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Para todos los públicos El escarabajo verde - Mi vecino es un oso - ver ahora
Transcripción completa

Jabalíes, zorros y ginetas son inquilinos habituales

de hábitats como este.

El espacio natural de las Guillerías, en Barcelona.

Habéis acertado. Empieza "El escarabajo verde".

(Música cabecera)

Pero aunque no os lo creáis, hasta hace 500 años aquí

y en todas las montañas la Península

también campaba sus anchas uno de los mamíferos más impresionantes

de las cordilleras europeas,

el oso pardo.

La destrucción progresiva de su hábitat y la caza masiva

llevaron al oso pardo al borde de la extinción.

En Cataluña, por ejemplo, ha quedado recluido solo a la zona pirenaica,

donde la pequeña población se ha ido reforzando

con la liberación puntual de ejemplares

procedentes de Eslovenia.

Esta política de reintroducción lleva años generando tensiones

sobre todo con el sector ganadero.

Algo que contrasta con la situación en la cordillera Cantábrica.

En el parque natural de Somiedo la colonia osera se ha triplicado

y eso ha supuesto tener que superar nuevos retos de convivencia

entre osos y humanos.

Como quien se asoma al patio de luces,

la periodista de "El escarabajo verde",

Carme Nicolás, se ha pateado el monte por Asturias y Pirineos

para avistar a nuestro vecino más peludo, el oso pardo.

(Música)

Estas montañas son ya el nuevo hogar de Goiat,

un ejemplar de oso pardo capturado en Eslovenia.

Su nombre significa "chico joven y soltero"

y le va como anillo al dedo.

De él se espera que fecunde al máximo de hembras

y que acabe así con la supremacía reproductora

del viejo macho alfa actual.

Los responsables de la reintroducción

confían en que así se enriquezca genéticamente esta colonia osera.

Este oso está totalmente controlado durante tres, cuatro años.

Porque lleva un collar GPS

y ahora lo que está haciendo este oso es reconocer el territorio.

Y no para de viajar por toda la zona osera del Pirineo.

Para que no hubiera problemas de este tipo,

lo que se hizo fue dejar a este oso en medio de la población osera.

O sea que si va para el norte, para el sur, el este o el oeste

encontrara otros osos.

De esta forma le tranquiliza y se siente como en casa.

Goiat tiene en los Pirineos a una treintena larga de congéneres,

fruto de la ardua labor que se está desarrollando

por recuperar la especie

y que se financia con fondos europeos del programa LIFE.

En dos décadas,

de estar al borde de la extinción,

la población de plantígrados se ha multiplicado por seis.

En todo este tiempo

se han ido reintroduciendo ejemplares como Goiat,

a pesar de la fuerte oposición de algunos sectores de la zona.

Aquí hemos pasado una generación de ganaderos y de población sin osos.

Y esto genera unas dinámicas y cambiar estas dinámicas cuesta.

Poco a poco

se va consiguiendo esta cohabitación entre hombres y osos.

Lo que queremos evidentemente desde el Pirineo

es que se tolere la presencia del oso,

no como un elemento que está de más,

incluso como un símbolo de calidad ambiental

y de calidad turística.

-¿Sabéis por qué se pone de pie el oso pardo?

¿Por qué? ¿Alguien?

Para ver más.

Porque el oso pardo no tiene la visión muy desarrollada

y entonces, para ver mejor, lo que hace es ponerse de pie

y entonces mira.

Porque son muy grandes.

Los escolares de estas comarcas juegan sin saberlo un papel crucial

en la recuperación del oso pardo.

De ellos dependerá en mayor o menor medida

la tolerancia a una especie salvaje con la que van a tener que convivir.

Por eso, el programa europeo de conservación LIFE

los pone en el punto de mira.

Y destina una parte de su dotación económica

a despertarles la sensibilidad por el entorno.

No puede ser esa mentalidad que a lo mejor teníamos hace 100 años

de que el hombre era lo importante

y allí donde llegaba el hombre destruía todo alrededor.

Nosotros lanzamos siempre el mensaje de espacio compartido.

Debemos compartir el espacio,

aprender a gestionarlo de manera compartida.

El pequeño municipio de Isil,

en el corazón de la zona osera del Pirineo catalán,

acoge el único centro de interpretación del oso pardo

que hay en Cataluña.

Por lo menos tengan la información y el criterio

y la sensibilidad hacia todas las partes.

Y que ellos entiendan

que aunque la ganadería es muy importante,

la ganadería, si encontramos las estrategias,

puede convivir también con estos otros animales protegidos.

El sector ganadero encabeza la oposición

a la política de recuperación del oso pardo en la zona.

Genís lleva, cayado en mano, desde los 16 años.

Media vida cuidando de los rebaños,

como ha hecho su familia durante generaciones.

Los jóvenes como él son una excepción

en un sector con un relevo generacional en la cuerda floja.

Es una raza autóctona que tenemos aquí.

Y nos dedicamos al ganado extensivo de carne.

Y hacemos una producción ecológica.

Había una pareja cogiendo setas justo donde tengo las terneras.

Estaban cogiendo setas, llevaban un perro pequeño,

y empezó a ladrar y a ladrar y pensaban que igual había un ciervo

y a la que se acercan, les salió el oso.

Encontramos a esta pareja aquí abajo desesperada

que dejaron la cesta y todo que bajaron corriendo

espantados por el oso.

Y ahora mismo tengo cinco terneras que no sé dónde están.

Algunos de sus animales han sido atacados por el oso.

Y otros tantos se despeñan montaña abajo al intentar huir.

Ante un ataque, los agentes rurales tienen que certificarlo

y más adelante, un técnico de la administración,

hace lo propio para proceder al pago de indemnizaciones.

Vino y dijo que no se podía demostrar que había sido el oso.

Y claro, si no ven cómo ataca no pueden demostrar que ha sido él.

Y siempre, no sé por qué,

no se demuestra nunca.

Lo que no puede ser es que el técnico de la administración,

que es la que te tiene que pagar los daños,

sea el que diga si es el que ha atacado o no.

Porque esto de ser juez y parte no se ha visto en ningún sitio.

En los últimos meses,

los ganaderos han acentuado sus protestas

contra la política de reintroducción de plantígrados,

más, cuando en el cercano Valle de Arán,

con un órgano de gobierno autónomo,

se reconocieran 23 ataques de osos en 2015.

Pero en esta comarca,

la Generalitat no ha registrado ningún daño al ganado

y en consecuencia no se ha pagado ninguna indemnización.

Cada año estamos recogiendo el ganado por todas partes.

Yo la semana pasada tenía el ganado en siete manadas diferentes.

Lo más normal es tenerlo en una o dos.

Por parte de la de la administración,

si siguen con esta manera de hacer las cosas,

van a exterminar el territorio.

Aquí, en la comarca del Pallars Sobirá,

se vive del sector primario de la ganadería y el turismo.

El sector primario lo están exterminando.

Josep y otros ganaderos nos muestran los daños que, según ellos,

el oso ha causado a algunos de sus animales.

Para evitar los ataques,

la administración catalana les ha propuesto recientemente

medidas como agrupar todos los rebaños

en una misma montaña bajo vigilancia.

También se ha comprometido a pagarles

las indemnizaciones por daños en un máximo de cinco días.

Nosotros no queremos el oso.

De ninguna manera. ¿Por qué esta oposición tan frontal?

Lógicamente no se nos entiende

porque lo que estoy viendo yo,

como más lejos está el oso de mi casa más bonito lo veo.

Pero cuando está más cerca, es otra forma de ver las cosas.

Cómo es posible que se mata una vaca, se indemniza y aquí no pasa nada.

Nosotros nos esforzamos en la genética,

nos esforzamos en muchas cosas para mejorar día a día.

Viene un oso, se lo carga

y los animales sufren un estrés muy grande.

Están viviendo 15 días ahí sin producir nada,

sin cuidar de sus terneros y sin producir leche,

porque tienen miedo.

(Música)

En la otra cara de la moneda, el sector turístico,

el gran pilar junto con de la ganadería

en el que se cimenta la economía de este territorio.

Los visitantes escasean entre semana y fuera de temporada.

Animar el sector es crucial.

Así que desde este verano se han programado por primera vez

actividades relacionadas con el oso pardo.

Nosotros, como sector hostelero, lo tenemos como un recurso más.

De hecho es un hecho diferencial

de una zona rica en biodiversidad.

¿El sector turístico y el sector ganadero

habéis entrado en conflicto de intereses respecto a este tema?

No, porque nos tenemos que respetar los unos a los otros.

Es un hecho que si los osos están aquí hace más de 20 años

pues esto no lo vamos a cambiar nosotros ni los ganaderos ni nadie.

Nosotros respetamos mucho los ganaderos

y ellos tienen que ganarse la vida con su trabajo y nosotros también.

Es la administración la que tiene que responder ante los ganaderos.

Lo que tenemos que hacer es aprender a convivir con esto.

Cae la tarde en el valle de Somiedo.

Junto con el Pirineo,

la cordillera Cantábrica es el último reducto

que le queda al oso pardo en la Península.

Aquí como allá la caza casi acaba con la especie.

Pero los esfuerzos por recuperarla han dado su fruto.

En 20 años, el número de plantígrados se ha triplicado.

Ahora ya rebasan los 200 ejemplares.

A esta hora del día y en la época del año en la que nos encontramos,

no es extraño divisar un oso.

Aunque para las miradas profanas como la nuestra

es casi imposible distinguirlos de entre la maleza.

Así que nos unimos a Marcos Simón para que nos ayude.

Marcos es guarda de una de las patrullas oso

de la Cordillera Cantábrica.

Estos equipos vigilan y hacen el seguimiento

de las poblaciones de plantígrados.

Ayer avistó una osa con sus crías en esta zona.

Cuando son pequeñas, no se alejan de la osera,

así que es probable que hoy sigan por aquí.

Montamos los telescopios

y nuestro equipo de "El escarabajo verde"

hace lo propio con el teleobjetivo.

Vamos a necesitar lentes potentes para captar a los animales.

Ahora en primavera salen a pastar.

La única comida que tienen...

Se alimentan de hierba.

Entonces salen a zonas claras desde las rocas

y zonas donde no hay muchos árboles para comer,

y entonces es más fácil conseguir verlos.

¿Qué te dicen?

Que sí.

La espera es larga e infructuosa hasta que suena el teléfono.

Otros guardas han avistado una osa en otro punto del parque.

Una media hora en coche. Pues vamos.

Está aquí, hacia la derecha.

-Se puso detrás de un mostrador así, y se metió detrás de la peña

y yo creo que le está dando de amar o durmiendo.

Llegamos con nervios

y nos unimos a un nutrido grupo de turistas, guías y guardas.

Los ojos más entrenados divisan al animal a simple vista.

Nosotros necesitamos el telescopio.

Y por fin...

¡Ahora, ahora! Se está moviendo.

Las osas cuando tienen a las crías en la osera,

en el momento que ya salen,

lo que hacen es tenerlas en zonas muy agrestes,

en zonas poco accesibles para los machos

para que no puedan entrar y matarles las crías.

Los machos intentan ir a por la hembra

para matarle las crías para que vuelva a salir el celo.

Nuestro primer día en Somiedo concluye con la satisfacción total

por haber logrado grabar un oso.

Estupendo.

Lentamente el número de plantígrados en la zona crece,

como también lo hace la presión humana en los montes.

¿Cómo conviven aquí unos y otros?

José Cobrana posee uno de los rebaños de vacas

más importantes de Somiedo,

de una raza autóctona del valle muy apreciada por su carne.

Ahora pacen por los prados,

pero en verano toca subirlas a los puertos,

en pleno territorio del oso.

Cara a cara me encontré varias veces,

pero nunca he tenido ningún problema con él.

¿Cuál fue tu reacción?

Hombre, te quedas un poco impresionado al verlo.

La primera reacción del oso

cuando te encuentra cara a cara es levantarse.

El oso se levanta, se pone de pie.

Pero, vamos, si tú te quedas tranquilo,

reacciona, se baja y se larga.

¿Y los ganaderos de aquí de la zona no tenéis miedo

de los ataques del oso a vuestros rebaños?

No. A ver, de momento no hay ese problema.

Yo tengo mucho ganado y nunca tuve ese problema del oso.

El oso suele comer algún animal más bien si lo encuentra muerto.

El oso prefiere casi la carroña que el animal tierno.

De momento, problemas de ataque de oso no hay.

La actitud de los ganaderos de aquí, de Somiedo,

contrasta bastante con la de los ganaderos

de la zona del valle de Arán, del Pirineo.

¿A qué crees tú que se puede deber esto?

El oso aquí no nos dio ningún problema a la ganadería

para poder sobrevivir

ni que te molestara el tema de los ataques ni demás.

Es más, aquí hay mucha gente que vive del turismo,

igual un 40 % de la población vive del turismo.

Y es una atracción turística muy buena.

La recuperación de la población osera y la económica

han ido de la mano en esta zona, la más de deprimida de Asturias.

En 2015, el valle acogió a 120 000 turistas,

muchos atraídos por la posibilidad de avistar plantígrados.

Diferentes agencias conducen a los visitantes

por las rutas oseras.

Acompañamos a un grupo.

Laly será nuestra guía esta tarde.

Las crías nacen en enero con solo dos meses de gestación

y muy pequeñitas, pesan unos 300 gramos.

Son, nada, vamos.

No tienen pelo, son ciegas...

Digamos que están indefensas.

Y al año siguiente ya se separan y son animales solitarios.

No andan en manadas ni como nos han vendido

"mamá y papá oso están cuidando a las crías...", no.

Esto es de los cuentos.

Aquí, de momento. Nada.

Así que cambiamos de zona a ver si hay más suerte.

¿Ves la ladera de enfrente? (ASIENTE)

Y de nuevo, bingo.

Mira por el telescopio.

Justo hay un arbolito verde, más verde,

pues justo encima, ¿la ves? -Sí.

Ahora creo que solo se la ve a ella.

Y detrás le siguen andando las crías.

Llegar y besar el santo. ¿Esto es habitual?

No, esto no es habitual.

Como lo que estamos viendo es una osa con crías, que acabamos de verla,

hemos tenido suerte de que la tenemos localizada.

Ya veis el sitio que es superinaccesible y escarpado.

¿Cómo gestionáis este aumento de turismo atraído por el oso

con la conservación de esta especie?

Las empresas tenemos un permiso que está autorizado

por el parque, por el Principado.

Tenemos unos puntos de avistamiento que son por los que podemos acceder

y luego siempre se respeta una distancia.

Y siempre los avistamientos son a más de 500 o 600 metros,

donde tú no les molestes.

De lo que se trata también es de no molestar al animal.

Somiedo lo conforman 38 pequeñas aldeas,

cuya población se triplica en temporada alta.

Recorremos las calles del núcleo urbano más grande del valle

con Belarmino Fernández,

cuyo mandato al frente del ayuntamiento

ha transcurrido en paralelo a la recuperación del oso pardo

a lo largo de dos décadas.

¿Y no tenéis miedo de acabar muriendo de éxito?

Somos el parque quizá más restrictivo de España

y ha sido el motor del desarrollo económico nuestro.

Y a la vez tenemos unas normas urbanísticas municipales

muy restrictivas.

No permitimos hoteles de más de 36 plazas.

Detrás de la recuperación de la especie,

la Fundación Oso Pardo tiene un papel principal,

tanto en la cordillera Cantábrica como en los Pirineos.

cuando se reintrodujo el primer oso hace 20 años.

Se acertó en elegir los ejemplares adecuados

pero no se contó con la población local

a la hora de decidir traer esos ejemplares.

Y eso creó una animadversión hacia la especie,

un rechazo hacia la especie y eso dejó una huella negativa

que todavía pervive en los Pirineos.

Ahora que la especie se está recuperando,

los principales retos en relación al oso pardo

se centran en la gestión de la población osera.

Y hay ejemplares jóvenes

que no se sienten incomodados por la presencia humana.

Incluso que se sienten atraídos

por la cantidad de comida que hay en los medios, en los pueblos,

en los entornos de los pueblos.

Esto es lo que llamamos osos familiares.

Hay que inmediatamente disuadirle

para evitar que se oso acabe siendo un oso problemático.

De los pocos conflictos que el oso puede ocasionar

en su coexistencia estrecha con los humanos

son todos solucionables.

(Música)

Los apicultores como Ramiro son en esta zona

los principales afectados por los daños que causa el oso.

En su pueblo, Sosas de Laciana, están habituados a su presencia.

Ramiro incluso los ve desde su casa.

Con su mujer y otro socio se han embarcado hace un año

en el negocio de la apicultura ecológica.

Producen poca miel,

pero de una calidad tan selecta

que justo acaban de ganar el premio a la mejor miel de León.

(Música)

Visitamos el colmenar, a 1300 metros de altitud.

¿Qué medidas tomas tú, en tu caso, para evitar los ataques del oso?

Dos tipos de medidas. Una, pasiva.

Hemos despejado el terreno,

hemos intentado que no tengan, de alguna manera,

una cobertura vegetal que les ampare.

Hemos quitado árboles que estaban próximos

para que no puedan descolgarse y entrar en el colmenar sobre ellos.

Y luego unas medidas activas,

como puedan ser la cerca eléctrica que tenemos perimetral.

Ha instalado es cercado eléctrico

siguiendo las indicaciones de la Fundación Oso Pardo,

que establece entre otras cosas el voltaje máximo de la instalación.

¿Estas medidas disuasorias las pagáis los apicultores

de vuestro bolsillo o recibís algún tipo de ayuda?

No, bueno, es una reivindicación que siempre tenemos

y una ayuda que se podría considerar.

Se da la paradoja de que si sufres daños producidos por el oso

la administración te va a ayudar con un pastor eléctrico.

Nosotros lo que hemos hecho es intentar prevenir,

bueno, sería algo a mejorar, actuar con anticipación

a esos problemas que puede causar el oso.

En nuestra visita a Asturias

coincidimos con una delegación de la Comisión Europea

que comprueba sobre el terreno

en qué se invierten los fondos del programa LIFE

que han otorgado para la recuperación del oso pardo.

Nos muestran cómo gracias a estas ayudas

se están repoblando con árboles frutales

algunas áreas montañosas.

Cobijo en realidad en la zona más o menos hay

y el matorral le ofrece cierta cobertura,

pero lo que más falta va a hacer o crear

estas zonas productoras de alimento,

estos puntos de atracción

que son plantas además que van a producir alimento enseguida

facilitarán el paso de los animales.

-Teníamos dos subpoblaciones de osos,

la oriental y la occidental, incomunicadas.

Pocos osos y con problemas de consanguinidad.

Era muy importante intentar conectar esos dos núcleos

para mejorar su variabilidad genética y mejorar las posibilidades

de recuperación y de conservación del oso.

Por eso hemos empezado a trabajar en esta franja amplia

donde no hay osos y por donde no pasaban.

Para ello estamos trabajando sobre el núcleo de comunicaciones,

especialmente sobre la autopista, la AP-66,

para que sea más permeable para los osos y para otra fauna

y de esta manera tengamos una población continua

en toda la cordillera Cantábrica.

(Música)

Apuramos nuestra última jornada en Somiedo bien temprano,

buscando a la osa que avistamos el primer día.

Ese sitio que vemos que da el sol y brilla mucho la roca,

esa línea, a la derecha, aquella hondonada.

(Música)

Pasan las horas y se nos van sumando visitantes al grupo.

Pero esta vez la osa se hace de rogar.

La primera vez que vi un oso fue el pasado verano.

Una mañana bien temprano, hicimos una espera,

con la suerte de que nada más llegar detectamos un ejemplar.

A pesar de que la luz no era la mejor,

pero al ser la primera observación no se olvida.

Entonces es un momento muy emocionante

para alguien que tiene muchas ganas de ver un animal así.

Por fin, Marcos, el guarda, divisa al animal.

La tenemos ante nosotros.

Pero duerme, y si no se mueve, queda mimetizada con la naturaleza.

Hasta que por fin sale de su letargo.

Se está levantando.

Ella y sus cachorros.

Hala, ya se ha escondido.

Horas más tarde,

la osa nos obsequia con otro momento único.

Parece que mamá osa ha decidido

que hay que volver a la cueva.

Y se están encaminando.

A ver si es ahí...

Justamente.

En esa oquedad pegada a la pared caliza.

Están al lado y se están metiendo en la osera ahora mismo.

Esto es algo que no es verdaderamente fácil de contemplar.

¿No? ¿Por qué?

Suelen estar en sitios muy escondidos.

Esta está un poco más a la vista y hemos tenido la suerte,

la fortuna de poder verlo.

Un regalo para nuestros ojos

y una experiencia única e inolvidable.

Que una especie que estuvo al borde de la extinción

se pasee ahora ante nosotros

y conviva casi anónimamente

a escasos metros de nuestros hogares.

Pero el espacio para osos y humanos es reducido.

Ahora, más que nunca,

se hace necesario redoblar los esfuerzos

para evitar conflictos entre vecinos.

(Música)

La población de oso pardo se recupera poco a poco,

pero hay que insistir.

La especie sigue en peligro de extinción

y además hay que estar alerta ante nuevos desafíos

de convivencia con los humanos que puedan surgir en el futuro.

Nuestro futuro inmediato es insistir

con un nuevo tema de interés medioambiental la semana próxima.

Mientras tanto, recordad que podéis encontrarnos

en Facebook y también en Twitter, @escarabajotve,

y que tenemos más contenidos en Instagram, en Spotify

y en nuestra web.

Nos vemos en La 2 en siete días, no faltéis.

Os echaremos de menos.

(Música créditos)

  • Mi vecino es un oso

El escarabajo verde - Mi vecino es un oso

14 oct 2016

Hasta hace 500 años, en todas las montañas de la Península Ibérica campaba a sus anchas uno de los mamíferos más impresionantes de las cordilleras europeas: el oso pardo. La destrucción progresiva de su hábitat, y la caza masiva llevaron al oso pardo al borde de la extinción. Hoy día, gracias al esfuerzo conjunto de diferentes administraciones y asociaciones conservacionistas, la población osera se ha triplicado en los dos únicos reductos de esta especie que quedan en España: el de la Cordillera Cantábrica y el de los Pirineos.

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