'El clavo de oro' es una combinación de comedia costumbrista y thriller, en la que una serie de crímenes inexplicables vienen a alterar la vida de un tranquilo pueblo en plenas fiestas. Los hechos suceden en el año 1996 en un lugar ficticio donde ocurren unos sucesos relacionados con las tradiciones de Semana Santa y las fiestas populares

Un director de escena -Jaume Raventós- experto en rituales y ceremonias y su joven ayudante (Mercedes) llegan a un pueblo para dirigir un proyecto artístico relacionado con la Semana Santa y los festejos de la localidad. Las ceremonias han estado prohibidas por el arzobispado por un hecho dramático sucedido hace 20 años. Pero de nuevo, veinte años después, hay vía libre para la representación de 'El clavo de oro'... Sólo una condición: 'que no haya apedreamiento'.

Emilio Gutiérrez Caba, Juanjo Artero, Jesús Olmedo, Blanca Jara, Junio Valverde, Lola Marceli, Cesáreo Estébanez, Luis Varela, Alejandro Tous, Marta Calvó, Enrique Villén y Manuel de Blas encabezan el reparto. Dirige, Antonio del Real.

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No recomendado para menores de 16 años El clavo de oro - ver ahora
Transcripción completa

Se trata de una tradición extraordinaria,

una joya antropológica.

Ya, ¿pero eso del Judas de dónde viene?

Bueno, es la tradición local. Contratan a un forastero

para que haga de Judas en la Semana Santa.

¿Y le apedrean? No, eso era antes.

Hace 20 años se cargaron al Judas de un cantazo

y se jodió el invento.

Pero la nueva alcaldesa, con el apoyo de la Cámara de Comercio,

ha decidido recuperar esta riquísima joya antropológica

y este año habrá Judas de nuevo.

¿Y le van a apedrear?

El arzobispado se niega en rotundo, pero vete tú a saber.

Es que, que yo recuerde, en la historia nadie apedreaba a Judas.

Tampoco es para tanto, ¿no? Son tradiciones semíticas.

¿Qué no has oído hablar de la lapidación?

En España, las raíces semitas están bien claras.

(Claxon)

(Cencerros)

¡Eso es un cuerpo y no el de bomberos!

(Silban) (Jalean)

Muy buenas.

Sois catalanes, ¿no?

Eva me ha dicho que os eche una mano con los aparatos.

Soy técnico de luces, "El Chispas", para lo que os haga falta.

Mercedes y yo no soy catalana, soy de Madrid,

aunque vivo en Barcelona. Jaume Raventós,

antropólogo y director de Escena.

Nos vendría muy bien alguien del pueblo para el equipo.

-Experto en rituales y ceremonias.

Muy bien.

¿Por qué arman tanto jaleo?

Por los mendigos, han soltado el Clavo del Oro.

Acuden de toda la comarca y para llegar al Ayuntamiento

tienen que pasar por ahí para que les hagan el pasillito.

-¿Que forma parte de la tradición?

-No tengo ni idea. La gente se lo pasa en grande.

(TODOS) ¡Que viene, que viene!

-¿Qué pasa, muchacho? ¿Te ha dado canguele?

(Risas)

(Silbato)

-Comportaos, coño.

¿No veis que vienen al pueblo muchos forasteros?

¡Mira que sacó la porra!

-¡Qué se escapa, Maillo!

(Griterío)

-Es mi padre, policía municipal.

(Ladridos)

Hola.

¿Qué hay? Buenos días, ¿qué tal?

Aquí con los clavos.

¿Qué hay? ¿Qué tal el alojamiento?

La casa es muy acogedora.

Margot dice que la alcaldesa ha apostado fuerte

por las ceremonias.

Sí, eso parece.

Dice que el turismo aportará recursos al pueblo.

La una, vamos al sorteo.

Adelante. Gracias.

¡Manolito! ¡Cómo te pille tu padre te cruje!

(Campanas)

- Don Felipe ... -¿Qué quieres?

-¿Ha traído los anticonceptivos?

-¿Tienes receta? -No.

-Pues entonces vete al médico o al supermercado,

que yo no vendo esas guarrerías.

-¡Venga!

(Campanas)

-Tómese un cafelito y ya verá como enseguida entra en calor.

Y anime esa cara, hombre, ¡si solo ha sido un chichoncito

sin importancia! -¡Un chichoncito dice!

A este pobre hombre le han dado un manotazo de campeonato.

-Es que era de 500.

-Pues lo comido por lo servido, gajes del oficio de Judas.

-Bueno, esto ya está.

Espero que no vuelva a necesitarme más.

-¿Tiene o no tiene bemoles la cosa?

Maillo, acompaña a ese señor y que aguarde con los demás.

Esteban, por fin ya estamos todos.

Josefa, el señor es Jaume Raventós, el antropólogo.

La señora alcaldesa.

Jaume Raventós, antropólogo y director de Escena.

-Le hacía menos joven.

Por teléfono es difícil calcular la edad, ¿verdad?

-Efectivamente.

También usted es más joven de lo que suponía.

-Vaya, ¿no me diga? ¿Y qué edad me echaba?

Don Fermín, el párroco del pueblo.

Por poco tiempo, ya estoy prejubilado, hijo.

Y Mercedes, la ayudante de Dirección.

¿Necesitas una ayudante, Jaume?

Te advierto que aquí tienes de todo y a tu disposición.

Tú pide por esa boquita.

El viaje, el alojamiento, ¿ha ido todo bien?

-Todo perfecto. -Bueno, pues si me acompañas,

cerramos el tema burocrático. -Por mí no hay ninguna prisa, ¿eh?

-Lo primero es lo primero. Nosotros somos muy cumplidores.

¿Está todo preparado? Falta el Clavo de Oro.

Aquí está.

Pero habíamos hablado de 240.000 pesetas.

-Efectivamente, pero el dinero hay que ganárselo.

Esto es solo un adelanto para la previsión de gastos.

Oye, ¿tampoco está mal, no?

-Ah, no, no, si yo no digo nada. Me parece bien, ¿eh?

-Bueno, pues hablemos del asunto. Quiero explicarte el plan B.

-¿Que hay un plan B?

-Ya te dije que el arzobispo, que es un carcamal,

se niega a que se recupere la tradición al completo,

pero la autoridad civil no está de acuerdo.

El pueblo quiere pedrea, tendrá que haberla.

Aunque sea de terrones.

-¿La autoridad civil quién es? -Yo, por supuesto.

¿Te parece mal?

-En absoluto.

Está usted de muy buen ver, que todo hay que decirlo, ¿eh?

-¿Te parece?

¡Qué calor!

Por cierto, no te he ofrecido nada.

¿Quieres algo fresquito?

¿O prefieres calientito?

-Vamos.

Por aquí.

Venga.

Nuestra alcaldesa parece que tarda.

Pues no perdamos más tiempo, ¿no?

¿Empezamos ya?

La paz del Señor sea con vosotros.

(TODOS) Y con tu espíritu.

Como párroco de este pueblo

y en representación de sus feligreses

quiero agradeceros vuestra buena disposición

a participar en la celebración de esta semana de Pasión,

cuyo extenso significado no es preciso que os recuerde.

También quiero disculparme

por las molestias que hayáis podido sufrir

durante el camino

y lamentar que no todos podáis ser los elegidos.

Solo aquel que extraiga de la bolsa el Clavo de Oro

permanecerá con nosotros.

Para los demás, la bendición de Dios,

Padre, Hijo, Espíritu Santo.

Vamos. A alinearse.

Fila de uno, venga.

Venga, al fondo, contra la pared.

Venga, venga, ligeros.

Así nadie sabe quién es el Judas.

No se me vuelva.

El clavo.

Vamos, contra la pared.

Contra la pared, sin mirar.

¡Eh! ¡Contra la pared!

Vamos, vámonos.

-¡Me cago en todo!

(GRITA)

¿Pero qué es esto? ¡Vamos, vamos!

Siéntese, por favor.

Agache la cabeza, hombre.

-Oiga, ¿voy a salir en la tele?

-Que agache la cabeza.

Bueno, avíao.

Espero que sepa conservar la dignidad,

porque se lo digo claramente, las 20.000 pesetas hay que ganárselas,

así que nada de alcohol.

Ni gota, ¿eh? Ni gota.

Y si le invitan, rechácelo.

Lo importante es no dar confianza a nadie.

Padre, recuérdele que tiene que ensayar lo del discurso.

¿Qué discurso?

Este. Lo ha escrito el director, pero si quiere repasarlo.

Es que yo no conozco las letras.

Vamos, que no sé leer.

La alcaldesa, que nos ha pedido que para mayor lucimiento

grabemos también la escena del arrepentimiento de Judas,

porque según recordarán,

la alcaldesa quiere que salga también porque se arrepintió.

El que estoy arrepentido de haber autorizado todo esto soy yo.

Esa señora quiere convertir esta ceremonia en una romería.

Ocúpese de acabar con todo esto.

Descuide, me ocupo de todo.

Cualquier cosa que necesite, la pide en la parroquia.

Ahora le acompañaré a la ermita.

Allí le alojaremos.

Oiga, ¿y los cantos son de verdad?

¿Los cantos? ¿Que si hay música?

¡Qué coño música! ¡Los cantos!

Las piedras que me van a tirar.

Dicen que los vecinos de por aquí tienen muy mal cuajo.

Esté tranquilo, el arzobispo ha prohibido

terminantemente la pedrea.

Bueno, algún terrón que otro siempre le puede caer.

En cualquier caso, por si algo le ocurre,

hay prevista una indemnización de 15.000 pesetas

por cada día de hospitalización.

¿15.000 pesetas?

A ver si hay suerte y me descalabran.

Aquí está el hábito completo: túnica, capucha,

sandalias y cinto de esparto.

Lo que sí le ruego es que antes de vestirlo

se lave bien en la ermita, ¿de acuerdo?

Le acompaño.

Le he preparado una bota de vino. Con moderación, ¿eh?

¿Esa es la ermita?

-Mira, Córdoba.

La cruz de guía, hecha de madera con aplicaciones,

suele llevarla la cofradía.

Hay también faroles de guía que van acompañando esa cruz guía.

-¿Y qué querías que hiciera?

De pronto la buena señora se me echa encima y no veas.

La tía no se corta ni un pelo.

Bueno, tampoco hace falta que me des detalles, ¿eh?

Lo he hecho por la empresa.

¿O preferías que nos quedáramos sin cobrar?

La empresa es de tu mujer.

A ver si luego dice que no tiene fondos.

Es un ayuntamiento.

Los ayuntamientos tardan en pagar pero pagan.

Ya.

A verlo.

¿Qué haces?

¿Son tres partes, no?

Una para ti, una para mí y otra para el actor.

Pues esta es la mía. Perdonad.

Josefa me ha dicho que vayas para la prueba del vestuario.

¡Qué oportunidad!

A ver si le sacas otro cheque.

A mí me tira la sisa, ¿eh?

-¿Pero qué dice la sisa?

¡Qué te pones ciego de comer!

-Te doy yo un laxante y te quedas como nuevo.

Además, esa túnica te queda muy elegante.

Eres la viva estampa de tu padre.

(Risas)

-Que no,

que he dicho que el vestuario del pueblo se entrega mañana.

Ponerlo ahí con los demás baúles.

A ver, hoy solo prueban los apóstoles,

¿me habéis oído todos?

(TODOS) ¡Sí!

-¡Ay, coño! ¡Qué me clavas el alfiler!

-Bueno, y estos son los antiguos cofrades,

aunque la mayoría han muerto.

Queda Tomás, el barbero Ambrosio, don Felipe y don Fermín,

el que hace de Jesús.

El resto, este año, serán los familiares, los hijos.

¿Y de tu familia no hay nadie?

¡Que va! Eso es cosa de ricos.

Oye, ¿qué hacéis luego?

¿Queréis ir a tomar algo?

Bueno.

Margot, si continúas lanzándole puyas,

conseguirás que el pueblo entero te coja manía.

Dirán que eres atea.

Y lesbiana y terrorista.

¿Te ha mandado venir ella, verdad? ¡Pero cómo...!

Te has convertido en su perrito faldero.

Pues debería darte vergüenza participar en semejante disparate.

¡Por el amor de Dios, Margot!

Yo no puedo contradecir las órdenes del arzobispo.

¡Margot! ¡¿Margot, quieres escucharme?!

Esteban y Margot están liados.

Seguro.

Pero si Esteban el sacerdote.

¿Por qué eres tan morbosa?

Porque conozco a los hombres y sois todos unos cerdos.

Los curas, los peores.

Este, por lo menos, tiene buena pinta.

No sé qué te pasa últimamente que estas amargada.

Es para estarlo, ¿no crees?

Todo el día trabajando para la empresa de tu mujer

mientras tú te diviertes.

Y por cuatro perras.

¿Qué?

¿Sabrás perdonarme?

Bueno, igual si te esmeras.

Me voy a la ermita ensayar una escena con el cura,

pero a la vuelta, prepárate.

(Claxon)

¿Te vas a la ermita?

A ver al penitente.

Bueno, tú te debes creer que yo me chupo el dedo.

Ya puedes frotarte bien la frente con agua bendita.

Esta noche te van a salir un par de cuernos...

(CANTA BORRACHO) # Si quieres que yo te quiera,

# dame doblones, dame doblones.

# Si quieres que yo te quiera, dame doblones, dame doblones.

# Si quieres que yo te quiera, dame doblones, dame doblones.

(Ruido)

(Pasos)

(CANTURREA)

¡Ah, oh!

¡Ah, oh!

¡Ah!

(Música suspense)

(Música discoteca)

Hola, chicos. ¿Qué tal?

-¿Quieres un whisky?

-Gema, ponme una cerveza, "por fa".

Otro.

-¿Señor penitente?

¿Es que no hay nadie aquí?

Buenas noches.

Soy el director del espectáculo.

Creo que mi ayudante ya le dio el texto esta mañana

para que ensayemos, ¿verdad?

Debe hacer frío aquí.

Pensé en traerle una botella de coñac, pero me olvidé, caramba.

Mañana.

Mire, ya sé que está preocupado porque no sabe leer

pero esto no tiene ninguna importancia.

Muchos actores fueron analfabetos y aún hoy hay más de uno que...

Mire, el monólogo es muy cortito, usted solo tiene que imitarme.

Se lo leo.

Yo, Judas Iscariote

confieso ante Dios

y ante vosotros que por 30 monedas.

¡Basta!

¿Qué pasa, que no le gusta?

Si no le gusta se cambia.

No, nada, nada, se suprime la escena.

¡Ah!

¡Ah!

¡Ah!

(Golpes)

(Música disco)

¡Vámonos!

-Mira lo que tengo aquí.

Mira esto. Coge una.

-Que no, hombre que no. -La amarilla.

-Que no, que me sienta fatal. -¿Pero qué dices?

¡Tío, como si fueran gominolas!

Mira, mira.

De verdad, que lo dejamos para otro día.

No me encuentro bien, de verdad.

¿Entonces qué hago, me la envaino? ¿Para qué coño hemos venido aquí?

-¿A que me la pela?

Oye, Ramón, no te entretengas mucho, a ver cuando me toca.

-Venga, no me jodas, tío. No me jodas.

-¿Cómo que no te joda? ¿Qué pasa? Los demás también tenemos derecho.

¡Pero bueno! ¿Pero vosotros que os habéis creído?

¡Aparta, gilipollas!

Dame mi ropa.

¡Una mierda te voy a dar!

-Claro que sí.

Pero bueno, que me deis mi ropa.

Venga, ya. Vámonos, va.

¡Oye! Olé, ole...

-¿Pero qué coño haces?, que es mi coche.

¿Se puede saber ahora qué coño hacemos?

Pues tú, de momento, quítate los pantalones.

¿Que me quite los pantalones?

Hombre, me tendré que poner algo, ¿no?

Que me voy a coger una cistitis.

¿Tienes móvil?

¿Quiere algo más la señorita?

Hay que joderse.

(Teléfono móvil)

(OPERADORA) " El terminal telefónico marcado no se encuentra operativo

en este momento".

A mí lo que de verdad me gusta es el cine.

Pero bueno, ya te puedes imaginar, el cine en un pueblo no llega mucho.

Pero hay un videoclub y ahí sí que soy el fan número uno.

Ahora también me estoy aprendiendo de memoria una enciclopedia.

Oye, ¿sabes bien si este es el camino?

Sí, por aquí se acorta.

¿Tienes frío? ¿Seguro que sabes dónde vamos?

Lo sé perfectamente, ahí cerca está la ermita.

¡Shhh!

Creo que hay alguien. Será un conejo.

Con linterna, ¿no?

Corre, corre.

-Documentación.

-¿Cómo que no ha pasado nada?

Te traen los guardias civiles envuelta en una manta

y dices que no ha pasado nada.

He tenido un problema con unos chicos.

Pero, vamos, que ni me han atacado ni me han violado.

Si te han hecho daño, debes denunciarlo.

En este pueblo, empezando por la alcaldesa,

son todos unos españoles machistas.

Te lo agradezco, Margot, de verdad. Pero estoy bien, no pasa nada.

¿En serio? Sí.

Lo que sí me gustaría pedirte es que no le digas nada a Jaume,

tú no sabes cómo es.

Bueno, pero Jaume todavía no ha venido a dormir.

¿Cómo que no ha venido a dormir?

Pensaba que estaría contigo.

Será cabrón.

Me cago en... Lo siento,

veo que he metido la pata.

Lo mato, lo mato.

Lo mato, Margot.

Lo mato.

(LLORA)

Hola, Judas. -Hola, Judas.

Antes don Alfredo lo hacía todo con la luz de los cirios

y quedaba divinamente.

A mí lo que me ha mandado el catalán,

rojos, verdes y amarillos.

A ver si va a parecer esto una verbena, hombre.

Buenos días. Buenos días.

Disculpen el retraso,

el director se encuentra indispuesto y se nos ha hecho un poco tarde.

Está enfermo, buena se pondrá la alcaldesa.

Pues que se ponga como quiera.

Mientras tanto, voy a encargarme yo.

Chispa, el plano de luces.

Aquí está,

todo listo para dirigir los focos. Perfecto.

Por cierto, ¿qué tal la resaca?

Mira, mejor no te lo cuento.

¿Dónde está la mesa?

Ya iba a cerrar, ¿qué quieres ahora, que te afeite?

Está bien, pasa.

(Ladridos)

Tranquilo.

Tampoco hay que exagerar.

(Ladridos)

Buenos días. Buenas.

¿Sabe si está la señora alcaldesa? Sí, señorita.

-Gracias, no, no.

Gracias.

Buenos días. Pasa, bonita, pasa.

Me pillas probando para la procesión,

¿qué tal me queda? Fatal,

es que la hace más voluminosa. ¿Hay algún problema?

Claro que lo hay, ¿dónde está Jaume?

¿Es que no está?

No se haga la tonta, que no cuela.

Yo solo sé que ese señor tiene un contrato

y como me falle vas a ver lo que es bueno.

Ya, no ha pasado la noche con usted.

Oiga, señorita, aparte de alcaldesa de este pueblo,

gracias al pueblo popular y soberano

estoy felizmente casada y conmigo solo duerme mi marido.

Menos lobos, señora, que Jaume me lo ha contado todo.

¡Maíllo!

Oiga, de verdad.

¡Maíllo!

No lo entiende. No aparece desde ayer por la noche.

¿Qué pasa doña alcaldesa?

-A esta furcia me la detienes, por desacato.

-Muy bien. -Y dile al cabo

que dé parte al juez, a ver quién tiene más ovarios.

-Vamos, señorita, acompáñeme.

Vamos.

No se me resista.

-Bueno, padre, ya me marcho.

¿Queda bonito esto?

Sí, hijo, que Dios se lo pague.

Y que incluya las horas extras.

Hasta luego, padre.

Le dije que viniera a las seis.

Quiero confesión.

Muy bien, sígame.

Ave María Purísima. Sin pecado concebida.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

He estado en el cementerio,

ni siquiera han puesto su nombre en la tumba,

pero le juro que no volverán a olvidarse de él.

¿De quién no se van a olvidar?

Viene el fin de la tierra,

desencadenará mi ira y te pagaré según tus obras, así dice Yavé,

viene el terror y la angustia,

vivirá en paz.

Padre, me acuso de haber matado ya a tres hombres.

Le advierto que su sangre no será la única que corra en este pueblo.

Dios mío, tú.

Estaban condenados, yo soy la mano que ejecuta el castigo de Dios.

No es a ti a quien corresponde juzgar,

en nombre de Dios todopoderoso te pido que detengas

tus ansias asesinas.

Todos sois culpables.

¿Yo también?

También.

Te condenarás con el infierno.

Testigo fue entonces, padre, y testigo es ahora.

Que cada uno ocupe su lugar.

¿Me dará la absolución?

Sin arrepentimiento, no puede haber absolución.

Fuera de aquí, fuera.

Con las alimañas, donde no puedas hacer el mal, eres un asesino.

He venido a hacer justicia.

Te lo advierto, si te acercas esta noche a la Iglesia...

¿Qué? ¿Qué? ¿Qué?

Usted no puede hacer eso. ¡No puede hacer nada!

Está atado por el sacramento.

(Ladridos)

Hola. Hola, buenas.

Hola. Hola.

Don Fermín.

Don Fermín.

¿Se encuentra mal?

No, no.

No muy bien, la verdad.

¿Quiere que me ocupe de la ceremonia?

Es asunto mío, tengo que estar allí, en mi lugar.

Está bien, pero acuéstese un rato, le veo cansado.

Pronto tendré ocasión de descansar, Esteban.

Lo presiento.

Presiento.

Eh, ¿es verdad que Josefa tiene encerrada a la catalana?

-Sí, ahí adentro la tengo. -¿Le has ofrecido algo de comer?

-¿Tú qué te crees, que esto es un restaurante?

-Pues yo le traigo un bocadillo. -¿A ver de qué es?

-De hostias, cojones. Ni tocarlo. Basta ya de abusos de autoridad.

-Bueno, bueno... Tú estás enamorado.

-¿Y qué si lo estoy? -¿De esa furcia?

-Mercedes,

las instrucciones están dentro.

Ahora lo entenderás.

(GRITA) -Chaval, bueno está lo que está bueno.

Venga, para la casa.

-Para la casa no, para la cofradía.

A ver ahora quién graba el video si habéis encerrado a la profesional.

Manda cojones.

-Profesional...

¿Hola?

Ya está llegando la gente y Ambrosio sin aparecer.

-Eladio tampoco ha venido. Más me preocupa don Fermín.

Tampoco ha venido el penitente. ¿Alguien ha visto al penitente?

-Nadie. -Hoy la vamos a tener.

(BORRACHO) -¡Tranquilos, tranquilos!

¿Cómo vienes así? Está como una cuba.

-Siéntate bien.

(BORRACHO) -No, no, no, no, no, no. He estado meditando.

¿Alguien sabe quién pagó la última cena?

(Murmullos)

-Vaya sopa que llevas.

¿Jaume?

Ya te digo yo que aquí no hay nadie.

Esto parece la típica película de misterio.

Mira.

El detective y la chica entran en la vieja

y tétrica casa abandonada. Un puñado de murciélagos

les dan la bienvenida revoloteando sobre sus cabezas.

(IMITA A LOS MURCIÉLAGOS)

¿Jaume?

La chica observa la comida de Judas,

los calzoncillos sudados del Judas, la...

(NERVIOSA) Oye, cállate ya, coño. ¿No puedes parar ni un minuto?

Perdona, quería relajar la tensión.

¿Me hago un peta? Eso es entrar en razón.

Pues venga.

¿Dónde se habrá metido el gilipollas este?

¿Te puedo hacer una pregunta? Jaume y tú, ¿estáis liados?

¿A ti qué coño te importa? A mí nada.

Si estáis enrollados

y se ha enterado de la juerga que te pegaste anoche...

Lo más normal es que esté de camino Barcelona.

No, el coche está en casa de Margot.

Estará en un bar ahogando las penas en alcohol.

Es normal.

Te he dicho que aquí no estaba.

No me escuchas.

-¿Aún no ha venido? -No, no ha venido.

-Mira, el Judas.

-Dese prisa, hombre de Dios, que lo estamos esperando.

-Esta es una procesión muy mentada en toda la comarca.

No te digo más.

Este año han venido hasta unos negros.

-Ya está ahí el penitente. -Menos mal.

-Don Fermín, ya ha llegado el penitente.

Hermanos, por favor, tengo que deciros algo.

Como párroco titular he tomado una gravísima decisión.

Se suspende la ceremonia. ¿Qué?

¿Qué ocurre, don Fermín? Eso es imposible.

-Está todo preparado. -Exijo una explicación.

Falta un cofrade y otro no está en condiciones de participar.

Ambrosio llegará en el último momento.

-Yo no estoy borracho, por la gloria de mi padre.

-Cállate, Eladio.

No lo hemos pensado bien. Todo se ha tergiversado.

Las luces, la música, el espectáculo,

la cofradía ya no es lo que era. No hay razón suficiente...

Don Fermín, usted chochea.

(ENFADADO) He dicho que no se celebra y no se celebra, caramba.

(HABLAN A LA VEZ)

Un momento. Perdonen.

Gracias, muy amables.

Por favor, siéntese aquí.

Desde aquí se disfruta de la mejor perspectiva.

No hemos descuidado ningún detalle. Hola, hija.

-¡Alcaldesa! Venga.

-Si me disculpa...

¿Qué pasa?

-Don Fermín quiere suspender la ceremonia.

-Hasta ahí podíamos llegar. -Se ha encerrado en su despacho.

-Dejadme a mí.

Cuidadme al señor diputado. -Sí, sí.

Lo siento, he intentado hablar con él, pero no hay manera.

Déjeme a mí.

¿Da usted su permiso, don Fermín?

(ENFADADO) La que faltaba. He dicho que eran mis últimas palabras.

(GRITA) A este cura me lo cargo por esta.

-Por favor, doña Josefa, está usted perdiendo los papeles.

-¿Qué ha dicho?

-¿Cómo que qué ha dicho? Si está fatal.

Me ha tirado un cirio. Este desplante no se lo consiento.

El pueblo no se lo consiente. ¿Dónde está el catalán?

Quiero que grabe hasta el último detalle.

-Está peor de lo que pensábamos.

El catalán lleva todo el día sin aparecer.

Si le he entregado un cheque de 80.000 pesetas.

Será sinvergüenza... ¡Cabo, cabo!

Dígale a Maillo que venga.

Y luego al de la caja de ahorros

que anule el cheque que he entregado esta mañana.

Cobrarlo no puede haberlo cobrado porque hoy no han abierto.

-Señora alcaldesa, Maillo está aquí. ¡Maillo!

-¡Maillo! ¿Qué coño haces aquí? ¿Y la prisionera?

-No me vas a creer, señora alcaldesa, pero se ha fugado.

-¿Por dónde? -Por la puerta.

Es una mujer de muchos recursos.

Tenga en cuenta que es una profesional.

-El barbero sigue sin aparecer. -¿Qué hacemos con Eladio?

-Está completamente borracho.

-Me ha mandado a luchar contra los elementos.

Y qué elementos.

¿Qué hacemos? La gente está loca por entrar.

¿Puede usted hablar con don Fermín?

Dígale que el lavado de pies se va a hacer,

pero que se suspende la procesión. Le gustará.

Si no acepta, ¿puede usted sustituirle?

De acuerdo, vamos.

Cabo, ¿puede sustituir al barbero?

-Afeitar puedo afeitar. Lo que es ya el corte de pelo...

-Le digo para lo del lavado de pies, hombre.

Ande, póngase un hábito de esos. Uno que le entre.

Señores, vamos a dar la entrada.

Todos a sus puestos. -¿Pero qué pasa con las luces?

-A pelo, como siempre se ha hecho. Total, no se va a grabar.

(Órgano)

Un problemilla que ya he resuelto.

-¿No tenía otra cosa mejor que ponerse?

-Me han dicho que me pusiera algo que me entrara y esto me entra.

En el nombre del padre, del hijo y del Espíritu Santo.

Vamos a celebrar la Santa Cena, pero antes el lavatorio.

(Órgano)

El que se ha bañado no necesita lavarse.

Está todo limpio. Vosotros lo estáis, pero no todos.

¿Entendéis lo que he hecho con vosotros?

Vosotros me llamáis vuestro maestro y señor.

Me decís bien, porque en verdad lo soy.

Pues si yo siendo vuestro maestro y señor os he lavado los pies,

también vosotros tenéis que lavaros los pies los unos a los otros.

En verdad os digo que no es mayor el siervo que su señor,

ni más grande el enviado que quien le envía.

Si esto aprendéis, seréis felices si lo practicáis.

No lo digo por todos vosotros. Yo sé bien a quién he escogido.

Lo digo para que se cumpla la escritura.

En verdad os digo que uno de vosotros me entregará.

Señor, ¿quién es?

Pero ninguno de los que estaban a la mesa...

¿Qué dice? Este don Fermín no está bien.

Es el Evangelio de San Juan.

Las palabras de Jesús en la última cena.

Antiguamente me sonaba distinto.

Tomad y comed todos de él porque este es mi cuerpo,

que será entregado por vosotros.

El cuerpo de Cristo. Amén.

El cuerpo de Cristo.

El cuerpo de Cristo.

El cuerpo de Cristo.

El cuerpo de Cristo.

El cuerpo de Cristo.

El cuerpo de Cristo. Amén.

(Gritos)

Don Fermín, ¿qué le pasa?

-¿Qué ha pasado, Maillo?

-A la sacristía.

-Discúlpeme un momento.

-Alcaldesa, pase.

-Vámonos.

-Tranquilos.

-¡Un momento, un momento! -¡No podéis entrar!

-¿Se suspende la misa? -Eso lo dirá don Esteban.

-¿Y la procesión? -La procesión está suspendida.

-Por favor, id para allá. A sus sitios.

Dejadme pasar, por favor.

Queridos hermanos, nuestro párroco don Fermín,

ha sufrido un desvanecimiento cuyo alcance desconocemos aún.

La ceremonia se suspende.

Os ruego que recéis conmigo un "Padre Nuestro"

por su pronto restablecimiento.

(REZAN) Padre Nuestro que estás en los cielos,

santificado sea tu nombre.

Venga a nosotros tu reino.

Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

El pan nuestro de cada día danos hoy y perdona nuestras deudas

así como nosotros perdonamos a nuestros deudores.

(Gritos lejanos) Y no nos dejes caer en la tentación

más líbranos del mal. Amén.

(TODOS) Pedrea, pedrea...

¿Y ahora qué?

Ya te he dicho que a lo mejor el punto sería ir a Barcelona.

No sé. Todo esto es muy raro.

He llamado a su mujer y me dice que no sabe nada.

Perdona, pensaba que...

tú y él erais pareja.

Vale. Jaume tiene mujer e hijos en Barcelona.

Yo soy su pareja artística pero también somos amantes,

y lo sabe todo el mundo, ¿contento?

Hasta mañana.

¿Adónde vas?

A casa de Margot. Tengo que dormir algo,

estoy agotada.

¿No quieres que te lleve?

No, prefiero ir andando.

Mercedes.

¿Qué?

No, nada.

Ve con cuidado.

Vale.

¿Cómo está?

Le he puesto una inyección para que pueda dormir.

¿Es grave? Me temo que... se está despidiendo.

Márchate.

Patro y yo nos encargamos de él.

Si me necesitas, llámame.

Gracias.

(HABLA SIN SENTIDO)

(QUEJIDOS)

(GRITA)

(QUEJIDOS)

(HABLA SIN SENTIDO)

(GRITA)

(Lucha)

La Estricnina, ¿dónde está?

No tengo.

¿Dónde?

En ese mueble, en el cajón de en medio.

¡Judas!

¡Agh!

(Golpes)

(GRITO) ¡Hostia!

-¿Qué ha sido eso?

Ramón.

¿Qué te ha pasado?

-¡Hostia!

-¿Pero qué has hecho?

(Música suspense)

(Puerta)

¿Quién anda ahí?

¿Ey?

¿Quién es usted?

Oiga.

(Ruido)

(Cacareo)

(Queja)

(GRITA)

¡Dios mío!

¡Dios mío!

Traiga un cuchillo de la cocina, Patro. Deprisa.

¡Patro, corra!

¡Por el amor de Dios, dese prisa, Patro!

Aguante, don Fermín, aguante.

Enseguida le bajamos. Aguante.

Aguante, por el amor de Dios.

Sujete hacia arriba. Sujételo. Sí.

Tire hacia arriba.

Llame a la doctora. Que venga rápido.

¡Dios mío! ¡Qué desgracia más grande!

Padre, Padre.

(QUEJIDO Y TOS)

Padre, Padre.

Padre, vamos, la confesión.

(CON DIFICULTAD) No quiero confesión.

Vamos, padre.

Vamos.

Ave María Purísima.

(CON DIFICULTAD) Quiero morir.

Vamos, padre. Sin pecado concebida, dígalo, padre.

(CON DIFICULTAD) Hijo, hijo,

he pecado y por eso he sufrido la pena del infierno.

Pagar por todos.

No quiero que me absuelvas.

Hace 20 años, un hombre, murió... (TOSE)

Padre, fue un accidente.

(CON DIFICULTAD) Por un crimen que yo consentí.

Ahora he de impedir su venganza.

Padre, ¿la venganza de quién? ¿De quién?

(CON DIFICULTAD) La venganza de Judas.

Ha vuelto, ha vuelto...

Padre.

Padre.

Yo te absuelvo en el nombre del padre, del hijo

y del espíritu Santo. Amén.

(LLORA) Padre.

(Máquina escribir)

Nombre. Jaume Reventós.

Profesión. Antropólogo.

De los que se comen a la gente.

Ponga director de escena.

A mí me da lo mismo.

¿Desde qué hora le echa en falta?

Desde ayer a las nueve o nueve media, no lo sé,

cuando me levanté.

A las nueve de la mañana, ¿está segura?

Sí.

¿Qué hace? Son las 7:30.

No se puede denunciar una desaparición

hasta pasadas 24 horas. Lo dice el reglamento.

-¿Qué pasa, cabo?

-El farmacéutico.

Que ha amanecido cadáver.

Al parecer ha sido un atraco. ¿Quiere usted examinar el cuerpo?

-Luego. Antes tengo que ir a ver a don Fermín.

Este ya no me necesita.

-Pues avise a don Esteban.

(Timbre)

(Golpes en la puerta)

Buenas, señora Patro, ¿cómo está el padre?

(LLORA)

¿Peor, verdad? (LLORA)

Ha muerto.

Se dio un golpe en la cabeza, mira.

¿Y esta marca del cuello?

Margot, tienes que certificar su muerte accidental.

Yo he salvado su alma pero tú tienes que salvar su reputación.

Pero Esteban, yo no puedo hacer eso.

Te lo suplico, Margot. Sería un escándalo.

Si me necesitas, estaré en la farmacia.

Pero Margot, ¿dónde vas?

¡Que tenemos otro cadáver!

¿Otro cadáver?

¡Señora Patro!

-Y dice que se acostó anoche y no había llegado.

-El pobre era muy trasnochador

pensé que estaría con algún amigo.

-¿Y esta mañana?

-La Juana vino a decirme que estaba la puerta abierta.

Y entonces bajé y...

-¿Sabe qué más había en el cajón forzado?

-No. No le puedo decir.

Yo en la farmacia solo me ocupaba de la limpieza.

-¿Y las drogas? ¿Dónde las guardaba?

-No, no, no, eso sí que no.

Aquí no hay drogas, señor juez. De eso no tenemos.

-Los barbitúricos, las anfetaminas...

-No. No, no, no.

-Está bien.

-¿Puedo subir a mi habitación?

-Suba.

-Gracias.

-¿Cuál es su opinión?

-Lleva muerto unas siete horas.

Rotura de tráquea por introducción de probeta graduada.

10 cm, si no me equivoco.

-Mi sargento. El Padre Esteban está aquí.

-¿El Cura? ¿Y qué quiere?

-Que pase pero que nadie toque el cadáver hasta que llegue el forense.

-¿Y si no se le localiza hasta el lunes?

Con esto de las fiestas...

-Llegará, llegará en su momento. Ya se le ha avisado.

Buenas.

¿Y don Fermín?

¿Se ha recuperado ya?

Ha fallecido.

¡Qué me dice!

Sí, resbaló en la bañera.

¡Qué barbaridad!

¿Ha traído los óleos?

Lo siento, los olvidé en la iglesia.

¿Entonces a qué ha venido?

Enseguida regreso, voy a por ellos.

Un testigo dice que vio anoche a una joven salir de la farmacia.

Era delgada, alta, pelo rubio oscuro y con ropa de Madrid.

-¿Cómo saben que era de Madrid?

-Vamos, que era forastera.

-¿Qué quiere, muchacha?

¿No es la casa del Chispas?

No, está ahí enfrente.

Esa ventana.

Gracias.

¿Se puede saber qué coño haces ahí?

¿Pues qué voy hacer?

Venga, sube, que te abro.

De verdad que no sé en qué estabas pensando.

Vamos a ver, Mercedes, si te ve mi padre te mete en la trena,

que eres una fugitiva, joder.

Pero es que he ido a la Guardia Civil y no me han hecho ni caso.

No sé qué más hacer. No sé, pero venir a mi casa...

¿Y dónde quieres que vaya? Si es que no conozco a nadie más.

¡Arriba las manos! Que no se mueva nadie.

-Venga, papá, por favor, deja la pistolita en paz,

que ha venido de buenas. Atenuante

de arrepentimiento espontáneo. -¿Tú qué coño sabes?

Esta es una mujer muy peligrosa.

Oiga, que yo no he hecho nada. A mí no me puede detener.

¿Cómo que no? En primer lugar, por quebrantamiento de condena.

Y en segundo, porque la alcaldesa ha puesto precio a su cabeza.

¿A mi cabeza? Sí, 500 pesetas si la encuentro,

y la he encontrado. -¡Papá, no me jodas!

¿Vas a dejar que metan en la cárcel por 500 pesetas

a la mujer que yo amo?

-Sí, hijo, sí. 500 pesetas son 500 pesetas.

-Yo no lo pienso consentir.

-¡Qué haces! ¡Qué haces!

(GRITA) -¡Papá, papá!

¿Pero qué necesidad había de quererte, joder?

-¡Ay, me ha dado en la hernia, oye!

-¡Le has dado en la hernia! ¡Lo siento!

Por suerte llevo el braguero.

-¿No te ha dicho el médico que te lo quites para dormir?

-Sí, pues mira tú si le llego a hacer caso, ¡esta me capa!

(GIME)

(Silbato) (Claxon)

¡Bueno, bueno! A ver qué pasa.

Déjeme pasar, oiga.

-Vamos a ver, ¿qué es lo que ha pasado aquí?

-Don Felipe, que dicen que le han cortado la cabeza.

-¡No jodas!

-A estos dos los vieron salir de noche corriendo.

-Pero no pueden ser tan gilipollas,

eso no quiere decir que sean asesinos.

Bueno, pues yo voy a hablar con la Guardia Civil.

¡Te vas a meter en un lío, joder! Me da igual.

¿Me quieres escuchar? ¡No!

A ver, dígame exactamente qué pasó.

-Yo estaba en mi casa, estaba en mi casa tranquilamente

y, de repente... Sargento.

¿Ve aquellos chicos de ahí?

Sargento, ¡es ella! -¿Seguro?

-¡Es ella! -¡Al cuartelillo!

-¡Vamos! No, no, no.

¡Allí, allí!

¡Son ellos!

¡Los asesinos!

(Griterío)

-Maillo, ¿qué pasa?

Cuidado, señora alcaldesa.

-Venimos a entregarnos. -¿Sois vosotros

los que habéis matado a Felipe? -No, pero nos entregamos igual.

Pues no sé yo si será reglamentario... ¡Coño!

(Griterío)

(Silbato)

-Maillo, abre la puerta.

-¡Echémosla abajo! -¡Sí, abajo!

(Silbato)

(Griterío)

-Por tu madre, no abras que nos linchan.

-Hasta que no estén dispersos no abro.

(Griterío)

-Carmelo, soy Josefa. Déjame entrar.

-¿Me lo dice como vecina del pueblo o como alcaldesa?

-Te lo digo como me sale de los ovarios.

-Maillo se ha quedado fuera.

-Que se joda.

-Me han dejado fuera a mí.

(Timbre)

No se moleste, no está.

¿Dónde está? No lo sé, pero el perro

lleva toda la noche ladrando.

No mire, no mire, vámonos.

Avise a los municipales, ¡deprisa!

¡Pedrea! -¡A por ellos!

(Griterío)

(Silbato)

(TODOS) ¡Pedrea, pedrea!

-¡Silencio! ¡Silencio!

¡Ay, el bolso! ¡Silencio!

Los asesinos ya han sido capturados.

-Queremos que nos los entreguen.

-Bueno, vuelvan a sus casas.

Les garantizo que la paz y la tranquilidad

han vuelto a nuestro pueblo.

-¡Han matado al barbero!

(LLORA)

¡Por favor, por favor!

-¡Vamos!

(Griterío)

-Hay que aprovechar y llevar a esos dos al cuartelillo.

Y tomándolo, lo mataron y lo echaron fuera de la viña.

¿Qué hará, pues, el dueño de la viña?

Regresará y hará perecer a los viñadores.

La actitud del cura es inclasificable.

La verdad es que no me lo explico.

A sus órdenes, mi sargento.

Aquí no pinta nada, pitufo.

Hombre, si es que mi hijo dice que la chica no es la asesina,

he visto salir a los culpables de la farmacia.

¿Quién es tu hijo?

¿Quién va a ser?

¿Este?

Al cuartelillo con él.

¿Cómo que al cuartelillo?

Es mi hijo y no ha hecho nada. -Si quieres puede acompañarle.

Yo no he hecho nada.

No, gracias, mi sargento.

(Ladridos)

Oiga, ¿nadie va hacer nada con ese perro?

No sé cuánto tiempo lleva ladrando, nos está volviendo a todos locos.

Los familiares del finado.

Ese no tenía a nadie.

Pues estamos buenos.

Coño, Maíllo.

Sí.

Esto es de su competencia.

A sus órdenes, mi sargento.

Ocúpate del perro. ¿Cómo que del perro?

¿Qué hago yo con el perro? -Tú verás, tira para dentro.

A sus órdenes.

Sí.

Señora Margot. -Sargento.

El juez, que llegará enseguida.

Mire, le presento al señor Ramos, el forense, la señora Margot,

la médico, nos ayudó a levantar el primer cadáver.

Pues mi llegada aquí sí que ha sido oportuna,

venía a por un cadáver y me he encontrado con dos.

Esto sí que es matar dos pájaros de un tiro.

Tres si contamos con el párroco.

¿Don Fermín? ¿Qué le ha pasado?

Resbaló en la bañera, pero ya he arreglado los papeles.

Qué lástima, con los amigos que éramos,

seguro que le hubiera encantado que le hubiera certificado la defunción.

Tomás.

Tomás.

Hola, padre, estoy limpiando la cámara aprovechando la vigilia.

Tomas, qué alegría.

Estás vivo, Tomás.

¿Y cómo voy a estar?

¿No sabes lo del barbero?

¿Qué tiene?

Muerto, como don Felipe.

No vas a pensar que yo.

Tranquilízate, nadie ha pensado en ello.

Cierra el establecimiento y vete a la cofradía cuanto antes.

Tomás, es cuestión de vida o muerte, ¿me has entendido?

Si ves a alguno de los hermanos le dices que hay reunión urgente.

A las 16 en punto.

¿Y quién limpia la cámara?

No te jode.

¿Cómo estás? Muñeca mía.

Qué bellezón.

¡Ah!

Con permiso, mi sargento, el padre Esteban está aquí.

El que faltaba, adelante, padre.

Llevamos toda la mañana buscándole,

¿por qué no dio parte de la muerte del barbero?

Disculpen, tenía que ocuparme del velatorio de don Fermín.

Pero ¿qué tenía que hacer en casa de don Ambrosio?

Fui a interesarme por su salud, como anoche no se hizo la ceremonia,

tienen que soltar a estos muchachos, son todos inocentes.

¿Y usted cómo lo sabe?

Usted sabe algo, padre, y le diré que si oculta

alguna prueba estoy en condiciones de encerrarle.

¡Y una leche! Le necesito para la procesión

y a la catalana también.

Jaume me ha dicho que estás capacitada para rodar lo que sea.

Bien, pero esta vez quiero el cheque completo y por adelantado.

¡Ja!

Un momento, no habrá procesión, dada la situación habrá

que suspenderla.

Y dos leches, la procesión está anunciada y hago responsable

de lo que pueda pasar por alteración del orden público.

Se ve que echa muchas horas de gimnasio.

(Campanas)

Queridos hermanos, os he reunido aquí esta tarde,

para que todos juntos, cofrades y vecinos,

reflexionemos sobre los dolorosos acontecimientos que han azotado

nuestra comunidad los últimos días y para que actuemos

según los dictámenes de nuestra conciencia, si alguien quiere

intervenir, puede hacerlo. Pero os ruego que nos atendamos

a los fines religiosos de esta reunión.

Con el debido respeto, padre Esteban,

como director de la caja de ahorros, quiero mostrar mi preocupación

por las repercusiones económicas que esta medida puede tener

en el futuro del pueblo.

Por los clavos de Cristo, por favor,

han muerto tres cofrades.

Pero, ¿va a haber pedrea o no?

Eso ni se pregunta.

¡Pedrea!

(TODOS) ¡Pedrea!

Padre Esteban.

Todo en primer plano.

Padre Esteban, dejémonos de monsergas, el pueblo ha hablado.

Esto no sucede en otros municipios y en el extranjero,

lo que pasa es que aquí vivimos muy tranquilos y no estamos

acostumbrados, yo como alcaldesa Y como ciudadana digo

que se ha de mantener el plan previsto.

Muy bien, así se habla.

(TODOS) ¡Pedrea!

(Cohetes)

(Algarabía)

Dios Padre celestial.

Ten misericordia de nosotros.

Dios Hijo redentor del mundo.

Ten misericordia de nosotros.

Espíritu Santo.

Santa María.

Ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios.

Ruega por nosotros.

Angustias.

Vamos, vamos.

Santa Madre de Dios.

Ruega por nosotros.

Santa Virgen. Ruega por nosotros.

Maíllo.

A sus órdenes.

Qué porte.

Espectacular.

¿Está la tropa preparada?

Todo preparado, mi cabo

En marcha.

¡Señores! ¡Señores!

Por amor de Dios, esto no es un carnaval.

Guarden la compostura, ¿entendido?

Falta Tomás.

¿Y el penitente?

Yo le he visto en la iglesia, rezando.

Hombre, padre, no se ponga usted así.

Sé quien eres y a lo que has venido.

Huye de aquí antes que llame a la Guardia Civil.

Por Cristo, te lo ruego.

Cristo está con los que sufren.

No tomarás el nombre de Dios en vano.

Cristo vino a nosotros por amor y tú practicas la venganza.

No se cansará tu mano de derramar la sangre del inocente.

Todos sois culpables, todos.

Padre, vamos, que hay que darle salida.

Pues yo te digo que no es el auténtico Judas,

Esteban lo ha cambiado.

Te pido por favor que no me metas en este lío.

Vamos a grabar esto y ya está.

Pero yo te digo que no es el mismo.

Vale.

(Balidos)

¡Darío, Darío!

¡Hay un muerto!

¡Ven a desenterrarlo voy al pueblo a avisar!

(Balido)

(Suena marcha)

(Suena marcha)

(Suena marcha)

(LATIGAZOS)

(Suena marcha)

(Suena marcha)

(Suena marcha)

¡Mi sargento! -¿Qué pasa?

-Me encontrado un muerto. -¿Qué?

-Un cadáver. -¿Dónde?

-En lo alto de la ermita. -¿Arriba?

-Alto, paren.

¡Llama a los compañeros!

-¡La Guardia Civil!

-Agente, hay que seguir la procesión.

-¿Dónde era? -Allí arriba.

-Vamos a ver señora.

Deprisa.

(Suena marcha)

(REFUNFUÑA)

¿Qué ha pasado?

Que han encontrado otro cadáver.

-Y el hijo de Emiliano dice que no es este el pueblo.

-No sabemos nada más.

-¿Qué ha pasado? -Nada, no ha pasado nada.

Venga, vamos.

La procesión ha terminado.

Llevad las cosas a la sacristía. ¡Rápido!

Toma, coge.

¿Pero dónde vas tía?

-Chispas, Sansón.

¡Por aquí, por aquí!

-¿Le conocen? -Es él, penitente.

-¿Entonces quién es el Judas?

-¡La ermita, la ermita está ardiendo!

-¡Ay qué flato!

-¿Los compañeros dónde están? -Han ido por otro camino.

¡Tira, tira!

(PUÑETAZOS)

(Música de acción)

¡Satanás!

¡En nombre de Dios Todopoderoso, yo te convido!

¡El infierno guarda a los impíos!

¡Satanás,

sal de este cuerpo!

(GOLPE)

(GRITA)

¡Socorro!

¡Socorro, por favor!

¡Alto Satanás!

¡Qué avisen a alguien!

(Sirenas)

(Sirenas)

Estoy bien, estoy bien, vayan a apagar el fuego.

Usted aguante padre.

(CLAXON)

Tranquilo, usted aguante.

-¿Qué pasa? -¡Qué llamen a una ambulancia!

-No hay tiempo, llévenlo a mi coche de prisa.

Despacio, qué le hacéis daño.

-Mi sargento. -¿Qué pasa?

Han ido a por la cisterna.

-Que corten ramas procuren apagarlo. -A sus órdenes, mi sargento.

Menos mal que no tenemos viento.

Sargento, hay algo en el pozo. ¿Qué?

-No lo sé, pero la maroma no corre bien, se atasca.

-Vamos a ver lo que hay.

-Venga.

(Sirenas)

(SUSPIRA)

¡Aquí hay algo!

-¡A ver, a ver! ¿Qué pasa?

-Eso digo yo, ¿qué pasa?

-Luz.

¡Algo flota! -¡Parece un cadáver!

-¡Ay Dios mío, Dios mío!

Hace calor aquí.

-Pues quítese la saya.

Haga como nosotros.

Estoy bien.

Me gusta.

Se va a quedar "torrao" y luego a constiparse.

Así debe de ser las penas en el infierno.

(RÍE) Ojalá, las penas con pan son menos.

Bueno, quiero decir, que aún estamos vivos, ¿no?

La vida es breve.

Y el hombre debe prepararse para la muerte.

Dice usted unas cosas.

-¡Joder!

¿Usted no está casado verdad?

-¡Pero Maruja, a ti qué te importa!

-Es que no es bueno estar solo. -¡Joder!

Yo nunca estoy solo.

El Señor está conmigo.

Pero, mire amigo, aquí tenemos trabajo, así que venga.

¿Puedo ayudar? No.

Hace frío afuera.

Ya, pero aquí ya lo sabíamos.

-Déjale, pobre hombre.

Voy a traerle algo de comer.

-¡Pero Maruja!

-Es que me da pena el infeliz.

-Mi cargo en la leche.

Honrada mujer.

Pero tienen que pagar justos por pecadores.

La sangre derramada, solo con sangre se limpia.

¡Joder!

¿Dónde está? -Y yo qué sé, joder.

Se ha pirado. -¡Ay! pobre.

-Pobre, eres más blanda que el día de la madre.

-Calla. (BESA)

(RÍEN)

(DE FONDO) Dején esta zona despejada,

dejen paso a los bomberos.

-¿Es él?

Vaya, ya tenía yo ganas de conocerle.

-Hay que a los vecinos.

Y encontrar a ese hombre cuanto antes.

-Baello, reúna a cristianos y galileos.

Empezaremos del pilón en dirección a la plaza.

-A sus órdenes mi cabo.

-Y coja él armamento reglamentario, joder.

¡Lo que usted me mande mi cabo!

¡Cristianos y galileos al pilón!

Los romanos, vamos.

A los corrales.

Si sigue en el pueblo tenemos que encontrarle.

¡Vamos! ¡Hay que encontrarle!

(Golpea puerta)

Vamos para arriba.

-Tira para allá.

(Golpea puerta)

¡Golpea, golpea!

-¡Vamos por allí!

-¡Eh, está aquí!

¡Está aquí!

-¡Para abajo!

-¿Por dónde? -¡Por allí!

Margot, escucha, yo lo sabía todo.

Me lo dijeron en confesión y no he podido hacer nada, Margot.

Descansa y no pienses en ello.

No, tenía que haberlo impedido.

Era mi misión. Tú has hecho lo que has podido.

Le cogerán, ya ha pasado todo.

No, han muerto muchos, Margot.

Don Fermín, Ambrosio, don Felipe, Tomás.

¿El carnicero también?

Seguramente.

Todavía no han aparecido.

Dios mío.

Bueno, tú ahora descansa.

Voy a traerte un tranquilizante para que duermas mejor

y mañana temprano si te parece iremos al hospital.

Margot, no te vayas.

Abrázame fuerte, Margot.

Estoy aquí contigo, ya pasó todo.

¡Shh!

No te vayas.

No me dejes, por favor.

Es peligroso.

Tendríamos que dividirnos por grupos. ¡Vamos!

¡Vamos!

Buenas noches. Un momento.

Tu documentación, por favor.

Sí.

¿Te importa?

Gracias.

¿Es usted sacerdote?

Disculpe, padre.

¿Ha venido para la Semana Santa?

En cierto modo.

Mi intención era visitar a un amigo, don Fermín, el párroco.

¿Le conocía?

Desde hace 20 años.

Vaya, lo siento.

Le acompaño en el sentimiento.

¿Se hospeda usted aquí?

No, no, pero si hubiera camas...

-Perdone, padre, soy el dueño del hostal y está todo completo,

pero si lo desea puedo acompañarle aquí al lado,

a otro establecimiento.

Si fuera tan amable, estoy muy cansado.

Estaría bien que fuera acompañado.

Buenas noches, padre.

Con Dios.

Sansón, quieto.

-Tranquilo, padre, no hace nada.

-Es don Jesús, el dueño del hostal.

-¿Quién es ese? -Un forastero.

Es él, Chispas, es él.

¿Estás segura?

Sí.

¡Quieto!

-¡Padre!

(Griterío)

-¡Que no escape! ¡Vamos!

-¡Alto! ¡Alto o disparo!

-No dispare, no dispare, es un sacerdote.

Lo ha dicho don Jesús.

(Disparos)

(Griterío)

(Disparos)

-¡Sansón!

(Disparos)

-¿Qué ha sido eso? -Son disparos.

Lléveme ahí, vamos.

(Griterío)

-Sargento, ha venido huyendo hacia aquí.

-¿Dónde se ha metido? -No sé, seguramente ha saltado

la tapia del huerto.

-¿Qué ha pasado? He oído tiros.

-Lo tenemos rodeado.

-Me ha dicho la alcaldesa que es muy peligroso.

-Aquí nadie dispara hasta que yo lo ordene, ¿entendido?

-¿Damos la vuelta a la manzana? -Afirmativo.

Cada grupo por un lado.

-A las órdenes. ¡Vamos!

(Griterío)

-¡Allí está!

(Griterío)

(Claxon)

¡Ahí está, Maillo!

-¡Alto, no se mueva!

-¡Que nadie dispare!

(Disparos)

-¡Quieto!

¡Joder!

-¡Dios mío!

(Griterío)

(GRITA)

Padre, ¿por qué me has abandonado?

Está frito.

33 años tenía.

-La edad de Cristo.

(Truenos)

-Vamos.

-Buenas noches, Sargento.

-¿Lo conocía?

-Era el hijo del otro.

Ha muerto exactamente igual que su padre hace 20 años.

-¿Quién era su padre?

-Un pobre hombre, un infeliz, un Judas.

(Claxon)

¡Mercedes!

He ido a buscarte a casa de Margot y no había nadie.

Sí, salieron temprano para el hospital.

Pensaba que te ibas a quedar algún día más, para el traslado.

No puedo.

La familia de Jaume viene para acá.

Ellos van a encargarse de todo.

No jodas.

La verdad es que ha sido todo un desastre.

Lo siento mucho, de verdad.

No pasa nada.

Yo, por lo menos, me quedo con algo bueno.

¿Con qué?

Haberte conocido.

Yo también me quedo con algo bueno.

Con dos cosas buenas, para ser exacta.

La primera, el dinero de la alcaldesa.

En efectivo y por adelantado.

¿Y la otra?

El vídeo, lo tengo todo grabado.

A lo mejor puedo colocárselo a "Interviú".

No sé, Mercedes. Me parece que eso no está bien, la verdad.

Eso es lo que hacen todos los que salen adelante

en este mundo, Chispas.

Y tú deberías hacer lo mismo si no quieres quedarte para siempre

atrapado en esta ratonera.

(Claxon)

Bueno, tengo que irme.

Había pensado en regalarte a Sansón, para que te lleves un recuerdo.

Es que no me gustan mucho los recuerdos.

Solo sirven para amargarte la vida.

Y además, el perro estará mucho mejor contigo.

¿No hay nada más que pueda hacer por ti?

Puedes darme un beso.

Deséame lo mejor como yo te lo deseo a ti.

Eres un buen chico, Chispas.

Cuídate.

Adiós.

Hasta siempre.

-Venga, Toño.

¡Venga, hombre, ya!

Con los invitados de los cojones.

-Buenos días, señora alcaldesa.

-Buenos días nos dé Dios.

El clavo de oro

27 jul 2017

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