Presentado por: Edu Soto

Programa de entretenimiento que prentende hacer realidad los deseos que los más pequeños tienen para sus compañeros y familiares. Edu Soto recorrerá la geografía española para visitar, por sorpresa, distintas escuelas. En el patio del colegio crecerá un inmenso y mágico árbol, coronado con una casa. En ella, será donde el presentador reciba a los niños de Primaria

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Para todos los públicos El árbol de los deseos - 22/04/17 - ver ahora
Transcripción completa

¡Hola!

(Bullicio)

¡Ah! Soy Edu Soto y me han encargado una misión:

recoger deseos de niños por todo el territorio nacional.

Son libres de pedir lo que quieran.

Yo he pedido al árbol

que mi tía encuentre pareja porque está muy sola.

Con una única condición, los destinatarios

de sus deseos, no pueden ser ellos mismos.

Siempre y sin excepción,

debe de ser para otra persona.

Bienvenidos a "El árbol de los deseos".

El nombre de Torrijos no viene, ni mucho menos,

porque la gente esté todo el día comiendo torrijas como esta,

que yo le voy a dar un tiento.

El nombre de Torrijos viene de la época del Imperio Romano.

Por lo visto, esta zona estaba llena de torres.

Torre en latín es "torrum".

Digo yo, "torrum"->"torris"->Torrijos, ¿eh?

Ahí está la evolución etimológica.

Me encanta el latín y me encantan los romanos,

por cierto, se me ha venido una idea a la cabeza.

¡Eh, oh!

(IMITA RELINCHOS)

¡Arre bicho, que Roma

no se hizo en un día y este programa, tampoco!

(IMITA UNAS TROMPETAS)

Ay, ay, ay.

(IMITA UNAS TROMPETAS)

Vengo desde Roma

y a lo largo del camino la gente me pregunta:

"¿Quo Vadis?" Que quiere decir: ¡¿Dónde vas, alma de cántaro?!

Y yo les digo: "¿Dónde voy a ir?,

al colegio Santísimo Cristo de la Sangre.

Allí hay más de 250 niños que esperan un mensaje

del mismísimo emperador de Roma, César.

¡Vamos allá, arre!

¡Hola!

(TODOS HABLAN A LA VEZ)

¡Hola!

(RÍE)

¡Ave!

(TODOS) ¡Ave!

A ver, bueno, vale, que me estoy "mareandum".

Vengo desde Roma porque tengo que daros

una noticia imperial

y es que vuestro colegio

ha sido elegido

por "El árbol de los deseos".

(GRITAN Y APLAUDEN)

Algunos de vuestros deseos

se va a hacer realidad.

¿Cuál de ellos?, yo no lo sé

solo lo sabe nuestro árbol mágico

que ya está creciendo en vuestro cole.

Va a empezar la cuenta atrás.

¡Tres!

¡Dos!

¡Uno, "cerum"!

(GRITAN)

(LLAMA A LA PUERTA)

Hola. (TODOS) ¡Hola!

Hola. (TODOS) ¡Hola!

¿Sabéis a lo que he venido? (TODOS) No.

A repartiros unas tarjetitas

para que podáis escribir vuestros deseos.

Dejad muy, muy bien decoradas vuestras tarjetas.

Sobre todo, que el deseo sea para otras personas,

no para uno mismo.

¿Y luego, qué tenéis que hacer con esa tarjeta?

colgarla de "El árbol de los deseos"

y él elegirá cuál de los deseos se hace realidad.

Mucha suerte.

Yo quiero que mi hermano esté un día en la escuela militar.

A mi hermano, mi deseo le ha parecido bien.

Yo le he contado a mi hermano

mi deseo porque entre nosotros no hay secretos.

¿Cuál es tu nombre? Daniel Torres de la Cruz.

Daniel Torres de la Cruz,

¿y cuál es tu deseo?

Que mi abuela pueda ir a Nueva York,

siempre está diciendo que quiere ir a Nueva York.

Qué tendrá Nueva York que tu abuela

está obsesionada con ir a Nueva York.

No sé, ¿que hay muchas

¿estrellas y quiere conocer alguna?

Hombre, tiene que haber

gente famosa en Nueva York, ¿qué más hay en Nueva York?

Los rascacielos.

¿Crees que a tu abuela le gustaría estar

encima de un rascacielos?

Pues, a lo mejor, ni a mi abuela ni a mí

porque tengo un vértigo...

¿Tiene vértigo tu abuela?

Y yo, también. ¿Y tú, también?

Pues, vaya.

Por esos edificios han pasado muchos superhéroes.

¿No has visto a Spiderman,

que va de edificio en edificio con sus...

con sus telas de araña?

Pues, eso es en Nueva York, también, ¿no?

A mí me gustaría que Daniel fuera un superhéroe por hoy.

A ver qué más deseos tenemos por ahí.

Mi mejor amigo se llama Ginés.

¿Ese es tu deseo?

Sí. Dices: "Mi mejor amigo

se llama Ginés", y el árbol dice: "Vale, guay, ¿y, ahora, qué,

y ahora, qué hacemos?

¿Cuál es tu deseo?

Pues, que siempre estemos juntos.

Ah, pero, eso no lo has puesto.

No. Tú eres un pedazo de amigo.

Mira, da igual lo que te diga el árbol de los deseos,

a ti, Ginés te durará toda la vida

porque eres un amigo de los de verdad.

Toma ya, qué tío.

Yo le he pedido que mi padre, como trabaja mucho,

pues, que pueda ver a sus amigos en su pueblo, que es Quismondo.

¿Cuál es tu nombre? Lucía.

Lucía, ¿y tu deseo es?

Que a mis padres los lleven a ponerles guapos

y que les traigan ropa.

Me tienes que describir cómo visten ahora

y cómo te gustaría que vistieran en un futuro.

Ahora, mi madre, por ejemplo, se pone mallas, solamente,

y se pone camisetas.

¿Y tu padre?

No me digas que, también, va con mallas.

(Risas)

Viste como...

No sé...

Con pantalones y camiseta. Sí.

Pero, a ti no te gusta. ¿Y cómo te gustaría que vistieran?

Muy elegante, vamos.

O sea, con unos pantalones negros de pinza, ¿no?,

una chaqueta negra, una americana.

Yo he pedido al árbol

que mi tía encuentre pareja porque está muy sola.

Ahora, solo queda un último paso,

a por el cuelgue de deseos.

(Música)

El árbol extiende sus ramas expectante antes los deseos

que los alumnos del colegio Cristo de la Sangre

comienzan a colgar.

Para hacer su elección, siempre tiene muy presente

que los chicos piensen en la gente que tienen alrededor

antes que en sí mismos.

Unas personas que no saben que en este momento

su vida comienza a cambiar.

¡Edu, ábreme, por favor!

Sí, sí.

Voy, ay.

Arriba.

Siéntese usted, por favor.

Mire usted qué manta le voy a poner

más calentita

y esta para mí, ¿cómo te llamas?

Yo, Rocío.

¿Cuál es tu deseo? Pues, que mi compañero Daniel

que le curen y que sea un superhéroe por un día.

¿Y que le curen, por qué, qué le pasa?

Que tiene una enfermedad.

¿Eres muy amiga de Daniel? Sí, muy amiga.

¿Sí, desde cuándo le conoces?

Desde primero.

Media vida, ya me dirás, desde primero, ¿eh?

Oye, ¿y cómo os conocisteis?

Pues, yo creo que fui yo y le dije: "Hola",

y él quería ser mi amigo y, entonces, ya, pues,...

Y desde entonces, inseparables. Sí.

Al árbol de los deseos el encantó que Rocío

tenga tan presente a su amigo Daniel

y quiere contribuir a hacerle feliz.

Ella no sabe nada y acompaña

a su madre a hacer unas gestiones al ayuntamiento de Torrijos,

donde se encontrará más de una sorpresa.

(CANTA) #Caramba, carambita, carambirubí

#caramba, carambita, carambirubá.

#Tiruliruraun.

#Ay, yo te quería,

#ay, si tú me quisieras.#

A ver, chicas, por ahí, no se puede, pasen por aquí,

por favor, por aquí, por ahí no se puede pasar.

Eso está cortado. pase por aquí, no, no, quieta, quieta ahí.

Por ahí no se puede pasar, aquí, aquí.

Espérate, por aquí, cuidado, quieta ahí.

No, no, quieta, quieta.

Quieta ahí, ¿sabe qué pasa?,

que no se puede pasar porque

estamos de obras

que, por lo visto, las raíces de un árbol mágico

que lo están estropeando todo

y el otro día le echaba raíces al árbol

y, pum, hago así, pum, y me sale aquí, me sale esto.

¿Esto es tuyo? Sí.

De hecho, usted y yo

nos conocemos, ¿verdad? Sí.

¿Y de qué nos conocemos? Pues, que el otro día

estuvimos hablando en el árbol.

Y por eso estaba aquí... Bueno, no, mira, no, que no.

Estoy aquí para darle ese mensaje tan bonito

y es que su deseo

se va a hacer realidad.

Muy feliz de que mi deseo se iba a hacer realidad.

¿Sabes que tu madre te ha engañado un poquito?

Me dijo que veníamos a firmar un papel de la casa.

Pues, eso es mentira.

Bueno, en esta te perdono

(RÍEN)

En esta te perdono, mamá,

pero, no me lo hagas más.

¿Conoces a Daniel, su compañero?

Sí, tiene, desde que nació, una enfermedad rara,

ya tuvo varias operaciones desde que nació

y ahí están luchando.

Pues, habrá que ir a por Daniel porque hay que darle

el notición de que, por fin,

va a conocer y va a sentir en sus propias carnes

lo que es ser un superhéroe.

¿Oye, sabes qué superhéroes le gustan a Daniel?

Batman, Superman.

Ah, pues, mira, vamos a hacer una cosa.

Hola, Bartolomé.

Sí, es que se ha puesto Batman,

pero, se llaman Bartolomé, que es amigo mío.

Sorprendida porque yo no pensaba que se llamaba así.

Oye, mira, te vamos a ir a ver un día, ¿vale?,

y creo que a Daniel le gusta mucho Superman, ¿verdad?,

vale, pues a ver si me haces

un trajecillo que le vaya medio bien,

una capilla para volar un poquillo y esas cosas.

Venga, Bartolo.

Venga, hasta luego.

Hasta luego, adiós.

Oye, enhebra aquí,

enhebra aquí,

vámonos, la obra ya la terminaré.

Señor alcalde, ya terminaré la obra,

ahora, tengo muchos deseos que cumplir.

Me ha gustado mucho mi deseo porque haremos muy feliz a Daniel.

El deseo de Rocío para su amigo Daniel

es el primero que se pone en marcha.

Estoy deseando comunicar cuál es el segundo deseo

que el árbol se ha fijado como objetivo.

Vamos a conocer a Sheyla.

Yo estoy aquí porque quiero darle una sorpresa a Sheyla,

viene engañada a través de nuestro gancho

que, en este caso, es su abuela Rosa.

La trae aquí para que yo le dé un sorpresón.

El árbol de los deseos ha elegido el suyo.

(TOCA EL SILBATO)

¿Me cuentas cuál es tu deseo?

Mi deseo es que mi abuelo se tire en paracaídas

porque a él siempre le ha gustado mucho tirarse en paracaídas.

¿No le dará un pasmo, qué edad tiene tu abuelo?

Tiene 47 años.

Ah, 47 años.

Oye, qué suerte tener un abuelo tan joven.

Sí. ¿Y tú por qué has querido cumplir

un deseo de tu abuelo,

tienes muy buena relación con él?

Sí, porque él desde los tres años

me ha estado cuidando

y mimando porque mi madre murió cuando yo tenía tres años

y mi hermano, también, entonces me fui a su casa

a vivir allí para siempre.

Y se lo quiero agradecer haciendo su sueño realidad.

(TOCA EL SILBATO)

(TOCA EL SILBATO)

(PITA)

Que no viene el tren. A ver si es que no viene hoy.

A mí me suena mucho tu cara, eh.

Y a mí la tuya. Ah. Espérate, que a lo mejor...

¡Ay! Es que yo iba así, ¿verdad?

Hola, hola. Hola. Qué alegría verte.

No lo había reconocido, porque tenía un bigote,

un gorro y un palo.

¿Esto qué era? El deseo del abuelo.

Pues para eso hemos venido aquí.

Porque va a pasar un tren ahora mismo directo hacia tu deseo.

Y eso traducido un poco así, quitándole la metáfora,

es que tu deseo se va a hacer realidad.

Estoy contenta hasta el infinito.

¿Es cierto que el abuelo tiene muchas ganas

de subirse a un paracaídas? Sí.

Tienes muchísimas ganas. Pero por trabajo y por historias,

nunca ha llegado el momento.

Él es muy aventurero, ¿no? Él es guía de montaña,

de alta montaña. Entonces, lo vive. Le encanta.

Llevábamos siempre intentando hacerlo,

pero como no podíamos, mira,

ha tenido ella ese detalle. Qué ilusión.

Imagino que hay una relación bonita entre abuelo y nieta.

Se llevan muy bien, muy bien.

Siempre están juntos. Se cuentan sus cosas.

Siempre. Oye, Sheila. ¿Dónde está tu abuelo?

Ahora mismo, está preparando una ruta

en la Barrancas de Burujón.

Pues yo me voy a ir para allá. Voy a buscar a tu abuelo y a volar.

Bien. ¿Vale? ¿Te parece bien?

Dice: "Sí, sí".

Ha sido la sorpresa más bonita de mi vida.

(NARRA) Volvemos con la historia de Daniel,

el superhéroe amigo de Rocío.

Su madre nos enseña que hay muchos héroes

que no necesitan llevar disfraz para luchar día tras día.

Hola, Edu. Hola, Mayca. ¿Qué tal?

¿Cómo estás? Bien.

Rocío está profundamente sensibilizada

con el tema de tu hijo y nos pedía que quería verle feliz.

Y nada, por eso estamos aquí.

Ver gestos tan nobles y tan de corazón,

pues sí que te llega dentro, te emociona.

Ella nos ha contado que tu hijo tiene una enfermedad.

Ajá. Daniel tiene una enfermedad rara

y trae una cardiopatía congénita asociada también.

La motricidad fina y gruesa la tiene disminuida.

La de escribir, el correr,

saltar como los demás niños, pues no lo hace igual.

¿Y Daniel cómo lo recibe eso? ¿Cómo lo lleva?

Bien. Daniel lo lleva bien. Porque en casa siempre

se ha tratado con naturalidad el tema

y se le ha tratado como uno más.

Yo conocí a Daniel muy poquito y lo vi como muy creativo.

Con mucha imaginación. Mucha imaginación.

Tiene una cierta debilidad por el tema superhéroe.

Les encanta. Todos.

Por eso, a él le gustaría ser un superhéroe.

Sí. Dentro de esa imaginación,

de ese sueño. ¿Él cómo crees que puede reaccionar?

Él es un niño muy espontáneo.

Va a alucinar, va a flipar. Le va a encantar.

Yo, este día de hoy, no lo podré volver nunca.

Es por aquí, ¿verdad? Aquí.

Quédate aquí. Yo me espero aquí.

Voy a darle la sorpresa.

Se va a quedar... Flipado.

Daniel no se espera nada.

Y creo que, como bien ha dicho su madre, va a flipar.

Y yo siempre he querido ser Clark Kent. Voy allá.

Tú primero. Detrás tuyo, voy yo.

(LLAMA A LA PUERTA)

Dani, ¿quién es?

¿Quién es, Dani? Pero, bueno, Dani.

Cuando he visto a Edu entrar por la puerta,

me he quedado alucinado, vamos.

Soy Clark Edu Soto.

Por Clark Kent. ¿Sabes quién es Clark Kent?

¿Tu padre?

Mi padre adoptivo.

He venido a darte una muy buena noticia.

¿Qué? Una niña de tu clase,

que ha pedido un deseo para ti. ¿De mi clase?

Oh. Oh.

Qué buena. Qué buena noticia, ¿verdad?

¿Quién puede haber pedido un deseo para ti?

Rocío Romero, porque es muy buena conmigo.

Es que Rocío Romero es una superamiga.

Es la mejor amiga que he tenido nunca.

Súbete aquí.

Mira. (LEE) Que un amigo mío

que va a mi clase se convierta

en superhéroe por un día.

¿Yo? ¿En un superhéroe por un día?

Nuestro árbol mágico ha decidido que ese deseo se haga realidad

y tú seas superhéroe por un día.

Soy Superedusoto.

Pero no se lo digas a nadie, ¿vale?

Esto es para ti.

¿Qué pone? (LEE) Hola, Daniel. Soy Superman.

Necesito tu ayuda. Así que, por favor, ven a Metrópolis.

Quiero que seas mi compañero.

¿Y tú estás dispuesto a ser compañero de Superman por un día?

¿Sí? Entonces, ¿tú serás Superdaniel por un día?

Sí, sí. Ya te lo digo yo.

Ser superhéroe por un día, para mí, es...

mejor que sacar dieces y dieces.

Una supercapa.

Estoy emocionado y feliz.

Oye, por cierto, ¿sabes dónde está Metrópolis? Ni idea, ¿no?

Menos mal que tengo contacto directo con Batman.

Batman, ¿dónde demonios está Metrópolis?

Que él lo sabe, ni yo tampoco.

¿Me lo envías en un batwhatsapp?

Vale. Mándame la ubicación, que vamos para allá.

Hasta luego, compañero.

Venga, vámonos, compañero.

Tengo muchas ganas de estar un día

en Metrópolis y ayudar a los demás.

¿Cuál es tu nombre? Adrián.

Adrián, a ver, ¿cuál es tu deseo?

Que mi abuela vuelva a ver a su familia,

porque lleva 40 años sin verlos.

Y, claro, es de Filipinas.

Tu abuela, a ver, ¿cómo se llama?

Mi abuela se llama Corazón.

¿Corazón? Pero qué bonito, ¿no?

¿Qué familia tiene ella allí?

Tiene sus ocho hermanos o menos,

que algunos habrán muerto, claro.

Vale. O sea, que son unos cuantos hermanos que tiene allí.

¿Y quién más tiene allí? A su madre.

Ah. Todavía tiene a su madre. Sí.

Adrián, tienes un deseo precioso.

Mi deseo es desearte mucha suerte.

Gracias. Y que tu deseo se haga realidad.

Cuántos deseos, eh. Adrián.

(NARRA) El deseo de Adrián tiene mucho corazón.

Vamos, que está lleno de corazón, que así se llama la abuela

y es para quien él lo ha pedido.

Necesitamos más datos, así que es el momento

de que Adrián se entere de que está entre los elegidos

por el árbol y que Verónica, su madre,

nos cuente la historia familiar.

(HABLA EN TAGALO)

Hola.

¿Te acuerdas de mí?

¿Qué tal? Bien.

¿Dónde nos hemos visto tú y yo?

Ah. Tú y yo estábamos encima de un árbol.

Estuvimos hablando unas cosas.

Unas cosas sobre deseos, ¿no? Tú tenías un deseo, ¿no?

Ah.

¿Era verde tu tarjeta?

¿Y le pusiste un teléfono aquí?

Era tuya entonces.

¿Tú recuerdas lo que ponía? Acércate.

A ver, súbete aquí y léeme. Ahí. Súbete, súbete.

Con voz fuerte, venga.

(LEE) Que mi abuela vuelva a ver a su familia,

que lleva más de 40 años sin verlos.

Pues mira, te voy a decir una cosa.

Sin alargar más este momento.

Te lo voy a decir clarísimo.

(HABLA EN TAGALO)

¿Qué? (RÍEN)

No tengo ni idea. ¿No te ha quedado claro?

No. Si te estoy hablando en tagalo.

Es que no sé tagalo. Pues mira. A ver.

No te vayas a caer. ¿Estás bien? Sí.

(HABLA EN TAGALO)

¡Venga! ¿Qué pone ahí?

(LEE) El árbol ha escogido tu deseo.

¡Bien! ¡Bien!

Mi madre me ha engañado, porque yo no sabía muy bien

por qué hemos venido aquí. Pero ya lo sé.

¿Por qué crees que Adrián ha pedido ese deseo tan bonito?

Porque imagínate, 36 000 kilómetros,

lo que se le puede echar a una madre de menos.

Una madre, hermanos, sobrinos.

Entonces, lo ve.

¿Tú te imaginas estar lejos de tu familia?

Sí, pero no sé cómo viviría.

Mejor que no pase, ¿no?

Exacto. Tu madre, Corazón,

¿cuándo vino a España? Hace 44 años.

¡Guau! Entonces, cuando llegó aquí,

ya rehízo su vida y aquí se quedó. Efectivamente.

Ella tenía un billete de vuelta.

Ah, lo tenía comprado ya el billete de vuelta.

Que jamás usó. Conoció a mi padre y no lo usó nunca.

No lo usó nunca.

Pues vamos a hacer una cosa. Adrián, traer a tu familia

de Filipinas es muy complicado.

Pero lo que sí podemos hacer,

es hacerle una fiesta de cumpleaños filipinas 100%.

Con decoraciones filipinas. ¿Estáis de acuerdo los dos?

(AMBOS) Sí. Que ella diga: "Estoy en Madrid,

pero parece que esté en mi tierra".

¿Sí? ¿Te gusta la idea? Sí.

Es un poquito peor, pero está bien.

Venga, vamos ahí. Menos mal que he desayunado fuerte.

Ay, ay, ay. Esto cuesta arrancar, pero una vez se arranca,

la fiesta filipina la tenemos

a la vuelta de la esquina. Venga, vamos, vamos.

¿Cómo te llamas? Dulce María.

¿Cuál es tu deseo? Que mi tía encuentre pareja.

Bueno, bueno, bueno. Bueno, bueno, bueno.

¿Por qué quieres encontrarle pareja a tu tía?

Porque está muy sola y me da pena.

¿Cómo se llama tu tía? Mayte.

¿Y cuántos años tiene Mayte? 45.

¿Y ha estado casada ella?

Sí. Ha estado casada, pero se divorció.

Vaya. Y luego, después del matrimonio,

¿tuvo alguna pareja más? Sí.

¿Y cuánto hace que no tiene novio?

Eh... Un año.

¿Y cómo le gustan a tu tía los hombres? ¿Tú lo sabes?

Eh... Le gusta que le saquen una cabeza o media.

Que sean más altos que ella.

¿Cómo es tu tía? Es graciosa, guapa,

gordita... (RÍE)

Y poco más.

¡Sí! Soy Don Quijote de la Mancha,

el hidalgo más famoso del mundo entero.

Y voy a por Dulcinea. Bueno, a por Dulcinea, no.

A por Dulce. ¡Rocinante! Cabalgaré y encontraré a esa niña

para decirle que sí, que su deseo ha sido elegido

por "El árbol de los deseos".

¡Venga ahí! ¡Venga ahí! Ahí está.

(RELINCHA)

¡So! Quieto ahí.

Hola. Buenos días.

¿Es vos quien ha escrito este deseo?

¿Sí?

Pues vengo desde un lugar cuyo nombre no puedo descifrarle.

He hablado con un árbol mágico que yo solo veo.

Y me ha contado que su deseo

se va a hacer realidad.

¿Está usted feliz? Sí.

¿Feliz y contenta? Sí.

Estoy muy contenta de que el árbol

me haya elegido a mi y de que mi tía

vaya a dejar de estar sola.

¿Por qué quiere ella que tu hermana tenga novio?

A lo mejor está tan tranquila en su casa y dice:

"Yo no quiero tener novio." Es un poco así.

Ella está tranquila. Vive sola y está a gusto.

Lo que pasa es que mi hija pues la ve sola

y le gustaría que su tía tuviese una pareja.

Pero vamos, ya veremos...

Yo temo su reacción, la verdad.

Pero lo vamos a intentar.

¿Qué tipo de pareja crees...? Ay, madre.

¿Que encajaría con tu hermana?

Pues un hombre serio y formal. Un tío formal.

Sí. ¿Qué parejas ha tenido

que está deseando a un tío normal?

Ella su primera pareja fue sin amor.

Ella no le quería para nada.

Lo que pasa es que era un compromiso de familia.

Después tuvo un novio que yo creo que era

el hombre de su vida, y falleció.

Falleció de un infarto con 38 años.

¿Y crees que eso le ha dejado marcada?

Pues sí, hombre, eso muchísimo.

Ella lo pasó fatal unos años, porque lo que presenció...

a ver, es que es muy traumático.

Pues vamos a intentar encontrar

a alguien con quien disfrute, se lo pase bien.

Vamos a ver, voy a sacar aquí esto.

¿Cómo es Mayte?

Vamos a...

Es alta, mide 1,70 más o menos.

1,70.

Está rellenita, está fuertecita.

Fuerte, vamos a poner fuerte. Fuerte.

¿Y qué más te digo?

¿Qué más nos queda? ¿Qué me puedes aportar?

Es divertida. Divertida.

Cariñosa, muy cariñosa, muy fiel.

Vale, pues esto ya lo tengo. Que Dios nos pille confesados.

Que Dios nos pille confesados.

Yo tengo la esperanza de que mi tía

se vaya con novio.

¿Tú qué crees, que lo vamos a encontrar o que no?

Que sí. Sí, ¿verdad?

Cómo le gusta al árbol complicarse la vida.

Está claro que le encanta la aventura, como a Pablo.

Uno está dando un paseo

por el campo tranquilamente y por arte de magia

se encuentra cayendo de un avión.

Nosotros simulamos grabar un documental

mientras el abuelo de Sheyla se acerca inocentemente.

Las fauna y flora están en una perfecta comunión.

Y podríamos decir que este es un paraje muy similar...

Le llaman de hecho el Cañón del Colorado español.

El agua de esta zona

es aprovechada luego para hidroeléctricas...

Ay, mira, vamos a preguntarle...

Hola. Hola, buenas.

Es que estamos haciendo un documental

sobre la fauna y flora de esta zona de aquí.

¿Os podemos poner un micrófono y os venís al mirador conmigo

y os hacemos unas preguntillas?

Venga, venirse para acá.

No, por temas profesionales no puedo.

¿No puedes tú por temas profesionales?

Lo siento.

Bueno, pues si puedes venir para acá.

Está mosqueado.

Bueno, esto es...

para que se entere él.

Esto es un programa que hacemos...

cumplimos deseos de niños en realidad.

Cumplimos deseos de niños.

Y hay una niña que se llama Sheyla...

No te me vayas a mosquear, Pablo.

No. Porque como te mosquees conmigo

te mosqueas con tu nieta.

Así te lo digo. No, no.

Tu compañero estaba un poco haciéndote

unas mentiras piadosas.

Ya, ya, ya. Y te quería hacer

unas preguntas sobre la zona, pero digo:

"O le digo la palabra clave que es Sheyla

o se nos va corriendo."

Estamos en un programa de deseos.

Y los niños piden un deseo

para alguien a quien quieren mucho.

Y resulta que una niña pequeñita así muy guapa

que se llama Sheyla ha pedido un deseo para ti.

No, no, yo ni idea de nada.

Cuando he visto a Edu Soto para nada lo relacioné

con el programa, ni menos con mi nieta.

¿Qué relación tienes con ella? Es mi nieta.

Bueno, nieta-hija prácticamente.

Porque como la criamos nosotros, vive con nosotros.

Ha fallecido su madre.

Y nos hicimos nosotros responsables hace cinco añitos.

Seis ya.

¿Tú qué crees que habrá pedido para ti?

Yo qué sé. Conociéndola, cualquier cosa.

No lo sé.

Pues, eh...

Llueve. Está lloviendo, sí.

Sí.

(LEE) Deseo que mi abuelo se tire en paracaídas.

Ella nos ha hablado que su abuelo

es un súper deportista.

O sea, que has hecho de todo un poco, deportes de aventura.

Sí, barrancos, alpinismo, escalada...

Todo lo que sea temas de cuerda y aventura lo que quieras.

O sea, que de la pocas cosas que te quedan es esa, ¿no?

Sí, justamente esa.

¿Y qué te parece que tu nieta...?

Que es un cielo. ¿Haya tenido ese detallito?

Que es un cielo.

Es una sensación que con palabras

no se puede describir.

(RESOPLA)

Lo más grande que tengo.

Lo siento.

¿Pues te vienes conmigo al coche

y le vamos dando una vuelta?

Sí, sin problemas.

Entonces te dejamos aquí. Muy bien.

Y si ves unas manchas por ahí por el cielo

a lo mejor somos nosotros. Estaremos atentos.

Me ha encantado que Sheyla haya deseado esto para mí.

Y tengo muchas ganas de saltar.

La historia filipina continúa.

Vamos con Adrián y su madre a la fiesta

que le habíamos prometido. Aunque antes recogeremos

un regalito muy especial para la fiesta.

Tengo esto por aquí.

Que esto es para hacer un regalo de una foto,

hacerla tamaño natural. Pero no quiero equivocarme.

A ver si esta foto es de alguien...

¿Conocéis a este señor?

¿Sí? ¿Quién es?

El tío Eduardo.

Claro, es el hermano de tu abuela.

Mi madre echa muchísimo de menos a su familia.

En especial a Eduardo

porque tiene un poco más de afinidad.

Son muchos hermanos,

son de los que menos se llevan tiempo

y habla más con él.

Tiene aspecto así como de...

de una persona muy sencilla. Lo es.

Muy extrovertida, cariñosa. Sí.

¿Sí?

Y lo viste por última vez...

Uf, hace 24 años. Guau.

La primera vez que le vi y la única.

Sólo lo has visto una vez. Sí.

Tú tenías... 13 años.

13 años.

Oye, ¿y cómo es que lo has reconocido?

¿Os enviáis fotos?

Por el Facebook, sí. Vaya.

Que por cierto, a ver...

Parece que en Filipinas hay los mismos jarrones.

¿Dónde vive tu tío abuelo?

Vive... no sé...

Creo que en Filipinas, ¿no?

¿En Filipinas? En Filipinas.

¿Y hay muchos hoteles como este en Filipinas?

Es raro que esté todo igual, ¿verdad?

El cuadro parece el mismo también.

¿Puede ser que...?

Hola.

(LLORA)

Ver a mi tío después de 24 años ha sido muy emocionante.

No pensé nunca que le volvería a ver.

Este es Adrián.

Por primera vez. Adrián, ¿no?

Como madre de Adrián me siento muy orgullosa

de que haya pedido ese deseo,

una sorpresa tan especial para mi madre.

Porque ella se sacrifica mucho por nosotros.

Y yo pienso que es una forma preciosa de darle las gracias.

¿Qué sientes, Verónica?

Uf, me tiembla todo, estoy muy emocionada.

Es una sorpresa no solamente para él y para mi madre,

sino para todos.

¿Qué le va a pasar a tu madre? ¿Cómo lo va a vivir?

Pues si yo me he puesto así, mi madre, que es su hermano...

No sé. No lo sé.

(RÍE)

Follow me, come on. Venga, vámonos.

Vamos, Adrián.

(CANCIÓN) #Al mirar el cielo azul#

#a Cupido descubrí.#

#Disparaba con sus flechas pero el blanco no le vi.#

Cuánto amor fraternal hay

en los deseos de nuestros chicos.

Y amor del otro, del romántico, es lo que el árbol

se va a poner a buscar ahora mismo.

Dulce pidió un dulce deseo en forma de novio

para su tía Mayte.

Qué empalagoso me estoy poniendo.

(CANCIÓN) #Sus flechas de amor para ti.#

¡Ay! ¡Ay!

¡Ay, ay, ay!

(CANCIÓN) #Esas flechas van contigo#

#donde quiera que tu vas.#

#Están entre tu pelo y...#

Voy a apartar el arma. Sí, mejor.

Está asustada.

Yo veo ahí a un señor vestido de Cupido.

Entonces se me queda la mente en blanco

y no entiendo qué es lo que pasa.

¿Sabes quién soy?

Sí, Cupido. Cupiedu Soto.

Ah... ¡Ah, claro!

Un beso.

Perdóname, pero no me había...

Voy a intentar hablarte en serio con esta pinta.

Dime. No va a ser fácil.

Pues mira, es que soy el destinatario

de un programa que se llama "El Árbol de los Deseos".

Ah, vale. Y hemos ido a varios colegios

de España y en uno de ellos una persona muy cercana a ti

ha pedido un deseo para ti porque ella te quiere mucho.

¿Y el casting? -No hay casting.

El casting no existe, son los padres.

¡Pero, Rocío...! (RÍE)

Ay, ay, ay. ¿Pues te imaginas

quién ha podido pedir un deseo para ti?

Dulce.

Dulce María, mi sobrina.

Y yo rezando que te cogiesen a ti.

Pues al final te van a coger a ti.

(RÍE)

Me ha hecho llorar. Porque a mi sobrina le dicen

que puede desear lo que sea y me elige a mí.

Entonces es que yo soy una privilegiada, ¿no?

Es lo más.

Esta es la tarjeta de tu sobrina.

¿Te la enseño? Sí, claro.

Mira, pone:

"Que mi tía consiga pareja porque está muy sola."

Yo no quiero pareja.

¿Seguro? Segurísimo, yo no quiero.

Detrás de los deseos de los niños parece que no

pero hay un sentimiento muy puro, muy bonito.

Pero yo no estoy sola porque no tenga pareja.

Hay gente que está sola y tiene pareja.

Ah, por supuesto.

Dios es el que te lo pone en tu camino.

Porque si lo buscas

puedes encontrar lo que no quieres.

Llámale Dios o llámale Cupido, quiero decir...

(RÍE) Sí.

Yo no busco pareja.

Pero ella quiere que yo esté con alguien

porque ve a sus padres muy unidos.

¡Hombre! (RÍE)

Así que tú no quieres que esté sola.

No. ¿Confías en mí un poco?

En cuanto a Cupido digo. Sí.

He hecho una preselección de unos hombres

que aparentemente son buena gente, que tal...

Los ves un poquito.

Y que os apetece veros otro día, os veis.

Que no, pues no.

Y la vida sigue igual de maravillosa.

Y ya está. Bueno.

Yo estaba cerrada al amor.

Pero cuando he visto a la niña la ilusión

con la que me miraba he pensado: "¿Por qué no?

Porque puedo conocer a una persona

que no conozco ahora mismo.

Y puede ser una persona muy agradable."

Venga, vente conmigo, enhebra aquí.

Bueno. Os venís vosotras también.

Y nos vamos a ir a un sitio tranquilito a tomar un café.

El árbol me tiene loco: Cupido, Super Edu...

En este programa voy a acabar como un cencerro.

En fin, el deseo de Rocío sigue su curso

y Dani ya está preparado para convertirse en ayudante,

nada menos, que de Superman.

Oye. ¿Qué?

Estamos en Ghotam City, ¿sabes?

Ah. Mira, Gotham City.

¿Ghotam City es la ciudad de quién?

De Batman. De Batman, ¿no?

Pues mira lo que te hago.

Te pongo la capa de Batman, no?

No vaya a ser que venga Batman y estés con la de Superman.

(RÍEN)

Oye, ¿y por qué no hay ningún superhéroe por aquí?

A ver si hemos sufrido un ataque alienígena

y se han ido a salvarnos. Y nos han dejado aquí colgados.

Edu y yo hemos llegado a Gotham City y no había nadie.

¿Superhéroes? ¿Superhéroes?

¿Batman? ¡Batman!

(Motor de vehículo)

¿Estás escuchando un ruido?

(Motor de vehículo)

Ah... ¡Anda!

¡Mira!

¡Ole!

¡De repente, ha llegado el batmóvil!

(Motor de vehículo)

¡Superguay!

¡Increíble! ¡Sí!

¡Qué nervios! Espero que sea Batman.

¿Hola?

¡Es Batman!

Hola. -Hola.

Es Batman, Daniel. Ah...

¿Qué pasa? ¿Dónde hay que ir? ¿Qué hay que hacer?

Hay que ir por allí. ¿A quién vamos a ayudar?

A Superman. ¡A Superman!

¡Tenemos que ayudarle!

Batman me ha parecido superfuerte y superguay.

Yo me esperaba a Batman un poquito menos fuerte.

¿Qué es esto? ¡Mira! Mira lo que tenemos aquí.

Ah...

A ver... "Superman se ha quedado de piedra.

Búscalo". ¿Y dónde lo vamos a encontrar?

Por allí, por Metrópolis. Tenemos que ir a Metrópolis.

¿De dónde es Superman? De Metrópolis.

¡Pues vamos a Metrópolis! ¡Venga! Vámonos tú y yo corriendo.

¡Vamos, Superman se ha quedado de piedra!

Corazón va a tener su fiesta filipina.

Toda la familia está involucrada en el deseo de Adrián.

Sus hijas, su marido y sus nietos están preparados

para que este sea un día inolvidable.

Mientras, ella piensa que verá una exposición de coches antiguos.

Aquí tenemos a la familia. ¡Hola, familia!

¡Hola! ¡Hola! ¿Qué tal?

Tú eres su... Mi marido.

Tu marido, su padre. Hola, ¿qué tal? Los primos, ¿sí?

Ahora va a llegar Corazón y, bueno,

la vamos a emocionar un poco con el ambiente filipino.

Y el sitio me gusta mucho, es un sitio espectacular.

Esto es una pedazo de fiesta en toda regla, ¿vale?

Tenemos el regalo a punto. Pues, nada, solo falta

que llegue tu abuela. Sí.

Pedí este deseo a mi abuela porque la quiero mucho.

Llevar 45 años aquí en España

sin estar en tu tierra y todo eso... a mí...

no aguantaría yo ni una semana.

Se abre la puerta, se abre la puerta, se abre.

Ahí la tienes (TODOS) ¡Sorpresa!

¡Abuela...! -¿Y esto? ¿Y esto?

(Risas)

(Risas infantiles)

Cuando entro en la supuesta sala de exposición,

digo: "Pero, bueno, ¿esto qué es?".

¡Madre mía! Es que me ha llenado de emoción, de verdad.

¡Uh! Pero, bueno, te conozco yo. (RÍE)

Y, bueno, pues he visto a Edu. Digo: "¿Esto qué puede ser?".

Resulta que, aunque parezca difícil de creer,

en el colegio de tu nieto creció un árbol mágico.

Todos los niños de ese cole pedían un deseo.

Y el de tu nieto, Adrián, fue que... que te hiciéremos

una fiesta sorpresa con un ambiente un poco filipino.

Que ya sabe tu nieto que echas de menos, un poco, tu tierra, ¿no?

Gracias, cariño. -De nada.

Me siento muy orgullosa de mi nieto.

O sea, un niño de nueve años pensar eso, te llena de emoción.

¿Y tú cuánto tiempo llevas en España?

(SUSPIRA) 45 años. ¡Vaya!

Y ya no sabría vivir en mi país, fíjate.

¿Y por qué tan lejos de tu casa? Creo que por acto de rebeldía.

Porque en Filipinas, o sea, los hijos mayores

tienen preferencia sobre los hijos más pequeños.

Entonces, mis dos hermanos mayores estaban en la universidad

y yo tenía que esperar. Y yo me dije: "Yo aquí no me quedo,

me voy a España". (RÍEN)

¿Y qué encontraste en España? ¿Qué has hecho estos años?

Vivir. (RÍE)

Lógicamente. ¿Cómo se lleva esto de vivir con la familia lejos?

Muy mal, muy mal, muy mal, muy mal.

Al principio, uf...

Como volverse loco... loca.

Que es una impotencia muy grande, muy grande.

Y... ay... (LLORA)

Ah...

Fíjate, tantos años y no lo he superado todavía.

Claro, imagino. Vaya, vaya...

Pues hemos hecho esta fiesta con la familia que tienes aquí.

Y tenemos allí una tele al fondo para que revivas y que sea,

un poquito, lo que es tu país y... y tu familia, etcétera.

Ya que no hemos podido ir a Filipinas,

intentamos que Filipinas venga un poco hasta aquí.

(Locución en TV) ¡Uh...! ¿Y eso...?

-¡La Lola! -¿Y eso?

(Locución en TV)

Tu madre está estupenda, ¿no?

82 años tiene. 82, ¡guau!

Mira, Fernando.

(Locución en TV)

Ya se ha ido la abuela.

Se acabó el vídeo. No ha salido mi hermano Eduardo.

¿No ha salido...? Ah, ¿falta uno?

Vaya, pues, mira, el deseo de tu nieto, en realidad,

no era una fiesta de cumpleaños, era un reencuentro con tu familia.

Y esto es lo máximo que hemos conseguido porque

es muy difícil traer a tu familia hasta aquí.

Pero hemos traído un regalo desde allí, desde Filipinas,

en esta caja, un regalo XXL. ¡Huy...!

Ya me está viniendo a la cabeza. -Ábrelo, mamá.

(RÍE)

Al principio, pensaba en un regalo que se puede poner en casa y eso

¿Qué será? ¿Qué será?

¿Y cómo lo hago? Ah, ¿así? Ah, sí, quítale la caja.

¡Uh! ¿Y eso?

¡Ah! (RÍE)

(LLORA)

Y, al abrirlo, veo a mi hermano Eduardo.

No lo podía esperar. (LLORA)

No lo esperaba, de verdad.

(LLORA)

(HABLA EN INGLÉS)

Tener a un hermano aquí, en España, no se puede explicar.

No tengo palabras para describirlo.

Hola. Este era el hermano que no salía en el vídeo, ¿no?

Sí. Es que, claro, ¿para qué va a salir

pudiéndolo tener aquí? Sí, ¿verdad?

(RÍE)

Uf, es... es muy grande, muy grande.

Adrián. Gracias, cariño.

¿Podríamos decir que el deseo se ha hecho realidad?

Pues sí. Pues sí, ¿verdad?

Al final se ha cumplido mi objetivo,

que era hacer feliz a mi abuela.

(HABLAN ENTRE ELLOS)

El árbol me ha dejado que me quite la peluca de Cupido, menos mal.

Siguiente paso: encontrar novio a Mayte en un speed dating.

¿Qué es eso? Pues citas muy rápidas donde los candidatos son vistos

y no vistos. ¡Qué cosas, oye!

A ver, Mayte, ¿se te ha pasado ya el susto así inicial?

Ya sí, es que mi sobrina pues me ha sorprendido, sí.

¿Qué te atrae de una persona? Que hable, que no se calle.

Yo te voy a dar tres minutos por persona.

Si en tres minutos no nace nada, pues lo dejamos ahí.

Sí, eso se ve, sí. No estaba en mis planes

conocer a cinco hombres hoy.

Pero, para mí, es algo imprevisto que, bueno, no se sabe.

El primero de todos se llama Mario.

Los nombres te dan igual. "Mario, ¡no soporto ese nombre!".

Eso no... No, hombre, pero bueno...

¿Estás preparada? Sí, sí.

¿Sí? Pues toco la campana y...

(TOCA LA CAMPANA)

¡Que entre Mario!

Hola. ¿Qué pasa? Soy Mayte.

-Mayte. Mario, encantado. -Muy bien, igualmente.

-¿De dónde eres? -Yo soy de Gerindote.

Gerindote. Yo de Ávila, pero vivo en Madrid.

Mario me recordaba a un señor que conozco.

Además, tenía las mismas pautas hablando.

Vengo a conocerte y, un poco... porque yo, bueno,

tengo bastante experiencia ya en citas a ciegas.

¿Ah, sí? Yo citas a ciegas no...

Me ha parecido como que venía a una cita más.

Y no me ha gustado mucho.

¿En el amor no te ha ido bien?

No, sí me ha ido bien, pero...

(TOCA LA CAMPANA)

Bueno, pues un beso.

Mario, un placer, mucho gusto. Igualmente.

¿Estaríamos salvados por la campana?

Me ha salvado la campana. (RÍE) Pues, mira,

el siguiente se llama Javier. (TOCA LA CAMPANA)

¡A disfrutar!

El segundo, Javier, es que yo creo que venía a hacer un experimento,

porque con la cara que tiene, con su soltura hablando...

no sé a qué venía. -¿Y a qué te dedicas, por ejemplo?

Por saber. -Trabajo en una tienda de muebles.

¿Y tú? -Yo soy cantante, soy músico.

Es que no tenía mucho sentido que buscase pareja

con el trabajo que tiene.

Pero eso conlleva tener muchas mujeres por ahí.

A ver, conlleva que tengas seguidoras,

que te ven los perfiles, que quieren saber de ti,

tu estado civil, si tienes hijos, etcétera.

Deben de salirle así, por las orejas.

Y el tercero... (RÍE)

¿Qué te ha pasado con la pierna? -Ya ves, uno tiene una edad,

que cualquier caída tonta... -¿Qué edad tienes?

-Te la lía. Tengo 48, y me llamo Mauricio.

Mauricio bien. ¿Estás separado?

-No me he casado nunca. -¿No te has casado nunca?

No, no ha habido mujer que... que me aguantara.

-Pues qué raro, ¿no? Porque... -He tenido parejas y tal,

lo que pasa es que, por H o por B, al final la cosa no cuajó en boda.

Sí, me gustaba el hombre, pero me parece que ese hombre

era muy exigente porque con 48 años no se había casado nunca.

No me daba buena espina. -¿Cómo te llamas?

-Mayte, ¿y tú? -Paco Pepe.

Paco Pepe, sin palabras.

-Me llaman el Lince Ibérico. -¿El Lince Ibérico?

¿Y eso por qué? -Estoy en peligro de extinción.

Ah, mira.

Sin palabras, que no sé qué decir.

Javier, mucho gusto.

-Mayte. -Encantado.

¿Qué tal? ¿Cómo estás? -Yo bien, ¿y tú?

-Muy bien. -¿Cuántos años tienes?

-Yo 53. ¿Y tú? -Ah, 53.

45. -¡Uh...! Qué jovencita.

(RÍEN)

Ha habido feeling con Javier hablando.

¿Y qué te parece que esté yo en Madrid y tú en Toledo?

-¿Tienes coche? -Yo sí.

-Pues ya está. -Y carné y todo. Y seguro.

(RÍEN)

Es que parecía así, como yo, pues...

decía las cosas como pensaba. ¿Tienes Whatsapp?

Sí, sí, sí. Yo tengo de todo, tengo de todo.

(TOCA LA CAMPANA)

Dos besos. -Bueno...

(TOCA LA CAMPANA)

Hasta luego. Hasta luego.

-Bueno... Bueno, yo creo que lo suyo sería

elegir a uno. Pues al último.

¿Al último? Pues vamos a hacer una cosa.

(SUSURRA) ¿Estás feliz? -Sí.

¿Qué? Que si estoy feliz, dice.

¿Estás contenta?

Estoy muy contenta porque mi tía ha conocido a alguien

y mi deseo se ha hecho realidad.

Javier, mira, esta es la familia.

Hola. Javier, ¿qué tal?

-Encantada. -Encantado.

Yo no me esperaba que pudiera pasar esto.

Pero ya he dicho que viniendo de mi sobrina, todo podría ser.

Si es que este hombre es cómplice.

Lo único que encuentro que falta es un poquito de...

Un elemento externo, un poco de música ambiente...

(CANTA) #Perdona si te estoy llamando en este momento,

#pero me hacía falta escuchar de nuevo

#aunque sea un instante...# Cuando ha venido Pitingo

cantando esa canción, pues ya, precioso.

(CANTA) #Me estoy muriendo, muriendo por verte.

#Agonizando muy lento y muy fuerte.

#A puro dolor.#

Vaya crac, sí, señor.

Qué arte. Mira, te presento a Mayte y a Javier.

Hola, ¿qué tal? Pitingo.

Gracias. -Gracias a ustedes.

Pitingo, se acaban de conocer. ¿Y qué tal?

Muy bien. A él se le ve supercontento.

A ella, también. Sentaos, por favor.

¿Qué es de tu vida? ¿Qué estás haciendo ahora?

Ahora estamos de gira por toda América.

Y después nos iremos a Europa, Japón...

Qué bien. Macho no paras. Gracias a Dios.

Le comentaba a ellos... Oye, que siguen hablando.

Están pasando de nosotros, han empezado a hablar.

Oye, cómo le dais al pico. Qué alegría.

Nada, yo les decía que seguro que esta canción

se iba a convertir en una canción talismán para ellos.

Os veo en la boda.

(TODOS RÍEN)

Estamos en principio de una amistad.

De una amistad entre un hombre y una mujer.

Gracias. Un aplauso de todo el equipo para Pitingo.

Increíble.

El amor muchas veces es un salto al vacío, ya sabéis,

en sentido figurado. Pero aquí nos tomamos las cosas

muy a pecho y hoy es el momento de saltar para el abuelo de Sheila.

Con paracaídas, pero al vacío.

Me están empezando a temblar las piernas

porque yo también me apunto.

Me contabas en el coche que eras el abuelo de Sheila adoptivo,

entre comillas. Pero que a raíz de ahí entiendes

a toda la gente que adopta niños y que los acaba queriendo.

Como si fueran propios. Como si fueran propios, ¿no?

Siempre he aceptado a los hijos de mi esposa

como mis propios hijos, las cosas como son.

¿Qué supone Sheila en tu vida? Lo es todo. Ahora mismo ella

lo es todo. Sheila cuando tenía 3 añitos, su mamá,

que era muy joven, padecía del corazón,

estaba embarazada de 8 meses de su hermanito,

pues de madrugada se levantó al baño y le dio un ataque

fulminante. Entonces ella con esos tres años vive

una experiencia ingrata que para cualquier persona,

aunque sea adulta, y más para un niño,

lo primero es que se le viene el mundo encima.

A mí se me caía el alma a los pies. Entonces hablo con mi esposa

y consideramos que, debido a la situación, lo mejor es

que la niña se viniera para casa.

Dicho y hecho. Empezamos a hacer, ella de madre

y yo de padre.

Esto ha sido muy grande, ¿vale?

Es decir, no me lo esperaba ni mucho menos.

Pero lo recompensa día a día con un abrazo, con un beso,

cuando estás malo, de mal humor,

cuando llegas a casa hecho polvo... Siempre la tienes ahí

acurrucada a ti dándote ánimos.

Y además ha acertado de lleno porque has dicho que era

tu cuenta pendiente, que ves que se te va pasando el tren

y dices: "No sé si voy a poder hacer esto".

¿Y cuándo lo ha podido escuchar? No lo sé, porque no es algo

que hablemos muy habitual en casa. No eres ni consciente

de haberlo dicho delante de ella. No, no.

Lo ha pillado al vuelo, nunca mejor dicho.

Cuando he visto a Sheila y a Rosi ha sido emocionante,

indescriptible. -Está llorando.

Se me han escapado las lágrimas. No lo he podido evitar.

¿Os queréis venir con nosotros al aeródromo y cogemos tu abuelo

y yo y nos subimos a un avión y nos tiramos en paracaídas?

Venga, vamos. "Venga, venga, venga".

Venga, no esperemos más.

Qué guay.

Pues nada, a volar se ha dicho. El que también va a volar hoy

con su imaginación es Daniel, que tiene una misión que cumplir:

encontrar y ayudar a Superman.

El árbol nos ha enseñado que nada es imposible.

Mira, esto parece Metrópolis. No hay duda.

¿Dónde estará Superman de piedra?

Por ahí suena ruido. ¿No es aquel de allí?

Sí. ¿Sí? Míralo.

¿Qué le ha pasado?

Mira, está petrificado.

¿Superman?

Parece que ha perdido la visión incluso.

Está petrificado.

Vamos a ponernos los dos como él. Vamos a ponernos como él.

Vamos a cerrar los ojos.

Piensa a despetrificar a Superman. Piénsalo con todas tus fuerzas.

Piénsalo con todas tus fuerzas. Vamos a ver, abre los ojos.

Hemos liberado a Superman pensando que teníamos que deshacer

la estatua de piedra para liberarle.

¡Tengo superpoderes!

¿Cuál es nuestra misión? -Tienes que destruir esto.

Guau.

¿Es "kriptonita"? ¡Es "kriptonita"!

¡Muy bien!

¡Muy bien, Daniel!

¡Muy bien! Mira, mira, mira.

Mira. Mira lo que hay ahí.

La clave del misterio la tiene Wonder Woman.

Vaya... ¿Por dónde podemos buscarla?

Estará por allí, ¿de acuerdo?

Adiós.

¡Aah! Adiós, Superman.

Hasta otra. Venga, vamos.

Tenemos que continuar con la misión.

Me lo estoy pasando superguay.

¡Wonder Woman! -Hola, Daniel.

De repente ha salido Wonder Woman y me ha dado

el lazo de la verdad.

¿Tengo que tirar con esto? -Por supuesto.

Ten cuidado, no toques ahí.

¡Ahí está! ¡Muy bien!

¡Tira fuerte! ¡Tira! ¡Muy bien!

Búscame y tendrás tu premio. ¿Qué tienes que buscar?

¡Ah! Hay que buscar la "S" de Superman.

Sí. Vamos a buscar la "S".

Adiós, Wonder Woman. Adiós.

Adiós, Daniel. -Estoy impaciente por saber

qué es lo que me espera.

Y por fin llegamos al aeródromo de Ocaña, Toledo,

donde hoy Pablo va a cumplir su deseo de saltar en paracaídas.

Os recuerdo que era su deseo, no el mío, pero ya sabéis que yo

me apunto a un bombardeo. Vamos.

Tienes un hormigueo en el estómago, una sensación de...

Un conjunto de sensaciones indescriptibles.

¿Libre?

Tengo muchas ganas de que llegue el momento y lanzarme.

¡Te quiero, cariño! ¡Mi nena!

Compañero, empieza ahora sí.

Colgado ahí diciendo: "Vámonos de una vez".

Ene se momento, sí.

¡Eeeh!

¡Aah!

¡Abuelo!

¡Aaah! ¡Uh!

¡Uh! ¡Uh! ¡Uh! ¡Uh!

Me siento en una nube todavía. Temblando. Es algo indescriptible.

¡Aah! Bajas así... ¡Uuh!

Para mí ha sido un día de los mejores de mi vida.

Muchas gracias, en serio, mi vida. ¡Muchísimas gracias!

¿Qué haría yo sin ti?

¡Eres lo más grande que tengo!

Mientras, Daniel continúa la misión para convertirse

en un auténtico héroe de película.

Seguro que lo consigue.

Oye, hay que encontrar la "S" de Superman.

Sí.

Espérate. Estamos muy cerca.

¿Listo para recibir la sorpresa? Sí.

(TODOS) ¡Sorpresa!

Rocío ha hecho para mí un día inolvidable.

Mira lo que te da Superman.

Dani, tú también puedes ser un superhéroe.

Diploma de superhéroes concedido a Daniel.

Tú no necesitas la capa para ser un superhéroe.

Lo demuestras cada día. ¡Estamos muy orgullosos

de haberte conocido! Sigue así.

Me siento muy feliz de que Daniel haya cumplido su sueño.

¡Bieen!

Rocío, muchas gracias, ¿eh?

Nunca me voy a olvidar de este día.

Oye, ¿vosotros tenéis ganas de montaros en las atracciones?

(TODOS) ¡Sí! Venga, vamos corriendo. Venga.

¡Ooh! Ja, ja. ¡A volar, tío!

¡Aah! ¡Tío, qué guay! ¡Estamos volando, tío!

El árbol nos ha enseñado que estamos rodeados

de grandes héroes. De Daniel y su alegría

a pesar de las dificultades.

De Pablo, el abuelo de Sheila, que dio un paso adelante

para protegerla. De Mayte, que mira con valentía

el futuro. Y de Corazón, que tomó la decisión más difícil:

quedarse a pesar de todo.

Ya saben, cuidado con lo que desean que puede hacerse realidad.

¡Eeh!

¡Eh! Ole, ole.

Más abajo, más abajo... Uy, ¿adónde le he dado?

¿Era correcto? ¿No? ¿Qué pasa? Creo que me he pasado.

Ah, el museo es en la dos, vale. Gracias.

¡Te busco, te busco!

¡Ay, que me mato!

(SILBA)

No te rías.

Espérate.

Pues cuadro, grabamos ahí. Cámara.

Y aquí estoy en este precioso palacio de Pedro I...

Y es que por un día se sienta como uno de los superhéroes...

Le he pedido a su madre que le traiga...

Le he pedido a mi madre, que es mi gancho... Joder.

¿Sabes qué te digo? Mira. ¡Enamorado para toda la vida!

(CANTURREA EN INGLÉS)

¡Eeh! (SIMULA QUE HACE SONAR LA CORNETA)

Espera, empiezo otra vez. ¡Quiero ahí! Joder...

Y yo digo: "¿Adónde voy a ir?" No... Joder...

¿Adónde voy a ir? A Colegio Sagrado Cris...

Y el mensaje es que el árbol ha venido a este colegio

para quedarse. Perdonad. Ya no sé ni lo que digo.

El árbol de los deseos - 22/04/17

23 abr 2017

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