

Pero tenía una sonrisa desarmante,

y una bondad... increíble.

Y te decía unas frases cortitas... pero que te quedabas con ellas.

Y yo me acuerdo de la última,

cuando estaba ya tan mala,

y venía por el aeropuerto de Fiumicino, me la encontré.

Llevaba dos niños.

Probablemente los encontró en alguna calle de Calcuta,

y les encontró familia, y llevaba a un niño en brazos

y al otro agarradito al sari.

Y le dije: "Madre Teresa, por dios,

un viaje desde la India con estos dos niños tan chicos".

"Qué horror. Debe ser matador".

"Ya no tiene ni edad ni salud para esto".

Y se me queda mirando y: "Pero ¿qué me dices?".

"Si llevo en mis manos dos pedacitos de Dios".

Te decía esas cosas, o tú le decías:

"Y cuando vaya al Cielo, ¿qué le va a decir San Pedro?".

Y pensabas que diría: "Me dará las gracias". Decía:

"Me va a echar una bronca".

Te quedabas así: "¿Cómo una bronca?".

"Sí, porque le llené el Cielo de pobres".

Era así. Respóndeme casi sí o no,

porque estamos terminando.

¿Eres mejor abuela que madre,

o has sido mejor madre de lo que eres abuela?

Creo que he sido mejor madre que abuela,

sin ser una gran madre.

Madre al estilo tradicional. O sea, les he dejado mucho solos.

Pero han sido muy míos.

Entraban en las crónicas, me ayudaban:

"Mamá, hay una noticia que te puede interesar".

O sea, éramos muy cómplices mis hijos y yo.

Pero creo que la educación de mis hijos

se la debo a mi marido. Paloma,

mujer y cronista, gracias por estar aquí con tu testimonio.

Gracias a ti por invitarme. Te vas a encontrar

la próxima semana con alguien que conoces seguro:

Arturo Fernández. Sí. Qué guapo es.

Acaba de cumplir 88 años. No te lo crees, ¿verdad?

La verdad es que está estupendo. 88 años,

y va a hablar de cómo la edad influye en sus huesos.

Yo creo que es un hombre tan extraordinario

que hasta los huesos son bonitos.

Ahora les dejamos con el doctor Vicente Beltrán,

especialista en medicina estética y regenerativa.

Cuenta cómo las mujeres ahora, aparte de sus hormonas,

tratan su cuerpo de otra forma, estética y regenerativamente.

La fertilidad, sine díe,

esperemos que no ocurra.

Dese cuenta que la fertilidad

no solamente conlleva el sistema hormonal, sino además

todos los productos, todos los tejidos

que conllevan al ser humano.

El músculo, las hormonas,

las glándulas, las mucosas...

Todas estas vienen envejeciendo de forma paulatina,

y de forma diferente en algunos casos.

Sin embargo, mantener todos estos tejidos de forma permanente

para que se sea fértil, estamos hablando de no morir jamás.

La vida con lleva el nacimiento, la maduración,

la reproducción y la muerte. Y esperemos que así sea.

La etapa que más ha marcado mi vida ha sido la menopausia,

porque en mi caso es como que ha habido dos procesos:

la mente ha ido por un sitio y el cuerpo por otro.

El cuerpo, sigues teniendo 43 años,

y tu mente piensa que sigues siendo una mujer fértil,

pero tu cuerpo está envejeciendo muchísimo antes.

Entonces, eso conlleva

un desgaste a nivel de huesos...

Sobre todo, que la mente no lo entiende.

A mí es lo que más me ha marcado.

Afecta sobre todo a nivel emocional.

Que estás triste.

Y tienes como muchos cambios.

De repente estás triste como que estás contenta.

Un día te comes el mundo y otro día es al revés.

Y a nivel físico, lo que he notado

es como siempre una hinchazón por la parte de la tripa,

que no es necesario que coma. Simplemente te hinchas y engordas.

Y en los huesos también lo noto, que están más débiles.

De hecho, los tengo que reforzar con calcio.

La mayoría de las mujeres españolas

tiene su primera menstruación en torno a los 13 años,

y alcanzarán la menopausia unos 35 años después.

Cada menstruación dura unos cuatro días,

12 veces al año.

En total, las mujeres tenemos aproximadamente

unas 420 menstruaciones a lo largo de nuestras vidas.

O lo que es lo mismo:

1680 días de menstruación durante toda la vida.

En España, más de 8 millones de mujeres tienen menopausia.

Una de cada cinco sufre síntomas graves,

aunque solo el 1 por ciento se trata con terapia hormonal.

Un 30 por ciento de las mujeres

entre 45 y 65 años sufre sofocos,

un 32 por ciento, disfunción sexual,

y entre el 20 y el 50 por ciento, incontinencia urinaria.

El 40 por ciento de las mujeres en la menopausia

presenta riesgo cardiovascular,

el 60 por ciento son hipertensas y un tercio padece diabetes.

El cáncer de mama es el tumor más frecuente

en las mujeres occidentales,

y en España representa casi el 30 por ciento

de todos los tumores del sexo femenino.

Se diagnostican alrededor de 26 500 nuevos casos al año,

y se estima que cada año aumentará un 1 por ciento más

entre la población femenina.

La mayoría de los casos se diagnostican

entre los 35 y los 80 años.

La supervivencia se incrementa anualmente

un 1,4 por ciento.

La global, a los cinco años del diagnóstico,

es del 82,8 por ciento en nuestro país,

por encima de la media europea.

Nuestros médicos de cabecera nos explican

las diferentes etapas que va atravesando una mujer,

y nos ayudan a entender sus cambios físicos y hormonales.

Música

El cuerpo de la mujer es apasionante,

y hoy, con nuestros médicos, desvelaremos todos sus secretos.

Todos sus secretos y todos sus cambios, ¿no?

Desde la pubertad, ¿no? Con esos primeros cambios,

con la primera menstruación,

la que llamamos menarquia en tecnología médica.

Después, el periodo de edad fértil, o los embarazos,

que ahí surgen cambios físicos,

y muchas veces cambios psicológicos. Y después,

ya, finalizamos con la menopausia.

La menopausia, el concepto es la última regla.

Cuando una mujer lleva 12 meses

sin esa primera menstruación, hablamos de menopausia.

¿No? Unos años antes

hablamos de perimenopausia, y después de la postmenopausia,

con todos los cambios hormonales que significan, ¿no?

Lo hablaremos a lo largo del programa.

Si te parece, empezamos con la primera etapa.

¿Qué puede ser lo fundamental a tener en cuenta

cuando una mujer empieza a tener...? Todo va

muy relacionado con el tema hormonal.

Empiezan las hormonas sexuales,

los estrógenos, la progesterona,

que hace que haya cambios físicos en el organismo, pero los cambios,

lógicamente, también en el comportamiento.

Coincide esa etapa con la adolescencia.

Con lo que supone. Yo soy padre de dos hijas adolescentes

y me doy cuenta no solo como médico de los cambios,

sino que también lo vivo en mis propias carnes

los cambios físicos y psicológicos. En esa etapa

es fundamental hablar de anticoncepción, ¿no?

Sí, en esa etapa... Los médicos de familia

tenemos un papel muy activo en tema de anticoncepción.

Lo más frecuente, que son los anticonceptivos orales,

la píldora, que se llama,

se maneja en el centro de salud, lo manejamos nosotros,

nosotros hacemos el seguimiento activo,

con los controles anuales, las pruebas

que hay que hacer. Suele hacerse una analítica,

se hace un control, preguntas, problemas que pueden surgir,

y después hay otro grupo de anticonceptivos

u otro grupo de formas de planificación familiar

que ya va al ginecólogo, ¿no?

Es ya en edades un poco mayores, el DIU,

hay otro método que es el implante,

que se coloca en el brazo.

Es un aparatito muy pequeñito,

como de plástico, subcutáneo,

y que dura tres años el efecto.

También hay otros métodos anticonceptivos,

como es una inyección bimestral.

Pero lo que más manejamos y lo más frecuente

son los anticonceptivos orales. Yo creo que ha surgido

un montón de variantes de anticoncepción,

como el anillo intravaginal. -Sí.

Cada vez hay muchas más opciones,

porque bueno, es verdad que son fármacos,

los principales métodos anticonceptivos, hormonales.

Han variado mucho desde las primeras generaciones

hasta lo que tenemos ahora, porque no todo el mundo los tolera,

por los efectos secundarios.

Y el objetivo es ir mejorándolos

para intentar paliar todos estos efectos.

A mí me gustaría señalar... Bueno, antes, hablándolo

con José María, él hace mucho hincapié en eso,

nosotros, yo como internista, nosotros tenemos un sesgo,

y es que los fármacos anticonceptivos,

la píldora sobre todo, y todos los demás hormonales, el anillo,

son fármacos muy seguros,

son ampliamente utilizados, pero no están exentos de riesgos.

Y uno de los riesgos que tienen, que es la formación de trombo,

se potencie por algunas otras cosas.

Y me gustaría incidir en que es muy importante

que la gente que toma anticonceptivos hormonales no fume,

por ejemplo, que potencia mucho

esos efectos adversos de los que hablábamos.

Vigilar la circulación. Vigilar la circulación,

efectivamente, y sobre todo el tabaco.

Fundamental el riesgo añadido del tabaquismo.

-Es una contraindicación.

A partir de 35 años, si eres fumadora,

es una contraindicación cuanto menos relativa

el tomar anticonceptivos orales.

La obesidad también se relaciona.

Pero los anticonceptivos cada vez son más seguros,

porque la carga hormonal

es más pequeña, ¿no? -Recordar, lo único,

que previenen la concepción pero no las enfermedades.

Eso iba a decir.

Que son muy útiles para no embarazarse,

pero que si uno va a mantener relaciones poco estables o de riesgo,

que no previenen de las enfermedades infecciosas,

como ya habíamos comentado. ¿Qué más precauciones

hay que tener, aparte del tema

de los trombos en las piernas? -Hombre,

después, el cumplimiento es muy importante.

Por supuesto. Lógicamente,

como en cualquier medicina. ¿Por qué?

Porque si hay algún olvido, la eficacia ya disminuye.

También, muchas veces, si tomas unos fármacos,

la eficacia puede disminuir.

La información que vamos dando en las consultas

en fundamental, es muy importante. Y bueno,

ya una persona con una edad un poco más avanzada,

hablamos de la edad media de la mujer,

vemos muchos cambios. Desde la incorporación

a la vida laboral, por ejemplo, los embarazos son más tardíos.

¿Cómo puede eso influenciar...? (BÁRBARA) Yo creo

que en la salud es verdad

que cuanto más tardío es un embarazo,

las probabilidades de que tengas menos hijos son mayores,

y eso sabemos que favorece la aparición,

o que las mujeres que tienen hijos por encima de los 35 años,

tienen mayor riesgo

de cáncer de mama. Aquí quería puntualizar:

menos riesgo de cáncer de mama ¿que quién?

¿Que las que no tienen hijos? Que las que los tienen antes.

Perdón, las que los tienen antes tienen menos riesgo

que las que no los tienen.

El tener hijos de forma temprana protege, de alguna manera,

contra el desarrollo del cáncer. Y el tenerlos tarde

protege menos... Efectivamente.

que tenerlos pronto. Pero protege. Efectivamente.

Desde el punto de vista del cáncer de mama,

es mejor tenerlos que no tenerlos.

Es mejor cuanto más joven, ¿no?

Al final, el cuerpo de la mujer

realmente, a partir de los 35 años ya se habla de madres añosas.

O sea, que por mucho que no nos guste vernos así,

es así.

Fisiológicamente, la fertilidad no es la misma.

Eso quizá sí que viene muy dado

por la incorporación de la mujer al ambiente laboral.

Pero salvo eso, tampoco creo que tenga mayor...

Y por la penalización de la maternidad.

Yo creo que aquí sí que habría que tener

unas medidas mejores de cara a que no se penalice tanto

el hecho de la maternidad. A lo mejor una medida puede ser

que la maternidad sea igual en el hombre y en la mujer.

Que el descanso maternal lo tengan los dos.

Es una idea, ¿no? De esta manera,

no se penalizaría más a la mujer. Claro, que hay controversia

por el tema de la lactancia. Claro.

Todo eso hace que se acabe con embarazos tan tardíos

y con los problemas que ello conlleva.

¿Y cómo afectan al cerebro todos estos cambios

en el cuerpo de la mujer? Lo preguntan los espectadores.

¿Qué cambios se producen en el cerebro femenino

durante el embarazo, tras el parto,

días antes de la menstruación o la menopausia

para que estos sean periodos más proclives

a la depresión femenina?

Y si durante la menopausia es cuando las mujeres

más recurren a tratamientos antidepresivos

o para conciliar el sueño.

Pues otra vez me encuentro con dos preguntas.

La primera, que pregunta por los cambios en el cerebro,

no es tanto los cambios en el cerebro

sino el cambio hormonal. Eso es lo que realmente determina

muchas de estas etapas que preguntaban los espectadores.

Realmente habría tres etapas o tres momentos

en los que hablaríamos de un cambio hormonal

que nos puede dar algún tipo de afectación hormonal.

La primera sería el trastorno disfórico premenstrual.

¿Qué quiere decir esto? Que hay algunas mujeres

que justo antes de tener la menstruación

tienen unos cambios hormonales que afectan a nivel emocional.

Se habla de fluctuaciones en el ánimo,

de más ansiedad, de más irritabilidad.

Que nadie coja esto a la ligera,

pero es un trastorno que está descrito.

Pasa en algunas mujeres concretas. Eso tiene que ver con las hormonas.

Porque bajan las hormonas. Sí. Sobre todo los estrógenos.

La segunda es el tema

del postparto, ¿no? Los psiquiatras sabemos

que hay enfermedades como la depresión, el trastorno bipolar,

incluso esquizofrenia, o trastornos psicóticos,

por decirlo más ampliamente,

que pueden debutar precisamente en el postparto

por la caída hormonal. Insisto, pueden.

¿Es por un estrés producido en el cerebro?

Tiene que ver con la bajada hormonal

por el efecto que tienen los estrógenos

a nivel cerebral. El embarazo es una etapa de protección,

y el postparto, si una mujer tiene antecedentes depresivos,

en el postparto debemos estar atentos.

Es protección porque están estables los niveles.

Sí. Es la caída hormonal.

Entonces, aquí es importante diferenciar.

Hay una situación que se llama "maternity blues",

que es como la pena del postparto,

que puede tenerlo cualquier mujer. Esto no es grave, no tiene riesgo.

Pero si aparece un estado depresivo severo,

o incluso ideas extrañas o delirantes que puedan aparecer,

hay que consultar al médico,

porque es una etapa en la que tener precaución.

Sin más. ¿Y puede pasar

al contrario? Que la gente tenga episodios de euforia.

Sí, de hecho decía que tanto depresión como trastorno bipolar.

Pueden descompensarse los trastornos afectivos.

Puede, insisto.

Y lo último es el tema de la menopausia.

La menopausia en sí misma no es un factor de riesgo

para tener una depresión. Para tener un cuadro depresivo.

El momento es el cambio en la parte de la perimenopausia. El paso

de la premenopausia a la menopausia.

Ahí sí podemos encontrar un riesgo aumentado de depresión.

En la menopausia puede ser una cuestión adaptativa.

Es un cambio a nivel social y de un montón de cosas

que luego podemos ahondar en ello,

y ahí uno puede no adaptarse bien y deprimirse.

Pero por lo general, la menopausia no es un factor de riesgo.

-Los cambios hormonales,

aparte de cambios en el estado de ánimo,

tienen mucha influencia en los cambios físicos.

Él hablaba del debut de ciertos trastornos psiquiátricos

en el postparto, pero también está

el debut de ciertas enfermedades físicas

que es más típico, o que se puede dar tras el embarazo.

Relacionadas con la inmunidad. Sí, justamente.

El embarazo en sí es un estado de bajada de defensas,

porque tu cuerpo tiene que tolerar algo

que la mitad no es tuya, que es del padre de la criatura...

Para no rechazarlo, vamos. Efectivamente. Y una vez

que se produce el parto, la situación inmunológica cambia

y es causa de brotes de ciertas enfermedades inmunes

que habían estado controladas antes.

Y en la menopausia, la bajada hormonal

tiene muchísimos cambios físicos. Desde el aumento de peso,

que es muy típico,

los sofocos clásicos

del climaterio, de la perimenopausia, tanto pre como post,

hasta aumento del riesgo cardiovascular.

Es importante que a partir de la menopausia

las mujeres empiecen a controlar diabetes, tensión, colesterol,

porque es el momento en el que suelen aumentar estos factores de riesgo.

(FERNANDO) Perdón.

Que no contesté a la segunda pregunta.

Los trastornos del sueño pueden aparecer también, y preguntaba

si había mayor riesgo de abuso de fármacos, de somníferos y tal.

No sé si es la etapa de más riesgo,

pero como pueden empezar a aparecer problemas de sueño,

es algo con lo que debemos tener cuidado

y no utilizar a la ligera los fármacos.

Sobre la menopausia te preguntaban, José María.

¿Son partidarios

de los tratamientos hormonales para las mujeres?

Y ¿la soja es tan beneficiosa para nosotros,

o para ellas, como se suele comentar?

Antes de contestar a estas dos preguntas que me hacen,

diría en torno a la menopausia:

primero, aunque hablamos de dejar claro

que lo que ocurre es un cese de la función ovárica,

¿qué ocurre al cesar esta función ovárica?

Que disminuyen mucho las hormonas sexuales femeninas.

Son los estrógenos y la progesterona. ¿Esto qué hace?

Que hay tres órganos fundamentales que se ven afectados.

¿Cuáles son? Los órganos sexuales,

los órganos genitales femeninos,

el hueso, que también sufre, y el tema

cardiovascular. Sobre todo por el colesterol.

Pero las mujeres vivimos más.

Vivís más, pero estáis muy protegidas por los estrógenos

durante la edad fértil. Cuando los estrógenos caen,

el colesterol empeora. ¿Qué pasa en el varón?

Que puede empeorar durante toda la vida.

En vosotras, solo en el último tramo de edad.

En cuanto al hueso, ¿qué pasa?

Que se pierde una cuarta parte de la masa ósea.

Hay más riesgo de osteoporosis y de fracturas.

Y con respecto a los genitales, ¿qué ocurre?

Disminuye una capa a nivel vaginal.

Se hace menos elástica y aumenta la sequedad.

También a nivel de la piel, disminuye el colágeno y la capa, y es una piel

más sensible y más fina.

Y esto, ¿tiene algún tipo de tratamiento?

Es donde iba la pregunta. Sí.

Hay tratamientos de terapia hormonal sustitutiva.

¿Hay aumento de riesgo de cáncer? Pues sí.

Por eso es muy importante valorar el riesgo

y beneficio de todo.

Entonces, se debe pautar este tipo de medicación

a quien realmente

tiene una sintomatología mucho más severa.

No casos leves.

Gente que realmente tenga la calidad de vida muy disminuida.

Además, se debe hacer una cantidad de hormonas lo más baja posible.

Es muy importante el tiempo. Que no supere los cinco años,

que es donde se ha visto que puede aumentar el riesgo de cáncer.

Con respecto... En otros casos no habría problemas.

En casos... pautados así no habría problema.

Y después, tampoco se debe mandar si hay antecedentes de cáncer.

Sobre todo cáncer de mama,

cáncer endometrio, enfermedad hepática

o enfermedad por métodos anticonceptivos,

de trombos venosos. Y... Sí, dime.

Y después,

solo responder a la segunda pregunta sobre la soja.

La soja se vio que era beneficiosa porque en los países orientales,

la incidencia del cáncer de mama es muy bajo.

Como la soja se consume habitualmente,

se hizo esta relación.

Realmente, que tenga riesgo de cáncer la soja,

no hay nada concluyente de que esto sea así.

Lo que sí se ha visto que funciona bien, sobre todo

en pacientes a los que no puedes mandar terapia hormonal sustitutiva,

son los estrógenos naturales, los fitoestrógenos,

que se llaman. Pero están muy controlados.

Son como fármacos, una dosis muy controlada,

y con el estrógeno natural que debe llevar, ¿no?

Eso sí que es seguro.

¿Y qué más podemos hacer? Te preguntan a ti, Bárbara.

¿A qué edad debe empezar a tratarse una mujer

para tener una mejor menopausia?

Bueno, una edad en concreto...

yo creo que esto es incidir más en lo que comentamos siempre.

Una vida sana, ejercicio regular.

igual que José María hablaba de la pérdida de masa ósea,

el ejercicio es de lo que más previene

la pérdida de masa ósea, y fortalece los huesos

de cara a la menopausia.

La osteoporosis es más frecuente en las mujeres caucásicas,

delgadas...

Con lo cual, en nuestro país está a la orden del día.

Después, quizá...

es alrededor de los 40 años.

Si la menopausia ocurre más o menos sobre los 50,

pues ir acostumbrando el cuerpo

y cogiendo, cuando uno todavía está bien,

la rutina de ejercicio buena dieta,

de cara luego a los efectos secundarios

una vez que se pierden los estrógenos,

de obesidad, diabetes, colesterol...

Pues ir adoptando un estilo de vida sano

de cara a paliar esos efectos.

-Yo quería decir que hemos hablado de muchos trastornos,

pero la menopausia no es una enfermedad.

Es una etapa de las mujeres, que les queda media vida por delante.

Es una etapa que cierra un ciclo

y que lo que hay que hacer

es adaptarse a él. (BÁRBARA) Es algo fisiológico.

Lo vamos a pasar todas. Pues a seguir disfrutando

de todos estos cambios y a vivirlos de una forma positiva.

Hasta el próximo programa.

La cirugía estética, desde mi punto de vista,

sí está destinada a conservar la belleza.

Sí es cierto que hay que diferenciarla

con la cirugía plástica o reparadora.

La cirugía plástica o reparadora mantiene

aquellos cánones de patología.

Vamos a corregir aquellos

que nos molesta desde el punto de vista anatómico,

e incluso desde el punto de vista psíquico.

Sin embargo, la cirugía estética

con lleva a la perfección en cuanto a los modelos de simetría.

Música

El tema del programa de hoy me encanta.

Bueno, de hecho, es lo que más me gusta en el mundo:

el cuerpo de la mujer.

Eh... No, vamos a ver. No voy por ahí.

No, ya sé lo que están pensando. No. Por ahí no voy.

A lo que me refiero es que yo admiro a la mujer.

La admiro.

Bueno, y también la compadezco.

Sí. Porque ¿cómo es la mujer de hoy en día?

¿Qué espera la sociedad actual de una mujer?

¿Qué le exige?

Pues le exige estar delgada pero con curvas,

para lo cual debe morirse de hambre, ir al gimnasio,

darse mechas, hacerse la manicura, depilarse,

estar guapa siempre, a cualquier hora, sin ojeras,

sin estrías, transportar niños por decenas de clases extraescolares,

tener conocimientos de matemáticas, física, química, lengua,

trabajos manuales para hacer los deberes,

y por supuesto, tener títulos universitarios,

másteres, diplomas y un currículum impecable

que demuestre que es capaz de hacer el mismo trabajo que un hombre

pero por menos salario.

Y a esto lo hemos llamado ser una mujer liberada.

Jo...der.

Pues por si esto no fuera suficiente,

la biología le declaró la guerra desde el día en que la creó.

Y la condenó a sangrar cada 21 días,

que es una faena en toda regla.

Y si no sangra, embarazo.

Y así contemplar cómo se deforma su cuerpo, se hincha,

pare, da de mamar...

Y si no sangra ni se queda embarazada,

entonces la condena se llama menopausia,

que equivale a tener las hormonas todo el día como una montaña rusa:

¡arriba, abajo, subiendo, bajando!

¡Hormona arriba!

Yo lo reconozco: yo no podría ser mujer.

Y no porque me sobren los huevos. Porque me faltan.

Hasta la semana que viene.

Música

Hoy hemos hecho un apasionante recorrido

por las etapas que pasamos nosotras, las mujeres.

Desde la primera menstruación hasta después de la menopausia.

A partir de entonces, el cuidado de la salud

debe ser más estricto, ya que se incrementan

los factores de riesgo cardiovascular.

Es un proceso fisiológico que conlleva cambios corporales

que hemos de saber aceptar.

La terapia hormonal sustitutiva

debe ser valorada como tratamiento

de forma individualizada en cada paciente.

La edad fértil se asocia también

a la posible presencia de trastornos hormonales,

endometriosis y cáncer de cuello uterino,

vinculado con el virus del papiloma humano,

por lo que es recomendable hacerse un chequeo médico anual.

Es aconsejable que las mujeres consultemos con el ginecólogo

para tratar los síntomas más habituales

y de mayor incidencia durante la menopausia:

sofocos, osteoporosis, obesidad,

incontinencia de orina, falta de deseo sexual,

enfermedades cardiovasculares o artrosis, entre otros.

En el próximo programa hablaremos de la artrosis,

la artritis y la osteoporosis, algunas de las enfermedades óseas

que representan el segundo motivo de consulta

en atención primaria,

y el 15 por ciento de todas las visitas a Urgencias.

Esperamos sus opiniones y sugerencias

en Instagram, Twitter y Facebook.

Pueden seguirnos en la web de RTVE.ES,

donde encontrarán el blog de nuestros médicos de cabecera.

Recuerden: la vida es una buena experiencia,

y la experiencia, como decía Jardiel,

es la única enfermedad que no se contagia.

Hasta el próximo programa. Adiós.

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El ojo clínico - Cambios en la mujer

22 jul 2017

Programa de divulgación médica y de historia de las enfermedades y de personajes de la historia mundial que las han padecido.

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