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Para todos los públicos El árbol de los deseos - 01/04/17 - ver ahora
Transcripción completa

¡Hola! (TODOS) ¡Hola!

Soy Edu Soto y me han encargado una misión:

recoger deseos de niños por los colegios

de todo el territorio nacional.

Son libres de pedir lo que quieran.

Mi sueño es que mi madre cante con Alejandro Sanz.

Con una única condición: los destinatarios de sus deseos

no pueden ser ellos mismo.

Madre mía...

Siempre, y sin excepción, deben de ser para otra persona.

¡Sorpresa!

Bienvenidos a "El Árbol de los Deseos".

Pero qué día más maravilloso hace hoy aquí en Alcalá de Henares,

frente al colegio San Gabriel, un lugar alejado del mundial ruido,

un lugar apacible, tranquilo, donde solo se escucha

el cantar de las cigüeñas.

A mí me sale el pato. (GRAZNA COMO UN PATO)

Pero la cigüeña es difícil. A ver, ¿por postpro me podéis poner

el sonido de una cigüeña?

(Castañear de cigüeñas)

Esto es más fácil.

¿Eh? La he clavado. Mola, ¿eh?

Vamos a hacer que un día como hoy sea un día especial

porque hay muchos niños esperando mi llegada.

Voy a darles lo que quieren.

(LOS NIÑOS GRITAN EUFÓRICOS)

¡Holaa! (TODOS) ¡Hola!

¡Hola! (TODOS) ¡Hola!

Os preguntaréis qué hace Edu Soto hoy en vuestro cole.

Pues yo no os lo voy a desvelar. (TODOS) ¡Noo!

Necesito a dos voluntarios, por favor. ¡Ay!

Hola, ¿qué tal? Hola, ven conmigo.

¿Cuál es tu nombre? Raúl.

¿Y el tuyo? Cayetana.

Solo os voy a decir una cosa: el colegio San Gabriel

ha sido elegido por el Árbol de los Deseos.

¿Qué es lo que crees que hay que pedirle al Árbol de los Deseos?

Pues deseos. ¡Muy bien! ¿Qué tipo de deseos?

Porque yo sé que hay una condición. Que los deseos no pueden ser...

...para ti, tienen que ser para otras personas.

Vale. ¿Los deseos dónde lo escribimos?

En una tarjeta. ¿Y qué hacemos con esa tarjeta?

Vamos al árbol y la colgamos. ¿Lo habéis entendido todos?

(TODOS) ¡Sí!

Ay, qué listos que sois los niños del San Gabriel.

Bueno, pues ahora hay que desear con mucha fuerza.

Escribid esos deseos en una tarjeta porque luego tenemos que colgarla

del Árbol de los Deseos, y el Árbol es el que elije

qué deseo se hace realidad.

¿Estáis preparados para escribir vuestro deseo?

(TODOS) ¡Sí! Lo tenéis clarísimo.

Volved a vuestras aulas. ¡A desear!

Corre. ¡Eeh!

Hola. (TODOS) ¡Hola!

Vengo a repartiros unas tarjetitas

para que escribáis vuestros deseos.

Me gustaría que el Árbol me concediera que mi padre

nade entre tiburones.

Mi padre es valiente porque a mí no me gustaría nadar con tiburones.

¿Qué tal? Muy bien.

¿Cuál es tu nombre? Iván.

¿Qué tal se da la enseñanza, Iván? Desde mi punto de vista,

complicada pero apasionante.

O a mí por lo menos me apasiona.

Porque es vocacional para mí.

Oye, tengo una cosa que me ha llegado.

Y es tuya. Sí.

Un escrito que hiciste: "Querido Nacho, espero

que hayas disfrutado de estas vacaciones.

Te lo has ganado, ha sido un trimestre duro.

Quizá te sorprenderá que te escriba una carta

pero me apetecía..." Una carta que le escribiste

a uno de los alumnos... Se lo escribí a toda la clase.

Un poco para motivarles. Había sido un trimestre difícil

y demás. Y se ha hecho viral, ¿no?

Quería que fueses algo interno con mis alumnos

pero se extendió incluso por todo el mundo,

que me llegaron mensajes.

¿Te sorprende porque crees que es atípico que un profesor

tenga un gesto de sentir la profesión?

Creo que hay más profesores que lo hacen lo que pasa es

que no se da a conocer. Siempre se da a conocer

otros aspectos, pero precisamente el de la motivación,

el de estar pendiente de los alumnos se queda de lado.

Mi sueño es que los profes sean alumnos, y los alumnos

sean profes por un día.

Así les puedo enseñar cosas.

Vamos a acabar de completar los deseos.

Una vez escritas las colgaremos de un árbol mágico,

el Árbol de los Deseos, y él será quien elija

cuál de vuestros deseos se hace realidad.

Mi sueño es que mi madre cante con Alejandro Sanz.

¡Hola! (TODOS) ¡Hola!

¿Qué tal? ¿Cómo estáis? (TODOS) ¡Bien!

¿Estáis escribiendo deseos? (TODOS) ¡Sí!

¿Habláis siempre todos a la vez?

No sé.

¿Cuál es tu deseo? Que mi familia monte una orquesta

en un crucero. ¿Toda tu familia toca

algún instrumento? Sí.

¿Y tú qué tocas? La percusión.

¡Guau! ¿Nos animamos todos?

(CANTA "WE WILL ROCK YOU" DE QUEEN)

¡Muy bien! ¿Te ha gustado? Sí.

A ver, ¿tú cómo te llamas? Paula.

Cuéntame. Pues yo deseo que mis padres

se casen. ¡Oh!

¿Estás segura de que quieren casarse?

Sí, porque lo han dicho muchas veces.

¿Y si juntamos a su familia y a la tuya y hacemos un crucero

y se casan, y ellos les hacen la música?

Me encantaría un día, ¿sabes qué? Que el árbol se volviera loco

y dijera: "Vamos a hacer un deseo y mezclamos todos juntos".

Mi deseo para "El Árbol de los Deseos" es

que mi padre conduzca un Ferrari.

Que todas las niñas del colegio San Gabriel que van

a baile moderno vayan a competición.

¿Hay una competición de baile? No sé, pero nos hace ilusión.

Ah, que tú también bailas...

Esto es un deseo con trampilla porque en el deseo entras tú.

¿Qué es el baile moderno?

Como baile funky. ¿Me harías una demostración?

Yo bailo contigo. Venga, va.

(HACE BEATBOX)

estoy bailando moderno, ¿no? Más o menos.

Ya tenéis todos vuestras tarjetas con vuestros deseos escritos.

Así que id todos a colgar vuestros deseos

porque luego será él quien decida con qué dese se queda.

Mi sueño es que mis abuelas por un día sean como reinas.

Porque las quiero mucho y me tratan como un rey.

Hola, hola. (TODOS) ¡Hola!

Vaya, parece que en este cole habláis todos a la vez.

¿Lo habéis decorado bien? Uy, te lo estás currando mucho.

Qué bien. ¿cómo te llamas? Nacho.

¿Y qué has pedido? Que no existan pistolas

ni cuchillos para que la gente no muera.

Hombre, es un buen deseo, ¿eh?

Yo le he pedido al árbol que mi hermana

cante con María Parrado.

Bueno, yo he pedido que mi hermano Pablo, ya que lleva 12 años

pidiendo un perro, que tenga uno de la raza Bichon Frisé

porque le encanta, es un adicto a los animales.

Y aparte porque le quiero mucho y yo quiero que se cumpla su sueño.

A mí, mi hermana Marta a veces me parece cansina y otras no.

Mi hermana canta por todas partes.

Pero a ti también te mola un perro, ¿eh?

Sí. Hum... Tramposilla, ¿eh?

A ti también te gusta un perrillo.

Si el perro no es un Bichon Frisé no pasaría nada

pero es mejor que fuera un Bichon Frisé.

Que mis abuelos que cumplen 50 años de casados tengan

un día especial con sus nietos.

¿50 años con una persona? ¿Es mucho tiempo o poco?

Pera mí, mucho. -Es muchísimo.

No sé cómo aguantan los abuelos.

(RÍEN)

Es que tanto tiempo aguantando a una persona. 20 años, sí.

Pero ya 50... ¿Y aún siguen felices tus abuelos?

Sí. Pedís muchos deseos...

...para los abuelos. ¿A ti qué te pasa con tus abuelos?

¿Los quieres mucho? Sí.

Vamos a darles un aplauso a esos abuelos que se quieren.

Y ahora tenéis que colgar vuestras tarjetas del árbol

y él será quien decida cuál de vuestros deseos

se hace realidad.

Mi deseo es que a mi abuela, que le gusta mucho el chocolate

y los perros, en especial el pastor alemán,

tenga un perro de chocolate.

Porque la acaban de operar y está un poco triste,

para alegrarla un poco.

(Llaman a la puerta) Voy. ¿Quién anda ahí?

Hola, soy Carla. Voy.

Hola. Uy, venís dos. Sí.

Lo mejor que tiene la abuela Mary es que cocina muy bien.

Se nos quemó la cocina un día y nos trajo la comida en tuppers.

Es muy buena.

¿Cómo os llamáis? Sandra.

Yo, Carla. ¿Y por qué habéis venido juntas?

¿Tenéis el mismo deseo? Sí.

¿Y cuál es? Que nuestra abuela tenga

un pastor alemán de chocolate.

Porque la acaban de operar y está muy triste.

Para hacer un poco feliz. ¿Y por qué de chocolate?

¿No querría un perro de verdad vuestra abuela?

sí, pero tiene la casa muy pequeña.

Y porque le gusta mucho el chocolate.

¿Y ese perro quién se lo va a comer?

Ella. Si vuestra abuela...

...pudiera compartir ese perro de chocolate,

¿con quién lo compartiría?

Con su familia. ¿Tiene una familia grande?

9 hermanos. Y cada hermano tendrá sus hijos.

Sí. ¿Cuántos podéis llegar a ser?

Todos juntos. Todos. Los hermanos de la abuela, los hijos,

los padres, los nietos... Mil.

¿Mil? 40 0 50.

Tiene muchas hermanas y les gusta verlas a menudo

pero no las ve mucho porque están lejos.

¿Vuestra abuela es una abuela muy especial para vosotras?

¿Y por qué la queréis tantísimo a vuestra abuela?

Porque es muy divertida. -Y juega mucho con nosotras.

Y vosotras queréis darle ahí un empujón.

Sí. Pues, chicas, ahora solo tenéis

que colgar vuestro deseo de la rama del Árbol de los Deseos

y a ver si él aguanta la presión de decir: "Madre mía,

me han colgado dos deseos iguales".

Le pido al Árbol de los Deseos que se cumpla el deseo

porque quiero mucho a mi abuela.

El árbol mágico ya está repleto de deseos que los niños

han pedido con el objetivo de hacer felices

a sus seres más queridos.

Y para cumplir el primero de ellos, he pedido ayuda a Eulogio,

padre de dos alumnos de este colegio.

Marcos está a punto de descubrir que su deseo

ha sido elegido por el árbol.

¡Marcos Benito Martín! ¡Hala! ¿Qué ha pasado?

¿Quién es, Marcos? No le conozco.

Es Edu. -¿Y por qué está aquí?

Porque nos han elegido en "El Árbol de los Deseos".

¿Y no me habías dicho nada?

No. Pero tú qué listo eres.

¿Ya sabes que te hemos elegido? Sí.

¿sabes lo que ha deseado tu hijo? No.

Deseo que mi hermana cante con María Parrado.

A ver, Marcos, explícale a tu padre por qué has pedido este deseo.

Porque a Marta le gusta mucho María Parrado.

Le gustan mucho las canciones de María Parrado

y todo el rato la está cantando.

¿Qué pasa con tu hija? Alucina con María Parrado.

Últimamente, la escuchas en la puerta del baño,

cantando con María Parrado. Le bajé todas las canciones

de María Parrado y lo escuchamos todos.

O sea, que está enganchadísima.

Me encanta cómo canta, pero es un poco cansina.

Vamos a intentar hacer realidad el sueño de tu hija.

Pero necesitamos que vosotros dos seáis compinches míos.

Me vais a ayudar los dos. Vamos a hacer una cosa.

Vamos a quedar en un restaurante de Madrid,

yo ahora os indico cuál es,

y tenéis que llevar allí a Marta, sin que ella sepa nada.

Cuando lleguéis allí, estaré con las cámaras

haciendo ver que hago el programa,

pero no tiene que parecer que la historia va con vosotros.

Y ahí, ya lo dejáis en mis manos y yo me ocupo del resto. ¿Vale?

Nos vemos en el restaurante.

Gracias, chicos. ¿Hoy?

Hoy. Vale.

Hola. Hola, Carlos. Hola, Edu.

No sé si llegué tarde, o que tú, con el pepino este,

siempre llegas antes. Está el coche preparadísimo.

Está todo a punto. Tengo a Sergio,

que es un niño que vive detrás de estas casas.

El chaval es muy futbolero.

Le vamos a hacer una bromita para comentarle:

"Sergio, hola. ¿Qué tal? Tu deseo se va a hacer realidad".

Vamos a hacerlo con un poquillo de guasa.

(Se enciende el motor)

Sergio, ¿cuál es tu deseo?

Que mi padre conduzca un Ferrari. ¿Por qué para tu padre?

Porque es muy especial para mí. Me hace muchas cosas.

Hace que yo tenga un plato de comida. Todo eso.

¿Tienes el mejor padre del mundo? Sí.

¿Ahorras para comprarle un Ferrari? No.

¿No? ¿No te llega la hucha? No.

¿Cuánto tienes en la hucha? 1000 o así.

¿1000? Sí.

¿Tú tienes 1000 euros en la hucha? Sí. De la comunión.

¿Qué vas a hacer con ese dinero?

Comprarme juegos, zapatillas. Cosas que me gusten.

¿Zapatillas de andar por casa? No, de fútbol.

¿Y juegas en algún equipo? En el Madrid.

¡Sí, hombre! Vale. Pues no te lo creas.

Te espero aquí.

(LLAMA AL TIMBRE)

Hola. ¿Este balón es tuyo? -No sé.

¿No sabes? Pues este balón me ha destrozado el coche.

-¿Qué coche? -Este de fuera. ¿Está tu madre?

-¿Qué pasa? -Que salga tu madre.

Venid. Pasad a ver el coche.

Pasad, pasad. -¡Ahí va!

Sorpresa. ¿Y esto qué es?

¿Qué pasa, tío? Nada.

Mira.

¿Esto qué es? La tele.

¿Y esto qué es?

Esto. Esto es un Ferrari.

Es un cochazo, ¿no? Sí.

Me he quedado con la boca abierta y no sabía qué hacer.

¡Ahí va, el sueño!

Esto es un cochazo. Esto es lo que tú habías pedido,

porque tú querías darle una sorpresa a tu padre, ¿no?

Sí. Pues vamos a por ello, ¿no?

¿Te apetece que tu deseo se haga realidad? ¿Que tu padre venga

y alucine con el coche? Sí.

A papá, pues le va a parecer... igual que yo.

Yo no me esperaba nada. Nada.

Y se va a quedar con la boca abierta. Estoy muy feliz.

Tu padre está a punto de llegar. Cuando llegue,

le vamos a tener que engañar entre todos, ¿vale?

Vamos a escondernos y vamos a intentar colocar

el coche, o dentro del parking.

Y si no pudiera bajar por esta rampa,

lo dejamos aquí fuera y cuando llegue, se lo encuentre.

¿Vamos allá? Vamos.

Ábreme ahí el parking, a ver

si podemos meterlo. Vamos a intentarlo.

Mira, mira cómo suena.

Vamos ahí.

Venga, vamos allá.

Sí va a dar, eh.

No cabe. Si no lo ves claro, no lo metas.

¡Dios, cómo suena!

Ciérrame el parking. Lo vamos a dejar aquí.

"Ciérrame el parking", dice.

Pasamos del rugir del motor de un Ferrari,

(Ladrido) al ladrido de un perro.

Bueno, no exactamente.

Voy a desplazarme hasta Patones de Arriba,

un pueblo precioso de Madrid, para sorprender

a Sandra y a Carla, dos primas que deseaban

un pastor alemán de chocolate para su abuela.

Sí, Brownie. Vas a conocer a tu nueva familia.

Sí. Hombre, vas a tener un final un poco triste. Te van a comer.

Pero es que, claro, eres de chocolate.

Lo que te pediré, es que te calmes,

respires, porque te taparé con una sábana

para que las niñas no te vean.

Te voy a destapar así y van a hacer: ¡Oh!

Bueno, mejor, no digas nada. Tú tranquilito ahí.

Hala. Ahí está.

Está aquí. -Vale. Gracias.

¿Dónde vais? Venid para acá.

Sandra, Carla.

Os habéis quedado de piedra.

¿Os acordáis de mí? (AMBAS) Sí.

¿De qué? Del cole.

Mira. ¿Os suena esto? Un deseo.

Habéis pedido un deseo.

¿Queréis conocer a mi amigo Brownie?

Sí. ¿Sí?

¡Oh, qué bonito!

De chocolate. Es precioso.

¿Qué es? Un pastor alemán.

¿De qué? De chocolate.

Pobre Brownie, la que le espera.

¿Sabéis qué vamos a hacer? No.

Vamos a coger a Brownie y no nos lo vamos a comer,

porque es para la abuela.

Nos vamos a esconder y cuando llegue vuestra abuela,

le vamos a presentar a su nueva mascota. ¿Os parece?

Está llegando. ¿Está llegando?

Pues vámonos, vámonos a escondernos.

Mi abuela Mari ha estado operada del cáncer,

pero ahora se ha curado más, mejor está.

Le he elegido un pastor alemán de chocolate,

porque le gusta mucho el chocolate y los pastores alemanes.

Se escucha un ruido. Está ahí.

Se oyen unos pasos ahí. Venid para acá.

¿Qué había que decir, fiesta? Sorpresa.

Espérate.

(TODOS) ¡Sorpresa!

Madre mía. Pero bueno...

¿Qué es esto? -Una sorpresa.

Yo no sabía que veníais vosotras.

Qué sorpresa.

¡Ay, mi chica! Buenos días, eh.

Hola. Buenos días. Dirá: ¿Quiénes son esta gente?

Hola. ¿Qué tal? Yo soy Edu. Ya te conozco yo.

Te veo la carilla así, como de susto.

Me habéis dejado hecha polvo. Vente conmigo,

que no te voy a comer. Ven.

Pues mira. Esto es un programa

que se llama "El árbol de los deseos".

Y tus dos nietas le han pedido un deseo al árbol,

que, casualmente, han pedido el mismo.

De entre todas las personas que existen en el mundo,

ellas han elegido pedir ese deseo para ti. Por algo será.

Yo creo que será porque te quieren mucho,

porque tú las quieres mucho, ¿no?

Y nada, pues tenemos una sorpresa para ti,

que es el deseo de ellas dos.

Yo creo que tiene que estar aquí.

¿Me vais a ayudar a tirar esta sabanita hacia arriba

y vemos a ver qué es lo que pasa?

¡Oh, qué bonito! Pues te presento a Brownie.

¡Oh, qué lindo! Mira qué maravilla.

Bueno, Sandra, explícale a tu abuela

por qué habéis tenido esta idea tan genial.

Porque siempre está diciendo que cuando se jubile,

que quiere un pastor alemán.

¿Qué te parece que tus nietas hayan pensado una cosa tan bonita?

Magi...

No sé qué pasa en este programa, que casi todos los niños tienen

una relación muy bonita con las abuelas.

Me imagino que en tiempos modernos,

las abuelas pasan mucho tiempo con sus nietas.

Un poquito menos de lo que quisiéramos.

Son buenas nietas, ¿no?

Mi reina.

Mis nietas son maravillosas. Son muy cariñosas, la verdad.

Estamos muy unidas y las quiero mucho.

Estamos muy contentos de aportar un poquito de felicidad

en este día, que va a ser muy especial para ti, me imagino.

¿Te vienes a dar un paseo conmigo? Bueno.

¿Sí? Si no te importa.

Pues enhebra.

Y con vuestro permiso, me la voy a llegar a dar un paseo.

Un paseo que te va a gustar mucho. Vale.

(NARRA) La sorpresa de la abuela Mari

no ha hecho más que empezar. El perro de chocolate solo es

una excusa para que se produzca un reencuentro muy especial.

Mientras lo preparamos, vamos a conocer

a nuestro siguiente sorprendido: Ramón.

Tiene 46 años, es jefe de almacén

y además de ser un apasionado del mundo del motor,

es el padre de Sergio.

Vaya cochazo, ¿no, vecino? Te va bien la vida, eh.

No es mío. ¿Cómo que no?

Está en la puerta de tu casa.

Sí, bueno. Te tiene que ir bien, ¿no?

Tiene que ir de lujo esto.

Menudo pepino. -¡Ay, Dios!

¡Qué bueno! ¡Hombre, Sergio!

¡Eh! (RÍE)

Vaya sorpresa, eh. Esto es "El árbol de los deseos".

Sergio podía pedir un deseo a quien él quisiera del planeta

y se lo ha pedido a su padre.

¿Y cuál es el deseo? Que mi padre vaya en un Ferrari.

Porque siempre me lleva a todos los entrenamientos.

Me lleva y me trae. Y le gusta mucho conducir.

Y porque es un tío, ¿cómo? Un tío... pues un tío bueno.

El mejor padre que hay.

¿Sí, cariño?

Cómo te quiero. Tú sabes que yo, por ti, doy mi vida.

Me ha parecido, vamos, precioso.

Sabe que yo soy todo para él.

Y le quiero mucho. Vamos, ha sido un detalle

por su parte, que me tiene loco.

Es muy fuerte.

Nos ha contado que siempre estás apoyando ahí,

que lo llevas a los "entrenos".

Que siempre vas para arriba y para abajo.

En todo, no solo en eso.

En los estudios, en todo, en la vida.

Los niños se dan cuenta de esas cosillas

y quería compensarte con un regalo.

¿Te has montado en un coche de estos?

¿Te apetece? Hombre, ya ves.

¿Verdad? Carlos, ven aquí.

-Hola, Ramón. Encantado. -Hola. Encantado.

¿Este nos lo vamos a llevar a Valdebebas?

No te dispares. No te dispares, que ya te ves al lado

de Cristiano, diciéndole: "Cristiano, vente al bar

un ratito conmigo". Si vamos con eso a Valdebebas,

Sergio, ya... vamos. ¿Por qué no le das una vuelta?

¿Eh? Conduce Carlos, porque esto no se conduce como un coche normal.

Te esperamos por aquí. Luego nos vemos.

Uf. Venga, va.

(RÍE) Verás cómo ruge. ¡Toma ya!

(Motor arrancando) ¡Toma ya!

¡Oh, ah, qué guapo!

Lo que no sabe vuestro padre es que las sorpresas no acaban aquí.

Porque Carlos se lo lleva para el Jarama.

Al circuito del Jarama para que dé unas vueltas allí.

¿Qué os parece? ¿Os venís al Jarama conmigo?

Sí.

(Motor acelerando) ¡Dios! ¡Qué bueno!

¡Madre mía!

Adrián, encantado de conocerte. Igualmente.

Yo he pedido que...

que mis abuelas, eh... pasen un día como reinas.

Como reinas que son para mí,

porque las quiero mucho y ellas me miman mucho también.

Y yo quiero agradecérselo con esto, para que sepan que las quiero.

Hablas de las dos abuelas. Sí.

¿Sus nombres cuáles son? Mercedes y Guillermina.

Cuéntame cómo es Mercedes. Es muy divertida,

siempre nos lleva a muchos sitios.

Y Guille, Guillermina... Guillermina.

Es muy buena y da... le gusta mucho dar a los pobres.

Y le gusta mucho dar paseos por la plaza.

Bueno, la abuela Merce ahora es muy activa

y les gusta bailar a las dos mucho.

Pero mi abuela Guille es más de quedarse en casa.

¿Y ellas se conocen? Sí. Son muy amigas.

¿Y tú crees que les gustará a ellas pasar un día como reinas juntas?

Sí. ¿Crees que se llevan tan bien,

tan bien que les encantaría pasar un día así?

Sí. ¿Qué les podríamos preparar?

¿Qué podrían hacer juntas para que se sintieran bien?

Que les hiciese una sesión de fotos a las dos vestidas como reinas,

con corona y todo, porque son las mejores.

Si yo te dijera: "¿Cuánto las quieres?".

¿Tú cómo me lo explicarías? A mí me dan miedo los barcos,

pues, si es por ellas, me monto en un barco.

Haría todo lo que fuese por ellas.

(CANTA "NON, JE NE REGRETTE RIEN")

(HABLA CON ACENTO FRANCÉS) ¡Hola! Me han pillado

con una de mis aficiones más aplaudidas, que es la pintura.

¿Por qué? Porque estoy esperando

que, casualmente, pase por aquí Adrián.

Creo que se están aproximando peligrosamente,

porque intuyo tres figuras de personas:

un hombre, una mujer y un niño. Voy a seguir con mi pintura.

(CANTA "NON, JE NE REGRETTE RIEN")

Pero yo te conozco.

Adrián, ven aquí, que te voy a enseñar mi cuadro.

Tú me has dicho que eres un buen aficionado a la pintura.

¿Te acuerdas de mí? Sí.

Tus papis te han hecho una mentirijilla piadosa

para que tú no supieras que yo iba a esperar a ti aquí.

(RÍE) ¿Qué te parece?

Bueno... Y, ahora, si os parece,

voy a quitarme esto y voy a dejar de hablar en francés,

porque es muy cansado. (RÍEN)

(HABLA SIN ACENTO) Hola, ¿qué tal? ¡Ay!

Me siento feliz de que me hayan elegido.

Para ellas va a ser genial compartir esto juntas también.

Yo creo que les va a encantar.

Vaya sorpresa les vamos a dar. Sí.

Van a flipar. ¿Cómo crees que van a reaccionar?

(RÍE) Pues, bueno, se van a poner un poco... un poco histéricas.

(RÍE) Histéricas. -Muy nerviosas.

Sabemos cómo son, ahora solo queda actuar.

Vosotros dos tenéis que continuar siendo mis ganchos

y, ahora, tú te unes a los ganchos.

Tenéis que engañar a las abuelas.

Les tenéis que decir que veréis una obra de teatro,

que haréis una actividad con Adrián, lo que sea.

Pero que nunca se imaginen lo que va a suceder.

Y, cuando bajen de su casa, yo les voy a dar el sorpresón.

¿Vale? Me ha encantado volver a verte.

¿Estás feliz de que esto se haga realidad?

Sí. Tus abuelas lo estarán mucho más.

¡Qué bueno!

(Motor acelerando) (RÍE) ¡Dios!

¿Dónde te han llevado? ¡Qué vuelta! ¿No era una vuelta por el barrio?

Creía que sería la vuelta a la manzana.

Ha sido más larga. ¿Sabes dónde estamos?

En el circuito del Jarama. Para que vivas la velocidad,

en la calle no se puede. Pensamos que, primero,

lo que tienes que hacer es hacerte unas clasecillas

de conducción así, digamos, ligerillas de cascos, ¿no?

Siento mucho que no puedas conducir este,

te tendrás que conformar con este otro coche,

que también es muy potente. No te cabe en el garaje.

Yo arreglo el garaje. Me quieres convencer.

Me lo llevo. ¡Tira para allá! Ahora te veo.

Gracias.

Adiós, adiós. Y, ahora que se está alejando

y parece que ya no nos oye, habéis visto que está encabezonado

y muy ilusionado por conducir este. Sí.

¡Es que lo va a conducir! ¡Este!

¿Este? Pero le estamos haciendo el curso

y todo el rollo para que se piense que no lo conducirá.

Ah... Ya verás qué ilusión cuando sepa

que va a conducir este.

¡Ay, ay, ay, ay, ay! ¡Hala!

¡Uh...! ¡Hala, chaval!

-¡Ahí, ahí, ahí! (TODOS) ¡Ese papi, cómo mola,

se merece una ola! ¡Oh...!

-¡Hala! -¡Oh...!

(Gritos de asombro)

(APLAUDEN)

Hoy vamos a convertir a dos queridísimas

y entrañables abuelas en reinas por un día.

Ellas no tienen ni idea de que esto está a punto de suceder.

Hoy Maripaz y Pablo, mis ganchos,

le han dicho a sus respectivas madres,

o séase, las superabuelas,

que tenían que emperifollarse y arreglarse mucho

porque iban a ir por la mañana a una función en el colegio.

Y eso es... mentira.

Hoy, por primera vez en este programa, vamos a tener:

(CANTA) #A dos abuelas y un mismo destino.#

¿Y cuál es ese destino? Solo yo lo sé.

Pero pinta bien, ¿eh? (RÍE)

Aquí las veo.

Hola, buenos días. Buenos días.

¿Dónde van? ¿Dónde van? ¿Dónde van? Al Teatro de Cervantes.

Eh, ¿a ver una función matinal de su nieto Adrián?

Pues siento informarles de que ese acto no existe.

Pues nos vamos a casa. No, no, no.

Formamos parte de un programa de TV

que se llama "El árbol de los deseos".

¡Bueno...! Y da la casualidad de que Adrián,

vuestro nieto, ha pedido un deseo para vosotras dos.

¿Y qué ha pedido? ¿Se puede saber?

Ha pedido que sus dos abuelas, por un día, vivan como reinas.

¡Uh...! Madre mía.

Así que, por favor, si me acompañan...

Es un niño muy listo.

Y ha pensado un niño tan pequeño en las abuelas.

Me pongo muy contenta con él y el corazón alegre.

La edad que tiene y pensar todas esas cosas de las abuelas,

es un orgullo para nosotros.

¿Qué os imagináis? ¿Qué puede pasar hoy?

Es que no tengo ni idea.

Como nunca he sido reina, no sé lo que hace una.

Merce, ¿cómo ha ido tu vida? Tengo muy poquito que contar,

mi vida ha sido muy sencilla. Viví en un pueblo durante...

hasta que me casé. Me casé de 23 años.

Y, bien, mi vida ha sido... aunque no había los lujos de ahora,

pero con lo que teníamos éramos muy felices.

Yo recuerdo una niñez y mi juventud muy feliz.

Y, después, me vine... cuando la gente se marchaba

de los pueblos y eso, me vine a Alcalá de Henares.

Luego, murió mi marido, al poco tiempo de estar aquí,

y me quedé con dos, con el padre del niño y con otra hija.

Uno tenía nueve años y mi hija tenía siete.

Y, bueno, pues les he criado y hasta ahora.

Al principio, pues mal porque con los niños pequeños,

yo trabajando, mis padres estaban en el pueblo

y yo no quería hacerles que se vinieran conmigo

a cuidar a mis hijos. Pues sí, al principio lo pasé mal,

un poquito mal pero, bueno, luego se fue pasando y aquí estamos,

con mis hijos, con mis nietos, con... tan feliz.

¿Tú eres de Madrid? No, yo soy de Sevilla,

de un pueblo, de El Arahal.

Y, bueno, en los pueblos no es como aquí, ¿no?

Pero, bueno, normalmente, desde que estoy aquí,

pues me he espabilado un poco. (RÍE)

Mientras sus majestades, Guillermina I y la reina Mercedes,

se dirigen a palacio,

yo voy a conocer un poco mejor a otras superabuelas.

Mari sigue asimilando la sorpresa que le han dado sus dos nietas:

un perro de chocolate.

Oye, Mari, me comentabas:

"¿Esto cómo puede ser que me pase a mí?

Que yo soy muy normal". Pero tan normal.

Pues no serás tan normal cuando las dos nietas

han coincidido en que te querían hacer feliz a ti.

Son muy cariñosas y yo doy la vida por ellas.

Alguna vez nos tiene que pasar algo especial en la vida.

Sí, es verdad. Oye, ¿tú de dónde eres?

De Sevilla, hijo. ¿Y te viniste a Madrid jovencita?

Sí, muy jovencita. Yo tenía unos 13 o 14 años.

A los 14 años ya estaba vendiendo helados en una piscina.

Oye, ¿y esto qué será? Pues no lo sé, no tengo ni idea.

Porque la carta no será, si tienen todo esto de...

de carta, ¡madre mía! Ya te digo.

Qué de platos que habrá. Echa un vistazo.

A lo mejor ha venido alguien conocido y ha firmado.

Las cosas ajenas, que no son tuyas, no se cogen.

(RÍE) Pero es que nosotros somos así.

Vamos a mirar, a ver qué... si es de firmas o de...

Otra sorpresa, ¡madre! Madre mía, pero si no es de firmas.

¿Esta quién es? Yo.

¡No veas! Y esta, de monja.

Oye, qué bonito el álbum, ¿eh? Y aquí cuando me casé.

Esto es en Getafe.

Qué guapa. (MURMURAN)

Toma ya, qué guapa. Con mi hermano.

(AMBOS) ¡Qué bigote! Tenía tu hermano, ¿eh?

Oye, ¿se echa de menos el sur? Sí, hombre.

Es muy alegre, muy bonito. ¿Sois varios hermanos?

10. ¿10 hermanos?

¿Cuánto tiempo hace que no está toda la familia unida al completo?

Desde que fallecieron mis padres.

Ahí sí nos reuníamos todos. Y, al fallecer ellos...

Ya somos más mayores todos, tienen sus hijos todos y,

entonces, no puedes... es muy difícil.

Pasa en muchas familias, ¿no? Que cuando se va el abuelo

que queda y tal, ya la familia no se junta tanto.

Mira qué familia. ¡Toma ya!

Oye, te veo muy disfrutona de la familia, ¿no?

Sí, sí, sí. Y, ahora, con lo que tuve, luché por ella.

Has estado malita, ¿no? Pues sí.

Yo siempre he sido mucho de mi familia, pero ahora...

Ahora más aún. Ya ves.

Pero cuando te pasa esto...

Bueno, es cuando te das cuenta de...

de cómo quieres a los tuyos, ¿no? Sí.

¿Y ya está superado? Vives por ella. Sí.

Cuando me han visto mala, yo he intentado no estar decaída,

al revés, te haces fuerte.

Esta enfermedad tiene que ser con la familia.

¿Y las nietas qué? La alegría, ¿no?

Yo doy la vida por ellas, como ellos la están dando por mí.

Es verdad. Sois una familia feliz.

Sí. ¿Eh? Qué bien.

Vamos a ver a las nietas, que son la alegría.

Cómo baila Carla, por Dios, está todo el día bailando.

(RÍE)

Ha llegado el momento de sorprender a Marta,

la hermana de Marcos. Nos conocimos en el colegio

porque ella le pidió al árbol un perro

para su hermano mayor.

Lo que no sabe es que su hermano pequeño

también pidió otro deseo,

que ella pudiera conocer a su ídolo María Parrado.

A ver qué cara se le queda cuando se entere.

Me he citado aquí con la familia de Marcos.

Va a venir la familia al completo.

Cuando ellos lleguen yo y todo mi equipo

vamos a estar fingiendo que estamos haciendo

un trocito del programa.

Y me verán actuando: "Hola, qué tal.

Sí, bueno, el árbol de los deseos es maravilloso."

En ese momento acabaremos la toma, la daremos por buena.

Marcos me reconocerá y me dirá:

"Ay, hola, pero si yo te conozco

del Árbol de los Deseos."

Y les voy a invitar a todos a sentarse aquí

y a merendar conmigo, que cada uno tome lo que quiera.

En ese momento...

¿Ya están a punto, sí? ¿Entran ya? ¿Sí?

¿Vamos ya? Hemos entendido todos, ¿no?

Pues vamos allá, vamos allá.

Vale, entradilla Edu. Emocionante.

Venga, entradilla Edu.

Sí, venga. Acción.

Hasta aquí "El Árbol de los Deseos",

un programas lleno de magia.

Hoy los niños nos han sorprendido con sus deseos.

Y las sorpresas de hoy han sido realmente

llenas de emoción, llenas de color.

Este es un programa hermoso. Porque estamos fomentando

que los niños se conviertan en seres pragmáticos.

Los niños tienen que ser bondadosos.

Y el programa de hoy ha sido totalmente descubridor

de la bondad del ser humano.

Muchas gracias y hasta la siguiente semana.

Vale, corta.

¿Sí? ¿Es buena? Es buena.

¡Papá, le conozco! ¡Le conozco!

¿Y quién es? -¡Es Edu!

¿Y quién es Edu?

¡El del cole que ha venido!

Pero si yo te conozco a ti, ¿no?

Sí. ¿De qué te conozco?

Que me suena tu cara.

Ah, claro, ¿a qué cole vas tú? Mira, San Gabriel.

A San Gabriel. Claro, estuvimos el otro día.

Sí. ¿Qué tal, chico?

¿Qué es, tu familia?

Sí. Oye, ¿os queréis sentar?

Vale. ¿Y os tomáis algo conmigo?

Muchísimas gracias.

5 minutos tienes, Edu. ¿Tengo 5 minutillos?

Pues sentarse por aquí.

Marta, tú aquí. -Tú aquí, cariño.

Pablo, tú aquí, cariño. Pablo, tú aquí.

¿Tú qué habías pedido, que no me acuerdo?

Que mi hermano Pablo tuviera un perro.

¿Qué pasa, que tienes ganas de tener un perro?

Sí. Oye, ¿y qué tal la tele?

Desde dentro es otra cosa, ¿eh?

Estamos aquí esperando siempre a otra toma, otra toma.

Bueno, tú ya lo has visto, ¿no?

Venga, otra toma. Otra toma.

No querrás ser tú artista de mayor, ¿no?

No. ¿Sí? Sí, puede ser.

¿Sí? ¿Qué es lo que te gusta? Cantar.

Yo de mayor a lo mejor quiero ser cantante

como María Parrado, porque me encanta cantar.

Siempre canto en la ducha.

Es algo que...

Porque me encantan sus canciones y entonces

le digo a mi madre: "Mamá, dame el altavoz,

ponme las canciones que las quiero cantar."

Últimamente la escuchamos

siempre detrás de la puerta del baño,

cuando se está duchando.

¿Te escondes para cantar?

Y un día una tía suya me dijo que ella le había dicho

que ella quería ser cantante.

Fíjate. Bueno, pues quién sabe, ¿no?

Os lleváis fenomenal las dos.

Sí, nosotras nos llevamos muy bien.

Aparte de ser ella madre de...

abuela por parte de la madre y yo del padre

las dos somos amigas y salimos a veces juntas,

nos vamos de vacaciones.

¿Dónde habéis estado? Ella viaja menos que yo.

A mí me gusta viajar. -Sí, yo ya soy más mayor

y ya me he retirado un poco.

Por España la hemos recorrido toda.

Bueno, tú has salido a Portugal,

pero luego a más sitios por ahí no.

Oye, qué bien.

¿Cuándo nace esa relación de amistad entre vosotras?

Bueno, pues a raíz que yo era viuda

y luego ella después de casarse nuestros hijos

se quedó viuda también. Y nos acompañamos un poco.

¿De cuántos años estamos hablando?

Pues 15 o 20 años, ¿no?

Sí, de tener así amistad de salir juntas

pues unos 15 años. -Sí.

Me quedé viuda, ya me quedé sola.

Los hijos pues cada uno está en su casa,

aunque me van a visitar y...

Pero es distinto.

Tenemos una norma las dos,

nunca hablamos de nuestros hijos.

Ni yo de su hija ni ella de mi hija.

Nosotras hablamos de todo, pero de nuestros hijos no.

Hombre, yo sabía que no había que hablar

del trabajo en casa porque es perjudicial.

Pero las consuegras digan:

"No hablamos de nuestros hijos."

Oye, es un buen antídoto para un posible enfrentamiento.

A nosotras nos va bien.

El palacio que hemos elegido nosotros es un hotel

donde las realezas de todo el mundo

han pasado por aquí.

Mira qué lámparas.

Qué bonito...

Que yo no pensaba nunca que íbamos a venir aquí.

En fin, nos quedamos sorprendidas.

Qué bonito. -Qué bonito.

Ay, cuando se lo cuente yo a mis amigas de la brisca.

Guillermina date cuenta.

Ya la diré yo a Isabel, a Carmen, a Mari Gloria:

"Mirad, mirad dónde he estado."

Ay, la suite real.

Es la que nos pertenece hoy, ¿eh?

(RÍE) Es la que nos pertenece.

¡Ay!

¿Pasamos? Por favor.

Las reinas, hombre, la suite real.

Pasa tú primero. En la suite real.

¡Oh, madre mía!

Yo no me lo pensaba esto.

Qué emoción.

Estar donde han estado unos reyes.

Yo lo voy a mirar todo.

Pero si esto es más grande que mi casa.

Era enorme y muy elegante todo, pues como para reyes.

¿Tú habías soñado alguna vez con esto?

Yo no. ¿Cómo voy a soñar?

(RÍE)

Aquí tenemos a una maquilladora

para que os maquillen como a reinas.

¡Ay! Porque tenéis que estar

bien guapas para algo que va a suceder después.

¡Bueno!

Os dejo en sus manos. Yo os veo en un ratito.

Esto no lo esperábamos tampoco.

Bueno, ser reina es muy bonito,

porque todo el mundo te atiende,

todo el mundo... -Claro.

Merce, cuando salgamos de aquí no nos va a conocer nadie.

Mejor.

(RÍEN)

(COREAN) ¡Juan Ramón!

(Aplausos)

Vamos, Juan Ramón.

¡Qué bien! ¿Te ha gustado?

Sí, me ha gustado. Y nada, agradecéroslo a todos.

Que sabéis que os quiero.

Muy bien, pues me alegra que hayas disfrutado mucho

de la adrenalina de conducir.

Ahí está, muy bien. ¿Vale?

Venga. Adiós, familia.

(TODOS) ¡Adiós!

Pues nada, yo me voy a quedar con las ganas de subirme ahí.

Él ha tenido esa sensación de...

de hacer esto porque sabe que me gusta la velocidad,

que me gusta la adrenalina.

Me gustan los coches y ha pensado en mí.

Esa ha sido su manera de agradecérmelo.

Lo quiero.

Bueno, ¿qué? -Nos vamos, ¿no?

¿Nos vamos? Pues hala.

Oye, oye, pero...

¿Qué pasa, lo dejamos así o qué?

No sé, yo tenía el sueño de...

(RÍE)

Yo mi sueño...

mi sueño y mi deseo. Qué carilla me está poniendo.

¿No?

Carlos, mira...

Si le pasa algo. ¿Sí?

Lo pago yo. Venga, vámonos.

Venga, súbete al coche, que no te lo crees ni tú.

¡Bien!

Este ha sido un día muy feliz para mí y para toda mi familia,

porque mi padre no lo va a olvidar nunca.

Ahora, ahora.

(RÍE)

¡Guau!

Ramón está disfrutando al máximo del deseo

que ha pedido su hijo Sergio en agradecimiento

a todo lo que hace su padre por él.

Mientras, sus majestades Guillermina y Mercedes

se preparan para pasar a la posteridad

como se hace en las casas reales,

con un buen retrato.

Bueno, a ver cómo están mis reinas.

¡Huy, huy, huy! ¿Qué te parece?

Pero qué maravilla.

Qué maravilla, estáis guapísimas.

¿Parecemos ahora más reinas? Estáis muy bien.

Estáis muy bien, pero me falta...

¿Qué vas a hacer?

No nos vayas a cortar el pelo. No, no, no, no.

Yo no quiero hacer...

Ya sé lo que falta.

Nos pusieron una... la corona.

La corona, a cada una una.

Y bueno, pues cosa que no lo habíamos visto en la vida.

Reina Guillermina, enhebra.

Guillermina. Enhebra, reina Guillermina.

Que nos vamos a ir a otra dependencia.

¿Nos vas a sorprender más?

Hola, qué tal. Hola, buenos días.

¿Qué me traes, Edu, a la realeza?

Aquí tenemos a dos reinas por un día.

Y vamos a hacer el retrato real.

Como en las revistas de corazón,

posando, mirando para un lado, para otro.

De distintas posturas. Muy bonito.

Esto va a salir en los libros de historia.

Esa sonrisa.

Como una reina.

Por un momento pensaba que era una reina.

Ay, mira, es el de la tele. -Hola.

Es el que vemos de bailar.

¿Que qué? Es el que vemos de bailar.

¿Y estas señoras tan guapas quiénes son?

Qué maravilla. Hola, linda. -Qué tal.

Actualmente, y sólo por hoy,

reina Guillermina y reina Mercedes.

Hoy son nuestras reinas. Sí.

Y como tú muy bien sabrás en todas las culturas

donde hay una realeza hay el típico baile real, ¿eh?

A mí me gusta todo.

Yo lo que toquen al son bailo.

Tú sabes bailar vals, ¿no? Sí, hombre, por supuesto.

¿Qué? Con estas narices que tenemos

no sé si vamos a poder... No haber venido.

Venga, cinco, seis, siete y...

Un, dos, tres. Dos, dos, tres.

Tres, dos, tres. Cuatro, dos, tres.

Eso está muy bien, Edu. Eso está muy bien.

Vamos a probar con los bailarines.

Podéis elegir, venga.

¡Huy! -Que elijan bailarín.

Que elijan, que elijan ellas. Vamos.

Un, dos, tres, cuatro.

(TARAREAN "DANUBIO AZUL")

(TARAREAN "DANUBIO AZUL")

Yo creo que se le da mejor a Guillermina que a mi bailar.

Cómo me miras, Edu.

¡Ay! Una vuelta más.

Es que te siento... ¡Abre!

Muy bien, Edu.

¡Una más y al suelo!

Tranquilo.

Mírame, Edu, con amor.

Vamos.

Lo pasamos muy bien riéndonos un poco y...

y disfrutando.

Guillermina se nos ha venido arriba.

Sí.

Ella es de hablar y ella es de bailar.

¿Ah, sí? Fíjate a lo que estoy llegando.

Sí, sí, sí.

Has pillado el tranquillo el vuelo.

Bueno, que me ha encantado esta escena.

Vamos a hacer un tentempié. Un poquito de comer,

un poquito de beber y descansar.

A otro de los salones del palacio.

Porque como muy bien dice, los reyes también comen.

Así que, tiempo muerto, como dicen en el baloncesto.

Nos vamos, Guillermina.

Muy bien. #Cuando te digo

china, china, del alma...#

La música amansa a las fieras y, también, inspira a las personas,

las abuelas reinas han disfrutado como quinceañeras

con los bailarines a ritmo de vals

y Marta está a punto de hacer su sueño realidad,

cantar a dúo con María Parrado.

¿Tenéis hambre o qué, pedimos un zumo o algo?

Vale. Señora, ¿nos toma nota, por favor?

Sí.

¿Qué quieren tomar?

Pues ella un zumo, ¿de qué te gusta?

Qué te pasa. No me lo creo.

¿Qué pasa?

Pero, ¿quieres un zumo o no?

Hola.

Sabía que iba a llorar.

Soy un crack y he hecho el deseo de mi hermana realidad.

Tu hermano Marcos puso en "El árbol de los deseos"

que su hermana conociera a María Parrado.

Entonces, "El árbol de los deseos" me ha traído aquí

para que tu deseo se haga realidad.

Para mí, mi hermano es una persona muy importante

y es como mi mejor amigo.

Él es como un bombón que te quiere tanto

que no puedes parar de cogerlo y abrazarlo.

Y creo que tengo muy buena suerte de tenerle a él como hermano.

¿Y si hacemos una cancioncita así juntos?

Sí, ¿puedes cantar?

Tú pediste el deseo, ¿y qué pusiste?

Pues, que mi hermana cante con María Parrado.

¿Quieres, Marta? Vale.

¿Cantamos "Abril"? Vale.

(CANTAN) #Abril, te olvidaste de mí

#vistiendo de gris este silencio

#que a gritos me ha robado el corazón.

#Abril, yo sigo aquí

#desorientada en pleno invierno.

#Perdida sobrevivo sin aliento,

#perdida en el olvido sobrevivo sin su amor.#

(APLAUDEN)

Oye, Marta, ¿qué has sentido al cantar al lado de María?

Pues, muy contenta

porque era mi sueño y se ha cumplido.

No llores.

Supercontenta.

No me lo había esperado para nada, claro.

Cantar al lado de una persona tan importante

es algo inalcanzable.

Pero, bueno, pero, bueno, esto es un momento,

claro, es que esto es lo que pasa,

esto es lo que pasa cuando se arrancan

los hijos a hacer algo y que los padres

se sienten orgullosos, ¿no?

Claro que sí, siempre lo digo, en las casas siempre hay

un ángel en cada familia

y Marta es el ángel de nuestra casa.

Es una niña muy tranquila,

muy buena, muy María Parrado, mírala.

Hoy estaba angustiada porque no podía ir

a seguir su horario que era ir a gimnasia rítmica

porque su madre la sacó de su ritmo normal.

Pero, ¿qué es más importante el baile o María Parrado?

María Parrado.

Me he emocionado, profundamente, porque sé la admiración

que tiene hacia María Parrado con lo que las lágrimas

pues, no se pudieron contener.

Pero, Marta, tócala, tócala que es de carne y hueso,

¿no ves que es de carne y hueso?

No te lo imaginabas, ¿verdad?

María Parrado es una persona que a mí me gusta mucho

y te quiero preguntar a qué clases has ido a canto.

Yo empecé muy pequeñita con 8 años

en un concurso y ahí, sí que es verdad

que no daba clases de canto ni nada.

Era una niña muy pequeñita, muy tímida y poco a poco

he ido aprendiendo, creciendo, y ahora doy clases

de canto en Sevilla.

María, muchísimas gracias por ayudarnos a cumplir un sueño,

te doy dos besos.

A vosotros, por favor, porque para mí esto es un placer.

Ahora, os enviaré a un camarero de verdad

porque esta era de mentira,

se ha dado cuenta que era de mentira,

os enviaré a uno de verdad y os quedáis aquí un rato

y chaláis de vuestras cosas. Gracias.

Gracias.

A mis espaldas, una familia feliz con María Parrado,

el deseo de Marcos se ha hecho realidad

y la cara que ha puesto su hermana, eso sí que ha valido la pena.

Y yo me voy a la calle

porque tengo muchos más deseos que cumplir.

Me encanta que los planes salgan bien.

Vamos a acabar el día de hoy con una reunión familiar,

aquí los tienes a los tuyos.

Se ve muy vacío esto, un poco desangelado, ¿no?

¿Esto no quedará mal por tele luego?

No lo sé. Que esté esto tan vacío.

¿Y si entra alguien de la calle a ti te da igual

que se siente gente? A mí no me importa, no.

Mira, ahí viene alguien de la calle a ver si...

Ay, la madre...

Hola, cariño.

Qué guapa.

Soy prima hermana de Mari,

pero, hay primos hermanos y primos hermanos.

Y en este homenaje tenía que estar con mi ella

fuera como fuera. Madre mía.

¿Qué tal, es aquí la comida?

Eso dicen. Qué bonita.

La sorpresa ha sido para ella,

vamos, lo mejor que le ha podido pasar.

Mi hermana, la mayor.

Es una sorpresa, ¿no?

Parece que estamos llenando la mesa vacía.

¿Estás contenta? Super, super.

Mi tía es una persona muy especial,

es una persona buenísima.

Cuando conozco personas como ella...

empiezo a creer que los ángeles existen

porque es preciosa.

Guapa. Madre mía.

Te quiero.

Hoy ha sido especial.

Se lo merece, eso y mucho más

y haríamos todo lo que fuera por ella

para que ella se ponga bien y que siga adelante.

¿Echas en falta a alguien?

Alguno falta, ¿no? Está muy lejos, mi hermano Pepe.

Pues, nada, entonces, vamos a comer ya, ¿no?

Huy, cómo iba a faltarme a mí.

Digo: "¿Cómo va a venir mi hermano de tan lejos?".

Pues, mira, aquí estoy.

Creo que a mi abuela le ha hecho más ilusión

ver a la familia que el perro de chocolate.

(LEE) "Eres la mejor amiga, madre, abuela, hermana, tía, suegra,

eres la mejor cocinera, costurera, niñera,

después de todo lo que haces, encima, nos devuelves una sonrisa,

no cabe duda, te lo mereces todo".

(LEE) "Eres la mejor abuela del mundo, muy buena

y muy guapa, te quiero mucho. Carla".

(Aplausos)

Madre mía. Familia,

que disfrutéis de esta comida que os la merecéis todos.

(APLAUDEN)

Ahora, se ha quedado pequeño el perro, ¿eh?

La abuela Mari acaba de vivir un reencuentro de lo más emotivo.

Ha reunido en la misma mesa a su enorme familia,

hermanos, primos, sobrinos, hijas y nietas.

Más de 30 personas, sentir el cariño

de tus seres queridos es la mejor recompensa.

Seguro que Guillermina y Mercedes

piensan lo mismo de su nieto Adrián.

¿Podríamos llegar a la conclusión

de que el sueño de vuestro nieto se ha hecho realidad?

Yo creo que sí.

¿Os habéis sentido como reinas? Sí.

Yo hablo menos, hoy me he espabilado un poco

y he hablado un poco más.

Oy, si te has espabilado, Guillermina.

Guillermina es la sorpresa de este programa,

se va renovando a medida que avanza,

yo creo que acabamos el programa

y la veo con chupa negra y un motero.

Se está viniendo arriba.

(RÍE)

Pero, a mí me falta... Falta lo que sería la familia real.

Claro, la familia. La real, la de verdad, la real.

Ay, mira.

¿Qué tal?

Pero, mi niño.

Adri, madre mía.

Cuando he sentido al niño, pues, me dio mucha alegría

y verlo contento que estaba él que se cumplió su sueño.

Oye, Adrián, explícale a tus abuelas

por qué pediste ese deseo.

Pues, pedí ese deseo para vosotras porque os quiero mucho.

Muchas gracias.

Y nosotras a ti. Sois las mejores.

Mi niño.

Te has emocionado un poco,

Guillermina, que te vi por el rabillo.

Ya te he dicho que yo soy muy llorona.

Bueno, pues, muchísimas gracias, yo me voy a despedir

de mis reinas por un día.

Bonita.

Un placer conoceros. Gracias, igualmente.

Sois maravillosas y os dejo tomando un té en familia

que, al final, la familia es el lujo que más importa.

Llevas razón. Vivid felices con la familia,

adiós, chicos, nos habéis dado una lección a todos.

Adiós.

Ahí lo tienes. Vamos, vamos.

(APLAUDEN)

La magia ha hecho.

Pero, ¿a cuánta velocidad has ido?

¿A cuánto ibas?

¿Qué pasa, tíos?

Es que macho. ¿A cuánto ibas?

A 40 por lo menos,

no lo sé, no me dio tiempo a mirarlo.

Caballero, ¿ahora, sí, no?

Ahora sí. Ahora, sí, oye, Sergio,

¿cumplió tu sueño sí o no? Sí.

¿Sí? Bien.

Ha sido espectacular, gracias a mi hijo,

a mi familia que estuvieron todos.

Para mí es una gran sorpresa y lo más importante

es lo que ha hecho por mí mi hijo.

Es lo más bonito.

(GRITAN)

¡Bien!

Nuestro árbol cargado de magia

ha hecho realidad un montón de deseos.

Ha conseguido que Marta conozca a su ídolo, María Parrado,

que Guillermina y Mercedes formen parte de la realeza

por un día, gracias a su nieto Adrián,

que Ramón libere adrenalina al volante de un Ferrari

sintiéndose el mejor padre del mundo

y que la abuela Mari se reencuentre con toda su familia

en una comida de lo más emotiva.

Habrá que ver qué nos depara el árbol de los deseos

la próxima vez, quizá, unos callos o una caldereta,

eso sí, seguro que irán acompañados de muchas sorpresas.

Hasta la semana que viene.

(TARAREA)

¿A quién mirabas, Guillermina?, que estamos tú y yo aquí,

"enamoraos".

A ver, hazme una mirada de amor.

Oh.

Qué guapo, ay, qué guapo.

(LADRA)

No, no, pase, si esto no tiene interés ninguno.

Porque, ahora, vienen los de la tele

que tenemos que grabar una cosa.

Ah, que eres aficionado, yo es que soy profesional.

Ah, entonces, no te interesará mucho.

Sonido.

Un presentador.

Directora.

Vamos, chavales.

Y el del circuito.

Ah, hola, Lorena, que se me olvidó

que estabas en edición. Es verdad, es verdad.

Mira qué cerca lo tenemos.

A ver si se cae.

Dice: "Yo alucino con el chaval que lleva

un palo y un micro colgando".

Pero, Guillermina... Pues, así acaba un bonito día

en nuestro programa en el circ...

Y esto...

Huy.

"C'est fini et voilà".

Y esto todo es mágico.

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El árbol de los deseos - 01/04/17

01 abr 2017

El Árbol de los deseos visita la ciudad de Cervantes para escribir nuevas páginas en la historia de los alumnos del Colegio San Gabriel: las de sus deseos. Como el de Marcos, que pide que su hermana pueda conocer a su idolatrada cantante, la joven María Parrado. Ramón pide al árbol que su padre, que tanto le cuida, pueda conducir un día un Ferrari, uno de esos cochazos que tanto admira cuando se los cruzan de camino a la Ciudad deportiva del Real Madrid, donde lleva al niño a entrenar en su equipo alevín. Mientras, Carla y Sandra son dos primas que pedirán el mismo deseo: un perro gigante de chocolate para su abuela, amante de los animales y de las figuras de chocolate, que le recuerdan a su infancia. Y por último, Adrián provoca que sus adoradas abuelas vivan un día como él cree que se merecen, como unas reinas: limusina, visita al Hotel Palace de Madrid, maquillaje, sesión de fotos de revista y... ¡salón de baile! Y como instructor, nada menos que el coreógrafo Poty, que junto a dos bailarines les hará sentirse como auténticas majestades.

Contenido disponible hasta el 1 de Abril de 2020.

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