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Para todos los públicos El árbol de los deseos - 25/03/17 - ver ahora
Transcripción completa

(Bullicio) ¡Eh...!

(NARRA) Soy Edu Soto, y me han encargado una misión.

¡Ay! (NARRA) Recoger deseos de niños

por los colegios de todo el territorio nacional.

Son libres de pedir lo que quieran.

"This is my wish". -Que mi padre tenga un cortijo.

Con una única condición: los destinatarios de sus deseos

no pueden ser ellos mismos. ¡Oh!

Siempre y, sin excepción, deben de ser para otra persona.

(Risas)

Bienvenidos a "El árbol de los deseos".

(Sintonía)

Este de aquí es el colegio Salesianas María Auxiliadora.

Dentro hay más de 100 niños. Los profesores les han dicho

que hoy alguien les va a dar una sorpresa.

Pero no saben ni que soy yo ni de qué se trata.

No hay nada que me guste más que la cara de un niño flipando.

(Bullicio)

¡Hola! (OVACIONAN Y APLAUDEN)

¡Buenos días! (TODOS) ¡Buenos días!

¡Hola! (TODOS) ¡Bien...!

¡Hola...! (OVACIONAN)

¡Eh...!

¡Buenos días! (TODOS) ¡Buenos días!

¡Buenos días, alumnos del colegio Salesianas María Auxiliadora!

Qué griterío, qué fuerte, qué energía por la mañana.

Me encanta. ¿Sabéis por qué estoy aquí?

(ALGUNOS) ¡Sí! (OTROS) ¡No!

Algunos sí, otros no.

El que está despistado, la que lo sabe todo.

Un momento, os lo voy a contar.

Estoy aquí para deciros que vuestro colegio ha sido elegido

por "El árbol de los deseos".

(Aplausos)

Aquí hoy va a crecer, en vuestro colegio, un árbol mágico.

Cada uno de vosotros y de vosotras le va a pedir un deseo

pero, atención, porque hay una regla.

No puede ser para uno mismo,

tenéis que elegir a alguien que creáis que merece ser feliz.

Es muy bonito regalar la felicidad a otra persona.

Este deseo lo vais a escribir en unas tarjetas.

Y estas tarjetas las vais a colgar del árbol de los deseos.

No las colguéis en los naranjos, porque no va a servir.

Y es muy importante que lo colguéis muy bien,

porque alguno de vuestros deseos se va a hacer realidad.

(TODOS) ¡Realidad!

¿Tenéis todos pensado vuestro deseo?

(TODOS) ¡Sí!

Pues, ahora, vais a ir todos corriendo a escribir...

¡vuestros deseos!

(Vocerío)

¿Qué pasa, compañero?

(Bullicio) (RÍE)

-¡Hola! ¡Hop!

(Vocerío)

Muchas gracias.

Yo deseo que mi abuelo Rafael se reúna con todos sus hermanos,

que son ocho y son muchos.

Y creo que le haría muy feliz a todos.

(CANTA) #Oye, abre tus ojos, mira hacia arriba,

#disfruta las cosas buenas que tiene la vida.#

(RÍE)

(CANTA) #Abre tus ojos, mira hacia arriba...

(CANTAN TODOS) #Disfruta las cosas buenas que tiene la vida.#

¡Más alto! (CANTAN) #Las cosas buenas

#que tiene la... La, la, la, la, la, la, la, la, la.

#¡Eh, eh! La, la, la, la, la, la.#

¡Eh, eh, eh, eh!

Mi deseo es que mi padre vuelva a tocar la guitarra

como cuando era joven, que le haría mucha ilusión.

Mientras los niños escriben sus sueños, en el patio del colegio

está creciendo el árbol de los deseos a toda velocidad.

Arriba tiene una casa y todo.

Yo, mientras, nada, a mí me dejas un patinete y me vuelvo loco.

¡Ah, ay...!

¡Que me vuelvo loco! ¡Oh...! ¡Oh...!

¡Me vuelvo loco, ay! ¡Oh...! ¡Uh...!

(TARAREA) ¡Ay...!

Deseo que mi amiga Mari Ángeles pueda tener un padre,

porque cuando nació ella no pudo tener uno.

Pito, pito, gorgorito, ¿dónde vas tú tan bonito?

A la calle verdadera. Pim, pom, fuera.

Tú fuera. Me quedo aquí. (RÍE)

(LLAMA A LA PUERTA)

Hola, ¿se puede? (TODOS) Sí.

¿Cómo van vuestros deseos? (TODOS) ¡Bien!

Él árbol es muy caprichoso.

Si no lo decoráis bien, no les va a hacer ni caso.

"Que mi madre se saque el carné de conducir".

Ah, pues dile que estudie.

(Risas)

¿Me puedo sentar aquí? (TODOS) Sí.

¿Sí? Oh, qué sillas más pequeñas tenéis.

Es que tú ya has crecido mucho. Yo ya he crecido, ¿eh?

A ver, ¿cómo te llamas? David.

David. Vale, a ver, dime cuál es tu deseo.

Que haya menos tiempo de trabajo para que vea más a mi padre.

¿Tu padre trabaja mucho? Sí.

¿Y tu madre? Sí, trabaja pero no sé.

¿No sabes de qué? ¿Y tu padre?

Eh, tampoco, me lo ha dicho muy poco.

¿Tú sabes de qué trabajan tus padres?

Sí. Macho, infórmate.

Yo he pedido que mi padre sea un gran repostero.

¿Y qué es lo que cocina tu padre? Rosquillos, hace también tartas.

Un poco de todo.

Y a ti te gusta comértelo, ¿no? Sí.

Muchísimo.

¿Entonces, el deseo qué es para...? Para mi padre.

¿Para tu padre o para comerte lo que tu padre desea,

y llegas y te lo comes? No, para mi padre.

Oye, ¿a vosotros os gustan mucho los postres y las tartas?

(MUCHOS) ¡Sí! -¡No!

¿A ti qué te gusta más, el salado?

Eso sí te gusta más, ¿no?

Bueno, si hay suerte, tendrás que invitar a todos estos.

Están todos salivando ya, ¿eh? ¡Uhm, una tarta, qué rico! ¿Eh?

Yo deseo que mi abuela vaya a "MasterChef",

porque cocina muy bien y hacer el mejor puchero de Sevilla.

¿Cuál es tu deseo? Que mi hermana conozca

a Ana Destino, una youtuber. ¿A una youtuber?

Y el otro deseo es... ¿Tienes dos?

¿Pero cómo has hecho eso? Con magia potagia.

(Risas) Pero si solo se puede pedir uno.

Esto no puede ser, tenéis mucho morro, ¿eh?

No sé si va a colar. A ver, dime, dime, dime.

¿Cuál es el segundo? Y que mi padre tenga un cortijo.

Que tu padre tenga un cortijo. Siempre ha querido uno.

Tuvimos uno antes y no paraba de pasear.

Ah, ¿paseaba por allí?

Cuando sea mayor, si llego a ser millonario,

porque voy a ser informático... si llego a ser millonario.

¿Tú vas a ser millonario? Seguramente.

Con un amigo, a lo mejor, vamos a tener un cortijo.

Y me voy a montar un campo de paintball ahí.

¿Tú vas a tener pasta entonces? Pasta, pasta.

¿Pasta gansa? Sí. Pasta gansa.

Yo deseo que mi padre vuelva a Mallorca

y que vea a su familia y a sus amigos.

Vosotros ya habéis hecho todo lo que podíais hacer.

Ahora solo os queda desear con mucha fuerza.

Yo creo que eso le haría un montón de ilusión.

¡Hola, chicos! (TODOS) ¡Hola!

¡Ay, qué susto! ¿Cómo lleváis vuestros deseos?

(TODOS) ¡Bien! ¿Habéis acabado todos?

(MUCHOS) ¡Sí! (OTROS) ¡No!

¿No? ¿Aún no? Hay gente que no, hay gente que sí.

Deseo que mi padre sea vea con su prima Marlene,

que vive en Bruselas.

¿Y por qué se ha ido a Bruselas la prima de tu padre?

La han mandado a trabajar a Bruselas.

Y tu padre la echa de menos. Sí.

Sí, hace dos años o así que no le ve.

Y, cuando eran pequeños, ellos estaban muy juntos.

Jugaban mucho y se veían más.

Oye, ¿dónde está Bruselas? (RÍE)

-Yo sé dónde está. Mira, este es un empollón.

Qué tío más listo. ¿Dónde está? En Bélgica.

¿Cuál es tu nombre, empollón? ¡Ja! Joaquín Leal Mateos.

Muy bien, ¿cuál es tu deseo?

Que mi tía se tire desde un avión con paracaídas.

(RÍEN) -Ya sé que es un poco arriesgado.

Eh, arriesgado para tu tía, principalmente.

Yo, para mi gusto, no lo veo tampoco tan, tan, tan peligroso.

¿Y tú te tirarías con ella? No.

(Risas) No.

Que se tire ella. Ni solo, ni con nadie.

Yo deseo que mi prima vaya a conocer a las Sweet California,

porque le gustan mucho, se sabe todas sus canciones

y es muy buena conmigo.

¿A las Sweet California?

¿Y esas quiénes son? Unas cantantes.

Cántame algo, a ver si me suena. No.

¿Tú las conoces? Más o menos.

¿Más o menos? Venga, cantadme algo,

a ver si me suena algo... A ver, allí hay una que quiere,

que quiere participar. Cántame algo.

(CANTA EN INGLÉS)

¡Muy bien!

(Aplausos) ¡Muy bien!

Chicos y chicas, ha llegado el momento de ir a colgar

vuestras tarjetas con mucha ilusión,

puede que alguno de vuestros deseos se haga realidad.

¡Corre!

(Vocerío)

Deseo que mi madre y mi hermana

se bañen en una piscina de chocolate.

Aunque a mi hermana le gusta más bañarse y comérselo.

(Bullicio)

Que mi hermano, mi madre y mi padre sean felices.

Deseo que mi madre vaya al concierto de Malú,

sean amigas y cene con ella.

(NARRA) Los niños han cumplido con su parte:

pensar en otros y desear con fuerza lo que les haga la vida más bella.

Ahora, es el turno del árbol de seleccionar

aquellos que se vayan a hacer realidad.

Una tarea nada fácil y que empieza dando el cante.

Este es el deseo de Laura Luque. Os recuerdo:

(LEE) Deseo que mi prima conozca a las Sweet California.

Bueno, pues ha llegado el momento de decirle a Laura que su deseo

ha sido elegido por nuestro árbol mágico.

Y, casualmente, está en casa de su prima.

O sea, que va a ser una doble sorpresa.

Y tenemos a algún cómplice, sus madres.

(Canción de Sweet California)

¡Venga, venga, venga, vamos ahí! ¡Venga, vamos ahí!

Venga, vamos allá. Yo sé quién es.

(Canción de Sweet California)

¡Bien! ¡Muy bien! hola, Laura.

¿Sabéis por qué estoy aquí?

¿Tú te lo imaginas?

Sí. ¡Oh!

¿Ella sí lo sabe? Parece que tu prima

tiene información privilegiada. (RÍE)

También lo sabía porque, Laura, tengo que comunicarte

que tu deseo ha sido elegido por el árbol.

¡Bien! Tu deseo era para una persona

muy especial para ti. Sí.

Con el pelo de color...

Castaño. Castaño.

Fíjate, ¿eh? ¿Lo reconoces? Sí, es mío.

Mira. ¿Qué prefieres, que lo lea yo que lo lea ella o leerlo tú?

Me da igual.

Tienes que elegir. En la vida irás aprendiendo

que hay que elegir.

Tienes que tomar una decisión.

Yo. ¿Lo lees tú?

(LEE) "Que mi prima conozca a las Sweet California."

Hum...

No lloré.

Hoy las Sweet California van a estar haciendo

una firma de discos en Madrid.

Ah, en Madrid.

Y tú vas a ir a Madrid a conocerlas.

¿Yo? No.

¿Cómo que no?

¿No quieres? -Sí quiero, pero no puedo.

Te gustaría ir.

Pero, claro, ¿cómo vamos a Madrid?

Pues la teletransportación aún no existe.

Estamos trabajando en ello.

(RÍE)

Pero lo que sí que existe es el tren.

Hay que coger el tren ya.

¿Ya cuándo?

Ya. Corre.

Corre.

Corre a cambiarte que nos vamos.

¡Corre, vamos!

Mientras Paula se pone sus mejores galas

para conocer a las Sweet California

voy a volver a mi casita en las ramas

para hablar con Jimena.

Yo deseo una noche de lujo para mis padres

en el Hotel Alfonso XIII,

porque veo que están muy estresados.

¿Cuántos sois en la familia?

Mi madre, mi padre, yo y mi hermano pequeño.

¿Cuántos años tiene tu hermano pequeño?

Dos. ¿Y da mucha guerra?

Mi madre y mi padre no saben lo que hacer

para que se duerma.

O sea, que cuando tú estabas ahí solita

vivían relativamente bien. Y cuando llegó tu hermano

llegó la guerra, ¿no? Sí, exactamente.

Porque mi hermano es un poquito como una bomba.

Y a ver, ¿por qué quieres que tus padres

vayan justamente al Hotel Alfonso XIII y no a otro?

Porque mis padres siempre que pasamos por allí

siempre se giran a mirarlo.

¿Dónde se conocieron tus padres?

Me dijeron que su primer beso se lo dieron en un campamento.

Estaba yo pensando, ¿por qué no les enviamos

a un camping en vez de al hotel?

A mi madre no le gustan los campings.

Sólo fue porque era catequista.

A tu madre lo que le gusta es el hotelazo, ¿no?

El hotelazo Alfonso XIII. Sí.

Eso es lo que le gusta, ¿eh?

Se cumpla o no se cumpla el deseo

cuando tus padres escuchen que su hija

está preocupada por ellos y quiere darles un regalo

yo creo que se van a poner muy contentos.

¡Venga, corre, vamos a vestirnos!

Corre, que es verdad, ¿eh, Paula?

Mira, ¿la oyes? Está arriba su madre diciéndole:

"¡Cógelo todo, que te lo van a firmar!"

¿Cuándo las veas qué les vas a decir?

¡Yo qué sé!

Has hecho feliz a tu prima. Ahora no, ahora está nerviosa.

Y cuando las vea va a estar más.

Pero va a ser una experiencia

que no va a olvidar nunca. Nunca.

Pero sonríeme, ¿no? Que yo te vea esa cara.

Te has quedado que no te lo podías creer.

Se va a acordar toda la vida

de esta sorpresa. Ojalá.

Para que te quieran tienes que hacer cosas bonitas.

Y esto es muy bonito. ¿Me dejas que salga un momento?

Sí. Ahora vuelvo, ¿eh?

Te dejo aquí con las Sweet California.

Me sentía contenta porque mi prima

iba a ir a conocer a las Sweet California,

pero también yo estaba triste porque no las podía conocer.

Hola, árbol. Sé que tú no eres el árbol de los deseos.

Pero me imagino que tú puedes hablar con él.

Y le puedes pedir de mi parte...

Paula se va a ir a Madrid a ver a las Sweet California.

¿Pero y ella qué hace ahora? ¿Se queda aquí en su casa?

A mí me da penilla, tú ya sabes, ¿no?

Que por una vez se podía hacer una excepción.

No sé, si te dice que sí envíame una señal, no sé...

¡Ah!

(RÍE) Qué cachondo.

Eso es que sí, ¿no? Venga, vale.

Gracias, bonito.

¿Qué? ¿He tardado mucho?

No. Ah, vale, vale.

He ido lo más rápido posible. Porque tu prima

no puede perder el tren. No.

Que si no no llega a la firma de discos.

Pues mi prima...

Si no llega le da algo, ¿eh? Sí.

Venga. ¡Oye, prima! Ah, está aquí.

Ven aquí, ven aquí. Ven, ven.

Corre, corre. Siéntate aquí conmigo.

Mira, he estado haciendo unas gestiones.

Sí. Y es que he ido a hablar

con un árbol que hay aquí fuera,

que no es el árbol mágico. ¿Y sabes qué me ha dicho?

¿Qué?

Que te vayas con tu prima a Madrid.

No podía ir sin ella.

Porque es mi prima y yo quiero que venga conmigo.

Y también mi prima es muy fan de las Sweet California.

¡Venga, que se nos va el AVE!

¡Vamos, vamos!

¡No me lo puedo creer!

(RÍEN) ¡Corre, corre!

El tren de los deseos ya está en marcha.

Así que voy a aprovechar este momento

para sorprender a Jimena y a su familia.

El árbol de los deseos ha decidido

que se va a hacer realidad el deseo de Jimena.

Vamos a recordarlo. Jimena pedía que sus padres

tuvieran una noche especial, solitaria.

Porque desde hace unos años que no viven

esa tranquilidad de pareja, esa paz.

Sobre todo desde que nació su hermano pequeño,

que está dando un poquito el follón.

Entonces vamos a hacer algo.

Esta vez tenemos un plan que es muy complicado.

Es complicado explicarlo.

Imaginaos lo complicado que es realizarlo.

Tenemos a dos ganchos, a las dos tías de Jimena.

Por un lado está Inés, que es la hermana

de su madre Ana Belén,

y que con la excusa de dar una vuelta

y comprar cosas, y tomar unos churros con chocolate

ha liado a su hermana, que es Ana Belén,

y a su sobrina que es

la que ha pedido el deseo, es Jimena.

Las tenemos aquí en una bola imaginaria.

En la otra bola imaginaria

tenemos a su otra tía, que es Cinta.

Cinta. Bueno, la tía Cinta,

que con la excusa de un problemilla familiar

ha sacado a Fernando, que es el padre de Jimena,

lo ha sacado del trabajo.

Y estas dos bolas imaginarias donde hay dos compinches

van a encontrarse en el meeting point.

El meeting point es el punto de encuentro de toda la vida,

que es ahí, encima de ese puente maravilloso,

en el río Guadalquivir.

Y después van a conducir los ganchos a sus presas

hacia aquí y yo voy a estar haciendo estiramientos,

que es algo que se me da... jorl, jorl, bastante bien.

Y les voy a sorprender.

Un poco de taichí.

¡Anda, corre, Edu, que están ahí!

¡Vale, vale! ¡La tengo, la tengo!

¡Chicos, fuera! ¡Fuera, fuera, fuera!

Esconderse aquí. ¿Y los otros?

Están en movimiento, ¿eh?

Sí, están ahí. Están ahí.

Te vas a esconder un poquito, ¿no?

Que vienen, que vienen.

Edu, ponte aquí un poquito. Estira aquí un poco.

Ahí, ahí, ahí.

(TARAREA "THE EYE OF THE TIGER")

¡El ojo del pato!

(TARAREA "THE EYE OF THE TIGER")

Ahí vienen, ahí vienen.

Ahí vienen. Cuidado, Belén.

Vienen ahí, están debajo del puente.

Esconderse, que ya están ahí.

Huy, no se os ve casi nada.

Hola. ¿Qué tal, familia? ¿Cómo estáis?

Hola. Hola.

Hola.

Aquí estaba haciendo un poquito de deporte.

Las cosas estas de...

¿Qué tal? ¿Cómo te llamas? Fernando.

Me suena. ¿Y tú? Yo soy Ana.

Ana. Hola, ¿qué tal? Encantada.

Y tú eres Jimena y este es el pequeñajo.

¡Duarte! Duarte.

Duarte, hola.

Qué barbaridad, madre mía.

Si es que a nosotros no nos han grabado nunca.

Por casualidad tú has salido del trabajo.

Por casualidad tú has quedado con tu hija.

Y todo ha sido una casualidad muy bonita.

Que no es tan casual. Y os voy a explicar el porqué.

Esto es un programa que se llama

"El Árbol de los Deseos". Y Jimena entre toda la gente

que puede escoger os ha escogido a vosotros.

Acuérdate, Jimena, que lo que tú has pedido

es un secreto entre tú y yo.

Tú no puedes decir nada.

Sólo lo que yo te pregunte, ¿vale?

Es que el deseo tiene que ver con vosotros.

Y tiene que ver sobre todo con vuestro ajetreo diario.

(FERNANDO RÍE)

Que es mucho.

Duarte. Duarte, por favor.

(GRITA)

Es que Jimena era muy buena. Entonces pues claro,

aquí tenemos a Duarte que es totalmente diferente.

Y, bueno, a veces saca un poco de las casillas a cualquiera.

Pues Jimena se ha dado cuenta

de que Duarte es un guerrillero.

Nos lo ha dicho. Ha dicho:

"Es que mi hermano da mucha guerra."

Sí. Y ha pedido para vosotros

que tengáis un día libre y una noche fantástica.

¡Guau! Para vosotros.

Hasta aquí podemos leer, ¿eh? Vale.

¿Vale, Jimena?

Para mí Jimena es maravillosa.

Ella está tan pendiente de los demás

que ha sido consciente de que su hermano Duarte

ha sido un antes y un después en nuestra vida familiar

y en nuestra vida de pareja.

Muchas gracias, cariño.

Qué buena eres.

¡Patos! -Los patos, sí.

Cuéntale a Edu. Cuéntame lo de los patos.

¿Qué pasa con los patos?

(BALBUCEA)

En el agua, ¿no?

Aquí podemos ver como Duarte... Se va desenvolviendo.

Se va desenvolviendo bien delante de las cámaras.

Es un guerrillero, ¿eh?

Además de verdad, vamos.

Además de verdad.

Se duerme tarde, se levanta temprano.

Y a media noche también. Es como Atila,

por donde pasa no crece la hierba.

¿Recordáis cuánto dormís, la media de horas de sueño?

¿Seguidas? Seguidas, seguidas.

Seguidas, tres, cuatro. Seguidas.

Pues este camino nos va a llevar

hacia un lugar que es la tranquilidad,

el estar solos.

¡Pato! El hablar de vuestras cositas

sin que haya niños de por medio.

Te apetece, ¿no? Sí, claro. Gracias.

Y el trabajo hoy nos olvidamos. Vale, olvidamos.

¡Ahí patos!

Duarte, por favor.

Me vas a explicar de nuevo cuál es...

Mi deseo. Tu deseo.

Yo deseo que mi padre sea un gran cocinero.

Está intentando hacer la pirámide de profiteroles.

Una vez lo iba a hacer.

Le estaba quedando bien, pero le faltaban profiteroles.

Y por eso no la pudo terminar.

Le gusta mucho la repostería.

Y sus hermanas y sus padres le decían:

"Chiquillo, ¿dónde has aprendido esa receta?"

Y mi padre no se lo quería decir

porque si no se iban a copiar.

Además es receloso de sus postres.

¡Madre mía!

O sea, que tu padre tiene en la cabeza

la torre de profiteroles. Y yo sé que la va a hacer

porque es muy constante haciendo las cosas y todo.

Y yo creo que le va a salir.

Me gusta mucho ese mensaje para despedirnos.

Aquí estoy en pleno corazón de Sevilla,

rodeado de autobuses, de taxistas,

de gente que se va a trabajar, los obreros...

¡Esto es una locura!

Todo el equipo de... (CLAXON)

¡Eh! Sí, hombre, sí. Ja, ja.

Todo el equipo de sonido ha dimitido ya.

¡Aquí no se puede grabar! ¡Vámonos a una biblioteca!

Ya, pero es que no puede ser porque ella, Carlota, la niña

y su madre pasan cada mañana por aquí.

Yo las voy a interceptar para decirle a Carlota

por primera vez: "Carlota, tu deseo

se va a hacer realidad". ¡La del chaquetón rojo!

¡Eh!

Hola, buenos días.

Qué casualidad, ¿no?, encontrarnos otra vez.

¿Y por qué debe ser?

¿Te acuerdas de esto?

Mi deseo. Cuéntale a tu madre

cuál ha sido tu deseo.

Que mi padre sea un gran repostero.

¿Eso has elegido? Qué bien.

¿Qué le pasa a tu marido con la repostería?

Pues es una cosa de no hace mucho tiempo.

Desde que empezaron los programas de "MasterChef"

pues los ve todas las semanas, los sigue, no se pierde

ni uno, y además, los cocineros le encantan los tres.

Pero sobre todo, le encanta Samantha.

Oye, ¿cuál es el postre que se le resiste?

La pirámide de profiteroles. Estás... ¡Vamos!

Lo tenéis estudiado la familia porque ella nos dijo el mismo.

Es que se le resiste.

Pues yo voy a intentar que hoy nos aproximemos

hacia esa pirámide. Os voy a pedir a las dos

que seáis mis cómplices.

¿Qué dices tú de eso? -Que muy bien.

Pues ahora me vais a ayudar. Vamos a ir hacia la tienda

de tu padre y de tu marido. Venga, va.

Oye, dejadnos que estamos hablando de nuestras cositas.

Esta gente siempre está chafardeando.

En fin, el plan es...

¡Mira, Carlota! -¡Qué fuerte!

¿Quién está ahí?

¡Corre! Dale un abrazo. Has aparcado...

Yo es que aparco siempre así.

¿Qué tal? Bien, ¿y tú?

Mira, Sandra y Carlota. ¿Qué tal?

¿Me has traído las tartas? Es que me dices:

"Ven a Sevilla", he venido a Sevilla.

He venido conduciendo y me has dicho que traiga

unas tartas. ¿Qué es esto? Esta niña es la culpable.

Hemos ido a su cole, le hemos pedido

a todos los niños que pidan un deseo y ella ha pedido

que su padre, que está absolutamente loco

con el tema de la repostería, que no se pierde "MasterChef",

que alucina contigo, tiene tus libros,

los libros de "MasterChef", hay una tarta

que se le resiste.

Que es... La tarta de profiteroles.

El croquembouche. ¿Eh?

El croquembouche. ¿Y para qué son mis tartas?

Tengo el maletero lleno de tartas.

Vale, es que he pensado, a ver si me ayudáis...

Vamos a meter estas tartas dentro de los electrodomésticos

de su tienda. Vamos a liarte a ti,

le vamos a decir que tienes un programa nuevo

sobre cocina y que le vamos a comprar electrodomésticos.

Y entonces tú llegas y le dices: "Hola, ¿qué tal?

Vengo a ver los electrodomésticos

a ver si me sirven para mi programa.

Y entonces, cuando abras los electrodomésticos

y haya tartas, le dices: "¿Qué hace esto aquí dentro?"

Pero las metemos nosotros ahora.

Antes de que él llegue. Que llega en...

En 10 minutos.

Hay que correr. Hay que correr.

¿Abro aquí?

Papá va a ser superfeliz con esta sorpresa

porque ve "MasterChef", todos los vídeos

de "MasterChef", tiene todos los libros de los personajes

de "MasterChef", y yo veía que le gustaba.

Y por eso he pedido ese deseo.

Venga, rápido. Ahí está bien.

Qué pinta, por favor. Que me la como.

Corre. ¿Qué más tenemos por aquí?

Deprisa que está a punto de venir.

-¡Corre! -Sí, vamos ya.

Las cajas vacías, ¿qué? A la chica de la caja.

Corre, vamos, rápido. ¡Rápido!

No dejéis ninguna caja vacía por ahí.

Corre, vamos. Rápido. Vamos.

Oye, tengo que buscar a la persona de producción

porque viene Jose y le tengo que engañar.

En aquella esquina está. Adiós.

Y nosotros para el coche.

Ay, Por Dios. Ay, por Dios.

La idea es que vais a revivir vuestra primera cita,

vuestro primer encuentro, vuestro primer amor...

Nos vimos por primera vez en Sevilla.

-En la estación del AVE de Santa Justa.

-Íbamos a un campamento juvenil a Loja, Granada.

Campamentos de los que te vas al campo...

A ver si ligas. (RÍEN)

¿Qué te parece? Está bonito el sitio, ¿eh?

Perfecto. Con esto, nosotros divinos.

Vamos, me he quedado sin palabras.

Porque, bueno, se supone que era un día tranquilo

pero el día está muy frío para una tienda de campaña

y dos banquitos. los niños suelen pedir cosas

a veces que o no se pueden hacer realidad

o son un poco raras.

Para la rutina, la vida diaria y para casi cualquier adulto.

Pato... ¿Eh? ¿A los patos?

Tú y yo nos vamos a ir a ver a los patos.

Y vamos a dejar a los papis aquí. Podéis estar aquí

todo el día de hoy.

¿Podemos o tenemos? Yo creo que es

lo que deseabais, ¿no? Estar solos...

Tranquilitos vamos a estar.

Jimena, ¿hemos cumplido el deseo?

Espérate, espérate, Jimena.

Dame un segundo.

Tú te vas a ir con la tita Inés y con Duarte

y me vas a dejar que yo me encargue de tus padres.

¿Te fías de mí? Yo te prometo que este deseo que está

aquí escrito se va a cumplir.

¿Vale? Ve con Jimena, venga.

Me ha llegado a emocionar y me ha hecho también

recordar el momento en el que Ana y yo

nos conocimos, nos dimos el primer beso y dimos el paso

de estar juntos.

Lo que sería la esencia del deseo es este, ¿eh?

Es que estéis solos. Pero vamos a conseguir

algo un poquito más...

Sofisticado. Vámonos. Vale.

A conseguir el deseo que ha pedido Jimena.

Hola. Buenos días. Perdonad, me llamo Macarena

y soy productora de un programa

de Televisión Española. ¿Sois alguno el encargado?

-Sí, dime. -Mira. Verás, es que estamos

grabando un programa para Televisión Española.

¿Te gusta la cocina? -Sí. Aparte soy aficionado

al tema de la repostería.

Me gusta hacerla en casa. -Como vamos a grabar,

por lo menos que la recibas. -Vale, vale. ¿Quién es?

Bueno, ahora lo ves. -Vale.

Ah, bien. Ya sé quién es. -¿La conoces?

-Claro. No imaginaba que fuera Samantha

porque es mi ídolo de verdad.

Le tengo pasión porque me encanta lo que hace.

-¿Eres fan? -Sí.

-Pues mira qué suerte. -¿Qué tal?

-Encantando. Hola.

-Muy bien. Pues nada, vengo a comprar unas cositas.

-Venga, vamos a verlo. -Vale.

-Yo en mi vida tenía pensado conocerla, y mucho menos

en esta situación, a Samantha.

-¿Cómo te llamas? -José.

-Ah, José. Pues nos han dicho que aquí tenías de todo

y la verdad es que tengo que montar una cocina

desde cero. Vamos a empezar creo que por la nevera,

que es una cosa importante para ir guardando el producto.

-Muy bien. -¿Cuál me recomiendas?

¿Esta nos vale? -Mira la tartita, qué bonita.

Me abre un frigorífico y ve una tarta.

Y digo: "Esto no me puede estar pasando a mí. No es mío".

-¿Lo pones de mentira para...? -De mentira.

Eso es de verdad.

-Es verdad. -Está muy buena, ¿a que sí?

-¿Y qué es? ¿Un sistema de ventas?

-¿Te gusta o no? -¿Para que la gente lo compre?

-Claro. -Me parece buen sistema.

-¿Te ha gustado? -Es impresionante

que en una tienda tengas... -Claro, claro.

Ya es que no sabía por dónde salir.

En Semana Santa ponemos unas torrijitas.

Tenemos otra cosita ahí. -Una tarta aquí también.

-Mira qué bien ha salido.

¿Y esto nos los podemos comer tú y yo ahora?

Claro, lo partimos y ya está. Sin problema.

Yo le seguí el rollo a Samantha.

Digo: "Ya saldrá por algún lado".

Otra tartita. -¡Pero bueno!

¿Hay premio en todas las neveras?

-Te llevas la nevera y la tarta.

-¿No tienes un cuchillo...? -No tengo cuchillo para cortar.

Ahora buscamos uno.

Está buena, ¿eh?

¿Vamos apuntando lo que nos llevamos?

El frigo, el pequeño. Como es para grabar una cosa,

tampoco son muchos programas, con ese me vale.

Me divertía el moderno. Me hace gracia esta cosa

así como tradicional. -Muy buenas tardes.

Buenas tardes. ¿Qué tal?

La hemos liado. -La hemos liado.

¿Qué pasa? Que os estáis quedando

conmigo bien. (TODOS RÍEN)

La madre que os parió. Pero vamos a ver,

alma de cántaro. ¿Te estás tragando esto?

¿De verdad? Yo solo veía tartas.

No sabía dónde era esto. Esto es la hostia.

-Esta es la culpable. -La que habéis liado.

Esto es maravilloso, funciona así.

Hemos ido al colegio de tu hija, le hemos pedido

a todos los niños que pidan un deseo y tu hija ha pedido

que no seas tan pesado porque hay una tarta

que no hay manera. Croquembouche

-Hablas francés como Pepe. -Pegar profiteroles, ¿sabes?

-Eso. ¿Qué pasa? ¿No te sale?

-Se me abre, se me cae, no te digo nada.

¿Qué te parece que tu hija te haya hecho este regalo.

Hombre, no tengo palabras, de verdad te lo digo.

No me lo creo.

Para mí ella es lo más grande. Y su madre pues... ¡Puf!

¿Qué te voy a contar?

Una buena familia. Y una gran familia.

Yo me voy a llevar a las dos niñas,

porque tú te vas a quedar con la profesional

para que esa torre de profiteroles te salga

como la Torre del Oro de Sevilla.

Disfruta del regalo de tu niña. Gracias.

Venga, enhebrarme aquí.

Hala, te lo dejo Samantha. -Tú y yo nos tenemos que ir

también, que yo tengo un sitio preparado

para ir a practicar. -Venga, vamos.

-Hala, vámonos. -Chao. Que vendas mucho.

Ahora mismo sigo nervioso. Yo esto no me lo esperaba.

No sé si me está pasando a mí o eso es otra broma.

Es que no lo sé, de verdad. Ahora mismo no sé dónde estoy.

De verdad.

¿Cuánto de contenta estáis de ir juntitas a conocer

a las Sweet California? -Eh... Muchísimo.

Mirad lo que me han puesto aquí.

(SUENA UNA CANCIÓN DE SWEET CALIFORNIA)

Me voy a ir yo acostumbrando.

(SUENA UNA CANCIÓN DE SWEET CALIFORNIA)

Vamos, vamos. Que no tenga que tirar de vosotras.

Vamos, vamos. Que no decaiga.

Uy, Paula, ya estamos aquí. ¡Madrid!

-Cuando me dieron el deseo de que voy a conocer

a las Sweet California no me lo creí.

Porque yo me creía que era todo mentira.

Estoy muy contenta pero a la vez estoy

un poco nerviosa porque no sé que va a pasar cuando las vea.

(SUENA UN TELÉFONO MÓVIL)

¿Sí?

Hola. No, no, no.

¿Pero no acababais en media horita?

Que venimos de Sevilla con dos niñas chicas

que quieren conocerlas. Ya lo habíamos hablado

¿No se puede hacer nada?

¿No se puede hacer nada?

Venga, muchas gracias.

Vale, adiós.

Pues que se han tenido que ir corriendo porque tienen

un concierto no sé dónde y han adelantado todo,

han salido de la firma de discos media hora antes.

Han acabado antes y se han ido. ¿Cómo va a ser?

Esto no se puede quedar así.

Yo lo siento mucho, cariño, pero...

Estoy triste.

Yo lo que os propongo es darnos una vueltecita,

ir a ver unas tiendas y pasar...

Y consolarlas.

-Voy a ser la primera en verlas en la firma de discos

de Sevilla.

(NARRA) Paula tiene un disgusto tremendo.

Pero estoy seguro de que el árbol no dejará que esto termine así.

Mientras lo resolvemos, conoceré a Cristina,

que pidió un deseo que llamó la atención de nuestro árbol.

Deseo que mi padre se vea con su prima Marlene,

que viene en Bruselas y hace mucho que no se ven.

¿Tú a ella la has conocido? A Marlene, sí.

¿Pero hace cuánto que no la ves?

Pues tres años.

Tú eras pequeñita, eh. Sí, hombre.

¿Ella nació aquí? Pero he aprendido a hablar en...

A hablar otro idioma que no me acuerdo cuál era.

A ver... En Bruselas, ¿qué se puede hablar allí?

Eh... ¿El "bruseleño"?

No. Eso no he aprendido.

¿El "bruselindo"?

Te estás inventando palabras con Bruselas.

Cómo me ha pillado. Es que aquí no se puede...

no se puede uno pasar, eh.

A ver. Si tú vives en Bélgica y sales fuera de Bélgica,

probablemente, no te entiendan.

Pero hay un idioma que lo entiende

casi todo el mundo. ¿Cuál? Inglés.

El inglés. ¿Y tú sabes hablar inglés?

(HABLAN EN INGLÉS)

Que mi padre se vea con su ahijada.

Qué bien habla inglés. Lo he entendido perfectamente.

(NARRA) Ella lo tiene bien claro.

Así que aquí estoy, sin más preámbulo,

dispuesto a comunicarle que el árbol

ha decidido cumplir su deseo.

He descubierto que viene a esta academia a dar

clases extraescolares de inglés.

Así que voy a entrar y fardar de mi nivel de "english".

(HABLAN EN INGLÉS)

(Aplausos)

¿Me reconoces? También te estoy reconociendo a ti.

(Risas)

(CON ACENTO INGLÉS) ¿Quieres eres tú?

Pues Cristina.

Y esto que tengo aquí,

¿lo has escrito tú?

(HABLAN EN INGLÉS)

Me parece que Edu está un poco loco.

Cristina, de "tree", árbol, ha elegido "your" deseo

"OK very good well fandango".

(HABLAN EN INGLÉS)

Entonces, Cristina, vente conmigo.

Dame la mano, amiga, que vamos a darle

una sorpresa a tu padre. ¡Bien!

Hola, mamá. Hola, Cristina.

¿Cómo estás, cariño? -Hola.

Con tu permiso, me voy a quitar esto,

porque estoy un poco cansado de ir

con estas pintas, hija.

Que no se puede ir así por el mundo.

Que sepas que tu abuela y tu madre son cómplices de tu deseo

y me vais a ayudar a cumplir este deseo.

Si no me equivoco, la última reunión familia fue

por una causa que no es muy de desear.

Entonces, cuando el yayo se fue,

la familia no ha estado nunca más unida.

O sea, unida no físicamente, me refiero.

Casi no, porque las circunstancias del trabajo y todo.

Entonces, Javier echa de menos a una parte de la familia

que no vive aquí en Sevilla.

Sí, claro. Echa de menos porque es muy familiar

y le gusta mucho estar con la familia.

Si se puede cumplir este deseo que ha pedido Cristina

tan bonito, él lo va a disfrutar al máximo.

La familia es lo más importante.

Vale. Pues vamos a necesitar vuestra ayuda.

Me vais a tener que ayudar a mentir

para que él no sospeche en ningún momento.

Entonces, vamos a intentar meterle ahí una excusa de trabajo,

una excusa de cualquier tipo,

para que él vaya a una exposición.

Y por ahí, vamos a introducir la mentira más grande

y así, vamos a darle un sorpresón.

Esto es la Escuela Superior de Hostelería de Sevilla.

Y, además, tenemos a Miguel. Es una persona de confianza

del grupo de Paco Torreblanca.

Nos ayudará, porque es un trabajo laborioso. Te presento a Miguel.

José. -Encantado. Un placer.

Los tres vamos a ser el equipo perfecto

para hacer la croquembouche. ¿Estás preparado?

-Preparado. -Dame tu chaqueta,

que te voy a traer yo aquí...

una chaquetilla de chef. -Bien.

Aquí, rápidamente, te hacemos profesional.

Mi día empezó normalmente. Empecé a trabajar por la mañana.

Y la verdad es que no me creo

todavía lo que ha pasado. Todavía no me lo creo.

Cuéntanos. ¿Por qué, de repente, el croquembouche?

No me salía. Lo he intentado varias veces

y no me sale. Cuando la quiero terminar,

se me parte. -¿Pero la terminas?

No lo llego a terminar porque me faltan profiteroles.

¿Por qué el error? Porque siempre picamos alguno y me faltan.

Mira. El primero siempre se pega al papel, ¿vale?

-Vale. -Se moja por abajo el caramelo.

Y se pega al papel. Solo uno, eh. El resto ya no se puede.

¿Por qué no se puede? Luego, no se despegan.

Después, no se despega el papel.

-Vale, vale. -¿Tú los pegabas todos al papel?

Claro. -¡Huy, qué desastre! ¡Madre mía!

Ya entiendo lo que te pasaba. Y la liabas parda.

Vamos. -Continuamos.

No metas nunca el dedo en el caramelo.

Es la quemadura más fuerte.

Ha dicho: "Ten cuidado, que te puedes quemar".

Pero me he callado la boca, pero es que me he quemado.

Que tengo el dedo quemado.

Pero, bueno, ahí estaba el padre para hacerlo y llegar al final.

Oye, se nos ha olvidado una cosa importante.

Toma. Toma.

-Ah, es verdad. -La cata. Está preparado.

-¡Oh! -¡Oh!

-Impresionante. -Bueno.

¡Hum! -Tienes mano para esto, eh.

Yo voy a seguir probando.

No comáis más, a ver si, al final, no van a llegar.

Hemos rememorado el momento cuando os conocisteis.

Y ahora, casualmente, estamos dando un salto en el tiempo

y nos vamos ya, directamente, a la boda.

Nos casamos en la catedral. ¿Cómo fue?

Muy bonita. (RÍEN)

Once años atrás. Hace ya bastantes años.

Con mucha ilusión. -Es único.

Y que quieres que todo salga bien.

Son recuerdos sencillos y bonitos que se tienen.

Pero, a veces, parece que están muy atrás.

La boda, la ceremonia. ¿Fue aquí? En la Catedral.

-Fuimos a una hacienda. -En Carmona, en el propio pueblo.

Si, en aquel momento, hubieseis podido escoger

algún otro sitio, por ejemplo, aquí, en Sevilla,

¿hay algún sitio que digas: Me hubiese gustado ir?

El Alfonso XIII. -El Alfonso XIII.

Es un sitio mítico. -Mítico para todos los sevillanos.

Ella mira por aquí, a ver si ve algo.

Te voy a dar, Ana, esto para que lo leas.

(LEE) Deseo que mis padres pasen una noche de lujo

en el hotel Alfonso XIII.

-Qué bonito. -¡Qué barbaridad!

Qué graciosa. Subid al carro.

Pepe, ya sabes dónde acaba esto, ¿no?

Pues venga. Vamos para allá.

La verdad es que... qué ilusión, qué ilusión poder vivir.

Qué bonito.

(NARRA) Mis amigas Paula y Laura están tristes,

porque creen haber perdido la oportunidad de ver

a sus adoradas Sweet California.

Pero el disgusto se va a convertir en alegría desorbitante

en unos segundos.

Espero que, con esto, se te pase el disgusto

y que te lo pases muy bien. Es una tienda muy chula.

Vete para adentro.

Laura, me has dicho que ibas a intentar encontrar

unos guantes, ¿no? Sí.

¿Y tú, Paula? ¿Qué quieres?

Un gorrito. Un gorro.

Un gorrito. Muy bien. Pasad. Mirad qué tienda más bonita.

Qué bien puestos los maniquís. ¡Huy, qué bien puesto todo!

Yo, la verdad, no tengo muchas ganas

de comprarme ropa ni nada.

(CANTA "IMAGINE" DE JOHN LENNON)

¡Venga! ¡Paz y amor todo el mundo! ¡Venga!

Son guapísimas las gafas.

Yo creo que me voy ya. Sonia. -¿Qué tal te queda?

Mira. Yo no estoy muy contenta con esto, la verdad.

Yo creo que tampoco, la verdad. ¿A ti te gusta este?

Tú dime la verdad. ¿A ti te gusta?

Es que yo no estoy muy contenta.

¿Tú qué opinas?

¡Ay, Paula! Que se emociona.

¡Pero si son las del cojín!

Ay, Laura. -Se ha emocionado.

Las he conocido. ¡Ay!

Nena, que te están firmando el cojín.

Vamos, que no os vais a despegar del cojín, eh.

Vais a dormir con el cojín siempre. Siempre con el cojín.

A mí, Sonia me ha puesto: "Para Laura, con amor.

Sigue con ese alma tan bonita".

Lo de los colores de los pelos, ¿significa algo?

Significan que estamos muy locas.

Y la primera loca, es ella, que nos lió a todas.

Sí, sí. ¿Tú qué pregunta les querías hacer?

¿Cuándo empezaste a cantar?

Creo que como tú, más o menos, ya cogía el micro.

¿Y a bailar también? Porque ellas bailan muy bien.

¿Sí? ¿Bailáis bien? ¿Os sabéis alguna coreografía nuestra?

Sí. Vamos a por la "coreo". Vamos.

Venga, cadera.

("Wonderwoman" de Sweet California)

Nos cambiamos de sitio.

¡Ahí! Venga, para este lado.

Y ahora, brazo a la derecha. -Ahora.

Y abajo. Ahí, ahí.

Cadera.

¡Olé!

No me esperaba nunca estar con ellas, bailar con ellas.

Este ha sido el mejor día de mi vida.

(NARRA) Mientras Paula y Laura no caben en sí de gozo bailando

y cantando con sus nuevas amigas, las Sweet California,

el padre de Cristina acude a lo que cree que es

una reunión de negocios en una exposición.

Lo que no saben, es que se trata de la exposición de su vida.

Qué exposición más bonita, eh.

¿Es tu hija esta? ¿Qué hace aquí?

Hay que ver. De repente, vas a una exposición

y te salen unas cámaras y te colocan un micro.

Esto es un abordaje en toda regla.

Tienes todo el derecho a decir: "No veas esto, qué tela marinera".

Pero hay un culpable siempre detrás de todas estas cosas.

Sí. No sé yo si será Manolo... No creo.

No sé. A lo mejor, no estás muy lejos.

Me he quedado impresionado, alucinado.

¿Qué está pasando? ¿Qué está pasando?

Porque vienes con una idea

y, de repente, se da un vuelco y te encuentras fotos de tu hija,

un presentador de televisión, todas las cámaras

que se te echan encima. ¿Y qué pasará?

De repente, hay cuadros

que sí, aquí, de repente, ves este y hala.

¿Quiénes son? Mi mujer y, bueno, mis hijos.

Yo conozco, sobre todo, a esta de aquí.

A Cristina. A Cristina.

Estoy alucinando, vamos.

Estoy mirando las fotos porque estoy impresionado.

Uf, mi abuelo. Tu abuelo está ahí, ¿no?

Ayer, antes de ayer, hubiera cumplido 92 años, sí.

Por lo que noto en ti, es una persona

que tenías muy presente, ¿no?

Sí. Tenías una relación muy estrecha.

Sí, se le echa en falta.

Qué importante son los abuelos. Muy importantes, muy importantes.

Pues, mira, es un homenaje, también, para él, ¿no?

Muy bonito.

Tu hija ha elegido que tú tengas una sorpresa.

Pues, mira... Y que tú seas feliz, seas feliz.

Me la ha dado, desde luego, que me la he llevado, sí.

Aquí están... qué sorpresa.

¿Y esta sorpresa?

Cuando mi padre nos ha visto aparecer,

tenía una cara de alucinado

y me ha gustado verle la cara.

Aquí estamos con la culpable, ten cuidado con lo que se desea

porque, a veces, se hace realidad.

Madre mía.

Ya estamos aquí.

Los protagonistas,

primero, por favor. Gracias.

Guau.

Qué bonito, mira las puertas.

Guau... qué bonito.

Oy, qué bonita.

Abre, Fernando, a ver qué hay.

A ver.

Oh. -Vaya tela.

-Qué barbaridad,

oye, pero, ese es mi traje de novia.

-Madre mía, mi traje de novio. -Y este es el tuyo.

Oh... Hemos pensado: "Vamos a traerles

los trajes de boda, que se sientan como aquella noche tan bonita".

Entonces, ¿qué os parece si os ponéis vuestros trajes?

¿Ah, sí? Revivís ese momento.

Qué barbaridad. Yo me pondré un poco elegante.

Lo que yo no sé si, bueno, voy a tener la misma figurita.

Qué traje más guapo, ¿no? Precioso.

¿Estaba guapa de novia? Preciosa.

¿Y él estaba guapo? Resultón.

(SONRÍE)

Hasta luego.

Madre mía.

Fernando, ¿tú crees que a ti te estará bien?

Hombre, estupendo. ¿Sí?, creo que a ti

te estará grande y a mí, chico.

(SONRÍE)

Los padres de Jimena están a punto de revivir su noche de bodas,

pero, mientras se cambian veamos otro deseo

hecho realidad concedido por el árbol,

la tarta de profiteroles

con la que José quiere sorprender a su hija en la Comunión.

A ver, quítalo, tú. -Me da miedo quitarlo ahora.

-Entre los tres, vamos, yo, sujeto.

-Vamos.

Verás, verás.

Ahí salió todo.

-Aquí te va a hacer falta pinche, ¿qué, estás contento o no?

-Qué bárbaro.

Qué arte.

¿Te ha gustado? Hola, hola.

Hola.

Pero, bueno... Aquí estamos.

Bueno, ha salido la torre.

Ha salido. ¿Cómo era en francés?

Croquembouche. Ha salido el coquembouche.

¡Bien!

Bueno, Samantha.

¿Te gusta, sabes quién lo ha hecho? -Mi padre.

Carlota, entonces, podríamos afirmar ahora y aquí,

¿que tu sueño se ha hecho realidad? Sí.

Oye, Pepe. ¿Qué?

¿Has disfrutado, no? Sí, mucho, mucho,

y siempre, gracias a ella, mi hija me quería ver feliz

y, la verdad, lo ha hecho, lo llevaré siempre

en la mente y en mi corazón, vamos, de verdad.

Para mí, ha sido impresionante.

¿Me dejáis probarlo? Cuidado, se puede partir.

Voy a probar uno de estos.

¿Está bueno?

Está buenísimo.

Entre el deseo de la Sweet California

y la montaña de profiteroles,

tenemos los niveles de glucosa por las nubes,

pero, aun nos puede subir más

el azúcar con la luna de miel de los padres de Jimena.

Oye, ¿qué?, ah, mira, aquí están, aquí están.

¿Has visto, Edu? Oh, por favor.

Qué guapo nos hemos puesto.

Estáis los dos formidables, ¿qué tal?

Después de 10 años... Bueno, aquí hay el espacio justo

para hacer 3 respiraciones, no cabe ni un alfiler.

Aquí... Te has quedado escuchimizado.

Me sobra traje por todos lados.

He perdido hasta la corbata en la boda.

Se nota que han pasado los años

para bien porque me sobra medio traje.

Quiero que sepáis una cosa antes de irme,

tenéis una pedazo de cena preparada para esta noche.

Aquí os dejo, que no quede ni una gota y para que veáis

que estáis en una habitación importante,

aquí están las cenizas del mismísimo Alfonso XIII.

No me digas eso. Es broma, cariño, es broma.

Esto es la coctelera.

Bueno, chicos. Gracias, Edu.

Un honor conoceros.

Muchas gracias a ti. Disfrutad.

No hagáis mucho ruido.

¿Abrimos la botella? -Claro.

Preciosa. Este es un comunicado

para todos los padres de España,

atiendan, por favor:

Tengan cuidado con lo que hablan delante de sus hijos

porque ellos les escuchan con atención,

luego, llegan al colegio con eso en la cabeza,

llegamos nosotros, les pedimos un deseo para el árbol

y ellos van y lo cascan.

Un día, Fernando y Ana estaban delante de este hotel

y decían: "Ojalá pudiéramos entrar ahí dentro, algún día lo haremos".

¿Qué pasó?, que Jimena, su hija, nos lo ha cascado.

¿Y qué hemos hecho?, bueno, ¿qué ha hecho el árbol?,

pues, hacerlo realidad.

Otra foto. Esta es muy bonita, sí.

¿Te gusta esta foto?, este eres tú. No, qué va, es un primo hermano.

Ah, un primo, con el abuelo. Albert y Marlene, son los primos,

los más pequeños que tengo, sí.

Cuando quiero ver a mi abuelo, que es a diario,

no hay día que no mire la foto.

Pero, tenéis una vida de recuerdos bonitos, ¿no?

Sí, claro. -Sí, muy bonitos.

El abuelo de mi marido ha sido siempre para él

una pieza clave en su vida

y, aún, ya fallecido, sigue siendo muy importante

para él, siempre lo tiene presente.

¿Quiénes son estos? Mis primos ya con más edad.

Estos son los que estaban aquí. Sí, y mis tíos

que viven en Cervera, un pueblo de Lérida

y que él es hermano de mi madre.

Pues, es una faena tener a la familia lejos.

Se echa de menos, a mí me encantaría,

si estuviéramos más cerca

pues, podría ir a pasar el domingo o el sábado.

Madre mía.

Os pillé.

Qué sorpresa.

¿Qué has hecho? Esto lo has hecho tú, cariño.

Hola, abuelita.

Qué fuerte.

¿Cuánto tiempo lleváis sin veros?

Pues, así, hace tiempo.

-Sí, este verano, no, o sea, el anterior.

Oye, ¿y por qué nunca venís a Sevilla con lo bonita que es?

Porque siempre nos juntábamos toda la familia alrededor del yayo.

Pues, el yayo, esté donde esté, estará diciendo:

"Menos mal que tuvo que venir 'El árbol de los deseos'

con el deseo de Cristina,

para juntaros otra vez". Tremendo.

No ha podido venir tu padre porque lo acaban de operar, ¿no?

Él está bien y faltan, también, tus primos, que uno está

en Barcelona, en Lleida,

que, también, ha sido imposible por trabajo.

Y tu otra prima está en...

A unos cuantos miles de kilómetros.

En Bruselas. Mi hija está lejos.

Y allí, pues, complicado, pero, hemos juntado

a una parte de la familia.

Bueno, pues, vamos a ver la última foto de la exposición.

Qué buena exposición has ido a ver hoy.

Espectacular, vamos.

Todo empezó con la foto aquella. Esto no te lo imaginabas.

Bueno, esta es la última foto que tenemos del recorrido.

Uf.

¿Esta es? Mi hija, su hermana.

-Mi hermana que está en Cáceres con los niños.

¿Este? Ese soy yo.

Este eres tú.

Esta es Marlene.

Marlene, que es tu ahijada.

Exacto. ¿Querías ser el padrino,

te lo impusieron? No, yo quería serlo

y me hacía ilusión.

¿Cuándo fue la última vez que la viste?

Buf, pues...

Buf, ya te remontas muy atrás. Dos años, puede ser.

-Dos o tres. Y, ahora, está en Bruselas.

Allí está. Con el frío que hace allí.

Se fue a estudiar, encontró trabajo y...

Pues, la foto, mira, está casi de tamaño natural

que parece como si fuera a salir del cuadro, de repente.

(Risas)

Madre mía, madre mía.

¿Esto lo has hecho tú, también?

Estoy muy agradecido a mi hija Cristina porque ha conseguido

hacerme el padre más feliz del mundo.

Qué te quiero.

Me emociono porque es muy pequeña

y... me gustan los valores humanos.

Me gusta que no piense en la cosas materiales,

que piense que lo más bonito del mundo es la familia.

Les voy a hacer la última foto de esta exposición,

poneos un poquito para allá.

Hemos conseguido que las Sweet California

hagan felices a dos de sus fans.

Que José se convierta en el repostero más famoso,

por lo menos, de su barrio,

gracias a la colaboración de Samantha.

Que Javier se reencuentre con su queridísima ahijada

y prima que vive en Bruselas.

Y, ahora, por este hotel, hay una pareja que revive

esa paz y armonía que hacía mucho tiempo que no encontraban.

Además, rodeados de lujo y de grandes manjares,

qué más se puede pedir.

Yo pediré algo más, que la próxima semana

sigan ustedes ahí con nosotros.

Y cuidado con lo que desean porque se puede hacer realidad.

Ahí, ya.

Ahí, ya, venga ahí.

Ahí... ¡hostia, cuidado!

(HABLA EN INGLÉS)

Al abordaje.

Creo que son esos,

chaquetón rojo, chaquetón rojo, chicos.

Van a ser engañadas por la hermana

de Ana Belén, que no es Víctor Manuel.

Ese va para mi "book"

de película de acción.

No existo.

¿Vas a gritar cuando las veas?

(GRITA)

Ay, perdón.

No pasa nada. Esto es una locura,

todo el equipo de... eh, sí, hombre sí.

Vamos, chavales, vamos ahí.

Ole, ahí, vamos ya.

Cantamos cuadro. (CANTA) Ay, cuadro.

"El árbol de los deseos" ha decidido...

pasa, pasa, pasa.

Aquí, no paramos.

(Se rompe algo) No.

Te han grabado ahora.

(RÍEN)

(CANTA) Laura no está, Laura se fue.

(TARAREA)

Eso no es de las California, ¿no? No.

Si no es de las California, no bailamos.

(CANTA) El pato y el tigre...

Cuac, cuac, cuac.

Cuac, cuac, cuac.

Cuac, cuac, cuac.

El árbol de los deseos - 25/03/17

25 mar 2017

El Árbol de los deseos visita Sevilla y aparece en el Colegio Mª Auxiliadora de la capital andaluza, cumpliendo deseos de sus alumnos, como el de Jimena, que quiere que sus padres pasen la noche de bodas de lujo que su madre siempre quiso y no pudo, en el lujoso hotel Alfonso XIII.

Contenido disponible hasta el 25 de marzo de 2020.

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  1. Nuria

    Perfecta la sorpresa, me gustaría saber si en su recorrido por España lleva algún colegio público, al ser tv pública me llama la atención q solo visite centros de enseñanza privada

    02 abr 2017