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El Ojo Clínico

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Para todos los públicos El ojo clínico - Enfermedades infecciosas - ver ahora
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(NA) Existen evidencias suficientes

para asegurar que Carroll sufría fuertes dolores de cabeza

que le aislaban aún más del mundo exterior,

en el que, por lo demás, no se sentía especialmente cómodo.

Las cefaleas que le tenían postrado semanas enteras de su vida

influyeron, según muchos investigadores

de su obra y su figura, en sus escritos,

y, más aún, en sus ilustraciones.

Pues ya lo saben, cada paciente es un mundo,

y un buen médico es aquel que sabe escucharle

y darle el tratamiento que necesita.

(PE) Yo creo que deberías explicar un poco

a lo que te has referido

con el dolor de cabeza y el sexo.

¿Cuál es el mecanismo que produce eso?

Igual en otro programa específico. (PE) Invitadme.

(AN) Pero ese es a partir de las 12 de la noche.

(RÍE)

- Que no, que no, que no,

que yo estoy curado. De hipocondríaco nada, hombre.

Yo estoy curado.

Me encuentro fenomenal. No me duele nada.

Hombre, vamos a ver, alguna vez...

Alguna vez me duele la cabeza, como a todo el mundo.

¿A quién no le duele la cabeza al menos una vez al año?

Cuando tiene que hacer la declaración de Hacienda.

(Sintonía)

- Recuerdo, pues,

cómo...

empeoro a lo largo de las horas,

y cómo me entero al final de que, efectivamente,

era positivo, tengo dos positivos

en ébola.

Recuerdo que, en ese momento, para mí fue un momento duro

porque es un momento de derrumbe,

y recuerdo mucho miedo.

Hoy en El Ojo Clínico tratamos un grupo de patologías muy complejo,

cuyas consecuencias, en algunos casos,

pueden ser muy peligrosas para la población a nivel nacional

y, por supuesto, a nivel mundial:

las enfermedades infecciosas.

Epidemias que han ocupado, y seguirán haciéndolo,

cientos de portadas de periódicos.

En el programa de hoy queremos despejar dudas

e informarles, en la medida de lo posible,

de cómo prevenir la infección.

En El Ojo Clínico entrarán

en la Unidad de Aislamiento de Alto Nivel

del Hospital Carlos III de Madrid.

También Teresa Romero, la auxiliar de enfermería

que estuvo a punto de morir de ébola,

nos cuenta en el programa cómo vivió aquel proceso

y cuál es su estado actual.

Pero antes conoceremos al personaje histórico de hoy:

Camilo José Cela, Premio Nobel de Literatura

en el 89.

Padeció una tuberculosis pulmonar

cuyo recuerdo le marcó el resto de su vida.

¿Lo sabían ustedes? Pues lo comprobamos

antes de darles toda la información sobre, quizá,

el mejor novelista español del siglo XX.

- Bueno, fue un escritor, porque ya murió.

Conozco algunos libros de él,

sé que tuvo bastantes problemas...

Se juntó con una persona que le dio muchos problemas,

últimamente oí hablar a su hijo

con relación a la herencia...

- Sí, es un escritor.

Sé que escribió La colmena y La familia de Pascual Duarte,

que es una obra bastante importante,

y no sé si sufrió alguna enfermedad.

- Pues Cela fue un gran escritor español,

tiene un Premio Nobel de Literatura,

creo que tiene algún Cervantes, tiene una obra súper extensa,

y si tuvo alguna enfermedad la verdad es que no tengo ni idea.

- Escritor, escribió El camino, le dieron el Nobel,

y luego es famoso por los espectáculos que montaba.

Luego se divorció de la mujer.

- Era un escritor muy conocido,

(RÍE) escribió La colmena, escribió muchas cosas,

y de enfermedades no sé si tuvo alguna.

(Música tranquila)

(NA) Hasta sus últimos años,

a Camilo José Cela no le importaba demasiado

hablar de sus taras,

a las que definía como "los agujeros negros

que todos tenemos".

Sus taras eran sus enfermedades,

algunas más vergonzantes que otras.

De las primeras casi se ufanaba,

como lo hizo en aquel libro inolvidable:

"San Camilo, 1936".

De la tuberculosis que padeció a los 15 años,

le agradaba hablar un poco menos.

Sí lo hizo, aunque casi de pasada,

en el segundo tomo de sus "Memorias,

entendimientos y voluntades",

que debía ser el penúltimo que culminara la saga iniciada

muchos años antes.

Cela reconocía su perturbación

cuando enfermó de tuberculosis pulmonar

y sus padres le llevaron al Real Sanatorio del Guadarrama.

Cuenta Cela que cuando la primera noche

apagó la luz, envuelto en el silencio,

la soledad y la tristeza,

se echó a llorar.

"Me da un poco de vergüenza decirlo, pero tampoco debo callármelo".

(Música tranquila)

Camilo José Cela Trulock nació en 1916

en Iria Flavia, parroquia de Padrón,

en la provincia de La Coruña.

Fue un niño sin excesivos problemas patológicos,

salvo los propios de la infancia de la época.

El escritor, Premio Nobel de Literatura en 1989,

pese al nulo apoyo oficial,

se refirió al menos en otras dos ocasiones

a este episodio pulmonar.

La primera vez fue en una novela con una titulación sugestiva,

"Pabellón de reposo",

narración en la que refiere muy detenidamente

el mencionado sanatorio de la sierra madrileña.

Para Cela, aquella experiencia

como interno de tuberculosis no fue muy agradable.

Al parecer solo logró consolidar un cierto grado de afecto

con un enfermo que dormía en una cama cercana

y que le contaba unas historias realmente espeluznantes.

En su primer tomo de memorias, "La rosa",

Cela reconoció el pésimo recuerdo que guardaba de su enfermedad.

En ese tomo contaba en tercera persona

que, con sus elementales filosofías,

el joven Camilo José Cela adquirió una tuberculosis pulmonar.

"Agarrémonos a la vida, pues,

a la vida como un clavo ardiendo.

No se debe morir a los 20, sino a los 100 años",

escribió.

Y casi lo consigue, porque él,

Premio Cervantes en 1995 y Príncipe de Asturias en 1987,

falleció a los 85 años.

En su última entrevista oficial,

en el programa de Televisión Española

"El tercer grado",

Cela, sarcástico como siempre, proclamó:

"Ya le digo que morirse es la única ordinariez

que uno tiene que permitirse".

A Cela, sin embargo,

le gustaba aparecer como un provocador.

"Lo soy", decía, "dada mi enorme timidez".

Provocadora fue "La familia de Pascual Duarte".

Provocadoras fueron, asimismo, muchas de sus actuaciones públicas,

en las que siempre sorprendía con acciones o frases inesperadas

que causaban la risa general o indignación.

Aquello le daba igual, entre otras cosas

porque desde siempre,

quizá desde que le fue diagnosticada la tuberculosis,

hizo de su vida un lema: "El que resiste, gana".

(CE) Había un epitafio también que decía:

"Aquí yace Soledad,

carácter muy femenino.

Dudo pueda descansar,

acostumbrada a bregar en decúbito supino".

Usted verá.

Ahora nuestro historiador analiza el contexto sociocultural

de la España de la preguerra y de la postguerra,

en la que Camilo José Cela escribió sus mejores novelas,

vivió su juventud,

y desarrolló su enfermedad.

(Música animada)

Con Camilo José Cela se recorre buena parte de la historia

de la cultura de España desde 1936 hasta final de siglo XX.

A través de su biografía, literaria pero también intelectual,

podemos recorrer las diferentes etapas

que recorre la cultura durante la política en España

en este final del siglo XX.

Si en el primer franquismo, en la inmediata postguerra,

es cuando él escribe sus mejores obras,

"La Colmena", "La familia Pascual Duarte",

él tuvo algún papel destacado

en la propia censura del franquismo,

a partir de finales de los 50 y, sobre todo, en los 60,

él protagonizó también algunas de las iniciativas culturales

más importantes que auspiciaría a lo largo de su vida.

En concreto,

la revista Papeles de Son Armadans

jugaría un papel fundamental en ese aperturismo

y en esa nueva dinámica cultural que se vería en España

a partir de los años 60.

De hecho,

esa es la gran batalla que pierde el franquismo,

la batalla de la cultura,

porque es a partir de esos años

cuando, primero, si no había logrado censurar

y oprimir todo lo que era la producción literaria,

también en la inmediata postguerra,

pero, sobre todo, a partir de los años 60,

empiezan a surgir los que van a ser los grandes escritores

de ese momento,

de finales de los 50, comienzos de los 60.

También las editoriales, como Seix Barral,

o revistas como esta que estamos recordando,

vinculada a la figura de Cela.

Y es en esa cultura de los 60,

también vinculada a las realidades regionales españolas periféricas,

como la realidad cultural sobre todo catalana,

pero también vasca y gallega,

donde se va a empezar a jugar la nueva cultura democrática

que se impondrá a partir del 1975.

En el mundo cultural se hace la transición

en ese momento de finales del 60, comienzos de los 70,

que luego llegaría en el mundo político.

La biografía de Cela en los años 80 y 90

tendría algunos episodios un tanto estrafalarios

que le harían muy popular en televisión y entre la gente,

por sus modos de expresión,

pero la realidad es que, cuando gana el Premio Nobel,

queda consagrado dentro del canon de la literatura universal

y siendo uno de los grandes escritores en español

de toda la historia de la humanidad.

Y llega el momento, como es habitual en El Ojo Clínico,

de recordar tiempos pasados de nuestra televisión,

en los que ya se hablaba de enfermedades infecciosas.

Así se hacía entonces.

(Música dinámica)

(NA) La tuberculosis es una infección bacteriana crónica

que habitualmente afecta a los pulmones.

Sobre esta enfermedad, que se transmite a través del aire,

hablaban en "Más vale prevenir".

Ramón Sánchez Ocaña analizaba la situación de esta patología

en la España de entonces.

(RA) Buenas tardes.

Evidentemente, la tuberculosis ya no es lo que era.

Pero tampoco se puede subestimar al enemigo.

La tuberculosis sigue ahí y, además,

atacando ahora a los más jóvenes.

Es cierto que hoy ya prácticamente nadie se muere de tuberculosis,

pero no es menos cierto

que la enfermedad sigue estando entre nosotros

y que, además, debe y puede prevenirse.

(NA) Para ayudar a entender mejor la enfermedad,

un médico nos mostraba, con la ayuda de una pizarra,

cómo afecta la tuberculosis a los pulmones.

- Este tipo de tuberculosis, fibrosa, densa,

con unas lesiones apicales,

con estas pequeñas cavernitas, con estos hilios subidos,

hacia arriba.

Son formas de tuberculosis de las personas normalmente mayores

Tuberculosis de las que podríamos calificar

cómo crónicas.

Son tuberculosis que tardan mucho en resolverse,

o prácticamente algunas no se resuelven,

aunque no inciden en la vida del enfermo.

(NA) Ramón Sánchez Ocaña recomendaba acudir al médico,

que no había que restar importancia a determinados síntomas.

(RA) En efecto,

la tuberculosis hoy sigue siendo un problema,

pero no como para volver a llamarla "la peste blanca",

sino porque no le prestamos la debida atención.

Tenemos en general la idea de que la tuberculosis es algo

superado tras la postguerra,

y no es verdad.

Y dado que tiene fáciles soluciones, debemos tenerlo presente.

(Música dinámica)

En muchas ocasiones, ante una tos,

un decaimiento, una falta de apetito

se acude al médico.

Es posible que en algunos casos el diagnostico sea

el de un infiltrado,

y los padres nos mostramos casi escandalizados

de que a estas alturas del siglo XX

pueda padecer ese infiltrado

que nos negamos a reconocer como tuberculosis,

dándole a la enfermedad el estigma que tenía hace muchos años.

(NA) En la tele de entonces nos alertaban

de que no se trataba de una enfermedad del pasado,

y una de las valoraciones que se hacía

era la importancia de la vacunación.

(Música animada)

(RA) Pero de lo que no cabe duda es que la vacunación ha sido el arma

más valiosa en los países donde se ha aplicado

de forma sistemática.

La vacuna y el desarrollo,

la mejora de las condiciones de vida, en una palabra,

han reducido la enfermedad a unos términos de cierto optimismo.

(NA) Además nos recordaban el cierre de los sanatorios

en los que se trataba a los enfermos de tuberculosis.

Desde 1913, se construyeron varios de ellos,

y en 1934 había en España 66.

(RA) Los sanatorios antituberculosos dejaron de tener sentido.

La cura en la montaña, con el aislamiento familiar,

ya no fue precisa,

y muchos sanatorios cerraron por falta de inquilinos.

(Música melancólica)

Se pensó que la tuberculosis había sido vencida, y no;

se había subestimado al adversario.

Es evidente la alarma social que han creado

muchas enfermedades infecciosas entre la población,

desde el SIDA, pasando por la gripe aviar,

el ébola o el zika,

¿pero realmente estamos informados adecuadamente los ciudadanos?

Pues conozcamos sus respuestas.

- No sé, algo que pueda contagiar uno a otro,

por ejemplo cualquier enfermedad donde puedas utilizar tus enseres:

cepillo de dientes, un vaso de agua...

- Están producidas por bacterias o por virus,

que pueden ser de distinto tipo y tener distinto grado de gravedad,

por decirlo de alguna manera,

que pueden ser generalizadas o locales...

- Hay veces que, quieras o no, coges un vaso sin darte cuenta

y te pueden salir algunas pupitas o algún herpes.

- El tratamiento psicológico no, pero el concienciar a la gente

de este tipo de enfermedades y de lo malas que son

para las personas en general, sí.

- Yo he tenido varias neumonías, enfermedades infecciosas,

y se me han curado con tratamiento antibiótico,

sin problema.

Un virus es un agente infeccioso que se replica dentro de las células

de otros organismos,

ya sean estos animales, plantas o bacterias.

Se compone de dos o tres partes: su material genético,

una cápsula proteica y, en algunos casos,

una envoltura de lípidos que los protege

mientras no están dentro de la célula.

Dado que los virus utilizan la maquinaria de la célula huésped

para reproducirse y residen en su interior,

sin difíciles de eliminar sin destruirla.

Lo más eficaz hasta ahora para combatirlos son las vacunas,

que impiden la infección,

y los antivirales que, frecuentemente,

imitan el material que utiliza el virus

para sintetizar su código genético

y hace que este se produzca de forma defectuosa.

Los antibióticos no tienen efecto en los virus.

Las bacterias son organismos más complejos,

en torno a 1000 veces más grandes que los virus.

Sus funciones son diversas y, en muchos casos,

resultan beneficiosas para el organismo.

En el cuerpo humano se estima que hay, aproximadamente,

diez veces más células bacterianas que humanas,

con una gran cantidad de bacterias en la piel y en el tracto digestivo.

Algunas pueden producir enfermedades,

y para ellas hay muchos tipos de antibióticos,

que son efectivos gracias a que impiden

la formación de su pared

o detienen otros procesos de su ciclo de vida.

(Música tranquila)

Las enfermedades infecciosas son muchas y muy variadas.

Como señalaba Cristina, pueden estar provocadas

por virus, bacterias o parásitos.

Una enfermedad tan común y que nos acompaña todos los años

como la gripe, lo es.

Si hay dos enfermedades que han ocupado y ocupan titulares,

esas son las provocadas por los virus del ébola y el zika.

En el caso del ébola, puede resultar mortal

entre un 50 y un 90% de los casos.

También están causadas por virus la hepatitis o el SIDA.

Si hablamos de enfermedades provocadas por un parásito,

podemos destacar, por ejemplo, la malaria.

La lucha contra esta enfermedad es uno de los grandes éxitos

de los últimos años,

disminuyendo su mortalidad en un 60%.

En el caso de patologías causadas por una bacteria,

podemos señalar la meningitis o la tuberculosis,

aunque esta última está causada

por un tipo especial de microorganismo.

La tuberculosis es la enfermedad

que mayor número de muertes causa en el mundo,

aunque los avances en su tratamiento han permitido salvar

43 millones de vidas en los últimos 14 años.

En la lucha contra muchas de ellas, la vacunación ha sido clave,

como ha ocurrido en los casos contra la polio,

el sarampión o la rubeola.

Vamos a ver y escuchar testimonios y experiencias muy impactantes,

como la de Teresa Romero que, primera infectada

por el ébola en territorio español,

recuerda los días angustiosos que vivió,

o el de José Ramón Arribas,

Jefe de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital La Paz,

que nos da esperanza y claves sobre cómo actuar

ante una alarma vírica.

Hay que estar un poco preparados

porque periódicamente nos vamos a enfrentar

con algún nuevo tipo de infección.

Han estado aquí siempre

y se aprovechan de nuestras actividades,

de nuestra conducta humana...

Entonces sí, es verdad que hay alarmas,

pero toda la sociedad tiene que acostumbrarse

a que periódicamente es algo a lo que hay que enfrentarse.

Y la palabra clave es la preparación.

España no tenía Unidades de Aislamiento de Alto Nivel,

destinadas a contener infecciones en los primeros casos.

El ejemplo paradigmático es la enfermedad por virus ébola:

no teníamos unidades de aislamiento dedicadas específicamente

a intentar contener una enfermedad,

cuando tenemos muy pocos casos en un país.

Pero después de la crisis del ébola

ya hay unidades de este tipo en territorio nacional.

- Recuerdo

cómo empiezo a sentirme mal,

con décimas de fiebre,

y cómo empiezo a pensar: "Será un catarro",

porque eran, ya te digo, unas décimas de fiebre

y a nosotros, en el trabajo,

en cuanto al protocolo nos habían dicho

que nosotros nos tomáramos la temperatura dos veces al día.

- Un virus reemergente, el virus del ébola.

Es conocido desde 1976,

pero había producido brotes muy esporádicos

en localizaciones muy remotas de África,

nunca afectando a más de un centenar de pacientes.

- Mi estado de salud empeora,

y ya empiezo con otra sintomatología,

de vómitos, de sarpullido, de fiebre elevada,

y recuerdo ya mi ingreso en urgencias de mi hospital de zona.

Recuerdo cómo empeoro a lo largo de las horas,

y cómo me entero al final

de que, efectivamente, era positivo,

que tengo dos positivos en ébola.

Recuerdo que, en ese momento, para mí fue un momento duro,

porque es un momento de derrumbe, y recuerdo mucho miedo.

- Cuando llega la epidemia del 2014,

es una epidemia desconocida en su magnitud;

asistimos a la epidemia más grande de virus en ébola

conocida por el ser humano, con casi 30 000 afectados.

- Recuerdo que a pesar de...

la pesadilla que sufro en ese momento,

siempre tuve esperanza.

Recuerdo que siempre tuve ganas de salir de esa situación.

A pesar de...

Del miedo.

- Casi como los virus cambian, también nuestra capacidad

para diagnosticar virus nuevos

y generar tratamientos y vacunas también va aumentando.

Esto es una carrera entre ellos y nosotros,

y ellos cambian pero nosotros estamos mucho mejor preparados

que hace unos años.

- Es tan poco lo que se sabe

y es tan grande el desconocimiento del ébola

que es necesario que se hagan estudios

sobre esta enfermedad.

Yo me he prestado en todo caso que se me ha solicitado:

cuando he ido a donar plasma,

cuando se me ha solicitado para estudiar el genoma del virus,

y...

desconozco si se ha hecho algún tipo más de estudio,

pero es imprescindible el estudio de la enfermedad.

- De todas las bacterias y de todos los virus

que existen, es un porcentaje muy, muy pequeño

el que produce enfermedades.

A una bacteria o un virus no le interesa para su evolución

destruir a la persona o al animal que infecta,

porque significa también su muerte.

Son estas excepciones las que producen

todas las infecciones, pero la mayoría convivimos

muy amistosamente.

Esto que ven es el traje que utilizan los médicos

de la Unidad de Alto Rendimiento del Hospital Carlos III de Madrid.

Tardan 40 minutos en colocárselo correctamente

para evitar cualquier riesgo de infección

al tratar a sus pacientes.

A continuación van a poder ver

cómo se trabaja a diario en esta unidad,

las precauciones que se toman

y cómo se aísla a los pacientes para evitar cualquier peligro.

(Música dinámica)

(NA) La Unidad de Aislamiento de Alto Nivel

del Hospital Universitario La Paz-Carlos III de Madrid

es el centro de referencia para el tratamiento

de enfermedades tropicales e infecciosas

de alto riesgo para la salud

y de contagio a nivel nacional.

¿Pero qué justifica la existencia de este tipo de unidades?

- La justificación de estas Unidades de Alto Aislamiento se basa

en tres principios o pilares.

El primero va a ser siempre la seguridad del paciente,

que es probablemente el principio por el que los sanitarios existimos.

Queremos proporcionar al paciente los mejores cuidados

con la mayor seguridad.

El segundo punto, y no menos importante,

es la seguridad de los profesionales sanitarios.

Como habéis podido observar, en esta unidad todo está vigilado,

todo está protocolizado para que tanto el paciente

como el profesional sanitario estén seguros.

Y por último, y no menos importante,

sería la seguridad de la población en general,

que tenga muy claro que, en estas unidades,

el riesgo de contagio está absolutamente minimizado

y que no habría ningún brote epidémico

a partir de la atención de ningún paciente dentro de ellas.

(Música dinámica)

(NA) ¿Realmente se hará uso de este tipo de instalaciones?

¿Con qué tipo de enfermedades emergentes o reemergentes

nos encontraremos?

- Vamos a tener nuevas enfermedades,

y, probablemente, cada vez con más frecuencia,

en forma de goteo continuo,

por lo que decíamos antes del aumento

de los movimientos humanos,

y, en ese sentido, oiremos hablar del asa,

de ébola, de marburg,

pero también de virus que están circulando

en otros países, como el coronavirus MERS

y el SARS, que circuló en Asia hace unos años,

y que probablemente también nos lleguen.

(NA) Las instalaciones cuentan con cámaras de seguridad

y esclusas más amplias

para quitarse el traje de protección con el mínimo riesgo,

así como con un laboratorio en el que es posible

realizar analíticas "in situ".

- El circuito de esta salida por la esclusa

está marcado por los distintos colores

rojo, naranja y verde,

para facilitar en todo momento que el profesional sanitario sepa

por dónde tiene que circular,

manteniendo las zonas de mayor contaminación

a menor contaminación.

(Música dinámica)

Las habitaciones tienen un sistema de presión negativa

en todas sus distintas partes,

tanto la esclusa de entrada, como la propia habitación,

como la de salida.

¿Eso qué significa o qué implica?

Que la circulación del aire siempre va a ser

desde las áreas más limpias

hacia las áreas posiblemente más contaminadas

de la unidad, que es donde está el paciente.

Ese aire siempre circulará de fuera hacia dentro,

y la salida al exterior siempre será

a través de unos filtros de alta seguridad,

que se llaman filtros HEPA,

para que nada de esa habitación pueda resultar peligroso

desde el punto de vista epidemiológico

y pudiera salir al exterior.

(NA) Todos los espacios están dotados de videocámaras

que permiten el control visual permanente

desde el puesto de control de enfermería,

algo que minimiza los riesgos del personal sanitario.

(Música dinámica)

Además de los equipos de protección individual, EPI,

el hospital cuenta con trajes autoventilados

que permiten una mayor confortabilidad

para el trabajo.

Aun así,

¿estaría justificada la alarma social?

- El miedo es libre,

y el miedo se combate, probablemente,

con información, pero con una información veraz,

dada por los profesionales que más sepan del tema.

Probablemente con eso, la alarma social

no está justificada.

(NA) El personal se reentrena en todas las habilidades necesarias

para atender enfermedades altamente contagiosas

a lo largo del año,

con sesiones científicas multidisciplinares

y con la elaboración de protocolos específicos

para eventualidades o accidentes.

- Muy bien.

Hacia atrás.

Dale vuelta, perfecto.

OK.

Rosa María Calaf es una periodista que ha sido enviada especial

en todo el mundo.

Hasta fechas recientes fue la corresponsal más veterana

de Televisión Española.

Ha viajado a más de 160 países, micrófono en mano,

en busca de las noticias más impactantes.

En uno de sus viajes se contagió con el dengue.

Todo lo que vivió y sufrió por aquello

se lo cuenta, a continuación, a Cristina Torres.

(NA) Nacida en Barcelona, en 1945,

Rosa María Calaf empezó estudiando Derecho

con la intención de realizar la carrera diplomática.

Llegó al periodismo por casualidad,

para acabar siendo una de las corresponsales

más prestigiosas.

Nueva York fue su primer destino,

para después abrir la corresponsalía de Televisión Española en Moscú

y seguir viajando para informar desde lugares

como Buenos Aires, Roma,

Viena, Hong Kong o Pekín.

25 años de carrera en el exterior

en los que ha explicado los acontecimientos

y ha conocido a los personajes

que han conformado la historia de las últimas cuatro décadas.

Bienvenida, Rosa María.

Hola, encantada de estar aquí.

¿En qué circunstancias y en qué país contrajiste el dengue?

Contraerlo lo contraje en Ecuador.

Realmente estaba haciendo un viaje

y calculo, por decir los tiempos,

que fue muy cerca de una ciudad que se llama Cuenca,

una bellísima ciudad ecuatoriana, con unos porches preciosos.

Y realmente me salió, se manifestó,

en el sur de Colombia,

en otra zona preciosísima, que se llama San Agustín,

tierra adentro,

más allá de Popayán, Cali, etc,

una zona de selva, y ahí me empecé a poner fatal.

El dengue lo transmite un mosquito. ¿Sabías

que había que tomar precauciones? Sí.

Lo sabía y, de hecho, siempre he intentado tomarlas,

es decir, mangas largas,

repelente,

cuando sabes que son zonas donde realmente corres el riesgo.

Pero el riesgo cero no existe.

¿Y qué pasó? ¿Qué síntomas tuviste?

Primero parecía que fuera un resfriado muy fuerte,

también como una gripe, un dolor de cabeza tremendo,

es lo que más recuerdo... Un febrón altísimo,

dolores en articulaciones,

todo eso. Pero, por suerte,

en ese pueblo-aldea en el que estaba donde no había médico, centro,

ambulatorio, no había nada,

la población local estaba viviendo ahí con una familia

y enseguida me dijeron: "Esto es dengue".

El diagnóstico posiblemente fue mucho más certero y rápido

que si me hubiera aparecido estando ya aquí.

Porque, evidentemente,

allí conviven con él continuamente.

A pesar de estar más acostumbrados a tratar este tipo de enfermedades,

supongo que para el que está allí es una sensación de miedo,

estar en un sitio sin médico... Totalmente, y me encontraba muy mal.

Y, sobre todo, no sabes muy bien qué hacer.

Ellos enseguida me empezaron a dar unas hierbas,

zumos de frutas con unas hojas machacadas,

a ponerme una especie de plastos en los pies,

que olían tremendamente fuertes, también de hierbas,

etcétera,

pero yo seguía encontrándome muy mal.

Y lo primero que se te ocurre cuando te duele la cabeza

es tomarte aspirinas, ibuprofenos y esas cosas,

cosas que no hay que hacer con el dengue.

Pero por suerte yo siempre en eso he sido bastante respetuosa

de la cuestión tradicional,

y cuando ellos me empezaron a decir "No, no, no tomes nada,

tómate esto, tómate esto",

paré bastante el tema de abrir mi botiquín.

Y estuve un par de días realmente muy mal,

y dijeron: "Mejor llevarla a algún lugar

donde haya un médico".

Y entonces me llevaron con un coche todoterreno

por unos caminos bastante complicados.

Tardamos en hacer algo así como 60 kilómetros

pues... unas siete horas.

En fin...

Había un puente y recuerdo que se discutía,

yo tenía la fiebre muy alta.

Discutían alrededor de si lo pasaban o no,

porque el puente tenía solo lo que eran las traviesas

de lado a lado, pero las transversales no,

había hierros y el coche pasaba... En fin,

una cosa bastante compleja.

Pero al final se decidió que sí.

Y allí donde me llevaron había efectivamente un médico,

un médico muy joven, encantador.

Un ambulatorio muy básico.

Allí me dio algún tipo de medicamento,

pero me dijo que mejor que me trasladaran

a una ciudad un poco más grande,

que ya tenía un hospital.

Y ahí me ingresaron. Recuerdo que me pusieron suero,

me tuvieron un par de días o tres por ahí,

y luego ya me fui a un hotelito que había en ese pueblo

que era absolutamente García Márquez,

porque era una casa, una hacienda chiquita

con un patio interior.

La propietaria se llamaba doña Domitila.

Ella se ocupó de mí, tenía dos hijas,

una que se llamaba "Niña Blanca" y otra que se llamaba "Niña Flor",

Y ellas trataban de que me fuese recuperando.

Ya no tenía dolor de cabeza, me había bajado la fiebre,

el pueblo entero sabía que estaba ahí,

venía a preguntar y a ver cómo estaba...

¿No intentó volver a España?

No, porque ahí empecé a encontrarme bastante mejor,

ahí ya había también unos médicos colombianos fantásticos

que me dijeron: "Si tuvieras algún problema,

que estuvieras enferma de algún otro tipo de...

Si fueras una persona de riesgo,

te diríamos que sí, que te fueras,

pero eres una persona sana,

parece controlado y no es necesario".

Lo único es que tardé unos buenos 15 días

en recuperarme para poder caminar y moverme normalmente,

porque estaba muy agotada.

¿Y hemorragias no tuvo? No,

porque por suerte, por lo que entonces me contaron,

no era dengue hemorrágico, se quedó en eso.

Lo que sí me advirtieron mucho de que tuviera cuidado

de que no me volviera a picar el mosquito maldito.

Pero ha seguido viajando. ¿No le ha cogido miedo a...?

No, eso fue en los años 80, madre mía...

Y luego seguí viajando por todo el mundo.

Sí que es verdad que incrementé las precauciones.

Por ejemplo, en el sudeste asiático,

que también hay mucho dengue,

tenía triple cuidado: siempre manga larga,

repelente todo el tiempo,

si había mucho mosquito, y eran zonas endémicas,

tener el máximo, máximo de cuidado;

más no se puede hacer. Pero creo que no se puede vivir

(RÍE) con miedo.

¿Y le pasó cuando volvió a España que sus amistades, por ignorancia,

tuvieran miedo de que les contagiara o...?

En ese caso, sinceramente, no. Primero, porque pasó tiempo,

y en ese caso no.

Me ha pasado en otras circunstancias,

de otro tipo de cosas que he tenido, que ha estado menos claro qué era,

que estuve ingresada en Barcelona una temporada

después de la guerra de Irak y tal,

y tenía amigas que me decían: "No te vamos a ver

porque como tenemos niños...". Nietos ya, ¿eh?

(RÍE) De eso hace menos tiempo.

Entonces no venían. Yo les decía también:

"No, no, no quiero que vengáis".

No estaba aislada ni nada, pero no se sabía bien qué tenía.

Y usted que ha viajado por todos los países del mundo,

¿come los productos locales, es especialmente precavida...?

Yo soy muy precavida, pero soy complicada para comer,

porque no como carne y como muy poco pescado.

Lo que sí soy muy, y a rajatabla total,

de no comer cosas crudas,

de llevar siempre pastillas potabilizadoras de agua...

Siempre que he tenido la más mínima duda respecto al agua,

incluso embotellada,

he puesto mi pastillita, que sabe a demonios.

Eso o las gotitas de cloro.

Con todas esas precauciones he sido muy estricta.

Y, aun así, he pillado amebas

y he pillado algún otro tipo de parásitos,

sobre todo alguna que otra vez.

Pero realmente...

creo que hay que tomar precauciones

pero no hay que volverse demasiado obsesionado con eso.

¿Cree que su salud se ha resentido por tanto viaje y...?

¿Que si...?

Si en general tiene la salud más resentida

por estos contagios que comenta.

Bueno, supongo que algo sí, claro.

Por ejemplo de la piel me preocupa mucho la acumulación de sol,

porque tengo la mano derecha mucho más manchada,

y todo este brazo, que la izquierda.

Y el dermatólogo me dijo:

"¿Eres diestra?". "Sí".

¿Qué ocurre? Que yo el cuaderno lo aguanto con esa mano,

pero el bolígrafo con esta, y el micrófono también.

Entonces el sol en este brazo me ha dado mucho más.

Con todo este tipo de cuestiones, ahora tengo muchísimo cuidado

de que no me dé; protectores de 50 o superiores,

ir con paraguas o sombrilla, sombreros, etcétera.

En eso sí que creo que he acumulado más sol

del que debería. (ASIENTE)

Pero no tiene lesiones causadas por infecciones...

El dengue no la dejó más débil, las amebas no le están...

No, yo creo que eso no.

Puede que, tal vez, en la cuestión intestinal

por el tema amebas sí que soy más propensa

a tener algún tipo de desequilibrio

en algún momento, si como algo que no esté...

Soy muy sensible, pero la verdad es que no soy muy...

Creo muchísimo en la prevención,

pero no soy obsesa, o sea que ahí voy.

Y ya por último, ¿qué opina de estas enfermedades

que pueden estar viniendo a nuestro país

por toda la facilidad que tiene ahora la gente para viajar,

como por ejemplo el zika... (ASIENTE)

Creo, por supuesto, que hay que tener precaución,

no hay que exagerar, porque con eso,

además informativamente, los temas de alerta sanitaria

son habitualmente utilizados para distraer la atención

de otros temas más importantes.

Por ejemplo se habla del zika y, sin embargo,

muere muchísima más gente de dengue que de zika.

Y el dengue está muchísimo más extendido

que el zika, y de dengue no hablamos nunca.

Y creo que hay alguna cuestión ética muy importante ahí,

y es que hablamos de aquello que nos puede afectar a nosotros.

No nos preocupa casi nada lo que afecta a millones de personas

que están en otros lugares. Por ejemplo, el dengue.

Aquí no preocupa nada porque no hay dengue,

y es muy difícil que haya dengue.

Cuando hubo el síndrome de neumonía atípica,

el Síndrome Respiratorio Agudo, el SARS,

se montó el jaleo que se montó

cuando murieron setecientas y pico personas en todo el mundo,

que son muchas personas, evidentemente,

pero que comparado con la gente que muere de malaria

o la que muere por dengue, doce mil y pico por año,

son muchísimas menos.

¿Por qué nos preocupaba el SARS? Porque el SARS viajaba.

Se podía meter una persona en un avión, llegar aquí

y contagiarlo directamente, no vía mosquito.

Entonces digamos que hay que ser muy cuidadoso

a la hora de reaccionar,

la clase médica y, por supuesto, la clase política,

y desde luego los ciudadanos no deben dejarse asustar

y deben pensar con calma,

y sobre todo no dejarse engañar muchas veces

con alertas que van mucho más allá de lo que realmente son.

Realmente interesante, Rosa María,

lo que ha contado de su enfermedad y también del enfoque

que hay que dar a estas enfermedades.

Espero que sea útil,

(RÍE) que para eso estamos los periodistas.

Ahora habrá mucho más sobre enfermedades infecciosas

en el debate. Mucho más sobre dengue, VIH,

SIDA, etcétera.

(Música dinámica)

En este nuevo programa de El Ojo Clínico,

no vamos a elegir hablar de una sola enfermedad,

sino de multitud de enfermedades.

Por eso quiero saber, Bárbara,

¿cuántas enfermedades infecciosas hay?

(BA) Muchas. Vaya cara que pones.

(BA) No te sabría decir. Como diciendo "adónde llegamos...".

(BA) Tantas como gérmenes, virus, bacterias, parásitos hay,

muchísimas.

¿Podríamos saber la historia de la primera?

(BA) Yo no te sabría decir la primera.

Quizá, de las más conocidas, la tuberculosis,

la gripe, incluso, son de las clásicas de toda la vida,

que aparecen en los escritos antiguos.

Te podría decir también alguna de las últimas.

Esas sí.

La archiconocida hoy por hoy, el virus del zika.

Incluso muchas que son antiguas, como hemos dicho de la tuberculosis,

que han ido cambiando a lo largo del tiempo

y han vuelto a constituir un gran problema de salud

a día de hoy. ¿Por ejemplo?

(BA) Por ejemplo la tuberculosis.

En cuanto a tuberculosis, ¿estáis volviendo a ver

en las clínicas

enfermos tuberculosos? (JO) Sí, sí que se ven.

Se ve todavía, sobre todo...

No tan frecuente, a lo mejor, como el VIH,

que en lo que llevamos de año yo ya he diagnosticado dos casos,

o sea que todavía se van viendo más casos y más casos de VIH,

todavía no hay un control.

Tuberculosis también se ve, pero yo personalmente veo menos.

Probablemente Bárbara verá más.

(BA) La tuberculosis sí ha tenido recientemente un rebrote,

en parte por los VIH no controlados,

y porque la tuberculosis aparece en pacientes...

Yo creo que... Más bien tiene una doble vertiente.

Uno, nos hemos olvidado de ella, y a veces no la diagnosticamos,

y quizá por eso no la vemos tanto; y dos, sí que hay un rebrote

en relación con todo lo que es

la supresión del sistema inmunológico,

los VIH, pero también los fármacos.

Cada vez usamos más fármacos que bajan el sistema inmune

para enfermedades más graves, enfermedades autoinmunes,

o enfermedades reumatológicas. Eso ha hecho

que tengamos un nuevo repunte.

Cela, que es nuestro personaje de hoy,

nuestro personaje histórico, está ahí a la derecha,

justo en mi diagonal,

era un hombre que había padecido tuberculosis,

estuvo internado en la sierra de Guadarrama.

Y no le gustaba nada reconocerlo. Decía

que era una enfermedad, lo decía en su léxico,

de pobres,

de gente que no había tenido una buena infancia.

(BA) No, lo que pasa es que,

cuando diagnosticamos tuberculosis a un paciente,

te mira con sorpresa,

porque mucha gente piensa que ha desaparecido.

Y no es verdad, lo que pasa es

que todavía a día de hoy tiene mucho estigma.

La gente no lo dice. Yo he tenido pacientes

a los que le has diagnosticado una tuberculosis

y cuando luego los revisas en la consulta te dicen:

"Jolín, un montón de amigos míos, ahora que les digo

que tengo tuberculosis, me habían dicho

que tenían una neumonía y había sido una tuberculosis.

Y se consideraba de pobres

porque se transmite a través de las gotitas de saliva;

entonces en familias hacinadas,

con poca ventilación y que vive mucha gente junta,

se transmite mucho más.

Entonces, sobre todo eran las clases bajas.

Si yo toso mucho,

¿temes que tenga una posible tuberculosis?

(BA) La tos es un síntoma de la tuberculosis,

pero, solo la tos, ser una tuberculosis es raro.

Hay muchísimas causas de tos crónica, de tos mantenida.

La tuberculosis suele tener otros síntomas.

(JO) Lo que sí que es verdad es que en un estudio de tos crónica

nosotros siempre una de las cosas que intentamos descartar

es la tuberculosis.

Está indicado en cualquier estudio de tos recurrente,

que no para,

que hay que hacer un Mantoux y hacer un estudio.

Y cuando se diagnostica una tuberculosis,

lo que hacemos en atención primaria también

es hacer el estudio de contactos de la gente

que ha estado alrededor de la persona

que se ha infectado por la tuberculosis

para estudiar que no haya más gente infectada

que esté padeciendo la enfermedad.

Otra pregunta dirigida directamente a nuestro psiquiatra

es sobre una de nuestras enfermedades infecciosas recientes.

Los enfermos de enfermedades recientes,

como el SIDA, por ejemplo, ¿necesitan psiquiatra siempre?

(FE) Bueno, lo primero decirte, Carlos,

que el término "SIDA" es un término que, realmente,

desde el punto de vista de la medicina no nos gusta mucho,

porque "SIDA" hace referencia a la enfermedad avanzada.

Como afortunadamente hoy en día es raro llegar

a la enfermedad avanzada, solemos hablar

de "persona seropositiva" o "paciente con seropositivo".

Y respecto a la...

O sea que hablamos de "VIH". (FE) "VIH", sí.

"Persona con VIH", sí.

Y respecto a la necesidad de un psiquiatra

o a tener que ir al psiquiatra, en los años 80

sí que era una práctica bastante frecuente,

porque cuando la enfermedad avanza

sí que casi la mitad de las personas pueden tener síntomas psiquiátricos,

lo que se llama "complejo demencia SIDA",

el deterioro provocado por el SIDA,

que lleva a alteraciones de memoria, alteraciones del comportamiento,

pero afortunadamente eso, hoy, prácticamente no lo vemos.

¿Por qué va una persona con VIH al psiquiatra?

Muchas veces por las dificultades para aceptar la enfermedad,

o porque puede aparecer depresión asociada...

Tiene que ver más con esta parte emocional,

y de aprender a asumir una enfermedad

que a día de hoy sencillamente se convierte en crónica,

que con trastornos graves provocados por el VIH.

Esta pléyade de enfermedades infecciosas,

nuevas, entre comillas, ya sé que son entre comillas,

¿por qué se está produciendo, Bárbara?

(BA) Yo creo que es... Bueno, seguro.

Es un conjunto de cosas.

Está muy implicado

lo que llamamos hoy en día "globalización",

la capacidad... El trasiego.

(BA) La capacidad de contagio y de dispersión

de las enfermedades hoy en día no es la misma

que hace 80 o 90 años,

cuando todos estábamos mucho más quietecitos en casa.

Influyen también mucho los factores ambientales,

tanto los cambios climáticos como la deforestación,

las medidas higiénicas

que se implantan en determinados sitios,

porque si os habéis fijado, casi siempre

el lugar de inicio de todas estas enfermedades es

en sitios donde el desarrollo socioeconómico no es muy elevado.

Es más difícil controlar los vectores,

los mosquitos, por ejemplo, como en el zika o el dengue,

entonces...

todo eso influye en que vayan reemergiendo

enfermedades nuevas

o enfermedades antiguas con nuevas...

Rosa María Calaf tuvo dengue, precisamente.

(BA) Sí, el dengue es relativamente frecuente

en determinados países tropicales.

(JO) Fíjate, hablamos ahora del zika,

pero el zika viene ya de 1947,

y de hecho el nombre se debe a un bosque ugandés,

que es donde se encontró el primer caso.

Y una de las causas que veo

de que estas enfermedades se propaguen,

aparte de la globalización,

es que no se invierte en investigar sobre esas enfermedades.

Las enfermedades que pasan en Uganda

y no pasan en Europa

no se investigan tanto.

¿Ahora con el ébola qué ha pasado?

Cuando el ébola llega a Europa ha empezado a hablarse de vacunas.

(BA) Y ha llegado porque en el 47 no era tan fácil

importar una de estas enfermedades porque la gente no iba...

(JO) Mientras se quedan ahí,

no nos da tanto miedo; cuando ya vemos que se acercan

es cuando empezamos a invertir, cuando hay que invertir

desde el inicio.

Hemos tenido aquí, en este programa,

el testimonio de la auxiliar de enfermería

que estuvo infectada por ébola, precisamente,

y que puede contarlo, que yo creo que es uno de los casos

más insólitos que ha habido. (BA) Sí.

El ébola es una enfermedad con una alta mortalidad,

es una enfermedad muy grave. De hecho, de los que tuvimos aquí

la única que salió adelante fue ella.

Además, a día de hoy no tiene tratamiento.

Y, de hecho, se empezó a hablar de tratamiento

y de tratamientos experimentales y demás,

como decía él, cuando nos ha saltado a nosotros.

Al final,

inviertes en lo que te supone un problema,

y los países que tienen estas enfermedades

no tienen dinero para invertir en ellos.

O lo hacemos nosotros o no...

Estamos hablando de enfermedades infecciosas,

y quizá la más leve, pero la más molesta,

la más frecuente, que nos ataca casi todos los días,

es la gripe.

¿Tú te vacunas o no te vacunas?

(JO) Sí, yo me vacuno todos los años.

Mirándome a la cara. (JO) Sí, sí.

Me vacuno todos los años.

Sin falta de uno.

Porque soy personal sanitario y es aconsejable,

y está recomendado que me vacune, y así lo hago.

¿Y te vacunas cada año de una gripe diferente?

(JO) Cada año... De una gripe diferente...

El problema de la gripe es que la vacuna no dura un año entero,

con lo cual hay que vacunarse todos los años,

y por otro lado, muchas veces,

el virus de la gripe cambia de un año para otro.

Es el motivo por el cual nos tenemos que vacunar cada año.

Te lo digo porque en una de las noticias que hemos recogido

en nuest